Archivo de Agosto 2008

Superman, de Richard Donner

Agosto 31, 2008

En el lejano planeta Krypton un científico y su esposa envían a su hijo pequeño a la Tierra para que se salve de la inminente destrucción a la que se verá sometido su planeta. El niño crecerá desarrollando unos poderes sobrehumanos con los cuales proteger a la humanidad.

Si existe una película de comic por excelencia esa es “Superman”. Fue la primera película que se tomó realmente en serio a un personaje de viñeta trasladándolo a la pantalla grande con honestidad y haciéndonos creer lo imposible: que un hombre podía volar.
Superman había protagonizado ya multitud de seriales televisivos pero nunca había debutado en cine cómo tenían planeado los Salkind, artífices de la película. Se pusieron en contacto con la Warner, propietaria de DC Comics, para financiar la película pero al final tan solo acordaron que la Major la distribuiría y los Slakind se encargarían de financiarla por completo. Los productores se pusieron manos a la obra para escoger un guionista a la altura de los resultados imaginados, y nadie mejor que Mario Puzo, escritor y guionista de “El Padrino”. Como actores para intervenir en la película querían a Marlon Brando y Gene Hackman para los personajes de Jor-El y Luthor respectivamente. A Brando lo consiguieron por una atmosférica suma de dinero, mientras Hackman rechazó el ofrecimiento la primera vez. El resto del reparto estaba lleno de caras conocidas como Ned Beatty, Trevor Howard o Glenn Ford.
El director escogido fue Guy Hamilton, pero por razones personales con las localizaciones donde debían filmar se bajó del barco. Fue entonces cuando entró en escena Richard Donner, que había obtenido un excelente resultado con “La Profecía”, para tomar las riendas. Lo primero que hizo Donner fue llamar a su amigo Tom Mankiewicz para retocar el guión de Puzo, puesto que le parecía sobrecargado de comedia y lo que buscaba era algo más serio y cercano a la realidad. Con estos cambios y tras conversaciones con Donner, Gene Hackman accedió a participar.
En realidad Superman era una película partida en dos, con vistas a ser la primera estrenada en 1978 y la segunda en 1979. Donner filmaba secuencias pertenecientes a los dos films, pero viendo en el calendario que no daría tiempo a terminar la primera para el estreno se concretó que se centrará en esa bajo la supervisión de Richard Lester, el cual reemplazaría a Donner para acabar el segundo film tras las malas relaciones que acabó teniendo con los Salkind.
A pesar de los roces y los enfrentamientos, “Superman” llegaba a los cines en la fecha prevista anunciada a bombo y platillo, con un arma secreta escondida que no era otro que el actor que encarnaba al héroe. En contra de los candidatos de los Salkind, que querían a estrellas de primer orden, se eligió a un desconocido que hiciera más creíble al personaje de Superman para el público, tan bien lo hizo el actor que llevó toda su vida el estigma de ser Superman hasta el desafortunado fin de sus días.

El principio de la película es sencillamente sobrecogedor y emocionante. No me refiero a la parte de Krypton, sino a los títulos de crédito. Nunca una película basada en un comic ha tenido una apertura tan vibrante. Se abren las cortinas de un cine y aparece proyectada en una pequeña pantalla de cine una película en blanco y negro que nos marca 1938 apareciendo el primer número de Action Comics a medida que la voz en off de un joven lector nos lee las primeras frases. De repente aparecen unas letras que traspasan dicha pantalla e inundan el gran panorámico, la música de John Williams empieza a coger fuerza, los nombre de Brando y Hackman surcan el espacio y el director Richard Donner ve su nombre como autor del film precediendo una gran S, símbolo del superhéroe que han trasladado a la pantalla. A partir de ahí empieza una maravillosa e inolvidable aventura.

La película se puede dividir en cuatro actos.
La primera parte pertenece al planeta Krypton. En ella se nos muestra cómo los habitantes están divididos respecto al fin de su mundo. Jor-El advierte que no hay nada que puedan hacer por impedir su fin más que marcharse. En contra de sus opiniones los consejeros prohíben la marcha de cualquier habitante. Sin embargo Jor-El y su esposa desobedecen salvando su mayor tesoro, su hijo Kar-El.
En este tramo predomina sobre todo la ciencia ficción. Nos situamos en un lejano planeta con una tecnología mucho más avanzada donde los escenarios blancos y cristalinos envuelven a los personajes. Es aquí también donde la película muestra su personalidad de film serio, al no introducir frase o situación cómica, sino al hablarnos del fin de una raza y sobre la difícil situación que deben tomar unos padres al separarse de su hijo, que queda huérfano y sin hogar.

El segundo acto pertenece al tramo en que el pequeño Kar-El llega a la Tierra y es encontrado por el matrimonio Kent. En él vemos que Jonathan y Martha lo llaman Clark y cómo el joven crece sin tener mucho éxito entre sus compañeros de instituto pero desarrollando habilidades asombrosas como es correr más rápido que un tren. A pesar de que el film toma un poco de respiro en este tramo aparentemente más desenfadad al mostrarnos como Clark se divierte adelantando al tren, rápidamente vuelve al terreno del drama con otra perdida, la de Jonathan. En ese momento la película adquiere rasgos de cine épico rememorándonos gracias a su gran paisaje de Kansas con Clark y Martha perdidos en el horizonte los grandes films clásicos.
Sin embargo esta segunda parte no terminaría aquí, sino en el viaje que emprende Clark en busca de su origen por medio de un cristal que sus padres adoptivos le han escondido. Aquí el film vuelve a retomar su ambiente de película fantástica finalizando en la creación de la Fortaleza de la Soledad con el reencuentro de Padre e Hijo y cómo Kar-El es enseñado en la cultura terráquea. El fin de esta segunda parte lo pone la figura de Superman volando fuera de la Fortaleza con su gran traje azul y rojo.
Veamos que en estas dos primeras partes prima el dolor por la pérdida de seres queridos, en ambos casos los padres. La primera vez, Kar-El es separado de sus padres para sobrevivir sin posibilidad de negarse. La segunda vez pierde de nuevo a su figura paterna, pero esta vez el joven se cuestionará sobre las posibilidades de sus poderes. ¿De qué sirve tanto poder si no puedo impedir la muerte? Esta cuestión será primordial, pues ya ha perdido a tres seres queridos sin posibilidad de salvarlos. La próxima vez no sucederá sin que antes él luche para impedirlo.

La tercera parte es la llegada de Clark a Metrópolis y su vida laboral dentro del Daily Planet. En este tramo conoceremos a los personajes que moverán el hilo de la historia y la presentación oficial de Superman al mundo. Lois Lane es la periodista número uno del Planet, aunque cometa más faltas de ortografía de las permitidas. Jimmy Olsen es el joven fotógrafo. Perry White es el editor y jefe de la cuadrilla. Rápidamente Clark hace buenas migas con todos, salvo con Lois, a la cual solo le preocupa conseguir una gran exclusiva que le haga llevarse el Pulitzer. Paralelamente conocemos al villano Lex Luthor que vive sumergido bajo tierra y a sus compañeros, el torpe Otis y la exuberante Señorita Teschmaker.
Pero lo más importante de esta parte, la más extensa del film, es la aparición de Superman. No hay mejor forma de presentación para el héroe que salvando la vida a su amor, Lois Lane. Cuando la periodista sufre un accidente y queda enganchada a una gran altura con la gente mirando asustada, entra en escena el hombre de acero dejándonos maravillados. La fidelidad al comic es extrema y aquí vemos como Clark se cambia en una puerta giratoria tras comprobar que no hay cabina suficientemente grande para él. El rescate de Lois Lane es magistral ya que no acaba cuando él la sujeta sino cuando además detiene la caída del helicóptero con los aplausos de la gente. Así se presenta a Superman en pantalla, con todos los honores.
El tramo muestra las múltiples hazañas que realiza el héroe y lo enamorada que se siente la periodista hacia él, protagonizando la inolvidable secuencia del vuelo. Además se nos muestra el malévolo plan de Luthor y sus planes para acabar con Superman.

