Archivo de 17 julio 2011

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (Parte 2), de David Yates

17 julio, 2011

Ha llegado el momento. Casi diez años después del estreno de la primera película, allá por Noviembre de 2001, llega a las pantallas la conclusión de las aventuras de Harry Potter, quien se enfrenta, por fin, a su némesis en un duelo a muerte del que sólo podrá quedar vivo uno. Han sido ocho películas durante estos diez años, algunas mejores que otras, pero cada una ha sabido llenar de expectación al público, que esperaba con ansias la llegada del último episodio, en donde todo se resuelve, de manera más o menos acertada.

Harry, Hermione y Ron siguen buscando los Horrocruxes en donde Voldemort guardó partes de su alma para destruirlos. Pronto descubren que deben regresar a Hogwarts para localizar los últimos y preparar allí la gran batalla final contra el Señor Tenebroso.

La última entrega del niño mago fue partida en dos para su estreno en cines, con lo cual parece complicado valorar ambas partes por separado, sin embargo a nivel individual he de decir que me parece que funciona mucho mejor ésta segunda parte, a pesar de notarse una dependencia hacia la primera, en especial durante los primero minutos.
“Las Reliquias de la Muerte: Parte 2” comienza de forma pausada e intimista, con Harry y sus amigos intentado descubrir en donde se encuentran los Horrocruxes restantes. Pero esto dura poco, una vez entremos en el banco de Gringotts la aventura apenas tendrá un respiro y, lo que es mejor, la atmósfera de amenaza se irá incrementando. Una vez en Hogwarts veremos rasgos de la épica tan largamente prometida, con los miembros de la Orden del Fénix preparándose para la batalla y a Harry plantándole cara a Voldemort.

Estamos ante la última entrega de la Saga y parece que hay ya poco donde rascar. La entrega posee los mismos defectos que poseían anteriores películas. El más sangrante es el introducir bromas o chistes en momentos de tensión. No se puede concebir que en un momento tan dramático y crucial como es la preparación de las defensas del castillo mágico la Señorita McGonagall haga una gracia, y mucho menos ella que siempre se ha mostrado firme y seria.
Durante la batalla habrá muchas bajas en el bando de Hogwarts y la verdad es que eché en falta que se mostrara la forma de morir de algunos de ellos, que han sido personajes importantes en las anteriores entregas. Habría sido mucho más emotivo (aunque quizás no tan elegante) ver caer a personajes queridos.
Si en la anterior entrega (o primera mitad de la presente) teníamos un bajón de ritmo crucial en el bosque, en la presente vivimos también uno, no tan extenso pero si doloroso. Una vez hemos llegado a un momento clave, Harry se reencontrará con un personaje muy importante de la Saga que pereció episodios atrás. La escena me recordó a ese fragmento de “Las Dos Torres” en que Gandalf explica como resucitó, todo impregnado de un blanco cegador. Aquí se trata de una escena que, a priori, debería ser importante para el desenlace y resulta ser aburrida, como si de un inesperado descanso se tratara.
Para concluir con los puntos negativos citar el final. Entiendo que quieran ser fieles a los libros y contentar así a los fans, pero concluir con una escena en que los protagonista ya son mayores utilizando a los mismos actores no funciona muy bien, y mucho menos cuando el maquillaje deja mucho que desear. Con lo bonito que hubiera sido cerrar la Saga en Hogwarts con todos de celebración, algo que no sucede ni siquiera cuando Harry acaba con El que no debe ser Nombrado. Increíble, tantos años de miedo y terror hacia Voldemort, que cuando muere ni siquiera lo celebran. Entiendo que hayan caído seres queridos en la batalla, pero al menos podrían haber mostrado síntomas de alegría cuando Harry entra en el gran comedor.

Ahora empecemos a valorar detalles. Para mi gusto la segunda parte del capítulo final es de las mejores películas que se han realizado dentro de la Saga, y hablo sólo como espectador de cine, no he leído ningún libro.
Me gusta la forma en que David Yates lleva a cabo la historia, con un pulso bien mantenido en que sabe mezclar escenas más íntimas (entiéndase así las que son de conversaciones explicativas) con las más espectaculares. La aventura dentro de Gringotts con el dragón y la búsqueda dentro de la sala de los menesteres son buenas escena de acción; el asedio de Hogwarts y la posterior batalla poseen fuerza y emoción, a pesar de algunos chistes; el flashback en que se explica la verdadera naturaleza de Snape está ejecutado de forma muy elegante (incluso me atrevería a decir que arriesgada) y es de lo mejor del film; el enfrentamiento final entre Voldemort y Harry, así como los combates que se están desencadenando a la par, son altamente emocionantes, aunque da rabia ver concluir tan esperado duelo, toda la pasión puesta en su desarrollo parece desaparecer en la conclusión.

