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Transformers: La Venganza de los Caídos, de Michael Bay

25 junio, 2009

transformers_revenge_of_the_fallen_ver9Han pasado dos años desde que los Transformers llegaran a nuestro planeta y los Autobots derrotaran a los Decepticons. Ahora se ha formado una alianza entre humanos y Autobots a través de la unidad NEST mediante la cual localizan Decepticons infiltrados en la Tierra. Mientras tanto, Sam está a punto de entrar en la Universidad, teniendo que alejarse de su amada Mikaela y de su coche robot Bumblebee, pero antes descubre poseer un fragmento de la chispa vital en su cazadora que servirá para despertar a Megatron, quien preparará la llegada de Fallen, el Decepticon original que busca venganza sobre la Tierra.

Estaba claro que se iba a realizar una secuela de “Transformers” después del arrasador éxito que obtuvo. Aunque en principio los problemas se cernieron sobre el proyecto debido a la huelga de guionistas, finalmente se consiguió tener un guión listo para comenzar a rodar en Mayo de 2008 con vistas a estrenar un año después. En la secuela participarían todos los integrantes de la primera entrega, tanto del reparto como del equipo técnico, con un objetivo, hacer una película mucho más grande.
Lo reconozco, y como mencioné en mi comentario que inauguró éste blog, “Transformers” me pareció un tostón que me propició un buen dolor de cabeza. Seguramente ello fue a causa de las expectativas con que fui a verla, acabando por encontrarme un producto destinado a los más peques de la casa sin inteligencia alguna. Para esta segunda entrega he ido preparado y no me he creado expectativa alguna. Es más, iba con el pensamiento de que nuestro amigo Michael Bay, creador del contrapicado chulero, había vuelto a pifiarla. Pues bien, reconozco que me lo he pasado mejor con esta segunda entrega a pesar de ser igual de mala que su predecesora. ¿La Razón? Por fin Bay y su equipo han sido honestos y reconocen haber creado una película para niños y jóvenes en plena época de pubertad, lo cual hizo que pusiera el chip en posición piloto automático para tragarme todo lo que me ofreciesen sin buscar tres pies al gato.

La historia de la película es igual a la anterior, sin evolución alguna más allá de la Alianza que se ha formado entre humanos, representados por los marines, y los Autobots. Aquí en lugar de temer al terrible Megatron, ahora resucitado, se teme al Fallen. En lugar de localizar la Chispa Vital, se ha de encontrar la Matriz de Liderazgo. En lugar de tener en Sam al salido de turno introducen a un compañero de Universidad. En lugar de ligarse a Mikaela, Sam debe consolidar su relación admitiendo que la quiere de verdad. El final es calcado al de la anterior, y con las misma frase citada por Optimus Prime. Así pues podríamos decir que “Transformers: La Venganza de los Caídos” funciona más como remake que como secuela.
Pero seamos sinceros, ¿importa el guión? Estamos ante una película de Michael Bay con todo lo que eso conlleva. Aquí no nos vamos a preguntar sobre el dolor de los Autobots al perder a su líder ni sobre la importancia del amor en la relación entre Sam y Mikaela. Aquí vamos a ver robots gigantes dándose de mamporros, persecuciones espectaculares, grandes escenarios, marines dando caña y tías macizas luciendo palmito para que el calor veraniego ascienda unos grados más. El director californiano ofrece un espectáculo gigantesco que supera por mucho cualquier película anterior, y es que existe tal cantidad de explosiones, chatarra, mujeres, soldados y chicos con hormonas desatadas que hace que incluso la segunda entrega de “Bad Boys” parezca realizada por un director de Arte y Ensayo.

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Bay comienza la película con un breve prologo ambientado 17000 años atrás cuando los primeros seres humanos se toparon con los Transformers. A continuación viene una secuencia de acción emocionante y espectacular por las calles de Hong-Kong que sorprende, pues aún no ha aparecido ningún chiste malo ni observamos los ramalazos fílmicos propios del director en que sus planos duran menos de medio segundo. Pero pronto hemos hablado, de repente aparecen unos nuevos personajes conocidos como los gemelos autobots que no hacen más que pelearse entre ellos e incordiar. Aún así el director demuestra haber madurado con planos más largos que nos describan mejor las secuencias de acción y las transformaciones de los protagonistas robots. El final de la secuencia con Optimus Prime cargándose al Decepticon es memorable y promete un film épico, pero de repente entra en escena el protagonista humano, Sam, y su querida novia, la explosiva Mikaela, que nos es presentada montada en una moto con postura de chica playboy con ganas de marcha. La película ha enseñado sus cartas y adquiere el mismo tono que la anterior, escenas de diálogos vacías y con chistes sin gracia mezcladas con espectaculares secuencias de acción.
El director mencionó que esta segunda entrega poseería mucha más épica. Tal vez lo dijera en el momento en que preparaba la secuencia a la que mejor le queda ese calificativo, la pelea entre Optimus y los Decepticons en el bosque, una escena memorable, la mejor del film, en que el protagonista metálico demuestra su valor. Desgraciadamente el resto de secuencias no alcanzan la épica, aunque sí la espectacularidad, y es que gastarse 200 millones da para hacer un buen espectáculo. La set piece más enorme de todas es la batalla final en Egipto, con las pirámides y el desierto como campo de batalla. En ella deberíamos haber encontrado el momento álgido cómo es el enfrentamiento final entre Optimus y Fallen, pero todo se resume a unos breves 40 segundos sin emoción ni chispa que producen un amargo sabor de boca.

Siguiendo el lema “más grande todavía”, Michael Bay implanta en el film todas su pasiones. Ya hemos citado las grandes escenas de acción, en las cuales los autobots protagonistas más claros son los carismáticos Optimus y Bumblebee, dejando al resto de robots como meros soldados que combaten al igual que lo marines.
Chicas explosivas tenemos para saciarnos. Además de Megan Fox, vemos aparecer a varias buenas mozas, todas bellas, por los pasillos de la Universidad. El personaje femenino que rivaliza con Mikaela, llamada Alice, es una ninfomana en potencia con un oscuro secreto.
Los chistes malos siguen haciendo gala. Los gemelos autobots acaban por resultar cansinos y se notan que están diseñados para vender juguetes. La madre de Sam protagoniza un gag de lo más cargante y absurdo por el campus de la Universidad. El personaje de John Turturro reaparece para ayudar a los protagonistas luciendo nuevos calzoncillos y volver a demostrar su verborrea. El decepticon encargado de seguir a Mikaela resulta ser un salido obsesionado en hacer todo tipo de obscenidades con la chica guerrera.
Bay vuelve a homenajearse. Si no bastaba con mostrar cómo los decepticons llegan a la Tierra en plan meteoritos de “Armageddon” ahora incluso decora la habitación de Sam con el poster de su otra secuela, “Bad Boys II”.
Por último citar la duración del film. Unos largos 140 minutos de acción sin freno que acaban por atosigar. Verdaderamente la historia no ofrece para tanto minutaje.
En resumidas cuentas, Bay ha tenido que disfrutar de lo lindo llevando a cabo esta película.

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El libreto del film vuelve a estar firmado por Roberto Orci y Alex Kurtzman con colaboración de Ehren Kruger. Los efectos especiales de ILM impresionan, los robots están mucho mejor creados y las peleas entre ellos quedan más claras. La Banda Sonora de Steve Jablonsky acompaña muy bien a las imágenes y dota de emoción a los momentos álgidos.
El reparto vuelve a estar formado por Shia LaBeouf como Sam, el cual luce en la última parte de la película su mano vendada debido al accidente de coche que tuvo y que en el film es justificado con una caída. Megan Fox ha alcanzado la fama de chica de portada y Bay la explota mucho más que en la primera entrega, haciéndola lucir en pantalla cada uno de sus bellos atributos. Josh Duhamel es el Capitán Lennox, ahora capitán de la compañía NESC. Tyresse Gibson es el Sargento Epps. John Turturro es el Agente Simmons, que vive retirado ayudando a su madre en una carnicería. Isabel Lucas es Alice, la nueva chica explosiva. Ramon Rodríguez es Leo, un hacker compañero de Sam en la Universidad que se ve inmerso en la aventura. Ni que decir tiene que ninguno de los actores ofrece una interpretación buena, solo están para decir las frases absurdas como mejor pueden y para seguir la continuidad de la franquicias. Hablando de continuidad mencionar la participación del actor Glenn Morshower, quien ya moría en la primera película al principio como un alto mando del ejercito para aquí volver a revivir dando vida al General Morshower.

Michael Bay puede estar tranquilo. Ha conseguido realizar la película veraniega de 2009, gustará a los niños que empujarán a sus padres a llevarlos al cine y a los jovencitos que buscan ver acción y a Megan Fox, mientras se incrementa la venta de juguetes roboticos. Los 200 millones de presupuesto serán recuperados consiguiendo amplios beneficios. Ahora el director ha declarado que no volverá a estar al mando de la futura tercera entrega, ya lo veremos. Mientras tanto que descanse acompañado por su playmate-esposa bañándose en su gigantesca piscina de millones de dólares.

“Transformers: La Venganza de los caídos” está a la altura de la original. Es una película mala, si, pero consigue su objetivo al estar destinada a un público mayoritario que busca la evasión en estos calurosos días de verano con un enorme espectáculo pirotécnico. Así que nada, si lo que quiere es ver coches que se convierten en robot, peleas, explosiones ensordecedoras, persecuciones y a Megan Fox, no lo dude, ésta es su película.

Lo Mejor: Ofrece lo que promete. La pelea en el bosque.

Lo Peor: No muestra avance alguno en su historia respecto a la original. Sus continuos chistes sin gracia.

Alien Quadrilogy

20 junio, 2009

cabecera

Hace treinta años llegaba a las pantallas la historia de la Nostromo y del bicho alienígena más cruel y memorable que nos ha dado el cine. La Saga Alien se caracteriza por poseer cada película el sello del director que se ha puesto detrás de la cámara en cada una de ellas, consiguiendo una serie interesante con dos grandes películas y otras dos más irregulares.

alienAlien, de Ridley Scott

Tras escribir para John Carpenter el film de fin de carrera “Dark Star” el guionista Dan O´Bannon ideó junto a su amigo Ronald Shusett una historia de terror en el espacio inspirada en una leyenda sobre la Segunda Guerra Mundial en que unos monstruos averiaban un bombardero y comenzaban a matar a la tripulación. Cuando buscaban vender el proyecto llegó a las salas de cine “La Guerra de las Galaxias” con su consabido éxito comercial que hizo a toda productora seguir explotando el filón de películas espaciales. La FOX vio en el proyecto presentado por O´Bannon y Shusett una oportunidad de realizar una película ambientada en el espacio con bajo presupuesto. El productor Walter Hill retoco un poco el guión, cosa que no gustó a O´Bannon. El propio Hill se iba a sentar en la silla del director pero sus duras jornadas de trabajo como productor se lo impedían y tuvieron que buscar a otro. En principio sonaron nombres como Jack Clayton o Peter Yates, pero finalmente se escogió a un joven director británico cuyo primer film, “Los Duelistas”, había causado sensación en Cannes. Su nombre era Ridley Scott. Cuando leyó el guión Scott se puso manos a la obra, entusiasmado, esbozando un montón de storyboards en que plasmaba su visión de la historia. El problema en ese momento radicaba en encontrar a alguien que pudiera conseguir llevar a la realidad dichos bocetos, y esa persona la encontraron en el pintor suizo H.R. Giger, autor del “Necronomicón”. Gracias al autor, Scott no solo encontraría a la persona perfecta para llevar a cabo sus escenarios e imaginería sino que encontraría en uno de sus dibujos la forma de la malvada criatura que daría nombre al film.
El 25 de Mayo de 1979 llegaba a las pantallas norteamericanas “Alien”, con una frase promocional inquietante: “En el espacio nadie puede oír tus gritos”.

La nave comercial Nostromo se dirige de regreso a la Tierra tras recoger minerales. La computadora de la Nave, conocida como Madre, despierta del sueño artificial a los siete tripulantes informándoles de una posible señal SOS en una pequeña luna situada en los limites del espacio conocido. A pesar de la oposición de gran parte de la tripulación la nave pone rumbo a la luna para llevar a cabo la misión. En el aterrizaje la nave sufre daños que deben ser reparados mientras un grupo de tres personas sigue la señal SOS. El pequeño grupo llega hasta lo que parece una nave extraterrestre en donde uno de los tripulantes descubre un nido de huevos y sufre el ataque de un parásito nacido de uno de ellos que se le pega al casco. De nuevo en la nave se intentará separar al parásito del rostro del hombre, pero por riesgo a que éste muera se decide esperar. Horas después el extraño ser con forma de araña ha desaparecido y el hombre se encuentra bien. Mientras están comiendo el recién despierto tripulante sufre un dolor de estomago. De su barriga emerge una criatura que acaba con su vida y escapa. A partir de este momento comenzarán a morir los distintos miembros de la tripulación.

Como bien idearon sus guionistas “Alien” posee una historia propia de Serie B. Una nave espacial. Una pequeña tripulación. Un monstruo alienígena que comienza a matar sin piedad a cada uno de ellos. Con esos tres elementos crearon el guión, sencillamente. Y con ese guión el director Ridley Scott supo crear una Obra Maestra del cine de terror enmarcado en el terreno de la ciencia-ficción.

1979_alien_0061

“Alien” recuerda en la estructura de su segundo acto a la novela de Agatha Christie “Diez Negritos”. Tenemos siete tripulantes, todo parece normal hasta que el parásito con forma de araña ataca al oficial Kane. A partir de ese momento comienza a subir la tensión, no se sabe qué es esa cosa. Cuando parece que Kane está fuera de peligro comienza el juego de asesinatos con su muerte en forma de parto. La criatura ha nacido, huye y se esconde por la nave. Lo que en principio parece ser una cacería contra ese pequeño monstruo por parte de la tripulación acaba siendo una matanza en que los cazadores se convierten en presas. No hay lugar en la nave donde puedan estar seguros.
Una de las grandezas de “Alien”es no resaltar a un personaje por encima de otro. Todos los miembros de la tripulación nos son presentados y descritos psicológicamente con igual interés. Eso hace que no sepamos quién va a ser el siguiente en morir, llevándonos la sorpresa final al comprobar quién será el último pasajero que le plante cara al bicharraco. Esta característica nos lleva a estar siempre en tensión e inquietos mientras visionamos la película, la cual posee un alto grado de terror psicológico gracias a su atmósfera claustrofobia en la que nos envuelve de la misma forma que a los personajes.
La historia se enriquece aún más al poner como verdaderos villanos a los propios seres humanos, representados en la compañía propietaria de la nave, quienes quieren aprovecharse de esa recién descubierta forma de vida trayéndola a la Tierra. Para llevar a cabo la misión de trasportarla a la Tierra han infiltrado en la tripulación a un robot que se convertirá en otro contrincante para los tripulantes del Nostromo.

