The End

1 agosto, 2013

1 de Agosto de 2006. Aquel día comencé mi andadura en la blogosfera con ayuda de mi gran amigo Xavi (a quien considero, además, mi mentor y referente en el campo) con la bitácora a la que llamé “Frikigaláctico”. Un año después comencé con éste “Cinemadreamer” en donde dedicar un pequeño rincón a ese gran amor que tengo llamado Cine.
Ahora, siete años después, decido ponerle punto y final. Llevaba mucho tiempo queriendo dar por finalizado mi viaje bloguero y ha llegado la hora.
Gracias al blog he conocido otros sites de interés y a personas estupendas, algunas de las cuales han llegado a ser importantes en mi vida. Ha sido un placer haber compartido mi opinión con todos aquellos que os habéis pasado por aquí y habéis invertido tiempo en leer mis opiniones. Muchas gracias de corazón.

Una última cosa. Las opiniones son personales y siempre, o en la mayoría de los casos, hay que respetarlas, pero tenemos que intentar no dejarnos influir por ellas, sino que hemos de formarnos una opinión sobre lo que se debate nosotros mismos y no juzgar empujados por las modas. No existe la verdad absoluta, así que si alguien dice “ésta película es mala”, o, por el contrario, “es maravillosa”, duscubrámoslo por nuestra cuenta. Puede que no nos resulte tan mala, ni tan maravillosa. Y esa es la grandeza del Arte, a cada cual le influye de forma diferente.
¡Disfrutad, reid, amar, asustáros, jugad, llorad, gritad, soñad! ¡Vivid! Disfrutad de las historias que leéis y veis en las pantallas, pero no os olvídeis de vivir la vuestra propia. Que nadie os impida luchar por cumplir vuestros sueños y hacer las cosas que os gustan.

¡¡¡Viva el Cine!!! ¡¡¡Viva el Arte!!! ¡¡¡Viva la Vida!!!

End

¡¡¡Muchas gracias a todos!!!

Lawrence de Arabia, de David Lean

25 julio, 2013

LawrenceposterA día de hoy, el concepto superproducción es aplicable prácticamente a cualquier producto procedente de Hollywood destinado a amasar grandes fortunas en la cartelera con un presupuesto desorbitado que no garantiza, de ningún modo, un resultado cualitativo satisfactorio. Sin embargo, el termino poseía otro cariz en otro tiempo, cuando los grandes estudios no sólo se preocupaban en destinar la mayor parte del presupuesto invertido en efectos especiales ni en grandes estrellas, sino que había una cierta preocupación en cuanto a la historia que se quería contar y al resultado final del conjunto. Famosos son los casos de producciones como “Cleopatra”, “Apocalipse Now” o “La Puerta del Cielo”, poniendo en peligro a las productoras encargadas de realizarlas o destinándolas, directamente, al cierre en el caso del film de Cimino.
Dentro de las superproducciones podemos encontrar grandes nombres como Cecil B. DeMille (el director bíblico por excelencia), William Wyler (sólo por “Ben-Hur” merece ser considerado un gran director de orquesta dentro del campo de las superproducciones), o, ya en la actualidad, Steven Spielberg (clásico vivo). Sin embargo, si existe un director al que considere como el maestro dentro del cine espectáculo, capaz de conjugar a la perfección historias intimistas, llenas de conflictos internos, con grandeza visual, ese es David Lean. El director británico posee una de las mejores y más cuidadas filmografía de la Historia del Cine, desde su primera etapa, en donde encontramos joyas como “Breve encuentro” o las adaptaciones Dickensianas “Great Expectations” y “Oliver Twist”, hasta sus grandes producciones épicas con sello Hollywoodiense, desde “El Puente sobre el Rio Kwai” hasta “Pasaje a la India” pasando por “La hija de Ryan” y, por supuesto, “Doctor Zhivago”. Claro que si hay una película dentro de su carrera que marca todo un antes y un después para la Historia esa es “Lawrence de Arabia”, todo un triunfo cinematográfico centrado en el Teniente Thomas Edward Lawrence, pieza importante dentro de la Rebelión Arabe de primeros del S. XX y autor del libro “Los Siete Pilares de la Sabiduría”, el cual serviría a Lean para crear este retrato psicológico sobre el personaje y sus días en Arabia.

