Archivo de 27 febrero 2010

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27 febrero, 2010

¡¡¡ Muchas Gracias !!!

El blog ha alcanzado el medio millón de visitas, y si lo ha hecho ha sido gracias a todos los que lo visitáis y seguís. Desde aquí os doy mi más sincero agradecimiento.

¡ Gracias !

Shutter Island, de Martin Scorsese

25 febrero, 2010

Dos agentes federales se dirigen a Shutter Island para intentar resolver el misterio de una paciente desaparecida del Hospital Psiquiatrico que existe en la Isla. A su llegada al centro serán recibidos por el Dr. Cawley, quien los pondrá al tanto de la situación. A medida que avancen en la investigación todo resultará mucho más perturbador.

Tras varios meses esperando su estreno, retrasado por la productora Paramount para así volcarse en la promoción de “Up in the Air”, por fin se estrena lo último de Scorsese, y los que somos admiradores del maestro lo recibimos como un gran evento. La película se basa en el libro homónimo de Dennis Lehane, autor también de las novelas que han dado lugar a cintas como “Mystic River” o “Adiós pequeña, adiós”, pero al contrario de aquellas no se trata de un drama criminal, aunque posee ciertos elementos en común, sino de una trama de misterio.

La verdad es que nunca es bueno desvelar mucho de una película pero, en especial, hay películas que es mejor no decir ni el nombre de los personajes. Desgraciadamente cualquier trailer o avance, por corto que sea, acaba por reventar alguna sorpresa, así que recomiendo a partir de aquí a cualquiera que no haya visto la película o no quiera saber nada sobre ella que no siga leyendo.

“Shutter Island” posee el llamado síndrome Shyamalan, o sea que basta con que te digan “mira, que tiene giro final” para que ya te quiebres la cabeza desde el principio intentando captar todo lo posible y así no te pille desprevenido. La diferencia entre la cinta de Scorsese y cualquier película con giro sorpresa es que el director de “Toro Salvaje” no nos engaña en ningún momento, sino que se pasa toda la narración advirtiéndonos y dando pistas, consiguiendo una película fascinante, y lo es porque, y no es broma, a los cinco minutos de película ya me figuraba qué estaba pasando y aún así no podía apartar la mirada de la pantalla admirando cada detalle que Scorsese ponía ante mis ojos. Ahora bien, lo mejor del invento es que, una vez te descubren el pastel y acaba la película sigues pensando en ella, rememoras detalles y piensas, “anda, entonces x es por z” y es cuando descubres que si, que Martín Scorsese ha vuelto a hacer una gran película, como las que no hacía hace tiempo.

Dos policías destinados a resolver un misterio en una isla, ideal para un relato de serie negra, pero echemos más miga. En la isla solo existe un Hospital Psiquiatrico. Ya la cosa no está tan clara, lo que en apariencia puede ser un policíaco pasa a convertirse en un thriller psicológico que, cual escalera de caracol, gira y gira hasta llegar a una conclusión que nos descubre de qué va realmente el asunto.

No hay mayor terror que aquel que existe en la mente humana. “Shutter Island” es “El Gabinete del Dr. Caligari” del S.XXI, un ensayo sobre la psique que vuelve a demostrar lo fina que es la línea entre la cordura y la locura, entre lo real y lo imaginario, un viaje terrorífico a través de la psicología del personaje principal, incapaz de vivir con los hechos del pasado llegando a sustituirlos por otros que le aporten una realidad alternativa.
Martin Scorsese ya nos regaló un escalofriante retrato sobre la psicología humana con “Taxi Driver”, película con la cual “Shutter Island” posee más de un punto en común. La apertura, ambas comienzan con un transporte atravesando la niebla que aparece en pantalla y presentándonos al protagonista a bordo de él. La naturaleza del protagonista, desequilibrada, ansiando ser un héroe para descubrirse como un ser violento y peligroso. El final por medio de la mirada del protagonista, la cual nos dice realmente el estado en que se encuentra.

La puesta en escena está cuidada al milímetro, no hay escena en que la cámara no nos muestre algo de vital importancia llegando a sumergirnos por completo en el relato. Scorsese demuestra su dominio de la planificación en todo momento, y nos regala impresionantes movimientos de cámara por medio de barridos o travellings que den constancia de su buen estado profesional. Hay ritmo, hay energía, hay garra, todo ello llevado a cabo pensando en los grandes clásicos del cine negro y de misterio de los años 40 y 50, incluso los fondos parecen en la mayoría de las veces falsos con reminiscencia a la forma de hacer las viejas películas.
Las imágenes consiguen transmitirnos inquietud y me remito al principio de la historia, cuando los dos agentes entran en las residencias cruzando las puertas a ritmo de la música amenazante o cuando Teddy observa a una de las pacientes, su primer plano mirándolo fijamente y la forma en que lo hace es terrorífico.

Después de muchos años por fin tenemos en una película de Scorsese grandes secuencias con las que quedarnos atónitos. Todas las visiones/alucinaciones del personaje de Teddy poseen un aire onírico propio del cine surrealista o del mejor David Lynch. Es difícil quedarse con alguna de ellas ya que todas tienen algo grandioso que las hacen inolvidables, pero si hubo un momento en que de verdad me emocioné, hasta el punto de considerar el momento de orgásmico, fue cuando Teddy tiene una visión por primera vez con su mujer y terminan abrazados para acabar descomponiéndose ella. La planificación, la atmósfera que la rodea, el tempo con el que está narrada y la excelente elección musical de esa pequeña secuencia son suficientes para defender encarecidamente la película.

