Archivo de 30 julio 2010

El Curioso Caso de Benjamin Button, de David Fincher

30 julio, 2010

El relato de F. Scott Fitzgerald sobre un hombre que rejuvenece en lugar de envejecer fue tanteado por varios directores. Cuando los derechos los compraron Frank Marshall y Kathleen Kennedy el nombre que sonó con más fuerza fue el de su amigo y colaborador Steven Spielberg, con John Travolta como uno de los actores barajados para dar vida al protagonista. Sin embargo dicho proyecto no se llevó a cabo quedando guardado en los cajones de la productora hasta que llegaron Eric Roth y David Fincher. El primero se encargaría de escribir el guión mientras el segundo se pondría tras la cámara para darle vida.
El proyecto fue ganando mucha más envergadura cuando se anunció que Brad Pitt lo protagonizaría, siendo la tercera vez que se pondría bajo las ordenes de Fincher, junto con Cate Blanchett. El presupuesto ascendió a cerca de 200 millones de dólares debido a los revolucionarios efectos visuales que se usarían.

La película narra la historia de Benjamin, un hombre que nació en extrañas circunstancias, tan extrañas que recién nacido aparentaba tener casi noventa años, algo que hizo a los médicos darle pocas esperanzas de vida. Su padre, dueño de una fábrica de botones, decide abandonarlo en un geriátrico, en donde es acogido por Queenie, quien lo cría como si de un hijo se tratara. En la residencia conocerá a Daisy, el amor de su vida. A medida que pasa el tiempo Benjamin experimentará un proceso contrario al del resto de seres humanos, pues va haciéndose más joven.

El argumento fantástico de un hombre que crece a la inversa del resto del mundo sirve para hablar sobre dos temas que se dan de la mano, el tiempo y la muerte.
La película se abre con un breve relato, el del Sr. Gateau, un relojero que diseñó el reloj de la estación de Nueva Orleans cuando se desarrollaba la I Guerra Mundial. La pérdida de su hijo hace a Mr. Gateau crear un reloj cuyas manecillas giren a la inversa, como si así pudiera recuperarse el tiempo. Ese reloj avanza a la par que Benjamin, ambos nacen y mueren casi a la vez y, en lugar de ir en el mismo sentido del resto, van al contrario, pero consiguiendo un mismo fin. No importa que se nazca viejo o joven, alto o bajo, lo importante es cómo aprovechar ese tiempo que se nos ha dado.
El segundo gran tema, y otro gran protagonista del film, es la Muerte. Benjamin se cría rodeado de personas que están a las puertas de marcharse del mundo, la muerte forma parte de él desde su existencia, incluso él mismo la rozó en el momento de su nacimiento, cuando nadie pensaba que sobreviviría. Si antes decía que lo importante es aprovechar el tiempo y vivir cada cual a su manera es porque al final todos vamos a llegar al mismo lugar, el cual por doloroso que sea hemos de aceptarlo como parte natural que es.
Aunque toque un tema tan sombrío como la muerte la película lanza un mensaje optimista al final, en que subraya las grandes virtudes de las personas y lo que pueden conseguir en la vida.

El tener un personaje que tenga la peculiaridad de rejuvenecer debería dar para un película en donde se exponga lo que ello conlleva tanto para él mismo como para las personas que lo rodean, sin embargo la gente no parece sorprenderse frente a los fabulosos acontecimientos que rodean a Benjamin, casi no hay ningún personaje que se extrañe al ver que entre ellos hay una persona que cada día que pasa se hace más joven, sino que lo aceptan como algo natural.
Las primeras dos horas de película transcurren de forma normal, con Benjamin siendo un cacho de pan que cumple (o resta) años viviendo una vida tan grande como la mejor novela. Es en la parte final, cuando Daisy y Benjamin están juntos, cuando la cinta muestra la gran tragedia del personaje, que no es otra que el no poder disfrutar de uno de los mayores privilegios de la vida, ser padre. Una de las mejores escenas de todo el film es ese momento en que nuestro protagonista observa cómo juegan un padre y su hija, sabiendo que no podrá vivir esa sensación. Daisy tarda en aceptar la decisión que toma Benjamin de marcharse, pero años después comprende que fue la correcta, pues no sería nada agradable que aparentara tener la misma edad de su hija.

Fincher imprime en la cinta una impecable factura de cuento de hadas, un aroma a fantasía nostálgica que se paladea en cada fragmento que se nos narra de la vida de Benjamin. El director vuelve a hacer gala de su labor técnica y de cómo se deben utilizar los efectos especiales para reforzar a la historia.
Aún así no soy de los que ven en la película esa Obra Maestra que se dijo, y es que algunas secuencias me resultan excesivamente bien diseñadas. Me explico, el momento en que Benjamin y Daisy van a hacer por fin el amor está narrado de forma idílica, él tumbándose sobre ella lentamente quitándole los zapatos, consiguiendo que no conecte con el film de la forma que se requiere, al igual que otros planos de Brad Pitt navegando que parecen rodados para un anuncio de colonia. Es una pena que exista esa “artificialidad” pues luego hay momentos realmente emotivos, como la historia entre Benjamin y Elizabeth Abbot o la tristeza que vive Benjamin al saber que debe separarse de su hija.

El guión de Eric Roth aborda temas interesantes como los citados anteriormente, muerte y tiempo, pero rememora su libreto para “Forrest Gump”, y es que la odisea vital de Benjamin se asemeja en exceso a la de Forrest, además los dos tienen un gran corazón y apenas se enfadan. Para dar actualidad a la historia se introducen los acontecimientos del Huracán Katrina, pero para mi gusto se saca poco juego a la ciudad de Nueva Orleans. El apellido Button hace referencia al trabajo del padre de Benjamin, fabricante de botones.

Los efectos especiales maravillan desde el momento en que aparecen los logos de las productoras Warner y Paramount dibujados por medio de innumerables botones. Los efectos son espectaculares consiguiendo hacer a los protagonistas liftings faciales que los rejuvenezcan y envejezcan.
El montaje adolece de recurrir mucho al flashback, volviendo demasiadas veces al hospital desde el que la hija de Daisy lee el diario de Benjamín a su madre. La escena en que se recuerda el accidente de Daisy está muy bien visualmente y recuerda al principio de “Magnolia” en que se pone de manifiesto la casualidad, pero para mi gusto también relentiza la historia.
La Banda Sonora de Alexandre Desplat posee el tono melancólico adecuado, consiguiendo una composición musical excelente en que encontramos temas preciosos.

David Fincher reclutó un selecto reparto para llevar a cabo su visión. El director contó por tercera vez con Brad Pitt, el cual se encuentra bastante comedido en su interpretación, claro que dicha labor ocupa algo menos de la mitad del metraje, ya que en las secuencias en que es muy viejo y muy joven se reclutó a otros actores sobre los que se insertó en postproducción el rostro de Pitt manipulado digitalmente para que aparentara la edad que requería el personaje. De hecho creo que Pitt estuvo más tiempo en la sala de captura facial que en los set de rodaje. Aún así el actor luce en pantalla de fábula, todo hay que decirlo, pero no creo que mereciera la nominación al Oscar. Cate Blanchett está muy bien como Daisy, el amor de Benjamin, la soñadora bailarina. Blanchett también pasó por el proceso de captura facial y se sometió a largas sesiones de maquillaje, además prestó su voz a la versión juvenil de Daisy. Taraji P. Henson está fantástica como Queenie, la cariñosa madre adoptiva de Benjamin, la cual cree en Dios por encima de todas las cosas. Julia Ormond es Caroline, la hija de Daisy, quien narra la historia. Tilda Swinton es Elizabeth Abbot, la amante de Benjamin en Rusia, una mujer luchadora de alta cuna que aspira a cruzar el canal de la Mancha. Jason Flemyng es Thomas Button, el padre biológico de Benjamin, el cual intentará remediar el erro de haberlo abandonado siendo un bebé. Elias Koteas es Mr. Gateau. Jared Harris es el divertido Capitán Mike.