El film gira en todo momento sobre la figura de Lawrence, un oficial con tendencia a la insubordinación y con una gran curiosidad por el mundo árabe, razón por la cual es elegido para ponerse en contacto con el Principe Faysal, gobernante de los pueblo árabes, los cuales se encuentran divididos en tribus y sin capacidad para hacer frente a sus enemigos turcos. Una vez entre en contacto con el Príncipe, y simpatice con él, Lawrence expondrá sus ideas sobre la situación y propondrá un plan para tomar Aqaba, anclaje estratégico dentro del conflicto, convirtiéndose así en simpatizante de la causa árabe y en líder de la rebelión, además de entablar amistad con el Jerife Alí, del clan Harish, y Auda abu Tayi, del clan Howeitat, los cuales deberán dejar al margen sus diferencias para aprender a combatir juntos. Poco a poco los pueblos árabes van ganando terreno a los turcos y, con ayuda ya no sólo de Lawrence sino también del gobierno británico, consiguen tomar finalmente Damasco con un resultado que sólo favorecerá a una de las partes, dejando a los árabes, una vez más, divididos entre sí, y a Lawrence herido anímicamente al ver cómo su utópico Concejo Árabe desaparece como arena entre los dedos.

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Sin lugar a dudas Lawrence es uno de los personajes más fascinantes de la Historia, ya no sólo cinematográfica sino Universal. Lleno de incógnitas, complejo, cuestionando siempre las ordenes de sus superiores, curioso sobre el mundo que le rodea, especialmente sobre la cultura árabe, hacia la cual muestra una especial simpatía e idealiza para ella una sociedad organizada con un gobierno bien establecido que pretende llevar a cabo mediante la revolución, el oficial británico es mostrado en el film como un ser humano en continuo conflicto consigo mismo y sobre las decisiones que debe tomar.
Uno de los rasgos más fascinantes de la historia que narra la película, y pilar fundamental de la misma, es la evolución que sufre el protagonista, pasando de ser un simple fisgón sobre el terreno a un adulado jefe del pueblo que llega a olvidar su naturaleza mortal. Lawrence toma contacto con el pueblo beduino con ilusión, encontrándose de cara con una cultura que le ha facinado durante mucho tiempo y sobre la que no pierde ocasión para entrar a formar parte, viéndose capaz de tomar partido y empujar a sus pueblos hacia una rebelión contra los turcos. Así comienza su andadura y su transformación, pues a lo largo de la guerra Lawrence crecerá popularmente, especialmente tras cruzar el desierto de Nefud, adquiriendo una gran fama entre los clanes que se le subirá a la cabeza de tal manera que creerá ser un nuevo Mesías para ellos, llegando a desarrollar un narcisismo de forma incontrolada. Pero en el viaje también descubrirá rasgos ocultos de sus personalidad que le harán tener miedo de sí mismo (escalofriante cuando declara haber disfrutado matando a un miembro de su grupo), pero que no le detendrán en su camino por conseguir el triunfo del pueblo árabe. Al contrario, su ansia de poder y egocentrismo parecen crecer a medida que se acerca el final, y las derrotas obtenidas, así como la tortura sufrida a manos del Bey de Daraa, lo cegarán de odio, llevándolo a cometer una masacre contra un pequeño convoy turco de camino a Medina.
A pesar de la importancia que cree tener dentro del mundo Árabe, Lawrence queda finalmente desilusionado con el resultado de su odisea al comprobar cómo todo por lo que ha luchado no ha servido para nada, resultando como ganador, como era de esperar, el gran Imperio Británico, aceptándose a sí mismo como un mero instrumento político que ha sido utilizado cuando la ocasión lo ha requerido, tal y como debe ser para todo soldado. Su Arabia soñada queda en su memoria, entre las limpias montañas de arena que vio teñidas de sangre y en las que dejó parte de su alma.

Levantar una producción de este calibre no fue tarea fácil. Sam Spiegel volvió a unirse a David Lean tras triunfar en los Oscars con “El Puente sobre el Rio Kwai”. Lean tenía especial interés en llevar a la pantalla la vida de Gandhi, pero al ver sus deseos frustrados optó por adaptar la historia que Lawrence relataba en su libro, teniendo así la oportunidad, de paso, de captar el mundo desértico que el escenario donde el personaje relataba su historia le ofrecía. Partiendo del libro escrito por el Teniente Lawrence, y recurriendo a diferentes libros sobre los hechos, se contrataron a los guionistas Robert Bolt y Richard Wilson (cuyo nombre estuvo desacreditado hasta 1978) para escribir el guión mientras se buscaban las localizaciones donde rodar y se contrataba el reparto adecuado, con especial dificultad en los personajes de Alí y Lawrence. Para dar vida al amigo del protagonista se contrató al egipto Omar Sharif mientras que para Lawrence la cosa estuvo más complicada, ya que se barajaron nombres como los de Marlon Brando o Albert Finney, sin resultado en ambos casos. Finalmente el papel recayó en el casi desconocido Peter O´Toole, quien se convertiría en alma del film.
La película se rodó casi en su totalidad en escenarios naturales, salvo el plano del amanecer, ya que siempre que se intentaba rodar el rollo de película de quemaba. El largo rodaje se llevó a cabo en lugares como Almería, Sevilla, Jordania, Londres y Marruecos.