Hay dos secuencias que me parecen remarcables. La primera es la que podríamos enmarcar más en el apartado de suspense, cuando los dos agentes visitan el Pabellón C para pacientes peligrosos. Al principio la secuencia no deja de ser como cualquier cinta de terror, bien ejecutada y planificada, incluyendo algún que otro efectismo, en donde cualquier perturbado puede salir de algún lugar, pero todo ello cambia cuando Teddy queda solo y camina por los pasillos con el sonido de las cerillas que enciende jugando un importante papel. El miedo de verdad, la incertidumbre, entra en escena cuando Teddy se encuentra con alguien que tiene mucho que decir.
La otra secuencia es el momento en que Teddy va al faro y todo lo que encuentra allí. Es una secuencia muy complicada que comienza de forma vibrante con el personaje subiendo las escaleras que pega un leve bache debido al momento en que comienza la explicación de todo el asunto, pero se salva de maravilla gracias a su desarrollo y a cómo vuelve a coger fuerza por medio de ese flashback final que nos deja en un estado casi similar al de Teddy. Lo dicho, Scorsese en plena forma.

En el apartado técnico el director se ha vuelto a apoyar en conocidos colaboradores. Robert Richardson se encarga de la fotografía consiguiendo un gran resultado, con toques expresionistas a lo largo del metraje.
Thelma Schoonmaker realiza una vez más el montaje, que juega un papel fundamental en el desarrollo de la historia. A pesar de sus dos horas largas la película no pierde fuelle y mantiene de manera excelente el ritmo, intensificando la tensión por saber qué está pasando realmente.
La selección musical es muy acertada al utilizar temas clásicos que apoyen aún más a la atmósfera del film.
El guión lo firma Laeta Kalogridis, siguiendo fielmente la novela de Lehane en que se basa. Si bien en un principio todo parece demasiado artificial y algunos actos de los personajes parecen muy cogidos con pinzas, al final, cuado uno medita sobre el film, se descubre que todo tiene una explicación, y es que esta película es de las que hay que volver a ver, sobre todo porque seguramente en su revisionado se aprecian muchos más detalles enriquecedores.

Leonardo DiCaprio sigue demostrando una profesionalidad intachable dando vida a Teddy Daniels. A mí ya me ganó por completo en su magnifica interpretación de “Revolutionary Road” y aquí no hace más que certificar su calidad como actor. Como sucede con toda la cinta en general habría que fijarse mucho más en él en un segundo visionado para constatar el excelente trabajo que realiza. Entre el prestigioso elenco de secundarios que lo acompañan tenemos a Ben Kingsley como el Dr. Cawley, director de la institución psiquiatrica de la isla, y a Max Von Sydow como el Dr. Naehring. Ambos actores ofrecen impecables interpretaciones consiguiendo dar vida a personajes que no inspiran mucha confianza. Mark Ruffalo es Chuck Aule, el nuevo compañero de Daniels. Ruffalo parece estar un paso por detrás del elenco pero no es así, su interpretación resulta idónea en todo momento. Michelle Williams es Dolores, la esposa de Daniels, quien protagoniza algunos de los momentos más memorables visualmente del film. Emily Mortimer es Rachel, la interna que ha desaparecido misteriosamente y que comparte con DiCaprio una breve pero intensa secuencia. Patricia Clarkson, Jackie Earle Haley y Elias Koteas dan vida a tres personajes breves con vital importancia dentro de la trama.

Hay que decir que “Shutter Island” pertenece a la etapa más comercial del director. Antes de “Gangs of New York” la cinta más comercial de Scorsese era “El Cabo del Miedo”, pero fue a partir de su alianza con Leonardo DiCaprio cuando encontramos un Scorsese mucho más afincado en el estilo hollywoodiense. Su primera cinta juntos, “Gangs of New York” prometía ser la obra cumbre del director pero se quedó en gran superproducción bien realizada a la que le faltaba mucho para llegar a ser lo que aspiraba, seguramente lo que los Weinstein dejaron en la sala de montaje. Su segunda cinta fue de rebote, “El Aviador”, con DiCaprio ejerciendo como productor y eligiéndolo para dirigirla tras la marcha de Michael Mann. ¿El resultado? Una cinta de factura impecable a la que se le veía la ambición de querer conseguir muchos premios. Su tercera colaboración será recordada por haberle conseguido a Marty el Oscar. “The Departed” era el regreso de Scorsese al cine criminal, con un reparto de lujo y un original del que partir impresionante. Siempre he dicho que ésta última cinta era de lo más flojo del director. Bueno, el tiempo hace que las opiniones cambien y, hoy día, he conseguido apreciar muchas virtudes en el remake de “Infernal Affairs”, en especial su ritmo, pero aún así no me parece que sea de las más grandes dentro de la filmografía de Scorsese. Llegamos ahora a la última colaboración de ambos, por el momento. “Shutter Island” es posiblemente la cinta más comercial de las cuatro, ahora bien, también creo que es la más conseguida. La razón por la cual pienso esto es porque está ejecutada de manera impresionante y porque te deja en el recuerdo imágenes difícilmente olvidables. Por ello creo que con “Shutter Island” ha realizado su cinta más redonda desde “Casino”.

Presentada en el Festival de Berlín la película ha recibido opiniones de todo tipo, desde los que dicen que es de lo más vacío que ha hecho Scorsese hasta que se trata de una nueva Obra Maestra en la carrera del director. Aunque estoy más cercano a la segunda opinión no me parece que tal etiqueta sea adecuada, Scorsese tiene películas mejores. Lo que es un hecho es que la cinta ha sido todo un éxito de taquilla consiguiendo en su primer fin de semana 40 millones de dólares, cosa de la que me alegro.

“Shutter Island” es un viaje a los recónditos escondrijos de la locura que merece mucho la pena y que nos devuelve al mejor Scorsese. Una cinta poderosa visualmente, fascinante. Para un servidor la primera Gran Película de 2010.

Lo Mejor: La energía y sabiduría de Scorsese narrando la historia. El reparto, con DiCaprio en cabeza.

Lo Peor: Que la tilden de tramposa, cuando no lo es.