Podemos diferenciar dos parte. La primera parte nos describe la forma de la vida de la tripulación dentro del Nostromo y sus personalidades. Es un tramo de ritmo lento, digno heredero de “2001: Una Odisea del Espacio”. Los largos planos en que nos muestran con detalle el interior de la nave. La forma en que se despiertan los tripulantes. Las relaciones entre sí. Hasta la llegada de los pasajeros a la nave alienígena y su regreso al Nostromo dura este primer tramo, cuya lentitud precede a la angustia que estamos a punto de experimentar.
La segunda parte comienza una vez nace el Alien del pecho de Kane. El suspense hace aparición progresando hasta el terror en estado puro y poniéndonos alerta en todo momento. El in crescendo que posee esta parte es increíble, sin apenas dar respiro al espectador. Ni siquiera cuando parece que la criatura está destruida estamos tranquilos. La calma se encontrará solamente cuando los créditos finales aparezcan.

Ridley Scott supo ganarse a la gente con esta película, desde luego. Y es que el director británico consiguió tocar el cielo mediante una dirección sublime, en que cada escena está tan bien rodada que es imposible ponerle pega alguna. El director se toma su tiempo para presentarnos el ambiente donde se va a desarrollar la historia, poniendo especial atención a todo escenario que aparece, consiguiendo dejarnos helados cuando nos descubre al tripulante Alien fosilizado dentro de la nave extraterrestre. Ahora bien, si por algo hay que seguir alabando hoy día al señor Scott es por saber jugar tan bien con el suspense y el terror en la segunda parte de la cinta. El sangriento nacimiento del bicho del pecho de John Hurt a pasado a las enciclopedias de la Historia del Cine con toda justicia. La primera aparición del Alien en su estado gigante tras el personajes interpretado por Harry Dean Stanton es impactante, al igual que esa escena en los conductos de aire, en que por medio de la luz de una linterna vamos a tropezarnos inesperadamente con el monstruo. Los veinte últimos minutos se desarrollan prácticamente sin dialogo, con el enfrentamiento final entre Ripley y el Alien, demostrándonos Scott lo que es conseguir inquietar con imagen y sonido de ambiente.

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Además de por su inmejorable puesta en escena hay que destacar la forma en que se muestra al monstruo. El director tuvo una máxima en el rodaje, da más miedo lo que creemos que hemos visto que lo que vemos realmente. O sea, es más terrorífico aquello que no vemos pero qué sabemos que está ahí. Así pues el Alien es mostrado de forma rápida y con el detalle más mínimo, suficiente como para darnos escalofríos. Solo al final podemos contemplarlo de forma completa.

La ambientación y dirección artística son fabulosos y crearon escuela. Scott se basó en los dibujos de Moebius y H.R. Giger creó algo imborrable, digo heredero de Lovecraft. El Alien fue creado por Carlo Rambaldi. La criatura posee una fisonomía inolvidable, especialmente gracias a su cráneo largo, sus dientes metálicos y a la segunda boca expansiva que se encarga de atravesar cualquier miembro del cuerpo. Para otorgarle mayor peligro se le añadió facilidad para camuflarse entre los huecos de la nave, ácido en lugar de sangre, con lo cual podía herir a alguien si recibía alguna herida y ayudaba muy bien a la hora de plantear alguna escena de suspense, pues gracias a la aparición de algún rastro de ácido sabemos que hay un Alien cerca.
La Banda Sonora fue obra de Jerry Goldsmith, quien crearía una composición inquietante que otorgara a las imágenes más intranquilidad.
El reparto no era muy conocido por aquel entonces. Tom Skerrit es Dallas, capitán de la nave Nostromo, siempre siguiendo las ordenes que le envían los jefe de la Compañía. Sigourney Weaver es la Teniente Ripley, segunda oficial al mando. Tras sus breves segundo en “Annie Hall” Weaver consiguió tener aquí su primera gran oportunidad que no desaprovechó dando vida a Ripley, personaje que al principio estaba pensado para un hombre. El personaje de Ripley es el que más se opone a la decisión de introducir al parásito alienígena en la nave y quién demostrará al final de la cinta poseer más valor del que aparenta. John Hurt es Kane, el oficial que sufre el ataque de la araña Alien. Hurt quedó grabado en la mente de cinéfilos como el hombre que dio a luz al primer Alien en el cine. Veronica Cartwright es Lambert, la cual muestra ciertos roces con Ripley, especialmente cuando no les permite entrar en la Nave. Harry Dean Stanton es Brett, el técnico con pocas luces que se queja de su salario. Ian Holm es Ash, el tripulante científico que esconde más cosas de las que parece. Yaphet Kotto es Parker, el otro técnico de la Nave que forma dúo con Brett, pero que se muestra mucho más agresivo y presto a la batalla.

Como es habitual en Ridley Scott existe una versión del director que elimina una conversación entre Dallas y Ripley e incluye una escena explicativa en que los miembros de la tripulación escuchan el SOS procedente de la luna.
Cabe decir que en España se subtituló como “El octavo pasajero”, cosa que es un poco incorrecta ya que ¿ese no debería ser el gato?

La película fue todo un éxito de taquilla y de critica, recibiendo el premio Oscar a Mejores Efectos Especiales. Ridley Scott tuvo las puertas abierta a Hollywood y se embarcó en la película que lo elevaría definitivamente a los altares del genero fantástico. Sigourney Weaver experimentó un ascenso en su carrera y se convirtió en una de las mejores actrices de su generación.

Angustiosa, claustrofóbica, escalofriante. “Alien” es una película inolvidable, una pieza maestra del cine de terror.

Lo Mejor: Todo.

Lo Peor: Nada.

aliens_ver1Aliens, de James Cameron

Mientras esperaba a que Arnold Schwarzenegger finalizara el rodaje de “Conan el Destructor” para incorporarse a “The Terminator” James Cameron escribió el guión de “Aliens”, secuela del film dirigido por Ridley Scott por el que Cameron sentía mucho respeto y del que pensó que se podía sacar mucho más jugo. Cuando les mostró a los directivos de la FOX el guión y les desveló su intención de dirigirlo dudaron de que pudiera llevarlo a cabo, así que hicieron un pacto, si “The Terminator” conseguía ser un éxito Cameron tendría luz verde para realizar la película. El film del robot asesino procedente del futuro triunfó abriéndole a Cameron las puertas para llevar a cabo su visión del mundo Alien. Se trasladó a Inglaterra para rodar la película de la misma manera que se había hecho la anterior, sin embargo hubo bastantes enfrentamientos entre el equipo inglés y el director americano, así cómo varias discusiones sobre la elección de Bill Paxton para dar vida al soldado Hudson. Para la labor técnica y creación de los Aliens el director llamó a su colaborador Stan Winston, quien evolucionó en el diseño de la criatura. Siete años después del estreno de “Alien” llegaba a las pantallas su secuela, “Aliens”, la cual mantenía la tensión y el suspense de la primera incrementándolo con un emocionante espectáculo de acción.

La nave de salvamento de la Nostromo que transporta a la Teniente Ripley es rescatada después de estar cincuenta y siete años a la deriva por el espacio. El relato de la superviviente es recibido con escepticismo por parte de la empresa Weyland que informa a Ripley de que la luna en donde tuvieron contacto con la forma extraterrestre ha sido colonizada y llamada LV-426. Después de un tiempo se pierde conexión con la colonia de LV-426 y se informa a Ripley, requiriendo sus servicios para acompañar a un grupo de marines en misión de rescate. Al llegar al Planeta encuentran a una pequeña niña llamada Newt y descubren que un grupo de colonos están incubando seres alienígenas en su interior. En la búsqueda por encontrar a éstos colonos se tropezarán con una manada de Aliens, comenzando así una batalla sin tregua.

Frente al tempo pausado de la primera película “Aliens” va directa al grano funcionando como una montaña rusa en donde la acción va en aumento a medida que avanza la historia dando como resultado una película de horror adrenalínica.
No podemos negarlo, a pesar de seguir manteniendo el tono de film de terror, “Aliens” es una película bélica. Los marines enviados en misión de rescate creen que se enfrentan a bichitos inofensivos para descubrir que su enemigo es una raza exterminadora que ataca inesperadamente en un terreno que ha hecho suyo. Esto puede esconder una lectura sobre la guerra de Vietnam, con los marines emulando a los americanos que piensan acabar su labor rápido para encontrarse en un terreno hostil e incontrolable donde los reyes son los nativos. Podemos decir que con “Aliens” James Cameron intenta homenajear al cine bélico en general , así se entiende ese primer tramo del film en que se nos presentan a los personajes en la nave dirigiéndose al Planeta LV-426 como si fuera la versión futurista de “La Chaqueta Metálica”, con el sargento negro gritando y dando órdenes a sus soldados.

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Más grande, ese es el lema que se marca en toda secuela. Si en la primera película solo había un alienígena en esta James Cameron tira la casa por la ventana y crea toda una legión de bichos asesinos que se lo harán pasar muy mal a los valerosos marines. En “Aliens” se expande el Universo que gira en torno a las criaturas y se da mucha más información sobre la creación de los huevos aliens y su desarrollo. Existe una Reina Alien encargada de poner huevos, los cuales para conseguir dar a luz vida necesitan de huéspedes que los alojen en su interior. Estos huéspedes son los pobres colonos que trabajan en la central del Planeta. Las criaturas se muestran ésta vez mucho más inteligentes y demuestran una coordinación en el ataque de grupo y a la hora de preparar una trampa a sus oponentes.

Además de a las criaturas también se hace evolucionar a Ellen Ripley, ya condecorada como clara protagonista del film. La Teniente sufre continuas pesadillas que la devuelven una y otra vez a la nave donde se enfrentó a la criatura. Al principio reacia a ir a la misión de rescate acaba accediendo para enfrentarse a su miedo y poner fin a la pesadilla eliminando de una vez por todas a esos monstruos. En la misión Ripley demostrará tener un gran valor y desarrollará su sentido materno gracias al personaje de la niña pequeña Newt, a la cual promete no abandonar pase lo que pase, lo cual lleva a nuestra protagonista a enfrascarse en el terreno dominado por los Aliens para rescatar a la niña en uno de los momentos más álgidos de la cinta.
Con éste rasgo se hace un paralelismo entre Ripley y la Reina Alien, ambas preocupadas por cuidar de sus crías, tema resumido de forma maravillosa en esa memorable escena en que la gigantesca criatura hace aparición frente a Ripley y Newt, obligando a la Teniente a amenazar a los huevos de la Reina si no las deja marchar. El instinto materno tira mucho.

Si en “The Terminator” James Cameron ya demostró dotes de buen director para las escenas de acción en “Aliens” lo reafirma superándose a sí mismo y creando situaciones impactantes que nos harán sudar la gota gorda. Y es que si “Aliens” merece un calificativo ese es emocionante, ya que estamos ante una salvajada visual en el mejor sentido de la palabra. Es una película brutal, que no ofrece respiro al espectador y que posee momentos que nos clavan con las uñas en la butaca. Ya al principio el director nos ofrece algo de tensión mediante ese juego tan bueno con el maullido del gato y la pesadilla de Ripley en que un Alien sale de su pecho. A continuación nos describe a los marines y cómo Ripley es recibida con cierta mofa entre la tripulación. Cuando llegamos al Planeta LV-426 la intriga aumenta y vuelve a hacer aparición la claustrofobia. El esperar a mostrar a los Aliens es todo un acierto en esta parte. A pesar de saber cómo es su aspecto no podemos estar en calma, sintiendo lo mismo que Ripley, angustia y miedo. La película alcanza su primer tramo álgido en la exploración del nido Alien, en donde el grupo de marines va a conocer a sus terribles presas. Una vez más los monstruos demuestran sus cualidades de camuflaje y los eliminan sin compasión. La única diferencia con respecto al anterior film es que aquí no es aparición de Alien y muerte de un humano, sino aparición de cientos de Aliens y comienzo de escena de acción, no olvidemos que nuestros protagonistas humanos son marines y van armados con rifles que no dudan en disparar, con lo cual tenemos grades escenas de disparos sin cese en donde los Aliens también sufrirán bajas.
Éste momento sirve de preámbulo para el plato fuerte de la película, sus últimos cuarenta y cinco minutos, verdaderos tour de force narrativo en que los gritos, el miedo, los disparos, las explosiones y la épica harán aparición mediante un ritmo frenético. El encierro de Ripley y Newt en la habitación junto con la araña alien, el asedio de los Aliens a nuestros protagonistas en su sala de mando, la huida por los túneles, la captura de Newt por un Alien que surge de entre el agua, el rescate de Newt por parte de Ripley con ese gran descenso en ascensor en que la protagonista se prepara para entrar en combate armándose con el rifle y el lanzallamas. La aparición de la Reina Alien comenzando con ese primer plano de Ripley y Newt dándose la vuelta y descubriendo el horror absoluto. El enfrentamiento final entre Ripley y la Reina cuerpo a cuerpo con la mítica frase de “Aléjate de ella, puerca”. Emoción sin freno, simple y llanamente.

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James Cameron se encargó de escribir el guión. Además de hacer evolucionar a Ripley y los Alienes siguió mostrando como amenaza humana a la Compañía Weyland, obsesionada en conseguir Aliens para traerlos a la tierra. De nuevo se introduce un personaje robótico en Bishop, el cual no cae bien a Ripley debido a la mala experiencia que tuvo con Ash. La única pega que le encuentro a la película es la forma de finalizar el film. Parece que se ha eliminado a todo Alien, cuando, de repente, aparece la Reina Alien en la nave de huida de nuestros protagonistas y se enfrenta a Ripley, la cual la elimina lanzándola al espacio. Clavadito al del film original solo que más espectacular en su realización.

El diseño artístico sigue siendo de primera y el diseño de las criaturas muestra una mejoría física con respecto a la anterior, otorgándoles mejores movimientos. Stan Winston creó a la Reina Alien, en cuya escena de presentación aparece cual reina de las arañas con sus largas patas y una cresta majestuosa. El resultado es escalofriante.
La Banda Sonora fue obra de James Horner, el cual tuvo muy poco tiempo para llevarla a cabo, lo cual lo llevó a enfadarse con Cameron y a jurar que no volvería a trabajar para él. Once años después le compondría la Banda Sonora para “Titanic”.