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“Lawrence de Arabia” supone uno de la mayores triunfos del Septimo Arte. David Lean demostró ser un genio a la hora de narrar una historia que, a lo largo de sus cerca de 224 minutos, consigue embaucarnos y transportarnos al exótico país árabe. El poder que posee cada uno de los fotogramas es incuestionable, demostrando cómo se puede congeniar a la perfección lirismo con espectáculo sin necesidad de recurrir a fuegos artificiales ni grandes efectos, sino sabiendo utilizar los medios que se tienen al alcance de manera sabia y original. La cinta posee imágenes tan inolvidables como la del fundido de la cerilla al amanecer de Arabia; la presentación de Alí, como si de un espejismo se tratara; la carrera de Lawrence a través del desierto de Nefud, emocionante; el momento en que Lawrence viste sus nuevos ropajes y se observa en la daga; la toma de Aqaba; el ataque al convoy con el rostro ensangrentado de Lawrence; los disturbios en Medina. Toda la película es una Obra de Arte en sí misma, con un excelente nivel de composición escénica: montaje, interpretación, música, fotografía…. Todo es perfecto.
El ritmo no decae en ningún momento y es una muestra más de cómo una cinta, dure lo que dure, si está bien narrada apenas pesa, y más mérito tiene aún si la temática no es de nuestras favoritas, consiguiendo que prestemos atención e interés hacia lo que se nos está narrando.

El guión está perfectamente escrito y cuidado, poseyendo diálogos y frases llenos de filosofía.
La dirección artística, así como el vestuario, son excelentes, consiguiendo transformar los escenarios (como la Plaza de España de Sevilla) en las sedes y ciudades Arabes. Me resulta muy interesante la evolución que sufre el vestuario de Lawrence, afín a su desarrollo a lo largo de la historia. Primeramente lo vemos como oficial británico para después vestir los atuendos típicos de las regiones árabes, la vestimenta clara va tornándose más oscura a medida que avanza el conflicto remarcando cómo Lawrence va perdiendo conciencia sobre sí mismo.
El montaje es soberbio, siendo un gran flashback que nos narre la historia y dé pistas sobre la personalidad del oficial británico al que vemos morir en los primeros minutos de la cinta.
La fotografía de Freddie Young es extraordinaria a la hora de captar el ambiente del desierto, especialmente es memorable en las tomas nocturnas, de gran complejidad de rodar.
Maurice Jarre realizó una de las composiciones musicales más memorables de la Historia del Cine. Es imposible imaginar el desierto sin rememorar la música que el compositor creó para la cinta, y que le aporta más personalidad si cabe.

El reparto está compuesto en su totalidad por hombres, ya que el film no posee ningún personaje femenino (aunque si participaron mujeres como extras). El actor fetiche de Lean, Alec Guinness, dio vida al Principe Faysal demostrando de nuevo su capacidad camaleónica y su excelente hacer escénico. Jack Hawkins es el General Allenby, superior de Lawrence y alto mando del Cairo. Claude Rains es Dryden, miembro diplomático que vela por los intereses británicos. Anthony Quinn da rienda suelta, al igual que Guinness, a su fuerza escénica y camaleónica como Auda abu Tayi. Jose Ferrer es el inquietante Bey de Daraa. Omar Shariff ofreció una soberbia interpretación, llena de humanidad y complejidad, como Sherif Ali, papel que le abriría las puertas a Hollywood y lo llevaría a protagonizar la próxima gran obra de Lean. Peter O´Toole compuso uno de los personajes más fascinantes del Septimo Arte. Su Lawrence está en continuo conflicto, demostrándose como un hombre lleno de dudas, ambicioso, temeroso, pero también con rasgos cercanos a la inocencia y la timidez. Sobre el personaje siempre ha existido una cierta ambigüedad, algo a lo que ayuda el físico de O´Toole, la inexistencia femenina en el film y la escena de tortura en que el personaje es sodomizado. Una de la grandes interpretaciones cinematográficas.

La cinta resultó ser todo un éxito en 1962, coronándose con cuatro BAFTA, cuatro Globos de Oro y siete Oscars, incluidos los de Mejor Película y Mejor Director.
Directores como Steven Spielberg, Martin Scorsese, George Lucas, Ridley Scott o Minghella han declarado su amor y admiración al film de Lean, el cual es considerado como una de las obras artísticas más importantes de la Historia.
“Lawrence de Arabia” es más que una gran película, es el Cine en su Máxima Expresión.