“El Curioso Caso de Benjamin Button” consiguió ser una de las favoritas en la Gala de los Oscars de 2008 al recibir 13 nominaciones, de las cuales consiguió 3: Dirección Artística, Maquillaje y Efectos Visuales.

Un cuento sobre el paso del tiempo y la muerte muy bien realizado. Buena, y bonita, película.

Lo Mejor: Su impecable belleza. La Banda Sonora.

Lo Peor: Aunque lo nieguen, recuerda a “Forrest Gump”. Está sobrevalorada.

Red de Mentiras, de Ridley Scott

28 julio, 2010

Desde que comenzara la Guerra de Irak no han cesado de aparecer películas que, en mayor o menor medida, toquen el tema. Sin embargo, esto no es nuevo, siempre que ha tenido lugar una guerra diferentes expresiones culturales se han encargado de echar mano de ella para narrar historias, ya sean de índole critico político ó en forma de thriller de acción. La película dirigida por Ridley Scott estrenada en 2008 se acerca a éste último género.

Roger Ferris es un agente de la CIA destinado en Oriente Próximo para desarticular una célula terrorista que está cometiendo duros atentados en suelo europeo. Su objetivo es capturar al líder de dicha célula, Al-Saleem, con ayuda del jefe de seguridad jordana, Hani Salaam, y siguiendo órdenes de Ed Hoffman, su superior en suelo americano.

He aquí un ejemplo de cómo se puede narrar una historia de espionaje aprovechando un desafortunado acontecimiento mundial como es el conflicto en Oriente Medio. Sin embargo, la cinta no trata sobre el conflicto en sí, aunque se toque ligeramente y se hagan algunas que otras referencias, sino de la situación que vive el protagonista de la historia al sentirse en medio de una lucha de conflictos de intereses. Roger Ferris trabaja directamente para la CIA, Estados Unidos, por lo que debe acatar las órdenes que le dictan, buscando el bien global que acabe con el terror que asola las calles, sin embargo, por otro lado, su larga estancia en territorio árabe lo ha hecho tener simpatía por la gente y cultura del País islámico, hasta el punto de querer cooperar estrechamente con el jefe de seguridad jordano, a quien acaba por respetar más que a su jefe directo. De esa forma Ferris se encontrará en una difícil situación que se acrecentará cuando conozca a Aisha, la joven enfermera que lo vacuna.

Tanto el centro de inteligencia de Estados Unidos como el servicio de inteligencia jordano buscan lo mismo, acabar con las personas que planean golpes terroristas, pero la forma de conseguirlo es distinto. Los americanos trabajan con herramientas de rastreo de última generación, satélites que barren el globo, chips de inteligencia, ordenadores, mientras que los miembros de la inteligencia jordana prefieren utilizar medios más arcaicos, pero igual de efectivos, como el utilizar contactos dentro de las diferentes organizaciones, consiguiendo u colaboración por medio de cortesía que puede convertirse en venganza en caso de que no cumplan.
Así tenemos dos formas de espionaje distintas. Como dice Hoffman en su, estupendo, monologo de presentación están en una guerra en donde se enfrentan medios modernos y primitivos, algo que se ha ido ejerciendo desde los primeros conflictos de la Historia.

El título del film nos da uno de los temas principales del mismo, la mentira. Una de las bases del trabajo de espionaje es utilizar el engaño para lograr el objetivo, y aquí nos encontramos con un juego en que ambos bandos se esconderán información para intentar capturar antes de Al-Saleem. Ferris sufrirá la mentira por parte de Hoffman, que demuestra no tener palabra traicionando a Hani. Para subsanar el error e impedir que haya más roces entre las distintas agencias Ferris idea un inteligente plan, una cortina de humo que sirva de anzuelo a los terroristas y los lleve hasta ellos. Sin embargo las mentiras se siguen ejerciendo a espaldas del agente, que se encuentra al filo del abismo.

Tras realizar su policiaca “American Gangster” el británico Ridley Scott se sumergió directamente en esta historia de engaños y traiciones con su equipo habitual. Scott siguió con la buena mano que demostró tener en la cinta de criminales, con un empaque visual irreprochable en donde destaca el uso de la fotografía de Alexander Witt para remarcar los diferentes ambientes en donde se desarrolla la trama. El resultado es un vibrante tecnothriller bien fabricado que adolece de rememorar otras cintas, como la que realizara su hermano Tony en el año 2001 con Robert Redford y Brad Pitt, “Spy Game”.
Scott otorga dosis de realismo en la violencia, ahí tenemos los huesos que se le incrustan a Ferris en la piel tras un ataque y que lo hieren psicológicamente. Luego hay secuencia bien diseñadas como la nube de arena que crean los coches como distracción para que el satélite no consiga rastrear al objetivo. Las escenas de diálogos son ágiles gracias al uso de steadycam y al montaje de Pietro Scalia, aunque me parece muy innecesaria la inserción de planos que sirven de flashback para recordarnos a algunos personajes.
El director volvió a rodar en Marruecos para dar mayor verisimilitud y alcanzar la atmósfera adecuada.

El guión corre a cargo de William Monahan, siendo éste su primer libreto tras “Infiltrados”. Existe una crítica hacia la hegemonía americana y a los métodos que se usan para alcanzar los objetivos. Como mejores personajes tenemos las dos caras de la moneda, Ed Hoffman y Hani Salaam, ambos situados en el mismo bando pero con personalidades muy diferentes.
La Banda Sonora está compuesta por Marc Streitenfeld utilizando elementos orientales para ayudar adecuadamente a la imagen.

El reparto está encabezado por Leonardo DiCaprio, que rememora su papeles previos en “the Daperted” y “Diamante de Sangre” para crear a Roger Ferris, el agente destinado a Oriente Próximo para atrapar al peligroso terrorista. DiCaprio está bastante bien como agente que lo pasa mal y vuelve a hacer gala de su perfección a la hora de simular acentos, decorando su imagen a través de tinte oscuro para su pelo, barba y lentillas que ennegrezcan sus ojos. Mark Strong está muy bien como Hani Salaam, aliado de Ferris, líder del servicio de inteligencia jordano. Russell Crowe repite por cuarta vez con Scott, y por segunda con DiCaprio, como Ed Hoffman. Reconozco que en ésta película Crowe me encanta, su aspecto de gordinflón zampabollos que intenta salvar el mundo mientras acompaña a sus hijas al colegio consiguió ganarme. El aspecto del actor fue diseñado así por el director y él mismo, creando un personaje que funciona como critica al sistema norteamericano, dirigiendo todo a larga distancia, sin mancharse las manos, con la tecnología como arma. Citar que DiCaprio y Crowe comparten apenas diez minutos juntos en pantalla, manteniendo más conversaciones por teléfono que en persona. Golshifteh Farahani es Aisha, la joven enfermera de quien Ferris se enamora. Alon Aboutboul es el terrorista Al-Saleem.

La película se estrenó a finales de 2008 con más pena que gloria, la crítica no la maltrató, aunque tampoco la elogió, y la taquilla no respondió favorablemente a pesar de tener a dos estrellas de primer orden.
Aún así es uno de los films Scott del nuevo milenio más disfrutables. Un tecnothriller bien hecho.

Lo Mejor: Su factura visual. Es muy entretenida. Crowe.

Lo Peor: No inventa nada nuevo.

