Archivo de 28 febrero 2011

Oscars´10

28 febrero, 2011

Otro año más Hollywood premia con sus preciadas estatuillas lo mejor del año. Este año existía un duelo entre “El Discurso del Rey” y “La Red Social” que finalmente ha ganado la primera con cuatro galardones (Película, Dirección, Actor y Guión Original) mientras la segunda se ha ido con tres (Guión Adaptado, Banda Sonora y Montaje). “Origen” ganó el 50% de sus nominaciones, o sea cuatro, y la “Alicia” de Burton rascó dos (Dirección Artística y Vestuario), los mismo que los juguetes de PIXAR (Película de Animación y Canción). Christian Bale (el segundo Batman que tiene un Oscar) y Melissa Leo (que dijo el primer taco en la Historia de los premios) fueron los mejores secundarios por “The Fighter” mientras la gran Natalie Portman se proclamó reina del año al conseguir el premio a Mejor Actriz. El resto de nominadas a mejor film se fueron de vacio, y la mayor derrotada fue “Valor de Ley” de los Coen, ningún premio de diez candidaturas. Sobre la Gala, pues me pareció muy sosa, y si no la hubiera visto en buena compañía no sé si la habría aguantado, Anne Hathaway y James Franco estuvieron por debajo de lo esperado, en especial él, que parecía un poco “dormido”.
Los premios se repartieron bastante, cosa de agradecer, pero hubo dos galardones con los que no estoy nada de acuerdo, tanto que pillé sonados mosqueos cuando se produjeron. El primero fue el de Banda Sonora, por muy experimental y varguandista que sea (según dicen) la composición de Trent Reznor y Atticus Ross para la peli de Facebook creo que está por debajo del enorme trabajo de Hans Zimmer, a quien parece que la Academia no volverá a galardonar tras más de quince años componiendo grandes Bandas Sonoras después de su Oscar por “The Lion King”. El otro premio que me resultó injusto fue el de Mejor Dirección, Tom Hooper se alzó sobre Fincher como ya hiciera en el Gremio de Directores, y es algo que me choca bastante ya que el director de “La Red Social” había ganado todo cuanto era posible hasta los Globos de Oro. A saber por qué razón será, pero parece que la Academia no recompensará nunca a uno de los mejores directores de la actualidad. En su lugar ganó el director de la bonita “El Discurso del Rey”, la cual veremos a ver si dentro de unos años sigue siendo recordada como tan buena película o, como otras producciones oscarizables (véase “Shakespeare in Love” ó “Crash”), como una película sobrevalorada al extremo (yo ya la considero así). Y sobre el galardonado Hooper, no sé si el hombre es consciente de la presión que se le viene encima, más vale que en su próximo film demuestre que merece el premio y no se estrelle como les ha pasado a muchos.

La Lista de Galardonados:

MEJOR PELÍCULA
“El discurso del rey”

MEJOR DIRECTOR
“Tom Hooper, “El discurso del rey”

MEJOR ACTRIZ
Natalie Portman, “Black Swan”

MEJOR ACTOR
Colin Firth, “El discurso del rey”

MEJOR ACTOR DE REPARTO
Christian Bale, “The Fighter”

MEJOR ACTRIZ DE REPARTO
Melissa Leo, “The Fighter”

MEJOR GUIÓN ADAPTADO
Aaron Sorkin, “The Social Network”

MEJOR GUIÓN ORIGINAL
David Seidler, “El discurso del rey”

MEJOR PELÍCULA DE HABLA NO INGLESA
“In a Better World”

MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN
“Toy Story 3″

MEJOR FOTOGRAFÍA
“Inception”

MEJOR MONTAJE
“The Social network”

MEJOR LARGOMETRAJE DOCUMENTAL
“Inside Job”

MEJOR BANDA SONORA ORIGINAL
Trent Reznor y Atticus Ross, “The Social Network”

MEJOR CANCIÓN ORIGINAL
“We Belong Together” de “Toy Story 3″

MEJORES EFECTOS ESPECIALES
“Inception”

MEJOR DIRECCIÓN ARTÍSTICA
“Alicia en el País de las Maravillas”

MEJOR DISEÑO DE VESTUARIO
“Alicia en el País de las Maravillas”

MEJOR MAQUILLAJE
“El hombre lobo”

MEJOR SONIDO
“Inception”

MEJOR EDICIÓN DE SONIDO
“Inception”

MEJOR CORTOMETRAJE DOCUMENTAL
“Strangers No More”

MEJOR CORTOMETRAJE ANIMADO
“The Lost Thing”

MEJOR CORTOMETRAJE
“God of Love”

Enhorabuena a todos los galardonados, en especial a PIXAR (por 4º año consecutivo) y a Natalie Portman.