La parte final la marca la confrontación con Lex Luthor. El villano ha descubierto el punto débil de Superman, la Kryptonita, y le ata un fragmente al cuello para que no se interponga en sus planes. Con la ayuda de la Señorita Teschmaker Superman se libera y marcha a toda prisa para salvar a Lois. Pero la desgracia vuelve a apoderarse del héroe. De nuevo sentirá el dolor de una perdida, solo que en esta ocasión ha sido por no haber llegado a tiempo. La escena no puede ser más dramática. Superman llega al desfiladero donde Lois ha quedado sepultada por la tierra. La desentierra y la abraza. Las lagrimas comienzas a empañar al hombre más poderoso de la tierra y un grito de dolor hace tronar al mundo. La carencia de música no hace sino dar más dramatismo a la escena que Donner realiza con maestría.
En contra de las enseñanzas de su padre y de su advertencia de no interponerse en el Destino de los seres humanos, Superman toma la decisión de romper esa regla invirtiendo el sentido del mundo para así ganar tiempo y salvar a su amor. Puede que el acto de girar el mundo este algo exagerado, pero no podemos negar que dentro del ámbito de la ciencia-ficción, y para un personaje como Superman, resulta del todo admisible.
El final del film ha marcado historia y es la forma en que acaban todos los films de la serie. Superman vuela a través de la Tierra en marcado por el Sol. Es el protector de nuestro mundo, el que vigila desde el espacio. Un guardián enviado desde lo más profundo de la galaxia.

Richard Donner realizo un film extraordinario, una gran película fantástica que hace honor al personaje de comic en donde los efectos especiales hacen creible todas las habilidades de Superman.
El director ha dejado para la historia escenas inolvidables como el viaje a la tierra del pequeño Kar-El, la muerte de Jonathan y su posterior entierro, el rescate de Lois, el vuelo nocturno entre Superman y Lois, las consecuencias de la bomba o el rescate final. Tendrá sus fallos, como el exceso de escenas cómicas protagonizadas por Otis y Luthor, pero sigue emocionando como el primer día.
La música de John Williams es sencillamente magistral. Tras su composición para “Star Wars” el músico vuelve a crear una fanfarria pegadiza e inolvidable que es imposible no pensar en el superhéroe cada vez que se escucha.
Aunque Marlon Brando y Gene Hackman aparecen como cabezas de cartel y créditos, el verdadero protagonista es Christopher Reeve, el cual no interpretó, sino que fue Superman. A nadie le ha sentado tan bien el traje ni ha tenido tan buen porte dando vida al personaje, además de crear una dualidad tan buena como Clark Kent, al cual daba vida de forma torpe. Incluso en sus últimos días nos enseñó a todos que él era un hombre de acero. Margot Kidder es Lois Lane, la periodista enamorada de Superman. Kidder está más que solvente como Lane, con desparpajo y energía en todo momento. Marlon Brando participó poco más de una semana dando vida a Jor-El. Poco hay que decir de él más que su sola presencia inunda el primer bloque. Gene Hackman parece divertirse como Luthor, el cual tiene un poco más de payaso que de cruel villano, aún así el actor realiza una eficaz interpretación acorde con lo solicitado. Ned Beatty es Otis, el perro faldero, y torpe, de Luthor, sin duda el personaje cómico de la película. Valerie Perrine es la Señorita Teschmaker, poco hay que decir de la actriz salvo que su simple presencia basta para su personaje de mujer florero. Jackie Cooper es Perry White, quien no hace más que elogiar a Kent y sacarle faltas de ortografía a Lois. Glenn Ford es Jonathan Kent, el padre adoptivo. El actor no hace más que incrementar el aspecto de película clásica que posee el film durante su metraje en Kansas. Terence Stamp aparece como el General Zod, verdadero villano de la segunda parte que se encargó de finalizar Lester.

A pesar de que en la segunda película, o, mejor dicho, segunda parte del film, aparece acreditado Lester como director, lo cierto es que Donner dirigió gran parte, como son todas las escenas con Hackman.
“Superman” se convirtió en un gran éxito que impulsó la finalización de su segunda película y daría secuelas tan nefastas como la 3ª, en que Richard Pryor era el protagonista y Superman la estrella invitada, o la 4ª realizada con fines pacifistas bajo el sello Cannon. En 2006 Bryan Singer volvió a traernos al personaje al cine de manera digna y como homenaje al film de Donner. Desgraciadamente parece que la Warner quiere hacer borrón y cuenta nueva reiniciando la franquicia. Hagan lo que hagan, seguro que no les sale algo tan redondo y fiel como el film de 1978.

Lo Mejor: Es 100% fiel al comic. Christopher Reeve. La Banda Sonora.

Lo Peor: El exceso de comedia por parte de Otis y Luthor.

Condorman, de Charles Jarrott

Agosto 30, 2008

Woody es un dibujante de comics al que su amigo Harry, agente de la CIA, le pide el favor de entregar unos papeles en Estambul. Tras la operación Woody será solicitado por una agente rusa para protegerla, con lo cual el dibujante se verá envuelto en una trama de espionaje internacional donde puede dar vida a su personaje de ficción: Condorman.

Vista hoy, “Condorman” no resulta mejor que un episodio de “El Coche Fantástico”, por ejemplo, pero siempre me ha parecido un interesante acercamiento al mundo de los superhéroes por parte de la factoría Disney.
Basándose en un novela de Robert Sheckley, “The Game of X”, la película nos narra las andaduras de un guionista y dibujante de comics que ve cumplidos sus sueños de convertirse en un agente de la CIA utilizando el nombre de su personaje de comic, el cual ha intentado dar vida más de una ocasión con resultados nefastos. Lo interesante del asunto es comprobar que dicho héroe no es sino un dibujante de comics, es decir no nos ponen a un joven trabajador de clase media sino a un soñador que vive en sus viñetas mil y una aventuras. La carrera del dibujante no anda por un camino de éxito puesto que la competencia es dura, Superman y Spider-Man triunfan en Estados Unidos así que él traslada a su personaje hacia escenarios más internacionales, como Paris. Además Condorman es como Batman, no posee superpoderes más que su imaginación por la cual crear todo tipo de artilugios y medios de transporte, los cuales entran dentro de lo lógico y creiblea, fines a su imagen heroica. Pero desde luego Woody es lo opuesto a Bruce Wayne, no solo en lo que respecta a dinero, sino a su torpeza y a su manera de llamar la atención con multitud de disfraces (ojo a su momento en la estación de tren cuando va vestido “de espía”), lo que no hace más que sintamos simpatía por el personaje.
Aunque podríamos enmarcarla dentro del género de superhéroes, “Condorman” estaría mejor situada dentro del campo del espionaje, como comedia claro. La CIA, la KGB, documentos secretos, maletines esposados a una muñeca, una hermosa mujer, un villano con ojo de cristal son elementos que se dan cita en esta aventura disneyana. Además el protagonista, cual James Bond, posee sus propios gadgets estilizados a la manera cóndor, como son una camioneta que se convierte en bólido o una lancha, además de hacer realidad a su personaje de viñeta al confeccionarse un traje digno de todo buen superhéroe que le permita volar gracias a unas alas.

