Archivo de 30 octubre 2010

The Town, de Ben Affleck

30 octubre, 2010

En 2007 Ben Affleck sorprendió a propios y extraños mediante su debut en la dirección con la película “Adiós pequeña, adiós”. La recepción general fue unánime, Affleck valía más como director que como actor, claro que decir eso con sólo una película como director es aventurarse demasiado, con lo que teníamos que esperar a ver un nuevo trabajo tras las cámaras del protagonista de “Persiguiendo a Amy” para convencernos, y, afortunadamente, no ha tardado mucho en llegar.
En un principio el proyecto, basado en la novela de Chuck Hogan “Prince of Thieves”, iba a estar dirigido por otro director cuando Warner compró los derechos, pero éste abandonó y la productora se puso en contacto con Affleck, al cual ofrecieron interpretar al personaje principal y la posibilidad de dirigirla tras el buen recibimiento de su debut. El actor y director aceptó rescribiendo el guión junto con Aaron Stockard, con el que ya había trabajado, y eligiendo un sólido casting que diera vida a los personajes. El resultado confirma lo que ya presagiaba la historia de la niña desaparecida, Ben Affleck es mucho mejor director que actor.

La historia se centra en cuatro amigos que se han criado en el barrio de Charlestown, en Boston, y que se dedican a robar. En su último trabajo, un robo a un banco, cogieron como rehén a la directora de la sucursal sin saber que vivía a poca distancia de ellos, con lo cual deben averiguar cuánto recuerda del atraco y si pudo reconocerlos. Doug, el cerebro del equipo, decide entablar amistad con ella sin contar con la posibilidad de enamorarse, algo que sucede y que no acepta su buen amigo James, quien teme que los delate al FBI.

El título hace referencia a la zona de Charlestown, en donde se desarrolla la trama. Situada en Boston, Charlestown está considerada como una de las ciudades con más criminalidad de Estados Unidos, no en vano es una forma de vida, atracar está considerado allí un oficio como otro cualquiera que pasa de padres a hijos. El film, que se abre poniéndonos al corriente de esto mediante textos, muestra muy bien cómo influye el lugar en que naces en tu vida, y el tipo de vida que llevan aquellos que han decidido heredar el curriculum delictivo de sus padres. El personaje en que más se ve esto es Doug, el arquitecto del equipo que planea los golpes. Doug tiene a su padre, un antiguo miembro de la mafia de Charlestown, entre rejas y teme acabar como él, por ello ha llegado a considerar la idea de marcharse e iniciar una nueva vida lejos de este mundo. Al otro lado de la balanza está su amigo James, quien le recuerda cada día que haber nacido en Charlestown significa que morirá en Charlestown, sin posibilidad de buscar algo más allá del barrio. James está muy ligado al barrio, se ha criado en él y ha crecido entre violencia consiguiendo adquirir un carácter impulsivo y violento que lo convierte en una persona peligrosa e impredecible.
La película bien podría haberse titulado “Una historia de Charlestown”, pues es un relato sobre las personas que viven en ese barrio. Últimamente Boston se ha puesto muy de moda en las película criminales, “Mistyc River”, “The Departed”, o la anterior de Affleck, “Adiós pequeña, adiós”, transcurren en ella. “The Town” nada tiene que envidiarles, sino que bien puede complementarlas aumentando la perspectiva sobre lo que se cuece en la ciudad y creando una excelente sesión cinematográfica de temática criminal.

El film no cuenta nada nuevo. El grupo de delincuentes no sabe hacer otra cosa que no sea robar; el cabecilla quiere dejarlo y emprender una nueva vida en busca de la redención; la historia de amor es predecible. Cierto, toda la trama está plagada de tópicos del género, y bien podría haberse realizado en los años 40 (no es complicado imaginar a Humphrey Bogart y James Cagney dando vida a Doug y James respectivamente), pero eso no importa cuando lo que nos cuenta tiene interés y consigue pegarnos a la butaca, algo que la película consigue con creces haciendo que sus dos horas pasen sin apenas enterarnos.
El trabajo de dirección de Affleck es soberbio sabiendo perfectamente cómo debe contar las cosas en cada momento. Frente a la sobriedad de las escenas intimas en que los personajes dialogan y en que el director se vuelca en destacar el trabajo de todos los actores, incluidos los más secundarios (ahí tenemos a los grandes Chris Cooper y Pete Postlethwaite), tenemos las vibrantes y sensacionales secuencias de atracos en que el bueno de Ben demuestra cómo se debe rodar la acción, mostrando todo lo que sucede en todo momento, con garra, sin freno, y con buenos tiroteos en que los disparos suenen atronadores. No me extraña que “Heat” sea mencionada en toda reseña que se escribe sobre la película, seguro que Affleck se la estudió de cabo a rabo para diseñar sus escenas, y el resultado es de sobresaliente, no sería exagerado afirmar que aquí tenemos las mejores escenas de acción del año. Además el director planea una buena secuencia de tensión, protagonizada por él mismo junto con Hall y Renner en que están sentados hablando en una mesa, que reafirma su talento tras la cámara.
La película cuenta con tres golpes, y cada uno está situado en un tramo del film. El robo del principio que sirve como prologo y consigue captar nuestra atención de inmediato; el central, un atraco a un furgón seguido de una estupenda persecución por las calles de la ciudad; el atraco final, perfecta guinda de aproximadamente diez minutos en donde los rifles de asalto y ametralladores estallan. Tres puntos álgidos dentro de un film que no tiene ni un bajón de ritmo, tan sólo puede achacársele los innecesarios flashbacks en Blanco y Negro y la consabida historia de amor, algo edulcorada y de sobra conocida. Salvo eso, estamos ante una película sólida.

El libreto ha sido escrito por el propio Affleck con su colaborador Aaron Stockard y Peter Craig. Es un guión bastante bueno, digno heredero de los mejores libretos de policías y ladrones, en donde a través de las frases que se dicen comprobamos la descendencia callejera de los protagonistas y encontramos diálogos de lo más inspirados. Ya pienso que el oscarizado guión de “El indomable Will Hunting” fue más obra de Ben que de Matt, pues es curioso que mientras Damon no haya vuelto a prodigarse escribiendo, y haya desempeñado su talento en la interpretación, su amigo Affleck haya escrito dos guiones más, dirigiéndolos y demostrando donde está su talento.

La Banda Sonora de Harry Gregson-Williams y David Buckley es excelente, con temas musicales muy buenos que complementan perfectamente a las imágenes.
La fotografía y el montaje son obra de dos colaboradores de uno de los cineastas actuales más grandes, Paul Thomas Anderson, y eso se nota en el resultado. Robert Elswit es el director de fotografía, aportando más dramatismo mediante una leve oscuridad en la imagen, mientras Dylan Tichenor se encarga del montaje consiguiendo un equilibrio de ritmo durante todo el metraje.

