Archivo de Febrero 2009

Million Dollar Baby, de Clint Eastwood

Febrero 25, 2009

million20dollar20baby1Con Clint Eastwood suele suceder que cuando estrena películas tan seguidas nos ofrece una aceptable, normalmente protagonizada por él, y otra excelente. En 2003 el director estrenaba “Mystic River”, una tragedia ambientada en Boston con un reparto en estado de gracia que se convertía desde su estreno en uno de sus trabajos más redondos. Al año siguiente estrenaría un film de boxeo, aparentemente, en que su figura volvía a aparecer como protagonista, con lo que podíamos esperar un producto estimable, aunque no tan magistral como la cinta protagonizada por Sean Penn, Tim Robbins y Kevin Bacon. Cuán equivocados estábamos. “Million Dollar Baby” acabaría por convertirse en una de las piezas maestras del director, una historia inolvidable de amistad y amor en donde el dolor va más allá de los golpes que se reciben sobre el cuadrilátero. Es la historia de Maggie Fitzgerald. La historia de Mo Cuishle.

Frankie Dunn es un veterano entrenador de boxeo que regenta un gimnasio junto a su amigo Scrap, antiguo boxeador que perdió un ojo en su último combate. Un día, tras un combate en que su protegido, y favorito para los pesos pesados, gana aparece Maggie, una chica que le pide a Frankie que la entrene, a lo que el entrenador se niega. La joven persiste, yendo todos los días a entrenar al gimnasio, hasta conseguir convencerlo. Tras ser abandonado por su boxeador Frankie decide entrenar a Maggie para convertirla en una buena boxeadora.

Luchar por un sueño. Aunque esté ambientada en el mundo del boxeo este solo sirve como escenario, pues la verdadera historia es la de personas que luchan cada día por conseguir aquello con lo que sueñan, aunque nunca llegue. En especial hay tres personajes que representan esto.
Maggie Fitzgerlad, la joven que no se detiene ante las negativas de Frankie pidiéndole continuamente que la entrene. La chica lleva trabajando como camarera la mayor parte de su vida aunque su mayor ilusión es llegar a dedicarse al boxeo y poder vivir de ello. Para ella el boxeo lo es todo, solo en el ring puede sentirse bien.
Scrap, un viejo boxeador que estuvo a las puertas de llegar a ser una leyenda viva del cuadrilátero. Aunque ya anciano Scrap tuvo también su sueño de convertirse en un gran boxeador. Lástima que en el combate final no solo perdiera el ojo sino también a su manager, que lo dejo solo para emborracharse. Tan solo Frankie se quedó con él en su rincón, acompañándolo desde ese momento hasta el día de hoy.
Peligro Barch es un joven que va cada día al gimnasio con la idea de derrotar a un boxeador que lleva muerto más años de los que imagina, cosa que no sabe ni se le dice para que no pierda la ilusión por lo único que le gusta. El muchacho posee una inocencia con la que Scrap simpatiza, dejando al chico campar a sus anchas por el local sin pagar cuotas.
En el fondo es una historia de perdedores, de personas que nunca llegaron a nada pero que lo intentaron. Como bien dice Scrap al principio no se puede boxear siendo todo corazón. Pues bien, de la misma manera no se puede luchar por un sueño si tan solo se tiene corazón, así descubrimos que el ring representa la vida, el campo de batalla en el que luchar.

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Cubrirse en todo momento. Los personajes anteriormente citados son los luchadores, sin embargo también hay quien sufre por sus peleas en silencio. Ese es Frankie. El veterano entrenador tiene una norma inquebrantable, “cubrirse en todo momento”, la cual sigue a rajatabla él mismo al impedir que cualquier cosa le afecte, ya sea a nivel profesional o personal. Así entendemos por qué nunca ha entablado una final, teme perder. Por eso se cubre de la derrota no arriesgando. A nivel personal no deja relucir sus sentimientos ante nadie, pero es el hombre más torturado que aparece en la trama. Se culpa de lo que le sucedió a Scraps en el ojo, pudo parar la pelea pero no lo hizo, cómo también se culpa de la situación que vive con su hija, a la cual escribe continuamente recibiendo siempre sus cartas de vuelta sin abrir.
Maggie representará para Frank un cambio, pues gracias a ella hace algo impensable, arriesgar. En el campo del boxeo accede a entrenarle y la va ascendiendo de categoría, cosa que no es de su agrado al principio. En el terreno personal se establecerá un vínculo entre ambos cercano al de padre e hija, consiguiendo tapar las faltas que padecen, pues Frankie prácticamente no se habla con su hija sanguínea y Maggie perdió a su padre. Así Frankie empieza a expresar sus sentimientos y a dejar ver la humanidad que oculta tras su fría coraza.

La película puede dividirse en tres parte bien diferenciadas.
La primera parte en que se nos presentan a todos los personajes y nos los definen perfectamente. Frankie es un hombre serio de la vieja escuela al que nadie debe decirle cómo hacer las cosas, que se pasa el tiempo en su gimnasio leyendo gaélico cuando no está entrenando a púgiles o discutiendo con Scrap sobre cómo debe llevar el local. Scrap aparece cómo el conserje tuerto del gimnasio para descubrírsenos como amigo y confidente de Frankie, a la par que es el primero en darle un voto de confianza a Maggie, quien se muestra terca en ser entrenada por el veterano entrenador llegando a inscribirse en el gimnasio y quedándose hasta altas horas de la noche entrenando.
La segunda parte comienza cuando Frankie accede a entrenar a Maggie. En este tramo se comienza a establecer una relación más sólida entre ambos hasta fortalecerse por completo cuando él le dice a ella que nunca la abandonará. Scrap se define como la voz de la conciencia para Frankie cual Pepito Grillo. Este bloque se completa hasta la partida de Maggie a las Vegas, cuando ya es una reconocida boxeadora conocida bajo el nombre de Mo Cuishle, apodo con la que la ha bautizado Frankie.
La tercera parte comienza de forma eufórica, con Maggie como futura campeona frente a la Osa Azul alemana. Todo va de maravilla, nuestra campeona se impone. Pero de repente sucede algo. Un derechazo impide que el sueño de Mo Cuishle se haga realidad, acabando en la loma. El golpe no solo lo ha recibido Maggie, sino también Frank, y Scrap, y los espectadores que ven el combate tanto dentro cómo fuera de la película. A partir de aquí da comienzo un camino de dolor y sufrimiento que solo puede acabar de manera trágica, dejándonos claro que los sueños son efímeros.

51308Derechazo al corazón. En el boxeo hay heridas tan profundas que llegan al hueso. En la vida a veces llegan al corazón, no son heridas físicas, sino emocionales, como las que padecen los protagonistas. En el cine suele suceder que un film se nos clava como un puñetazo en el estomago y acaba por conmovernos, consiguiendo rompernos el corazón. “Million Dollar Baby” es de esa clase de películas, y si lo consigue es gracias a Clint Eastwood, que dirige con las reglas que le caracterizan: sencillez, sobriedad y un clasicismo irreprochable en que brillen los actores.
Ya de entrada nos mete de lleno en un combate de boxeo en que el protegido de Frankie está peleando y la voz en off de Scrap entra para presentarnos al hombre más duro del mundo, que no es el que está sobre el ring sino quien lo espera en el rincón. Resulta muy llamativo el travelling que realiza momentos después en que nos presenta el gimnasio donde transcurre la vida de Frank y Scrap, elegante y sencillo. Sin embargo Eastwood no está para lucirse y hacer filigranas sino para dejar que los actores, incluido él, narren la historia, y por ello se centra en todo momento en ellos, rodando secuencias sencillas pero con personalidad, donde se desprende una humanidad y una sinceridad que el cine americano nos brinda de cuando en cuando. El director rodó el film en menos de cuarenta días, sin apenas confianza por parte del estudio, dando como siempre por buena la primera toma, la cual normalmente y según las pautas de Eastwood no se vuelve a repetir salvo que sea necesario para dejar la frescura y el realismo de la primera vez. Para ello hace falta por supuesto que los actores estén a la altura, y aquí están más que eso.
Llama la atención la impactante fotografía oscura que posee el film desde el principio. Es un negro intenso que sirve para avisarnos de que la historia que vamos a ver no es nada agradable ni triunfal cómo otras previas en el mundo pugilístico. Esta oscuridad tan omnipresente es un rasgo de personalidad del film, así como el Blanco y Negro lo era para “Toro Salvaje”.
Las peleas están rodadas de manera realista y sin caer en efectismos, tan solo una vez se usa la cámara lenta y es cuando el momento lo exige. Hay una pelea que sucede en apenas siete segundos rodada con una sencillez pasmosa que nos resume perfectamente cómo ha acabado el combate. Maggie se levanta y avanza a su contrincante, pero la cámara se queda fija en Frank, que tras escucharse unos cuantos puñetazos rápidos coge el taburete y vuelve a colocarlo en el rincón para su boxeadora. No hay forma más elegante de describir cómo Maggie ha ganado.
En el tramo final el director deja bien claro, si no lo estaba ya, por qué es un maestro. Muestras las cosas tal y como son, sin entrar en dramatismos sensibleros a pesar de que nos parta el corazón con esa última revelación en que nos desvela qué significa el inolvidable apodo de Mo Cuishle.

El guión de Paul Haggis es excelente, de los mejores escritos en los últimos años, ya no solo por la perfecta creación de los personajes sino por los diálogos que se establecen entre ellos. Y es que es impagable ver a Scrap y Frankie discutir sobre qué clase de lejía comprar o cómo el viejo tuerto se sienta con sus pies sobre el escritorio de Frankie descubriendo sus agujereados calcetines.
Es posible que el guión resbale un poco con el retrato de la pintoresca familia de Maggie, pero son el contrapunto perfecto a nuestros protagonistas, ya que se muestran como unos seres sin sueños ni corazón.
El hecho de que haya voz en off siempre pone alerta, ya que si se nos narran cosas que vemos en la pantalla resulta prescindible, pero en este caso no es así. La voz en off de Scrap es otro pilar básico de la película gracias a su frase final en que nos descubre a quien está narrando la historia en realidad, dejándonos KO por completo.

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Clint Eastwood es Frankie Dunn, el veterano entrenador que entrena a Maggie. El actor vuelve a demostrar que tras esa coraza de tipo duro se esconde un corazón sensible que reza por recuperar a su hija. Hilary Swank es Maggie, la chica que quiere dedicarse al mundo del boxeo con Dunn como entrenador. La actriz se esforzó a todos los niveles, entrenando para que su cuerpo adquiriera una musculatura propia de boxeadora. Además rodó todos los combates sin doble, aunque su verdadero triunfo es el de crear el personaje de una luchadora de la vida, que trabaja en algo que no le gusta por conseguir un sueño y cuyo corazón se presenta grande al regalarle a su madre una casa con sus ahorros, sin pedir nada a cambio para ella. Morgan Freeman vuelve a repetir con Eastwood como amigo y confidente, salvo que esta vez casi todas sus charlas sean para discutir amigablemente. Freeman crea un personaje inolvidable, entrañable. Ese tuerto con gran corazón al que la vida le dio su oportunidad y que vive en el gimnasio donde trabaja.

“Million Dollar Baby” fue un derechazo en toda regla a las favoritas para los Premios Gordos del año 2004. Se estrenó tarde, pero a tiempo como para volver a impedir que Scorsese se llevara un Oscar por “El Aviador” y que Annette Bening consiguiera su ansiada estatuilla por “Conociendo a Julia” perdiendo de nuevo contra Swank. Ya en los Globos de Oro Eastwood se llevó Mejor Director, y en los Oscars no dio opciones a Scorsese al conseguir su film cuatro premios gordos: Mejor Película, Dirección, Actriz (Swank) y Actor Secundario (Freeman). Se convertía así en la triunfadora más honrosa de los últimos años, de hecho, en la presente década, es la película que más merecidamente ha triunfado en los premios.

Conmovedora, triste, sincera, sencilla, intensa, inolvidable. “Million Dollar Baby” es otra muestra del talento cinematográfico de Clint Eastwood que posee unas interpretaciones inolvidables. Un film que queda en la memoria de todo aquel que la ve. Una Obra Maestra.

Lo Mejor: Todo.

Lo Peor: Nada.

And the Oscars 08 goes to….