“Condorman” entra dentro de esas producciones inglesas que la Disney realizó y que tan buen resultado le dieron. Desgraciadamente la película presente no es que fuera un exitazo, de hecho parece haber sido olvidada puesto que ni se ha llegado a editar en DVD en nuestro país.
El director elegido fue Charles Jarrott, quien hace un ajustado trabajo de dirección. La película tiene todo lo que se espera de una producción así: amor, acción y comedia. El principio es de lo mejor y muy Disney, ya que nos presentan los títulos de apertura a medida que Condorman, mediante animación tradicional, vuela Paris hasta aterrizar en la Torre Eiffel. El guión no es que sea tampoco pura originalidad, pero ya digo que solo por el protagonista merece la pena.
La música es de lo mejor, no en vano está compuesta por el gran Henry Mancini y la secuencia de apertura permanece imborrable en mi memoria en causa gracias a la brillante partitura.
El inglés Michael Crawford es el rey de la función dando vida al torpe Woody, el dibujante de comics que ve su sueño hecho realidad al convertirse en Condorman y enamorarse de una bella espía con el cuerpo de Barbara Carrera llamada Natalia. La chica creerá que Woody es uno de los mejores agentes de la CIA para comprobar que no es más que un dibujante de comics al descubrirse impresa en una cubierta de papel como “La dama del láser”. Oliver Reed es Krokov, el villano de la función, amante de Natalia, claro que papel de villano queda ensombrecido por Morovich, al que da vida Jean-Pierre Kalfon, el sicario con ojo de cristal que ve en la muerte de Condorman su triunfo personal al haber sido vencido en su primer encuentro. James Hampton es el amigo de Woody, bonachón y campechano cualquiera diría que trabaja para la CIA.

Aunque olvidada hoy día, “Condorman” es una película Disney con la que disfrutaba cantidad de pequeño y a la que tengo especial simpatía. Aunque soy enemigo de los remakes, no me molestaría que hicieran uno sobre este film, así al menos lo rescatarían.

Lo Mejor: El personaje de Condorman. El principio a ritmo de la música de Mancini.

Lo Peor: Muchas cosas, pero me apena que haya caído en el olvido.

Escenas: Batman Returns

Agosto 25, 2008

Una de las razones por las que considero que “Batman Returns” sea superior a “Batman” es porque Burton implantó su peculiar estilo a la cinta y porque nos regaló secuencias tan memorables como la presente, la apertura en que se nos narra el nacimiento del Pingüino. Atención a la magnifica puesta de escena, propia de cuento de terror, subrayada por la magnifica Banda Sonora de Danny Elfman.

Cinderella Man, de Ron Howard

Agosto 23, 2008

Jim Braddock es un antiguo boxeador que sufre las consecuencias de la gran Depresión junto a su mujer e hijos. Día a día Braddock sale como todos en busca de trabajo. Pronto recibirá una oferte de su viejo amigo y manager Joe de volver a enfundarse los guantes.

Cuatro años después de triunfar con la más que discutible “Una Mente Maravillosa” Ron Howard y Russell Crowe volvieron a trabajar juntos para relatarnos otra historia real de superación personal sobre un boxeador. Lo que parecía iba a ser otro drama como el anterior resulto una película de estilo clásico que bebe del cine de Frank Capra.
En contra de lo que aparenta, “Cinderella Man” no es una película de boxeo, sino el drama de la Depresión y cómo esta perjudico a cientos de familias en Estados Unidos. Jim Braddock era un afortunado boxeador que perdió todo invirtiendo en bolsa, lo cual le convierte en otro pobre más que debe salir por las mañanas a buscarse el pan, aunque la mayoría de las veces no lo consiga.
Aunque parezca que nos encontramos ante otra historia de superación personal hemos de reconocer que la película consigue interesarnos y emocionarnos frente a lo que le sucede al protagonista y su familia. Como en las películas de Capra, los buenos sentimientos y la lucha por conseguir una meta haciendo el bien invaden el espíritu de la cinta. Una vez que Braddock vuelva al ring y demuestre que no está tan acabado como sus patrocinadores creen su triunfo invadirá al resto de personas que, como él, sufren la miseria, aportándoles un grano de esperanza y demostrando que nunca se ha de dejar de luchar.
El villano de la historia no es otro que la pobreza. Cuando a Jim le preguntan por qué lucha y él responde “por leche”, no está sino afirmando que el verdadero mal que invade su país es el hambre y la escasez de medios.

En mi opinión esta es de las películas más redondas que ha parido Ron Howard. El director dota al film de un aire clásico en su cuidada puesta en escena para las escenas en que se nos muestra el día a día de los Braddock, para adquirir más intensidad en los combates de boxeo, donde Howard nos sorprende rodándolos con tesón y efectividad.
El director sabe llevar la historia muy bien, describiéndonos el paso del tiempo con un leve fundido a negro que se convierte en una de las mejores secuencias que haya dirigido. Primero vemos a Braddock rico, quitándose una cadena frente al espejo para inmediatamente después verlo en la misma posición, pero con dificultades para colocarse su podrida prótesis dental y viviendo en la más absoluta miseria. En el trascurso de los combates hace otra muestra similar de montaje al encadenar uno que está terminando con otro recién empezado en que la fama de Braddock está creciendo.
Howard consigue que mantengamos el interés a lo largo de toda la trama, la cual recuerda a otras películas similares (¿Alguien dijo Rocky?), y consigue momentos dramáticos tan memorables como aquel en que Braddock visita a los patrocinadores y apostadores pidiéndoles dinero.
Resulta sorprendente ver que en el guión aparece Akiva Goldsman, claro que el verdadero guionista es Cliff Hollingsworth, quienes crean unos diálogos cuidados para los personajes de Jim y Joe, además de una más que correcta profundidad psicológica para casi todos los personajes.
Thomas Newman se encarga de la Banda Sonora recordando su composición para “Road to Perdition”, con lo cual podríamos decir que se crea un vínculo entre ambos films ambientados en la Depresión, claro que el film de Mendes está en otra liga.

Junto a la solvente dirección de Howard nos encontramos con los otros dos eslabones que aguantan el film, Crowe y Giamatti. El amigo Russell llena al boxeador Jim Braddock de una humanidad tan grande que es imposible no sentir simpatía por él, tanto que en cada combate nos sentimos como sus admiradores y deseamos que machaque al oponente. Por su parte Paul Giamatti da vida al manager Joe, quien le ofrece una segunda oportunidad dentro del boxeo. Giamatti hace gala de su sentido del humor para un personaje que vive de la apariencia pero que es buena persona. Renée Zellweger se lleva la parte mala del elenco. La actriz resulta poco creíble como madre y esposa sufridora, amén de que tanto engordar y adelgazar para Bridget Jones la afeó en extremo. Craig Bierko da vida al campeón Max Baer, el cual como suele suceder se nos presenta con arrogancia y mal carácter. Bruce McGill es el organizador de combates Jimmy Johnston, el cual solo piensa en el dinero.

La película recibió una buena acogida por parte de la crítica y consiguió tres nominaciones a los Oscars: Mejor Maquillaje (atención a la orejota de Crowe), Mejor Montaje y Mejor Secundario (Giamatti).

Una notable película de Ron Howard que transmite buenos sentimientos y vuelve a demostrar que nunca hay que rendirse aunque pensemos que la pelea este perdida.

Lo Mejor: El eficaz estilo clásico de Howard en la puesta en escena. Crowe y Giamatti.

Lo Peor: Renée Zellweger está fuera de lugar.

Hellboy II: El Ejército Dorado, de Guillermo del Toro

Agosto 22, 2008

Hellboy y sus compañeros de la sociedad de defensa paranormal deben impedir que el Príncipe Nuada despierte al ejército dorado con el cual comenzar una guerra que acabe con los humanos.

El director Guillermo del Toro vuelve para narrarnos otra aventura del personaje de Mike Mignola y así de paso volver a dar rienda suelta a su particular universo imaginario plagado de todo tipo de criaturas fantásticas.
Vaya por delante que a mi la primera parte me pareció una película fantástica de lo más normal que nos presentaba a un personaje carismático como es Hellboy, con lo que no esperaba gran cosa de esta secuela más que un digno divertimento, lo cual se ha cumplido. Y es que divertimento es el adjetivo idóneo para esta película. Si la primera poseía cierta carga dramática, esta se la pasa por el forro para ofrecernos una historia desenfadada donde abundan los momentos cómicos protagonizados por el personaje rojo.

