Archivo de 29 junio 2010

Frases de Cine

29 junio, 2010

“He cruzado océanos de tiempo para encontrarte.”

Drácula (Gary Oldman) en “Drácula de Bram Stoker” (1992)

Watchmen, de Zack Snyder

25 junio, 2010

12 de Octubre de 1985. Un hombre ha sido lanzado desde su piso, atravesando la ventana e impactando en el suelo, dejándolo lleno de sangre. Se trata de Edward Blake, un hombre que trabajaba para el Gobierno. También era un antiguo justiciero conocido como el Comediante, cuya muerte pone alerta a sus compañeros, ahora retirados.

El comic creado por Alan Moore y dibujado por Dave Gibbons es, con todas las de la Ley, unas de las piezas primordiales dentro del Noveno Arte, una relectura del género de superhéroes en que se critica la ambiciosa supremacía norteamericana en unos años 80 alternativos donde los Estados Unidos han ganado Vietnam y el Presidente Nixon gobierna por tercera vez. La amenaza de un ataque nuclear que dé inicio a la Tercera Guerra Mundial es otro de los problemas que afronta el relato.
La posibilidad de llevar a la gran pantalla la obra de Moore ha sido tanteada varias veces por Hollywood desde los 80, en que el comic apareció. Terry Gilliam, Darren Aronofsky o Paul Greengrass estuvieron a punto de llevarla a cabo sin éxito. Finalmente fue Zack Snyder, quien se ganó la confianza de Warner y Paramount para realizar la adaptación tras el éxito de “300”. Los problemas del film no sucedieron durante el rodaje, todo fue bien y el director ofrecía videos por internet en que mostraba cómo estaba respetando al detalle la venerada obra gráfica. Fue a finales del año 2008 cuando el peligro acechaba el estreno de “Watchmen”, la Fox presentaba una demanda debido a que ella tenía los derechos del comic. Tras varias visitas a los tribunales y reuniones entre las productoras implicada se llegó a un acuerdo por el que el estreno del film no peligraba, posibilitando así verlo a partir del 6 de Marzo de 2009.

Resulta difícil enfrentarse a una película cómo “Watchmen”. En contra de lo que los anuncios promocionan no se trata de una nueva “X-Men” ni de una película de superhéroes en donde prime la acción, por lo cual la mayoría del público que no conozca la obra literaria quedará decepcionado. Sin embargo, para aquellos que conocemos el comic descubriremos que lo han seguido a rajatabla, utilizándolo casi como un storyboard. Sinceramente creo que debemos aplaudir a Snyder por haber conseguido esforzarse y no distanciarse de la obra. Aunque queden cabos sueltos la esencia de la historia sigue ahí, y eso es lo importante. Como lector del comic creo que se ha hecho una adaptación más que estimable, lo mejor posible me atrevería a decir, en que las viñetas han cobrado vida. Desgraciadamente esa extrema fidelidad hace que posea defectos dentro del ámbito cinematográfico, consiguiendo una obra imperfecta.

“Watchmen” alberga una densa trama de carácter pesimista en donde se muestra el miedo que tienen las personas ante un posible desastre nuclear que ponga fin al mundo y las razones que llevan a los diferentes personajes ha disfrazarse para combatir el mal, todo ello poniendo de manifiesto la cara más terrorífica de la naturaleza humana, verdadera causante de los males que han dominado al mundo a lo largo de su historia.

Para conseguir un bien mayor hay que hacer un mal menor. Ahí encontramos la base de la película. Tanto la existencia de Laurie Júpiter (Espectro de Seda II) como la finalidad del plan maestro del villano surgen de actos inhumanos. Laurie nació de la unión de su madre con una de las personas más crueles del grupo de Minutemen, sin embargo, como le dice Maniatan a la chica en Marte, de esa crueldad y maldad consiguió nacer algo tan noble como ella.
El plan del villano es enfermizo al querer destruir grandes ciudades a lo largo del globo para conseguir así que todas las naciones se unan en una sola, consiguiendo un mundo utópico en donde no existan rivalidades y donde los seres humanos se sientan seguros. El sueño del personaje es conseguir lo que otros antes que él, en concreto Alejandro Magno, no llegaron a lograr, pero a un precio muy alto, ya que debe ocultar al mundo la verdad.

La película transmite bastante bien ese tema, pero deja otros bastante olvidados como la razón por la que los protagonistas decidieron combatir el mal poniéndose un disfraz, siguiendo la labor de los primeros justicieros conocidos como Minutemen y el porqué dejaron de existir (la Ley Keene se menciona pero nunca se llega a explicar cómo fue). Parece que el cariño a los protagonistas queda reflejado en un 50%. Me explico. Hay seis personajes que forman al grupo conocido como Watchmen, sin embargo solo tres de ellos poseen el suficiente carisma en pantalla para ser recordados, mientras los tres restantes quedan bastante desdibujados, o incluso ridículos.

El Comediante, Roschard y el Dr. Manhattan se muestran con total fidelidad al comic, teniendo sus minutos de gloria en donde se nos explique la psicología de cada uno de ellos. El Comediante es el personaje trágico, un maldito fascista que se muestra en el fin de su vida como un ser infeliz que descubre el plan del villano sin posibilidad de detenerlo. El mundo es una maldita broma pesada, por eso siempre hay que afrontar los golpes con una sonrisa. Roschard es el idealista, el justiciero que no duda en utilizar todos los medios que estén a su alcance por limpiar la escoria humana que camina por las calles. Podríamos decir que posee más de un punto en común con Travis Bickle, uno de los sociopatas más famosos del Cine. El Dr. Manhattan es el superhombre de la historia, la personificación del átomo, un hombre que tuvo un accidente y se convirtió en el arma humana de USA para frenar a sus enemigos. El ser azul piensa en termino cuánticos dejando claro la poca importancia que tiene el ser humano en el funcionamiento del Universo. Manhattan tiene una nula creencia en el hombre y sus posibilidades, aún así acabará volviendo a tener fé gracias al corazón humano que le queda.
En contra tenemos a Búho Nocturno, Espectro de Seda II y Ozymandias. Al contrario que sus compañeros, estos tres personajes resultan erróneos en su interpretación fílmica, o tal vez sea por la lección de los actores que les dan vida. Ozymandias, el hombre más listo del mundo, merecía tener más fuerza y presencia escénica para entender el porqué de sus actos. Búho Nocturno y Espectro de Seda II se parecen mucho a sus homónimos de papel, pero protagonizan escenas más propias de comedia, y eso no ayuda en un film como éste. En especial me parece vergonzosa hasta el extremo el momento en que los dos personajes consiguen hacer el amor a bordo de Archie a ritmo de Leonard Cohen.

