Indiana Jones y la Última Cruzada, de Steven Spielberg

Mayo 11, 2008 by Ramón

1938. Indiana Jones es informado de la desaparición de su padre en la búsqueda del Santo Grial. Contratado por Walter Donovan el arqueólogo viajará hasta Venecia, lugar donde fue visto por última vez el viejo profesor, para reunirse con la doctora Elsa Schneider. Allí descubrirán la tumba de un viejo caballero templario y serán atacados por miembros de la hermandad de la Espada Cruciforme. Tras esto viajaran a Austria, donde encontrarán al padre de Indy, descubriendo que Elsa y Donovan son aliados de los nazis.

Estaba claro que tras la relativa decepción que supuso “El Templo Maldito” había que realizar una nueva aventura que estuviera más acorde con “El Arca Perdida”, así pues se optó por volver a los orígenes, literalmente hablando, en todos los aspectos.
Posee muchas similitudes con el primer film. Indy da clases en la Universidad. Repiten personajes como Marcus Brody y Sallah. El objeto buscado en esta ocasión, el Grial, vuelve a pertenecer a la religión cristiana. Los villanos son los Nazis, y al final el cabecilla (Donovan) tendrá un destino parecido al de Belloq en el Arca Perdida, impulsado por su desconocimiento y falta de respeto hacia temas sagrados. La atmósfera del film es más alegre, y vuelven a primordial los exteriores con grandes horizontes y espacios abiertos, así como el desierto. Hay una persecución con Indy a caballo. Así que estaríamos hablando de la secuela oficial de “En Busca del Arca Perdida”, remarcada mucho más porque sucede dos años después y porque se hace alusión a ella en la catacumba de Venecia.
Ya no solo a los orígenes formales remite, sino también argumentalmente, pues “Indiana Jones y la Última Cruzada” es la génesis del héroe. El prologo transcurre en 1917 con un grupo de scouts recorriendo los grandes horizontes rocosos de Utah. Uno de ellos se aparta del resto y se acerca a una cueva en donde descubre que unos hombres han descubierto la Cruz de Colorado. Este joven no es otro que Indiana Jones, quien ya muestra sus ideales declarando que dicha Cruz debe estar en un museo. El joven Indy arrebatará la Cruz a los hombres y escapara de ellos a través de un tren donde utilizará por primera vez el látigo para enfrentarse a un león cortándose así la barbilla (y justificando de esta forma la cicatriz que Harrison Ford posee en la vida real), tendrá su primer encontronazo claustrofóbico con sus temidas serpientes, y se verá las caras con un personaje que servirá de inspiración para su posterior imagen aventurera, Panama Hat, quien al final de la persecución, y tras arrebatarle la Cruz de Coronado, le regalará su sombrero. Así pues, en estos 10 minutos de prologo Spielberg nos ha narrado los orígenes del héroe. Pero aún va a más y nos presenta fuera de campo a un personaje primordial en la trama, el padre de indiana, el cual solo nos es físicamente mostrado o bien de espaldas o a través de su mano, definiéndonos su personalidad autoritaria sin mostrar apenas atención a su hijo y centrándose en un pequeño diario.

Con esa sola imagen y la frase que dice la figura paternal, “Quien iluminó estas páginas que me ilumine a mí”, Spielberg nos ha presentado el argumento, la trama sobre la que va a girar la película. Se busca el Grial, y eso es lo que dibuja el padre de Indy, sobre lo que está estudiando. Pero eso es el objeto físico, el mcguffin por decirlo de alguna manera que mueve a los personajes. Ahora bien metafóricamente la película trata sobre la búsqueda de la relación perdida entre Indi y su padre, el Grial no sirve sino para unirlos y ponerlos a prueba, como en esa inolvidable escena final en donde el aventurero lucha por conseguir el cáliz sujetado por su padre, que le dice que lo deje a la vez que lo llama por primera vez Indiana. Es el reencuentro entre padre e hijo. Inolvidable.
A pesar de no hablarse desde hace años, los dos Jones son muy similares. Ambos estudian la historia e imparten clases. Los dos son contratados por el mismo hombre para que encuentren la misma cosa. Y a ambos les gustan las mismas mujeres.

Henry Jones funciona como perfecto contrapunto cómico respecto a su hijo. Su imagen seria y respetable parece mostrarnos a un hombre de igual índole, pero descubrimos que gracias a él la película adquiere ese tono cómico que la anterior aventura no supo explotar. El tira y afloja que mantienen los dos durante el metraje es pura comedia, y lo mejor es que está muy bien introducido en la trama, sin forzarla lo más mínimo. Esa reunión en que Indy atraviesa la ventana y su padre lo golpea para después el viejo mostrar su malestar y posterior alegría al descubrir que… el jarrón que había roto para golpear a su hijo era falso, no puede ser mejor carta de presentación para definir la relación que van a tener a lo largo del film, en donde no dejará de llamar a su retoño Junior. El viejo profesor no se desenvuelve nada bien en el terreno aventurero, manteniendo la pata en más de una ocasión y aportando a la trama escenas de lo más divertidas que suavizan la tensión vivida en el momento (el incendio en el castillo mientras su hijo intenta liberarlos, ese destrozo a la cola del avión), pero sin embargo aporta conocimiento para descifrar los acertijos que envuelven al Grial, pues él es el mayor experto sobre el tema.
A través del personaje descubrimos dos detalles más sobre los orígenes, esta vez reales, del héroe. En primer lugar el actor que da vida al personaje, Sean Connery. Spielberg partió de su admiración hacia las películas de James Bond para realizar las de Indiana Jones, así que ¿quién mejor que el Bond por excelencia para ser su padre? En segundo lugar tenemos que Indy se llama en realidad Henry jones Jr, siendo Indiana el nombre del perro familiar, como era el nombre del perro de Lucas. La realidad sirve una vez más para dar vida a la ficción de manera autoparódica y magistral.

En este film se pone de manifiesta demás lo agnóstico que es Indy, de nuevo enfrentándolo frente a las firmes creencias de su padre. Para Indiana todo objeto es una antigüedad que debe ser expuesta en un museo como reliquia historica. No cree en supersticiones que hablan de la eterna juventud ni poderes curatorios. El viaje que emprende en esta ocasión será además un viaje de fe, coronado con las tres pruebas que ha de pasar para llegar hasta el caliz y salvar a su padre. La primera, la ira de Dios, solo el penitente pasará. La segunda, la Palabra de Dios, solo quien siga los pasos de Dios podrá seguir adelante. La tercera, el Sendero de Dios, quien salte de la cabeza del león probará su valía. A lo largo de estas pruebas, indy tendrá que poner a prueba su Fe, recuperándola como recupera a su padre.

“Indiana Jones y la Última Cruzada” se desarrolla en multitud de lugares del mundo. Viajamos a Venecia, Alemania, Austria o Turquía, consiguiendo así la aventura más internacional de todas.
Spielberg vuelve a ofrecer un espectáculo de aventuras tan grande como la primera vez. Hay acción, comedia, romanticismo exótico, pero esta vez tan bien desarrollado que nos hace olvidar los errores cometidos en la anterior, formando así la que para un servidor es la mejor película de la trilogía.
Si bien puede tener ciertos toques cómicos forzados (Sallah y Marcus son aquí como el gordo y el flaco), tiene también detalles que la hacen innovadora dentro de la serie, como es el personaje femenino. Elsa Schneider se mueve por el poder, no le importa de qué bando estar siempre que gane. Es la Femme Fatale de Indiana Jones, una mujer sin principios ni respeto hacia la historia.
Respecto a la narración Spielberg no oculta sus influencias y bebe de clásicos como John Ford o David Lean. Del maestro del western toma esos grandes paisajes rocosos del prologo con los jinetes, marcando el tempo de manera magistral con los grandes paisajes que nos ofrece el Colorado rodado en Almería. Del gran David Lean toma como referencia dos films. “La Hija de Ryan” en la secuencia de la playa, con Henry Jones utilizando su paraguas para espantar a las gaviotas y a continuación aparecer paseando tranquilamente. A “Lawrence de Arabia” cuando muestra a Donovan pactando con el turco a través de sus jardines y en el tramo final cuando Henry Jones se coloca su turbante al más puro estilo árabe.

Posee secuencias de acción muy buenas como la de Venecia desde el momento en que entran en la biblioteca e Indy se contradice a él mismo respecto a una clase dada días antes diciendo que “una X marca el lugar”, para dar paso a la inspección de la catacumba y posterior huida a través del río en lancha motora. Y es que de persecuciones va esta película. Tenemos además la persecución en sidecar, la del Zeppelin en que Indy despacha a un nazi lanzándolo por la ventana porque “No tenía billete”, la de la avioneta, y la imprescindible del tanque con Indy a caballo.

John Williams creó una Banda Sonora nuevamente portentosa, remarcando aquí mucho más la relación entre padre e hijo mediante dos temas tan diferentes como son el cómico tras huir del castillo como el dramático en el momento final de la reconciliación. Utiliza también un tema de aire sagrado para el Grial y el caballero que lo guarda.
Harrison Ford como Indiana Jones estuvo sobresaliente, recuperando las buenas formas de la primera película y ayudado por su nuevo compañero de reparto, el mejor de los que ha tenido el aventurero, su papá. Sean Connery crea uno de sus mejores papeles cinematográficos como el profesor Henry Jones, padre de Indy. Es merecedor de todos los elogios el actor al crear un personaje que muestra su tesón firme y autoritario a la vez que nos divierte y enternece. Merecía otro Oscar por este papel. Denhol Ellito da vida de nuevo a Marcus Brody, así como John Rhys Davies a Sallah, ambos con más puntos cómicos y más minutos que en su anterior aventura. De hecho Marcus se marca un baile de San Vito particular con Henry Jones y demuestra su igual torpeza aventurera al mencionar que se perdió en su propio bibilioteca. Alison Doody es Elsa Schneider, la pareja sentimental femenina menos afortunada de Indy. El desafortunado River Phoenix dio rostro al joven Indiana Jones en el épico prologo.

Obtuvo tres nominaciones a los Oscars: Banda Sonora, Sonido y Efectos Sonoros, ganando esta última.
La película volvió a encumbrar a Indiana Jones consiguiendo Spielberg una nueva película de aventuras genial, a la altura del Arca Perdida, con unos Connery y Ford en estado de gracia.

