Archivo de 30 septiembre 2010

Marea Roja, de Tony Scott

30 septiembre, 2010

Los tres hombres más poderosos del Planeta:
El Presidente de los Estados Unidos
El Presidente de la República Rusa
El Comandante de un Submarino Nuclear

En 1995 llegaba a las pantallas una nueva película de submarinos que parecía seguir la estela de “El Submarino” y “La Caza del Octubre Rojo”. El tándem Simpson/Bruckheimer contaron para dirigirla con un viejo conocido suyo, Tony Scott, quien ya había realizado para ellos tres películas (“Top Gun”, “Superdetective en Hollywood II” y “Días de Trueno”). El resultado fue una de las películas más redondas de los productores y la mejor película de su director junto con “Amor a Quemarropa”.

Nos encontramos ante una situación de alerta máxima. Un grupo rebelde ruso pretende robar los códigos de mísiles nucleares y lanzarlos contra Estados Unidos comenzando así una Guerra Nuclear. La armada estadounidense envía uno de sus submarinos al Océano Pacifico para que patrulle y esté alerta en caso de atacar Rusia con armas nucleares. El comandante al mando es un hombre de alta experiencia en combate que, debido a una apendicitis de su primer oficial, ha elegido como primero a un condecorado estudiante de Annapolis y Harvard. Cuando reciben la orden de abrir fuego son atacados por un submarino ruso que imposibilita que les llegue un segundo mensaje que podría suspender la orden anterior. A partir de ese momento los dos oficiales al mando entablarán una batalla que podría desencadenar un Holocausto Nuclear.

En contra de lo que parece, “Marea Roja” no trata de enfrentamientos entre submarinos. La única batalla existente entre los submarinos americano y ruso es la causante de que se establezca el verdadero conflicto que plantea el film. ¿Deben nuestros protagonistas lanzar los mísiles nucleares? El primer mensaje que reciben es afirmativo pero momentos después reciben otro mensaje que, desgraciadamente, llega incompleto por culpa del encuentro con el submarino enemigo, lo que provoca el enfrentamiento entre el comandante, que quiere seguir la primera orden amparándose en el código que defiende que si una orden llega incompleta adquiere invalidez, y el primer oficial, que cree necesario restablecer el contacto por radio para recibir el mensaje completo que podría significar abortar el lanzamiento e impedir la Guerra. Tendrán 60 minutos, el tiempo límite para que Rusia, en caso de estar bajo control rebelde, lance sus mísiles.
La mayor batalla que presenciamos se libra dentro del submarino, cuando los dos hombres choquen. Uno se guiará por su experiencia en el campo de batalla demostrando ser impetuoso mientras el otro utilizará más la psicología y la teoría, provocando entre sus hombres cierta tensión que desembocará en dos grupos, los que apoyen al comandante y lo que estén de parte del primer oficial.

La película pone de manifiesto el poder que poseían, hasta 1996, los comandantes de los submarinos para lanzar mísiles nucleares con las terroríficas consecuencias que ello conllevaría y demuestra cómo la decisión de una sola persona podría llevar al mundo a introducirse en una nueva Guerra Mundial de tintes apocalípticos.

Antes he citado dos grandes películas de submarinos con las que el film de Scott tiene detalles en común. Primero “El Submarino”, posiblemente la mejor película de submarinos de la historia, en la que se nos muestra la vida de los hombres dentro de ese buque de guerra acuático y cómo las condiciones dentro de él les afectan. En “Marea Roja” también observamos el día a día dentro de un submarino, pero centrándose más en la función profesional de cada hombre a bordo y su opinión acerca de la situación que están viviendo. Segundo, la película de John McTiernan “La Caza del Octubre Rojo” en que un comandante ruso lidera un submarino con cabezas nucleares provocando el estado de emergencia en los servicios de inteligencia que no saben cuáles son sus verdaderos motivos. Además la película bien puede ser considerada una actualización de “Rebelión a Bordo”, en que los dos oficiales al mando, uno más mayor y otro más joven, mantienen un enfrentamiento a bordo de su nave.

Siempre he considerado, y consideraré, “Marea Roja” como la mejor película de Tony Scott. El hermano de Ridley casi siempre se ha caracterizado por películas de acción con explosiones y disparos (con la salvedad de “El Ansia”) de marcada influencia videoclipera, sin embargo en “Marea Roja” pegó un salto profesional ofreciendo un film conciso, de corte clásico, sin abusos de modas pasajeras, con un pulso narrativo vibrante que nos tiene en tensión desde el momento en que el Alabama es atacado por el Akula y estalla el enfrentamiento entre Ramsey y Hunter.
La película posee dos partes bien diferencias. La primera en que se presenta a los personajes y la situación a la que se enfrentan. En este tramo, la primera mitad del film, asistiremos a conversaciones inteligentes acerca de la difícil tarea que tienen entre manos los oficiales si la situación llega al limite y observaremos las primeras rencillas entre los dos personajes al mando. En este primer tramo Scott se muestra muy contenido, centrándose en todo momento en los actores y ofreciendo algo de espectacularidad cuando el submarino se sumerge en el mar al ritmo de la portentosa música de Hans Zimmer. En el momento en que el submarino recibe el mensaje de lanzar los mísiles y es atacado por el submarino soviético comienza la segunda parte, la cual tiene una característica especial, está narrada en tiempo real. Cuando el comandante Ramsey anuncia que los rusos dispararán en 60 minutos el reloj se pone en marcha y todo lo que sucede a continuación casi llega a alcanzar en pantalla ese tiempo. El motín, la incertidumbre entre los hombres, un nuevo ataque del submarino enemigo, la reparación de la radio, la confrontación final entre los dos militares de alto rango, todo ello está narrado con energía, utilizando los silencios de forma más que inteligente cuando la situación es extrema e inclinando la cámara acorde a la forma que adquiere el submarino cuando asciende o desciende.

