Archivo de 26 enero 2012

Chronicle, de Josh Trank (por Miguel Delgado)

26 enero, 2012

Mi reciente colaborador Miguel Delgado asistió el pasado 23 de Enero en los cines Palafox de Madrid al prestreno de la película “Chronicle”.
A continuación su reseña.

Chronicle, de Josh Trank

Allá por el mes de noviembre salió a la luz el trailer de “Chronicle”. No había tenido noticias de esta producción antes, pero desde que lo vi me entraron unas ganas tremendas de verla. Imaginaba que esta cinta, de bajo presupuesto y reparto desconocido, tardaría en llegar a nuestras pantallas. Daba por hecho que pasaría por Sitges y tendría suerte si conseguía verla antes de acabar el año. Cuál fue mi sorpresa al ver que se estrenaba el 3 de febrero en USA, y apenas tres semanas después, aquí en España. La posibilidad de verla en el prestreno organizado por Fox con la presencia de su director, Josh Trank, era una oportunidad que no iba a dejar escapar.

Antes de nada vamos con la película. Cuenta la historia de tres chicos jóvenes que, tras entrar en una misteriosa cueva, desarrollan unos increíbles poderes. Dicho así, sin más, la cinta podría ser cualquier cosa, con alta probabilidad de memez. Pero no es el caso. Lo primero, decir que está hecha al estilo “cámara en mano”, ese estilo que sufrió un boom hace unos cinco años en el cine de terror y desde entonces se han hecho tantas películas de ese estilo que el factor novedad, obviamente se ha perdido. La novedad aquí es el tema a tratar, sin el terror (aunque estética y temáticamente algo siniestra), alejándola así de este tipo de producciones. Una de los defectos que poseen las películas que deciden aprobar este formato es que, llegados a cierto punto de la trama, requiere del espectador una dosis extra de credibilidad para aceptar que uno de los personajes siga grabando con su cámara, a pesar de estar huyendo de un monstruo gigante o de zombies iracundos. Es irónico y contraproducente, ya que el punto a favor de este estilo es un alto nivel de realismo (algo que, en la mayoría de los casos, no suele ocurrir). Esta cinta no es una excepción, y si desde el principio uno se pregunta qué hace uno de los personajes grabándolo todo (en ningún momento se le atribuyen intereses cinematográficos, ni ningún tipo de trabajo de documentación), llegado cierto momento ya no tiene ningún sentido, y eso que Trank aprovecha bastante las cámaras de seguridad en el último tramo, el mejor del film.

También creo de verdad que habría mejorado si se hubiera optado por una narración más convencional, en el que explotar mediante una dirección, una fotografía y una banda sonora adecuada el drama interno. Pues esa es la mejor y más sorprendente parte de “Chronicle”. El interior de los personajes esta mejor llevado de lo esperado, predominando sobre el resto, sin anular la trama de los poderes, si no aumentándola de esta manera. Sin embargo, la vista en primera persona, aparte de forzada en la trama (el personaje femenino esta ahí para poder usar otra cámara con la que grabar), resta dramatismo en muchos momentos. Hay un cambio demasiado brusco en el metraje de ser algo intranscendente a una gran trascendencia, al que le falta un enganche mejor. Aunque a pesar de que ese cambio produce un pequeño bajón, el desenlace es lo mejor prácticamente, como ya he dicho con claras influencias de “Akira” o las más evidentes de “Cloverfield”, como dijo su director después de ver el film. Aunque esta parte final es algo confusa visualmente debido, de nuevo, a estilo utilizado. La última escena sobra y es bastante mala, así que invito a todo el mundo a obviarla.

Los actores están bastante bien a pesar de no ser muy conocidos. Resulta entretenida y concisa, pasa volando. Y en general los efectos visuales están muy bien, aunque alguno no está demasiado conseguido, normal teniendo en cuenta que el film cuenta con menos de 15 millones de presupuesto. Resulta increíble, viendo esta película, o “Melancolia” de Lars Von Trier, que se puede hacer cosas tan espectaculares hoy en día con presupuestos pequeños. Como aporte curioso, el guión fue escrito por Max Landis, el hijo del mítico John Landis.

Después hubo sesión de preguntas con Josh Trank, nos conto sus referencias, tanto fílmicas como de videojuegos o comics, habló sobre cómo fue la idea y la preproducción e incluso contesto acerca de si habría segunda parte de la cinta que acabamos de ver (según sus propias palabras, depende de la taquilla, pero que tienen ideas), o si dirigiría o no el Reboot de Los cuatro fantásticos (dijo que no sabía nada, pero ya veremos). Se le vio simpático, divertido y con ganas de convencer. Puede tener un gran futuro. Habrá que seguirle atentamente.