Lo Mejor: El renacer de la Aventura mezclada sabiamente con comedia. Sean Connery y Harrison Ford.

Lo Peor: La sombra de “En busca del Arca Perdida”.

El Imperio del Sol, de Steven Spielberg

Mayo 10, 2008 by Ramón

Jim Graham vive con sus padres en Shanghai bajo protección diplomática. Al estallar el conflicto bélico y declarar los japoneses abiertamente la Guerra contra los americanos a través del ataque de Pearl Harbor se producirán altercados y revueltas por toda la ciudad obligando a abandonarla. Jim se separa de sus padres en un gran tumulto de gente quedando abandonado en un país sacudido por la Guerra.

La película se divide en tres partes, o actos, bien diferenciados mediante el uso del fundido a negro.
La primera parte narra la vida de Jim en Shanghai con sus padres y su posterior abandono. El niño canta en el coro, pasea en bicicleta y muestra su amor especial hacia los aviones. En este tramo se nos narrara el auge y caída de los diplomáticos de manera sutil y magistral. Jim exige a su criada oriental que haga lo que le pide cuando vive en plena armonía, pero cuando se reencuentra con ella una vez comenzado el conflicto la mujer le dará una bofetada como reprimiéndole sus continuos mandatos hacia ella y demostrándole que ya no tiene poder alguno. Jim vivirá en su casa poco tiempo, el cual acostumbrará a pasearse en bicicleta por el hogar y a buscar comida. La falta de comida le hace salir de la que ha sido su casa durante muchos años y enfrentarse al mundo exterior. Las calles están plagadas de soldados y gente pobre. Jim conocerá a Basie, un americano que se gana la vida como ladrón y comerciante que ve en Jim una forma de ganar beneficios.
El segundo acto transcurre en el campo de concentración. Jim ha crecido y madurado, aunque su inocencia sigue vigente a través de sus continuas preguntas y habladurías interminables. Basi vive como jefe en un pequeño recinto, y Jim hará lo que sea para que le consideren uno más de ellos y lo acepten. En este tramo observamos que Jim se ha convertido en proveedor de la comunidad occidental que está encerrada, consiguiendo todo tipo de cosas, a la vez que aprende latín mediante las enseñanzas del doctor Rawlins. El bloque termina con el ataque americano al campo y el traslado de los prisioneros al interior del país.
El tercer y último acto narra la marcha de Jim y sus compañeros a través del país, apartándose él del grupo en un coliseo donde se quedará cuidando de la Sra. Victor, quien ha cuidado del muchacho en su estancia en el campo de refugiados. A la mañana siguiente el joven contemplará un haz de luz blanca cegadora que piensa es el alma de la mujer, para descubrir a través de la radio que se trata de un artefacto conocido como bomba atómica. Al volver al antiguo campo donde ha estado preso tantos años el chico volverá a repetir su paseo en bici por las habitaciones vacías del lugar hasta ser encontrado por soldados americanos que lo llevan a un refugio donde se reencontrará con sus padres.

El film trata sobre la perdida de la inocencia a través del joven Jim Graham. Al principio el niño ve la guerra como un juego de aviones, siendo partidario de los japoneses, a los que admira y respeta por su valor. A medida que Jim descubra nuevas cosas de la vida y contemple de primera mano los sufrimientos de una guerra irá perdiendo esa inocencia poco a poco hasta acabar con ella completamente en el momento en que la bomba estalle.
En Graham podríamos ver el reflejo de la sociedad occidental, y más concretamente la americana (a pesar de que niño es inglés). Estados Unidos sufrió un duro golpe al ser bombardeado en Pearl Harbor, hecho que le empujó a la guerra. Los americanos fueron perdiendo su inocencia entrando en el conflicto hasta perderla definitivamente lanzando las bombas que destruirían Iroshima y Nagashaki. Cuando Graham diga que ha aprendido una nueva palabra, y que esta es bomba atómica, intentará revivir a su amigo japonés de forma igual que intenta recuperar su inocencia, descrito visualmente a través de esa reanimación que se hace Jim a si mismo vestido de colegial, pero desgraciadamente no puede. Ha muerto como los cientos de personas que perecieron en el fatídico hecho.
Es la odisea de la vida, del paso de la inocencia a la madurez de forma impuesta por los acontecimientos. Jim lo dice en más de una ocasión, su vida en el campo es la escuela de la vida.

“El Imperio del Sol” marca para la filmografía de Spielberg el ejercicio más claro de emular al cine de David Lean. Ya al principio se pensó en el prestigioso director inglés para dirigirla. Cuando el director denegó la oferta, y cayó en manos de Spielberg, decidió realizarla como lo hubiera hecho Lean.
La película tiene ese empaque épico y majestuoso que caracterizaba el cine del autor inglés a través de los grandes escenarios que nos muestran la ciudad de Shanghai al principio, o las escenas con grandes multitudes perfectamente dirigidas y coordinadas. El ritmo pausado lleno de preciosos atardeceres y grandes planos generales en que los personajes caminan por el paisaje consigue una película llena de espectacularidad. La película consigue semejarse, de modo leve, a “El Puente sobre el Rio Kwai” en su segundo acto, cuando se nos describe la vida en el campo de refugiados, siendo los captores japoneses y los prisioneros ingleses.

Sin embargo, el film adolece de ciertos detalles que le impiden ser, para un servidor, una obra redonda.
Lo más evidente es la psicología y presencia de algunos personajes que quedan algo confusos o poco aportan a la trama. Bien es cierto que la historia nos es narrada a través de la mirada de Jim en todo momento, pero eso no debería influir a la hora de crear a los personajes que formarán parte de su vida. El doctor Rawlins es un maestro para Jim, un hombre culto que desempeña sus labores de médico en el campo para después de salir de él quedar en segundo término sin dirigir palabra con el joven que le ha salvado la vida y le ha ayudado. Justo lo contrario pasa con el Sr. Maxton, amigo del padre de Jim que reaparece en su vida dentro del campo de manera forzada y muy secundaria para después estar junto a Jim en todo momento que transcurra su marcha por los campos y grandes paisajes de Japón. La Srá. Victor acoge en su habitación a Jim, siendo ella la referencia del despertar sexual del joven. Sus miradas espías por la noche hacia ella y su esposo así nos lo sugieren.
El personaje adulto más importante es Basie, el americano. Presentado al espectador como un superviviente que aprovecha cualquier ocasión para sacar beneficios, hasta de vender al chico si es preciso, de pronto se nos muestra como alguien protector hacia el joven, dejándolo abandonado una vez más cuando ha de subir al camión con dos pequeños a los que hace pasar por sus hijos. Así pues Basie nos resulta un farsante, alguien sin alma ni objetivo claro salvo el de vivir a cuerpo de rey con grandes privilegios y mandando. Aunque Jim vea en él una figura de referencia nos resulta difícil al espectador que así sea cuando lo deja abandonado a su suerte en más de una ocasión. Afortunadamanente el muchacho abrirá finalmente los ojos respecto al que consideraba su amigo.

Spielberg usa planos largos llenos de lirismo como el que abre el film en el rio en que un enorme barco se abre paso entre ataúdes. Con esto el director parece demostrar su capacidad a la hora de adoptar el estilo europeo, aunque en determinados momentos bien podría haber recortado tramos excesivamente contemplativos, sobre todo al final del primer acto, que entorpecen el ritmo del film. También es cierto que estos detalles, y ciertos tramos algo cogidos con los pelos, ya venían así en el original literario de James G. Ballard que Tom Sttopard no tocó a la hora de escribir el guión.
La fabulosa fotografía de Allen Daviau vuelve a ser de gran importancia, dando profundidad en los grandes planos generales en que se nos muestran las grandes multitudes y contraponiendo la riqueza de colores que abre el film (apogeo occidental) frente a la pobreza y predominio de colores más oscuros y marrones en el trascurso del viaje de Jim.
John Williams retomo su colaboración con Spielberg creando una Banda Sonora evocadora a ese gran Imperio del Sol Naciente que veía sus días contados.

El reparto del film lo componen nombres de primera fila como John Malkovich dando vida a Basie o Miranda Richardson como la Sra. Victor. El ahora conocido Ben Stiller es uno de los miembros del clan de Basie y Joe Pantoliano es Frank, el perro faldero del americano. El debutante Christian Bale realiza una soberbia interpretación como Jim Graham, pasando de la inocencia a la madurez con esa secuencia final en que se reencuentra con sus padres, donde Spielberg homenajea a “El Pequeño Salvaje”, en que ya se muestra como un hombre que ha perdido la inocencia en su mirada.

A pesar de ser un fracaso económico obtuvo seis nominaciones a los Oscars, como son Mejor Montaje, Banda Sonora, Dirección Artísitica, Fotografía, Vestuario y Sonido.

Sin ser una obra redonda si puedo decir que es una de las películas más interesantes, y visualmente maravillosas, de Spielberg, que habla de uno de sus temas más predilectos como es la perdida de la inocencia.

Lo mejor: La fotografía. Emular a las antiguas superproducciones en su empaque. Christian Bale.

Lo Peor: Le sobra un poco de metraje. Algunos secundarios aportan muy poco.

El Color Púrpura, de Steven Spielberg

Mayo 9, 2008 by Ramón

Cuando Steven Spielberg tomó las riendas de la adaptación cinematográfica de la novela ganadora de Pulitzer “El Color Púrpura” sorprendió a propios y extraños. La autora de la novela, Alice Walker, había manifestado lo mucho que le gustó “E.T.” y no dudaba de que Spielberg fuera a realizar un buen trabajo. Sin embargo el director no vio con tanta claridad su labor, ya que suponía un cambio drástico dentro de su cine, y se apoyo en la propia autora, que rehusó adaptar su trabajo para el cine aunque accedió a ayudar al director durante el rodaje, y en el productor, y autor de la Banda Sonora, Quincy Jones.

La película abarca casi tres décadas en la vida de Celie. Tres décadas llenas de sufrimiento y resignación soportadas gracias a la esperanza de reencontrarse con su hermana Nettie y a la amistad que procesará con Shug, la amante de su marido Albert.
Celie y Nettie están tan unidas como la uña y la carne, pero la expulsión de Nettie por parte de Albert las separará. Será entonces cuando Celie quede sola frente a un hombre despiadado y machista. Hasta que llegue Shug. Aunque al principio se ría de ella por su aspecto encontrara en su persona una buena amiga con quien hablar y aprender.