Zack Snyder realiza un film verdaderamente impecable a nivel visual. Podremos achacarle muchas cosas a la cinta, pero a nivel estético ninguna. La fidelidad artística al comic es extrema, y eso ya hace que merezca la pena ver la película.
El director narra la película más contenido de lo que parecía en un principio, con planos sacados literalmente de las viñetas, y con el travelling de alejamiento como principal recurso para narrar y ponernos en situación, lo cual está muy bien porque honra al comic cuyos capítulos siempre comienzan con un plano detalle que acaba en un plano general.
En contra tenemos que achacarle al director sus manierismos por la cámara lenta y el ralentí a la hora de representar las peleas, aunque el no cortarse mostrando toda la sangre que pueda equilibra la balanza. También me choca que los personajes protagonistas posean una fuerza tan sobrehumana, cuando, salvo Manhattan, en realidad son personas de carne y hueso disfrazadas que saben luchar y poseen artilugios.
El citado travelling de alejamiento tiene especial protagonismo en los título de crédito, sencillamente impresionantes. Viñetas vivientes que nos ponen en situación y no muestran esa realidad alternativa en la que existen héroes disfrazados a ritmo de Bob Dylan y su “The Times they are a-changin”.

El guión corre a cargo de David Hayter y Alex Tse, salvando la difícil labor de trasladar al cine una obra tan compleja y extensa que hubiera funcionado de maravilla como serie de televisión. Como viene siendo habitual ultimamente, cuando se quiere ser altamente fidedigno a una obra gráfica, la voz en off, en este caso la de  Roschard, es usada constantemente, aunque no queda tan mal como pudiera parecer en principio y no llega al extremo agotador de “300″. Citar que tan solo aparece acreditado Dave Gibbons en los créditos, pues Alan Moore no quiere saber nada de adaptaciones cinematográficas sobre sus obras.
Los efectos especiales están muy trabajados, siendo el Dr. Manhattan la mayor atracción, y no solo porque hayan tenido el valor (y la fidelidad) de que aparezca completamente desnudo. En contra el maquillaje no está muy trabajado, si no observen a Nixon. Hay máscaras que se parecen más al ExPresidente de USA.

La BSO está compuesta por el habitual del director, Tyler Bates, quien crea una composición bastante reivindicable, con puntuales acordes heroicos y cercana al trabajo de Vangelis para Blade Runner en algunos fragmentos. Desgraciadamente la labor de Bates en el film queda muy secundaria frente al cúmulo de canciones utilizadas. Temas de Dylan, Janis Jolpin, Simon y Garfunkell, Jimi Hendrix o el citado Leonard Cohen acompañan a las imágenes, aunque el resultado no sea todo lo satisfactorio que se pretendía.

El reparto cuenta con Billy Crudup como Dr. Manhattan. El actor, como era de esperar, visitó durante el rodaje un traje azul que luego sería tratado infograficamente para convertirlo en el ser azul. Jackie Earle Haley es Roschard. Aunque aparezca el 80% tras la famosa máscara Haley hace un gran trabajo de voz y expresión corporal. Patrick Wilson es Búho Nocturno, el justiciero algo reprimido sexualmente. El actor no está mal del todo, pero su personaje parece más una parodia. Malin Akerman es Espectro de Seda II, la bella joven del grupo. Akerman se encuentra bastante por debajo de lo que el personaje exigía, resultando ser más niña que mujer. Matthew Goode está muy justito como Ozymandias, el hombre más listo del mundo, egocéntrico que sueña otorgar al mundo la paz. Jeffrey Dean Morgan está estupendo como el Comediante, para un servidor el personaje mejor interpretado de la cinta. Carla Gugino es Espectro de Seda I, ahora convertida en una vieja hinchada y borracha.

La película no tuvo el éxito que parecía conseguir sin problemas vista la expectación que se armó por internet, aún así Snyder luchó por hacer llegar al público la versión integra del film, editando en Blu-Ray el montaje de cerca de 4 horas, en que había más metraje, entre el que tenemos la muerte de Hollis Mason o más protagonismo por parte del kiosquero y el muchacho que lee “Los Relatos del Navío Negro”, el cual también está insertado en dicho montaje.

Sin llegar a ser una Obra Maestra, ni tampoco una mala película, “Watchmen” ofrece dos horas y media de espectáculo con una trama densa, fidedigna al comic que adapta, obteniendo como resultado un film digno de verse.

Lo Mejor: Es un espectáculo visual. La fidelidad al comic. Los títulos de crédito. Roschard. El Comediante.

Lo Peor: La, ridícula, escena sexual de Búho Nocturno con Espectro de Seda II. Los excesivos manierismos del director.

The Godfather Family Album

23 junio, 2010

La editorial Taschen es famosa por editar libros en donde el contenido principal es el material gráfico.
A finales de 2008 Taschen publicó en una tirada limitada de 1000 ejemplares el libro “The Godfather Family Album” a un precio “elitista” de 1250 €, además de otras dos ediciones especiales firmadas por el fotógrafo Steve Shapiro que hacían aún más complicada su adquisición para un ciudadano de a pie por poseer un precio de 2500 €. Ni que decir tiene que un servidor, como fan declarado de “El Padrino” que es, lo pasaba mal cada vez que entraba en la página web de la editorial y observaba la portada del libro en cuestión, acabando por los suelos al comprobar el elevado precio que costaba adquirirla.
Ahora, año y medio después, Taschen publica el libro editado por Paul Duncan a un precio asequible para el más común de los mortales, y puedo decir que ¡¡¡ ya es mío !!!

