Archivo de Abril 2009

Mission: Impossible Trilogy

Abril 28, 2009

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La serie de televisión que alcanzó fama a finales de los 60 y principios de los 70 creada por Bruce Geller estuvo siempre en el punto de mira de Tom Cruise. El actor ha declarado que se trata de su serie favorita y cuando se le presentó la oportunidad, junto a su coproductora Paula Wagner, de llevarla a cabo no se lo pensó dos veces. Se pusieron en contacto con Paramount que tenía los derechos de la serie y acordaron realizar una película que se basara en la serie. Por supuesto debieron realizar unos leves cambios si querían llevarla a los 90, puesto que la serie se situaba en plena Guerra Fría.
La primera película dio paso a otras dos más que han formado una de las trilogías más exitosas dentro del thriller y del cine de acción de los últimos años. Cada una posee el sello propio del director que se sentaba tras la cámara, consiguiendo que cada film funcionara de forma independiente y poseyera un estilo distinto.

mission_impossibleMission: Impossible, de Brian De Palma

El equipo del FMI (Fuerza de Misión Imposible) liderado por Jim Phelps debe infiltrarse en un baile dentro de la embajada de Praga para cazar a un topo dentro de la agencia que trata de robar la lista Noc, en la cual están todos los agentes del FMI con sus identidades secretas. Sin embargo todo resulta ser una trampa en la que todos los miembro del equipo mueren salvo Ethan Hunt, el cual deberá descubrir quién le ha tendido la trampa y ha traicionado a la agencia.

Esta primera película posee la estructura de la serie televisiva en su primer tercio. Jim Phelps (único personaje sacado de la serie) recibe las instrucciones del FMI y se encarga de alistar miembros para llevarla a cabo. Se nos presentan a todos los agentes de la misión y se nos introduce en su plan para coger al topo dentro de la embajada. Por ahora todo según lo establecido. Pero la cosa cambia una vez van cayendo los agentes y queda solo Hunt, que se presenta como autentico protagonista de la cinta al quedarse solo ante el peligro. El recién repudiado y perseguido espía deberá enfrentarse a los hombres que lo adiestraron consiguiendo aquello que le han ordenado proteger, para lo cual debe formar otro equipo con tres miembros más que le ayuden en su objetivo. Tras conseguir lo que andan buscando deben hacer un trueque y esclarecer todas las piezas que le digan por qué fue traicionado, cosa que sucederá en el acto final, dentro del TGV.
Como vemos la estructura es en tres actos, dentro de cada uno de ellos se acontece una misión: primer acto en la embajada; segundo acto dentro de la oficina central de la CIA; tercer acto en el tren de gran velocidad. Con lo cual podríamos decir que estamos ante un capitulo alargado dividido en tres partes bien estructuradas y desarrolladas por los guionistas David Koepp y Robert Towne, con la ayuda en la historia de Steve Zaillian, que crean un notable ejercicio de thriller en que no faltan las dobles personalidades, las traiciones, los gadgets de máscaras o videogafas y donde los diálogos no caen excesivamente en artificios baratos ni frases huecas. Un guión bien hecho que hay que saber llevar a cabo, y para ello hace falta un buen director que lo enriquezca.

Tom Cruise y el resto de productores le ofrecieron el proyecto a Brian De Palma, quien ya había llevada a la pantalla otra serie de televisión famosa con éxito, “Los Intocables” (también de Paramount), y al que la idea de trasladar “Mission: Impossible” le entusiasmaba. Aunque en principio tener a Cruise no solo como actor protagonista sino como productor pudo ser una atadura para De Palma, al tener que ponerse a su servicio tanto dentro como fuera de la película, el resultado demostró que el director había implantado su particular estilo fílmico para conseguir un thriller que bebe de los mejores, visualmente estimulante.
El director planifica las escenas de tal forma que lo que está sucediendo adquiera más fuerza. Por ejemplo en la conversación que tiene Hunt con Kittridge en el restaurante el director desequilibra los primeros planos a la vez que a Kittridge nos lo refuerza con un contrapicado para dejar claro que tiene las riendas de la situación y Hunt está atrapado. Este recurso de girar un poco el plano para que esté desnivelado lo realiza en varias ocasiones el director, siempre para avisarnos de que algo va a suceder.
Otro recurso que utiliza en más de una ocasión es el plano subjetivo, recurso que refuerza la sorpresa de ver al personaje que protagoniza dicho plano con una máscara (véase el momento de Ethan Hunt en la embajada). Además este recurso sirve también para mostrar la manía que tiene el autor por el vouyerismo, aspecto que vuelve a reforzar introduciendo en más de una ocasión televisores de vigilancia y dejar claro que nada es lo que parece.

MISSION IMPOSSIBLE

El director sabe muy bien cuales son las tres escenas que deben sustentar todo el conjunto para que haya equilibrio. Estas escenas son las anteriormente comentadas que presentan las distintas misiones dentro del film y que el director realiza de manera diferente.
La Embajada de Praga: Aquí De Palma vuelve a inclinarse por una planificación en que abundan los planos cojos, y es que aunque parece que todos los agentes dominan la situación está a punto de desencadenarse la tragedia para ellos. Sin embargo la verdadera maestría de la secuencia se esconde en que el director nos muestra algo que se nos va a esclarecer momentos después, y es que los agentes están siendo vigilados por otros agente.
La oficina central del FMI: Posiblemente la secuencia emblemática del film. Hunt y su equipo deben acceder al ordenador central, el cual está protegido por un sin fin de obstáculos. Una vez dentro de la cámara los espectadores sentiremos la misma presión que la que sufre Hunt colgado de la cuerda. El protagonista no puede hacer ningún ruido ni llegar a rozar el suelo. Así pues De Palma planifica la secuencia prácticamente muda, en tiempo real, y con ese detalle tan agonizante como ver caer al protagonista a milímetros del suelo, sin poder casi respirar y con una gota de sudor cruzando sus gafas. Un prodigio de tempo y planificación.
El TGV: Aquí se ponen las cartas boca arriba al mostrarnos a los posibles culpables de la conspiración que ha llevado a Hunt a hacer todo lo que ha hecho. El director presenta el veloz tren acercándose a él y centrándose en un ventana donde unas manos van armando una pistola. El suspense made in Hitchcock que el director siempre ha homenajeado hace gala. En este último acto aparecen todos los gadgets del film para llevar a la solución dentro del vagón de equipajes en un juego de ratón que cogió al gato para a continuación llevar a cabo una escena de acción por el techo del tren y donde las pretensiones del film como película veraniega quedan claras. Este ultimo tramo está muy bien llevado y su resolución va al pego con el calificativo de la misión.

El rodaje se efectuó en ciudades europeas como Praga, Londres o Escocia, dotando a la historia de un aire más internacional. Los efectos especiales fueron encargado, como no podía ser de otro modo a finales de los 90, a ILM. La música del film fue compuesta por Danny Elfman, quien dejo intacto el tema de Lalo Schifrin y creó una banda sonora acorde con la intriga del film.
Tom Cruise es Ethan Hunt, el agente que debe limpiar su nombre. Hunt es un hombre inteligente que sabe llevar a cabo las misiones por medio de un estudio preliminar sin utilizar la violencia pero mostrando su buena forma física en la escena del ordenador y en el tren. Cruise está correcto como absoluto protagonista, pues en el fondo es un vehículo de lucimiento para su persona. Emmanuelle Béart es Claire, la esposa de Jim Phelps que sobrevive y ayuda a Ethan en su misión. Béart da rienda suelta a su belleza a la vez que crea un personaje que es más de lo que parece. Jon Voight es Jim Phelps, cerebro del equipo FMI que cae. Voight demuestra su profesionalidad en un personaje que una vez reaparece desvela el secreto de la cinta. Vingh Rhames es Luther Stickell, el pirata informático repudiado de la agencia. Rhames es un actor que me gusta y que, aunque siempre parece hacer el mismo papel, acaba cayendo bien. Jean Reno es Krieger, otro repudiado escogido por Hunt. Poco que decir de Reno, le pasa como a Rhames, solo que aquí muestra su vertiente alejada de León. Vanesa Redgrave es Max, el comprado que se quiere hacer con la lista Noc. Redgrave sabe cómo hace un personaje femenino entrado en años que parezca atractivo. Como artistas invitados tenemos a Kristin Scott Thomas como Sarah y Emilio Estévez como Jack, miembros del equipo que mueren.

“Mission: Impossible” resultó ser un éxito de taquilla en 1996 dando el pistoletazo de salida a la época veraniega. Cruise se forró y vio en esta película la posibilidad de hacer una franquicia. De Palma firmó la película de manera notable, ofreciendo todo lo que podía ofrecer con ella, siendo así su película más comercial.

Lo Mejor: La puesta en escena. El ritmo. Su estructura.

Lo Peor: Algún que otro capricho propio de blockbuster.

mission_impossible_2_-_poster_1__2000_M:I-2, de John Woo

Ethan Hunt debe recuperar un virus conocido como Quimera y su antídoto, Belerofonte. Para ello contará con la ayuda de su compañero informático Luther Stickell y de una ladrona, Nyah, utilizada como cebo para llegar hasta el ladrón, Sean Ambrose, antiguo miembro de la Agencia.