“El Color Púrpura” es un drama humano que nos describe las penurias vividas tanto por Celie como por las personas que la rodean. Y es que no hay personaje en la trama que no sufra. El arrebato de la inocencia, el poder dominante del hombre sobre la mujer y la redención se dan de la mano en este intenso drama.
Empezando por la protagonista, Celie, que de niña es violada por su padre quedando embarazada dos veces, la primera de un niño y la segunda de una niña. Cuando su padre se cansa de ella no le hará el más mínimo caso y la ofrece a un granjero viudo, Albert, que pretende a su otra hija, Nettie, más agraciada que Celie. Pero la vida de Celie no mejora con Albert, sino todo lo contrario. Tras irse de casa, su hermana Nettie se instalara una temporada con ellos, y, al no ceder ante los impulsos carnales de Albert, será expulsada y apartada de su hermana. Su papel de esposa se asemeja más bien al de criada, y comenzará a sufrir duros maltratos por parte de su marido cada vez que le contradiga. Tras muchos años soportando las reprimendas y palizas, Celie decide tomar las riendas de su vida empujada por la persona que menos se imagina en un principio, y por la que siente admiración, Shug. Gracias a ella descubrirá las cartas escondidas durante tantos años que le mandaba su hermana, las cartas que la empujan a plantarle cara a Albert y a marcharse en busca de una nueva vida, regresando como una mujer nueva.
Sofía es la esposa del hijo de Albert, Harpo. Una mujer bien repartida a la cual nadie le pone una mano encima ni la humilla, y si es así que se prepare. Sofía es orgullosa, no teme a nada tras haber pasado su juventud rodeada de hombres a los que paraba los pies. Sin embargo su orgullo herido por el alcalde le hará propinarle un puñetazo que la conduce durante ocho años a la cárcel, saliendo de ella como una mujer humillada, golpeada, coja y sin vida. La energía que transmitía en cada visita se ha evaporado tras ocho años de infierno, durante los cuales sus propios hijos se han olvidado de ella.
A pesar de ser admirada por todos los hombres, Shug también vive su propio drama al no hablarse con su padre, el reverendo. Abandonó su hogar para dedicarse a la música y por ello el pastor del pueblo no le dirige la palabra.

El mundo masculino no queda impune a pesar de que al principio parezca que tiene las riendas.
Harpo es torpe y no consigue dominar a su esposa Sofía, a la que quiere. Aunque sigue los consejos de su padre al pegarla, el pobre muchacho recibirá mucho más en forma de golpes. Alegre y soñador, Harpo tendrá su visión puesta, además de en sus hijos y esposa, en un pequeño bar abierto junto al rio.
Albert nos puede resultar del todo inhumano a lo largo del film. Sus continuas palizas y su autoridad contra Celie lo convierten en el antagonista de la historia, pero no es más que otro sufridor más cuya forma de expresión ante su descontento con el mundo es la violencia y el dominio. Enamorado de Shug desde siempre, el granjero deberá contentarse casándose con Celie, una mujer que no le atrae nada pero sin la cual no sabría desenvolverse de ningún modo. Tras muchos años, Albert ve su mundo venido abajo tras la ida de Shug y el abandono de Celie, acabando como un ser alcohólico y viviendo en un hogar putrefacto. Sin embargo al final aparece la poca bondad que le queda al traer de vuelta a casa a la hermana de Celie junto a sus hijos, componiendo la unión que rompió hace casi treinta años.

El renacer del ser humano está muy presente, sobre todo el de la mujer a través de Celie y Sofía. La secuencia que acontece en la comida familiar cuando Celie declara su intención de marcharse rematándolo con la amenaza de matar a Albert a golpe de cuchillo hace despertar a la dormida Sofía de su estado sumiso para devolverle la alegría y energía. Sofía despierta, pero renace Celie, mostrándonos su cara menos conocida como una mujer fuerte, que ha aprendido lo que es el dolor y que no teme a nadie. “Lo que he vivido yo, lo vivirás el doble” maldice Celie a Albert, y como una profecía se cumple dejando al viejo granjero solo y sin nadie, sumido en alcohol.

A pesar de que los protagonistas son negros no estamos ante un film de temática racial, de hecho el único momento que toca este tema es cuando encierran a Sofía y su posterior servidumbre con la mujer del Alcalde, consiguiendo que los espectadores nos sintamos identificados con los personajes.

Steven Spielberg, ayudado por la excelente y colorista fotografía de Allen Daviau que aviva los colores de manera asombrosa consiguiendo un film preciosista, realiza un drama al más puro estilo clásico conjugando dramatismo desgarrado con exquisita sutileza y gotas de tensión que componen una de sus films más redondos.
El director rueda secuencias de extremo dramatismo en determinados momentos, pero en especial citaría el de la separación de las dos hermanas a manos de Albert. Los gritos, el sudor, los abrazos entre ambas frente a la fuerza bruta de Albert interponiéndose hace que se pongan los pelos de punta. La secuencia termina con Nettie y Celie jugando a sus palmitas separadas por la distancia mientras Nettie jura a los cuatro vientos que “Solo si se muere dejará de escribir” en un momento que rememora a “Lo que el viento se llevó” en la promesa que hace Scarlett al cielo.
La tensión se masca en dos secuencias idénticas que tienen una navaja de afeitar como protagonista. Me refiero al momento en que Celie va a afeitar a Albert con su hermana en el pensamiento y el daño que les ha hecho su marido al separarlas. La primera tiene lugar justo cuando Nettie se ha marchado y nuestra protagonista muestra deseos de matar a Albert, pero la amenaza de él hace poner alerta a Celie, afeitándolo de manera cuidadosa. El excelente uso del montaje en que el sonido de la cuchilla, las moscas, y el carruaje del correo que se acerca otorga a la secuencia una enorme tensión, tan grande como la que contiene la segunda secuencia, prácticamente gemela a esta. Sucede cuando Albert golpe a Celie sorprendiéndola leyendo una carta de su hermana. La mujer tras descubrir que le escondia las cartas decide realizar el acto que debió llevar a cabo en su momento. El juego es el mismo, solo que la cuchilla no llega a tocar nunca el rostro de Albert, sino a afilarse bien y acercarse a su rostro a ritmo de los tambores de Africa y a la exasperada carrera de Shug por impedirlo.
Pero sin embargo, y por lo que “El Color Púrpura” merece todas las menciones es por su excelente sutileza a través de fueras de campo y detalles. En el momento en que Nettie llega a casa de Albert conocemos las intenciones del hombre a través de los golpecitos que se da en la pierna con el correo, similares a que se hacen con una fusta antes de montar a caballo, y la posterior en que persigue a la joven e intenta violarla, quedando el intento fuera de cuadro, dan certeza del talento fílmico del director.
El final es pura emoción. El reencuentro de las dos hermanas a contraluz con el sol reanudando su juego de palmas mientras trás ellas pasa la figura de Albert. Una sola escena en que se resume el tema de la película, la separación de dos hermanas y su posterior unión por el mismo hombre. Puro cine.

Su desarrollo y montaje es de escuela, consiguiendo que un film de dos horas y veinte minutos, que abarca en su metraje casi tres décadas, no canse y esté tan bien enlazado y narrado.
La música esta vez no corrió a cargo de John Williams, sino del productor Quincy Jones que compuso un maravilloso tema principal para el film.
El reparto está magnifico completamente. Danny Glover da vida de manera magistral al machista Albert consiguiendo que al final sintamos compasión por él. La televisiva Oprah Winfrey es Sofía, la orgullosa mujer a la que es robada su libertad. Margaret Avery es Shug Avery, la cantante que se hace amiga de Celie. Laurence Fishburne realiza un breve papel como amigo y musico de local de Harpo. Ahora bien, la que sorprende es, la por entonces debutante, Whoopy Goldberg dando vida a Celie. La actriz da una lección de interpretación pasando de ser una mujer joven tímida y retraída que tiene en Dios a su único amigo, hasta llegar a una mujer madura y segura de sí misma. El mejor papel que ha realizado la actriz.

“El Color Púrpura” es una gran drama, y merece todos mis respetos porque cuando una película consigue emocionar y que la lagrimilla caiga (y a mí, no lo oculto, se me cae con esta en más de una ocasión) no hay más que aplaudir. Claro que los Académicos de Hollywood no debieron estar muy de acuerdo, pues Spielberg sufrió un gran revés por parte de la industria nominándola a once Oscars y no premiándola con ninguno a favor de la tediosa “Memorias de África”.

Una película emotiva, sutil, que la pone al nivel de los grandes dramas clásicos y donde Spielberg demostró su excelente conocimiento cinematográfico al realizar una pelicula a cuantas habia hecho anteriormente.

Lo Mejor: Es Drama con Mayúsculas.

Lo Peor: Está infravalorada.

Indiana Jones y el Templo Maldito, de Steven Spielberg

Mayo 8, 2008 by Ramón

1935. Shanghai. Indiana Jones se encuentra con Lao Che para realizar un intercambio. Che traiciona a Jones envenenadlo. El arqueólogo deberá luchar para conseguir el antídoto escapando de sus perseguidores con la corista Willie Scott y su compañero Tapón. Juntos escapan en una avioneta que pertenece a Che, con lo cual caen en una nueva trampa. Salvándose de un salto al vació metidos en una balsa llegara a la India donde deberán encontrar la piedra sagrada que protege al poblado al que llegan, temeroso por el regreso de la antigua secta Togui.

Estaba claro que Indiana Jones volvería a las salas de cine, además de por su éxito porque figuraba el nombre de George Lucas, quien, no teniendo “Star Wars“ de momento, trabajaba en nuevas aventuras del arqueólogo.
Sin duda empezaron en el proyecto con ganas, y Spielberg quería introducir en él cosas que no pudo en “En busca del Arca Perdida”, como la secuencia de la balsa o la de la vagoneta. Sin embargo, como el propio director declararía años después, se les fue la mano de diversas maneras consiguiendo una película que, sin ser mala, podemos considerar de fallida.

