Archivo de 27 noviembre 2010

Sufre, de Chema Caballero

27 noviembre, 2010

En un mundo plagado de Sufrimiento, todos Sufrimos. El sufrimiento es una espiral donde reina el caos. Transforma la luz en oscuridad. En un mundo donde no hay Dios solo puedes destruirte o ser destruido.

“Sufre” fue llevado a cabo por Chema Caballero, un joven que desde niño mostró cualidades para la interpretación y que se ha ido formando con el paso de los años, primero en grupos de teatro granadinos y luego en la ESAD de Málaga, en donde actualmente finaliza Interpretación y estudia Dirección.

El germen de “Sufre” lo encontramos en un poema escrito por José Luis Guerrero, amigo de Chema, quien, tras leerlo, decidió llevarlo al formato visual. En ese momento Chema estudiaba el Teatro de la Muerte de Kantor, lo cual fue crucial para inspirarse y elaborar la estética en que debía llevar a cabo el poema de Guerrero en imágenes.
Antes de rodar el director decidió experimentar en sus carnes el sufrimiento por medio de una performance, titulada “Ayúdame a sufrir”, en la que involucró a varios conocidos, a los cuales invitaba y pedía colaboración sin que supieran de la intervención de los demás. Dicha performance se basaba en que Chema se colocaba de rodillas frente a todos mientras el texto de Sufre sonaba por boca de Francisco de Paula, actor granadino. Durante ese montaje de imágenes obsesivas proyectadas, la gente aguardaba para participar obedeciendo unas órdenes bastante duras mediante las que insultaban, escupían e incluso golpeaban al performancer. Para Chema eso no sólo era una forma de entender mejor el sufrimiento, sino una manera de pagar por todo el mal que él había causado anteriormente en su vida, así pues podríamos entender dicho experimento como una forma de buscar el perdón mediante el dolor. Una vez pasada la performance el director estaba preparado para rodar las rocambolescas imágenes que darían forma al proyecto y mediante las cuales expulsaría de nuevo el odio que había absorbido en su performance.
En palabras del director el sufrimiento es algo que padecemos diariamente a lo que no podemos dar respuesta. Para él “El hombre nace, sufre y muere”, por lo que toda nuestra vida es un camino de dolor en que nos planteamos el por qué de dicho sufrimiento sin recibir una respuesta clara, asemejándolo así a la figura de Dios.
Todo éste trayecto vital de dolor fue lo que llevó a Chema a dar a luz “Sufre”.

Creo que no hay mejor palabra que pueda definir la sensación que se tiene mientras se ve el cortometraje que la que da título al mismo, y eso ya me parece un logro. “Sufre” son nueve minutos de imágenes rocambolescas, terroríficas, hipnóticas y repugnantes, una experiencia visual que no deja indiferente, de hecho en el último Festival de Málaga recibió tanto aplausos como abucheos, siendo el único trabajo de videocreación en recibir éstos últimos.
Tengo que admitir mi fascinación por muchas de las imágenes que pueblan el trabajo, un verdadero logro por parte del director conseguirlas con escasos recursos y saber montarlas y casarlas con el texto que no cesa de sonar mediante la voz de Francisco de Paula. A pesar de que el proyecto surgió del poema que acompaña a las imágenes creo que tendría la misma fuerza sin el mismo, es decir que texto e imagen no se necesitan forzosamente, sencillamente se complementan, pues cada uno por separado sigue poseyendo fuerza. Uno de los defectos que veo al trabajo es que sobran planos en que se muestra al actor recitando el texto, al igual que me gustaría ver una versión sin texto, sólo con una música demencial como compañera de las imágenes. Tampoco me gusta el final, demasiado convencional por medio de un grito poco creíble e impactante.
“Sufre” no es fácil de ver, si tuviera que resumirlo o decir de qué trata diría que es una inmersión al fondo de una mente enferma y trastornada, una cárcel de locura y desequilibrio que hace daño por medio de imágenes muy desagradables que pueden herir la sensibilidad del espectador, es más, recomiendo no ver la videocreación si se acaba de comer (o se está a punto de ello) o si se tiene un día de bajón. La tormenta de imágenes llega a ser tal que llegados a un punto queremos que termine (como todo sufrimiento), y es que nos encontramos ante un film abstracto de terror. Puede que Chema se haya pasado con algunas imágenes del todo gratuitas y de mal gusto que provocan verdadera repulsión, pero, nos guste o no, ayudan a la finalidad del proyecto, que no es otra que transmitir dolor al espectador y removerlo en su asiento.
Repito: Contiene imágenes que pueden herir la sensibilidad del espectador.

El trabajo fue proyectado en el Festival de Cine de Málaga 2010 en la sección de videocreación y lo hará en el Festival Cortomenar de Madrid 2010.

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (Parte 1), de David Yates

23 noviembre, 2010

La razón principal por la que el estreno de “El Misterio del Príncipe” fue retrasado seis meses se debió a que la Warner veía mucho tiempo entre el estreno de aquella con la que debía ser la última película de la Saga, “Las Reliquias de la Muerte”. Así pues la película número seis del niño mago fue estrenada en verano de 2009, año y medio antes de que aterrizara en las pantallas la última película o, mejor dicho, la mitad de la última película. Si, la Warner decidió rodar la última novela en dos partes, para así, según ellos, contentar a los fans y no dejar nada en el tintero, claro que también debieron elegir dicha opción porque debe resultarles muy duro abandonar la que ha sido su gallina de los huevos de oro durante la última década. El caso es que la película se rodó, y en medio de la postproducción de la primera parte se anuncia que el esperado final va a ser por todo lo alto, y eso a día de hoy significa que se estrenarán en 3D (así sacan más beneficios), pero al final ha resultado que ésta primera mitad no ha llegado a los cines con tal conversión por falta de tiempo, aunque ya han confirmado que la segunda parte sí que se estrenará con el sistema de moda (cosa que personalmente me da igual ya que iré a verla en formato normal).
En fin, ha llegado Noviembre de 2010 y Harry Potter vuelve a las salas para arrasar en taquilla y prepararnos para la que será la entrega final.