Sigourney Weaver volvió a dar vida a Ellen Ripley de forma magistral. La actriz otorga fuerza a su protagonista y consigue emocionarnos durante todo el tramo final consiguiendo crear una de las féminas del cine de acción más memorables de la historia. James Cameron contaría con actores norteamericanos, entre los cuales encontramos varios fetiches en su filmografía que ya había trabajado con él en “The Terminator” o volverían a hacerlo después. Michel Biehn es Hicks, el soldado que mejor relación entabla con Ripley, tanto que se entreve una posible relación futura entre ambos. Lance Henriksen es el androide Bishop, leal colaborador de los humanos. Bill Paxton es Hudson, el soldado más charlatán del grupo. Janette Goldtein debutó en el cine dando vida a Vasquez, la tía más dura de cuerpo de marines cuya imagen armada con el rifle de asalto a quedado grabada en la retina de mucha gente. La niña Carrie Henn da vida de forma magistral a Newt, la pequeña encontrada por la que Ripley siente un sentido materno. Henn no volvió a participar en ningún otro film pero comenzó una amistad con Sigourney Weaver que aún hoy dura.

Existe una Versión del Director que incluye casi veinte minutos más entre los cuales tenemos la noticia que recibe Ripley al principio sobre el destino de su hija o la forma de vida que llevan los colonos en LV-426 antes del ataque de los Aliens, el cual se produce en una escena también eliminada en que los padres de Newt van a explorar la Nave alienígena.

“Aliens” fue otro éxito de taquilla y consiguió siete nominaciones a los Oscars, Mejor Actriz para Sigourney Weaver, Dirección Artística, Banda Sonora, Montaje, Sonido, Efectos de Sonido y Efectos Especiales, consiguiendo llevarse éstos dos últimos.

Emocionante, terrorífica, salvaje, impactante. “Aliens” es toda una experiencia fílmica que demuestra cómo se puede hacer una secuela a la altura de la original.

Lo Mejor: Su intensidad y emoción. Sigourney Weaver, sobre todo en el tramo final.

Lo Peor: Sus similitudes en el tramo final con la original.

10520Alien 3, de David Fincher

Abandonar la Saga de Alien no estaba en los planes de la FOX que se puso a buscar un nuevo argumento para continuar las aventuras de la Teniente Ripley. Los problemas no se hicieron esperar. Se presentaron varias versiones de guión, a cada cual peor. Los directores escogidos iban cayéndose del proyecto. El presupuesto se esfumaba antes de empezar la producción del film. Walter Hill y David Giler rescribían el guión a medida que se rodaba la película. El director escogido para llevar a cabo la película fue el debutante David Fincher, procedente del mundo de la publicidad y el videoclip que acabaría teniendo una guerra con los productores con respecto al desarrollo y montaje final de la película. Tal fue el disgusto del director que se negó a participar en posteriores montajes y a renegar de ésta tercera entrega.

Ripley, Newt, Bishop y Hicks se encuentran de vuelta a la Tierra. Desafortunadamente la Reina Alien colocó un huevo dentro de la sala donde se encuentran. El huevo se abre y aparece la araña alien que revienta el cristal de Ripley y la invade. El abrazacaras alien daña la nave y eso hace que la computadora active un aterrizaje de emergencia que lleva a Ripley a un Planeta Prisión conocido como Florina 161 en donde toda la población está compuesta por hombres que forman una comunidad religiosa. En el aterrizaje mueren todos menos Ripley, que es recogida con miedo debido a que los presos llevan sin ver una mujer durante muchos años. La Teniente ignora que en su interior porta un Alien y mucho menos que aún sigue escondida en la nave la araña, la cual utiliza a un perro como huésped de otra criatura Alien que nacerá y comenzará a matar a todos.

“Alien 3” posee un punto de partido interesante gracias al ambiente donde se desarrolla, el Planeta Prisión regido por creencias religiosas. Gracias a ello se establecen temas universales como el enfrentamiento entre Bien y el Mal, la Fe y la aparición de la tentación a través de la llegada de Ripley, la cual se convierte en un tentador manjar físico para los necesitados presos.
Me gusta mucho como queda el tema de invasión en la película. Al igual que Ripley acaba invadiendo y perturbando la coordinada sociedad masculina del Planeta ella acaba invadida en su interior por la criatura que más odia en el Universo.
Desgraciadamente todo esto queda levemente esbozado y la película acaba mostrando sus cartas rápidamente, se trata de otro film de asesinatos sin freno por parte del Alien y donde Ripley con ayuda de los presos intentarán detenerlo. Parece que los productores querían algo similar a la primera entrega, un lugar cerrado, primordialmente metalúrgico, donde se desarrollara la acción y se presentaran rápidamente a los personajes con el monstruo matando a diestro y siniestro desde el momento de su nacimiento. En resumidas cuentas, tomaron el camino fácil para hacer taquilla.

Por mucho que le disguste a David Fincher “Alien 3” será siempre la película con la que se estrenó en cine. Y tampoco es tan mala carta de presentación, peor era la de James Cameron con “Piraña 2”. El director muestra en el film un cuidado en la puesta en escena y en el uso del lenguaje cinematográfico que dejan asomar al posterior perfeccionista que sería. De nuevo vuelve a hacer aparición una atmósfera claustrofóbica en donde Fincher utiliza el plano subjetivo del Alien, cosa que antes no se había hecho, y movimientos de cámara alrededor de los personajes en los momentos de inquietud. Sin embargo el resultado final es bastante irregular, a pesar del esfuerzo del director, debido al ajustado presupuesto que le habían dado para trabajar y a un guión que presentaba lugares comunes con respecto a las anteriores entregas a la hora de mostrar los asesinatos del bicho, los cuales no poseen suspense ni tensión alguna.

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Caben destacar tres momentos como son el funeral de Newt y Hicks en montaje paralelo al nacimiento del Alien con las palabras bíblicas de fondo, el cara a cara entre Ripley y el monstruo en la enfermería con el plano más celebre de todo el film y el Destino de Ripley lanzándose al reactor. Quizás esta última escena quede algo floja debido a la pobreza de los efectos especiales y a la nula emoción que posee un momento que requería todo lo contrario, pues recordemos que se trata de algo que siempre se ha temido desde la primera entrega como es que la protagonista muera por culpa de la criatura.

El guión ya hemos citado que desaprovecha el punto de partida de desarrollar la historia en un ambiente marcado por las creencias católicas, pero si a eso sumamos la brutal decisión de eliminar a los acompañantes de Ripley en la nave por capricho y la nula creatividad en su segunda mitad obtenemos un libreto cojo.
La dirección artística se decantó de nuevo por un ambiente industrial rememorando a la primera entrega. La fotografía es más amarillenta y apagada. La Banda Sonora de Elliot Goldenthal es de lo mejor de la cinta, incluyendo un track de corte religioso que queda bastante bien con el planteamiento ideológico del film. Los Efectos Especiales son los peores de toda la Saga, y es que se nota mucho el ajuste de presupuesto.
Una vez más el Alien fue modificado. Se le eliminaron los cuernos que le nacían de la espalda y se le dotó de mucha más velocidad a la hora de caminar por las paredes. Quizás por nacer de un perro se le muestra casi siempre andando a cuatro patas.

Sigourney Weaver encabeza de nuevo el reparto dando vida a la Teniente Ripley en su faz más trágica y triste, que sufre en sus carnes el descubrimiento de portar en su vientre a un monstruo. Su imagen con cabeza rapada dio la vuelta al mundo. Charles S. Dutton es Dillon, el guía espiritual del Planeta por así decirlo. Charles Dance es Clements, el médico con el que Ripley hace buena amistad que esconde un triste secreto. Paul McGann es Golic, un interno con graves problemas mentales que tiene vital importancia en la caza del monstruo. Lance Henriksen da vida de nuevo a Bishop brevemente. Pete Postlewaite es otro de los internos que ayudan en la caza del monstruo.

En DVD apareció la llamada Versión del Director con varios minutos de metraje que incluían un inicio más largo y una cambio con respecto al nacimiento del Alien, el cual nacía de una vaca en lugar de un perro. Por supuesto en este montaje Fincher no colaboró ni dio su consentimiento.

La película fue un fracaso, y es que después de dos película tan enormes ésta tercera acabó resultando muy floja. Recibió una nominación a los Oscars correspondientes a Efectos Especiales.

La oveja negra de la Saga por así decirlo, y todo debido a tener precedentes tan buenos. “Alien3” es un film aceptable, bien dirigido y con un punto de partida interesante que hace aguas a mitad de la cinta.

Lo Mejor: El esfuerzo en la dirección.

Lo Peor: No desarrolla la idea base. Cae en situaciones conocidas.

poster-alienresAlien: Resurrection, de Jean-Pierre Jeunet

El final de la tercera entrega, unido a su mala recaudación en taquilla, parecía poner punto y final a la Saga protagonizada por la Teniente Ripley, sin embargo los tiburones de Hollywood sabían del potencial que “Alien” tenía y no pensaban dejar de explotar al monstruo. Se barajaron muchas posibilidades a la hora de retomar a la criatura, incluso se anunció el titulo de “Alien VS Predator”, cosa que se haría realidad unos años después. Sin embargo, y de forma sorprendente, se anunció una cuarta entrega de nuevo protagonizada por Sigourney Weaver. El anuncio era demoledor, pues contradecía las leyes de la continuidad, ya que Ripley fallecía en “Alien3”.Aún así las mentes pensantes de los guionistas trabajaron sin descanso hasta conseguir una explicación coherente al regreso de Ripley, incluso se planeo convertir “Alien3” en un sueño de la protagonista. Finalmente el guionista Joss Whedon (creado de “Buffy Cazavampiros” y “Firefly”) dio con la temática por la cual Ripley volvía a vivir, la clonación. Para sentarse en la silla de dirección tentaron a varios directores europeos, como Alex de la Iglesia o Danny Boyle, siendo escogido finalmente el francés Jean-Pierre Jeunet, el cual implantaría su particular sello a la Saga.

Han pasado doscientos años. Un grupo de científicos a bordo de la nave comercial Auriga experimentan con restos de sangre de Ellen Ripley hasta conseguir clonar tanto a ella como a la criatura que lleva en su interior. Cuando la cría, una Reian, alcance su estado de gestación llegara la nave Betty portando varios cuerpo humanos mantenidos en hipersueño para servir como huéspedes a las criaturas. Los científicos piensan poder controlar a los Aliens, pero se equivocan. Los monstruos se sublevan y comienzan a matar a todos los tripulantes de la nave, quedando solo los pasajeros de la Betty junto con otros dos miembro del Auriga y Ripley, quien ahora posee varias características alien que la hacen más mortífera. Pronto los humanos deberán iniciar una carrera contrarreloj para destruir la Auriga antes de que llegue a la Tierra.

Una buena idea lo de la clonación, muy de actualidad en aquellos días con la oveja Dolly. Gracias a ello se recuperaba a Ripley y al Alien que porta en su interior, pero además conseguían hacer evolucionar a ambos otorgando un nuevo aire a la Saga.
La Teniente Ellen Ripley es ahora mucho más letal al poseer ácido en lugar de sangre y mucha más habilidad corporal. Poco queda de la Ripley asustadiza, aquí tenemos a una fría mujer con un cínico sentido del humor que no duda matar a todo aquel que se ponga en su camino. Para más Inri existe ahora un vinculo entre ella y las criaturas que peor se lo han hecho pasar, pues poseen la misma sangre y gracias a ella la Reina ha vuelto a ver la luz. Ripley se convierte así en la madre de los monstruos, entre los cuales está a punto de florecer la bestia definitiva.
Los Aliens siguen siendo letales, pero aquí muestran como novedad la capacidad de aprender rápidamente y de matarse entre ellos para conseguir sus objetivos. La Reina Alien ya no solo se limita a poner huevos sino que gracias a ADN humano ha sido capaz de crear un sistema reproductor propio, un útero del cual nacerá el Alien Humanoide.

Si en la anterior entrega querían recuperar el aire de la primera película dirigida por Ridley Scott aquí se hace lo propio queriendo emular a James Cameron incrementando el número de Aliens e introduciendo a un grupo de mercenarios de armas tomar. Si bien no consigue llegar a la épica de “Aliens” la cinta de Jeunet propone una aventura espacial amena en donde la diversión y el despliegue de medios técnicos está garantizado.

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El director francés implanta su estilo en la cuarta entrega de las criaturas espaciales dotando a la imagen de una atmósfera verdosa donde su original imagineria visual y su narración caracterizada por planos visualmente atractivos hagan que la película pase en un suspiro. Al contrario que en las otras cintas los Aliens no tardan en aparecer y se nos muestran en todo su esplendor baboso. Los primeros veinte minutos vuelven a servir para situarnos y presentarnos a los personajes y para añadir alguna escena de tensión entre los científicos y los aliens, a quien creen amaestrar. Previamente a que los Aliens salgan de sus celdas y comience la carnicería Jeunet introduce ya alguna secuencia de acción como es la pelea en la cancha de baloncesto entre Ripley y los mercenarios. Una vez se dé la alerta y los monstruos consigan escapar la película empezará a adquirir emoción, especialmente cuando Ripley contempla todos los experimentos que se han hecho para llegar a conseguirla y en la escena bajo el agua, que se erige como el mejor momento del film. Como punto negativa hemos de citar su bajón de ritmo tras éste momento.
Una de las cosas que más me gustan de “Alien: Resurrection” es el toque gore que se le da al final de la cinta cuando Ripley es abrazada por su hija, la Reina, y el Alien humanoide nace. La verdad es que es repugnante ese engendro mitad monstruo mitad humano que nace del vientre de la Reina Alien. Para dar más vidilla al asunto se muestra la señal de afecto que siente por su verdadera madre, Ripley, lamiéndole la cara con su larga lengua.
De nuevo hemos de citar como punto negativo la resolución de la película. Parece que no se cansan en hacernos creer que el Alien ha muerto para hacerlo aparecer en la nave de huida inesperadamente y enfrentarse de nuevo a Ripley, la cual para eliminarlo elige el espacio, solo que aquí la muerte del Alien es más desagradable al ser absorbido por el espacio exterior a través de la rotura en un cristal, descomponiéndose poco a poco.

El guión de Joss Whedon es aceptable y va directo al grano con una trama sencilla en que prima la acción y en donde lo más complejo radica en la forma que tienen de conseguir a Ripley. Como guiño a la primera entrega a la nave Auriga se le llama Padre, en lugar de Madre como en el primer film.
Los efectos especiales son mucho mejores que en la tercera entrega. Pitof, colaborador de Jeunet, se encarga de supervisar los efectos especiales que consiguen crear unos aliens visualmente espectaculares por ordenador.

