Archivo de Marzo 2008

Escenas: Los Intocables

Marzo 22, 2008

Tras haber comentado la pelicula, os dejo con la secuencia más emocionante de todas. La estación de tren. Prestad atención a como De Palma va creando una atmósfera de tensión mediante las miradas de Ness, alcanzando la asfixia con el carricoche y posterior tiroteo.
Impresionante, una Joya. Disfrutadla.

Los Intocables, de Brian De Palma

Marzo 22, 2008

untouchables.jpgCuando el productor Art Linson, con ayuda del guionista David Mamet, decidió llevar a la gran pantalla “Los Intocables” quería que fuera un film autentico que no se conociera por basarse en la conocida serie de televisión. Puesto que los derechos de la serie los tenía Paramount, el productor decidió pactar con ellos la realización de la cinta. Para dirigirla Linson consiguió a Brian De Palma, que llevaba sin conseguir un éxito de público desde “Scarface”. El film dio como resultado otro ejercicio virtuoso de estilo por parte del director consiguiendo un film de gangsters epico y emocionante.

Nos encontramos en 1930 en la ciudad de Chicago, durante la Ley Seca. La ciudad está dominada por Al Capone. El capo introduce ilegalmente licor, tiene comprado a todo personaje influyente y mete el miedo a todos aquellos que están contra él mediante baños de sangre. No hay nadie que pueda frenarle. Hasta que llega Elliot Ness. Agente del tesoro, le es encomendada la tarea de poner fin al infierno que está aconteciendo en las calles. Para ello contará con la ayuda de tres hombres, formando así la cuadrilla conocida como “Los Intocables”.

A pesar de estar ambientada en plenos años 30 y enmarcada dentro del genero negro no estamos lejos de la estructura de western.
Al Capone es el malvado que domina toda la ciudad, codeándose con alcaldes o importantes personajes de sociedad. Está por encima de toda la ciudad viviendo en su lujosa suite del hotel Lexington. A pesar de no cometer personalmente un crimen, si ha mandado realizar los actos más bajos y violentos, destrozando vidas. Es el símbolo del crimen, el que mueve los hilos No hay forma legal de llevarle a la cárcel, pues cuida minuciosamente todo contrabando de licor y todo asesinato.
Elliot Ness personifica la justicia, la honradez, la corrección política podríamos decir. Es el nuevo sheriff que llega a la ciudad y no conoce las reglas. Al principio frustrado por verse rodeado de incompetentes, Ness no perderá la moral (enmarcando en su tablón incluso las malas noticias), y formará un grupo de hombres justos con un mismo objetivo: detener a Capone.
El hombre que inspira a Ness, quien se convertirá en su mano derecha y voz de la sabiduría, es el agente Malone, un viejo patrullero católico que conoce todo lo podrida que está la ciudad. Se define como un buen policía en una mala ciudad. Tras reunirse con Ness y preguntarle hasta donde estaría dispuesto a llegar, Malone será el maestro que enseña como impartir justicia en una ciudad que no conoce el termino. Aunque Ness sea el nombre a la cabeza del grupo, es el viejo agente quien impulsa al cuarteto.
George Stone es un joven aspirante a policía con una puntería certera. Malone lo selecciona por verse reflejado en él, con su impetu y su mala uva cuando la ocasión lo requiera. La única pega de Stone, y de la que no se siente orgulloso, es su origen italiano, pues su nombre autentico es Giuseppe Petri, y un italiano luchando contra un crimen dominado por italianos no es muy de confianza dentro del cuerpo.
Oscar Wallace es enviado del departamento del tesoro en función de contable, sin embargo la necesidad de otro miembro en el grupo le hacen verse involucrado con una escopeta en la diestra y una pipa en la siniestra. Wallace es el más jovial del grupo, ve su actuación dentro del grupo como una aventura, pues él nunca ha salido de su despacho, sin embargo nadie advierte de los peligros a los que un hombre se enfrenta cuando planta cara a Capone.

“Los Intocables” son los únicos hombres justos de la ciudad. No se les puede comprar de ninguna manera. Capone y sus hombres, encabezados por el temible Frank Nitti, se encargarán de meterles el miedo en el cuerpo mediante amenazas, a lo que los agentes responderán con la misma moneda, pero esta vez bañada de sangre.

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De Palma hace gala de su estilo consiguiendo que cada secuencia sea una delicia visual por sí misma. Ya desde el principio el director nos pone las cartas sobre la mesa cuando, tras presentarnos a Capone en un cenital cubierto por una toalla para su sesión de afeitado y responder unas preguntas a periodistas, vemos el cruel asesinato de varias personas por medio de una bomba. La secuencia es más impactante cuando el artefacto explota en manos de una niña inocente. Con esto De Palma nos ha introducido en el mundo que gobierna Chicago y sus calles.
Con un uso del ritmo mimado y controlado en cada escena, la película consigue ir in crecendo a partir de la secuencia acontecida en Montana. Dicha secuencia es el momento más western de todo el film. Tenemos a nuestros cuatro agentes de la ley montados a caballo dispuestos a detener una entrega de licor. La intercepción dará paso a una refriega de disparos como le gusta al buen director, con Wallace perdiendo la cabeza disparando sin piedad a un coche y golpeando a un gangster para a continuación celebrar la victoria tomando un sorbito de whisky. Lo acontecido posteriormente en la cabaña merece mención por los métodos que utiliza Malone para hacer hablar a un testigo.