El mundo de la Magia y el mundo Muggle están en peligro tras el fallecimiento de Dumbledore. Ningún lugar es seguro para los protagonistas, y mucho menos para Harry, a quien el Señor Tenebroso busca para matarlo en persona. La única manera que tiene el joven para derrotar a Voldemort es encontrar los Horrocruxes y destruirlos, para lo cual contará con la ayuda de sus amigos Ron y Hermione. Mientras tanto, Voldemort ha conseguido hacerse con el Ministerio persiguiendo a todo descendiente de Muggle y busca una nueva varita con la que destruir a Harry, pues la suya comparte la misma raíz que la del joven y no pueden aniquilarse.

Es difícil enfrentarse a la nueva entrega de Harry Potter ya que no podemos decir que sea una película completa, el mismo título nos advierte que lo que vamos a ver es un preámbulo, un entrante que precede al gran final que nos llevan prometiendo desde hace años. Claro que como entrante su objetivo es llenarnos y dejarnos con la miel en los labios de lo que será el plato principal, cosa que no consigue del todo para mi gusto.
La película empieza bien, mostrándonos la desolación de los protagonistas y cómo se encuentra el mundo, casi inhóspito, tras el ataque de los mortifagos a Hogwarts. Luego vemos una reunión presidida por el Señor Tenebroso muy interesante, que capta nuestra atención y nos hace sentir interés por el film. A continuación tenemos el plan por esconder a Harry seguido de una celebración familiar poco desarrollada pero importante porque lleva a nuestros protagonistas a emprender su aventura en solitario. La historia sigue avanzando bien hasta que pasa el, estupendo, episodio dentro del Ministerio. Después de eso viene un bajón de ritmo que hace mucho daño a la película, y es que pasamos de un film en que están pasando muchas cosas, que no se detiene, a una película campestre en que apenas pasa nada durante casi toda la mitad del film, encima lo llenan de empalagosas riñas amorosas con baile incluido, algo imperdonable. De todo este nudo (por llamarlo de alguna forma) sólo puedo salvar la visita de Harry y Hermione a la casa de la anciana. Por fortuna, el film vuelve a coger fuerza desde el momento en que Harry localiza un objeto de vital importancia para destruir los Horrocruxes, a partir de ahí tenemos casi media hora final de buen cine que incluye una de las mejores escenas de toda la Saga, realizada por medio de animación, en que se nos relata la Historia de los Tres Hermanos.

Así en resumidas cuentas, y tras haber entrado en detalles, puedo decir que esta entrega del niño mago tiene unoa primera hora que engancha para pasar a un vacio argumental durante el bloque central y terminar alzando el vuelo en su media hora final. Vamos, así por encima, que de las dos horas y quince minutos que dura (sin contar los créditos finales) me quedo con, aproximadamente, una hora y veinte de metraje, suficiente para darle el aprobado raspado y rezar por que (esta vez de verdad, por favor) se hayan currado la película final, que ya va siendo hora de ver buenas batallas entre magos.
Aquí tenemos un preámbulo en que se nos muestra a los protagonistas solos y asustados, sin saber a dónde ir ni en quién confiar. Tenemos detalles interesantes con respecto a otras entregas, la más llamativa es que por primera vez (y única, seguro) no aparece Hogwats en todo el metraje, además de nuevos artilugios mágicos bastante llamativos con guiños a otras historias y películas conocidas como el bolso de Hermione, digno de Mary Poppins, o la lectura del testamento de Dumbledore en que a cada protagonista se le regala un bien al estilo de Galadriel en “El Señor de los Anillos”, de hecho a Ron se le otorga un regalo muy similar al que recibe Frodo.

David Yates es ya el director que más películas de Harry Potter ha realizado (cuatro en total, contando con la segunda parte del presente film). Empezó bien con “La Orden del Fénix”, se estancó en “El Misterio del Príncipe” pero ahora parece que ha vuelto a coger fuerza realizando secuencias muy buenas en que sabe perfectamente qué tono aportar a cada una de ellas. Entre las mejores destacan la reunión de los siervos del Señor Oscuro, realizada de forma muy elegante, consiguiendo transmitirnos inquietud; la batalla aérea, emocionante; la misión dentro del Ministerio, con detalles cómicos acertados; la visita en casa de la anciana; la batalla interior de Ron cuando se abre el Horrocrux (con detalle no apto para menores incluido); el delicioso episodio animado de los Tres Magos y toda la parte final en el castillo Malfoy.
Desgraciadamente en otras escenas el director no está tan acertado para mi gusto, como por ejemplo el combate a través del bosque, apenas nos enteramos de quién lucha contra quién y hacia dónde van los personajes. Tampoco acierta mostrándonos a los personajes torturados y perdidos en medio de la nada a mitad del film, alargando demasiado situaciones huecas y cayendo en el ridículo mediante un baile fuera de lugar por mucha música de Nick Cave que quiera introducir.

El indispensable Steve Kloves vuelve a hacerse cargo del guión. Las órdenes de los jefes eran claras, querían todo el libro de Rowling en la pantalla, y el guionista ha cumplido. Ha cogido la primera mitad del libro (que no he leído, pero fui al cine con una amiga que si y me fue asesorando al respecto) y lo ha llevado a la pantalla de forma correcta, claro que para los no lectores de Potter resulta muy chocante encontrarse con personajes de los que nunca se había hablado o no habían aparecido, tal es el caso de Bill Weasley (que se casa así de golpe y porrazo con Fleur Delacour) o de Mundungus Fletcher. Es lo que pasa cuando en las anteriores adaptaciones has sacrificado historias secundarias, luego acaban apareciendo o teniendo importancia y a ver cómo las arreglas para contentar al público, que no todos los espectadores van a ser lectores. De todas formas, démosle un voto de confianza al guionista, recordemos que estamos ante la mitad de un film.

