Archivo de Diciembre 2007

BSO de la Semana: Mary Poppins

Diciembre 31, 2007

63915620.jpgMary Poppins de Richard M. Sherman y Robert B. Sherman: Con una triste y leve música que da paso a un popurrí de lo que serán las canciones que componen la historia comienza Mary Poppins, enmarcada en la película con ese maravilloso plano general de Londres. La película es uno de los films musicales más celebrados de todos los tiempos y se lo merece con creces. Los números musicales son inolvidables tales como “A spoonful of Sugar”, “Chim Chim Che-ree” o el alegre “Step in Time” cantado sobre los tejados de Londres por los deshollinadores. Sin embargo el tema más memorable de todos, tal vez por su excéntrica y dificultosa palabra, es “Supercalifragilisticoexpialidoso” cantado y bailado por julie Andrews y Dick Van Dyke junto con dibujos animados. La película fue un éxito absoluto no solo por sus técnicas de efectos especiales que unían en un mismo espacio personajes animados con reales sino por la maravillosa historia de los niños Banks y su mágica niñera. Las canciones son entonadas por el reparto de la película y consiguió el Oscar a la mejor Banda Sonora original y Mejor Canción por “Chim Chim Che-ree”.
Una Banda Sonora imprescindible de una película inolvidable.

Piratas del Caribe: La Maldición de la Perla Negra, de Gore Verbinski

Diciembre 30, 2007

potc1.jpgLa niebla inunda la pantalla, poco a poco vemos aparecer la proa de un gran barco navío acompañado por la voz de una niña entonando un canto prohibido: una canción pirata. Uno de los miembros de la tripulación le informará a la pequeña que entonar dichos cantos trae mala suerte y atrae la presencia de piratas, a lo que su padre, el Gobernador, como el capitán del barco, el valiente Norrington, se muestran escépticos. Una voz de emergencia los lleva hasta los restos de un barco hundido en donde encontrarán a un pequeño joven naufrago superviviente. La tripulación del navío dará la alerta rescatando al muchacho y poniendo rumbo rápidamente a su destino, sin embargo la pequeña Elizabeth repara en el rescatado joven y observa un pequeño collar que tiene colgado: una moneda dorada. Alejándose el navío de los restos de la tragedia la pequeña verá alejarse un gran barco pirata de velas negras que parece llevar la muerte consigo y que protagonizará sus pesadillas.

Así da comienzo la película de aventuras más famosa de nuestros días. Tras el fiasco que supuso “La Isla de las Cabezas Cortadas” de Renny Harlin con el cierre de Carolco incluido, y la metedura de pata de Polanski con “Piratas”, hacer películas de piratas parecía lo más disparatado en Hollywood ya que significaba un fracaso absoluto, convirtiendo dicho genero en algo maldito. Pero ¿qué mejor manera de romper una maldición que con una película que contuviera en su título dicha palabra?
El megalómano productor Jerry Bruckheimer ponía su nombre por primera vez junto con el logotipo de Walt Disney Pictures para llevar a la gran pantalla una atracción del parque temático Disney conocida sobre todo por la canción que entonaban los muñecos piratas de dicha montaña rusa.

¿De que trataría la película? De algo tópico. Chico pobre que trabaja como herrero y con buen manejo de la espada está enamorado de la hija del gobernador. Tras un asalto pirata a Port Royal la joven es secuestrada y el joven pondrá todos los medios que tenga a su alcance para rescatarla. Eso es la película en reglas generales. Ahora bien los de Disney y Bruckheimer tenían sorpresas guardadas.
La maldición de la película se refiere a los piratas tripulantes del barco La Perla Negra, quienes robaron un tesoro azteca perteneciente a Cortés y fueron ajusticiados vagando eternamente sobre la tierra convirtiéndose en esqueletos vivientes a la luz de la luna. La única manera de romper la maldición es conseguir reunir de nuevo todas las monedas del tesoro. Ahí es donde los caminos de los piratas se cruzan con los de Will, el herrero, y Elizabeth, la hija del gobernador, pues confunden a ella con la hija de un pirata que participo en el robo, Bill el Botas, mientras que es él el verdadero hijo perdido.
Los piratas de la película, los villanos, son hombres rudos, sin modales, lobos de mar ansiosos de sangre y botín, capitaneados por el Capitán Barbosa, en quien vemos esa angustia de vivir bajo los efectos de la maldición. Su secuencia cenando con Elizaberth y explicándole la razón de su destino sirve para exponernos la tragedia que viven los hombres de la tripulación. Si, pueden ser inmortales, pero una vida en la que no puedan paladear la comida, en que el oro no les sacie, y en donde no puedan sentir el calor de una mujer no es la vida que soñaban con vivir. En el fondo Barbosa es un personaje, malo, si, pero trágico.

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Bien, con lo que llevamos planteado de un joven que demuestra su valia, la hija del gobernador secuestrada, y un grupo de piratas malditos ¿se puede entender el enorme éxito que obtuvo la película? No deja de ser una historia clásica de piratas como otras, solo que aquí hay pirata-esqueleto. ¿Qué fue entonces lo que llevó a la gente en tropel para ver esta aventura? La respuesta el tenemos en el verdadero protagonista de la cinta. Aparece elevado sobre un mástil observando en el horizonte la costa caribeña de Port Royal, parece capitaneando un gran barco, pero no. Su mandato se reduce a una pequeña balsa con claraboyas destinada a hundirse. Pero e él le importa poco, su entrada en el puerto debe ser triunfal, con la cabeza bien alta, dejando a todo el que le vea boquiabierto. Y lo consigue. Acabamos de conocer al que será uno de los personajes más celebres que nos ha dado el cine del S. XXI. El Capitán Jack Sparrow. No hay forma más descabellada de presentar al que va a ser el héroe en el film, rematándolo ya cuando este usa su “educada” forma de expresión con su lengua de doble filo, dando más rodeos que un torero y muestra sus continuos amaneramientos gestuales, dejando KO a todo espectador. Y es que el bueno de Sparrow es el compañero de juergas que todos quisiéramos tener. Es caradura, amante del buen ron, cuentista como pocos, siempre buscando su beneficio, y loco, muy loco, tanto que a él no le falta un tornillo sino tres cuartas partes de los que componen su peluda cabeza. Claro que en la historia también le mueve el amor. El amor a la piratería, a la libertad, al buen ron y en este caso a su precioso barco, La Perla Negra, del que fue echado por la tripulación capitaneada por su contramaestre, Barbossa.
Si el personaje de Sparrow es como es se lo debemos al actor que le da vida, Johnny Deep. El actor, cuyo único éxito en taquilla era “Sleepy Hollow” bajo las ordenes de su director fetiche, fue una rara elección para protagonizar un film Disney producido por uno de los mandamases del sistema de Hollywood. Deep cayó bocas haciendo suyo un personaje que en papel no se distanciaba del típico héroe de aventuras convirtiéndolo en un desmelenado y rocambolesco pirata pasada de vueltas. Su inspiración a la hora de crear el personaje fue Keith Richards, con todos esos amuletos y anillos que lleva y ese desparpajo a la hora de expresarse y moverse. Así pues Jack Sparrow renovó al pirata, desmitificándolo y dándole una nueva dimensión consiguiendo, algo así como ocurría con el Genio en “Aladdin”, un personaje cuya aparición en pantalla hace que nos produzca un soplo de aire fresco.