Series: Boardwalk Empire

14 febrero, 2011

Atlantic City. 1920. La Ley Seca se implanta en Estados Unidos convirtiendo el contrabando de alcohol en un nuevo gran negocio para los gangsters. Enoch “Nucky” Thompson es el tesorero de la ciudad, y el que gobierna entre las sombras a los hombres que se encuentran en el poder. Aparentemente es un buen hombre capaz de convencer a cualquiera mediante sus elaborados discursos, pero además es el que controla todos los negocios ilegales de la zona (prostitución, contrabando, juego) imponiendo su ley a través de la violencia. Cuando las elecciones estén próximas Nucky no sólo deberá preocuparse de llevar a la alcaldía a su candidato sino de resolver un conflicto que ha surgido entre él y Arnold Rolthstein, el capo de Nueva York.

Repasemos. Ambientada en los años 20, la época más emblemática del crimen organizado. Creada por Terence Winter, artífice de la joya televisiva de género negro “Los Soprano”. Con un elenco de directores de primer orden, procedentes en especial del mundo televisivo, como por ejemplo Tim Van Patten (“The Wire”, “Roma”). La cadena de televisión HBO detrás. Con eso sería suficiente para hincarle el diente a la nueva sensación televisiva, pero además tenemos como productores ejecutivos a Mark Wahlberg (quien está obteniendo más satisfacciones mediante esa faceta) y a Martín Scorsese, padrino de lujo y director del primer episodio, toda una maravilla narrativa que se disfruta igualmente de manera independiente y en que comprobamos el buen pulso del director ítaloamericano con un final digno heredero de “El Padrino”, a la cual pueden recordar varios momentos de la serie, en especial el final de temporada, casi un homenaje.

La serie consta de doce episodios en su primera temporada, a través de los cuales veremos la guerra que mantienen Thompson y Rolthstein y el proceso de madurez que vive el personaje de Jimmy Darmody, un recién llegado de la I Guerra Mundial que quiere ascender en el mundo del hampa. También seremos testigos de la obsesión del agente federal Van Alden por poner fin a los negocios de alcohol y de cómo fueron apareciendo criminales tan conocidos como Lucky Luciano y Al Capone.
Es el retrato de una de las épocas más conocidas de Estados Unidos con todo lujo de detalles, con una excelente dirección artística, unos guiones bien elaborados que desarrollan a los personajes a medida que avanza la historia y en donde se tocan temas como el derecho a voto por parte de la mujer, la corrupción del sistema o el racismo. Como punto negativo diré que acaba demasiado pronto, o mejor dicho, la serie se me hizo muy corta y ya estoy deseando ver la segunda temporada, a la cual se dio luz verde tras la emisión del episodio piloto que alcanzo muy buenas cifras de audiencia.
El elenco interpretativo está fabuloso y consigue dotar a cada personaje de profundidad psicológica. Michael Shannon da vida al conservador y fanático agente Van Alden, un hombre que da más miedo que los criminales. Michael Pitt es el joven Jimmy, el ambicioso joven que busca ascender de forma rápida. Kelly Macdonald es Margaret Schroeder, una mujer que sufre los maltratos por parte de su esposo y que encuentra en Nucky un amigo, aunque su relación no será todo un camino de rosas. Michael Stuhlbarg es Rothstein, el dirigente criminal de Nueva York, un hombre elegante que no duda en usar los actos más sangrientos para obtener su objetivo. Stephen Graham es Al Capone en su versión joven, y he de decir que es uno de los mejores personajes de la serie, muy bien tratado y con muchas de las mejores escenas que la pueblan. Paz de la Huerta da vida a Lucy, la “amiguita” de Nucky. Michael K. Williams (Omar Little de “The Wire”) es Chalky White, uno de los hombres de Nucky en la ciudad. El gran protagonista de la serie (a pesar de tratarse de una serie coral) es Steve Buscemi, a quien ya le tocaba protagonizar algo tan grande como la serie presente. Su interpretación como Nucky Thompson es fantástica, llena de múltiples matices que hacen que el espectador se debata entre odiarlo o amarlo. Es quien mueve los hilos, pero también un ser humano que esconde varias heridas en su interior.

“Boardwalk Empire” tiene el sello de calidad de HBO y el aroma de las grandes películas del género. A puesto fin a la hegemonía de “Mad Men” consiguiendo alzarse con dos Globos de Oro: Mejor Serie Dramática y Mejor Actor de Serie (Buscemi). Si se es fan del cine negro, y en especial del cine de gangsters de época, esta serie es un regalo.

