Archivo de Noviembre 2008

Quantum of Solace, de Marc Forster

Noviembre 27, 2008

james-bond-22-quantum-of-solace-poster-1James Bond sigue las pistas que le conduzcan al hombre que traicionó a su amada Vesper. En su camino descubrirá que no puede confiar en nadie dentro de su agencia teniéndolas que apañárselas solo, con la ayuda de una mujer tan sedienta de venganza como él.

“Casino Royale” fue una sorpresa mayúscula al mostrarnos la génesis del famoso personaje creado por Ian Fleming en la piel de un Daniel Craig que nos hacia olvidar a los anteriores actores que lo habían interpretado. El éxito que supuso ha propiciado otra nueva película Bond protagonizada por el actor, pero, al contrario de lo que suele ser habitual, este “Quantum of Solace” sería una secuela directa, la primera oficial, de la anterior.
La película comienza momentos después de acabar “Casino Royale”, con Bond llevando a Mr. White ante M para ser interrogado. En el interrogatorio queda una cosa clara: la gente a la que se enfrentan tienen hombres en todas partes, con lo cual la confianza de Bond en las personas va desapareciendo convirtiéndose en una demoledora maquina de matar cuya máxima es la venganza. Aquí 007 apenas habla con los villanos a los que persigue, tan solo los busca, los localiza y los machaca sin piedad, causando fuertes dolores de cabeza a M, la única persona en quien el agente puede confiar de verdad en el MI6.
James Bond no es la misma persona que en “Casino Royale”. Por mucho que quiera negarlo, su relación con Vesper fue intensa y verdadera dejando una mancha en su corazón imposible de borrar. Aunque diga estar empujado por su deber el agente esta ciego por conseguir su venganza personal ante aquellos que obligaron a Vesper a traicionarle causando su muerte. Bond está torturado, y, por culpa de su continua maldición de que todo aquel que tiene relación con él muere, siempre lo estará. La escena final en que parece dejar atrás el pasado rematando que nunca ha dejado de ser el mismo buen agente secreto no es sino una excusa para mostrarnos el lado duro del agente, ocultándonos su semblante triste que le acompañará el resto de sus días.

“Quantum of Solace” nos mete de lleno en la acción. Al contrario de “Casino Royale” en que el guión y las secuencias de acción estaban muy equilibradas en esta ocasión son las escenas adrenalinicas las que ocupan la mayor parte del metraje, y debe ser así porque el personaje lo requiere, sus impulsivos actos lo llevan a enfrentarse con todo aquel que se cruce en su camino. Sin embargo esto tiene un talón de Aquiles, y es que si quieres narrar la película a base de secuencias de acción con Bond desatado no quieras crear un guión con exceso de nombres e información que apenas vamos a entender.
Lo peor de todo es que una vez que digieres la película te das cuenta de que dos de las figuras del universo Bond fallan dentro de a historia. Por un lado la chica. Será tan guapa como la ocasión lo requiere, no vamos a negarlo, pero ¿aporta algo? Porque salvo salvar a Bond un breve instante no hace nada más que querer matar a un general boliviano por venganza. Vale que podríamos hacer una similitud entre ella y Bond al moverse ambos por la venganza personal pero le falta carisma y personalidad. Todo lo contrario que lo que le sucede a la otra chica del film, la pelirroja, que con tres secuencias y unas pocas frases me sedujo más que la vengadora.
Por otro lado tenemos al villano. De nuevo tenemos un villano lo más realista posible, dueño de una empresa a favor del medioambiente que quiere negociar con los bolivianos para luego chantajearles suministrándoles agua. Pasa lo mismo que con LeChiffre en la anterior, solo que este no llora sangre ni tiene un rasgo siniestro. Es un peón dentro de una organización amplísima y por ende, un ser insignificante y sin presencia carismática para enfrentarse a Bond.