Una de las cosas que más me han gustado de esta última entrega es poder ver rasgos de las anteriores en ella. Volvemos a ver al sombrero seleccionador, la espada de Griffindorf, el andén 9 y ¾, la Cámara de los Secretos, las arañas gigantes, los dementores, la Sala de los Menesteres. Todo los que se nos ha mostrado en las anteriores entregas vuelve a hacer aparición aquí, y me parece un acierto.

Como siempre el apartado técnico cumple a la perfección, salvo en el epilogo, donde el maquillaje clama al cielo. Los efectos especiales son de primera y ayudan a crear esa gran batalla final en que vemos gigantes, mortífagos y estatuas luchando entre sí.
Ayuda de manera sobresaliente la partitura de Alexandre Desplat, mucho más participativo en ésta entrega por medio de temas que subrayan el miedo, la emoción y la tristeza que se vive en pantalla. Resaltar cómo el compositor francés hace variaciones del ya clásico tema creado por John Williams, una de ellas prácticamente fúnebre. Brillante.

Me gustaría poder hablar del reparto pero me resulta imposible debido a haber visto la película doblada. Sólo diré por el momento (hasta que la revisione como se merece) que me alegra haber vuelto a reencontrarme en pantalla, aunque brevemente, con Gary Oldman y Michael Gambon. Sobre el doblaje decir que no sólo han cambiado a actores de doblaje para personajes (Snape y McGonagall) sino que el actor que dobla a Voldemort parece hacer de él una caricatura, y eso ayuda muy poco a que se le tome en serio.

Hace casi diez años un niño mago llegaba a las pantallas de todo el mundo con aventuras para toda la familia. Poco a poco ese niño ha ido creciendo y sus aventuras se volvían más peligrosas. Ahora hemos de decirle adiós a ese pequeño ya convertido en hombre, que nos despide mirándonos con la música que compusiera John Williams como fondo. Puede no ser la despedida que esperábamos pero, como casi todas, entristece.
Hasta la vista estimado Sr. Potter.

Lo Mejor: La atmósfera de tensión. Las escenas de acción. La Banda Sonora. La emoción de saber que es la última.

Lo Peor: Seguir cometiendo errores como introducir gracias en los momentos menos oportunos o no prestar la suficiente atención a personajes que la merecían. Esa escena aislada cerca del final hace daño al ritmo.

Series: Downton Abbey

7 julio, 2011

La representación de la clase alta británica y la servidumbre ha sido llevada a la pequeña y gran pantalla en más de una ocasión, como por ejemplo en la emblemática serie “Arriba y Abajo”, que ha tenido recientemente su remake, o la excepcional “Lo que queda del día”.
Julian Fellowess, autor de otra de esas películas emblemáticas como es “Gosford Park”, ha creado esta serie que sigue el patrón de las anteriormente citadas, en que se nos narra la historia de una prestigiosa familia británica y su servicio.
La familia Crawley recibe la triste noticia de que el heredero y futuro esposo de su hija mayor ha fallecido, con lo cual su fortuna y título están en peligro al ser el heredero directo un joven abogado que poco tiene que ver con los asuntos de la familia. Mientras tanto el servicio recibe la llegada de un nuevo miembro, el Sr. Bates, el nuevo ayuda de cámara del Señor Crawley.
No hay duda de que “Downton Abbey” (nombre de la propiedad Crawley en que se desarrollan los acontecimientos) es una de las mejores producciones televisivas de la actualidad, no sólo porque posee una historia bien desarrollada que, a pesar de ser algo previsible por momentos, consigue atrapar al espectador, sino por el cuidado con el que está realizada, la calidad británica se nota en todo momento, en especial por medio del reparto, un grupo de actores excepcional que borda cada personaje.
La serie, de siete capítulos, se abre y cierra con dos hechos históricos de suma importancia que afectarán a la existencia de los personajes protagonistas. Con ganas espero ya la segunda temporada.
Un placer de serie.