Febrero 23, 2009

Otro año más se han entregado las preciadas estatuillas doradas. La película de Danny Boyle, “Slumdog Millionaire”, ha sido la gran triunfadora con ocho galardones, un tanto excesivo para mi gusto, entre los que se encuentran Película, Dirección y Guión Adaptado. “Frost/Nixon” y “La duda” se han ido de vacío y “El curioso caso de Benjamin Button” ha sufrido una derrota al conseguir tan solo tres de los trece galardones a los que aspiraba. Personalmente tenía escaso interés este año en los Oscars, tan solo quería que ganarán Winslet, Ledger, Rourke y “Wall·E” como mejor Film Animado, cosa que casi se ha cumplido ya que Rourke ha sido derrotado por el excelente trabajo de Sean Penn en “Milk”, consiguiendo así su segundo Oscar. Penélope Cruz ha conseguido alzarse con el premio a Mejor Secundaria, consiguiendo por segundo año consecutivo que un interprete español se alce con el Oscar.
La gala ha sido, como siempre, larga aunque dicen que Hugh Jackman se ha desenvuelto a las mil maravillas como presentador, consagrándose como uno de los mejores en la historia.

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Enhorabuena a los premiados.

Crash, de Paul Haggis

Febrero 22, 2009

46_crashposterTras su elogiado trabajo para “Million Dollar Baby” como guionista no podía pasar desapercibido el debut en la dirección cinematográfica de Paul Haggis. Con un reparto de caras conocidas el guionista, y ahora director, creó una historia de vidas cruzadas con temática social en donde el racismo se presentaba como tema principal.

Un detective de color con una madre enferma y un hermano desaparecido que se cuestiona su deber a la hora de recibir una proposición. El fiscal del distrito y su esposa. Unos jóvenes ladrones de color que discuten sobre la relación entre el hombre negro y el blanco. Un matrimonio afroamericano adinerado en que él es un importante director de televisión. Un policía racista y su compañero más idealista. Un tendero iraní. Un cerrajero hispano que se acaba de cambiar de barrio con su mujer e hija. En la ciudad de Los Ángeles las vidas de estas personas están a punto de colisionar.

“Crash” es un duro retrato de la actual sociedad occidental que pone de manifiesto un problema vigente desde tiempos inmemorables, el racismo. La gran mayoría de personajes del film acaban teniendo un rasgo racista, incluso aquellos que admiten desde el principio no serlo, consiguiendo que el relato adquiera un cariz desesperanzador en que todos podemos reconocernos. Porque si algo nos llega a decir “Crash” es que da igual cuantas veces digas “no soy racista”, al final el miedo hacia personas de otras razas nos ciega. El racismo también puede ser entendido en el film cómo estatus social. Ya no solo importa la raza sino el rango social que se tenga. Así pues tenemos a ese policía que abusa de su autoridad cacheando a la esposa del presentador de televisión, o al fiscal del distrito haciéndole una oferta irrefutable al detective afroamericano.
Además del racismo la película ofrece otro punto de alta importancia y que me parece su verdadera columna vertebral. La colisión a la que hace referencia al título se refiere al choque entre personas, a la toma de contacto en el sentido estricto de la palabra. Cómo bien dice al principio el detective nos sentimos seguros tras un cristal o caminando por la calle casi sin entrar en contacto físico con nadie, como si fuera a pasar algo malo al rozarnos con otras personas. Esa falta de contacto se incrementa incluso en las relaciones más intimas. Por ejemplo en la relación del fiscal con su esposa, en donde apenas él muestra una señal física de cariño hacia ella. No es extraño, pues, que casi todas las historias tengan su momento álgido mediante un abrazo, en donde se lleguen a romper las clases sociales y se ponga de manifiesto lo mejor del ser humano.

Paul Haggis consigue con “Crash” un producto estimable, aunque no excelente. Comencemos por sus virtudes, que no son pocas. Conseguir ir directa al grano y narrarnos toda la historia en poco más de 90 minutos, siendo así un producto fresco y dinámico que no decae gracias a la cantidad de historias que posee. El guión está bien trazado y crea un cruce de vidas muy interesante, poseyendo en algunas historias buenos diálogos, creíbles. Posee dos secuencias magistrales que ya la hacen ser una buena película. Ambas concluyen con un abrazo, pero se inician de manera tensa. La primera es cuando la esposa del presentador de televisión queda encerrada en su coche a punto de explotar y la salva el mismo policía que abusó de ella. Es una secuencia dura ya que la mujer tiene miedo a irse con el hombre que la manoseo frente a su esposo, sin embargo el policía, respondiendo a su deber, le insiste y acaba salvándola justo antes de que el coche exploté, concluyendo ambos en un abrazo en el que parece que ella lo ha perdonado y él lamenta lo que hizo. La otra secuencia está protagonizada por el tendero, el cerrajero y la hija de este último. El tendero iraní ha sufrido un gran robo en su tienda y culpa al cerrajero, el cual le dijo que debía cambiar la puerta cuando le puso la cerradura nueva. Ciego de rencor el tendero ha cogido la pistola que compró y se ha dirigido a la casa del cerrajero. El iraní sale del coche mientras el hispano se dirige a la puerta de su casa, en donde lo espera su hija. La pequeña sale corriendo hacia su padre al ver al iraní sacar la pistola. Un primer plano de la cara del hispano gritando mientras sostiene en brazos a su hija tras sonar el disparo nos deja sin respiración. El dramatismo y la intensidad que desprende el momento es álgido, pero de repente aparece la esperanza cuando la niña le habla a su padre y le dice que no tenga miedo, que su capa mágica es de verdad y lo ha salvado. La excelente música de Mark Isham en ambos momentos hacen que ambas secuencias transmitan pura emoción.

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Defectos que posee “Crash”. Si bien antes he dicho que muestra una realidad al describir el racismo que existe en nuestra sociedad, no puedo sino sentirme algo decepcionado respecto al incremento de situaciones racistas o discriminatorias que se suceden en el relato, llegando al extremismo. Aunque las historias están bien construidas para que se crucen entre sí y se complementen hay que reconocer que varias de ellas resultan vagas o mal resueltas. Por ejemplo, la del fiscal del distrito, al principio parece que va a tener más fuerza y acaba resultando muy secundaria. Dentro de esa historia, mediante la esposa del fiscal, encontramos otro defecto. La mujer se muestra durante todo el film cómo una racista de clase alta sin conciencia para al final, cuando se ha torcido un pie, declarar a su sirvienta, hispana, que la considera su mejor amiga. Ahí la cosa hace aguas.

Tan importante como el guión o la correcta dirección de Haggis, con grandes momentos como los citados, hay que sumarle la música de Mark Isham, la cual dota al relato de personalidad consiguiendo que algunas escenas posean más fuerza e impacto.
El reparto del film posee caras de sobra conocidas por el gran público. Don Cheadle, el cual apadrina el film produciéndolo, da vida de forma correcta al detective Graham Waters, el cual tiene una aventura con una compañera blanca del cuerpo a la que teme presentarle a su madre, quien sufre graves problemas y no le muestra ninguna muestra de cariño a su hijo mayor, preocupándose más por el pequeño, desaparecido. Matt Dillon está fabuloso como el agente Ryan, racista que abusa de una mujer afroamericana para posteriormente salvarle la vida. Thandie Newton es Christine, la esposa del presentador de televisión que se siente agredida por el agente de policía que interpreta Dillon. Terrence Howard es Cameron, esposo de Christine, un hombre que quiere mostrar en su programa de televisión cómo son los afroamericanos realmente, esquivando todo tipo de clichés, pero la cadena se interpone y le obliga a seguir las ordenes, frustrando al hombre. Michael Peña es Daniel, el cerrajero que se ha mudado a un lugar mejor con su esposa y su pequeña hija. Ryan Phillipe es el agente Tom Hansen, el cual está en contra de los métodos de su compañero, Ryan, y pide patrullar solo. Brendan Fraser es el fiscal del distrito Rick Cabot, más preocupado por su imagen pública que por su mujer. Sandra Bullock es la esposa de Cabot, una mujer con prejuicios hacia los que no son de su raza.

En los Oscars de 2005 “Crash” dio la campanada al coronarse como triunfadora inesperada, dejando a la favorita “Brokeback Mountain” consolándose con el premio a Mejor Dirección. Al igual que la cinta de Lee se llevó tres premios: Mejor Película, Guión Original y Montaje.

“Crash” es un buen film que vuelve a narrarnos una historia de vidas cruzadas cuyo éxito en los Oscars le valió, como a casi todas las películas de la década, el adjetivo de sobrevalorada.

Lo Mejor: Las secuencias del rescate de Thandie Newton y de la capa mágica. La música.

Lo Peor: Algunas historias quedan descompensadas y flojas. Resulta un tanto extremista.

Una Mente Maravillosa, de Ron Howard

Febrero 20, 2009

beautiful-mind-poster-0Basándose en el libro escrito por Sylvia Nasal en el año 1999 sobre el matemático galardonado con el Nobel de Economía John Forbes Nash, el director Ron Howard y el guionista Akiva Goldsman llevaron a cabo “Una mente maravillosa”, película dramática en donde se pone de manifiesto la voluntad humana para hacer frente a un problema tan grande como es la esquizofrenia, con el amor como impulsor.

El film se inicia en 1948 con la llegada de Nash a Princeton, Universidad a la que accede gracias a una prestigiosa Beca. En la Universidad el matemático es conocido como una mente brillante aunque altamente reservada, con una personalidad extremadamente tímida que le impide mantener una conversación con otras personas que vaya más allá de las ciencias que estudia. Nash está obsesionado en conseguir una idea revolucionaria que lo haga destacar sobre sus compañeros y le consiga un puesto en una importante institución. El matemático, que no asiste a clases, acaba logrando lo que tanto busca, su tesis sobre la dinámica rectora, rebatiendo las teorías de Adam Smith y dejando maravillados a sus maestros y compañeros. Años después, ya trabajando para el gobierno y dando clases, Nash conoce a Alicia Lardé, con la que se casa. Sin embargo su obsesión matemática no ha disminuido, sino incrementado al estar centrado casi por completo en encontrar conspiraciones en revistas. Según él esa orden proviene del alto mando pero se descubre que todo lo que cree real respecto a ese mandato es una imaginación, diagnosticándole esquizofrenia paranoica. Con la ayuda de su esposa, y su fuerza de voluntad a lo largo de los años, Nash acaba por aceptar su enfermedad y por enfrentarse a ella lo mejor posible, siendo readmitido en Princeton para, primero estudiar en la biblioteca, y, luego, dar clases, hasta que le es concedido el Nobel en 1994.

“Una mente maravillosa” es uno de los films más sobrevalorados que se hayan realizado en los últimos años. Bien que vaya con buenas intenciones y quiera narrarnos otra historia de superación personal ensalzando el amor y los buenos sentimientos de las personas, pero lo hace mediante un empaque demasiado dulzón, excesivo me atrevería a decir, con un sentimentalismo que bien podría servir para telefilm. El tema del que habla el film no es muy agradable, se trata de la esquizofrenia, una enfermedad muy grave. Si bien son las partes en que esta se pone de manifiesto las que mejor salen paradas del film, no podemos sino sentirnos decepcionados al ver cómo la han tratado tan superficialmente y de forma cercana al ridículo (esa escena de Nash acariciando a su pequeña amiga imaginaria a vista de un hombre). Bien podrían haberse esmerado un poco y haber realizado un retrato crudo sobre la enfermedad y la vida del matemático, que no fue tan bonita como la pinta la película, se divorció de su esposa y se especula que tuvo ciertas relaciones homosexuales.
Tampoco queda claro lo que quiere contar el film hasta la mitad. La primera hora se centra en narrarnos cómo Nash estudió en Princeton y consiguió su famoso descubrimiento hasta que conoció a Alicia y mantenía charlas amistosas con sus amigos imaginarios. Esto podría haberse resumido en apenas veinte minutos o media hora, pero lo hacen a la hora, cuando descubrimos, de forma un tanto tramposa, la verdadera naturaleza del mundo mental de Nash, con lo que queda un conjunto algo descompensado.

