La cadena británica BBC se ha sumado a la moda de resucitar al personaje creado por Sir Arthur Conan Doyle con una miniserie de tres episodios de 90 minutos de duración, algo que ya hiciera hace apenas dos años con el detective Kurt Wallander.
Cada episodio es un caso completo del famoso detective, comenzando con “Estudio en Rosa” que hace alusión directa a la primera novela del personaje, “Estudio en Escarlata”, en donde conoce a su fiel compañero John Watson y comienzan a vivir en el 221B de Baker Street. La serie tiene la peculiaridad de estar ambientada en el Londres del S. XXI, y lo cierto es que, aunque parece difícil introducir al personaje de Holmes en nuestro contexto histórico plagado de tanta tecnología, el resultado es altamente satisfactorio. La esencia de los personajes está presente en todo momento, así como los continuos guiños a la obra de Doyle.
Los artífices del proyecto son Mark Gatiss y Steven Moffat, famosos por su contribución a “Doctor Who”, los cuales participan activamente en los guiones del primer y tercer capítulo, precisamente los dos mejores, ya que el segundo desciende el nivel y el caso a tratar no es tan interesante.
A nivel técnico no se le puede poner pega alguna, en especial me gusta el uso que se les da a los teléfonos móviles y cómo aparecen los textos de éstos en pantalla cuando un personaje recibe un sms.
Los actores encargados de dar vida, de forma excelente, a Holmes y Watson son Benedict Cumberbatch y Martín Freeman respectivamente.
Por cierto, me sorprende que mucha gente critique de forma tan duramente la última película del personaje dirigida por Guy Ritchie y, a la vez, alabe la serie de televisión, en la cual se toman tantas, o más, licencias que en la película. ¿Será porque en la serie no se pelea y Holmes no aparece mugriento ni con tanto sentido del humor? Personalmente me da igual, disfruto con ambas por igual, aunque he de decir que la serie posee una banda sonora que recuerda bastante al nominado trabajo de Zimmer.
Dado que la primera temporada ha recibido buenas criticas y una respuesta favorable por parte del público se ha dado luz verde a una nueva temporada de otros tres episodios, y menos mal, porque el final del tercer episodio te deja en ascuas. Estoy deseando ver los nuevos episodios que se estrenarán éste próximo otoño.
Archivo de 31 agosto 2010
Series: Sherlock
31 agosto, 2010Regreso al Futuro: Parte III, de Robert Zemeckis
27 agosto, 2010
Nada más finalizar “Regreso al Futuro: Parte II” Robert Zemeckis se zambulló sin perder un momento en el rodaje de la tercera, y última, entrega de las aventuras a través del tiempo de Doc y Marty McFly.
La historia comienza justo cuando acaba la segunda parte.
Marty queda atrapado en 1955 y va en busca de Doc, que acaba de enviar por primera vez a Marty de regreso a 1985 tras el incidente de sus padres. El científico se desmaya tras ver aparecer ante él de nuevo a su amigo del futuro, e incluso cuando se despierta no puede creerlo, pero gracias a la carta que recibió Marty lo asimila y decide volver a ayudarlo reenviándolo de nuevo a 1985 en el DeLorean que su Doc futuro, que ahora está viviendo en 1885, ha escondido en una mina. Desgraciadamente Marty verá su plan de regresar a casa frustrado al descubrir una trágica noticia, Doc es asesinado en 1885 por Buford “Perro Rabioso” Tannen, con lo cual decide viajar a 1885 e impedir que eso suceda.
Por fin Marty concluye su aventura temporal. El joven de los 80 pone fin a sus peripecias a través del continuo espacio tiempo visitando una de las épocas más representativas de América, el salvaje oeste, algo que ya se sospechaba mediante algunos detalles de la segunda entrega, como la partida que juega Marty en la máquina recreativa del Café de los 80 utilizando un revolver, la presentación de Buford Tannen o las imágenes de la película “Por un puñado de dólares” de Sergio Leone que Biff ve en compañía de unas amiguitas.
El personaje clave para la tercera entrega, y motivo por el que Marty debe viajar una vez más en el tiempo, es Doc. El científico afirma en el segundo film querer visitar el salvaje oeste a la vez que tiene en mente dedicar sus investigaciones, una vez destruida la máquina del tiempo, al otro gran misterio del universo: las mujeres. En ésta tercera entrega ambas cosas se cumplen. Emmet Brown acaba viviendo en el pequeño Hill Valley de 1885 como herrero y acaba enamorándose de una mujer, desarrollando así su personalidad, la cual se enriquece más a través de su admiración por la obra de Julio Verne. Es el verdadero motor de la película, sin él la aventura presente no tendría ningún sentido.
Por su parte Marty deberá enfrentarse a sí mismo y aprender a contenerse cuando alguien lo llama gallina. En principio su papel en 1885 es sencillo, debe volver con Doc a su tiempo antes de que Buford lo mate. Pero las cosas se complican, entra en escena Clara, de la que Doc se enamora, y Marty planta a cara a Buford, siendo él el hombre marcado para morir en lugar de Doc. Vuelve a interferir así en los hechos del pasado.
El esquema vuelve a repetirse. Marty tiene una única motivación al principio (volver a su tiempo) que se ve truncada al aparecer un nuevo problema (la muerte de Doc), por lo cual debe regresar, de nuevo, en el tiempo e impedir que eso suceda.
El que la tercera entrega sea para muchos la más floja puede ser debido a que, a diferencia de la segunda parte, aquí todo es muy sencillo y rememora en exceso al primer film. Sólo hay dos viajes temporales, uno para volver al pasado (1885) y otro para regresar al futuro (1985); en 1885 reaparece un problema conocido, cómo hacer funcionar a la máquina del tiempo si se ha quedado sin gasolina, combustible que en dicha época era arto complicado de conseguir; la explicación que Doc da a Marty sobre cómo van a hacer funcionar al DeLorean es calcada a la de la primera película, con una maqueta.
Luego tenemos los típicos guiños y detalles marca de la casa, como el que Marty se desmaye y aparezca frente a su madre, en éste caso su tatarabuela, Maggie; la persecución en la plaza principal, aquí la calle principal del pueblo con la torre del reloj a punto empezando a ser construida; Tannen cae derrotado en estiércol.
Cierto, a nivel argumental la película no tiene la originalidad ni frescura de sus predecesoras, pero posee algo que, para un servidor, la hace muy valiosa, su sentido homenaje a uno de los géneros cinematográficos más grandes, el western.
Zemeckis y Bob Gale introducen la mayor cantidad de referencias que pueden al género. Los indios, los grandes paisajes, la caballería, las granjas, los atracadores de trenes, los pistoleros, el saloon, la dama en apuros y, por supuesto, el duelo. Todo aparece en mayor o menor medida dentro de la trama, en la cual se homenaje en concreto al spaghetti western de Sergio Leone, y en especial a su película “Por un puñado de dólares”. Ahí tenemos la forma de vestir de Marty y el nombre que escoge para vivir en 1885 (Clint Eastwood) o el momento del duelo entre Marty y Buford, con la sorpresa final. Zemeckis, además, homenajea al director italiano con la presentación del pueblo de Hill Valley rememorando la película “Once upon a time in the West” con un travelling ascendente, idéntico al que utiliza Leone, que descubre el pueblo en un gran plano general.
El director sigue controlando a la perfección la historia a través de una planificación excelente y de un ritmo que no decae. El tour de force final está a la altura de las anteriores, con la locomotora empujando el DeLorean y la aparición sorpresa de Clara, a la cual debe ayudar Doc antes de llegar al punto limite. Toda la secuencia posee emoción en extremo gracias a su enérgico montaje.
Al igual que en la segunda se muestran en un mismo plano diferentes personajes interpretados por un mismo actor. Es el caso de Marty y Seamus, ambos interpretados por Michael J. Fox, que interactúan en más de una ocasión durante el film.
Los gags vuelven a hacer aparición de forma ingeniosa, aunque el mas memorable para mi es la borrachera que coge Doc y su traumática recuperación por medio del resucitamuertos.
El guión vuelve a estar escrito por Bob Gale y vuelve a introducir guiños de actualidad (Marty baila el moonwalk) y detalles sobre qué pasaría si se cambiaran hechos pasados, aquí por ejemplo se impide la muerte de Clara, lo cual hace que el barranco que en un principio debía llevar su nombre se quede tal y cómo está, hasta que Marty viaja en el tiempo y es rebautizado como barranco Eastwood.