El Discurso del Rey, de Tom Hooper

7 febrero, 2011

El Duque de York, Alberto Federico Arturo Jorge de Windsor, sufre un problema de tartamudez desde su niñez. Su esposa, Elizabeth, buscará ayuda en un logopeda con el que entablará amistad el Duque. Durante la terapia, Bertie (como lo conocen sus amigos) será coronado Rey tras la abdicación de su hermano adquiriendo el nombre de George VI, debiendo enfrentarse a un grave problema, la I Guerra Mundial.

Con todos ustedes la película british del año (o mejor dicho, del pasado, se estrenó a pocos días de terminar 2010). Existen películas que han nacido para arrasar en taquilla, otras que lo han hecho por el mero gusto de entretener al público sin grandes aspiraciones, las que no deberían existir y las que aspiran a arrasar en los premios. “El Discurso del Rey” pertenece a ésta última. Es una película que, al igual que un traje, está confeccionada de manera milimétrica para captar la atención de los votantes académicos. Posee un director prestigioso en el terreno televisivo (“Elizabeth I”, “John Adams”), un elenco de actores excelente (lo mejor de la película, su verdadera alma), un cuidado en el diseño de escenarios y vestuario. En resumen, rebosa british quality durante todo su metraje. Ahora bien, lo más importante es que el film tiene a los ambiciosos hermanos Weinstein como productores (aunque también lo es Geoffrey Rush, aportando capital australiano), verdaderos cerebros de marketing que buscan de nuevo triunfar en unos premios en donde no han tenido mucha suerte los últimos años. Porque, seamos sinceros, ésta película no llega a tener el respaldo de los exdueños de MIRAMAX (entiéndase por esto “publicidad”) y seguramente habría llegado a nuestro país de la misma forma que llegó la anterior película de Hooper, “The Damned United”, sin apenas vida comercial.

Bien, tras haberme desahogado un poco (he de reconocerlo, la película me parece buena pero no para ¡¡ 12 Nominaciones !! en los Oscars), expondré mi opinión sobre el film.
Si hay un calificativo que le viene como anillo al dedo a la cinta es “bonita”. Estamos ante una historia de amistad, de superación, una historia de aprendizaje al estilo “Pigmalión” que llega a los corazones. La parte monárquica, ahí está, se muestra pero apenas se entra en muchos detalles de la corte, lo más memorable para mi gusto es cuando se prepara la celebración de Bertie y el bueno de Lionel Logue (digan lo que digan, el mejor personaje de la cinta) se sienta en el trono demostrando lo absurdo de tanta pantomima de cara a la galería (¡¡si la silla está llena de garabatos!!).
“El Discurso del Rey” es una película para el gran público, al contrario de lo que fue “The Queen” (ahí si que había chicha donde rascar), mucho más exquisita y realizada por un grande como Frears. La película de Hooper transmite buenos sentimientos desde el primer momento en que se nos presenta al personaje de Bertie como una persona con una discapacidad seria, la tartamudez, la cual es mucho más grave dado la naturaleza de su cargo, es una figura crucial en Inglaterra que debe inspirar confianza y ganarse a la gente. A ello hay que sumar la llegada de la radio, medio por el que su majestad llega a todos sus súbditos, y al que Bertie, lógicamente, tiene pavor.

El corazón del film, y verdadera razón por la que ha triunfado, es las sesiones que comparten Bertie y Logue. Todas ellas están llenas de humanidad (una regla estricta que pone el logopeda, en su clase ambos son iguales) y de diálogos ingeniosos. El logopeda se convierte en guía y apoyo para Bertie, pasando de ser un mero súbdito de adopción (es australiano, algo no muy bien visto por el gremio eclesiástico) a un amigo de confianza que estará a su lado en el momento más importante de su recién inaugurada monarquía, cuando deba informar al pueblo de la entrada en la Guerra. Si bien puede parecer que el título se debe a ésta escena hay que decir que “speech” significa también capacidad de hablar, y, para mi gusto, describe la naturaleza del film mucho mejor.