Una vez más Sigourney Weaver da vida a Ellen Ripley, que aquí aparece mucho más malévola que en las anteriores entregas. Winona Ryder es Call, la joven tripulante del Betty que esconde un secreto. Ryder aceptó participar en el film sin leer el guión debido a su admiración por la Saga. Ron Perlman es Johner el tío más divertido de la película. Aunque en principio los productores pusieron pegas a la elección de Perlman lo cierto es que el actor consigue dar vida al personaje más memorable de la cinta con el permiso de Ripley. Dominique Pinon es Vriess, el paralítico al que le gusta husmear más de la cuenta por naves ajenas para mangar algo. Brad Douriff es el Doctor Gediman, orgulloso de conseguir a Ripley y los Aliens, que sufrirá una muerte de lo más desagradable. Dan Hedaya es el General Perez, el cual busca conseguir beneficios con los Aliens. Michael Wincott es Elgyn, capitán de la Betty.

“Alien: Resurrection” acabó resultando obtener peores resultado que la tercera entrega poniendo punto y final, aunque hoy día se habla de una nueva entrega en forma de precuela, a las aventuras de Ripley. Aún así es una película muy entretenida que se presenta como un film primordialmente visual donde prevalece la acción.

Lo Mejor: La escena bajo el agua. Sus toques gore. La reinvención de Ripley.

Lo Peor: Querer emular a la segunda entrega errando en el intento.

Blade Runner, de Ridley Scott

15 junio, 2009

blade_runner_ver6Tras el éxito de “Alien” Ridley Scott recibió varias ofertas de la Meca del Cine para dirigir películas de ciencia-ficción, cosa de la que quería alejarse. El proyecto conocido como “Días Peligrosos”, basado en la novela de Philp K. Dick “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, fue ofrecido a varios directores, entre ellos Scott, que se negaron a aceptarlo. Parece que se llegó a un acuerdo con Robert Mulligan, pero sus deseos de cambiar en exceso el guión hicieron que se declinara su elección. Ridley Scott estaba a punto de dirigir “Dune”, sin embargo los problemas de no tener un guión definitivo lo llevaron a abandonar el proyecto y poder embarcarse en la dirección de “Días Peligrosos”, para la cual participó en una reescritura de guión con el autor del libreto original, Hampton Fancher, titulándolo finalmente “Blade Runner”. La producción de la película no estuvo libre de problemas, se volvió a escribir un nuevo guión por parte de David Peoples, tuvieron que ajustarse al presupuesto con el cual crear el futurista mundo de 2019, el perfeccionismo del director repitiendo tomas más de veinte veces hizo que los actores se crisparan, Scott empezó a rodar desde cero tras tres semanas de rodaje por sus disgustos con el resultado de la iluminación. A pesar de todos esos problemas la película consiguió ver la luz en Junio de 1982 con una tibia acogida por parte de la critica y el público para, años después, convertirse en una obra de culto.

A principios del siglo XXI, la Tyrell Corporation desarrolló un nuevo tipo de robot llamado Nexus, un ser virtualmente idéntico al hombre y conocido como Replicante. Los Replicantes Nexus-6 eran superiores en fuerza y agilidad, y al menos iguales en inteligencia, a los ingenieros de genética que los crearon. En el espacio exterior, los Replicantes fueron usados como trabajadores esclavos en la arriesgada exploración y colonización de otros planetas. Después de la sangrienta rebelión de un equipo de combate de Nexus-6 en una colonia sideral, los Replicantes fueron declarados proscritos en la Tierra bajo pena de muerte. Brigadas de policías especiales, con el nombre de Unidades de Blade Runners, tenían órdenes de tirar a matar al ver a cualquier Replicante invasor.
A esto no se le llamó ejecución. Se le llamó retiro.

Con éste memorable prólogo comienza la película. Estamos en el año 2019, en la ciudad de Los Ángeles. Un Blade Runner se dispone a realizar un test a un miembro de la Tyrell Corporation. En el ejercicio el sujeto puesto a prueba mata al hombre que le hace preguntas. El jefe de policía Bryant localiza a Deckard, antiguo Blade Runner retirado, para que encuentre a cuatro replicantes que se han infiltrado en la Tierra en una lanzadera y los retire. En su búsqueda Deckard conocerá a Rachel, secretaria de Tyrell, la cual resulta ser una replicante capaz de poseer recuerdos y de cuestionarse su naturaleza. Es un nuevo modelo de replicante, un paso de gigante para la ciencia que pone más cerca al hombre de Dios.

Si existe una obra compleja y fascinante dentro de la filmografía de Ridley Scott, y del cine fantástico en general, esa es “Blade Runner”. A pesar de haber demostrado su talento narrativo en “Alien” es en esta película donde queda patente su portentoso sentido estético al servicio de una historia que ofrece múltiples lecturas.

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En el film se encuentran dos géneros cinematográficos como son la ciencia-ficción y el cine negro.
El género fantástico viene dado por la época del film, el año 2019, un futuro post-apocalíptico con alta contaminación que obliga poco a poco a los seres humanos a emigrar a las colonias del espacio exterior. En las calles nunca cesa de llover y están decoradas con innumerables anuncios de neón. Existen vehículos capaces de surcar los cielos. Los animales no existen, sino copias artificiales que los simulan. El hombre ha alcanzado tal grado de perfección en la robótica que es capaz incluso de crear robots a su imagen y semejanza, conocidos como replicantes.
El cine negro se deja entrever en la historia detectivesca con agente retirado que vuelve a estar en circulación para localizar a unos criminales porque es el mejor. El género en sí se palpa sobre todo en la personalidad del protagonista, Deckard, y en la chica, Rachel. Él es un hombre apático, al que poco le importa el futuro que le espera, cansado de su vida como policía y bastante dado a servirse un vaso de whisky. Su apartamento muy del estilo años 20 y su vestimenta caracterizada por camisa, corbata y gabardina larga no hace sino incrementar el parecido con otros celebres detectives de novela negra. Rachel por su parte se presenta como la chica que enamora al protagonista y lo hace cuestionarse su deber, pues si ella es una replicante su misión es eliminarla. Es la femme fatale de la historia, un guapa mujer de pelo negro que huye de su vida para confiar en el hombre entrenado para matar a los que son como ella.

“Blade Runner” contiene además una lectura filosófica existencialista introducida gracias a los personajes de los replicantes en general, y al de Roy en particular. Diseñados a imagen y semejanza del hombre los replicantes han alcanzado una fortaleza y agilidad superior, pero han avanzado además respecto a inteligencia. Los Nexus-6 son el paso definitivo en la búsqueda del ser perfecto con el cual el hombre se pone a la altura de Dios. Encontramos así un paralelismo entre los replicantes y los seres humanos, pues al fin y al cabo se acaban haciendo preguntas como ¿Quién soy? ¿De donde vengo? ¿Cuento tiempo me queda? La única diferencia entre unos y otros es que el ser humano ha perdido la pasión de estar vivo, vagando por un mundo sucio, mientras los replicantes buscan vivir más para encontrar las respuestas acerca de su existencia. Finalmente Roy acaba resultando un ser trágico que muestra a Deckard la importancia de la vida en ese enfrentamiento final donde le muestra lo que es vivir con miedo.
El miedo es lo que empuja a los replicantes a actuar tan salvajemente. Su perfección fisiológica solo posee un fallo, el tiempo. Tan solo fueron creados para vivir cuatro años, no más. Ahora persiguen lo que todos los seres humanos, vivir más, algo que nada ni nadie puede otorgar.
Para remarcar más la importancia del tema temporal el único personaje humano que tiene relación con los replicantes Pris y Roy de forma significativa es Sebastian, un ingeniero de veinticinco años que sufre una enfermedad degenerativa que acorta su vida y que se presenta como llave para llevar al creador Tyrell, el Dios de la Biomecánica.

Con “Blade Runner” parece cumplirse el dicho de que un rodaje conflictivo acaba por dar a luz una gran película. Aunque en el momento de su estreno no tuvo la aceptación que se merecía, la cinta dirigida por Ridley Scott se erige como una pieza maestra de artesanía fílmica en donde todos los apartados están a la altura de forma equilibrada.

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El director británico nos sumerge en el mundo que ha creado de la misma forma que lo conseguía en su anterior película. Tras los rótulos que nos indican el año y la ciudad donde nos encontramos aparece ante nuestros ojos una enorme explanada de luces incesantes y torres que escupen fuego. Es la ciudad del futuro, la cual se expande hasta donde no alcanza la vista. El cielo no deja de rugir y los vehículos voladores cruzan el escenario. Solo por estos breves segundos de imágenes ya podemos hablar de “Blade Runner” como un film de referencia.
El director se toma su tiempo a la hora de planificar y desarrollar las secuencias, y es que, aunque pudiera parecer que nos encontramos ante una película de acción, el resultado es similar a un inmenso mural pintado con minucioso detalle para ser contemplado como si se leyera un poema. Hay tal cuidado a la hora de mostrar y de iluminar los diferentes ambientes que el resultado es la creación de un mundo reconocible pero, a la vez, perdido en un futuro oscuro.
Podría resaltar cada secuencia que componen el film, ya que cada una es una joya en sí misma, pero sin embargo destacaré tres momentos. En primer lugar la escena de amor entre Deckard y Rachel, prácticamente muda hasta que el hombre la pone contra la pared y le pide que diga que la bese. Una secuencia mágica e intima con cierto grado de tensión. En segundo lugar tenemos el encuentro entre Tyrell y Roy. Secuencia con un toque casi místico al estar enmarcada en la alcoba iluminada por cientos de velas y tratar el tema de la muerte. Es el encuentro entre el creador y su obra con terribles consecuencias. Como colofón tenemos el enfrentamiento final entre Roy y Deckard. Angustiosa escena de tensión en que ambos juegan al ratón y al gato, primero por el apartamento de Sebastian y luego por los tejados. El final es antológico y vuelve a conseguir que un cyborg emocione con un monologo que ha quedado para los anales de la Historia: Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión, he visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tanhauser… todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.

Cabe destacar la importancia de los ojos en la película. Uno de los primeros planos del film, y de mis favoritos de la Historia del Cine, es el ojo de un hombre observando la extensa ciudad. A la hora de hacer la prueba Void-Kampf para reconocer replicantes se apunta a la pupila del ojo. Los ojos de los replicantes son mostrados de forma luminosa cuando se encuentran iluminados tenuemente, como si se tratara de los ojos de un muñeco. Los ojos son muy importantes a la hora de diseñar a los replicantes Nexus 6, como vemos en la visita al fabricante japonés. Cuando Roy mata a Tyrell lo hace hundiéndole los ojos hasta el fondo. El monologo final posee en más de una ocasión el verbo ver.
Buscando alguna explicación podemos entender que los replicantes quieren mostrar al ser humano lo que es vivir con miedo y ser esclavo, con lo cual les abren los ojos. Mientras como película, para el espectador, funciona como una verdadera experiencia visual donde nuestros ojos no podrán apartarse de lo que están viendo en la pantalla.

El diseño artístico es obra de Syd Mead y los efectos especiales de Douglas Trumbull, consiguiendo ambos trabajos impresionantes que consiguen crear un Los Ángeles futurista creíble, gracias a trabajar artesanalmente con maquetas y efectos ópticos.
Gracias al diseño de vestuario, al maquillaje y a la peluquería que lucen los protagonistas, así como los transeúntes de las calles, la película es una de las precursoras del llamado cyberpunk.
Vangelis creó una Banda Sonora absolutamente fascinante que envuelve a la película y le otorga más personalidad.
La fotografía de Jordan Cronenweth es prodigiosa, quien juega prodigiosamente con la luz consiguiendo escenas casi oníricas.

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Harrison Ford es Rick Deckard, el Blade Runner protagonista. Ford aceptó el papel para romper con su imagen de héroe consiguiendo una interpretación seria y contenida, alejada de la simpática cara a la que nos tenía acostumbrados. El actor ha declarado que “Blade Runner” no es de sus películas favoritas, puede que por la mala experiencia en el rodaje debido a las continuas repeticiones de Ridley Scott y a su nula química fuera de la pantalla con Sean Young. Rutger Hauer es Roy Batty, y creo que poco más hay que decir, su imagen siempre será relacionada a la del androide que se cuestiona su existencia. Sean Young es Rachel, la joven que descubre ser una replicante Aunque el papel le venia grande lo salvó bastante bien y consiguió que sus malos rollos con el director y el protagonista no se dejaran ver en la cinta. Daryl Hannah es Pris, la replicante creada para dar placer que demuestra ser una atlética asesina. Edward James Olmos es Gaff, el policía que localiza a Deckard aficionado a la papiroflexia. Joanna Cassidy es Zhora, la replicante que actúa bailando con una serpiente en un club y que encuentra la muerte atravesando cristales en una escena cargada de poesía. Brion James es Leon, el replicante más primitivo mentalmente. William Senderson es Sebastián, el ingeniero seducido por Pris y coaccionado por Roy para ver a Tyrell. M. Emmet Walsh es Bryant, el jefe de policía. Joe Turkel es el Doctor Tyrell, el cerebro que está detrás de la creación de replicantes.

Hablar de “Blade Runner” es hablar de sus continuos cambios y versiones. El día de su estreno en 1982 se estrenó con la voz en off del personaje de Deckard que ofrecía una visión subjetiva del protagonista de lo que estaba sucediendo. Esta versión es posiblemente la más propia del género negro y la más sencilla, poseyendo además el final optimista con Deckard y Rachel alejándose en coche. Las tomas exteriores de ésta escena se tomaron de “El Resplandor” de Kubrick.
En 1992 Ridley Scott creó su primer montaje del director suprimiendo la voz en off, el final optimista e introduciendo imágenes de un unicornio (posiblemente sacadas de “Legend”) cuando Deckard toca el piano. A partir de éste montaje se comienza a especular que Deckard puede ser en realidad un replicante.
En 2007, coincidiendo con el 25 aniversario, se hace el montaje del director definitivo, realizando una limpieza digital y limando algunos efectos especiales. Poco cambio respecto a la versión de 1992 salvó la explicación de los dos replicantes que perecieron en la lanzadera que se adentró en la tierra, y cuando Roy visita a Tyrell lo llama Padre.
Personalmente creo que todos los montajes son validos y funcionan por si mismos, ofreciendo muchos más puntos de vista a la película.

“Blade Runner” es una película increíble, hipnótica, nacida de continuos problemas que acabaron dando lugar a un film que mejora con los años. La mejor película de su director. Una Obra Maestra indiscutible.

Lo Mejor: Todo.