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Ron Howard nunca me ha parecido tan mediocre como muchos lo pintan, pero si es cierto que le pillé cierta tirria gracias a tres películas que hizo, las cuales son consecutivas curiosamente: “EdTV”, “El Grinch” y la presente. Para la biografía (semi-ficticia) de John Nash se nota lo que busca Howard: el Oscar. Todo es tan sumamente correcto, tan académico, tan aburrido que deja al descubierto la pretensión de Howard. Porque si hay un adjetivo que defina la cinta es ese, pretencioso. El director busca demostrar que sabe llevar las riendas de un drama humano centrándose en sus actores e intentando adentrarse en la mente de Nash a través de esos continuos efectos luminosos que nos descubren lo que pasa por su cabeza. Casi no hay ninguna secuencia que funcione y el efecto sorpresa que nos descubre lo que realmente son los “amigos “ de Nash puede resultar interesante la primera vez, pero es altamente efectivo, tramposo y está mal llevado cuando nos detenemos más atentamente. Tan solo al principio parece jugar mejor con esto pero luego se le va de las manos. La historia de amor tampoco está bien planteada, de hecho no me parece ni que esté bien desarrollada, y en ella encontramos frases de los más efectistas y empalagosas. Por supuesto se busca la lagrima fácil en el espectador y, aunque ya de por sí algunas imágenes pueden ser dramáticas (el momento en el psiquiatrico) el director las estropea al introducir casi incesantemente la partitura de James Horner, el cual plagia casi por completo su trabajo previo para “El hombre bicentenario”.
Estoy siendo muy duro, es posible. Ahora veamos algunos detalles positivos, que hasta los telefilm de sobremesa poseen. Hay que reconocer que, a pesar de no ser veraz, es muy loable el querer ensalzar valores universales para que Nash combata su enfermedad, convirtiendo a su enemigo de la Universidad cuando era estudiante en el nuevo decano que le tiende la mano y le concede un puesto de profesor. Esta característica la encontramos sobre todo en su esposa, Alicia, quien se muestra siempre comprensiva y al lado de su esposo, demostrándole que puede contar con su amor. Precisamente este personaje protagoniza la mejor secuencia del film, cuando está en el jardín y descubre la fuerte recaída de su esposo en sus imaginaciones, corriendo a casa antes de que su bebé muera ahogado. La secuencia posee fuerza y es prácticamente muda, si no fuera, una vez más, por la musiquita de Horner. Otra escena que define muy bien la mente de Nash es cuando se nos muestra al matemático estudiando una infinidad de números para el Gobierno, descubriendo que se tratan de coordenadas. La forma en que el protagonista queda envuelto por los números y su cabeza piensa de forma acelerada interpretándolos describe su talento.

mbcvlg_mb-img0001Akiva Goldsman se encargó de trasladar el relato de Nasal. El guionista demuestra su cariño por frases efectistas y simplonas. De entre ellas ninguna como “El doctor me ha dicho que lo llame si intentar matarme”, dicha cuando Alicia decide apoyar a Nash justo cuando ha tenido una fuerte crisis en la que la ha agredido. En fin, ¿qué se puede esperar de un hombre que escribió el libreto para “Batman y Robin”?
James Horner crea otra Banda Sonora para Ron Howard, posiblemente el peor trabajo que ha realizado para el director y en el que demuestra su poca creatividad al plagiarse a sí mismo. Sus acordes están acompañados por una leve voz que, por muy bonita que resulte, acaba siendo insoportable.
La fotografía de Roger Deakins es altamente amarillenta cuando se nos muestra a Nash en la Universidad o cuando está cortejando a Alicia en la fiesta del Gobernador, para pasar a ser más blanca en los momentos dramáticos.
Russell Crowe dio vida a John Nash con alta sobredosis de tics. El actor vivía su buena racha post “Gladiator” y volvió a recibir excelentes criticas. Aunque su trabajo resulta algo sobreactuado hay que reconocer que hace un buen trabajo corporal y consigue hacernos olvidar a Máximo con su cara de bonachón. La bella Jennifer Connelly es Alicia Lardé, la mujer que enamora a Nash (y de paso a los espectadores) y se casa con él. La actriz se muestra contenida a la hora de mostrar el dolor que siente por la enfermedad de su marido. Lo único malo que tiene son las frases que le ha tocado decir. Ed Harris es Parcher, el agente especial que ordena a Nash localizar espías rusos por medio de mensajes cifrados en revistas. Paul Bettany es Charles, amigo del matemático desde la Universidad, con el que mejor se lleva y más habla, sospechosamente. Christopher Plummer es el doctor Rosen, el que diagnostica a Nash su enfermedad y lo trata. Josh Lucas es Hamsel, el antiguo, y prepotente, rival.

“Una Mente Maravillosa” resultó ser un éxito a nivel de taquilla y de crítica, sorprendentemente. Ron Howard encontró un filón gracias a la popularidad adquirida por Crowe y la película consiguió venderse mucho mejor.
En los Oscars de 2001 resultó vencedora con cuatro estatuillas: Mejor Película, Dirección, Secundaria (Connelly) y Guión Adaptado. La productora Dreamworks celebró por todo lo alto un nuevo triunfo, su tercero en los premios tras “American Beauty” y “Gladiator” aunque tan solo el de Connelly es salvable, pues el resto resulta del todo excesivo y más el año en que había propuestas como “Moulin Rouge!”, “El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo”, “Gosford Park” o “En la habitación”. Crowe se preveía que ganara una vez más convirtiéndose en el nuevo Tom Hanks pero se encontró con Denzel Wahington en el año propicio para los afroamericanos.

Las buenas intenciones del film no impiden que acabe siendo un film fallido, con altas dosis de dramatismo efectista y pretenciosidad.

Lo Mejor: Jennifer Connelly.

Lo Peor: El guión. La música. Sus pretensiones.

Gladiator, de Ridley Scott

Febrero 18, 2009

g680-445gladiator-postersEn el año 2000 el cine asistía a una doble resurrección. En primer lugar la recuperación del Peplum, o película de romanos, de gran presupuesto con actores reconocidos, y en segundo lugar de la renovación de Ridley Scott, que volvía a ponerse en primera línea de Hollywood con esta historia de venganza ambientada en la Roma Imperial después de sonoros fracasos que hicieron peligrar su carrera.

En el año 180 d.C. el General romano Máximo Décimo Meridio guía a sus legiones contra los ejércitos de Germania. Tras la victoria Máximo recibe los honores del Emperador Marco Aurelio, quien tiene al General en alta estima, tanta como para considerarlo casi como un hijo. Los hijos del Emperador, Cómodo y Lucilla, llegan a la región, tras la batalla, por orden de su padre. El joven heredero piensa que será el momento en que su progenitor tome la decisión de dejarlo como sucesor y próximo César de Roma, pero se encuentra con una decisión muy diferente. Marco Aurelio decide dejar Roma bajo la protección de Máximo para que vuelva a otorgar el poder a la Republica. Lleno de dolor y furia Cómodo asesina a su padre y ordena prender a Máximo para darle muerte, sin embargo el General consigue escapar. A su regreso a casa Máximo descubre que su mujer e hijo han sido asesinados. Recogido por unos comerciantes de esclavos Máximo es vendido a un entrenador y representante de gladiadores. Con el tiempo el antiguo general se convierte en un experto gladiador que mata sin piedad y que ve en el horizonte la esperanza de vengarse de aquel que le arrebató lo que más quería al anunciarse unos juegos en Roma.

El General que se convirtió en esclavo. El esclavo que se convirtió en gladiador. El Gladiador que desafió a un Imperio. Una historia asombrosa.
Ciertamente la historia que nos narra el film es, más que asombrosa, imposible que sucediera históricamente tal y cómo nos la muestra. No podemos considerar de ninguna de las maneras “Gladiator” como un film histórico, pues comete muchos errores que van en contra de lo que sucedió de verdad en esa época del Imperio Romano. Para no ir muy lejos decir que Cómodo no reinó unos meses, sino quince años, de los cuales los dos primeros los hizo junto a su padre, Marco Aurelio, que si lo quería y lo dejó como sucesor.

Con esto queda claro que no estamos ante un film “histórico”, sin embargo recibió muchos parabienes y fue muy bien acogido por el público. ¿Razón? Daba al público lo que quería ver a través de una tragedia épica con ecos shakesperianos. Al igual que Máximo, la película debe complacer al gran público que se acerca al cine a ver un film espectacular y no un libro de Historia aburrida. Esto ya sucedió en films muy anteriores como “La caída del Imperio Romano”, en donde se tomaban también muchas licencias creativas a favor de la ficción dramática. En “Gladiator” ocurre lo mismo, se toma un fondo (Imperio Romano) para narrar una historia ficticia de venganza y envidia que bien podría haber servido a Shakespeare para escribir una de sus obras.
Los personajes pueden ser muy prototipos, por supuesto, pero, como las obras del bardo, hacen evolucionar la historia por medio de pasiones, de sentimientos.
Máximo es el General que recibe todos los elogios de su superior, el cual lo acepta cómo el hijo que nunca ha tenido y le ofrece reinar tras su muerte. Dudoso por el ofrecimiento el protagonista piensa rehusarlo, pero la muerte del Emperador le hace tomar parte en el asunto y cumplir su voluntad. Desgraciadamente el hijo sanguíneo ha ocupado el trono y lo condena a morir, iniciando así un viaje de dolor para el protagonista en que la venganza será lo único que le guíe.

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Cómodo es el hijo que exige un amor nunca profesado por su padre hacia su persona. El joven ha crecido con ansías de poder. La ambición lo empuja a matar a su padre y, posteriormente, eliminar a Máximo, para que así nadie pueda frenarle en su camino por gobernar Roma, y a su hermana, Lucilla, a la cual ama fervientemente desde niños, con lo cual observamos entre ambos una relación cercana al incesto que Cómodo buscará por todos los medios posibles, aún poniendo en peligro a miembros de su familia.
Lucilla es la hija de Marco Aurelio y hermana de Cómodo. La Princesa se presenta como una mujer fuerte e inteligente, el ojo derecho de su padre, que lamenta que no naciera varón para gobernar. Enamorada en secreto de Máximo, servirá como aliada una vez este se encuentre en Roma como gladiador. La envidiosa sombra de su hermano siempre la acecha y la oprime para que le sirva, consiguiendo en ella repulsión y deseos de exterminarlo.
Marco Aurelio tiene gran importancia en el film aunque desaparezca al principio, pues para cada uno sobrevive de diferente manera. Para Máximo es el padre que lo acogió y le tendió la mano, al que le prometió cumplir su palabra de devolver Roma al pueblo. Cómodo ve en su padre a un César poderoso, temido, amado y elogiado, todo lo que él quiere llegar a ser. Lucilla lo quiere como el padre que es, aunque siempre han de guardar las formas. Para ella también es importante su última voluntad, aunque al principio no lo aparente.
Estos son los personajes principales que hacen avanzar la tragedia. Como vemos a través de ellos encontramos temas universales como la venganza, el sufrimiento, la envidia, el amor, la ambición o la lujuria. Temas que bien envueltos por un manto épico espectacular siempre funcionan para ganar a la gente.

Un Peplum en el S. XXI. Ridley Scott coge temas clásico y un ambiente ya explotado anteriormente en grandes producciones, como “Ben-Hur” o “Cleopatra”, para reiniciarlo y mostrarlo como nunca antes se había visto, en plena era digital, cuando los ordenadores dominan las grandes superproducciones. El gran Coliseo, las muchedumbres gritando, la gran Roma apareciendo ante nuestros ojos, todo es gracias a la informática avanzada que consigue devolvernos a esa época. Por supuesto no consigue el arome de veracidad de las viejas películas realizadas con cartón piedra bien diseñado o grandes escenarios reales, pero ahí queda el esfuerzo de hacernos soñar unos instantes.
El director se encuentra a medio gas en este film. Aunque gracias a él volvió a recuperar su estatus no podemos decir que todo lo que nos narra esté ejecutado de manera brillante. Empecemos por las cosas flojas. Las batallas, el eterno problema. No sabemos muy bien que sucede la mayoría de las veces durante las luchas. El director lo mismo muestra a los soldados caminando hacia la derecha, que de repente nos los muestra corriendo a la izquierda mediante continuos saltos de eje que marean. Luego tenemos el grave problema de nuestro tiempo, la cámara lenta o ralentización efectista que no sirve más que para molestar el visionado y hacer más larga la batalla. Son manierismos made in Scott, pero del peor Scott, el que tuvo malas influencias del videoclip moderno. Manierismo que el autor vuelve a explotar a través de preciosas imágenes que pierden fuerza por culpa de la alta repetición a la que son sometidas. Ejemplo claro, la mano sobre el trigo. Una imagen copiada desde entonces en toda película épica que se precie. Preciosa, es cierto. Tan preciosa que el director se empeña en mostrárnosla lo menos tres veces a lo largo de todo el film para remarcar que el protagonista echa de menos su hogar. Con lo bonita que quedaba solo al principio.
Ahora cosas buenas, que a mi Sir Ridley Scott me gusta en el fondo como dirige. Todas las secuencias intimas entre los personajes posen fuerza, gracias tanto a la puesta en escena como a las interpretaciones del reparto. Como ejemplo dos protagonizadas por Cómodo, que en el fondo es el que más se luce en esto. La primera cuando va a hablar con su padre y recibe la noticia de que no será Emperador. Se masca la traición y la tragedia que está a punto de acontecer, con ese hijo dolido frente a su padre clemente de rodillas a punto de abrazar por última vez a su hijo. La segunda escena es prácticamente un monologo. Sucede la última vez que Cómodo habla a Lucilla sobre su Destino mientras sus planes están saliendo a la perfección. Joaquin Phoenix nos ofrece un in crescendo que concluye con ese grito imperecedero: “¿No soy compasivo?”. Antes he citado que las batallas son flojas, pues bien, hay dos decentes, y las dos están realizadas por dos personajes. La primera la que enfrenta a Máximo con el guerrero favorito del Coliseo que se muestra con casco de plata, y, la segunda, la final entre Máximo y Cómodo. Ambas secuencias carecen prácticamente de música con el único sonido de fondo del público, la arena y las espadas chocando. Otra secuencia remarcable es el momento en que Máximo descubre los cadáveres de su mujer e hijo, tan solo mostrando los pies suspendidos en el aire, desgarrador.

