Luces Rojas, de Rodrigo Cortés (por Miguel Delgado)

24 febrero, 2012

Mi colaborador Miguel Delgado asistió el pasado 21 de Febrero al prestreno de la esperada “Luces Rojas” en la ECAM para Taller d Cine Canal+, donde estuvo presente el director Rodrigo Cortés. A continuación su crítica.

Luces Rojas, de Rodrigo Cortés

Rodrigo Cortés se ha convertido en uno de los referentes del cine español actual. Todo gracias a ese salto al vacío llamado “Buried”, que puso el nombre de este polifacético director en el mapa mundial. Era su segunda película después de la interesante aunque fallida “Concursante” (que paso sin pena ni gloria), una apuesta arriesgada y un éxito artístico arrollador. De ahí que las expectativas puestas en su nuevo proyecto se dispararan, y más después de saber que contaría con actores de la talla de Sigourney Weaver, Cillian Murphy y Robert De Niro . Y en esas estamos: Cortés estrena este 2 de Marzo “Red Lights”, un film que ha dirigido, escrito, producido y montado, o sea que ha puesto toda la carne en el asador. En principio, todo hacía indicar que nos encontraríamos ante un thriller con trasfondo sobrenatural sorprendente, emocionante y bien hilvanado. He tenido la oportunidad de verla el miércoles en la ECAM con motivo del preestreno organizado por “Taller Canal +”, con charla con el propio director después de la proyección y me temo que los resultados, sin ser malos, no llegan a los niveles esperados.

“Red Lights” cuenta la historia de la Dra. Matheson (clara alusión al escritor Richard Matheson) y su ayudante Tom Buckley, dos investigadores que se dedican a descubrir fraudes paranormales, algo en lo que son realmente competentes. En este contexto, aparece Simon Silver, un médium que vuelve públicamente después de 30 años de inactividad. Esto provocara conflictos en ambos investigadores, y sus creencias serán puestas a prueba…
Lo primero que uno puede pensar, y más viendo el trailer, es que estaríamos ante un film con bastante dosis de terror y de sustos, cuando la realidad es que la película va por otros derroteros. Cierto que posee, sobre todo a partir de su segunda mitad, una atmosfera inquietante, y alguna escena con la intención de hacerte saltar de la butaca (aunque no muy destacables), pero principalmente la cinta potencia el drama y el misterio, siendo una cinta sosegada y progresiva. Cortes dijo que en su ritmo y forma, le inspiraron lo thrillers políticos de los 70, y eso se nota, a pesar de no olvidarse el trema a tratar en ningún momento. Sin embargo, uno de sus fallos es no ofrecer un guión completamente solido que requieren este tipo de proyectos.

Nos encontramos ante ese tipo de películas que terminan definiéndose por su final. Uno la ve y observa lo que pasa entretenido, disfrutando aunque a veces haya que pasar por alto ciertas cuestiones esperando que en el tercer acto todo termine encajando sin fisuras. Ejemplos de cintas en las que todo encaja milimétricamente pueden encontrarse en “El sexto sentido” o “El protegido” de Shyamalan (y por extensión, todo el cine de Hitchcock), y en la otra cara de la moneda hay despropósitos finales como la reciente “Intruders” de Juan Carlos Fresnadillo, de las que uno no puede quitarse ese mal recuerdo a pesar de disfrutar con parte de su visionado. “Red Lights” se encuentra en un punto intermedio respecto a su desenlace. Los últimos minutos del film no resultan ridículos ni carentes de sentido, validan todo lo visto y ocurrido durante el resto del metraje, a pesar de un par de detalles sueltos, pero tampoco es algo que tenga un sentido pleno, ni emociona. Resulta un poco forzado, lo que provoca una ligera decepción. El resto del film tampoco es que sea perfecto, con momentos muy buenos (la primera escena, o la actuación de Leonardo Sbaraglia) con otros que no vienen demasiado a cuento (todos los relacionado con cierto edificio en el que Buckley se cuela…). Hay novedad a la hora de tratar el tema paranormal, desde un punto de vista muy científico, aunque también visita lugares comunes. En otras palabras, es tan disfrutable como criticable. Esta dualidad puede observarse en una de las escenas del film, en la que Cortés se ríe, con bastante gracia, de uno de los clichés Hollywoodienses (muy detectable), cuando a su vez esta cometiendo otro (uno de los personajes principales que observa algo en el momento preciso, cuando el secundario no se había dado cuenta después de horas de investigación…).

En el plano puramente técnico, estamos ante una película muy correcta y trabajada, aunque no hay que esperar virguerías como las que Cortés nos ofreció en “Buried” película que tampoco poseía un guión perfecto pero que se elevaba mucho por encima de la media debido en gran parte, a su virtuosismo visual, algo nunca visto de esa manera. Este nuevo film resulta más convencional, pero no por ello podemos criticar la manera de dirigir de Cortes, muy competente (a pesar de abusar un poco de la cámara en mano). En cuanto al montaje, ninguna pega, creo sinceramente que es la labor que mejor se le da al gallego de todas a las que se dedica. Lo mismo ocurre con la fotografía de Xavi Giménez, uno de los directores de foto más destacables del panorama español. La música de Víctor Reyes por el contrario resulta muy poco convincente salvo por un par de momentos.

Una de las cuestiones que más llamaba la atención era ver la actuación de De Niro. Todo el mundo es consciente de que el afamado actor lleva más de una década trabajando a un nivel bajísimo, con muy pocos proyectos que puedan llegar a clasificarse simplemente como buenos. En el papel de Silver resulta convincente, algo más centrado que en película anteriores, pero aún así ya no estamos ante uno de los más grande actores vivos, como llegó a serlo hace un tiempo. Tiene presencia, pero su actuación carece de todo el misterio y el misticismo que el personaje requería. En un papel mucho más secundario, Joely Richardson resulta más oscura e impenetrable, a pesar de su corto y algo desaprovechado papel. Por el contrario Weaver y sobretodo Murphy, se encuentran completamente en sintonía y concentrados en lo que se cuenta. Elizabeth Olsen, Leonardo Sbaraglia y Toby Jones hacen también todo lo que pueden a pesar de no resultar demasiados destacables, sobre todo en el caso de Olsen, que aporta un hermoso rostro y poco más.

En fin, interesante aunque fallido film, confuso en algunos aspectos y no me termina de convencer del todo su final. Aunque a su favor diré que ciertas cuestiones seguramente necesiten de un segundo visionado en el que espero que mi opinión general mejore (como me ocurrió la segunda vez que vi Buried, aunque la verdad es que no lo creo).

Después de la proyección, apareció Cortes realizando una pequeña entrevista donde comento sus inspiraciones (como ya he comentado, los thrillers setenteros o la obra de Matheson) y como fue la preparación y el rodaje del film con tales estrellas en el reparto. Quien le haya oido alguna vez sabrá que es un hombre de una gran elocuencia y pasión por su trabajo, a la par que divertido y afable. Podréis verla en Canal + próximamente. Muy recomendable, disfrute más de sus comentarios que de la película. Al terminar pude acercarme a él y preguntarle si trabajaba ya en algún nuevo proyecto, me dijo que ahora estaba empezando a pensar en nuevas ideas. Habrá que estar atentos, ya que ha demostrado que puede hacerlo mejor.