Se pone punto y final a la historia del DeLorean y de Marty, pero no de Doc. Marty regresa a su tiempo con la máquina del tiempo, que es destruida por el tren que cruza la línea en ese momento, cumpliéndose así el deseo de Doc. El joven va en busca de Jennifer y se motan en su todoterreno encontrándose con Needles, el cual reta a Marty a un duelo de coches. Marty no sucumbe a la provocación de su rival y no participa, impidiendo que su, aparentemente escrito, futuro (el accidente de tráfico) no se cumpla. Luego visitan los resto que quedan del DeLorean y aparece de repente un tren de la nada del que sale Doc junto a su nueva familia. El científico regala a Marty una foto que se tiraron ambos en el viejo oeste y les dice que el futuro no esta escrito. Así Doc y Marty se despiden con la marcha del científico en su nueva máquina temporal con la cual seguir explorando épocas distintas. Quedaba abierto así un abanico de posibilidades para continuar las aventuras temporales de Doc y su familia, y se realizaron en forma de serie de animación que tuvo dos temporadas.
Alan Silvestri creó la música mas romántica de la Trilogía gracias a la historia de amor que surge entre Clara y Doc. El grupo ZZ Top participó en el Soundtrack y apareció tocando en la escena del baile del pueblo.
El apartado técnico vuelve a estar a la altura creando ese salvaje oeste que ha llenado tantas pantallas de cine.
Michael J. Fox repite como Marty y también da vida a Seamus, su tatarabuelo, demostrando sus registros como actor. Christopher Lloyd recordará el film por ser el primero en que daba un beso. Mary Steenburgen ya había participado en un film de viajes en el tiempo, “Los viajeros del tiempo”, pero accedió a participar en la película con gusto dando vida a Clara, la maestra de escuela admiradora de Julio Verne que se enamora de Doc. Thomas F. Wilson es de nuevo Biff y está increíble como su bisabuelo, Buford “Perro Rabioso”. Lea Thomson es Maggie McFly, tatarabuela de Marty, algo curioso pues da vida a un personaje de la rama familiar del padre y no de la madre de Marty.
El film se estrenó seis meses después de la segunda entrega, en pleno resurgimiento del western a principios de los 90 con títulos como “Bailando con Lobos” o “Sin Perdón”, y supuso una amarga decepción para mucha gente, lo cual se notó en la taquilla al ser la que menos dinero recaudó de la Trilogía.
Marty McFly y el Doctor Emmet Brown se despedían del cine con un homenaje al western que, aunque no estuviera a la altura de sus predecesoras, seguía ofreciendo buen cine comercial.
Lo Mejor: Su homenaje al género. El buen pulso de Zemeckis y su reparto.
Lo Peor: Aunque no posee la originalidad de la primera ni la complejidad de la segunda me duele que esté tan mal valorada.
Regreso al Futuro: Parte II, de Robert Zemeckis
25 agosto, 2010
No estaba previsto que “Regreso al Futuro” tuviera secuelas, sin embargo el enorme éxito que tuvo la película impulsó a los artífices a estudiar una continuación. Zemeckis no se puso en seguida con la secuela, sino que pasaron tres años del estreno del primer film para que se elaborara la historia sobre la que giraría la segunda parte y tercera parte, pues se decidió realizar dos secuelas de forma simultanea que llegarían a formar la Trilogía que todos conocemos. Bob Gale y él comenzaron la historia donde acababa la primera, con Doc, Marty y Jennifer viajando al futuro, en donde cometerían un error que pondría en peligro su realidad y los haría regresar a una época pasada para subsanarlo. En un primer momento se pensó en que el pasado estuviera representado por los años 60, pero entonces apareció el mayor problema del film, Crispin Glover pedía una cantidad demasiado alta para participar, con lo cual su personaje, George McFly, no podía aparecer, o al menos no en primer plano como luego veremos. El resto del reparto aceptó encantado participar en las películas, con la única sustitución de Claudia Wells por Elisabeth Shue en el papel de Jennifer, y es que una cosa era sustituir a la novia de Marty, que aparecía escasos 5 minutos en el primer film, y otra distinta sustituir a Glover, que tenía gran protagonismo.
Sin más, Bob Gale perfiló los guiones de las dos secuelas. Una vez estuvo terminado el de la primera parte del díptico y Zemeckis concluyó la fantástica “¿Quién engañó a Roger Rabbit?” se pusieron manos a la obra con vistas a estrenarla a finales de 1989.
Doc lleva a Marty y Jennifer al futuro para impedir que su futuro hijo forme parte de un robo y sea encarcelado. Sin embargo los problemas se tuercen cuando Jennifer es llevada a su casa del futuro y el viejo Biff roba el almanaque deportivo que ha comprado Marty como recuerdo, y para así ganar algunas apuestas en el pasado de paso, y utiliza la máquina del tiempo para dárselo a su versión del pasado y convertirse en un hombre muy poderoso que cambia por completo la realidad que conocen Doc y Marty, los cuales deben volver a Noviembre de 1955 para robar el almanaque al joven Biff y destruirlo.
“Regreso al Futuro: Parte II” cumple a rajatabla la regla de toda buena secuela, ser más grande que su predecesora. Y lo consigue, aunque eso no quiere decir que sea mejor (eso sería algo difícil viendo la perfección de la anterior) pero si que es una película a la altura que amplia lo establecido en la anterior sobre el continuo espacio tiempo al jugar mucho más con los saltos temporales y las consecuencias que tienen nuestros actos.
En ésta ocasión nuestros protagonistas se enfrentan a una realidad alternativa que surge por culpa de una acción de Marty en el futuro 2015, comprar un almanaque en donde se detallan todas las jugadas deportivas de los últimos 50 años del S. XX, algo muy beneficioso para el muchacho en su tiempo. Sin embargo Doc le obliga a deshacerse del almanaque tirándolo a una papelera, de la que es rescatado por Biff Tanen, el eterno villano de la Saga, quien se apropia de la idea de Marty y se lo da a sí mismo en 1955, concretamente el 12 de Noviembre de 1955, fecha en que Marty regresó por primera vez del pasado. Cuando Marty, Doc y Jennifer regresan a 1985 descubren un futuro desalentador, Biff es poderoso, gobierna Hill Valley y ha matado a George Mcfly casándose con su viuda, Lorraine. Para subsanar el entuerto deben viajar de nuevo a 1955, momento en que Biff lo empezó a utilizar, y no a 2015, pues han entrado en una nueva línea temporal en la que el villano es poderoso y viajar al futuro sería mucho más desalentador.
Al principio el argumento parece enrevesado pero está muy bien construido. Una acción del futuro cambia el pasado y para enmendarla se debe volver al pasado en lugar del futuro. Se juega así con las paradojas temporales a base de un guión mucho más complejo y oscuro que el anterior.
Los personajes evolucionan. Se nos descubre cómo Marty cae en las redes de sus adversarios al oír que lo llaman gallina, algo que tendrá terribles consecuencias en su vida futura si no le pone remedio. Por su parte Doc subraya la importancia que tiene el no conocer nada sobre hechos venideros y su intención de destruir la máquina del tiempo al ver los acontecimientos que están teniendo lugar y por los que su realidad está en serio peligro.
Uno de los detalles que hace a “Regreso al Futuro: Parte II” ser una película única es cómo juega con las diferentes versiones temporales de los personajes. Visitamos cuatro épocas diferentes a lo largo de la película: el 1985 conocido, 2015, 1985 alternativo y 1955. Parecería que los personajes secundarios conocidos sólo cambian considerablemente de personalidad en el 1985 alternativo, pero no es así, ya que nos encontramos con versiones temporales de Doc y Marty que pueden traer consecuencias catastróficas si sus diferentes “yo” se encuentran y reconocen. Es lo que sucede con Jennifer, quien sufre un shock tras encontrarse con su yo futura.
Al respecto he de decir que me choca el hecho de que los dos Biff (el de 1955 y el 2015) se conozcan y no se desmayen ni ocurra nada de lo que dice Doc que puede suceder si ambos yos se encuentran. Es un detalle que bien podemos pasar por alto, pues es lo que desencadena el problema para nuestros protagonistas.
No hay nada mejor para alabar una vez más la labor de Zemeckis que empezar diciendo lo bien que planifica y crea las escenas en que un mismo personaje comparte plano consigo mismo. La más impresionante es en la que un Marty ya mayor cena junto a su hijo e hija. Tenemos a Michael J. Fox interpretando los tres personajes y apareciendo en pantalla a la vez. Es algo asombroso, una genialidad técnica para la época que aún hoy sorprende.
Tan genial es cómo reaparecen escenas de la anterior película en ésta. La secuencia de apertura es la misma que el final de la primera, con dos diferencias. La actriz que da vida a Jennifer ha cambiado y aparece el villano, Biff, que ve volar a la máquina del tiempo, concluyendo la escena de forma inquietante. Se podría pensar que se utilizaron los fragmentos del final de la película original, pero no, toda la secuencia se rodó entera de nuevo manteniendo la misma planificación que la anterior.