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“Piatas del Caribe: La Maldición de la Perla Negra” está llena de amor, duelos a espada, abordajes, buenos efectos especiales que transforman a los malditos piratas en esqueletos vivientes, amistad por conveniencia como la que se produce entre Jack y Will, y traiciones, muchas traiciones que dan vueltas y vueltas a una trama cuya mayor flaqueza es el metraje. Y es que no hubiera venido nada mal un recorte de 15 minutitos en lugar de repetir visitas a terrenos conocidos como la cueva del pirata, en donde se repite dos veces una misma secuencia.
El humor también esta muy presente en la película. Jack Sparrow ya es de por sí un personaje humorístico que nos hace soltar carcajadas, ahora bien el incluir a dos soldados ingleses bastante torpes y su respuesta pirata en la pareja Píntel y Ragetti me parece innecesario, ya que lo único que se consigue con ellos entorpecer el buen ritmo de la trama, pero tampoco vamos a pedir tanto de Bruckheimer.
El director elegido fue Gore Verbinski, a quien Bruckheimer contrató no por “The Mexican”, ni por “Un ratoncito duro de roer”, ni siquiera por “The Ring”, sino por su trabajo en publicidad (¿alguien lo dudaba?). Verbinski ldoto a la historia de un ritmo muy bueno y de una narración clásica adecuada para la historia olvidándose de rollos videocliperos ni nada por el estilo. Aquí se masca el estilo clásico de las aventuras de piratas de la Edad Dorada de Hollywood, hay homenajes cinematográficos a “El temible Burlón”, literarios a “La Isla del Tesoro”, y de videojuego a la Saga “Monkey Island”. Además Verbinski supo mezclar los genero de aventuras con el del terror (en su vertiente suave, que es una peli Disney) como puede ser en la primera aparición de La Perla Negra o la visita de los piratas a la celda de Sparrow en donde muestran su maldición cuando se exponen a la luz de la luna. Verbinski crea secuencias de acción dignas del mejor blockbuster como la persecución de Sparrow por Port Royal, el bombardeo entre los dos grandes barcos, o el enfrentamiento final entre Barbosa y Jack con sorpresa incluida y todo. El ritmo es vertiginoso, haciendo que su dos horas y pico largas no nos cansen, y haciéndonos disfrutar de una atracción más grande que la que existe en Disneylandia.
El guión corrió a cargo de Ted Ellito y Terry Rossi, quenes ya habían trabajado en “Aladdin” y en otras muchas producciones animadas y de aventuras (“La Mascara del Zorro”) consiguiendo aquí un trabajo correcto en cuanto a guión de entretenimiento, aunque podrían haber dado menos rodeos en algunos tramos. La memorable música corrió a cargo de Klaus Badelt cuando en principio iba a ser Alan Silvestri, de ella es ya celebre el tema principal, cuya composición creo que se la debemos más a Hans Zimmer, quien ha elevado la música piratesca a una alta cumbre en “At World´s End”. El cuidadísimo diseño de vestuario, los decorados, los efectos especiales de la ILM, cada detalles está cuidado al máximo para trasladarnos a ese mundo de aventuras y piratería.

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Entre el reparto nos encontramos con dos actuales estrellas que le deben mucho a esta película. Orlando Bloom, que por aquellos días aún era Legolas, realizaba su primer papel importante sin usar peluca amarilla ni lentillas. Will Turner es el héroe que hubiera encarnado Errol Flynn y el actor intenta emularlo correctamente con piruetas y bigotillo, aunque aún le faltaba (y le falta) mucho que aprender. Keira Knightley daba vida a la chica del film, Elizabeth Swann, hija del gobernador y por tanto la raptada. Para ella también era su primer papel importante que realizo de manera correcta, mejor que luego hizo en las secuelas se podría decir. Jonathan Pryce es el gobernador Swann, un caballero inglés correcto aunque algo infantil a la hora de mostrar su victoria ante los piratas. Jack Davenport es el Comodoro Norrington, quien quiere casarse con Elizabeth tanto como atrapar a Sparrow. Kevin McNally da vida al compañero de fatigas, y borracheras, de Jack, Gibbs. Su encuentro en la isla de Tortuga es de los más celebrado, tanto como el montón de bofetadas que recibe nuestro querido pirata. Lee Arenberg y Mackenzie Crook forman el duo Pintel y Ragetti, este ultimo empeñando en clavarse todo lo que pueda en su ojo artificial mientras no lo pierda. El mono maldito del film no sé como se llama en realidad pero también hay que destacar sus memorables momentos, si hubiera un Oscar a mejor animal protagonista se lo daban a él.
Geoffrey Rush compone junto con Deep el punto alto interpretativo. Su Barbosa se ha convertido en un personaje celebre que el prestigioso actor australiano interpretó contenido, su sola presencia es suficiente para imponerse frente a los miembros más grandes y musculosos de su tripulación. Lo mejor es que es el contrapunto a Sparrow con el tesón firme y la calma como principal característica. Eso si, cuando Jack está delante pierde los estribos, como cualquier persona.
Johnny Deep ya he dicho que crea una memorable creación como el mítico Jack Sparrow, posiblemente el personaje real más memorable de la factoría Disney junto con Mary Poppins.