Cortometraje: La Dama y la Muerte

23 febrero, 2010

El próximo 7 de Marzo puede ser, y esperamos que así sea, otra gran noche para la compañía granadina Kandor Graphics, quien hace poco más de una semana recogía el Goya a Mejor Cortometraje Animado por “La Dama y la Muerte”, toda una maravilla visual que trata un tema tan serio como el derecho a la muerte digna de manera divertida y original.

Desde aquí les deseo toda la suerte del mundo.

Frases de Cine

22 febrero, 2010

“Yo no leo el guión. El guión me lee a mí.”

Kirk Lazarus (Robert Downey Jr.) en “Tropic Thunder”

Edge of Darkness, de Martin Campbell

19 febrero, 2010

Tom Craven es una agente de policía cuya hija acaba de ser asesinada frente a sus ojos. Aunque las pruebas indican que el asesino iba tras él, Tom no descansará hasta esclarecer el motivo por el que su hija está muerta, aunque eso conlleve saltarse las normas.

Martin Campbell vuelve a narrar la historia que ya realizó para la televisión británica en 1985 con un gran éxito. En esta ocasión cuenta con Mel Gibson como mayor aliciente, ya que el actor ha estado apartado de su carrera interpretativa ocho años. Su regreso se presagiaba por la puerta grande, con una historia de venganza al viejo estilo en donde el actor rememorara viejos papeles. Desafortunadamente no es así.

La película posee un inicio altamente prometedor en donde un hecho dramático se muestra de forma impactante. La cosa promete. Vemos a Gibson en estado padre que llora la perdida de su hija pero que no aparca su carrera policial, sino todo lo contrario, se ocupa de llevar una investigación que le dé respuestas. Hasta ahí muy bien, el problema viene cuando observamos que la historia no avanza mucho más, llevándonos hasta la consabida conspiración de turno en donde los malos son, como siempre, las grandes empresas que esconden trapos sucios. La película se basa casi en todo momento en mostrarnos al buen hombre interrogando a los conocidos de su hija o manteniendo conversaciones con el asesor del Gobierno encargado de hacer lo mejor para resolver la situación.

Un descenso a los infiernos. Una caída a la oscuridad. La historia tenía de base un muy buen material para crear un film de venganza con denuncia social en donde el protagonista se mostrara como un ángel de la muerte encargado de vengar la muerte de su hija. Quizás el fallo sea, para mí, el haberse decantado en exceso por la investigación y el drama que denuncie las actuaciones de grandes empresas, sin tocar apenas la rabia interior de un hombre que ha perdido todo en la vida. La cinta invitaba a mostrar la deshumanización de un hombre por hacer justicia, pero parece que los autores no quieren cruzar esa línea.

El hecho de que Martín Campbell se encontrara tras la cámara daba esperanzas por dos razones, primero por ser el encargado de realizar la teleserie en que se basa y que tan bien conoce, y segundo porque es su primer trabajo tras la notable “Casino Royale”. La cosa daba para mucho, pero el resultado es no solo flojo sino también aburrido. Los que esperen ver una película emocionante con escenas de acción tan buenas como las que ofreció el director en la película Bond que se vayan olvidando y mucho menos los que piensen que van a ver a Gibson en plan “Arma Letal”, tan solo hay dos momentos en donde el protagonista usa la pistola. La cinta avanza por medio de escenas en donde los personajes parlotean y en las cuales Campbell pone el piloto automático usando el plano-contraplano de manual. De acuerdo, podríamos defender al director diciendo que se ha decantado por una dirección sobria, en especial a la hora de mostrar violencia, lo cual es lo mejor de la cinta, pero en conjunto la película no parece poseer buen pulso.

Ya digo que las escenas que muestran actos violentos están bien ejecutadas, salvo un ligero desliz en el montaje todo se muestra de forma contundente. Ahora bien, lo que hace que el trabajo del director, y ya de paso de los guionistas, quede por los suelos, es la reiteración de visiones que tiene el protagonista de su hija pequeña y, especialmente, el final. No puedo creer que en una película que se toma en serio se elija un final tan propio del peor telefilm. De piedra me he quedado al verlo.

El guión corre a cargo de Andrew Bovell y, sobre todo, William Monahan, tan bien considerado después de ganar el Oscar por “The Departed”. Las virtudes del libreto debemos agradecérselas a la historia original escrita por Troy Kennedy Martin para la teleserie de 1985, mientras que Monahan se decanta por elaborar unos diálogo que contenga coletillas con gracia, pero sin tenerla. Debe ser complicado resumir en poco menos de dos horas una historia que se llevó a la pequeña pantalla en seis, pero creo que en ese aspecto, narrar la historia base, se ha conseguido. Está bien que se haya sido fiel al drama de denuncia, pero el producto prometía algo, garra, emoción, violencia, y en eso fracasa. Parece que al guionista le gustó tanto su trabajo en la premiada película de Scorsese que aquí la acaba de manera similar, por no decir que se plagia a sí mismo, claro que para certificarlo tendría que ver la serie británica y comprobar si también acaba así.

Mel Gibson vuelve a lucir rostro en la gran pantalla y a demostrar cómo han pasado los años por él. Personalmente me siento bastante defraudado con el trabajo del actor en la película, el cual se basa en poner siempre la misma cara, bien sea de sufrido padre o de policía vengativo. Es una pena que el libreto no llevara la historia por otros derroteros más en plan “Yo soy la Justicia”, habría sido un placer ver a Mel loco y sin freno haciendo pagar a los culpables. Tendremos que conformarnos con esa secuencia cercana al final. Aunque pronto volverá como protagonista de otra película, esta vez a las órdenes de su amiga Jodie Foster, prefiero que Gibson siga dedicándose a su trabajo tras la cámara y pronto nos regalé otro gran film cómo director, se dice que esta vez será de vikingos con DiCaprio. Ray Winstone da vida al enigmático Jedburgh, un misterioso hombre que trabaja para el Gobierno. Winstone sustituye al inicialmente previsto Robert De Niro, que abandonó el proyecto debido a diferencias creativas. Danny Huston es Bennet, Presidente de la empresa para la que trabajaba la hija de Craven. Bojana Novakovic es Emma, la hija de Tom y razón por la cual empieza todo.