El director se marca dos secuencias mediante steady-cam consiguiendo esos travellings tan elegantes y perfectos para narrarnos dos hechos de gran dramatismo. Ambos están realizados con la intención de crear suspense, y lo consigue. El primero es el momento en que Wallace lleva apresado a un testigo, metiéndose en un ascensor que se cierra a nuestra vista cuando vemos que Nitti está en él, a la par del cierre vemos al ascensor contiguo abrirse y salir de él a Malone y Ness felices y contentos hablando hasta que acontece un sonido desolador que pondrá fin a toda alegría.
La siguiente secuencia da lugar al momento más dramático de todos, preparado ya por la anteriormente citada. Utilizando el plano subjetivo, y homenajeando tanto al Carpenter de “Halloween” como a él mismo y su escena de apertura para “Impacto”, De Palma nos convierte en un sicario que se introduce en casa de Malone para eliminarle. Es impecable el movimiento de cámara en cada momento, la tensión que espira todo paso que da dentro del hogar. Todo para al final suceder lo menos imaginable. De Palma no ahorra en sangre para mostrar al espectador el fin de un héroe que se arrastra por el suelo hasta llegar a lo que más quiere (su medalla). Este acto queda más cruel cuando se monta paralelamente con Capone viendo la Opera y recibiendo la noticia, a la cual el gangster responderá con una sonrisa.
Ambas secuencias poseen sangre a raudales, pero de diferente forma. La primera está más comedida, pues el personaje que fallece en ella es del agrado del espectador y ha servido para sentirnos identificados con él, con lo cual se le tiene respeto a la hora de mostrarlo muerto. El segundo caso no. Ahí el director quiere que de verdad sintamos pena y lo consigue, rematándolo con el dialogo final entre Malone y Ness, en que el agente del tesoro decide poner en práctica todo lo que ha aprendido del viejo patrullero dando lugar así la secuencia más celebrada de toda la película.

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Dicha secuencia es, por supuesto, la acontecida dentro de la Union Station. Ness y Stone han ido para detener al contable de Capone, pues es el único que puede declarar contra el capo. Ambos agentes llegan pronto a la estación con lo que no pueden hacer otra cosa que esperar. Es impresionante como De Palma nos convierte en este tramo de casi 10 minutos en Elliot Ness. Sentimos en todo momento la tensión del protagonista observando la entrada de la estación y el reloj que marca la hora. Cada apertura de puerta principal hace estar alerta tanto a Ness como a nosotros, pues sabemos que se va a desatar una tormenta. En las escaleras que dan paso a la estación Ness observa una madre con su bebe en el carricoche. Recordando que su mujer acaba de dar a luz el agente decide ir a ayudar a la mujer, para así conseguir que se vaya con su bebe antes de que empiecen los disparos. Es impecable el uso del sonido cuando Ness agarra el carrito, haciendo que el sonido de las ruedas del carricoche al chocar con los escalones sean como un segundero, ayudado por la música de Morricone que pasa de canción de cuna a un tema más de suspense. Cuando llega al ultimo escalón y parece que le va a dar el carrito a la madre, entran los hombres de Capone con el contable. Sin soltar el carrito Ness mira a uno de los hombres y empieza el infierno. El carrito sirve para dar más tensión a la secuencia ya que vemos como Ness lo suelta y va cayendo por las escaleras mientras los disparos lo cruzan y la madre grita, homenajeando a las escaleras de Odessa de “El Acorazdo Potemkin”. Para ya rematarlo del todo De Palma filma el tiroteo íntegramente en cámara lenta, con lo que la secuencia alcanza una angustia inigualable. Una secuencia maestra donde el director da una lección de montaje como del uso de cámara lenta.

Además de lo anteriormente citado el director utiliza sus panorámicos encuadres en que resalte una parte y la otra la tenga un poco alejada con profundidad de campo (la conversación entre Malone y Ness en la Iglesia), los planos cenitales abundan en los momentos en que se comete un crimen (el del bate de beisball) o se presenta el mundo de Capone, así como también utiliza contrapicados a la hora de mostrar a Ness. Sin embargo le veo un pequeño fallo a la película, y es que cada secuencia está tan bien fabricada por si sola que montadas juntas da la sensación de brusquedad. Esto sucede especialmente en la primera parte, sobre todo por el corte musical que sufren entre unas y otras. Claro que eso no le resta que tenga un excelente acabado
Ennio Morricone se encargó de la Banda Sonora consiguiendo un maravilloso tema principal para el cuarteto, así como el tema de la muerte que dramatiza más el momento de Malone, o el tema que abre la película a ritmo de golpe seco que servirá para dar más emoción a la persecución de Nitti por parte de Ness.
Stephen H. Burom se encargó de la fotografía dotando a la película de esa atmósfera oscura y con grandes planos generales que nos muestren lo vacías que estaban las calles (estamos en la Depresión).
Giorgio Armani diseño el vestuario con gran cuidado, reflejando en él a cada personaje. Especial mención a Nitti, siempre vestido de blanco.

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El reparto está compuesto por Kevin Costner como Ness. El papel le viene un poco justo en la primera mitad del film para luego sorprender al final. Charles Martín Smith da vida a Wallace, el contable metido a justiciero que cae tan bien al espectador. Dicha empatía hay que debérsela al actor, que hace un gran trabajo. Andy Garcia da vida al impulsivo Stone, fiel sucesor de Malone. Billy Drago da vida a Nitti, el lugarteniente de Capone. Patricia Clarkson da vida a la mujer de Ness, fiel esposa y madre, que desgraciadamente ve su papel muy secundario.
Ahora bien, dos son los nombres que hay que tener en cuenta. El primero Robert DeNiro, elección de De Palma para hacer de Capone cuando estaba contratado Bob Hoskins. DeNiro realizó el papel por una cuantiosa suma dando muestra una vez más de su método. Engordó y se afeitó la cabeza, así como también exigió utilizar el vestuario autentico de Al Capone. Sus momentos en pantalla no exceden de los 20 minutos pero los aprovecha con secuencias tan memorables como la del bate de beisball, haciendo gala de su histrionismo contenido.
Sean Connery realiza el mejor papel de la película. Malone. No solo porque Mamet escribió para el personaje las mejores frases del film, sino porque además Connery dota de respeto y autoridad al agente. Él es el verdadero protagonista de la cinta, quien se encarga de guiar a Ness por el camino de la justicia. Sin duda alguna, uno de los cinco mejores papeles que haya realizado Sean Connery, galardonado con el Oscar.