El Equipo A, de Joe Carnahan

26 julio, 2010

Las antiguas series de televisión siguen sirviendo a Hollywood para realizar películas. Al cine han llegado ya “Mission Imposible”, “Los Angeles de Charlie”, “Miami Vice” o “Superagente 86”, y pronto aterrizarán nuevas como “El Avispón Verde”. Ahora le ha tocado el turno a una de las series más representativas de los 80, “El Equipo A”, sobre cuyo traspaso al cine se ha ido hablando desde hace muchos años, barajando nombres de todo tipo para los protagonistas, siempre me quedaré con las ganas de ver a Hannibal interpretado por Harrison Ford, o en su caso por Clooney, y a Murdock por Jim Carrey. Finalmente el proyecto ha salido adelante con los hermanos Ridley y Tony Scott como productores y Joe Carnahan en la silla del director.

La historia se centra en el grupo de cuatro militares suspendidos de su cargo con deshonor que se dedican a ejercer como mercenarios a favor de las causas justas, pero claro, siguiendo la moda de Hollywood, no se nos narra su vida como mercenarios, sino los hechos que los llevaron a ser así, o sea, su origen.
Para llevar la trama a nuestros días se ha utilizado Irak en lugar de Vietnam. Nuestros protagonistas aceptan una misión por la que serán acusados y juzgados, ingresando en prisión por separado. Seis meses después se fugan para vengarse de quien los traicionó.

El equipo está formado por cuatro hombres, cada uno experto en una especialidad. Hannibal Smith es el cerebro, el de mayor rango, capaz de llevar a cabo cualquier misión con ayuda de sus muchachos. Fénix es bueno infiltrándose y ligándose a toda mujer con la que se cruce. M.A. Barakus posee gran fuerza física y un talento al volante de vehículos de tierra, ya que le da miedo volar. Murdock es el piloto aéreo que también ejerce como cocinero y al que le falta un tornillo.
Curiosamente la película posee el mismo número de partes que de protagonistas. Primero tenemos la forma en que los cuatro personajes se conocen, un gran bloque que acompaña a los créditos de apertura durante cerca de 10 minutos. A continuación tenemos la misión que se les encomienda ya en Irak, 8 años después, en donde ponen en juego sus habilidades y por la que se les condena. La tercera parte es la huida de cada uno de su respectiva prisión. La parte final es el plan por el que quieren limpiar sus nombres.

He de citar las similitudes que tiene este “Equipo A” con la también reciente (y aún inédita en nuestro País) “Los Perdedores”. Ambas son adaptaciones, una basada en una serie y otra en un comic, y tienen como protagonistas a un grupo de militares repudiados que buscan venganza. En ambas tenemos a un villano algo cargante, en especial el Jason Patrick de “Los Perdedores”, y un tramo final que, vaya casualidad, tiene lugar en un muelle con contenedores por todos lados. Pero a pesar de ello, la cinta dirigida por Joe Carnahan es muy superior a la de Sylvain White, resultando ser una entretenidísima cinta de acción a la antigua usanza.
El sabor de boca que me he llevado tras ver “El Equipo A” ha sido mucho más positivo de lo que esperaba en un principio, aunque he de reconocer también que cuando los protagonistas se conocen de entrada no me estaba gustando. A pesar de eso, una vez la película te ha mostrado su tono y estilo puedes relajarte para disfrutar de la acción sin freno que ofrece consiguiendo ser un divertimento más que digno. Las secuencias de acción recuerdan a las de antaño, no hay cabida para la ralentización digital tan de moda y tiene momentos altamente inverosímiles que van muy bien con el tipo de cine que es. Carnahan hace una labor más que buena, no marea como otros directores de acción y consigue que sepas en todo momento qué está sucediendo.

Uno de los rasgos de la serie era su orientación para todos los públicos por medio de humor. Bien, para el cine se ha querido orientar la cinta a un tono más serio sin olvidar los chistes. Los personajes más divertidos son, como era de esperar, Murdock y M.A., aunque la mayoría de gags son algo flojos si destacan los protagonizados por Barakus y el, desternillante, guiño al 3D, posiblemente el mejor gag de la película.
El guión ha sido escrito por Carnahan, Brian Bloom y Skip Woods. Se ha sido lo más fiel posible a la serie, aunque los personajes de Hannibal y Fénix no me recuerdan tanto a los de la misma y la famosa furgoneta aparece fugazmente. La historia es de manual, pero para un producto de estas características va como anillo al dedo, sin pretensiones.
Los efectos especiales chirrian bastante, en especial en la secuencia aérea y al final en el muelle, aunque no son los protagonistas.
Alan Silvesti compone una partitura de acción con algún rasgo militar que acompaña muy bien a las escenas.

El reparto no es para nada el que imaginábamos, o ¿alguien se esperaba ver a Liam Neeson como Hannibla Smith? El prestigioso actor vuelve a encabezar el cartel para dar vida al personaje que inmortalizó George Peppard, claro que a Neeson le falta la socarronería y el talento a la hora de disfrazarse que tenía Hannibal en la serie, seguramente debido a que este film sirve de introducción. Bradley Cooper es el Teniente Templeton Peck, alias Fénix, el mujeriego mano derecha de Hannibal. Cooper está correcto, en especial destacan sus momentos de galán, muy afín al personaje. Sharlto Copley es Murdock. El actor que debe su éxito a “Distrito 9” saca adelante lo mejor que puede al chiflado de la gorra, aunque personalmente no me gusta su elección. Quinton “Rampage” Jackson es M.A. Barakus. Al contrario que con Copley la labor de Jackson me ha satisfecho más de lo que pensaba, consiguiendo ser el personaje más divertido. Acompañan a los protagonistas Jessica Biel dando vida a la Capitán que tuvo un affair con Fénix y Patrick Wilson como el Agente de la CIA Lynch. Citar la breve participación de Jon Hamm y los cameos, casi invisibles, de Dirk Benedict y Dwight Schultz, Fénix y Murdock televisivos. Mr. T se negó a participar debido a la excesiva violencia que poseía el film, algo que según sus palabras la serie no tenía, siendo más orientada para toda la familia.

Es una lástima que la cinta no haya respondido en la taquilla como se esperaba, eso seguramente impida su continuación, en donde los personajes ya ejercerán tal y como en la serie, siendo contratados por todo aquel que tenga un problema.

Sin ser una maravilla y tomándose licencias en lo que se refiera a los personajes, “El Equipo A” es una cinta de acción bien realizada y sin lugar para el aburrimiento. Un digno entretenimiento de acción.

Lo Mejor: Es una, muy entretenida, película de acción a la antigua. El gag 3D.

Lo Peor: Los (obligatorios) chistes malos. Ya no podré ver a mi Equipo A soñado.

Toy Story 3, de Lee Unkrich

23 julio, 2010

Cuando se anunció una tercera entrega de “Toy Story” empecé a temblar, y eso que la segunda entrega me encantó. PIXAR llevaba un carrerón de películas originales alcanzando grandes resultados, con lo que veía innecesario el retomar a los personajes con que se presentaron en cines, hace ya 15 años, para una nueva película. Afortunadamente los genios de la compañía han vuelto a deslumbrar con otra nueva Joya cinematográfica en que demuestran, una vez más, su arte a la hora de narrar historias.

Andy está a punto de alcanzar la mayoría de edad y marcharse a la Universidad abandonando a sus juguetes, que serán destinados a permanecer en el desván, pero un error hace que acaben en la caja de donación para la guardería, comenzando así una nueva odisea para ellos.