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Como ya pasara en la anterior se prescinde de todo gadget, y como consecuencia del personaje de Q. Pero esta película concluye con un guiño muy inteligente que a un servidor le encantó. Antes de empezar los créditos Daniel Craig nos ofrece por primera vez su paseíllo como James Bond dentro del famoso circulo siguiéndole hasta que apunte y dispare llenándonos la pantalla en sangre. “Casino Royale” y “Quantum of Solace” forman un díctico cuya finalidad es narrarnos el origen de James Bond. Por fuerza la siguiente aventura Bond debe empezar a introducir elementos conocidos, y aquí voy a hacer referencia a los dos puntos anteriores. No sería de extrañar que Moneypenny hiciera aparición, pues la chica pelirroja es según palabras de M “una joven oficinista bajo su mando”, por lo cual no es descabellado pensar en otras oficinistas que pronto conocerán a 007. Por otro lado, no es muy difícil adivinar que los verdaderos malos aún no han hecho su aparición, como tampoco se ha desvelado el nombre de esa peligrosa organización con gente en todas partes. ¿Estaremos a punto de conocer a Spectra? Son solo hipótesis que hago y que tendrían una perfecta cabida dentro del nuevo Bond gracias a lo planteado en estas dos películas.

Para la anterior aventura se eligió a Martín Campbell, un conocido dentro de la casa al encargarse también de “Goldeneye”. Campbell consiguió lo mismo que Craig, taparnos la boca y sorprendernos ofreciéndonos una película de acción más que reivindicable. Así pues si Campbell, un director no muy de allá, había conseguido ofrecernos eso, ¿qué nos depararía el nuevo director, mucho más valorado entre el sector crítico? La elección de Marc Forster fue toda una sorpresa, ya que su nombre siempre ha estado asociado a películas pequeñas y dramáticas, con lo cual era de esperar que dotara a la historia de Bond con cierto toque dramático acompañado por buenas secuencias de acción. Bien, lo de mostrarnos a Bond torturado se lo debemos más a Craig que a él, pero bueno, el hombre dirige formalmente bien las escenas de diálogos y se marca un homenaje a “Goldfinger” muy de agradecer. El problema son las secuencias de acción, y no es un problema pequeño ya que casi toda la película es acción. Si ya en la anterior se fijaban en “Jasón Bourne” quedándose solo con el fondo (el realismo), que no con la forma (cámara en mano, montaje vertiginoso), aquí ya les compran hasta al director de coreografías, pero, lo que es peor, Forster demuestra su nula capacidad para ejecutar dichas secuencias en la pantalla mareándonos sin parar y plagiando la secuencia de “El ultimátum de Bourne” de la persecución por los tejados en Tánger. No voy a decir que el director lo haga mal del todo, el enfoque de algunas de ellas me parecen muy interesantes e incluso bien hechas cuando no se anda por las ramas (véase el momento en el auditorio), pero en general es una locura de montaje donde es fácil perderse. Perdón si me he pasado pero me molesta que este director declare en una entrevista que “ha querido hacer un film Bond de autor”. Mire usted Sr. Forster, un film de Bond siempre será un film de Bond. Lo dirija Michael Bay o lo haga Gus Van Sant, siempre va a estar subordinado su trabajo a las necesidades del personaje, y de los productores. Pero bueno, ya han dicho que para la próxima buscarán otro, a ver si tenemos suerte y Martín Campbell está libre, que aunque no tenga tanto prestigio sabe no marearnos cuando hay peleas.
Por suerte el director cuenta con un excelente equipo de producción que, una vez más, nos embarca en el crucero Bond con destino a lugares exóticos e inhóspitos a ritmo del compositor que mejor ha heredado a John Barry dentro de la Saga, David Arnold, aunque la canción del film sea horrorosa.

daniel-craig-quantum-of-solace-black-jacketDaniel Craig es James Bond. Y está todo dicho. De nuevo vuelve a hacer gala de su cinismo, su mirada fría, sus golpes, su resistencia, además de conseguir lo que ningún otro había conseguido antes con el personaje, tener continuidad y evolucionar respecto a la anterior. Él solito ya vale la entrada al cine. Judi Dench no se queda atrás, por supuesto. Su M tienen el mayor protagonismo nunca antes visto, con permiso de “El Mundo nuca es Suficiente”, y además insinúa su verdadera condición para Bond en la agencia, haciendo juego con la letra que la caracteriza. Mathieu Amalric es Dominic Greene, principal pista para llegar hasta su presa. Amalric es un excelente actor con una presencia fantástica, pero como villano de Bond no es que se cuele entre los más memorables. Olga Kurylenko es Camille, la mujer empujada por la venganza que se cruza en el camino con Bond. La actriz entra dentro del Universo de féminas Bond, pero al igual que Amalric, no resulta muy memorable, aunque si espectacular. Giancarlo Giannini vuelve a ser Mathis, el cual protagonizara dos de las mejores escenas con Craig, una de ellas absolutamente memorable. Jeffrey White es Felix Leiter, el igual de M en la CIA. Al igual que con su jefa, será la única persona en quien Bond confíe dentro de la agencia norteamericana. Gemma Arterton es la enviada para devolver a Bond a casa. Sus quince minutos en pantalla saben a poco. Mención para Fernando Guillén Cuervo, el cual entra en el Universo Bond como otros actores españoles anteriormente, esta vez dando vida a un comandante boliviano.

