Los Fabulosos Baker Boys, de Steve Kloves

14 junio, 2013

BakerBoysAdemás de películas capitales dentro del cine juvenil con espíritu de gran aventura, en la década de los 80 podemos encontrarnos productos protagonizados por actores de primera fila (que formarían lo que sería el star system de los 90) más encuadrados en el drama ligero o la comedia con mensaje (y bien hecha). De entre esas películas, y perteneciente a finales de los 80, con los 90 a punto de ver a luz, encontramos “Los Fabulosos Baker Boys”.

Frank y Jack Baker son dos hermanos pianistas que tocan en bares y clubs nocturnos. Tras comprobar cómo el público apenas repara en ellos y los gerentes les cancelan actuaciones, deciden contratar a una voz femenina como acompañamiento. Es así como aparece en sus vidas Susie Diamond.

“Los Fabuloso Baker Boys”, como sucediera con muchas otras cintas de su tiempo, esconde tras una fachada de película amable un retrato triste de unos personajes y un mundo idealizado por muchos, la vida del músico. Por lo general se piensa que la vida del músico, y del artista en general, debe ser grandiosa, estupenda, llena de infinidad de anécdotas y aventuras entre camerinos y escenarios, pero nada más lejos de la realidad. El cielo lo tocan una escasa minoría, dejando en el abismo a los que cada día van rozando el suelo y luchan por que no les tumben del todo, porque siguen teniendo un sueño, porque les gusta lo que hacen, porque han nacido para ello. Así tenemos a los hermanos Baker, antiguos jovenzuelos ganadores de concursos de música, talentosos a las teclas de un piano pero cuya existencia depende de la afluencia de gente en los garitos que tocan. Frank es el responsable, el hombre de familia, la cabeza pensante del dúo, el que lleva los negocios y mueve todo el tinglado por tal de conseguir actuaciones, mientras Jack es el talento innato, el genio tras el piano, pero también el seductor, según él lleva una gran vida ligando chicas (con las que no pasa más de una noche) y gastando el dinero que gana, ocultando su verdadera frustración y miseria. Claro que, como toda pareja de hermanos, se soportan, y se quieren, eludiendo discutir de sus divergencias, hasta que aparece la chica. Susie Diamond tiene ángel, deslumbra a todo aquel que la observa cantar, parece un cisne delicado delante de todo el plantel para descubrirse como otra superviviente de la vida que busca el techo que más la cobije. Con ella en el grupo aflorarán las rencillas y las discusiones, aunque también vivirán su máxima gloria al ser contratados para tocar en un hotel de lujo para clientes de alto standing. En definitiva, es un trío que debía cruzarse en la vida, aunque sólo fuera para darse abrigo por un tiempo.

Hoy día su nombre parece estar asociado a la Saga Harry Potter, pues fue el encargado de escribir las adaptaciones de los libros al cine, pero Steve Kloves esconde entre su curriculum cintas como la presente, la cual representa además su debut en la dirección tras haber escrito el guion de “Adiós a la Inocencia”. Kloves vuelca todo el peso en los actores, auténticas almas de la cinta, narrando la historia de manera eficaz, sin detenerse en ningún detalle minúsculo que pueda entorpecer al ritmo, lo cual es una de las virtudes de la mayoría de cintas contemporáneas a la presente, sabían aportar información y desarrollar la historia con un ahorro de detalles que hoy día sería un lujo poder ver en cualquier producción hollywoodiense. Todo es directo, y aunque el ritmo pueda resultar lento no se trata de ninguna manera de una película “lenta” (son conceptos diferentes). Además la cinta posee un tono amargo, melancólico, triste, lo cual queda subrayado con frases y confrontaciones entre los personajes muy bien realizadas, y por un final que aporta veracidad. Todo, tarde o temprano, acaba, lo cual no quiere decir que los personajes dejen de seguir caminando por la vida.
Tras la cámara, Kloves se muestra muy sobrio, claro que consiguió regalarnos una de las secuencias más memorables de la Historia del cine, capaz de crear escuela dentro del cine romántico y ser homenajeada/plagiada en más de una ocasión: la Pfeiffer cantando sobre el piano. La cámara sigue en todo momento los movimientos de una arrebatadora Michelle Pfeiffer, guapísima vestida con su vestido rojo, transmitiendo mucha sensualidad de manera elegante. Un auténtico regalo para la vista.
A nivel técnico la cinta cumple, y su buen nivel interpretativo y de guion hace que se le perdonan fallos de raccord o infiltraciones fugaces de miembros del equipo en algún plano.

Otra de las grandes virtudes de la cinta es contar con un trío protagonista lleno de carisma y grandes dotes interpretativas con las cuales conseguir transmitir humanidad y verdad, y es que no hay momento en el film que no resulte auténtico. Jeff y Beau Bridges dan vida a los hermanos Baker, lo cual puede parecer sencillo para ellos debido a que son hermanos en la vida real. Jeff vuelve a encandilar con su carisma y atractivo como Jack, al que le aporta ese toque de tortura interna que años después le reportaría el Oscar con “Corazón Rebelde”, mientras Beau resulta de lo más simpático y bondadoso, aunque a la hora de tratar negocios es tan serio y formal como el que más. Junto a ellos tenemos a la gran Michelle Pfeiffer, capaz de iluminar la cueva más oscura nada más entrar en ella. Su Susie resulta algo torpe y oportunista en su día a día, pero desprende dulzura, fuerza y energía en cada actuación.

“Los Fabulosos Baker Boys” logró diversos premios y cuatro candidaturas a los Oscars, entre los que se encontraba el de Mejor Actriz para Pfeiffer, la cual no ganó a favor de Jessica Tandy, siendo una de las decisiones más cuestionables en la Historia de los premios ya que la Pfeiffer había ganado casi todos los premios interpretativos del año allanándole el camino a la dorada estatuilla que aún hoy se le sigue resistiendo.
Posee tristeza sin llegar a ser un drama, diversión sin ser una comedia y canciones sin ser un musical, sencillamente es un pequeño fragmento de la vida de unos personajes tan humanos como cualquiera.

