Archivo de Julio 2008

BSO: The Dark Knight

Julio 28, 2008

Que el tándem Zimmer-Newton-Howard vuelva a unirse siempre es una buena noticia para los amantes del cine. Los compositores vuelven a colaborar para la composición de la secuela de “Batman Begins” sin desmarcarse mucho del trabajo que hicieron para aquella, pero ofreciendo una faz algo más oscura y anárquica. No abundan los temas románticos ni dramáticos, sino más bien los oscuros y tergiversados. El “Why so serious” de Zimmer con el que se abre el disco es ya una excelente carta de presentación, apenas hay una composición racional, toda ella parece improvisada, llevada a cabo por una mente enferma, como la del personaje que representa. El tema de Batman se repite a partir del segundo track, con su particular apertura, aunque en mi opinión ha evolucionado. El tema más dramático y melancólico es el referente a “Harvey Two-Face”, obra de Newton-Howard. De entre los temas más potentes y épicos destacan “Like a Dog chasing cars” y “”Agent of Chaos”. El track final, en contra de lo que suele ser habitual, acaba de forma dramática y con el mismo sonido desincronizado con el que se abre el CD.
Una banda sonora que gana con cada audición y que en la película puede dar grandes momentos.

4/5

Hancock, de Peter Berg

Julio 26, 2008

John Hancock es un superhéroe que vive en la ciudad de Los Angeles que ayuda a erradicar el crimen en la ciudad. Sin embargo sus actos no salen todo lo bien como quisiera el héroe debido a su adicción al alcohol y a sus continuas meteduras de pata que destrozan más de lo que salvan. Pronto Hancock tropezará con un relaciones públicas que le ayudará a cambiar su imagen ante las personas.

Una idea mal aprovechada. Esa es la sensación que tiene uno al terminar de visionar la nueva película del hipertaquillero Will Smith. Su punto de partida, la vida un superhéroe alcohólico y gamberro, bien podría haber dado para una nueva radiografía o relectura del superhéroe contrapuesta a la que nos ofreciera Shyamalan con su excepcional “El Protegido”. Si en el film de Willis se trataba de examinar las fisuras internas de un hombre indestructible analizando sus miedos e inseguridades ante sus poderes, en el film de Peter Berg se desaprovecha la oportunidad de narrarnos otra vertiente, como es la soledad de un héroe que no sabe de dónde viene ni por qué es como es, y al que el mundo le ha dado la espalda por sus malos hábitos.
Si bien el film se abre con las continuas meteduras de Hancock para hacer el bien (detener a unos maleantes clavando el coche encima de un edificio; salvar a Ray de una muerte por un ferrocarril provocando daños mayores) y sus adicciones a beber y a no aguantar a nadie que le insulte (incluidos niños) pronto derivará hacia una vertiente tan comercial y manida como es la redención del héroe y su integración frente al mundo, que volverá a admirarlo. De acuerdo, eso es un tópico que dentro de lo que cabe no habría hecho mayor daño al film si se hubiera desarrollado bien, el mayor problema es cómo cambia la trama en el ecuador de la cinta, al descubrirnos a otro ser igual a Hancock. La película en ese momento se transforma absurdamente pillando al espectador desprevenido y atónito, queriendo ser un giro de guión inteligente para demostrar que sus creadores no saben muy bien que contar. Esto puede ser debido a la cantidad de reescrituras de guión a las que ha sido sometida la historia (en un principio titulada “Tonight, He comes”) que no han hecho sino perjudicar una idea interesante.

Peter Berg ya demostró tener vertiente gamberra en la divertida “Very Bad Things” y un estilo visual, heredado de su padrino Michael Mann (con pequeño papel en la película), en “La Sombra del Reino”. Pero en “Hancock” el director se pierde, no solo en sus innumerables ideas mal encadenadas, sino que Berg no sabe muy bien qué tipo de atmosfera darle al film. De pronto vemos a un Hancock triste y dolido sobre el tejado de la familia que lo ha acogido para justo después ser testigos de varios tropezones del héroe vía YouTube. Ni siquiera sabe realizar buenas secuencias de acción como la de apertura o la del combate entre Hancock y su igual femenina (a la cual le sombrean los ojos y la visten de negro para acentuar más su antagonismo). Además de esto el film posee ciertos altibajos de ritmo que entorpecen la narración como son las escenas de Ray intentando vender a unos empresarios sus distintas ideas “Todo Corazón” o aquellas en que se nos muestra a Hancock entre rejas repitiendo una y otra vez “Paso”.