Shame, de Steve McQueen (por Miguel Delgado)

13 febrero, 2012

Una de las sorpresas que nos dieron las nominaciones de los Oscar de este año, es la ausencia en el apartado de mejor actor de Michael Fassbender por “Shame”. Su trabajo había sido premiado en Venecia, nominado a los Globos de Oro y se daba por seguro que ocuparía un lugar entre los cinco finalistas. Pero no fue así, y aunque a muchos nos extraño, pocos por estas tierras podíamos opinar al no haber visto el film. Llegará, quien sabe si finalmente precedido por ese gran número de premios y nominaciones, este viernes 17. Y la verdad es una muy buena noticia para quien busque de verdad una película estimulante y diferente. Pude verla en un preestreno el pasado jueves y aunque este es un año de actuaciones muy buenas, ninguno de los cinco candidatos hace algo tan difícil como lo de Fassbender en esta película.

Dirigida por el irlandés Steve McQueen (no tiene nada que ver, que yo sepa, el mítico actor), es su segundo trabajo tras las cámaras después de “Hunger”, también con Fassbender como protagonista. Aquí se nos narra la vida de Brandon, un neoyorkino de origen irlandés, bien avenido, con un buen trabajo, un piso decente… y es un adicto al sexo. Este es el punto de partida, con un prologo arrebatador in crescendo que refleja, sin caer en exageraciones ni en el morbo fácil, la obsesión del personaje. La música de Harry Escott le da un énfasis casi poético a las imágenes. Es curioso, puesto que la música original para el film se compone de una pieza con tres variaciones, al principio, en la recta final y en los créditos. Y aún a pesar de lo corto del trabajo, resulta magnífico. El resto del la banda sonora está compuesta por temas musicales que van desde Bach hasta Blondie, pasando por John Coltrane. Volviendo al hilo del argumento, Brandon parece llevar su vida bastante bien, hasta que Sissy (Carey Mulligan) se traslada a vivir con él. Entonces todo se empezará a venir abajo… Eso es de lo que trata Shame en líneas generales, pero debajo de la superficie hay muchísimo más de lo que uno puede pensar a priori. Hay tantos matices, sus imágenes y sus personajes dicen tanto, que uno no puede más que darle vueltas una vez termina de visionarla. Que nadie espere una película sencilla, fácil y ligera, porque no lo es para nada.

En el plano direccional, McQueen toma la decisión de rodar el film de una manera, que si bien no es difícil, si que es valiente. No hay planos imposibles, ni movimientos virtuosos, pero si planos secuencia fijos, aguantados durante largo tiempo, dejando que sean los actores los que carguen con todo el peso. Dentro de cada secuencia no hay apenas elipsis, lo que hace que sintamos más a fondo como avanzan los sentimientos de los personajes, como se sienten. Es cierto que esta decisión ralentiza el ritmo del film (algunas escenas da la sensación de poder haberse acortado un poco), pero su corta duración, unido al trabajo actoral, hacen que no se haga un film pesado y cansino. Posee una elegante fotografía, que ayuda a crear la belleza que McQueen pretende darle a cada imagen del film. Es una de esas curiosas películas que, a pesar de toda la dureza que expresa, tiene una belleza intrínseca que no hace más que añadir cierto halo de tristeza.

Fassbender esta, como ya he comentado arriba, sencillamente estupendo. Por algo es uno de los actores de moda (era un brillante Carl Jung en “Un método peligroso”). Aquí se expone delante de la cámara de una manera que muy pocos actores serian capaces de hacerlo. No interpreta, crea una persona real, que siente y padece. Y, lo que es más difícil aún, consigue que empaticemos con él, que le comprendamos. Un trabajo titánico en resumidas cuentas. El elenco de secundarios no desmerece, aunque tal vez el personaje de Mulligan quede algo deslucido. A pesar de una muy buena interpretación, uno tiene la sensación de que se encuentra más como contrapunto de la historia que como personaje en sí, aunque tampoco ayuda que sea la tiene que medirse de tu a tu frente a Fassbender, y teniendo en cuenta la papeleta, la actriz sale más que bien parada. Del resto de no muy abultado reparto, destacar el estupendo trabajo de Nicole Beharie, con un par de escenas estupendas, una de ellas un plano fijo tremendamente largo y difícil.

No entraré a valorar, eso sí, si la adicción del personaje está bien tratada de un modo realista o no, ya que no me he topado nunca con ningún caso. Pero por lo que he podido leer, está bastante bien reflejado. Sí puedo decir que en ningún momento es moralista, no sataniza el sexo como tal, lo que es de agradecer.

En resumen, una película que te golpea con fuerza a pesar de su carácter calmado. Sales noqueado, pero según le vas dando vueltas va creciendo poco a poco en la mente. De lo mejor del 2011.

Millenium: Los Hombres que no amaban a las Mujeres, de David Fincher

3 febrero, 2012

Cuando un libro tiene éxito Hollywood afila sus garras y se lanza cual devorador a comprar los derechos para adaptarlo a la gran pantalla. La conocida obra de Stieg Larsson no podía ser menos, aunque debían lidiar con un problema, ya había sido trasladada a celuloide en el país natal del escritor con una (sorprendente) acogida. Aun así la meca del cine no iba a dejar pasar la oportunidad de adaptar, al menos, el primero de los libros que conforman la trilogía “Millenium”. Fue SONY (encargada también de lleva al cine a otro autor multiventas como Dan Brown) la que se hizo con el pastel.

Las novelas de Larsson son lo que son, best-sellers, pero en el mejor sentido de la palabra. Sus tres entregas de las aventuras de Lisbeth Salander seguían los patrones de la novela sueca de misterio en que se sacan trapos sucios de la alta sociedad, aportando un poco de periodismo e informática por medio de los protagonistas de las mismas. Los libros resultan altamente entretenidos, e incluso adictivos, gracias a los personajes y a lo bien llevados que están, con lo cual era de esperar que en cine resultara una película igual de entretenida. No voy a criticar ahora la película de Niel Arden Oplev, pero diré que me pareció un soberano aburrimiento, además de que no conseguía ver a los personajes que se encontraban en las páginas del libro (por mucho que se elogiara a Noomi Rapace, me cuesta mucho ver en ella a Salander), pero también hay que decir que en realidad los films suecos fueron realizados para TV, claro que no se podía perder la oportunidad de rascar uno cuantos € de más y decidieron estrenarlos en cine recortando su duración original. La respuesta del público europeo fue muy positiva, y convirtieron los telefilms en éxitos de taquilla, lo cual era un hándicap para la nueva versión que se realizaría en Estados Unidos.
Cuando uno lee los libros se imagina perfectamente a George Clooney como Mikael Blomkvist, e incluso se barajó su nombre como firme candidato, pero finalmente eligieron a otro actor muy acertado, el actual James Bond, Daniel Craig. Para Lisbeth Salander la cosa fue mucho más complicada. Actrices de renombre como Carey Mulligan, Kiera Knightley e incluso Scarlett Johansson sonaron para dar vida a la hacker. Sin embargo la elección final fue la más inesperada, Rooney Mara, una joven actriz cuya carrera había sido sobre todo en telefilms y series de TV que tendría la difícil labor de abordar al gran personaje de la trama. Claro que Mara ya venía bien apadrinada, y es que fue elegida por el director que se encargaría de llevar a la gran pantalla el libro y que ya la había dirigido en su anterior película, David Fincher. Si hubo algo que disparó la expectación por ver la película fue él, ya que convirtió una película destinada para consumo de grandes masas en prioridad para cinéfilos.