Puesto que los protagonistas viajan de nuevo a la fecha en que Marty regresó al futuro en 1955 se vuelven a revivir los hechos de la anterior, pero desde un punto de vista diferente, el del Marty presente como espectador que debe intentar no interferir en lo que sucede en ellos, lo cua ofrece situaciones tanto divertidas como de suspense. Se añaden también escenas nuevas, como la de Biff y Lorraine en la calle la mañana de la fiesta del instituto. Zemeckis plantea todas las escenas en que el Marty presente revive hechos anteriores utilizando la profundidad de campo, como es el momento en que su padre pega a Biff o la actuación del propio Marty en el escenario. Aunque ahora se noten los efectos especiales hemos de reconocer el talento del director a la hora de dirigir dichas secuencias.
El esquema es igual al de la anterior película, y hay escenas sacadas directamente de aquella pero reinterpretadas en la nueva época que aparece, el futuro. De esta forma tenemos la persecución sobre el aeropatín en la plaza principal de Hill Valley, el despertar de Marty tras ser golpeado en la cabeza y descubrir el terrorífico 1985 donde ha ido a parar o el emocionante climax final que deja en suspense al espectador.
Si, el climax final es tan emocionante como ya lo era en la anterior. Aquí tenemos a Marty enganchado al coche de Biff intentando conseguir el almanaque, el rescate de Marty gracias a Doc, la desaparición del DeLorean con Doc dentro tras ser alcanzado por un rayo, la misteriosa aparición del hombre con el sobre destinado a Marty con fecha de 1885 y la reaparición de Marty ante Doc anunciándole que ha vuelto desde el futuro. La historia quedaba abierta a una tercera parte de la que se daba un adelante tras las letras “To Be Continued…” mostrando en qué época transcurriría la última película, el salvaje oeste, algo que ya podíamos suponer observando detalles que lanza el presente film.
El apartado técnico del film está muy bien, aunque haya envejecido no hemos de restarle meritos a la cinta. Los detalle más vistosos se encuentran en la parte que tiene lugar en 2015. Ahí tenemos ese Tiburón gigante digital que anuncia la 19ª parte de la Saga iniciada por Spileberg; el café de os 80, en donde los camareros son pantallas con muñequitos que simulas personalidades de la década que homenajea, como Michael Jackson; la cazadora que posee autosecado y se adapta al consumidor; las zapatillas con robocordones de Nike; el famoso aeropatín de Mattel; la velocidad con la que las pizzas se cocinan. Desgraciadamente no viviremos un 2015 como el que la película muestra aunque se han creado algunos instrumentos que aparecen, como las zapatillas Nike (no tan sofisticadas), el poder tener videoconferencia desde casa y la posibilidad de ver en televisión diferentes canales digitales, pero lo que siempre he querido tener es un aeropatín.
La banda sonora a cargo de Silvestri es portentosa y ayuda a que la película posea más suspense y oscuridad, como en la visita de Marty al cementerio.
El maquillaje de los actores vuelve a ser uno de los puntos fuertes del film. Michael J. Fox aparece como Marty joven y de mediana edad, además de cómo su hijo e hija, mientras que Lea Thomson y Thomas F. Wilson aparecen jóvenes, de mediana edad y viejos.
El reparto de la anterior repitió al completo salvo Claudia Wells, que fue sustituida por Elisabeth Shue, y Crispin Glover, que fue el causante de que la película no sucediera en los años 60 como estaba previsto y de que mataran a su personaje en el 1985 alternativo. Claro que también gracias a él encontramos una de las virtudes ya citadas antes, Zemecksi utiliza la profundidad de campo para mostrar los hechos sucedidos en la anterior película, y en las escenas en que aparece George McFly éste siempre lo hace de espaldas o desenfocado para que no parezca que le da vida otro actor. Michael J. Fox repitió como Marty McFly en sus distintas versiones temporales, sufriendo largas sesiones de maquillaje, y también dio vida a sus dos hijos Marty Jr. y Marlene. Chritopher Lloyd adquiere más protagonismo y una participación más activa en la aventura, nada raro ya que será él el verdadero motor de la tercera película. Lea Thomson sigue siendo Lorraine y Thomas F. Wilson el malvado Biff, más perverso que en ninguna otra de la Trilogía, además de dar vida al nieto de éste, Griff. Citar que Elijah Wood apareció brevemente como un niño que juega a la máquina recreativa que se encuentra en el café de los 80.
La cinta fue un éxito de taquilla, aunque quedó bastante por debajo de su predecesora y recibió una nominación al Oscar: Mejores Efectos Especiales.
“Regreso al Futuro: Parte II” fue otra gran aventura juvenil llena de diversión a la altura de la anterior.
Lo Mejor: Es un disfrute enorme. Juega mucho más con los viajes temporales.
Lo Peor: Como casi toda secuela, la sombra de la original.
Regreso al Futuro, de Robert Zemeckis
23 agosto, 2010
“Cuando esa maravilla legue a los 140 km por hora vas a ver algo acojonante.”
Si hiciéramos una encuesta sobre cuál es el coche más famoso de la Historia del Cine seguramente encontraríamos en primera posición el DeLorean, que es, a la vez, la maquina del tiempo más conocida del Séptimo Arte gracias a la Trilogía Regreso al Futuro.
Ahora que se acaban de cumplir 25 años del estreno de esta maravillosa película creo que es un buen momento para dedicarle un comentario y regresar al pasado.
Todo comenzó a principios de los 80. Bob Gale y Robert Zemeckis idearon una historia sobre un joven que viaja atrás en el tiempo reencontrándose con sus padres. La idea entusiasmó desde primer momento a Steven Spielberg, padrino cinematográfico de Zemeckis. Sin embargo el director, que no quería volver a fallar a su mentor dándole otro fracaso de taquilla como habían sido sus anteriores films, decidió probar suerte ofreciéndola a Columbia y Disney. La primera la rechazó por ver en ella un retrato juvenil alejado de sus producciones, más cargadas de sexo y violencia. La Disney, sin embargo, la rechazó cuando descubrió que el protagonista enamoraba a su madre en el pasado. Parecía que el proyecto no saldría adelante, pero entonces apareció “Tras el Corazón Verde”, la cual se convertiría en el primer éxito comercial del director y le abriría las puertas a realizar su película. Zemeckis volvió a ofrecerle la idea a Spielberg, quien, encantado, la produjo junto con sus colaboradores Frank Marshall y Kathleen Kennedy para la Universal.
Marty McFly es un joven que sueña con convertirse en una estrella de rock. Su familia nunca ha conseguido nada importante, siendo todos ellos unos perdedores, con su padre a la cabeza, el cual debe hacer el trabajo a su compañero Biff. La noche antes de salir con su novia Jennifer de excursión Marty recibe la llamada de Emmet Brown, un científico amigo suyo, para que se reúnan esa misma moche y pueda enseñarle su nuevo invento, una máquina del tiempo en la que, debido a un trágico suceso, Marty viaja hasta 1955, cuando sus padres tenían su edad e iban al instituto.
Lo dije a primeros de año cuando comenté “El Secreto de la Pirámide” y lo repetiré ahora, la década de los 80 fue la edad de oro para el cine juvenil, y de eso tiene gran parte de culpa la película presente.
“Regreso al Futuro” tiene todos los ingredientes del mejor cine juvenil, siendo una gran aventura que mezcla ciencia-ficción con comedia y que tiene a adolescentes como protagonistas.
El punto de partida que utilizó Bob Gale para crear el proyecto fue ¿qué pasaría si viajara en el tiempo hasta el momento en que mi padre tenía mi edad? A partir de ahí creó junto a Zemeckis, admirador de las historias con viajes en el tiempo, una inteligente historia en donde se juega con el tiempo y donde se demuestra cómo todos los actos que se realizan tienen importancia en hechos venideros.
Todos, en algún momento, hemos oído historias de boca de nuestros padres sobre su juventud y sobre cómo se conocieron. Pero una cosa es lo que te cuentan y otra cosa distinta es cómo pasó en realidad.
En el caso de Marty sus padres siempre han dicho que se conocieron por accidente, cuando el padre de su madre, su abuelo, atropelló a su padre y lo metió en casa para cuidarlo. Luego fueron juntos al baile de instituto y se besaron por primera vez, estando juntos hasta el día de hoy. Todo muy idealizado y bonito, pero con algunas omisiones como descubre Marty en su viaje a 1955. Por ejemplo la personalidad de su madre, que deja de ser la puritana en 1985 a una chica bastante espabilada en 1955 que incluso fuma y bebe a escondidas para sorpresa de su hijo.