“Edge of Darkness” es un thriller que muestra, una vez más, lo que esconden las grandes empresas y cómo el Gobierno las protege y financia. Quién crea que es una historia de venganza con acción a raudales que lo olvide.

Lo Mejor: Las (escasas) escenas de acción, solventes.

Lo Peor: Carece de garra. El final.

Once upon a time in the West, de Sergio Leone

13 febrero, 2010

Tras la proyección de “El bueno, el feo y el malo” en Roma, Bernardo Bertolucci fue presentado a Sergio Leone de manos de Dario Argento. La conversación que mantuvieron tras la tercera entrega del hombre sin nombre desembocó en un nuevo proyecto que tenía en mente el celebre director de spaghetti western, llegando a acordar con ambos la escritura del mismo.
Lo cierto es que Leone tenía pensado realizar antes “Once upon a time in America” pero la productora Paramount le pidió primero un western debido al enorme éxito que habían tenido los anteriores realizados por él y fue por ello por lo que decidió dar vida a la historia ideada junto a Argento y Bertolucci.

“El ritmo de la película pretendía crear la sensación de los últimos jadeos que da una persona justo antes de morir. “Once upon a time in the west” era, de principio a fin, una danza de muerte.”
Sergio Leone

Nos encontramos ante el que posiblemente sea el proyecto más ambicioso dentro de la historia del western. Tras la Trilogía del Dólar, en donde existía cierto tono cómico, Leone concibió su nueva cinta como un western de factura clásica que contenía todos los elementos del género perfectamente cohesionados.
“Once upon a time in the West” es, como bien deja entender su título, un cuento que nos narra el fin de una Era, la del salvaje oeste. Nos encontramos ante una película que nos narra la llegada del ferrocarril, sinónimo de modernidad y progreso, a los parajes desérticos del oeste inundado por bandoleros, hombres que ven cómo su estilo de vida tiene los días contados.

Con este trasfondo se nos narrará la historia de cuatro personajes, perfectamente presentados y definidos por el director, que se relacionarán entre sí.
Jill: Recién llegada al Oeste de Nueva Orleáns para compartir vida con McBain, un granjero que vive con sus tres hijos. Cuando llega a su nuevo hogar descubre que la que iba a convertirse en su familia ha sido asesinada, convirtiéndola en heredera de las tierras que el granjero poseía, pues se casaron en secreto cuando se conocieron. Aunque en principio decide marcharse pronto descubrirá que debe quedarse para guardar el que ya es su hogar, sobre todo cuando descubre la importancia que tienen las tierras y la verdadera riqueza que esconden. Jill representa la llegada de nuevos tiempos al igual que el ferrocarril, no en vano Leone la presenta bajándose de él. Es el personaje esperanzador del relato, el que quiere redimirse mediante una nueva vida.

Frank: Despiadado, frió, cruel, ambicioso. Es el villano de la historia, un hombre que no teme a nadie salvo a los muertos, razón por la cual no mata a Harmónica cuando lo conoce, pues ve en él a los fantasmas del pasado. Frank intentará amoldarse a los nuevos tiempos aprendiendo de manos de Morton, un empresario que busca apropiarse de la tierra McBain. La relación entre ambos será de mera conveniencia, pues Frank ve en Morton una mente inteligente, representativa de los nuevos tiempos en que el dinero se ha convertido en un arma más poderosa que la pistola, pero que apenas puede sostenerse en pie debido a una enfermedad. Siempre que Frank aparece en pantalla lo hace de forma amenazante, sublevando a quien tenga delante hasta que llegue el duelo final en que tendrá que enfrentarse con los muertos que carga sobre los hombros.
Cheyenne: Bandolero recién fugado que lidera al grupo de compinches que viste mantos amarillentos. Representa el amor a la vida del oeste descubriéndose como un gran hombre de acción que no esconde su sentido del humor en ningún momento. Sin embargo, Cheyenne acaba resultando una figura dramática, pues tras su alegría esconde una melancolía al echar de menos a los viejos tiempos que ya se han ido. Con Jill establecerá una entrañable amistad mientras que a Harmónica lo define como alguien que tiene algo que ver con la muerte.
Harmónica: Su nombre se debe al instrumento que toca, con lo cual no sabemos realmente cómo se llama. Harmónica representa la venganza, la muerte que no cesa hasta alcanzar su objetivo, personificado en Frank. Silencioso, rápido con el revolver, aparece siempre precedido por la melodía que entona.

Sergio Leone siempre se caracterizó por crear secuencias desarrolladas al detalle, en especial en los duelos. Con “Once upon a time in the West” el director italiano elevó al cubo su estilo ofreciéndonos una sucesión de grandes secuencias que funcionan perfectamente de manera conjunta como por sí solas y que demuestran cómo se puede jugar a la perfección con el ritmo y el sonido utilizando de manera excelente el formato panorámico. Entre las que forman la película destaco cuatro.

El principio: Antológico. Es de los mejores inicios de la Historia del Cine. Una pequeña estación de tren. Tres hombres llegan y la toman. Cada uno se sitúa en un punto a la espera del tren. El tiempo está medido a la perfección mediante los tres personajes. Uno de ellos se sentará junto a la vía haciendo crujir los huesos de los dedos de sus manos, Otro se sentará en el rellano de la estación y se las verá con una mosca, a la cual acabará atrapando dentro de su revolver. Me parece magnifico el momento en que el personaje se acerca a la oreja la pistola y escucha aletear dentro de ella a la mosca, esperando que cese el sonido que anuncie su muerte. Por último tenemos al que aguarda en pie bajo una gotera y que termina bebiéndose todo el agua que ha recibido su sombrero hasta la llegada del tren. Cuando el esperado tren llega los hombres aguardan. No baja nadie. El tren vuelve a ponerse en marcha. Los hombres parecen marcharse pero un sonido los detiene, una harmónica. Se nos presenta Harmónica de la mejor manera posible, demostrando su valía con el revolver frente a tres hombres. El girar del molino, la mosca, el crujir de los dedos, la gota de agua cayendo, el tren, la harmónica, los disparos son los sonidos que marcan el ritmo de la secuencia.