La obra es una maravilla que consta de unas 420 páginas llenas de fotografías realizadas por Steve Shapiro sobre la obra cinematográfica de Coppola. En total encontramos cerca de 400 imágenes, la mayoría de ellas inéditas y en gran calidad, que nos acercan el mundo de “El Padrino” en todo su esplendor. Coppola dando ordenes, Brando preparándose para actuar o en sesión de maquillaje, Pacino jugando al ajedrez o en la piscina en su tiempo de descanso durante los rodajes, Diane Keaton y James Cann gastándose bromas, Duvall y Brando preparando una escena, De Niro disfrutando con Coppola una copita de vino.
El libro se distribuye en tres partes, cada una por film, y posee una introducción del propio Shapiro. Además contiene diferentes textos pertenecientes a entrevistas de le época en que se rodaron las películas. La única pega para el consumidor español es que los textos no han sido traducidos a nuestro idioma, sino que solo lo han sido al alemán y francés, encontrando en las últimas 100 páginas los anexos de los textos traducidos en tales idiomas. Aún así eso no impide disfrutar de una obra imprescindible para todo amante del Séptimo Arte.

“The Godfather Family Album” es un libro imprescindible para los amantes de la obra de Coppola y Puzo. Una oferta que no se puede rechazar.

Actrices: Ellen Page

21 junio, 2010

En 2006 me acerqué a un cine de Barcelona junto a mi buen amigo Javi para ver una película que había triunfado en el último Festival de Sitges. La cinta tenía como protagonista a una niña que simulaba ser una caperucita roja moderna para acabar resultando una loba feroz que ejecuta su propia, y escalofriante, justicia. La película era “Hard Candy” y su joven protagonista, a seguir visto su excelente trabajo, Ellen Page.

La joven actriz, nacida en 1987, ya había participado en varias series y películas de Televisión, hasta que en 2004 participara en la cinta “Wilby Wonderful”. Claro que no sería hasta 2005 cuando la carrera cinematográfica de la joven se dispararía. Además de protagonizar a la edad de 17 años la cinta de David Slade, protagonizó “Mouth to Mouth”, por la que recibió también muy buenas criticas. Y en el mencionado 2006 llegó su primera superproducción, “X-Men: The Last Stand”, en donde daba vida a Kitty Pryde/Gatasombra, claro que, como les pasa al 80% de personajes de la cinta, su participación queda muy secundaria y desdibujada.
En 2007 vuelve a demostrar su capacidad interpretativa en el desgarrador, y terrorífico, drama “An American Crime”, en donde protagoniza un duelo interpretativo con Catherine Keener. Sin embargo la película que la catapultaría y haría de ella una chica de portada sería el segundo largometraje de Jason Reitman, “Juno”, en donde da vida a una chica de instituto con gran personalidad que se queda embarazada por accidente y decide dar a su bebé en adopción. Page realiza un memorable interpretación, su aspecto de quinceañera la ayudó recibiendo los parabienes de la crítica y multitud de galardones, siendo nominada para el Oscar y el Globo de Oro.

Parecía que la chica daría un salto de gigante y tendría más presencia en las carteleras, pero no fue así. Tras la cinta de Reitman participó en cintas pequeñas como “The Stone Angel” y “Smart People”, donde se codeaba, como de costumbre, con actores de primera fila. En 2009 sería la elegida por Drew Barrymore para protagonizar su primera película como directora, “Whip It”, en donde la actriz da vida a un jugadora de roller derby. La película tuvo unas críticas muy favorables, y tras ella Page se embarcó en “Peacock”, otra historia escalofriante ambientada en un pequeño pueblo, con un gran reparto.
Christopher Nolan la reclutó para participar en su megaproyecto internacional “Inception”, de la que se espera mucho y en la que Page tiene la oportunidad de volver a situarse en primera fila. Esperemos que así sea, por el momento la actriz acaba de rodar “Super” y se encuentra en fase de rodaje del telefilm “Tilda”.

Ellen Page, una actriz a seguir. Esperemos que se deje caer más por nuestras carteleras.

Series: Urgencias

19 junio, 2010

Creada en 1994 por Michael Crichton, “Urgencias” narra el día a día en el Hospital Universitario County General de Chicago, en donde los doctores y enfermeras deben luchar contra las enfermedades que padecen los pacientes y lidiar con sus problemas personales.

“Urgencias” es, para mi gusto, la serie de médicos por excelencia, en donde se nos muestra la escala jerárquica que componen los miembros del centro (del adjunto al estudiante) y los problemas con el sistema de administración del mismo. La serie mezcla el drama más humano y crudo con situaciones cómicas cercanas al surrealismo algunas veces.
Aunque puede parecer algo monótona en cada episodio, el 80% se desarrolla en la sección que da título a la serie, lo cierto es que consigue enganchar gracias a sus personajes. En especial destaco la relación que se establece entre Benton y Carter, maestro y discípulo que se acaban teniendo simpatía mutua por muchas peleas que tengan, además uno de los episodios más emocionantes tiene lugar en la 6ª temporada, en el día de San Valentín, y en él Benton lucha contra la muerte por salvar al que fue su pupilo.
El mayor fallo de la serie puede ser su larga duración (15 años) y el relevo en los personajes. Quizás esto empezó a suceder de forma notoria cuando se marchó George Clooney (Doug Ross) en la 5ª temporada para dedicarse por completo al cine, siendo sustituido por el croata Goran Visnjic, pero fue a partir de la 7ª y 8ª cuando se sucedieron más bajas (Carol Hathaway, Mark Greene y Peter Benton). En la última temporada hay un episodio especial en que vuelven a aparecer todos los personajes clásicos.
“Urgencias” fue una pionera en televisión ya que se rodaron todos los episodios en formato panorámico 16:9, aunque se emitieron en 4:3. Además destaca el uso de la steady cam creando travellings y planos secuencias que nos narren la historia, y hay un episodio que se rodó y emitió en directo.
La serie fue apadrinada por Michael Crichton en sus 15 temporadas (a pesar de que murió en 2008), y Steven Spielberg puso su granito de arena produciendo la primera temporada. Entre los directores que se han puesto tras las cámaras encontramos a Mimi Leder, Christopher Chulack, Jonathan Kaplan, el propio Anthony Edwards, y Quentin Tanrantino, quien se encargó del penúltimo de la primera temporada.