La película comienza con una de las mejores secuencias de la Saga como es el número musical de Willie tras la transformación del logotipo de Paramount en un gigantesco Gong. Indy nos es presentado de manera inteligentísima, bajando las escaleras de cintura para abajo, sin aparecer su rostro en pantalla hasta que Che menciona su nombre. Y encima aparece como nunca lo habíamos visto y menos lo esperamos, de smoking blanco, en plan galán años 30. Tanto Che como Jones se intercambian sus respectivos artículos consiguiendo cada uno su objetivo hasta que el doctor bebe de su copa. Acaba de envenenarse y no tiene más que cambiar el diamante por el antídoto. Spielberg ha cambiado de atmosfera a partir de este tramo, consiguiendo tensión y angustia, como la que tiene Indy. El aliado de Indy en el club es asesinado de manera magistral, mediante un juego de sonido en que una botella se descolcha y una copa se rompe, dando comienzo una escena antológica como es la del asesinato del sicario de Che por Indy y la posterior persecución del diamante por parte de Willie y el antídoto por Indy mientras se produce el gran alboroto con la gente gritando, los asesinos de Che intentando matar a Indy y la banda de música tocando. Y lo mejor es, que dentro de tanto alboroto y tanta información, no perdemos detalle de nada. Eso solo lo consiguen los genios. Una secuencia redonda por la que ya merece la pena el film.

Tras esto la película comenzara a mostrar sus fallos. La presentación del compañero de Indy es algo chocante, pues se trata de un niño, Tapón. Parece que tras la excelente experiencia que tuvo Spielberg en “E.T.” con niños le pareció bien meter en la nueva aventura a uno. Ciertamente, recuerdo que de niño la que más me gustaba de la trilogía era esta, por esa razón. Y es que no hay ninguna otra explicación para que Spielberg lo introduzca si no es para llegar a los niños. Muy bien, eso es muy comprensible. Ahora lo que no cuaja es que si ha introducido a ese personaje, y a través de él mete momentos cómicos de lo más discutibles llegando al infantilismo, luego dé un giro de 180º en lo que respecta a la trama principal, como es la búsqueda de las piedras sagradas y de la secta Togui, mostrando de manera casi explicita los satánicos rituales que organizan y los malos tratos que sufren los niños, consiguiendo acercarse a una película de terror, conteniendo escenas que verdaderamente son escalofriantes.
Otro punto fallido es su excesivo ritmo frenético. Apenas hay respiro para el espectador, especialmente en la hora final. Todo ocurre de manera demasiado inmediata en las escenas de acción llegando a alcanzar el calificativo de montaña rusa casi explícitamente (esa secuencia en vagoneta). A favor hay que decir que todas las escenas de acción vuelven a estar rodadas de manera más que notable, alcanzando el apelativo de sobresaliente.
Tampoco ayuda mucho la presencia de los dos compañeros que se le han puesto a Indy. Tapón puede resultar algo pasable en sus escenas de admiración hacia Indy y sobre todo por esa secuencia en que llora a su héroe para que vuelva a ser bueno. Willie Scott personifica esas mujeres que aparecían en el cine de los años 30 y que esperaban ser rescatadas por el héroe. El problema aquí es que en más de una ocasión la mujer acaba por agotarnos tanto que esperamos que muera, sobre todo por culpa de sus gritos interminables y sus aires de prepotencia.

A pesar de esto “Indiana Jones y el Templo maldito” contiene elementos de lo más interesantes y arriesgados.
El mostrar de manera tan explícita ciertos aspectos de la vida hindú, y en especial sus pintorescas cenas, así como de sus rituales, tiene poco que ver con una película comercial al uso. El héroe cruza el lado oscuro (¿recomendación de George?) y nos muestra su cara menos amable con escenas de lo más aterradoras.
El uso cinematográfico de Spielberg vuelve a ser de escuela en muchos tramos, en especial en los primeros 10 minutos dentro del club Obi-Wan con esa apertura a ritmo de “Anything goes” recomendada por Lucas y que consigue a Spielberg realizar su pequeña aportación al cine musical o al final cuando Indy vuelve de su experiencia maligna y se coloca su sombrero, con la vagoneta avanzando e iluminándole poco a poco.
La música de Williams es, para mi gusto, la mejor de la trilogía, la que contiene los temas más pegadizos para el personaje de Indy. Esos acordes que acompañan al héroe montado en elefante recorriendo la selva o el tema del rescate de los niños son de puro cine de aventuras.

Hay bastantes cambios entre este film y “En busca del Arca Perdida”.
La presente posee mucha más oscuridad que la anterior. Ya en la llegada al poblado hindú nos damos cuenta de que esta nueva aventura es muy diferente en cuanto a atmosfera, y no solo porque esta esté ambientada en la selva. Transmite más inquietud mediante el jefe hindú y la leyenda de Shiva, rematándolo con la captura de los niños y la escalofriante aparición de uno de ellos que ha escapado.
El anterior objeto de búsqueda pertenecía al cristianismo y aquí pertenece al hinduismo.
No es una secuela al uso. El año con que se abre el film es 1935, un año antes a “En busca del Arca perdida”, por tanto estamos ante una precuela. Indiana jones nunca se nos muestra con gafas ni se hace alusión a sus clase de Universidad. Solo se dice que es “el famoso arqueólogo”.

La película se rodó en su mayoría en estudio, a la vieja usanza hollywoodiense, y eso se nota y es de agradecer como sincero homenaje a las viejas películas de aventuras, aunque a veces dé mucho el cante.
La Saga Galáctica vuelve a aparecer de manera indirecta gracias al nombre del club, Obi-Wan, referencia directa a uno de los personajes más celebres de la historia del cine.
Harrison Ford volvió a ponerse su atuendo, aunque esta vez acabaría con él más estropeado y sangrando. Kate Capshaw dio vida a Willie Scott, la gritona y caprichosa compañera femenina de Indy. Para Spielberg lo mejor que tuvo la película fue conocerla, pues sustituyo a Amy Irving, de la cual se estaba divorciando el director, en la vida del cineasta. Ke Huy Quan es Tapon, el compañero y admirador de Indiana. Amrish Puri es el villano mola Ram, sacerdote y guía de los Togui.

A pesar de sus errores la película volvió a ser un éxito, aunque algo inferior que su predecesora, y ganó el Oscar a Mejores Efectos Especiales, siendo además nominada para Mejor Banda Sonora.

“Vuelve el héroe”, así rezaba el cartel del film, y volvió, aunque de manera diferente. “Indiana Jones y el Templo maldito” es la rareza de la Saga, un film que contiene comedia, terror y acción mezclados de manera algo descuidada. En su aspecto formal es intachable.

Lo Mejor: La secuencia de apertura en el club Obi-Wan. La Banda Sonora.

Lo Peor: No encuentra el equilibrio entre comedia-infantilismo y oscuridad.

E.T. El Extraterrestre, de Steven Spielberg

Mayo 7, 2008 by Ramón

Un grupo de extraterrestres recoge pequeñas plantas de un bosque. Al escuchar el sonido de unos humanos deciden huir en su nave espacial dejándose a uno de ellos en Tierra. Elliot es un niño que vive con su madre y sus hermanos. Por la noche escucha ruidos y decide investigar la razón de ellos. El muchacho se encontrará con el extraterrestre abandonado y lo acogerá en casa como si fuera una mascota, comenzando así una amistad entre ambos.

“E.T. el Extraterrestre” es una de las películas más personales de Steven Spielberg, así como su film infantil por excelencia. En ella los protagonistas son niños, jóvenes adolescentes que se ven envueltos en la extraordinaria experiencia de conocer a un extraterrestre. Realizan un encuentro en tercera fase, por poner un paralelismo con el anterior film del director de temática extraterrestre. La diferencia entre ambas radica en que aquí el alienígena nos es mostrado a los pocos minutos como un ser indefenso, asustado, que se siente solo en un planeta que no es el suyo. De nuevo Spielberg retrata a los extraterrestres de manera pacífica y amable.

El tema principal de la película es la amistad entre Elliot y E.T. Aunque pertenecen a mundos completamente diferentes y distanciados por miles de kilómetros de años luz, existen muchas similitudes entre ambos.
Los dos han sido abandonados. Mientras E.T. ha sido dejado en tierra por su grupo de compañeros, Elliot sufre el abandono de su padre. De nuevo Spielberg vuelve a relatar aquí a la familia rota, y, una vez más, culpando a la figura paterna.
Entre ellos se crea un vínculo capaz de hacerles sentir lo mismo. Se convierten en un alma afín. Si a uno de los dos le pasa algo el otro lo sentirá y sufrirá lo mismo. Esta característica conseguirá que el film contenga dos secuencias de géneros tan opuestos como son la comedia y el drama. La parte en que E.T. se emborracha y lo transmite a Elliot es muy divertida, concluyendo con la liberación de las ranas y ese sentido homenaje a “El hombre tranquilo” de John Ford. El drama se encuentra en el tramo que abre el tercio final del film, cuando Elliot y E.T. caen enfermos de gravedad.

Elliot acoge y acepta a E.T. como a uno más. Aunque al principio lo considere su nueva mascota, pronto lo verá como alguien igual que él. Lo protegerá y cuidara a escondidas de toda persona, salvo de sus hermanos, Michael y Gertie. Gertie compartirá con E.T. su gusto por las plantas y le enseñará a hablar mientras Michael se mostrará más acérrimo a tratar con el visitante directamente. A pesar de eso, será gracias a él y sus amigos como E.T. alcance su destino y vuelva a casa.
Elliot puede ser considerado un salvador, la personificación de la bondad. Él salva a las ranas como salva a E.T., el cual es un inmigrante, un extranjero en un mundo hostil.

Spielberg dirige en esta ocasión de manera sencilla en sus dos primeras mitades, no en vano el director tuvo como objetivo hacer una película pequeña, de bajo presupuesto. Realiza un film dirigido a todos los públicos, aunque al principio juegue un poco con el suspense cuando Elliot investiga quien se esconde tras los matorrales. Tras esto la película no dejara de ser un film familiar que muestra muy bien la relación de amistad entre Elliot y el extraterrestre. Esto es así hasta el tercer acto. Concretamente desde el momento en que Elliot y E.T. se dirigen al bosque y colocan el radar para contactar con los compañeros del alienígena. La secuencia se abre con la ya clásica escena del vuelo en bicicleta por el cielo surcando la luna y es una muestra más del talento de Spielberg para crear pura magia. Pero el director aún no quiere hacernos disfrutar del todo, pues después el film alcanzará un tramo verdaderamente dramático como es la invasión en casa de Elliot del grupo de científicos que buscan al extraterrestre. Elliot y E.T. están enfermos de gravedad y el extraterrestre, mientras sufre todo tipo de análisis cae en shock y muere. Esto deja cao a cualquiera, que el protagonista de la cinta muera. Si fuera así ya podríamos tachar a Spielberg de hacer daño al espectador. Pero por suerte sucede. La luz roja de E.T. vuelve a encenderse a medida que la planta renace. A partir de aquí es cuando la película alcanza una narración vibrante y dinámica al ritmo de la música de John Williams. El momento en que las bicis alzan el vuelo se debe al compositor, ya que Spielberg, tras oír el tema compuesto no quiso cambiarlo ni un ápice, poniendo la imagen al servicio de la música, y dio en el clavo. La secuencia final ha hecho soltar lágrimas a porrillo. Esa despedida entre el entrañable visitante extraterrestre y sus amigos en la tierra posee emoción a raudales, con esa frase final de E.T. “Estaré aquí mismo”, a la vez que enciende su dedo, pone punto y final a una historia inmortal.