La trama es convencional a más no poder, y es la razón por la cual la película queda por debajo de la primera. De acuerdo que aquella tampoco era el súmun de la originalidad pero en esta Del Toro parece no querer dar muchos rodeos y planifica un desarrollo argumental digno de videojuego. Como he citado, los momentos cómicos se apoderan de la cinta, y ello impide que situaciones realmente dramáticas que plantean un conflicto queden como un simple esbozo sin desarrollar. Así sin ir más lejos tenemos el rechazo que sufre el demonio rojo por parte de la sociedad humana que le hace plantearse su deber, o la historia de amor entre Abe Sapiens y la Princesa, la cual podríamos decir que nos acaba importando más que la de Hellboy y Liz, cuyas escenas acaban siendo peleas de enamorados dignas de comedia.

Pero seamos sinceros, poco nos importa la trama cuando se nos ofrece un despliegue visual como el que nos presenta el bueno de Del Toro. El director ya ha conseguido suficiente prestigio para que le den total libertad y deje salir sus gnomos y trolls por mundos fantásticos que poseen su sello personal. La dirección artística y los efectos especiales están a la altura de lo esperado y nos transportan durante las casi dos horas de duración a esa dimensión.
Los personajes son en su mayoría seres paranormales. A los ya conocidos Hellboy, Liz y Abe, se suman el inteligente, y toca narices, Johann Krauss, el Ángel de la Muerte, el Príncipe Nuada y su hermana la Princesa Nuala y una extensa galería de monstruos y criaturas la mar de pintorescos. Todos tienen oportunidad de lucirse, pero me sigue molestando como permanece tan en segundo plano Liz, la cual solo usa sus poderes incendiarios en breves ocasiones y de forma limitada. Decir que el más interesante es el Príncipe, villano de la función porque quiere volver a convertir el mundo en un lugar apacible donde reine la naturaleza y no el dominio del hombre que ha convertido el planeta en un vertedero de edificios y polución. Gracias a esto es imposible no ver cierta crítica y un mensaje medio ambiental (tan de moda últimamente).

El director mexicano hace gala una vez más de su estilo con cuidados travellings que acompañan a los personajes y nos sitúan en la escena, con un dominio del ritmo intachable. Las secuencias de acción están bien y ofrecen lo que uno busca, claro que por momentos uno parece estar reviviendo momentos tanto de la primera película (el enfrentamiento con el monstruo) como de “Blade II”, con las escenas en que Nuada da rienda suelta a su sabiduría con la espada (atención a su presentación). Eché en falta algo más de misterio y suspense, como el del principio en el edificio de subastas, pero creo que Del Toro no buscaba eso con esta película decidiéndose por algo más “familiar”. Los tramos que acontecen en el ultimo tercio son muestras de lo bien que domina el director el genero fantástico y como utiliza inteligentemente los escenarios naturales para maravillarnos, razón por la cual no es nada equivocada su elección para llevar a cabo “El hobbit”.

Ron Perlman es Hellboy dando rienda suelta a su cinismo y mala leche. Desde luego el personaje es de lo más cachondo y es por eso por lo que cae bien. Selma Blair es Liz, el amor de Hellboy, con el que vive interminables problemas domésticos como cualquier pareja, solo que ella acaba por arder. Doug Jones da vida a diferentes personajes, de entre los cuales los más importantes son Abe Sapiens, que aquí gana protagonismo e importancia, y el Ángel de la Muerte, un alado con la capacidad de sanar y ver el futuro. Luke Goss es el Principe Nuada, un villano que no lo es tanto si nos detenemos en ver sus ideales. Anna Walton es la Princesa Nuala, la cual quiere impedir que su hermano despierte al ejercito y por la que Abe sentirá algo más que respeto. John Hurt realiza un breve cameo como el Doctor Broom al principio.
Como nota patria diré que para doblar a los personajes de Abe Sapiens y Johann Krauss se ha escogido a José Mota y Santiago Segura respectivamente. Todos sabemos la amistad que tienen el mexicano y Segura, con lo cual era de esperar que participará de alguna manera, y si es con su compañero de escena pues mejor. La verdad es que, a pesar de no ser defensor de que los famosos doblen, queda bastante bien.

En definitiva una película divertida con la que el director mexicano parece encontrar cierto respiro entre “El Laberinto del Fauno” y “El Hobbit”, la cual le va a ocupar varios años.

Lo Mejor: Su imaginería visual sin parangón.

Lo Pero: No ofrece nada nuevo.

El Último Gran Héroe, de John McTiernan

Agosto 20, 2008

Daniel Madigan es un joven amante de las películas de acción, en especial de la serie protagonizada por Arnold Schwarzenegger “Jack Slater” de la cual está a punto de estrenarse la 4ª entrega. Gracias a un amigo proyeccionista del cine Pandora Danny verá la película antes que nadie, con la particularidad de que será participe de ella gracias a una entrada mágica.

Siempre me he considerado un defensor de este film dirigido por John McTiernan en que Schwarzenegger daba vida a un policía indestructible que amasaba millones en taquilla, puesto que era un personaje de ficción dentro del film.

El protagonista de la película es el joven Danny Madigan, un chico obsesionado con su héroe, del cual ha visto todas las películas varias veces y se conoce todos sus diálogos. El chico vive contando los días para que llegue a las pantallas la última aventura del policía y así disfrutar una vez más de lo que más le gusta.
Los aficionados del cine no nos diferenciamos mucho del joven Madigan. Todos esperamos con muchas ganas la llegada a las carteleras de alguna película y si es de una saga taquillera como la del film nos revisionamos las previas varias veces. Claro que el mundo en que vive Danny no es igual que el de ahora. Vive a principios de los 90, esa etapa en que lo más que se sabía de una película era lo que dejaban traslucir los trailers o los reportajes que aparecían en revistas, y además era la década en que triunfaban Schwarzenegger y Stallone. No había internet ni se filtraba tanta información como hoy día, con lo cual la expectación y sorpresa eran mayores.

Cine dentro de cine. La idea de “El último gran héroe” es muy similar a la de “La rosa purpura del Cairo” de Woody Allen. En ambas los protagonistas son grandes amantes del cine y se verán coexistiendo con sus admirados personajes de la pantalla. Pero mientras en la de Allen Cecilia coincidía en el mundo real, el joven Madigan lo hará en ambos extremos gracias al elemento fantástico de la cinta: la entrada mágica. Sus vivencias a ambos lados divide la cinta en dos partes.
En primer lugar Danny entra dentro del film en el momento en que Jack Slater se encuentra en pleno tiroteo en coche con unos asesinos. Este tramo en que Danny se encuentra dentro del film lo podríamos describir como absurdo y exagerado, elevando a la máxima potencia todos los clichés del cine de acción en que el protagonista siempre sobrevive y los enemigos son de lo más pintoresco. Saltos mortales en coche, tiroteos interminables, bombas capaces de arrasar una casa entera o una caída desde un rascacielos no son suficientes para acabar con el protagonista. Ni siquiera Danny sufre rasguños dentro de la película. Por supuesto el chaval se lo pasa de maravilla dentro del film al sentirse un espectador privilegiado al que se le asigna la tarea de ser compañero de Slater, otro ejemplo del absurdo de la cinta que el joven expresa en total libertad y sin que nadie le haga caso.
Durante este tramo la película se caracteriza por un desenfado consciente en que la ciudad (ficticia) de Los Angeles está llena de mujeres hermosas vestidas con estilo futurista y las calles están limpias como patenas consiguiendo un mundo afín a ese orden y belleza estilística que siempre busca mostrar Hollywood en sus películas. Para remarcar más el absurdo del tramo aparecen personajes en directos guiños a otras películas memorables de la década. Sharon Stone aparece fugazmente como la Catherine Tramell de “Instinto Básico”, Robert Patrick hace lo mismo como T-1000 y se cambia el rostro de Schwarzenegger por el de Stallone en un divertido guiño al cartel de “Terminator 2”. En el departamento de policía hay además agente de lo más pintoresco, entre los que se encuentran un gato animado llamado Bigotón y la réplica digital de Humphrey Bogart. Con esto ¿alguien se puede tomar esta película en serio?