La película fue un éxito inesperado haciendo sombra a “Matrix Reloaded” y consiguiendo que la Disney reinara en las taquillas ese año haciendo doblete con “Buscando a Nemo”, pero lo que fue más inesperado fue que de las cinco nominaciones para los Oscars que recibió, la mayoría técnicos, una fuera a parar en la persona de Johhny Deep, consiguiendo así su primera nominación al Oscar y rememorando los tiempos de Julie Andrews, en que un personaje Disney era alabado por critica y público.
En 2006 se estrenó la secuela “Dead Man´s Chest” y al siguiente “At World´s End”, de nuevo entretenimientos de primera gracias a un Deep más loco y desatado, pero que no llegan al clasicismo de esta primera película.

Una buena película-blockbuster de aventuras repleta de acción, amor, maldiciones, humor y donde conocimos a Jack Sparrow. ¿Alguien da más para un film Disney?

Lo Mejor: Deep y Rush. Su ritmo. Es una de aventuras clásica.

Lo Peor: Su excesivo metraje en donde se revisitan lugares comunes.

Disney: Tarzan (1999)

Diciembre 28, 2007

501010.jpgTras los relativos fracasos de “Hércules” y el intento de hacer una aventura épica ambientada en China con “Mulan” la compañía Disney preparaba su siguiente film animado, de nuevo una adaptación literaria que ya había sido llevada a la pantalla en multitud de ocasiones y con todo tipo de variaciones. Se trataba del personaje literario creado por Edgar Rice Burrougs, Tarzan.

Casi siempre que pensamos en el Rey de los Monos nos viene a la cabeza Johnny Weissmuller, quien dio vida al personaje en doce ocasiones, y personalmente recuerdo a Christopher Lambert en la reivindicable película “Greystoke” de Hugh Hudson, donde interpretaba al personaje de manera más que convincente (para mi gusto es la mejor interpretación de este hombre).
Pues bien, la Disney realizó el film animado reinventando al personaje y convirtiéndolo en un atlético hombre mono que surfea por la selva africana de manera ágil, simulando ser un animal, caminando apoyado sobre pies y nudillos, como los gorilas, y consiguiendo así el acercamiento más fidedigno de la obra de Burrougs.

La película recupera ese aire épico que habían perdido las producciones animadas Disney creando un espectáculo emocionante que no da respiro.
Tarzan narra la conocida historia del hombre criado entre simios que conoce a Jane y se replantea su origen. Es una historia que nos habla de la aceptación, pues al principio Kerchak, el gran gorila de lomo plateado, jefe del clan, se niega a aceptarlo como un igual, pero también es una historia que habla de descubrir nuestra identidad, pues Tarzan a pesar de querer comportarse como un humano vistiendo ropas olvida su propia naturaleza animal, la cual no le impide tener más humanidad que cualquier persona.

El film posee imágenes con fuerza y un montaje más que inteligente como en el comienzo en que se ve el naufragio del barco de la familia de Tarzan en paralelo con el habitat en que viven los gorilas, estableciendo un paralelismo entre ambos y demostrando que no son tan diferentes en comportamiento. Vemos como el leopardo Sabo asesina al pequeño mono hijo de Kerchak y Kala, a la vez que descubrimos a través de los ojos de la gorila como han muerto los padres de Tarzan y como salva al apequeño humano de correr la misma suerte. Una maravillosa secuencia de apertura sin diálogos, tan solo con la música de Phil Collins narrándonos los hechos.
Y es que una de las características de “Tarzan” es que apenas contiene diálogos, de hecho las mejores secuencias de la trama son mudas. Secuencias como la relación que se establece en entre Tarzan y Kala, el crecimiento de Tarzan y su adaptación al medio selvático, el aprendizaje del mundo humano y su historia de amor con Jane son narradas mediante las canciones de Phil Collins, consiguiendo en ellas que los personajes transmitan en la pantalla todas sus emociones mediante los gestos y las miradas, cosa bastante difícil en esto de la animación y que aquí se consigue con creces, ejemplo claro de esto es cuando Jane y Tarzan se encuentran por primera vez y este une sus manos. Entre las secuencias más puramente de acción encontramos el impactante y descarnado enfrentamiento entre Tarzan y Sabor, el rescate de Jane de los monicacos por toda la selva y el enfrentamiento final, todas ellas consiguen ese aire de aventura y emoción que pretendían captar con los dos films previos y no consiguieron.
Desgraciadamente “Tarzan” tiene ese aspecto infantil que entorpece un poco el resultado final como son los dos personajes amigos del héroe, la simia Terkina y el elefante Tantor, capaces de secuencias llenas de una comicidad destinada a los más pequeños (aunque para algo son estas pelis), que entorpecen un poco el ritmo.

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Los responsables de la dirección fueron Chris Buck (quien ha dirigido “Locos por el Surf”) y Kevin Lima (quien saborea actualmente el éxito gracias a “Encantada”) consiguiendo una película donde abundan los largos movimientos de cámara que siguen al protagonista a lo largo de la selva, la cual está recreada con profundidad, preocupándose en el más ínfimo detalle y espectacularidad. La riqueza visual del film se paladea en cada fotograma consiguiendo un enriquecedor entretenimiento bien construido y desarrollado.
La música es una de las cosas más importantes del film y no en vano fue promocionada por los cuatro vientos. Como en el caso de “El Rey León” se opto por contratar a un prestigioso músico como Phil Collins para componer las canciones que acompañarían las imágenes. Tan solo hay dos temas cantados por personajes en la película, el Oscarizado “You´ll be in my heart” entonado brevemente por Kala que se convierte en una nana y el loco “Desbaratando el campamento” tarareado por los gorilas. La música corre a cargo de Mark Mancina, el cual crea una composición dramática de lo más conseguida, utilizando instrumentos de percusión para los momentos más intensos.