Lo Peor: Nada.

The Terminator Saga

10 junio, 2009

terminator-logo

La Saga Terminator comenzó su andadura en 1984, con la película de bajo presupuesto creada por James Cameron, quien siete años después realizaría la secuela de mayor envergadura que dejaría boquiabierto a todo el mundo. Parecía que no se iban a hacer más secuelas, pero la maquinaria hollywoodiense no podía dejar pasar la oportunidad de seguir explotando un filón que hoy día, casi 25 años después de su nacimiento, llega a tener una cuarta entrega.

Terminator-Poster-C10283496The Terminator, de James Cameron

Tras su descontento al debutar con “Piraña 2: los vampiros del mar”, de la cual le despidieron dos veces, James Cameron comenzó a moverse para conseguir llevar a cabo la idea que llevaba rondándole desde 1981, cuando le mostró a Gale Anne Hurd unos bocetos e ideas en que un exoesqueleto metálico aparecía de entre las llamas. Cameron y Hurd consiguieron vender los derechos a una productora convenciéndola de que se trataría de un film de acción de bajo presupuesto. En 1984 llegaba a las pantallas “The Terminator”, una película que se ha convertido en título de culto y que daría el empujón definitivo a Cameron y a su protagonista masculino, Arnold Schwarzenegger.

En el año 2029 los hombres luchan incansablemente contra las máquinas que surgieron del holocausto nuclear. Es una batalla sin fin en un mundo masacrado, lleno de calaveras y ruinas. Sin embargo, la mayor batalla entre el hombre y la máquina no se desarrollará en este futuro desolador, sino en 1984, cuando dos seres sean enviados para localizar a Sarah Connor, madre del líder de la resistencia que aún no ha nacido. Uno será un Terminator, un cyborg que aparenta ser un hombre, programado para acabar con Connor, el otro es un soldado de la resistencia llamado Kyle Reese cuya misión es protegerla.

Tenemos dos temas muy recurrentes dentro del género fantástico en el film. En primer lugar la lucha entre el hombre y la máquina, que aquí muestra las consecuencias de lo que sería un ataque nuclear provocado por las mismas, pero activado por el hombre, pues es él quien las crea. Con esto se consigue mostrar una realidad pesimista acorde con el mundo en que se vive, donde un ataque nuclear es una amenaza patente que deparará el fin de la raza humana.
En segundo lugar tenemos los viajes en el tiempo mediante los cuales se intenta cambiar el trascurso de la historia. En este caso, el objetivo de los dos viajeros del tiempo es el líder de la resistencia, John Connor, pero no viajan a un momento en que Connor haya nacido, sino antes de que sea concebido, impidiendo así que se convierta en el héroe del futuro. Es muy interesante y original el juego que se hace entre presente y futuro, y cómo el personaje de Kyle Reese juega un papel mucho más importante que el de ser un simple protector para Sarah, creando incluso una paradoja temporal.

A pesar de estar afincada en las modas ochenteras que poblaban la mayoría de los films de género que se realizaban con presupuesto limitado “Terminator” consigue superar los obstáculos estéticos gracias a un guión inteligente y a una puesta en escena efectiva en donde James Cameron deja patente su imaginería fílmica y sus dotes de visionario. El director consigue crear secuencias muy atractivas en donde la acción esté desarrollada coherentemente llegando a impactar al espectador por medio de persecuciones y tiroteos. Quizás la escena más memorable de todas es la que acontece en la comisaría de policía, cuando Sarah y Kyle se encuentran dentro de ella y el Terminator llega preguntando por la mujer, la respuesta negativa del guardia hace que el asesino cibernético sentencie que volverá para a continuación cumplir dicha promesa derribando la entrada con su vehículo y comenzando una matanza donde nadie quedará vivo, salvo nuestros protagonistas. Otras secuencias memorables son el primer enfrentamiento entre Reese y Terminator en la discoteca donde se encuentra Sarah, así como la persecución final y posterior enfrentamiento con el esqueleto metálico en la fabrica metalúrgica, en donde la aparición del robot nos sobrecoge e impacta de la misma forma que a los protagonistas. Hay que destacar también el final del film, pues acaba de forma pesimista, con Sarah Connor embarazada, huyendo hacía unas montañas en donde se acerca la tormenta. Solo han impedido que el líder de la resistencia muera, pero el fin del mundo sigue amenazando en el horizonte.
Cameron juega con un montaje a base de flashbacks que nos transporten al apocalíptico futuro del que procede Reese. En uno de esos flashback, que funciona como pesadilla, encontramos la que posiblemente se la mejor secuencia del film que resuma todo el contenido del mismo. Kyle llega al refugio de los humanos tras una jornada de ataques contra las máquinas. El soldado se sienta y comienza a ver una fotografía, es Sarah Connor. De repente un perro ladra, acaba de entrar un terminator infiltrado que empieza a matar sin compasión. Reese intenta detenerlo, pero tropieza perdiendo la foto que va quemándose ante sus ojos, destruyendo el rostro de Sarah. Así se resume la angustia del protagonista por intentar proteger a Sarah y su miedo a perderla.

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La estructura del film está muy bien planteada consiguiendo diferenciarse dos tramos. El primer tramo es aquel en que se nos muestran a los dos guerreros del futuro sin dejarnos claro quién es quién, ambos significan una amenaza por el momento. El más grande y corpulento se muestra más agresivo comenzando a matar a toda mujer que responda al nombre de Sarah Connor, otorgando al film un toque de film salsher con serial killer sin compasión. El otro hombre, de complexión más atlética, opera más sigilosamente, haciéndose con un arma en cuanto tiene ocasión y buscando al mismo objetivo que el otro. Mientras tanto se nos presenta a Sarah Connor como una camarera normal y corriente a la que acaban de dejar plantada en una cita. Cuando observa que una persona la persigue, el hombre atlético, se adentra en una discoteca a la espera de que llegue la policía. En el recinto quedarán claros los roles de cada personaje masculino y comenzará el segundo tramo del film, una huida sin más descanso que el momento en comisaría. Así pues la segunda parte del film se convierte en una persecución entre el Terminator y sus victimas, mientras éstos intiman y se conocen mejor, a la vez que planean cómo deshacerse del cyborg.
El guión de James Cameron, con colaboración de Gale Anne Hurd, es muy bueno y consigue diferenciarse del típico producto de serie B. Cabe destacar lo bien definido que está el personaje femenino de Sarah Connor, la cual muestra una evolución, pues es una chica normal que no destaca por ninguna cualidad especial hasta que Reese le revela lo que le depara el futuro, en donde es conocida como la legendaria Sarah Connor, algo que se esbozará al final de la cinta cuando ella sola plante cara a la mortífera máquina asesina. No se puede decir lo mismo del resto de personajes secundarios de la cinta, los cuales son unidimensionales y apenas están definidos.

Para crear los efectos especiales del film Cameron colaboró con Stan Winston por primera vez, el cual crearía el exoesqueleto que el director imaginó consiguiendo un resultado altamente satisfactorio. Además el maquillaje para Schwarzenegger cuando se está reparando es impactante, utilizándose replicas del actor con su ojo robótico.
Brad Fiedel creó una Banda Sonora demasiado ochentera donde las notas techno impregnan toda la cinta. Eso si, su tema principal para el film es todo un clásico que perfeccionaría de manera sobrecogedora en la secuela.
Para el trío protagonista se escogió un cast casi desconocido, a excepción del que daría vida al Terminator. Michael Biehn es Kyle Reese, comenzando así una colaboración con Cameron que duraría tres films más. El actor está correcto dando vida al personaje que más le identifica. Linda Hamilton es Sarah Connor, y al igual que Biehn es su personaje más emblemático. Hamilton se encuentra tan correcta como su compañero, consiguiendo realizar una evolución al final de la cinta que funcionará como pequeño aperitivo a lo que nos ofrecerá en la segunda parte. Arnold Schwarzenegger fue una imposición de la productora. Aunque al principio Cameron se mostró reacio cambió de opinión cuando conoció al austriaco, comenzando así una buena amistad. El actual Gobernador de California solo tenía de relevancia en su currículum “Conan” pero gracias a dar vida al hierático asesino del futuro su carrera pegó un empujón que lo convirtió en una de las estrellas del cine de acción más representativas, y es que Terminator es el papel por excelencia de Suache. Como secundarios hay que mencionar a Lance Henriksen, primera opción de Cameron para ser Terminator al que le da el papel de policía que cuenta chistes malos y no tiene mayor envergadura dentro de la trama, y a Bill Paxton, actor fetiche del director, como un punky que se convertirá en la primera victima del exterminador.

“Terminator” se convirtió en un título de culto dentro del cine de ciencia-ficción y de acción que incluso tuvo malas imitaciones. Afortunadamente Cameron, haciendo honor a la célebre frase que dice su creación, volvería siete años después, ya consagrado, para engrandecer su primera gran película.

Lo Mejor: El guión y puesta en escena de Cameron. Su aroma de Serie B. Schwarzenegger.

Lo Peor: El poco desarrollo de los secundarios.

terminator_two_judgement_dayTerminator 2: El Juicio Final, de James Cameron

Después del leve desliz económico que le supuso “Abyss” James Cameron recuperó a la criatura de su primer film para realizar una secuela. Los derechos del film los compraron Mario Kassar y Andrew G. Vajna para Carolco, y sería ellos los responsables de producir la segunda parte. Aunque pudiera parecer un suicido visto el estratosférico presupuesto que se necesitó para llevarla a cabo, convirtiéndose en la película más cara por aquel entonces, Cameron confiaba en tener éxito seguro gracias a dos factores, la película de 1984 se había convertido en clásico de culto y el protagonista Arnold Schwarzenegger vivía su mejor momento en la meca del cine. El 1 de Julio llegó a las pantallas norteamericanas (a nuestro país llego cinco meses después para variar) “Terminator 2: El Juicio Final”, demostrando que habían utilizado de maravilla cada dólar invertido.

El 29 de Agosto de 1997 se desencadenó una guerra nuclear que apagó la vida de millones de seres humanos. Las máquinas gobernadas por Skynet comenzaron a tener el control del mundo. Solo un grupo de hombres liderados por John Connor son capaces de hacerles frente en un futuro apocalíptico situado en el 2029. Ya en 1984 se envió a un Terminator para impedir el nacimiento del líder de la resistencia matando a su madre. Fracasó. Ahora, una vez más, se han enviado a dos guerreros procedentes del futuro para localizar a un adolescente John Connor. Uno deberá protegerlo, el otro destruirlo, la única duda es saber quién llegará antes hasta él.

Así de repente hay poco cambio respecto a la historia relatada en el primer film. Dos guerreros del futuro son enviados para localizar a John Connor enfrentándose entre sí.
La estructura es idéntica, primero se nos muestran a los personajes, ofreciéndonos un poco de intriga en saber quién es el protector y quién el asesino. Después se localiza a Connor y comienza una carrera por salvar a Sarah Connor, que se encuentra recluida en un loquero. Tras su rescate se abre una ventan de esperanza, es posible cambiar el futuro e impedir el conocido Juicio Final por el cual la raza humana empezará a desaparecer. Este último punto es el que marca la diferencia con la anterior película ofreciendo en el guión otro rasgo interesante dentro del cine de ciencia-ficción como es la posibilidad de cambiar el curso de la historia.
No hay Destino, solo existe el que nosotros creamos, con lo cual aún existe esperanza para la humanidad. A pesar de ello “Terminator 2” nos sigue mostrando una visión pesimista del ser humano en que la violencia y la incomunicación se hacen patentes. Como dice el terminator a John, está en nuestra naturaleza destruirnos mutuamente.

Aunque la estructura es calcada a de la película de 1984 existe una evolución que engrandece la historia, y se encuentra en los personajes. Gracias a ellos podemos comprobar el respeto al anterior film y la excelente continuidad que existe entre ambos. Sarah Connor es ahora una mujer atlética de armas tomar alejada de la chica que gritaba a la mínima que se encontraba en peligro. Ha vivido con muchos hombres de los que ha aprendido todo tipo de cosas y ha inculcado a su hijo John todo lo que sabe respecto a armas a lo que le depara el futuro. Ahora vive interna en un centro para personas desequilibradas del que piensa fugarse para reencontrarse con su hijo.
John Connor es un niño de 10 años que muestra una rebeldía hacía la autoridad, teniendo ya una ficha delictiva extensa. El muchacho es un experto en asaltar redes informáticas y en defenderse por sí mismo. A pesar de renegar de las ideas inculcadas por su madre en las que lo describía como el héroe del futuro el joven tiene presente cada palabra suya.
La máquina antes enviada para acabar con la vida de Sarah Connor es ahora un aliado que se convertirá para John en lo más cercano a una figura paterna que el niño ha tenido. La relación entre ambos estará llena de bromas y confidencias que otorgan a la máquina ciertos rasgos humanos de los que carecía en el primer film convirtiéndolo en un personaje mucho más accesible.
El otro terminator enviado del futuro es un modelo más moderno conocido como T-1000, el cual es capaz de transformarse en cualquier cosa punzante o adquirir la apariencia de cualquier ser humano gracias a su composición de metal liquido.

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Si a algo podemos comparar “Terminator 2” es a un concierto de rock en donde cada canción nos hace vibrar aún más. Y es que la película es todo un espectáculo explosivo que no otorga un descanso al espectador una vez los Terminators se encuentran frente a frente y van en busca de John.
James Cameron tenía muy claro lo que quería ofrecer con esta película, un festín para todos los amantes del cine de acción en que el guión fuera tan sencillo como una hoja de papel. Y lo consigue con creces. Ya el principio es de los que te dejan clavados en la butaca sirviendo como preámbulo a los que estamos a punto de contemplar. Tras unas breves imágenes de la sociedad de finales del S. XX aparece ante nuestros ojos, como en la película de 1984, el futuro desolador. La voz de Sarah Connor nos relata la sucedido. De repente la cámara se detiene en una calavera y un pie metálico la destroza. Es el exoesqueleto de un terminator. Es la guerra contra las máquinas. Las imágenes del conflicto nos son mostradas mucho mejor que la primera vez y por fin vemos al héroe de la resistencia John Connor. La imagen se va congelando sobre el rostro de Connor y aparecen un manto de fuego. El nombre de Schwarzenegger aparece y de repente el título de la película a ritmo del tema principal de Brad Fiedel. Cuatro minutos y medio de placer. El público aplaude. Y solo es el comienzo. A continuación nos encontramos con escenas ya conocidas, como la llegada de los viajeros del tiempo y su manera de adquirir vestuario. Pero algo ha cambiado. James Cameron ha madurado como director de cine y crea cada secuencia consiguiendo una sensación distinta. Así pues consigue engrandecer el momento en que Schwarzenegger aparece por primera vez del bar enfundado en su ropa negra a ritmo de rock y en contrapicado, mientras al T-1000 lo muestra más misteriosamente, sin dejarnos claro su papel en el presente. La presentación de Sarah Connor en el film produce un gran impacto. Nos es presentada de espaldas haciendo ejercicios en su habitación. El doctor Silverman, otro conocido de la anterior película, la llama. La mujer se detiene y se gira hacia nosotros en un primer plano que deja claro la evolución del personaje de manera escalofriante. Es la legendaria Sarah Connor de la que Kyle Reese hablaba.