“Quatum of Solace” es un divertimento más que aceptable aunque inferior a su predecesor. Demuestra que las películas Bond van a cambiar y deja paso para jugar y reinventar un mundo ya conocido que exige renovación en sus posteriores aventuras. Mientras estén protagonizadas por Daniel Craig contarán con mi apoyo.

Lo Mejor: Daniel Craig y Judi Dench. La secuencia final.

Lo Peor: Forster no sabe dirigir acción. Su guión flojea.

Muere otro día, de Lee Tamahori

Noviembre 25, 2008

die-another-dayJames Bond es apresado en Corea del norte. Tras su liberación su objetivo será encontrar a la persona que le tendió la trampa y detener a los norcoreanos que perseguía y que comerciaban con diamantes.

“Muere otro día” no es un una película más del espía británico más famoso del cine. Es la película numero 20 que se estrenaba a la par que el personaje cumplía 40 años en el cine. Así pues había que celebrarlo por todo lo alto y ¿qué mejor que hacerlo con una película que llevara al extremo el Universo Bond?
“Muere otro día” es un sentido homenaje a toda la Saga y si funciona es gracias a ello. Porque reconozcámoslo, que Bond vuelva a salvar el mundo enamorando a toda mujer y derrotando a los villanos no era nada nuevo. La formula estaba agotada. Pero los creadores se marcaron una meta con esta premisa: meter en esta película todas las referencias posibles a la Saga para complacer a los seguidores a la vez que ofrecía un espectáculo sin parangón marca de la casa.
Así pues tenemos esa salida del agua de Halle Berry con un bañador similar al de Ursula Andress en “Dr. No”. La importancia de los diamantes recuerda a “Diamantes para la Eternidad”. Cuando Jinx esta capturada sufre una tortura similar a la que sufría Bond en “Goldfinger” con rayo láser. La alianza entre Bond y Jinx une dos fuerzas gubernamentales como ya pasaba en “La espía que me amó”. A todo esto hay que sumar las frases con doble sentido, los guiños a los gadgets utilizados en anteriores películas, como la mochila voladora de “Operación Trueno”, además de mostrar para deleite de los fans un esperado, y soñado, beso entre Bond y Moneypenny.

Como digo la película no tiene freno. Si bien el principio es de lo más típico, con Bond en una misión, la cosa cambia a partir de los créditos de apertura en que se nos describe la tortura a la que está siendo sometido el protagonista a ritmo de Madonna. Una vez concluyan da lugar la diversión de ver a un Bond indestructible, capaz de dominar su pulso cardiaco, un barbudo que cuando se afeita y se asea no parezca haber pasado catorce meses bajo tortura.
Y es que el título le sienta que ni pintado al protagonista en esta entrega, pero además nos muestra su conciencia de espectáculo sin más pretensiones que divertirnos mediante el más imposible todavía. Un castillo de hielo, un coche invisible, un anillo de ondas ultrasónicas, un satélite que se alimenta del sol capaz de destruir el mundo, un sicario coreano con diamantes incrustados en la cara, o transformaciones genéticas que consiguen otorgar a cualquiera un cambio de personalidad en poco tiempo se dan cita en el Bond más divertido y fresco de cuantos se han visto.
Las secuencias de acción no se quedan atrás. Aquí vemos a Bond en plena persecución con aerodeslizadores, con un reactor, con su coche por el mar helado, protagonizar contra el malo Gustav Graves una pelea de espadas de lo más peligrosa con Madonna como maestra de ceremonias y observamos lo bien que se le da el surfing con paracaídas en una de las escenas que más aplausos robaron el día que la vi en cine. Si con Bond no tenemos suficiente, los productores deciden introducir a Jinx, agente de la CIA que comparte más de una similitud con 007, con lo cual la diversión se multiplica.
Lo escenarios son de ensueño, propios de este tipo de películas. James Bond pasa por Corea del Norte, Hong Kong, Londres, La Habana (en realidad Cadiz transformada) e Islandia donde el maravilloso palacio de hielo es el punto fuerte.