Transformers:El Lado Oscuro de la Luna, de Michael Bay

1 julio, 2011

Una nave perteneciente al Planeta Cibertron se encuentra en la Luna desde los años 60, algo que ha sido ocultado a los Autobots desde que llegaron a la Tierra. En el interior de la nave está Sentinel Prime, antiguo líder de los robots, y el material necesario para construir un túnel transportador.

En 2009 no estaba en los planes de Michael Bay dirigir una tercera entrega de los robots alienígenas que tan buenos resultado le reportaron en taquilla. Pero claro, ironías de la vida, la taquilla habló de nuevo y convirtió a “Transformers: La venganza de los caídos” en una de las películas más taquilleras del año, lo cual empujó al director a replantearse sus declaraciones y a aceptar sentarse una vez más en la silla del director, no sin antes realizar algunos cambios. A pesar de arrasar en taquilla la secuela de “Transformers” resultó ser una de las peores películas del año, algo de lo que pediría disculpas el propio Bay, quien declaró haber realizado dicha secuela con un guión de no más de 14 páginas debido a la huelga de guionistas y con algunos problemas en el rodaje, los cuales tenían nombre y apellido: Megan Fox. La actriz, que debía su fama al primer film, tuvo varios piques con Bay y en la promoción del film se mostró muy incómoda con las formas de trabajar del director, algo que no gustó a Bay ni al productor ejecutivo del film, Steven Spielberg, quien dio luz verde para que la actriz fuera despedida de la franquicia. En sustitución de Fox se buscó a otra chica que estuviera a su altura, y qué mejor que buscarla entre las filas de modelos de Victoria´s Secret, lugar bien conocido por el director ya que se ha encargado de dirigir distintos spots para la marca. La elegida fue Rosie Huntington-Whiteley, quien tenía (y ya visto el film podemos decir que sigue teniendo) nulas nociones de interpretación, aunque ya sabemos que la razón de Bay para elegirla no es otra que contentar al público masculino que acude a las salas.

En lo que respecta al guión según Bay se ha trabajado más y se han centrado más en los personajes. Si él lo dice habrá que creerle aunque en la película sigamos viendo lo mismo que en las anteriores. La única novedad al respecto la encontramos en la forma en que han rodado el film, en el tan famoso (y manido) 3D, algo a lo que Bay estuvo en contra al principio pero a lo que finalmente accedió (cómo le pasó con el Blu-Ray). Para ello se reunió con James Cameron para aprender a rodar en dicho sistema, ya que Bay se negó a convertir la película. Finalmente la rodó con cámaras 3D en un 60%. El resultado es notable, de hecho es el mejor 3D desde Avatar (con permiso de “TRON Legacy”), y es uno de los pocos motivos que tiene para pagar la entrada.

La historia, por mucho que digan sus responsables, es más de lo mismo: dramas personales (tratados en plan jocoso) de Sam Witwicky mientras el mundo vuelve a estar en peligro y los Autobots intentan salvarlo. En esta ocasión Sam se encuentra ante un problema real que atañe a muchos jóvenes, la búsqueda de empleo una vez acabada la Universidad. Se puede decir que dicho aspecto es de los puntos positivos del nuevo film, introducir un problema palpable y realista en la vida de Sam, aunque luego introduzcan gags sin gracia y personajes de lo más irritantes (ese John Malkovich). Junto a los problema del trabajo Sam deberá lidiar con los celos que siente hacia el jefe de su novia, un ricachón piloto de carreras que presume de todos sus coches y al que su chica admira. Parece ser que de nada le sirve al muchacho haber salvado a la Humanidad dos veces.
Por otro lado tenemos la trama de los Autobots, quienes sienten la desconfianza de los humanos hacia ellos, lo cual se acrecienta con los secretos que esconde la oficina de defensa. Ello refuerza a los Decepticons, quienes siguen atacando en la sombra, utilizando a humanos, para asestar el golpe que pondrá fin a la Tierra y a los Autobots. Hay que decir que aquí si que parece que se han trabajado más la historia, intentan meter alguna que otra sorpresa inesperada (nadie es lo que parece) y parece tomarse en serio a sí misma. Una pena que todo suceda de forma tan aburrida y lenta, y que encima ocupe tantos minutos.