La Banda Sonora corre a cargo de Alexandre Desplat, quien crea unas suaves melodías muy elegantes que ayudan al desarrollo de la historia aunque parezcan desapercibidas.
El apartado visual es excelente, la fotografía corre a cargo de Eduardo Serra y podemos decir que la inquietud por medio de la fotografía tenebrosa se consigue con creces, consiguiendo aportar personalidad al film.
Los efectos especiales brillan como deben demostrando la evolución de los mismos, en especial se puede comprobar en Dobby, el elfo doméstico que regresa.

Me gustaría decir algo respecto al reparto, pero creo que actualmente no puedo. Me explico, he visto la película en versión doblada, y el trabajo de doblaje no me ha gustado en absoluto, de hecho había momentos en que me sacaba del film, sobre todo me chocó el cambio de doblador que ha padecido Alan Rickman. Por encima puedo decir que los tres chavales protagonistas están bastante sueltos y muestran una evolución (aunque Daniel Radcliffe llega a hacer un movimiento en plan “guay” que no me gustó) y que siempre es un placer ver a figuras de la escena británica en acción, en especial celebró que por fin Ralph Fiennes tenga más minutos en pantalla y el regreso de Imelda Staunton como Dolores Umbridge, aunque lo de Alan Rickman, John Hurt y David Thewlis no podemos considerarlo más que cameos. Como nuevas incorporaciones al mundo Potter cinematográfico tenemos a Rhys Ifans como Xenophilius Lovegood, padre de Luna y escritor de El Quisquilloso que se ha ganado varios enemigos entre los seguidores de Voldemort,  a Peter Mullan como un miembro oscuro del Ministerio y a Bill Nighy como el nuevo Ministro de Magia que lee el testamento a los tres protagonistas. Espero que en la próxima disfrutemos más del buen hacer de estos actores y de otros que no se han dejado ver, como Maggie Smith. Además la próxima contará con la participación (seguramente breve, pero menos da una piedra) de Gary Oldman, y eso ya es una buena noticia, ya que en todo Potter en que ha salido siempre he quedado satisfecho (“El Cáliz de Fuego” no cuenta porque estaba manipulado digitalmente y sólo era el rostro).

“Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (Parte 1)” no puede ser considerada una película al completo, le falta su segunda mitad, en donde, esperemos, tendremos toda la emoción y la acción prometida. Esto es un pequeño aperitivo que podría haber sido mejor, pero también peor, que al menos supera a la anterior entrega, y eso es positivo. Tengamos paciencia, en ocho meses volveremos a disfrutar de Potter y comprobar si de verdad ha merecido la pena partir ésta entrega en dos.

Lo Mejor: El principio. La secuencia que relata la Historia de los Tres Hermanos. El tramo final.

Lo Peor: La parte del camping es muy aburrida y parece no llevar a ningún sitio. Es una película incompleta.

Harry Potter y el Cáliz de Fuego, de Mike Newell

20 noviembre, 2010

La cuarta entrega del niño mago vendría con un nuevo director, Mike Newell, quien tendría que mantener el nivel tras la tercera entrega de Cuarón. Puede que en su aspecto visual lo consiguiera pero en lo que respecta al tratamiento de la historia quedó bastante por debajo.

Harry, Ron y Hermione asisten a los campeonatos de Quiddich sufriendo un ataque por parte de los mortifagos, fieles seguidores del Señor Tenebroso. A su llegada a Hogwarts reciben la noticia de que serán testigos de una de las más viejas tradiciones del mundo mágico, el Torneo de los Tres Magos, para el cual sólo permiten inscribirse a alumnos de edad mayor, sin embargo el nombre de Harry aparece en el Cáliz de Fuego que selecciona a los campeones. De esta forma Harry no puede negarse a participar y tendrá que hacer frente a las peligrosas pruebas que le esperan.

Qué emocionante suena todo ¿verdad? Nuestro protagonista involucrado en contra de su voluntad en un torneo de magos con la terrible amenaza de Lord Voldemort rondándole. Porque si, aquí por fin hace aparición física el terrible mago oscuro del que tanto hemos oído hablar. Claro que antes de llegar a ese esperado enfrentamiento tendremos que tragarnos hora y media de historias juveniles románticas.
Tengo a “El Cáliz de Fuego” como la peor entrega del niño mago (incluso por debajo de “La Cámara Secreta” y “El misterio del Príncipe”). ¿La razón? El director y el guionista creen que es más importante relatarnos los flirteos amoroso-pastelosos de los protagonistas que la amenaza y el peligro que se esconden en el Torneo. Recuerdo que viendo la película en el cine me quise salir del film en más de una ocasión, y es que no me imaginaba que una entrega a priori tan emocionante pudiera ser tan aburrida y ñoña. No podía creerme que para los protagonistas fuera más importante elegir pareja para el baile de Navidad que adivinar cómo el nombre de Harry había llegado al Torneo y quién estaría detrás de eso. Desde luego deja claro el objetivo de los artífices, satisfacer más a sus fans a adolescentes en plena edad del pavo ( ¡¡hasta encontramos una fiesta de instituto con banda de rock incluida!! ) que seguir la línea orientada a un publico más generalizado.