El reparto está encabezado por el propio Affleck, quien interpreta al cabecilla de la banda de ladrones, Doug MacRay. Affleck no está mal, se encuentra bastante competente, pero había sido muy sabio seleccionar a otro actor para el papel, ya que frente a él tiene a verdaderos talentos de la interpretación que le hacen sombra, y siendo el protagonista como poco debería estar a la altura. Jeremy Renner se come la pantalla con el personaje de James Coughlin, el tipo más violento del grupo, un James Cagney moderno que Renner borda y por el que no sería raro ver en las nominaciones como secundario. La estupenda Rebecca Hall está muy bien como Claire, la directora de banco que sufre el atraco y posterior secuestro. Jon Hamm hace gala del mismo carisma que desprende como Don Draper en “Mad Men” dando vida al agente del FBI Adam Frawley, un verdadero cazador que no descansa hasta capturar a su presa. La también televisiva Blake Lively interpreta el complicado papel de Krista, hermana de James que anda enganchada a las drogas y que tuvo una relación con Doug. Lively está estupenda en las breves escenas que le toca interpretar y consigue aportar un trasfondo dramático a su personaje. Pete Postlethwaite llena la pantalla con sus breves minutos como Fergie, más conocido como el florista, quien corta el bacalao en el barrio, al igual que hace Chris Cooper en su escena con Affleck dando vida a su padre.

“The Town” es una de las películas de la temporada, y personalmente una de las películas del año. Ben Affleck se consolida como un buen director del que esperamos más films como éste. Una historia de criminales bien hecha que rememora al cine clásico. Buenos actores. Estupendas secuencias de acción. Cine del que sales con muy buen sabor de boca. Cine del Bueno.

Lo Mejor: El buen ojo de Affleck tras la cámara. Sus escenas de acción. El elenco de actores. El ritmo.

Lo Peor: No cuenta nada nuevo. Los flashbacks en B/N. Affleck en su faceta interpretativa está justo.

Romeo is Bleeding, de Peter Medak

25 octubre, 2010

El otro día me dispuse a ver, por fin, ésta película protagonizada por mi admirado Gary Oldman. Y digo por fin porque llevaba varios años intrigado sobre ella, siempre la veía en medio de la filmografía de Oldman sin saber muy bien sobre qué trataba, el único fotograma representativo que encontré mostraba al actor echo añicos sangrando por todos lados, con lo cual inmediatamente pensé que se trataba de otro personaje extremo al que el actor ha dado vida en contadas ocasiones, algún enganchado a sustancias no recomendables, un yonki del estilo del que diera vida en “Syd y Nancy” o “Amor a Quemarropa”. Y lo cierto es que en parte no iba muy desencaminado, su personaje en la presente película es un hombre que camina el filo del abismo, que juega con fuego en todo momento, pero no es un yonki, es un policía que quiere más de lo que puede tener.

La trama se centra en Jack Grimaldi, un policía cuyo mayo pecado es tener grandes sueños. Para alcanzarlos trabaja como informador para la Mafia chivando el paradero de testigos. Así logra una cuantiosa suma en dinero negro que va guardando en su jardín hasta que llegue el momento de retirarse. Pronto tendrá que dar el paradero de una mujer, Mona Demarkov, la cual cambiará por completo los planes de Jack y lo conducirá al infierno.

La película sigue honrosamente las reglas del mejor cine negro con una trama policíaca bien elaborada en donde nuestro protagonista vivirá un viaje sin retorno a su purgatorio particular. Hay que decir que al contrario de otros films de similar planteamiento (“Perdición”, la película por excelencia del género, o “”Fuego en el Cuerpo”) Jack Grimaldi nunca se nos presenta como un santo ni como un buen policía, sino como un corrupto que acepta dinero de la Mafia y que además vive una doble relación sentimental. Jack sólo quiere alcanzar sus sueños, ser rico y poder huir de la monótona vida que lleva. La ambición, como de costumbre, será la que lo lleve a dudar entre aceptar el dinero de la Mafia, la proposición de Demarkov o a actuar como un policía, y será la que lo haga caer en un hoyo más hondo que el que cava para guardar el dinero negro.
A través de Grimaldi encontramos dos temas en el film. Primero la bipolaridad. El personaje está dividido en dos en todos los ámbitos, en el laboral (es policía a la vez que soplón de la Mafia), en el sentimental ( su esposa Natalie y la camarera Sheri), además de en el psicológico como observamos a medida que avanza el relato y comprobamos cómo Jack se retuerce en su interior por culpa de las “voces”. Segundo, la redención. Todo lo que estamos observando se repite en la cabeza de Jack cada 1 de Mayo y 1 de Diciembre, como una condena revive los hechos que lo llevaron a vivir en un desértico purgatorio intentando perdonarse a sí mismo y soñando reencontrarse con el pasado, el cual nunca volverá.

A principio de los 90, y desde mediados-finales de los 80, se pusieron de moda los thirllers de alto voltaje erótico con “Atracción Fatal” e “Instinto Básico” como máximos exponentes. “Romeo is Bleeding” tiene un poco de ellos por medio del personaje de Mona Demarkov, la femme fatale del relato, la bruja mala que tienta al protagonista ofreciéndole una cuantiosa suma. Demarkov irradia sensualidad en toda escena que aparece y manipula a los hombres débiles como Jack a través de ella.

Peter Medak, director de una de las mejores película de Terror de la Historia como es “Al final de la escalera”, demuestra su buen hacer dotando al film de una atmósfera pesadillesca que va a más a medida que avanza. La trama policíaca está narrada con buen atino y pulso pero lo mejor es el tercio final, justo desde la escena del cementerio. Ahí la película comienza un tour de force sin freno en que existirán todo tipo de giros y golpes de efecto que nos mantendrán en suspense hasta el final.
Citar también la escena onírica en que Jack sueña con el futuro y se ve caer sin freno dentro de un ascensor en que su grito es inaudible.

El guión corre a cargo de Hilary Henkin, quien sigue las reglas del cine negro utilizando todas las piezas características e insertando la voz en off del narrador, con la que juega inteligentemente.
La Banda Sonora corre a cargo de Mark Isham, el cual utiliza saxos, tambores y trompetas siguiendo el característico estilo musical del film noir.