Poster: Lost in Translation

23 julio, 2013

Lost

Escenas: Las Ventajas de ser un Marginado

20 julio, 2013

Aquí os dejo la última secuencia de una de las mejores películas que he visto en los últimos meses y no llegué a comentar, “Las Ventajas de ser un Marginado”. Dirigida por Stephen Chbosky sobre su libro homonimo, y protagonizada por Logan Lerman, Ezra Miller y Emma Watson, la película vuelve a ahondar en temas como la búsqueda y aceptación de uno mismo cuando llega a la mayoría de edad así como de afrontar y vencer los problemas que nos impiden seguir hacia adelante.
Una película preciosa, triste pero llena de esperanza, y con una Banda Sonora soberbia.

AVISO: La secuencia que pongo es el final de la película, así que quien no la haya visto y no quiera saber cómo termina que no la vea. La pongo porque es de las mejores escenas que he visto a lo largo del año, capaz de emocionarme y ponerme los pelos de punta. Esta vida es como una carretera, puede que tenga baches y que por momentos parezca que vamos a oscuras, pero siempre hay luz al final del túnel y cuando pillamos una recta debemos saber disfrutar y apretar el acelerador, saboreando cada instante que nos ofrece la libertad y el sentirnos infinitos.

Frases de Cine

16 julio, 2013

“Considero el amor como un escape para dos personas que no saben estar solas”

Jesse (Ethan Hawke) en “Antes del Amanecer”

El Hombre de Acero, de Zack Snyder

3 julio, 2013

PosterMoSEl personaje creado por Jerry Siegel y Joe Shuster cumple 75 años desde su primera aparición en los tebeos de Action Comics, y qué mejor manera de celebrarlo que con una película que lo devolviera al cine por todo lo alto, o al menos esos parecen haber sido los planes de Warner desde el comienzo, librándose, de paso, de perder los derechos del personaje.
Puede sonar un tanto a sacrilegio pero, para mi, más que engancharme a leer comics, Superman fue uno de los culpables de que me gustara el Cine de la misma forma que poco después lo hizo Batman. Los dos personajes de DC impulsaron mi amor cinéfilo con sus respectivas adaptaciones cinematográficas y se convirtieron en dos figuras imprescindibles en mi mente cultural, posteriormente ampliada con sus diferentes comics. Así pues, era lógico que esperara la nueva película del hijo de Krypton como agua de mayo, con una expectación desorbitada alimentada ya no solo por el equipo encargado de realizarla sino por los espectaculares avances. Lamentablemente la elevadas expectativas han caído en agua de borrajas, y, aunque la cinta no llegue a ser un despropósito ni un nefasto producto, si que se queda a medio camino consiguiendo que la catalogue como decepcionante.

En la mayoría de comentarios y críticas se menciona en exceso el nombre de Christopher Nolan como responsable del resultado de la cinta. El director se ha convertido, desde su éxito con “The Dark Knight”, en el niño mimado de la Warner, la cual sin dudarlo puso en sus manos el reinicio de Superman, pero solamente a la hora de crear la historia, la cual ideó a cuatro manos con su colaborador en la Trilogía del Hombre Murciélago David S. Goyer. Desde hace unos años el respeto y admiración que se le profesaba al director de “Inception” parece haber desaparecido, convirtiéndose en diana de una notoría cantidad de críticos, los cuales no dudan en poner a caldo todo proyecto en que aparece su nombre. No voy a defender al director, aunque disfruto con sus películas reconozco que “Memento” siempre me ha parecido sobrevalorada y que en la Trilogía de Batman solo lo bordó en una (todos sabemos en cuál) mientras las otras dos resultan caóticas en su forma y desarrollo (en especial la última), el resto de su filmografía es aceptable, con picos más altos y otros más bajos, lo cual no justifica el odio que se le profesa en muchos sitios. Su responsabilidad en “El Hombre de Acero” comienza y termina en la historia (y no es poco, porque hay decisiones que tienen tela), la cual desarrolló Goyer y puso en escena Zack Snyder, otro de los niños queridos de Warner, cuya elección, tras “Sucker Punch”, ya dejaba dudas.

Superman siempre ha representado el bien, la justicia y su amor incondicional por toda la humanidad. No existe en el mundo del comic héroe más grande. Puede volar, tiene visión de rayos X, lanza rayos con los ojos, una fuerza sobrehumana, soplo helado. Lo tiene todo, incluida una identidad secreta que, en realidad, es fácil echar por tierra (¿en serio unas gafas son suficientes para hacer que la gente no lo reconozca?), pero que forma parte de su encanto. Su historia, la del extraterrestre huérfano, último superviviente de Krypton, que es acogido por uno bondadoso matrimonio de Kansas y acaba convirtiéndose en un héroe para la ciudad de Metropolis y el resto del mundo es bien conocida, y en éste nuevo acercamiento a su figura se mantiene dicho origen, con algunos cambios.
Lo más interesante de la cinta es su naturaleza de película de ciencia-ficción, con los relatos de invasiones extraterrestres como especial fuente de apoyo, en que el foraneo protagonista vaga por el mundo, cual ermitaño, en busca de respuestas que den sentido a su origen y a su razón de existir. A lo largo de la primera mitad (la mejor) seremos testigos a la búsqueda del héroe y cómo sus espectaculares características lo convirtieron en un inadaptado de pequeño, llegando a sufrir ataques por parte de los compañeros de colegio. Con el tiempo, y gracias a los consejos de su padre adoptivo, Kal-El vivirá ocultando sus poderes por miedo a lo que pueda pueda pensar el mundo. Será cuando encuentre su origen y conozca a su padre biológico, Jor-El, cuando el protagonista vea su verdadero objetivo en la Tierra, deberá mostrarse y convertirse en un símbolo de esperanza para la raza humana, a la vez que en su protector cuando ésta sea amenazada, algo que sucede de inmediato cuando llega el General Zod y sus secuaces en la segunda, y decepcionante, mitad del film.