La matanza en el rancho McBain: Iniciada como una escena costumbrista donde vemos los preparativos que hacen el padre junto a sus hijos para la llegada de Jill hasta que el sonido nos alerta. El sonido de los animales cesa anunciando que algo no va bien, sin embargo la familia intenta mantener la calma y seguir como si fuera normal. McBain se dirige al pozo cuando de nuevo cesa todo sonido. De pronto las aves echan a volar y un disparo rompe la calma. McBain observa hacia su granja y ve caer muerta a su hija. De nuevo disparos que ponen fin a su existencia. El más pequeño de la familia sale a ver qué ha pasado y, junto a su terrorífica sorpresa, entra por primera vez la partitura de Morricone acompañando a los bandoleros que salen de entre la maleza. Un hombre se para frente al niño y lo observa. Uno de los suyos dice lo llama por nombre y eso lo lleva a matar al niño. La secuencia resulta impactante y demuestra, de nuevo, cómo el sonido es tan importante para llevar a cabo la historia.

El rescate en el tren: Harmónica está preso en el tren de Morton. Frank ha pedido que no se le dañe hasta que regrese de ocuparse de Jill. El que ha llevado a Harmónica a Frank cae muerto después de descubrir bajo el tren a Cheyenne escondido. Morton y sus secuaces rodean a Harmónica. Pronto Cheyenne entra en acción, primero a través de los cristales, subido sobre el vagón, después dentro de él. Finalmente eliminará al último pistolero con un efecto sorpresa, pero antes jugará con él paseándolo por el vagón. El sonido de los pasos de Cheyenne sobre el vagón aportan intriga a la secuencia. Finalmente Cheyenne liberará al detenido. En especial me gusta cómo la secuencia posee la intriga de no saber muy bien por donde va a salir Cheyenne ni de qué forma.

El duelo final: Si hablamos de Leone tenemos que hablar de sus duelos. En esta ocasión rememora el duelo de “La muerte tenía un precio” en donde el Coronel descubre la razón por la cual quiere darle muerte a Indio. Frank va a zanjar su asunto con Harmónica y descubrir de una vez quién es. Los dos se apartan a un lugar solitario y se sitúan uno frente a otro. Frank intentará buscar la posición que mejor le venga para disparar. Harmónica se acercará y se detendrá a unos pasos de él. A medida que se acerca el momento Harmónica recuerda al hombre que lo obligó a portar una Harmónica y la razón por la cual se la puso en la boca. Una vez rememorada la razón que lo mueve desenfundan. Los disparos alertan a Jill, que acompañada de Cheyenne no tiene nada que hacer más que esperar. Harmónica se acerca a Frank, que empieza a perder la vida, y le pone su harmónica en la boca. La Muerte se ha cobrado su deuda.

Son cuatro ejemplos, sin embargo la cinta posee mucho más, como la presentación de Cheyenne en la cantina, el viaje de Jill por lo grandes paisajes rocosos o la angustia de la mujer por encontrar algo de valor en la casa que le ha dejado su difunto esposo. Todo ello realizado con un nivel de detalle impresionante.
Con la película Leone quería homenajear al western americano por todo lo alto. Como anteriormente he citado, en la cinta se dan cita todo los tópicos del género. La llegada del ferrocarril, el hombre que busca venganza, la mujer que se descubre como empresaria o el villano que viste de negro. Todo ello se da lugar enmarcándolo en grandes paisajes que rememoran las cintas de John Ford o Anthony Mann. También hay lugar para mostrar detalles propios de su filmografía, como el uso del primerísimo primer plano de los personajes o el personaje del hombre sin nombre, esta vez personificado por Harmónica, personaje que debía haber interpretado Clint Eastwood pero que rehusó.

El guión fue escrito finalmente por el propio Leone y Sergio Donati. Bertolucci y Argento tan sólo vieron sus nombres asociados a la historia. Se dice que el guión no ocupaba más que veinte páginas, lo cual no es de extrañar viendo las breves líneas de diálogos que posee.
El nivel técnico es impecable, de nuevo los escenarios se realizaron en gran medida en Andalucía, concretamente en Granada. Mención especial para la fotografía y la Banda Sonora.
Tonino Delli Colli fotografío la película de manera excepcional, destacando todo detalle con un uso de la luz excelente. El panorámico está utilizado de manera perfecta, sin desperdiciar en ningún momento un plano. El resultado es como un gran cuadro que no te cansas de ver.
Ennio Morricone firmó una de sus obras maestras creando la música antes de que la película estuviera finalizada. La composición esta creada a partir de los cuatro personajes principales y sobre ellos la desarrolla. Sería impensable imaginar otra música con las imágenes que la película nos muestra.

El reparto lo forman la bellísima Claudia Cardinale como Jill, representación de belleza y caracter. Henry Fonda es Frank, Leone lo escogió porque quería ver al actor en un papel malvado, algo que bordó. Jasón Robards es Cheyenne. Robards otorga al personaje humanidad y humor. Charles Bronson es Harmónica. Su rostro hierático y étnico ayuda al personaje, uno de los mejores en la carrera del actor que acabaría convertido en justiciero de por vida. Gabriele Ferzetti es Morton, el cruel empresario que ve cómo su vida llega a su fin por culpa de una enfermedad. Los tres pistoleros del principio son Jack Elam, Al Muloch y Woody Strode aunque se dice que Leone quiso para esos personajes a Eastwood Lee Van Cleef y Eli Wallach.