La presencia de Marty en 1955 cambia el curso de las cosas, poniendo así en riesgo su propia existencia. Como ya he dicho todo acto tiene una consecuencia. La madre de Marty, Lorraine, conoció a George porque su padre lo atropelló con el coche. Claro, Marty, que tiene ante él a su padre con su misma edad, está a punto de presencia el hecho, pero no recuerda que gracias a eso sus padres se conocieron e interfiere siendo él atropellado. Problema grave, su madre lo conoce a él en lugar de a George y se enamora, algo impactante y escalofriante, que tu madre se enamore de ti. Será entonces cuando comience la cuenta atrás para Marty, que debe conseguir unir a sus padres para que él y sus hermanos lleguen a existir a la vez que debe llegar a tiempo al DeLorean para regresar a 1985 por medio del rayo de la enorme tormenta que va a tener lugar. Y es que el problema de Marty no es sólo conseguir que sus padres se enamoren, sino poner en marcha la máquina del tiempo para regresar a su época. Para ello contará con la ayuda de Doc Brown, 30 años más joven de cómo lo conoce Marty, el cual queda sorprendido ante el gran descubrimiento que realizará dentro de tres décadas pero que, sin embargo, no quiere tener ninguna información sobre su futuro personal, ya que eso condicionaría su vida a partir de ahora, algo realmente cierto, pues si supiéramos que nos va a suceder en, por ejemplo, 48 horas seguramente actuaríamos de otra forma.
La película presenta un esquema que se repetirá en sus secuelas. En primer lugar tiene la obligatoria presentación de personajes, muy bien planteada, pues en apenas veinte minutos conocemos a todos los personajes que tendrán importancia en la aventura de Marty, y que, al final, sufrirán algunos cambios, como son sus padres, el malvado Biff, el director del instituto y, por supuesto, Doc. A continuación tenemos la presentación de la máquina del tiempo y el prime viaje que realiza Marty en ella, acabando en el Hill Valley de 1955, cuando casi todo eran campos abiertos y su residencial estaba anunciado para ser construido. Es entonces cuando se nos presenta el primer problema. ¿Cómo va a conseguir el protagonista regresar a su tiempo si la máquina funciona con plutonio? En su búsqueda de la única persona que puede resolverlo, Doc, interfiere por accidente en la vida de varias personas dando pie al segundo, y más importante, gran problema, la relación amorosa de sus padres. Esto es algo muy bien ideado por Gale y Zemeckis, el que un problema tan gordo como el regresar a casa en el tiempo pase a ser más secundario cuando está en juego la existencia del protagonista por medio de sus padres. Una vez se ha desarrollado toda la trama en que Marty, con ayuda de Doc, trata de subsanar el entuerto que ha montado llega la emocionante carrera contrarreloj final con la esperanza de regresar al futuro.
El guión está milimétricamente cuidado para que todo acto y personaje tenga importancia. Por ejemplo, gracias al panfleto que le dan a Marty en 1985 puede regresar a casa en 1955, ya que sabe cuándo va a caer un rayo. Muchos personajes aparecen en 1955 en su aspecto adolescente, como el alcalde Goldie Wilson al que Marty dice que será alcalde frente a la mofa de su jefe, que ve imposible que un negro consiga tan alto cargo público. Fascinante me parece el cambio que sufre la familia de Marty cuando éste regresa después de su aventura, siendo casi todos unos triunfadores y Biff un limpiador de coches. Esa vuelta a la tortilla se debe a la breve, pero impactante, acción que realiza George, plantar cara y dar un puñetazo a Biff, pasando así de ser un chico tímido con el que todos se meten a toda una personalidad en el instituto.
En principio se iba a utilizar una nevera como máquina temporal pero luego se decidió que fuera un coche para que tuviera más estilo, y de paso no arriesgarse a que algunos niños se metieran en sus neveras pensando que así vaiajarían en el tiempo.
Existen muchas frases y referencias del film que han pasado a la memoria cinéfila de miles de personas (¡¡1,21 gigabatios !!, condensador de flujo), pero la propia película homenajeaba ya otros films, como “Star Trek” o “Star Wars”, y hace un guiño al Presidente de Estados Unidos por aquel entonces, Ronald Reagan, que en 1955 era conocido como actor. Lorraine llama a Marty Calvin Klein debido a su ropa (en España se tradujo como Levis Straus porque la marca de Klein no era conocida).
Un detalle curioso es que en la actuación musical de Marty tocando “Johnny B. Goode” el guitarrista de la banda se pone en contacto con su primo, que no es otro que Chuck Berry, autor de la canción. Esto mismo, que el personaje principal de la historia interfiera en hechos históricos, sucedería casi una década después en la película oscarizada de Zemeckis “Forrest Gump”.
La mirada que se lanza a 1955 es una mirada realista, aunque con detalles nostálgicos. Se trata de la época en que el adolescente adquiría importancia en la sociedad norteamericana, que aún se mostraba inocente, pues la guerra de Vietnam no había tenido lugar. Los jóvenes se reunían en las cafeterías y bebían batidos mientras en las máquinas de discos sonaba rock. Es muy elogiable el cambio que padece la plaza del ayuntamiento de Hill Valley (lugar que aparece en los tres films) entre 1955 y 1985, estando en la primera limpia y cuidada mientras en la segunda está llena de pintadas y sucia.
Robert Zemeckis ya había demostrado tener talento tras la cámara y ser un digno aprendiz de Spielberg. Con “Regreso al Futuro” volvió a demostrar su naturaleza de artesano fílmico con escenas planificadas y narradas al detalle. No hay que esperar mucho para ver la calidad del film, justo después del logo de Universal y de que aparezcan las letras “Steven Spielberg Presents” encontramos la primera secuencia que nos describe a la perfección sobre qué trata la película, el tiempo. Un largo travelling nos muestra multitud de relojes, todos ellos sincronizados, para pasar a determinados inventos que sirven el desayuno y a detalles de vital importancia para la trama, como el anuncio del robo de plutonio en televisión o la aparición de un reloj del que está colgado un personaje de la misma forma que acabará colgado Doc al final del film en homenaje a la película “El Hombre Mosca” de Harold Lloyd. Marty es presentado por medio de sus pies y dejando en el suelo el monopatín, nada casual ya que protagonizará sobre dicho vehículo una de las escenas más emblemáticas y emocionantes del film, la persecución en la plaza de Hill Valley.
Otro momento memorable es la presentación del vehículo del tiempo y el momento en que realiza su primer viaje dejando las marcas de fuego bajo los pies de Doc y Marty.
El director consigue aportar la frescura característica en este tipo de producciones sin que en ningún momento decaiga el ritmo y creando ingeniosos gags visuales. De hecho “Regreso al Futuro” es una de esas película que puedes ver cuantas veces quieras sin cansarte, sabiendo que vas a disfrutar como un niño. Esta última vez que la he visto he llegado a emocionarme como nunca gracias a su tour de force final, que comienza en el momento en que George queda a solas con Lorraine en el coche. El puñetazo de George a Biff; el baile en que un beso puede decidir el destino de Marty; Johnny B. Goode tocado por Marty; la carrera contrarreloj en que Marty se sube al DeLorean y Doc trata de unir los extremos del cable lanzándose desde el reloj de la torre al suelo para que el rayo fluya por él y dé al DeLorean. Un tramo final con un montaje, un ritmo y una planificación extraordinarios que hace padecer a todas las producciones juveniles de aventuras que se han realizado en los últimos años.
Los efectos especiales han envejecido pero sigue siendo un placer ver cómo desaparece el coche con los destellos fluorescentes. De todas formas no son los protagonistas en ningún momento, Zemeckis quiso utilizar los menores trucos artificiales posibles.
El maquillaje es digno de mención al convertir a unos jóvenes Crispin Glover, Lea Thompson y Thomas F. Wilson en unos cincuentonces en la escenas que tienen lugar en 1985.
La Banda Sonora corre a cargo de Alan Silvestri, quien se convirtió en el compositor inseparable del director desde “Tras el Corazón Verde. Silvestri siguió un apunte de Zemeckis, que la hiciera más grande. Por esa razón el compositor creó una gran banda sonora orquestal que aportará a la película más emoción.
Huey Lewis grabó dos canciones para el film, “Power of Love” y “Back in Time”, y apreció en el film como el jurado que dice a Marty ser muy ruidoso tocando música.
Uno de los problemas que sufrieron a la hora de realizar la película fue el actor que daba vida a Marty al principio. Eric Stoltz fue impuesto de algún modo por la productora, pero Gale y Zemecksi dijeron que si no estaban contentos con su trabajo buscarían a otro. Y eso fue lo que sucedió. Stoltz llegó a rodar varias escenas pero no convencían al director, por lo que buscaron un sustituto, siendo elegido el primer actor en que Zemeckis puso el ojo, Michael J. Fox. Fox se hizo famoso con “Teen Wolf” y, sobre todo, con la serie “Family Ties”, la cual parecía hacer imposible su participación en la cinta, pero el actor, encandilado con el guión, aceptó la oferta de Zemeckis encadenando el rodaje de la serie con el de la película, lo cual hizo que durmiera apenas dos horas al día alcanzando un agotamiento físico y mental. Aún así el actor respondió de forma sobresaliente y siempre será recordado como Marty McFly, el viajero en el tiempo más famoso del cine. Chritopher Lloyd es Emmet Brown, más conocido como Doc, al cual el actor decidió interpretar basándose en el director de orquesta Leopold Stokowski. El resultado fue una interpretación excelente ayudada por los pelos al estilo Einstein y sus enormes ojos saltones. Lea Thompson es Lorraine Baines, la madre de Marty que demuestra ser todo una picarona en sus años mozos. Crispin Glover es George McFly, padre de Marty, un chico tímido, aficionado a la ciencia-ficción y voyeur. Thomas F. Wilson es Biff, el villano de la función, quien pretende a Lorraine y se enfrenta a Marty en una gran persecución en donde acaba cubierto de estiércol. James Tolkan es Strickland, el director del instituto. Claudia Wells es Jennifer, la novia de Marty. Billy Zane aparece como uno de los compinches de Biff.