En resumidas cuentas, la película merecería una versión acortada que solamente mostrara el prologo (muy interesante, en que se nos advierte de la presencia de Voldemort personificado), las tres pruebas del Torneo (la batalla contra el dragón, la búsqueda subacuatica y el laberinto), el misterio sobre el personaje de Barty Crouch hijo (el flashback que relata su detención es estupendo) y la personificación final de Lord Voldemort (posiblemente, lo mejor del film). El resto, para olvidar.
El trabajo de Newell tras la cámara es correcto, se nota que se estudió bien “El Prisionero de Azkaban” para dotar al relato de cierta fuerza narrativa, pero ni por asomo consigue tener la solidez que tenía la cinta de Cuarón. Las escenas más destacadas son las nombradas anteriormente.

Para mi gusto estamos ante el guión más flojo de la Saga. Steve Kloves prefirió subrayar el toque romántico juvenil que la intriga y el tenebrismo al que la historia invitaban. Los personajes apenas avanzas con respecto a lo mostrado en la anterior, bueno salvo en materia de revolución hormonal, lo que en la anterior era sutileza (ese roce entre Hermione y Ron) aquí es descaro por todos lados, con Harry intentando ligarse a Cho sin éxito.

La dirección artística sigue siendo de primera, con una muy acorde utilización de tonos verdosos en la escena del cementerio, lugar donde renace Voldemort.
La Banda Sonora fue compuesta por Patrick Doyle, quien ofreció un sólido trabajo que heredaba de Williams el tema principal y el toque mágico.
Los efectos especiales lucen mejor que anteriores entregas, cada prueba del Torneo lo demuestra, sobre todo la de los dragones.

Los jóvenes protagonistas hacen su labor lo mejor que pueden, aunque para mi gusto es la entrega en que más flojos están. A ellos se suman Katie Leung como Cho, Clémence Poésy como Fleur Delacour, David Tennant como Barty Crouch hijo, Miranda Richardson es la periodista cotilla Rita Skeeter y Brendan Gleeson como Alastor Ojoloco Moody, nuevo profesor contra las artes oscuras que, como siempre, sembrará la duda en el espectador. No deja de tener su gracia que participara en el film más pasteloso de Potter el protagonista de la Saga teenager más sonrojante que existe, Robert Pattison da vida a Cedric Diggory, todo un ídolo para la escuela Hogwarts (incluidas, como no, las féminas) que sufre un terrible destino. Cuando se estrenó el film las revistas se decantaron por que el actor que más aprovecharía el éxito del film sería Stanislav Lanevski, pero se equivocaron, no supieron ver en la blanca piel de Pattison al futuro vampiro romántico.
Si en la anterior entrega todas las miradas estuvieron puestas en Gary Oldman (aquí participando en un breve cameo) en ésta ocasión le tocó el turno a Ralph Fiennes, elegido para dar vida a Lord Voldemort, el villano de la Saga. Fiennes fue maquillado cual reptil para convertirse en el mago oscuro que atormenta a Potter, y su trabajo es bastante bueno, incluso podemos considerar sus breves minutos como lo mejor de la película. Posteriormente Fiennes tuvo otros pocos minutos en “La Orden del Fénix” mientras que en “El Misterio del Príncipe” Voldemort aparece en su etapa juvenil por medio de flashback. Por lo menos sabemos (y esperamos) que en las últimas entregas el actor inglés lucirá más en pantalla.

Una cuarta entrega demasiado edulcorada. Fue un gran éxito de taquilla, superior a las dos anteriores, pero a nivel de calidad descendía notablemente. Tras ésta tomaría las riendas en todas las posteriores el director David Yates.

Lo Mejor: Las pruebas del Torneo. La parte final en que aparece Voldemort.

Lo Peor: Está demasiado orientada al público teenager.

Harry Potter y el Prisionero de Azkaban, de Alfonso Cuarón

15 noviembre, 2010

Antes de que “La Cámara Secreta” llegara a las pantallas se anunció que Chris Columbus no seguiría ejerciendo como director ya que había estado demasiado tiempo lejos de su familia. En seguida se buscó a un sustituto que siguiera narrando las aventuras del niño mago y, tras tentar a directores como Marc Forster, Guillermo Del Toro o Kenneth Branagh, se consiguió llegar a un acuerdo con Alfonso Cuarón, cuyo trabajo con la adaptación de “La Princesita” había encandilado a la escritora J.K. Rowling. Cuarón, que no conocía nada acerca del mundo creado por Rowling, aceptó tras hablar con Gael García Bernal, Diego Luna y el propio Del Toro, los cuales le pusieron al tanto sobre el niño mago y le animaron a tomar las riendas de la nueva entrega, la cual sería todo un punto de inflexión para la Saga.

Harry regresa a Hogwarts por tercer año ciñéndose una nueva amenaza sobre él. Sirius Black, antiguo siervo de Voldemort, ha escapado de la prisión de Azkaban. El peligro es tal que el ministerio de magia ha enviado dementores, oscuras criaturas que congelan el alma y son capaces de absorberla.

Esta tercera entrega nos presenta a un Harry que debe enfrentarse a sus miedos, personalizados no por Sirius Black sino por los dementores. Lo que más diferencia a ésta entrega de todas las demás es que Voldemort no aparece, no es el villano del episodio ni quien se encuentra detrás del misterio. Todas las aventuras del niño mago hasta entonces se caracterizaban de un final que demostraba que las apariencias engañan, pues bien, aquí podemos decir que no podemos fiarnos en ningún momento de nada de lo que se nos diga, porque esta entrega es la que más se merece ese calificativo, una película en la que nada es lo que parece y que sorprende a medida que se va desenredando todo.
Es una historia sobre el paso de la niñez a la madurez, en donde el protagonista se reencontrará con su pasado una vez más y descubrirá nuevos detalles sobre sí mismo.