Spielberg no duda en hacer homenajes a lo largo del film. El ya citado a “El Hombre Tranquilo” de John Ford cono ese beso entre Elliot y la chica guapa (una joven Erika Elaniak), y el guiño a la Saga Galactica de su amigo George Lucas con la aparición en pleno Halloween de un niño disfrazado de Yoda acompañado por las notas musicales del personaje, mientras E.T. lo mira y dice “Mi casa”. En el fondo los dos siempre han vivido en la misma galaxia.
El guión corrió a cargo de Melissa Mathison, por aquel entonces esposa de Harrison Ford. Mathison trabajó con Spielberg estrechamente para crear la historia y escribir el guión.
John Williams volvió a acompañar a las imágenes de la película perfectamente, consiguiendo más emoción.
E.T. es, junto a Indiana Jones, el personaje más emblemático de Spielberg, siendo su escena surcando la luna el logotipo de Amblin. Para crear al personaje Carlo Rombaldi se inspiró en ilustres personajes como Einstein para los ojos.

Henry Thomas será recordado como Elliot, el niño con el que todo nos hemos identificado alguna vez. Dee Wallace da vida a su madre, Mary. Robert McNaughton es Michael, el hermano mayor de Elliot. Drew Barrymore da vida a Gertie, la inocente hermana pequeña que hace amistad con el extraterrestre y se despide de él con un tierno beso. Peter Coyote es el científico Keys.

La película tuvo una edición conmemorativa en su 20 Aniversario que poseía ciertos cambios realizados mediante los efectos especiales. Había escenas nuevas como la de la bañera en que E.T. hace burbujas, y la animación del personaje en algunos momentos está más conseguida. Hubo un cambio algo discutido como fue el de sustituir las armas que llevan los agentes de la ley por walkie-talkies.

Nominada para 9 Oscars ganó 4: Banda Sonora, Efectos Especiales, Sonido y Edición de Sonido. De nuevo Spielberg tendría nominación por partida doble, como director y como productor.

Sin llegar a ser una Obra Maestra “E.T. el extraterrestre” llegó a los corazones de todo el mundo de manera sencilla y honesta. Se convirtió en la película más taquillera de la historia, y, por ende, de las realizadas por su director, que ya empezaba a ser conocido como El Rey midas, por convertir en oro todo lo que tocaba. Contiene escenas mágicas y frases míticas dentro de la historia del cine como “Mi casa, teléfono”, y está realizada de manera más que notable para ser un producto infantil con alma de clásico.

Lo Mejor: Su tercio final.

Lo Peor: Está un poco sobrevalorada.

En Busca del Arca Perdida, de Steven Spielberg

Mayo 5, 2008 by Ramón

Tras el fracaso que supuso “1941” Spielberg se marcó el objetivo de realizar películas destinadas al gran público.
Según cuentan, estaban de vacaciones en la playa Steven Spielberg y George Lucas cuando el primero le mencionó al segundo su gran interés por dirigir una película de James Bond. El creador de “Star Wars” contestó a Spielberg diciéndole que él tenía algo mejor. Fue entonces cuando le contó la historia “En Busca del Arca Perdida”. Sin embargo el proyecto no se puso en funcionamiento hasta dos años después, cuando Spielberg acababa de tener su tropezón con la parodia bélica. Lucas contacto con él y le preguntó si aún seguía interesado en el proyecto, a lo que el director afirmó de manera inmediata. El planteamiento de la historia se debe a Phillip Kaufman, pero el guión definitivo es obra de Lawrence Kasdan, quien, en colaboración de Lucas, creó una historia de aventuras clásica que contenía todos los elementos del género: acción, romanticismo, misterio y comedia.
Para los nombres principales no buscaron demasiado lejos. Indiana se debe al nombre del perro de Lucas, y Spielberg fue quien lo apellidó Jones (en principio se iba a llamar Indiana Smith). Marion era el nombre de la abuela de Kasdan, y así bautizó a la heroína de la película.
Lucas, Spielberg, y Kasdan trabajaron juntos creando al protagonista del film. En un principio iba a ser Tom Selleck quien daría vida al doctor Jones, pero su contrato con la serie “Magnum” se lo impidió y tuvieron que darle el papel a un conocido de Lucas, que ya era celebre por crear un gran personaje: Han Solo. Harrison Ford entraba así en el film. Poco podían imaginarse todos ellos de que crearían un icono del cine de aventuras.

La acción se sitúa en 1936. El Doctor Jones es un prestigioso arqueólogo que imparte clases en la Universidad. A él acuden unos hombres del Servicio de Inteligencia del gobierno para que les asesore sobre un objeto que buscan los nazis. Los esbirros de Hitler han encontrado Talis, el lugar donde según cuentan está enterrada el Arca de la Alianza, en la que se encuentran los diez mandamientos que Dios otorgó a Moisés, pero necesitan un medalló que les señale el lugar exacto donde se encuentra el Arca. Indiana parte en busca del medallón iniciándose así una carrera contra reloj.

“En Busca del Arca Perdida” es una de las mejores películas de aventuras de la historia. El planteamiento y desarrollo del film son muy sencillos, atendiendo al esquema clásico. Tenemos al héroe que busca un tesoro y que se enfrenta a sus enemigos por encontrarlo. En su camino tendrá aliados y, como no podía ser de otro modo, una mujer que le acompañen.
La película mezcla de manera magistral todos los ingredientes imprescindibles del género. Emoción en sus trepidantes secuencias de acción. Romanticismo a través de sus exóticos paisajes. Intriga y misterio a través del elemento que buscan. Todo ello envuelto por cierto toque desenfadado que la asemeja a sus homenajeadas películas de los años 30 y 40.

Steven Spielberg vuelve a mostrar su sabiduría cinematográfica por medio de secuencias perfectamente planificadas y desarrolladas, que abre con un excelente prologo que sustituye el logo de Paramount por una montaña real.
Estamos en Sudamérica, con un grupo de hombres atravesando la selva. Nuestro protagonista se deshace de varios de ellos cuando llegan a su objetivo e intentan matarle y entra en una cueva donde espera encontrar el Ídolo Dorado Azteca. Su camino hasta el lugar donde se encuentra el Ídolo está lleno de trampas que debe sortear. Observemos como Spielberg va pasando de la intriga y la tensión mientras el héroe cruza las distintas trampas hasta llegar a la más pura emoción cuando coge el Ídolo y activa el mecanismo mediante el cual la cueva se vendrá abajo y él debe correr lo más rápido posible para salvar su vida. Por supuesto en dicha secuencia habrá algún que otro susto y escena de lo más desagradable, que muestra como la avaricia no es buena consejera en esto de la búsqueda de tesoros. Spielberg no está sino resumiendo en esta secuencia lo que va a ser la película entera, a la vez que crea una escena mítica dentro de la historia del cine como es la de la bola cayendo y persiguiendo a Indy.

La intriga y el misterio siguen rodeando la obra del director. El Arca de la Alianza es un instrumento que según en las manos que caiga puede hacer el bien o el mal. Casi siempre que se hace alusión a él la película adquiere un toque de terror y suspense, subrayado por la excelente partitura de John Williams, que mantienen alerta al espectador. Este aire de película de terror tendrá su apogeo en la secuencia en que el Arca es abierta, y los nazis, con Belloq y Toth en cabeza, son destruidos de manera algo gore, pues su carne será derretida apareciendo tras ella pequeños ríos de sangre que los descomponen completamente.
El final posee también una atmosfera inquietante por medio de la música de Williams cuando vemos guardar el Arca en un cementerio de cajas, para que nunca se encuentre.

Sin embargo, la película, aún poseyendo detalles escalofriantes, tiene toques de comedia muy bien introducidos en la historia que suavizan su aura inquietante. Tenemos ese gag en que el villano Toth saca una vara negra como si fuera a torturar a Marion para descubrirnos que no es sino una percha. El aprecio que tienen las alumnas de indy hacia su profesor, con ese guiño a películas de adolescentes. La victoria de Marion hacia su rival en el torneo de chupitos. La persecución por las calles de El Cairo buscando a una Marion encerrada en una cesta que grita el ya célebre “Indyyy”, hasta llegar a un mar de cestas. Pero sobre todo, tenemos ese momento en que un esbirro saca su sable y planta cara a indiana Jones, respondiéndole este con un disparo de su pistola. Dicha secuencia era más larga, pero una indisposición de Harrison Ford obligó a recortarla. Y bendita indigestión que nos ha dejado una de las mejores escenas.

La presentación y desarrollo de los protagonistas del film está muy conseguido, yendo más allá de simples estereotipos.
La protagonista femenina, Marion Ravenwood, no es la típica chica en apuros que pide auxilio todo el rato, sino que se nos presenta como una mujer dura, con aguante, tanto como para dejar tumbado a medio Tibet a base de chupitos.
Belloq se presenta como la némesis de indiana Jones. También arqueólogo, sus aspiraciones son diferentes a las del buen doctor. Mientras Indy persigue el arca para exponerla en un museo y ofrecérsela a la humanidad, Belloq ansía riquezas y poder. Espera utilizar el Arca en su beneficio, sin detenerse a pensar en el daño que supondría abrirla. Como bien le dice a Indy, “él representa su parte oscura”.
Toth es el enviado de Hitler para encontrar el Arca. Gracias a un encuentro con Indy y Marion, al temible emisario se le quedarán grabadas en la mano las letras del medallón, con las cuales los nazis tendrá más fácil el camino para encontrar el Pozo de Almas.
Sallah es un amigo de Indy en el Cairo. Trabaja para los nazis como jefe de excavación, con lo que informa a Indy de todos los avances que realizan Belloq y Toth.