En conclusión, un film de gangsters que, de no ser por la impecable puesta en escena de De Palma, habría sido uno más.

Lo Mejor: El estilo De Palma durante todo el metraje aportando emoción y tensión. Sean Connery.

Lo Peor: El personaje de la mujer de Ness. Vista hoy parece tener un montaje brusco a la hora de unir las diferentes secuencias.

El viaje a ninguna parte, de Fernando Fernán Gómez

Marzo 21, 2008

03bb2c40da55c8af885177e7cb9a501c.jpgDurante el franquismo una compañía familiar de cómicos recorre los pueblos de España realizando juguetes cómicos que diviertan a las gentes del lugar. Sin embargo pronto se tendrán que enfrentar a entretenimientos que les hagan sombra, como el cine.

Maravillosa película de Fernán Gómez que hace un homenaje a esas personas que se pasaban todo el día recorriendo caminos para llegar a un pueblo y realizar su función teatral sin más pago que comida y techo para descansar.
La historia se centra, y es narrada, en Carlos Galván, hijo del director de la compañía Iniesta-Galván, Don Arturo. Su grupo está formado, además de por su padre, por su tía, la primera actriz Doña Julia, su novia Juanita Plaza, su jovencita prima, Rosita, y el administrativo excombatiente en Rusia Sergio Maldonado. La vida de Carlos, y del grupo en general, cambiará con la llegada del hijo de este, Carlitos.

Carlos Galván representa el sueño frustrado de miles de actores como es el triunfo, el ser reconocido. Su vida de artista se condensa en esos pequeños pueblos de España. Tras la separación de los componentes de la compañía, derrotados ya por el avance del cine, Carlos buscará futuro en Madrid como extra con la ayuda de Maldonado, pero no pasará de ahí por mucho que el actor piense que así es.
A Galván lo conocemos ya mayor, en una residencia para ancianos, donde nos narrará sus múltiples triunfos repletos de reconocimientos por parte de figuras ilustres de la escena y sus innumerables premios que lo llevan al Festival de Venecia donde se codea con personajes famosos. Sin embargo, todo esto que nos narra no es más que una ilusión, un sueño que el cómico siempre ha deseado cumplir, y cuya creación mental ha sido gracias a recortes de prensa en donde leía los éxitos de otros actores.

Fernán Gómez nos narra a través de su novela primero, y de la película realizada un año después, sobre la perdida de la ilusión. El grupo de cómicos va de pueblo en pueblo felizmente hasta que le hacen sombra el invento del cine que llega a los pueblos por medio de un distribuidor, cruel enemigo de los Galván, Solis. El director nos muestra la perdida de la ilusión por parte de los miembros de la compañía. En primer lugar de Juanita que dice a Carlos que el teatro se muere, la gente está más hecha a ver fútbol o ir al cine, además de afirmar algo que a Carlos le rompe por dentro: “No son actores, son vagabundos que tienen que suplicar un techo para comer y dormir”. La tía de Carlos, y posteriormente su padre, Don Arturo, deciden ponerse a trabajar para otra compañía de cómicos, pues ven que si para una sola compañía hay apenas trabajo, para dos sería inexistente, con lo que deciden unirse a ella para el resto de sus días. Maldonado, Rosita y Carlos pondrán rumbo a Madrid para probar fortuna, abandonando esos caminos que tanto han recorrido.
La película también nos muestra lo que es la herencia familiar. El padre de Don Arturo fue cómico, y él nació en un carro de cómicos para luego dar paso a su hijo Carlos, que seguiría la tradición convirtiéndose en parte de la profesión. Sin embargo Carlos sufrirá una puñalada al comprobar que su recién llegado hijo Carlitos (al que define como zangolotino) se niega a formar parte de ese mundo aludiendo que es ridículo. A pesar de los muchos esfuerzos que pone Carlos para que su hijo ame el mundo de los cómicos, estos caerán en saco roto convirtiéndose él en el último Galván de la escena.

Es triste el relato que Fernán Gómez nos cuenta, pues a pesar de estar narrado en plan comedia en el fondo es la vida de un actor como otro cualquiera, que termina sus días olvidado, en una residencia para ancianos donde lo único que tiene para vivir son sus sueños y sus ilusiones.

EL director dota a la película de una atmósfera teatral que va desde los escenarios rurales de los pueblos, hasta la interpretación de los actores. Solo así podemos entender las exageraciones en sus reacciones (memorable cuando están hablando con el aspirante a autor teatral Zacarías), concordando con sus impostadas interpretaciones en escena del todo incompatibles con el mundo del cine (desoladora la secuencia en que Don Arturo hace el ridículo frente al director de cine al rodar una escena).
El reparto está formado por el gran Jose Sacristán como el idealista y soñador Carlos Galván, que aunque en su época de juventud se muestra más bien comedido, hace una muy convincente interpretación en su época de anciano. Gabino Diego da vida a Carlitos, el descubierto hijo de Carlos con acento gallego que piensa que el oficio de su padre es ridículo. Nuria Gallardo es la fogosa prima de Carlos, Rosita. Juan Diego borda su papel de Maldonado, experto en recitar versos. Fernando Fernán Gómez da vida a Don Arturo, fiel reflejo de la decadencia de los cómicos. Laura del Sol es Juanita, la joven actriz que ha perdido toda ilusión. Entre los personajes secundarios tenemos a Simón Andreu, Agustín González, Carmelo Gómez, Tina Sáinz o Miguel Rellán.

La película fue la primera galardonada en Los Goya ganando los premios correspondientes a Película, Director y Guión Original.
“Hay que recordar”. Así empieza esta historia que creó Fernán Gómez. Hay que recordar a esos cómicos que hicieron más feliz la vida a los ciudadanos de los pueblos de España con su estilo a base de sainetes. Hay que recordar a todos aquellos actores y actrices que nos alegraron nuestros días y que el mundo ha dejado olvidados.