Los personajes que componen la película son Tarzan, el hombre mono, quien lucha para ser aceptado entre aquellos que lo salvaron de la muerte y demostrar que es tan simio como ellos. Jane es la bella exploradora que roba el corazón de Tarzan y le hace plantearse su existencia al descubrir que existen seres como él. Al contrario que otras personificaciones de la chica, esta Jane posee un cierto toque humorístico bastante conseguido gracias a su dobladora, Minnie Driver. Kala es la simia que adopta al pequeño humano y lo quiere como si lo hubiera tenido en sus entrañas. Glenn Close le prestó su voz. Kerchak es el gran gorila de lomo plateado que no acepta a Tarzan como simio hasta que este le salva la vida de las garras de Sabor. El profesor Porter es el padre de Jane, un viejecito muy simpático con el que Jane posee una especial relación padre-hija y con el que comparte su amor por los gorilas. Clayton es el típico aventurero que ansía cazar todos los gorilas que pueda para venderlos, tiene un aire a la villana rata Rattigan de “Basil” solo que humanizado físicamente. Terk es la simia amiga de Tarzan, la cual es más parecida a un simio macho, su dobladora es Rosie O´Donnell. Tantor es un elefante bastante aprensivo que saca valor en los momentos críticos.

La película fue un triunfo como no tenía Disney en años (y eso que en USA se estrenó en verano con rivales tan duros como “Matrix”, “The Mummy” o “The Phantom Menace”) y consiguió un Oscar a la Mejor Canción Original. Se puede considerar el última gran triunfo de animación tradicional para la compañía en cuanto a taquilla se refiere.
Una película de aventuras bien realizada que posee el espíritu de Burrougs y unas técnicas de animación espectaculares.

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Valoración: Muy Buena

La Busqueda: El Diario Secreto, de Jon Turteltaub

Diciembre 26, 2007

national-treasure.jpgEn las Navidades de 2004 apareció una peliculita de aventuras bajo el sello Disney y producida por Jerry Bruckheimer, con la frase de cabecera bien grande, por si no lo conocían, que ponía “del productor de Piratas del Caribe”. Dicha película tenía además como reclamo a Nicolas Cage, quien ha trabajado con el bueno de Jerry en varias ocasiones, y lo ponía en la piel de un historiador buscador de tesoros en plena época actual cuando hacía furor en las librerias “El Código DaVinci”. Y es que “La Búsqueda” (el título original es “National Treasure” pero traducido queda muy USA) fue un divertimento sin pretensiones que jugaba a seguir pistas como en la famosa novela pero con una empaque de cine-espectáculo made in Disney/Bruckheimer. Lo inesperado fue que recaudara más de 300 millones de $ en todo el mundo, lo que en Hollywood significa “Si ha tenido éxito hay que repetir”.

Efectivamente, han repetido, y lo han hecho todos (o casi todos). Jon Turteltaub tras la cámara, Bruckheimer produciendo y Cage, Diane Kruger, Justin Bartha, Jon Voight y Harvey Keitel repitiendo personajes, sin olvidarnos de la machacona música de Trevor Rabin. Pero no solo repite todo el equipo de la primera, sino que repiten estructura narrativa. Así pues esta segunda parte comienza con un viaje al pasado en que vemos el asesinato de Lincoln y al tatarabuelo de Ben Gates quemando unos papeles. En la época actual, en plena conferencia, un misterioso hombre, Wilkinson, enseña un documento que no fue quemado y en que se culpa al tatarabuelo de complot contra el asesinado Presidente. Parece que la historia va a ir de limpiar el nombre de Gates y conocer la verdad sobre dicho complot, pero no. Resulta que hay un tesoro que se convierte en primordial para Gates como para Wilkinson y es lo que mueve (por decirlo de alguna manera) la trama, en la que por cierto el “diario secreto” del título tiene poco protagonismo. Así pues nos encontramos en una carrera llena de acertijos (que resuelve Gates con increíble rapidez, tal vez por ser familiar de Bill Gates), persecuciones y un humor bastante pobre.

No logro creer que el equipo de la presente fuera el que participara en la original, y no lo digo porque fuera una maravilla sino porque era entretenida y pasaba en un santiamén. Cosa que esta no, ¿y por qué? Porque conocemos todo lo que va a pasar. Aquí tenemos de nuevo a Ben y Abigail enamorados pero en plena ruptura, claro que una buena aventura lo resuelve todo. También tenemos a Riley, el chaval capaz de desactivar todo sistema de seguridad e incapaz de vender libros sobre tesoros templarios, que sirve como punto cómico, o eso era en la primera película para aquí ser el acompañante obligado del héroe. En lugar de a Ben y su padre discutiendo tenemos a los padres de Ben llevándose a matar tras no hablarse tras más de 30 años (y luego dicen que el tiempo lo cura todo, cuando en realidad es una visita al monte Rushmore). El villano de turno resulta no ser tan malo y quiere limpiar el nombre de su familia, ya que su tatarabuelo sí que participó en el asesinato de Lincoln.

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Si “La Búsqueda” sabía mezclar aventura con humor nivelándolo correctamente, “El Diario Secreto” tira hacia el humor más estúpido conteniendo secuencias realmente sonrojantes como ese numerito en el Palacio de Buckingham o los continuos ataques hacia Riley.
Aquí poca aventura hay, sinceramente. Esto es un mecanismo de buscar pista, resolver acertijo y pasa a la siguiente fase. Tan solo hay dos momentos propiamente de acción que son: una persecución, deudora por un detalle del estilo Bay en “Bad Boys II” y “La Isla”, por las calles de Londres bastante simplona y resulta de manera absurda, y una escena al final de la película (cuando recupera el tono de la primera) en que los personajes deben jugar con su peso para nivelar una báscula gigante y no caerse (el único momento salvable). Parecía que la trama iba a girar alrededor del mundo por lo visto en carteles y trailers pero nada más lejos de la realidad, pues la Torre Eiffel sale muy lejana y en Londres solo están 15 minutos.
El efecto patriótico está aquí mucho más presente que en la predecesora, en donde se hacía mucho hincapié en la carta de la Independencia sin llegar a extremos. Aquí se trata en parte del asesinato de Lincoln por un lado, pero por otro Ben Gates debe pedir ayuda al mismísimo Presidente de los Estados Unidos, el cual se muestra muy animado a que le secuestren y con una gran humanidad perdonando dicho crimen. Todo esto rematado con las lecturas historicas que realiza Gates, y en las que Nicolas Cage parece más un cuenta cuentos para niños (esa secuencia con ese rayo solar iluminándole con sus compañeros alrededor y él haciendo una lectura impecable).