Tony Scott realizó a principios de los 90 tres películas que se encuentran entre lo mejor de su filmografía, “El Último Boy Scout”, “Amor a Quemarropa” y “Marea Roja”, en la que encontramos más de un punto en común con su película previa. Alabama, en “Amor a Quemarropa” es el nombre del personaje de Patricia Arquette y en “Marea Roja” el nombre del submarino; la presencia de James Gandolfini, quien volvería a trabajar de nuevo para Scott; la Banda Sonora de Hans Zimmer, el cual creó una de sus más memorables composiciones con el uso de coros que sería un preámbulo a lo que ofrecería en “La Roca”; existe la posibilidad, bastante cierta, de que Quentin Tarantino aportara su granito de arena al guión, en concreto cuando se hace referencia al Estela Plateada de Kirby y la conversación acerca de caballos.

El guión está firmado por Michael Shiffer, y lo cierto es que es un guión muy bien elaborado, con conversaciones que reflexionan acerca de la Guerra y que muestran el dilema al que se deben enfrentar los comandantes cuando tienen a su alcance el destino del mundo. La única pega que le pondría al film es su desenlace, en que, oficialmente, ninguno de los oficiales actuó mal, con lo cual nadie se mancha las manos y todos quedan tan amigos. A pesar de que la película data de 1995 encontramos en ella algo que sigue, y desgraciadamente seguirá, vigente en nuestros días, como es el miedo ante una posible Guerra Nuclear.
Existe una teoría sobre la elaboración de un guión tan sólido para un blockbuster como el presente, y es que hubo aportaciones por parte del ya citado Tarantino, así como de Robert Towne, que creó la escena en que se habla de Von Clausewitz y de la naturaleza de la guerra, y de Steve Zaillian, que pulió algunas escenas. Sea como fuere es el mejor guión que Don Simpson y Jerry Bruckheimer produjeron.

El reparto es otro de los puntos fuertes del film ofreciendo un gran duelo interpretativo. El gran Gene Hackman da vida al Comandante Frank Ramsey, el veterano de guerra al que sus superiores querían simple, una persona que actúa sin cuestionar las ordenes que se le ha dado. Como siempre la presencia de Hackman es imponente y crea un personaje duro que tiene como única debilidad a su pequeño perro. Denzel Washington está estupendo como el inexperto Primer Oficial Ron Hunter, el universitario que estudia todas las posibilidades antes de actuar, un personaje prudente en sus respuestas que no duda en plantar cara a su superior cuando existe la posibilidad de que éste se equivoque en sus decisiones. Decir que tanto Hackman como Washington repitieron con Scott, el primero lo hizo en “Enemigo Público”, acompañando a Will Smith, mientras que el segundo se ha convertido en su actor fetiche desde que se reencontraron en “El Fuego de la Venganza”, repitiendo hasta tres veces más a fecha de hoy. Entre los secundarios encontramos a los por entonces no tan conocidos James Gandolfini, Viggo Mortensen y Steve Zahn. Jason Robards hace una pequeña aparición al final.

“Marea Roja” fue un éxito de público que recibió tres nominaciones de tipo técnico en los Oscars de 1995. Tony Scott acertó de pleno con la película ofreciendo uno de los títulos más representativos de películas de submarinos.

Lo Mejor: El atino de Scott. Los Actores. La Banda Sonora. El Guión.

Lo Peor: Por decir algo, el final me parece demasiado correcto.

60 Segundos, de Dominic Sena

28 septiembre, 2010

Memphis Raines es una antiguo ladrón de coches retirado que debe volver a delinquir para salvar la vida a su hermano consiguiendo robar 50 coches en 72 horas.

La primera apuesta Bruckheimer para el nuevo milenio era éste remake del film homónimo de 1974 dirigido por H.B. Halicki. Para llevarlo a cabo contó con parte del equipo de “Con Air”, Nicolas Cage como estrella, Scott Rosenberg en el guión y Trevor Rabin encargándose de la ruidosa música. La premisa era muy sencilla, un grupo de expertos ladrones debe robar 50 coches antes de un plazo limite. Desgraciadamente lo que parecía ofrecer se quedó en el trailer.

En el momento de acercarte a ver la película esperas encontrarte con lo que te venden, cómo consiguen robar los vehículos los protagonistas y persecuciones espectaculares. Sin embargo encontramos muy poco de eso y mucho de moralina barata a través del grupo de ladrones. En la película original los ladrones robaban porque si, porque eran malos y debían impedir que los atraparan, en la presente se introduce la típica historia de redención a través del protagonista que, junto con los miembros de su equipo, demuestra tener un corazón de oro y accede volver a robar para salvar a su familia. Muy corriente, pero eso, como he dicho en otras ocasiones, no tienen nada de malo si el resultado es satisfactorio, cosa que aquí, para un servidor, no lo es.

Algo que me fastidia mucho es que se podría haber realizado un film de acción al estilo de “Con Air”, sin pretensiones, con personajes pintorescos y con personalidad. Personajes hay, pero, salvo los dos hermanos Raines, quedan muy desdibujados y algunos de ellos estorban en exceso (Espejos por ejemplo, insoportable, no se calla ni debajo de agua). Se presenta a un grupo rival que aporta poco, o directamente nada, a la trama salvo la posibilidad de introducir una explosión. El villano parece muy interesante, con ese amor por la madera que demuestra tener, pero acaba resultando de chiste.
También creo que la película se quiere complicar demasiado. ¿No hubiera sido más sencillo y efectivo que los ladrones se enfrentaran solamente a la policía como en la película original? Vamos, tienes que robar 50 coches en tanto tiempo y debes impedir que te atrape la policía. No necesito escuchar dramas familiares, ni viejas batallitas que ocupen más de la mitad del metraje, tan sólo quiero ver robar coches y cómo logran huir. De eso trataba el film original, que cuenta con una persecución automovilística de 40 minutos aproximadamente, un tiempo que el remake no llega a ocupar con sus, tan anunciadas, escenas de coches.
Es cierto, “60 segundos” tiene poco más de 25 minutos de escenas de coches, siendo la del final la más larga, de casi 12 minutos, en que Memphis huye en Eleanor, y eso es inaceptable. Lo peor es que el film empieza bien, con dinamismo y música potente en que se nos muestra el robo de uno de los coches (todos unas verdaderas maravillas), pero tras eso pega un bajón que no logra alzar el vuelo hasta la persecución final, que se echa por tierra por culpa de la fantasmada mediante la cual Memphis logra saltar por encima de varios coches.
Otro punto en contra es que el título hace referencia al tiempo que tardan en robar los vehículos, cosa que en pantalla no se muestra bien más que la primera vez. Todo va muy rápido, tanto que en un cuarto de hora pasan de no tener un coche robado a tener 49.