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El guión corrió a cargo de David Franzoni, John Logan y William Nicholson. Ya hemos dicho que reinventan la historia por completo, pero lo hacen para favorecer el relato que nos quieren contar. Los guionistas dejan claro que el Coliseo (nombre por el que no se conoció hasta muchos años después) servía para divertir a la gente y que el espectáculo de Gladiadores era la principal atracción, como el fútbol hoy día. La película contiene frases que se han convertido en memorables para los amantes del género tales como “Lo que hacemos en la vida tiene su eco en la eternidad” o la famosa frase que le suelta Máximo a Cómodo al reencontrarse en el Coliseo en donde deja bien claro que busca venganza.
El diseño de vestuario y la dirección artística están bastante bien, consiguiendo mostrar la grandeza de Roma a través de sus decorados y los vestuarios que llevan los mandatarios.
Hans Zimmer se encargó de la Banda Sonora con un resultado bastante efectivo, aunque cargante. El compositor crea temas poderosos que quedan empañados por un exceso de sintetizador bastante molesto.
Los efectos visuales ayudan a crear la ilusión de que nos encontramos en Roma, aunque a veces se noten en exceso.
El reparto está formado por Russell Crowe como Máximo, el General que busca venganza. Hay que reconoce que para un personaje típico el australiano consigue algo poco habitual, darle personalidad y evolución, así como también un toque de tristeza. El actor se muestra contenido y adelgazó para la ocasión tras su experiencia en “El Dilema” ganándose, como su personaje, al público. La relación entre Scott y Crowe fue tan buena que han llegado a repetir hasta tres veces, y se espera que vuelvan a hacerlo. Joaquin Phoenix es Cómodo. Sin duda, la mejor interpretación del film nos la ofrece el hermano del mal afortunado River Phoenix. Cómodo está lleno de odio, de envidia, y Phoenix sabe sacar partido de ello aprovechando cada frase, lanzándola como un cuchillo envenenado. Connie Nielsen es Lucilla, la chica del film. Sus mejores momentos son las escenas que comparte con Phoenix. Djimon Hounsou es Juba, el esclavo compañero de Máximo, personaje en el que está encasillado el actor. Derek Jacobi vuelve al Imperio Romano tras la excelente serie “Yo, Claudio” para dar vida al Senador Graco, quien se encuentra en contra de Cómodo y ansía que el poder vuelva al Senado. Richard Harris es Marco Aurelio, personaje al que el actor sabe sacar provecho en escasos minutos. Oliver Reed es Próximo, el entrenador de gladiadores que instruye a Máximo en el mundillo. Reed falleció antes de concluir el film y tuvieron que concluir sus escenas mediante ordenador.

“Gladiator” no es una mala película. Se estrenó en Mayo, como inicio de verano, con lo cual la etiqueta que se le puso fue la de “blockbuster veraniego”, para la cual cumplía de sobra dotando al producto, además, de calidad. Problemas que tuvo: pasó de ser una superproducción taquillera a ser reconocida como una Gran Película y a recibir multitud de galardones, cosa que influyó en su contra y ha acabado por conseguirle más detractores que admiradores.
En la ceremonia de los Oscars de 2000 triunfó y se llevó cinco estatuillas de las doce a las que aspiraba: Mejor Película, Actor (Crowe), Sonido, Vestuario y Efectos Especiales. Ridey Scott se volvió sin estatuilla mientras que Crowe se impuso a actores que estaban mejor que él (véase Tom Hanks en “Naufrago”, Javier Bardem en “Antes que anochezca”, Ed Harris en “Pollock” y Geoffrey Rush en “Quills”).

“Gladiator” es un homenaje a las viejas películas de romanos, así como una renovación del género que triunfó por todo lo alto y benefició a su director y protagonista masculino.

Lo Mejor: Los ecos shakesperianos del relato. Ofrece espectáculo. Joaquin Phoenix.

Lo Peor: Los manierismos de Scott. Recibir demasiados reconocimientos.

Titanic, de James Cameron

Febrero 16, 2009

g-406-350titanic-postersLa tragedia acontecida durante la noche del 14 de Abril de 1912 en el trasatlántico Titanic fue el tema de la película que James Cameron estaba realizando no sin complicaciones. El director había llevado a cabo una extensa labor de documentación sobre el barco y quería reflejar en la pantalla con todo lujo de detalles cómo sucedió la catástrofe. El film iba incrementándose en costos hasta convertirse en el film más caro de la historia, cosa que a las productoras Paramount y FOX no les hizo gracia. La película tuvo retrasos que pospusieron su estreno, pasando de estrenarla en Verano de 1997 a la Navidad para que el director tuviera a punto su visión sobre los acontecimientos en un film de tres horas de duración. Las productoras estaban preocupadas, y Cameron afirmó que se trataría de uno de los mayores fracasos de la Historia. El 19 de Diciembre llegaba a los cines de medio mundo “Titanic”, que llegaría a convertirse, al contrario de lo que pensaba su artífice, en el film más exitoso de la Historia.

La historia comienza en 1995 con un grupo de buscadores de tesoros que buscan un valioso diamante por las distintas partes del barco sumergido. En la caja fuerte donde esperaban encontrar por fin su ansiada reliquia encuentran papeles y un dibujo en donde aparece una mujer desnuda con el diamante. El dibujo se hace público y llama la atención a una anciana que vive con su nieta. La anciana afirma ser la mujer del dibujo y se dispone a relatar la historia de amor que vivió a bordo del famoso trasatlántico y que cambió su vida para siempre.

Una historia de amor clásica narrada a modo de flashback, eso es por lo que se inclinó James Cameron a la hora de relatar la tragedia del Titanic. Los protagonistas son una niña rica prometida con un importante empresario y un pobre pintor que sobrevive con muy poco en sus bolsillos. La historia de amor más convencional de todas.
Rose DeWitt Bukater es la joven de clase alta empujada por su madre a casarse con el adinerado y prepotente Caledon Hockley. Rose vive regida por unas normas tradicionales que la empujan a rebelarse continuamente, consiguiendo el enfado de su madre y prometido. Aunque en principio para ella el barco es un transporte que la conduce hacia la mayor de las prisiones pronto se convertirá en el principio de una nueva vida, al conocer en él a un joven que le tiende la mano cuando más lo necesita.
Jack Dawson es un superviviente nato. Su vida se rige por aprovechar cada instante, visitando diferentes regiones del mundo, con poco dinero y su bloc de dibujo. Su llegada al Titanic es fortuita, pues lo consigue mediante una partida de cartas. Con un talento para pintar el joven consigue llamar la atención de Rose y poco a poco su amor, ofreciéndole junto a él una vida de libertad lejos de su madre.
El Titanic los une y se presenta como lo único que puede separarlos. Al igual que la destrucción del barco en dos mitades la unión de Rose y Jack terminará fatídicamente al perecer uno de los dos amantes.

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El film se puede diferenciar en dos partes. La primera que nos relata la historia de amor entre Jack y Rose, que ocupa justamente la primera hora y media de película, y la segunda en que tiene lugar el choque con el iceberg y el posterior hundimiento del barco, descrito en el transcurso de cerca de hora y veinte minutos. El epilogo concluye con la anciana Rose recordando en su soledad como llegó a América e inició una nueva vida.
Verdaderamente “Titanic” cumple con su objetivo de describirnos cómo sucedió la catástrofe de forma espectacular. Ahora bien, esto ocurre cuando la película lleva trascurrida hora y media de romance pasteloso en donde nos damos cuenta de que los secundarios no sirven más que para acompañar a los protagonistas. Resulta difícil sentir lástima por muchos personajes que perecen debido a su escaso desarrollo. Ejemplo de esto es Fabrizio, el amigo de Jack que embarca con él pero que importa poco dentro de la trama. Tampoco tienen un desarrollo muy interesante la madre y el prometido de Rose, siendo dos arquetipos de villanos que se interponen en el romance. Los personajes reales, tales como el Capitán Smith o Molly Brown, sirven como justificación histórica. Tal vez en este caso el primero esté representado de manera mucho más certera gracias a su final, en que acepta su destino encerrándose en su cabina de mando con los manos en el timón esperando a que los cristales cedan antes la presión del agua. Sin embargo la segunda queda muy desdibujada, tan solo sabemos de ella lo que la voz en off de Rose nos dice, que es una nueva rica y que la historia acabaría por recordarla como “La Insumergible Molly Brown” debido al valor que demostró en la tragedia pero que apenas vemos en el film.

James Cameron siempre sabe ofrecer un buen espectáculo, y aquí vuelve a hacerlo sin objeciones en el momento del hundimiento, pero con detalles flojos en el desarrollo romántico. El director dedica la primera mitad a describirnos la historia de Jack y Rose de forma convencional, con algún que otro momento efectivo o memorable. La escena en que Jack se sube a la proa gritando el famoso “Soy el Rey del Mundo”; cuando se besan por primera vez frente al atardecer del último día en que el Titanic vio la luz del sol; el momento en que Jack retrata a la joven con la música de piano como único fondo. Son escenas buenas, pero dentro de un bloque cojo, en donde el director parece no sentirse cómodo teniendo que narrarnos una historia ñoña. Ejemplo de esto es que cada dos por tres nos introduce un plano general del portentoso barco surcando las aguas a diferentes horas del día, para así de paso demostrar que cada dólar que se han gastado en hacer el film ha merecido la pena.
A la hora y media de historia llega, por fin, el momento que tanto estábamos esperando los que queríamos ver un gran espectáculo. Desde el momento en que los vigías ven el iceberg hasta la definitiva desaparición del barco Cameron hace lo que mejor ha sabido hacer siempre, dar una muestra de emoción y ritmo. Además este tramo cuenta a su favor con estar narrado casi a tiempo real, con lo cual la sensación de realismo se incrementa y nos envuelve. El choque con el iceberg; el momento en que Rose busca algo con lo que romper las cadenas y camina por un pasillo inundado en que las luces se apagan; la destrucción de un pasillo por medio de la interminable agua; la muerte del capitán Smith; la reunión de Jack y Rose cuando la muchacha se niega a irse en un bote; el gran barco inclinándose y demostrándonos cómo caía la gente sin cesar. Desde luego, si algo hace que “Titanic” sea memorable es todo este tramo, cuyo mayor error (además de las licencias creativas) es que empieza muy tarde.

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Licencias creativas, ahora que he sacado el tema a relucir hablemos un poco de ello. Sin duda perdonaría unas cuantas licencias a un film hollywoodiense cuya única pretensión es la de entretener, pero cuando James Cameron aparece en todas las entrevistas afirmando que realizaron un trabajo exhaustivo de documentación para que todo apareciera tal cual fue no podemos dejar pasar por alto varios detalles. Primeramente, en el film tan solo aparecen los pasajeros de primera y tercera clase como si no existiera la segunda, que sí existía. Siguiendo con esto los pasajeros de tercera clase no fueron encerrados ni amenazados sino que directamente no se les avisó de que el barco se estaba hundiendo y no les dio tiempo a la mayoría para salvarse. El Capitán Smith no viajaba solo, sino que lo acompañaban su mujer e hijo. En el camarote de Rose aparecen varias obras artística, entre ellas “Las Señoritas d´Avignon” de Picasso, cuadro que directamente no viajó en el “Titanic”. El retrato que Jack le hace a Rose es a carboncillo y la misma noche que el barco se hunde, con lo cual es prácticamente imposible que aparezca ochenta años después en perfecto estado. Gazapos que sirven para ayudar a la narración dramática pero que no se pueden tomar como referencia histórica.