Turteltaub se limita a centrarse mucho en los actores con abuso de primeros planos, pero lo que es peor es que no sabe llevar un ritmo adecuado ni encadenar las secuencias, las cuales resultan inconexas y torpes en el conjunto, y es una pena porque en los último 20 minutos recupera toda la esencia de la original, pero queda ensombrecida por el irritante guión. De las secuencias de acción prefiero no hablar.
Cage vuelve a prestar su rostro a Gates, esta vez copiando estilísticamente a Tom Hanks con un desagradable peluquín. Solo por su escenita en el Palacio de Buckingham merece ganarse todos los Razzies que pueda. Diane Kruger presta su estilizada figura para la parejita femenina. Justin Bartha ve como su personaje pierde fuelle e inteligencia en esta ocasión mientras Voight gana protagonismo, aunque no mucha más inteligencia. Keitel pone el piloto automático y participa para ganar un dinero extra. Como nuevas incorporaciones tenemos a dos prestigioso actores, uno de ellos ya trabajó con Bruckheimer, que como dije en su día consigue a todo actor que quiera. Helen Miren da vida a la madre de Ben Gates y está toda la película llevándose mal con Voight protagonizando tiras y aflojas muy prescindibles. Ed Harris vuelve a interpretar un personaje igual que el de “La Roca”, al principio parece malo malísimo para luego mostrar su humanidad y demostrar que busca limpiar el nombre de su antepasado. Personalmente echo de menos la presencia de Sean Bean, cuyo personaje deberá estar todavía cumpliendo condena y no lo han podido rescatar, pero puede que para la siguiente lo saquen.

Muy prescindible e innecesaria secuela de una correcta película de aventuras Disney.

Lo Mejor: La secuencia en que nivelan la gigantesca base redonda.

Lo Peor: Nicolas Cage, entre otras muchas cosas.

Disney: The Little Match Girl

Diciembre 25, 2007

the_little_match_girl.jpgBasándose en el cuento de Hans Christian Andersen “La pequeña cerillera” la Disney realizo en 2006 un conmovedor cortometraje mediante técnica de animación tradicional.

Es la historia de una joven cerillera que no consigue vender ni una sola cerilla en Navidad, supuestamente en la última noche del año, y por la noche queda sola en la calle rodeada por el frío glacial, con sus cerillas como única herramienta para calentarse. A cada cerilla que enciende su imaginación vuela creando maravillosos recuerdos y sueños, hasta que enciende la última, que la trasladará a vivir un sueño eterno.

Un cuento triste maravillosamente trasladado a la pantalla con minucioso detalle en la representación de la ciudad Rusa, exquisito diseño animado y con la música como unico recurso sonoro. Gracias a este corto la Disney vuelve a sus tiempos de antaño y nos regala una pequeña joya que enternecerá a todos, y que debería haber sido incluido en “Fantasía 2000”.

Imprescindible cortometraje nominado al Oscar.

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Valoración: Obra Maestra

¡¡ Feliz Navidad !!

Diciembre 24, 2007

Desde aqui os deseo a todos y cada uno unas Felices Fiestas llenas de ilusión rodeados por vuestros seres queridos. Espero que lo paseis muy bien estas fiestas y no os excedais, jeje. Aprovechad si estais con alguna chica guapa a poneros bajo el muerdago, y que Santa Claus (para quien lo celebre) se porte muy bien con vosotros.

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¡¡ Feliz Navidad !!

Disney: Hércules (1997)

Diciembre 23, 2007

hercules.jpgHércules es separado de sus padres al nacer por orden de Hades, señor del inframundo, para que no se puede interponer en sus planes para gobernar el cosmos dentro de 18 años.

Parece ser que tras historias dramáticas que hacían al público sacar el clinex se debía dar un cambio volviendo a la comedia más sana. Esta película tenía todas las papeletas para convertirse en la nueva “Aladdin”: mismo elenco de dirección, un héroe clásico como protagonista que depararía dosis de aventura, Menken tras la música y dosis de comedia. Demasiada comedia. En mi opinión “Hércules” fracasa debido a su propia parodia quedándose como un quiero y no puedo.

Para empezar la historia está más cercana de Superman que del mito griego, así pues una vez llega a la tierra de bebe Hércules es encontrado por unos granjeros y adoptado por ellos hasta crecer y demostrar su excepcional fuerza. Con lo fácil que hubiera sido hacer una película sobre los 12 trabajos del héroe. Después, los personajes son todos autoparódicos, ni siquiera el malo malísimo muestra maldad, sino más bien risa (y estamos hablando del señor de los infiernos). Reconozco que la presentación del monte Olimpo al principio está bastante bien visualmente y muestra una gran calidad técnica, pero nada más, porque después vamos a vislumbrar una película de animación pobre, en donde los personajes resultan feos, si, si, no exagero. ¿Alguien se puede creer que un héroe famoso como Hércules se enamore de una chica tan enclenque y fea como Megara? Ni siquiera con la mala lecha que tiene la chica (característica que nos suele atraer) conseguimos sentir simpatía por ella, bueno por ella ni por el héroe, diseñado con un rostro a lo James Stewart con el cuerpo de Schwarzenegger.

Por supuesto no todo es malo en la película. Contiene la obligada moraleja que en esta ocasión viene a decir que un héroe no es aquel que muestra ser el más fuerte de cuerpo, sino de corazón, y que hay que luchar por los sueños. También tenemos buenas secuencias, como el enfrentamiento entre Hércules y el lagarto gigante de innumerables cabezas, posiblemente la mejor secuencia. La representación del mundo griego es bastante acertada (hay referencias a Homero, Cancerbero aparece brevemente) y está mostrada de forma caricaturesca, lo cual le viene bastante bien al film.
La música de Menken en este caso no es brillante, ni siquiera se acerca a lo mejor de su repertorio, tan solo podría destacar el inteligente uso de las musas a lo largo del film, representadas como si fueran Gloria Gaynor y su grupo cantando soul. Deberían haber dejado los números musicales cantados por ellas sin necesidad de meter ningún otro cantado por los personajes de la trama.
Como he citado los directores son Ron Clements y John Musker, quienes parece que se toman la comedia demasiado al pie de la letra en esta ocasión que requería menos gotas de dicho genero. Parece que les fue tan bien en Aladdin que aquí quieren repetirse a sí mismo utilizando en lugar de una alfombra mágica a Pegaso y cambiando una serpiente gigante por un lagarto de tres cabezas. Pero ya digo que me parece un quiero y no puedo.