Tom Cruise decidió cambiar rotundamente de estilo, tanto en fomra como en contenido. Si la anterior película se presentaba como un juguete bien fabricado que emulaba al mejor cine de espías en esta ocasión se decantarían por una aventura puramente de acción, en que el guión fuera lo más sencillo posible. De nuevo Robert Towne escribió el guión, esta vez en solitario, y lo más interesante que encontramos en él es la similitud entre el antivirus Belerofonte y el protagonista. Si en el mito el antiguo príncipe conseguía derrotar a un monstruo conocido como Quimera, en la historia de “M:I-2” Hunt debe hacer frente a un gran grupo de hombres bien entrenados al servicio de Ambrose, a la par que protagonizar la escaramuza de adentrarse en los laboratorios Byosite para erradicar el virus. El guión de Towne introduce una historia de amor a tres bandas que recuerda a “Encadenados” de Hitchcock. Hunt recluta a Nyah para que seduzca de nuevo a Ambrose, pero acaba enamorándose de ella y teme por su vida una vez infiltrada.
A pesar de tratarse de una secuela y de que el protagonista se llame Etahn Hunt apenas encontramos más similitudes entre los personajes del primer film y el presente que el rostro de Tom Cruise. Y es que de un hombre inteligente con pelo corto que era incapaz de parar los golpes de un anciano (Jon Voight en el tren) nos encontramos ahora con un Hunt que luce melena y utiliza las artes marciales como forma de lucha demostrando ser todo un experto en la materia que no duda en sacar la pistola y matar a todo aquel que se le cruce por delante vaciando el cargador. Dicho personaje es el prototipo del director que se contrató para llevar a cabo esta película, el hongkonés John Woo.

El director de Hong-Kong fue seleccionado una vez consiguió su primer gran éxito en USA, “Cara a Cara”. De un estilo tan estudiado y equilibrado como el de De Palma pasamos a un estilo mucho más adrenalínico marca de la casa del director, en que se mezclan innumerables cámaras lentas, largos tiroteos imposibles, persecuciones con explosiones incluidas y palomas blancas. Por supuesto, todo ello está al servicio de la estrella del film, que no duda un segundo en protagonizar la secuencia de créditos demostrando sus magnificas habilidades como escalador en una secuencia tan vacía como absurda dentro de la trama. Y es que Cruise tiene el control absoluto de la historia, aunque el director implante su sello. Woo transforma a Etha Hunt en un nuevo Neo, pues ya “Matrix” ha visto la luz y hay que seguir la senda que ha marcado, y le hace dar patadas en el aire, conseguir mantener el equilibrio sobre la rueda delantera de su moto o levantar pistolas del suelo con un leve golpe del pie. Todo ello con vestiduras negras y gafas de sol que no hacen sino remarcar más la influencia del film de los Wachowski.

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Woo dirige planos bastante buenos que esconden cierto lirismo, en especial utilizando los ojos, como el momento en que Hunt ve a Nyah salir de la cárcel reflejada en sus gafas o cuando Ambrose ve el fuego que ha iniciado Hunt , que se cruza ante él a la par que aparece volando la obligatoria paloma blanca. Otra escena que merece mención es cuando Nyah y Ethan se conocen, con la imagen de la bailaora flamenca cortando la escena, y cómo el taconeo de los zapatos concuerda con el estado de Nyah a la hora de correr por las escaleras para robar un collar. Desgraciadamente, salvo esto, el director acaba realizando otra de sus película Hollyoodienes en que sus excesos acaban por empañar y hundir el conjunto.
La película posee varios desequilibrios de ritmo por culpa de la forma en que está llevada la historia, y es que de una primera mitad en que lo que importa es el triangulo amoroso forma por Hunt-Nyah-Ambrose nos encontramos con una segunda mitad de acción vacía sin freno que agobia.

En esta ocasión se filmó en Sydney para así utilizar los Juego de Atlanta como promoción, y en Sevilla, mostrando la cultura española de forma vergonzosa al mezclar la Semana Santa con las Fallas Valencianas y los San Fermines.
Hans Zimmer se encargó de la Banda Sonora creando unos hermosos temas para Nyah. Sin embargo en lo que a escenas de acción se refiere compone temas ensordecedores a ritmo de sintetizador y guitarra eléctrica que no casan nada bien con las imágenes, consiguiendo un vacío aún mayor. Además la Banda Sonora estuvo repleta de temas de Metallica, Limp Bizkit y otros grupos de actualidad.

Tom Cruise vuelve a ser Ethan Hunt, aunque solo sea en el nombre luciendo la melena que heredó de “Magnolia”. El actor se preparo mucho más físicamente y creó un personaje de acción puro y duro, alejado del inteligente espía del primer film, con lo que no podemos halar de continuidad. Thandie Newton es Nyah, la ladrona que enamora a Hunt. Newton está correctita como partenaire de Cruise. Dougray Scott es Ambrose, némesis de Hunt. El actor no posee todo el carisma necesario, pero hemos de agradecer que el rodaje de esta película lo tuviera ocupado ya que era la primera elección de Bryan Singer para ser Lobezno. Ving Rhames vuelve a ser Luther Stickell, el único personaje que repite. Richard Roxburg es la mano derecha de Ambrose, Hugh, y parece que algo más debido a los celos que muestra por Nyah una vez vuelve a la vida de su jefe. Brendan Gleeson es el Dr. McCloy. Como artista invitado y sin acreditar tenemos a Anthony Hopkins como jefe de Ethan Hunt al cual cita en Sevilla mientras ve “Fiestas en donde se queman Santos”.

Muy alejada del nivel de la primera entrega, “M:I-2” resulto ser un éxito aún mayor en taquilla, aunque la crítica no la recibió con tan buenos ojos. Los admiradores del director John Woo la defendieron, pero está lejos de las mejores obras del autor de “The Killer”.

Lo Mejor: Algunas escenas con el lirismo característico del director.

Lo Peor: Su fallos garrafales en mostrar la cultura española. Sus excesos, tanto por parte de Cruise como de Woo, en la segunda mitad.

mi3_busshelter_final1Mission Impossible III, de J.J. Abrams

Ethan Hunt comienza una carrera contrarreloj para conseguir un objeto que el traficante de armas Owen Davian le ha pedido e impedir que éste cumpla la fatal amenaza de matar a un ser querido para el agente.

Tuvieron que pasar seis años para que Tom Cruise retomara su personaje de Ethan Hunt. Seis años en que sonaron nombres como David Fincher, Brett Ratner, John Woo o Joe Carnahan, que invirtió un año en el proyecto y acabó abandonando por diferencias creativas con Cruise, para dirigir la tercera entrega. Finalmente el director escogido fue el Rey Midas de la televisión J.J. Abrams, quien rodaría una aventura al más puro estilo “Alias”, implantando su sello.
“M:i:III” se puede describir como un episodio alargado de la serie protagonizada por Jennifer Garner. La estructura es similar, un gran flashback que nos describe cómo se ha llegado a la terrible situación que se nos ha mostrado en el impactante prólogo. Hunt vive placidamente con su novia lejos de formar parte activa dentro de la agencia hasta que recibe una nueva misión que le atañe personalmente, pues está implicada una de sus alumnas vas aventajadas. A partir de aquí la película es un no parar de acción en que Hunt se enfrentará a cientos de obstáculos, siempre acompañado por otros tres miembros, entre los que vuelve a estar Luther Sticker.

De nuevo un lavado de cara. La continuidad no es un rasgo característico en la serie fílmica “Mission: Impossible” y aquí vuelve a demostrarse. Empezando por el protagonista, Ethan Hunt, esta vez mucho más cercano al del primer film pero más cariñoso y accesible como persona, pues lo que se trata de acrecentar en esta aventura es la parte sentimental. El héroe vuelve a decantarse más por la acción, aunque sin demostraciones de lucha y sufriendo mucho más que en la anterior entrega, donde parecía indestructible. Además del protagonista vuelve a cambiarse el rostro del Jefe de la agencia y por primera vez se añade un personaje que no tiene nada que ver con el mundo del espionaje, la novia de Hunt, la cual funciona cómo motor para que el protagonista actúe en la segunda mitad de la cinta.
En esta ocasión se quiere humanizar mucho más el personaje de Hunt y para ello nada mejor que mostrarnos la historia de amor sencilla, alejada de todo tiroteo, que el protagonista vive con una doctora. Por primera vez dentro de la serie Ethan temerá apartarse del lado de una chica y dudará a la hora de aceptar la misión, que, curiosamente, acepta al ver que está involucrada otra mujer importante de su vida. Con lo cual podemos decir que en esta ocasión se nos muestra a un Ethan Hunt más cercano y sentimental preocupado por las mujeres que han marcado su vida.

Abrams debuta en el cine con una cinta de acción vibrante y bien construida que no esconde su naturaleza de serial. El director conjuga las escenas sencillas, pero inteligentes, que tienen lugar entre personajes con secuencias de acción sin freno espectaculares que poseen un ritmo frenético. Ejemplo de secuencias sencillas con intensidad destacaríamos el prólogo, maravilloso, con Hunt preso en una silla frente a Davian. Un sencillo juego plano contraplano que el guión y el buen saber de los actores convierte en un momento apoteósico que da comienzo al film. En otro extremo tenemos la secuencia de acción en el puente, cuando Davian es llevado preso en un convoy. Abrams nos introduce de lleno en el tiroteo y en la lucha de Hunt a través de coches, disparos y explosiones para impedir que el traficante escape.
Como puntos negativos diremos que posee escenas bastante empalagosas, como ese momento amor eterno entre Hunt y su novia Julia en el Hospital.

