El Mundo Perdido: Jurassic Park, de Steven Spielberg

Cuatro años después del incidente en Isla Nublar se descubre que existe otra Isla, Sorna, con dinosaurios. John Hammond mandará una expedición para que investigue a los animales sin involucrarse en su hábitat, pero pronto el equipo se las verá con otro grupo de hombres con objetivos muy distintos.

Estaba claro que tras el taquillazo que supuso “Jurassic Park” en cines y el éxito de ventas que tuvo la novela de Crichton habría segunda parte. Crichton bautizó la segunda novela como “El Mundo Perdido” en clara reminiscencia a la novela de Conan Doyle, y la Universal adquirió los derechos de forma instantánea como sucedió con la predecesora.
Steven Spileberg volvió a ponerse tras las cámaras cuatro años después de triunfar con “La Lista de Schindler” y “Jurassic Park”. Cuatro años en que se dedicó a crear su productora Dreamworks y a tomarse unas vacaciones. “El Mundo Perdido” debía ser otro ejercicio del estilo de la primera aunque sin explicaciones científicas, o sea un espectáculo mayúsculo. Sin embargo el resultado es más bien decepcionante llegando a ser, para un servidor, uno de los films más flojos de su director.

La premisa del film es bien interesante y da para un film de acción y aventuras bastante majo. Ian Malcolm se dirige a Isla Sorna para salvar a su novia, una paleontóloga, de los temibles dinosaurios. Ya en la isla se encuentran con que otro grupo de hombres persigue capturar a los dinosaurios para llevarlos a la civilización y mostrarlos al mundo. Si a esto añadimos que no existen vallas electrificadas y que el hombre está siempre expuesto a ser atacado por los dinosaurios la oportunidad de un gran film emocionante está servida, pero desgraciadamente no es así por culpa de algo tan primordial como es el guión.
Si David Koepp consiguió algo decente en “Jurassic Park” fue el encontrar equilibrio entre ciencia-ficción y aventura mediante diálogos y explicaciones de lo más verosímiles y creíbles. Pues en “El Mundo Perdido” olvida lo que son los diálogos y pone en boca de los protagonistas frases absurdas en situaciones límite que no vienen a cuento. Ese momento en que Malcolm, Sarah y Nick están suspendidos en el precipicio y Edy les pregunta si desea algo más que una cuerda y responden como si estuvieran en un McDonalds es de vergüenza. Si a eso le añadimos la presencia de una niña, supuesta hija de Ian Malcolm (aunque de nulo parecido), que no hace más que incordiar, nada bueno tenemos. El equipo de Malcolm tampoco es que este lleno de lumbreras. Edy es un ingeniero que no sabe ni donde se mete y que parece tener menos de dos dedos de frente, un personaje absolutamente innecesario que bien podría haberse fusionada con el de Nick, fotógrafo cuya mayor afición son las mujeres. Sarah es posiblemente el mejor tratado del conjunto, siendo la paleontóloga y novia de Malcolm.
Uno de los aspectos más arriesgados e interesantes es el poner como protagonista a un secundario de la anterior película como es Ian Malcolm. El problema está en que el personaje, a pesar de estar interpretado por el mismo actor, no es el mismo. ¿Dónde están su ironía, sus ganas de cachondeo, sus gafas oscuras? Nada, el nombre es el mismo pero el hombre no. Es más, a pesar de ser protagonista junto a su equipo llega un momento en que poco nos importa lo que les ocurra, siendo más interesante la historia del cazador Roland, obsesionado con capturar un Tiranosaurio.

Por suerte, aunque poca, no toda la película es un despropósito. Tenemos buenas secuencias como son la de la cacería en homenaje directo a “Hatarí!” de Hawks donde los cazadores hacen su entrada y vemos su peculiar e innovadora forma de cazar. Las escenas del Tiranosaurio vuelven a ser espectaculares, siendo la del remolque y posterior caída en precipicio la mejor de ellas. El monstruo adquiere mucho más protagonismo en esta cinta, siendo trasladado a Nueva York, donde campará a sus anchas, y donde Spielberg homenajea a “King Kong” con ese Rex deteniéndose frente a la gran ciudad.
Los raptores vuelven a tener su momento de gloria al final, cuando atacan a los cazadores entre las hierbas y el posterior enfrentamiento con Malcolm, Sarah y Kelly. Eso sí, los violentos dinosaurios no dan ni la mitad de miedo que en la anterior, siendo vergonzosa la manera en que la niña se deshace de uno de ellos y el posterior comentario que hace su padre al respecto.