Indiana Jones es uno de los personajes más celebres de de la historia. Spielebrg presenta cada aparición suya de manera magistral. En el prologo vemos al grupo de hombres caminando por la selva, pero aún no sabemos cuál de ellos es nuestro protagonista. Spielberg lo soluciona rápido. Nos lo muestra de espaldas, enmarcando su figura entre sombras. Su figura con chaqueta de cuero, sombrero y látigo con que defenderse lo definen. Su aparición entre las sombras tras usar su inseparable instrumento es inolvidable. Ha nacido cinematográficamente Indiana Jones. Será así, mediante sombras, enmarcando su figura, como Spielberg nos presente a indy en casi todo el metraje. Cuando llega al Tibet, aparece reflejado mediante su sombra tras Marion, la cual sin darse la vuelta sabe quién es su visitante. En la excavación que Indy dirige aparece dibujándose su figura en contra luz con el sol a medida que se coloca su imprescindible sombrero.
No es descabellado decir que Indiana Jones es el superhéroe de Spielberg. En contra de este arquetipo heroico que vive mil y una aventuras, tenemos un sencillo profesor con gafas que imparte clases y tiene una aburrida vida entre libros de historia. Es la identidad secreta del héroe. Como Superman, se esconde tras unas gafas en su vida diaria, pero se enfunda su uniforme a la hora de entrar en acción. Además tiene su propia criptonita, claro que no es nada sobrenatural, sino todo lo contrario. Un miedo muy humano y comprensible: las serpientes. El bueno de Indy tiene pavor a toda culebra y bicho deslizante, con el que se verá en el Pozo de Almas cara a cara, pasando uno de sus peores momentos profesionales.
Un personaje mítico, sencillamente.

Spielberg se vuelve a rodear de su equipo de colaboradores. Douglas Slocombe como director de fotografía añade exotismo a las escenas del Cairo, así como suspense en las escenas como la que tiene lugar en la cueva del Ídolo y la del final en que se abre el Arca. John Williams creó la inolvidable partitura, siendo el tema central el que definiría al personaje de Jones y el que se alzaría como uno de los más memorables dentro de la carrera del compositor. Michael Kahn montó el film dotándolo de un ritmo vibrante. La ILM de George Lucas creó los brillantes efectos especiales, iniciándose así una duradera colaboración con Spielberg.

Harrison Ford creó su papel más memorable. Nadie más que él puede ser Indy. Karen Allen como Marion está muy bien, aunque se echa en falta más feminidad por su parte, la verdad es que solo una mujer como ella podría llegar al corazón de Indy. Paul Freeman es Belloq, el competidor de Indy en la búsqueda de tesoros. John Rhys-Davis es Sallah, el aliado de indy en el Cairo. Denholm Elliot es Marcus, compañero de Indy en la Universidad, y quien le pone tras la búsqueda de reliquias. Ronald Lacey es toth, el oscuro emisario del Fuhrer. Alfred molina aparece brevemente como compañero de Jones en la búsqueda del Ídolo, pero tiene un merecido y desafortunado destino.

Obtuvo 8 nominaciones a los Oscars llevandose la mitad correspondientes a Dirección Artistica, Efectos Especiales, Montaje y Sonido, y perdiendo en las categorías de Banda Sonora, Fotografía, Dirección y Pelicula.

Emocionante, terrorífica, divertida. “En Busca del Arca Perdida” es una película perfecta dentro del género de aventuras, que rememora el buen hacer de la época dorada de Hollywood. Además, marcó el nacimiento de Indiana Jones.

Lo Mejor: Es Aventura 100%.

Lo Peor: Que le salieran (y le siguen saliendo) malas imitaciones.

Trailer: Indiana Jones and the Kingdom of Crystal Skull

Mayo 4, 2008 by Ramón

Bueno señores quedan 18 días para que Indy regrese a nuestras pantallas (aunque un servidor la verá un día después acompañado de un buen colega conocido por todos ustedes) y ya ha visto la luz el trailer final. Viéndolo me asalta la eterna duda de si habrán hecho bien en recuperar a un icono del cine para una nueva aventura, y es que sinceramente estoy muy asustado sobre el resultado final que tendrá el film. ¿Es necesaria? ¿No quedaba perfecta la trilogía como está? El 22 (23 en mi caso) de Mayo saldremos de dudas.
Les dejo con el avance. Disfrutenlo.

Encuentros en la 3ª Fase, de Steven Spielberg

Mayo 3, 2008 by Ramón

En el desierto de New Mexico aparecen misteriosamente varios aviones pertenecientes a la Segunda Guerra Mundial en perfecto estado y funcionamiento. A partir de este momento sucederán varios acontecimientos por todo el globo que parecen indicar la existencia de presencia extraterrestre en nuestro planeta.

“Encuentro en la tercera fase” es la primera película realmente importante de entre las realizadas por Spielberg. El director la escribió tras quedar del todo insatisfecho con el guión de Paul Schrader, convirtiéndose así en su primer guión propio. Con esta película comenzaba a hablar de un tema que le seguirá el resto de su vida, para bien y para mal, y que le proporcionaría éxitos, como es la vida extraterrestre. En ella Spielberg parece que, al principio, va a relatarnos otro cuento de terror, pero acaba por regalarnos una maravillosa película de ciencia-ficción que contiene ese elemento tan característico en el resto de su filmografía: magia.

Científicamente se entiende por un encuentro en primera fase con vida extraterrestre el que es solo mediante contacto visual, segunda fase cuando dejan alguna huella a su paso y tercera fase cuando hay contacto directo.
Brillantemente, la película sigue estas tres fases, aunque no de manera ordenada respecto a las dos primeras. Lo primero que vemos es la reaparición de aviones desaparecidos en 1945 que vuelven a aparecer en perfectas condiciones en pleno desierto de Nuevo Mexico. Esto, junto con la aparición del enorme barco en pleno desierto del Gobi pertenece a la segunda fase, han dejado huellas. El vislumbrar las naves ya sea en la lejanía o de cerca, como hacen los vecinos y habitantes cada noche, pertenece a la primera fase. Por último tenemos, en el apoteósico final, el contacto directo con los visitantes, los cuales no sabemos con qué intenciones vienen exactamente, lo que enriquece mucho más la experiencia cinematográfica.

Y es que Spielberg no abandona su vena hitchcockiana en esta película, sino todo lo contrario. Durante la primera hora y cuarto la película tendrá un cumulo de suspense y tensión tan grandes como el anterior film del director. La incertidumbre de no saber muy bien que está sucediendo en la tierra y el por qué de las apariciones de grandes embarcaciones y aviones mantienen en tensión al espectador, creciendo a medida que se suceden los avistamientos y leves tomas de contacto. La secuencia que tiene lugar en la parada del cruce con la vía del tren en que se detiene nuestro protagonista, Roy, es antológica. Repitiendo una situación acontecida minutos antes, Spileberg nos muestra tras el ventanal trasero del coche como unas luces que se asemejan a las de un coche se acercan a Roy. Este le indica, como previamente a otro conductor, que le adelante. Y lo hace, pero por encima, pues vemos como las luces van ascendiendo y desapareciendo tras el vehículo. Una vez detenido frente a las vías Roy tendrá un primer contacto con los seres. La eliminación de todo sonido y elemento eléctrico, dejando la escena en la mayor oscuridad, rota mediante la cegadora luz cenital que aparece de repente crea una secuencia escalofriante. El uso del sonido, como del montaje, en dicha secuencia es magnífico, así como sorprendente el momento en que Roy es elevado un poco junto con sus papeles e instrumentos hacia arriba.
Esa secuencia pertenecería al puro suspense, pero existe otra en que el director va más hacia allá jugando con la tensión más extrema alcanzando la angustia. Me refiero a la secuencia que acontece en la casa de Gilliam y su pequeño hijo Barry. La mujer sale tranquilamente de casa a tirar la basura hasta que algo la asusta. El cielo nublado oscuro no presenta nada bueno. Rápidamente entra en casa y cierra todas las puertas y ventanas. De nuevo el excelente uso del sonido, como de las luces rojas y blancas intensas, ayudados por las breves y tranquilas frases del niño que no teme abrirles la puerta a los visitantes consiguiendo una de las imágenes más celebres del film, transmiten una atmosfera incomoda y agobiante.

La misma atmosfera se mantiene a lo largo de los dos primeros tercios de película, en donde, como ya he citado, no sabemos muy bien con qué intención vienen los visitantes. Lo que sabemos es que todo aquel que haya tenido un leve contacto con ellos sufre un cambio, además de fuertes quemaduras. Así pues en New Mexico un hombre dirá que “el sol bajó y le cantó”, mientras en la India un extenso grupo de personas no deja de tararear una canción que dicen haber escuchado del cielo.
Aunque tenemos científicos y miembros del ejército, imprescindibles en este tipo de films, el verdadero protagonista de la película es Roy Neary, un hombre corriente cuya vida cambiará en el momento en que tenga contacto con un OVNI. Neary pasara de ser un padre de familia algo huraño a ser una persona introvertida y obsesionada con una figura que dibuja en todo aquello que tiene delante (terrorífica la escena con el puré). Cada momento que pasa parece estar más desequilibrado, pero en el fondo no quiere más que lo que todos, tener respuestas, saber qué y por qué le está pasando eso. Es la búsqueda de la verdad, Neary lucha por encontrar una razón a lo que le está pasando, en contra de lo que piense su familia y las personas que le rodean. Es un elegido, un llamado que debe saber encontrar el lugar donde encontrarse con los visitantes.

La pelicula no situa en un sitio concreto geográficamente un caso, sino que se mueve por distintos lugares del mundo mostrándonos las distintas huellas de los extraterrestres, convirtiendo la película en universal.
El último tercio del film otorga todas las respuestas que Roy y los espectadores hemos estado buscando. ¿Con qué intención han venido los extraterrestres? En una secuencia donde la luz y el sonido tienen vital importancia Spileberg mantiene la tensión hasta el final en que aparece la gigantesca nave nodriza, con la cual se comunicarán mediante las cinco notas musicales. La nodriza les responderá, pero mediante dos notas que recuerdan levemente a las que presentaban a “Tiburón”, con lo cual aún no podemos estar tranquilos. Será una vez abierta la compuerta y aparezcan los humanos abducidos 30 años atrás cuando la calma y el triunfo se hagan patentes.