¿Quién nos iba a decir a aquellos niños que fuimos a ver la película protagonizada por juguetes, allá por el año 1996 (en que se estrenó en España), que volveríamos a disfrutar con ellos casi 15 años después? Antes de entrar a ver la tercera parte un chico me preguntó si las anteriores las había visto en cine, y le respondí que si, además le añadí que había crecido con estos muñequitos, cosa que no es mentira, la primera película la vi con 12 años, ésta última la he disfrutado con 26, y en ambos casos el disfrute ha sido colosal. Sin embargo cuándo salí de verla mi sensación no era todo gozo, sino que tenía un pequeño nudo en la garganta al haber compartido más de 90 minutos con esos pequeños personajes que nos han acompañado durante tanto tiempo, y no es para menos.
Ésta última entrega posee más emoción y sentimiento que cualquiera de sus predecesoras afectándonos, sobre todo, a todos aquellos que hayamos disfrutado de las anteriores aventuras de Woody, Buzz y compañía. Y es que los espectadores nos sentimos identificados con Andy, el dueño de los juguetes, pues, cómo él, hemos crecido y entendemos perfectamente sus motivaciones y porqué ha dejado de lado a sus viejos amigos diminutos. Alcanzar la mayoría de edad, la madurez, nos hace apartar viejos hobbies con los que disfrutábamos de pequeños para sustituirlos por otros, además de tener que tomar decisiones más complicadas. Todos hemos vivido eso, y personalmente me alegro de haber disfrutado más con muñecos (los cuales aún conservo en su mayoría guardados en una vieja caja de la cochera) que con los nuevos entretenimientos electrónicos con que los niños de hoy pasan su tiempo, así que es altamente comprensible el que los viejos juguetes de Andy se sientan abandonados en el baúl de su cuarto y teman sobre su futuro cuando su dueño marche a la Universidad.
De ese modo, la cinta habla de un tema que ya se dejaba ver en la anterior entrega, el momento en que el dueño alcanza la edad adulta, algo que todo juguete existente teme, ya que sabe que su destino será muy oscuro.

Toda serie o Saga que se precie debe tener en cada una de sus entregas una estructura y temática similar. En “Toy Story” eso se cumple a rajatabla. Nuestros protagonistas temen qué pueda hacer con ellos su dueño para luego acabar fuera de su hogar y tener la obligación de volver antes de que sea demasiado tarde. Eso siempre ha sucedido en cada entrega de los juguetes, ahora hay que establecer una nueva línea argumental y expandir el universo conocido mediante nuevos personajes y escenarios.
La línea argumental posee diversos temas, pero destaca por encima de todo el destino. Nuestros juguetes, que a medida que ha pasado el tiempo se han ido quedando sin compañeros, se han marchado de casa de Andy y parecen sentirse cómodos en el nuevo lugar donde han ido a parar, pero pronto descubren que su verdadera función en la vida es acompañar a Andy aunque éste los esconda en el desván. Él es su verdadero dueño, el que más ha jugado con ellos y el que debe decidir sobre dónde deben ir a parar. El destino de los juguetes le corresponde nada más que a él. Luego tenemos otros temas como la manipulación, la tristeza y los temas que siempre han sido eslogan de la Saga como son el compañerismo y la amistad.
La mayoría de nuevos personajes tienen aparición en el nuevo gran escenario donde se desarrolla el film, la guardería Sunnyside, un escenario con personalidad que funciona como otro gran personaje y en donde encontramos muñecos como Lotso, un osito de peluche que ejerce de líder del resto de los muñecos y da la bienvenida a nuestros protagonistas de forma cordial, Bebé es un enorme muñeco que ejerce de brazo derecho de Lotso, y que da verdadero terror, y Ken, el cual, como es lógico, queda prendado de Barbie nada más verla, aunque en su círculo de amistades el muñeco sea victima de burla al tratarse de un juguete para niñas. El recinto y sus ciudadanos tienen una presentación idílica, el paraíso en la tierra para los juguetes, pero, como en la mayoría de los casos, las apariencias engañan y nuestros protagonistas se verán inmersos en un tren de la bruja muy peculiar.

¿Imagináis una película en donde se den de la mano todos los géneros cinematográficos? Pues aquí la tenemos. Western, aventura, comedia, cine de gangsters, romanticismo, terror, película carcelaria, ciencia-ficción, drama. Todos los géneros de la historia del cine se dan de la mano en la última gran aventura de los juguetes para conseguir una película que alcanza la categoría de Épica.
La cinta ha sido dirigida por Lee Unkrich, quien ejerciera de codirector en “Toy Story 2”, “Monstruos S.A.” y “Buscando a Nemo”. Alucino con el nivel de excelencia que tienen los diferentes directores de la casa de las ideas, es asombroso cómo cada año PIXAR llega para ofrecer no solo excelente cine de animación, sino verdaderas obras artesanales cinematográficas. “Toy Story 3” es una enorme aventura que comienza con una impresionante secuencia de apertura que remite directamente a la primera escena con la que se comenzaba la Saga, solo que esta vez de forma mucho más espectacular, rememorando el mejor western y cine de acción. Luego tenemos un breve reflejo de lo que ha sido el paso del tiempo mediante el cual Andy ha ido creciendo (atención al momento en que la canción “Hay un amigo en mí” se detiene de golpe por medio de un fundido a negro). A partir de ahí comienza la nueva aventura, la cual irá en aumento a medida que avance, poseyendo genialidad a raudales, con secuencias planificadas al detalle en donde se llega a homenajear a films conocidos, por ejemplo la historia del origen Lotso con ese aroma a película de terror me encandiló, así como la, sorprendente, aparición de Totoro, el personaje que creara Hayao Miyazaki, amigo de Lasseter desde hace años. El tramo final es apoteósico, fantástico, genial, inmejorable, veinte minutos de emociones desatadas con un ritmo e intensidad sublimes. El final es el toque de gracia, después de la emocionante aventura llega el, doloroso, momento de la despedida que va directo al corazón, y si, reconozco que los de PIXAR me volvieron a robar alguna que otra lagrimilla debido al alto grado nostálgico que tiene la película, pero sobre todo porque posee alma.

La compañía sigue evolucionando a nivel de técnica infográfica ofreciendo unas texturas y unos fondos a los personajes de ensueño. El reto de la cinta era mantener el estilo de las dos anteriores en los muñecos protagonistas, y eso se consigue con creces. Woody, Buzz y sus compañeros lucen como siempre, aunque con algo más de calidad.
Como es habitual hoy día se ha utilizado el sistema 3D, el cual ayuda a la historia, da profundidad y aporta espectacularidad en varias secuencias, pero no es la estrella.

El guión ha corrido a cargo de Michael Arndt, basándose en la historia ideada por John Lasseter, Andrew Stanton y Lee Unkrich. Arndt fue el artífice del libreto de “Pequeña Miss Sunshine” y, personalmente, creo que su labor en el nuevo film de PIXAR es superior al de aquella. Los gags vuelven a hacer gala al servicio de una historia con profundidad, en especial destaca en este ámbito el personaje de Ken, con quien se juega a través de su orientación sexual y al que le hacen chistes sobre su amor por la ropa de diseño, pero también tenemos al Señor Patata, ese cascarrabias entrañable, y a Buzz, quien acaba en modo de reinicio y despierta como un guardián espacial muy español.
La Banda Sonora vuelve a correr a cardo de Randy Newman, componiendo una partitura idónea para la cinta. Se ha creado una nueva canción para el momento de los créditos (de visión obligatoria) y “Hay un amigo en mí” es cantada en español por los Gipsy Kings.
El elenco vocal vuelve a ser de primera. Tom Hanks aporta sus cuerdas vocales al fiel vaquero Woody, aquí más héroe y líder que nunca. Tim Allen es Buzz, el guardián espacial que sufre un ligero cambio de programación que le hace hablar español, el doblaje de El Cigala en nuestro País queda muy bien. Joan Cusack es la vaquera Jessie, la cual tiene momentos muy divertidos, y románticos, con Buzz. Michael Keaton es Ken, el eterno novio de Barbie. Ned Beatty es Lotso, el oso. Din Rickles es el Sr. Patata. Jodi Benson es la muñeca Barbie, mucho más divertida y con más protagonista que en la anterior entrega. John Morris es Andy, el dueño de los juguetes que ha crecido. Emily Hahn es Bonnie, el nuevo personaje humano que ama a los muñecos y juego con ellos tanto como hacía Andy.