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En esta ocasión tenemos cuatro set pieces de acción que escenifican cuatro misiones.
El rescate de Lindsey: Hunt y su equipo se adentran en un complejo industrial para rescatar a la agente. En conjunto es una secuencia de acción bien construida cuyo mayor triunfo está en introducir suspense cuando se descubre que la secuestrada tiene un chip explosivo en el cerebro. Como apertura para la acción está bien.
Infiltración en El Vaticano: El equipo debe infiltrarse en el Reino del Papa para localizar a Davian. Abrams lleva muy bien el ritmo y de paso deja que los protagonistas jueguen a las falsas identidades.
Conseguir la pata de conejo: Hunt se ha de colar en un edificio de difícil acceso en Shanghai para conseguir lo que Davian quiere. Una secuencia sorprendente pues, al igual que pasa con el significado de la pata de conejo, no vemos cómo Hunt consigue hacerse con ella dentro del edificio sino que sólo lo vemos entrar y salir, de forma espectacular, eso si.
Carrera a través de Hong-Kong: Vibrante. Abrams se pega a Hunt y nos describe la perfección atlética del agente a través de los puertos y casas para llegar hasta su objetivo. Una gran secuencia que sirve como preámbulo al final, que vuelve a jugar al suspense por medio de un chip explosivo.

El guión corrió a cargo de Roberto Orci, Alex Kurtzman y el propio Abrams, quienes crearon un film con estructura de episodio televisivo inteligente, en donde el rasgo más interesante es esconder el supuesto mcguffin del film, la pata de conejo, sobre el cual no dan pista alguna ni muestran lo que es.
El rodaje tuvo lugar en Italia, Alemania y China, siendo más internacional que la anterior.
Tom Cruise fue de nuevo Ethan Hunt en su vertiente más romántica y humana, cercano en momentos a su interpretación en “Vanilla Sky”. Aún así demuestra que haciendo secuencias de acción no hay quien le gane. Philip Seymour Hoffman salió de “Capote”, por la que recibiría el Oscar meses antes del estreno de este film, para dar vida a Owen Davian, el traficante despiadado que planta a cara a Hunt sin inmutarse. Ving Rhames es de nuevo Luther Sticker, compañero y amigo de Hunt. Billy Crudup es Musgrave, agente de la Agencia que vuelve a poner a Hunt en el terreno de la acción. Michelle Monaghan es Julia, el amor de Hunt. Su parecido con Katie Holmes dio mucho que hablar. Jonathan Rhys Meyer y Maggie Q son Declan y Zhen, nuevos compañeros de equipo de Ethan. Laurence Fishburne es el nuevo jefe del FMI, Brassel. Abrams contó con su Felicity televisiva, Keri Russel, para dar vida a Lindsey Farris, la agente con la que da comienzo la nueva misión.

Tom Cruise tuvo que enfrentarse a muchos problemas a la hora de llevar a cabo su tercera Misión Imposible debido a su excéntrico comportamiento y a sus salidas de tono en programas de televisión donde clamaba a los cuatro vientos su amor por Holmes. No solo Carnahan fue baja, sino también Kenneth Branagh y Carrie-Anne Moss que no pudieron participar por problemas de agenda. Scarlett Johansson estuvo a punto de involucrarse hasta que conoció a Cruise y le fue ofrecida publicidad de la Cienciología. La Paramount ajustó costes de presupuesto y no se pudo filmar en tantos sitios como se quiso.
Finalmente “M:i:III” llegaba a los cines de todo el mundo en Mayo de 2006 convirtiéndose en el film menos exitoso de la franquicia y poniendo fin a la larga relación de Cruise con Paramount. Aún así se especula que podría hacerse una cuarta entrega sobre la que ambas partes están negociando.

“M:i:III” es un buen film de acción, entretenido y vibrante, superior al anterior. Abrams demostró saber narrar una buena historia con pulso firme.

Lo Mejor: Su ritmo.

Lo Peor: Querer humanizar a Hunt por medio del romanticismo.

Déjame entrar, de Tomas Alfredson

Abril 25, 2009

let-the-right-one-inDespués de un año escuchando hablar de ella efusivamente y de leer los elogios con la que la reciben allí donde se presenta llega a nuestro País el film nórdico dirigido por Tomas Alfredson con guión escrito por el autor de la novela en que se basa, John Ajvide Lindqvist. Después de meses en que nuestra cartelera ha estado plagada de estrenos de todo tipo (algunos mejores, muchos peores) por fin llega un film que da un soplo de aire fresco ofreciéndonos una propuesta de lo más estimulante que esconde mucho más de lo que aparenta.

“Déjame entrar” es la historia de dos niños tan diferentes como iguales entre sí, a los que les une la soledad. Oskar es un niño de 12 años, solitario, sin amigos, con padres separados, que sufre agresiones por parte de sus compañeros de colegio, cuyo hobbie, además de apuntarse a clases extraescolares para adquirir musculatura, es coleccionar recortes de noticias macabras. Eli es una niña que se acaba de mudar al piso que está junto al de Oskar y que muestra un comportamiento extraño al no dar señales de vida por el día, sino tan solo por la noche. Al igual que el niño, Eli está siempre sola, aunque comparte piso con un hombre mucho mayor que ella. Una vez ambos niños se conozcan comenzará una amistad que marcará sus vidas y sus destinos.

Lo más remarcable de la película de Alfredson es que sabe conjugar perfectamente géneros tan distintos como el drama social a través del bullying escolar, el suspense por medio de los asesinatos que se van aconteciendo y el fantástico a través del personaje de Eli, demostrando que un film no tiene porqué cerrarse en un solo tema pudiendo abarcar varias cosas a la vez hasta construir una historia sólida e interesante. Además posee el elemento romántico entre los dos protagonistas que deja en muy mala posición a títulos de igual envergadura.
Son muchos los adjetivos que se pueden citar para explicar las emociones que nos produce este film, lo cual explica su riqueza, a la par que su grandeza. Pocas veces sentimos miedo, ternura, inquietud y tristeza de forma tan continuada cómo nos ofrece esta película, y es que, lo voy a decir ya, para mi esta película ha sido como escuchar al mejor cuentacuentos relatarme una historia de forma magistral. Tomas Alfedson demuestra cómo por medio de la sutileza se puede decir tanto, cómo con pocos medios se puede hacer algo grande.

El director rueda el film de forma pausada, es posible, pero no es nada contemplativa por mucho que quieran demostrar debido a su origen sueco, sino más bien descriptiva y analítica. Esos planos generales de Estocolmo nevado, con un toque inquietante, nos sitúan el lugar donde va a sucederse la historia. Los primeros planos de los jóvenes protagonistas nos describen sus sentimientos. Las maravillosas secuencias protagonizadas por los dos niños, en que ambos nos transmiten su complicidad, encumbradas por momentos soberbios como el primer abrazo entre ambos o el de sus manos enlazadas. También hay momentos para el suspense, no olvidemos que estamos ante un film fantástico, pero no llega a ser miedo lo que nos transmite, y no lo es porque las imágenes con que Alfredson nos muestra las situaciones macabras irradian lirismo, es poesía en movimiento, sin ir más lejos pongo como ejemplo el final de un personaje secundario en la sala de un hospital.
Ahora bien, si esta película hay que verla es porque posee la secuencias mejor rodada dentro del género fantástico en los últimos años (y me atrevería a decir de las últimas décadas) que demuestra cómo la sugerencia vale más que lo explicito. Transcurre en una piscina. Solo diré eso. Qué elegancia, qué planificación, qué escena. Eso es cine.

Los jóvenes actores protagonistas son Käre Hederbrant y Lina Leandersson dando vida a Oskar y Eli respectivamente. Citemos ante todo cómo están caracterizados ambos, si los pusieran juntos y no nos dijeran quién es el chico y quién la chica dudaríamos, y eso viene muy bien para el film, en especial para el personaje de Eli, mostrando cierta ambigüedad. Ambos actores están soberbios, no podemos ponerles pega alguna, ya que consiguen transmitirnos en todo momento sus sentimientos sin entrar en llantos forzados ni sobreactuaciones banales.

Triste, inquietante, tierna, terrorífica, sugerente. “Déjame entrar” es un logro mayúsculo, puede que no una Obra Maestra aún, pero sí un título de referencia dentro del género que demuestra cómo se puede ir más allá del simple drama social aburrido. La primera gran imprescindible que ha llegado en lo que llevamos de año.

Lo Mejor: Prácticamente todo pero, por destacar algo, la secuencia de la piscina.

Lo Peor: Ha tardado demasiado en llegarnos.

La Última Noche, de Spike Lee

Abril 24, 2009

twenty_fifth_hourFiel a sí mismo y en homenaje a su amada, y dañada, Nueva York Spike Lee realizó en 2002 una de las películas más honestas y tristes de cuantas abundan en su currículum, donde relataba las últimas horas de libertad de un joven camello.