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El director elegido para la película fue Lee Tamahori, el cual realizo dos películas más que notables como son “Guerreros de Antaño” y “El Desafio”, así como la decente “Mulholland Falls”. Tamahori sabe que su misión es ofrecer un Bond fresco con mucha acción y lo consigue aunque se pase con las escenas acrobáticas en donde introduce ralentizaciones porque si. El director sabe que se apoya en un excelente trabajo de dirección artística y en recursos tecnológicos de primer orden capaces de hacer desaparecer un coche entre la nieve.
Pierce Brosnan siempre me pareció un bueno Bond que combinada el encanto de Connery con la bufonería de Moore. Este fue su cuarto y último film como 007, y lo dejo por la puerta grande, dándonos un Bond divertido en un mundo fantástico en que siempre ganaba el bueno. Halle Berry es Jinx. La actriz dio más que hablar y compartió cartel gracias al Oscar ganado ese año, aunque hemos de reconocer que está espectacular en su traje de baño. El personaje de Jinx cayó tan bien que hasta se especuló la posibilidad de hacer un spin-off con el personaje, pero al final todo quedo en palabras. Toby Stephens es el misterioso Gustav Graves, el nuevo chico de oro de Inglaterra cuya mina de diamantes esconde mucho más que un simple satélite para alumbrar al mundo. La belleza de Rosemund Pike, para mi gusto mucho mejor que la Berry, da vida a Miranda Frost, ayudante de Graves y experta en esgrima que tiene mucho que esconder. Rick Yune es Zao, el coreano que queda marcado por diamantes y transformado al ponerse al servicio de la cirugía genética. Un villano made in Bond. Judi Dench volvía a ser M agradándonos con su presencia, mientras John Cleese ascendía como Q por primera y única vez tras la desaparición de Desmond Llewelyn. Michael Madsen ponía el rostro yanqui como jefe de la CIA.

“Muere otro día” fue un éxito, la película Bond más taquillera hasta la fecha. Pero además era mucho más de lo que se imaginaba por aquel entonces para el personaje. Brosnan dijo que no volvería a interpretar al personaje con lo que se sabía que iban a cambiar de actor, pero lo que no imaginábamos es que asistiríamos al renacimiento del personaje, con lo cual “Muere otro día” se convertía en el canto de cisne del Bond conocido. Moría así el mujeriego machista, el charlatán, el hijo de la guerra fría, el del martini con vodka mezclado no agitado, el que se presentaba siempre con la misma famosa frase, el que necesitaba de Q para conseguir nuevos recursos y juguetes. Moría el agente secreto más fantástico con una película a la altura de las circunstancias. Se había tocado techo con él. Había que hacer borrón y cuenta nueva y ponerse a la altura de lo que los nuevos tiempos reclamaban, con el nacimiento de Jason Bourne en el cine ese mismo año tenían un modelo a seguir. Había llegado la hora del hombre normal, atormentado, frió y con cara de pocos amigos. Había llegado la hora de Daniel Craig.

Lo mejor: Su conciencia de entretenimiento-homenaje a toda la serie.

Lo Peor: La formula estaba acabada.

Cinemadreamer en El Mundo de Ángel

Noviembre 25, 2008

El amigo Ángel tuvo el detalle de contar conmigo para su nueva sección “Blogs de cabecera” en su impecable blog El Mundo de Ángel, mediante la cual hace un pequeño cuestionario a autores de sus blogs más visitados que tiene en consideración recomendarnos.
Doy la gracias a Ángel por haber contado conmigo, ha sido un honor poder participar en su blog.
Aqui le dejo el cuestionario: Blogs de cabecera: Cinemadreamer

Muchas gracias Ángel.
Saludos.

Cinemadreamer en Teaserland

Noviembre 24, 2008

Teaserland es el primer certamen de trailers falsos cuya presentación tuvo lugar el pasado Festival de Sitges con el apoyo de Canal +. La iniciativa cuenta con directores que la apadrinen, caso de Isabel Coixet o J.A. Bayona.
Mi amigo Alejandro Colera y yo nos hemos presentado con el teaser falso “Cautivo de una Pesadilla”, principalmente porque nos encanta el cine y ya teníamos ganas de hacer algo juntos en ese ámbito, amén de que si ganamos nos llevaríamos 30.000 € para un corto, aunque la competencia está muy reñida y hay trabajos excelentes nunca hay que perder la esperanza.
Aprovecho para dar las gracias a Alejandro que da vida al protagonista y se ha currado el montaje.
Os dejo con el enlace a la pagina oficial del festival http://www.teaserland.com/ y con el directo al teaser http://www.teaserland.com/festival/Cautivo-de-una-pesadilla.html para que voteis.