El segundo tramo arranca en el momento en que Danny y Jack cruzan la pantalla y llegan al mundo real. Aquí será cuando el joven le descubra al policía su verdadera naturaleza de personaje ficticio creado para el divertimento multitudinario.
Esta parte resulta de lo más interesante al descubrirnos la asimilación del personaje ficticio acerca de su naturaleza. Aunque al principio cree que todo va a resultar tan fácil como en la pantalla pronto se dará cuenta de que no. Así cuando quiera chocar contra un coche resultará malherido, como también sufrirá los daños de una leve caída. Jack Slater existe únicamente dentro de la pantalla, fuera de ella no tiene sentido.
Aunque podríamos decir de él que es unidimensional y no tiene trasfondo, lo cierto es que nos equivocaríamos. El policía ha sufrido la pérdida de un hijo y lo duro que es un divorcio, por no mencionar los inagotables intentos de asesinato, por lo cual cuando descubra su naturaleza de producto ficticio sentirá odio hacia aquel que le ha creado aportándole tanto sufrimiento.
El tema de la muerte también tiene cabida en el film. Gracias a la entrada sale La Muerte de “El Séptimo Sello” y vaga por las calles de la ciudad. Al llegar frente a Danny y Slater, el joven le preguntará si viene a llevarse al policía, pero le responderá que no, aún no le ha llegado la hora. En relación con esto hay una frase que dice Danny, “No puedes morir hasta que baje la taquilla”, una gran verdad, pues ¿cuántas partes se hacen de una película mientras esta tenga éxito? Mientras un personaje de ficción de beneficios por qué eliminarlo. El caso más verídico es James Bond, que lleva décadas luchando contra el mal en las pantallas. Jack Slater es igual, mientras el mundo pida más de él seguirá existiendo.

McTiernan dirige de manera más que notable, con muestras del artesano que es. Personalmente me gusta mucho la presentación de Jack Slater, o sea toda la secuencia de apertura. En él se nos ponen todas las cartas boca arriba sobre lo que vamos a ver, con cientos de policías acordonando un edificio en que el asesino conocido como Destripador tiene secuestrados a uno niños. Pues bien la cámara de repente se fija en el techo de los coches patrulla y aparecen unas botas de piel de cocodrilo cruzándolos. El personaje los desciende y aparece el rostro de Schwarzenegger fumando un puro ¿Se puede empezar con más estilo y de manera tan divertida un film que se ríe de las películas policiacas? La película es una constante de guiños y referencias, incluso hay una verbal a “Jungla de Cristal”, que el director sabe llevar en todo momento, cambiando el estilo visual entre la ficción que se nos muestra en la pantalla frente a la dura realidad de New York.
Arnold Schwarzenegger se ríe de su imagen heroica con el personaje de Jack Slater, el policía que siempre usa la misma ropa (como todos los protagonistas de sagas ¿no?) y acaba atrapando a los malos. El austriaco se ríe también de si mismo cuando aparece en el estreno de la película con su esposa y promociona sus restaurantes Planet Hollywood. Además protagoniza un divertido sueño de Dani en que se convierte en Hamlet, pero en lugar del dudoso de Olivier, en un vengativo y destroyer príncipe. El joven Austin O´Brien es Danny Madigan, el joven amante de las películas que ve cumplido su sueño de participar en una aventura junto a su héroe. El actor está muy bien al transmitirnos la admiración y exaltación que produce cumplir un sueño. F. Murray Abraham es John Practica, antiguo compañero de Slater del que Danny no se fía por ser el que mató a Mozart en la película de Milos Forman. Anthony Quinn es el capo italiano Tony Vivaldi, típico villano con ínfulas de comerse el mundo y ser el número uno. Charles Dance es Benedict, el sicario con ojo de cristal. Benedict es la antítesis de Slater, pues en contra de su imagen matona se esconde una mente que maquina como utilizar la entrada a su favor. Ian McKellen da vida a La Muerte que sale de la pantalla. Como artistas invitados, coleguillas de Arnie como Danny DeVito prestando su voz al gato animado, Sharon Stone, Jean-Claude Van Damme, James Belushi o Chevy Chase.

Sin ser de las más redondas de McTiernan si creo que debería recuperarse y reivindicarse como un film divertido que muestra una vez más la magia del cine de manera original.

Lo Mejor: Se ríe de las películas de acción sin entrar en la parodia.

Lo Peor: Fue vendida como algo que no era.

El Caballero Oscuro, de Christopher Nolan

Agosto 16, 2008

Batman y James Gordon siguen luchando juntos contra el crimen para erradicarlo de las calles de Gotham. A ellos se les une el fiscal del distrito Harvey Dent, admirado por el pueblo. Sin embargo deberán hacer frente a un nuevo criminal que siembra el caos allí donde va y que se hace llamar Joker.

Siempre he dicho que “Batman Begins” significó un correcto y necesario lavado de cara para el personaje después del destrozo que hizo Schumacher, pero nunca me ha parecido la gran película que pregonan muchos. Con la secuela que ahora nos llega siempre he tenido más esperanzas, y expectativas, por dos razones fundamentales. El guión corría a cargo de Jonathan y Christopher Nolan, que cuando se unen dan lugar a trabajos tan notables como “The Prestige”, y en esta ocasión el enmascarado se enfrentaba de nuevo en la gran pantalla a su villano más célebre, el Joker.
La película ya empezaba a provocar expectación a mediados del año pasado cuando se dio a conocer el aspecto que luciría el villano, acercándolo a lo macabro y a la obra de Lee Bermejo, pero fue desgraciadamente a raíz de la muerte del actor que le dio vida, Heath Ledger, cuando más se empezó a hablar del film. Muchos afirmaban que el actor había creado algo tremendo e inolvidable. Al estrenarse la película en Estados Unidos recibió unas críticas muy favorables, ya no solo para el desaparecido interprete sino para el film en sí, y se ha convertido en una de las más taquilleras de la historia. Hemos tardado casi un mes en tenerla aquí, y la pregunta siempre es la misma: ¿cumplirá las expectativas? Muchas películas no y se quedan por debajo (caso de la última de Indiana Jones) pero la cinta de Nolan no solo las cumple sino que consigue ser más grande de lo que pudiéramos imaginar.

Para empezar diré que el calificativo de película “de superhéroes” se le queda pequeño. “El Caballero Oscuro” va más allá de lo que cualquier adaptación de comics pudiera haberlo hecho llegando a alcanzar el calificativo de cinta de cine negro. Porque no nos engañemos, la trama policiaca, los diálogos, el largo número de personajes que aparece teniendo mayor o menor importancia, son tan densos que bien podrían lidiar con cualquier film del género que se precie. Puede que haya personas a las que la película no les guste tanto porque esperaban ver una película más de Batman en donde el enmascarado hiciera las mismas piruetas con una trama simple. Pero no deberían quejarse, sino enorgullecerse al encontrarse con un ejercicio de película policiaca en donde el héroe enmascarado se luce de lo lindo y donde se adapta ligeramente uno de los mejores comics como es “El Largo Halloween” al introducir de manera brillante al fiscal del distrito Harvey Dent.