Lo Mejor: Los actores. Su honestidad y sinceridad.

Lo Peor: ¿Por qué hoy es tan difícil lograr cintas así?

El Último Desafío, de Kim Jee-Woon

9 junio, 2013

LastStandEl peligroso narcotraficante Cortez escapa de manos de los agentes que lo escoltan y prepara una huida hacia México. En su camino sólo se interpone el sheriff de un pequeño y pacífico pueblo en la frontera.

La verdad es de agradecer encontrarse con una película como la presente, al menos para mi lo es, y es que recuerda aquellas tardes en que uno, siendo pequeño, visitaba religiosamente el videoclub en busca de la nueva película de su musculoso héroe de acción favorito (yo siempre fui de Suache, aunque también me he tragado casi todo lo de Stallone) para alquilarla y disfrutarla en casa con un buen bol de palomitas. Los actuales héroes de acción tiran más de inteligencia e ingenio que de triceps y abdominales marcados de forma estratosférica (aunque también se cuiden físicamente), pero les falta la chulería y las frases lapidarias que nuestros viejos protagonistas ochenteros masticaban y escupían a los villanos. Por eso, me ha gustado disfrutar de “El Último Desafío”, porque, sin ser de las mejores de Schwarzenegger, es consciente de lo que se trae entre manos, un divertimento que bebe mucho de “Sólo ante el peligro” en que el viejo Terminator sufre los achaques de la edad. Y es que, si algo positivo tiene el film, es su personalidad de producto ligero con ecos al western crepuscular. Aquí el sheriff al que da vida Arnold no es más que un fiel servidor de la ley que quiere vivir tranquilo en su granja, disfrutar de su café matutino en su cafetería de siempre y cruzar unas cuantas palabras con lo pacíficos aldeanos de su distrito. Claro que el deber llama, y cuando unos criminales ponen en peligro su pacifica existencia sacará la artillería pesada y resucitará al guerrero que lleva dentro, acompañado por unos cuantos compañeros y las armas más pesadas del condado.

Como sucediera en el clásico de Zinnemann, o en la más reciente (y reivindicable) “Open Range”, aquí la acción tarda en aparecer en post del desarrollo de los personajes (aunque también he de decir que desarrollo poco, son estereotipos en su máxima expresión). Hay unas cuantas secuencias de persecuciones automovilísticas y algún pequeño tiroteo en su planteamiento, pero nada serio. La cinta, como las ya citadas, guarda todo el colofón para el final, cuando comienza el auténtico duelo entre los villanos y el sheriff y sus leales compañeros. Se arma un verdadero berenjenal en el pueblo: disparos sin pausa, explosiones y choques entre vehículos con muchas bajas y una generosa cantidad de hemoglobina salpicando por todos lados. Y en medio de todo ello, nuestro protagonista, que no cesa un instante por detener al malvado narcotraficante, y lo hace a la vieja usanza, a lo Pressing Catch, con puñetazos, llaves de lucha y patadas, demostrando que quien tuvo retuvo y que los viejos héroes nunca mueren.
La cinta significa el debut norteamericano del coreano Kim Jee-woon, conocido por “Dos Hermanas, “El bueno, el feo y el raro” o “Encontré al Diablo”, y la verdad es que me ha gustado su buen gusto a la hora de contar la historia, de manera muy clásica, sin recurrir a trucos visuales ni cámaras lentas, sino mostrando la acción de forma comprensible y directa.

El reparto lo componen un siempre cumplidor Forest Whitaker como el Agente Bannister, encargado de capturar a Cortez; la guapa Jaimie Alexander es la ayudante del sheriff, Sarah; Peter Stormare sigue dando vida a villanos rastreros como el cruel Burrell; Eduardo Noriega da vida a Cortez sin apenas salir de su veloz coche, como si lo suyo fuera en realidad jugar a “Fast and Furious”; el jackass Johnny Knoxville es lo peor de la película dando vida a un personaje insoportable, cargante e innecesario, se supone que es la nota cómica y dan ganas que desaparezca desde el comienzo; Luis Guzmán es otro de los ayudantes del sheriff, el cual también protagoniza situaciones e índole cómico bastante cuestionable. Aunque ya había reaparecido en la gran pantalla en “Los Mercenarios” y, sobre todo, su secuela, ésta es el verdadero regreso de Arnold Schwarzenegger al cine, y la verdad es que lo prefiero mil veces aquí que como político. De él se podrán decir mil y una cosas malas con respecto a su (casi nula) capacidad interpretativa pero el tio sigue poseyendo carisma y demostrando que a la hora de apuntar con un arma mientras dice ser el sheriff del pueblo es el número uno, aunque los años se noten en cada rincón de su piel.

Es una pena que la película recibiera el ninguneo del público ya que recupera el tono clásico, especialmente ochentero, del cine de acción en el cual brillaron nombres como el de Arnold o Silvester. Esperemos que las próximas “Ten” y, sobre todo, “The Tomb” obtengan mejor resultado taquillero, en cuanto a lo que puedan ofrecer solo pido que estén a la altura de la presente.

Lo Mejor: Schwarzenegger diciendo “Yo soy el sheriff”. Su violencia clásica.

Lo Peor: Johnny Knoxville.

Meme de Posters. Let´s Play

3 junio, 2013

El amigo Ángel propone continuar el meme sobre posters desde su imprescindible “Ahí les dejo mi retrato”. Elegir diez posters favoritos es una tarea complicada (lo mismo que decidir sólo 10 películas favoritas) y muy personal. He intentado elegir diez que me parecen una maravilla y transmiten la esencia de las películas.