Entre el reparto con más presencia a lo largo del show tenemos a Anthony Edwards, George Clooney, Julianna Margulies, Eriq la Salle, Sherry Stringfield, Maura Tierney, Laura Innes, Gloria Reuben, Paul McCrane ó Maria Bello. Noah Wyle es el Dr. Carter, el único que ha aparecido en casi todas las temporadas de la serie, empezando en la primera como un inocente estudiante de medicina para acabar como un médico experimentado. Por la serie han pasado infinidad de rostros conocidos como William H. Macy, Kellie Martín, Ving Rhames, Stanley Tucci, Ray Liotta, James Woods, Ewan McGregor, Parminder Nagra, Ming-Na Wen, Angela Bassett, Kirsten Dunst, Thandie Newton, Sally Field, Clancy Brown, Forest Whitaker o Harry Lennix. Muchos de ellos luego participaron en otras series de prestigio, como Omar Epps (Foreman en “House”) o Jorja Fox (Sara en “CSI”).
La Banda Sonora fue creada por James Newton-Howard, con el pegadizo tema de cabecera como introducción.
En su primer año compitió contra la serie de médicos creada por David E. Kelly “Chicago Hope”, y durante sus 15 años de emisión siempre ha tenido presencia en los premios de la televisión, consiguiendo a lo largo de su extensa existencia cantidad de Emmys.
Con todo, “Urgencias” es una de las series más emblemáticas de la televisión.

El Color del Dinero, de Martin Scorsese

16 junio, 2010

“El Color del Dinero” es una de las películas que han marcado mi vida cinéfila. Si la memoria no me falla fue a principios de los 90, cuando se reponía en más de una ocasión por televisión, cuando la vi por primera vez, siendo ésta la primera película que vería de Martin Scorsese, claro que por aquel entonces (apenas había excedido la década de vida) para mi era una película protagonizada por el guaperas de Tom Cruise acompañado por un señor que imponía respeto y al que se le tomaba cariño. Así fue como descubrí a ese genio llamado Paul Newman, protagonizando una película del que sería con el tiempo uno de mis directores favoritos.

La historia es una secuela de “El Buscavidas”, película realizada en 1961 basada en el libro de Walter Tevis, el cual retomó a Eddie Felson en 1984 con otra nueva novela que da base a la película que nos ocupa. Martin Scorsese vivía por aquel entonces una crisis creativa marcada por su fracaso a la hora de buscar financiación para su película sobre Jesucristo. El viento se puso a su favor en 1985, con el éxito de “After Hours”, ocupándose a continuación de resucitar en el cine a Eddie Felson, “el rápido”.

Han pasado 25 años desde que Eddie Felson derrotara al Gordo de Minesota. 25 años en que no ha cogido un taco. Ahora trabaja vendiendo whisky y apadrinando a una joven figura del billar. Su vida cambia cuando escucha romper con una energía feroz las bolas en una misa de billar. A su espalda tiene a un diamante en bruto, un joven llamado Vincent Lauria que demuestra ser un fenómeno en el billar derrotando al protegido de Eddie. El viejo buscavidas, intrigado por el joven, se acerca presentándose a su novia, Carmen, y ofreciéndoles viajar por el circuito de billar hasta llegar a Atlantic City, en donde se celebrará una competición.

La película vuelve a desarrollarse en locales de billar, con el juego del 9 Ball como protagonista. El 9 Ball es el más característico de los juegos de billar americano donde los jugadores juegan introduciendo las bolas por orden en las troneras y en el cual gana el jugador que consiga acabar introduciendo la bola 9 sin importancia de las anteriores. Así pues es un juego en el que la suerte es un factor importante, pues no importa que hayas metido 8 bolas de forma perfecta, ya que si fallas en la 9 has perdido. Es en la manera de preparar el juego dónde radica lo que los jugadores llaman arte, y es que en el billar, como en muchos otros juegos, se juega también con la mentira, con la manipulación. Un jugador puede parecer nefasto perdiendo varias veces seguidas hasta conseguir que su contrincante, confiado de volver a ganar, haga una apuesta muy alta, haciendo que el que parecía mal jugador se descubra como un experto que acabe recuperando el dinero perdido y una gran suma más. Como Eddie le explica a Carmen al principio del film el anonimato es importante, ser desconocido en una sala de billar es más poderosos que ser un figura.

El film posee una estructura propia de road movie en que los tres personajes principales tendrán una evolución psicológica, especialmente Eddie y Vincent.
Vincent es joven, arrogante e ingenuo. Al principio declara ser el mejor jugador de billar del mundo sin darle importancia, es más, afirma que el billar es un juego muy sencillo desprestigiando la visión que tiene de él Felson, para él el mayor reto es triunfar en una máquina recreativa que, según dice, le permitirá entrar en West Point. A medida que avanza la cinta y el viaje al lado de Eddie y Carmen, Vincent irá cambiando y pasará de ser un chico inocente que juega por placer a llegar a ser un experto en el engaño al que solo le importa ganar dinero.
Carmen, novia de Vincent, al que conoció cuando intentó robar en casa de sus padres junto a su exnovio, se convierte en la principal socia de Eddie para atraer a Vincent y convencerlo de que haga el circuito de billar y acabe por ir a Atlantic City. Carmen es ambiciosa y se convierte en una manipuladora que sabe cómo manejar a Vincent, pero que se muestra incapaz de hacer lo mismo con Eddie, el cual es perro viejo y no está dispuesto a dejarse seducir por sus coqueterías.
Eddie Felson. La leyenda. El rápido. Lleva 25 años apartado de las mesas de billar como jugador, ahora sólo apadrina a jóvenes que ganen partidas por él y vende whisky barato. Eddie se presenta como un experto manipulador que sabe cómo meterse a las personas en el bolsillo. En Vincent ve la oportunidad de oro para hacerse rico y no duda en desaprovecharla adiestrando al chico en la forma de jugar y en cómo debe aprender a dejarse perder al principio para luego ganar llevándose mucho más dinero del que ha perdido. Sin embargo Eddie sufrirá el pinchazo del remordimiento y el recuerdo del pasado por culpa de Vincent, en quien ve su propia imagen cuando era joven. Cuando Eddie se pruebe a sí mismo como jugador y descubra que no es el de antes tomará la decisión de dejar al chico y meditar sobre ello, operándose la vista y volviendo a las mesas de billar para recuperar su toque hasta demostrar que no está acabado y que sigue siendo el mejor.