La historia gira en torno a Mikael Blomkvist, un periodista que acaba siendo desacreditado al perder un juicio contra un magnate empresarial. Tras ello su carrera toca fondo, pero recibe la llamada del millonario Henrik Vanger, quien le encarga que investigue la desaparición de su sobrina Harriet años atrás indagando en la historia de su familia. Para dicha labor Blomkvist contará con la ayuda de una hacker llamada Lisbeth Salander.

Para empezar hay que decir que la película es igual que el libro, salvo algunas libertades que posteriormente citaré y que no empañan de ninguna manera lo que Larsson escribió. O sea, aquellos a los que les gustó el libro, les gustará la película, y a los que no les gustó, pues igualmente les recomiendo que, al menos, se acerquen a verla, no porque vayan a descubrir una historia nueva, sino por ver una buena película
Hay una frase en el film que me parece muy significativa, cuando Lisbeth y Mikael se conoce él le critica la densidad del informe que escribió sobre su persona argumentando que aunque algo esté muy bien documentado y sea muy preciso también puede ser entretenido y captar mejor la atención del lector/espectador. Eso hizo que pensará en seguida en lo que me pareció la anterior adaptación del libro, un analgésico perfecto contra el insomnio, y lo que me estaba pareciendo la presente, todo un ejemplo de buena narración y ritmo. Quizás una de las mayores virtudes del film (entre las muchas que tiene) sea esa, lo entretenida que resulta gracias a la labor de montaje que tiene, sabiendo encadenar perfectamente las tramas de Lisbeth y Mikael en paralelo para llegar al momento en que se encuentran y la trama llega al climax.

Cuando hablamos de David Fincher hablamos de perfección cinematográfica. Sus películas pueden emocionarnos más o menos, pero lo que no se puede poner en duda es el alto conocimiento del medio que tiene el director. Consigue la ambientación perfecta, encuadra de lujo, saca el máximo partido de sus actores, en definitiva, sabe narrar. Y “The Girl with the Dragon Tatoo” es otro ejemplo de ello. Recién salido de la laureada “La Red Social” (por la que le debieron dar el Oscar) se enfrascó en la aventura de realizar la primera aventura de Salander en un apenas un año marchándose a Suecia con todo su equipo.
Si hubiera que comparar la presente película con algunas otras del director seguramente la primera que citaríamos sería “Se7en”, y si, en lo que respecta al tono y ambientación por momentos recuerda a la cinta que le dio fama, pero también posee mucho de su crónica sobre Facebook, no en vano contó con gran parte del equipo técnico de la misma, además de que hablamos de una historia de crímenes con serial killer de por medio en donde tenemos como investigadora a una friki de los ordenadores. Claro que no llega al nivel de las citadas, pero por una sencilla razón, el texto en que se basa no da más de sí, Fincher le saca todo el jugo y hace la mejor adaptación que se podía hacer del libro, lo cual no es poco.

Una de las dudas que tenía era si Fincher sería capaz de plasmar en pantalla las duras escenas que relataba Larsson en el libro. La duda se disipó al ver el poster (que posteriormente fue censurado) en que Salander salía desnuda de cintura para arriba. Si, Fincher ha tenido libertad, aunque la película esté producida por una Major le han dado carta blanca y ha rodado la película que ha querido sin cortarse un pelo. Los momentos en que Lisbeth se encuentra con su supervisor llegan a ser desagradables, y su posterior venganza no se queda atrás. Puede que ahora alguien piense: la versión sueca era igual de dura. Si, pero ésta es más impactante. También me encantó la tortura a la que es sometido Mikael por parte del asesino y cómo el director consigue transmitirnos la angustia del personaje asfixiado por esa bolsa de plástico.
Como guinda Fincher nos regala unos títulos de apertura memorables, descritos ya como la parte oscura de los Opening Credit de Bond. El director vuelve a colaborar en la música con Trent Reznor y Atticus Ross, los cuales crean una perfecta banda sonora atmósferica, y se encargan de readapta el “Immigrant Song” de Led Zeppelin poniendo la voz de Karen O para acompañar a la pieza de apertura.

El guión corre a cargo de otro peso pesado, Steven Zaillian, quien supo captar la esencia del libro a la perfección. No se trata de una investigación, sino de la relación de dos personajes que buscan la verdad de diferente forma. Lisbeth y Mikael son justicieros en un mundo corrupto y enfermo. Mientras uno sigue la línea de la legalidad el otro infringe toda ley que exista para castigar a quien lo merezca.
Zaillian condensa de la mejor forma posible la trama detectivesca reduciendo personajes y cambiando un poco la resolución. Los cambios significativos los encontramos en torno a Mikael, quien no es condenado a ir a la cárcel tras el juicio ni se muestra tan promiscuo como en el libro.

El elenco de actores es de primera. Christopher Plummer da vida a Henrik Vanger. Stellan Skarsgard es Martin Vanger, hermano de la desaparecida Harriet y heredero del legado de Henrik. Robin Wright personifica a la perfección a Erika Berger, editora de la revista “Millenium” y amante de Mikael. Los dos grandes actores del film son sus protagonistas. Todos los ojos estaban puestos en Rooney Mara, la incertidumbre por saber si estaría a la altura de las circunstancias y haría olvidar a Noomi Rapace era latente hasta el último momento, ni siquiera su imagen como Lisbeth (personificación perfecta de los descrito por Larsson, todo hay que decirlo) conseguía disiparla. Ya no hay dudas, Mara es Lisbeth Salander, y no sólo en el físico. Su mirada, sus gestos, su voz. Todo. Incluso consigue algo fundamental con el personaje, que nos enternezca, no en vano estamos hablando de una animal herido que se defiende en el acto de quienes le hacen daño. Antes he citado que el cine de Fincher puede emocionar más o menos, pues bien, la escena final que protagoniza Mara me ha emocionado más que, por ejemplo, todo Benjamin Button (supuestamente la película más emotiva del director). A la misma altura que Mara se encuentra Daniel Craig, sobre el que poca gente parece estar reparando en éste film. Cierto que la actriz tiene el papel más agradecido del libreto pero también hay que reconocerle a Craig su soberbia labor dando vida a Mikael Blomkvist. El actual 007 nos transmite honestidad, rectitud, humanidad. Lo mejor que se puede decir es que sin necesidad de maquillaje ni de recursos cirquenses consigue que nos olvidemos de que estamos viendo al mismo actor que ha hecho resurgir a Bond.