Miguel Delgado con el director de la película, Josh Trank

Nominaciones Oscars´11

24 enero, 2012

Ya se han dado a a conocer las nominadas a los Premios Oscars. Como era de esperar “The Artist” y “Hugo” son las grandes favoritas, con 10 y 11 nominaciones respectivamente. Este año tendremos 9 nominadas a la Mejor Película, entre las que encontramos como sorpresa “Extremely loud and incredibly close” de Daldry, que sólo ha obtenido otra nominación más (secundario). Entre las ausencias más destacadas la más llamativa para un servidor es “Tintín y el Secreto del Unicornio” en la categoría de Mejor Film de Animación, en la que si ha entrado “Chico y Rita” de Fernando Trueba y Javier Mariscal. Alberto Iglseias ha obtenido nominación por “El Topo”, y Gary Oldman al fin consigue entrar en las nominaciones como Actor protagonista por su George Smiley.

MEJOR PELÍCULA
“The Artist”
“The Descendants”
“Extremely Loud and Incredibly Close”
“Hugo”
“The Help”
“Midnight in Paris”
“Moneyball”
“The Tree of Life”
“War Horse”

MEJOR DIRECTOR
Woody Allen “Midniight in Paris”
Michel Hazanavicius “The Artist”
Terrence Malick “The Tree of Life”
Alexander Payne “The Descendants”
Martin Scorsese “Hugo”

MEJOR ACTOR PROTAGONISTA
Demián Bichir “A Better Life”
George Clooney “The Descendants”
Jean Dujardin “The Artist”
Gary Oldman “Tinker, Tailor, Soldier, Spy”
Brad Pitt “Moneyball”

MEJOR ACTRIZ PROTAGONISTA
Glenn Close “Albert Nobbs”
Viola Davis “The Help”
Rooney Mara “The Girl with the Dragon Tattoo”
Meryl Streep “The Iron Lady”
Michelle Williams “My Week with Marilyn”

MEJOR ACTOR SECUNDARIO
Kenneth Branagh “My Week with Marilyn”
Jonah Hill “Moneyball”
Nick Nolte “Warrior”
Christopher Plummer “Beginners”
Max Von Sydow “Extremely Loud and Incredibly Close”

MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA
Bérénice Bejo “The Artist”
Jessica Chastain “The Help”
Melissa McCarthy “Bridesmaids”
Janet McTeer “Albert Nobbs”
Octavia Spencer “The Help”

MEJOR GUIÓN ORIGINAL
Woody Allen “Midnight in Paris”
J. C. Chandor “Margin Call”
Asghar Farhadi “A Separation”
Michael Hazanavicius “The Artist”
Kristen Wiig y Annie Mumulo “Bridesmaids”

MEJOR GUIÓN ADAPTADO
George Clooney y Grant Heslov “The Ides of March”
Nat Faxon, Alexander Payne, Jim Rash “The Descendants”
John Logan “Hugo”
Bridget O’Connor, Peter Straughan “Tinker, Tailor, Soldier, Spy”
Steven Zaillian y Aaron Sorkin “Moneyball”

MEJOR PELÍCULA ANIMADA
“A Cat in Paris”
“Chico & Rita”
“Kung Fu Panda 2″
“Puss in Boots”
“Rango”

MEJOR PELÍCULA EXTRANJERA
“Bullhead” (Bélgica)
“Monsieur Lazhar” (Canadá)
“Nader and Simin: A Separation” (Irán)
“Footnote” (Israel)
“In darkness” (Polonia)

MEJOR FOTOGRAFÍA
Jeff Cronenweth “The Girl with the Dragon Tattoo”
Emmanuel Lubezki “The Tree of Life”
Janusz Kaminski “War Horse”
Robert Richardson “Hugo”
Guillaume Schiffman “The Artist”

MEJOR BANDA SONORA
Ludovic Bource “The Artist”
Alberto Iglesias “Tinker, Tailor, Soldier, Spy”
Howard Shore “Hugo”
John Williams “The Adventures of Tintin”
John Williams “War horse”

MEJOR CANCIÓN
“Man or muppet” (“The muppets”)
“Real in Rio” (“Rio”)

MEJOR MONTAJE
Kirk Baxter y Angus Wall “The Girl with the Dragon Tattoo”
Anne-Sophie Bion y Michel Hazanavicius “The Artist”
Thelma Schoomaker “Hugo”
Christopher Tellefsen “Moneyball”
Kevin Tent “The Descendants”

MEJOR DIRECCIÓN ARTÍSTICA
Laurence Bennett y Robert Gould “The Artist”
Rick Carter y Lee Sandales “War Horse”
Stuart Craig y Stephanie McMillan “Harry Potter and the Deathly Hallows Part 2″
Dante Ferretti y Francesca Lo Schiavo “Hugo”
Anne Seibel y Hélène Dubreuil “Midnight in Paris”