Lo Mejor: El fiel reflejo que hace de la vida de cómico.

Lo Peor: Que, como los cómicos de la película, nadie se acuerde de ella.

La Pasión de Cristo, de Mel Gibson

Marzo 19, 2008

20060326140940-pas-poster.jpgLa tercera película como director de Mel Gibson causó cierto revuelo a lo ancho y largo del globo. El director daba fruto a uno de sus mayores sueños como es narrar las últimas horas de vida de Cristo. Si hay algo que no se le puede negar a Gibson en su faceta de director es ser intenso. Ya mostró sus dotes de lirismo, garra y valentía en la oscarizada “Braveheart”, pero sería en “La Pasión” donde expulsaría toda la violencia visual que el director guardaba dentro, como si mediante ella expiara sus pecados.

Relatar las ultimas horas de Jesús de Nazaret no es que sea algo muy original pero Gibson realizó un film con un impacto visual como pocos se han visto en pantalla, con sus pros y sus contras.
Empecemos con las cosas malas del film. El adjetivo que va como un guante a la película es “excesivo”. Gibson se excede en esta película con todo lo que le gusta a nivel formal. En primer lugar los ralentíes o cámaras lentas, abundantes durante gran parte del metraje consiguiendo que, si bien algunas escenas causen más impacto (las caídas de Cristo), otras queden vacías.
En segundo lugar el exceso de duración, pues bien podría haber metido tijera en unos diez o quince minutos, especialmente cuando Jesús recorre la ciudad de camino al Golgota. Ni que decir tiene que la escena final es tan prescindible como ridícula, con esa mano agujereada, aunque el juego de luces sea maravilloso no aporta nada salvo mostrarnos la Resurrección.
Por último donde el director se excede, y el motivo por el cual la película fue tan comentada, es en el calvario de Cristo. Gibson saca todo su sadismo para mostrarnos las injusticias que sufrió el Señor a mano de los sacerdotes y los romanos. El momento cumbre de este castigo tiene lugar a partir de la Flagelación, en que seremos testigos de la gran mayoría de latigazos y golpes sufridos por Jesús, siendo uno de ellos especialmente el que dañe sensiblemente al espectador (ese costado). Coincidiendo este momento justamente con la mitad de película, el espectador no tiene más remedio a partir de ahí que sufrir tanto como el protagonista de la cinta, pues se convertirá en uno más del pueblo que ve el martirio de ese hombre al que, santo o no, han tratado de forma inhumana. Si Gibson quería que nos sintiéramos mal por lo que le pasó a Jesús la verdad es que lo consigue, claro que podría haber sido mucho más sutil mostrándonos el sufrimiento de la madre con el sonido de los latigazos en off (cosa que hace, pero cuando ya hemos presenciado más de lo que debemos)

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Ahora bien, que la película se exceda en mostrar el sufrimiento de un hombre con toda contemplación no es suficiente para tacharla de mala, ya que por otro lado posee tramos verdaderamente brillantes.
El principio del film, en el monte de los olivos es maravilloso, mostrándonos a Jesús asustado, temeroso de su fatídico destino. La azulada iluminación nocturna dota a la secuencia de gran dramatismo, rematada con el enfrentamiento entre el bien y el mal, Jesús y el Diablo.
La relación entre Jesús y María esta muy bien narrada, existiendo entre ellos un vínculo durante todo el film, desde ese momento en que la madre se arrodilla y vemos que bajo ella se encuentra su hijo aprisionado hasta el último beso en los ensangrentados pies del Mesías. Además ambos protagonizan la mejor secuencia de toda la película, como es la de la caída de Jesús rememorándole a María cuando él no era más que un niño. En ella Gibson utiliza muy bien tanto la cámara lenta como los flashbacks para mostrarnos el amor de la madre por su hijo.
Los flashbacks están muy bien utilizados pues se contraponen a los horribles actos que está viviendo Jesús. Así pues recordará la última cena en varios momentos, como su llegada en burra recibido por los ramos en contraposición a su martirio en que le escupen e insultan. Uno de los flashbacks más memorables para mi (además de los protagonizados por Maria) es aquel en el que protege a Maria Magdalena, donde la imagen nos transmite su dicho “Quien este libre de pecado, lance la primera piedra”.
La representación de ciertos personajes históricos está bien tratada en algunos casos (en otros no tanto, llegando a la caricatura, como Barrabás o Herodes). El personaje mejor dibujado sería el de Pocio Pilatos, quien deberá elegir entre juzgar y condenar a Jesús o enfrentarse a una sedición. El cónsul romano duda en todo momento, incrementando este sentimiento al no encontrar culpa ni peligro en el acusado. Además tiene en su mujer, Claudia, su voz de conciencia, pidiéndole que lo libere. Pilatos es un hombre de carne y hueso que teme ser ejecutado por el Cesar si explota una revuelta en su zona, así pues decidirá dejar la vida de Jesús en manos de sus captores lavándose él las manos en uno de los mejores momentos del metraje, después de que Jesús le exculpe de todo pecado diciéndole “quien me ha entregado a ti tiene más pecado”.
Otro de los triunfos del film es la representación del Diablo. Se nos muestra como un ser asexuado, con leves rasgos femeninos y mirada fiera. Él es la tentación que rodea a Jesús durante su Pasión. En contraposición con el elegante diabólico Ser tenemos sus muestras grotescas en el cuerpo de niños, llegando la película a tocar el terror como en el sufrimiento de Judas tras vender a su señor.