Tanto el diseño de producción como la fotografía cumplen con su objetivo de mostrar el mundo de primeros del XX y la riqueza que existía dentro del Titanic. La música de James Horner se ha convertido en un clásico, aunque se base casi en su totalidad en repetir el tema romántico. Cameron se negó a introducir una canción para el film pero accedió cuando escuchó a Celine Dion cantar el tema principal que se convertiría en un éxito. Los efectos especiales alcanzaron una cumbre en esta película, aunque hoy día hayan quedado algo desfasados siguen impresionando algunas cosas. Para llevarlos a cabo se encargaron a Digital Domain pero Cameron pidió colaboración de la ILM para llegar a la fecha fijada.
Los actores está correctos dentro de los personajes que les han tocado. Leonardo DiCaprio es Jack Dawson, realizando una interpretación correcta sin más, aunque bastante solvente visto como está establecida la psicología del personaje. Kate Winslet es Rose. En primer lugar hay que destacar que da vida a una protagonista yendo en contra de los cánones femeninos implantados, como son chicas guapa y delgada. Winslet se negó a adelgazar, y muy bien que hizo, pues aunque debía soportar las bromas del director consiguió un papel femenino perteneciente a clase alta de lo más creíble y convincente. Billy Zane es Hockley, el prometido de Rose que se muestra como un celoso malvado al que no le gusta que nadie tome lo que es suyo. Frances Fisher es Ruth, la madre de Rose, una mujer de clase alta que ve en la unión de su hija con Hockley la oportunidad de volver a tener una importante posición. Bill Paxton es Brock Lovett, el cazador de tesoros que encuentra el dibujo de Rose en el barco sumergido. Kathy Bates es Molly Brown, desgraciadamente acaba siendo un papel anecdótico del que la actriz no puede sacar mucho. Gloria Stuart es la anciana Rose, quien nos relata la historia.

17813__titanic_lEn contra de todo pronostico “Titanic” acabó convirtiéndose en la película más exitosa de la Historia del Cine. Aguantó como Número 1 de taquilla cuatro meses llegando a recaudar la cantidad de 600 millones de dólares solo en Estados Unidos, cifra que se incrementaría a vistas mundiales llegando a 1800 millones. ¿Motivos de su éxito? A modo personal diré que no competía con ninguna película grande, sino con pequeñas producciones que no tenían tanto tirón, de hecho fue la primera gran producción veraniega, “Lost in Space”, la que consiguió arrebatarle por fin el primer puesto; James Cameron siempre ha sido un valor seguro para el cine-espectáculo; la Banda Sonora acabó arrasando y en las emisoras de radios no paraba de sonar la canción “My heart will go on” de Celine Dion; el boom DiCaprio que comenzó con “Romeo + Julieta” se impondría este año llegando a convertir al actor en portada de innumerables revistas y carpetas de jóvenes quinceañeras, que llegarían a repetir la experiencia “Titanic” hasta más de cinco veces en cine; su éxito en los Oscars llevó a las salas a todos aquellos que no la habían visto.

La noche de los Oscars de 1997 “Titanic” hizo historia al conseguir catorce nominaciones, las mismas que “Eva al Desnudo”, que se convertirían en once estatuillas, siendo así la película más oscarizada junto con “Ben-Hur” y, años después, “El Retorno del Rey”. Se llevó: Mejor Película, Director, Montaje, Fotografía, Sonido, Efectos Sonoros, Efectos Especiales, Banda Sonora, Canción, Vestuario y Dirección Artística.
James Cameron recibió tres estatuillas, aceptando la última al ridículo grito de “Soy el Rey del Mundo”. Ironías de la vida, “Titanic” le costaría a Cameron más caro de lo que pensaba. A nivel personal el divorcio con su esposa, Linda Hamilton, le dejó casi en números rojos, a nivel profesional explotó todo lo que pudo el filón del film con resultados poco favorables y ha tardado más de diez años en volver a dirigir, “Avatar”, que promete ser la revolución del cine. Para DiCaprio también tuvo consecuencias el desmesurado éxito de la película. El actor llevaba una carrera de lo más interesante y pasó a convertirse en un reclamo para las jovencitas que pedían su presencia en films más convencionales. “El hombre de la máscara de hierro” y “La Playa” fueron dos propuestas muy diferentes, una era un fast food de aventuras y la otra estaba guiada por el director de “Trainspotting”, que no encontraron su público y acabaron en fracasos. Por suerte para el actor llegaron Scorsese, Spielberg o Mendes para demostrarnos que su talento va más allá de Jack Dawson.

“Titanic” es una buena pelicula. Ni es horrorosa ni es una maravilla. Es un film que habla de un triste episodio marítimo con una historia de amor como hilo conductor. Daba lo que ofrecía: espectáculo del mejor.

Lo Mejor: Es un digno espectáculo. El hundimiento.

Lo Peor: La convencional historia de amor. Los fallos de guión.

El Paciente Inglés, de Anthony Minghella

Febrero 14, 2009

english_patient_ver2Al principio de la II Guerra Mundial un hombre sufre un accidente con una avioneta en el desierto de África. Años después, en Italia, finalizando la guerra, el hombre, completamente desfigurado, no recuerda quién es. Mientras está siendo trasportado sucede una desgracia en la carretera. Una enfermera marcada por el dolor, Hana, decide quedarse con él en un monasterio hasta que muera. Será en el recinto cuando el desfigurado empiece a recordar su vida y el amor que vivió antes de llegar al estado en que se encuentra.

Tras dos años adaptando la novela de Michael Ontdaatje, el director Anthony Miinghella consiguió rodar la película “El Paciente Inglés” con un presupuesto que no llegaba a los 40 millones de dólares y un reparto casi en su totalidad europeo. Le respaldaron el productor de cintas como “Amadeus” o “Alguien voló sobre el nido del cuco”, Saul Zaetz, y los hermanos Weinstein, a través de su compañía Miramax, que aceptaron financiar la película mientras otras productoras se negaron. El resultado fue una de las películas más hermosas de cuantas se recuerdan, con un estilo cinematográfico que recuerda a los grandes clásicos de David Lean.

La película nos relata una historia acerca del dolor que sufren los personajes por culpa del pasado, con la guerra como telón de fondo y una historia de amor imborrable en la memoria de uno de ellos. Los protagonistas están heridos por diferentes motivos. Una vez en el monasterio cada uno de ellos aprenderá a enfrentarse al pasado.
El hombre desfigurado que ha hecho que la enfermera decida quedarse en el monasterio para que muera en paz es el Conde húngaro Laszlo de Almásy, quien estaba en África realizando un trabajo para la Sociedad Geográfica diseñando mapas del desierto cuando apareció en su vida Katherine Clifton, esposa de un fotógrafo inglés enviado para tomar fotografías del desierto. Almásy odia pertenecer a alguien, sin embargo con Katherine su vida cambiará consiguiendo que se enamore como nunca y viva con la mujer un amor prohibido, cuyas consecuencias le obligaran incluso a pactar con los alemanes.
Hana es la enfermera que cuida de Almásy. La joven se encuentra rota por dentro, ha perdido las ganas de vivir, cree que posee algún mal por el cual las personas que están a su lado mueren. En la guerra Hana ha perdido a su amor y a su mejor amiga, lo cual explica su ánimo. Curiosamente será a través de la persona que sabe que va a morir con certeza, Almásy, con la que Hana reencuentre la alegría y las ganas de vivir, comenzando con el paciente una bella amistad.
Estos dos personajes con los protagonistas del relato y ambos protagonizan, a la vez que una amistad, una historia propia. Almásy revive su historia de amor con Katherine y Hana vuelve a nacer gracias a la presencia del paciente y de otros dos personajes que aparecen en el monasterio inesperadamente, y que también poseen su propio drama personal a causa de la guerra. En primer lugar tenemos a Caravaggio, un espía que trabaja para los aliados y que busca a la persona por la cual sus manos fueron mutiladas. El espía reconoce haber sido ladrón y posee ciertos detalles por los que gracias a él Almásy recordará más detalles de su vida pasada. El otro personaje es el zarpador Kip. Especializado en desactivar bombas y de origen Sij, el hombre siente una continua obligación para con su deber, sintiéndose culpable por cada persona que muere a causa de una bomba.

El monasterio en que se hospedan puede tener cierto sentido metafórico, pues se encuentra en ruinas por dentro mientras por fuera parece en buen estado. Así pues cada personaje vive una guerra interior a la que debe hacer frente.
El final del film posee esperanza al tener a Hana como protagonista subida en un coche y dejando atrás el monasterio, símbolo del pasado, mirando hacia delante con la esperanza de un mañana mejor en que el sol brille.

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Poesía en movimiento. Ocurre a veces que una película se nos inyecta como si fuera un poema, como si cada escena fuera un verso escrito en imágenes. “El Paciente Inglés” produce esa sensación. Hay en sus imágenes una poesía viva, un lirismo cinematográfico inolvidable. Es innegable que Anthony Minghella creó con este film una verdadera Obra de Arte.
La primera escena en que el desierto se nos presenta y aparece la avioneta sobrevolándolo habla por si misma consiguiendo envolvernos en la historia que estamos a punto de presenciar. Minghella dirige da manera algo contemplativa, es posible, pero no es para nada aburrida. El director se detiene en las imágenes para describirnos a los personajes en ese momento, para incrustarse en sus sentimientos y sacarlos a relucir. La cinta posee escenas absolutamente maravillosas, tales como la visita de Hana a la iglesia y su visión de las pinturas a la luz de una lámpara, en donde el movimiento de la cuerda en el que está subida simula una danza en que baila con las paredes pintadas.
Se establecen dos ambientes distintos entre los flashbacks que retratan la historia de Almásy con Katherine y el presente en el monasterio italiano. Para los flashbacks se tiende a una fotografía más amarillenta, sepia, acorde con el escenario donde transcurre, Egipto. Las grandes montañas de arena se nos presentan con tal riqueza que es imposible no recordar “Lawrence de Arabia”, consiguiendo retratar el desierto de manera espectacular y sobrecogedora. Para el presente la fotografía tiende a ser más azulada, con colores algo apagados.
El guión ayuda perfectamente a que la película posea ese aroma poético, con frases sensibles y cuidadas, con unos diálogos muy bien llevados en que los personajes queden definidos.
La música de Gabriel Yared es una delicia, intimista, bella, capaz de hacernos emocionar con escenas como la del final en que Almásy lleva a Katherine a la cueva de los nadadores y esta le revela sus sentimiento desde el primer momento en que lo vio.

El elenco interpretativo esté perfecto, no hay ninguno que desentone, consiguiendo cada uno una brillante interpretación. Ralph Fiennes es Almásy, el paciente desfigurado en fase terminal que rememora su historia de amor. El actor inglés está perfecto como el personaje, creando un galán en su memoria para luego pasar a ser un ser torturado por la perdida de su amada. La bella Juliette Binoche consigue conquistarnos con su Hana, la enfermera. Personalmente siento debilidad por la actriz en todo lo que hace. Kristin Scott Thomas es Katherine, la amada del protagonista, una mujer casada que vive un adulterio. Scott Thomas consigue crear un personaje algo frió, ideal para conseguir cierta dualidad con el de Hana y conquistar al inconquistable Almásy. El gran Willem Dafoe es Caravaggio, posiblemente mi personaje favorito del film, el espía marcado por la tortura física y psicológica a la que le sometieron los alemanes que le obliga tomar drogas para soportar el dolor y que llega al convento en busca de venganza. Colin Firth es Geoffrey Clifton, el esposo de Catherine, un hombre que sirve a Inglaterra fielmente y que ama a su mujer, en quien descubre la marca de la traición. Naveen Andrews es Kip, el zarpador que vive con Hana un breve romance.

La película acabó siendo un éxito y arrasó en los Oscars de 1996 al llevarse nueve estatuillas: Mejor Película, Dirección, Actriz Secundaria (Binoche), Música, Fotografía, Dirección Artística, Montaje, Vestuario y Sonido.

Sensible, poética, triste, bella, existen muchos adjetivos para describir la película pero solo se pueden sentir mientras se ve. “El Paciente Inglés” es una película imprescindible que se ha convertido en clásico con toda justicia.

Lo Mejor: Todo.

Lo Peor: Nada.

Braveheart, de Mel Gibson

Febrero 12, 2009

braveheartSiguiendo la estela de otros actores Mel Gibson debutó en la dirección en 1993, con la tierna “El Hombre sin Rostro”, demostrando una sensibilidad fílmica desconocida en él, pero fue en 1995 cuando recibiría los parabienes de la critica y, sobre todo, del público con su cinta épica de corte histórico que narraba la vida del revolucionario William Wallace.

El film comienza a finales del S. XIII en Escocia, con un joven William Wallace que ve partir a su padre y hermano a luchar contra el Rey de Inglaterra, Eduardo I, tras traicionarlos en un pacto. En la batalla fallecen ambos quedando William solo, que parte con su tío Argyle por gran parte de Europa para recibir una amplia educación. A su regreso, muchos años después, comprueba que su patria sigue bajo el dominio inglés, pero no le influye, él tan solo quiere vivir en paz junto a la mujer que lleva amando desde niño, Murron, con la cual se casa en secreto para que los ingleses no puedan tener con ella el derecho a la Prima Notte (Primera noche), por el cual pueden yacer con la esposa en la noche de bodas. Tras impedir que unos soldados ingleses violen a Murron, Wallace huye pero su esposa es apresada y degollada a vistas de todo el pueblo. Momentos después el escocés vuelve para vengarse y comenzar una rebelión en contra de Inglaterra, exigiendo la libertad.