Espero vuestras opiniones.
Muchas gracias.

Series: True Blood

Noviembre 21, 2008

true-blood-posterReconozco que me interesa esta serie porque está protagonizada por mi amada, querida e idolatrada Anna Paquin y creada por Alan Ball, guionista de “American Beauty” y creador de esa otra serie imprescindible como es “A dos metros bajo tierra”, basándose en la serie de libros sobre Sookie Stackhouse de la autora Charlaine Harris.
La serie gira en torno a un pequeño pueblo de Nueva Orleans en donde empiezan a aparecer vampiros, los cuales está a punto de ser aceptados dentro de la sociedad y a tener sus propios derechos gracias a que no tienen por qué alimentarse de humanos debido a la existencia de una bebida de sangre sintética llamada Tru Blood. La aparición de Bill, un vampiro, marca a Sookie, sintiendo una atracción irrefrenable hacía él. Mientras tanto empiezan a sucederse brutales asesinatos en el pueblo que indican podrían ser obra de vampiros.
Si bien la trama no resulta muy original, por el hecho de que la protagonista se enamore del misterioso vampiro que llega a su pueblo y ella tenga poderes paranormales, el resultado se distancia de otros productos similares como “Buffy” o esa otra reciente adaptación de novelas que está haciendo furor entre las quinceañeras llamada “Twilight”, centrándose más en lo que supone para la sociedad el hecho de aceptar en su entorno a seres que se han pasado toda su existencia alimentándose de ellos. Como suele ser habitual en el guionista los diálogos son ágiles e ingeniosos debatiendo temas de vigencia actual y mostrando mundos turbios en donde los humanos no son las únicas victimas sino también los vampiros, cuya sangre es beneficiosa para el ser humano otorgando más energía y actividad sexual y se convierte en un producto muy llamativo con el que se puede traficar en el mercado negro. Ya que se trata el tema vampirico es imprescindible que haya cierto erotismo, pero tratándose de Alan Ball, el cual no tiene ningún reparo a la hora de hablar de temas tabúes por así decirlo, el sexo se convierte en un elemento más en la trama, mostrando en todos sus episodios algún que otro desnudo y escenas de sexo salvaje.
El reparto está formado por Anna Paquin como Sookie Stackhouse, la joven psíquica que se enamora del vampiro. Doy las gracias a Ball por elegirla para el papel, ya no solo porque lo haga bien sino porque además nos la muestra como vino al mundo en un episodio. Stephen Moyer es Bill Compton, el vampiro enigmático que seduce a Sookie. Moyer está estupendo y da muy bien el pego como vampiro gracias a su piel pálida, aspecto que adquiere al no utilizar maquillaje. Huelga decir que ya me gustaría ser él para clavarle mis colmillos a la Paquin. Rutina Wesley es Tara, la mejor amiga de Sookie que no puede aguantar en ningún trabajo por no callarse lo que piensa. Ryan Kwanten es Jasón, el hermano de Sookie cuyo cerebro se encuentra entre las piernas y muestra una absoluta aversión hacia los vampiros. Nelsan Ellis es Lafayette, el chapero y traficante del pueblo que se siente orgulloso de ser cómo es. En general el reparto está muy bien y da vida a ese tipo de personajes propios de Ball.
Una serie con una factura made in HBO cuyo mayor pega la encuentro en los efectos que simulan los poderes de los vampiros para moverse rápido.

El Torreón, de Michael Mann

Noviembre 19, 2008

200px-keepposterUn grupo de soldados alemanes llega a las montañas de Rumania y ponen su centro de control en una antigua fortaleza. Sin hacer caso a las advertencias de las gentes del lugar los soldados se dejan llevar por su avaricia y despiertan una criatura que lleva durmiendo en el interior cientos de años.