El ritmo de la cinta está bastante desequilibrado en contra de lo que debería ser. Tal vez la primera vez que se ve resulta muy llevadera y entretenida pero si se revisiona comprobamos que estamos ante un film que no hace sino revisitar lugares conocidos de la anterior película careciendo completamente de alma en su conjunto. Lo cual solo nos lleva a una conclusión, el equipo no estaba motivado para hacer esta película, destinada únicamente a arrasar taquillas.
Los efectos especiales de ILM son los únicos que vuelven a dar el do de pecho, junto con alguna que otra secuencia suelta bien dirigida y planteada. La música de Williams contiene un nuevo tema principal maravilloso pero nada comparable a la anterior composición. Janusz Kaminski, ya inseparable de Spielberg, se encargó de la fotografía, a la que doto de más oscuridad respecto a la anterior.

Jeff Goldblum vuelve a dar vida a Ian Malcolm, pero sin apenas continuidad psicológica, salvo por rememorar su vieja frase de que la vida se abre camino. Julianne Moore da vida a Sarah de manera sencilla y sin complicarse mucho. Vince Vaughn es Nick, el fotógrafo. Pete Postlethwaite es Roland, el mejor personaje del film cuyos minutos saben a poco. Peter Stormare es un cazador que cae presa de los compis. Arliss Howard es Peter Ludlow, el sobrino de Hammond que dirige la expedición cacería en busca de levantar el imperio caído que ha heredado de su tío. Richard Attenbourough vuelve a dar vida, en plan cameo, a John Hammond.

A pesar de volver a reventar taquillas y volver a ser nominada al Oscar para Mejores Efectos Especiales, el resultado es una película bastante floja que contiene secuencias buenas dentro de un conjunto endeble debido al insulso guión.

Lo Mejor: Los FX. La secuencia del remolque en el precipicio.

Lo Peor: El guión no tiene por donde cogerse.

5 comentarios para “El Mundo Perdido: Jurassic Park, de Steven Spielberg”

  1. angel Dice:

    Bueno desde mi punto de vista el guión de la original no era nada del otro mundo tampoco, pero esta, con esa secuencia del remolque que es de lo más tenso que he visto en el cine y aquellos momentos en los que los dinosaurios avanzan por el campo y sólo vemos el efecto que causan en la hierba, sin verlos directamente, valen más que la anterior…
    Y Julianne Moore, ummmmm
    ummmm
    ummmmm

  2. Ramón Dice:

    Cuando la vi en cine sali encantado pero tras verla varias veces posteriormente, y sobre todo en sesión doble con la primera pierde cantidad. Posee secuencias buenas, si, pero no tiene el encanto ni la emoción, por no decir la magia, que posee la primera para mi gusto.

    Saludos.

  3. JORGE Dice:

    saldra el doctor malcom en la 4 serie?

  4. Alejandro Dice:

    No me gustó la primera demasiado por el guión, aunque el impecable rodaje y escenas como las del agua, hacen recomendable su visionado. La segunda parte ea infumable. Lo de la “hija” roza lo esperpéntico. Si no nos van a dar una explicación al respecto, ¿por qué ponen como hija de uno de los judios más famosos del cine a una niña negra?. Supongo que sería una sútil estratagema para que no pensáramos en lo insulso del guión, en el cambio de personalidad del personaje del protagonista o en cualquier otro de los fallos de la pelí.
    Julianne Moore, actriz a la que adoro, demuestra de nuevo lo rara que es en ocasiones para elegir papeles. Supongo que lo haría por dinero porque otra explicación…

  5. Ramón Dice:

    Bueno, la Moore tiene más de alguna pelicula discutible (Next), aunque es una formidable actriz y no nos quepa duda de que el cheque debe ser cuantioso para aceptar participar en semejantes peliculas.

    Saludos.

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