“Braveheart” es cine épico con mayúsculas. Posee romanticismo, batallas, traiciones, venganzas, sufrimiento, todo lo que hace que un film de estas características funcione. Por supuesto debe haber una buena historia y un buen narrador que sepa conjugar todos los ingredientes para hacernos llegar un buen relato. Gibson lo consigue con creces, sentando las bases que regirían sus obras posteriores.
El protagonista, William Wallace, es el prototipo Gibsoniano, un hombre que quiere vivir en paz, que ha visto la muerte a través de su padre y hermano, y que ahora quiere crear una familia y envejecer junto a ella en sus tierras. Sin embargo la inestabilidad social y política de su País se lo impiden. Los ingleses son duros opresores liderados por el cruel Eduardo I, cuya última gran idea ha sido la de reimplantar el derecho a que sus nobles se acuesten con las recién casadas escocesas. Aunque Wallace pone medios para que no se enteren de su unión con Murron, los ingleses no desperdician la oportunidad de estar con una dulce jovencita, cogiendo a la chica a escondidas e intentando abusar de ella, cosa que Wallace impide, iniciando con esta acción el principio de una lucha sangrienta contra toda Inglaterra.
A Wallace le mueven dos cosas en la guerra. En primer lugar la venganza, tanto por la muerte de su padre como por la de su esposa. Será por esta última especialmente por la que Wallace luche fervientemente en el campo de batalla, llevando siempre consigo su prenda de bodas y recordándola continuamente en sueños. La otra razón, y posiblemente tema fundamental del film, es la libertad. Escocia carece de Rey y muchos nobles lucharon entre sí reclamando la corona, sometidos siempre a Eduardo I. Wallace desciende de noble linaje y ha vivido de niño lo que son las consecuencias de una guerra perdiendo familiares y amigos. A su regreso, y tras la fatídica muerte de su esposa, Wallace liderará a los escoceses e intentará unir a los nobles para así plantar cara y derrotar al tiránico Rey inglés, llegando a alcanzar una fama que le convertirá en leyenda.

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No hay que escarbar mucho para ver rasgos similares en los dos protagonistas posteriores de Gibson. Primero, Jesús de “La Pasión de Cristo”, que se entrega y sufre por la libertad de su pueblo. Además Wallace sufre al final un martirio altamente doloroso que el director ampliará y desarrollará de forma más salvaje en su film de 2004. Por otro lado tenemos al Garra de Jaguar de “Apocalypto”, que también pierde a su padre, de una manera similar a cómo muere Murron, y lucha enfurecidamente contra sus captores con la esperanza de reencontrarse con su mujer en los cuarenta minutos más frenéticos y apasionantes que nos ha ofrecido el cine en los últimos años. Tanto Wallace como Garra de Jaguar comienzan como seres tranquilos, sin intención de entrar en ningún conflicto, para acabar revelándose y demostrando su valor.
Además observamos en “Braveheart” otro rasgo característico en el cine de Gibson como es el tomarse libertades creativas que ayuden a la finalidad cinematográfica, por ejemplo al poner a los villanos, los ingleses en este caso, como malos sanguinarios sin piedad y a los buenos, los rebeldes escoceses, como sufridores con los que simpatizar. Gibson no lo hace con ninguna intención más allá que la de contar una historia Universal, cómo es el enfrentamiento entre el bien y el mal, el oprimido y el opresor. Su tema fílmico por excelencia.

Si ya de por sí la historia de un hombre que lucha para salvar a su pueblo y se enfrasca en grandes batallas da mucho juego para una película de aventuras, esto se engrandece al introducir un romance con la recién llegada Princesa Isabel. La joven se ha casado con el hijo de Eduardo I, pero este no sabe complacerla pues sus intereses están más bien orientados hacia terrenos masculinos. Al conocer la historia de Wallace y su esposa sentirá un curiosa simpatía por el rebelde, que se engrandecerá cuando conozca al apasionado escocés hasta llegar a ayudarlo en su campaña por medio de mensajes. Aunque Wallace procesa un amor inamovible hacia Murron aún después de muerta no puede ocultar su cariño hacia la joven Princesa, a la cual le desea mucha suerte, y confianza, en su futuro reinado.
También tenemos los distintos pactos que se establecen y se rompen entre los escoceses, demostrando que no todos son buenos y que gran parte, representada por la nobleza, se mueve por codicia. El principal noble es Robert Bruce, quien envidia a Wallace por su alta reputación y el cariño que despierta en el pueblo. Bruce ha nacido para gobernar, pero carece de carisma y fortaleza, dos rasgos imprescindibles para dicha tarea. Siempre aconsejado por su viejo padre, Bruce vivirá en sus carnes la tortura de ser un traidor al mentir a Wallace en dos ocasiones, siendo la segunda toda una sorpresa para el noble, que ha sido utilizado por sus compatriotas para poner fin a la guerra con Eduardo I.

Pura emoción. Mel Gibson crea una de las película épicas más celebres y memorables de cuantas se recuerdan, heredando el estilo de las grandes superproducciones históricas, con una fuerza visual sin discusión. Si bien son las secuencias bélicas las más comentadas, en especial la batalla de Stirling, por su crudeza y realismo, para mi gusto la verdadera riqueza del film se encuentra en los momentos aparentemente más sencillos e íntimos, donde Gibson hace gala de su sabiduría como director. Empecemos mencionando secuencias que posean una carga dramática. El momento del funeral del padre y hermano de William, cuando este es pequeño. Muy sencilla, sin pretensiones. El niño queda solo frente a las tumbas y de repente una pequeña niña, Murron, se le acerca para tenderle un obsequio, una flor. El momento en que la mano de la niña le ofrece la flor y William la acepta con la hermosa música de Horner como ambientación habla por si misma, entre ambos existe un cariño especial. Segundos después otra gran escena, el momento en que el pequeño escucha con su tío las gaitas de noche y acepta su Destino, primero aprenderá a usar la cabeza, y luego aprenderá a usar la espada. Por lo que ahí se sientan las bases de que el personaje será inteligente y valiente. Destacar dos escenas protagonizadas por Murron. La primera el casamiento, prácticamente mudo, de noche, con la luz de la luna bañando a los personajes que consolidan su unión en el río. En segundo lugar su muerte, con un primer plano de su rostro mirando al horizonte, en busca de su esposo, rezando por que la libere. Desgraciadamente dicho hecho no sucederá dando comienzo el genio fílmico de Gibson con secuencias violentas.

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Un rasgo interesante en el film es cómo se utilizan los sueños para causar una sensación de misterio y suspense. Sucede tres veces. La primera cuando el pequeño William acaba de presenciar en un establo una carnicería y sueña con que un niño pequeño lo llama. La segunda es cuando William se reencuentra con su recién fallecido padre en sueños y este le dice que su corazón es libre. El tercer sueño tiene lugar cuando Wallace está sumergido en la guerra y se reencuentra con su esposa, diciéndole que no quiere despertar, pero ella le dice que debe hacerlo. Este último sueño tiene importancia para el tramo final del film, cuando el protagonista está a punto de morir y la ve entre la muchedumbre. El verla significa que está más cerca de reunirse con ella.
Sin duda alguna la secuencia final queda grabada en la memoria de todo el mundo, ya no solo por su frase final, sino por la fuerza que desprende. Aunque posee escenas altamente desagradables que nos describen la tortura de un hombre siendo sometido a la soga o a ser estirado de forma mortal, el director se pone más suave a la hora de mostrar los últimos segundos del personaje, con un primer plano de su rostro expresando todo el dolor que sufre mientras está siendo rasgado por el pecho hasta ese maravilloso e inolvidable plano en que la mano muerta deja caer el pañuelo.
Aunque son memorables y espectaculares, encuentro los principales fallos del film en las escenas de acción. Primero diré que es de alabanza el que estén realizadas a la vieja usanza, sin usar tratamiento por ordenador en ningún sentido y consiguiendo realismo a la hora de mostrar sangre y fragmentos del cuerpo amputados. Pero en lo que a nivel de dirección se refiere me cansa el abusivo uso de la cámara lenta por parte de Gibson. En algunos momentos está bien (el regreso a la aldea una vez muerta Murron), pero en las batallas se excede para describirnos como la caballería inglesa se va acercando. Aún así, no impiden que el conjunto sea muy sólido.

El guión corrió a cargo de Randall Wallace, tomándose ciertas libertades en cuanto a la historia real, aunque, curiosamente, se suavizó la tortura final de William Wallace, pues según cuentan fue mucho peor de lo que muestra el film. Aún así el guión funciona perfectamente para el objetivo que persigue Gibson de narrarnos una historia en post de la Libertad. Existen ciertos ecos shakesperianos en el film y no es casual, pues el famoso monologo que el protagonista dice a los soldados procede de “Enrique V”.
La ambientación es de primera y consigue ofrecernos una visión de la Edad Media realista, con los personajes sucios y mugrientos, en donde primen los colores oscuros y apagados.
La música de James Horner es inolvidable y conocida por todo el mundo, sirviendo como perfecto encaje para las imágenes.
La fotografía de John Toll sobrecoge y consigue resaltar los grandes paisajes escoceses y ayudar a que la ambientación tenga ese aspecto sucio y realista del que antes hemos hablado.

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Mel Gibson se quedó el papel protagonista aún teniendo veinte años más que el personaje histórico. La verdad es que está solvente y sirvió como reclamo para la taquilla. Sophie Marceau está preciosa y muy convincente como la Princesa Isabel, partidaria de la cruzada de Wallace. Patrick McGoohan es Eduardo I, también conocido como Longshanks, otorgando al personaje un porte rabioso y cruel. Brendan Gleeson es Hamish, el mejor amigo de William desde la niñez, un grandullón de buen corazón al que Gleeson sabe dotar de simpatía. Catherine McComarck es Murron, el amor de Wallace y razón por la cual lucha. La actriz consigue enamorar, al menos en mi lo consiguió. David O´Hara es Stephen, el irlandés pendenciero que se une a la cruzada de Wallace y que habla constantemente con su padre, Dios. Peter Mullan es un veterano que combate en el bando escocés. Angus Macfadyen es Rober Bruce, el noble que duda si ponerse del bando inglés o de Wallace. Brian Cox participa brevemente como Argyle, el tío de William.

En el año en que compartía cartel con otra cinta sobre un héroe escocés como es “Rob Roy”, el film de Gibson acabó triunfando, recibiendo diez nominaciones a los Oscars y llegando a hacerse con cinco: Mejor Película, Director, Fotografía, Maquillaje y Efectos de Sonido. Superaba así a las otras dos grandes favoritas del año, “Apollo XIII” y “Sentido y Sensibilidad”.

Salvaje, apasionante, romántica, emocionante, épica, “Braveheart” es una película que homenajea las grandes superproducciones relatándonos una historia universal de un rebelde que se enfrenta a la tiranía. Una Gran Película.

Lo Mejor: Su fuerza visual. La música. La fotografía.

Lo Peor: El abuso de la cámara lenta en las secuencias de acción.

Forrest Gump, de Robert Zemeckis

Febrero 10, 2009

forrest-gump-poster-c12184347Siempre relacionado con el cine fantástico o de evasión, con obras capitales dentro del género, el director Robert Zemeckis dio un giro a su carrera al hacernos llegar la inolvidable historia de Forrest Gump, un hombre con deficiencia mental que vive grandes acontecimientos al tomar parte en muchos de los hechos importantes de la historia de Estados Unidos en la segunda mitad del S. XX. Fue toda una sorpresa para los seguidores del director, que veíamos como se enfrentaba a una historia con carga dramática tras su gamberra “La Muerte os sienta tan bien” de manera magistral, consiguiendo transmitir con ella buenos sentimientos a través de un sentido del espectáculo cinematográfico heredado de su maestro Spielberg.