Resulta complicado hablar de esta entrega ya que cualquier cosa que se diga puede estropear su visionado, es posiblemente la más compleja de todas las historias a pesar de, repito, no tener al archienemigo de por medio.
Está claro que Cuarón aportó savia nueva a la Saga, tal fue su grano de arena que en cada nueva entrega estrenada desde entonces se puede observar algún que otro rasgo implantado por él en la presente entrega. El director mexicano se desenvuelve a las mil maravillas mediante sus característicos travellings que nos narran con todo detalle qué está sucediendo de forma elegante y poderosa. Escenas como el vieja en el tren en que aparecen por primera vez los dementores (terrorífico), el vuelo sobre Buckbeak (maravilloso, gracias en parte a la portentosa Banda Sonora), el paseo nocturno en Hogwarts con el mapa del merodeador o la escena en la casa de los gritos (que parece resolver el misterio y no es más que un preludio) dejan constancia de la calidad del film ante el que nos encontramos.
Sin embargo donde creo que Cuarón consigue encandilarnos por completo es cuando Harry y Hermione revisitan los acontecimiento previos para modificarlos. Y es que estamos ante una película de viajes temporales muy bien ejecutada, en donde pasado y presente (o presente y futuro) se cruzan rememorando las películas dirigidas por Zemeckis y concluyendo con un encantamiento final (el Patronus) espectacular.

Aquí sí que podemos decir que nos encontramos ante una entrega más oscura que las anteriores, y ya no sólo por la fantástica fotografía de Michael Seresin (el habitual del director, su amigo Emmanuel Lubezki, no pudo hacerse cargo de ella por motivos de agenda) sino también por el tratamiento de la historia, con los dementores como verdaderos seres terroríficos y Sirius Black como la personalidad enigmática sobre la que gira la trama. Hay que añadir que ayuda bastante a la historia el estilo gótico que se le da a los escenarios, el cambio de aspecto de los personajes a través de sus ropajes y su desaliñado aspecto, remarcando su paso a una edad más adulta.
Los efectos especiales sorprenden a través del grifo Buckbeak pero siguen siendo imperfectos, en especial en los que respecta al hombre lobo, poco terrorífico en mi opinión.

Steve Kloves se tomó varias libertades para adaptar el libro, sin embargo dichos cambios tuvieron la aprobación de Rowling, quien quedó encantada con la adaptación. Los personajes sufren una evolución, Kloves quiso subrayar el despertar sexual que estaban viviendo los protagonistas de forma sutil y el terror que provocaba en Harry la figura del dementor, a la vez que mostraba a la perfección la trama de misterio que presentaba Sirius Black. Cuarón dio pistas de lo que se podría ver en futuras entregas, aunque muy sutiles.
John Williams volvía a componer la música, esta vez al completo, consiguiendo la mejor partitura de la Saga hasta la fecha para un servidor. Temas como “A Window to the Past” hablan por sí solos y demuestran la calidad del trabajo del compositor.

El reparto de jóvenes siguió creciendo, ya no sólo físicamente sino artísticamente. Daniel Radcliffe siguió los consejos de Cuarón y vio películas como “Los 400 Golpes” y “Ladrón de Bicicletas” para saber qué buscaba el director a través de su personaje. Al elenco conocido se sumó Emma Thompson como la profesora de predicciones Trelawney, tan divertida como lo estuvo su ex Branagh en la anterior; Julie Christie aparece brevemente como Madame Rosmerta; David Thewlis es Lupin, el nuevo profesor contra las artes oscuras, quien sabe bastante sobre Harry y Sirius Black; Timothy Spall es Peter Pettigrew, un enigmático personaje que tuvo mucho que ver con el destino de los padres de Harry. Debido al fallecimiento de Richard Harris se tuvo que buscar un nuevo actor para dar vida a Dumbledore y, tras estudiar la posibilidad de contar con otros dos magos ilustres, como fueron Christopher Lee o Ian McKellen en la Trilogía del Anillo, se decantaron finalmente por Michael Gambon, quien le dio al personaje un toque más hippie.
El mayor reclamo interpretativo era ver al actor que servía como imagen promocional a la cinta, el encargado de dar vida al prisionera de Azkaban del título, un Gary Oldman que llevaba tiempo apartado del cine comercial y que volvía por la puerta grande con un personaje aparentemente hecho a su medida, peligroso y desquiciado, pero que escondía mucho más de lo que aparentaba demostrando poder dar vida a personajes de buen corazón por los que sentir aprecio, no en vano Sirius Black es uno de los mejores personajes de la Saga cinematográfica, y en gran parte es gracias a la labor de Oldman, quien seguiría siendo recompensado por la Warner al recibir el papel de Comisario Gordon en el reinicio de Batman.

“Harry Potter y el Prisionero de Azkaban” encandiló a la crítica y volvió a sorprender al público gracias a su nueva estética del mundo Potter. Curiosamente es la menos taquillera de la Saga cuando en casi todas las encuestas es considerada la mejor, pero eso también sucede en otras ilustres Sagas.
Alfonso Cuarón renovó a Harry Potter con una película de fantasía estupenda en donde tienen cabida fantasmas, hombres lobo, asesinos, casas encantadas y viajes en el tiempo. La mejor de la serie junto a la primera. Una Pura Delicatessen.

Lo Mejor: El paso adelante que supone dentro de la Saga. Su fuerza visual. La Banda Sonora.

Lo Peor: Los efectos especiales del hombre lobo.