Citar que el disfrute no empieza cuando va a comenzar el film, sino minutos antes, con el cortometraje que lo acompaña, “Día y Noche”, otra muestra de genialidad marca de la casa en donde se unen animación tradicional con CGI y el 3D, mucho más efectivo que en la película de los juguetes.

Maravillosa, emotiva, épica. “Toy Story 3” es el broche de oro a la Saga protagonizada por Woody y Buzz formando así la mejor Trilogía del Cine de Animación. Una nueva Joya “made in Pixar”.

Lo Mejor: Es un placer absoluto.

Lo Peor: Nada relevante.

Mejor… Imposible, de James L. Brooks

21 julio, 2010

Existen películas orientadas a ensalzar el ánimo con una dosis de humanidad a través de los personajes por los que se narra la historia. “Mejor… Imposible” entra dentro de esa categoría.

Melvin Udall es un escritor de novelas románticas que padece un trastorno obsesivo compulsivo, lo cual saca de quicio a las personas que están a su alrededor, en especial a las dos personas que le cambiarán su vida, su vecino homosexual y la camarera que le sirve todas las mañanas la comida. Melvin es un ser odioso, y ya de entrada se nos presenta con el objetivo de que nos caiga tan mal como al resto de personajes secundarios, o sea lo primero que hace en el film es tirar al perro de su vecino por la rampa de la basura y mostrar cierta burla sobre su orientación sexual. Tras eso parece complicado sentir aprecio por el personaje, pero el film trata precisamente de eso, de cómo cambian las personas a mejor y cómo las relaciones humanas influyen en ello.

Y es que “Mejor… Imposible” es una historia de redención, la de un hombre encerrado en su burbuja egoísta y antisocial que encuentra otra forma de afrontar la vida gracias a las dos personas que forman su círculo social y a las que termina ayudando. En primer lugar su vecino, Simon, un pintor homosexual que sufre una brutal paliza por la que queda hospitalizado un tiempo, lo cual hace que Melvin deba cuidar de su perro, algo que no le gusta lo más mínimo al principio pero que desembocará en una tierna relación de cariño mutuo. El perro se convertirá en un nexo común para Simon y Melvin y será el causante de que su relación de amistad se fortalezca dejando a un lado los prejuicios.
En segundo lugar tenemos a Carol, la camarera, madre soltera de un hijo con fuertes molestias pulmonares que la hacen llevarlo al médico día si, día también. Carol es la única persona que Melvin permite que le toque, como podemos comprobar en la primera escena que comparten en el restaurante, lo cual demuestra el sentimiento oculto que tiene el escritor por ella. Aunque al principio la camarera parece ser para Melvin su sirvienta particular en el restaurante, pues solo quiere ser atendido por ella, pronto ese comportamiento egoísta dará paso a un acto de humanidad enorme que cambiará la vida de la mujer. Puede que Melvin siga expresándose con su enferma sinceridad pero junto a Carol lucha por adaptarse y, como le dice a ella, llegar a ser una mejor persona.
Además la cinta posee un tramo propio de road movie en que los tres personajes emprenden un viaje y donde se establece una bonita relación entre Carol y Simon, en la cual la camarera inspirará al artista y le dará nuevas fuerzas para seguir adelante.

La cuarta película dirigida por James L. Brooks debería ser vista por todos los directores de comedia actuales, ya que es la muestra de cómo de una historia sencilla cargada con buenas intenciones puede salir una muy buena película. Brooks se caracteriza por dotar a todas sus películas de ese aroma “happy” en que los actores sean el timón. El director compone las secuencias para que sean los actores los que carguen sobre sus hombros con el peso de la misma. Y eso nos lleva a otro de los pilares básico, el guión, escrito por el propio director y Mark Andrus. Estamos ante una historia de marcado corte clásico, la mayoría de las escenas se desenvuelven en los hogares de los protagonistas o en el restaurante, tan solo se escapa de forma marcada de ese esquema en el tramo del viaje y al final, cuando Melvin y Carol dan el paseo. Los diálogos son excelentes y contiene frases memorables mediante las que Melvin da rienda suelta a su cinismo.

Ayuda de forma maravillosa a la historia la partitura de Hans Zimmer, en ésta ocasión en su vertiente más contenida e intima, con un tema principal soberbio.

Sólo Jack Nicholson podía ser Melvin, ese ser que camina sin pisar las líneas de las aceras y que parece odiar a todo el mundo. Era la tercera vez que Brooks contaba con Nicholson, y la primera que lo convertía en su cabeza de cartel, y es que Nicholson es la estrella del film, cuando aparece se nota, dando rienda suelta su histrionismo, ésta vez ideal para el personajes, y a su afilada lengua. Lo mejor de todo es que, a pesar de sus defectos, Melvin es un personaje al que le coge mucho cariño, siendo de los más amables a los que el actor ha dado vida. Si Nicholson están bien, su compañera de reparto, Helen Hunt, está sublime. Humanidad, sinceridad, dulzura, todo cuanto requiere el personaje se lo aporta la actriz por medio de miradas y un trabajo corporal excelente. A pesar de que Nicholson se haga notar no consigue eclipsar a Hunt, la mejor del reparto. Greg Kinnear es Simon, el vecino de Melvin, papel por el que el actor comenzó a erigirse en el panorama hollywoodiense, y no es para menos, su labor en el film es muy notable y compone un personaje nada caricaturesco. Completan el reparto Cuba Gooding Jr. recién salido de Jerry Maguire (que Brooks produjo) dando vida al amigo de Simon y marchante de arte Frank, el cual me recuerda bastante a su oscarizado Tod Tidwell. Shirley Knight es la madre de Carol, la cual dota tanta humanidad al personaje como Hunt y posee tramos divertido. Skeet Ulrich es el modelo callejero para Simon que no traerá nada bueno a la vida del pintor. Mencionar la participación del director, y cazafantasmas, Harold Ramis como el Dr. Bettes y del también director Lawrence Kasdan como el psiquiatra de Melvin. Hay que citar también al otro gran protagonista del film, el perro Verdell, tan carismático como el que más, al que se le toma cariño desde el primer minuto.

La película consiguió ser todo un éxito de taquilla y de critica que se vería coronado con 7 nominaciones a los Oscars, entre los que se encontraban Película, Director, Actor Secundario, Guión Original y Banda Sonora, para acabar consiguiendo el de Mejor Actriz para Helen Hunt y el de Mejor Actor para Nicholson que acumulaba ya 3 Oscars en su carrera.

“Mejor… Imposible” es una película que nos hace querer ser mejores personas, tal y cómo le sucede al protagonista de la misma. Decir que es un clásico quizás sea exagerado, pero se acerca.

Lo Mejor: El trío protagonista, con Hunt en cabeza. Su aroma de comedia clásica. El perro.

Lo Peor: ¿Por qué no se hacen más así hoy día?