La película gira en torno a tres personajes fundamentales: Jim Gordon, Harvey Dent y el Joker. Pero ¿y Batman? Bueno, diremos que Batman se identifica con cada uno de los personajes y evoluciona gracias a ellos teniendo con cada uno dualidad, tema muy recurrente en el cine de Nolan.
Batman-Jim Gordon: El teniente de policía es el principal aliado del murciélago y juntos pretenden alcanzar el mismo objetivo: detener y eliminar a las bandas mafiosas que asolan la ciudad. Gordon es la cara visible y la voz del enmascarado, además de ser el único policía con el que mantiene contacto. El teniente adquiere mucho más protagonismo en esta que en la anterior y se convierte es el perfecto policía, preparado siempre para su deber.

Batman-Harvey Dent: Se podría decir que su relación es idéntica a la del enmascarado con Gordon en el aspecto de detener a la mafia. Sin embargo surge algo mucho más interesante entre estos dos personajes. Mientras Batman es el defensor del pueblo por la noche, el que le llena de esperanza, Harvey Dent lo es por el día, adquiriendo el calificativo de caballero blanco de Gotham. Dent significa para Batman la esperanza, la oportunidad de abandonar por fin su vida de luchador y ser siempre Bruce Wayne, sabiendo que puede vivir en paz con un buen hombre protegiendo Gotham, él cree en Harvey Dent y no perderá nunca la confianza en el fiscal.
Batman-Joker: La antítesis en estado puro. El ying y el yang. El bien y el mal. Y sin embargo, tristemente, el uno no podría existir sin el otro. Al final de “Batman Begins” el teniente Gordon anuncia a Batman que un nuevo criminal está en la ciudad actuando con una puesta en escena similar a la del vengador. Joker no es sino el primer criminal de Gotham que ve en Batman su modelo, su punto de partida. Si al héroe le sienta bien llevar mascara y asustar a los criminales tras la imagen de un murciélago, ¿por qué no va a funcionar para los villanos? Joker es un ser nacido para el mal, marcado con cicatrices que esconden un alma sin nombre ni ideales, tan solo existe para hacer explotar el mundo y corromper a los seres humanos llevándolos a su mayor extremo de desesperación. Al payaso no le importa el dinero, ni el poder, solo es feliz con el sufrimiento, la anarquía. Batman, por mucho que le cueste aceptarlo, es igual salvo en la finalidad de sus actos, no busca reconocimiento, tan solo que la justicia prevalezca en su ciudad. Los breves encuentros entre ambos darán para conversaciones de lo más interesante donde se pone en tela de juicio la integridad de las personas.

Si en la anterior película Nolan tardaba en arrancar un poco y se perdía en las escenas de acción, en esta entra a saco desde el momento en que el Logo de Warner aparece. El director se marca unos primeros minutos mediante el atraco a un banco brillantes, de los que te sorprenden. Es tal el ritmo, el montaje y la forma de llevarla a cabo que hace que nos olvidemos del torpe Nolan de la anterior. Y es que el director se marca grandes secuencias a lo largo de los 150 minutos que dura la cinta sin apenas caídas de ritmo y con una puesta en escena intachable. Para citar una de las mejores, si no la mejor, la que se sucede en un interrogatorio entre tres personajes. Primero entre dos de ellos en que la fotografía ilumina a uno (el bueno) para dejar en sombra al otro (el malo), dando lugar a una iluminación cegadora donde aparece el tercer personaje en discordia y soltar toda su rabia.
No todo es acción en el film, sino secuencias propias del suspense llevadas a cabo de manera brillante. Para ello nada mejor que jugar con el montaje en paralelo que pone alerta al espectador y lo avisa de que algo malo va a suceder. Este montaje se sucede durante todo el metraje en momentos de lo más memorables consiguiendo alcanzar cotas de Gran Cine.
El guión está mucho mejor desarrollado que la anterior. David S. Goyer se queda reducido a la parte de la historia mientras los Nolan escriben completamente el guión. Como he citado anteriormente, el guión del film es más complejo por la trama policiaca que envuelve a los gangsters en donde hay un batiburrillo de nombres y hechos que nos hacen perdernos un poco. Los personajes como Gordon o Batman/Bruce Wayne está mucho mejor definidos quedando este último como algo más secundario dentro de la trama. Alfred y Lucius Fox quedan en un plano secundario, como meros ayudantes y asesores, con algunas que otras frases de lo más prescindible que buscan la sonrisa del espectador, aunque cumplen su cometido. Rachel Dawes juega un papel muy importante en la trama y tiene más fuerza. Los nuevos personajes como Harvey Dent o el Joker poseen las mejores frases del libreto y elevan el producto final a la categoría de épica. Cierto es que no todo es perfecto, ya no solo por esas frases citadas y pronunciadas por los amigos de Batman, sino por un suceso que ocurre y marca a dos personajes fundamentales en el film. Pues bien, dicho suceso seguirá marcando a uno de ellos hasta el final para al otro parecer no importarle tanto, con lo cual ahí la película patina un poco y le impide llegar a ser perfecta.
La música, los efectos especiales, el sonido, la fotografía, el diseño de producción. Todo está a la altura de las expectativas ofreciéndonos un espectáculo de primera al que no se le puede poner pega técnicamente.

El reparto está brillante en su conjunto resaltando de nuevo tres nombres en concreto. Gary Oldman adquiere más protagonismo y llena de alma noble al teniente James Gordon. El personaje en esta ocasión se muestra fiel a su deber aunque descuidado con su familia. Aaron Eckhart interpreta a Harvey Dent brillantemente, como el hombre recto y justo que quiere limpiar Gotham, para pasar a un hombre corrompido y marcado por el dolor que cede sus decisiones a una moneda marcada por una cara. Sin duda alguna, se le ha hecho justicia a un personaje que estaba maldito en el cine. Heath Ledger realiza una inolvidable interpretación como Joker. Si bien el doblaje es penoso, lo cierto es que el actor en VO gana mucho y consigue crear algo único mediante su voz gangosa y sus gestos, con el espeluznante tic de la lengua como toque de gracia. Nunca he considerado al australiano como uno de los grandes, pero he de decir que lo recordaré siempre como este escalofriante personaje.
Christian Bale sigue siendo un Batman/Bruce Wayne de lo más acertado, cediendo esta vez su protagonismo a personajes más secundarios. El actor diferencia muy bien entre el enmascarado defensor de la justicia y el playboy farsante que va acompañado por espectaculares mujeres. Maggie Gyllenhaal sustituye a la señora Cruise como Rachel Dawes. El cambio me parece acertado puesto que se ha ganado en calidad interpretativa aunque le veo el pequeño pero de que a Gyllenhaal le falta el carisma suficiente para que el personaje nos llegue todo lo que debiera. Si en la anterior recuperaban a Rutger Hauer en esta se hace lo propio con Eric Roberts como jefe del hampa, y hemos de reconocer que el actor está muy convincente. Morgan Freeman y Michael Caine vuelven a hacer lo mismo que en la anterior sin mucho esfuerzo.

Me es imposible no poner una pequeña reseña en donde citar dos cosas muy similares con el Batman de Burton. Joker fue el primer villano que enfrentó contra Batman y que fue interpretado de manera brillante por Jack Nicholson. Bien, las comparaciones son odiosas, pero tanto el de Nicholson como el de Ledger son dos creaciones colosales, únicas, sin punto de comparación salvo el nombre y el origen (el comic). Nicholson fue un Joker de lo más divertido a la vez que psicópata, con sus bromas como principal eje de actuación. Ledger por su parte crea algo irracional, un desquiciado pintado de blanco cuyas cicatrices marcan una sonrisa permanente y le hacen intimidar a cualquiera.
Tanto Burton como Nolan se superan en las secuelas, y lo hacen poniendo a Batman de forma más secundaria y superando, además de imponiendo más su autoría, lo creado en la anterior. Como colofón final, ambos concluyen en sus respectivas secuelas con un final pesimista para el justiciero, mientras Burton le daña al perder a Selina, Nolan lo hace al convertirlo en un proscrito y contraponiendo el final de la presente frente al de “Batman Begins” donde se le engrandecía.
Y, esto ya más nota personal, porque desde “Batman Returns” un servidor no disfrutaba ni lo pasaba tan bien en una sala de cine con una película ya no solo del hombre-murciélago, sino de superhéroes. Amén de que con ambas la expectación era grande y el resultado más que satisfactorio, con la diferencia que la de Burton la vio un chico de 9 años y la de Nolan un joven de 24.