El final del film dejaba la puerta abierta a una continuación, pero nunca durante el desarrollo y creación del film se pensó en ninguna secuela, sino que Zemeckis decidió terminarla así en plan broma, ya que era una incógnita si funcionaría en taquilla y resultaba muy arriesgado pensar en segundas partes. El propio director afirma que si hubieran tenido pensado hacer las dos posteriores en el momento de hacer la primera habrían hecho firmar a todos los actores y no habría cometido el error de subir a Jennifer al coche, ya que luego le daría vida Elisabeth Shue.
Aún así las secuelas poseen una estructura calcada a la presente, además de guiños y escenas idénticas, como la clásica en que Marty se desmaya y se despierta llamando a su madre y afirmando haber tenido una pesadilla.
El film se estrenó en verano de 1985 convirtiéndose en la película más taquillera del año.
Recibió cuatro nominaciones al Oscar: Mejor Guión, Sonido, Canción y Edición de Sonido, ganando éste último.
Emocionante, original, divertida. “Regreso al Futuro” es cine juvenil y comercial bien hecho. La película de viajes en el tiempo más famosa del cine. Una película emblemática para la generación de los 80. Una Joya.
Lo Mejor: Todo.
Lo Peor: Nada.
¡¡ Granagedón !!
21 agosto, 2010El pasado mes de Julio, concretamente el fin de semana del 16 al 18, se celebró el 48 Hour Film Festival en Granada, un certamen de cortometrajes que tiene la peculiaridad de realizar un corto en apenas 48 horas, comprendiendo desde la escritura de guión hasta el montaje y demás postproducción que requiera el proyecto. Los grupos participantes debían ceñirse al género que les había tocado a suerte, en nuestro caso fue falso documental. Las reglas inquebrantables eran que aparecieran lugares característicos de la ciudad, la frase “¿Sabes qué? Me he fijado que eres un debutante”, integrar como objeto un ventilador y el personaje de Pepe el peluquero.
Un servidor tuvo el privilegio de participar, gracias a la mediación de mi amigo Alejandro Colera, en el cortometraje “Granagedón”, dirigido por Mar Delgado y Esaú Dharma, que se alzó como triunfador del certamen consiguiendo 6 Premios: Mejor Cortometraje, Dirección, Montaje, Fotografía, uso del Objeto y uso de la línea de diálogo.
Pero para mi lo mejor no fue eso, sino el trabajar con gente tan maja, y con talento (y no lo digo por peloteo, que conste), como son los directores y todo el elenco, los cuales aportaron una gran cantidad de ideas para que el corto acabara siendo lo que es, y a los que mando un saludo.
Sin más, les dejo con el cortometraje en cuestión. Disfrútenlo.
The Expendables, de Sylvester Stallone
19 agosto, 2010
Durante la década de los 80 y principios de los 90 el cine de acción estaba representado por actores de gruesos músculos que usaban más las armas que el cerebro. Fue la época dorada de Stallone, Schwarzenegger, Van Damme, Lundgren ó Seagal. Si se estrenaba una película protagonizada por alguno de ellos se colocaba sin problemas en lo alto de la taquilla, pero su vida comercial no acababa ahí, sino que se ampliaba gracias a la alta demanda que tenían sus films en el videoclub, lugar en donde verían ir a parar la mayoría de sus últimas obras, en especial el belga y el budista. A mediados-finales de los 90, y ya a partir del nuevo milenio, el cine de acción ha estado protagonizado por actores más humanos que piensan antes de golpear, sustituyendo los músculos del cuerpo por los del cerebro. El cine de acción ochentero de marcado tono machista parecía enterrado para las grandes salas, pero, como dice el refrán, los viejos rockeros nunca mueren, y Silvester Stallone, que renació de sus cenizas con “Rocky Balboa” y “John Rambo”, ha unido a todo un selecto grupo de actores adictos al gimnasio para realizar su última película, todo un homenaje a esa generación.
“The Expendables”, titulada erróneamente “Los Mercenarios” en nuestro país, no es más que eso, un homenaje. La historia es muy sencilla, de hecho es igual a cualquier otra película protagonizada por alguno de los actores mencionados.
Barney Ross lidera un grupo de mercenarios contratados por el misteriosos Sr. Iglesia para derrocar a un dictador en una isla de Sudamérica.
Ya está. Más simple que un botijo. Stallone no ha querido quebrarse mucho el tarro (como casi siempre) y ha escrito un guión de frases lapidarias dignas del mejor cine de videoclub en donde todos los participantes de su fiesta se lo pasan pipa, una de sus mayores virtudes, ya que la película nunca se toma en serio y posee casi en su totalidad un tono auto paródico. Tan sólo el monologo de Micke Rourke, en primer plano fijo, se sale de esa tónica al reflexionar sobre lo que ha sido su vida cómo asesino contratado y la razón que lo hizo apartarse de ella. El resto, un disfrute para los que de niños disfrutábamos con “Tango Cash”, “Rambo”, “Commando” y demás. Muchas explosiones, muchos disparos, puñetazos, patadas, cuchilladas, acompañadas, como no podía ser de otra forma, de frases y chistes malos con música cañera de fondo. En serio, da gusto desconectar con una película como ésta que recuerda viejos tiempos.
El título significa “Los Prescindibles”, y tiene un significado más allá de la película, ya que el 90% de los actores que participan han sido olvidados o encasillados en el peor cine de acción de Hollywood, y eso los ha hecho ser bastante prescindibles para la industria, y para un gran sector de amantes al cine. Dolph Lundgren, Randy Couture ó Steve Austin han paseado sus rostros por el formato doméstico principalmente, mientras que Jet Li ha tenido más suerte en su país natal, Jason Statham debe su fama a los “Transporter” y Mickey Rourke ha vuelto a obtener reconocimiento en la Meca del Cine. Stallone los ha juntado y le ha dado a cada uno su momento de gloria. Citar que también tienen importancia Terry Crews, con su bestial amiguita capaz de disparar proyectiles de gran tamaño, y Eric Roberts, que ejerce nuevamente de villano.
La película en sí no es gran cosa, todo hay que decirlo, incluso diría que es la más floja de las última películas realizadas por Sly. Su mayor virtud es ver desfilar a todos los personajes que aparecen. Aun así Stallone, que con “John Rambo” ya ofrecía una ración de desmembramientos importante, nos regala secuencias bestiales. La protagonizada por un avión, con una explosión de las de quitar el hipo, y los veinte minutos finales de acción sin freno, en donde volvemos a disfrutar del lado más salvaje del director, con cabezas cortadas, vísceras e infinidad de tiros.
Ahora bien, la secuencia que más disfruté fue la protagonizada por los tres tíos que más entradas de cine vendieron a principios de los 90. El notición no fue que Stallone iba a reunir al elenco mencionado, sino que iba a contar con sus amigos Bruce Willis y Arnold Schwarzenegger para una pequeña escena. Y menuda escena, estuve el escaso minuto y medio que dura riendo al ver juntos en pantalla a los tres tirándose pullitas. Sly y Suache bromeando mientras Willis, que está en medio, suelta una de las frases más emblemáticas de “Pup Fiction”. Impagable, en serio. Está rodada de la forma más simple del mundo, Stallone da miedo con su exceso de botox, pero ver a Arnie con su puro frente a Sly y Willis es digno de ir directamente a la Historia del Cine de Acción. Sólo por esa escena mereció la pena ver la película.
No hay un buen guión, ninguna interpretación es memorable (salvo, quizás, el momento Rourke con lágrima incluida), las escenas de acción pecan de exceso de montaje entrecortado en donde te pierdes. Pero da igual, son 90 minutos de diversión, y puede que dentro de poco volvamos a disfrutar con este grupo, al que pueden unirse otras figuras del género como Van Damme, Kurt Russell o Steven Seagal. Espero que para dicha secuela, si se realiza, vuelvan a aparecer Willis y Arnie con más minutos.
Lo Mejor: No engaña a nadie. La secuencia del avión. La batalla final. La reunión de tantas figuras representativas del género.
Lo Peor: Su nula inventiva. Pensar que podría haber sido más de lo que es.