Dominic Sena fue el escogido para dirigir la película otorgándole en todo momento un aroma de videoclip digno de las películas del productor que las firma. Afortunadamente el director no utiliza ramalazos típicos de estas producciones, como las cámaras lentas. Las persecuciones, que debían ser el plato fuerte, están bastante mal planteadas, con continuos cortes de montaje que impiden seguirlas de forma adecuada. Lo más reivindicable es el aspecto visual, impregnado por los colores ambar, azul, verde y rojo, los mismos que poseen los semáforos.

El guión de Scott Rosenberg no sabe muy bien por qué decantarse, si por un tono serio acorde a la historia épica del hermano mayor que ayuda al menor y que debe enfrentarse a sus miedos consiguiendo robar el coche que siempre se le ha resistido (un Shelby GT 500) o por una comedia ligera en que todos los implicados gastan bromas. Me parece muy contradictorio que la vida del personaje de Kip esté en juego y se pasen el tiempo de cachondeo como si no fuera a suceder nada malo en caso de que fracasen. Lo que funcionaba en la anterior película que había escrito aquí no funciona, los personajes tienen poca gracia y los diálogos llegan a la ridiculez, algo de lo que puede que el guionista fuera consciente ya que en un momento demuestra cómo a Memphis, irónicamente, le parece estúpida una conversación que ha tenido el Agente Castlebeck con uno de sus hombres. Entre las frases lapidarias del film, destinadas más a la promoción que al propio fin del mismo, tenemos “¿Qué te gusta más, hacer el amor o robar coches? – Hacer el amor mientras robo coches” ó “¿Tengo cara de idiota? – Si?” ó, una de mis favoritas, “¿Está bien? Porque acaba de atravesar un muro.”. El personaje de Memphis protagoniza otro de los momentos ridículos del film, cuando desempolva su cazadora de cuero (muy chula, por cierto) y afirma ser un chico muy malo. En resumidas cuentas, una historia de la que no sabes con qué quedarte, si con las partes serias o con las de cachondeo. Sea como sea, la velocidad que pueden alcanzar con los coches parecen importar poco.

La música compuesta por Trevor Rabin es altamente ruidosa y molesta, de marcado corte electrónico con la inserción de guitarras eléctricas. La canción de The Cult “Painted on my Heart” fue el himno musical del film apareciendo en varios momentos, sobre todo cuando aparece el personaje de Sway.
Nicolas Cage dio vida a Memphis gesticulando demasiado con sus brazos y tiñéndose el pelo de color amarillento. Giovanni Ribisi es Kip, el hermano de Memphis, el causante del embrollo. Angelina Jolie, reciente ganadora del Oscar por entonces, es Sway, la antigua novia de Memphis, un personaje que parece mucho y se queda en nada, como el film en cuestión. Delroy Lindo es el Agente Castlebeck, el policía que pisa los talones a Memphis. Timothy Olyphant es Drycoff, el compañero de Castlebeck. Robert Duvall aporta la nota prestigiosa recordando a su personajes de “Días de Trueno”. Will Patton es un viejo amigo de Memphys, Atlee. Christopher Eccleston es Raymond Calitri, alias “el carpintero”, un amante de la madera que odia Estados Unidos. Vinnie Jones es Esfinge, un hombre de pocas palabras.

La película alcanzó a duras penas la cifra de 100 millones de dólares en la taquilla yanqui no satisfaciendo a los que buscaban en ella carreras y buenas secuencias automovilísticas. Para los amantes de los coches llegaría al año siguiente “The Fast and the Furious”.

Lo Mejor: Los coches.

Lo Peor: Se queda en un film convencional que no explota del todo la idea de partida.

Posters: Jerry Bruckheimer Films

28 septiembre, 2010

No es complicado adivinar cuándo una película está apadrinada por Jerry Bruckheimer, sólo hay que fijarse en sus posters.

¿Se nota el parecido?

Con Air, de Simon West

25 septiembre, 2010

Cameron Poe es un ranger acusado de asesinato y condenado a una pena no superior a diez años. Siete años después se le concede la libertad siendo trasladado hasta su destino en un avión-prisión que porta a peligrosos criminales. En el transcurso del vuelo los presos se harán con el control del avión.

A principios de 1996 fallecía el famoso productor Don Simpson dejando huérfano a su compañero Jerry Bruckheimer, quien le dedicó la última película que habían realizado juntos, “La Roca”. El emblema del cielo atravesado por dos rayos había llegado a su fin (aunque volvió a utilizarse en la secuela “Bad Boys 2”) y Bruckheimer debía seguir su camino en el cine en solitario creando su firma “Jerry Bruckheimer Films” en la que ya sólo aparecía un rayo chocando contra un árbol. El logotipo había cambiado pero el alma de las películas seguía siendo el mismo, blockbusters cañeros en que abunden los protagonistas valientes, de buen corazón y con sentido del humor, las chicas guapas, los villanos sanguinarios y destructivos (como el meteorito de “Armageddon”), las explosiones espectaculares a la par que ruidosas y ese tufillo a americanada barata. Con ese cóctel Bruckheimer ha ofrecido a lo largo de estos años verdaderas joyas del cine de evasión veraniego (algunas mejores que otras) en que el objetivo fundamental era, por encima de todo, entretener. Y toda esta andadura en solitario empezó en 1997 con la película presente.