“El Caballero Oscuro” es una excelente película policiaca, un thriller bien fabricado con magnificas secuencias de acción y buenos personajes. El adjetivo de Obra Maestra se le queda algo grande, pero se queda a las puertas por pequeños fallos que bien podrían haberse pulido. Lo que no se le queda grande es decir que significa el mejor trabajo tanto de su director como del recordado Heath Ledger.

Lo Mejor: La dirección y puesta en escena de Nolan. El Joker, Gordon y Harvey Dos Caras. El montaje.

Lo Peor: Algún que otro chiste sin gracia.

Batman & Robin, de Joel Schumacher

Agosto 12, 2008

Batman y Robin se enfrentan a nuevos villanos como son Mr. Freeze y Poison Ivy.

Nos guste o no, “Batman Forever” resultó un éxito de taquilla que impulso esta cuarta parte del hombre murciélago y que pondría punto y final a su andada cinematográfica durante casi una década.
Parece que Joel Schumacher sufrió un éxtasis al ver que su visión colorista de Batman había resultado taquillera que decidió repetir la formula incrementando todos los elementos de la anterior. Para empezar, el argumento no se diferencia en nada al de “Forever”. Ahora son Batman y Robin quienes se enfrentan al crimen con Mr. Freeze como archienemigo. Asistimos al nacimiento de una nueva villana como es Posion Ivy casi en idénticas circunstancias que con Enigma en la anterior (ambos trabajaban para industrias Wayne). Si Robin hacia su aparición estelar en la previa, aquí le toca el turno a Bat-girl, con lo cual está claro que Schumacher siempre ha tenido a la serie televisiva como punto de referencia.
Todo se resume a querer ir a más con respecto a lo anterior pero repitiendo argumento y eso dio lugar a una de las peores películas de la historia. Los ambientes estrambóticos luminosos con personajes de lo más queer invaden el ambiente, las frases y situaciones absurdas son más vergonzosas, los pezones ya no solo los posee Robin sino que se introducen en el traje de Batman. Un despropósito de proporciones calamitosas.

En esta película se intenta profundizar en la relación de los dos enmascarados en su lucha contra el crimen, Batman siempre es la cabeza visible mientras Robin queda en segundo plano, lo cual crispa al chico maravilla. Para acrecentar la rivalidad aparece Posion Ivy, que no los enamora por sus encantos sino mediante una mezcla aromática rosa, que planea enfrentarlos para quitarlos de en medio y convertir Gotham en una selva (lo cual no es muy difícil viendo el panorama).
Los villanos son ridículos. Ya en la anterior lo eran, pero estaba Carrey que salvaba algo la situación. Aquí Mr. Freeze es afín al actor que lo interpreta, Schwarzenegger, fumando puros y yendo de tipo duro con frases cortas pero concisas en plan “no vas a meterme en la nevera”. Su momento intentando hacer cantar a sus matones con zapatillas de muñequitos dicen todo. Eso sí, protagoniza los dos mejores momentos de la cinta. El primero cuando suelta una lagrima que se convierte en cristal mientras ve un video, y el segundo cuando crea una figura basada en su esposa y la hace bailar. Poison Ivy parece la nueva reina de carnaval. En contra de la mujer misteriosa e insinuante de los comics nos encontramos con una gritona y alocada científica con un armario empotrado como guardaespaldas llamado Perdición, otro de los “triunfos” de la cinta.
Para dar algo de dramatismo al asunto se pone en peligro la vida del pobre Alfred, el cual sufre una grave enfermedad que lo está matando. Esto debería darnos pena, pero ver como sus protegidos disfrutan y se pelean de lo lindo mientras el pobre se está muriendo nos dan ganas de que muera para que viva más feliz. Por suerte, o desgracia, se le salva la vida mediante la redención del villano (que Suache no puede ser malo hombre).

De nuevo hemos de darle las gracias a Schumacher como a Akiva Goldsman de haber perpetrado tamaño desastre. El guionista seguramente cogió el libreto de Forever cambió los nombres de los villanos y alguna que otra frase la escribió peor aún.
Elliot Goldenthal seguro que ni participó en esta película pero su nombre este asociado a la Banda Sonora de la anterior así que lo que hicieron fue reutilizarla sin cambiar un acorde.
Como Val Kilmer no quiso volver a ser Batman se tuvo que elegir a otro actor. El ahora bien considerado y respetado George Clooney dio vida al Batman más olvidable de la historia. El actor por supuesto reniega del film cada vez que se hace mención y afirma no saber muy bien en qué estaban pensando los productores ni el director (¿y tú qué?). Chris O´Donell vuelve a ser Robin y para ocultar los presuntos rumores de homosexualidad del personaje se le introduce a Bat-Girl, a la cual dio vida Alicia Silverstone cogiendo unos kilitos de más que casi le impiden entrar en el traje. Schwarzenegger es junto a Lee Jones el que ha dado vida al villano más absurdo y estúpido de todas las películas de Batman. Eso si, el actor se embolsó la friolera de 25 millones de dólares por semejante papel. Uma Thurman no está mejor que Suache, de hecho para un servidor está incluso peor por haberse cargado un personaje que daba para algo mucho mejor. El personaje de Perdición no sé qué actor le dio vida, pero vamos fue una idea de lo más descabellada, seguramente pensarían que como los buenos acababan siendo tres, los malos tenían que ser el mismo número.

Una película tan floja y lamentable que hace de Forever una buena película. No obtuvo una buena acogida por ningún lado y significó el punto y a parte para el cine de superhéroes. Para Batman casi significa el entierro fílmico. Afortunadamente llegó Nolan.

Lo Mejor: ….

Lo Peor: Está todo dicho.

Batman Forever, de Joel Schumacher

Agosto 11, 2008

Dos Caras atemoriza la ciudad de Gotham con Batman como principal enemigo. En su lucha por capturarle el enmascarado adoptará al joven Dick Grayson tras la muerte de sus padres a manos del psicópata y deberá enfrentarse a un nuevo villano oculto tras un interrogante.

“Batman Returns” no funcionó tan bien como “Batman” en taquilla a pesar de conseguir unas más que suculentas recaudaciones en todo el mundo, claro que ese no fue el motivo por el que Warner decidió dar un giro de 180º al hombre murciélago, sino el hecho de considerar demasiado oscura a la secuela de Burton. Con el director de Burbank fuera del proyecto hubo que replantearse la elección no solo de un nuevo director sino de un nuevo rostro para el héroe enmascarado puesto que Keaton negó volver a enfundarse la capa. Para la silla del director se eligió a Joel Schumacher, que en principio no parecía tan mala elección si recordamos que es el autor de una de las cintas de vampiros modernos más remarcables, “Jóvenes Ocultos”. El nuevo rostro escogido para dar vida a Batman fue el conflictivo Val Kilmer, que se vería secundado, y eclipsado, por secundarios que comenzaban a ganarse una fama multitudinaria.

