Fieles a su cita anual la compañía PIXAR vuelve a visitarnos con otra nueva delicatessen. Parecía que tras esa otra maravilla llamada “Wall·E” la compañía dirigida por John Lasseter iba a descender un pelín el nivel, dentro de la maestría que les caracteriza claro. En absoluto. Dirigida por el responsable de “Monstruos S.A.” la nueva cinta de PIXAR es un festín para los sentidos que ya empezó a dar que hablar en Cannes, donde inauguró el Festival convirtiéndose así en la primera cinta de animación que lo hacía. La excelentes reseñas sobre ella no hacían sino que las ganas de verla aumentaran más y más. Mientras, en España, nos mordíamos las uñas al comprobar que su estreno en nuestro país estaba fijado para dos meses después que en USA. Pero por fin la tenemos aquí y podemos comprobar que todo lo que se ha dicho sobre ella es verdad. Es la películas más redonda en lo que llevamos de año.
La historia gira en torno a Carl Fredricksen, un jubilado fabricante de globos que decide emprender un viaje a América del Sur con la casa a cuestas, literalmente. Carl no vivirá la aventura solo, pues un pequeño polizón llamado Russell se encuentra en su porche.
Eso es lo único que necesitamos saber de la historia. El resto es mejor que se descubra viendo el film.
En líneas generales diré, sin revelar nada importante sobre el argumento, que “Up” es una historia que ensalza la vida por encima de todas las cosas, en donde comprobamos el valor del amor y cómo éste nos empuja a conseguir nuestros objetivos, al igual que muestra cómo hemos de aprender a enterrar el pasado y seguir un nuevo camino.
Extasiado. Así me he encontrado durante gran parte de la película. “Up” es una gran aventura que hace honor al eslogan que aparece en el film y que cita “El espíritu de la aventura”, pero es además la demostración de cómo se puede hacer una cinta que contenga comedia y drama a partes iguales, en donde los personajes consigan hacernos sentir empatía y donde la historia que se nos cuenta nos sumerja y enternezca. Es tal el talento que desprende cada uno de sus fotogramas que no podemos más que rendirnos a los pies de los genios que han conseguido llevarla a cabo.
Los responsables de dirigir la película han sido Pete Docter y Bob Peterson. Mentiría si no dijera que me han dados ganas de tener a cualquiera de los dos enfrente para cantarle las cuarenta por el mal rato que me han hecho pasar a los, escasos, ocho minutos de metraje. Existen muchas historias de amor a lo largo de la Historia del Cine, contadas de mil maneras distintas. Pues bien, al principio de “Up” se nos narra una que deja marca para la eternidad. Ya quisieran las oscarizadas “Shakespeare in love”, “Titanic”, “Slumdog Millionaire” o cualquier film romántico reciente tener la mitad de sentimiento y emoción cómo el que desprende esa magistral secuencia que nos describe la relación de Carl con su esposa. No voy a mentir, me ha emocionado hasta el punto de aparecer lágrimas en mis ojos. Y no ha sido la única vez que me ha pasado a lo largo de los escasos ochenta y seis minutos que dura la cinta. Es tal la maestría con la que narran la historia que saben intercalar carcajada con lágrima.
Si ya con la parte emocional me tenían ganado el remate ha sido cuando se ha abierto la veda para la aventura y la casa ha ascendido a los cielos por medio de miles de globos. Qué sensación. Del más absoluto drama pasamos a un cielo abierto en donde la aventura y la diversión están garantizadas. Una vez Carl, acompañado ya por Russell, ponga rumbo a América del Sur la película alcanzará un ritmo vertiginoso que no obtendrá descanso hasta que se apaguen las luces de la sala. Son tantos los momentos a destacar, tantas situaciones memorables, y todo tan bien narrado cinematográficamente que es imposible detenerse a destacar una sola. Es como si los directores quisieran homenajear con esta cinta al gran cine de aventuras, pues encontramos persecuciones, disparos, combates aéreos y un gran sentido del espectáculo.

El guión de la cinta lo firman los propios directores. Al principio temía encontrarme con una cinta plagada con situaciones más dirigidas a los pequeños de la casa debido al personaje de Russell y al perro Dug. Para nada, la historia está perfectamente trazada y los gags son geniales y garantizan unas buenas risas.
Viene siendo habitual en las películas de PIXAR que la música tenga vital importancia. La compañía tiene compositores habituales y para esta ocasión el escogido ha sido, una vez más tras “Los Increíbles” y “Ratatouille”, Michael Giacchino, a quien le tienen que estar fabricando la estatuilla que merecidamente se debería llevar en la próxima gala de los Oscars. Recientemente el compositor ya dio que hablar con su portentosa partitura para “Star Trek” y ahora vuelve a demostrar su talento con una composición maravillosa que no solo ayuda al film, sino que se convierte en una parte imprescindible del mismo. Es una composición rica en detalles que demuestra su grandeza al describirnos la relación de Carl con su esposa o subrayando el tour de force final que transcurre en los cielos, el cual no sería lo mismo sin las emocionantes notas del compositor. En definitiva, otra gran trabajo de un hombre que se merece con honores estar entre los grandes.
La parte técnica del film es intachable. Las texturas, las composiciones, los colores o la definición de los personajes son exquisitos. Han pasado muchos años desde “Toy Story” y para dejar patente que así ha sido nada más que comparar el perro del cinta de 1995 con los que aparecen en la presente, no hay color. De nuevo PIXAR da un paso adelante en la creación de personajes humanos, sin olvidar siempre el espíritu cartoon. Carl posee los rasgos faciales de Spencer Tracy con un cuerpo menudo. El cuidado del detalle es crucial y se demuestra en el más mínimo detalle, como los pelos de la barba del protagonista que empiezan a parecer. Tampoco se queda atrás el diseño de las localizaciones en donde se desarrolla la historia. La selva de América del Sur nos sobrecoge y engulle como a los protagonistas y el cielo se presenta como nunca antes se ha visto en todas sus vertientes, despejado, nublado y con tormenta.