Airbender, de M. Night Shyamalan
17 agosto, 2010
Antecedentes: La última película del director de “El Protegido” no me llamaba la más mínima atención, es más, por los avances me parecía algo demasiado visto. Vamos, que no tenía ganas de verla. Claro que ha existido un motivo fundamental para verla, y ha sido la visita a tierras granadinas del amigo Javi de Generación Cinexin. Hace cuatro años vino por primera vez, y gracias a él me convertí en blogger, así que qué menos que dejarle elegir la primera película que veríamos durante su breve estancia. La elección la tuvo clara, hay que ir a ver la última de Shyamalan por mucho que la pongan a parir. Así que nada, decidimos ir a verla el primer día que llegó. Afortunadamente no la vimos en un, digamos, cine de invierno, sino que nos atrevimos a verla al cine de verano de mi barrio. Primer acierto, la entrada nos salió más barata. Segundo acierto, ir a verla juntos, porque, como dice Javi, cuando dos cinefagos se juntan no tiene sentido ver Obras Maestras ya que ¿qué vas a decir? “Mira qué bien rodado”, “mira que grandes actores”… No, hay que ver cine malo (y hemos visto verdaderas “perlas” estos días), te ríes mucho en buena compañía comentando las desfachateces que aparecen en pantalla. Con esto ya os podéis hacer una idea de lo que me pareció “Airbender”. Luego hemos visto otras películas, la mayoría cutreces con las que nos hemos pegado unas buenas risas (“Street Fighter” con Van Damme, la secuela de “Transformers”) y algún divertimento gamberro (“Los Mercenarios”), pero ninguna me pareció tan rematadamente mala como la presente.
La Película: M. Night Shyamalan descubrió el anime made in USA llamado Avatar gracias a su hija. El director se enganchó a la serie y decidió realizar una película, para lo cual se puso en contacto con Paramount y Nickelodeon, dueña del citado anime. Tras concluir “El Incidente” se puso manos a la obra con una historia que, según sus propias palabras, tenía elementos de “Star Wars” y “Matrix”. Lo más sorprendente era que él, un director de cine fantástico que tenía su particular Universo, y por el cual tenía tanto detractores como defensores, había cedido para realizar una adaptación de una serie de animación. Sea como fuere, se trataba de la gran superproducción a la que se enfrentaba, y había esperanzas de que hiciera algo digno gracias a su demostrado talento tras la cámara. Desgraciadamente no ha sido así, y las feroces críticas que está recibiendo se las tiene merecidas, ya no sólo por el resultado del producto sino por haber querido ir de demasiado autor y demostrar una cierta prepotencia en las entrevistas.
La historia del film es muy sencilla: Existen cuatro reinos (Agua, Aire, Tierra y Fuego). El Reino del Fuego tiene atemorizados al resto y busca desesperadamente al Avatar, el único ser capaz de detenerlos si llega a dominar los cuatro elementos. Mientras tanto, los jóvenes Katara y Socka, del Reino del Agua, descubren a Aang, el Avatar que nació en el Reino del Aire, y lo acompañan en su viaje por aprender el dominio de los elementos para que así venza a los señores del Fuego traiga la paz a la Tierra.
Resumiendo, Aang es el elegido que teme aceptar su Destino; Katara y Socka los compañeros de turno; Zuko el príncipe exiliado del Reino del Fuego que quiere atrapar al Avatar para recuperar su gloria; los soldados del Reino del Fuego son malos muy malos, que encima visten de negro para remarcarlo, mientras el resto de naciones tiene personajes bondadosos de buen corazón. El Bien contra el Mal, la Libertad contra la Opresión, un toque místico con los diferentes elementos, bla, bla, bla… Una historia del montón, aunque eso no es malo si está bien contada, cosa que no sucede.
Que los personajes sean planos, que la historia sea conocida, que los efectos a veces canten, todo eso no me importa (es cine comercial para niños), lo que de verdad me molesta es ver al director en las entrevistas y decir que ha hecho la mejor película posible del material del que partía. Lo dudo, aunque no he visto la serie en que se basa creo que una historia así puede realizarse más dignamente de cómo lo ha hecho Shyamalan. Porque si, las criticas tienen razón, “Airbender” es una película floja, que no funciona ni para los niños debido a su aura prepotente ni para los adultos debido al nefasto guión. De hecho la película me parece tan decepcionante que consigue convertir en grandes películas del cine juvenil a cualquier entrega de Narnia o a la reciente “Prince of Persia”. Incluso “Percy Jackson y el Ladrón del Rayo” me pareció más entretenida y creo que si hubiera visto “Dragonball Evolution” también me resultaría mejor.
Llevaba sin ver una película completa del director desde “El Bosque” (“La Joven del Agua” la vi a trozos) y mejor hubiera sido seguir así, porque menudo truño me he tragado. Shyamalan, que había demostrado tener talento para la planificación, es incapaz de levantar una película con guión de manual, que no tiene nada de emoción, ni siquiera en la batalla final, llegando a resultar aburrido. Hay momentos en que parece que si, que el hombre va a ofrecer algo decente, pero no, se queda en un quiero y no puedo, en un film donde la planificación es hueca, de superproducción del montón. Es decir, que si nos dijeran que ha sido dirigida por Pepito Pérez nos lo creeríamos.
El guión, también de Shyamalan (como buen autor que es), me parece muy malo y tiene frases que hacen daño a la inteligencia del espectador. Tan solo me parece interesante el personaje trágico de Zuko, pero apenas desarrolla nada y no profundiza en los personajes como debiera, aunque tampoco importa porque cuando ha acabado la película se me ha olvidado lo que he visto.
Los efectos especiales apenas sorprenden, incluso algunos parecen sobras de otras superproducciones. James Newton-Howard crea una Banda Sonora demasiado buena para una película que no se lo merece.
Los actores parecen estatuas que hablan, el “Slumdog Millionaire” Dev Patel emula al peor Hayden Christensen del Episodio II mientras que el joven Noah Ringer va a seguir los pasos de Jake Lloyd a no ser que Jon Favreau saque más de él en “Cowboys & Aliens” que lo que ha conseguido Shyamalan. El único actor que merece salvarse de la quema es Shaun Toub, el tío de Zuko.
Shyamalan ha realizado su peor película para mi gusto. Ha querido ir de demasiado profundo cuando la historia no lo requería. Aún así la película ha conseguido ser rentable a nivel mundial y el director podrá hacer las dos secuelas que tiene ya escritas, y en las que no sería nada raro verlo como actor sirviendo al Reino del Fuego. Sea como sea, a no ser que vuelva a venir el amigo Javi o me amenacen, no volveré a pagar para ver otra nueva entrega del Avatar de Shyamalan.
Lo Mejor: La Banda Sonora de Newton-Howard, aunque no luce en pantalla.
Lo Peor: Todo lo demás.
Mentiras Arriesgadas, de James Cameron
15 agosto, 2010
¿Quién iba a pensar que a James Cameron le saldría una de las cintas más divertidas y disfrutables del cine de acción de la década de los 90? El megalómano director, por aquel entonces rompetaquilla (como de costumbre) gracias a “Terminator 2”, decidió hacer un remake de la cinta francesa “La Totale!” contado de nuevo con su amigo Arnold Schwarzenegger, consiguiendo otro éxito para su currículum.
La historia se centra en Harry Tasker, un agente secreto que persigue terroristas islámicos. Tasker ha ocultado toda su vida su verdadera profesión a su esposa, Helen, pero pronto descubrirá que ella también le ha estado ocultando cosas. A partir de ese momento Harry intentará descubrir su si esposa le sigue amando, a la par que debe combatir a los terroristas.
Cine de espías al más puro estilo Bond. Humor sin pelos en la lengua. Terroristas que quieren destruir USA. Una película de acción al uso en apariencia, hasta que aparece el elemento esencial y verdadero motor de la cinta, la crisis de la pareja. Si algo hace especial a “Mentiras Arriesgadas” es el saber contar una historia que se centra en la crisis familiar de los Tasker con empaque emocionante.
Efectivamente, Harry y Helen llevan casados muchos años y su vida es rutinaria y ni siquiera su hija les hace caso. Lo peor del asunto es que ambos se mienten, Harry oculta su verdadera profesión y Helen oculta a un extraño amigo con el que se ve a escondidas. Sin embargo, la señora Tasker es descubierta por su esposo y el buen hombre, en lugar de estallar de cólera frente a ella, decide ofrecerle otra nueva aventura con su máscara de agente secreto por la cual conocerá mucho mejor al hombre con el que lleva acostándose más de diez años. Claro, en ese momento las cosas se ponen feas, y no porque el matrimonio se tire los trastos a la cabeza al descubrir sus mutuos engaños, sino porque han sido secuestrados por los terroristas. ¿Qué hacer? No hay mejor solución para un matrimonio en crisis que plantar cara a las dificultades, y si éstas son un montón de tipos armados con una bomba nuclear, mejor que mejor. Si salen de eso el que se haya roto un plato en casa será algo sin importancia. En definitiva, lo que tenemos aquí es una película a favor del matrimonio, en que los terroristas de turno sirven para unir a los protagonistas haciendo que olviden sus problemas del pasado, y fortaleciendo su relación a partir de ese momento.