Gary Oldman encabeza un reparto compuesto por rostros muy conocidos. El actor acababa de dar vida a Drácula y al colgado de la película dirigida por Tony Scott y parece que quiso ponerse del otro lado de la ley, algo extraño en él viendo su filmografía plagada de villanos y fueras de la ley. Oldman hace un trabajo soberbio con el personaje de Jack Grimaldi, más comedido y sobrio de lo que nos tenía acostumbrado por entonces, sin dejar pasar la oportunidad de dotar al personaje de un ligero tic que no desentona. El resultado es un antihéroe en que la culpa se lee en todo momento en su mirada. Oldman volvería a encarnar a un policía en su próximo film, pero ésta vez sería más peligroso, estaría más pasado de rosca y buscaría a una niña llamada Matilda. Lena Olin siguió explotando su sexualidad tras “La insoportable levedad del Ser” dando vida a la peligrosa Mona Demarkov, la fría asesina que siempre está sonriendo. Olin protagoniza una de las secuencias más impactantes cuando se descubre ante Jack con una prótesis. Annabella Sciorra es Natalie, la esposa de Jack, la cual ve cómo su matrimonio se está hundiendo por culpa de la doble vida de su esposo. Juliette Lewis es Sheri, la joven camarera que vive con Jack un romance y que piensa, ingenua, que se marchará con él. Roy Scheider es Don Falcone, el peligroso mafioso para el que Jack trabaja. Michael Wincott es Sal, el contacto criminal. Will Patton es el compañero de Jack, Martie. James Cromwell es el agente Cage.

El título del film puede provenir de una canción de Tom Waits, significa Romeo está sangrando. En el film hace alusión al personaje de Jack, al que sus compañeros llaman Romeo, que está perdiendo su vida poco a poco. En España la llamaron “Doble Juego”.

Película de cine negro bien realizada con un buen guión y gran reparto.

Lo Mejor: Sigue las reglas del film noir. El tercio final. Gary Oldman.

Lo Peor: Es poco conocida.

La Red Social, de David Fincher

20 octubre, 2010

“Obra Maestra” “El Ciudadano Kane de nuestro tiempo” “La Mejor película de Fincher”. Creo que dichas frases son un tanto excesivas, y es que la última película del director de “Se7en”, que narra la creación de Facebook y los distintos litigios que existieron por reclamar la autoría del mismo, me resulta desde ya, gracias a esos comentarios, muy sobrevalorada.

Poco tengo que aportar a lo que se ha dicho acerca del film. Estamos ante una historia de ambición, envidia, venganza y amistad en que el Facebook es el mcguffin que hace avanzar la historia. Los personajes principales son Mark Zuckerberg, creador del invento que le convirtió en el billonario más joven del mundo, su amigo Eduardo Saverin, cocreador y director financiero, los gemelos Cameron y Tyler Wynklevoss, quienes proporcionaron a Mark varias ideas de partida, y Sean Parker, fundador de Napster.
En realidad la película cuenta una historia de ambición en que un grupo de personas se enfrentan reclamando la titularidad de un invento (el cual bien podría haber sido la aspirina que la historia funcionaría igual. Claro que aquí la peculiaridad es que se trata de una red social, la más grande del mundo, y lo más llamativo de la historia es que el creador sea la persona más fría y con menos relaciones personales que existe.
Otra de las peculiaridades del film es que muestra la vida Universitaria sin andarse por las ramas, ahí lo más importante para cualquier alumno es entrar en un club prestigioso porque arman fiestas a lo grande en donde hay alcohol y sexo.

Seamos sinceros, la mayoría de personas (aunque no queramos reconocerlo) usamos Facebook u otra red social 2.0 (en España tira mucho Tuenti) y si algo eché en falta en la película es que mostrara la verdadera repercusión que ha tenido eso en la vida de varias personas, que tuviera una carga crítica que pusiera de manifiesto la pérdida de intimidad que se llega a conseguir, pero finalmente no se decanta a favor ni en contra de dicho medio, sencillamente muestra los hechos. En el film se dice que mediante las redes sociales la gente está más conectada, y yo creo que deberían haber añadido que está más conectada a la pantallita del ordenador porque lo que es relación humana, ahí, poca. Lo que si se ve en el film es la razón por la que se creó la red social, el motivo por el que un Zuckerberg borracho y dolido se sentó en su ordenador a medianoche e inventó un juego en principio inofensivo, y ese fue una chica. Claro, el objetivo primordial de crear una red social fue para conocer chicas, al menos esa es la idea que presentan los hermanos Wynklevos, y que Eduardo y Mark utilizan para captar a la gente. Al final, y como siempre, todo es por una chica, lo que no esperaban sus creadores fue que una idea dirigida para gente universitaria acabará expandiéndose por todo el globo llegando a más de 500 millones de personas a día de hoy.

Entiendo los elogios que se está llevando el film. Técnicamente es perfecto, un montaje de aupa que no hace decaer la historia, la fantástica fotografía, el sonido, la música de Trent Reznor, los efectos especiales que pasan inadvertidos, todo está al servicio de la historia, incluida la dirección de Fincher, quien se subordina al tremendo guión de Aaron Sorkin mediante una dirección sobria y elegante, con algún detalle muy suyo y una escena que rompe con el conjunto como es la de la regata Hamley, la cual sobra.

El guión es el punto fuerte del film siendo uno de los mejores libretos que he visto en pantalla en bastante tiempo, denso, con conversaciones agiles y sin freno en donde se requiere la total atención del espectador desde el primer momento, eso si, es posible que muchos espectadores no entiendan varios conceptos de los que hablan los personajes (en especial al principio), aún así, no asustarse que la historia se sigue sin necesidad de saber sobre qué están hablando en ese momento. Sorkin adapta el libro “The Accidental Billionaires” para crear una historia de ambición que avanza por medio de las declaraciones de los implicados en los litigios que tienen lugar.

El reparto está plagado de rostros jóvenes y prometedores que realizan trabajos muy notables. Jesse Eisenberg es Mark Zuckerberg, el creador de Facebook, un chico altamente inteligente que, sin embargo, parece tener pocos sentimientos. Eisenberg realiza un trabajo excepcional como casi inexpresivo sabiondo informático. Andrew Garfiled está correcto como Eduardo Saverin, el único amigo de verdad de Mark. Irónicamente Justin Timberlake da vida al creador de Napster, el site de descargas de música, y lo hace realmente bien, prepotente, seguro de sí mismo, toda una sorpresa la que me llevé con su trabajo. Armie Hammer da vida a los gemelos Winklevoss, y prestad antención cuando están los dos personajes juntos, es difícil captar el trucaje, aunque se contó con un doble de cuerpo como es lógico. Max Minghella es Divya Narendra, socio de los Winklevoss en su proyecto de red social universitario. Joseph Mazzello da vida a Dustin Moskovitz, otro de los ayudante de Mark en la creación del invento. La futura Lisbeth Salander, Rooney Mara, es Erica, personaje muy secundario pero con gran importancia para la historia.