MEJOR VESTUARIO
Mark Bridges “The Artist”
Lisy Christi “Anonymous”
Michael O’Connor “Jane Eyre”
Arianne Phillips “W.E.”
Sandy Powell “Hugo”

MEJOR MAQUILLAJE
Martial Corneville, Lynn Johnston y Matthew W. Mungle “Albert Nobbs”
Mark Coullier y J. Roy Helland “The Iron Lady”
Nick Dudman, Amanda Knight y Lisa Tomblin “Harry Potter and the Deathly Hallows Part 2″

MEJORES EFECTOS ESPECIALES
Tim Burke, David Vickery, Greg Butler y John Richardson “Harry Potter and the Deathly Hallows Part 2″
Scott Farrar, Scott Benza, Matthew Butler y John Frazier “Transformers: Dark of the Moon”
Rob Legato, Joss Williams, Ben Grossman y Alex Henning “Hugo”
Joe Letteri, Dan Lemmon, R. Christopher White y Daniel Barrett “Rise of the Planet of the Apes”
Erik Nash, John Rosengrant, Dan Taylor y Swen Gillberg “Real Steel”

MEJOR SONIDO
Ded Adair, Ron Bochar, Dave Giammarco y Ed Novick “Moneyball”
Tom Fleischman y John Midgley “Hugo”
David Parker, Michael Semanick, Ren Klyce y Bo Persson “The Girl with the Dragon Tattoo”
Greg P. Russell, Gary Summers, Jeffrey J. Haboush y Peter J. Devlin “Transformers: Dark of the Moon”
Gary Rydstrom, Andy Nielson, Tom Johnson y Stuart Wilson “War Horse”

MEJOR MONTAJE DE SONIDO
Lon Bender y Victor Ray Ennis “Drive”
Richard Hymns y Gary Rydstrom “War horse”
Ren Klyce “The Girl with the Dragon Tattoo”
Philip Stockton y Eugene Gearty “Hugo”
Ethan Van der Ryn y Erik Aadahl “Transformers: Dark of the moon”

MEJOR PELÍCULA DOCUMENTAL
“Hell and Back Again”
“If a Tree Falls: A Story of the Earth Liberation Front”
“Paradise Lost 3: Purgatory”
“Pina”
“Undefeated”

MEJOR CORTOMETRAJE DE FICCIÓN
“Pentecost”
“Raju”
“The shore”
“Time freak”
“Tuba Atlantic”

MEJOR CORTOMETRAJE ANIMADO
“Dimanche/sunday”
“The fantastic flying books of Mrs. Morris Lesmore”
“La luna”
“A morning stroll”
“Wild life”

MEJOR CORTOMETRAJE DOCUMENTAL
“The barber of Birmingham: Foot soldier of the civil rights movement”
“God is the bigger Elvis”
“Incident in new Baghdad”
“Saving Face”
“The tsunami and the cherry blossom”

El próximo 26 de Febrero se entregarán las preciadas estatuillas.

Los Descendientes, de Alexander Payne (por Miguel Delgado)

19 enero, 2012

Mi amigo y reciente colaborador Miguel Delgado tuvo la suerte el pasado 17 de Enero de asistir a un paso para bloggers organizado por 20th Centry Fox España vía twitter de la última, y laureada, película de Alexander Payne, “Los Descendientes”. La proyección tuvo lugar en las oficinas de Fox en Madrid. A continuación su crítica.

Los Descendientes

Siete años han pasado desde que Alexander Payne nos trajera su ultima obra como director, que no fue otra que “Entre Copas” (Sideways, 1994). Mucho tiempo para cualquier director. Aunque sí es cierto que produjo un par de cintas y escribió alguna otra, pero de escaso interés. Desconozco los motivos por los que Payne se ha mantenido todo este tiempo alejado detrás de las cámaras, pero aquí está de nuevo y, según parece, hacer cine es como montar en bicicleta para él, no se le ha olvidado (por lo menos en su caso, hay están John Carpenter, Joe Dante o John McTiernan a los que ya ni se les espera). Es más, “Los decendientes” (The Descendants, 2011) que es la película que nos ocupa ahora, parece una continuación bastante lógica a su anterior trabajo, tanto en temática como en estilo.