A pesar de todas estas cosas la película está resultando un éxito haya donde se estrena y eso es debido a su protagonista, el rompetaquillas Will Smith. Reconozcamos que el actor se esfuerza en cada proyecto en que interviene y que aquí vuelve a llenar la pantalla cada vez que aparece. Como Hancock el actor está más que a gusto, puede dar rienda suelta a su humor gamberro contenido y además mostrar su lado dramático. Desgraciadamente el personaje no está todo lo perfilado que debiera y quedan muchas incógnitas sobre él, como por ejemplo por qué el águila lo representa ya sea en su gorro, en su espalda cuando se pone el traje, o cuando va a rescatar a la policía que está atrapada en un tiroteo que pasa junto a la estatua de una. Puede que sea porque el águila es un animal noble y fuerte, justo lo que se espera de él, o tal vez porque vuela. No queda claro, pero debe tener un significado que los creadores no han querido decir.
Acompañan a Smith Charlize Theron, culpable del cambio de giro que da la película transformándose en una dominatrix con reminiscencias a Tormenta de “X-Men”. Jason Bateman es Ray, el relaciones públicas que quiere cambiar la imagen pública de Hancock convirtiéndolo en un héroe de su talante.

Entre los productores del film se encuentran Michael Mann y Jonathan Mostow , primeras elecciones como director, y Akiva Goldsman, artífice de las reescrituras de guión a las que fue sometido el film.
Aún a pesar de ser una extraña mezcla de ideas inconexas la película es lo es, una comedia veraniega de corta duración (y menos mal) a mayor gloria de un Smith que vuelve a demostrar ser capaz de levantar todo en lo que interviene.

Lo Mejor: Smith.

Lo Peor: Es un cocktail de ideas mal mezclado.

Insomnio, de Christopher Nolan

Julio 24, 2008

El detective Will Dormer y su compañero Hap Eckhart son enviados a Alaska para investigar el asesinato de una joven mientras en su ciudad se prepara una investigación de Asuntos Internos contra su departamento.

Remake de la película escandinava de mismo título de 1997 (y que no negaré no haber visto) Christopher Nolan realizó su particular visión sobre la misma con los elementos que le han convertido en autor cinematográfico como son la dualidad, la culpa y la obsesión.

La dualidad nos es mostrada a través de dos personajes tan diferentes como el policía y el asesino. Tanto el agente Dormer como el escritor Walter Finch han experimentado la sensación de cometer crímenes. El uno (Dormer) al falsificar pruebas que condenaran a un asesino, el otro (Finch) por haber asesinado a una joven admiradora suya. Ambos pasan noches en vela sin poder dormir, atormentados por sus actos. Sin embargo Finch, con el paso de los días, conseguirá controlar su angustia y aceptarla, consiguiendo conciliar el sueño una vez más, con su vista puesta en experimentar de nuevo el asesinato. Esto concretamente es lo que diferencia a uno de otro, lo que hace que Dormer adopte la actitud correcta frente a Finch y lo que nos lleva al terreno de la culpa.
Un mal policía es aquel que no puede dormir por tener la conciencia intranquila. Así cita la agente Burr a su admirado Dormer unas palabras que el policía conoce bastante bien y que están haciendo mella en él. Si bien ya al principio el veterano agente teme ser descubierto por falsificación de pruebas, esto se incrementará con el asesinato accidentado de su compañero Hup mientras persiguen a Finch. Dormer no parara de preguntarse si lo hizo accidentalmente o si es lo que quería, más aún al enterarse de que Hap lo iba a delatar. Así comienza para Dormer unas largas noches diurnas interminables donde su alma se torturará por el acto presente a la vez que rememorará su inaceptable, aunque justa, acción pasada. La única forma que tiene Dormer de limpiar sus pecados es atrapando a Finch e impidiendo que su admiradora, la agente Ellie Burr, se convierta en otra persona como él, que se salte las reglas por muy justo que le parezca.
La obsesión siempre está presente en el género policiaco y aquí rodea a los tres personajes principales. Dormer busca atrapar a Finch a pesar de que este le hace chantaje y puede contar lo de Hap. Finch está obsesionado con culpar del asesinato al exnovio de su víctima y así demostrar ser tan inteligente como los personajes de sus novelas detectivescas. Pero también habla de otra obsesión, la de la agente Burr por convertirse en una buena agente de policía en un mundo de hombres.