A pesar de toda su perfección cinematográfica veo un pequeño problema para que el film llegue a esa redondez que dicen tener, apenas me identifiqué con ninguno de los personajes, y no me va la excusa de que estoy presenciando un hecho objetivo de algo que sucedió, porque “Zodiac” es, incluso, más objetiva, y aparentemente fría, que ésta y me llegó más. En resumidas cuentas, y aunque muchos no estén de acuerdo conmigo, me pareció una experiencia fría, claro que ¿qué red social no lo es?

“La Red Social” es una de las películas de la temporada. No me parece lo mejor del año pero vista la calidad del mismo si la añadiría en el Top 10.

Lo Mejor: El Guión. La impecable factura que posee.

Lo Peor: Me ha resultado demasiado fría. Podría haber puesto el dedo en la llaga y ser más crítica con el medio.

Más publicidad de Tron:Legacy

20 octubre, 2010

Como sabréis la Disney adquirió Marvel el pasado año por una cuantiosa suma. La compañía del ratón Mickey ampliaba así su Imperio, pero no metía mano a la legendaria compañía de comics en lo que a planes editoriales y cinematográficos se refiere, hasta ahora. Se ha confirmado que Disney ha comprado a Paramount los derechos de distribución de “Los Vengadores” (Mayo de 2012) e “Iron Man 3” (Mayo de 2013), además ha comenzado a utilizar a personajes de Marvel para ayudar a promocionar su estreno estrella para las Navidades, “Tron: Legacy”. Se tratan de las portadas de varios números Marvel, y lo cierto es que hay varias muy chulas. Aquí tenéis unas cuantas.

Disney está poniendo toda la carne en el asador a medida que se acerca el estreno de la que dicen será la nueva revolución en 3D, y ya hay anunciado una Tron Night en la cual se podrán ver 20 minutos de la película para finales del presente mes en Madrid. Como última imagen promocional, hasta la fecha, han lanzado un nuevo poster que homenajea al original de 1982.

El 17 de Diciembre estará en cines y comprobaremos si tanta publicidad ha merecido la pena.

Buried (Enterrado), de Rodrigo Cortés

20 octubre, 2010

Paul Conroy despierta enterrado dentro de un ataúd. No sabe cómo ha llegado ahí. Sólo tiene un encendedor, un móvil, una petaca y un lápiz. El tiempo corre, y con él el poco oxigeno que tiene.

Gran sorpresa en el pasado Festival de Sundance, “Buried” es el segundo largometraje de Rodrigo Cortés. Gracias al éxito recibido al otro lado del charco la película ha sido vendida como todo un fenómeno fílmico que ha encandilado a todo el que la ha visto.
El guión llevaba tiempo circulando por Hollywood hasta que Cortés se topo con él y decidió llevarlo a cabo mediante una producción por completo española. Chris Sparling desarrolla una situación límite (un hombre está dentro de un ataúd y no sabe cómo salir de ahí) que ya Tarantino llevo a acabo para el episodio que dirigió de “CSI” y para el fragmento de “Kill Bill: Vol.2”. Tanto desarrollar la historia hace que el film tenga el mayor, y único, fallo que podría tener, dura más de lo que debería. En parte es normal, ya que debe alcanzar aproximadamente los 90 minutos de rigor, pero lo que funciona con esa duración hubiera funcionado igual, o mejor, con, por ejemplo, 15 minutos menos. El film contiene una dura crítica al sistema burocrático occidental, así como también puede ser considerado un film enmarcado en la Guerra de Irak, pero tanta llamada telefónica y conversación que subraye repetidamente lo crueles que son tanto los criminales que han secuestrado a Paul como los cuerpos gubernamentales me sobran. El final es valiente, no hay duda, pero más valiente se podría haber sido en el tratamiento de la historia si se mantuviera en secreto hasta el último momento quién ha secuestrado al protagonista y cuál es si situación geográfica.

Eso en lo que respecta al libreto, ahora bien “Buried” hay que verla, y hay que verla en una pantalla de cine, a oscuras, con el sonido envolviéndonos para sentirnos de la misma forma que Paul Conroy. Si en el guión podemos encontrar fisuras, e incluso ponernos tiquismiquis (como un servidor) con respecto a lo que podrían y no podrían haber hecho mejor, no podemos hacerlo en lo que al apartado técnico se refiere. No he visto aún “Concursante” pero prometo que lo haré en breve tras comprobar la enorme capacidad visual de Rodrigo Cortés, el cual consigue que el film avance sin bajones de ritmo, con una planificación y montaje potentes en que la imagen y el sonido de ambiente son fundamentales. Estamos dentro de un ataúd durante 90 minutos, la oscuridad nos inunda, la respiración de Paul nos agobia más y más y sentimos la presión de la arena alrededor. Las verdaderas estrellas de la película son el director, con todo su equipo técnico, y un gran Ryan Reynolds que aguanta sobre sus hombros todo el peso del film y consigue que por fin se le tome en serio (siempre me ha caído bien el chaval pero más que elogiarle por su virtud interpretativa lo hacía por haberse casado con quien se casó).

En resumidas cuentas, “Buried” es un gran ejercicio cinematográfico que rememora película ambientas en espacios  claustrofóbicos en que los protagonistas deben encontrar una solución que los haga salir de ahí (“Náufragos” de Hitchcock por ejemplo). Cortés va más allá y nos introduce en un espacio minúsculo del que no salimos en ningún momento. El director quería llegar a transmitir al espectador lo mismo que siente Paul Conroy, ofrecer una sensación de agobio continuo durante el transcurso de la película, yo sólo sé que quería salir al exterior lo antes posible y cuando aparecieron los títulos de crédito no tarde mucho en hacerlo, así que Bravo por él.

Lo Mejor: El talento de Cortés para llevar a cabo la historia. Ryan Reynolds.

Lo Peor: Podría haber durado menos y ser, aún, más atrevida.

Once Upon a Time in America, de Sergio Leone

15 octubre, 2010

Adaptar la novela “The Hoods” de Harry Grey fue para Sergio Leone una meta que debía cumplir desde que la descubriera a finales de los 60. Tras conseguir los derechos de la novela a mediados de los 70, varias reelaboraciones de guión y encontrar por fin financiación con la ayuda del productor Arnon Milchan el director italiano dirigió la que es para muchos, entre los que me incluyo, su Obra Maestra.