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En el fondo Gibson nos habla en la película de miedo. Todos los personajes del film tienen miedo. Jesús teme morir a pesar de saber que es su destino y que ha nacido para ello. Maria teme perder a su hijo. Pilatos teme, que si no condena a Jesús, ser derrocado y asesinado. El Diablo teme la victoria del Mesías. El miedo es el principal motor de la película, el que hace que los personajes tomen las decisiones que toman, aunque algunos de ellos luchen contra él y le planten cara dentro de lo cual nace la esperanza y el saber que por mucho sufrimiento que uno padezca será en bien del resto. “Él entregó su sangre por nostotros”.

La película no habría sido tan impactante de no ser por la magistral fotografía de Caleb Deschanel, y Mel Gibson lo sabía pues siempre tiene especial cuidado en elegir a sus directores de fotografía. Deschanel consigue crear el mundo en que vivió Jesús con luces apagadas cercanas al estilo pictórico Caravaggio siendo el plano del descenso de la Cruz con Maria teniendo en sus brazos a Jesús la representación viva de un cuadro.
La música de John Debney acentúa más las imágenes con su crescendo en la Crucifixión y posterior muerte, iniciada con la caída de la gota a tierra como si esta fuera la lágrima de Dios.

La mayoría de los actores son desconocidos y eso hace que sus personajes nos resultan más reales. Jim Caviezel se entrega en cuerpo y alma como Jesús de Nazaret, ayudado por el sangriento maquillaje. Maia Morgenstern hace una brillante interpretación como la Maria, fiel reflejo de toda madre. Monica Bellucci da vida a Maria Magdalena prescindiendo de su habitual maquillaje embellecedor. Hristo Shopov es Poncio Pilatos, el mejor personaje del film para mi gusto.

Realizada con bajo presupuesto y con una pequeña compañía para distribuirla (NewMarket), la valentía de Gibson le hace llegar a utilizar lenguas como Latín, Arameo o Hebreo para el film, subtitulándolo en todo el mundo. Da muestra así de lo personal que es esta película para él y de que gracias a esto causó más impacto, utilizando de nuevo el recurso para su posterior y magistral “Apocalypto” (la mejor película de aventuras de la década).

Puede gustar más o menos, pero, sea uno creyente o no, hay que reconocer que Gibson realizó un film impactante, doloroso, con una fuerza visual y un lirismo que no dejó indiferente.

Lo Mejor: Los actores. El flashback de la caída. La magnifica fotografía. La representación del Diablo. La fuerza visual.

Lo Peor: Es excesiva en muchos aspectos, hasta el punto de entrar en el gore más hiriente.

In Memoriam: Anthony Minghella

Marzo 18, 2008

london_film_festival_09_wenn5036290.jpgHa fallecido a los 54 años de edad el director y productor cinematográfico Anthony Minghella, director de la imprescindible “El Paciente Inglés”.
Minghella ha muerto debido a cause de un derrame cerebral sufrido durante una operación según han informado.
Ganador del Oscar en 1996 por “El Paciente Inglés”, Minghella debutó como director con “Truly Madly Deeply”, a la que seguiría “Un marido para mi mujer”, tras la cual realizaría la romántica cinta protagonizada por Ralph Fiennes. Tras su oscarizada película adaptaría a Patricia Highsmith con la notable “El Talento de Mr. Ripley”. En 2003 estrenó la floja “Cold Mountain” y en 2006 “Breaking and Entering”, ambas con Jude Law, con el que había coincidido en Mr Ripley. Su última película se encuentra en fase de postproducción, titulada “The Nº 1 Ladie´s detective Agency”.
Entre sus trabajos como productor destacan “La interprete”, “El americano impasible” o “Michael Clayton”.
Una dura perdida para el mundo del cine.
Descanse en paz.

Carlito´s Way, de Brian De Palma

Marzo 15, 2008

c_carlitos.jpgDiez años después de “Scarface” el director Brian De Palma y el actor Al Pacino volvieron a unirse para realizar una de las mejores películas de los 90.

1975. Carlito Brigante sale de prisión gracias a su abogado y amigo David Kleinfeld. Anteriormente traficante de droga, Carlito quiere dirigir su vida por el camino recto, con solo un recuerdo bueno de sus tiempos pasados, su amor Gail. A pesar de los esfuerzos que realiza, Brigante se verá envuelto de nuevo en el mundo de la corrupción y la traición del que esperaba huir.

Son muchos temas similares los que existen entre las dos películas que realizaron De Palma y Pacino. En ambas el protagonista es extranjero, mientras en “Scarface” era cubano aquí es puertorriqueño. El tema de los narcotraficantes vuelve a ser primordial en la trama, más suavizado en esta presente. Las salas de fiesta y las discotecas aparecen del mismo modo. Pero poco más.
Ahora bien, hay un aspecto en el que ambas películas difieren, y eso es en la personalidad y en el objetivo del protagonista. Mientras en la película del 83 Tony Montana buscaba ascender en el mundo de la droga y convertirse en dueño del narcotráfico en América, Carlito Brigante quiere huir del mundo que lo llevó a pasar cinco años en la cárcel marchándose a Las Bahamas, concretamente a “Paraíso”, para vender coches.

“Carlito´s Way” es una historia de redención, en que un hombre lucha por no caer en los errores del pasado salvando lo único bueno que existió en él, a la mujer de su vida. Cuando se reencuentren volverá a sentirse atraído por ella, aunque no protagonizarán un reencuentro entre dos amantes sino más bien un reencuentro entre dos amigos que van a charlar a una cafetería sobre lo que han hecho en este tiempo. A medida que se van viendo más la atracción va creciendo hasta concluir en esa maravillosa escena en que un loco y enamorado Carlito atraviesa la puerta del apartamento de Gail, mientras esta lo espera desnuda para unirse en un abrazo y hacer el amor como llevan esperando desde que se vieron.
Desgraciadamente Carlito se ve envuelto en una trama que escapa de su control por culpa de su abogado, cocainómano y oportunista. La única salida es huir con Gail a ese Paraíso que les está esperando en donde comenzar una nueva vida.
La palabra “Paraíso” tiene más repercusión de la que en un principio parece, pues no solo es el objetivo físico que anhela alcanzar el protagonista sino también el nombre del club que regenta durante un tiempo. Así pues tenemos a Brigante rodeado por ese sueño que cada vez está más cerca de sus dedos.