Como he citado antes nos encontramos ante una cinta de acción pura y dura que Cameron prepara perfectamente hasta llegar el momento de desatar toda la adrenalina. Ese momento llega cuando el joven John Connor huye de un policía, el T-1000, y se adentra en un pasillo del centro comercial donde se encuentra. En ese pasillo se verá atrapado entre el hombre del que huye y el gigante enfundado en cuero negro que saca una escopeta escondida en sus flores. El niño no sabe qué hacer hasta que el gigante ordena: “Al suelo”. El escopetazo alcanza al agente de policía pero no lo mata, solo le hace una pequeña abertura que se cierra sin dejar seña. El enfrentamiento ha comenzado, el viejo modelo T-800 contra el moderno T-1000. La película pega un acelerón que pocas veces va a dar descanso. La persecución en moto en que el Terminator salva a John. El rescate de Sarah Connor del centro psiquiátrico. La segunda huida del T-1000 con ese brillante, y angustioso, enfrentamiento en el ascensor. La pesadilla de Sarah en que la humanidad acaba carbonizada. La revelación del Terminator al científico Miles Dyson mostrándole su brazo esquelético. La invasión a Cyberdine Systems, el asedio de la policía y la destrucción del edificio. El enfrentamiento final contra T-1000 en la fabrica. Set pieces de acción realizadas con maestría por el artesano Cameron, mostrando en ellas un ritmo frenético en donde las cámaras lentas tienen un cometido, si no observemos el momento en que Sarah Connor se reencuentra con el ser que intentó destruirla once años después.
Como colofón final Cameron cierra la película con una secuencia emotiva e inesperada en que el Terminator se muestra más humano que nunca al comprender por fin la razón de las lagrimas humanas, despidiéndose para siempre de John y de Sarah. El robotico personaje entra así a formar parte de la larga dinastía de cyborgs que han conseguido emocionarnos. Ya pudo ganar todos los Oscars habidos y por haber con su “Titanic” que para mi la Obra Maestra del excamionero siempre será T-2.

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El guión corrió a cargo de James Cameron y William Whiser Jr. La estructura no dista mucho de la creada en la anterior película como he citado, sin embargo Cameron y Wisher se centran en la relación entre los tres personajes protagonistas, en especial entre el Terminator y John, creando entre ellos una sucesión de diálogos divertidos, pues no olvidemos que John es aún un crío de diez años que se siente como si hubiera ganado la lotería al tener a su servicio a un robot indestructible del futuro.
Los efectos especiales corrieron a cargo de ILM mientras las maquetas y los exoesqueletos de los Termiantors, así como el maquillaje, se encargaron a Stan Winston. Si “Abyss” supuso un notable avance en infografía digital, en “Terminator 2” se marca la diferencia de forma absoluta al conseguir crear un ser íntegramente digital como es el T-1000, el cual está realizado de forma perfecta consiguiendo que sus transformaciones y sus reflejos metálicos cuando muta nos dejen asombrados. No podemos poner ninguna pega técnica a esta película que aún hoy nos sigue impactando.
Brad Fiedel volvió a encargarse de la Banda Sonora mejorando el tema principal y realizando un trabajo mejor al de la primera vez.

El reparto está formado por Arnold Schwarzenegger en el papel de su vida. Si en la anterior estaba inexpresivo con cara de pocos amigos en esta sigue el mismo camino pero con una diferencia, consigue caer bien y otorgar algo más de simpatía. Su imagen subido a una Harley es mítica. Linda Hamilton está sublime como Sarah Connor, la tía con más valor del mundo, digna madre del líder de la resistencia. La actriz se encuentra en perfecta forma física e interpretativamente no se le puede poner pega alguna convirtiéndose en lo mejor del reparto. Edward Furlong dio vida notablemente a John Connor, el papel por el que siempre será recordado. Robert Patrick es el T-1000, el otro cyborg enviado del futuro que se contrapone a Schwarzenegger gracias a su fisonomía más pequeña y delgada. Joe Morton es Miles Dyson, el responsable del holocausto nuclear que se desencadenará, un hombre inocente que no sabe lo que tiene entre manos y que ayuda a los protagonistas. Morton interpreta una de las mejores escenas de tensión de la película cuando sustenta moribundo el detonador de la bomba. Earl Boen vuelve a participar como el Doctor Silberman, mientras que Janette Goldstein vuelve a repetir con Cameron tras “Aliens” como la madre adoptiva de John.

Se agregaron casi veinte minutos más para la versión domestica existente en DVD y Blu-Ray entre los cuales se encuentran un reencuentro entre Sarah y Kyle Reese, de nuevo interpretado por Michael Biehn, en donde el soldado le recuerda a Sarah el mensaje que le hizo memorizar John desde el futuro; otra escena en que reprograman a Terminator abriéndole la cabeza y sacándole la CPU, en donde Sarah intenta destruirlo; una escena intima entre Miles y su esposa en donde se nos muestra como un buen hombre de familia obsesionado con su trabajo. Además se incorporan breves escenas de efectos especiales que desarrollen los defectos que sufre el T-1000 al final de la película.

La película fue todo un éxito taquillero consiguiendo doblar el presupuesto solo en Estados Unidos. Además consiguió cuatro Oscars correspondientes a Efectos Especiales, Maquillaje, Sonido y Efectos Sonoros.

“Terminator 2: El Juicio Final” es un gran espectáculo que gusta ver una y otra vez dejando patente el buen pulso de su director James Cameron. Una de las mejores películas de acción de la Historia.

Lo Mejor: Es espectacular y todo un deleite para los fans del cine de acción.

Lo Peor: Sus similitudes con el original.

t3pubiTerminator 3: La Rebelión de las Máquinas, de Jonathan Mostow

Después de “Terminator 2” James Cameron juró no realizar un tercera parte, no solo porque la historia quedaba bien cerrada, sino por los mal que se había llevado durante el rodaje con los productores Mario Kassar y Andrew G. Vajna. Las posibilidades de hacer un tercera parte con Schwarzenegger se vieron afectadas tras la quiebra de la compañía Carolco por culpa de “La Isla de las Cabezas Cortadas”. A pesar de ello la idea de retomar el Universo creado por Cameron no se abandonó y Hollywood demostró una vez más que cuando se quiere se puede, y se consiguió levar a cabo una tercera entrega protagonizada por un Schwarzenegger en horas bajas más preocupado por su futura vida política que por su decadente carrera cinematográfica, de la cual se quería retirar lo más dignamente posible con otro éxito que seguramente éste nuevo Terminator podría otorgarle. El director elegido para el film fue Jonathan Mostow, conocido por “Breakdown” y “U-571”, quien prometió realizar una película que honrara el espíritu de la franquicia. Así, doce años después de “El Juicio Final”, llegaba a las pantallas “La Rebelión de las Máquinas”.

John Connor vive anónimamente por Estados Unidos sin tener un lugar fijo de residencia. El Juicio Final de 1997 no ha ocurrido y todo está a salvo, aunque a John le invaden terribles pesadillas. Pronto llegan dos terminators del futuro. Uno de ellos es un T-X programado para acabar con las vidas de todos los miembros de la Resistencia, el otro es el T-800 que John conoce y que debe protegerlo tanto a él como a Katherine Brewster del inminente ataque nuclear.

Ante todo hay que decir que esta nueva secuela se preveía totalmente innecesaria debido al cierre tan bueno que poseía la segunda entrega. Por supuesto en el cine todo está permitido y aquí se echa por tierra lo que se dijo en “El Juicio Final”. Miles Dyson no era la persona directamente responsable de la creación de Skynet sino un militar y el ataque nuclear masivo no se detuvo sino que se pospuso, consiguiendo que la celebre frase de “No hay Destino” pierda fuerza, pues lo que debe pasar pasará.
Con todo esto “Terminator 3” no aporta nada nuevo a la Saga. Una vez más tenemos a dos terminators del futuro, a John Connor como objetivo se le añade el personaje de Kate Brewster, futura esposa de Connor y miembro importante dentro de la resistencia. Lo que en principio solo es una misión de proteger a John y Kate se acaba convirtiendo en una oportunidad de detener el ataque definitivo por el que las máquinas obtendrán el control. Nula novedad por parte de los guionistas John D. Brancato y Michael Ferris, los cuales parecen tomarse el trabajo como un homenaje parodia a las anteriores entregas con gags sonrojantes protagonizados por el T-800. El villano, el T-X, es más avanzado que el T-1000, con la posibilidad de poseer armas en su sistema. Para infiltrarse entre los humanos adquiere la forma de una mujer, a saber por qué razón más allá de deleitarnos la vista, y con reservas. Tampoco pueden salvarse del destino que se le da a Sarah Connor, fallecida por una leucemia. La tía más dura de la faz de la tierra, la leyenda del futuro, muerta por un cáncer. Tan solo podemos destacar dentro de la película el final, pesimista y brillante, poniendo por fin punto y final al intento de detener el principio del conflicto entre hombres y máquinas.

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Afortunadamente el film no acaba por ser un desastre gracias a la buena labor de Jonathan Mostow tras la cámara. Desde luego no es James Cameron y no alcanza la épica de los otros títulos, pero tampoco se encuentra ahí su objetivo. El director de “Breakdown” sorprende con una dirección clásica cuyo punto fuerte se encuentra en las escenas de acción, bien diseñadas y perfectamente narradas, en las que no hay posibilidad de perderse nada de lo que se nos muestra. La primera gran escena de acción es la persecución en que el T-X controla todos los vehículos de policía desde un camión grúa mientras la persigue el T-800 en la moto. Posteriormente nuestro terminator de toda la vida se sujetará al enganche de la grúa e irá volcando los vehículos que encuentre a su paso para salvar la vida de John y Kate. Una buenas escena a la que le siguen otras dos grandes action pieces como son la del cementerio, con Arnie armado hasta los dientes con una metralleta y un ataúd al hombro, y la del ataque a Skynet, con ese duro enfrentamiento entra T-X y Terminator en donde la villana arranca la cabeza a nuestro robot protagonista.
A parte de las escenas de acción Mostow consigue otorgar elegancia en las escenas más sencillas, consiguiendo así que el ritmo no decaiga. El prólogo vuelve a ser una apertura en donde los efectos especiales nos muestren una vez más el futuro de la raza humana, con un John Connor mayor y marcado por una cicatriz guiando al mundo. El final como ya he citado es de lo mejor de la cinta y Mostow lo dirige otorgándole cierto grado de suspense, pues el la primera película de la Saga que finaliza de manera terriblemente pesimista, con un primer plano de la cabeza esquelética del T-800 mientras John Connor dice que la batalla no ha hecho más que comenzar.

Stan Winston volvió a encargarse del diseño de los robots e ILM de los efectos digitales. De nuevo vuelven a brillar las genialidades infográficas, así como el vibrante sonido de las escenas de acción, aunque no llegan a sorprender y maravillar.
La Banda Sonora corrió a cargo de Marco Beltrami, el cual crea una composición original en donde el tema de Brad Fiedel suena tan solo en los créditos como nota obligada.
Arnold Schwarzenegger repitió su papel mas célebre con un punto de comedia casi indigno. Aunque sigue poseyendo la presencia necesaria para dar vida al robot del futuro el austriaco se muestra mucho más caricaturesco, poniendo punto y final a su vida como Terminator y comenzando su mandato como Gobernator. Para dar vida a John Connor no se pudo escoger a Edward Furlong debido a sus continuos problemas delictivos, y a su transformación física debida al abuso de alcohol y drogas. En su lugar se escogió a Nick Stahl, un actor que sin ser malo es incapaz de otorgar un mínimo de presencia a tan importante personaje. Claire Danes es Kate Brewster, la nueva chica de la película que emula a la Sarah Connor del primer film, pero sin llegar al talento de Linda Hamilton en aquella. Cristiana Loken es el T-X en su forma humana. La chica está de modelo, nada más. David Andrews es Robert Brewster, autentico responsable de la puesta en marcha de Skynet. Earl Boen vuelve a participar en plan cameo como el Doctor Silbermann.

“Terminator 3: La Rebelión de las Máquinas” no alcanzó el éxito esperado. Su altísimo presupuesto de cerca de 200 millones de dólares no se amortizó en Estados Unidos, sino que se tuvo que alcanzar gracias a la recaudación mundial.

Una tercera parte aceptable para pasar el rato, aunque muy por debajo de las dos anteriores. Parecía que con ella la franquicia se acabaría. Nos equivocamos.

Lo Mejor: La buena labor de Jonathan Mostow. El final.

Lo Peor: Sus continuos guiños autoparódicos.

terminator_salvation_ver8_thumb[5]Terminator Salvation, de McG

Aunque la tercera entrega de Terminator no fue el éxito esperado no se abandonó la idea de seguir avanzando en la historia. Para ello había que encontrar una buena historia y un director adecuado. En lo que respecta a la historia se volvió a contar con los guionistas de “Terminator 3”, quienes desarrollan la trama en el año 2018, con la guerra entre humanos y máquinas desarrollándose. Una decisión acertada y coherente visto cómo terminaba la tercera entrega. Para llevar a cabo el guión se contrató al director McG, autor de las dos entregas de “Los Ángeles de Charlie”, lo cual no daba muchas esperanzas de que pudiera hacer algo digno, aunque siempre hay que otorgar el beneplácito de la duda. Como era de esperar el protagonista anunciado de la película sería John Connor, al cual para dar vida se escogió de forma sorprendente a Chrstian Bale en plena época de éxito gracias a las dos entregas de Batman. Con ésta noticia el proyecto adquirió más importancia, y el reclutamiento del australiano Sam Worthington tampoco pasó desapercibido puesto que su vínculo con James Cameron iba mucho más allá de participar en una nueva Terminator, ya que es el protagonista de”Avatar”. Para dar más emoción se anunciaron posibles cameos por parte de Schwarzenegger y Linda Hamilton. La fecha de estreno fijada fue Mayo de 2009.