Un clásico indiscutible, tanto como película como trabajo conceptual por parte de Saul Bass. El protagonista cayendo en una espiral llena de atracción e incógnitas por una mujer.

vertigo

Uno de los mejores western de la historia, cuyo poster lo encabezan los cuatro protagonistas mientras abajo Harmónica bate a tiros a los malhechores que le esperan en la estación.

West

El rostro ensombrecido de un personaje lleno de incógnitas, misterioso, fascinante.

Lwrence

La mano de un hombre salvando a otro. No hay mejor resumen de lo que es este peliculón de Spielberg.

schindlers_list

Esta imagen lleva decorando mi habitación de Granada desde hace un par de años. El hombre solitario de Dios vagando por las desérticas calles de Nueva York.

TaxiDriver

Es muy difícil quedarse con un poster de la Saga Star Wars, así que yo he optado por uno que transmite romanticismo (Han y Leia) y peligro (la figura de Vader) a partes iguales.

Empire

La figura de Pacino/Carlito Brigante recortada entre sombras, perseguido por un pasado que no le deja descansar.

Carlito

Quasimodo en el campanario observando el mundo exterior y anhelando pertenecer a él. Un poster precioso.

Hunchback

Siempre he mostrado mi enfado con respecto a la decisión de la productora/distribuidora de no usar este poster de “Road to Perdition”, en donde los rostros de los tres protagonistas rodean la figura del padre protegiendo al niño.

Perditon

El poster de “Heat” siempre me ha impactado, con esos Pacino y De Niro encabezando el poster, y Kilmer en medio con su rifle. Hay otra versión en que en la parte inferior aparecen Pacino y sus hombres buscando a su presa, pero me gusta más éste, entre la oscuridad.

Heat

Quedan otras muchas maravillas visuales en la recámara, pero siempre hay que guardarse un último cartucho.

Fast and Furious 6, de Justin Lin

28 mayo, 2013

Fast6PosterLa serie “Fast and Furious” ha progresado, sufriendo un in crescendo significativo desde la cuarta entrega, siendo la quinta la más sorprendente al romper con el mundillo de las carreras y adentrarse más en el terreno de la acción con el cine de atracos como máximo referente. Tras dicha entrega los artífices parecen haber descubierto la fórmula del éxito y el camino a seguir, convirtiendo a nuestros protagonistas en fuera de la ley sobre cuatro ruedas, capaces de burlar a todo el departamento de policía y robar al mayor mafioso de Rio de Janeiro. La anterior entrega guardaba una sorpresa final que abría el camino a la presente sexta entrega, prometiendo más emociones a velocidad nitro, cosa que cumple de sobra.

El equipo de Dom y Bryan vive alejado de toda actividad delictiva, disfrutando del botín adquirido en Rio con tranquilidad y esperanzas de vivir en una familia que va creciendo. Sin embargo el agente Hobbs requiere de su ayuda para atrapar al peligroso Shaw, un delincuente que opera utilizando rápidos vehículos. Toretto y O´Conner aceptan reunirse de nuevo una vez descubren que Leti, a quien habían dado por muerta, trabaja para Shaw.

Me sigue sorprendiendo esta Saga. Si ya las dos anteriores entregas fueron toda una sorpresa, ésta no se queda atrás, ampliando y encauzando las tramas e introduciendo personajes presentes en anteriores entregas, consiguiendo así formar una historia que resulta comprensible y compacta en su totalidad, aquí incluso llegan a encadenar con la, en apariencia, descolgada tercera parte, logrando una estructura interna más que interesante. Y es que aquella “Tokio Drift” que nos vendieron en 2006 acaba resultando ser la sucesora directa de ésta sexta entrega, cosa que resulta bastante comprensible y abre nuevos horizontes que serán explotados en la inminente sétima entrega.
Además de eso, la serie ha ido a más en todos los aspectos, cosa que aquí se acrecienta regalándonos para los amantes del cine de acción una aventura sin freno en que cada set piece supera con creces a la anterior, llegando a alcanzar el éxtasis en su tour de force final, comenzando por una autovía en que un tanque será gran protagonista y concluyendo con un avión. Parecía que no podrían sorprendernos, y lo han hecho, aquí aparece todo tipo de vehículo terrestre y aéreo explotándose (nunca mejor dicho) de manera bestial, de hecho dicho tramo final me recuerda a la barbaridad ideada por Michael Bay en “Bad Boys II”, cuando coló a Smith y Lawrence en Cuba. Al igual que aquella aquí el final es una auténtica locura desfasada en donde la serie convierte a nuestros protagonistas (en especial a Toretto) en superhombres capaces de saltar enormes kilómetros y lograr proezas más propias de un personaje de comic, cosa que podría haber chocado previamente, pero ahora se ha alcanzado el grado supremo de gran divertimento veraniego consciente, en donde todo vale para complacer a la audiencia, con los toques de épica y emoción necesarios para mantener un poco los pies en el suelo.
Otro de los aciertos de la cinta es el de poner cómo equipo rival a una especie de reverso tenebroso de nuestros conductores protagonistas, de hecho Roman lo explica muy bien presentando a cada villano y a su simil dentro del grupo. Los buenos y malos quedan perfectamente definidos y se sabe quién va a combatir con quién al final (con alguna que otra sorpresa de guion bastante lograda y sorprendente), con momentos auténticamente gloriosos (ese The Rock pegándole un puñetazo a su rival en el aire me dejó alucinado y con ganas de aplaudir) que me hacen catalogar a la sexta entrega por encima de sus predecesoras, por ser más directa, más emocionante, más desenfadad y deslenguada.