No hay que engañarse, “Con Air” es una película que los “entendidos” catalogarían inmediatamente como mala, un film de consumo rápido del cual no recordaríamos nada a los diez minutos de salir de la sala. Pues bien, yo me lo paso pipa cada vez que la veo. Me parece un estupendo divertimento de acción en que las exageraciones que vemos tienen su justificación gracias al aroma desenfadado que posee el film, algo que no aparenta al principio cuando se nos presenta a Cameron como un buen ranger condecorado y escuchamos el típico discurso de “jamás se debe abandonar a un compañero caído” a la par que aparece en primer plano la bandera norteamericana. Poe es condenado tras defender a su esposa en una pelea de borrachos y encarcelado sin posibilidad de conocer a su hija que está a punto de nacer hasta que salga libre. Un principio muy acorde a la mayoría de películas que nos llevaba ofreciendo el productor años atrás junto a Simpson (no olvidemos que “La Roca” se abre también con la bandera yanqui apareciendo en primer termino). Pero todo cambia cuando nuestro protagonista y héroe se sube al avión y conocemos a los que, para mi, son los verdaderos protagonistas de la cinta, los criminales. Encontramos verdaderas joyas entre los pasajeros del “Jailbird”, empezando por Billy Belcebú, el cual mató a toda la familia de su mujer (incluido al perro) tras descubrirla engañándolo con otro; Perro Diamante es un afroamericano militante de la causa negra que ha escrito un best-seller durante su estancia en prisión; Johnny-23 debe su numérico apellido al número de mujeres que violó; Pinball Parker es un pirómano y drogadicto adicto al crack; Cienaga es el más chalado piloto criminal; Garland Greene, también conocido como “el mutilador de Ohio”, es un peligroso psicópata que hace que la Familia Mason parezca la Famila Trap; Cyrus Grissom, alias “el Virus”, es el cabecilla del grupo, un autentico producto del sistema que ha infringido todas las leyes por medio del asesinato o la extorsión. En definitiva, tenemos un grupo de lo más completo en que encontramos lo peor de la sociedad, desde violadores hasta asesinos.

Cameron Poe describe a la perfección el argumento cuando su amigo Baby-O le pregunta qué sucede. De algún modo han conseguido meter a toda la basura del Universo en ese avión, y de algún modo esos convictos han conseguido hacerse con el control del avión, y de algún modo los han metido a ellos dentro. Tenemos así el convencional esquema de héroe en medio de una situación conflictiva que debe resolver ayudado por fuerzas externas, representadas aquí por el Marshal Vince Larkin. Claro que a Poe no le preocupa que los criminales hayan conseguido tomar el mando, sino la situación de su amigo Baby-O, necesitado de una inyección de insulina, y de la agente Bishop, la cual está en el punto de mira de Johnny-23. Por esa razón Poe no desciende del avión cuando tiene ocasión para reunirse por fin con su familia, porque sigue siendo un ranger que no abandona a un compañero caído.
A lo largo del vuelo Poe tendrá que mantener oculta su identidad de persona libre para que así los villanos no sospechen de él, claro que, como toda buena película de acción, comenzarán a aparecer diferentes obstáculos, desde que encuentren su carta de libertad condicional hasta que descubran que está ayudando a los marshal a capturarlos. Por supuesto todos los impedimentos no ocurren en el avión sino también en tierra cuando Larkin se enfrente a sus superiores y los convenza para que no destruyan el avión. Nuestros queridos criminales también tropezarán con un muro al descubrir que su salvoconducto a tierras paradisíacas les ha traicionado.

Para dirigir la película Bruckheimer contrató, como es habitual en él, a un experto en publicidad, el debutante Simon West. Lo cierto es que me sorprende que ésta sea la primera película de West porque está bastante mejor realizada de lo que aparenta para un debutante en este tipo de cine. Hay planos muy bien elegidos para varios momentos, como los contrapicados sobre los criminales en el momento en que van a poner en marcha su plan o los planos desequilibrados para las escenas en que va a suceder alguna escena de tensión. Hay que elogiar el hecho de que la película se desarrolle por completo dentro de un avión y no aburra nunca gracias al uso de la planificación y a la inserción de primeros planos cuando el film lo requiere (incluido el más famoso en que John Malkovich dice “Bienvenidos a Con Air”). Curiosamente a West se le va la mano cuando la película explota por completo y mete el acelerador. Me refiero al momento en que tiene lugar el enfrentamiento en el Aeródromo Lerner entre criminales y policías con esa tremenda explosión en la que encontramos el plano Bruckheimer por excelencia, un grupo de hombre caminando hacía la cámara. A partir de ahí, como digo, la película explota. Tenemos una emboscada la mar de ruidosa; la huida del avión llevándose un coche por el camino que luego destrozará al chocar contra una torre de control; a Cameron Poe demostrando lo héroe que es tomando el control del avión sin que las balas le hagan daño; un aterrizaje que se lleva por delante media ciudad de Las Vegas y una persecución final en la ciudad del desierto. Acción sin freno con momentos divertidos (ese brazo de Johnny-23) que ponen la guinda al film.

La mejor escena del film, para mi gusto, la protagoniza uno de los mejores personajes, Garlan Greene, con el cual los artífices del film introducen el suspense en todo momento, pero especialmente en la escena en que se encuentra con una niña y juega con ella a los muñecos. Es una escena que provoca terror, e incluso repulsión, debido a lo que conocemos del personaje y a la forma en que está rodada, con ese plano subjetivo en que se nos muestra a la pequeña sonriendo dulcemente. Esa breve escena puede ser un homenaje a “Frankenstein”, cuando el monstruo se encuentra con la pequeña niña ciega, introduciendo en el espectador incertidumbre sobre lo que va a suceder.