Año 2018. La batalla entre el hombre y las máquinas prosigue su curso. Los humanos parecen haber encontrado un punto débil que los ayuda a destruir a Skynet. John Connor, para unos héroe y para otros charlatán, liderará la batalla. Mientras tanto un hombre llamado Marcus Wright se despierta en un mundo desolador del que no tiene conocimiento.

“Terminator Salvation” rompe con el esquema de las anteriores películas. No hay viajes en el tiempo, ni se intenta cambiar el curso de la historia. Estamos en el año 2018, la guerra contra las máquinas parece interminable. En la Resistencia John Connor intenta aportar un grano de esperanza a sus soldados anunciando el cercano fin de la contienda. Esa debería ser simplemente la historia, una enorme película de guerra en que John Connor se nos muestre como el gran líder de la Resistencia. Una historia sencilla que nos haga viajar durante dos horas al futuro que James Cameron nos esbozó en sus dos films describiéndonos la forma de vida de los seres humanos por sobrevivir a las máquinas. Desgraciadamente los artífices del proyecto creyeron que eso era demasiado simple y que al público había que darle algo mas complejo.
El futuro que se nos muestra no es el infernal azulado lleno de calaveras en el suelo con las consecuencias del ataque nuclear a plena vista, sino un mundo desértico cercano al apocalíptico de “Mad Max”, en donde los hombres se ocultan en pequeños refugio con la comida y la gasolina como los bienes más queridos. El protagonista de la cinta debería ser John Connor, pero no, Connor es un héroe de guerra que se aleja de la idea de líder que tenemos gracias a los films anteriores. Aunque es cierto que siempre hemos visto el futuro de 2029 y no el de 2018. Tal vez el hombre aún tenía que ganarse el respeto de más gente. Marcus Wright, nuevo personaje de la franquicia, es el protagonista. Con él se abre la película, y no es casual pues a través de él se esconde el supuesto mensaje que tratan de trasmitirnos los creadores del film: el hombre no debe ser gobernado por una máquina aunque la lleve implantada dentro de él, poniendo de manifiesto una vez mas la fortaleza humana. Por supuesto esa idea queda bastante pobre en el desarrollo del cinta y Wright solo sirve como un héroe de acción que desvela su terrible secreto a mitad de metraje, dejando claro que es ya imposible hacer una película de Terminator sin un Terminator aliado. Con lo bien que hubiera estado tener solo a los T-600, y posteriores T-800, de robots.

Terminator Salvation

Ciertamente me he llevado una sorpresa con el trabajo del director McG (que menudo nombre artístico tiene). Ciertamente el director sabe lo que tiene que ofrecer, una cinta primordialmente bélica en donde primen las secuencias de acción, en las cuales el director se luce dejando patente su gusto por la pirotecnia técnica regalándonos unos vertiginosos travellings. Todo el film es un compendio de escenas de acción en donde vemos combates contra máquinas y persecuciones. Como punto negativo hemos de decir que no ofrece mucho más allá de eso. La película carece de épica o de emoción, y el guión no avanza una pizca con respecto a las anteriores. Aún así el director ya ha anunciado que la versión en Blu-Ray poseerá cuarenta minutos más de metraje, esperemos que para perfilar mejor a los personajes y no para alargar las secuencias de acción.

En lo que concierne a la continuidad de la Saga, y sus respectivos guiños, se introducen personajes que tienen importancia, tales como Kyle Reese, aquí un jovenzuelo que se presenta con la misma primera frase que le dice a Sarah Connor en T-1. Desgraciadamente solo Reese parece tener algo de desarrollo, pues Katherine Brewster aparece por ahí como enfermera y pareja embarazada de Connor sin tener mucha mas importancia. El momento en que aparece Linda Hamilton no es tal, sino que se recoge su voz en las grabaciones que comenzó a grabar a su hijo al final del primer film.
Lo mejor de la cinta viene dado por uno de esos guiños. Se especuló sobre la participación de Arnold Schwarzenegger en el film, aunque finalmente se anunció que el actual Gobernador de California no había participado si que se supo que visitó el set de rodaje. ¿Razón? Pues más que una simple visita sería para dar su consentimiento y utilizar su rostro. Y es que el T-800 que nace en la película con forma humana no es otro que el primer Terminator que vimos en 1984 con el cuerpo y el rostro del austriaco. El momento en que aparece el cyborg con forma humana a ritmo de la música creada por Fiedel es el momento más álgido y comienza la secuencia más memorable que homenajea al tramo final del primer Terminator con un enfrentamiento entre John Connor y la máquina.

El guión vuelve a correr por parte de John D. Brancato y Michael Ferris, lo cuales fracasan a la hora de crear unos personajes con entidad, además de presentar otros que parecen estar por mero capricho, como el caso de la niña Star.
Los efectos especiales siguen luciendo muy bien, no en vano se han vuelto a gastar una pasta en llevar a cabo la película. La película está dedicada al genio Stan Winston, cuyo estudio se ha vuelto a encargar de realizar los Terminators.
La Banda Sonora corre a cargo de Danny Elfman, quien crea un score épico adecuado para la historia.

El reparto está para prestar imagen a unos personajes unidimensionales. Christian Bale pone el pilo automático y su faz seria para dar vida a John Connor, soldado de la Resistencia. La verdad es que de Bale siempre se espera mucho más de lo que ofrece aquí. Sam Worthington tampoco es que esté mucho mejor, solo es que su personaje posee algo más de personalidad. Aún así el australiano posee una buena presencia que esperemos ofrezca mucho más interpretativamente en la nueva aventura tridimensional de Cameron. Moon Bloodgood es Blair, la chica dura de la historia que se tropieza con Marcus, comenzando así una buena relación. Antono Yelchin es Kyle Reese, el padre de John Connor aquí demasiado joven cómo para imaginárselo. Helena Bonham Carter participó fugazmente como la Doctora Serena Kogan, al igual que Bryce Dallas Howard, que presta su rostro a Katherine Brewster. La presencia de Michael Ironside ofrece algo de nostalgia y nos recuerda esas buenas películas de acción ochenteras.

“Terminator Salvation” es una película de acción pura y dura, la cinta bélica de la Saga por así decirlo. Ofrece un rato entretenido, pero poco más, y eso, siendo Terminator, es insuficiente.

Lo Mejor: El enfrentamiento entre John Connor y el T-800.

Lo Peor: No avanza con respecto a lo ya conocido.

Abyss, de James Cameron

8 junio, 2009

673565332_8be2c70d69Consolidado como uno de los mejores directores que debutaron a principios de los 80, gracias a “The Terminator” y “Aliens”, James Cameron se puso manos a la obra para realizar otro de sus film personales en que dejara patente su perfeccionismo y su amor por el mundo submarino con una historia de ciencia-ficción a más de 25000 metros de profundidad.

Un submarino nuclear norteamericano sufre un ataque y se hunde en las profundidades. El alto mano envía en busca de posibles supervivientes una plataforma petrolífera sumergida en la que irán, a demás de los trabajadores, un pequeño grupo de soldados con una misión secreta, localizar las cabezas nucleares que el submarino llevaba. Un enorme huracán impide mantener comunicación con la superficie, quedando aislados los protagonistas, que sufrirán un encuentro con criaturas paranormales.

La película es una gran aventura de ciencia-ficción en que podemos vislumbrar un homenaje al género en los años 50, especialmente al film “Ultimátum a la Tierra”, con cierta critica a la sociedad moderna en que los diferentes países se encuentran en tensión diplomática con la sombra de una posible guerra nuclear acechando. Los visitante que viven sumergidos en las profundidades pueden controlar los mares y tienen el poder de volverlos contra la humanidad si no se pone remedio a las irrefrenables luchas que habitan el Mundo. Además del tema extraterrestre la ciencia-ficción aparece por medio de la plataforma sumergida, como si la acción sucediera en un futuro cercano en donde las excavadoras petrolíferas no estuvieran a la vista.
Además de la temática fantástica, “Abyss” funciona como una excelente película de aventuras bajo el mar, en que el espectador se verá sumergido junto a los protagonistas sintiendo la presión y la angustia de estar rodeados de millones de litros de agua.

James Cameron siguió demostrando aquí su excelente sentido del espectáculo con una película donde la tensión, la intriga y la acción se mezclan de forma soberbia. El director nos hace participes de la historia y nos introduce en el mundo submarino. Cameron rueda grandes secuencias de acción en que la inserción de efectos especiales nos impresiona, véase el caso de la primera aparición de la nave gigante ante el personaje de Lindsey o la toma de contacto entre los protagonistas y el larguísimo brazo de agua. Momentos sublimes bien llevados y preparados por el director, utilizando en todos ellos de forma acertada el lenguaje cinematográfico.
Hay muchos rasgos propios del autor que vislumbramos aquí y que se repetirán posteriormente en sus obras. Primero el introducir la trama de ciencia-ficción, género para el que ha realizado sus mejores obras. Segundo el mundo acuático, ya su primer film tenía como villanos a las temible pirañas, criaturas del mar, pero aquí el director puede desenvolverse mucho mejor quedándose todo el rato bajo el mar e introduciendo combates entre los vehículos y choques con rocas, los cuales hoy día dejan ver lo que posteriormente será “Titanic”, en la cual la película se abre con unos sistemas de investigación submarina casi idénticos a los que protagonizan ésta película de 1988. En tercer lugar tenemos la personalidad de los personajes protagonistas, las chicas son mujeres listas e independientes que demuestran su fortaleza, los hombres son de clase media que visten vaqueros y gorras propias de camioneros, y los soldados que siempre están dispuestos a entrar en acción ofensiva y a cumplir las ordenes. Por último hay que citar la duración del film, que ya en su estreno superaba las dos horas y que en la versión definitiva del director llega a durar más de dos horas y media. Cameron demostrará a partir de “Aliens” ser un director al que le guste realizar películas largas, pero no por capricho, sino para que la historia quede plasmada en pantalla con todo lujo de detalle, convirtiéndose en una experiencia para el espectador. En esta ocasión no podemos poner en duda el talento de Cameron describiéndonos minuciosamente como se trabaja bajo el mar y, especialmente, en la parte final, en que Bud no cesa de descender al abismo, pareciendo ser interminable el fondo del océano.

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Existe también cierta similitud entre “Abyss” y “Encuentros en la Tercera Fase”. En ambas los protagonistas principales son personas de clase media que ansían encontrar a los extraterrestres para establecer contacto. Pero sobre todo se parecen en el último tramo, ambas acaban con un espectacular final en que las naves nodrizas hacen aparición ante los respectivos protagonistas sobrecogiéndolos. A eso hay que sumarle las Bandas Sonoras, pues Silvestri se encuentra en “Abyss” muy cerca del maestro Williams en su composición.

El guión del propio Cameron es muy completo y sabe entrelazar las diferentes tramas, como son la de la bomba nuclear y la de los extraterrestres. La historia de amor entre Bud y Lindsey resulta algo predecible y tópica, pero significa muy personal para su autor, pues en ambos personajes se podría reconocer el actual estado en que se encontraban Cameron y su exesposa, la productora del film Gale Anne Hurd, los cuales a pesar de haberse divorciado mantenían una buena relación. A pesar de ello la historia entre Bud y Lindsey posee escenas memorables, como la de la rehabilitación de ella por parte de él cuando han vuelto de su pequeña nave submarina, y establecen su amor como uno de los temas importante del film.
Para la creación del film se creó toda la plataforma y se la rodeo de agua, consiguiendo dar más credibilidad a las interpretaciones, para lo cual los actores sufrieron duros entrenamientos como submarinistas. Los efectos especiales son alucinantes, aunque hoy día hayan envejecido un poco no hay que menospreciar el excelente trabajo que realizaron la ILM, sobre todo creando el brazo de agua que simula el rostro de Lindsey y Bud, el cual fue todo un hito digital que daba un paso más hacia el futuro de los efectos especiales. Para crear las naves espaciales no se pierde de vista el ámbito donde se desarrolla la acción, el mar, y se les otorga un aspecto cercano a la fauna que lo forma, como por ejemplo una raya marina. Para que quedará patente que pertenecen a otra galaxia se les maquilla con halos fluorescentes muy propios de los años 80.

Ed Harris es Bud, el capitán de la plataforma a la que piden ayuda para localizar el submarino. El actor interpreta uno de sus personajes de acción campechano y deslenguado con sentido del humor. Mary Elizabeth Mastrantonio da vida a Lindsey, esposa de Bud, aunque en tramites de divorcio, y diseñadora de la moderna plataforma. Michael Biehn vuelve a ponerse a las órdenes de Cameron para ser de nuevo un soldado, en esta ocasión el Teniente Coffey, que sufrirá las consecuencias de la presión e irá desequilibrándose mentalmente poco a poco hasta perder el control. Kimberly Scott es One Night, la chica dura de la plataforma a la que le gusta el country y llevar sombrero de vaquera, bien podría ser prima lejana de la soldado Vasquez de “Aliens”.

La pelicula fue un fracaso económico que comenzó a ser rentable cuando se lanzó en video. Consiguió el Oscar a Efectos Especiales y tres nominaciones más correspondientes a Decorados, Fotografía y Sonido.

“Abyss” es una gran aventura submarina orquestada con mano firme por James Cameron, convirtiéndola en una de sus películas más sólidas que precedería la que sería su boom absoluto.

Lo Mejor: Su concienciado sentido del espectáculo.

Lo Peor: Algún leve desliz en el desarrollo de las tramas.

In Memoriam: David Carradine

4 junio, 2009

David_Carradine_Polanski_UnauthorizedHa fallecido a los 72 años de edad el actor David Carradine, hijo de John Carradine y hermano de Keith y Robert Carradine. Siempre encasillado en el cine de artes marciales debido a su papel de pequeño saltamontes en la serie “Kung-Fu” al actor lo hemos podido ver también en más de 200 películas, la mayoría de serie B, como “La carrera de la muerte del año 2000”. En el S. XXI se convirtió en un personaje icónico dentro del mundo de Quentin Tarantino al dar vida a Bill en “Kill Bill”.
Al actor se le ha encontrado muerto en Bangkok.

Descanse en Paz.

Collateral, de Michael Mann

4 junio, 2009

collateral_ver3El director Michael Mann estaba preparando “El Aviador” para rodarla con Leonardo DiCaprio cuando se cruzó en su camino un guión escrito por Stuart Beattie que se desarrollaba en una sola noche, cosa que interesaba al director desde hace tiempo. Mann eligió rodar éste film y pasar la dirección del film sobre Howard Hughes a Scorsese, quedando él como productor. Como es propio del director estudió detenidamente el libreto y cambió varios detalles en la trama, como sustituir Nueva York por los Ángeles y eliminar toda la trama de la mafia rusa, así como de igual forma se desarrollaron aún más los personajes principales y secundarios, pues la película acabaría siendo un thriller de tensión psicológica en que los dos protagonistas mantienen un duelo verbal surcando la ciudad de Los Ángeles en un taxi.