Alaska es un personaje más dentro de la trama y es un ejemplo de cómo sacar partido a un escenario. Si ya es duro quedarse dormido, más duro es hacerlo en un lugar donde nunca anochece. Así Alaska se convierte en el purgatorio de Dormer, el terreno donde sus pecados le persiguen allí donde van y donde el sueño no llegará hasta que haya limpiado su conciencia (maravillosa la escena final con esa inolvidable frase de Pacino que resume todo).

Christopher Nolan dirige la película de manera sobria y lenta, que no aburrida, adentrándonos en los pensamientos de Dormer, y enmarcándola dentro de una atmosfera azulada y fría, acorde con el escenario donde se desarrolla. Nolan se marca grandes secuencias donde el miedo y la inseguridad hacen gala, como es la inolvidable entre la niebla, climax donde se desatará la tragedia que envolverá a Dormer hasta el intenso final. El guión corre a cargo de Hillary Seitz, creando buenas frases que definan la psicología de los personajes, aunque desgraciadamente no aproveche todos cuanto puede.
Como suele pasar en todas sus películas, el director sabe centrarse en los actores para dejar que se desenvuelvan. Para la ocasión contó con tres pesos pesados. Robin Williams mostraba su cara más turbia y desagradable dando vida de manera sutil, sin grandes aspavientos ni muecas, haciendo doblete ese año con su inquietante personaje para “One Hour Photo”. Hilary Swank esta correcta como la agente Burr, encargada de investigar la muerte de Hap. El que está en estado de gracia es Al Pacino, concediéndonos uno de sus últimos mejores papeles como el agente de policía Dormer. Pacino va progresivamente transmitiéndonos una energía que mengua a medida que avanza el film y que sus parpados son incapaces de cerrarse. Mencionar la breve participación de la maravillosa, e infravalorada, Maura Tierney como encargada del hotel donde se hospedan Hap y Dormer.

Un brillante thriller psicológico donde Christopher Nolan hace gala de sus más profundos intereses, que seguiría explotando en sus posteriores obras, y donde Pacino demuestra ser de los más grandes.

Lo Mejor: La ambientación. La secuencia entre la niebla. Pacino. El final.

Lo Peor: Algunos personajes secundarios merecían más protagonismo.

Trailer: Watchmen

Julio 18, 2008

Uno de los proyectos cinematográficos más esperados para el próximo año es la adaptación que ha realizado Zack Snyder (“300”) sobre el mastodóntico (e imprescindible) comic de Alan Moore y Dave Gibbons “Watchmen”. Con estreno previsto en Marzo de 2009 hoy se ha lanzado el primer tráiler que nos demuestra que Snyder ha vuelto a hacer lo mismo que en su anterior obra, copiar plano por plano el comic consiguiendo que las viñetas cobren vida. A primera vista resulta bastante prometedor, y si lo han hecho bien estaríamos hablando de una de las películas del próximo año.
Esperemos que no defraude, este avance no lo ha hecho.

Un Domingo Cualquiera, de Oliver Stone

Julio 17, 2008

El equipo de futbol de los Miami Shark no pasa por su mejor momento al no conseguir niguna victoria. A esto se le suma la baja de su quarterback estrella, el legendario Cap Rooney, y su sustitución en la figura del joven Willie Beamen, que pasará de ser un jugador anónimo a una superestrella.