El elenco de personajes lo forman el forzudo Hércules, torpe de joven y un tanto estúpido y soberbio de mayor. Megara es una sierva de Hades que vendió su alma para salvar a su amor, el cual la abandonó por otra (no me extraña). Hades es el Señor del Inframundo, un diablillo que se divierte cada dos por tres y se toma las cosas a guasa aunque este amargado y posee la voz de James Woods.. Pena y Pánico son dos diablillos necios y torpes que sirven a su diabólico señor. Zeus está mostrado bajo los mismo patrones que el padre de Ariel en “La Sirenita”, solo que el señor del olimpo si posee piernas y la barba más estilizada. Filoctetes pretende ser el personaje cómico de la trama, un sátiro que coquetea con ninfas pero que no consigue ser reconocido en el mundo como el mejor entrenador de héroes y al que presta voz Danny DeVito (¿Lo cogerían por la estatura?). También aparecen tres brujas (las moiras) visionarias bastante conseguidas, capaces de ver pasado, presente y futuro mediante el único ojo que comparten y designadas para cortar el hilo de la vida de los mortales. Los titanes son los seres mitológicos que Zeus enjaulo y que Hades quiere liberar para dominar el mundo. Están formados por un cíclope, un esqueleto de hielo, un volcán viviente y un tornado, todos ellos gigantes para que den más miedo.

Fue nominada a un Oscar a Mejor Canción Original, que por supuesto no ganó (y menos ese año que estaba monopolizado por Titanic y su “My Heart Will Go On”). No tuvo el éxito esperado por sus creadores y es que visto el resultado comprobamos una oportunidad desperdiciada de hacer un film de aventuras en post de satisfacer a los más pequeños.

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Valoración: Regular

Disney: El Jorobado de Notre Dame (1996)

Diciembre 23, 2007

503600the-hunchback-of-notre-dame-posteres.jpgLa Disney volvió a ofrecer un espectáculo dramático tras “Pocahontas” basándose en la celebre novela de Victor Hugo “Notre Dame de París”.
Quasimodo es un jorobado encerrado en el campanario de la catedral de Notre Dame protegido por el malvado juez Frollo, quien odia a los gitanos y desea su exterminio.

En esta historia se vuelve a hablar del tema de la xenofobia como en Pocahontas. El odio que siente Frollo por la etnia gitana es similar al que sienten los ingleses contra los indios, pero además de eso vemos el rechazo que sufre Quasimodo por parte del mundo exterior, que lo considera un monstruo, creándose así una similitud entre los gitanos y Quasimodo, ambos rechazados de diferente manera.
En esta ocasión la manera de plasmar en pantalla temas más adultos es mucho más certera e incluso me atrevería a decir que atrevida. Y es que no solo vemos choque entre razas ni problemas de adaptación, sino que por primera vez un film animado Disney se atreve de hablar de la lujuria, el deseo, el fuego infernal que siente Frollo cada vez que ve a Esmeralda, la hermosa gitana con ojos verdes, y es que la muchacha está diseñada para hacer palpitar el corazón de cualquiera, se esmeraron en su diseño. La secuencia donde más claro se ve este deseo es en el número musical “Fuego infernal”, en donde el juez sueña con la figura de la joven entre las llamas.

No solo deberíamos hablar de adaptación sino incluso de remake de la película de 1939 que dirigiera William Dieterle protagonizada por Charles Laughton. No hay más que comparar ciertas secuencias como el castigo de Quasimodo frente a todo el pueblo, el rescate de Esmeralda o el happy end para ver que la Diney lo tuvo como máximo punto de referencia, incluso el diseño de Quasimodo está basado en Laughton.
Antes he mencionado que la película es certera a la hora de plasmar la historia, y eso se debe a una narración muy bien llevada que combina excelentes números musicales con secuencias dramáticas, añadiendo un diseño animado que quita el hipo. Los directores del film son el dúo Kirk Wise y Gary Trousdale que tan buenos resultados dieron con “La Bella y la Bestia”, cuya moraleja es igual que la de “El Jorobado de Notre Dame”: no te dejes llevar por las apariencias. Ya en el magistral prologo el maestro de ceremonias Clopín nos avisa de que vamos a contemplar la historia de un hombre y un monstruo, pero no nos dice quien es quien hasta que lo descubramos al final.

Reconozco que para mi gusto “El Jorobado de Notre Dame” es una de las cuatro mejores películas Disney de los 90. La historia ya de por sí siempre me ha gustado y esperaba comprobar que hacía la Disney con tal material. Cuando salí del cine, aún lo recuerdo, estaba en éxtasis. Terminaba demasiado happy end, vale. Tenía ciertos detallitos muy infantiles, vale, pero si no los más peques no acudían. Pero es que fue un festín animado visual con una fuerza como no experimentaban mis ojos desde “El Rey León”. Secuencias tales como el prologo en que se nos aparece la famosa catedral entre las nubes y se nos narra el origen de Quasimodo de manera poderosa, mezclando música y narración clásica con un uso hábil del lenguaje cinematográfico. O el momento en que Quasimodo es castigado frente a la catedral y es ayudado por Esmeralda, una secuencia triste y dura como pocas. Pero el momento culmen de la cinta es el tour de force final cuando Quasimodo salva a Esmeralda de las llamas y la eleva hasta lo alto del campanario gritando “Santuario”. Cine épico espectáculo puro y duro.
El diseño de cada decorado y cada personaje está cuidado al máximo. Se respira el estilo gótico de la catedral por todo lados, incluso a la historia transmiten cierta oscuridad, sobre todo en los momentos protagonizados por Frollo, o cuando entramos en la corte de los milagros. El momento de más color y alegría no puede ser otro que la fiesta de los bufones, una secuencia dinámica y colorista cargada de humor y jolgorio. Se llega a mezclar de nuevo animación tradicional con ordenador para secuencias de grandes multitudes consiguiendo un resultado portentoso.

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Como no podía ser de otra manera Alan Menken se encargó de la música y esta vez se superó a sí mismo con canciones cercanas al gospel, con grandes coros que den más fuerza a la narración si cabe, y unas canciones bien elaboradas que consiguen unos números musicales inolvidables como “Ahí fuera” entonado por Quasimodo por toda la catedral, y donde realmente vemos como se han esforzado estudiando cada recoveco de dicha construcción. Destacar también por su puesta en escena el tema “Todo al revés”, coincidiendo con la fista de los bufones, y el tema “Luz celstial, Fuego infernal”, en donde se enfrenta el amor tan diferente que sienten Quasimodo y Frollo por Esmeralda. De entre los temas orquestarles destaco “Santuario”, una pieza dramática y épica a partes iguales.