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Quizás más de uno se ponga las manos a la cabeza tras leer lo que voy a decir a continuación, y es que “Carlito´s Way” me emociona más que “Scarface” (lo que no quiere decir que no me guste, todo lo contrario). Tal vez la razón sea que como espectador uno siente más simpatía por Brigante que por Montana, pero es que además como película, está mejor ejecutada y desarrollada, devolviéndonos al mejor De Palma desde “Los Intocables” en cuestión de planificación y ejecución, consiguiendo una película emocionante, épica, trágica, con momentos de tensión como solo él sabe filmar, donde demuestra una vez más su excelente uso del panorámico. Tenemos sus magníficos travellings, su composición en el encuadre a la hora de mostrarnos en primer plano un personaje y al fondo, con excelente profundidad de campo, lo que está ocurriendo, dando información al espectador en todo momento.
Entre las secuencias más memorables se encuentran aquella en la que Brigante acompaña a su primo a hacer una “entrega” para acabar a tiro limpio en un local. De toda ella quizás lo más celebrado sea ese primer plano de las gafas de uno de los hombres del local mostrándonos lo que ocurre a las espaldas de Brigante, dando paso así un tiroteo donde el director hará gala contenida de su amor hacia la hemoglobina.
Ahora bien, cuando De Palma se marca un tour de force para aplaudir hasta saciarnos es en el tramo final, justo cuando Carlito visita a Kleinfeld en el hospital. A partir de ese momento presenciaremos la huida del protagonista. Un huida que comenzará en su club nocturno y acabará en la estación de tren Grand Central. La persecución por los vagones de metro contiene suspense extremo y la posterior caza por Grand Central es para quitar el hipo. El director se marca casi un plano secuencia para mostrarnos como Carlito llega a los andenes, teniendo cuidado en no copiarse a si mismo con respecto a su magistral secuencia en las escaleras de la estación de tren de “Los Intocables”. El resultado es Impresionante.
El final del film contiene un pesimismo esperanzador gracias al anuncio luminoso que cobra vida mostrándonos a una mujer bailando con un niño.

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El guión de David Koepp es soberbio, utilizando a Carlito como narrador mediante su omnipresente voz en off, lo cual eleva al misticismo la trama al conocer como acaba nuestro héroe.
La música corrió a cargo de Patrick Doyle, quien dotó al film de una atmosfera dramática adecuada, que nos alertaba de lo que íbamos a presenciar.
Al Pacino realizó una vibrante y apasionada interpretación como Carlito Brigante, el gangster que quiere escapar de su pasado. Sean Penn volvió a repetir con De Palma tras “Corazones de hierro” para dar vida brillantemente al cocainómano abogado de Brigante, un hombre movido por la avaricia y el oportunismo. La maravillosa Penélope Ann Miller es Gail, el personaje más limpio de toda la trama. John Leguizamo da vida a Benny Blanco, un aspirante a gangster que no hace buenas migas con el protagonista. Luis Guzmán es Pachanga, la mano derecha de Carlito. Viggo Mortensen aparece en el breve papel de Lalin, viejo socio de Bringate, ahora condenado a pasar su vida en una silla de ruedas.
Tanto Penn como Ann Miller fueron nominados a los Oscars como secundarios.

Para muchos es considerado erróneamente como una secuela de “Scarface”, pero no. “Carlito´s Way” es una película única, impresionante, impactante y fascinante. Bien podríamos traducirla como “El camino de Carlito”, “A la manera de Carlito”, o, como se tradujo en España, “Atrapado por su Pasado”. Pero tras verla y digerirla parece ser que hemos presenciado un réquiem una balada en honor a Carlito Brigante.

Lo Mejor: Prácticamente todo, pero los 20 minutos finales son para rememorarlos una y otra vez.

Lo Peor: Las comparaciones con “Scarface” y esa secuela que hicieron, ¿por qué?.

Promesas del Este, de David Cronenberg

Marzo 14, 2008

eastern_promises_poster.jpgDe entre las películas que llenaron las carteleras el pasado año, la última de Cronenberg fue, para un servidor, una de las mejores del año. Tras la notable “Una historia de violencia”, el director canadiense volvió a impactarnos con una historia turbia y cruda enmarcada dentro de la mafia rusa.

La película se abre con dos secuencias violentas como son el sangriento asesinato a base de cuchilla de un ruso en una peluquería por parte del dueño y su sobrino y la entrada de una mujer en un comercio pidiendo ayuda que se desmaya sobre su charco de sangre.
Ambos actos aparentemente no tienen nada en común, salvo los sangrientos que son, pero marcarán la vida de los protagonistas de la cinta.

Y es que de marcas trata esta película, de aquellas que nos recuerdan el pasado y de las que condicionan nuestro futuro.
Anna es una matrona que recibe la llegada de la chica moribunda y la atiende para salvar a la criatura que lleva en sus entrañas. La niña que nace recuerda a Anna la terrible perdida del hijo que ella esperaba y la empuja a buscar parientes que se encarguen de la recién nacida. Su búsqueda a través del diario de la madre del bebé la conducirá a un restaurante ruso regentado por Semyon, un anciano bastante amable y servicial que se ofrece a ayudar a Anna. En esa visita la matrona conocerá también a Nikolai, el chofer de la familia, y a Kirill, el hijo de Semyon.
Anna posee sangre rusa por parte paterna aunque no conoce nada de las costumbres de aquel país. Será su tío Stepan quién le recomendará que abandone la búsqueda de la familia de la niña, abandonándola a su suerte. Pero Anna no quiere hacerle caso ya que significaría perder otro bebé.
Nikolai trabaja como chofer para Semyon y mantiene una estrecha relación con su hijo Kirill. Aún se define como un simple chofer, Nikolai es el que se encarga de los trabajos sucios de la familia rusa a la que sirve. Tales actos no los hace solo por servir sino por alcanzar una meta: ganarse las estrellas. En la tradición rusa, un hombre lleva su vida y existencia tatuada por todo el cuerpo. Quien posea las estrellas en su cuerpo será considera alguien importante dentro de su clan.
De corte misterioso, serio y callado, Nikolai siente una simpatía instantánea por Anna, con la cual intentará tener una relación de amistad a duras penas. El asesinato acontecido en la barbería marcará el destino de Nikolai involucrándolo en una lucha entre clanes rivales. Su tatuado cuerpo obtendrá en el transcurso de los acontecimientos nuevas marcas que lo transformarán en un hombre respetado y temido, a la vez que solo y melancólico.