Reconozco que no soy un gran admirador del deporte, y mucho menos del futbol americano, pero esta película de Oliver Stone, gran amante de este deporte, es una de las mejores que ha retratado ese mundo.
Como film se centra en una crisis dentro del equipo protagonista, los Sharks, pasando por cada uno de sus componentes, desde el quarterback hasta el enfermero. Así pues la película trata de ser un reflejo sobre los distintos motores que componen un equipo de futbol consiguiendo acercarnos más a ese mundo que se esconde tras el banquillo y a esos hombres convertidos en dioses por todos aquellos que van a verlos cada domingo jugar.
A pesar de estar enmarcada dentro del género deportivo, es una historia épica sobre un grupo de hombres, de colosos, que deben dar lo mejor de sí mismos para complacer a la muchedumbre que grita sus nombres. Como dice el médico del equipo, son gladiadores, los guerreros que se enfrentan cada fin de semana contra otros iguales en un estadio realizado bajo los arquetipos del Coliseo.
Oliver Stone sabe muy bien lo que está narrando, y no duda en compararlo con la película por excelencia que mejor ha retratado un espectáculo romano, “Ben-Hur”, en esa conversación que mantienen Beamen y el entrenador utilizando sabiamente el montaje en paralelo con la película de Wyler.

A pesar de ser una película coral, podemos citar tres personajes que explican el mundo deportivo.
En primer lugar Willie Beamen, típico chico que sale de la nada tras mucho tiempo chupando banquillo para demostrar que es el mejor, o eso es lo que piensa. Es la novedad. Beamen no es más que otro jugador que está saboreando su momento de gloria, como lo saboreó Cap Rooney, sin pensar en que eso tendrá un final.
Tony D´Amato es el entrenador del equipo, vieja gloria y amigo personal del fundador del equipo, D´Amato sufre lo mismo que su amigo Cap, su tiempo ha pasado, ya no es el numero uno de antaño que ganaba grandes títulos y hacía rugir a sus hombres. Es de la vieja escuela, la voz de la sabiduría, el que debe hacer que hombres con ínfulas de estrellas trabajen como uno solo para ganar.
Christina Pagniacci es la nueva propietaria del club. Hija del fundador, la nueva jefa querrá hacer limpieza en todos los ámbitos, eliminando los viejos troncos que no pueden dar más de sí (Cap Rooney, D´Amato) por savia nueva con ganas de ganar (Beamen). Es la representación del capitalismo dentro de todo negocio, la que se preocupa más de los números que de sus trabajadores. Pagniacci no solo representa la novedad por los continuos cambios que quiere hacer sino porque es una mujer dirigiendo un mundo de hombres, con lo cual debe demostrar en todo momento que tiene el control.

“Un Domingo cualquiera” trata también sobre el reemplazo, el mirar hacia el futuro a la hora de dirigir un equipo de futbol. Casi todos los personajes de la cinta o viven su momento de gloria o de decadencia, y será a estos últimos a quienes les toque abandonar honrosamente, con la cabeza bien alta. Y no solo hablo de los jugadores, sino del entrenador y del médico.

El título hace referencia a todos esos domingos que salen los jugadores al campo de batalla, pero esconde más bajo su coraza. Un domingo cualquiera puedes ganar o perder, lo que marca la diferencia es si lo haces como un hombre o no. O sea que pase lo que pase debes aceptarlo y afrontarlo con la cabeza bien alta. Eso es lo que diferencia a los buenos jugadores de los del montón. En el equipo de los Sharks seremos testigos tanto de lo uno como de lo otro.
Oliver Stone no se corta un pelo a la hora de mostrar la crudeza dentro del campo de futbol (ese ojo) y la vida privada de los futbolistas, que gastan todo su dinero en placeres de lo más variopinto. Mujeres, drogas, coches, todo está al alcance de su mano durante un tiempo. Es triste comprobar cómo jugadores de primera con familia se dedican a pasar sus ratos libres nifando cocaína y acostándose con otras mujeres, o arriesgando su vida en el campo solo por ganar más y más dinero.

El director realiza una película épica no solo en contenido sino en forma. El inicio no podría ser mejor. Comienza como algo minimalista, un balón detenido en la hierba, de repente una mano ensangrentada se posa en la pelota y se desata la tormenta. Los truenos rugen a la par que el entrenador al ver a sus guerreros perdiendo una vez más.
Stone no da un respiro al espectador durante los 135 minutos que dura la película gracias a su montaje dinámico en donde casi todos los planos no sobrepasan los 30 segundos de duración. Es como si Stone jugara en la sala de montaje a pasar la pelota. Ahora este plano, ahora este, y entre medias dos centésimas de segundo de este otro consiguen que el director nos este ofreciendo un espectáculo como el que viviríamos en un estadio viendo a esos chicos dando el do de pecho a la hora de pasarse el balón.
Hay momentos que beben mucho del videoclip y no es casual, casi todos ellos aparecen cuando los protagonistas son los futbolistas o más concretamente Willie Beamen, rematado con ese (horroroso) videoclip insertado que nos describe su ascenso en el panorama futbolístico.