Cinemadreamer en Facebook

21 julio, 2010

Bueno, siguiendo el ejemplo de mi amigo Javi del blog Generación CinExin he creado una página de Cinemadreamer en Facebook para todos aquellos que quieran hacerse seguidores, comentar todo lo que les apetezca e incluso hacer peticiones de películas que quieran que comente.
La dirección es: Facebook-Cinemadreamer

¡¡ Saludos !!

Ración de Bandas Sonoras

19 julio, 2010

Sunshine de John Murphy y Underworld: Gracias a la cinta “Kick-Ass” me puse en busca de la Banda Sonora del film de Danny Boyle encontrando una música con aroma New Age que tiene como tema de batalla el increíble “Kanada´s Death, Pt.2 (Adagio in D Minor)”, el cual ha sido utilizado en diferentes avances y en la película de Matthew Vaughn con algún que otro arreglo. El grupo Underworld colaboró con Murphy para llevar a cabo la música que acompañaría la odisea espacial de Boyle.
3/5

Robin Hood de Marc Streitenfeld: Cuarta colaboración consecutiva entre Ridley Scott y Streitenfeld, quien ya colaboró como supervisor en varias Bandas Sonoras previas del director. Streitenfeld es alumno de Zimmer y ha sido un buen sustituto para los films de Scott. En ésta ocasión el compositor crea una partitura de corte medieval, con utilización de leves coros que ayuden en los momentos dramáticos. La composición cae del lado positivo del sello Mediaventures, a la altura de otras composiciones de corte épico, como “Kingdom of Heaven” de Gregson-Williams. Como temas a destacar tenemos: “Sherwood Forest”, “Robin Speaks”, “Walter´s Burial” y “Merry Men”.
3,5/5

The Last Airbender de James Newton-Howard: Shyamalan vuelve a contar con su compositor fetiche desde “El Sexto Sentido”. Newton-Howard vuelve a componer una notable composición sinfónica con aroma místico que se abre con el largo track “Airbender Suite”, el cual da una idea de lo que vamos a encontrar a lo largo del disco, épica musical elegante y bien diseñada. La película ha sido recibida de forma muy negativa, aún así la Banda Sonora está a la altura de lo que se espera por parte de una autor como Newton-Howard.
4/5

Prince of Persia de Harry Gregson-Williams: Otra muestra del talento de Gregson-Williams para las películas de aventuras. Su composición se acerca al trabajo que hizo Jerry Goldsmtih para “La Momia”, con toques árabes que nos introduzcan en el marco donde se establece la historia. Los temas de acción están bien desarrollados, poseyendo emoción y una buena orquestación. Como cierre al cd se introduce la canción de Alanis Morissette “I Remain”.
3,5/5

The Sorcerer´s Apprentice de Trevor Rabin: Si antes teníamos la cara buena del sello Mediaventures aquí nos encontramos con la cara negativa. La Banda Sonora no es mala del todo, se abre con el tema “Sorcerer´s Apprentice” que rememora la pieza clásica que acompañaba al corto protagonizado por Mickey Mouse en “Fantasía” y que da base al film, pero luego la música se vuelve demasiado prefabricada, rememorando al Rabin de “La Búsqueda” en que el uso de guitarras, coros e instrumentos de percusión se apoderan del conjunto. Aún así no es lo peor que ha hecho el compositor teniendo bonitos temas como “Story of Veronica”.
2/5

Inception de Hans Zimmer: Uno de los trabajos más esperados del año, la nueva colaboración entre Nolan y Zimmer, por primera vez fuera de la franquicia Batman. Zimmer crea una música muy sugerente que bien podría definirse como un cruce entre “Blade Runner” y “La Delgada Línea Roja”, con alguna que otra similitud al trabajo del autor en los Batman de Nolan. “Dream is Collapsing” es el primer tema que encontramos con fuerza en el disco, seguido por el hermoso y onírico “Old Souls”. “Mombasa” es un tema frenético que seguro acompaña a una de las grandes secuencias de acción del film, mientras que en “Waiting for a Train” se atreve a introducir de forma breve, e inesperada, el “Rien de rien” de Edith Piaf. El tema final, “Time”, es excelente, un in crescendo que se asemeja a otros grandes temas del autor alemán para poner el colofón al disco. Zimmer ha contado con el guitarrista Johnny Marr para la presentación en directo.
4/5

Actores: Leonardo DiCaprio

15 julio, 2010

Cuando lo pienso digo… Leonardo DiCaprio, ese actor que llegué a aborrecer porque toda chica estaba loquita por él, demostrando todo su amor decorando sus carpetas por medio de recortes de revistas o posters de todo tipo. Nunca olvidaré cuando vi “Titanic” y cómo ese primer plano de sus ojos hizo que todo el público femenino de la sala gritara. En fin, que le tomé manía, aunque afortunadamente con el paso de los años uno madura y acaba descubriendo el talento del actor.

La Revelación

Leonardo DiCaprio nació en Noviembre de 1974. Su nombre se lo puso su madre en honor a Leonardo DaVinci.
Dio sus primeros pasos en la televisión, en programas como “Roseanne” aunque es más recordado por su participación en “Los Problemas Crecen”. En 1991 debutaría en el cine con la película “Critters 3” pero sería en 1993 cuando llamaría la atención de todo el mundo con sus dos primeras grandes interpretaciones. Primero participó en “Vida de este chico” en donde tenía un cara a cara con el mismísimo Robert De Niro, el cual se convertiría en su modelo a seguir. Su interpretación en la cinta le valió excelentes reseñas, las cuales fueron a más en su siguiente film. Si en “Vida de este chico” conseguía estar a la altura de Ellen Barkin y De Niro, en “¿A quién ama Gilbert Grape?” consiguió hacer sombra a su hermano en la ficción, Johnny Depp. Por esta película DiCaprio recibió el galardón al Mejor Secundario de los críticos de Chicago y el National Board of Review, siendo nominado además al Globo de Oro y al Oscar en dicha categoría, en la cual perdería, inexplicablemente, frente al Tommy Lee Jones de “El Fugitivo”.
Posteriormente intervendría en la cinta “The Foot Shooting Party” y en 1995 volvería a dar que hablar, ya que participaría en “Diario de un Rebelde”, en donde dio vida a Jim Carroll. Su interpretación del joven atormentado le hizo rememorar a otros jóvenes actores como James Dean o el malhogrado River Phoenix, al cual sustituyó para dar vida a Rimbaud en “Total Eclipse”. En ese 1995 también participaría en el western moderno “Rápida y Mortal”, el film de Sam Raimi que tenía a Sharon Stone y Gene Hackman como protagonistas y presentó a Russell Crowe en el cine yanqui.
En 1996 volvería a trabajar con Robert De Niro, productor además de la cinta en cuestión. “La Habitación de Marvin” es un drama intimista que dio la posibilidad al joven de trabajar junto con Diane Keaton y Meryl Streep. DiCaprio ya había captado la atención de las jovencitas y acabaría convirtiéndose en todo un ídolo gracias a “Romeo + Julieta”, la versión del clásico de Shakespeare que realizó Baz Luhrmann por la que el actor ganó el premio de interpretación en Venecia. Su trágico, y actualizado, Romeo encandiló a miles de muchachas, pero no alcanzó el efecto que causaría su próxima película, otra historia de amor con obstáculos a bordo del trasatlántico más famoso del mundo.