“Once upon a time in the West” no resulto ser éxito en Estados Unidos, aunque si lo fue en parte de Europa. La productora decidió eliminar del metraje veinte minutos por considerarle excesivamente larga, afortunadamente con el tiempo se montó tal y como fue concebida demostrando cuán importante es el tempo. Nos encontramos prácticamente ante una película muda que podría funcionar perfectamente sin los diálogos que hay en ella.

Todo un homenaje al genero realizado con maestría por parte de Sergio Leone, que realizaría el mejor western de su filmografía, y su segunda mejor película.

Lo Mejor: Todo, pero por resaltar algo, la puesta en escena en que encajan a la perfección imagen y sonido.

Lo Peor: No lo sé.

Candilejas, de Charles Chaplin

7 febrero, 2010

A la luz de las candilejas la vejez da paso a la juventud entre el sonido de los aplausos, ignorantes de la vida de los artistas a los que aplauden, pobres infelices que pintan su rostro con una máscara de felicidad. Es la historia de una joven bailarina y un viejo payaso.

Con “El Gran Dictador” Chaplin puso punto y final a su carrera muda. La cinta que criticaba de forma satírica el nazismo no sentó bien a gran parte de su público. Tras la II Guerra Mundial, Chaplin sería investigado por el comité de actividades antiamericano de McCarthy lo cual lo llevó al exilio. Esa época coincidió con la realización de “Monsieur Verdoux” y , en especial, con “Candilejas”, ultima gran Obra Maestra del artista.

“Candilejas” no es una cinta más en la carrera de Charles Chaplin. En ella encontramos tintes de lo más autobiográficos a través de una hermosa historia de amor en la cual Chaplin da vida a Calvero, antiguo payaso de éxito que vive olvidado por el público ahogando sus penas en alcohol. Al llegar a su domicilio el viejo payaso salva la vida a una joven vecina que ha intentado suicidarse. Momentos después la muchacha despertará y narrará a su salvador la triste historia en que intentó triunfar por medio del ballet hasta que una enfermedad se lo impidió. Será entonces cuando la vitalidad de la vejez empuje al pesimismo juvenil a conseguir sus sueños luchando contra las barreras que se le presentan.

En esta maravillosa historia encontramos temas como la redención, el amor, el paso del tiempo o la vida del artista. Calvero y Thereza son dos artistas de generación y estilos diferentes, pero artistas al fin y al cabo, que no viven su mejor momento por diferentes razones. El payaso lleva mucho tiempo sin actuar y no recibe ofertas a pesar de haber sido el mejor del mundo, la joven era una excelente bailarina hasta que la visión de su hermana ejerciendo un deshonroso oficio la marcó impidiéndole bailar. Ambos personajes encontrarán la redención gracias al otro, Calvero ayudando a Thereza a confiar en sí misma y triunfar, y ella apoyándolo y quedándose a su lado, lo cual los lleva a vivir un historia de amor cargada de ternura y respeto.
Está claro que Calvero es el alter ego del propio Chaplin, para dejarlo más claro no hay más que observar los carteles y fotos que adornan el hogar del payaso, entre los que descubrimos que una de sus caracterizaciones famosas era como vagabundo. Con Calvero asistimos a lo que vivió el autor en el momento en que dejó de ser Charlot y el cine sonoro hizo aparición. Ya no hay aplausos ni la gente acude en masa a ver sus películas, su edad de oro ha concluido para dar paso a una edad moderna en la que no tiene cabida. Tal es la situación que vive el personaje que a la hora de volver a subirse a un escenario lo hace mediante un pseudónimo, para no manchar el nombre que se labró durante años.

“Candilejas” podría ser la películas más dramática de toda la carrera de Charles Chaplin, al menos en ella encontramos la interpretación más triste y melancólica del actor, quien consigue emocionarnos a través ya no solo de su talento como expresionista gestual sino de sus frases, tan maravillosas e imborrables como “El tiempo es un gran autor, siempre escribe el final perfecto”. El libreto está bien estructura describiendo la vida de los artistas y poseyendo diálogos de carácter aleccionador que levantan el espíritu a pesar de las adversidades.
Respecto a la dirección y puesta en escena hay que decir que vuelve a saber conjugar secuencias de alto dramatismo con situaciones cómicas, aunque éstas queden en segundo plano. Nunca podré olvidar el momento en que el payaso acaba de realizar su actuación y descubre el patio de butacas vacío, o cuando Thereza está a punto de salir a escena y sufre un shock que solo desaparece por una fuerte bofetada de Calvero dando paso al talento de la joven sobre el escenario. Son secuencias dramáticas encadenadas con actuaciones teatrales, imprescindibles para describir a los protagonistas y demostrar su valía en el escenario.

La secuencia final al completo es pura emoción, sin lugar a dudas, a parte de su calidad fílmica, “Candilejas” será recordada siempre por conseguir unir en escena a los dos genios cómicos del cine mudo. El gran final de la cinta no sería el mismo si no estuviera protagonizado por Charles Chaplin y Buster Keaton, quienes ofrecen una divertida, a la vez que nostálgica, representación muda. Además el final no solo sirve para poner fin a la historia que se nos narra sino que ante nuestros ojos dejamos de ver al personaje Calvero para ver al propio Chaplin, quien, ya sí, entierra su personaje de vagabundo, quien cae rendido en los brazos de la muerte entre bambalinas mientras ante él, en el escenario, su joven bailarina sigue encandilando al público. La vejez da paso a la juventud. El espectáculo continua, aunque ahora riamos menos.

Charles Chaplin vuelve a demostrar su gran talento musical con una composición hermosa, de las más recordadas de la Historia, adaptada por diversa variedad de músicos.
Entre el reparto que lo acompañan destaca, como siempre, la pareja femenina Claire Bloom dando vida a Thereza. El hijo de Chaplin, Sydney, es Neville, el compositor que ama a la chica. Buster Keaton acompaña al que fuera considerado su gran rival en la secuencia de cierre, todo un regalo para los amantes del cine.