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Sobre la historia: Mantiene la génesis del héroe, aunque se toma libertades e introduce decisiones muy cuestionables, a la vez que apenas desarrolla la relación entre los personajes.
Entre las cosas que menos me gustaron enumero el excesivo protagonismo del ejercito, parecen más protagonistas que Superman; la relación entre Lois y Superman, sin desarrollo alguno, y la forma de conocerse me resultó muy forzada, consiguiendo, de paso, cargarse la posibilidad de que exista el juego con la identidad secreta una vez se cree (aunque puede que en la secuela cuelen el superbeso con borrado de memoria, todo es posible); la introducción del pendrive de memoria en sustitución de los clásicos cristales, aquí además la memoria de Jor-El es hiperinteligente y capaz de reconocer a extraños e interactuar con ellos; que Superman proclame con orgullo ser americano en lugar de ciudadano del mundo. Parece que a los americanos ya no les basta que cuando vuele a la luna ponga derecha la bandera, sino que tiene que escuchársele decir su nacionalidad adoptiva. Eso me molestó más que las supuestas referencias al cristianismo que esconde la cinta (ya en la anterior, e infravalorada, cinta del héroe se ponía en tela de juicio que se mostrara como un poder divino capaz de escuchar las plegarias de todo el mundo) y que la escena que tiene lugar en una Iglesia, la cual me pareció más que intentaba humanizar al personaje que mostrarlo como ser divino.
Entre las cosas que me gustaron destaco el prologo, a pesar de su reciclado de mundos ya conocidos me pareció intenso y consiguió engancharme, aunque copiara en un detalle a “Matrix” descaradamente (por cierto, de la Saga de los Wachowski también cogen prestados a dos miembros del reparto); su rasgos de aventura sci-fi de la forma en que lo hace me parece bastante arriesgado y original para volver a reactivar cinematográficamente al personaje; presentar a Superman como alguien con temor a mostrarse en público debido a las enseñanzas de Jonathan Kent, convirtiéndose en un nómada que ayuda cuando la ocasión lo requiere, desapareciendo posteriomente; todos los flashbacks que describen la juventud del protagonista, siendo uno de ellos la mejor escena de la cinta, capaz de que me emocionara como un pequeñajo.

Con respecto al trabajo de Snyder en la dirección: los miedos eran que se pasara con la cámara lenta y los ralentís. Pues bien, ese detalle está muy controlado, siendo sustituido en favor de incontables zooms y un montaje caótico en la mayoría de secuencias de acción, con el climax final como máximo exponente. El director de “300” rueda de manera eficaz la cinta cuando se trata de escenas sencillas, un poco monótona tal vez en el uso del plano contraplano cuando los personajes mantienen conversaciones, pero es es algo, que, desgraciadamente, hoy día abunda. Los mejores momentos es cuando intenta ponerse “artístico” y parece estar filmando un documental, en especial sucede en el mejor flashback de la cinta (el último), con la cámara al hombro. Y si, la secuencia en que vuela por primera vez (cómo no) emociona, aunque previamente cuele una escena con saltitos digna heredera del aprendizaje de “John Carter”. El héroe, ya embutido en su traje, se arrodilla y coge impulso surcando los cielos a ritmo de la poderosa música de Hans Zimmer. Ese si que es Superman, y por eso a los que nos gusta pagamos la entrada, queremos creer que un hombre puede volar, aunque después venga un aterrizaje forzoso en forma de combate intergaláctico que parece no acabar nunca en plena Metropolis.
Cuando se firmó realizar una nueva película de Superman hubo una cláusula que todo el mundo pedía, que tuviera mucha acción y que Superman se inflara a golpes con villanos que estén a su altura. Dicho y hecho, Snyder cumple el deseo de todas esas voces marcándose una macrosecuencia final caótica, excesiva, agotadora y ruidosa hasta la extenuación. Apenas lograba comprender qué sucedía en pantalla y quién asestaba el golpe a quién. Los personajes utilizan su hipervelocidad asemejandose a como se movía Goku y sus compañeros en cualquier episodio de Dragon Ball. Mucho caos, mucha destrucción, pero poca narrativa, y encima incluyen una secuencia de rescate protagonizada por Perry White que poco importa. Una verdadera lástima, visto esto hubiese preferido a Snyder en plan “Sucker Punch” y que me hubiese narrado toda la secuencia de la misma forma que cualquier fragmento de acción de su cinta protagonizada por jovencitas.