El cine, y especialmente el de Hollywood, siempre ha sentido debilidad por las personas discapacitadas narrándonos a través de ellas historias de superación personal que nos ablandaran el corazón. “Forrest Gump” podemos catalogarla dentro de este grupo, con la diferencia de que aquí el protagonista no nos transmite la lástima de otros personajes similares, sino una simpatía agradable, ya que el film sabe conjugar perfectamente la comedia con el drama, y es ahí donde radica su éxito.
La filosofía de Forrest es “La vida es como una caja de bombones. Nunca sabes qué te va a tocar”. A él le tocó nacer con un pequeño retraso respecto a los otros chicos y el tener problemas con las piernas de pequeño, siendo este el primer momento que recuerda de su infancia. Pero no por ello se comportó como un chico inferior, al contrario, siempre miró a la vida de frente, sin que nadie le frenara ni le dijera qué no se podía hacer. El momento en que el pequeño Forrest huye de los niños que le tiran piedras al principio hasta conseguir destruir sus aparatos ortopédicos describe perfectamente este rasgo. Forrest es un optimista de la vida, pues la ve de manera sencilla, como un niño, su capacidad intelectual así se lo dicta, pero esa forma de ver el mundo lo lleva a alcanzar metas que cualquiera podría soñar y no conseguir ni en cien años, aceptando todo aquello que se le presenta. El muchacho consigue entrar en la selección de Fútbol Americano, conocer a los distintos Presidentes de su país, servir al Ejercito con honores, ir a China a hacer una exposición de Ping-Pong para unir a ambos países, convertirse en capitán de un pesquero que lo convertirá en un hombre rico, situación que se afianza más cuando obtiene participaciones de una nueva compañía llamada “Apple” o recorrer gran parte de Estados Unidos corriendo durante más de tres años. En fin, una historia más grande que la vida misma.
En el largo camino por su vida Forrest también vivirá momentos duros como perder a seres queridos o no estar con el amor de su vida, Jenny.

La relación con las personas es otro rasgo importante para Forrest y para el mensaje del film. Toda persona que tiene relación con Forrest de manera intima acaba transformándose en una mejor persona gracias a él, a su forma de ver la vida, ensalzando valores como la amistad o el amor. En especial podemos ver este rasgo en dos personajes, Jenny y el Teniente Dan Taylor.
Por un lado la joven rubia de la que el protagonista se enamora desde el primer momento que la ve en el autobús de la escuela. La chica no vive una vida de fábula. Su padre abusa de ella y debe irse a vivir con su abuela, es expulsada de la Universidad por posar desnuda en una revista, para llegar a ser cantante debe intervenir en shows eróticos cantando desnuda sobre el escenario. Jenny se va adentrando en el mundo hippie hasta llegar a ser una pacifista en contra de Vietnam. De ahí pasa a tener relación con hombres que son una mala influencia y la ahogan más dentro del mundo de las drogas. Lo único bueno que tiene en su vida es a Forrest, su amigo de verdad, al cual puede acudir siempre que quiera sabiendo que la recibirá con los brazos abiertos y la cuidará como nadie lo ha hecho.

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Dan Taylor viene de un largo linaje bélico cuyos antepasados han fallecido en el campo de batalla, por tanto su Destino, según él, es morir de la misma forma. Dirigiendo la compañía en la que sirve Gump, el Teniente demostrará su fino sentido del humor al recibir a sus nuevos soldados, recomendándoles sobre todo tener cuidado con sus pies. Irónicamente Dan acabará sobreviviendo a Vietnam gracias a Forrest pero quedando paralítico al serles amputadas las piernas de rodilla para abajo. Este hecho marca al Teniente, que se sumerge en un odio hacia el mundo entero, sin ganas de vivir. Afortunadamente Forrest volverá a encontrárselo en Nueva York, cuando haya recibido la medalla de honor del congreso, y pasará con él la Navidad, descubriendo que Taylor se encuentra en la más absoluta soledad. Durante las fiestas Taylor le jura a Gump que si algún día llega a ser capitán de barco de pesca, cosa que le prometió a su muy mejor amigo Booba, él sería su primer oficial, cosa que cumplirá, consiguiendo con ello reconciliarse con la vida.
Para Forrest son importantes dos personas además de las citadas. Por un lado su madre, la cual le ha enseñado todo lo que sabe a la hora de ver el mundo, demostrándole que no es diferente. Si alguien le dice tonto a Forrest, este le responde “tonto es el que hace tonterías”, una gran verdad procedente de su figura materna, la cual será clave durante la primera etapa vital de Forrest, justo antes de marchar al Ejercito. El otro personaje importante que marca al protagonista es Bubba, su amigo del Ejercito. Bubba le enseña a Forrest todo lo que sabe sobre el negocio de las gambas, gremio al que se quiere dedicar una vez termine su servicio militar. Cuando estén en Vietnam Bubba le ofrecerá a Forrest participar con él en el futuro proyecto, a lo que Gump accede. Vietnam dañará a Forrest al arrebatarle a su amigo, pero no le impedirá llevar a cabo lo pactado con él.

Además de ser una película sobre un personaje increíble “Forrest Gump” funciona como un viaje a través de tres décadas de Estados Unidos, desde mediado de las 50 hasta principios de los 80. Muchos hechos importantes que sucedieron durante esa época aparece en el film, pero además, lo que es más importante, tienen a Gump como participe o inspirador. Así pues descubrimos que Forrest proviene de un antepasado que fundó el Ku Klux Klan; fue quien le enseñó a Elvis su particular forma de bailar cuando llevaba aparatos ortopédicos; él dio un discurso importante en la manifestación pacifista en Washington pero que no pudo escucharse por un sabotaje o que gracias a él se creo una famosa camiseta con una cara sonriente. Además Forrest llega a conocer a John Lennon en un programa de televisión. Puede que no nos gusta aprender historia americana, pero si es a través de un personaje como Forrest bienvenida sea.

Cine clásico en estado puro. Con dosis de buenos sentimientos a lo Frank Capra y una fuerza fílmica irreprochable Zemeckis rueda una de las películas más hermosas y memorables de la década. No son pocos los momentos en que el director consigue emocionarnos a través de las imágenes que nos describen la vida de Forrest. La primera vez que lo logra es cuando Forrest conoce a Jenny en el autobús y el episodio posterior en que el pequeño rompe sus aparatos ortopédicos mientras la voz de la niña le grita que corra. Estas partes son grandes no solo por la puesta en escena del director sino gracias a la emotiva y portentosa música de Alan Silvestri, que convierte el momento en que Forrest corre como el viento en una situación heroica que nos invade. Y como estos momentos muchos más, Zemeckis apenas da un momento de respiro emocional para el espectador, que se siente embriagado ante la historia que está contemplando.
Es de sobra conocido el amor que siente el director por encajar imagen real con efectos infográficos, y en este film, de envoltorio más serio aparentemente, lo sigue practicando con resultados sobresalientes. Gracias a las nuevas tecnologías que se desarrollaban a velocidad de vértigo durante los primeros años de los 90 podemos ver como Forrest interactúa con Kennedy, Johnson, Nixon o John Lennon. También gracias a ellos conseguimos creer que Forrest es un talento para jugar al Ping-Pong, o que el Teniente Dan carece de piernas. Un ejemplo perfecto de cómo se debe usar la tecnología para ponerla la servicio de la historia, cosa que Zemeckis siempre supo hacer antes de pasarse al cine infográfico por completo.

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Antes he citado el nombre de Spielberg y no es casual. El Rey Midas fue padrino de casi todos los films de Zemeckis y su influencia se deja ver en este gracias a dos características. La primera es porque el film desprende magia, ya no solo en su perfección técnica sino en el magnifico uso del lenguaje cinematográfico a la hora de emocionarnos. Secuencia memorable que lo describa, cuando Forrest y Jenny se reencuentran en la convención pacifista de Washington fundidos en un abrazo rodeados por una multitud. La otra característica es la ausencia paterna. Forrest no tiene padre, no se sabe por qué razón, y Jenny huye de el suyo al principio. Esta característica puede redimirse al final, cuando descubrimos la sorpresa que le tiene Jenny preparada a Forrest, el cual debe afrontar su vida a partir de ese momento como otro nuevo desafío.
Es obligatorio citar los títulos de apertura del film, de los más hermosos de la década, con un travelling que sigue a una pluma que vuela buscando donde acomodarse hasta llegar a unas zapatillas sucias. Estas zapatillas ya nos indican que el personaje a las que pertenece ha corrido mucho, y ahora vamos a conocer su historia. Para cerrar el film nada mejor que hacerlo en circulo y devolviendo esa pluma al viento, abandonando a Forrest, quien ya ha terminado de relatarnos su historia. Ahora la pluma se mece en el viento buscando otro lugar donde acomodarse y escuchar un nuevo relato.

El guión corre a cargo de Eric Roth a partir de la novela de Winston Groom. Decir que la película y la novela difieren en exceso, a favor de conseguir una historia fílmica más consistente y adecuada para los cánones hollywoodienes Roth convirtió a Forrest en una persona más integra y correcta que como lo presentaba el libro (en donde aparece tontenado con drogas o maltratando a su hijo). Así pues podemos decir que “Forrest Gump” es un guión casi original que tiene su base en la novela. Roth crea una historia americana a través de los ojos de un deficiente de forma mágica y asequible para todos. Aunque los hechos son primordialmente dramáticos no podemos reprimir algún que otra carcajada, gracias a la forma que tiene Forrest de asimilarlos o narrarlos, ejemplo de eso es cuando esté en plena formación militar y su Sargento le grita admitiendo que es el mejor soldado que tiene. Es muy interesante como el guionista va creando situaciones históricas con la figura de Gump dentro de ellas, así como también creó grandes frases perdurables e inmortales. Quizás el punto débil esté precisamente en este apartado, en repetir en demasía tales frases a través del personaje de Forrest, que es quien nos está narrando su historia a base de flashbacks en la parada del autobús. De todas formas, y en todos los aspectos, el guión funciona muy bien y Zemeckis sabe sacarle partido en la pantalla.
Alan Silvestri creó una hermosa partitura para el film, pero no solo en su composición radica la riqueza musical. Para diferenciar y describir las distintas épocas se utilizan canciones características de esos momentos, ofreciéndonos una selección auditiva excelente.
La fotografía de Don Burgess es extraordinaria al poseer una gran gama de colores vivos y ensalzando grandes paisajes. La ILM creó unos impecables efectos visuales para el film que, una vez más, volvían a hacer creíble lo increíble.
gump3Tom Hanks da vida a Forrest Gump de manera magistral, consiguiendo ternura y emotividad a partes iguales. El actor volvió a sorprender al cambiar de un registro altamente dramático como es el caso de “Philadelphia” a dar vida a un deficiente de manera casi cómica, con un punto infantil, fijándose en el niño que realiza el papel de Forrest joven como inspiración. El resultado fue un personaje clásico dentro de la Historia del Cine. Robin Wright es Jenny, el amor de Forrest. La actriz está impecable, consiguiendo evolucionar desde la edad adolescente a la madurez. Posiblemente sea el personaje que más sufra a lo largo de todo el film y eso la actriz sabe transmitirlo, en especial en esa escena que tiene en un balcón. Gary Sinise es el Teniente Dan, para un servidor el mejor personaje masculino junto a Forrest. Sinise es un excelente actor y aquí lo demuestra con creces al caracterizar a Dan como un hombre cínico y malhumorado de buen corazón. Sally Field es la madre de Forrest. Aunque aparece poco Field consigue llegarnos al corazón. Mykelti Williamson es Bubba, el mejor amigo de Forrest durante su etapa en el Ejercito. El actor está a la altura de su compañero de escena, compartiendo con él una de las escenas más tristes de la cinta. El pequeño Haley Joel Osment aparece como Forrest, el hijo de Jenny.

Según Hanks la película la hicieron pensando que sería una más para el verano con la que no conseguirían muchos beneficios. Pues vaya, poca vista tuvo Tom. La película se convirtió en un éxito a escala mundial solo superada en taquilla por “El Rey León”.
Aunque coincidió con otras dos grandes películas como son “Pulp Fiction” y “Cadena Perpetua” finalmente la historia de Forrest se llevó el gato al agua en la ceremonia de los Oscars consiguiendo seis de los trece a los que optaba: Mejor Película, Dirección, Actor, Guión Adaptado, Montaje y Efectos Especiales. Curiosamente Zemeckis recibiría su galardón de manos de su maestro, Spielberg, y con el premio al Mejor Actor Hanks se convertía en el segundo actor en conseguir un Oscar de manera consecutiva, el primero fue Spencer Tracy.

Emotiva, honesta, hermosa, triste, divertida, “Forrest Gump” es una película positiva, una gran historia que nos muestra el mundo desde otra perspectiva. Un clásico americano.

Lo Mejor: La puesta en escena de Zemeckis. Los actores. Los efectos visuales.

Lo Peor: Ciertas reiteraciones dentro del guión.

Sin Perdón, de Clint Eastwood

Febrero 9, 2009

unforgiven_posterEn el pueblo de Big Whiskey unos vaqueros maltratan a una prostituta realizándole varios cortes por la cara y el cuerpo. El sheriff castiga a los hombres con una multa, indignando a las mujeres del burdel, que ofrecen una recompensa para quien les haga justicia matándolos.

Para sorpresa de todos, Clint Eastwood realizó el que posiblemente sea el mejor western crepuscular de la Historia. Aunque la carrera de Eastwood como director era extensa y había dado excelentes frutos (“El Sargenteo de Hierro”, “Bird”, “Cazador blanco, corazón negro”) no fue hasta el año 1992 cuando la crítica y el público se rindieron a sus pies frente a su visión más madura y melancólica del lejano oeste.