Tom Hooper dirige muy académicamente, centrándose en todo momento en los actores y encuadrándolos en los escenarios de forma adecuada. Me llama la atención el espacio que deja a los laterales de los personajes para mostrar lo que tienen a su espalda, en especial en la primera conversación entre Logue y Bertie (el logopeda muy cómodo, con el calor de su despacho a su espalda, mientras Bertie, sentado en el sofá con la pared empapelada en un estado muy deteriorado, transmite incomodidad).
La escena más emocionante (he leído en más de una ocasión el calificativo de “épica”) es la secuencia final, en que tiene lugar el famoso discurso. Si, es emocionante, y lo es porque es la culminación de un aprendizaje, el examen final, donde el alumno se juega todo y el suspenso no es una opción. Aquí tenemos a nuestro estudiante, Bertie (ya Su Majestad Jorge VI), realizando su examen bien apoyado por su maestro, quien, cual director de orquesta, marca el ritmo. Por supuesto el alumno saca matrícula de honor y el público aplaude alabando a su líder cuando anuncia el inicio de la I Gran Guerra.

El guión de David Seidler es muy bueno gracias a sus diálogos (entre los que tenemos esa memorable escena en que Bertie no para de decir tacos) y a cómo ha conseguido crear una historia de amistad partiendo de una pequeña anécdota. Los fallos que veo son algunos personajes históricos algo desdibujados (Churchill) y alguna escena sobrante que subraya su espíritu bondadoso (esa visita Real a casa de los Logue). Por cierto, el hecho de considerar el guión como original me parece erróneo, ya que, primero, se basa en un hecho real (hablamos de Jorge VI) y, segundo, se basa en las memorias de Lionel Logue.

Para componer la música del film se ha contado con un experto en temas de la Corte como es Alexandre Desplat (ya hizo lo propio en “The Queen”). No descubro nada si digo que el compositor francés es de los mejores dentro del panorama cinematográfico, sin embargo en la presente película apenas aporta más que un bonito tema principal y algunos fragmentos musicales que secunden bien a las imágenes. En el momento crucial (el discurso) ni siquiera se ha utilizado música original sino que se ha recurrido a Beethoven, algo que me resulta chocando teniendo en nómina un compositor tan grande como Desplat.

Ver “El Discurso del Rey” es como ver una buena obra de teatro, puede que el decorado no sea todo lo bueno que debiera, pero si los actores viven sus personajes y consiguen captar la atención al público todo está ganado. Pues eso es lo que pasa aquí. Los actores consigue convertir lo que bien podría haber sido una película de sobremesa en una película de verdad. Colin Firth da vida a Jorge VI de forma impecable, cuidando al máximo la forma de hablar (con la complicación que el tartamudeo conlleva) y demostrando, una vez más, su buen porte británico. Geoffrey Rush está tan bien como Firth, incluso me atrevería decir que está incluso mejor. Puede que su Lionel Logue no padezca ninguna discapacidad pero su humanidad, su pasión por Shakespeare y el amor que profesa por su familia y su trabajo hacen de él el mejor personaje para mi gusto. Además de interpretar al logopeda, Rush es uno de los padrinos de la cinta en labores de producción. Helena Bonham-Carter deja de lado sus personajes burtonianos para dar vida a Elizabeth, la esposa de Bertie. La actriz británica aporta calidez y simpatía al personaje consiguiendo que nos olvidemos de su última película a las ordenes de su esposo. Si por mi fuera, les daba el premio de interpretación del año a los tres en sus respectivas categorías, claro que Rush y Bonham-Carter lo tienen complicado frente a los actores de “The Fighter” vistos los últimos sondeos. Al trío les secundan actores de prestigio como Michael Gambon como el Rey Jorge V, Guy Pierce como el Rey Eduardo VIII, quien abdicó para casarse con una mujer divorciada, Derek Jacobi como Arzobispo Cosmo Lang y Timothy Spall como Winston Churchill.

Cargada de buenos sentimientos “El Discurso del Rey” ha conseguido calar hondo entre la crítica y el público. Ha sido galardonada en diferentes gremios, siendo el más afortunado Colin Firth, quien ha ganada el Globo de Oro y se perfila como ganador del Oscar, se lo merece. En definitiva, una buena película.

Lo Mejor: Los actores.

Lo Peor: Está demasiado diseñada para triunfar.

127 Horas, de Danny Boyle

1 febrero, 2011

No son pocas las ocasiones en que el ser humano se ha enfrentado a situaciones límite demostrando hasta qué punto puede llegar para sobrevivir. En el cine esos acontecimientos se han visto reflejados en películas como “Defensa”, “Viven”, “El Desafío” ó “Naúfrago”. Es con ésta última con la que mayor relación tiene la última película de Danny Boyle, pues la historia se sostiene sobre un solo personaje que debe hacer frente a una trágica circunstancia: su brazo ha quedado atrapado por una enorme roca dentro de un cañón en Utah.