El guión fue escrito por Scott Rosenberg, quien había escrito previamente “Cosas que hacer en Denver cuando estés muerto” y “Beautiful Girls”. Lo cierto es que el guión está plagado de frases que inducen a tomarse a broma la película tales como “Muévete y me cargo al conejito” o dialogo lapidarios del tipo “¿Sabes quien soy yo? – Un tio muy feo”. Eso, aunque parezca mentira, hace ganar puntos al film al quitarle pretensiones y demostrar que no se toma en serio a si mismo.
A pesar de ello se hace una reflexión sobre la locura a través del personaje de Greene (una vez más) cuando explica que “locura es trabajar cincuenta horas a la semana durante cuarenta años en una oficina para que al final te echen, terminando en alguna casa de jubilados esperando morir antes de sufrir la humillación de tratar de llegar al inodoro a tiempo”. Una de las mejores líneas de dialogo del film.

La Banda Sonora estuvo a cargo de Trevor Rabin, quien, como es habitual, creó un tema suave por medio de guitarra para el personaje de Poe cuando piensa en su familia, y otros temas más ruidosos en que el uso de sintetizadores define a los criminales y la guitarra eléctrica, que repite el tema de Poe de manera más enérgica, subraya las acciones heroicas.

El productor volvió a contar con Nicolas Cage tras “La Roca” comenzando así una fructífera relación que los ha llevado, hasta día de hoy, a trabajar en cinco ocasiones más. Aquí Cage se convirtió definitivamente en héroe de acción, trabajando su cuerpo hasta alcanzar mayor musculatura y dejándose melena para parecer más Rambo. El actor parece pasárselo bien aquí siendo uno de sus mejores papeles, si no el mejor, de todas sus colaboraciones Bruckheimer. John Malkovich da vida a Cyrus el Virus, el cabecilla del grupo de convictos que toma el avión. Malkovich sabe bien su papel, su sola presencia basta para este producto alimenticio en su carrera. John Cusack es el Marshal Vince Larkin, el chico sinónimo que defiende su avión a toda costa y lucha para que no lo destruyan. Ving Rhames es Perro Diamante, la mano derecha de Cyrus. Steve Buscemi es el peligroso Garlan Greene, cuya primera aparición lo asemeja a Hannibal Lecter. Rachel Ticotin es la guarda Bishop, quien queda prisionera de los convictos. Colm Meaney es el agente de narcóticos Duncan Malloy, quien pretende derribar el avión tras perder a un hombre que iba en él. Danny Trejo es Johnny-23, el violador que, por supuesto, luce su enorme tatuaje en el pecho. Mykelti Williamson es Baby-O, el amigo de Cameron que necesita urgentemente insulina. Monica Potter es Tricia, la esposa de Cameron que lo aguarda junto a su pequeña hija Casey.

“Con Air” fue un éxito de taquilla en 1997 rebasando los, por aquel entonces difíciles, 100 millones de dólares. Recibió dos candidaturas al Oscar, Mejor Sonido y Canción para “How Do I Live”. Simon West debutó muy bien, y luego realizó la decente “La Hija del General”, lástima que luego se involucrara en “Tomb Raider” y su carrera fuera en picado. Bruckheimer triunfó en su debut como productor en solitario contando con un reparto tan variopinto como el de su próximo film, esta vez dirigido por uno de sus directores estrella y protagonizado por Bruce Willis.

“Con Air” es ruidosa, adrenalínica, con muchas fantasmadas pero, sobre todo, muy divertida. Un blockbuster veraniego de primera.

Lo Mejor: Conjuga a la perfección diversión y acción.

Lo Peor: Bruckheimer ha aparcado este tipo de producciones en favor de películas más orientadas a toda la familia.

El Rey Arturo, de Antoine Fuqua

20 septiembre, 2010

El legendario personaje que blandió a Excalibur y gobernó Camelot ha sido objeto de varias interpretaciones históricas. El productor Jerry Bruckheimer quiso aportar su granito de arena a la causa que defendía como hecho histórico el que Arturo fuera en realidad un soldado del Imperio Romano que combatió en Bretaña.

Arturo defiende Bretaña contra los pictos junto a sus honorables guerreros sármatas. La visita del obispo a su región debería ser grata, pues significa tanto la liberación para los soldados de Arturo, que fueron reclutados siendo niños al ser derrotado su pueblo, como la vuelta a Roma del general, sin embargo antes de partir deben salvar a un joven noble, que vive al otro extremo del muro de Adriano, antes de que lleguen los terribles sajones.

Como dicen en “El Hombre que mató a Liberty Balance” si la leyenda supera a la realidad quédate con la leyenda. Para mi el Rey Arturo ha sido siempre ese joven que extrajo Excalibur de la roca y fue instruido por Merlín, casándose con Ginebra y formando con sus caballeros la mesa redonda. He aceptado varias versiones de la historia realizadas con más o menos atino (incluso “El Primer Caballero”), pero cuando antes del film aparece la nota de “los historiadores afirman que el personaje fue en realidad…” me pongo en guardia, aunque abierto a lo que me ofrezcan. Con “El Rey Arturo” me pasó lo mismo que me ha pasado este año con “Robin Hood”, el exceso de veracidad histórica consiguió aburrirme de tal modo que me daba igual qué sucedía.

La historia del film es muy sencilla. Arturo y sus caballeros deben realizar una misión con éxito para lograr salir de Bretaña antes de que los alcancen los sajones. Con ese breve resumen bien podría hacerse una maja película de aventuras, de hecho cuando la vi por primera vez parecía que iba a asistir a eso, y cuando a los protagonistas se les encomienda la misión pensé que estaría ante una nueva versión de “Los 7 Samuraís” ambientada en la baja Edad Media, pero nada más lejos de la realidad. La película tiene bajones de ritmo, sus ínfulas de péplum siguiendo la estela de “Gladiator” (no en vano se contrató al mismo guionista) la hunden hacia el hastío, y ya cuando aparecen Merlin como jefe de los pictos y Ginebra como una guerrera apaga y vámonos. Para mí éste no es el Rey Arturo.