“Candilejas” no fue bien recibida en Estados Unidos, y en muchos países ni siquiera se vio hasta pasados casi veinte años. En 1973, un año después de que Chaplin recibiera el Oscar honorífico, le fue concedido el Premio a Mejor Música por la composición para la película.

Melancólica, triste, con tintes autobiográficos. La última gran película del genio.

Lo Mejor: Todo.

Lo Peor: No está lo suficientemente reconocida.

Tiempos Modernos, de Charles Chaplin

5 febrero, 2010

Dos personajes pertenecientes a la clase obrera padecen las consecuencias de la Depresión. La falta de trabajo lleva a la desesperación, a cometer actos delictivos que en otras circunstancias no se llevarían a cabo. Se palpa en el ambiente general una inquietud social de miedo e incertidumbre.
Parece que estemos hablando de una cinta actual, pero no. Tras el estilo cómico con el que se nos narra “Tiempos Modernos” encontramos una cinta de contenido social que trata temas vigentes hoy día. Chaplin negaba tal característica social, siempre quiso ofrecer al público a través de su cine un escapismo con el que divertirse. Sin embargo el gran autor consiguió ir más allá a través de sus obras consiguiendo convertirlas en atemporales.

La película nos narra las desventuras de dos personajes. Por un lado el obrero, representado por Charlot, el cual trabaja en una fábrica apretando tornillos. Su trabajo monótono le causa una crisis nerviosa y debe ser internado. Al salir se involucra accidentalmente en una marcha comunista y es arrestado. En su estancia en prisión ayuda a impedir una fuga siendo tratado, a partir de ese momento, de forma cortés por el personal carcelario. Una triste noticia le será dada, es declarado libre, con lo cual deberá dejar su cómoda estancia entre rejas y salir a la calle a buscar trabajo, para lo cual recibe como ayuda una carta de recomendación. Desafortunadamente su demostrada torpeza en las labores hace que fracase en su reinserción laboral, decidiendo delinquir de nuevo para ser detenido y poder disfrutar de su celda. En su búsqueda de un delito tropezará con una joven que acaba de robar un pan, y con la cual hará amistad, emprendiendo juntos un camino en busca de la felicidad.
La chica es el otro personaje principal de la cinta. Al igual que Charlot pertenece a la clase baja, viviendo en casa con sus hermanas y su padre, el cual vuelve a casa con la triste noticia de que ha sido despedido. La joven buscará por todos los medios conseguir comida para su familia, pero pronto la tragedia llegará a su hogar, obligando a las autoridades a llevarse a sus hermanas y obligando a ella a huir e intentar sobrevivir.

Con esta película Chaplin critica, a través de la comedia, la mecanización de la industria o el trabajo en cadena y cómo ello conlleva la deshumanización del ser humano e hizo que las empresas prescindieran de mano de obra. La primera gran secuencia en la fábrica industrial demuestra cómo los obreros van hacía el trabajo como ovejas, en gran manada, para seguir las ordenes del Presidente (sinónimo de empresario) que busca más y más producción mientras se sienta cómodamente en su despacho a leer los periódicos. Memorables me resultan en esta secuencia dos momentos. El primero cuando un grupo de vendedores llegan para presentar su nuevo robot alimentador con el cual el obrero no deberá parar de trabajar para comer, algo que interesa mucho a los empresarios pues eso conlleva incremento de la producción. La demostración de la máquina se hace por medio de nuestro protagonista, quien , como conejillo de indias, vivirá los fallos y la poca eficacia de la máquina de forma cercana a la tortura. El segundo momento es la famosa escena en que Charlot se introduce en la máquina para poder realizar con efectividad su trabajo. El plano mítico en que el personaje se encuentra entre engranajes representa a la perfección cómo el ser humano se ha convertido en una pieza más dentro de esa maquinaria. Toda una primera secuencia con tintes futuristas gracias a la dirección artística que demuestra la fábrica y que recuerda a “Metropolis” de Fritz Lang.

No hay ninguna duda de que con “Tiempos Modernos” Chaplin dio un gran paso en su carrera. La manera en que encadena situaciones cómicas con momentos de gran dramatismo ha creado escuela, pero además encontramos aquí planos con cierto simbolismo, por ejemplo el primer plano del reloj, que representa el paso del tiempo y cómo la sociedad va evolucionando a pasos agigantados, para mejor o para peor, según se mire.
Como es habitual en el cine del autor existe una relación romántica entre los dos personajes, ambos soñadores que ansían una vida mejor representada por un hogar estable. Si bien por separado el vagabundo Charlot protagoniza momentos cómicos y la chica las situaciones dramáticas, una vez juntos predominará la diversión y la esperanza que él le ofrece a ella. Entre las situaciones más memorables encontramos la forma en que el vagabundo adquiere leche en su sueño, el baile de patines en el centro comercial, su amanecer entre varias prendas de ropa, los problemas que debe resolver por conseguir servir a un cliente un pollo o el momento en que Charlot canta, y esto nos lleva a una de las características históricas dentro del cine, pues por primera vez Charlot hablaba mediante una canción que mezclaba el francés y el italiano. Aunque muchos defiendan que fue en “El Gran Dictador” se escuchó a Chaplin hablar en “Tiempos Modernos”, ya que el genio utilizó su voz en la pista de sonido. Otra característica de índole histórico es que ésta fue la última película con Charlot como personaje, aunque Chaplin siguiera rememorandolo por medio de otros similares posteriormente.
A pesar de tratar temas como el paro, la huelga, o la deshumanización de la persona por medio de la revolución industrial el final posee un aroma esperanzador acorde con el que quiere transmitir Charlot a la joven protagonista, remarcado gracias a la excelente música que entona la canción “Smile” justo cuando él le dice que sonría. Un final precioso camino al amanecer, camino a la esperanza.