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El film retrata a la mafia rusa como pocas veces se ha visto. Recordando a clásicos del cine negro, vemos como son sus celebraciones, el respeto que recibe el jefe del clan, y los turbios negocios que esconden tras una fachada limpia (la prostitución). Además vemos el ritual de condecoración en que se ofrecen los tatuajes como si estos fueran medallas y aumentaran el rango de la persona a los que se les concede.
Por supuesto no perdemos detalle en las formas de ejecutar los actos más viles de los sicarios, con el degollamiento como modus operandus favorito. Hay que mencionar que en ningún momento utilizan pistolas ni armas de fuego sino instrumentos más artesanales como navajas y cuchillos.
Tampoco pierde la oportunidad de mostrar la mentalidad de la vieja Rusia por medio de dos personajes como son Semyon y Stepan. El regente del restaurante detesta Londres y el daño que le ha hecho ese entorno a su hijo, convirtiéndolo en un ser débil y manipulable, además de expresar abiertamente su odio a los homosexuales. Por su parte Stepam trabajó para la KGB y acusa al color de piel de la antigua pareja de Anna de la muerte del bebé que esta perdió.

Cronenberg levanta un guión correcto con una magistral puesta en escena austera, en donde hace gala de su violencia más cruda y real mediante secuencias de lo más impactantes, entre las que destacan por encima de todo dos.
La primera es la degradación doble que sufren Nikolai y una prostituta. El chofer es obligado por su amo, Kirill, a penetrar a una joven, mientras esta se muestra completamente ajena al acto. Lo cruel del asunto es la presencia vouyerista de Kirill presenciando el acto. Una vez que ha finalizado y Kirill se marche sucederá la que posiblemente sea la secuencia más triste y dramática de todas, como es el apagado canto de la chica mientras Nikolai la observa con síntoma de culpa.
La segunda secuencia es la más memorable de todas. La lucha en la sauna. No hubo en el pasado año secuencia más dura, cruda y acalorada que esta. Es tal la precisión con la que está rodada que nos hace inmiscuirnos en ella y sentir tanto calor como si de verdad estuviéramos ahí. La pelea es sucia y no se toma concesiones a la hora de mostrar a un Nikolai defendiéndose desnudo frente a sus atacantes. Los cortes, los golpes, la angustia, la sangre, todo lo siente el espectador, tanto que al final acabamos tan fatigados como el protagonista. Un prodigio.
Hay que resaltar el plano final del film, ejemplo de que una imagen vale más que mil palabras. Sin necesidad de secuencias aclaratorias ni líneas de dialogo, Cronenberg, mediante la elipsis, nos resume con ese plano a donde ha ido a parar el destino de nuestro protagonista

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A pesar de la violencia seca que muestra el film, existe una atmósfera de melancolía y tristeza, enmarcada en la época de Navidad, que empaña todo el metraje. Es muy loable el trabajo que hace Cronenberg mediante la ambientación, convirtiendo un frío e irreconocible Londres en un escenario más cercano al de aquellos países del este a los que el título hace mención y que se amolda a los distintos sentimientos de los protagonistas.
La atmósfera melancólica adquiere mayor fuerza gracias a la sencilla y perfecta partitura de Howard Shore, quien compone un triste y precioso tema principal, que ira en desarrollo durante todo el film.

El elenco interpretativo está formado por una correcta, y siempre agradable, Naomi Watts como Anna, personaje que pierde fuerza a mitad de metraje para recuperarla al final. Vincent Cassel compone uno de esos personajes inquietantes y turbios, bastante locos, que tan bien sabe componer el francés como es Kirill. Armin Mueller-Stahl compone otra de sus brillantes interpretaciones en la piel de Semyon, el patriarca de la familia para la que sirve Nikolai, un hombre de trato afable que esconde más de lo que aparenta. El director polaco Jerzy Skolimowski da vida a Stepan, el viejo ruso, tio de Anna, que conoce de primera mano los tratos con la mafia rusa. Sin embargo el que sorprende es Viggo Mortensen como Nikolai. El actor vuelve a repetir con Cronenberg dando vida al chofer y mano derecha de Kirill, Nikolai, de manera magistral, con un temple y una presencia para quitarse el sombrero. Su papel está lleno de fiereza, crueldad, remordimientos y tristeza a partes iguales. Un gran papel recompensado con Nominación al Oscar.

Una muy buena película de David Cronenberg, que contiene la que posiblemente fuera la mejor secuencia del pasado año, con un Mortensen en estado de gracia.

Lo Mejor: La dirección de Cronenberg. Mortensen. La Sauna.

Lo Peor: El personaje de Watts queda ensombrecido.

Figuras: Jack Bauer (Serie 24)

Marzo 14, 2008

Frecuentemente la fima McFalane Toys saca al mercado figuras relacionadas con exitosas series de TV como “The Simpsons” o “Lost”. Pues bien, como buen admirador de la serie “24″ no dudé en adquirir la figura correspondiente a Jack Bauer en su posición habitual, pistola en mano y zurrón colgado. La figura viene además con un escenario en donde situar la figura y enmarcarla. El detalle del rostro se acerca en extremo al real de Sutherland y los detalles en la ropa y la postura están muy conseguidos.
Otro excelente trabajo de McFarlane.