El tandem de directores no solo enlaza “La Bella y la Bestia” con este film mediante su moraleja, sino también porque se desarrollan en Francia, y además porque les gusta dotar de vida a personajes inertes como son las gárgolas amigas de Quasimodo, bautizadas como Víctor, Hugo, y Laverne. Bien pueden resultar la parte más infantil del conjunto, junto con la cabra de Esmeralda, pero mediante ellas podríamos sacar una lectura y un reflejo de la soledad de Quasimodo, la cual lo ha llevado a hablar con estatuas y pensar que le contestan. Claro que sería una forma de justificarlo.
Los personajes los forman Quasimodo, el jorobado encerrado en Notre Dame que sueña con salir y pasear entre la gete como uno más, aunque solo sea un día. El Mozart cinematográfico, Tom Hulce, prestó sus cuerdas vocales a un personaje muy bien diseñado. Esmeralda es la hermosa gitana que busca la libertad para su pueblo y que inicia una relación de amistad con Quasimodo, en quien ve un ser como ella, perseguido y rechazado. Demi Morre la dobló mientras Kevin Cline hizo lo propio con el valiente capitán Febo, que en esta adaptación Disney sale muchísimo mejor parado que en cualquier otra. Por último quedan mis dos personajes favortiso junto a Quasimodo. Por un lado Clopin, el narrador y maestro de ceremonias del film, un artista callejero, rey de la corte de los milagros, y al que le gusta decidir las cosas discutiendo con un muñeco de trapo. Un personaje colorista y divertido. En otro termino tenemos al villano, Frollo, cuya presencia nos recuerda a Clint Eastwood (no en vano, en España lo dobló Constantino Romero), y que al contrario de Clopin, a él lo rodea la oscuridad y el odio, es un racista que siente un deseo incontrolable por Esmeralda, a la que tacha de bruja y condena a la hoguera por la sencilla razón de no conseguirla.

Tras muchos años consiguiendo Oscars “El Jorobado de Notre Dame” puso punto y final a dicha racha siendo nominada nada más que para Mejor Banda Sonora que no ganó (a favor de “Emma”). En su día fue maltratada en Estado Unidos recaudando menos de lo habitual para la casa animada, aunque en Europa, y sobre todo en España, funcionó a nivel de taquilla de maravilla. En mi opinión consigue lo que se propuso “Pocahontas” y no consiguió, una historia adulta llena de momentos dramaticos narrada con fuerza y virtuosismo capaz de hechizar a niños y a adultos.

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Valoración: Muy Buena

Disney: Pocahontas (1995)

Diciembre 22, 2007

10895pocahontas-posters.jpgTras el exitazo de “El Rey León” la compañía Disney vendió su siguiente film como un nuevo avance en dramatismo que superaría a la película de Simba. Así pues la frase promocional del film sería “la primera película Disney sin final feliz”, y encima basado en hechos reales. Se trataba de la historia sobre la conolización inglesa sobre América contada a través de la historia de amor entre la princesa india Pocahontas y el capitán inglés John Smith.

La película comienza de forma correcta con los ingleses zarpando en el barco y sufriendo una tormenta que solo sirve para añadir acción al prologo y demostrarnos lo valiente que es el capitán Smith lanzándose atado para salvar a un joven compañero. Curiosamente por esas mismas fechas otra película simulaba un rescate parecido. Tras esa secuencia pasamos a las tierras americanas en que los pacíficos indios viven en armonía entonando sus canciones sobre bosques, maizales, tambores, y el viento, mucho viento, en representación a la madre de Pocahontas. Dicho recurso natural está utilizado en exceso a lo largo del film para salir de atolladeros dentro de la trama (si no, contad cuantas veces aparecen las dichosas hojas volando por el pelo de la protagonista).
Vale, la película habla de amor a la naturaleza, a los bosques, etcétera, etcétera. Me parece muy Disney dicho planteamiento, pero el tema principal del film es el racismo y la xenofobia, temas bastante serios como para narrárselos a los niños que irán en masa a ver la película. Para eso nada mejor que ser fieles a la historia (o intentar serlo) viendo el enfrentamiento entre indios y e ingleses y de cómo ambas culturas se niegan a hablar. Así convertimos la historia de nuestros protagonistas en la de Romeo y Julieta e intentamos que nuestros pequeños sean más tolerantes al ver que no importa la raza de la que uno sea.

Muy bien, muy bonito todo eso, pero hablemos un poco de la película, cuyo recuerdo me produce siempre una palabra a mi memoria: aburrimiento. No me extraña que Terrence Malick hiciera luego “El Nuevo Mundo”, su estilo pausado y lírico pegaba como un guante con la historia, pero es que la película de animación es un despropósito. Como historia de amor entre los protagonistas no cuaja, y es absurda la forma que tiene Pocahontas para aprender en dos segundos a hablar inglés (otra vez el vientecito).
Segundo, el conflicto entre ambos bandos tampoco resulta convincente, por no hablar de los enfrentamiento, un tanto erróneos y sin tensión, tan solo el que se produce entre Smith y Cocun merece mención, además de porque muere uno de los dos.
La última razón (que no me quiero explayar mucho) es el estilo visual de la película. Vale que quieran representar a los humanos de forma ultrarrealista sin llegar al termino dibujo animado completamente, pero es que el resultado es soso. No conseguimos maravillarnos con la animación, lo cual es primordial en estas películas, ni siquiera en los números musicales donde se supone debe brillar en todo su esplendor.