El reparto es de primera. Al Pacino da vida al enérgico Tony D´Amato ofreciéndonos otro recital interpretativo donde sus gestos, sus miradas y sus gritos pueden ablandecer a gigantes de dos metros. Cameron Diaz muestra su seriedad interpretativa a las órdenes de Stone para dar vida a Christina Pagniacci, la nueva propietaria del equipo que debe enfrentarse a viejas glorias que han formado parte de su vida desde que era una niña. Dennis Quaid es Cap Rooney, famoso quarterback de los Sharks que está viviendo su ocaso deportivo, con D´Amato como máximo apoyo a su lado. Jamie Foxx, aún no era el actor hiperconocido de hoy día, pero bien puede ser su interpretación en este film un reflejo de su carrera cinematográfica. Él es Willie Beamen, el cual en manos de otro director habría sido protagonista de una película más de superación personal, pero que en manos de Stone es un engreído niñato que cree estar por encima de sus compañeros. James Woods es Harvey Mandrake, el médico del equipo, aficionado a mantener relaciones con animadoras. Matthew Modine es Ollie Powers, el reemplazo de Mandrake al frente de la salud de los jugadores. Aaron Eckhart es Nock Crozier, el sustituto futuro de D´Amato para dirigir al equipo. Lauren Holly es Cindy Rooney, esposa de Cap, se antepone a la idea de que su marido abandone el futbol. Elizabeth Berkley es una prostituta que quiere sacarle todo el dinero que pueda a D´Amato. Charlton Heston da vida brevemente a un Comisionado y el propio director se reserva el papel de comentarista deportivo.

Oliver Stone realizó un gran trabajo al acercarnos al futbol americano, su triunfo es mayor al conseguir que unos negados al deporte, como yo mismo, vibraran con su film. Es duro, vertiginoso, dramático, épico y vibrante. Un gran espectáculo.

Lo Mejor: Es un espectáculo digno del deporte que homenajea.

Lo Peor: Puede dar una imagen del futbol algo extremista (¿O no?).

Poster: The Dark Knight

Julio 12, 2008

La campaña de promoción de “The Dark Knight” sigue viento en popa a seis días vista de su estreno en USA, (aqui somos prngados y tenemos que aguantarnos un mes) con las entradas ya agotadas para su primeros días, lo que la coloca como el estreno más esperado del año, y posiblemente el más taquillero.
No solo eso, las criticas elogian esta secuela como una de las mejores peliculas del año y poniendola a la altura de “Heat” o “El Padrino II”. Esto es un arma de doble filo pues las expectativas pueden incrementarse de tal forma que salgamos algo desilusionados del cine a pesar de que sea una buena pelicula.
Sobre el poster presente diré que es el mejor de todos los lanzados. Un collage realizado por cartas de Joker que forman el rostro del hombre murcielago y que esconde mucho más detalles de lo que aparenta a primera vista. Seguramente no lo utilicen como el oficial por lo arriesgado que es, pero para un servidor es el mejor cartel que existe sobre la secuela, junto con el de espaldas del Joker.
Por cierto que han salido actualizaciones de casi todos los posters pintados por el Joker y consiguiendo que carteles tan flojos como el de Batman en contrapicado con el edificio en llamas o el que sale disparado por la ventana sean verdaderas maravillas. A ver si Warner tiene agallas y los utiliza como imagenes promocionales en los cines.

A la caza, de William Friedkin

Julio 12, 2008

El Agente de policía Steve Burns recibe la misión de encontrar a un asesino de homosexuales introduciéndose en los turbios bajos fondos de clubs nocturnos gays.

Llevaba tiempo queriendo ver esta película, no solo por Al Pacino, sino por su director, William Friedkin, hoy en muy baja forma, que supo crear películas de referencia como “French Connection” o “El Exorcista”, además del reivindicable policiaco “Vivir y morir en L.A.”. La sensación que me ha provocado “A la Caza” es similar a la que me provocó en su día “El Exorcista”, un malestar general durante su visionado por la crudeza y extremismo con la que el director muestra el mundo gay a finales de los 70.