La película ha conseguido recuperar el presupuesto invertido (estamos hablando de una producción de 90millone de $) y está consiguiendo beneficios, algo que puede impulsar a las secuelas. Esperemos que Fincher se anime y las ruede, porque Zaillian y el reparto si que parecen repetir.
Como recompensa ha recibido cinco nominaciones a los Oscars de este año, entre los que se incluye la de Mejor Actirz para Rooney Mara.

“Millenium: Los Hombres que no amaban a las Mujeres” posee la marca de garantía David Fincher, incrementada con unas interpretaciones de altura. Una muy buena película.

Lo Mejor: La perfección de Fincher narrando. La pareja Mara-Craig. Los créditos de apertura.

Lo Peor: Su cercanía con las adaptaciones suecas.

Chronicle, de Josh Trank (por Miguel Delgado)

26 enero, 2012

Mi reciente colaborador Miguel Delgado asistió el pasado 23 de Enero en los cines Palafox de Madrid al prestreno de la película “Chronicle”.
A continuación su reseña.

Chronicle, de Josh Trank

Allá por el mes de noviembre salió a la luz el trailer de “Chronicle”. No había tenido noticias de esta producción antes, pero desde que lo vi me entraron unas ganas tremendas de verla. Imaginaba que esta cinta, de bajo presupuesto y reparto desconocido, tardaría en llegar a nuestras pantallas. Daba por hecho que pasaría por Sitges y tendría suerte si conseguía verla antes de acabar el año. Cuál fue mi sorpresa al ver que se estrenaba el 3 de febrero en USA, y apenas tres semanas después, aquí en España. La posibilidad de verla en el prestreno organizado por Fox con la presencia de su director, Josh Trank, era una oportunidad que no iba a dejar escapar.

Antes de nada vamos con la película. Cuenta la historia de tres chicos jóvenes que, tras entrar en una misteriosa cueva, desarrollan unos increíbles poderes. Dicho así, sin más, la cinta podría ser cualquier cosa, con alta probabilidad de memez. Pero no es el caso. Lo primero, decir que está hecha al estilo “cámara en mano”, ese estilo que sufrió un boom hace unos cinco años en el cine de terror y desde entonces se han hecho tantas películas de ese estilo que el factor novedad, obviamente se ha perdido. La novedad aquí es el tema a tratar, sin el terror (aunque estética y temáticamente algo siniestra), alejándola así de este tipo de producciones. Una de los defectos que poseen las películas que deciden aprobar este formato es que, llegados a cierto punto de la trama, requiere del espectador una dosis extra de credibilidad para aceptar que uno de los personajes siga grabando con su cámara, a pesar de estar huyendo de un monstruo gigante o de zombies iracundos. Es irónico y contraproducente, ya que el punto a favor de este estilo es un alto nivel de realismo (algo que, en la mayoría de los casos, no suele ocurrir). Esta cinta no es una excepción, y si desde el principio uno se pregunta qué hace uno de los personajes grabándolo todo (en ningún momento se le atribuyen intereses cinematográficos, ni ningún tipo de trabajo de documentación), llegado cierto momento ya no tiene ningún sentido, y eso que Trank aprovecha bastante las cámaras de seguridad en el último tramo, el mejor del film.

También creo de verdad que habría mejorado si se hubiera optado por una narración más convencional, en el que explotar mediante una dirección, una fotografía y una banda sonora adecuada el drama interno. Pues esa es la mejor y más sorprendente parte de “Chronicle”. El interior de los personajes esta mejor llevado de lo esperado, predominando sobre el resto, sin anular la trama de los poderes, si no aumentándola de esta manera. Sin embargo, la vista en primera persona, aparte de forzada en la trama (el personaje femenino esta ahí para poder usar otra cámara con la que grabar), resta dramatismo en muchos momentos. Hay un cambio demasiado brusco en el metraje de ser algo intranscendente a una gran trascendencia, al que le falta un enganche mejor. Aunque a pesar de que ese cambio produce un pequeño bajón, el desenlace es lo mejor prácticamente, como ya he dicho con claras influencias de “Akira” o las más evidentes de “Cloverfield”, como dijo su director después de ver el film. Aunque esta parte final es algo confusa visualmente debido, de nuevo, a estilo utilizado. La última escena sobra y es bastante mala, así que invito a todo el mundo a obviarla.

Los actores están bastante bien a pesar de no ser muy conocidos. Resulta entretenida y concisa, pasa volando. Y en general los efectos visuales están muy bien, aunque alguno no está demasiado conseguido, normal teniendo en cuenta que el film cuenta con menos de 15 millones de presupuesto. Resulta increíble, viendo esta película, o “Melancolia” de Lars Von Trier, que se puede hacer cosas tan espectaculares hoy en día con presupuestos pequeños. Como aporte curioso, el guión fue escrito por Max Landis, el hijo del mítico John Landis.

Después hubo sesión de preguntas con Josh Trank, nos conto sus referencias, tanto fílmicas como de videojuegos o comics, habló sobre cómo fue la idea y la preproducción e incluso contesto acerca de si habría segunda parte de la cinta que acabamos de ver (según sus propias palabras, depende de la taquilla, pero que tienen ideas), o si dirigiría o no el Reboot de Los cuatro fantásticos (dijo que no sabía nada, pero ya veremos). Se le vio simpático, divertido y con ganas de convencer. Puede tener un gran futuro. Habrá que seguirle atentamente.


Miguel Delgado con el director de la película, Josh Trank

Nominaciones Oscars´11

24 enero, 2012

Ya se han dado a a conocer las nominadas a los Premios Oscars. Como era de esperar “The Artist” y “Hugo” son las grandes favoritas, con 10 y 11 nominaciones respectivamente. Este año tendremos 9 nominadas a la Mejor Película, entre las que encontramos como sorpresa “Extremely loud and incredibly close” de Daldry, que sólo ha obtenido otra nominación más (secundario). Entre las ausencias más destacadas la más llamativa para un servidor es “Tintín y el Secreto del Unicornio” en la categoría de Mejor Film de Animación, en la que si ha entrado “Chico y Rita” de Fernando Trueba y Javier Mariscal. Alberto Iglseias ha obtenido nominación por “El Topo”, y Gary Oldman al fin consigue entrar en las nominaciones como Actor protagonista por su George Smiley.