Al igual que el número de protagonistas, el film se divide en tres partes.
La primera parte cubre el descubrimiento de Vincent por parte de Eddie y cómo lo seduce para acompañarlo a Atlantic City.
La segunda parte es la road movie propiamente dicha, cuando los personajes se encuentran en pleno viaje y Eddie trata de enseñar a Vincent y Carmen los mejores trucos. En este tramo podemos encontrar momentos algo monótonos al poseer una estructura repetitiva (llegada a un pueblo, entrada a la sala de billar y exhibición de Vincent ahuyentando a importantes jugadores, sin seguir las reglas de Eddie), pero las formas de Scorsese, y el talento de Newman, se encargan de no aburrir nunca.
La tercera parte es el punto de inflexión que sufre Eddie. Comienza en el momento en que Eddie pierde recibiendo su propia medicina, convirtiéndose el film en un camino de redención para el protagonista, que demuestra no importarle tanto el dinero al final de la cinta, en que su código de honor se pone de manifiesto al sentirse chantajeado por Vincent y devolviéndole el dinero que éste le había dado, ganado de forma sucia. Ha dejado de ser Eddie Felson el vendedor de whisky para volver a ser aquel buscavidas de hace 25 años.

La película toca un tema tan exprimido en Hollywood como el relevo profesional a través de la relación entre maestro y discípulo, solo que aquí, al contrario que en las típicas producciones de estudio, ese tema es tocado de forma amoral. No se busca un beneficio general, ni hacer el bien, sino todo lo contrario, las enseñanzas de Eddie a Vincent y Carmen tienen como objetivo el triunfo personal, egoísta. El dinero es lo más importante en la vida, todo lo demás son migajas. Desde luego con lemas como ese la película no es de las que deban enmarcarse en las películas políticamente correctas, aunque al final el personaje de Eddie encuentre la redención.

Puede que debido a ese toque de incorrección se eligiera a Martín Scorsese. Sin lugar a dudas en manos de otro director la película no hubiera pasado de ser una entretenida película de estudio (la Touchstone Pictures, de reciente inauguración) con un actor consagrado y dos jóvenes estrellas emergentes como reclamo, pero en manos de Scorsese la película tiene vida propia consiguiendo que al ambiente de las salas de billar se sienta a través de la pantalla. Dicen que el director se encontraba en una época de crisis creativa. Pues ya me gustaría a mi que los directores pasaran por crisis creativas como la que pasó el gran Marty a mediados de los 80, cuando nos regaló “After Hours” y la presente.
Scorsese planta su sello inconfundible mediante una planificación bien elaborada y en donde la narración es a base de continuos barridos, travellings o incluso zooms consiguiendo otorgar a la historia una enérgica fuerza visual. La cámara se muestra en todo momento libre y cada partida de billar es diferente en estilo (hay una maravillosa por medio de planos cenitales cortos en que el sonido del taco contra la bola narra la escena). El personaje de Eddie Felson es tratado como el gran protagonista por Scorsese, reflejando y apoyando el estado anímico del personaje en todo momento. Por ejemplo el momento en que Eddie siente el deseo de sentir un taco y golpear las bolas es cuando Vincent juega una partida narrada por medio de encadenados y el rostro de Eddie aparece de fondo sin quitar ojo a la mesa de billar hasta que la cámara encuadra su rostro frente a las bolas que quedan en la mesa, subrayando ese anhelo de volver a los viejos tiempos.

El director trae consigo a sus inseparables Thelma Schoonmaker como montadora y Michael Ballhaus como director de fotografía. El montaje es dinámico y está reforzado por la excelente Banda Sonora, una selección de canciones de primera. Como suele ser habitual en las cintas de Scorsese encontramos leves fallos de raccord.
Ballhaus por su parte consigue otorgar la atmósfera adecuada al film, en especial en los tugurios en donde se desarrollan las partidas de billar, rememorando el clásico de 1961.

La película tiene como tema el relevo generacional, y parece que en la vida real también quiso que fuera así juntando a Paul Newman y Tom Cruise. Newman era ya toda una leyenda del cine y Cruise una estrella sobre la que apostar. Durante años, especialmente en los 90, se vio a Cruise como sustituto natural de Newman, pero actualmente podemos decir que aquello fue un espejismo pasajero, pues Paul Newman solo puede haber uno. El veterano actor volvió a dar vida a Eddie Felson 25 años después de realizar la película de Robert Rossen y volvió a dar una lección de interpretación. Poco podemos decir sobre sus grandes dotes artísticas que no se haya dicho ya, fue un genio, uno de los mejores actores que han existido, con “El Color del Dinero” parece que iba a despedirse del cine, pero luego nos siguió regalando grandes momentos. Él es el alma de la película. Cruise está estupendo como Vincent. Extrovertido, enérgico, con ínfulas de superioridad, y con una pizca de ingenuidad que le venían muy bien gracias a su juventud. La guapa Mary Elizabeth Mastrantonio seguía demostrando su alta capacidad interpretativa y pasaba de rodar con el maestro De Plama a rodar con el maestro Scorsese. Mastrantonio es Carmen, la joven ambiciosa que persuade a Vincent de seguir a Eddie y convertirse en el mejor jugador de billar. Helen Shaver es Janelle, el actual amor de Eddie, quien regenta un bar en donde el viejo jugador hace negocios. John Turturro es Julian, el cocainómano protegido de Eddie hasta que aparece Vincent. Bill Cobbs es el regente de una vieja sala de billar en donde Eddie aún es recordado. Forest Whitaker demuestra ser un buscavidas a la altura de Eddie Felson. Encontramos además cameos de Iggy Pop y del propio Scorsese, esta vez a través de su voz en off al principio de la cinta explicándonos el 9 Ball.