Harry Potter y la Cámara Secreta, de Chris Columbus

10 noviembre, 2010

Un año después del estreno de la primera entrega cinematográfica de Harry Potter llegaba la segunda, titulada en España como “La Cámara Secreta” siendo su título original “La Cámara de los Secretos”, este mismo caso de la libertad a la hora de readaptar títulos sucedería con el sexto capítulo (“El Misterio del Príncipe”, en lugar de “El Príncipe Mestizo”). El equipo era el mismo en su totalidad, no en vano una vez finalizada la primera película se pusieron con la segunda sin perder un minuto, con la promoción del primer film como descanso de rodaje.
A partir de esta entrega se haría famosa la frase promocinal de cada nueva película : “Es más oscura que la anterior”. Y si, tiene detalles algo más tenebrosos que el anterior film, pero no mucho más, siendo una extensión de aquel al que le falta el encanto de encontrarse ante algo nuevo.

Esta nueva aventura relata el segundo curso de Harry en Hogwarts, el cual no empieza nada bien debido a la visita de un elfo doméstico en casa de sus tíos que le advierte que no debe volver a la escuela. El niño mago consigue volver al mundo mágico con ayuda de los Weasley y, una vez consiguen llegar a Hogwarts, comenzará un nuevo curso plagado de misterios que amenazan con las vidas de los estudiantes.

La estructura del film es idéntica a la del primero. Primera parte en casa de los Dursley con un incidente mágico, entrada al mundo mágico (con el callejón Diagón apareciendo de igual forma que en la anterior), presentación de personajes nuevos (Lucius Malfoy y Gilderoy Lockhart), e inicio de curso con nuevo misterio por resolver que desembocará en un enfrentamiento final.
La historia de misterio es interesante. Alguien está petrificando a diferentes habitantes de Hogwarts anunciando la llegada del Elegido que abrirá la Cámara de los Secretos, es entonces cuando una vieja historia se relata poniendo de manifiesto el odio que tenía Salazar Slitherin, fundador de la casa a la que perteneció Lord Voldemort, a los sangre sucia, estos son, magos nacidos de muggles. Por medio de esto podemos encontrar una lectura en contra del racismo, pues los sangre sucia (como llaman los seguidores del señor oscuro) son discriminados por los que se consideran privilegiados de ser hijos de magos. A medida que avanza la investigación por parte de Harry y compañía descubren que quien está detrás de todo esto no es otro que Voldemort, quien ha conseguido seguir vivo por medio de su recuerdo en diferentes seguidores escondidos en las sombras.
En el desarrollo de la trama Harry se cuestionara su existencia, sobre todo cuando descubra tener cualidades que sólo poseía Voldemort y que le harán dudar sobre si merece estar en la casa que le corresponde.

Chris Columbus siguió narrando las aventuras del niño mago con buen atino, por mucho que quieran restar valor a su labor hay que subrayar que sabe transmitir cierta incertidumbre mediante los encuadres inclinados y una fotografía más oscura que en la anterior.
El mayor fallo del film es la constante sensación de daje vú con respecto a las imágenes que vemos y nos rememoran al film anterior. Son varios momentos de relleno, especialmente estudiantiles, los que parecen ser el lastre de un film que habría funcionado mucho mejor con un minutaje más ahorrativo.

Entre los momentos más álgidos podemos destacar el partido de quidditch, más emocionante al tener frente a frente a Harry y Malfoy; la clase de duelos en que vuelven a enfrentarse ambos y Harry demuestra hablar Pársel; los quince/veinte minutos finales, o sea, el enfrentamiento final, esto sucederá en casi todas las entregas posteriores de la Saga, en que lo más memorable de cada una de ellas será su tramo final (caso claro de “El Misterio del Príncpe” y con la excepción de “El Prisionera de Azkhaban”).

El guión estuvo firmado de nuevo por Steve Kloves. No es un libreto malo, y se nota que quisieron condensar lo máximo del libro, pero debería haber sacrificado varias situaciones para conseguir una película más compacta, sin tantos altibajos de ritmo. Decir que a partir de esta entrega siempre habrá un nuevo profesor encargado de enseñar defensa contra las artes oscuras, y que siempre sembrará la duda en el espectador.
En lo que respecta al apartado visual se nota un aumento de calidad en todos los aspectos, en especial en lo que se refiere a los efectos especiales, mucho mejor elaborados e insertados junto a los personajes. El ejemplo más claro es el elfo doméstico Dobby. 2002 fue el año de los personajes digitales, Star Wars estrenó a Yoda, El Señor de los Anillos presentó a Gollum y Harry Potter hizo lo propio con Dobby, un elfo que trabaja para una noble casa de magos y que advierte a Harry sobre los peligros que se ciernen sobre él.

La Banda Sonora es un reflejo de lo que es el film, unas pocas notas musicales nuevas para un conjunto ya conocido. John Williams creó tres nuevos temas (apenas 15 minutos de música) cediendo a William Ross la adaptación de la música, la cual es un corta y pega de la anterior. Una decepción.
El reparto sigue rindiendo a buen nivel y se incrementa con la participación de Jason Isaacs como Lucius Malfoy, el padre de Draco, personaje que se nos presenta como una amenaza. La mayor sorpresa del casting fue Kenneth Branagh, elegido para ser el narcisista Gilderoy Lockhart, personaje en que el shakesperiano actor está bastante divertido. Toby Jones prestó su voz al elfo Dobby y Bonnie Wright tuvo mucho más minutos como Ginny Weasley.

“Harry Potter y la Cámara Secreta” volvió a encandilar a sus jóvenes seguidores triunfando en las taquillas, aunque algo menos de lo que consiguió la primera entrega.
Sin llegar a ser tan redonda como “La Piedra Filosofal” si volvía a ser una digna película familar en que se seguía ampliando el mundo creado por J.K Rowling.

Lo Mejor: La trama de misterio. Los veinte minutos finales.

Lo Peor: Demasiadas reminiscencias a la anterior.