Fast and Furious 6

Justin Lin repite por cuarta ocasión en la Saga logrando una cinta tán dinámica y atronadora como su predecesora a nivel formal, aunque con mucho más en lo referente a explosiones y piruetas imposibles. El director se siente cómodo y ha pillado el tono, cosa que esperemos no se pierda en la próxima que, parece ser, dirigirá James Wan.
El guionista Chris Morgan lleva dentro desde la tercera entrega, y quizás por ello están encauzando tan bien los acontecimientos. En lo que se refiere a nivel argumental introduce alguna sorpresa, personajes que parecían olvidados y cierra historias bastante bien, caso concreto de Leti y Elena, las mujeres de Dom en la Saga, una muy bien recuperada y reinsertada y la otra dotada con un más que digno metraje y final. Ahora bien, “Fast and Furious 6” es un producto honesto y directo que ofrece lo que promete: coches, persecuciones, disparos, peleas, y curvas (tanto de asfalto como corporales). No se le puede pedir más, y se le deben perdonar sus diálogos más propios de comedia barata, que esto no es Shakespeare, sino masas de músculos y aceite colisionando y formando un caos de destrucción.
La cinta vuelve a cambiar de escenario, acercándose así a otras prestigiosas series cinematográfica que llevan a los personajes alrededor del globo, en especial a la del agente 007 (hacia quien se hace una alusión), de hecho la ciudad elegida para desarrollar la historia ha sido Londres, muy en auge tras la celebración de los Juegos Olímpicos. Además aparecen también Tenerife y Tokio.

Todo el reparto de las anteriores repite en la presente y personalmente agradezco que Dwayne Johnson resulte ser tan protagonista como Paul Walker, incluso llega a serlo más, consolidándose como otro nuevo miembro en la familia de Diesel, el cual se siente muy cómodo en sus secuencias conjuntas. Michelle Rodriguez vuelve a ser Leti, Gina Carano es la agente Riley, nueva compañera de Hobbs, y Luke Evans desprende personalidad y presencia como el malvado Shaw. Entre Rodriguez y Carano se forma una pelea de gatas también remarcable dentro del metro de Londres. Si es que ésta película no desaprovecha ninguna oportunidad de ofrecer acción y soltarse el pelo.

“Fast 6” será otro éxito comercial (ya ha roto records en su primer fin de semana) cosa normal en ésta época, línea de salida para los productos veraniegos. Es un honesto divertimento de acción que llega a alcanzar la locura y el desfase, una montaña rusa que se disfruta con agradecimiento. Parece que será muy difícil superarla, pero ya los responsables se han encargado de presentarnos la nueva atracción para la próxima temporada, el villano que hará frente a nuestros héroes, un tio capaz de pegar hostias y conducir como el mismísimo diablo que se lo va a poner muy difícil a Toretto & Co. Ya tengo ganas de disfrutarla.

Lo Mejor: Su brutal, loco y desfasado tour de force final.

Lo Peor: Alguna que otra escena presumiblemente cómica algo cargante.

El Gran Gatsby, de Baz Luhrmann

22 mayo, 2013

great_gatsby_ver17Poca esperanza existía en torno al resultado que pudiera ofrecer la nueva adaptación de la famosa novela de F. Scott Fitzgerald, una de las cimas literarias norteamericanas del S. XX. Y es que el anuncio a mediados del pasado 2012 del cambio de fecha del estreno daba idea de la inseguridad que tenía Warner sobre la misma, cosa sorprendente ya que era una de las que se barajaban para los Oscars, aunque, según justificaron después, era un riesgo que DiCaprio estrenara dos películas simultáneamente y decidieron colocarla en Mayo, justo al comienzo de la temporada veraniega.

Nick Carraway es un joven con aspiraciones a escritor se muda a pasar el verano a Nueva York, en donde vive su prima Daisy con su esposo Tom Buchanan. Junto a su residencia vive un misterioso hombre que organiza fiestas en su inmensa mansión y que responde al nombre de Gatsby. Inesperadamente, Nick recibe una invitación para asistir a uno de esos estruendosos eventos de parte del mismísimo Gatsby, con quien entablará amistad y descubrirá el secreto que esconde tras su riqueza.

La obra de Fitzgerald ofrece una desmitificadora imagen del sueño americano, y más en concreto de los famosos años 20, cuando Estados Unidos vivió una fiesta sin freno gracias a su proliferación económica. No parecía existir mañana para todos aquellos que gastaban el dinero que llenaba sobradamente sus bolsillos gracias a la revolución industrial y el auge inmobiliario, ni para los que, a pesar de la Ley Seca, vivían de fiesta en fiesta, descorchando el champán, ingiriendo alcohol, bailando hasta que los pies casi se les rompieran. Era el desfase en su máximo expresión, un periodo en que la felicidad se medía en la cantidad de dinero que se poseía. Siempre se quería más, y más, y más, nada era imposible, y menos desde que un edificio había llegado a rozar el cielo. Y sin embargo, tras esa alegría, ese poder, se escondía la infelicidad de seres que se sienten solos, incompletos, incapaces de llenar ese hueco que les impedía sonreír de verdad.
“El Gran Gatsby” crítica la clase acomodada sin reparos. La hipocresía, los juicios hacia cualquier persona recién conocida y hacía los nuevos ricos, las máscaras que ocultan infidelidades aparecen a lo largo de un relato que tiene en su misterioso protagonista la personificación del idealismo, el amor y la melancolía. Jay Gatsby es el Sueño Americano sin fisuras, con un marcado idealismo y una pizca de inocencia, se ha formado a sí mismo y ha luchado contra todo lo que se ha puesto por delante hasta lograr lo que todo el mundo ansía, aunque para él no sea más que un medio para llegar a lograr lo que le empuja a seguir rodando, la persona a la que entregó su corazón, Daisy.
Se aporta así, a través del personaje, una visión romántica del mundo destruido por el paso del tiempo y por un pasado que cuesta que regrese.