MEJOR PELÍCULA
“The Artist”
“The Descendants”
“Extremely Loud and Incredibly Close”
“Hugo”
“The Help”
“Midnight in Paris”
“Moneyball”
“The Tree of Life”
“War Horse”

MEJOR DIRECTOR
Woody Allen “Midniight in Paris”
Michel Hazanavicius “The Artist”
Terrence Malick “The Tree of Life”
Alexander Payne “The Descendants”
Martin Scorsese “Hugo”

MEJOR ACTOR PROTAGONISTA
Demián Bichir “A Better Life”
George Clooney “The Descendants”
Jean Dujardin “The Artist”
Gary Oldman “Tinker, Tailor, Soldier, Spy”
Brad Pitt “Moneyball”

MEJOR ACTRIZ PROTAGONISTA
Glenn Close “Albert Nobbs”
Viola Davis “The Help”
Rooney Mara “The Girl with the Dragon Tattoo”
Meryl Streep “The Iron Lady”
Michelle Williams “My Week with Marilyn”

MEJOR ACTOR SECUNDARIO
Kenneth Branagh “My Week with Marilyn”
Jonah Hill “Moneyball”
Nick Nolte “Warrior”
Christopher Plummer “Beginners”
Max Von Sydow “Extremely Loud and Incredibly Close”

MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA
Bérénice Bejo “The Artist”
Jessica Chastain “The Help”
Melissa McCarthy “Bridesmaids”
Janet McTeer “Albert Nobbs”
Octavia Spencer “The Help”

MEJOR GUIÓN ORIGINAL
Woody Allen “Midnight in Paris”
J. C. Chandor “Margin Call”
Asghar Farhadi “A Separation”
Michael Hazanavicius “The Artist”
Kristen Wiig y Annie Mumulo “Bridesmaids”

MEJOR GUIÓN ADAPTADO
George Clooney y Grant Heslov “The Ides of March”
Nat Faxon, Alexander Payne, Jim Rash “The Descendants”
John Logan “Hugo”
Bridget O’Connor, Peter Straughan “Tinker, Tailor, Soldier, Spy”
Steven Zaillian y Aaron Sorkin “Moneyball”

MEJOR PELÍCULA ANIMADA
“A Cat in Paris”
“Chico & Rita”
“Kung Fu Panda 2″
“Puss in Boots”
“Rango”

MEJOR PELÍCULA EXTRANJERA
“Bullhead” (Bélgica)
“Monsieur Lazhar” (Canadá)
“Nader and Simin: A Separation” (Irán)
“Footnote” (Israel)
“In darkness” (Polonia)

MEJOR FOTOGRAFÍA
Jeff Cronenweth “The Girl with the Dragon Tattoo”
Emmanuel Lubezki “The Tree of Life”
Janusz Kaminski “War Horse”
Robert Richardson “Hugo”
Guillaume Schiffman “The Artist”

MEJOR BANDA SONORA
Ludovic Bource “The Artist”
Alberto Iglesias “Tinker, Tailor, Soldier, Spy”
Howard Shore “Hugo”
John Williams “The Adventures of Tintin”
John Williams “War horse”

MEJOR CANCIÓN
“Man or muppet” (“The muppets”)
“Real in Rio” (“Rio”)

MEJOR MONTAJE
Kirk Baxter y Angus Wall “The Girl with the Dragon Tattoo”
Anne-Sophie Bion y Michel Hazanavicius “The Artist”
Thelma Schoomaker “Hugo”
Christopher Tellefsen “Moneyball”
Kevin Tent “The Descendants”

MEJOR DIRECCIÓN ARTÍSTICA
Laurence Bennett y Robert Gould “The Artist”
Rick Carter y Lee Sandales “War Horse”
Stuart Craig y Stephanie McMillan “Harry Potter and the Deathly Hallows Part 2″
Dante Ferretti y Francesca Lo Schiavo “Hugo”
Anne Seibel y Hélène Dubreuil “Midnight in Paris”

MEJOR VESTUARIO
Mark Bridges “The Artist”
Lisy Christi “Anonymous”
Michael O’Connor “Jane Eyre”
Arianne Phillips “W.E.”
Sandy Powell “Hugo”

MEJOR MAQUILLAJE
Martial Corneville, Lynn Johnston y Matthew W. Mungle “Albert Nobbs”
Mark Coullier y J. Roy Helland “The Iron Lady”
Nick Dudman, Amanda Knight y Lisa Tomblin “Harry Potter and the Deathly Hallows Part 2″

MEJORES EFECTOS ESPECIALES
Tim Burke, David Vickery, Greg Butler y John Richardson “Harry Potter and the Deathly Hallows Part 2″
Scott Farrar, Scott Benza, Matthew Butler y John Frazier “Transformers: Dark of the Moon”
Rob Legato, Joss Williams, Ben Grossman y Alex Henning “Hugo”
Joe Letteri, Dan Lemmon, R. Christopher White y Daniel Barrett “Rise of the Planet of the Apes”
Erik Nash, John Rosengrant, Dan Taylor y Swen Gillberg “Real Steel”

MEJOR SONIDO
Ded Adair, Ron Bochar, Dave Giammarco y Ed Novick “Moneyball”
Tom Fleischman y John Midgley “Hugo”
David Parker, Michael Semanick, Ren Klyce y Bo Persson “The Girl with the Dragon Tattoo”
Greg P. Russell, Gary Summers, Jeffrey J. Haboush y Peter J. Devlin “Transformers: Dark of the Moon”
Gary Rydstrom, Andy Nielson, Tom Johnson y Stuart Wilson “War Horse”

MEJOR MONTAJE DE SONIDO
Lon Bender y Victor Ray Ennis “Drive”
Richard Hymns y Gary Rydstrom “War horse”
Ren Klyce “The Girl with the Dragon Tattoo”
Philip Stockton y Eugene Gearty “Hugo”
Ethan Van der Ryn y Erik Aadahl “Transformers: Dark of the moon”

MEJOR PELÍCULA DOCUMENTAL
“Hell and Back Again”
“If a Tree Falls: A Story of the Earth Liberation Front”
“Paradise Lost 3: Purgatory”
“Pina”
“Undefeated”

MEJOR CORTOMETRAJE DE FICCIÓN
“Pentecost”
“Raju”
“The shore”
“Time freak”
“Tuba Atlantic”

MEJOR CORTOMETRAJE ANIMADO
“Dimanche/sunday”
“The fantastic flying books of Mrs. Morris Lesmore”
“La luna”
“A morning stroll”
“Wild life”

MEJOR CORTOMETRAJE DOCUMENTAL
“The barber of Birmingham: Foot soldier of the civil rights movement”
“God is the bigger Elvis”
“Incident in new Baghdad”
“Saving Face”
“The tsunami and the cherry blossom”

El próximo 26 de Febrero se entregarán las preciadas estatuillas.

Los Descendientes, de Alexander Payne (por Miguel Delgado)

19 enero, 2012

Mi amigo y reciente colaborador Miguel Delgado tuvo la suerte el pasado 17 de Enero de asistir a un paso para bloggers organizado por 20th Centry Fox España vía twitter de la última, y laureada, película de Alexander Payne, “Los Descendientes”. La proyección tuvo lugar en las oficinas de Fox en Madrid. A continuación su crítica.

Los Descendientes

Siete años han pasado desde que Alexander Payne nos trajera su ultima obra como director, que no fue otra que “Entre Copas” (Sideways, 1994). Mucho tiempo para cualquier director. Aunque sí es cierto que produjo un par de cintas y escribió alguna otra, pero de escaso interés. Desconozco los motivos por los que Payne se ha mantenido todo este tiempo alejado detrás de las cámaras, pero aquí está de nuevo y, según parece, hacer cine es como montar en bicicleta para él, no se le ha olvidado (por lo menos en su caso, hay están John Carpenter, Joe Dante o John McTiernan a los que ya ni se les espera). Es más, “Los decendientes” (The Descendants, 2011) que es la película que nos ocupa ahora, parece una continuación bastante lógica a su anterior trabajo, tanto en temática como en estilo.