La historia gira en torno a David Aaronson, un joven judío que crea junto a sus amigos de toda la vida un grupo criminal. Después de un trágico suceso Aaronson, más conocido como Noodles, se marcha de Nueva York para volver treinta años después al recibir una invitación para la fiesta del Gobernador, comenzando así un viaje emocional a través de su pasado.

“Érase una vez en América” no es sólo una película de gangster, calificarla de tal modo sería quedarse en la superficie. Es una historia sobre la amistad, el amor, la traición y los remordimientos, un relato épico que abarca cerca de 40 años de la historia de la vida del protagonista.
La cinta muestra desde la infancia del joven y sus amigos, ya hechos unos pillos desde temprana edad con grandes aspiraciones en materia criminal, hasta su vejez, en que los buenos tiempos, cuando el dinero y el alcohol brotaban como la sangre, viven sólo en sus recuerdos. Recuerdos, si tuviera que elegir una palabra que defina la película seguramente me quedaría con esa. Recuerdos. Son lo que empujan el relato, los que nos llevan a conocer al protagonista y al grupo de personajes que han tenido importancia en su vida y lo han acompañado como fantasmas desde el momento en que abandonó la ciudad.

Ya he citado que sería injusto calificar a la cinta como una mera película de gangster, y es cierto. Encontramos hurtos, contrabando, violencia, una trama secundaria con los sindicatos de por medio, extorsión, todo lo que una película del género requiere. Pero no es lo que queda en la memoria cuando concluye, sino la trama humana, la relación entre los personajes.
La amistad es el primer gran tema a destacar. La amistad entre Max y Noodles. La amistad y fidelidad de amigos de toda la vida que se han criado en el barrio judío y creado su propio imperio. La relación de Noodles y Max resulta muy interesante, ya que al principio no parece que vayan a ser amigos (Max arrebata a los chicos un borracho al que iban a “despellejar”), pero luego consiguen compenetrarse y convertirse en los cabecillas del grupo, aunque eso los llevará a tener más de una discusión debido a la forma de ser de cada uno. Max busca llegar a lo más alto sin conformarse, mientras que Noodles siempre se decanta por lo seguro. Max es el soñador, Noodles el realista.
El amor es el otro gran tema del film. Noodles siente un profundo amor por Deborah desde niño y eso se muestra en todo momento. A pesar de que Noodles se muestra realista en lo que respecta a su trabajo, en lo referente a Deborah siempre mantendrá la esperanza de poder vivir junto a ella toda la vida. Desgraciadamente las aspiraciones de la chica son mucho mayores y la apartarán de su lado.

Amor y Amistad. Los dos temas más importantes del film si no fuera porque existe un tercero que concierne al personaje de Noodles, la búsqueda de la redención. Dos terceras partes del film son un enorme flashback que nos muestran la juventud de Noodles y cómo fue adquiriendo más poder a la par que su relación con las personas más importantes de su vida iba en detrimento por su culpa. Primero pierde a Deborah de la forma más ruin al no aceptar su decisión de marcharse abusando de ella en el coche. Después pierde a Max, Cockeye y Patsi al traicionarlos delatándolos a la policía. En el viaje a través de sus recuerdos Noodles no sólo revive lo que sucedió sino que intenta perdonarse por ello.

La cinta podemos dividirla en cuatro partes bien diferenciadas, todas ellas unidas por medio de escenas en que un Noodles ya mayor recorre escenarios de su juventud.
La primera parte abarca toda la infancia de los niños. Aquí descubrimos cómo surgió la amistad entre Max y el resto de la banda, cómo consiguieron hacerse con los negocios del barrio mediante la brillante idea de los globos que flotan en el agua y cómo Noodles acabó en prisión tras vengar a su amigo Dominic matando a Bugsy.  Aquí observamos cómo los pequeños protagonistas combaten la pobreza en la que viven mediante el bandalismo y se comportan como hombres vistiendo caros trajes, claro que su inocencia morirá cuando uno de ellos muera y descubran que la vida no es un juego. En ésta parte también vemos el amor que siente Noodles por Deborah y cómo la chica también lo quiere pero no lo admite debido a la vida que lleva.
La segunda parte concierne desde que Noodles sale de prisión hasta que tiene lugar la marcha de Deborah. En éste tramo comprobamos cómo Max, Cockeye y Patsi han ascendido en la esfera criminal creando un club en que se sirve alcohol y han guardado a Noodles un sitio de honor, así como también vemos que la banda es contratada para todo tipo de negocios sucios. Aquí aparece el personaje de Carol, que se enamorará de Max y pedirá a Noodles ayuda en el futuro.
La tercera parte trata sobre la traición de Noodles, ya abatido y sin ganas de lucha por más sueños debido a la marcha de Deborah. Éste tramo muestra la aspiración que tiene Max por robar un banco y despedirse de la vida delictiva que lleva, la cual toca a su fin con la muerte de la Prohibición.
La parte final es el reencuentro de Noodles con sus fantasmas, la razón por la que ha regresado después de tantos años. El viejo criminal se encuentra con la que fue su amor, ahora ya actriz, y con su mejor amigo, que lo engañó y ha vivido la vida que, según él, debía haber pertenecido a Noodles.

Aunque he citado como primera parte la infancia de los niños hay que decir que la película no se abre con ese bloque sino con la huida de Noodles y su posterior regreso. Pero eso, para mi, no sería una parte, sino más bien un prologo en que el protagonista se nos presenta pero en que apenas se nos dice nada sobre él. Claro que no estaría ahí situada porque sí. La secuencia en cuestión empieza en el momento en que Noodles abre los ojos en el fumadero de opio y los timbrazos del teléfono cesan al ser descolgado. El film comienza con esa escena, el momento en que Noodles ha traicionado por completo a sus amigos. Ahora bien, mucho más interesante que el principio es descubrir el final del film, en el mismo fumadero de opio, justo momentos antes, cuando Noodles llega a descansar. ¿Por qué abrir y cerrar la película en el mismo lugar? Mucho se ha hablado sobre el final del film con esa sonrisa final de Noodles al espectador. Puesto que todo el film es un enorme ejercicio de montaje a base de flashbacks por qué no ver la película, y así acrecentar la sensación de que todo es una gran expiación por parte del protagonista, como el sueño final que tiene Noodles antes de morir. Además es el momento idóneo, ha traicionado a sus amigos, ha perdido a su chica, no le queda nada. Ha ido al fumadero de opio a ponerse en paz consigo mismo antes de marcharse por fin, todo lo que vemos cuando es mayor bien podría ser un sueño de lo que le hubiera gustado encontrarse de haber envejecido. Sea así o no es un final inolvidable que da para mucho debate, y eso siempre hay que agradecerlo.