Harry Potter y la Piedra Filosofal, de Chris Columbus

5 noviembre, 2010

Las Navidades de 2001 trajeron consigo dos adaptaciones literarias altamente esperadas. Ambas eran las primeras partes de dos Sagas que han acabado convirtiéndose en parte de la Historia del Cine, “El Señor de los Anillos” y Harry Potter.

Las aventuras del niño mago consiguieron sentar a multitud de niños frente a un libro. Esa fue, seguramente, la mayor virtud de la creación de la escritora inglesa J.K. Rowling, conseguir inyectar en los niños el placer de la lectura. Como era habitual Hollywood no iba a quedar ajeno a ello y se puso manos a la obra por conseguir los derechos de las historias. Fue la Warner Bros quien lo consiguió llegando a un acuerdo (multimillonario) con la escritora, la cual puso como condición que la producción tuviera un alto toque británico, en especial en lo que respectaba al reparto, para el cual pidió que se contrataran a actores ingleses. Una infinidad de niños se presentaron a las pruebas por conseguir el papel de su admirado mago, tal proceso de casting bien podría compararse con el que se vivió en “Lo que el viento se llevó” por conseguir el papel de Scarlett. Finalmente el elegido fue Daniel Radcliffe, quien firmaría no sólo para la primera película, sino para todas las demás posteriores, ya que el acuerdo al que se llegó fue a adaptar cada libro por separado, o sea a hacer una película por libro. Junto a él se escogieron a otros niños que acabarían ligados para siempre a los personajes compañeros de Potter.
La elección del director también tuvo miga. Steven Spielberg se interesó por el proyecto de inmediato, e incluso parece que llegó a tener varias reuniones con la Warner por conseguir el puesto, pero finalmente no pudo ser. En su lugar se escogió a otro director que tenía experiencia trabajando con niños, Chris Columbus, famoso, además de por sus guiones en films de los 80, por “Aventuras en la Gran Ciudad”, las dos primeras partes de “Solo en Casa” y “Sra. Doubtfire”. Columbus trabajó estrechamente con el guionista Steve Kloves por conseguir captar la esencia del libro y no defraudar a los fans.
La fecha de estreno fue mediados de Noviemebre de 2001, y dio comienzo a un fenómeno mediático que dura hasta el día de hoy en que se prepara el desembarco de las dos últimas entregas.

La historia de Harry Potter es la historia Universal del Bien contra el Mal plagada de referencias bastante conocidas.
Harry es un niño que, cual Ceniciento, vive con sus tíos y su primo como si de un criado se tratara hasta que aparece en su undécimo cumpleaños un hada madrina en forma de gigante bonachón que le comunica su ingreso en la escuela Hogwarts de magia y hechicería, en la cual está inscrito desde su nacimiento. Hagrid, nombre del gigante, relata a Harry cómo sus padres cayeron frente al brujo más peligros de todos los tiempos, Voldemort, y cómo él, siendo un bebé, lo venció, lo cuál lo convirtió en un personaje famoso dentro del mundo mágico. A su llegada a Hogwarts el joven nuevo aprendiz de mago hará amigos (Ron y Hermione) y enemigos (Draco Malfoy) además de descubrir que el Señor Tenebroso no fue destruido por completo y que su amenaza, ahora que él ha entrado en Hogwarts, vuelve a mecerse sobre el mundo de la Magia.

Como toda historia universal tenemos un protagonista que acabará siendo llamado “el Elegido”, el único que puede derrotar al ser tenebroso. Luego tenemos a ese Ser peligroso que viste de negro y que tentó a todo mago a unirse a él en el “Lado Oscuro” (sorprendentemente George Lucas no demandó a Rowling). Tenemos también diferentes clanes rivales dentro de Hogwarts, cuatro en concreto (Gryffindor, Hufflepuf, Ravenclaw y Slitherin), todas en honor a los cuatro fundadores de la institución, de las cuales las mayores rivales (en todos los aspectos) son Gryffindor y Slitherin, que rememoran las diferentes hermandades que existen en las Universidades y las distintas riñas entre ellas. Luego ya tenemos los típicos temas de la amistad, el compañerismo, etcétera, etcétera. Nada nuevo bajo el sol visto así por encima, sin embargo la historia engancha, tiene encanto y ese toque, que es lo que la hace especial, de película para todos los públicos que encandila tanto a niños como a mayores.

A pesar de no brillar por la originalidad a la hora de crear el planteamiento de la historia hay que admitir que J.K. Rowling creó un Universo propio, rico en nombres, tramas, detalles y encantamientos. A veces es difícil, o peligroso, adaptar una novela de este tipo, y más aún cuando es actual, pero los artífices del film cumplieron de manera sobrada y consiguieron un film que entra con honores dentro del mejor cine infantil.
Puede sorprender que esté Columbus tras la cámara visto el buen nivel técnico que el film demuestra tener, pero su toque queda patente a través de los niños, hay que tener tacto para saber trabajar con ellos y en éste film se nota que quien está detrás ya lo había hecho antes. Si el trabajo de los niños no funcionara ya podría estar la película perfectamente diseñada y dirigida que se vendría abajo como un castillo de naipes. Afortunadamente está Columbus detrás, a quien además el tema de las amistades dentro de instituciones con trama fantástica e investigaciones no se le resiste ya que suyo es el guión de la fantástica “El Secreto de la Pirámide”, película en la que podemos encontrar más de un punto en común en esta primera entrega del niño mago.
La película consigue irradiar magia, y eso ya es un gran logro. En todo su metraje notamos esa sensación de estar viendo algo inteligente, verdadero. La parte previa a la llegada de Harry a Hogwarts me parece una maravilla, desde esa invasión de lechuzas mensajeras a casa de los Dursley hasta la impresionante aparición del callejón Diagon. Luego ya llegamos a Hogwarts, en donde siguen maravillándonos mediante su arquitectura medieval y los habitantes secretos que esconde (esos fantasmas y cuadros vivientes). La trama avanza ya a través de la relación de los niños y el misterio de turno.