El Fenómeno Titanic

Una propuesta de James Cameron es difícil de eludir. Así, DiCaprio fue escogido para protagonizar “Titanic”, la historia sobre el famoso barco que se hundió. A su lado estaría la también talentosa Kate Winslet. El actor ya había ganado fama e hizo que muchas chicas asistieran al cine para verlo en su nueva película. Claro que sus admiradoras no pagaron la entrada una sola vez, sino que repitieron y repitieron hasta llegar a revivir la historia de Jack y Rose una decena de veces en algunos casos. Si, el actor fue uno de los motivos por los que “Titanic” se convirtió en la película más taquillera de la historia. Él, y claro, los apabullantes efectos especiales del film, que consiguió 14 nominaciones para los Oscars, pero ninguna para el actor, que no supo asimilar el ninguneo de la Academia y decidió no asistir a la gala. Así empezó la etapa en que su carrera parecía ir tan a pique como el barco que le había catapultado a primera línea.
Después de su éxito titánico estrenó la, muy libre, adaptación de la novela de Dumas “El Hombre de la Máscara de Hierro”, en donde complacía a sus fans apareciendo por partida doble al dar vida al Rey Luis XIV. DiCaprio estaba competente en una floja película de aventuras en donde tenía a su lado a Jeremy Irons, John Malkovich, Gabriel Byrne y Gerard Depardieu, pero los resultado económicos no fueron satisfactorios en Estados Unidos, al contrario que en Europa. Woody Allen lo reclutó para dar vida a una de las celebridades de “Celebrity”, en donde el actor, llego a decirse, se interpretaba a sí mismo.
Al contrario que su compañera Kate Winslet, no supo encaminar su carrera y ser el protagonista de la película más taquillera de la Historia parecía ir en contra llegándole a colgar la etiqueta de nuevo Mark Hamill, pero el actor tuvo paciencia y apostó por el director de “Trainspotting”, Danny Boyle, al aceptar protagonizar “La Playa”, lo que parecía ser un cambio de rumbo en su carrera. Desgraciadamente no fue así. El film tuvo problemas de producción y fue un fracaso mientras la prensa no dejaba de hablar de los continuos devaneos nocturnos del actor, cuestionando su calidad interpretativa, la cual parecía ser sólo un destello en sus inicios. Además se estrenó el film “Don´s Plum”, realizado a mediado de los 90 con su amigo Tobey Maguire y sobre el que se intento crear polémica.
Acababa de empezar el nuevo milenio y la carrera de DiCaprio estaba a punto de cambiar.

Reflotando el Talento

En el nuevo milenio el actor se pondría bajo las órdenes de prestigiosos directores.
Poco podía imaginar el joven DiCaprio que llegaría a sustituir a su admirado Robert De Niro como actor fetiche de uno de los directores fundamentales del cine. El actor, necesitado de encauzar su carrera, buscó trabajar con Martin Scorsese hasta que lo consiguió. A finales de 2000 se anunció que DiCaprio protagonizaría la nueva película del director italoamericano, “Gangs of New York”, uno de los proyectos más personales del realizador. El proyecto era muy atractivo. Scorsese llevando a cabo una gran historia con un reparto que incluía a DiCaprio, Cameron Diaz y que hizo regresar a Daniel Day-Lewis al cine tras su etapa como zapatero en Venecia. Largas etapas de postproducción hicieron que el resultado no estuviera a la altura, ni siquiera para el director. En lo que respecta al trabajo de Leonardo DiCaprio podemos decir que estuvo cumplidor, aunque poco pudo hacer frente al gigante Day-Lewis que tenía al frente. Aún así el actor guardaba otro as en la manga ese año al ponerse en las manos de un amigo de Scorsese. Steven Spielberg lo escogió para dar vida al farsante Frank William Abagnale en la fresca “Atrápame si Puedes”, en donde DiCaprio ofrecía su mejor interpretación en años codeándose con Tom Hanks o Christopher Walken. Por su interpretación en el film recibiría una nueva nominación al Globo de Oro.
A partir de ese momento la carrera de DiCaprio iría en ascenso. Amigo ya de Scorsese, acabó por elegirlo para dirigir “El Aviador”, biopic de Howard Hugues que el actor producía. Si DiCaprio tiene un hándicap ese es su rostro aniñado. Dando vida al magnate estuvo a la altura de las circunstancias, aunque su juventud pareciera jugar en contra consiguió convencer a propios y extraños realizando su primera gran interpretación para Scorsese, recibiendo una nueva nominación al Oscar después de 10 años, esta vez para Mejor Actor.

Y de una película de época biográfica Leo y Marty no se tomaron descanso y pasaron a un thriller policiaco, el remake de la cinta oriental “Infernal Affairs”. El reparto volvió a ser de lujo, junto a DiCaprio estarían Mark Wahlberg, con quien el actor ya coincidió en “Diarios de un Rebelde”, Jack Nicholson, Martin Sheen y Alec Baldwin. Brad Pitt, productor de la cinta, fue una de las primeras opciones para coprotagonizar el film pero al final fue Matt Damon el elegido, curiosamente Damon protagonizaría la cinta de Robert De Niro “The Good Shepherd” para la que DiCaprio fue la primera opción. “The Departed” resultó ser uno de los éxitos de 2006, y en ella DiCaprio ofrecía una soberbia interpretación como agente infiltrado atormentado por su situación. Su magnífica interpretación le hizo conseguir una nueva nominación al Globo de Oro, aunque no al Oscar en una gala donde la película triunfó y en la que el actor estuvo nominado por otro papel. “Blood Diamond” fue toda una sorpresa gracias en parte a su labor, que captó a la perfección el acento sudafricano, razón por la que obtuvo su tercera nominación al Oscar.
En 2008 trabajaría para dos directores muy personales. Con Ridley Scott volvió a interpretar un personaje que recordaba al de “Blood Diamond”, incluso volvió a demostrar su perfección en los acentos para dar vida al agente Ferris que está destinado en Oriente Próximo en la película “Red de Mentiras“. En el film coincidiría con Russell Crowe tras “Rápida y Mortal”. “Revolutionary Road” fue llevada al cine por Sam Mendes, y para ello eligió a su, por entonces, esposa Kate Winslet y a Leonardo DiCaprio, reuniéndolos 10 años después de “Titanic”. El resultado fue una película estupenda con unas interpretación colosales por parte de sus protagonistas, concretamente creo que DiCaprio nos ofrece la mejor interpretación de su carrera, está inmenso como Frank Wheeler y merecía otra nueva nominación al Oscar, incluso el premio, pero parece que la Academia prefirió nominar al digitalizado trabajo de Brad Pitt de “El Curioso Caso de Benjamin Button”.
En 2009 se reencontraría con Scorsese en su cuarta colaboración. “Shutter Island” es otra muestra del talento de ambos, una cinta muy disfrutable, de lo mejor estrenado en 2010, en donde el actor lleva sobre sus hombros todo el peso. Una vez concluyó el rodaje con Scorsese se puso a las ordenes de Christopher Nolan para encabezar el llamativo reparto de “Inception”, una mastodóntica producción de ciencia-ficción que promete ser otra de las cintas de 2010.
Pronto se pondrá a las órdenes de otro gran director, Clint Eastwood, para dar vida a J. Edgar Hoover.

En lo que respecta a su vida fuera del cine DiCaprio es un activo ecologista y un partidario del Partido Demócrata.
Es amigo íntimo de Tobey Maguire y de Kate Winslet, además de un seguidor del baloncesto y coleccionista de arte.

Leonardo DiCaprio, un actor con talento que se ha ganado toda mi admiración y respeto.

El Último Tango en París, de Bernardo Bertolucci

13 julio, 2010

Una mañana de invierno. Un hombre y una mujer se encuentran en un piso vacío que se alquila en Paris. Tras cruzar unas breves frases hacen el amor de forma salvaje. Después acuerdan verse en ese mismo piso esporádicamente.