La cinta fue un éxito y posibilitó a Scorsese realizar por fin “La Última Tentación de Cristo”, además consiguió cuatro nominaciones a los Oscars: Actor (Newman), Actriz Secundaria (Mastrantonio), Dirección Artística y Guión Adaptado. Finalmente se llevó Mejor Actor para Paul Newman después de ocho nominaciones y de que le concedieran el Oscar Honorífico el año anterior, por ese motivo el actor se negó a asistir para recogerlo aludiendo que se lo daban tarde.

“El Color del Dinero” va más allá de la simple secuela. Es una película única, con alma. Con el tiempo se le ha puesto la etiqueta de cine de culto. Para mí, indudablemente, es un clásico.

Lo Mejor: Todo.

Lo Peor: Nada.

Posters: Toy Story 3

14 junio, 2010

La cartelera actual no depara un verano cinematográfico muy bueno, tampoco ayuda los sonoros fracasos de cintas como “Robin Hood” o “Prince of Persia”, o la baja taquilla que se está viviendo, aunque parece que “The Karate Kid” ha funcionado machacando a “El Equipo A” este fin de semana. Esperemos que eso cambie este viernes con la llegada de “Toy Story 3” a USA, en España, como viene siendo habitual, tendremos que esperar un mes para volver a ver en pantalla grande a Woody, Buzz y compañía, y con (no sé si más malas que buenas) noticias de que el doblaje incluirá a personajes populares como el Cigala, Pablo Motos o Fofito.
Como siempre PIXAR cuida al detalle su campaña publicitaria y nos deja posters muy bien elaborados, empezando por los clásicos individuales hasta llegar al definitivo.
A continuación os dejo con tres carteles de la cinta que me encantan.

Frases de Cine

11 junio, 2010

“No te metas con la masturbación. Es hacer el amor con alguien a quien yo realmente quiero.”

Alvy Singer (Woody Allen) en Annie Hall (1977)

Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo, de Mike Newell

9 junio, 2010

Las adaptaciones de videojuegos a la pantalla han tenido resultados insatisfactorios la mayoría de las veces (podríamos decir que del 90% de traslados de la consola al cine han salido verdaderos bodrios). No obstante, Hollywood siempre tiene presente el mundo consolero y acude a él no pocas veces para obtener inspiración y realizar películas. Ahora le ha llegado el turno a uno de los videojuegos más famosos de la Historia, Pince of Persia (al cual recuerdo jugar en su primera versión siendo un crío en mi viejo ordenata a principios de los 90), apadrinada por el megaproductor Jerry Bruckheimer, que busca así lanzar una nueva franquicia junto a la Disney de igual envergadura que “Piratas del Caribe”, cosa que no va a pasar.

Nos encontramos en la Persia medieval. El Príncipe Dastan es el tercer hijo del Rey, el cual lo adoptó en un mercado cuando era un niño. Tras tomar la ciudad de Alamut tiene lugar un fatídico suceso por el que Dastan es perseguido por quienes lo amaban, encontrando en la Princesa Tamina a la única aliada que lo ayude a utilizar las arenas del tiempo de la daga que la soberana debía proteger para volver al pasado y cambiar los acontecimientos que los han llevado a tal situación.

Las cosas como son, fidelidad a la fuente original de la que parte la cinta hay. El protagonista traspasa obstáculos por medio de saltos y piruetas acorde al estilo del genero de plataformas. La trama, siendo simple, es atractiva, tomando como referencia el juego de 2003. La producción está muy cuidada. Pero la película no llega a ser el divertimento veraniego que debiera, y eso en parte es debido a la elección del director y a los ramalazos de los guionistas por meter chistes malos a la fuerza.
No sé por qué un productor como Bruckheimer, que siempre contrata a directores de videoclips para sus superproducciones, acabó reclutando a Mike Newell. Tal vez sea porque dirigió una cinta de Harry Potter (curiosamente la que empezó la decadencia del personaje en cine). Vayamos a saber. La cosa es que Newell no es el típico director que esperas encontrarte orquestando una cinta de 150 millones de dólares (si no han sido más), para eso esperas a un Verbinski, un West, un De Bont o incluso a Bay. ¿Por qué digo esto? Pues sencillamente porque la cinta falla en lo que no debe, en sus escenas de acción, las cuales están mal planteadas y desarrolladas, poseyendo excesivos cortes de montaje que nos imposibilitan disfrutar de ellas. El resto de directores mencionados, salvo Verbinski, no llegan a poseer el buen currículum de Newell (vamos, que ninguno de ellos tiene una “Cuatro bodas y un funeral” o un “Donnie Brasco”), pero se desenvuelven mucho mejor en las secuencias de acción, siendo llamativas y más espectaculares que las que nos ofrecen aquí. Newell parece poner su confianza en los técnicos de efectos especiales y en el montador teniendo como resultado escenas en que el ralentí y el montaje brusco se adueñan de la cinta. Lo peor es que momentos que bien realizados hubieran sido geniales (el duelo en la cámara de la daga entre Seso y el Hassasin) se echan por la borda por culpa de lo comentado.
Tampoco podemos halagar a Newell en sus escenas “dramáticas” (entiéndase escenas tranquilas en que los personajes dialogan), ya que no pasa del académico plano contraplano de rigor y de algún gran plano general en donde luzca el desierto y la ciudad Persa en donde se desarrolla la acción.