He empezado diciendo que esta sea posiblemente la primera película realmente dentro de la filmografía de Steven Spielberg, y cinematográficamente hablando se resume en dos detalles.
El protagonista, Roy Neary es un padre de familia que presta poca atención a sus hijos y a su mujer. Tan solo está centrado en su maqueta de tren al principio y posteriormente en la búsqueda de la verdad sobre lo que le ocurre. A través del personaje, Spielberg hablará de algo que será muy frecuente en su cine, la ruptura familiar. Ya cuando Roy tiene el primer contacto se convierte en alguien más distante con respecto a su familia, pero es en esa secuencia desoladora en que está metido en la bañera y su hijo mayor lo llama cobarde cerrando y abriendo la puerta desesperadamente la que anuncia el fin de la unión familiar.
El final es diferente a cualquier otro que hubiera rodado antes el director por poseer magia pura y dura. Usando sabiamente la música a través de los vivos colores de las naves espaciales, Spileberg creará un in crescendo apoteósico con la aparición de la nave nodriza, sus vivos colores y sonidos, la reaparición de personas desaparecidas, las figuras de los extraterrestres a contra luz, culminando con esa emotiva despedida de Roy y su abrazo con los pequeños visitantes. Mágico, sencillamente mágico.

Existe otro rasgo más que nos describe el amor de Spielberg por dos películas, ambas usadas en la misma secuencia. Cuando nos es presentado el personaje de Roy, este les dice a sus hijos que iran a ver Pinocho mientras en la televisión están emitiendo “Los Diez Mandamientos”. Pues bien, en la secuencia final, Spielberg homenajeará a las dos películas. A la de De Mille mediante la montaña del Diablo, en donde tiene lugar la cita con los extraterrestres, la cual es muy similar al monte Sinaí donde Moisés recibe las tablas de la ley. Del clásico de Disney coge el tema principal para el momento en que Roy va a entrar en la Nave nodriza, consiguiendo más emoción y fantasía para el relato.

Steven Spielberg vuelve a demostrar su excelente planificación y narración. No solo ofrece tensión mediante las secuencias anteriormente citadas, sino que consigue momentos sobrecogedores como son la aparición del barco en el desierto o el alzamiento de dedos de los hindús. Esta vez el director está bien arropado por la magnífica fotografía de Vilmos Zsigmond que transmite inseguridad( el terrorífico cielo) y grandiosidad épica (la aparición del monte del diablo cuando Roy y Gilliam lo vislumbran). Douglas Slocombe se centraría en la calida parte de la India.
El set donde se construyó la base donde va a tener lugar el contacto es el más grande realizado para una película de Spielebrg.
El mago de los efectos especiales Douglas Trumbull crearía las complicadas naves como Spielberg quería, definidas por luces de neón. Esta fue la primera película que empezó a utilizar fotografía digital, y en la que participó otro futuro genio de los FX, Dennis Muren.
La música de John Williams vuelve a ser de vital importancia, pues mediante las cinco notas principales se comunican los humanos con los extraterrestres.

Richard Dreyfuss vuelve a colaborar con Spielberg tras las negativas de Steve Mqueen, Dustin Hoffman y Al Pacino. Dreyfuss crea un retrato más que certero sobre lo que es la obsesión de un hombre por buscar algo (sublime ese momento en que arranca todo su césped y recoge el cubo de la basura), aunque siempre utilizando ese toque de humor que el actor sabe transmitir. Teri Garr da vida a la mujer de Roy, quien cada vez nota más el distanciamiento de su marido. Melinda Dillon es Gilliam, otra afectada indirecta de los extraterrestres, pues es a su hijo a quien eligen para llevárselo. Spielberg tuvo aquí la ocasión de dirigir a uno de sus ídolos, François Truffaut, dándole el papel del científico francés Lacombe, el cual lleva esperando este encuentro toda su vida, envidiando a Neary por la oportunidad que se le presenta.

De las ocho candidaturas conseguidas a los Oscars (entre ellas Mejor Dirección) solo consiguió llevarse Mejor Fotografía.

“Encuentros en la 3ª fase” obtuvo una excelente acogida entre público y crítica, convirtiéndose en una película de referencia dentro del género extraterrestre. Años después, y debido al fracaso económico que supuso “1941″ la Columbia obligó a Spielberg a remontarla introduciendo más secuencias, como la entrada de Dreyfuss en la nave.
Una excelente película que tiene grandes elementos de suspense, tensión y emoción.

Lo Mejor: La parte final me impresiona y sobrecoge cada vez que la veo.

Lo Peor: No se me ocurre.

Tiburón, de Steven Spielberg

Mayo 2, 2008 by Ramón

La novela “Tiburón” llamó la atención de los ejecutivos de la Universal, que sin dudarlo compraron los derechos antes si quiera de que el libro se publicará. El director Steven Spielberg se vio interesado desde que leyó el manuscrito que circulaba por las oficinas del estudio, consiguiendo que los productores confiaran en él para llevar a la pantalla la historia de un terrible tiburón que atemoriza una pequeña ciudad de playa.

“Tiburón” es el primer film puramente terrorífico de Spielberg. Con un fabuloso inicio en que el logotipo de Universal es inundado por el sonido acuático y comienzan a aparecer las inolvidables notas musicales de John Williams a medida que vemos en plano subjetivo el fondo del mar ya nos inquietamos. A continuación vemos un grupo de jóvenes iniciar la temporada de verano en una fogata, para seguir a dos de ellos, un chico y una chica, dispuestos a meterse en el agua. El chico, más rezagado, no entra en el mar, pero la chica ya se ha zambullido a varias leguas y nada tranquilamente desnuda. Todo parece normal, no se distancia mucho de una comedia de verano, pero todo cambia cuando volvemos a ese plano subjetivo bajo la superficie y nos vamos acercando a la chica. La música aparece levemente en ese momento, hasta detenerse de golpe en el momento en que la chica nota algo. Su angustia por medio de chapoteos desesperados y gritos provoca una incomodidad al espectador, que no sabe que la está atacando. Al breve instante será sumergida bajo el agua sangrienta.

Con esa secuencia de apertura Spielberg ya ha presentado al espectador al villano sin mostrarlo físicamente, pero alertándonos en todo momento en que el mar aparezca en pantalla.
El jefe Brody, jefe de policía de Amity, sirve para crear un vínculo con el espectador. Hombre de ciudad, ha sido trasladado junto a su familia a la pacifica ciudad de Amity. Todo cambia en el momento en que descubran el cuerpo descuartizado de la chica y el jefe diagnostique que ha sido por el ataque de un tiburón. Esto le enfrentará con el alcalde de la ciudad pues la temporada de verano, que es de lo que comen los ciudadanos dela región, está a punto de inaugurarse y no hay peor publicidad que decir que hay tiburones en sus playas. Brody optara por dejar abiertas las playas aún en contra de su idea, consiguiendo otra trágica muerte. Una vez suceda esta, el jefe de policía seguirá insistiendo en cerrar las playas, cosa a la que acceden los ciudadanos hasta que cazan un tiburón, grande, si, pero no el que buscan según el oceanógrafo recién llegado. Tras otro ataque feroz del enemigo que los rodea Brody no tendrá más que tomar la decisión de ir a capturar al escualo.

El enfrentamiento entre el hombre y la naturaleza está muy presente en la película transmitiendo una atmosfera malsana e inquietante. Como el jefe Brody, el espectador observará en todo momento el mar angustiado porque lo peor esté por llegar. Es maravilloso ese contraplano en que Brody observa el mar a la vez que un vecino le habla sobre un vado, manteniendo en primer término al vecino y en el fondo, con excelente profundidad de campo, el relajado baño de una señora a la que el jefe no pierde de vista.

Hay dos partes en la película. La primera es la que acontece en el pueblo de Amity mientras en sus cercanas playas se suceden los continuos ataques del tiburón, al cual nunca veremos más que por medio de las consecuencias de sus terribles actos. En esta parte conoceremos las distintas personalidades de los protagonistas. Se refleja el miedo de los ciudadanos y la avaricia de otros muchos para capturar al escualo y llevarse la recompensa que ofrece la madre de un niño asesinado.
La segunda parte representa la caza del tiburón por parte de los tres protagonistas en mar abierto. Sensacional esa forma de presentarlos en el barco introduciéndose en alta mar a través de la mandíbula de un tiburón. Están entrando en terreno hostil, donde ellos pasan a ser la presa. Esta parte, además de contener uno de las partes finales más terroríficas y angustiosas de la historia del cine, contiene aroma de cine de aventuras. El buen humor de Quint en la partida se mantendrá hasta el final en que el terrible monstruo ponga fin a su idílica cacería.

La definición psicológica de los personajes está muy bien planteada en pantalla.
El jefe Brody, como ya he comentado, es un hombre de familia, que ejerce eficazmente como jefe de policía hasta que aparece el tiburón. El problema para Brody no es solo el escualo, sino su miedo irrefrenable a meterse en el agua por temor a ahogarse. Su decisión a ir a por el tiburón a la mar lo convierte en un personaje heroico que planta cara a sus miedos.
Matt Hooper es un especialista en tiburones enviado por petición de Brody para que le asesore acerca del bicho al que persiguen. Hooper será el guía científico y el que dictamine que el tiburón al que buscan es mucho mayor de lo que piensan, apoyando a Brody en su decisión de mantener las playas cerradas se convertirá en su aliado para capturar al escualo.
Quint es un cazador de tiburones, la representación viviente de un lobo de mar a la antigua usanza que pretende atrapar al tiburón por todos los medios.
Es sorprendente como se relacionan estos tres personajes y como entre ellos se establece una relación cercana a la amistad, consiguiendo un paralelismo con el nombre del pueblo, Amity. Brody necesita a Hooper y Quint ya que es un inexperto sobre la materia y su papel no será más que el de recibir órdenes hasta el final. Pero es el enfrentamiento entre los dos últimos lo más interesante.
Mientras Quint representa la vida marina práctica y artesanal, Hooper es la parte científica y moderna. Ambos conocen los medios marinos, pero puestos en práctica de distinta forma. Es brillante ese enfrentamiento entre ambos por medio del aplastamiento de sus respectivos recipientes en que beben. Quint aplasta una lata mientras Hooper hace lo propio con un vaso de plástico. Sin embargo la mejor parte entre ambos es en el duelo por medio de cicatrices, en donde ambos protagonizarán su conversación más alegre que irá desviandose hasta el trágico recuerdo del Indianápolis, barco que naufrago y en cuyo naufragio Quint se vio por primera vez con los tiburones. Este relato queda como uno de los cúlmenes de la película, alcanzando un aura trágica.