Pero vayamos al grano. No, no es mejor que “Entre copas”. Pero que nadie tome esto como un insulto, o un menosprecio, porque ni mucho menos lo es. Considero la película que protagonizó Paul Giamatti una estupenda cinta en todos los aspectos, abriendo la veda en cuanto a los premios para ese cine “indie” de USA que desde entonces, como mínimo, se encuentra nominado a los premios, aunque detrás de la mayoría de estas películas suela haber un gran estudio. Uno de los principales problemas del nuevo film de Payne es, precisamente, su falta de originalidad con respecto a sus anteriores obras. ¿Y que cuenta?, pues la historia de un abogado hawaiano que debe afrontar el solo el peso de su familia debido que su mujer ha sufrido un duro accidente. Y por si dos hijas desbocadas no fueran suficiente, tiene que hacer frente a la venta de unas tierras que posee con su familia, y a un secreto… Pues, lo primero que tenemos es, desestructuración de la familia tradicional, adolescentes ácidos, adultos taciturnos, etc. O sea, lo mismo que vimos en “Pequeña Miss Sunshine”, “Juno” o “The Kids Are Allright”. Ahí se acaban los reproches, y es que, estas películas bebían del estilo visual de Payne para contar sus historias de las nuevas familias americanas, pero sin alcanzar sus niveles de fluidez y normalidad (mucho mejor retratadas están en la serie de TV “Modern Family”). Ahora “The Descendants” coge el testigo, cerrando el círculo. Su ventaja es la naturalidad y el realismo del que Payne es capaz de dotar al relato, haciendo que cada giro de guión resulte creíble, cuando en manos de cualquier otro caerían fácilmente en la exageración fácil.

Pero hablar de “The Descendants” es hablar de George Clooney. Este actor metido a estupendo director últimamente goza de un prestigio que se ha ganado a pulso, gracias a duro trabajo y a un talento que nadie habría imaginado en los tiempos de “El pacificador” o “Batman y Robin”. En el papel de Matt King, se encuentra inconmensurable, contenido y polifacético. A los cinco minutos ya no vemos a Clooney, vemos a King, como afronta su vida en ese falso paraíso. Su actuación está siendo correctamente premiada en casi todos los círculos. El resto del reparto se mantiene a su sombra (con la excepción tal vez de Shailene Woodley, que ofrece una interesantísima actuación como la hija mayor), lo que no significa que no estén completamente integrados en sus personajes y en el film. En las pocas intervenciones de Robert Forster, consigue emocionarte a pesar de su árido personaje. Y así el resto.

Aunque es más dramática que sus otros trabajos, Payne no renuncia a divertidos toques de comedia que esparce a lo largo del metraje sin que desentonen ni se excedan. Además, aunque ligeramente, se nota una mejoría en la puesta en escena, Alexander Payne nunca será un mago de la imagen, pero hay una mejoría. Todo ello amenizado por una agradable música hawaiana, aunque hubiera preferido que fuera completamente instrumental. Por esta vez ha prescindido del compositor Rolfe Kent, que se encargo de la música de sus cuatro films anteriores y de muchos de similar estilo. Acierta a la hora de quitar encanto a la imagen que muchos tenemos de Hawai, pero aún así no podemos evitar en algunos momentos disfrutar de esas hermosas playas que sirven muchas veces de escenario.

En resumen, una muy buena cinta, que no sorprende, pero si deja más que satisfecho. Esperemos no tener que esperar siete años para la siguiente.

Sherlock Holmes: Juego de Sombras, de Guy Ritchie

13 enero, 2012

La visión del personaje creado por Sir Arthur Conan Doyle que nos ofreció Guy Ritchie a finales de 2009 (principios de 2010 en España) fue un inesperado éxito que supo ganarse a un gran público, especialmente a aquellos que habían entrado en el juego que tanto el director como los actores ofrecían, una relectura divertida con alma de comic-book en donde el sabueso de Baker Street sabía dar buenos puñetazos mientras resolvía misterios decimonónicos. La muy positiva respuesta en taquilla hizo que inmediatamente se pusieran a trabajar en una secuela donde podríamos ver al villano por excelencia del detective.

Finales del S. XIX. Se están cometiendo atentados mortales por diferentes rincones de Europa. Mientras la opinión pública culpa de ellos a un grupo de anarquistas, Sherlock Holmes sabe quién está realmente tras ellos, el Profesor James Moriarty.

Siempre he pensado que como espectadores debemos saber qué vamos a ver, o, al menos, qué podemos esperar de una película. La primera entrega de la película que nos ocupa se alejaba de la imagen de Holmes que teníamos (y que el cine nos ha estado ofreciendo años atrás), para mostrarnos a un hombre que, además de ser muy inteligente, le gustaba merodear de aquí para allá y enfrascarse en peleas callejeras. Nada que objetar, pues, aunque pudiera parecer lo contrario, la descripción del personaje no se aleja en exceso de lo expuesto en el canon. Por desgracia los muy puristas (adeptos al personaje) se muestran contrarios a ésta versión, pero no hay problema, como he comenzado citando en el párrafo, hay que saber lo que se va a ver, y para éstos espectadores en concreto recomiendo encarecidamente la serie de la BBC protagonizada de manera magistral por Benedict Cumberbatch y Martin Freeman, y cuyo primer episodio perteneciente a la segunda temporada es soberbio. Ahí encontrarán al Holmes puro y duro, con la licencia de enmarcarlo (de forma sobresaliente) en el presente siglo. En lo que se refiere al presente film ha que encasillarlo dentro de lo que es, un blockbuster hollywoodiense al estilo “Piratas del Caribe”, ya que aquí también lleva la batuta un personaje principal excéntrico y pintoresco.
Ahora bien, entramos en otro punto, la secuela. Hoy día es complicado encontrarse con una secuela made in Hollywood que llegue al nivel de su original (Padrinos y Caballeros Oscuros aparte). No es casual que exista el dicho “segundas partes nunca fueron buenas”, ahí tenemos por ejemplo la secuela de “Matrix” que, salvo un espectáculo pirotécnico muy mono, ofrecía más bien poco, o la anteriormente citada Saga piratesca protagonizada por Depp, la cual me gusta pero reconozco que ninguna de las secuelas llega al notable nivel de la original. Por lo tanto es normal que la secuela del Sherlock Holmes de Ritchie pudiera resultar decepcionante (y ahora entraremos en los puntos en contra), pero, sorpresa, no lo es. De hecho con éste film me ha pasado exactamente lo mismo que con el primero, me lo he pasado de maravilla y el recuerdo que tengo de él, días después, es altamente positivo. Buena señal.