He aquí una rareza dentro de la filmografía de Michael Mann. Una película que cruza el genero bélico histórico, el fantástico y el religioso. La idea de partida promete un trama de suspense interesante y otorga al director hablar de las flaquezas del hombre como son la avaricia o el odio, todo por conseguir más poder. Dentro de la negra fortaleza Mann introduce personajes que sucumbirán en mayor o menor medida a sus deseos. Tenemos un capitán alemán que no duda en eliminar a todo aquel que se oponga a él. Un anciano y su hija, judíos, traídos para traducir unos escritos que han aparecido. Otro mayor del ejercito alemán cuyas ideas se alejan al régimen que sirve. Por último tenemos a un extraño personaje que llega desde Grecia para detener lo que han despertado los alemanes. Del elenco los ejemplos más claros de avaricia serían el capitán alemán y el anciano. El soldado se nos muestra como malo malísimo nazi cuyas ansías de poder no le impiden matar a gente de su propio bando. El anciano por su parte se nos muestra como una victima que ve en la criatura que han despertado un aliado para destruir a los nazis, pero su odio lo ciega y le impide ver la verdadera naturaleza del monstruo.
Es un film bélico por el hecho de estar protagonizado por soldados alemanes. Fantástico porque la criatura que despiertan aparece cual criatura de otro mundo sin saber muy bien quién es. La religiosidad inunda la gran mayoría de las cosas, ya de entrada la fortaleza está plagada de cruces que impiden salir al monstruo, lo cual nos lleva a deducir que es Satán, como dice el misterioso hombre de Grecia, y por ende el pacto que hace con el anciano es similar al de Fausto. ¿Interesante verdad? Desgraciadamente Mann nos demuestra que es incapaz de conjugar todos los elementos consiguiendo una historia torpe y floja digna de serie B, a lo cual hay que sumar las influencias propias de la década de los 80 como son interminables cámaras lentas acompañadas de un humo videoclipero que a saber de donde sale. Si esto no es suficiente aparecen los efectos especiales de neón que convierten a los poderes del malo en rayos fluorescentes y a la vara del bueno en un sable láser de color rosa. Era la moda en aquellos días claro, pero es que resulta tan vergonzoso que impide que el film, que tiene un inicio más que prometedor, acabe por convertirse en una batalla digna de serie japonesa.

Michael Mann escribió el guión basándose en el libro de F. Paul Wilson y no es que consiguiera algo demasiado decente la verdad. A favor de la película hay que citar la digna producción artística dentro de la fortaleza y algún momento de dirección conseguida que si deja ver rasgos del mejor fantástico, como ese descubrimiento por parte de un soldado del interior del castillo, en que la negra profundidad deja en miniatura su figura. El director vuelve a utilizar música la gran mayoría de metraje, pero es una música tan ochentena y electrónica que es imposible tomarse en serio las imágenes que estamos viendo con ella de fondo.
El reparto está compuesto por nombres conocidos como Scott Glenn, Jurgen Prochnow, Gabriel Byrne, Ian McKellen o Alberta Watson.

Una película floja, que no deja de ser curiosa visto como ha madurado su autor. La peor de la filmogrfía de Mann.

Lo Mejor: Su idea de partida.

Lo Peor: Tienen un desarrollo muy torpe. Las modas ochenteras que la inundan.

The Fall, de Tarsem Singh

Noviembre 18, 2008

fall_posterAlexandria es una pequeña niña rumana que está hospitalizada debido a una caída. En el recinto conoce a Roy, un especialista de cine que también ha sufrido una caída y no puede levantarse. Roy promete contar a Alexandria una historia a cambio de que esta le consiga unas pastillas.

Cuatro años de rodaje a través de más de veinte países han llevado al director hindú Tarsem Singh a conseguir llevar a cabo su segunda película tras la interesante “La Celda”. Perteneciente a la generación videoclip, y apadrinado en esta ocasión por otros dos directores de la misma corriente (David Fincher y Spike Jonze), las propuestas visuales de Tarsem son fabulosas cuando se adentra en el terreno de lo fantástico, pero siempre cabe la duda de si estas estarán al servicio de una historia vacía. Afortunadamente este no es el caso.