El objetivo de la productora era dar un giro de 180º, y lo dieron de lleno. Frente al ambiente gótico y oscuro que Burton había impregnado al caballero oscuro, Schumacher tuerce hacia una Gotham con ambiente discotequero en donde cada calle tiene letreros fluorescentes y las bandas callejeras llevan pinturas luminosas. Pero lo peor no es eso, ya quisiéramos. Frente a nuestro querido Batman burtoniano del que apenas conocíamos más que su torturada naturaleza de héroe marcado por la trágica perdida de sus padres, en esta se nos quiere dar tanta información sobre él de manera tan absurda que sentimos vergüenza ajena en más de una ocasión, para no ir más lejos la primera frase de la cinta en que el bueno de Alfred le pregunta si desea un bocadillo y el enmascarado contesta que ya comerá algo por ahí. Desde luego abrir una película de Batman con ese dialogo es de denuncia.
Parece que a Schumacher le gustaba en exceso la serie de tv de los 60, tanto que se le ocurrió introducir a Robin. Bueno, el origen del chico maravilla se encuentra dentro de lo aceptable con el asesinato de sus padres. Ahora bien, el Robin de la película anuncia el principio del fin del personaje de Batman para el cine durante mucho tiempo. Y es que ¿cómo se les ocurrió ponerle pezones en el traje? De la serie sesentera además posee sus colores chillones, aunque controlados en comparación con la posterior, y sus momentos absurdos sin la gracia y el encanto que poseyera la protagonizada por Adam West.
En esta ocasión Batman, como en la anterior, se debe enfrentar a dos enemigos. Dos Caras, antiguo fiscal del distrito al que rociaron con acido quedando medio rostro desfigurado y que culpa a Batman del suceso, y Enigma, antiguo trabajador de empresas Wayne que sueña con robar las hondas cerebrales de toda persona. Bueno, si en las anteriores se nos describía el origen de los villanos, en esta directamente empiezan con uno ya en circulación dando guerra. Si, de acuerdo, se nos vislumbra mediante las noticias que emiten en tv como se convirtió en Dos Caras, pero no es suficiente ni posee carga dramática, pues el personaje al fin y al cabo acaba siendo una parodia. Enigma está algo mejor tratado y, por qué no decirlo, es lo mejor de la película. Posee muchos excesos, muchas muecas, mucho color, mucha laca, todo lo que queráis. Pero es el que menos desentona entre tanto circo. Por una sencilla razón, el actor que le da vida. Jim Carrey se tomo esta película como otra comedia más que tanto éxito le estaban proporcionando y salió menos ileso que el resto de sus compañeros.
La chica del film no sale nada bien parada tampoco. La Dra. Chase Meridian parece más una sadomasoquista enganchada a la lencería de cuero que una psicóloga seria. Ejemplo de esto es su aparición en el tejado con la bat-señal como busca para apagar su apetito sexual. Un personaje de lo más inverosímil e innecesario.

No debemos culpar de todo a Schumacher pues no olvidemos que tras el guión se esconde Akiva Goldsman, tan responsable como el director de hundir al personaje de comic.
Elliot Goldenthal creó un nuevo tema para Batman que carecía de la fuerza y creatividad del de Elfman, amén de incrementar aún más los momentos absurdos.
Puede que Val Kilmer resultará algo más atractivo que Michael Keaton como Bruce Wayne, pero como Batman carece de todo lo que requiere el personaje como es misterio y poca palabra. Chris O´Donell fue el escogido para dar vida a Robin, el actor no esta del todo mal, pero su personaje es el culpable de la decadencia fílmica del murciélago. Tommy Lee Jones ya había trabajado con Schumacher en “El Cliente” y parece que lo escogió para tener alguien de renombre entre el reparto ya que su interpretación es de las más vergonzosas que se recuerdan en su carrera, si no la que más. Jim Carrey vivía su época dorada por aquel entonces y vio como su personaje ecplipsaba a todos los demás, se llegó a decir que entre él y Kilmer tuvieron una lucha de egos. Nicole Kidman presta su cuerpo y rostro a la pareja femenina más irritante de Batman. Drew Barrymore y Debi Mazar son la cara y la cruz de Dos Caras, su ángel y su diablo. Michael Gough seguía siendo Alfred y Pat Hingle el comisario Gordon.

A pesar de ser mucho peor que sus predecesoras y marcar el fin de Batman para el cine la película fue un absoluto éxito de taquilla que propició la que sería el hazmerreír de la historia del cine.

Lo Mejor: Jim Carrey es consciente de que es una comedia más.

Lo Peor: Supuso el principio del fin.

Batman, de Leslie H. Martinson

Agosto 10, 2008

Batman y Robin deben enfrentarse a sus peores enemigos que planean impedir la cumbre de líderes mundiales.

La película realizada en los años 60 no es sino un episodio gigante de lo que fue la famosa serie de televisión y que sirvió para venderla a los distintos países, pues en USA se estrenó finalizada la primera temporada de la misma. Desde luego fue la mejor carta de presentación para que los espectadores estuvieran preparados. Este Batman es un fiel reflejo de lo que fue el superhéroe durante los años 60. Mucho color, muchos villanos, y mucho desenfado. En contra de la imagen que tenemos ahora del caballero oscuro, el Batman sesentero carecía de tormentos y preocupaciones, más allá de capturar a los villanos, y luchaba siempre de día. Además siempre es acompañado por el chico maravilla, Robin, con lo cual la serie debería haberse llamado “Batman y Robin”. Ambos forman el dúo dinámico de Gotham y acuden al rescate siempre que se les avisa, aquí es por medio de un teléfono y no de la batseñal, que aparece brevemente. Los enmascarados lucen durante los más de 90 minutos de metraje todos sus utensilios y vehiculos con los que cruzar tierra, mar y aire.

La película se abre con un aviso que nos advierte de que lo que estamos a punto de ver puede resultarnos absurdo y chocante. Y no se equivoca. “Batman” no es un film de acción a pesar de tener los famosos golpes “Puff” “Clam” “Sash” y un largo etcétera en grandes letras de colores, ni un film de misterio a pesar de tener que resolver un caso, sino una película enmarcada dentro del absurdo donde las frases sinsentido sirven para resolver enigmas y situaciones de lo más inverosímiles. Así por ejemplo tenemos ese momento en que Batman debe enfrentarse e un tiburón (de goma) para posteriormente arrepentirse de la muerte de tan noble animal, o la forma que tiene de deshacerse de una super-bomba (por su tamaño) por el muelle sin saber muy bien donde lanzarla.
Ahora nos quejamos en muchas producciones de superhéroes del abuso de villanos, pues aquí no tenemos ni más ni menos que a cuatro de los villanos más representativos del murciélago. Joker (traducido como Arlequín), Catwoman (o sea la mujer gata), el Pingüino, y Enigma (conocido por aquel entonces como Acertijos) son los encargados de poner en peligro Gotham y a todo el mundo con Batman como única resistencia. Entre los cuatro forman un cuarteto malévolo bastante desnivelado en cuestión de importancia individual. De todos ellos el que menos voz de voto tiene es Joker, el cual solo obedece las ordenes de sus compañeros. Catwoman hace su papel de seductora cuando esta sin más cara pero demuestra poca fiereza tras su antifaz en la batalla. El Pingüino se erige líder del grupo al tener matones a su servicio y un submarino de lo más vistoso. El Acertijos se divierte con el submarino de su orondo compañero para lanzar enigmas de lo más discutibles al cielo.

El director de la cinta fue Leslie H. Martinson, artifice de episodios televisivos de la serie de Batman como de otras muchas famosas. En el film el director sigue los patrones marcados por su homonimo original televisivo.
Adam West fue Batman durante muchos años, siempre acompañado por Burt Ward como Robin. Ambos son verdaderos iconos de los años 60 con sus apretados y coloridos disfraces de carnaval. Lee Meriwether es la felina y hermosa Catwoman. Cesar Romero es Joker con su cara pintada de blanco con algún que otro hueco sin tapar. Frank Gorshin es Acertijo y Burgess Meredith el Pingüino. Cabe decir que en la serie de TV Batman era acompañado también por Batgirl.

A pesar de todos sus errores vistos a día de hoy no podemos negar que el film, así como la serie, posee su encanto y es un reflejo de lo que fue el personaje de Batman durante los 60.

Lo Mejor: Ver a Batman y Robin enfrentándose a una gran galería de villanos con desenfado. Ser mejor y tener más personalidad que las de Schumacher.

Lo Peor: Representa la peor época del personaje.