El guión está escrito por conocidos del productor como son Boaz Yakin, Doug Miro y Carlo Beranrd (los dos últimos también artífices del libreto del segundo estreno Bruckheimer este verano, “El Aprendiz de Brujo”). La historia he de decir que me gustó. La trama de la Daga, las posibilidades que da el viajar por el tiempo, la traición dentro de la familia, la historia de amor clásica. Podrían haber hecho una más que digna cinta de aventuras,  de hecho podría haber sido la “Aladdin” de carne y hueso, pero desgraciadamente no es así. Los guionistas, y supongo que los productores, caen en las cosas de siempre, hay que meter personajes que hagan gracia, aunque no la tengan, e introducir frases vacías que no aportan nada a la historia. Lo más importante debería ser la relación entre Dastan y Tamina en su aventura, pero no es más que un cúmulo de riñas más propias de niños pequeños que de jóvenes nobles, al igual que la historia entre Dastan y su familia, mejor llevada pero sin cabida para la intriga por culpa de la publicidad, pues de entrada ya sabemos quién va a ser el malo aunque veamos en la película que intentan ocultarlo lo máximo posible. El personaje de Sheik Amar y sus compañeros representan a los, obligados, compañeros de fatigas del héroe con sus frases graciosas que acaban cansando.

El ritmo de la película esta medianamente bien llevado. Aburrir la película no aburre, pero tampoco podemos decir que estemos expectantes ante lo que suceda en pantalla, lo mejor que podemos hacer es relajarnos en nuestra butaca y ver al protagonista dar saltos y pegar algunos golpes, porque más allá de eso poco vamos a encontrar.
La banda sonora está compuesta por Harry Gregson-Williams, cumpliendo con su labor de forma más que correcta aunque sin alcanzar la excelencia obtenida en trabajos anteriores.

Si la elección de Newell sorprende no lo hace menos la elección del prtagonista, Jake Gyllenhall. Poco podíamos imaginar que el protagonista de “Donnie Darko” o “Brokeback Mountain” acabaría luciendo pectorales en una cinta de acción del sello Disney. El actor cumple en sus escenas físicas pero a niveles interpretativos no podemos decir que se luzca, claro que en una producción de esta índole no vamos a pedir una interpretación de Oscar (eso sólo lo logró Depp). La bella Gemma Arterton es la Princesa Tamina, y para ello repite el mismo personaje que interpretara en la reciente “Furia de Titanes”, tanto es así que su personaje casi posee un final semejante, en lo único que se diferencian es en el color de pelo. Sir Ben Kingsley aporta el prestigio artístico, y poco más, el actor pone el piloto automático para dar vida a su personaje, Nizam. Alfred Molina es Sheik Amar, quien posee negocios clandestinos para así huir de su mayor terror, los impuestos. A Molina, gran actor que repetirá con Bruckheimer también el la nueva de Disney, le corresponde el graciosillo de turno.

“Prince of Persia: La Arenas del Tiempo” es un pasatiempo veraniego al que no hay que buscarle más que eso, podría haber sido una buena película de aventuras, pero lamentablemente no ha sido así. A su favor hay que decir que respeta el espíritu del videojuego en que se basa, y eso ya es mucho, si no, echemos la vista atrás y recordemos cuántas mutilaciones se han hecho.

Lo Mejor: Su respeto al videojuego.

Lo Peor: Newell no ha sido una buena elección. Los chistes obligatorios, cansinos.

Robin Hood, de Ridley Scott

7 junio, 2010

La de vueltas que le han dado a la nueva aproximación sobre el famoso bandido que robaba a los ricos para dar a los pobres. Primero iban a darle la vuelta a la tortilla convirtiendo al famosos arquero de Sherwood en el villano y al sheriff de Nottingham en el héroe. Christian Bale sería Robin Hood mientras Russell Crowe, que se convirtió en productor del proyecto, daría vida al sheriff. Luego Bale se desvinculó del proyecto y barajaron la posibilidad de que Crowe interpretara a ambos personajes, ya en este momento había entrado a formar parte del proyecto Ridley Scott, amigo de Crowe, con el que realizaría su quinta película. Finalmente, tras dimes y diretes, se decantaron por narrar la historia de siempre, Robin Hood enfrentándose a la tiranía de los nobles ingleses con Lady Marian como su gran amor.

Finales del S. XII. Ricardo, Corazón de León, se encuentra combatiendo en Francia. Entre sus arqueros se encuentra Robin Longstride, quien, como el resto de sus compañeros, desea que acabe la contienda para volver a casa y cobrar lo que le corresponde. Tras la muerte del Rey, Longstride huye junto a tres compañeros rumbo a Inglaterra encontrándose por el camino a varios soldados ingleses muertos, entre los que está Robert de Loxley, quien hace jurar a Robin que regresará su espada a su padre, Sir Walter. Una vez lleguen a Inglaterra Juan será coronado Rey, comenzando una serie de ataques por parte de su sirviente Godfrey que pueden desencadenar una Guerra Civil. Robin, por su parte, cumple su promesa llevando a Sir Walter la espada de su hijo a Nottingham, en donde conocerá a Lady Marion.

Si me llegan a vender esta película como un drama histórico con escenas bélicas hubiera salido del cine más satisfecho de cómo fue en realidad. El primer gran fallo de la película lo encontramos en el título mismo. Nunca, a lo largo de su más de dos horas de duración, Robin Logstride es Robin Hood. Bueno miento, si lo es, durante 40 segundos. Creo que fue un gran error cambiar el título del film, debería haberse quedado con Nottingham, donde se forjó el mito, que de eso va la cinta, ni más ni menos. Claro que los productores, inteligentes y pensando siempre en la taquilla, saben que vende más el nombre del héroe que el de la región en donde comete sus hazañas.
Luego utilizan para promocionar la cinta las mismas armas de siempre, un poster con Crowe en plan Gladiator de los bosques y el nombre de Ridly Scott precedido por “Del director de Gladiator” (porque el que dirigió “Alien” y “Blade Runner” a saber dónde está). Es cierto que los dos le deben mucho al éxito de la película de romanos, y parecía que esta nueva inmersión en el mito del arquero sería tan entretenida como aquella, pero no nos engañemos, “Robin Hood” posee la misma acción que la que aparece en su trailer, que por cierto tiene mejor ritmo y más emoción que la película en sí. Así que a quienes hayan visto el trailer les advierto que las escenas de luchas y batallas que ven en él son las mismas que se van a encontrar en la película, en versión extendida eso sí, pero que no superan los veinte minutos de los ciento treinta que dura en total.
Encima aparecen Crowe y Scott en las entrevistas afirmando que han realizado el mejor Robin Hood que se ha visto, con prepotencia y criticando a los anteriores. Bien habrían hecho si se quedan calladitos respecto a eso, porque decir que su Robin Hood es mejor que el de Errol Flynn, cuando aquel si sabía luchar y derrochar carisma, hace que su película me guste menos.