Este es el primer título de la compañía realizado en 3D, pronto llegarán las dos primeras partes de “Toy Story” es este sistema como anticipo a la tercera entrega. El 3D es el futuro del cine, o eso dicen. Al menos así James Cameron, Robert Zemeckis y Steven Spielberg van a desembarcar sus próximos films. No había visto ninguna cinta en 3D reciente, es decir como las están vendiendo a día de hoy en donde todo el film es así y no breves momentos. Con “Up lo he probado y ha sido una experiencia impresionante. Hay que tener cuidado cuando se usa el sistema 3D, pues no es bueno abusar de él ni utilizarlo de forma gratuita. Debe servir para narrar la historia. Y en la cinta de PIXAR lo hace acrecentando los fondos y los vuelos de la casa de Carl. Recomiendo a todo aquel que pueda que la vea así porque merece mucho la pena. Solo hay una pega, el precio de la entrada se incrementa.
A la compañía PIXAR le deberían hacer ya un monumento. La calidad de sus films siempre está por encima de la media o, directamente, en la excelencia. Con “Up” hacen honor al título de la cinta y se elevan a lo más alto. Esperemos que con las futuras secuelas que estrenarán (“Toy Story 3”, “Cars 2”) no decaiga el nivel.
“Up” es una película redonda. Una oda a la vida y a la felicidad con grandes dosis de humor, un espíritu aventurero y mucha humanidad. Una Obra Maestra.
Lo Mejor: Todo.
Lo Peor: ¿¿??
Lord Voldemort atemoriza al mundo muggle y al mundo mágico por medio de sus mortífagos. El Profesor Dumbledore se pone en contacto con Harry Potter antes del comienzo de curso para que le ayude a encontrar a Horace Slughorn y lo convenza para dar clases en Hogwarts. Por supuesto los planes de Dumbledore van más allá y espera encontrar en el recién incorporado profesor un secreto importante con la ayuda de Harry.
El apartado técnico referente a diseño de producción, efectos especiales, fotografía y vestuario vuelve a estar a la altura de las expectativas y ayuda a soportar mejor el cansancio que produce esta nueva entrega.
Tras el éxito conseguido con su visión sobre el mundo del porno que realizó en “Boogie Nights”, Paul Thomas Anderson se embarcó en un proyecto más ambicioso. Una película de vidas cruzadas, heredera del film de Robert Altman, en donde los personajes son puestos al límite en 24 horas.
Si ya la puesta en escena de Anderson es razón suficiente para ver el film el enriquecerla con un reparto en estado de gracia compuesto por actores de primera es la guinda. John C. Reilly es el agente Jim Kurring, un policía buenazo que busca hacer el bien por los demás sin tener que dañar a nadie y que ansía encontrar el amor desesperadamente. Melora Walters es Claudia, la joven cocainómana que apenas tiene esperanza en encontrar un buen hombre. William H. Macy es el exniño prodigio Donnie Smith, un pobre hombre que quiere hacerse una corrección dental para gustar al amor de su vida. Julianne Moore es Linda Partridge, la joven esposa del anciano moribundo Earl Partridge al que da vida Jason Robards. El enfermero de Partridge, Phil, está interpretado por el actor fetiche de Anderson, el gran Philip Seymour Hoffman. Tom Cruise se convierte en una fuerza de la naturaleza como el gurú del sexo Frank Mackey. Philip Bakes Hall es Jimmy Gator, el veterano presentador del programa “¿Cuánto saben los niños?” que padece Cáncer. Jeremy Blackman es Stanley, el nuevo niño prodigio del programa que presenta Gator y que protagonizará una de las escenas más tristes del film cuando nadie le haga caso sobre su necesidad de ir al servicio. Michael bowen es Rick, el padre de Stanley, en el cual solo ve la oportunidad de seguir ganando dinero, convirtiéndose en un ser despreciable. Mencionar además las apariciones de Luis Guzman, Felicity Huffman o Alfred Molina.





















De la cantidad de dramas familiares que nos han llegado en los últimos años “Antes que el diablo sepa que has muerto” es uno de los más sólidos. Narrada con excelente oficio por Sydney Lumet y con un reparto en estado de gracia el film se ha convertido en una de las mejores películas de la década.
Conocida en nuestro País como “Rockefeller Plaza” narra la vida diaria del equipo de guionistas de un sitcom de la cadena NBC.
En plena recuperación del western, gracias al éxito de “Bailando con Lobos” y “Sin Perdón”, Hollywood puso la mirada una vez más en la figura de Wyatt Earp, famoso agente de la ley cuya historia ya había sido llevada al cine en varias ocasiones, una de las más famosas protagonizada por Burt Lancaster y Kirk Douglas en “Duelo de Titanes” de John Sturges. En 1993 serían dos las películas que nos acercarían una vez más al personaje. La primera era una película dirigida por Lawrence Kasdan, protagonizada por Kevin Costner, que relataba toda la vida de Earp en un metraje de tres horas. La segunda era una película menos ambiciosa que se centraba en el episodio de OK Corral y lo sucedido después. Dirigida por George P. Cosmatos (artífice de “Rambo” o “Cobra”) “Tombstone” acabó gustando más que “Wyatt Earp” porque iba más directa al grano y no mostraba tantas pretensiones.