La película posee tres partes. Una primera en que se presenta al personaje de Harry Tasker al más puro estilo James Bond, enfundado en smoking y bailando un tango con una mujer espectacular para luego zambullirse en un tiroteo mientras escapa. Luego seguimos con la presentación de Helen, una mujer gris, costumbrista, a la que su esposo parece hacerle poco caso debido a su trabajo. La segunda parte abarca toda la crisis matrimonial de Harry y Helen. Aquí los terroristas no hacen aparición en ningún momento, siendo sustituidos por Simon, el amigo de Helen. La tercera parte abarca desde el momento que vuelven a aparecer los terroristas hasta el final, siendo en éste bloque cuando los lazos de afecto entre los protagonistas se fortalezcan por completo.
Conjugar cine de acción y humor la mayoría de las veces no queda bien o da situaciones de sobra conocidas, pero en el film de James Cameron ambos géneros se unen a la perfección gracias a que la película no se toma en serio a sí misma, de hecho todos los gags memorables bien podrían pertenecer a cualquier entrega de “Agárralo como puedas”. Ahí tenemos por ejemplo esa, desternillante, persecución a lomos de un caballo.
James Cameron realiza el film de forma fresca y amena, sus 140 minutos nunca aburren. El director vuelve a demostrar su gusto por las escenas bien diseñadas, con utilización de efectos especiales de última generación por aquel entonces para ayudar a las set pieces de acción, en especial el tramo final es todo un espectáculo pirotécnico con la destrucción del puente, además de la emoción que se vive en él cuando Harry y Helen se agarran del brazo.
Entre las secuencias más emblemáticas de la cinta tenemos la mencionada de apertura, todo un homenaje al mejor cine de espías. El tiroteo en el lavabo, con ese pobre anciano que ve su momento de relax en el water interrumpido por el sonido de los disparos. La persecución a caballo, capaz de interrumpir, y sorprender, a los músicos de un hotel. Todo el tramo final, desde el momento en que Harry y Helen son capturados, es cine de acción desatado y sin freno, con el mejor Schwarzenegger emulando a John Rambo, con chiste incluido dentro del film.
Ahora bien, la escena que caracteriza a “Mentiras Arriesgadas” la protagoniza Jamie Lee Curtis. Si, me estoy refiriendo al sugerente baile en ropa interior que nos ofrece la hija de Tony Curtis y Janet Leigh. La secuencia quedó grabada en la retina del público, en especial del masculino, pero no solo es sensacional por lo bien que luce la actriz, sino por el giro que da el personaje, quien, anclado en una vida aburrida, se desinhibe por completo y deja salir su lado salvaje dejando a su esposo, y a los espectadores, boquiabiertos. Además, en ella encontramos otro guiño al agente 007 en ese plano en que la figura de Schwarzenegger queda en medio de las piernas de Lee Curtis, emulando al poster de “Sólo para sus Ojos”, título que va muy bien con la secuencia en cuestión.
El guión lo escribió el propio Cameron y sorprende descubrir en los diálogos tal cantidad de tacos y referencias sexuales, en especial cuando después se puso muy correcto, y soso. Una de las características de los personajes del film es que son, en un 90%, mentirosos. Todos los personajes ocultan algo, en especial una identidad.
Los efectos especiales y el empaque visual están muy bien creados, con la salvedad del uso de especialistas, que son muy fáciles de reconocer.
La Banda Sonora corre a cargo del compositor de las dos primeras Terminator, Brad Fiedel, creando una composición que mezcle temas de intriga con otro más desenfadados que sirvan para la trama cómica.
Arnold Schwarzenegger se pone a las ordenes de Cameron por tercera vez para dar vida a Harry Tasker, posiblemente la mejor interpretación de Arnie, con permiso de su cyborg. Sin duda, el director ha sabido sacar del austriaco lo mejor. Sorprende la complicidad que existe entre Schwarzenegger y su partenarie, Jamie Lee Curtis, algo fundamental para el film. Ambos crean una pareja peculiar y divertida con grandes momentos. Lee Curtis brilla como Helen, la esposa del agente secreto que verá su vida dar un vuelco y, por cierto, la escena en que es rescatada por Harry de la limusina la rodó ella misma. Tom Arnold da la replica a Arnie como su amigo y compañero Albert Gibson, un espía con una vida domestica desastrosa. La bella hawaiana Tia Carrere es Juno Skinner, la misteriosa marchante de arte que llama la atención de Harry como sospechosa. El actor fetiche de Cameron, Bill Paxton, da vida al patético Simon, el vendedor de coches que miente para seducir a mujeres. Grant Heslov es Faisil, el joven nuevo miembro del equipo de Harry. Art Malik es el líder de la Yihad Carmesí. Charlon Heston aparece brevemente como jefe del Servicio de Inteligencia Omega, Spencer Trilby.
El éxito taquillero volvió a visitar a James Cameron. Además la cinta recibió nominaciones y premios, entre ellos el Globo de Oro a Mejor Actriz de Comedia para Jamie Lee Curtis.
“Mentiras Arriesgadas” es una comedia de acción desenfadada, con un cierto grado de incorrección política, una película diferente dentro de la filmografía de James Cameron. Una pena que la secuela quedara aparcada y el director se pusiera a hacer películas menos arriesgadas en busca de Oscars.
Lo Mejor: La perfecta mezcla de comedia desenfadada con el mejor cine de acción. Jamie Lee Curtis, y su baile.
Lo Peor: Se notan demasiado los especialistas. Que nunca se realizara la secuela.
Frases de Cine
12 agosto, 2010“Si puedes hacer sangrar a Dios la gente dejará de creer en Él”
Ivan Vanko (Mickey Rourke) en “Iron Man 2″
Origen (Inception), de Christopher Nolan
9 agosto, 2010
Después de que “The Dark Knight” se convirtiera en una de las películas más taquilleras de la historia la Warner dio carta blanca a Christopher Nolan para realizar un ambicioso proyecto personal al que llevaba dando vueltas alrededor de una década. Así la productora, agradecida con el director por revivir por todo lo alto al hombre murciélago y, seguramente, obligándolo a firmar a cambio por una tercera entrega, otorgó a Nolan la friolera de 160 millones de dólares para realizar el film que requeriría cientos de traslados por todo el mundo dada su naturaleza de thriller internacional. El director volvió a contar con su equipo habitual y llamó a varios actores con los que había trabajado anteriormente que se unirían a Leonardo DiCaprio, Joseph Gordon-Levitt, Ellen Page y Marion Cotillard para llevar a cabo su particular sueño.
El mundo de los sueños siempre ha intrigado a los seres humanos, siendo utilizado por diversos filósofos, escritores y artistas para exponer opiniones y crear historias en que tengan cabida la ciencia y la fantasía. Con “Origen” el director británico desarrolla una rica historia en donde se mezclan ciencia-ficción, romanticismo y acción dentro del mundo de los sueños.
En esencia, y según el propio Nolan, “Origen” es una película de atracos. Pero no de atracos corrientes, sino de robos que se desarrollan en la mente de los individuos cuando éstos están durmiendo. Nuestro protagonista, Dom Cobb, es el mejor ladrón de sueños del mundo, el extractor número 1. Junto con su equipo es capaz de abordar la mente de cualquiera en estado de somnolencia y extraer cualquier idea que existan dentro de ella. Ahora bien, la película, como todas las grandes del género, ofrece un golpe maestro que sea todo un reto para nuestros protagonistas, y eso es Origen propiamente dicho, que significa no extraer una idea sino implantarla, con lo cual la inmersión en la mente del objetivo debe ser mucho más profunda y estar planificada al milímetro.
Así tenemos en el film todos los pasos que exigen una buena película de atracos. Primero, presentación del equipo, cada componente tiene una tarea específica y debe realizarla al máximo nivel; Segundo, exposición del plan, algo más complejo de lo habitual al tratarse del mundo de los sueños; Tercero, ejecución. Curiosamente existe otra película del director que expone tres pasos con los que conseguir realizar un buen truco de magia, y es que “Origen” tiene mucho en común con “The Prestige”, pues ambas requieren la total atención por parte del espectador para que no se pierdan en ningún punto y para, al final, quedar asombrados ante lo que han visto.
De esta forma, si nos quedamos con lo básico, podemos vislumbrar una historia de suspense visualmente deslumbrante, pero si escarbamos un poco más, si, como dicen en la cinta, pasamos a otro nivel, encontraremos una historia más interesante que posee los dos temas que han inundado la filmografía de Nolan, la obsesión y la culpa.
El protagonista de la cinta, Dom Cobb, es un fugitivo, se le busca por algo que hizo en el pasado y que lo tortura día a día. Aceptar el trabajo que se le ofrece no sólo significaría regresar a casa, sino alcanzar la redención.