Podemos destacar tres secuencias emocionantes. La primera será una clásica dentro de la Saga, la partida de quidditch, el deporte más famoso dentro del mundo mágico, algo así como un partido de fútbol, con la particularidad que se juega volando sobre la escoba y en que gana el equipo que consigue la snitch dorada. Esta será la primera vez que veamos el partido en vivo, y la primera en que Harry sea elegido como buscador, el encargado de conseguir la snitch. El partido se desenvuelve con fuerza, emoción, sin lugar para el aburrimiento.
La segunda secuencia es la partida de ajedrez en que Ron demuestra sus habilidades sobre el tablero viviente. Puede que la escena transcurra por medio de encadenados y explosiones repetitivas pero no le resta encanto al lujo de ver un ajedrez gigante en movimiento.
La última secuencia es el enfrentamiento entre Harry y el villano de turno, y la resolución de la trama. Será la primera vez que Harry se encuentre con Voldemort, en ésta ocasión en forma de parásito y demuestre su valor plantándole cara. No hay lucha de varitas ni grandes conjuros pero la secuencia en sí tiene fuerza y un aroma a cine de terror teenager bastante conseguido.

Steve Kloves es el adaptador de la Saga, como vemos a medida que ha avanzado la serie habrá guiones más conseguido que otros. Su debut dentro del mundo Potter es muy bueno, consigue capturar la esencia del libro (que reconozco no haber leído pero me he informado al respecto) y crear una aventura para toda la familia.
Aquí encontramos la base de lo que nos deparará cada nueva aventura. Hay un misterio (el que da título a cada libro) que pasa a ser secundario a favor de otro (el espejo que muestra lo que deseas en ésta ocasión) y donde siempre amenaza la figura de Voldemort. Existe intriga a la hora de adivinar quién es el villano que está tejiendo el plan maléfico, llegando a jugar al despiste con el espectador, que se pone en la piel del niño mago y averigua todo a la par que él. En definitiva es como una historia de detectives protagonizada por niños que además tiene que esforzarse por aprobar el curso escolar.

El diseño de producción, así como el vestuario, está cuidado al detalle y elegido de forma muy sabia incluso cuando se muestran grupos de relleno al principio de la película, por ejemplo cuando Harry va al zoo y están a punto de entrar en la sala de las serpientes sale un grupo vestido de color verde, el color de la casa Slitherin cuyo símbolo es un serpiente.
Los efectos especiales lucen en algunos momentos pero en otros no están lo suficientemente cuidados como debieran, por ejemplo en el partido de quidditch, los fondos se notan en exceso, y en la creación del Troll.

Una de las grandes protagonistas del film es la Banda Sonora compuesta por el gran John Williams, La composición funciona como un protagonista más y ayuda en todo momento a la película a transmitir ese aroma de encantamiento. Una soberbia partitura obra del legendario compositor.

En el apartado interpretativo hay que decir que todos los niños debutaron con muy bien pie, fieles a los papeles que le tocaron interpretar (eso si, por favor, juzgad sus interpretaciones viéndola en Versión Original). Daniel Radcliffe fue el escogido para ser Harry Potter, el papel que, quiera o no, le seguirá toda su carrera. Esperemos que no siga la estela de Mark Hamill, en teatro ha apuntado maneras según las críticas gracias a “Equus”. Rupert Grint es Ron, el bondadoso amigo de Harry, perteneciente a una larga dinastía de magos. Emma Watson es Hermione, la típica niña repelente que siempre va de sabihonda y quiere ser la primera en clase. Una de las características del personaje, además de su fiel amistad por Harry y Ron, es que es una Muggle, lo cual significa que sus padres no son magos, y eso tendrá importancia en la segunda película. Tom Felton es Draco Malfoy, el enemigo de Potter, hijo de un alto cargo en el ministerio de magia. Bonnie Wright es Ginny Weasley, hermana de Ron. Aquí aparece escasos 10 segundos pero demuestra cómo eligieron a los niños desde el principio para que realizaran todos los film. En al apartado de los veteranos tenemos grandes presencias británicas que aportaron su talento a la película y la ayudaron a adquirir más solidez. Alan Rickman como Severus Snape, Maggie Smith como Minerva McGonagall, Robbie Coltrane como Hagrid, Ian Hart como Quirrell, John Cleese como el fantasma Nick Casidecapitado, Julie Wlater como la madre de los Weasly, el pequeño Warwick Davis como Flitwick y un goblin del banco, o John Hurt como el vendedor de varitas Ollivander realizan estupendos trabajos. El personaje de Albus Dumbledore, director de la escuela y legendario mago lo encarnó Richard Harris en las dos primeras películas, hasta que falleció.

“Harry Potter y la Piedra Filosofal” se convirtió en un éxito inmediato llegando a ser una de las películas más taquilleras en todo el mundo.
Divertida, mágica, muy bien realizada. Es cine comercial del bueno y, mejor aún, es cine infantil del mejor.

Lo Mejor: Es un mágico cuento para todos los públicos inteligente y bien realizado.

Lo Peor: Los efectos especiales no son todo lo buenos que debieran.

Posters: Harry Potter

5 noviembre, 2010

Con motivo del estreno de la primera parte de la última entrega de Harry Potter os comunico que este mes estará integrado por comentarios de las cuatro primeras pelícuas (la quinta y sexta las comenté en su momento) y de la que se estrena el 19 de Noviembre.
Antes de nada una ración de posters de la Saga, para mi gusto el mejor es el primero realizado por el gran Drew Struzan.


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