Spielberg consigue con “Tiburón” su primera gran obra cinematográfica por medio de herramientas que con las que ya había experimentad en “Duel” y que aquí desarrolla mucho más mediante el excelente uso del panorámico en tramos como el anterior citado o cuando Brody echa carnaza en el agua y aparece el gigantesco tiburón, que elevan a Spielberg a otro nivel, coronándolo por medio de su excelente ritmo y montaje. Secuencias terroríficas como la que abre el film, la de la sumersión de Hooper a un pequeño barco hundido, todo ello rematado con el climax final, son de escuela.
El no mostrar excesivamente al tiburón salvo en el último tercio es todo un acierto (obligado en parte, pues el tiburón mecánico que construyeron daba demasiados problemas), una muestra más de ese suspense que el director tan bien sabe transmitir, sugiriendo más que mostrando, secundado esta vez con la excelente y terrorífica partitura de Williams, que firma aquí su segunda colaboración con el director tras “Loca Evasión”.
El guión corrió a cargo del autor de la novela, Peter Benchley, y de Carlo Gottlieb, aunque hubo muchas reescrituras que pospusieron el rodaje y donde los nombres de Spielberg, y sobre todo John Milius tienen importancia. De hecho es a Milius a quien debemos el monologo sobre el Indianápolis que cita Quint.
Hay determinados momentos de comedia que suavizan la atmósfera inquietante como son los ya citados entre Quint y Hooper, o el aviso de la mujer de Brody a su hijo una vez vea esta la imagen de un tiburón devorando un barco, contradiciéndose a ella misma.

El reparto lo componen Roy Scheider como el Jefe Brody, personaje al cual el actor sabe dotar de inseguridad y angustia, reflejando esa transformación en un hombre valiente al final. Richard Dreyfuss se inauguraría con Spielberg en este film dando vida a Hooper, el ictiólogo enviado por el centro oceanográfico, al cual el actor da vida dando rienda suelta su vis cómica con esos enfrentamientos con Quint o su aparición en casa de Brody, donde se sirve de comer él mismo. Robert Shaw interpreta magistralmente a Quint, la personificación del hombre de mar, el aventurero. Su presentación en pantalla no podría ser mejor que mediante sus afiladas uñas rajando una pizarra donde está dibujado un tiburón.

Ganó 3 oscars correspondientes a Montaje, Banda Sonora y Sonido, siendo nominada además para Mejor Pelicula.

“Tiburón” supuso un gran éxito de taquilla, el primero para Spielberg. Aunque la crítica la recibió de forma fría el tiempo la ha puesto en su sitio, como una de las mejores películas de terror de la historia que supera a su original literario. Y no solo eso, sino que consiguió inaugurar el termino blockbuster veraniego, así como meter el miedo en el cuerpo a los espectadores, incapaces de entrar en el agua sin rememorar al terrible escualo gigante.

Lo Mejor: La excelente atmosfera que posee y su climax final.

Lo Peor: Esas secuelas que hicieron.

Duel, de Steven Spielberg

Mayo 1, 2008 by Ramón

Cuando había ya realizado varios episodios para televisión y era la persona más joven que había firmado un contrato con la Universal, a Steven Spielberg se le presentó la oportunidad de realizar un telefilm para el serial titulado “la película de la semana” de Universal , que se retransmitía cada fin de semana. El proyecto en cuestión era la adaptación a la pequeña pantalla de un relato de Richard Matheson que había salido publicado en Playboy. El propio Matheson escribió el guión del film que supondría la prueba de fuego para un joven Spielberg.
La historia relataba el enfrentamiento entre un hombre en su coche frente a un enorme camión que no deja de perseguirle.
El protagonista, David Mann, es un hombre normal y corriente que sale de casa una mañana como otra cualquiera para reunirse con un amigo para un asunto de negocios. Su travesía parece de lo más normal hasta que se topa con un camión grasiento que le impide el paso. Hasta ahí todo bien. El problema surge cuando el camión empieza a retar a nuestro protagonista en un juego de adelantos para pasar a embestidas y acoso sin cuartel hasta que solo uno quede con vida.
Es un relato de supervivencia. Como bien dice David en uno de sus pensamientos, te levantas una mañana, todo transcurre de forma tranquila hasta que alguien se te cruza en tu camino y pone en peligro tu existencia durante 20 o 25 minutos.
Spielberg ha declarado alguna que otra vez, aunque luego lo haya negado, que “Duel” era como un western, y en cierta medida tiene pequeños ingredientes del género. El propio título hace referencia. El pique de haber quien corre más entre ambos vehículos al principio. El enfrentamiento final, cara a cara. Para rematar esta teoría nada mejor que ver el plano en que el director hace un zoom dejando nuestro coche protagonista entre las ruedas del camión como si estas fueran las piernas de un pistolero que está dispuesto a desenfundar.

Sin embargo “Duel” es en realidad un ejercicio de suspense muy notorio. Spielberg juega con la tensión cada vez que hace su aparición el terrible camión, sobre todo a partir de que la mano humana del infernal vehículo le haga señas al protagonista para que le adelante y este se vea sorprendido por otro coche viniendo hacía él.
Una de las bazas que tiene el film es el conseguir que el espectador se convierta en todo momento en David Mann, y no solo por su retrato de hombre de clase media. Ya la primera secuencia en plano subjetivo del coche nos da indicios de esto, pero donde más claro se hace es en la escena del bar, cuando nuestro protagonista pasará del alivio tras lavarse la cara al más profundo miedo al ver tras la ventana del local a su infatigable perseguidor. El espectador observará como si fuera David a todo hombre del local sospechando de cada uno a través de la única pista que tenemos, como son sus botas. Y es que al conductor del camión nunca se le ve, todo un acierto, pues dota de más misterio e incomodidad a la situación.

Steven Spileberg supo desenvolverse muy bien para tener diez días, que pasaron a doce, de rodaje. El director quiso rodar en exteriores, cosa que consiguió una vez demostró que podía ocuparse del proyecto sin problema, y suerte que fue así pues la película no sería la que es si hubiera sido rodada en estudio. Como buen admirador de Hitchcock el director sabía que al público había que sugerirle cosas para incomodarle, de ahí la secuencia en el bar donde todo el mundo es sospechoso. Al director inglés se le homenajea incluso en el momento en que el camión da marcha atrás y unos acordes rememoran la música de “Psicosis”.
Mirándola como película hay que reconocer que tiene fallos, pero viéndola como lo que es, un telefilm, hay que alabar a sus creadores. El conseguir que tengamos la misma incomodidad que David ya es un logro, que rematado con la narración del director llega a ser notorio. Spileberg, ayudado por el director de fotografía Jack A. Marta, da muestras aquí de sus conocimientos cinematográficos mediante primeros planos agobiantes en que define el estado de ánimo del protagonista, especialmente al final. El travelling en que David entra en el bar, siguiéndolo en el momento en que se lava, hasta que sale y observa por la ventana al terrible camión es asombroso, pues define el cambio de ánimo que adquiere el protagonista tras haber sido atacado bruscamente y comprobar que lo persiguen.
Uno de los rasgos que más me gustan es la presentación del antagonista en pantalla. Visualmente casi siempre es mediante contrapicados que lo alzan como el rey de la carretera. Pero visualmente es un elemento que transmite miedo. Su aspecto gastado y oxidado rematado con esas matriculas que simbolizan trofeos de coches destruidos y el aceite derramándose como si fuera su sangre hirviendo y su sonido atronador lo convierten en el primer monstruo de Spielberg.

Como he citado anteriormente, si estuviéramos hablando de una película seria correcta sin más, y como telefilm incluso siendo notable, tiene ciertos rasgos que no me acaban de gustar. En primer lugar la conversación que tiene David con su esposa y que nos describe que ambos mantuvieron una discusión la noche anterior no aporta nada a la trama, y le resta a David esa neutralidad que bien podría identificarle con cualquier ciudadano. Otra de las cosas que no me acaban de gustar es el uso de la voz en off en repetidas ocasiones, como si tuvieran miedo a dejar que la imagen y la interpretación de Dennis Weaver hablarán por sí misma y que el espectador sacara sus conclusiones de lo que piensa el protagonista en dicho momento.
Se nota también cierta utilización de planos iguales en repetidas ocasiones, especialmente al principio cuando el protagonista conduce tranquilamente, como si estas fueran introducidas para que alcanzase la duración exigida.

En “Duel” encontramos muchos de los rasgos que posteriormente encontraremos en la filmografía de Spielberg.
En primer lugar tenemos un enfrentamiento entre un pequeño vehículo que conduce nuestro protagonista frente a un gigantesco camión en un enorme desierto de asfalto. Dicho enfrentamiento será similar el que posteriormente narre el director en la magistral “Tiburón”, siendo tan peligrosa la carretera como el mar (esa advertencia que David le hace a los niños para que no se acerquen al asfalto cuando vislumbra al camión es parecida a las del jefe Brody) jugando en todo momento con el suspense y marcándose un tour de force final donde la tensión será protagonista y donde el destino del villano es rematado de forma casi idéntica.
En segundo lugar tenemos un rasgo que será primordial en la oficial primera película del directo, “Loca Evasión”, como es la road-movie. Salvo la breve secuencia en el bar y la llamada telefónica todo el metraje de “Duel” transcurre en carretera, al igual que la mayoría del metraje de la cinta protagonizada por Goldie Hawn.
En tercer lugar, aparecen varios actores que repetirían con el director, y más concretamente la gasolinera donde David para y es embestido es la misma en la que John Belushi aparca su avioneta y es atendido por la misma propietaria en “1941”.
En cuarto lugar vemos la aparición brevemente de esos reptiles que tan poca gracia le hacen a uno de los personajes más celebres de la filmografía de Spielberg.

El film supuso un reconocimiento a Spielberg, que le abriría las puertas al mundo del largometraje empezando con “Loca Evasión”, claro que esa no sería la película por la que la gente empezaría a fijarse en él.

Lo Mejor: Su uso del lenguaje cinematográfico.

Lo Peor: Hay que verla como un telefilm.