Cuando el film se estrenó las críticas fueron demoledoras, desastrosas. Claro, se estrenó con el metraje recortado y en forma lineal. Si una película ha nacido para durar cerca de cuatro horas es por algo, y lo que pasó con “Érase una vez en América” lo demuestra. Se estrenó con un metraje de poco más de dos horas. No gustó. Cuando se mostró de la manera en que fue concebida, con su extenso metraje de 220 minutos, la crítica la alabó. Leone fue fiel a su estilo y la rodó de manera pausada, con el tempo preciso como para mostrar todo detalle de lo que sucedía, sin conseguir aburrir al espectador, y eso es lo más reivindicable, pues la versión “recortada” si que llegó a aburrir a mucha gente que se preguntaba qué película estaba viendo.

El director italiano es conocido sobre todo por sus spaghetti-western, pero gracias a la película presente demostró que su talento podía abarcar cualquier género. La película contiene la firma Leone por medio de los magníficos primeros planos que describen la emoción que sienten los personajes en cada momentos, y esas largas secuencias descriptivas en que la música y el sonido son fundamentales. Al igual que el resto de la filmografía del director, “Érase una vez en América” puede ser disfrutada por completo sin necesidad de diálogos pues ya la planificación, el trabajo de los actores y la música nos transmiten todo lo que sucede.
Entre las secuencias más memorables citaré la que tiene lugar cuando Noodles dice a su amigo Fat Moe que lo que ha hecho en todos los años desde que se fue ha sido acostarse temprano y comienza a ver fotos por el viejo bar hasta llegar al lavabao en donde aún existe la abertura desde la que veía  bailar a Deborah, comenzando así la parte de la niñez; cuando Patsy devora el pastel que ha comprado para Peggy renunciando así a un placer sexual en pos de alimentarse, se describe así la pobreza en que viven los jóvenes protagonistas y que los empuja a delinquir; el asesinato de Dominic a cámara lenta, muy impactante ya que es el más joven de la pandilla; el intercambio de bebés, secuencia divertida en que se comete un acto vandálico; el reencuentro final entre Max y Noodles en que nos quedamos tan perplejos como debe estar el protagonista en su interior.

De todas las películas del director puedo decir que es la que me resulta más romántica debido a las escenas que comparten Noodles y Deborah, como cuando leen “El Cantar de los Cantares” y se besan por primera vez, o cuando bailan solos en el restaurante junto al mar, pero sobre todo cuando se reencuentran ya mayores tras más de treinta años. Son secuencias de gran belleza, hermosas, engrandecidas por la música de Morricone, consiguiendo que nos lleguen al corazón.
A la vez que creo que es la más romántica también creo que es la que más violencia contiene. Leone no se corta en mostrar sangre, lo cual debido al género al que pertenece no debe sorprender, pero son las secuencias en que la violencia no sólo se limita a los disparos las que llaman la atención. Muchas críticas atacaron a Leone de misógino debido a la imagen que se ofrece de la mujer. El sexo tiene mucho protagonismo en el film, y es cierto que tanto Peggy como Carol son mujeres que viven de los hombres, pero no así Deborah, que busca abrirse camino por sí sola. Pues bien, la escena más violenta del film es cuando Noodles la viola en el coche. Es un momento casi insoportable, desagradable, para mi gusto la escena más dura del director italiano.

El guión fue escrito por el propio Leone junto con Leonardo Benvenuti, Piero De Bernardi, Enrico Medioli, Franco Arcalli y Franco Ferrini. Cinco personas encargadas de adaptar el libro de Grey, multitud de reescrituras de diálogos para conseguir una historia rica que incorporaba la fase de madurez del personaje de Noodles con respecto al libro.
El montaje es por medio de enormes flashbacks y hay que destacar lo bien encadenados que están, ya no sólo por medio de las imágenes sino también por el sonido. Como he citado, que dure 220 minutos no debe preocupar a nadie, es una película tan bien llevada que no decae en ningún momento.
El diseño de producción es extraordinario, así como también lo es la estupenda fotografía que engrandece visualmente la película.
La Banda Sonora de Ennio Morricone es otra gran protagonista, es imposible pensar en las imágenes del film sin recordar la hermosa partitura del compositor italiano, una de las mayores composiciones de la Historia del Cine. El tema de Deborah es engrandecido en su tramo final con notas de la canción “Amapola”, la cual está bailando cuando se nos presenta.

Robert De Niro fue impuesto por el productor a Leone, que en principio quería a Depardieu. La relación entre el actor y el director fue tan buena que Leone lo quería para el que debió haber sido su siguiente film si no hubiera muerto. De Niro da vida a Noodles, el gangster melancólico que revive su vida, demostrando su grandeza por medio de la sobriedad y de un gran dominio corporal cuando aparece ya mayor al ritmo de “Yesterday” de Los Beatles. Otro gran personaje del actor. James Woods es Max, el amigo de Noodles. Woods está estupendo como contrapunto de De Niro, con continuos cambios de humor que enriquecen aún más al personaje. Elizabeth McGovern es Deborah en su edad adulta, la cual protagoniza varias de las escenas más bellas del film, así como la más desagradable. Entre los secundarios tenemos a Tuesday Wels como Carol, la novia de Max; William Forsythe como Cockeye; Treat Williams como el sindicalista James O´Donell; Danny Aiello como el Jefe de Policía Vincent Aiello; Burt Young como Joe; Jennifer Connely dio vida a Deborah en su niñez; Joe Pesci aparece brevemente como Frankie Manoldi.

El título de la cinta comenzaba con “Once upon a time in…” al igual que la otra gran película de su director “Once upon a time in the West”.

“Érase una vez en América” es el testamento fílmico de Sergio Leone. Una hermosa y gran historia sobre la amistad, el amor, la traición y los remordimientos. Una película inolvidable.

Lo Mejor: Todo.

Lo Peor: Nada.

La Huella, de Joseph L. Mankiewicz

10 octubre, 2010

Milo Tindle, un joven y presumido peluquero, es invitado a la mansión de Andrew Wyke, un conocido escritor de novelas detectivescas, para hablar sobre un tema en común para ambos: la esposa de Wyke, la cual es amante de Tindle. El, ya entrado en años, escritor propone a Tindle una solución para que ambos salgan beneficiados, escenificar un robo mediante el cual el peluquero robe las joyas de Wyke y así complacer a su caprichosa amante, y futura esposa, mientras Wyke cobra el dinero del seguro y concede el divorcio a la pretendida por Tindle. Todo parece sencillo, pero poco a poco la trama va enredándose.