La historia gira en torno a Monty Brogan, antiguo camello del barrio en que vive que fue trincado por la policía y condenado a pasar siete años en prisión. La noche antes de presentarse en el presidio decide dejar todos los cabos atados cenando con su padre y pasando la noche junto a sus amigos de verdad y su novia.

La película trata sobre querer enmendar los errores a última hora, cuando ya es demasiado tarde y no puedes dar marcha atrás. Monty se siente roto por dentro y arrepentido de no haber frenado cuando tuvo ocasión alejándose del mundo del tráfico de drogas. En este último día de libertad le envolverán los recuerdos y las dudas con respecto a sus amigos, a la vez que el miedo por no saber qué será de su vida a partir del momento en que cruce la puerta de la cárcel.
Como dice Frank, amigo de la infancia, Monty tiene solo tres escapatorias. La vía fácil, coger un arma y volarse la cabeza. Huir y no volver nunca más, viviendo de por vida con cargo de conciencia. Aceptar el castigo e ir a la cárcel, mediante lo cual pagará todos sus errores. Ésta ultima opción se presenta cómo la más acertada y valiente si Monty la acepta, pero conlleva consigo ser un punto y a parte en su vida, pues cuando salga no todo seguirá igual y tendrá que empezar de cero, o un punto y final, si en ella muere a manos de otros presos.

Estamos en el Nueva York post 11S y el envoltorio del film es melancólico. Ya la historia que se nos relata es triste, pero esto se engrandece mediante la atmósfera grisácea que rodea el ambiente. Nueva York es un personaje más, los personajes son una representación de la ciudad, están dañados pero siguen adelante. Monty va a la cárcel con intención de aguantar siete largos años; Frank presume de ser un triunfador de Wall Street cuando se encuentra solo un su espectacular piso; Jake da clases de literatura en el instituto y siente un deseo por una joven alumna; Naturel, la novia de Monty, siente que su vida se va una vez él interne en prisión.
Además de los personajes protagonistas tenemos un elenco de secundarios que remarcan la pluralidad y el tema racial del film. Y es que no hay ningún protagonista puramente americano en toda la cinta. Tenemos irlandeses, puertorriqueños, rusos o musulmanes que demuestran que la ciudad está formada por inmigrantes que la hacen funcionar día a día.
Definitivamente el director realiza con este film su homenaje particular a la Nueva York herida del 11S. Ya en los título de crédito lo deja ver, con los focos que señalan el lugar donde antes se alzaban las torres gemelas, pero a medida que avanza la cinta podemos comprobar más. El padre de Monty regenta en un restaurante en que se honra a los bomberos que murieron. Remarcable es sobre todo la escolafriante conversación que mantienen Frank y Jake sobre el destino de Monty con el solar de lo que antes fue el World Trade Center de fondo.

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Siempre caracterizado por haber narrado sus películas a través de personajes negros, en esta ocasión nos encontramos toda una rareza dentro del cine de Spike Lee al estar protagonizada casi íntegramente (a excepción de Rosario Dawson dentro del elenco principal) por blancos, cuyo precedente directo es “Summer of Sam”. El director rueda con firmeza y fuerza el libreto que David Benioff escribió sobre su libro, con una puesta en escena atractiva volcada en los actores. La presentación de Monty tras los créditos me gusta mucho, tras la barandilla del río, entre rejas, dejándonos claro cuál es su destino. Es de citar la repetición que hace el director a la hora de montar los abrazos que se da Monty con todos los personajes con los que se cruza, queriendo mantener el momento y darle importancia, pues para el protagonista es importante sentirse arropado antes de marchar hacia su destino.
Hay dos secuencias que resumen la personalidad de Monty. La primera es la secuencia de apertura cuando salva a Doyle y lo mete en el coche. Monty nos es mostrado en el plano subjetivo del animal, en contrapicado. Para Monty el perro es un superviviente, alguien que ha recibido una paliza y que está apunto de morir pero que se niega a ello, por eso Monty lo acoge y lo cuida hasta el punto de darle una segunda oportunidad. Al igual que Doyle, Monty deberá demostrar si es merecedor de esa segunda oportunidad cuando salga de prisión. La segunda secuencia es el monologo que hace el protagonista frente al espejo y que el director nos describe mediante un primer plano de Edward Norton intercalado con las imágenes de personas y símbolos sobre los que el personaje está maldiciendo. Es una escena dura en que el odio de Monty sale a la luz, intentando convencerse de que no es culpa suya, que la culpa la tiene la sociedad y la gente que le rodea. Jodete, así empieza todo, un jodete dirigido a Monty, que acaba asimilándolo y que es incapaz de borrar tanto del espejo como de su interior.
El tramo final me parece brillante, pues se no muestra por medio de la voz en off del padre de Monty lo que podría ser su vida si éste huye a una región lejana. Es un tramo final agridulce, cuyo final se nos deja abierto. Sabemos qué va a pasar, adónde se dirige el protagonista, pero nos queda la esperanza de que Montgomery Brogan vuelva a reencontrarse con sus amigos y su novia.

La fotografía corrió a cargo de Rodrigo Prieto quien realiza un trabajo muy notorio jugando con la imagen e insertando un efecto semejante al de un reflejo en algunos tramos del film.
La música de Terence Blanchard posee el dramatismo necesario cómo para que las imágenes adquieran más fuerza y sentimiento.
El reparto está sobresaliente. Edward Norton se muestra enérgico a pesar de la tristeza y el dolor que envuelve a su personaje, a la vez que nos transmite toda la culpa que lleva dentro. Barry Pepper es pura energía desatada regalándonos un prodigio de actuación como Frank, el amigo que trabaja en Wal Street. Philip Seymour Hoffman es Jake, el profesor de instituto tímido que se siente atraído por una alumna y cuyas inseguridades salen a relucir nada más aparecer en pantall. Rosario Dawson es Naturel, la novia de Monty, una chica espectacularmente bella que sufre el destino de su novio. Brian Cox es James Brogan, padre de Monty, antiguo bombero retirado que regenta un restaurante. Anna Paquin se incorporó al rodaje por recomendación de Seymour Hoffman para dar vida a Mary, la lolita que trae de cabeza a Jake.

Triste y dura cómo todo buen relato sobre la redención “La última noche” es una historia que, sobre todo, rinde homenaje a una ciudad de la mejor manera posible, a través de su gente.

Lo Mejor: Su historia. La dirección. Los actores.

Lo Peor: No se me ocurre qué poner aquí.

A la hora señalada, de John Badham

Abril 22, 2009

nick_of_time_ver1Gene Watson llega a la estación de tren de Los Ángeles acompañado por su hija de 6 años. A su llegada será interceptado por un hombre que dice ser policía y que lo mete en una camioneta, dentro de ella le dará a Watson hora y media para que mate a una persona o su hija morirá.

Con un inicio tan prometedor que habría servido perfectamente para una pelicula del maestro del suspense, en que una persona se encuentra atrapado en una encrucijada de la cual solo puede salir cumpliendo las ordenes que se le han dado, el director John Badham realiza una película aceptable dentro de los cánones del genero cuya mayor virtud es ser narrada en tiempo real con un ritmo constante en que los problemas para el protagonista no dejarán de sucederse.
Gene Watson es la personificación del ser anónimo, un hombre normal que pasea entre la multitud de la estación de tren acompañado por su hija. Será la niña la que lo ponga en el punto de mira del Sr. Smith, el hombre que lo pone entre la espada y la pared, al descubrir en la pequeña el punto débil de Watson, y no solo eso, sino al comprobar que haría cualquier cosa por ella. Aquí se nos establece a los espectadores el dilema moral de ¿qué haríamos en el caso de que nos secuestraran a un ser querido y no pudiéramos salvarle más que matando a otra persona? Lo más lógico es ir a las autoridades y dar aviso, pero la situación se complica si descubrimos que todos los servicios de seguridad están en el ajo y que la aguja corre en nuestra contra. En esa situación tenemos a Gene Watson, quien está a punto de vivir su hora y media más terrorífica.

John Badham adquirió gran popularidad a finales de los 70 y en la década de los 80 con títulos como “Juegos de Guerra”, “El Trueno Azul” o “Cortocircuito” representando así al gremio de directores televisivos que dieron el salto a la gran pantalla. Es una pena que no le saque todo el partido posible a un film como “A la hora señalada”. La historia posee toda una trama para crear momentos de suspense que pongan al espectador en el pellejo del protagonista, y Badham intenta crear algunos de ellos muy interesantes cómo el momento en que Watson intenta dar a conocer su situación y el hombre misterioso que lo ha contratado aparece de improviso (remarcables el momento en que se refleja en el cristal del taxi el reflejo del villano o el momento en el baño con la puerta abriéndose). Desgraciadamente éste aspecto el director, y el guionista Patrick Shane Duncan, lo repite demasiado acabando por resultar demasiado previsible. Tampoco ayuda el típico estilo noventero para los thrillers en que abundan las cámaras lentas y las repeticiones de momentos para intentar dar más tensión cuando se consigue caer en el tedio (véase el momento en que Watson cae y parece que nunca va a llegar al suelo). Me da rabia que no se hiciera cargo del film un director con mucho más personalidad que supiera dotarlo de tensión sostenida, a la cabeza me viene solamente Brian De Palma.
Aún así la película ofrece un rato entretenido en donde la intriga no se detiene y en que los 100 minutos que ocupa están narrados en tiempo real, cosa que posteriormente haría la sensacional serie de televisión “24”. Mención especial merecen los créditos que abren el film, en que se mezcla el mecanismo de un reloj con el tambor de una pistola, resumiéndonos perfectamente lo que estamos a punto de ver, una carrera contrarreloj en que se ha de disparar un arma.