La trama gira en torno a un policía que se infiltra entre homosexuales para atrapar a un asesino. Hasta ahí parece una película policiaca interesante. El problema surge cuando descubrimos que todos los homosexuales del film son clichés basados en los Village People y que nos recuerdan a los barbudos que regentaban La Ostra Azul en “Loca Academia de Policia”. No digo que no haya homosexuales así, pero que todos los que muestre el film estén cortados por el mismo patrón o sean travestís resta veracidad al relato.
Eso por un lado, por otro lado tenemos el mal rollo que nos provoca ver los crueles actos que realiza el asesino con sus víctimas, el más memorable, y altamente terrorífico, es aquel en que acaricia con su afilado cuchillo el pezón de su próxima víctima, coronado con el asesinato mediante cuchilladas en la espalda, similar al que se muestra en “Zodiac” de Fincher.
Es como si Friedkin quisiera incomodar al espectador introduciéndolo en los bares gays con una atmosfera malsana desde el principio en que unos policías abusan de unos travestías pasando por esos planos que muestran un mar de velludos varones sudando y amándose entre sí dentro de los clubs.

La película posee dos partes como son la infiltración de Burns dentro de ese mundo y una segunda en que el agente descubre a su presa y comienza a acosarla hasta atraparla.
Pues bien, si la primera parte posee esos momentos visuales de incomodidad la segunda demuestra que Friedkin no sabe exactamente que contar, echando por la borda la trama detectivesca. La película comienza haciendo alusión al asesino mediante un brazo amputado, para posteriormente no hacer más mención a las amputaciones, solo al cuchillo. En ningún momento se nos dice porque el asesino actúa así, ni aún con los recuerdos de su padre, y la forma que tiene Burns de cazarle es de lo más inverosímil, por no hablar de ridícula con los dos vestidos de la misma manera, en plan moteros.
El final bien podría significar que hay muchos más detrás de lo que parece con ese primer plano de los ojos de Burns mientras su novia se pone su uniforme de infiltrado. Eso podría decirnos que el verdadero asesino de la trama no es el que han cazado sino cualquier otro, incluso cabe la posibilidad de que Burns, tras haber sido exprimido por el caso y haber compartido tantos momentos con homosexuales, se haya convertido en asesino. Claro que eso queda en la opinión de cada uno.

Según cuentan Friedkin no ha sido nunca un excelente director de actores, a pesar de haber contado con verdaderas figuras de primer orden, y de que varias de ellas estuvieran nominadas al Oscar o lo ganaran. Decir que Al Pacino resulta ajustado en su papel sería quedarse corto. El magnífico actor no pega ni con cola como agente infiltrado por muchos abdominales y mucha camiseta corta que se ponga. Su mirada en algún que otro momento da fe de lo gran actor que es, pero no basta para el personaje en esta ocasión. Le secundan Paul Sorvino como el capitán Edelson, culpable de introducir a Burns dentro de ambientes que lo volverán algo desquiciado. Karen Allen es Nancy, novia de Burns, un personaje que pinta bien poco dentro de la trama.

Una película para ver y olvidar, que contiene escenas de lo más discutibles. Posiblemente el policiaco mas flojo del director junto a “Jade” que engrandece sus trabajos para “Vivir y morir en L.A.”.

Lo Mejor: Algún que otro momento en que la atmosfera habla por sí misma.

Lo Peor: Muestra una visión demasiado extremista y ridícula del mundo homosexual, además de no crear una trama policiaca decente.

Trailer: 007:Quantum of Solace

Julio 3, 2008

En Noviembre Daniel Craig volverá a visitar nuestras pantallas con licencia para matar, y vengarse, como el agente James Bond. La trama de “Quantum of Solace” se situa inmediatamente después de “Casino Royale” consiguiendo así una continuidad inexistente hasta entonces en la franquicia. El solvente director Marc Forster se pone tras la cámara para, en principio, seguir la línea trazada en la anterior Bond, donde se reinventaba al agente del MI6. El teaser trailer promete, y mucho.