Para la composición musical Chaplin contó con la colaboración de Alfred Newman como conductor. Como siempre la música es un eslabón primordial para las películas mudas, pues ayudan a la imagen a transmitir mucho más, en el caso de Chaplin demuestra, además, su gran capacidad artística al ofrecer piezas musicales aún hoy inmortales, de hecho el tema “Smile” es todo un clásico que enamoró a artistas de la talla de Michael Jackson.
Entre los actores que aparecen merece mención Paulette Godard, compañera idónea de Chaplin, con el que se casó en secreto y participó en otra de las película maestras del director, “El Gran Dictador”.

“Tiempos Modernos” es una Obra Maestra, un título imprescindible que todo el mundo debe ver y merece conocer. Una muestra más de ese genio llamado Charles Chaplin.

Lo Mejor: Todo.

Lo Peor: No fue justamente valorada.

Nominaciones Oscars´09

2 febrero, 2010

Un año más los Oscars llegan, y este año con la novedad de nominar a diez películas para la categoría de “Mejor Película”, entre las cuales sorprende ver al drama protagonizado por Sandra Bullock (también nominada como actriz). Entre las favoritas tenemos a “Avatar” y “The Hurt Locker” con 9 nominaciones o “Inglorious Basterds” con 8. La Joya animada “Up” ha conseguido 5 nominaciones, entre ellas el de Mejor Película, convirtiéndose así en el primer film animado nominado a tal categoría desde “La Bella y la Bestia”. Destacar también la nominación al corto de animación “La dama y la muerte”, realizado por la empresa granadina Kandor Moon.
A continuación os dejo la lista de nominados y remarcadas en azul, a pesar de no haber visto todas las cintas, la que me gustaría que ganara.

MEJOR PELÍCULA
“Avatar”
“The blind side”
“District 9″
“An education”
“The hurt locker”
“Inglourious basterds”
“Precious”
“A serious man”
“Up”
“Up in the air”

MEJOR DIRECTOR
Kathryn Bigelow “The hurt locker”
James Cameron “Avatar”
Lee Daniels “Precious”
Jason Reitman “Up in the air”
Quentin Tarantino “Inglourious basterds”

MEJOR ACTOR PROTAGONISTA
Jeff Bridges “Crazy heart”
George Clooney “Up in the air”
Colin Firth “A single man”
Morgan Freeman “Invictus”
Jeremy Renner “The hurt locker”

MEJOR ACTRIZ PROTAGONISTA
Sandra Bullock “The blind side”
Helen Mirren “The last station”
Carey Mulligan “An education”
Gabourey Sidibe “Precious”
Meryl Streep “Julie & Julia”

MEJOR ACTOR SECUNDARIO
Matt Damon “Invictus”
Woody Harrelson “The messenger”
Christopher Plummer “The last station”
Stanley Tucci “The lovely bones”
Christopher Waltz “Inglourious basterds”

MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA
Penélope Cruz “Nine”
Vera Farmiga “Up in the air”
Maggie Gyllenhaal “Crazy heart”
Anna Kendrick “Up in the air”
Mo´nique “Precious”

MEJOR DIRECCIÓN ARTÍSTICA
“Avatar”
“The imaginarium of Doctor Parnassus”
“Nine”
“Sherlock Holmes”
“The young victoria”

MEJOR FOTOGRAFÍA
“Avatar”
“Harry Potter and the Half-Blood Price”
“The white ribbon”
“The hurt locker”
“Inglourious basterds”

MEJOR VESTUARIO
“Bright star”
“Coco Before Chanel”
“The imaginarium of Doctor Parnassus”
“Nine”
“The young victoria”

MEJOR MONTAJE
“Avatar”
“District 9″
“The hurt locker”
“Inglourious basterds”
“Precious”

MEJOR GUIÓN ORIGINAL
“The hurt locker”
“Inglourious basterds”
“The messenger”
“A serious man”
“Up”

MEJO GUIÓN ADAPTADO
“Up in the air”
“Precious”
“An education”
“In the loop”
“District 9″

MEJOR MAQUILLAJE
“Il divo”
“Star Trek”
“The young victoria”

MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN
“The secret of kells”
“Coraline”
“Fantastic Mr. Fox”
“The princess and the frog”
“Up”

MEJOR PELÍCULA DE HABLA NO INGLESA
“El secreto de sus ojos” (Argentina)
“A prophet” (Francia)
“The white ribbon” (Alemania)
“Ajami” (Israel)
“La teta asustada” (Perú)

MEJOR BANDA SONORA
“Avatar” de James Horner
“Fantastic Mr. Fox” de Alexadre Desplat
“The hurt locker” de Marco Beltrami
“Sherlock Holmes” de Hans Zimmer
“Up” de Michael Giacchino

MEJOR CANCIÓN
“Almost there” THE PRINCESS AND THE FROG
“Down in New Orleans” THE PRINCESS AND THE FROG
“Take it all” NINE
“The weary kind” A CRAZY HEART
“París 36″ LOIN DE PANAME

MEJORES EFECTOS VISUALES
“Avatar”
“Star Trek”
“District 9″

MEJOR SONIDO
“Avatar”
“Star Trek”
“The hurt locker”
“Inglourious Basterds”
“Transformers 2: Revenge of the fallen”

MEJOR MONTAJE DE SONIDO
“Avatar”
“The hurt locker”
“Inglourious basterds”
“Star Trek”
“Up”

MEJOR PELÍCULA DOCUMENTAL
“The Cove”
“Burma VJ”
“Food Inc.”
“The most dangerous man in America: Daniels Elsberg and the Pentagon Papers”
“Which way home”

MEJOR CORTO ANIMADO
“French roast”
“La dama y la muerte”
“Logorama”
“A matter of loaf and death”
“Granny O´Grimm´sleeping beauty”

MEJOR CORTOMETRAJE
“The door”
“Instead of Abracadabra”
“Kavi”
“Miracle fish”
“The new tenants”

El 7 de Marzo se entregan los Premios.


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