Esto es un juego, un perverso y maquiavélico juego entre dos personas opuestas, un adinerado escritor y un humilde peluquero. La burguesía contra el proletariado, el experto contra el novato, Inglaterra contra el resto del mundo. Andrew Wyke se enorgullece no sólo de haber escrito muchas novelas de crimen y misterio protagonizadas por su famoso detective sino por ser inglés y escribir para, lo que él llama, las mentes nobles y cultivadas. Un pretencioso hombre que vive rodeado por juegos y escenas de sus libros que no hacen más que incrementar su narcisismo y demostrar el aspecto infantil de su personalidad, lo que le llevará a planear el enrevesado juego que propone a su invitado. Milo Tindle, por su parte, es un sencillo peluquero de padre italiano que busca ascender en la escala social y conseguir lo que sus antecesores no pudieron, por esa razón ha puesto el ojo en la esposa de Wyke, Margueritte, o, al menos, eso cree el escritor, pues Tindle afirma amarla de verdad y no buscar beneficio mediante ella.

“La Huella” es un film en que todas las piezas encajan a la perfección, desde el excelente libreto hasta la puesta en escena e interpretación de los actores.
El dramaturgo Anthony Shaffer escribió la obra para teatro poco antes de ponerse a elaborar la adaptación para el cine junto con el director de la película, Joseph L. Mankiewicz, quien aporto varias ideas y algunos cambios, por ejemplo el que la historia comenzara en el jardín de Wyke, presentado como un indescifrable laberinto en donde Tindle se pierde. También decoró la casa con varios autómatas y diferentes juegos que ayudaran a definir mucho mejor la personalidad de su dueño. La personalidad de Tindle varió en lo que respecta a su profesión, pasando de ser un judío dueño de una agencia de viajes a un peluquero de descendencia italiana. Los diálogos son excelentes, y las conversaciones entre ambos personajes bien merecen un hueco en la Historia del Cine con sus giros y sorpresas a medida que avanza la trama.
El título original (“Sleuth”) significa Detective y tiene más sentido que como se tradujo en nuestro país. Wyke escribe sobre un detective y está obsesionado por el tema policíaco, pero sobre todo, porque el juego que vamos a presenciar es la puesta en marcha de un crimen (o varios) al que, cada personaje en determinado momento, debe poner solución mediante un combate dialéctico.

Makiewicz es uno de los grandes directores cinematográficos de la Historia demostrando en toda su filmografía saber rodar como pocos los diálogos y parlamentos de los personajes, colocando la cámara en el lugar adecuado, extrayendo de los actores lo mejor de sí mismos y utilizando el escenario para reforzar lo que está narrando, convirtiéndolo en un personaje más. Esto último es lo que sucede en la presente película, la cual, como buena obra teatral, transcurre en un solo escenario, la Mansión Wyke, que parece tener vida propia, en especial a través de los autómatas, siendo el del capitán feliz Jack el que más protagonismo tiene. Los autómatas funcionan como el público dentro de la casa, los espectadores que ven avanzar la trama reaccionando cada vez que sucede algo inesperado, es entonces cuando el ingenio del director hace gala al mostrar cómo los muñecos cambian de estado anímico a través de sus rostros insertando planos cortos de los mismos durante todo el film. La planificación es excelente, siempre al servicio de lo que requieren los personajes y la historia, subrayando lo que está sucediendo. El metraje del film, de más de dos horas, no cansa en ningún momento gracias al talento del director, que con ésta filmaba su última película, y a la excelente labor de los actores.
Los títulos de abertura me parece muy inteligentes, con escenas sacadas de las noveles detectivescas de Wyke en donde se dan lugar crímenes, funcionando como perfecto preludio a lo que estamos a punto de ver.

La Banda Sonora corrió a cargo de John Addison, componiendo un tema de apertura pegadizo y con ritmo que variaría hacía una composición más elaborada acorde a los acontecimientos que se fueran dando lugar. Se utilizaron también canciones de Cole Porter, como “Anything Goes” (que sirvió posteriormente de apertura para “Indiana Jones y el Templo Maldito”), la cual significa “Todo puede ocurrir”, algo con lo que bien podemos definir al film, una trama en donde todo es posible.
Para interpretar a los dos protagonistas se contó con dos prestigiosos actores de la escena británica, Sir Laurence Olivier y Michael Caine, que ofrecían un enrome duelo interpretativo dando vida a Andrew Wyke y Milo Tindle respectivamente. Podemos ver paralelismo entre los personajes y los actores que dan vida, Olivier como el anciano que ha conseguido fama y respeto entre las clases altas de Inglaterra y Caine como un recién llegado que pretende alcanzar una cima en su vida demostrando ser más de lo que aparenta. Asistimos a una lección de interpretación mediante dos generaciones distintas, la elegancia y teatralidad de Olivier frente a la, no menos elegante, frescura y versatilidad de Caine. Dos grandes interpretaciones que vieron recompensada su labor con la nominación al Oscar para cada uno a Mejor Actor, aunque finalmente ninguno se lo llevó debido a que por ahí Don Vito Corleone, papel para el que, curiosamente, había sido barajado Olivier.

“La Huella” fue un éxito cinematográfico que recibió cuatro nominaciones a los Oscars: Dirección, Actor para ambos y Banda Sonora, aunque no sé por qué no nominaron el guión adaptado.
En 2007 Kenneth Branagh estrenó a nueva versión de la obra con guión de Harold Pinter en que Michael Caine retomaba el papel que Olivier realizó y Jude Law era Milo Tindle. El resultado dista bastante de la original de 1972, aunque tiene detalles muy interesantes.

Mankiewicz se despidió por la puerta grande con ésta película, un juego de ingenio maquiavélico con dos grandes actores que depara más de una sorpresa.

Lo Mejor: Todo.

Lo Peor: Nada.

Cop Land, de James Mangold

5 octubre, 2010

Un joven agente de policía de Nueva York se tropieza de regreso a casa con unos muchachos que lo embisten, lo cual hace que les dispare en el puente George Washington provocando que se estrellen y mueran. Debido a eso el agente decide tirarse del puente frente a todos sus compañeros. Aún así el cuerpo del chico no se encuentra y se abre una investigación que tiene como objetivo el condado de Garrison en Jersey, poblado por policías.

A finales de los 90 apareció éste policiaco de corte clásico cuyo mayor reclamo era contar con un reparto de primera clase encabezado por Silvester Stallone, que descendió considerablemente su salario a la par que ascendía de peso para dar vida al sheriff del pueblo donde se desarrolla el film.