Johnny Depp participa en una de sus primeras películas puramente comerciales, con su nombre encabezando el cartel. El actor rompe con su imagen de freak o romántico torturado para dar vida a un hombre normal que se ve atrapado en un laberinto del que no hay salida. El actor cumple vestido con su traje de ejecutivo y unas gafas que le aporten más seriedad. Christopher Walken es el Sr. Smith, el hombre que secuestra a Watson y su hija. Walken está sensacional y no se debe esforzar mucho para dar vida al villano de turno. Roma Maffia es la Sra. Jones, ayudante de Smith. La actriz es de lo más flojo del reparto, además su personaje resulta algo torpe y desdibujado, pues se le intenta dotar de un resto de humanidad innecesariamente. Charles S. Dutton es Huey, limpiabotas del hotel donde trascurre todo y que ayudará a Watson. Marsha Mason es la Gobernadora Eleanor Grant, objetivo del protagonista. Peter Strauss es Brendan Grant, esposo de la Gobernadora. Gloria Reuben es Krista, secretaria de la Gobernadora y otra de las personas que pueden ayudar al protagonista. Courtney Chase es Lynn, la hija pequeña de Gene.

En resumidas cuentas un thriller estimable que habría sido mucho más si tras la cámara se hubiera sentado un verdadero artesano.

Lo Mejor: Su narración en tiempo real. Lo entretenida que resulta.

Lo Peor: Su poca garra en la puesta en escena.

Fast & Furious, de Justin Lin

Abril 20, 2009

fast_and_furious_posterCinco años después de verse por última vez Dom Toretto y Brian O´Conner se reencuentran en Los Ángeles con un objetivo común, encontrar al narcotraficante Braga.

Reconozco que la franquicia automovilística iniciada en 2001 por Rob Cohen no me entusiasma lo más mínimo, sin embargo me ofrecieron la posibilidad de ir gratis a ver esta cuarta entrega en unos nuevos cines que han abierto, y, claro, cuando invitan al cine no sé decir que no.
¿Qué puede ofrecer una película como esta? Sencillamente lo que ofrecían las otras: coches tuneados, música reggetonera, chicas enseñando palmito y ruido, mucho ruido. Paremos de contar porque no encontramos más. Sin embargo “Fast and Furious” consigue acabar siendo un decente y entretenido film de acción fabricado como vehículo de lucimiento para sus dos protagonistas masculinos (unos Vin Diesel y Paul Walker necesitadísimos de éxito) que retoman los papeles que les hicieron famosos. Esta cuarta entrega supone así la secuela oficial de aquel primer film, pues se obvia por completo lo sucedido en la desastrosa segunda entrega y tan solo hay un ligero guiño a la horripilante tercera.

La historia del film no tiene mucha complicación. Se nos explican los diferentes motivos por los que ambos protagonistas buscan al narcotraficante, Toretto por venganza y Brian por su trabajo como agente federal, y se vuelve a establecer entre ambos ese vinculo que dejaron abandonado cuando se separaron la primera vez, incluyendo la reaparición de la hermana de Toretto que volverá a poner en marcha el corazón de O´Conner.

La película comienza de forma espectacular, rememorando un robo al estilo del que nos mostraban en la primera parte. Toretto, acompañado por Letty y sus compinches van a robar un enorme camión convoy, pero claro la cosa se complica al acabarse el buen tramo de carretera y empezar los interminables baches que hacen peligrar la misión y la vida de los protagonistas. Esta secuencia de apertura está muy bien llevada y sin tirar de recursos tan manidos en el campo de la acción, como son ralentíes o aceleraciones vanas, terminando con una fantasmada enorme pero que perdonamos porque las pretensiones del film no son muy altas. Concluido el prometedor inicio comienza a descender la película a ritmo de reggeaton ensordecedor.
Si algo caracteriza a la saga son las persecuciones. En esta ocasión tenemos dos secuencias de alta velocidad en que los coches compiten. La primera en plena ciudad de Los Ángeles, en lo que parece un fragmento de videojuego al introducirnos más de una vez el monitor que indica a los pilotos la dirección que han de tomar. La segunda es al final, cuando los protagonistas cruzan la frontera perseguidos por una gran cantidad de coches poco amistosos, y está algo mejor que la anterior, aunque no ofrece nada nuevo y acaba resultando monótona.

Justin Lin ya se encargó de dirigir la tercera entrega, con lo que esperaba algo mucho peor de lo que me he encontrado. Si bien la mejor secuencia de la película es la de apertura el director sabe mantener el ritmo y ofrecer a la audiencia a quien va destinado el producto una buena ración de persecuciones, peleas y una larga exhibición de coches y chicas molonas. Por cierto, la gran mayoría de chicas que aparecen debe pesar como mucho 45 kilos porque parecen anoréxicas, y ofrecen una visión perjudicial para la juventud, tanto como la de los protagonistas masculinos, como ese policía que se salta las normas y el criminal chuleta que va de buen rollo.

Vin Diesel y Paul Walker retoman sus personajes sin esfuerzo, tampoco es que el guión les exija mucho más que correr y saber girar el volante. Bueno, en el caso de Diesel tenemos ese dolor interior por la muerte de un ser querido que intenta dejar traslucir tras su inmensa masa muscular. John Ortiz es Campos, el enlace que lleva a los protagonistas hasta Braga. Gal Gadot es Gisele, organizadora de carreras para alistar a hombres que siente atracción por Toretto. Como presencias invitadas para dar continuidad tenemos a Jordana Brewster como Mia, hermana de Dom y amada de Brian, y a Michelle Rodríguez como Letty, cuyo apellido, Ortiz, lo descubrimos en una escena aparentemente dramática que llega a ser bastante guasona para nosotros.

En resumidas cuentas, “Fast and Furious” es el complemento perfecto de la primera entrega. Su resultados en taquilla han sido excelentes, reactivando las carreras de sus actores. Gustará a todos aquellos a los que les guste la gasolina reggetonera.

Lo Mejor: Recuperar el buen pulso de la primera entrega. La secuencia de apertura.

Lo Peor: No ofrece nada nuevo. Mejor no detenerse en el guión.

La Edad de la Inocencia, de Martin Scorsese

Abril 15, 2009

age_of_innocenceLa novela de 1920 galardonada con el premio Pulitzer que escribiera Edith Warthon sobre la sociedad neoyorkina de finales del XIX, y que ya fue llevada a la pantalla en 1934, tenía todas las papeletas para haber sido dirigida por uno de esos expertos en la materia, como James Ivory por ejemplo. Y es que en ella encontramos un retrato de la clase alta a finales del XIX en que abundan las celebraciones y una triangulo amoroso en que el protagonista masculino se encuentra atrapado entre dos mujeres, su prometida, la dulce May, y la prima de esta, la Condesa Olenska, que ha vuelto de Italia tras separarse de su marido. Sin embargo el director que se encargó de la dirección y adaptación de la misma no fue otro que Martin Scorsese, el cual seguiría sorprendiendo tras su remake de “El Cabo del Miedo”.

Al contrario de lo que parece, “La Edad de la Inocencia” no es la típica historia de amor imposible entre dos personajes debido al compromiso de uno de ellos, sino el cruel retrato de la alta sociedad neoyorquina de finales del XIX, donde la hipocresía hace gala en cada reunión social que se presenta. El trío protagonista refleja muy bien la ideología de la época, representando cada uno de ellos un rasgo de la sociedad que los rodea.
Newland Archer es un joven abogado descendiente de una ilustre dinastía. Como la mayoría de sus contemporáneos e iguales Archer esconde tras su imagen de hombre distinguido un pensamiento critico hacia las normas establecidas que nunca saca a ala luz, guardándoselo para él. La llegada de la Condesa Olenska justo en el momento en que se da a conocer su compromiso con May lo pondrá en una situación incomoda, en que sus sentimientos se verán enfrentados y tendrá que decidir si seguir las normas y casarse con May o romperlas declarando el amor que siente por la recién llegada, con la que intentará por todos los medios tener una aventura. La tortura que invade a Archer lo lleva incluso a tener pensamientos maléficos (observemos ese momento frente a May en que su mirada transmite ideas poco benévolas), pero finalmente acaba siendo lo que todos los hombres de su época, un hipócrita más.
La Condesa Olenska acaba de regresar de Italia, donde ha abandonado a su esposo, el Conde Olenski. Esta acción hace que la mujer encuentre justo lo contrario de lo que esperaba, enemigos. Y es que la separación conyugal no estaba bien vista en esa época, ni menos en el Nueva York de finales del XIX, marcada aún por las costumbres inglesas, con lo que Olenska se convierte en diana de todos los chismorreos entre las damas y caballeros. La señora intentará hacer oídos sordos y vivir según sus principios, que no son otros que ser una mujer libre, lo cual llegara a serlo por completo si consigue la nulidad matrimonial. Así pues Olenska representa alguien diferente, que tiene bien claro qué quiere y lo dice sin ningún reparo, es un reflejo de lo que será la mujer moderna. Desgraciadamente vencerá la sociedad y Olenska solamente podrá estar con Archer como amante, cosa que no permitirá de ninguna manera aunque su corazón se contraponga a ello. Finalmente decide rendirse y acatar las normas regresando a Italia junto a su esposo.
May es la joven prometida de Archer. Cándida e inocente, ignora las malas artes conversacionales que esconden los festejos sociales. O eso parece. Tras su imagen de niña buena descubrimos una mente tan manipuladora como la de todas las señoras de alta cuna. Una vez se case con Archer sacará a relucir su inteligencia oculta impidiendo que su marido se marche al revelarle una noticia que lo atará a ella para siempre, formando un matrimonio formalmente perfecto.