MAN OF STEEL

El guion escrito por Goyer e ideado junto a Christopher Nolan resulta decepcionante en cuanto a desarrollo de los personajes, aunque me gustó la elección de narrar la historia a base de flashbacks. Lo peor es algo que ya se notaba en la Trilogía de Batman, la excesiva seriedad del producto, aportándolo un tono solemne y trascendente, alejándose así de las producciones MARVEL, más ligeras y orientadas a la comedia. No me parece mala decisión, pero si que se echa en falta algo más de sentido del humor a lo largo de la cinta (más allá de ese comentario final de la soldado).

Uno de los rasgos que hiceron que me gustase Superman fue la música creada por el maestro John Williams. En este caso no tenemos a Williams sino a otro de mis admirados en el terreno de la música de cine, Hans Zimmer, quien se acopla a la perfección a la cinta logrando unos temas de corte dramático preciosos, una poderosa marcha para el protagonista para, finalmente, recurrir a sus característicos sonidos atronadores para las secuencias de acción
Los efectos especiales son aceptables, siendo otra muestra de resultado visual decepcionante vista la cantidad de dinero que han soltado para levantar el proyecto.

Del reparto destaco a Kevin Costner, muy cumplidor en sus escasos diez minutos de metraje, capaz de aportar humanidad y transferir valores a Clark, aunque tenga una cuestionable escena que personalmente me gustó; Russel Crowe da vida notablemente a un Jor-El más guerrero que el que teníamos en mente, aunque también protagonice una de las peores secuencias del film; Diane Lane está muy bien como Martha, la madre adoptiva de Kal-El; Amy Adams cumple como una Lois Lane tan aventurera como siempre pero con algo menos de carácter característico del personaje, además de que resulta muy poco perfilada; Laurence Fishburne es la presencia invitada para dar la nota de color en el personaje de Perry White, jefe de Lois en el Daily Planet; Harry Lennix es el general Swanwick, el cabecilla del ejercito que intenta impedir la invasión alienígena; Michael Shannon sigue aportando a su curriculum roles malignos dando vida a Zod, el malvado que da un golpe de Estado en Krypton y es condenado a la zona Fantasma, escapando y llegando a la Tierra. Zod no es más que un soldado y no conoce otra vida que no sea la guerra y destrucción, actuando como tal allí donde va. A su lado tenemos a Antje Traue como Faora, el personajazo de la cinta, con un carisma brutal, capaz de hacer sombra a todo aquel con que comparte plano, y eso que lanza más golpes que palabras. El británico Henry Cavill personifica de lujo a Superman en su traje e intenta aportar profundidad dramática, consiguiéndolo a medias. Claro que, lo peor, fue que apenas logré empatizar con el personaje, y eso que es Superman.

“El Hombre de Acero” devuelve al cine al mítico personaje mediante un blockbuster correcto con detalles interesantes pero insuficiente en su conjunto. También he de decir que me ha sucedido como con “Batman Begins”, me ha sabido a poco este reinicio, y puede que en su secuela encontremos esa gran película del superhéroe que estamos esperando. Por el momento nada ha cambiado, para mi sigue, y seguirá, existiendo un gran film de “Superman”.

Lo Mejor: Arriesgarse con una historia de ciencia-ficción. Los flashbacks. Faora.

Lo Peor: Un guión poco elaborado en que apenas se cuida la relación entre los personajes. La batalla final.

Star Trek: En la Oscuridad, de J.J. Abrams

28 junio, 2013

DarknessST

La tripulación del Enterprise, bajo el mando del Capitán Kirk, deberá localizar y atrapar a un misterioso hombre que ha atentado contra la flota estelar.

Toda una sorpresa resultó ser la anterior entrega de la serie cinematográfica “Star Trek”. Bajo la batuta de J.J. Abramas la Saga cinematográfica basada en la celebre serie televisiva creada por Gene Roddenberry se convertía en un reinicio fresco y original que no renegaba, en absoluto, de las entregas anteriores, sino que acababa funcionando a la perfección como continuación/precuela. La cinta, además, se convirtió en uno de los mayores éxitos comerciales de 2009, lo cual daba paso (como de costumbre, y tal y como dicta la tradición) a una nueva entrega con todo el equipo repitiendo, y al que se incorporarían Peter Weller, Alice Eve y el cada vez más emergente Benedict Cumberbatch para dar vida al misterioso antagonista.