No diré que la película no adapta fidedignamente el texto de Fitzgerald, ya que no es así, a pesar de prescindir de personajes (o hacerlos más secundarios) o de ofrecer una más protagonismo al narrador Nick, la película narra los hechos tal y cómo suceden en la novela. El problema del film radica en lo que personalmente ya me temía, Baz Luhrmann sigue adorando los excesos visuales, llegando a asfixiar con ellos una historia que no los necesitaba, o al menos, no en la medida en que se usan.
El director australiano sigue fiel a sí mismo regalándonos otra de sus películas personales, y es que, nos guste o no, Luhrmann es un autor, y su cine está caracterizado por música estridente y anacrónica con respecto a la historia, veloces movimientos de cámara y un montaje frenético al más puro estilo videoclip. Además su tema no cambia, una historia de amor que comienza como si de una comedia se tratase y acaba en la más triste de las tragedias (con excepciones, claro). Dicho desarrollo me funcionó como espectador en “Moulin Rouge!” y me horrorizó en “Australia”, así que ahora no me sorprende que siga por el mismo camino, aunque sí que mientras viera el film tuviera destellos de “Moulin Rouge!”, y es que aquí el director casi logra que olvide de que esto viendo “El Gran Gatsby” y piense que esto es la segunda parte del musical, sustituyendo a McGregor por McGuire (el narrador torturado) y a Kidman por DiCaprio (la persona amada/admirada).

GatsbyDiCaprio

A pesar de no gustarme sus manierismos narrativos, creo que a Luhrmann le gusta el buen cine, el clásico, siempre ha dejado huella de ello, por ejemplo en “Australia” usaba “El Mago de Oz” y su “Over the Rainbow” casi como leit motiv, y sus títulos de crédito son muy elegantes, por no citar el uso dela fotografía en sus películas, rememorando el gran technicolor, aunque en ocasiones resulte pasteloso y sobrecargante, como en la presente. Así pues, Luhrmann, criado entre grandes títulos musicales de MGM y Warner, entiende el cine como un gran espectáculo cercano a una fiesta de luz y color, tal vez sea por esa razón por la que cualquier historia, por muy íntima que sea, las adorna con mil y un trucos que dejen boquiabierto al espectador, ya sea para bien o para mal.

En “El Gran Gatsby” no me gustó que de nuevo se decantara por un estilo excesivamente cómico para la presentación de Nick al llegar a Nueva York, ni que se excediera en la representación de las fiestas, aunque, a medida que va progresando hacia el drama clásico una vez entra Gatsby en escena, mejora y llega a transmitir el alma de la novela.
Si me tuviera que quedar con una secuencia tengo claro que sería la confrontación entre Gatsby y Buchanan en la habitación de Nueva York. Me pareció todo un logro por parte de Luhrmann conseguir transmitir el ambiente tan cargado, ya no sólo por el insoportable calor, ni por los aparatos de aire acondicionado o el picahielos, sino por los personajes, que saben que de un momento a otro todo va a explotar.

La Banda Sonora, a pesar de prescindir del jazz característico de la época y que tan presente estaba en la obra de Fitzgerald (a excepción de la presentación del personaje por medio del Raphsody in Blue), posee una selección de canciones soberbia aunque no me convencieron del todo insertadas en el film.
Los efectos especiales no están todo lo cuidados que debieran, aunque también es cierto que al director le gusta dejar marcado qué es real y qué fabricado por ordenador, como si estuviésemos en un teatro o en la época dorada de las películas.
Luhrmann vuelve a encontrarse con Leonardo DiCaprio para realizar este proyecto tan personal para ambos tras “Romeo+Julieta”. Ya tenemos claro que DiCaprio es muy buen actor y que de unos años a esta parte se ha forjado una carrera impecable, cosa que parece no ensuciará con la presente, aunque si está más bajo de lo que nos tiene acostumbrados. Su interpretación como Gatsby me resultó perfecta en los momentos dramáticos, aunque un tanto forzada cuando se tratan de escenas más alegres o incomodas (cuando espera a Daisy en casa de Nick, por ejemplo). Aun así me convence como el personaje. Su amigo Tobey McGuire sigue dando vida a personajes bondadosos y algo tímidos como es el caso de Nick, el joven que se ve engullido por lo que la gran ciudad le ofrece. McGuire me resultó muy justo y prescindible en más de una escena. Carey Mulligan está correcta como Daisy, la delicada flor que robó el corazón de Gatsby. Mulligan es muy buena actriz, pero, al igual que McGuire, no consigue convencerme del todo, sólo en su escena en el hotel conseguí vislumbrar algo del personaje descrito por Fitzgerald. Joel Edgerton me resulta perfecto como Tom, el millonario esposo de Daisy que tiene un affair con la esposa del dueño de la gasolinera. Edgerton consigue dotar de humanidad al personaje que se catalogaría fácilmente como “el malo”, cuando en realidad no es más que otro infeliz. El mejor del reparto para mí. Tanto Elizabeth Debicki como Isla Fisher y Jason Clarke me resultan desaprovechados, sus personajes tiene más peso y relación con los protagonistas, cosa que aquí se ha reducido.

La película ha sido la encargada de inaugurar el Festival de Cannes 2013 con un recibimiento más bien tibio por parte de la crítica.
En definitiva Luhrmann consigue una atrevida y artificiosa mirada a un clásico. The show must go on.

Lo Mejor: Joel Edgerton. La calurosa secuencia en la habitación del hotel.

Lo Peor: Los excesos de Luhrmann.

Repaso a “The Fast and the Furious”

16 mayo, 2013

Poco podíamos imaginar que aquel éxito inesperado de 2001 ambientado en el mundo de las carreras ilegales de coches tuneados acabaría convirtiéndose en una Saga de Acción que ha evolucionado favorablemente hasta llegar a convertirse, inesperadamente, en imprescindible dentro del género.