Un día normal. Max se monta en su taxi, lo pone a punto y comienza su turno de tarde-noche. Todo avanza normalmente, con todo tipo de clientes, hasta que llega Annie, una guapa fiscal que mantiene una conversación con Max, llegando a revelarse entre ambos cosas personales. Es un encuentro breve del que podría salir algo, pues Annie le entrega al taxista una tarjeta con su número de teléfono. Tras ella sube al taxi un hombre vestido con un traje gris, portando un maletín. Al contrario que con Annie, con la cual ha mantenido una conversación intima, Max intenta no charlar más de lo debido con su actual cliente, alcanzando el destino fijado en el tiempo que Max predijo. El cliente, de nombre Vincent, se queda sorprendido ante la exactitud que tiene el taxista al cronometrar el tiempo y le hace una tentadora oferta, seiscientos dólares si le acompaña toda la noche a cinco sitios distintos. Al principio dudoso, finalmente Max acepta. Lo que se prevé como un servicio especial en el que se embolsará una cuantiosa suma se convertirá en una pesadilla al descubrir que su cliente es un asesino a sueldo del que no puede escapar.

Con una premisa tan interesante, y hitchcockiana, en que un taxista es secuestrado por un asesino que le obliga a llevarle hasta sus objetivos el director Michael Mann realiza un film de suspense en que la tensión se establece al poner frente a frente a los dos protagonistas a través de conversaciones existenciales en que saquen a relucir sus defectos y virtudes.
Max lleva trabajando cómo taxista doce años, pero su sueño es abrir un servicio especial de limusinas con el que ganar grandes cantidades de dinero. Ese sueño bien podría realizarse ya, pues con el tiempo que lleva trabajando seguro que tiene guardados unos ahorros, pero aún no ha dado el paso, y es porque es una de esas personas que dicen más de lo que hacen. De personalidad solitaria e introvertida es raro que Max se abra a la gente de forma sencilla, solo lo consigue con Annie, la única persona especial con la que ha compartido un momento de intimidad en toda la noche. Hasta que llega Vincent y se convierte, a la vez que en su secuestrador, en su conciencia, al criticarle su forma de vida y el no decidirse a dar el paso.
Vincent, por su parte, es un hombre primordialmente frío, que parece no tener sentimientos. Un asesino profesional que estudia la situación y que camina como un fantasma entre la gente, sin posibilidad de que lo reconozcan. Un error de cálculo a la hora de matar a su primera victima hace que caiga sobre el parabrisas del taxi de Max y le revele su plan, comenzando entre ambos un vinculo en el que se sucederán las conversación en donde Vincent dejará entrever su indiferencia hacia la sociedad, a la vez que una niñez marcada por la perdida de la figura materna y el maltrato paterno. Aunque en momentos muestre ciertos grados de humanidad es un asesino sin escrúpulos capaz de improvisar en cualquier momento, sin importarle los daños colaterales que eso conlleve.

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La intromisión de Vincent en la vida de Max funciona como un motivador para que el taxista cambie de vida y decida de una vez por todas agarrar las riendas de su vida y dar el paso decisivo a ese sueño que tanto lleva planeando para hacerlo realidad y convertirse en alguien diferente al resto de ciudadanos de la gran ciudad, en la cual se suceden historias sin freno como la que se nos está narrando.
Existe otro gran protagonista que envuelve a los personajes y que sirve como elemento visual. Es la ciudad de Los Ángeles. Una ciudad que bien define Vincent como un lugar desenfrenado en donde un hombre sube al metro, muere y nadie se da cuenta hasta seis horas después. Apenas existe el contacto humano, todos viven egoístamente, siguiendo la rutina, cosa que el asesino no aprueba.

Tras los buenos resultados que consiguió rodando en digital en “Ali”, Michael Mann decidió que “Collateral” debía ser rodada casi íntegramente en éste sistema, consiguiendo altas cotas de realismo y un impactante tratamiento de la imagen. Ciertamente la película es un placer visual que el director sabe narrar siempre con buen pulso sustentándose sobre todo en las interpretaciones de los actores y en los ambientes que los rodean.
Nos es sencillo mantener una conversación que se mantenga interesante cuando ésta se desarrolla con los personajes mirando hacia el frente, y sin embargo aquí se consigue que cada momento entre Vincent y Max a bordo del taxi posea un interés en que se pueda distinguir cierto toque intimista en la puesta en escena. Cuando no se está dentro del taxi Mann se esfuerza por que la acción que se desarrolle siga manteniendo el pulso, utilizando steadycam que siga a los personajes y utilizando primeros planos de los actores. Ante todo se pueden distinguir dos partes en cuanto a ritmo, una primera que alberga desde el inicio hasta la llegada al club Fever, tramo en el cual la película se desarrolla de manera pausada sin perder el suspense ni las situaciones de tensión. A partir de la entrada al club Fever la película pegará un acelerón a ritmo de Paul Oakenfold en que harán aparición los disparos, el accidente del taxi y la carrera por salvar al último objetivo de Vincent en la confrontación final.
Cabe destacar especialmente el uso de los escenarios y ambientes para ayudar a definir a los protagonistas. La presentación de Max nos dice mucho sobre él, está rodeado de un ensordecedor ruido en la central de taxis hasta que sube al suyo y se hace el silencio, la calma, está seguro dentro de él y lo trata como si fuera su hogar, limpiándolo minuciosamente. Es un hombre al que le gusta tener las cosas en orden. Vincent tarda más en definírsenos, no en vano debe existir cierto misterio sobre su figura. Al principio siempre se nos muestra solo en escenarios cerrados, como un aeropuerto o un parking, para luego describírnoslo mejor a través de dos escenas muy importantes. La primera en el club de Jazz, donde demuestra una sabiduría extensa acerca del mundo de la música y deja ver un atisbo de arrepentimiento cuando ha liquidado a su tercer objetivo. La segunda escena es la más poética de todo el film y una de las mejores. Sucede con los dos protagonistas a bordo del taxi. El vehículo se detiene para dejar pasar a un coyote que ha aparecido de la nada y observa fijamente a los dos hombres. Vincent se queda atónito, pero no deja de existir cierta relación entre él y el animal, ambos caminan sigilosamente por la noche, apareciendo inesperadamente, haciendo del mundo su hogar sin que nadie repare en ellos. Poesía visual.

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El guión de Stuart Beattie, con colaboración de Mann, es soberbio gracias tanto al punto de partida del que parte como a poseer tanto diálogos interesantes que llegan a rozar el existencialismo filosófico y tramos de suspense en que los protagonistas se verán en apuros. Entre mis frases favoritas del film se encuentra la que cita Vincent en el hospital cuando van a visitar a la madre de Max y le dice que le compre flores puesto que “lo llevo en el vientre durante nueve meses”, una frase que dice mucho del respeto que tiene Vincent a la figura materna. El final es donde cojea la cinta, a pesar de estar bien rodado carece de una resolución adecuada dejándose influenciar por los cánones de Hollywood y concluyendo de manera algo optimista, con un claro guiño a la cita que hace Vincent sobre el hombre que subió al metro y murió.
Como es habitual en el director la fotografía y selección musical son muy importantes. Para “Collateral” contó con Dion Beebe, el cual sabe dotar a la imagen digital de una extensa paleta de colores que enriquezcan la odisea nocturna que estamos a punto de presenciar. La Banda Sonora posee temas de una variedad de artistas en donde se mezclan diferentes géneros que encajen con lo que las imágenes nos narran. La composición para el film fue de James Newton-Howard, quien creo breves piezas musicales que se utilizaron, en especial, para los momentos finales del film.

El reparto se encuentra en estado de gracia y realiza unas impecables interpretaciones con alto grado de credibilidad. Tom Cruise está imponente como Vincent, para el cual se transformó físicamente en un hombre canoso con barba de tres días que se desenvuelve a las mil maravillas a la hora de entrar en acción, no en vano Cruise realizó un duro entrenamiento físico con especialistas. El actor realiza una de las mejores interpretaciones que nos ha brindado en los últimos años dejando claro que cuando quiere tiene un talento irreprochable. Jaime Foxx sustituyó al inicialmente previsto Adam Sandler como Max, el taxista. El actor ya había trabajado con Mann e hicieron muy buenas migas, con lo cual no hubo problema en repetir. Foxx crea un personaje algo tímido, soñador y dubitativo capaz de plantarle cara al mismísimo Tom Cruise en escena y salir airoso. Mark Ruffalo es Fanning, el agente de policía que sigue la pista del taxi en donde van Max y Vincent. Ruffalo sustituyó a Val Kilmer. Jada Pinkett Smith es otra de las repetidoras para el director realizando el breve pero interesante papel de Annie. Además de Pinkett y Foxx vuelven a repetir con el director actores que ya colaboraron en “Ali”, y que volverían a trabajar en “Miami Vice”, como Bruce McGill o Barry Shabaka Henley, así como también podemos ver al director Peter Berg
y en un breve cameo a Debi Mazar. Javier Bardem participó dando vida a Felix, el hombre que ha contratado a Vincent. El actor español aprovecha sus breves minutos en escena y la oportunidad de trabajar con Michael Mann, razón por la cual aceptó participar sin incluir su nombre en los créditos promociónales.

La película acabó siendo un éxito para todo el elenco. Michael Mann se afincaba definitivamente en el uso del sistema digital, Tom Cruise demostraba que cuando quiere y se deja guiar puede ofrecer grandes interpretaciones y Jaime Foxx vivió el mejor año profesional con su papel de Max y con “Ray”, por los cuales fue nominado al Oscar en distintas categorías, Secundario y Protagonista, ganando éste último.

Intensa, de una belleza eléctrica y con grandes momentos, “Collateral” es una de las mejores películas de la década.

Lo Mejor: Su innegable belleza visual. Los actores.

Lo Peor: El tramo final, demasiado predecible.

Garden State, de Zach Braff

1 junio, 2009

942256~Garden-State-PostersAndrew Largeman vive en Los Ángeles intentando abrirse camino como actor. La noticia de la muerte de su madre lo hace regresar a su hogar de New Jersey.

En el año 2004 el actor Zach Braff, protagonista de la serie “Scrubs”, vio cumplido su sueño de debutar en la dirección con un guión que escribió en el año 2000 y que encandiló a una ejecutiva de la productora Jersey Films. El debutante consiguió unos fantásticos actores para contar una sencilla historia en tan solo 25 días de rodaje.

“Garden State” (conocida como “Algo en común” en nuestro país) habla del paso de la adolescencia a la madurez o, mejor dicho, del descubrimiento de uno mismo y de qué camino has de seguir para encauzar tu vida. Hay muchas películas que hablan de este tema, películas generacionales las llamamos, pero algo tiene esta sencilla película de Braff que nos transmite un optimismo y una frescura de las que otras carecen gracias, sobre todo, a la galería de personajes que aparecen y dan vida al film.

Nuestro protagonista, Large, es el veinteañero que vive lejos de casa intentando conseguir su sueño de vivir como actor, aunque su vida laboral se desenvuelva más bien en restaurantes vietnamitas. Cuando reciba la noticia de la muerte de su madre volverá a casa, y una vez allí demostrará no sentir tristeza por la perdida de la mujer que lo trajo al mundo, algo extraño ciertamente. Y es que el joven lleva dormido mucho tiempo, las pastillas que toma recetadas por su psiquiatra, que no es otro que su padre, le mantienen en un estado emocional letárgico que le anulan por completo. El regreso a casa supone un despertar, gracias en parte a que las pastillas se las dejó en Los Ángeles y a que está a punto de conocer a una chica llena de vitalidad y optimismo que lo hará volver a sentir cosas que no recordaba. Al final Large plantará cara al pasado y a su padre comenzando una nueva vida en la que deberá elegir entre los dos caminos que se le presentan.
Tenemos otros dos personajes con fuerza de la trama. En primer lugar Sam, la chica que mantienen una conversación con Large en la sala de espera del médico. Algo extraña pero con gran sentido del humor y tendencia a mentir, la joven aparece en la vida del protagonista como un descarga eléctrica que le recuerde lo que estar vivo. Por otro lado tenemos a Mark, antiguo amigo de la infancia de Large que trabaja como enterrador en el cementerio. Amargado por ver a su madre con otro chico de su misma edad que trabaja como caballero en un espectáculo medieval Mark se resguarda en las drogas trapicheando como camello en varias ocasiones.
Además del trío protagonista aparecen una variopinta galería de secundarios en donde encontramos desde un policía que pasó su juventud como delincuente hasta un joven que es millonario gracias a crear el fixo silencioso.

Ciertamente puede estar orgulloso de su opera prima como director Zach Braff, pues si consigue lo que antes hemos mencionado de conseguir trasmitir frescura es gracias a la forma en que está llevada la película, con una sencillez en la puesta en escena reconfortante, en la que se permite el lujo de introducir momentos surrealistas o excéntricos que no hacen sino engrandecer el visionado. Hay que citar los planos fijos del principio en que se nos describe la personalidad del protagonista, el cual se nos muestra mirándose entre dos espejos que parten su rostro en dos o caminando junto a unos grifos de los que sale agua a medida que pase a su lado. También merecen mención los planos rodados con grúa que consiguen momentos muy hermosos visualmente, ya sea cuando se pasa de un plano general a cenital o viceversa.
La selección musical es de primera, consiguiendo que cada tema se amolde a las imágenes muy bien.
Los actores son un pilar básico para este tipo de películas y aquí vuelve a quedar patente. Braff da vida al protagonista dejándonos ver que la historia bien podría estar basada en vivencias del joven director. Cómo actor es bastante solvente y no tiene problema en dar vida a personaje. Peter Sarsgaard es Mark, el amigo de Large al que el actor consigue interpretar sin mucho esfuerzo. La maravillosa Natalie Portman funciona como su personaje dentro del film, una vez aparece nos cambia la película por completo, aportando gran energía y vitalidad. Si aún no se han enamorado de ella véanla en esta película. Ian Holm nos vuelve a deleitar como el padre de Large, Gideon, psiquiatra que optó por internar a su hijo y recetarle pastillas una vez sucedió un terrible accidente.

La película tuvo un gran recibimiento en diversos festivales de Estados Unidos otorgándole a su director varios premios merecidos.

Lo Mejor: Su honestidad y sencillez. Natalie Portman.

Lo Peor: Que pasara tan desapercibida.


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