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Escenas: Eduardo Manostijeras

Marzo 12, 2008

Puesto que ya he aprendido a colgar videos (yo y mi torpeza con los ordenadores), inauguro nueva sección en la cual colgaré escenas que me gustan.
Para empezar nada mejor que una de las mejores secuencias dentro de la filmografía de Tim Burton. Pertenece a su Obra Maestra “Eduardo Manostijers”. Lo siento, pero no he podido encontrar el baile de hielo, que era lo que me proponia colgar. He optado por otra magistral secuencia como es el momento en que Edward está a punto de recibir un gran regalo por parte de una persona muy querida. El paso de alegría a tristeza que acontece es de lo más dramático que ha rodado el de Burbank, engrandecido por unos soberbios Depp y Pryce.
Disfrutadlo.

La Soledad, de Jaime Rosales

Marzo 10, 2008

la-soledad_b.jpgDe entre las cuatro nominadas de este año a los Goya, resaltaba una por el contrario de lo que suele suceder, y es que era para la gran mayoría desconocida. Se había estrenado en un limitado numero de salas ( y no en todas las ciudades) sin hacer mucho ruido, salvo su participación en el Festival de Cannes en la sección “Una cierta mirada”. La noche de la Gala de los Goya pocos podíamos presagiar el triunfo de tan minimalista película que conseguiría los premios a Mejor Películas, Dirección y Actor Revelación.

La historia nos narra la vida de dos mujeres. Adela se traslada con su hijo de 13 meses a Madrid para emprender una nueva vida, dejando a su padre en León. Antonia por su parte mantiene una excelente relación con sus tres hijas, a las cuales intenta comprender y hacer que se lleven bien. Cada una de ellas sufrirá diferentes tragedias que las marcarán, ya sea de forma directa o indirecta como son el cáncer, el separarse de la familia, el terrorismo, la incomunicación y la soledad.

Hay que aplaudir a la Academia por haber premiado una película tan arriesgada y minimalista como la de Rosales. Yo no diría que estamos ante un film de autor (pues considero a todos los directores autores para bien o para mal), sino más bien ante un film de arte y ensayo que tiene en su puesta en escena una de sus mejores bazas. Y es que Rosales narra las historias de Antonia y Adela de manera estática, con planos largos, deteniéndose en los personajes y sus acciones indefinidamente, alcanzando un cine intimista cercano al contemplativo sin caer en sentimentalismos. Este uso de planos tan largos en que el silencio y las emociones contenidas rodean a los personajes convierten al espectador en un espía, un mirón de la vida intima y privada de estos personajes.
Esto resulta aún más atractivo mediante la polyvisión que divide la pantalla en dos mostrándonos dos puntos de vista distintos de un mismo espacio y tiempo. ¿Qué consigue Rosales mediante esto? Reconozco que la idea de partir la pantalla en dos me parece interesante visualmente, ahora bien le encuentro dos pegas. La primera. ¿Sirve de algo? Porque lo que nos esta narrando desde dos puntos de vista bien podría narrárnoslo desde una sola perspectiva y guardarse dicho recurso en las conversaciones para así no caer en el típico plano-contraplano. La segunda. Hay un refrán que dice que lo poco gusta y lo mucho cansa. Pues bien, resulta algo monótono el excesivo uso del recurso polyvision para narrar la vida de las protagonistas, y más aún cuando lo hace en casi todo el metraje, que tampoco juega mucho a su favor con 130 minutos de duración.
Aún cuando no divide la pantalla en dos Rosales mantiene el equilibrio en la planificación ya sea mediante las líneas rectas de una pared o las de un botón para detener el autobús. Y si no es así, sigue manteniendo una planificación equilibrada poniendo a sus actores en medio del encuadre.

El guión esta repleto de silencios mediante los que los personajes se guardan todo lo que sienten por dentro, para lo cual se necesitan buenos actrices y actores que sepan transmitir esos sentimientos introvertidos. No hay duda de que si por algo se sostiene esta película, más allá de lo plenamente formal, es por su elenco interpretativo, y en especial, por las actrices. Con Sonia Almarcha y Petra Martínez a la cabeza componiendo los personajes principales de Adela y Antonia. Almarcha compone un personaje muy afable y cercano en la primera mitad de la película para luego sufrir un cambio que la envolverá en el más terrible dolor por culpa de un hecho inesperado (tanto que el espectador se queda de piedra). Martínez por su parte da vida a una señora mayor cercana a sus hijas, en especial de Nieves (Nuria Mencía), que padece cáncer y está sometiéndose a tratamiento para que este remita. Sus otras dos hijas, Elena (María Bazán) e Inés (Miriam Correa) tienen continuas peleas debido a las decisiones que toma su madre para el bienestar de ellas. Destacar a la altura de las dos protagonistas el trabajo de Miriam Correa como Inés, hija de Antonia y compañera de piso de Adela, sirviendo así como nexo de unión entre ambas. El conjunto consigue transmitir realidad a lo que sucede, a lo que ayuda el no ser muy conocidos ninguno de ellos. No dudaría en admitir que varias de las secuencias fueron improvisadas por los actores debido a lo cercanas y verdaderas que resultan, tanto que parece que estemos viendo un documental. Esta sensación se incrementa aún más al poseer todo el metraje una carencia absoluta de música.

En definitiva es una película arriesgada, destinada a una gran minoría, que habla del dolor y la soledad de manera intimista, aunque contemplativa en su puesta en escena.

Lo Mejor: Los actores. No cae en sentimentalismos.

Lo Peor: Es demasiado larga. Ha tenido que ser premiada para ser conocida.