FastF1The Fast and the Furious

El primer film fue dirigido por Rob Cohen, conocido por aquel entonces por títulos bastante majos como “Dragón: La Vida de Bruce Lee”, “Dragonheart” o “Daylight”. Sin ser un director de renombre sí que hay que reconocer que sabía ofrecer un más que digno entretenimiento con sus títulos, siendo la presente película su penúltimo film salvable, ya que luego nos reglaría truños del tamaño de “La Momia: La Tumba del Emperador Dragón” o “Alex Cross”.
La trama gira en torno al agente O´Conner, quien siente pasión por la velocidad y es escogido para infiltrarse en el mundillo de las carreras callejeras y el tuning con el objetivo de encontrar a unos ladrones profesionales de camiones de alto tonelaje. En su investigación intimidará, hasta llegar a hacer amistad, con los sospechosos, especialmente con el cabecilla, Dom Toretto, y con su hermana, de la que se enamorará. Uhmmm, esto me suena…. A ver, a ver….. esto lo he visto ante…… Sí, ya sé, aunque basado en el artículo “Racer X” escrito por Ken Li la película es un remake de la cinta realizada por Kathryn Bigelow diez años antes protagonizada por Patrick Swayze y Keanu Reeves, sólo que aquí se sustituye el mundillo del surf por el de los coches tuneados. Hollywood, y su falta de originalidad, ya sabemos. Si viéramos “The Fast and the Furious” precedida por “Point Break” nos resultaría la misma película con cambio de escenario y estilo. De acuerdo con que hay muchas películas que tratan temas parecidos, pero lo de las dos citadas clama al cielo, parecen calcos hasta en el desarrollo.
Pero bueno, lo importante, que la película fue un éxito, y lo fue porque se ambientaba en un mundo que posee mucha fama y había sido poco explotado por el gigante cinematográfico, lo cual atrajo a las salas a todo amante de los coches, la velocidad y la adrenalina, inyectándole además una ración de música cañera y carreras “tuneadas” con efectos visuales que mostraban cómo funcionaba el sistema nitro, lo cual, parece, molaba mucho.
Otro de los motivos del éxito lo encontramos en sus protagonistas, unos emergentes Vin Diesel y, sobre todo, Paul Walker, los cuales parecía que iban a convertirse en superestrellas. Diesel ya había participado en títulos importantes (“Salvar al Soldado Ryan”) mientras Walker había participado en “Pleasantville” y en la anterior de Cohen “The Skulls”, su pasaporte a ésta. A su lado teníamos a Michelle Rodriguez y Jordana Brewster junto a un montón de guapos y guapas que lucían su buena forma física. Vamos, un envoltorio la mar de majo a nivel interpretativo que cuajó entre la juventud.
No inventa nada ni ofrece lo nunca visto, pero al César lo que es del César, la peliculita entretiene y no engaña a nadie, resultando ser un producto comercial para grandes masas decente y entretenido.

Valoración: Aceptable

2fast2 Fast 2 Furious

Siguiendo la regla de oro, se aprobó una secuela de la película original (los beneficios en taquilla fueron muy notables y fue de las películas más vendidas en el entonces moderno sistema de DVD) aunque ello supondría hacer cambios en lo que respecta a dirección y reparto. Parece que Rob Cohen y Vin Diesel hicieron muy buenas migas, lo que los llevó a realizar ese James Bond macarra y puntero llamado “xXx” también para la Universal y a no poder (o no querer) participar en la presente secuela, dejando a Paul Walker en solitario para continuar la Saga. El director escogido fue John Singleton, quien seguía siendo conocido como “el director de Los Chicos del Barrio”, como si con eso se quisiera aportar prestigio a la nueva entrega. Para que el film siguiera poseyendo ese toque de buddy movie se le endosó a Walker un nuevo compañero de carreras, Tyrese Gibson (actor que debutó en la anterior película de SIngleton “Baby Boy”), quien daría vida a un antiguo colega de O´Conner.
La historia vuelve a ser un calco de la anterior, ahora O´Conner es un policía renegado que corre en circuitos urbanos ilegales y que debe infiltrarse, con la ayuda de su amigo Roman, en un grupo de delincuentes que utilizan coches rápidos para ejecutar sus golpes .
Si algo funciona, mejor no cambiarlo, otra regla de Hollywood en lo que atañe a las secuelas. Aquí, para darle un poco más de vidilla al asunto, se añade un interés amoroso entre O´Conner y el personaje interpretado por Eva Mendes, Monica, antiguo amor y enlace dentro del grupo criminal. Por lo demás, poco más. Si la anterior resultaba poco novedosa, ésta llega a ser aburrida y a perder la poca gracia que poseía su predecesora.
La tan cacareada y prometedora incorporación de Singleton al proyecto se evaporó nada más comenzar la película, la cual se olvida en cuanto salen los títulos de crédito acompañados, una vez más (marca de la casa) de la música chimpún chimpún.
Olvidable segunda entrega. Obtuvo un éxito comercial moderado que parecía poner fin a nuevas entregas. No fue así.

Valoración: Floja

Fast3Fast and Furious: Tokio Drift

Los artífices de la franquicia se sacaron de la manga una nueva entrega estrenada en 2006. Lo increíble, y arriesgado, fue que no participaba nadie de las anteriores, sino que se trataba de una especie de spin-off, de otra historia ambientada en el mundillo de las carreras, ésta vez trasladada a Tokio. Parecía que “Fast and Furiious” se convertía en una marca, como si de un videojuego se tratase, que abría las posibilidades a realizar diferentes películas de coches enmarcadas en distintos lugares, en este caso la película fue promocionada como un “Lost in Translation” (frase-guiño incluida en el poster) con coches tuneados.
Esta vez tenemos a un joven delincuente que es trasladado a Japón y que tienen antecedentes en carreras ilegales. En Tokio demostrará no haber aprendido la lección y se introducirá en el mundillo del drifting, modalidad que intentará aprender para acabar retando al hijo del jefe de la Yakuza.
Si la anterior entrega era mala, ésta ya es directamente carne de videoclub. Ningún personaje tiene carisma (bueno, no es cierto, uno la tiene, y sería el único que regresaría a la Saga), la trama es tediosa, manida y absurda y transmite un aroma televisivo que tira para atrás. Vuelve a haber mucho coche, mucho cuerpo perfecto (oriental en este caso) pero cerebro, poco, ni siquiera para saber entretener medianamente bien.
El director encargado fue Justin Lin, sobre el que se pueden echar todo tipo de pestes acerca de la presente, aunque posteriormente salvaría una Saga que merecía caer en el más absoluto de los olvidos.
Una película mala, tanto que apenas recuerdo algo de ella, sólo el cameo final del gran protagonista de la Saga.