Queda claro que los artífices de la cinta han querido realizar la aproximación más exactamente histórica de toda cuántas se han realizado. Francia e Inglaterra se encuentran al filo de una guerra, Ricardo no es el Rey bondadoso de otras versiones y muere por una flecha que lo alcanza en el cuello mientras Juan se muestra como un soberano ambicioso que no sabe cómo llevar el País, que se encuentra al filo de una Guerra Civil. Todo eso me parece muy bien, ya digo que si me llegan a avisar de que voy a asistir a otra clase de Historia made in Scott salgo del cine contento. Pero no fue así, yo fui al cine a ver a Robin Hood, a ver flechas volando, a ver combates, a ver acción, a ver una hermosa historia de amor entre Robin y Marian, ¿y qué me encuentro? Una película que quiere ser más de lo que debe debido a sus ínfulas de rigurosidad histórica. No digo que la rigurosidad histórica esté mal, al contrario, bienvenida sea, siempre y cuando se respete en todos los términos, ya que no puedes ser fiel a hechos históricos y luego convertir a Lady Marian en una mujer del S. XXI que incluso va a luchar.

Al menos visualmente la película no decepciona, consiguiendo no aburrirnos del todo mediante su excelente ambientación. Ridley Scott siempre ha sido bueno en saber dotar a sus cintas del tono perfecto, y aquí vuelve a hacer gala de ello, otra cosa es que acierte en su ejecución.
El director se muestra más tranquilo que en otras ocasiones épicas recientes, tan tranquilo que durante el nudo de la película no parece estar pasando nada. Muchas conversaciones, muchos personajes que van y vienen, pero poca chicha que cortar. Vamos, que lo que nos cuenta en dos horas podría habérnoslo contado perfectamente en una y la otra restante habernos ofrecido lo que yo personalmente andaba buscando, aventuras en Sherwood.
Hay tres secuencias de acción a lo largo de todo el metraje. La de apertura en Francia, prometedora, muy bien ejecutada. El ataque a Nottingham por parte de los hombres de Godfrey, no tan emocionante como debía ser si no fuera por ese gran enfrentamiento entre Godfrey y Sir Walter. La batalla final en la costa, deudora de “Salvar al Soldado Ryan” y “Braveheart” entre otras muchas. Y ahí, cuando la película parece coger calor y ser emocionante, aparecen los créditos. Entre medias de las batallas se desarrolla la completa historia que intentan narrarnos, tan completa que no saben donde centrarse. Por un lado los ataques de Godfrey (el malo de opereta), por otro la historia de Robin (muy superficial), luego la historia de amor (debía haber sido mucho menos ñoña), las decisiones de Juan como Rey (faltas de garra), los niños que se esconden en los bosques de Sherwood (no sabemos mucho acerca de ellos) y por último la amenaza de Francia (prácticamente inexistente). Si al menos Scott demostrara atino en la planificación de las secuencias, pero es que ni siquiera eso, de hecho creo que es su trabajo menos inspirado en los último años.

El guión corre a cargo de Brian Helgeland después de que Crowe rechazara el escrito por Ethan Reiff y Cyrus Boris. El mayor fallo del libreto es el de no conseguir hacer destacar a Robin por encima del resto, sino que es otro personaje más que aparece, con más minutos en pantalla, pero no más importante que, por ejemplo, Marshal. El recuerdo de su padre aparece demasiado tarde como para que veamos en él al que inspira a la muchedumbre. Hay personajes de la leyenda que aparecen casi forzosamente, como el sheriff de Nottingham, cercano a la parodia.
Encontramos criticas que bien se dan en la actualidad, como la avaricia de la Iglesia, el descontento del pueblo con sus gobernantes y cómo los gobernantes planean ganarse a la multitud hasta conseguir un beneficio para luego dar la espalda.
El montaje lo veo muy descompensado, sin poseer un ritmo bien llevado que incluso nos hace alcanzar el aburrimiento en su mitad. Seguro, siendo Scott, que existirá una Versión Extendida, y en ese caso, como ya pasara con “El Reino de los Cielos”, la película puede ganar algunos puntos.
La Banda Sonora me parece de lo mas destacable de la cinta. Compuesta por Marc Streitenfeld, colaborador de Scott desde “Un Buen Año”, contiene temas poderosos que ayudan a unas imágenes altamente necesitadas.

El reparto está compuesto por Russell Crowe en su versión Máximo, diez años después. Crowe tiene presencia, pero su Robin Hood apenas posee el carisma que necesita para forjarse como el gran héroe que es. Cate Blanchett vuelve a demostrar su alta calidad interpretativa dando vida a Lady Marion, demasiado actual para mi gusto, parece que ahora todas las mujeres en las cintas de aventuras deben saber utilizar la espada. La mejor interpretación de la cinta nos la ofrece el más famoso exorcista de la historia del cine, Max Von Sydow como Sir Walter,. Mark Strong se está encasillando en papeles de villano, dando vida a Godfrey, quien se vende al mejor postor. Oscar Isaac es el Príncipe Juan. Eileen Atkins es Eleanor de Aquitania, Reina Madre. William Hurt es Marshall, antiguo sirviente del Rey que ahora se ve relegado a segundo lugar. Mark Addy es Fray Tuck, tan borracho y campechano como siempre ha sido el personaje. Matthew Macfayden es el sheriff de Nottingham mientras Danny Huston es el Rey Ricardo.

Al igual que Tim Burton con la secuela de los libros de Carroll, Ridley Scott me he defraudado con la precuela de la leyenda del famoso arquero de Sherwood.
Hay muchas versiones de Robin Hood, incluso una serie juvenil, y no recuerdo aburrirme en ninguna como en la presente. Una decepción por parte de Scott.

Lo Mejor: Max Von Sydow. La Banda Sonora. La ambientación.

Lo Peor: No ofrece nada de lo que prometía.


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