La trama se abre con el percance descrito anteriormente, en que Superboy, el agente de policía, comete el error de disparar contra unos chicos desarmados por miedo. A partir de ese momento se desencadenará entre los miembros del pueblo, todos policías, un síntoma de incertidumbre y malestar debido a las inoportunas investigaciones que está realizando el departamento de Asuntos Internos liderado por Moe Tilden.
El pueblo de Garrison se ha convertido en el paraíso para los policías. Es el condado más seguro de todo New Jersey, y eso es porque lo habitan agentes de la ley que lo dominan como les viene en gana sin tener que rendir cuentas a nadie, ni siquiera al sheriff, para cuyo cargo escogieron a un antiguo héroe local que padece una deficiencia auditiva que le impidió entrar en la Academia de Policía. Parecería que Garrison es el lugar idóneo para vivir, pero, como siempre, algo huele a podrido. A medida que avanza la historia comprobamos que Garrison es como una mafia donde existen varias reglas de marcado tono discriminatorio. La primera, y más evidente, es que si no eres policía, o familia de policías, no tienes derecho a vivir entre ellos, la segunda es que tus ojos y oídos deberán estar siempre cerrados cuando veas una infracción cometida por algún miembro de la comunidad en que vives, y, para terminar, se demuestra su carácter racista, además de por varios comentarios al respecto, al no observar a ninguna persona de color viviendo entre ellos. Así esa sociedad “perfecta” demuestra tener tantas fisuras como cualquier otra región.

“Cop Land” debe mucho a dos grandes clásicos del cine, “Solo ante el Peligro” y “La Ley del Silencio”, y ambos podemos verlos en la figura del sheriff del condado. Freddy Heflin es la máxima representación de la ley en el pueblo, nadie debería estar por encima de él por mucha placa que lleve, sin embargo las cosas no son así y el pobre sheriff es un títere gobernado por los policías que le otorgaron el puesto. Lo más que hace es poner alguna que otra multa y apuntar si la basura ha sido depositada en el lugar correspondiente. Es un santurrón que no quiere meterse en líos y que aparenta no enterarse de nada de lo que sucede. Será la presencia de Moe Tilden en su pueblo lo que le hará reaccionar y debatirse entre seguir en silencio o hacer lo correcto.
Heflin se asemeja así al personaje de Brando en la película de Kazan, un pobre al servicio de la mafia que parece saber menos de lo que en realidad sabe y al que creen tener bajo control sin posibilidad de abrir la boca pero que acaba mostrándose como un hombre que resuelve actuar por sí mismo. Referente a “Solo ante el Peligro” tenemos el tramo final en que todos los que parecían estar del lado de Heflin le dan la espalda dejándolo solo para enfrentarse a los policías corruptos que han estado gobernado su ciudad sobre su figura.

El guión y la dirección de la cinta corren a cargo de James Mangold, hoy en día de capa caída tras el estreno de “Day and Knight”. Mangold realizó con ésta su segunda película tras la buena acogida que tuvo su debut, “Heavy”, y demostró ser uno de los nuevos valores del panorama USA. “Cop Land” es una cinta sobria, directa, sustentada en un buen libreto que ejecutan actores representativos del género. La trama se desarrolla de forma eficaz y honesta, nunca se nos esconde ningún detalle, lo cual hace que se nos ponga en el lugar del sheriff, el cual observa en su primera escena cómo su amigo Figgis intercambia una bolsa con una compañera del servicio de artificieros que luego tendrá importancia. El tramo final en que Heflin va en busca de sus antiguos amigos posee garra y emoción mostrándonos los hechos en leve cámara lenta con el sonido casi apagado, no en vano, pues a nuestro protagonista le acaban de disparar en su tímpano sano y padece en ese momento una sordera casi total.
Como puntos flacos he de decir que no me gusta el subrayado final en que la voz del personaje interpretado por De Niro aparece nuevamente (lo hace por primera vez al principio) para remarcar la buena acción del sheriff y lo que ello conllevó, reafirmando, por si no nos había quedado claro, que nadie está por encima de la ley, así como tampoco me gusta esa escena en forma de epilogo en que nuestro sheriff aparece embobado observando el puente que separa Nueva York de Nueva Jersey y en donde comenzó toda la historia.

El guión es bueno y vuelve a denunciar la corrupción que existe en los departamentos de policía, en este caso el de Nueva York, condensando la historia en un pequeño escenario urbano que funciona como otro personaje más.
El reparto es otro de los pilares básicos del film y pone de manifiesto la naturaleza de homenaje al género policiaco que tiene el film. Tenemos muchos rostros scorsesianos conocidos, como Harvey Keitel, Ray Liotta, Robert De Niro, Cathy Moriarty o Frank Vincent, los cuales cumplen con su cometido de manera sobrada mostrando una gran profesionalidad. Además de ellos tenemos otros rostros del género, que luego aparecieron en “Los Sorpano”, como Annabella Sciorra. También encontramos a Jason Patrick, Janeane Garofalo, Michael Rapaport, Noah Emmerich o al también director Peter Berg.
La sorpresa del film es el que encabeza a todos ellos, Silvester Stallone, quien intentó dar un giro de 180 grados a su carrera con el papel del sheriff Freddy Heflin. A veces estar rodeado por buenos actores hace que uno sea mejor de los que es, y este caso que nos ocupa puede dar buena fe de ello. Stallone se entregó al papel, engordó 15 kilos y descuidó su forma física para dar vida al personaje, todo un bombón sobre el papel, honrado, sordo de un oído, enamorado de una mujer que está casada con un verdadero agente de policía. Vamos, un papel digno de Oscar. Y lo cierto es que si, Stallone hace el mejor papel de su carrera desde “Rocky”, en la cual también daba vida a un personaje con gran corazón que servía a la mafia. Será que dar vida a personaje con más corazón que músculos le va mejor. Aún así, tras “CopLand”, Stallone se dio unas inesperadas vacaciones del mundo del cine. Al año siguiente sólo presto su voz para “AntZ” y no sería hasta el 2000 cuando volvería a aparecer con el pobre remake de “Get Carter”. Una pena porque aquí parecía mostrar intenciones de tomar otra dirección en su carrera.

La película se estrenó en verano de 1997, una fecha bastante errónea para un film de éstas características según mi opinión, pero en la que consiguió una decente cifra en taquilla debido a su bajo presupuesto de 15 millones de dólares.
Aunque no tuvo toda la repercusión que se esperaba de ella viendo el elenco que la protagonizaba, “CopLand” es una cinta a reivindicar. No es una gran película, pero si un honesto y buen policiaco realizado con buen oficio por parte de todos los implicados.

Lo Mejor: El aroma a buen cine que desprende. El reparto.

Lo Peor: La voz en off final y su epilogo.


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