El director de “Trainspotting” toma la historia real de Aron Ralston (narrada en su libro “Between a rock and a Hard Place”), en que relata cómo quedó atrapado durante cinco días en las rocosas y se vio obligado a tomar una drástica decisión para salir vivo.
Ralston cometió un error antes de salir ese fin de semana de excursión, no avisó a nadie ni dejo dicho dónde iba, con lo que nadie sabría donde buscarlo en el momento en que su ausencia fuera significativa. Una vez atrapado, el excursionista sufrió los duros cambios atmosféricos dentro del cañón (notable calor de día y muy bajas temperaturas de noche) a los que se sumaba la falta de suministros, apenas una cantimplora de agua.

Tomando esa historia real, en que se pone de manifiesto el instinto de supervivencia (reforzado por el buen adiestramiento del protagonista, un montañero experimentado) y la fuerza de voluntad humana en momentos críticos, Danny Boyle crea una película visualmente atractiva cuyos mayores virtudes se encuentran en su protagonista (un entregado y fabuloso James Franco), en lo entretenida que resulta y en la estupenda fotografía a cargo de Enrique Chediak y Anthony Dod Mantle. Sin embargo no me ha entusiasmado tanto como esperaba.
Noto en la forma de narrar de Boyle un exceso de apariencia videoclipera/publicitaria abusiva, tal vez gracias a ella el film resulte tan entretenido pero en la mayoría de los tramos en que se usan los montajes acelerados la película parece más un spot publicitario (ojo, hay uno encubierto de bebidas refrescantes) que el drama de un ser humano debatiéndose entre la vida y la muerte. El aspecto videoclipero me ha gustado al principio, cuando la pantalla se parte en tres (recurso que usa también de forma abusiva) y muestra diferentes muchedumbres en movimiento hasta que se detiene en el protagonista, que puede ser una sola persona pero está tan en movimiento como el resto, por lo que ahí, en esa presentación, el narrar de forma acelerada me parece muy acertado. Sin embargo cuando tenemos a nuestro hombre a solas, atrapado, sufriendo, me molesta que se siga usando semejante ritmo, intercalando de forma acelerada imágenes subjetivas, desde puntos de vista imposibles (dentro de la botella) o a través de la cámara de video. También me parece fallida la forma de acabar el film, demasiado hollywoodiense, y, una duda que tengo, me gustaría que alguien me explicara cómo el protagonista, que tiene un brazo inutilizado, puede colgarse y descolgarse la mochila de ambos extremos.

Si por algo ha dado que hablar la película ha sido por el impacto que han causado sus imágenes. En este tipo de historias encontramos sacrificios a los que debe lanzarse el protagonista para mantenerse con vida y en la que nos ocupa el momento que mas líneas ha ocupado ha sido el punto álgido en que el protagonista toma la decisión de poner fin a su estancia como prisionero de la roca. Impacta, y cualquiera que tenga sangre en las venas sentirá una punzada, pero no es algo que no hayamos visto en otras películas.

Tras los buenos resultados obtenidos (en forma de Oscars) con su aventura hindú, Danny Boyle vuelve a contar con Simon Beaufoy para escribir el libreto del film. Lo mejor es que la historia va directa al grano y que, una vez Aron está en el cañón, se narre su sufrimiento mediante imágenes asombrosas (el momento en que empieza a entrar el sol por medio de las rocas es impresionante). Sobran algunos flashbacks, eso si, y algunas imágenes repetitivas.
La fotografía es de lo mejor de la cinta, consiguiendo un aspecto visual muy atractivo con grandes momentos como el anteriormente citado, o los grandes planos generales de Utah.
Para la Banda Sonora el director ha vuelto a contar con A.R. Rahman, quien sigue componiendo música más destinada para la discoteca que para el cine. Afortunadamente entre tanto sonido machacón hay dos temas inspirados y temas de grupos musicales, entre los que encontramos a Sigur Ros.

James Franco carga sobre sus hombros con el film como ya hicieran Tom Hanks o, más recientemente, Ryan Reynold en “Buried” (otra película de situación extrema). Ya va siendo hora de que a Franco le lluevan los halagos, lleva años demostrando ser un muy buen actor. Como Aron Ralston está formidable y tiene grandes momentos, como ese monologo frente a su cámara en que parece presentar un show televisivo para acabar descubriéndose ante la trágica realidad que vive. Gran trabajo del actor, que tiene bien merecidas todas las nominaciones que está recibiendo. Entre los secundarios que aparecen tenemos a Treat Williams o Kate Mara.

Una película que ensalza al ser humano cuando se enfrenta a situaciones extremas. Merece la pena verla, aunque no sea tan buena como la pintan.

Lo Mejor: James Franco. La fotografía. El ritmo.

Lo Peor: El (abusivo) estilo videoclipero de Boyle.


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