La cinta comienza meses después de la anterior, con el Enterprise realizando misiones en que su capitán, el fanfarrón e impulsivo James Kirk, llegue a saltarse el reglamento, lo cual no es bien visto en la flota estelar. Sin embargo, cuando ésta se encuentra en peligro sólo quedará confiar en él y su tripulación.
En esta nueva entrega se ahonda más en la personalidad de Kirk y cómo debe afrontar su responsabilidad. El joven cadete que fue ascendido a Capitán se muestra todo un aventurero de las galaxias y ejecuta cada misión como si de un juego de colegio se tratara, olvidando la figura que representa a bordo del Enterprise. Entre su equipo tiene grandes amigos (comenzado por Spock), pero eso no debe interferir a la hora de tomar decisiones, por mucho que éstas los pongan en peligro. Así pues, Kirk deberá concienciarse y ser consecuente con lo que el cargo exige de él.
Por otro lado, la relación de amistad entre Kirk y Spock se acentúa y expande. Atrás quedaron los roces, ahora existe plena confianza entre ellos y un lazo de amistad inquebrantable.

Además de estar enmarcada dentro del terreno de la ciencia-ficción “Star Trek” se asemeja a un relato de aventuras marítimas. Los protagonistas siempre han surcado el espacio a bordo de una nave en busca de nuevos mundos y razas, de forma no muy distinta a como lo hicieron los navegantes del pasado. En ésta nueva entrega dicha caracterisitca queda reforzada al tener a la figura del capitán como epicentro, y citarse uno de los dichos más conocidos en el mundo náutico: “Ningún barco se hunde sin su capitán”.

El subtitulo de la cinta bien podría darnos una idea sobre lo que vamos a ver, más oscuridad con respecto a la anterior entrega. Pues bien, oscuridad hay, pero poca. No diré que la nueva entrega no es un buen blockbuster (en breve entraré a nombrar sus virtudes), aunque si que me dejó algo insatisfecho, pues acabó resultando ser una extensión de la anterior con poco más que aportar. Si, el villano en esta ocasión tiene más presencia y magnetismo que el de Bana, el guion sigue guardando sorpresas y las batallas entre las naves, así como la acción, son de primer nivel,pero la tan cacareada oscuridad promocional apenas se nota más allá de algún toque y del atuendo de los personajes.
A pesar de ello no catalogaré la cinta como decepcionante, ya que ofrece una suculenta ración de cine de entretenimiento más que digno y ameno, con rayos láser, naves, criaturas de otros planetas. Abrams sigue demostrando ser un narrador de cine mainstream más que eficaz, con una planificación marca de la casa en donde aparecen sus cegadoras luces y otorgando grandilocuencia visual en las escenas de acción (en especial el tramo final) mediante un ritmo muy bien medido. Los fans de Star Wars creo que podemos estar tranquilos en cuanto al resultado visual de la nueva película que llegará en 2015.

El guion vuelve a ser creación de Roberto Orci, Alex Kurtzman y Damon Lidelof. Si algo no me gustó fue que un personaje que ya aparecía en la anterior vuelve a utilizarse como comodín para alertar a los protagonistas. Espero que no recurran a él en futuras entregas, si no esto sería una espiral sin fin.
La composición musical de Michael Giacchino vuelve a acompañar a las imagenes de manera excelente, con esa marcha ya clásica compuesta para el anterior film. Claro que si hay una secuencia en donde el compositor se convierte en estrella es la acontecida en Londres al principio, en donde una música de piano sirve como elemento descriptivo y subraya la historia que se nos está narrando.

El reparto repite en su totalidad, quedando muy secundarios Karl Urban, Anton Yelchin o John Cho, sus roles son meras comparsas y ejecutan las funciones que su cargo en la nave les exige. Simon Pegg tiene más protagonismo como Scotty con respecto a la anterior, aunque sigue poseyendo escenas comicas algo cargantes su rol está más trabajado. Alice Eve se incorpora como la Dra. Marcus otorgándole una bella presencia. Peter Weller es Marcus, alto mano dentro de la flota estelar. Zoe Saldana vuelve a ser Uhura y se incrementan sus riñas con Spock. Chris Pine me resulta algo exagerado en su interpretación como Kirk, una cosa es ser expresivo y otra es exagerar con las muecas que el actor no cesa de mostrar a lo largo de todo el film. Posiblemente el que menos me gustó del reparto, a pesar de contar con una de las mejores secuencias del film. A su lado tenemos a los dos mejores actores de la cinta. Por un lado el nuevo Spock, Zachary Quinto, desprendiendo carisma y buen hacer para un rol ya clásico dentro del universo sci-fi. Por otro tenemos a Cumberbatch, el cual intimidad en cada escena que aparece mediante su presencia y su profunda voz. Una pena que su personaje, tan promocionado, tenga menos protagonismo que el imaginado y que la cinta se decante más por el tono ligero en lugar de por uno más impostado y oscuro.