Valoración: Mala

Fast4Fast and Furious

2009. Ese año se anunció, sorprendentemente, el estreno de una nueva entrega de la franquicia tuning por excelencia. Digo sorprendentemente porque la presente (e innecesaria) Serie estaba más gastada que un neumático tras quemar asfalto a lo largo de medio mundo, así que cuando la cuarta entrega se anunció no despertaba el menor interés, hasta que se dio a conocer el notición de la productora: Vin Diesel y Paul Walker la protagonizarían, regresando además las chicas del primer film, Rodriguez y Brewster. Claro que dicha noticia, para los que nos declarábamos no-fans, nos traía sin cuidado y no era más que una muestra de cuán necesitados se encontraban los actores por intentar volver a saborear las mieles del éxito (Diesel no consiguió hacerse hueco como actor dramático a pesar de la maja “Declaradme culpable” y la fama de Walker se había evaporado de las carteleras hacía tiempo), aun así, el saber que Diesel retomaría el rol que le dio fama ofreció algo de interés.
Parecía que poco podían aportar ya, y en esencia así es, la historia vuelve a ser de manual (de hecho se mezclan retazos de la primera y la segunda), pero los artífices consiguieron hacer con ella borrón y cuenta nueva, logrando realizar la secuela oficial de la primera película, como si las otras dos no hubiesen existido, y consiguiendo una película de acción en donde los coches cedían parte del protagonismo a una trama que se preocupaba más en los personajes.
Todas las señas de identidad siguen intactas, pero la historia está bien llevada, las escenas de acción son vibrantes (la del principio especialmente) y está muy bien enlazada con el primer film, logrando una continuidad que en las anteriores se echaba en falta. Justin Lin volvió a encargarse de la dirección, convirtiéndose así en director oficial de la Saga, logrando un resultado mucho más satisfactorio que en la anterior.
La película posee una precuela en forma de cortometraje, dirigida por Vin Diesel y titulada “Los Bandoleros”, bastante sorprendente, ya que en ningún momento hay acción, sino que es más un retrato de la forma en que vive Dom en Brasil y cómo se reencuentra con Leti rodado con un estilo cercano al cine independiente.
Aquí la Saga comenzó su metamorfosis, pasando de ser algo más parecido a un videoclip con coches fluorescentes y muchos tubos de escape explotando a una cinta de acción clásica. Sin duda alguna “Fast and Furious” es el punto de inflexión dentro de la serie de películas. El público dio su beneplácito en taquilla convirtiéndola en un incuestionable éxito que abrió las puertas a una quinta entrega.

Valoración: Aceptable

Fast5Fast Five

Tras la estimable cuarta entrega los responsables de la serie decidieron seguir el camino emprendido y continuar con una películas más orientada a la acción clásica, en que los coches fueran sólo herramientas que usan los protagonistas para efectuar sus trabajos criminales.
La película comienza justo donde termina la anterior, con Toretto siendo rescatado por O´Conner y su hermana Mia, dejando claro que ahora no son sólo equipo, sino familia, algo sobre lo que la película planea durante todo el metraje. Escondidos en Rio de Janeiro reciben un trabajo de su viejo amigo Vince cuyo resultadoe los empujará a vengarse y a planear un gran robo contra el peligroso Hernan Reyes mientras son perseguidos por el agente especial Hobbs.
Aquí ya no hablamos de película de coches, sino de una cinta de acción pura y dura con ecos al cine de atracos, especialmente a las películas recientes de Ocean. Para acrecentar más la fiesta de los fans aquí se incorporan al equipo diferentes miembros pertenecientes a las películas anteriores, así tenemos a Roman, Parker o Han, cuya presencia hizo entender que la tercera película es en realidad la última de la Serie (o eso parece visto el destino de su personaje). A parte de ellos se introduce al personaje de Hobbs, el imparable perseguidor de Dom, y ¿quién mejor que Dwayne “The Rock” Johnson para encararse con Diesel? Era el momento álgido del film. Ni las persecuciones de coches, ni las increíbles secuencias de acción, ni si quiera la trama pueden hacer sombra a lo que ofrece la bestial lucha entre estas dos figuras de acción. Ya era hora de que se enfrentaran en pantalla, sus carreras son muy similares (ambos jugaron con la comedia infantil) y no han tenido mucha suerte individualmente, pero júntalos y saltarán chispas. Dos bestias frente a frente pegándose mamporros. Cine de acción al más puro estilo de los 80, que es a donde giraba la vista la cinta, consiguiendo coronarse como la mejor de toda la Saga.
El reparto repitió al completo con el añadido del citado The Rock (le viene bien el apodo, es una mole infranqueable físicamente), Joaquim de Almeida como el villano y Elsa Pataky como la agente Neves. Los exóticos escenarios de Rio de Janeiro orecían riqueza visual al film, que se cerraba con un cameo de Eva Mendes y la sorpresa de un personaje que regresaría a la Saga de entre los muertos en la próxima entrega.
Todo iba a más con ésta entrega. Había más personajes, más persecuciones, más acción, más peleas, y más metraje, aunque en ningún momento pesa, resultado ser una película de acción muy disfrutable que se erigió como uno de los éxitos del 2011. Un blockbuster de los buenos.