La película muestra el enfrentamiento entre el bien y el mal representados mediante el optimismo y el pesimismo de los dos protagonistas a la hora de narrar la historia, la cual no es ajena a la realidad sino un reflejo de ella, convirtiéndose en un lienzo en que cada uno exprese su estado emocional. Roy representa el pesimismo, siempre pintando la historia con tintes dramáticos y desesperanzadores afín no solo a su reciente caída que le obliga a estar atado a una cama sino al recuerdo de un amor perdido, lo cual anula sus ganas de vivir. Alexandria por su parte es el optimismo, su inocencia a la hora de ver el mundo que la rodea la hace exigir a su narrador que cambie fragmentos para que las hazañas acaben de manera feliz.
Alexandria se convierte en la salvadora de Roy. Hay una escena en que la niña le da al especialista la eucaristía y este la toma preguntándole si quiere salvar su alma. Pues bien, esa es la base de la historia y la escena crucial para entenderla. La niña consigue que Roy se redima, no sin antes hacerlo sentir culpable al caerse de nuevo por culpa de querer ayudarlo a conseguir sus pastillas. El tramo final de la historia ficticia es un combate entre ambos por elegir el final adecuado, si es pesimista habrá ganado el odio y el sufrimiento de Roy, pero si es optimista supondrá el triunfo de la inocencia y de la inquebrantable fortaleza de Alexandria.
La historia que ambos dibujan, pues aunque al principio sea tan solo Roy el narrador pronto Alexandra tomará parte en el relato inyectando en él su visión positiva de la vida, es la forma que tiene por conocerse a si mismos y transformar la realidad que los rodea. No es un relato existente ni aprendido sino improvisado a medida que se sucedan los hechos en la vida real. En él se nos narra la historia de cinco guerreros que unen sus fuerzas para derrotar al Gobernador Odio, el cual les ha hecho sufrir por diferentes razones. En el relato se dan de la mano temas universales como la amistad, el amor, los celos, el odio, la venganza, todos ellos para crear lo que en apariencia es una historia de aventuras que acaba siendo un relato de liberación.

Tarsem Singh maravilla, en el sentido más estricto de la palabra. No hay momento en que nuestros ojos no queden asombrados ante las imágenes que están pasando ante ellos. En el ámbito de la historia ficticia, enmarcada en parajes exóticos y orientales pero sin espacio temporal definido, Singh se decanta por una puesta en escena visualmente hipnótica, donde los colores cobran vida de forma impresionante y las composiciones están creadas para deguste de los sentidos. En este tramo fantástico quizás el director se exceda en deleitarnos con demasiadas imágenes aparatosas visualmente, pero todo es aceptable en un cuento. Por su parte, en el ámbito realista los colores siguen siendo fuertes, pero la puesta en escena es mucho más clásica y relajada, acorde con la relación intimista que se forja entre los dos protagonistas. Entre ambos polos no hay apenas desequilibrio y el resultado es impecable.

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Como referencias podríamos citar varias películas, aunque la que a mi me parece más clara sería “Las Aventuras del Barón Munchausen” de Gilliam. En ambas se crea una historia a través de los ojos de un caballero y una niña, además en las dos la historia ficticia contiene cinco valientes guerreros con habilidades especiales y ambos directores se decantan por un surrealismo mágico en sus imágenes fantásticas.
Como colofón a la experiencia, el director corona la película con un sentido homenaje al cine mudo. No hay mejor forma de acabar esta película que con esa sucesión de escenas slapstick pertenecientes al principio del séptimo arte. Y es que además “The Fall” es un sentido homenaje a las películas clásicas mudas, en donde la cámara se quedaba quieta mostrando la acción, aunque Tarsem haga piruetas visuales alguna que otra vez. Cabe aplaudir además el poco uso de efectos especiales por ordenador, de hecho casi diría que no existen. Todo lo que aparece en pantalla resulta tangible y las explosiones son de verdad. Esto no hace más que sumar otro punto a favor.

El reparto esta sustentado por los dos protagonistas. Catinca Untaru es Alexandria, la niña rumana que ansía escuchar un cuento para que su estancia en el hospital sea mas corta. Untaru está perfecta, nunca deja de perder la inocencia y ternura que la caracterizan y consigue que simpaticemos con ella desde el primer instante. Lee Pace es Roy, el narrador del cuento. Pace consigue crear de forma convincente al hombre torturado que ve en la niña una posibilidad para conseguir lo que quiere aprovechándose de ella. Además da vida al guerrero enmascarado, protagonista del relato fantástico. Entre ambos existe una quimica palpable e imprescindible para que la pelicula funcione. El elenco de secundarios está acorde a las circunstancias y componen personajes dobles en su mayoría, pues todo lo que tiene cabida en el cuento parte de la realidad.
La película ha llegado con dos años de retraso a nuestras pantallas a pesar de la excelente acogida que ha tenido en los distintos países, ganando el premio a la Mejor Película en el pasado Festival de Sitges y el Oso de Cristal como Mención Especial en el Festival de Berlin.
“The Fall”es una historia de amistad, de redención, creada para maravillarnos y hacernos comprobar que el cine puede seguir ofreciéndonos magia. Fantástica.