“Star Trek: En la Oscuridad” sigue el buen pulso de la anterior, pero sin aportar nada nuevo de vital interes. Aún así es una buena space opera para difrutar.

Lo Mejor: Cumberbatch y Quinto. El spring final.

Lo Peor: Poca novedad con respecto a la anterior. Pine y sus muecas.

Trance, de Danny Boyle

20 junio, 2013

TranceSimon trabaja en una casa de subastas e impide el robo de un importante cuadro de Goya, recibiendo un duro golpe en la cabeza que le produce amnesia y le imposibilita recordar dónde lo escondió. Para rememorar los hechos recurrirá a sesiones de hipnosis.

A pesar de no comulgar con todas sus películas (en especial con sus propuestas más amables y académicas, como la exageradamente oscarizada “Slumdog Millionaire” ó la posterior “127 Horas”) reconozco que disfruto que las propuestas visuales de Danny Boyle, sobre todo con aquellas que se salen de lo establecido e intentan sorprender mediante un planteamiento más cercano al cine de género fantástico (“28 días después” o “Sunshine”). En este terreno se sitúa su última propuesta, “Trance”, un viaje alucinógeno al interior del subconsciente en forma de thriller a medio camino entre el cine de atracos y el noir clásico.

La historia gira en torno al triángulo que se forma entre Simon, el héroe, Dominic, el criminal que intentó robar el cuadro, y Elizabeth, la psiquiatra experta en tratamiento de hipnosis. Ellos son los protagonistas del relato, y los que hacen que la película evolucione de la misma manera que la inmersión al cerebro de Simon, llegando a sorprender y a pillarnos desprevenidos, descubriéndose al final como un divertido juego con excelente factura visual. Y es que el film es de esos que fácilmente podrían catalogarse de tramposos una vez se resuelve, claro que es tal el atractivo del planteamiento y el viaje que personalmente le perdono sus agujeros de guión (que los tiene).
El estilo visual de Boyle sigue vigente, aunque más comedido en lo que a montaje cercano al videoclip (y que tanto me molestó en sus anteriores propuestas) se refiere. El director británico crea un juego visual de giros y más giros en donde tienen especial importancia los reflejos de los personajes en los ambientes donde se desarrolla la historia, subrayando así la complejidad de cada uno de ellos. El ritmo vuelve a ser frenético, en especial hay que resaltar su prólogo, capaz de captar nuestra atención de forma inmediata, y los últimos minutos, donde se descubre la guinda del pastel como si de un salto sin red se tratara. Si bien la cinta posee tramos de verdadero atrevimiento, llegando a recordar a Cronenberg, si que eché en falta un poco más de locura desatada (que salga una media cabeza parlante y el full frontal de Dawson, con su justificación, me supo a poco).
El guión corre a cargo de Joe Aeharne y John Hodge. La historia parece haber sido catalogada en muchos lugares como “muy Nolan”, pero para mi gusto también podría haber sido realizada por Cronenberg o cualquier autor de renombre dentro del fantástico, claro que hoy parece que cualquier cosa que posea más de un nivel es heredera de “Inception” y de su autor (el cual cada día que pasa, todo sea dicho, parece tener más detractores).
La fotografía es sobresaliente, gracias a la labor del director de fotografía Anthony Dod Mantle, quien saca provecho de las luces que envuelven a los personajes en los diferentes ambientes. La Banda Sonora es otro pilar para el film, ya no solo por la excelente selección de canciones que aparecen sino por la composición de Rick Smith, capaz de envolver a la historia con el manto de intriga necesario.

El trío protagonista desprende carisma y un muy buen hacer con sus roles. James McCavoy sorprende de la misma manera que lo hiciera en “Wanted”, descubriéndose como un tío con agallas tras esa fachada de corrección británica que le caracteriza. Cada vez me convence más el actor. De Vincent Cassel poco puedo decir, para mi es uno de las grandes presencias del cine actual y haga lo que haga me gana con su fiereza escénica. Rosario Dawson sorprende (y no solo por el regalo para la vista que nos ofrece su cuerpo en todo su esplendor) con un personaje más complejo de lo que parece en un principio y acaba ganando ser catalogada la estrella de la función.

A medio camino entre el thriller psicologico, el cine de atracos y el noir clásico “Trance” resulta ser un disfrutable rompecabezas bien orquestado por un Danny Boyle que parece que se ha divertido haciéndola, y eso me ha gustado.

Lo Mejor: Lo entretenida que resulta. Su desarrollo visual. Rosario Dawson.

Lo Peor: Podría haber sido más desfasada en su resolución.


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