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Cuando pensamos en Scorsese siempre nos viene a la cabeza la palabra mafia, con lo cual “La Edad de la Inocencia” ha recibido siempre dentro de su filmografía el calificativo de “rara” al enmarcarla como un drama romántico más. Pero no es así. Cambiemos las pistolas por cartas, las balas por rumores infundados en contra de otra persona, la sangre por la perdida del status social y corazones rotos, las reuniones ocultas por bailes o los grandes jefes mafiosos por mujeronas que aconsejan cómo se debe hacer las cosas y tendremos un film que habla de la mafia tanto como “uno de los nuestros”. Porque no nos engañemos, este es un film puramente scorsesiano tanto en su temática como en su forma.

El director implanta su sello en cada secuencia por medio de largos travellings que nos sitúan en escena y nos describen el mundo en que viven los protagonistas. Ya la primera secuencia dentro de la Opera nos indica que no estamos ante un film de época convencional. La mirada chismosa de uno de los acompañantes de Archer en el palco busca con sus anteojos una victima entre el público, que sirva de tema en futuras conversaciones, y el director nos muestra esto a través del contraplano subjetivo en que encadena rápidamente las imágenes del público en el patio de butacas. De ahí pasamos al palco de enfrente, donde Archer llega, y nos encontramos con otra secuencia maravillosa, como es la presentación de la Condesa Olenska. Si hay un primer plano para remarcar es la aparición de Michelle Pfeiffer, volviéndose hacia Archer, (y hacia nosotros) ofreciéndole su mano que el joven saludo muy cortésmente sin besársela, coronado con ese elegante movimiento de cámara que acompaña a su brazo que nos indica qué echaba de menos durante tantos años (a la gente que contempla la obra).
Una delicia de puesta en escena y genio en que Scorsese hace gala de sus travellings magistrales que sirven para mostrarnos cómo la sociedad preparaba la entrada a sus bailes, obligando a todo el mundo a pasar por todas las habitaciones de la casa para contemplar su merecido estatus. Otra secuencia para remarcar por su sencillez, elegancia, efectismo, y que describe la obsesión de Archer, a la vez que su deseo de vivir una historia de amor con Olenska, es la escena en la casita a la que la Condesa se ha marchado unos días. Archer mira a través de la ventana mientras la Condesa, a sus espaldas, se levanta y va hacia él hasta abrazarlo. Parece que su ilusión se va a hacer realidad, pero no, descubrimos que Archer sigue estando solo frente a la ventana y Olenska sentada a sus espaldas. Y así sucesivamente el director nos narra otra historia ambientada en su amada Nueva York con pulso firme y mano maestra. Tan solo podríamos achacarle algunas escenas caprichosas en que se excede en su gusto por la exquisitez y en el tiempo que duran, pero no consiguen empañar el conjunto.

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Hay que destacar el recurso estilístico de centrarse en un personaje, o varios, a través de oscurecer la escena dejándolos a ellos iluminados, enmarcados por un circulo. Esto sucede cuando Archer va a comprar flores por primera vez a Olenska, pero cuando resulta realmente interesante es cuando ambos personajes se encuentran en la Opera, sentado en el palco junto a otros miembros. Escuchamos el sonido de la gente y de la música, pero de repente todo alrededor de ellos se oscurece tenuemente para que solo escuchemos lo que se dicen, es la conversación de dos amantes a escondidas.

Scorsese vuelve a utilizar la voz en off, y no lo hace adrede. Es la voz de quien ha vivido en esa sociedad y nos explica cómo se mueven los hilos, la voz que nos explica lo que sienten los personajes, una voz propia del cine de Scorsese que no solo acompaña a la imagen sino que la complementa. Que escuchemos más de una vez cómo se distribuían los cubiertos por la mesa o cómo era la cubertería no es para que nos quedemos con el tipo de tenedor que ponen sino para resaltar la importancia que se le daba a la apariencia a la hora de celebrar un festejo.
El color tiene mucha importancia. La mayoría de encadenados que suceden a lo largo del film son a través de colores, a veces en relación a las flores que aparecen en el film. Pero también en el vestuario tiene suma importancia, en especial para describir a Olenska. Mientras todas las damas van ataviadas con sus mejores galas, dentro de la corrección, la Condesa aparece siempre con vestidos que llaman más la atención gracias a los colores que utiliza. Así pues la tenemos al principio en la Opera con un elegante vestido azul, o cuando llega, tarde, a una cena la observamos subir las escaleras con su espectacular vestido rojo. Es un rasgo más que la hace destacar sobre el resto.

El guión corrió a cargo del director y de Jay Cocks, quienes siguieron al pie de la letra el libro de Warthon, sin cambiar prácticamente nada de la trama.
La dirección artística es maravillosa, cuidando hasta el más mínimo detalle tanto en escenarios como en vestuario. Elmer Bernstein compuso una maravillosa partitura que ayuda a que la historia tenga más dramatismo, y elegancia. Thelma Schoonmaker dota al film de un ritmo adecuado y utiliza tanto encadenados como fundidos a negro para narrar la historia de forma algo literaria, pues el encadenado sería como un punto y aparte y el fundido a negro como un cambio de capitulo.

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Para dar vida a los personajes se escogió a un elenco de actores de primera fila en lo que a nivel interpretativo se refiere. Daniel Day-Lewis demuestra su versatilidad al dar vida a Archer, el joven abogado torturado por no conseguir el amor de Olenska y vivir amarrado a May y a la sociedad. El actor muestra su cara más elegante, alejada del aventurero “El último mohicano”, a la vez que deja bien claro su talento interpretativo, el cual se iría acrecentando con el paso de los años. Michelle Pfeiffer es la Condesa Olenska, a la cual la actriz sabe dotar de elegancia, belleza, fuerza, alegría, tristeza, y todo lo habido y por haber, cuando sale en escena ensombrece todo lo que tiene delante. Fue una vergüenza que no nominaran a Pfeiffer por este papel, a Day-Lewis al menos lo nominaron por “En el nombre del padre”. Winona Ryder se encontraba en su momento cumbre, tras rodar con Coppola se puso a las ordenes de Scorsese para dar vida a May, la joven ingenua en apariencia. Ryder está muy bien, y hay que saber reconocerle el aguantar de forma mas que decente a los monstruos interpretativos que la rodean. Geraldine Chaplin es la madre de May y tía de Olenska, la Señora Welland. Con unas pocas intervenciones en pantalla Chaplin se nos queda grabada en la retina. Miriam Margolyes es la Señora Mingott, la cual anda siempre rodeada de sus perritos y aconseja sobre qué se ha de hacer a quienes buscan consejo en ella. Jonathan Pryce da vida brevemente a Rivière, el secretario del Conde Olenski. Michael Gough es el anciano Henry van der Luyden. Richard E. Grant es Lefferts, el cual se divierte creando chismes sobre el resto de personajes de la alta sociedad. Joanne Woodward prestó su voz para narrar la película y Scorsese hace un cameo de los suyos como fotógrafo, con guiño incluido hacia su persona, pues se sitúa tras una cámara y le indica a Ryder cómo ponerse.

La película obtuvo cinco nominaciones a los Oscars, como son Actriz Secundaria (Ryder), Dirección Artística, Banda Sonora, Guión Adaptado y Vestuario, ganando este último. Como la gran mayoría de títulos de Scorsese resulto un fracaso en taquilla aunque en Europa funcionó mejor.
“La Edad de la Inocencia” es un film fascinante del que no se pueden sacar todas sus virtudes de una vez, sino que hay que volver a visionarlo para paladearlo mejor y descubrir que la apariencia no es sincera.

Lo Mejor: El sello Scorsese. Los Actores.

Lo Peor: Alguna escena contemplativa.