El director escogido para llevar a cabo el film fue Antoine Fuqua, que aún vivía del éxito de “Training Day”. La película empieza mal, con un mal encadenado de imágenes acompañadas por la consabida voz en off que nos pone en situación, luego la cosa parece coger ritmo con la primera batalla pero desciende una vez pasa para meterse en los argumentos históricos que tiene que ver con la situación en Roma y la crítica a la Iglesia. Así sucede en toda la película, las escasas escenas de acción parecen dar algo de vida pero duran muy poco. Sólo pueden destacarse dos grandes secuencias, la batalla en el lago de hielo y la batalla final en que la neblina sirve como aliada a los protagonistas, lamentablemente cuando empiezan a pelear cuerpo a cuerpo nos encontramos con cortes bruscos (con algún que otro ralentí) que nos impiden seguir las acciones de los personajes. Entre las secuencias dramáticas destacaría el momento en que la mujer de Bors canta recordando su tierra y cómo los guerreros la echan en falta. Dicho momento es ayudado por la excelente música de Hans Zimmer.

El guión corre a cargo de David Franzoni, quien vuelve a introducir el Honor como tema y como palabra que gritan los guerreros al entrar en batalla. Franzoni fue contratado por haber participado en “Gladiator” y su función era hacer una película de corte histórico que explicara el origen de la leyenda artúrica, sin embargo creo que se dejó influenciar demasiado por dicha leyenda y no pudo pasar la oportunidad de seguir llamando a la espada Excalibur o que Lancelot y Ginebra cruzarán miradas lujuriosas que dejaran más o menos claro que se atraían a pesar de estar Arturo por allí en medio. Historia y Leyenda mezcladas, ¿con cuál nos quédamos?
Hans Zimmer es otro miembro procedente de “Gladiator”, y volvió a contar con la ayuda de Lisa Gerrard para varios momentos de la composición. Sin lugar a dudas el trabajo del compositor alemán es lo mejor de la película, utilizando temas poderosos por medio de coros.

El reparto está formado por actores en su momento desconocidos, o al menos no tan conocidos como lo son hoy. Bruckheimer acababa de vivir el éxito de “Piratas del Caribe” y volvió a contar con Keira Knightley (con polémico aumento de pechos para las imágenes publicitarias). La actriz británica da vida a la Ginebra más guerrera del cine porque se negó a volver a encarnar a una damisela en apuros. El resultado diría que es todo lo contrario a lo que se pretende, pues Ginebra siempre ha sido considerada por los historiadores de sangre romana y nunca de la tribu de los pictos como refleja el film. Clive Owen es Arturo, el defensor de Bretaña y futuro Rey. Para mi es el peor papel del actor, no transmite liderazgo y su petreo rostro ayuda más bien poco. Ioan Gruffudd es Lancelot, un personaje que parece que tendrá más importancia en la trama debido a que abre el film siendo niño pero acaba  por ser uno más del grupo, quizás el que más habla con Arturo. Ray Winstone es de los mejores dando vida a Bors, el guerrero con más vástagos del grupo. Mads Mikkelsen es Tristán, el que mejor puntería demuestra tener. Ray Stevenson es Dagonet, el más fuerte del grupo. Stellan Skarsgärd es el villano sajón Cedric y Til Schweiger su hijo Cynric.

La película fue uno de los mayores tropiezos comerciales de Jerry Bruckheimer con toda justicia, para mi gusto es la película más aburrida que he visto con su firma en plena época veraniega, y eso no se lo perdono. Para ver al Rey Arturo me enchufo “Excalibur” con la escena en que Arturo y sus caballeros galopan a ritmo de Carmina Burana.

Lo Mejor: La batalla en el hielo. La Banda Sonora.

Lo Peor: Aburre.

El Aprendiz de Brujo, de Jon Turteltaub

15 septiembre, 2010

El poema de Goethe dio lugar a la famosa sinfonía creada por Paul Dukas que sirvió como acompañamiento a uno de los fragmentos animados más famosos de la Historia del Cine en la película de Disney “Fantasía”. Ahora se retoma la base de la historia para realizar un producto juvenil destinado a toda la familia apadrinado, de nuevo, por la casa del ratón Mickey con Jerry Bruckheimer y Nicolas Cage como artífices del proyecto.

En el S. VIII Merlín tenía tres discípulos, Balthazar, Veronica y Horvarth, quienes lo ayudaban a combatir a las oscuras fuerzas del Mal lideradas por Morgana. Sin embargo Horvarth se reveló contra Merlín uniéndose a la bruja y ayudándola a matar al hechicero. Veronica consiguió absorber a Morgana en su interior y Balthazar las encerró a ambas en una cárcel con forma de matriuska, algo que repitió con todo esbirro maligno concluyendo con su antiguo compañero Horvarth. Las últimas palabras de Merlín anunciaban la llegada de un nuevo merliniano al que Balthazar debe encontrar para adiestrar en el arte de la magia y así destruir a Morgana de una vez por todas.