Lo Mejor: Su impecable calidad técnica al servicio de una historia. Catinca Untaru y Lee Pace.

Lo Peor: Algún exceso visual caprichoso.

Trailer y Poster: Watchmen

Noviembre 16, 2008

El segundo trailer de la esperada adaptación de uno de los comics más aclamados, y fascinantes, de la historia ha visto la luz. Gracias a él podemos ver que Snyder ha llevado a la gran pantalla las viñetas creadas por Moore y Gibbons, aunque veremos a ver si cómo pelicula funciona, porque su “300″ por la cual le nombran en el trailer como “visionario director” no me pareció para tanto sobre todo por sus contiuas relentizacions “guays” que parece repeitr en esta, y eso miedo me da. Esperemos que no la pifie porque si no le van a llover palos. Confiemos.

Además han ido apareciendo varios poster individuales sobre el film, pero de todos los aparecidos, y hasta que vea la luz el definitivo, un servidor se queda por el momento con el que la figura del comediante está cayendo y en primer termino tenemos la famosa chapa de la cara sonriente.

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El 20 de Marzo llega a nuestras pantallas.

In memoriam: Michael Crichton

Noviembre 6, 2008

michael20crichton-sgg-036389Ha fallecido a los 66 años de edad el escritor Michael Crichton debido a un cáncer contra el que llevaba luchando largo tiempo. Su nombre se ha visto asociado al cine en multitud de ocasiones al haber adaptado obras suyas como “La amenaza de Andrómeda”, “Parque Jurasico”, “Congo” , “Sol Naciente”, “Twister” o “Esfera”. Crichton también se puso tras la cámara para dirigir films como “Runaway”, “Coma”, “El primer gran robo al tren” o “Mundo Futuro”. Fue además el creador de una de las series más exitosas de la televisión: “Urgencias”.
Descanse en Paz.

Miniserie: John Adams

Noviembre 5, 2008

john-adamsMiniserie de HBO que narra la vida de John Adams, segundo presidente estadounidense. La serie comienza cuando Adams ejerce como abogado en el periodo en que América aún sigue distribuida por colonias dominada por los ingleses hasta su muerte. A través de ese periodo, distribuido en siete episodios de una hora y poco de duración, seremos testigos de cómo Estados Unidos consiguió hacerse independiente y pactó acuerdos con países para prosperar a través de acuerdos comerciales.
La serie no es épica en el sentido de que no encontramos grandes batallas ni espectaculares escenas de guerra. Estamos siempre en el punto de vista del político, quien es nombrado embajador, lo que le impide estar en su país cuando la guerra estalle, llegue a su punto más álgido y posterior final. Adams se nos muestra como un idealista cabezota que hará amigo y enemigos, y cuyo principal apoyo será su esposa, la cual sufrirá la misión de embajador de su marido viviendo la soledad junto a sus hijos. Aunque podamos pensar que Adams tuvo una vida prospera, por eso de ser Presidente, lo cierto es que descubrimos que tuvo una existencia entregada al bienestar de su país viviendo en condiciones poco prosperas. Fue el primer dirigente americano que ocupó la Casa Blanca cuando aún se estaba construyendo.
La miniserie tiene una factura propia de cine, como casi todas las series norteamericanas actuales, con una riqueza técnica impecable que no escatima en mostrarnos la época al detalle así como secuencias verdaderamente duras como las crudas enfermedades que padecieron los hijos de Adams. Quizás el punto negativo es que se trata de un drama histórico que avanza por medio de discursos parlamentarios y burocráticos, lo que puede llegar a ser aburrido.
El reparto está excepcional, encabezado por Paul Giamatti y Laura Linney, grandes actores que dan vida al matrimonio Adams. Entre los secundarios tenemos a Tom Wilkinson como Benjamín Franklin, David Morse como George Washington, Rufus Sewell o Sarah Polley.
La miniserie está producida por Tom Hanks y ha sido la gran triunfadora en los último premios Emmy al llevarse 13.