“Sin Perdón” es un homenaje al género a la vez que desmitifica todo los cánones que lo han poblado a través de sus personajes marcados por la codicia, la amistad, la venganza y la sombra del pasado.
Little Bill es el sheriff de Big Whiskey. Temido por todos, Bill dirige el pueblo de manera autoritaria, creando unas normas inquebrantables para todo aquel que pase por su pueblo. Si bien parece que sus métodos son adecuados, pues prohíbe las armas y castiga a los malhechores de manera lo más justa posible, posee un carácter excesivamente malhumorado y dictatorial mediante el que somete al pueblo. Cuando la prostituta es atacada, el sheriff no castiga a los hombres con unos azotes ni con la horca, que es lo que reclaman las chicas, sino con una multa por la cual el dueño del burdel recibirá seis nuevos caballos, y es que no hay nada mejor que pagar el daño de una mercancía con otra, o así lo piensan tanto Bill como el tabernero, que solo ven en la chica atacada un bien material, ahora defectuoso.
Bob el inglés es uno de los pistoleros que llega a la ciudad con la intención de conseguir la recompensa de las chicas. De naturaleza prepotente y altiva, el pistolero se topara en el pueblo con la última persona que espera encontrar, Little Bill. Acompañado por su biógrafo, el señor Beauchamp, Bob ha creado sobre si una leyenda propia del viejo oeste, en la cual salía ileso de peligrosas refriegas en las que hacía gala de su magnifica utilización del revolver. Claro que nunca ha habido nadie que pudiera rebatir tales hechos, hasta hora que se ha encontrado con un viejo compañero del pasado. Su admirador, el biógrafo, quedará perplejo cuando descubra de boca de Bill que Bob no es el gran forajido que pensaba.
William Munny es un padre viudo que vive con sus dos hijos en un rancho, lejos de todo. Viviendo como granjero Munny apenas puede salir adelante con sus dos pequeños. Una mañana llega a su casa un joven que le pide ayuda para matar a los dos vaqueros que maltrataron a la prostituta. El muchacho, de nombre Schofield Kid, ha oído muchas historias sobre William, en las cuales el viejo granjero es un cerdo hijo de perra capaz de hacer cosas de lo más despreciables. Sin embargo, el tiempo ha pasado y Munny no recuerda aquellos tiempos, su esposa lo cambió y ahora vive en paz, con sus hijos. Por desgracia para Will su situación económica no es muy buena y la posibilidad de ganar un buen dinero realizando algo sencillo en comparación con los viejos tiempos lo lleva a aceptar la proposición e ir e busca de su amigo Ned.
Ned Logan vive como Will, retirado en su pequeño rancho, con su esposa. Al igual que su amigo está pasando por una pésima situación económica y, aunque no lo ve con buena pinta, accede a ir con Munny en busca de Kid para matar a esos vaqueros. Si a Munny le tortura el pasado y puede superarlo gracias al recuerdo e su esposa, a Ned le preocupa el paso del tiempo. Ya no son los mismo pistoleros de años atrás, ahora han envejecido. En el momento de la verdad Ned descubrirá que su instinto asesino se fue tan rápido como pasan los años.

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Los cuatro protagonistas son ya mayores, representan los viejos tiempos. Ahora les toca el turno a los ayudantes de Bill y a Schofield, quienes respetan a sus mayores como figuras míticas aunque pretendan desprestigiarlas. Los ayudantes del sheriff charlan de que su jefe está mayor pero son incapaces de quitarle la pistola a un anciano si no van bien acompañados, y cuando es así esperan a que llegue su Sheriff para que sea él quien tome parte en el asunto. Por su parte Schofield Kid quiere brillar en el firmamento de los grandes forajidos, habiendo matado a muchas personas, pero la realidad es más triste de lo que parece. Matar no es tan fácil como lo cuentan y su talento para disparar no es tan certero.

A pesar de no tener tanta importancia como los personajes masculinos tenemos que tener muy en cuenta el papel de la mujer en el film. Por un lado el de las prostitutas, que no son sino mujeres que se ganan la vida como mejor pueden. Cuando descubren que no se les va a hacer más justicia que la reclamación de un pago se siente ofendidas. Han ultrajado su honor y maltratado a una compañera, esos hombres no merecen seguir cabalgando por la tierra. Aunque uno de los jóvenes vaqueros intente disculparse con la joven mediante el ofrecimiento de un gran caballo, las mujeres se niegan a aceptarlo, están llenas de odio y obsesionadas con la venganza. Es por eso que han anunciado ofrecer una recompensa aquel que elimine a los vaqueros.
La otra presencia femenina de importancia en el film es Claudia, la esposa de William. La búsqueda de la redención de Munny está guiada e inspirada por su esposa, la cual lo cambió convirtiéndole en un nuevo hombre. Aunque físicamente nunca está presente, se encuentra omnipresente en la mente de Munny, el cual intenta actuar de la manera más correcta en honor a su memoria.

A través de dos personajes observamos la desmitificación de los héroes que han poblado las historias del viejo Oeste. Primero Bob el inglés, charlatán que se ha forjado una leyenda ficticia sobre si en post de la fama. Esta fama la ha conseguido gracias al talento de escritores como su biógrafo, Beauchamp, románticos empedernidos que ven en la figura del pistolero una actualización de las novelas medievales, ensalzándolos como héroes capaces de desenfundar más rápido que el viento y matar a siete personas antes de que desenfunden. Cuentos para niños. En el Oeste hay tipos duros, pero no capaces de desenfundar tan rápido ni de matar a tantas personas en tan poco tiempo. William Munny, sin embargo, es un verdadero pistolero, leyenda viva de lo que fue el salvaje Oeste, su nombre es recordado por todo hombre, rememorando la historia de aquel que era temido incluso por sus amigos. Claro que al contrario que Bob, o incluso que Bill, Munny nunca ha buscado la fama a través de sus viejas historias, sino todo lo contrario, busca olvidar su pasado redimiéndose junto a su esposa primero, y sus hijos ahora. El destino sin embargo le obliga a volver a enfundar el arma, primero por dinero, pero luego por venganza, momento en el cual volverá a caminar como los viejos tiempos y a matar a sangre fría con unos cuantos tragos de más.

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Clint Eastwood realiza el film de manera certera, realista, dura y melancólica, marcando con él un punto de inflexión en su carrera como director. No hay plano ni escena que este fuera de lugar ni mal rodada, todo es perfecto en este relato. Ya de entrada el plano con el que se abre y cierra la historia, ese atardecer que recorta la figura ensombrecida del rancho, el árbol y Munny junto a la tumba de su esposa, es de los más bellos que jamás se hayan rodado. La secuencia de apertura en el burdel es altamente realista y violenta, con la chica siendo cortada. La entrada en escena de Bill es magnifica, se nos presenta mediante un contrapicado, dejando claro quien manda en el pueblo. Personalmente adoro esta película, y no sabría con cual escena quedarme, pues el gran Clint consigue momentos con fuerza, que incluso desprenden tristeza. Curiosamente es un western más dramático de lo habitual, cuyos protagonistas ya han alcanzado una edad avanzada, con lo cual bien podría haberse titulado “El Crepúsculo de los forajidos”. La escena en que Munny entrena con su revolver define perfectamente el paso del tiempo. No acierta ni un disparo. Malhumorado, entra en casa y saca un rifle. De un tiro revienta la lata con la que estaba practicando. Puede que ya no le sirva un pequeño revolver pero puede volver a su antiguo oficio con un rifle. Otra escena que bien define la antigüedad de Ned y Will es cuando deben pasar las noches al aire libre, echando de menos sus camas, cosa que anteriormente no era impedimento.
Ahora hablemos de tres escenas magistrales. La primera cuando Little Bill narra a Beauchamp los verdaderos acontecimientos sobre Bob, con este enjaulado. Parece una secuencia amena, Bill lee el libro sobre el inglés, cambiando la palabra Duque por Pato (en inglés se deletrea casi igual) para ridiculizar a su preso. Pronto saca a Beauchamp de su jaula y le empieza a contar historias sobre Bob, concluyendo con la dificultad que conlleva matar, cosa que quiere poner en práctica dándole su revolver, invitando a dispararle. En lugar de disparar él, Beauchamp sugiere darle el arma a Bob para que este dispare, a lo que Bill no pone objeción. La tensión aumenta en el ambiente. El inglés observa el revolver, estudia cogerlo pero amaga y se arrepiente, demostrando la cobardía que le caracteriza frente a Bill. La segunda escena tiene lugar cuando Will, Ned y Schofield van a matar al primer hombre, entre las rocas. Al contrario de lo que suele ser habitual en que da comienzo una refriega de tiros aquí se pone de manifiesto la incapacidad de Ned a la hora de disparar y lo duro que es ver morir a un hombre. Munny coge el rifle y dispara al objetivo, alcanzándole a la tercera de lleno. En lugar de morir en el actor el joven queda moribundo, desangrándose. No se escucha nada salvo su voz pidiendo agua. Sus compañeros no se atreven a acercarse a él por miedo a que le disparen. Debe entrar en escena Munny, quien pide que se le dé de beber, pues sabe que es su última voluntad. Una triste escena en todos sus aspectos. La tercera secuencia es la venganza de Munny. Creo que poco hay que decir en esta secuencia, en ella Clint Eastwood hace lo que mejor ha sabido hacer para Leone o él mismo. Empieza en cámara subjetiva, de noche, entrando al pueblo. Los hombres, con Bill a la cabeza, están reunidos en el burdel, planeando la marcha para coger a Munny y Schofield. De pronto un rifle entra en plano y se hace el silencio. La muerte ha entrado ataviada con sombrero y abrigo dispuesta a llevarse unas cuantas almas pecadoras. Primero cae el tabernero, que ha osado decorar su bar-burdel con el cuerpo de Ned, después caerán los demás que desenfunden. “Quien quiera vivir que salga de aquí”. Solo con esa frase William Munny hizo que el bar se vaciara, quedando a solas con Bill en el suelo. El viejo sheriff intenta disparar pero Munny se lo impide, acabando el trabajo y aceptando su destino de ir al infierno por todos los pecados cometidos esa noche.
Definitivamente, solo por “Sin Perdón” Clint Eastwood es uno de los mejores directores de la historia, cosa que se reconoció y acrecentó con sus posteriores trabajos.

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El guión de la cinta corrió a cargo de David Webb Peoples, creando no solo una desmitificación del Oeste sino también grandes diálogos entre los personajes principales y una cuidada psicología para cada uno de ellos.
La fotografía es maravillosa, con esos majestuosos encuadres generales que nos describen los paisajes con el cielo recortado. Cabe citar la oscuridad predominante en el film, sobre todo en los lugares de interior, y es que no se utilizó luz artificial sino lámparas de aceite, para conseguir más realismo.
Aunque la música sirve de acompañamiento hay que destacar el tema principal de Claudia, el cual ya nos da indicios de la melancolía que desprende la cinta. Esto será algo muy habitual en el cine de Eastwood, pues en la gran mayoría de sus películas posteriores la música siempre funcionará como acompañante de las imágenes aunque contendrán un precioso tema principal.
El reparto está como debe estar. Clint Eastwood es William Munny, cerrando así una etapa que comenzó con Sergio Leone. Munny no es sino el final de una larga lista de personajes interpretados por Eastwood, con lo cual el gran Clint finalizaba con broche de oro su etapa en el mundo del western. Gene Hackman es Little Bill, personaje que casi no llegó a interpretar porque el guión le parecía demasiado violento. Por suerte lo aceptó, consiguiendo una de las interpretaciones mas grandes de su carrera. Morgan Freeman es Ned, el mejor amigo de Will, un hombre que cae simpático de primeras como suele ser habitual en Freeman, que muchos años después volvería a ser amigo de Eastwood en otro grandioso film del maestro. Richard Harris es Bob el Inglés, el charlatán que admite públicamente y sin miedo que cualquiera puede matar a un Presidente, pero no a una Reina. Harris está fantástico y protagoniza con Hackman dos grandes escenas.

La película fue un éxito en todos los aspectos que se coronó como triunfadora de los Oscars de 1992 con cuatro estatuillas: Mejor Película, Director, Actor Secundario (Hackman) y Montaje.
Al final se dedica el film a Sergio y Don, en referencia a los dos directores que marcaron la carrera profesional de Clint Eastwood, Sergio Leone y Don Siegel, los cuales seguramente habrían aplaudido sin cesar este homenaje al genero por parte de su discípulo.

Dura, triste, melancólica, furiosa, oscura, imborrable e inolvidable, “Sin Perdón” es cine con letras mayúsculas, el western en estado puro realizado con oficio y maestría. Una Obra Maestra.

Lo Mejor: Todo.

Lo Peor: Nada.