Tras largo tiempo leyendo de todo acerca de ella por fin he visto la película dirigida por Bernardo Bertolucci en 1972. De sobra es conocida la cinta por la gran controversia que causó, era la primera vez en el cine comercial que se mostraba el desnudo femenino de forma tan explicita. Sin embargo, tras toda esa publicidad que la cataloga como “erótica” se haya una intensa historia dramática que gira en torno a dos personas que huyen de su realidad para sentirse libres en ese piso a través del sexo.

El tango es el baile entre un hombre y una mujer en que suelen expresar las tristezas, especialmente en las cosas del amor, que sienten. En el film nuestros protagonistas nunca bailan el tango, el cual hace aparición al final solamente, pero si bailan otro baile carnal, el del deseo, por el cual expresan sus emociones escondidas.
La pareja protagonista está formada por Paul y Jeanne. Él tiene 45 años, ha tenido una vida llena de incontables trabajos hasta acabar regentando un hotel en París. Pero una desgracia acaba de suceder y Paul se encuentra en un estado desequilibrado. Jeanne es una joven descendiente de una familia burguesa que tiene un novio director de cine, el cual pretende filmarla para contar la historia de su vida. Una vez conozca a Paul y comiencen su historia de pasión tendrá sentimientos encontrados, demostrando estar en conflicto con sí misma.

Nada de nombres. Esa es la principal regla que pone Paul a la chica que acaba de conocer, y con la que ha tenido sexo, en el piso. Aunque a medida que avancen sus encuentros contarán experiencias de su vida nunca podrán decir un nombre, ya que eso destruiría la relación que están manteniendo. Son dos desconocidos atormentados e infelices en su vida diaria que se sienten libres dando rienda suelta a sus deseos carnales encerrados entre cuatro paredes, como si el mundo exterior no existiera.

La película tiene tres hilos arguméntales. La relación entre Paul y Jeanne es la base, y las dos historias individuales, más secundarias, fuera del piso que viven cada uno y nos describen su vida. La de Jeanne quizás sea la más floja y la que hace cojear el conjunto, y es que en ella se nos narra la relación de la chica con su novio, un joven y pesado director de cine que no piensa en otra cosa que en cómo sacarla en cámara.
Muchas más fuerza e interés tiene la trama de Paul, verdadero protagonista de la cinta, un ser enfermizo que esta cansado de la realidad que lo rodea y ansía vivir en soledad.

Tres nombres hacen posible que “El Último Tango en París” sea una película maravillosa. En primer lugar el director, el italiano Bernardo Bertolucci, que con 32 años realizó con ésta su sexta película. La panificación, la forma de elaborar las escenas, los movimientos de cámara que se asemejan al baile que da título al film y con el que se inicia el epilogo que cierra la historia consiguen un resultado de una belleza formal irreprochable, con un lirismo visual que transforma una historia dura y enfermiza en una dolorosa balada que no depara más que tragedia. Bertolucci se esfuerza por saber definir a los personajes en todo momento, mostrándonos la soledad que los envuelve y que les hace infelices en su vida diaria.
Tal vez haya tramos que choquen o resulten a día de hoy ridículos, como el momento en el andén de tren en que Tom golpea a Jeanne, pero son tramos cercanos a ese cine verité que se realizó en Europa en la década de los 60 y 70.

En segundo lugar tenemos al director de fotografía Vittorio Storaro, encargado de crear el juego de luces y sombras que ayudan a dramatizar la historia. El personaje de Paul se nos presenta dentro del piso como un hombre que busca la oscuridad en todo momento, se siente cómodo entre las sombras, aislado de todo, pero la llegada de Jeanne hace que la luz exterior entre y con ella el desenfreno y despertar sexual.
Hay que mencionar el buen uso que se le da a las cristaleras a través de las cuales se nos definen las figuras que se encuentran tras ellas, así como también la utilización de la profundidad de campo, como en la escena que abre el film, en que la figura de Jeanne aparece desenfocada tras Paul para luego ser al contrario y quedar él desenfocado tras ella.

Por último tenemos al gran Marlon Brando brindando una de las mejores interpretaciones de su carrera. La cinta se estrenó un año después de que el actor interpretara “El Padrino” realizando en ésta ocasión un personaje totalmente opuesto al patriarca de los Corleone, pues Paul siente animadversión hacia la familia y se comporta como un loco en muchas ocasiones. Brando está pletórico como el americano que vive en París, desprendiendo su enorme magnetismo durante todo el metraje, componiendo un animal desatado que oculta su tristeza y que recita monólogos como nadie, siendo escalofriante el que tiene junto a su fallecida esposa.
El actor improvisó en varios momentos y fue él quien sugirió la famosa escena en que sodomiza a Maria Schneider usando mantequilla, la cual se rodó a la primera y en la que la actriz lloró de verdad.

El guión está escrito por el propio Bertolucci y Franco Arcalli, componiendo un libreto en donde se tratan temas como el dolor, la pasión, la muerte, los recuerdos ó los sueños.
La Banda Sonora está compuesta por Gato Barbieri, creando el conocido tema principal.

Acompañan a Brando en el reparto la joven Maria Schneider dando vida a Jeanne, la cual se deja seducir por el desconocido americano que conoce en el piso vacío. Schneider aporta su juventud y frescura a un personaje contradictorio, pero no creo que brille especialmente, claro que estar frente a un genio tampoco la ayuda. Jean-Pierre Léaud es Tom, el novio de Jeanne y cineasta de la nueva ola, un hombre más preocupado del resultado de la película que de la vida de su novia. Maria Michi es la suegra de Paul, una mujer dolida por la perdida y por ver el estado en que se encuentra su yerno. Massimo Girotti es Marcel, huésped en el hotel que comparte con Paul algo más que una simple relación comercial.

La película tuvo problemas entre varios sectores de la censura pero no por ello recibió elogios, siendo nominada a los Oscars para Mejor Director y Actor.

“El Último Tango en París” es la madre de todas las películas posteriores que tenían como demanda el erotismo. Bella, triste, trágica. Una película que hay que ver.

Lo Mejor: La puesta en escena a cargo de Bertolucci y Storaro. El gran Brando.

Lo Peor: La historia de Jeanne en solitario no me atrapa tanto como el resto.

¡¡ Campeones del Mundo !!

12 julio, 2010

Parecía que no lo lograrían. Que sería un sueño inalcanzable. Se empezó con mal pie y las esperanzas se desvanecían. Luego apareció la esencia, el toque, la genialidad. Y así, pasito a pasito, se llegó al final del camino para demostrar por qué habían ido allí.
Para esto:

Lo reconozco, no soy un entendido del futbol, si veo algún partido suele ser alguno del Barça o de la Selección Española, que este año ha dado al deporte español una de las mayores alegrías de su historia. Hace dos años los jugadores se alzaban con la Eurocopa, y este año se superan a sí mismos consiguiendo la Copa del Mundo.
Cada partido ha sido una muestra del talento de este equipo, unos verdaderos héroes que afrontaban cada encuentro con humildad, prudencia, convirtiendo el deporte en épica. El partido final entre Holanda y España ha sido eso, épico. Parecía que la final se decidiría en los penaltis, pero tras 117 minutos de partido ha aparecido él:

Iker Casillas, Carles Puyol, Gerard Piqué, Sergio Ramos, Xabi Alonso, Xavi, Capdevilla, Andrés Iniesta,Sergio Busquets, David Villa, Mata, Pedro, Fernando Torres, Llorente, Pepe Reina, Victor Valdeé, Arbeloa, Albiol, Marchena, Javi Martínez, Cesc Fabregas, Silva, Jesús Navas. Entrenados por Vicente del Bosque.
Enhorabuena y Gracias a todos ellos por un mundial espectacular, inolvidable.
11 de Julio de 2010: España es Campeona del Mundo.


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