La galería de personajes está formada por Pocahontas, cuyos rasgos están basados en Naomi Campbell, la princesa india que quiere comunicarse con los ingleses. John Smith es el valiente capitán rubio con ojos azules que enamora a la protagonista y al que Mel Gibson prestó voz. El Gobernador Radcliffe es un gordo con ansias de poder y cuyo adjetivo para los indígenas es salvaje, de los personajes de la película siempre es el que más me ha gustado por su diseño que recuerda a esos villanos aristócratas de las películas de época a los que siempre vemos manejando los hilos pero sin mover un dedo. El Jefe Powhatan es el padre de Pocahontas y rememora a esos indios bondadosos a lo “Bailando con Lobos”. Cocun es el guerrero-capitán de la tribu enamorado de la princesa. Tomás es un joven inglés admirador de Smith un tanto cobarde a la hora de disparar. Christian Bale prestó voz a dicho personajes y años después participaría en la película de Malick. Como hay que captar la atención infantil, y con dichos personajes no se iba a conseguir, los de la Disney idearon ciertos personajillos para complacer a los niños. Micko es una especia de ardilla grande a la que le gusta comer. Flick es un pajarito con nariz puntiaguda. Perci es el perro mimado del gobernador. La abuela Sauce es un espíritu-árbol que mantiene charlas con Pocahontas y le aconseja en los momentos difíciles y cuya voz pertenece a Linda Hunt.
Sobre la Banda Sonora diré que nunca me ha satisfecho, así como la película, y que no comprendo como pudo volver a ganar Menken dos Oscars por Canción (“Colors of the wind”) y composición ya que resulta de las más flojas, si no la más.

La Disney se quiso pasar de seria con este film y le salió el tiro por la culata a pesar de tener el rutinario éxito en taquilla. Y pensar que este proyecto era más prioritario que “El Rey León”. Puede que para muchos sea una bonita historia de amor Disney, pero en mi opinión se la podían haber ahorrado.

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Valoración: Mala.

Pesadilla Antes de Navidad de Tim Burton

Diciembre 20, 2007

maxi-posters-nightmare-before-christmas-72254.jpgJack Skellington es el Rey de la ciudad de Halloween, el organizador de la Fiesta anual. Sin embargo el esquelético personaje sufre una crisis existencial al sentir una monotonía en su vida diaria que lo hará sumergirse por las profundidades del bosque hasta llegar a una explanada rodeada con árboles y puertas de fantasía. Una de esas puertas lo conducirá a la ciudad de la Navidad, de la cual sale fascinado y con un objetivo: convertirse en el maestro de ceremonias de dicha celebración.

Tim Burton creó esta historia y cada uno de sus personajes para realizar esta película, un triunfo dentro de la animación Stop Motion dirigida por Henry Selick pero en la que se paladea todo el Universo Burton desde el principio en que entramos a la ciudad de Halloween y contemplamos esos escenarios lúgubres y expresionistas habitados por seres deformes y monstruosos sacados de la parada de los monstruos, novelas de terror y cuentos infantiles. En la celebración de Halloween conoceremos al protagonista, Jack, presentado disfrazado de espantapájaros, quemándose y resurgiendo de una fuente. Jack es un esqueleto que se mueve como una araña, el conocido Rey del Mal, alabado y temido por todos, que siente un vacío por dentro debido a su monótona existencia. Una vez descubre la Navidad se emocionará e intentará convertirse en el nuevo Rey Navideño, intentando comprender una fiesta que escapa a su entendimiento (es impagable ver al personaje intentar entenderla mediante disecciones a muñecos de trapo y leyendo todo tipo de libros)..
La historia de la película resulta de los más original al presentarnos el encuentro entre el mundo de Halloween y el de la Navidad y lo que pasaría si los personajes del reino del mal dominasen la alegre festividad robándosela al patrón de ella, Santa Claus. Sería un caos. Cada reino posee su época del año, y eso no lo alcanza a entender nuestro protagonista hasta que es demasiado tarde. Lo que nos trata de decir la película es que cada festividad posee su momento de celebración y que no podemos desear que sea Halloween ni Navidad todos los días del años por mucho que nos gustara.
También recuerda levemente a la historia del Grinch, pero manteniendo las distancias. Ya que en la del Dr. Seuss el monstruito verde quería aguarles la Navidad a los lugareños, mientras que en esta se quiere dar el toque personal de los monstruosos habitantes de Halloween.

Entre la extensa galería de personajes encontramos, además de al gran Jack Skellington, cuya imagen es ya un símbolo en nuestra cultura, y a quien Danny Elfman dobló en las canciones, tenemos a Sally, el amor del protagonista, prima lejana del monstruo de Frankenstein, cuyo inventor, otro personaje de lo más pintoresco al que le gusta rebanarse los sesos, la tiene como una criada. Ella será la única que ve un error el tomar la Navidad e intentará prevenir a Jack de sus visiones con respecto a la equivocación que está a punto de cometer. Zero es el perro fantasma inseparable de Jack. El alcalde está magistralmente representado con un hombrecito piramidal cuya cabeza gira respecto a su estado de animo. Oogie Boggie, el BoogieMan (o el hombre del saco como lo conocemos en Spain) es el villano, el ser más temido en Halloweentown, un monstruo guarecido en su habitat de tortura y juego en donde se divierte insaciablemente y que tiene tres pillos a su cargo, un diablillo, una brujilla y un monstruito con mascaras idénticas a sus rostros. Tenemos también brujas, la criatura del lago, vampiros, niños deformes y un hombre lobo.

El film es un espectáculo musical sin parangón perfectamente creado y donde destaca la excelente dirección artística en la que hay que destacar, resaltando ese choque entre ambos mundos, la diferencia entre el gótico, sombrío y seco ambiente de Halloween el feliz, reluciente y colorido mundo de la Navidad. Temas como “What is?” se han convertido en clásicos y la partitura de Elfman vuelve a ser una delicia musical. Todo ello enmarcado y puesto en escena brillantemente como en la secuencia del lamento de Jack donde el personaje desciende al campo de calabazas enmarcando su figura con la luna de fondo, imagen que se repetirá al final cuando él y Sally se reencuentren en un abrazo.
Hay que decir que hacer una película de estas condiciones no es nada fácil, pues hay que grabar un fotograma, parar, y a continuación mover las figuras una posición más y así sucesivamente, con lo que el trabajo es muy laborioso y no hay más que felicitar a todo el equipo por el excelente resultado obtenido con esta película que recientemente se ha reestrenado en USA en cines IMAX con mejora de imagen y sonido.
Tim Burton ya trabajó para Disney como animador y realizó bajo su distribución el imprescindible cortometraje “Vincent” (si no lo habéis visto, estáis tardando), y para su cuento de Navidad volvió a trabajar con la compañía pero bajo el sello Touchstone, con el cual volvería a firmar su siguiente película como director, “Ed Wood”.

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Valoración: Obra Maestra