Las Amistades Peligrosas, de Stephen Frears (por Alejandro Colera)

Abril 9, 2009

Si conozco a alguien que le guste con infinita pasión el film que Stephen Frears realizo en 1988 sobre la novela de Choderlos de Laclos con guión de Christopher Hampton es a mi amigo Alejandro Colera, quien nos trae su comentario sobre dicha obra explicándonos su amor incondicional hacia ella. Si os gusta la película os gustará mucho más tras leer el comentario, y si aún no la habéis visto estoy seguro de que no tardaréis en verla.

dangerous_liaisonsLas Amistades Peligrosas

Ambientada en la Francia de finales del siglo XVIII, Las amistades peligrosas nos cuenta la historia de la Marquesa de Mertuil. Esta adinerada viuda, pide a su antiguo amante el Vizconde de Valmont, un conocido libertino, que seduzca a la prometida de su anterior amante antes del día de su boda. Mertuil ansia la venganza, ya que no puede soportar haber sido abandonada por alguien puro y desea que su examante descubra en su noche de bodas que su esposa no es virgen. A cambio, ella volverá a entregarse por última vez al Vizconde. Éste rechaza la oferta, por encontrar la conquista vergonzosamente fácil. Además, él se encuentra inmerso en la seducción de Madame de Tourvel, una mujer casada, cristiana y de intachable moral. Por este motivo deciden hacer una cruel apuesta: si el Vizconde logra una prueba escrita en la que quede patente que Tourvel se ha entregado, ambos tendrán su última noche de sexo. Sin embargo ninguno contaba con que Valmont cometería el mayor error de su vida, enamorarse.

La película es una adaptación del texto teatral que Christopher Hampton escribió basándose en la novela epistolar de Choderlos de Laclos. El maravilloso texto está inteligentemente adaptado al cine, incluso contiene más elementos de la novela que su versión teatral. Las cartas que forman el texto de Laclos se integran en la película de forma natural, siendo un personaje más y el desencadenante del trágico final.
Cuando en 1988 comenzó el proyecto de la película que haría desembarcar en Hollywood al director inglés Stephen Frears, Millos Forman comenzó el mismo proyecto. Un año antes del rodaje Las amistades peligrosas había sido un gran éxito en las tablas de Broadway, protagonizado por el británico Alan Rickman y la Royal Shakespeare Company. Ningún miembro del reparto logró participar en ninguna de las dos películas. Frears y Forman pelearon ferozmente por lograr los servicios del escritor Christopher Hampton, que había adaptado la novela a las tablas. Sorprendentemente, éste decidió quedarse con la producción más barata, ya que Frears quería realizar una versión más íntima de la historia, mientras que Forman estaba más interesado en una recreación histórica. Furioso por la negativa de Hampton, Forman intentó tentar a Michelle Pfeiffer para que abandonara la película de Frears, ofreciéndole el personaje de la Marquesa de Mertuil, que finalmente interpretó Annette Bening.

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Sorprendente resultó el reparto de la película. En la novela el Vizconde de Valmont y la Marquesa de Mertuil son descritos como unos jóvenes de unos veinte años con un gran atractivo físico. Por este motivo la elección de John Malkovich y Glenn Close resultó un tanto chocante. Close, más cercana a los cuarenta que a los veinte y poseedora de una belleza discutible, logró salir airosa realizando una composición del personaje difícilmente superable. Su rostro sufre sutiles transformaciones en cada palabra que pronuncia, para al final de la película, mostrarnos su verdadero rostro, acabado y marchito, mientras que se quita un maquillaje que ya no logra engañar a nadie. Increíble el momento en que declara la guerra a Valmont y sus ojos se encienden por la ira.
La elección de Malkovich para interpretar al corrupto y hedonista estatrega sexual Vizconde de Valmont, fue aún más impactante. Estrábico, alopécico y patizambo, parece no encajar en el perfil de lo que normalmente entendemos como un seductor. El actor fue muy criticado en su momento por la forma contemporánea en la que interpretó a su personaje. Sus modos resultan rudos y extravagantes en la película. Personalmente, me gusta como destacan sus maneras sobre el resto, ya que el Vizconde no oculta su naturaleza como hace la Marquesa. Él es distinto, y no teme mostrarlo. Su interpretación resulta original, y al igual que pasa con Glenn Close, logra que nos olvidemos de su físico para resultar sexy y descarado.
Para el papel de Madame de Tourvel, la productora exigió a Frears a que contratara a una actriz joven y guapa. Sugirieron a Michelle Pfeiffer. Frears se negó de primeras, pero al ver peligrar a Close y Malkovich, aceptó realizarle una prueba. Por lo visto no debió hacerlo tan mal como esperaba el inglés. Michelle Pfeiffer realiza un personaje en el que todas las escenas tienen una altísima carga dramática. Vemos en escena el momento justo en el que se rinde su moral, y, en un momento memorable, vemos en sus ojos como se rompe su corazón. La actriz sufrió dos crisis nerviosas durante los veinte días que duró el rodaje. Además, la Pfeiffer y Malkovich iniciaron un romance que acabó con los matrimonios de ambos y que Malkovich hizo público. No es de extrañar lo maravilloso de la interpretación de Michelle Peiffer ya que vivió al tiempo los mismos sentimientos por partida doble: amor, infidelidad y traición.
El resto del reparto está formado por Uma Thurman en uno de sus primeros papeles, como la corrompida Cecile de Volange, Keanu Reeves, tan pasivo como en el Dracula de Coppola en el papel del pobre caballero Danceny, enamorado de Cecile, y Swoosie Kurtz como Madame de Volanges, papel que volvió a repetir en la versión de instituto que se realizó sobre Las amistades peligrosas, bajo el título Crueles intenciones.

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Frears dirige una de las mejores películas de la historia del cine reciente. Nos dibuja a unos crueles personajes (Valmont y Mertuil), para los que el engaño y la traición es una forma de vida. El gran amor de los protagonistas sirve como telón de fondo para plantear una disección científica sobre los mecanismos de la seducción abocada al fracaso y a la infidelidad. La dirección de escenas es soberbia. Destacaría dos escenas por su belleza y saber hacer del director. La rendición de Madame de Tourvel, en la que envuelta en un torbellino de dudas y culpabilidad, le reconoce a Valmont su amor mientras dan vueltas por una estancia. La cámara sigue el rostro de la actriz, haciéndonos participe de lo que siente con el movimiento de la cámara. Son sus cimientos los que se estremecen al ritmo de la cámara hasta detenerse todo. En ese momento ella le da el sí a Valmont. La cámara se para. Ya no hay dudas.
La segunda secuencia que destacaría es la célebre “lo siento, no puedo evitarlo”, en la que el Vizconde decide abandonar a su amor verdadero por las exigencias de la Marquesa, impulsado por el miedo a hacer el ridículo. En esta escena se utiliza de forma estupenda el espejo que preside la habitación. El personaje de Michelle Pfeiffer ve entrar a su amado reflejado en el espejo. Esta será la última vez en que ella vea a su amor antes de que este le aseste un golpe mortal a su corazón. También a través del espejo, el Vizconde la abandona. No puede mirar el rostro que ama directamente. Sus miradas no volverán a cruzarse. Toda la secuencia está rodada en primeros planos que permiten apreciar las sutiles interpretaciones de ambos actores en estado de gracia.

La película fue nominada a ocho premios de la academia, incluyendo película, actriz principal y actriz secundaria, aunque no director, ya que se decidió nominar a Scorsese por su arriesgada La última tentación de Cristo. Sólo se llevo tres, siendo el más destacado guión adaptado para Christopher Hampton. Su carrera en los premios fue un tanto injusta. En los Bafta, en los que contaba con diez nominaciones, sólo logró ganar los apartados de guión adaptado y actriz secundaria. En los Golden Globes no consiguió ni una sola nominación.

Cruel, íntima y maravillosa, estamos ante una película cuyos contenidos tienen hoy día la misma vigencia que en su momento. Una película atemporal que hizo historia. Esperemos que el reencuentro entre Frears, Hampton y Pfeiffer en Cheri no decepcione. El listón tal vez esté demasiado alto.

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Curiosidades

Las amistades peligrosas de Stephen Frears es la segunda de las cinco versiones que se ha hecho de la novela, o al menos que yo conozca. La primera, titulada “Las amistades peligrosas”, fue dirigida por Roger Vadim en 1959, y tuvo como protagonista a Jeanne Moreou. Un mes después de la película que da título al post, Millos Forman estrenó “Valmont”, con Colin Firth, Annette Bening y Meg Tilly en los papeles principales. En 1999, “Crueles intenciones” llevó la novela a los institutos de finales de siglo. Dirigida por Roger Kumble y con Ryan Phillippe, Sarah Michelle Gellar y Reese Witherspoon como protagonistas, resulta una divertida versión si se logra visionar sin prejuicios. La última versión hasta la fecha tiene el título de “Las relaciones peligrosas”, dirigido por Josée Dayan, con Catherine Deneuve, Rupert Everett y Nastassja Kinski.
“Sin tetas no hay paraíso” está, por lo visto, también inspirada en la película de Frears, como bien se han encargado en decir sus protagonistas y director. No la he visto nunca la verdad, pero si he visto las fotos de sus protagonistas “inspiradas” en el cartel original de la película de Frears.

Lo mejor: Las interpretaciones, la ambientación, y sobre todo, el grandioso guión. Que sea la mejor de las versiones de la novela. Que en cada visionado descubras una nueva mirada, un nuevo quiebro en la voz de los personajes. El último plano de cada uno de los protagonistas: Valmont sangrando sobre la nieve, Tourvel muerta por agotamiento y Morteuil desmaquillándose frente al espejo.

Lo peor: Keanu Reeves. Es realmente soso, y el final le queda muy grande. Que escribir más en “lo mejor” sea excesivo.