Cobb es igual que Bruce Wayne, que Leonard, que Will Dormer. Un alma torturada que ya no puede dormir sin necesidad de recurrir a los sueros del sueño. “Origen” se convierte así en el drama de un hombre que debe luchar contra sus recuerdos, contra lo más escondido de su subsconsciente, lo cual, si no lo vence, puede volverse contra él en cualquier momento y volverlo loco a la par que puede destruir cualquier plan que esté ejecutando en ese instante.
Gracias al reto que se le plantea a Cobb el título del film adquiere un significado diferente que el de implantar una idea. Y es que para vencer a los demonios que torturan al ser humano en su mente hay que ir al principio, al punto en donde la pesadilla se creó, al origen del mal.
Antes de alabar el trabajo del director y su equipo voy a mencionar el que yo creo que es su punto flaco, el metraje. Si hay algo que creo que Nolan debe aprender es que menos es más. Me explico, hay redundancia a la hora de exponer el funcionamiento dentro del mundo de los sueños, demasiada conversación que gira sobre el mismo tema. Si ya nos ha explicado al principio cómo nuestros personajes pueden encontrarse en un sueño dentro de otro sueño no necesito que me lo vuelva a explicar veinte minutos después. Es decir Nolan teme pasar de A a C saltándose B, consiguiendo demasiados subrayados y quedando como un tipo inteligente que se cree más inteligente de lo que es por alargar diálogos metafísicos, con lo cual esa complejidad que decían tener la película no lo es tanto, de hecho creo que es una película bastante fácil de seguir, con la excepción del ambiguo plano final en donde Nolan juega con el espectador ofreciéndonos la posibilidad de elegir el final que deseemos.
En resumen, que de haber durado 15 minutos menos seguramente podría decir que es una Obra Maestra.
Salvo ese desliz, que desde ya digo puede variar con posteriores visionados y no parecerme tan innecesarias esas explicaciones, la película es enorme, un gran espectáculo, un peliculón llamado a hacer escuela dentro de la ciencia-ficción como hace ya 10 años hiciera “Matrix”. No son pocas las coincidencias entre “Origen” y el film de Wachowski, sin ir muy lejos la propia productora, la Warner. En ambas el mundo del subsconsciente ofrece a los personajes posibilidades ilimitadas para crear sus propios mundos, en donde existen vigilantes que pueden atacar al que haya invadido la mente, las proyecciones en la de Nolan y los Agentes en la de los Wachowski. Ambas comparte una escena en donde dos personajes pelean en el aire, pero en la de Nolan no se utiliza efecto bala y todo lo que se ve en esa, espectacular y asombrosa, escena es un decorado giratorio real. Salvo esos leves detalles, “Origen” es una película original, con alma propia, que bebe de la mejor sci-fi, con K. Dick en cabeza, y que dará para largas conversaciones sobre ella.
La duda estaba en el aire. ¿Qué haría Christopher Nolan después de “The Dark Knight”? Lo más fácil antes de enfrascarse en la tercera entrega del hombre muriélago hubiera sido realizar una película pequeña, de bajo presupuesto, pero no, el director va y hace un más grande todavía dando la vuelta al mundo para regalarnos una película tan grande, o más, que la última aventura de Batman. Eso sí, decir cuál de las dos es mejor película lo veo bastante absurdo ya que son dos géneros y universos diferentes, lo que está claro es que en ambas se nota la mano del director.
Parece que el director por fin le ha cogido el truco a dirigir grandes escenas espectaculares en que se sepa en todo momento qué sucede. La secuencia de apertura establece las bases del film, el montaje alterno de los sueños por medio de una puesta en escena en donde se cruzan la sobriedad de los diálogos con la emoción de las escenas de acción. De este modo la película avanza con pulso firme, ofreciéndonos imágenes oníricas inolvidables, como ese paseo por París o el episodio protagonizado por DiCaprio y Cotillard en la ciudad soñada, con otras cargadas de emoción en donde la acción se desborda rememorando al mejor Michael Mann, como la persecución en coche con tren incluido y, sobre todo, la pelea en el pasillo del hotel.
El montaje es tan importante como lo fue en las previas “Memento” y “The Prestige”. Aquí Nolan juega con su particular matrioska al poder introducir un sueño dentro de otro sueño dentro de otro sueño, y así sucesivamente, ofreciendo posibilidades ilimitadas. Pero lo mejor del juego es cómo utiliza el tiempo en cada nivel del subsconsciente, siendo mayor cuanto más dentro de la mente se esté, por esa razón el plano de la furgoneta cayendo se muestra (demasiadas veces a mi parecer) en cámara ultralenta y en el hotel se alcanza la gravedad cero por la que todo parece ir algo más despacio, para dejar patente la velocidad que existe en cada nivel en que se encuentran los personajes.
Puede que el film recuerde a otros films anteriores, como la citada “Matrix”, “Dark City” o “Paprika”, pero, aún así, el guión posee ingenio y originalidad. Ya el hecho de jugar con los sueños y convertirlos en escenario para un crimen corporativo tiene merito pero también la creación de personajes y el darles una función específica me parece remarcable. El elenco de personajes está compuesto por un extractor, el que debe extraer o implantar la idea; el hombre a punto, el cual demuestra ser un hombre de acción que protege a los soñadores; la arquitecto, encargada de diseñar el escenario donde van a tener lugar los sueños; el falsificador, capaz de suplantar cualquier identidad dentro del sueño; el turista, un mero espectador al que le interesa que todo salga bien; el químico, creador del suero por el cual los protagonistas pueden estar dormidos el tiempo que necesiten para cumplir su misión; el objetivo, la persona a la que van a atacar mientras duerme; el fantasma, el verdadero villano del film, capaz de aparecer cuando menos se espera.
Nolan crea además su particular universo en donde tienen vital importancia los tótems y en que las ciudades son tan protagonistas como los propios personajes.
El diseño de producción es extraordinario, jugando con diferentes arquitecturas que crean los escenarios en que se desarrolla la historia. El rodaje tuvo lugar en países como Francia, Japón, Canadá, Marruecos, Inglaterra y Estados Unidos, representados cada uno por medio de una iconografía característica y engrandecidos por la impresionante fotografía de Wally Pfister.
Lo efectos especiales rinden a buen nivel, aunque a veces rechinen un poco. Lo más increíble es que para escenas tan difíciles como la del hotel en gravedad cero se prescindió de infografía CGI y se rodó en un escenario real.
La Banda Sonora de Hans Zimmer acompaña de maravilla a las imágenes, dotándolas de un aroma onírico e impregnado de emoción las escenas de acción. El uso de la canción de Edith Piaf es muy inteligente y tiene vital importancia en la trama.
Los diferentes países que aparecen en el film están representados además por actores que realizan muy buenas interpretaciones. Leonardo DiCaprio sigue demostrando su innegable capacidad interpretativa con Dom Cobb, un personaje de acción, el cerebro del equipo, al que el actor otorga profundidad psicológica. Joseph Gordon-Levitt demuestra tener madera para la acción dando vida a Arthur, la mano derecha de Cobb. Ellen Page es Ariadne, la arquitecto, personaje que sirve como referencia para el espectador al ser la última en entrar al equipo y a la que se debe explicar el funcionamiento. Tom Hardy es el falsificador Eames. Ken Watanabe repite con Nolan tras “Batman Begins” para dar vida, con gran eficiencia, a Saito, el hombre que contrata a Cobb. Otro actor de la franquicia Batman repite con el director, Cilliam Murphy, encargado de dar vida al objetivo Robert Fischer. Dileep Rao es el químico Yusuf. La maravillosa Marion Cotillard sigue encandilándonos cada vez que aparece en pantalla como Mal, la esposa de DiCaprio. Si antes fueron Rutger Hauer y Eric Robert ahora Nolan recupera a Tom Berenger como padrino del personaje de Murphy. Pete Posthelwaite aparece brevemente como el padre de Murphy. Michael Caine, ya actor fetiche de Nolan, da vida de forma muy breve al suegro y maestro de DiCaprio.
Por cierto, DiCaprio ha estrenado dos films este año, y los dos son de lo mejor que ha llegado a las carteleras, además de que en ambos sus personajes tienen más de un punto en común y concluyen el film de forma ambigua.
La película ha conseguido convertirse en un éxito de crítica y público, esto último seguro que no lo esperaba ni el propio Nolan, y ya están comenzando los rumores sobre la próxima cinta del director, que no es otra que la tercera entrega de Batman. Se dice que el villano Enigma saldrá de uno de los miembros del reparto de “Origen”, y la papeleta está entre Gordon-Levitt, Hardy y DiCaprio, aunque también puede que la villana sea Marion Cotillard como Catwoman. Pase lo que pase ya se verá, ahora toca disfrutar del último invento de Nolan.
Original, intensa, visualmente deslumbrante. “Origen” es una experiencia cinematográfica, un sueño que cobra vida. Una de las mejores películas del año.
Lo Mejor: El gran espectáculo que ofrece mediante un guión bien elaborado. Los actores.
Lo Peor: Le sobran 15 minutos.

