La película podríamos dividirla en tres partes y un prólogo. Dicho prólogo es de lo mejorcito que ha dirigido Bay en su carrera. Comienza, como en las anteriores, con la voz en off de Optimus Prime y está ambientado en los años 60, en donde se nos resume la carrera espacial entre USA y la URSS y el descubrimiento que realizan los astronautas estadounidenses cuando pisan la Luna por primera vez. La planificación es asombrosa, con un buen uso del 3D, y en ella se introducen videos de la época para enmarcarla bien en el contexto y crear una ficción veraz.
La segunda parte comienza tras el título del film y se abre con un plano que dejará atónito a todo espectador masculino, y es que Bay presenta a la nueva protagonista como si de un anuncio de lencería se tratara (será por la procedencia laboral de la chica), y seguirá retratándola como tal a lo largo del metraje. El tono cambia drásticamente, y con él el ritmo. La trama avanza de forma aburrida, con situaciones ya vistas en la anteriores películas, aunque, todo hay que decirlo, Bay se muestra mucho más contenido en la planificación y nos enteramos de lo que sucede en pantalla (al final algo vamos a tener que agradecer al 3D). Lo malo de este tramo es la poca acción que hay, por no decir que no existe, todo es un compendio de escenas de parloteo y más parloteo que intentan tener más trascendecia de la que poseen, aunque también hay que decir que cuando la película toca fondo es cuando aparecen las escenas presumiblemente comicas, ahí parece que Bay no ha aprendido de los errores y que la película será tan mala como sus dos predecesoras. Pero entonces la cosa pega un cambio.
Llegamos a la tercera parte del film. Se descubre el plan maligno de los Decepticons y parece que la humanidad está condenada para siempre, algo que se resume sorprendentemente bien mediante dos breves elipsis que abren la gran secuencia por la que merece la pena ver la película en cine. La guerra final. Lo que estamos a punto de contemplar es lo que debía haber existido a lo largo de todo el film, una gran película de acción. En la pantalla, ante nuestros ojos, se desata una auténtica guerra entre robots, con los humanos como aliados. La gran secuencia posee momentos para el recuerdo, como ese contrapicado de Optimus amartillando el arma, la vertiginosa set piece del edificio cayendo, el vuelo aéreo de los agentes del NEST, la ejecución de varios miembros del bando Autobots, Optimus en acción repartiendo estopa a destapo. Explosiones, sangre (cibernética, pero sangre al fin y al cabo) y destrucción, todo ello con gotas de épica y en un estupendo 3D. Un despliegue pirotécnico que Bay orquesta de manera impresionante. Así debía haber sido todo el film, una pena que sólo lo consiga en su último tercio.

El apartado técnico del film es de primera, los FX lucen de manera impresionante y llegan a dejar boquiabiertos en varios momentos.
La Banda Sonora de Steve Jablonsky es de lo mejor de la cinta, sabiendo introducir el toque épico adecuado en los momentos puntuales.
El reparto está compuesto por los ya habituales de la Saga Josh Duhamel, Tyrese Gibson, John Turturro (que sigue desatándose más y más), y Shia LaBeouf, el cual sigue sosteniendo sobre sus hombros el film de manera solvente. A ellos se les suma la citada nueva chica, Rosie Huntington, que aparece en todos los planos guapísima, como si se tratara de una Barbie (incluso cuando el mundo se está yendo a pique, observad el plano en que a su espalda todo explota), pero que no transmite nada. Frances McDormand es la Comandante del Departamento de Defensa que hace la vida imposible a los Autobots y a Sam pero que en el fondo es una patriota. La participación de McDormand y Malkovich no hace sino ratificar lo que quedaba ya claro en la filmografía de Bay, que le encanta trabajar con actores fetiche de los Coen (¿Veremos en su próximo film a Jeff Bridges o a George Clooney?) Patrick Dempsey es Dylan, un estirado ricachón que quiere levantarle la novia a Sam y que esconde más de lo que parece.

“Transformers: El Lado Oscuro de la Luna” es la mejor de la trilogía gracias a su gran secuencia final y por poseer una dirección más controlada por parte de Bay. Por lo demás sigue siendo igual que las dos anteriores. El director y LaBeouf han declarado que no volverá a realizar ninguna más, pero ya veremos qué pasa cuando hable la taquilla.

Lo Mejor: El prólogo y el brutal tramo final. La Banda Sonora de Jablonsky.

Lo Peor: Sigue teniendo los mismo defectos que sus predecesoras. Es muy larga.


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