Desde luego el 2010 no está siendo el año de Jerry Bruckheimer. El productor de varias de las películas veraniegas más taquilleras ha visto como sus dos proyectos del año se hunden en la taquilla. Primero fue “Prince of Persia”, la cual, después de todo, ha conseguido beneficios a escala mundial, y posteriormente, de forma más sangrante, la película que nos ocupa, “El Aprendiz de Brujo”, y sinceramente hubiera preferido que el desplome en taquilla más duro se lo hubiera llevado la cinta de aventuras protagonizada por Jake Gyllenhaal.
No esperaba gran cosa de la película protagonizada por Nicolas Cage, de hecho me temía lo peor después de la anterior película Disney en que participó, también dirigida por Jon Turteltaub, “La Búsqueda 2”, sin embargo la sorpresa que me he llevado viendo “El Aprendiz de Brujo” ha sido muy positiva. Al contrario que otras películas estrenadas este año, como por ejemplo “Airbender”, “Furia de Titanes”, “Alicia en el País de las Maravillas” o la citada “Prince of Persia”, la última propuesta familiar con sello Disney consigue ofrecer un divertimento de primera con una historia, eso si, cargada de tópicos. Nos encontramos con lo mismo de siempre, joven muy torpe pero inteligente comienza un camino de aprendizaje guiado por un viejo maestro que le enseñará a confiar en sí mismo para enfrentarse a las adversidades y poder conseguir, de paso, a la chica de sus sueños. Ya está, y con esa historia a día de hoy, tal y como está el panorama hollywoodiense, es de agradecer que no se nos engañe en ningún momento. Porque la película es lo que es, un pasatiempo juvenil veraniego bien realizado con un ritmo que no decae nunca. No llega a la calidad cinematográfica que tienen los mejores capítulos de Harry Potter, por poner un ejemplo juvenil que tiene la magia como motor argumental, pero al menos, en sus escasos 100 minutos, no se detiene a meter conversaciones trascendentales ni situaciones de gran peso dramático que poco aporten a la trama. Hay chistes malos (bastantes), personajes que molestan (ese morganiano discípulo de Horvarth) y momentos románticos dignos de MTV con la canción moderna de turno incluida, pero me dio igual por el buen rollo que transmite en todo momento.

Jon Turteltaub se ha labrado la mayor parte de su carrera como un director de encargo que ha trabajado mayormente para la Disney. Bruckheimer contó con él para dirigir “La Búsqueda” y desde entonces se han aliado, sin embargo la idea de ponerse tras las cámara para dirigir la historia de magos fue de su amigo Nicolas Cage, verdadero artífice del proyecto.
Tuteltaub, como director en nomina que es, dirige el film de la forma más correcta posible, sin grandes alardes de genialidad. La primera secuencia no es una buena carta de presentación, todo hay que decirlo. En ella se nos narra la historia de Merlín y la profecía del merliniano, así como el viaje que emprende Balthazar por encontrar al joven heredero. Dicho bloque es lo peor de lo peor en todos los aspectos, dirección, montaje e incluso efectos especiales. Vamos, que si sólo nos dejaran ver dicha secuencia para juzgar el film podríamos ponerlo entre lo peor del año con todas las de la ley, a la altura, o incluso por debajo, de cualquier episodio de Grandes Relatos. Afortunadamente la trama pega un salto a la actualidad (en donde, por cierto, han querido ser muy políticamente correctos y borrar las Torres Gemelas en la panorámica que hay del Nueva York del año 2000) y comienza el espectáculo 100% Disney, con guiño a Toy Story incluido. Conocemos a Dave, el joven protagonista, y su amor por Becky, así como la revelación de Balthazar al encontrar en él al merliniano de la profecía, el cual, accidentalmente, libera a Horvarth de su cárcel, comenzando así una nueva batalla, que se pospondrá hasta el presente año 2010, por encontrar antes a la matriuska en donde está encarcelada Morgana. Y todo eso nos es narrado de manera desenfadada, con algunos gags que funcionan y escenas de acción espectaculares, siendo las mejores la batalla en Chinatown y la persecución en coche. Tenemos también la secuencia que homenajea a la obra que da título al film y que ya protagonizó Mickey Mouse, con el joven Dave ordenando a las fregonas que limpien a ritmo de los acordes de Dukas actualizados por Trevor Rabin.
El tema de la magia ofrece al film la posibilidad de mostrar una gran capacidad de inventiva, y lo logra por medio del brujo oriental o el cruce del coche al otro lado del espejo. Lamentablemente no quedé muy satisfecho con la forma que tiene los magos de enfrentarse debido al abuso del rayo de plasma, una especia de onda vital actualizada.

La historia podría haber dado mucho más de si, es cierto, pero como producto Disney que es, y estando producido, además, por quien la produce, no debemos pedir muchas peras al olmo. Me gustó la idea de que se le diera una explicación científica a la magia justificando así que el personaje de Dave estudie física y sea el primer merliniano. Lo que si podrían haber cuidado mucho más es el enfrentamiento final, bastante pobre para lo que la situación requiere, en donde se desperdicia por completo al personaje de Morgana.
Resulta increíble es que para un libreto de manual, mil veces visto, se hayan requerido hasta cinco guionistas, ¿tan mal está encontrar un solo guionista en la Meca del Cine para semejante historia?

Nicolas Cage, además de producir la cinta, encabeza el reparto dando vida a Balthazar Blake, el mago encargado de buscar al joven discípulo de Merlín, y lo cierto es que hasta salí satisfecho con el trabajo del sobrino de Coppola, bastante alejado de sus últimas incursiones histriónicas en proyectos de índole similar (aún no puedo olvidar su ridícula y patética escena en la secuela de “La Búsqueda” cuando se encuentra en el Palacio de Buckingham). Jay Baruchel está bastante competente como joven aprendiz de mago, no resulta tan repelente como parece al principio. Alfred Molina está mucho mejor que en “Prince of Persia” dando vida al villano Horvarth. La guapa Teresa Palmer es Becky, el amor del joven protagonista. Monica Bellucci aparece brevemente dando vida a Verónica, por lo que podaríamos calificarla de artista invitada.

“El Aprendiz de Brujo” es un divertimento Disney más que aceptable, mejor que otros productos de carácter similar estrenados éste año.

Lo Mejor: Es un producto de consumo rápido bien realizado que no engaña.

Lo Peor: La historia podría dar más de sí. El prologo. Algunos chistes malos.