Valoración: Buena.

Una Noche en la Ópera, de Sam Wood

10 mayo, 2013

OperaPosterSi hay algo que echo de menos en el actual panorama cinematográfico son las buenas comedias. A pesar de contar con una legión de seguidores la actual comedia americana, con Judd Apatow como principal exponente, no consigue engatusarme, salvo honrosas excepciones (“Crazy, Stupid, Love” reconozco que me robó dos sonoras carcajadas). La gran mayoría (por no decir todas) están impregnadas por cierto toque zafio y con chistes más orientados al sexo, lo cual no es que tenga nada de malo (grandes títulos de los 70/80 deben sus bromas a ello, y una de mis comedias favoritas es “Despedida de Soltero”, donde los chistes sexuales abundan casi sin pausa) pero hoy día parece de uso obligado, y en varias ocasiones de mal gusto, en todo film catalogado como cómico. Echo de menos comedias ingeniosas, en donde cada uno de los diálogos esté lleno de ingenio y sus frases posean doble sentido, y donde no todo haya que decirlo con la palabra sino que se recurra al slapstick con inteligencia.
Para llenar el desierto fílmico actual recurro a mis pequeños oasis, ya sean títulos emblemáticos de juventud (Jim Carrey, por muy cargante que me resultes hoy día, me hiciste muy feliz en mi adolescencia) o grandes clásicos donde destaque la figura del artífice y se note su sello (Lubitsch, Wilder, el mejor Allen). Entre estas últimas destacan como intocables cinematográficos las películas de Keaton, Chaplin, Harold Lloyd y, por supuesto, los Hermanos Marx, de los cuales siempre remarcaré “Una noche en la Ópera” como la comedia más divertida de la Historia.

“Una Noche en la Ópera” marca un punto y a parte en la carrera cinematográfica de los Marx. Fue la primera película que realizaron con Irving Thalberg para MGM tras romper su contrato con Paramount (con la cual realizaron seis títulos, de entre los que destacan los clásicos “El Conflicto de los Marx” y “Sopa de Ganso”) como también el primer título protagonizado por el famoso trío Groucho, Chico y Harpo, quedando Zeppo, que había participado en las anteriores, como agente del conjunto. Además, en ella encontramos el estilo de lo que serían las posteriores películas, una comedia donde descendía un poco la locura a favor de una trama romántica en que los tres hermanos ayudaran a una pareja a burlar las adversidades para terminar acabando juntos y ser felices introduciendo números musicales en mitad del metraje.
Cada hermano vuelve a desempeñar su característico rol. Groucho da rienda suelta a su sarcasmo e ironía como Otis B. Driftwood, el oportunista pretendiente de viudas ricas (una vez más encarnada por Margaret Dumont), Chico queriendo resultar más inteligente de lo que es como el tramposo de buen corazón y Harpo como el risueño mudito con alma de pillo bondadoso.

Durante años “Una Noche en la Ópera” ha sido catalogada como la mejor película de los Marx, y no es para menos. El director encargado de realizarla fue Sam Wood, quien repetiría con el trío en “Un día en las Carreras” (film casi clónico al presente), aportando su buen gusto en el desarrollo de la historia y prestando toda atención a los tres protagonistas.
El guion está escrito por George S. Kaufman y Morries Ryskiynd con la ayuda de varios colaboradores de MGM que no fueron acreditados, entre los que se encontraba Buster Keaton. La película, siguiendo la marca de los hermanos, se desarrolla por medio de escenas que parecen actos teatrales, lo cual se incrementa en este caso al tocar el tema de la Ópera y transcurrir en el mundo del espectáculo.
Podría destacar cualquier momento del film, desde el principio hasta el final, incluso la incrustada historia de amor con su cancioncita de turno (lo cual me rechina en las posteriores) me agrada. Claro que si por algo se recuerda el film es por la famosa conversación de “la parte contratante” o la mítica escena del camarote, desternillante por sí sola. ¿Quién dijo que donde caben dos caben tres? Pues aquí donde cabe uno, caben veinte, desde el servicio de limpieza del barco, pasando por el limpiador y una chica que busca a su tía hasta todo el servicio de habitaciones.

Divertida, loca, optimista, romántica, absurda, disparatada. Una comedia que no me falla.

Lo Mejor: Todo.

Lo Peor: Nada.

Series: Black Mirror

4 mayo, 2013

Black Mirror¿Somos conscientes de hacia dónde se dirige la sociedad? Cada vez que camino por la calle o subo al metro observo a mi alrededor comprobando cuántas personas tienen en sus manos un móvil o una tablet de la que no apartan la vista. Desde hace unos años la tecnología forma parte indispensable de nuestras vidas, ayudándonos a organizar y realizar tareas, pero ¿y si acabará por poseernos y marcara nuestra forma de vida hasta el punto de arrebatarnos lo que nos hace humanos? Está bien estar al día y “conectados”, pero siempre sabiendo delimitar la línea entre lo real y lo virtual.
“Black Mirror” plantea diversas situaciones que muestran la cara más oscura que ejerce la tecnología sobre el ser humano y cómo ésta funciona como analgésico para la sociedad, adormeciéndola y manipulándola. Creada por Charlie Brooker, el serial se compone, a día de hoy, por dos temporadas de escasos tres capítulos cada una. Los capítulos son en realidad mediometrajes ambientados en una sociedad distópica que bebe de Orwell o Huxley, plagados de una alta mirada crítica y un cierto toque de humor negro y cruel en algunos casos, que lanzan cuestiones que debieran llevarnos a la reflexión sobre la manera en que la tecnología está influyendo en nuestra sociedad.
Como serie recuerda en su desarrollo de historias breves a las emblemáticas “Twilight Zone” o “Cuentos Asombrosos”.
Muy recomendable.


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