Una secuela siempre tiene un punto en contra, la novedad. Apenas existe. Conocemos a los personajes, el tono ya está marcado y (si se repite director, que es lo más lógico si funciona un film) el estilo está definido. En “Sherlock Holmes: Juego de Sombras” el espectador no va a encontrar nada que no haya visto en la anterior, lo que si se va a encontrar es más exceso. Otra regla de toda buena secuela hollywoodiense, si algo ha funcionado explótalo hasta la saciedad en la próxima. Aquí Guy Ritchie hace alarde de su amor por los ralentís en las secuencias explicativas y en varias secuencias de acción. A pesar de no ser partidario de dicha herramienta narrativa se lo perdono, ya que ofrece un espectáculo visual sin parangón. Todo es acción, movimiento, explosiones, ritmo. Apenas encontramos altibajos (algunos levísimos, sin importancia) y eso es una buena noticia. Es una montaña rusa más grande que la anterior.
En contra, he de decir que el director abusa del flashback, por un lado, y del ralentí descriptivo, por otro, una sola vez. Sobre el flashback me sobra que muestre la muerte de un personaje clave en el Universo Holmesiano. Había quedado claro anteriormente, y, además, de forma muy elegante, en fuera de campo. Sobre el ralentí, me pareció absurdo que lo utilizara al final cuando los dos rivales están frente a frente. Su batalla es mental, de inteligencia, son dos personas con alto nivel intelectual enfrascadas en una peligrosa partida de ajedrez que anuncia el germén de lo que será la I Gran Guerra, no hacía falta que introdujera el juego de lucha a la mitad. Dos detalles pequeños, pero que personalmente me supieron a mucho, ya que sin ellos podría decir muy abiertamente que “Juego de Sombras” es para “Sherlock Holmes” lo que “El Caballero Oscuro” fue para “Batman Begins”.

Una película es tan buena como su villano. Ciñéndonos a la frase podemos decir que “Sherlock Holmes: Juego de Sombras” es muy buena, porque tiene un villano de altura. Una de las dudas que me asaltaban era cómo reflejarían al Napoleón del Crimen en el film, y la elección adoptada me parece muy acertada. Moriarty es una figura pública, un prestigioso profesor de Universidad que teje una peligrosa tela de araña en torno a Europa limpiando todo rastro que lo lleve hasta él. Es un terrorista, con una capacidad intelectual a la altura de Holmes, quien muestra hacia él un enorme respeto y admiración.
La película comienza donde termina la anterior. Todo es igual, Holmes liándose a puñetazos, mostrándose tan divertido y barriobajero como de costumbre, y flirteando con Irene Adler. Pero entonces, algo cambia, entra en escena Moriarty, y cuando lo hace el film sube de nivel. Las secuencias en que aparece son de lo mejor del film, y sus careos con Sherlock electrizantes, de hecho en el primero el profesor consigue que Holmes, sutilmente, muestre el odio que le procesa cuando le narra el destino de Adler y sus planes para Watson, quien volverá a acompañarlo en esta aventura porque Moriarty así lo quiere.

Uno de los pilares de las aventuras de Sherlock Holmes es su amistad y compañerismo con Watson. En el primer film se nos mostraba dicha relación y quedaba muy bien definida. Aquí no hay más que seguir explotándola, con la diferencia del estado civil de Watson, ahora un hombre casado. No son pocos los momentos cómicos (algunos ridículos) protagonizados por la pareja, quien vuelve a dar síntomas de una excelente relación de química (en parte gracias a la labor de Downey Jr. y Law).
El film avanza con la estructura de un thriller de acción. Holmes y Watson recorriendo gran parte de Europa intentando detener a Moriarty. Es como un film de James Bond, sólo que transcurre a finales del diecinueve. A la pareja protagonista se les une Simza, una gitana afincada (ilegalmente) en Francia, y que bien podría haber sido más secundaria de lo que es, ya que aporta muy poco.

Siguen existiendo guiños y homenajes. Aquí entra en escena Mycroft, el hermano listo de Sherlock, que, además de trabajar para el Gobierno, demuestra ser un amante de las veladas nocturnas y practicar el nudismo en el calor de su hogar. Holmes hace gala de su placer por los disfraces, algunos de los cuales serán sorprendentes y nos soltarán alguna carcajada. El sicario de Moriarty es Sebastian Moran, presente en alguna que otra aventura literaria del detective.
Hay guiños a películas y series que tuvieron al personaje como protagonista. En una ocasión Sherlock dice que morirá sólo, y eso hizo que automáticamente recordara “The Young Sherlock Holmes” en donde el joven detective afirmaba melancólicamente que viviría sólo. El vehículo que Watson conduce es similar al de la serie de animación de Hayao Miyazaki. Además encontramos guiños a otros films, como por ejemplo a “Dos mulas y una mujer”, con tema de Morricone incluido, y al Joker que Ledger inmortalizó por medio del maquillaje que lleva Downey Jr. en una secuencia.

Entre las secuencias memorables tenemos, a parte de todas las protagonizadas por Holmes y Moriarty (con mención especial a la de la tortura, al nivel de la de “Casino Royale”), la persecución en el bosque. Todo un alarde de ritmo y emoción en donde los excesos de Ritchie parecen no tener fin funcionando maravillosamente y consiguiendo crear una aparatosa e imborrable set piece. La secuencia de acción en el tren resulta espectacular y divertida, con Watson y Holmes discutiendo a la par que intentan salvar sus pellejos.
Otra secuencia memorable es que acontece en la Opera de Paris. Es una secuencia 100% Zimmer, en la que el compositor se adueña de ella mediante su relectura del “Don Giovanni” de Mozart consiguiendo marcar el ritmo en todo momento.

Hans Zimmer vuelve a encargarse de la Banda Sonora de forma muy acertada. Lo malo de Zimmer cuando compone para una secuela es que apenas renueva, sino que se repite llegando a resultar falto de creatividad. No es el caso en la presente, pues el compositor consigue evolucionar con respecto a lo creado para la anterior. El (ya clásico) tema de Holmes sigue estando muy presente, rodeado en ésta ocasión por acordes oscuros y barrocos que acentúan la amenaza que supone Moriarty. Gran trabajo del compositor alemán.

La base pare crear la historia es “El Problema Final”, y poco más hay que decir. Los guionistas encargados de elaborar el guion han sido Michele y Kieran Mulroney, los cuales deberían haberse esforzado más de sí a la hora de adaptar tan importante aventura. El resultado no es desastroso, pero podrían haber dado más intriga a la aventura y recortar personajes que aportan muy poco.
A nivel técnico la película es más rica. La fotografía es excelente y los efectos especiales son mucho mejores. Citar que se ha cambiado el formato, la anterior se rodó en 16:9 y ésta tiene un formato panoramcio 2:35/1, lo que acrecienta la espectacularidad.

El reparto está correcto en líneas generales. Actores como Eddie Marsan, Kelly Reilly o Rachel McAdams ven como sus personajes no tienen más de diez minutos en pantalla, en el caso concreto de Marsan no llega ni al minuto, el inspector Lestrade no tiene nada que decir aquí. Stephen Fry da vida de manera relajada y sin esforzarse a Mycroft Holmes, su ya clásica elegancia es suficiente. Noomi Rapace entra en Hollywood con el personaje de Simza, la gitana que ayuda a los protagonistas. Este papel no significa más que abrirle las puertas de Hollywood a la Salander sueca y presentarla al gran público yanqui antes de que llegue protagonizando “Prometheus”.
Jared Harris compone un excelente Moriarty, tal vez perjudicado por el recuerdo que se tiene del actor en la serie “Fringe”. Harris fue una sorpresa cuando se seleccionó para el papel, y ahora no se puede poner ninguna pega, su presencia es intimidatoria y hace honor a tan magnífico villano. Jude Law y Robert Downey Jr. siguen en su línea, demostrando la buena química que poseen en pantalla. Law compone un Watson muy acertado mientras Downey Jr. vuelve a ser el rey de la función como Holmes, un poco más excéntrico e inestable que de costumbre, pero que lo llega a pasar mal de verdad, tanto emocionalmente, pues teme por la vida de su amigo, como fisicamente.