Avance de Temporada

1 septiembre, 2010

Antes de nada comunico que un servidor se va a tomar unas pequeñas vacaciones blogueras, por lo que el blog no se actualizará hasta, aproximadamente, mediados de mes. Aunque esté inactivo por aquí seguiré visitando blogs amigos y participando.

Bueno, al tema. Tras la época veraniega que toca a su fin, con un triste y lamentable nivel cinematográfico que va arrastrándose desde primeros de año en que apenas pueden mencionarse cinco películas que realmente merezcan la pena y otras tantas que cumplieron su objetivo primordial de ser un digno entretenimiento, llega el Otoño, y con él las películas que aspiran a rascar más de un Premio en los certámenes que van a tener lugar desde hoy, en que se inaugura el Festival de Venecia.
A continuación una pequeña reseña de las películas que más espero ver acompañadas por su poster (en donde se demuestra, de nuevo, la poca originalidad que tienen hoy día los diseñadores que se dedican a ello) y trailer.

Black Swan de Darren Aronofsky

Natalie Portman es la protagonista absoluta. ¿Hacen falta más razones? La historia se centra en una bailarina del Ballet de Nueva York que ve su carrera amenazada con la llegada de una nueva compañera. Acompañan a Portman el francés Vincent Cassel, Mila Kunis, Winona Ryder y Barbara Hershey. A ver qué tal el resultado, por el avance parece que Aronofsky nos va a deleitar con un thriller cargado de morbo, aunque espero que no acabe siendo una nueva “Showgirls” como dicen las malas lenguas.

Somewhere de Sofia Coppola

Vuelve la Coppola de “Lost in Translation” con la historia de un actor de Hollywood que recibe por sorpresa la visita de su hija de 11 años. Stephen Dorff protagoniza el film junto a Elle Fanning. También aparecen Benicio Del Toro y Michelle Monaghan.

The American de Anton Corbijn

El director de “Control” nos cuenta la historia de un asesino que va a ejecutar su último trabajo en Italia. George Clooney es el americano del título y principal baza comercial del film.

The Town de Ben Affleck

Increíble pero cierto. Una de las películas que más me llaman la atención está dirigida por Ben Affleck, claro que ya su debut (“Adiós pequeña, adiós”) fue toda una sorpresa. Ahora Affleck parece que va a narrarnos un policiaco de los buenos, con tiroteos al estilo Michael Mann. El director se reserva uno de los papeles protagonistas, aunque el elenco al completo no tiene desperdicio, por ahí tenemos a Don Draper… digo Jon Hamm, Rebeca Hall, Jeremy Renner, Pete Postlewaite, Blake Lively o Chris Cooper.

Biutiful de Alejandro Gónzalez Iñarritu

El director mexicano seguirá narrando una historia cruda en que Javier Bardem (premio en Cannes por su trabajo) lleva todo el peso del film.

I´m Still Here de Cassey Affleck

El pequeño de los Affleck va a dar mucho que hablar gracias a este ¿experimento? ¿documental? Joaquin Phoenix anunció su retirada de la interpretación para descuidar en exceso su aspecto y meterse en el mundo del rap. Ahora, tras una larga serie de rumores llega lo que dice ser la razón de ese cambio, un falso documental al estilo Sacha Baron Cohen, ¿o será un documental verídico?

The Social Network de David Fincher

David Fincher nos va a relatar el nacimiento de Facebook con todo lujo de detalles. Los creadores de la red social han visto la película y ya han puesto el grito en el cielo debido a varias escenas demasiado explicitas. En el reparto el joven Jesse Eisenberg, Andrew Grafield, Justin Timberlake y la que será protagonista de la nueva cinta de Fincher, la Lisbeth Salander del “Millenium” USA, Rooney Mara.

127 Hours de Danny Boyle

Tras triunfar con “Slumdog Millionaire” Boyle nos cuenta la historia de Aron Ralston, el montañero que quedó atrapado en Utah durante cinco días. Seguramente será un tour de force por parte de James Franco.

Balada Triste de Trompeta de Alex de la Iglesia

El director español regresa con fuerza, con una historia sobre dos payasos enamorados de una trapecista ambientada en la Guerra Civil y en los años 70. Parece que tendrá la misma energía que las mejores películas del director, el cual declara que es una película muy bestia.

Harry Potter and the Deathly Hallows: Part 1 de David Yates

El niño mago concluye su carrera cinematográfica con la última entrega de la serie que será partida en dos partes y proyectadas en 3D, la primera de las cuales llegará a finales de año. A ver si cumplen el dicho de que para el final se han guardado lo mejor.

Due Date de Tod Phillips

Road Movie con Robert Downy Jr. y Zack Galifianakis como protagonistas. Un padre debe llegar al nacimiento de su hijo acompañado por un aspirante a actor. Jaime Foxx, Michelle Monaghan, Alan Arkin y Juliette Lewis también aparecen en el film. El gancho en taquilla, aparte de sus protagonistas, es que tras las cámaras está el artífice de “Resacón en las Vegas”.

The Adjustment Bureau de George Nolfi

Basada en un relato de Philip K. Dick. Protagonizada por Matt Damon y Emily Blunt. Un hombre se enamora de una mujer, pero aparece un grupo de hombres que interfiere en la relación aludiendo que eso no debería haber ocurrido. Parece que será ciencia-ficción romántica de la buena.

Tron: Legacy de Joseph Kosinski

Secuela del clásico ochentero que fue toda una revolución en el terreno de los efectos especiales. Ahora el protagonista es el hijo de Flynn, que se introduce en el videojuego para encontrar a su padre. Jeff Bridges vuelve a ser Kevin Flynn acompañado por Garrett Hedlund, Olivia Wilde y Michael Sheen. Los efectos especiales serán tan protagonistas como los actores ofreciendo un gran espectáculo.

Sin más, me despido hasta mi regreso del descanso. Pasadlo bien y ved mucho cine.


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