Elizabethtown, de Cameron Crowe (por Ángel García)

Abril 4, 2009

El amigo Ángel, cuyo blog (El Mundo de Ángel) es de obligada visita, me envía su cometario sobre el film de Cameron Crowe, “Elizabethtown”. Reconozco que no la he visto, más que nada porque tiene como protagonista a Orlando Bloom, pero tras leer el comentario seguro que le daré una oportunidad.

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Por qué he escogido esta película que muchos consideran ñoña, una comedia romántica sin más, que encima no tuvo una carrera comercial demasiado próspera…pues la respuesta es fácil…porqué me encanta la historia, me encantan los personajes, me encanta su banda sonora, me emociona, me fascina, me divierte y me hace pensar.
Siempre digo que mis críticas se dejan guiar por las emociones que siento a la hora de ver la película y en este caso la película me hace feliz un par de horas y me hace ver que la vida no está tan mal y que siempre habrá alguna solución para todo.

La historia trata sobre un joven creativo (Orlando Bloom) que le hace perder a una compañía de calzado deportivo casi mil millones de dólares por unas zapatillas que él ha diseñado y que nadie ha querido comprar. Su jefe ha decidido despedirlo (extraordinario Alec Baldwin y el tour de culpabilidad que le hace al personaje de Bloom diciéndole que por su culpa tiene que deshacerse de su equipo de baloncesto y su departamento de investigación para mejorar el medio ambiente) y justo antes de suicidarse recibe la llamada de su hermana, diciéndole que su padre acaba de fallecer y tiene que ir a recoger el cadáver a Elizabethtown. En el viaje de avión conocerá a una azafata encantadora (Kirsten Dunst) y posteriormente llegará al pueblo donde conocerá a infinidad de personas, la mayoría peculiares y extraordinarias.

Una de las cuestiones más criticadas de este film de Cameron Crowe es el hecho de que todos los personajes irradien positividad, que sean maravillosos y buena gente, algo que ya le pasó en la maravillosa “Casi famosos” y mi pregunta es…¿y qué? Por qué no reivindicar ese espíritu Capra tan precioso y de creencia en los valores de las personas tan necesario en nuestros días o en cualquier época.
¿Qué el personaje de la azafata es terriblemente dulce y empalagoso? ¿qué la historia de amor la hemos visto mil veces?¿qué la conversación telefónica que mantienen toda la noche los dos protagonistas, que acaban quedando en un punto intermedio para ver amanecer, resulta del todo tópica? Pues si, quizá si…pero el arte es una representación de cómo el artista ve la vida y como la afronta…o simplemente como les gustaría que fuera la realidad…y obviamente Crowe idealiza el amor, la vida y la muerte.
Con la última toma una posición irreverente y divertida, sólo hay que ver a Susan Sarandon en el papel de la mujer del fallecido haciendo un monólogo coronado con un “Moonriver” que baila a modo de claqué en la ceremonia de homenaje a su marido. Y el final de dicha ceremonia en la que un grupo interpreta rock and roll y acaba disparando la alarma de incendios gracias a un águila gigante que se incendia y activa el sistema de apagado por aspersión mientras ellos siguen tocando furiosamente.
Cameron Crowe es todo un experto de música procedente de los USA y se nota en su cuidada banda sonora, un elemento que le apasiona y se nota en todas y cada una de sus películas…cabe recordar la ya nombrada “Casi famosos” o “Vanilla Sky” que contaban, como “Elizabethtown”, con una banda sonora espléndida, llena de temas nuevos y clásicos que hacen que cualquiera de ellas sea una buena compañía de viaje…como el viaje final que hace el protagonista en coche, donde vuelve a pensar en su vida y como todo tiene siempre una solución y que nos tiene que hacer reflexionar a todos sobre las relaciones que mantenemos con nuestros padres y seres queridos.

Antes de acabar os dejo con una de las reflexiones más importantes de la cinta y que de paso me la aplico yo por si esta crítica que se sale de mi estilo habitual no os gustara, y que habla de la diferencia entre el fracaso y el fiasco: “El fracaso es simplemente la ausencia de éxito, cualquier idiota puede tener un fracaso pero un fiasco es una catástrofe de dimensiones míticas. Un fiasco es una leyenda de dimensiones míticas que se va transmitiendo de unos a otros para que se sientan mejor porque no les pasó a ellos”….si no os gusta la crítica simplemente me la tomaré como un fracaso y seguiré haciendo otras.

Lo mejor: Casi todo

Lo peor: Que esté en el mismo saco que demasiadas comedias románticas estúpidas.

Scream, de Wes Craven (por Dirover)

Abril 1, 2009

Con el comentario sobre “Scream” realizado por Dirover, lector habitual del blog a quien le mando un cordial saludo, da comienzo la sección titulada “La Firma Invitada” en la que publicaré comentarios escritos por otras personas. La participación no ha sido muy abundante, pero doy las gracias a todos aquellos que han querido colaborar.

screamScream. Vigila quién llama.

Hace ya un año desde que la madre de Sidney Prescott fue asesinada. Ahora, un peligroso psicópata ronda el barrio y está volviendo a cometer nuevos asesinatos. Sidney se convierte en el objetivo del psicópata, y en sus intentos por atraparla aprovechará para asesinar al mayor número de personas posible, dejando a sus espaldas un rastro de sangre. La caza del asesino ha comenzado por parte de la policía, también él ha comenzado la de sus presas.

Con este argumento tan sencillo y convencional, Wes Craven revitalizó en 1996 un subgénero bastante olvidado por aquella época como era el slasher adolescente. Atrás quedaron títulos clave como ‘La matanza de Texas’, ‘La noche de Halloween’, ‘Viernes 13’ o ‘Pesadilla en Elm Street’. Aquellos se han convertido en clásicos del género de terror hoy en día recordados por sus miles de fans.
Craven supo revitalizar el género con ‘Scream’ aportando nuevas ideas que terminarían de definir los patrones del género, como la relectura del slasher llevándolo por terrenos muy cercanos a la parodia (ese asesino que no hace más que tropezar y caerse, el psicópata al que es imposible de matar, la obsesión del psicópata por las películas de terror (sobre todo de nuevo slashers) y un montón de guiños cinéfilos perfectamente encajados, los personajes tan tópicos y estereotipados, el irónico y cachondo desenlace). Así mismo logró contentar a todos sus fans al ofrecerles exactamente lo que pedían y al ver de nuevo al director en plena forma, demostrando toda su maestría.

El prólogo es magnífico, con la cándida Casey pegada al teléfono mientras es amenazada por GhostFace (apelativo con el que los fans del la saga llaman al asesino de las tres películas) con unos 15 minutos rodados con maestría y con gran sentido del suspense, rematado por una escena francamente sobrecogedora. Después sigue la trama al presentarnos al resto de personajes, profundo conjunto de tópicos miles de veces vistos y que de seguro que jamás variarán. De antemano ya nos podemos imaginar quien vivirá y quien no, incluso empezar a imaginar quién será el asesino. Ése es el principal factor con el que juega Craven en su filme, conseguir engañar al espectador mediante un estudiado juego de inteligencia que logra mezclar a la perfección un enorme número de pistas falsas que logren despistar al espectador y confundirlo, para al final sorprenderle enormemente con su impactante desenlace. Por otro lado, el ritmo del film nunca decae y se encuentra estructurado en dos partes diferenciadas: en la 1ª es donde la intriga no cesa en ningún momento, con constantes asesinatos y con la investigación policial en marcha. En la 2ª es en donde Craven va a lo que le gusta: machacar al personal, con una acción brutal e incesante que no decae en ningún momento y donde los sobresaltos no cesan.

El principal fallo de ‘Scream’ son sus sobresaltos, que de previsibles que resultan el espectador sabe de sobra cuando y donde aparecerá por sorpresa GhostFace. Hay que demostrar la suficiente maestría para saber dar miedo a base de sobresaltos (algo que Robert Zemeckis logró en ‘Lo que la verdad esconde’) y a Williamson le falta dicha maestría, ya que he visto todas las películas en las que ha escrito el guión y no existe diferencia alguna a la hora de asustar al espectador.

Los personajes se encuentran todos interpretados por actores jóvenes que buscaban hacerse un hueco en Hollywood. Que nadie critique con prejuicios, pues los chicos para mi gusto logran dar la talla, siendo Neve Campbell la mejor del reparto, seguida de un enigmático y misterioso Skeet Ulrich, y por otro lado, un más que sobreactuado Mattew Lillard.

‘Scream’ obtuvo un enorme éxito, convirtiéndose en una de las películas más taquilleras del año y escribiendo su nombre en la lista del género. Así mismo generó un montón de vergonzosas imitadoras como ‘Sé lo que hicisteis el último verano’ y compañía, que aún así no lograron manchar el nombre de un clásico indispensable para todo amante del suspense y de la intriga, cumbre del cine de ese genio en ocasiones incomprendido llamado Wes Craven, y que asegura un poderoso entretenimiento si tienes menos de 20 años y te gusta divertirte con una película nula de pretensiones y portentosa en cuanto a disfrute.

LO MEJOR: todo en general (guión, interpretaciones, escenas de suspense, desenlace, villano, etc.). Su homenaje al slasher de antaño. La resurrección de Wes Craven.

LO PEOR: los sustos son muy light.

VEREDICTO: 9 / 10