“Sherlock Holmes: Juego de Sombras” es un blockbuster hollywoodiense bien realizado, que no engaña a nadie y que ofrece una buena ración de acción y aventura. Está a la altura de la anterior y, por momentos, llega a superarla. Un divertimento de primera clase.

Lo Mejor: El dúo protagonista. Los cara a cara entre Moriarty y Holmes. La espectacular secuencia del bosque. El trabajo de Hans Zimmer.

Lo Peor: Los excesos de Ritchie llegan a resultar molestos en contadas ocasiones. El prescindible personaje de Simza.

The Artist, de Michel Hazanavicius

7 enero, 2012

ImagenEn contadas ocasiones uno sale del cine con la sensación de haber visto un film extraordinario, algo que pocas veces se tiene la ocasión de ver. “The Artist” es una de esas películas. No cuenta nada nuevo, cierto, y sin embargo nos enamora. ¿Por qué? Pues sencillamente porque se trata de un film mudo en pleno S. XXI, y cuando digo mudo no sólo me refiero  a que ningún personaje habla. No. Sino a la esencia misma del cine mudo, o sea pantalla 4:3, ausencia de sonido más allá de la música, y, si, un blanco y negro que nos devuelve a la época de los años 20. Es un canto de amor al cine con mayúsculas, un sincero y bello homenaje a éste arte que tanto nos apasiona y encandila.

George Valentin es un famoso actor de cine que vive su apogeo en el Hollywoodland de los años 20 y que tropieza con la joven y ilusionada Peppy Miller, aspirante a actriz. La llegada del cine sonoro cambiará sus vidas.

La historia, como ya he citado, no cuenta nada nuevo, ésto mismo lo hemos visto en “Cantando bajo la lluvia” o “Sunset Boulevard”, pero resulta novedoso por la naturaleza de la cinta. Narrar en una película muda cómo el cine sonoro cambió la vida a multitud de estrellas que no supieron adaptarse y cayeron en el olvido me parece original, tanto como la forma en que nos muestra el director Michael Hazanavicius cómo Valentin se siente oprimido por un mundo al que no sabe adaptarse (sensacional la secuencia pesadillesca).
Hazanavicius, en cuyo curriculum encontramos las parodias (también protagonizadas por Jean Dujardin) de espías “OSS 117”, sabe perfectamente lo que hace, utiliza todos los recursos clásicos del cine y toca casi todos los géneros que existen (desde el drama a la comedia, pasando por el terror y el musical) para narrar la historia, con encuadres elegantes y precisos. Todo es un gran homenaje, ya no sólo al cine en general, sino a maestros como Chaplin, Keaton, Welles, Murnau, Hitchcock e incluso Spielberg.
A pesar de no tener un guión plagado de originalidad he de decir que la historia, de entrada, me tiene ganado, ya que trata de cine dentro de cine y habla sobre la caída y auge de estrellas, así como de la redención. Puede que esté cargada de clichés pero (como he dicho más de una vez) si lo que te cuentan está bien contado qué más da.
Un pilar fundamental en el cine es la música, y en ésta película se demuestra sobradamente. Aunque este año tenemos el regreso por la puerta grande del maestro John Williams con dos trabajos sensacionales me gustaría que los premios a mejor Banda Sonora del año se le otorgaran a Ludovic Bource, ya que su trabajo en “The Artist” es altamente meritorio y complejo debido a que él, a través de su música, es el encargado de describir las emociones de unos personajes que nos hablan a través de sus ojos.

Los halagos no acaban aquí. El reparto al completo merece un premio, ya que todos están formidables. Actuar en una película muda exige ser más expresivo, pero sin perder la naturalidad, y todos lo consiguen, es más, lo más asombroso es que parecen haber viajado en el tiempo y proceder de los primeros años del cine, y eso que no hablamos de actores desconocidos, por ahí tenemos a John Goodman, James Cromwell y Malcolm McDowell. Destacar a los protagonistas. Bérénice Bejo da vida a Peppy Miller con la alegría, inocencia y frescura de las jóvenes estrellas de cine. Su mirada es radiante durante todo el film y consigue enamorarnos en las primeras escenas en que aparece. De Jean Dujardin creo que ya se ha dicho todo. Cannes se rindió a sus pies y no dudó en entregarle el premio a Mejor Actor, y no es para menos. El actor francés está inmejorable como George Valentin, un cruce de Douglas Fairbanks y Rodolfo Valentino, que vivirá en sus carnes la llegada del sonoro. Dujardin nos da un recital interpretativo por todo lo alto por medio de una trabajo soberbio de expresión corporal rematado con la expresividad de su mirada, capaz tanto de hacernos reir a carcajadas (la secuencia en que está rodando y debe repetir tomas) como de emocionarnos. Un trabajo formidable, lleno de carisma y sentimiento. Y no nos olvidemos del perro, compañero de fatigas del protagonista y protagonista de varias de las secuencias memorables del film.

De vez en cuando el cine nos regala emociones y recuerdos imborrables. “The Artist” es cine puro. Valiente, divertida, romántica, triste, emocionante. Lo tiene todo, incluido un final de los que hacían tiempo no se veían, de los que dan ganas de levantarse y aplaudir. Uno de los cantos de amor al cine más bonitos que se han realizado y que he visto en pantalla grande. Puede ser prematuro decirlo, pero qué diablos, es, desde ya, un clásico.

Lo Mejor: Todo.

Lo Peor: Ni se me ocurre.

Las 11 de 2011

31 diciembre, 2011

El año que se acaba nos ha vuelto a dejar una cosecha cinematográfica de lo más variada. Hasta Septiembre hay que decir que el año era sumamente decepcionante, pero el último trimestre del año nos ha traído muy buenos films que han conseguido salvar el año (y eso que aquí aún no han llegado cintas bien aclamadas como “Hugo”, “War Horse” o “The Girl with the Dragon Tatto0″). A continuación os dejo con 11 fotogramas de los que yo considero los once films imprescindibles de éste 2011.

Menciones Especiales:

Os deseo un gran 2012 lleno de salud, felicidad y buen cine.

¡¡ Feliz Año !!

Poster: The Dark Knight Rises

13 diciembre, 2011

La campaña de marketing de la última entrega del hombre murciélago se ha vuelto a poner en marcha. Si hace unos meses veíamos el primer teaser poster y trailer, ahora tenemos un segundo poster impactante, y a la espera de que salga el nuevo trailer. Nolan sigue fie a su estilo en los teasers poster y muestra a los personajes de espaldas, en ésta ocasión con el detallazo de la máscara del cruzado enmascarado destruida en el suelo.

Ni que decir tiene que es una de las películas (si no la que más) más esperadas del inminente nuevo año.


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