Pero vayamos al grano. No, no es mejor que “Entre copas”. Pero que nadie tome esto como un insulto, o un menosprecio, porque ni mucho menos lo es. Considero la película que protagonizó Paul Giamatti una estupenda cinta en todos los aspectos, abriendo la veda en cuanto a los premios para ese cine “indie” de USA que desde entonces, como mínimo, se encuentra nominado a los premios, aunque detrás de la mayoría de estas películas suela haber un gran estudio. Uno de los principales problemas del nuevo film de Payne es, precisamente, su falta de originalidad con respecto a sus anteriores obras. ¿Y que cuenta?, pues la historia de un abogado hawaiano que debe afrontar el solo el peso de su familia debido que su mujer ha sufrido un duro accidente. Y por si dos hijas desbocadas no fueran suficiente, tiene que hacer frente a la venta de unas tierras que posee con su familia, y a un secreto… Pues, lo primero que tenemos es, desestructuración de la familia tradicional, adolescentes ácidos, adultos taciturnos, etc. O sea, lo mismo que vimos en “Pequeña Miss Sunshine”, “Juno” o “The Kids Are Allright”. Ahí se acaban los reproches, y es que, estas películas bebían del estilo visual de Payne para contar sus historias de las nuevas familias americanas, pero sin alcanzar sus niveles de fluidez y normalidad (mucho mejor retratadas están en la serie de TV “Modern Family”). Ahora “The Descendants” coge el testigo, cerrando el círculo. Su ventaja es la naturalidad y el realismo del que Payne es capaz de dotar al relato, haciendo que cada giro de guión resulte creíble, cuando en manos de cualquier otro caerían fácilmente en la exageración fácil.

Pero hablar de “The Descendants” es hablar de George Clooney. Este actor metido a estupendo director últimamente goza de un prestigio que se ha ganado a pulso, gracias a duro trabajo y a un talento que nadie habría imaginado en los tiempos de “El pacificador” o “Batman y Robin”. En el papel de Matt King, se encuentra inconmensurable, contenido y polifacético. A los cinco minutos ya no vemos a Clooney, vemos a King, como afronta su vida en ese falso paraíso. Su actuación está siendo correctamente premiada en casi todos los círculos. El resto del reparto se mantiene a su sombra (con la excepción tal vez de Shailene Woodley, que ofrece una interesantísima actuación como la hija mayor), lo que no significa que no estén completamente integrados en sus personajes y en el film. En las pocas intervenciones de Robert Forster, consigue emocionarte a pesar de su árido personaje. Y así el resto.

Aunque es más dramática que sus otros trabajos, Payne no renuncia a divertidos toques de comedia que esparce a lo largo del metraje sin que desentonen ni se excedan. Además, aunque ligeramente, se nota una mejoría en la puesta en escena, Alexander Payne nunca será un mago de la imagen, pero hay una mejoría. Todo ello amenizado por una agradable música hawaiana, aunque hubiera preferido que fuera completamente instrumental. Por esta vez ha prescindido del compositor Rolfe Kent, que se encargo de la música de sus cuatro films anteriores y de muchos de similar estilo. Acierta a la hora de quitar encanto a la imagen que muchos tenemos de Hawai, pero aún así no podemos evitar en algunos momentos disfrutar de esas hermosas playas que sirven muchas veces de escenario.

En resumen, una muy buena cinta, que no sorprende, pero si deja más que satisfecho. Esperemos no tener que esperar siete años para la siguiente.

Sherlock Holmes: Juego de Sombras, de Guy Ritchie

13 enero, 2012

La visión del personaje creado por Sir Arthur Conan Doyle que nos ofreció Guy Ritchie a finales de 2009 (principios de 2010 en España) fue un inesperado éxito que supo ganarse a un gran público, especialmente a aquellos que habían entrado en el juego que tanto el director como los actores ofrecían, una relectura divertida con alma de comic-book en donde el sabueso de Baker Street sabía dar buenos puñetazos mientras resolvía misterios decimonónicos. La muy positiva respuesta en taquilla hizo que inmediatamente se pusieran a trabajar en una secuela donde podríamos ver al villano por excelencia del detective.

Finales del S. XIX. Se están cometiendo atentados mortales por diferentes rincones de Europa. Mientras la opinión pública culpa de ellos a un grupo de anarquistas, Sherlock Holmes sabe quién está realmente tras ellos, el Profesor James Moriarty.

Siempre he pensado que como espectadores debemos saber qué vamos a ver, o, al menos, qué podemos esperar de una película. La primera entrega de la película que nos ocupa se alejaba de la imagen de Holmes que teníamos (y que el cine nos ha estado ofreciendo años atrás), para mostrarnos a un hombre que, además de ser muy inteligente, le gustaba merodear de aquí para allá y enfrascarse en peleas callejeras. Nada que objetar, pues, aunque pudiera parecer lo contrario, la descripción del personaje no se aleja en exceso de lo expuesto en el canon. Por desgracia los muy puristas (adeptos al personaje) se muestran contrarios a ésta versión, pero no hay problema, como he comenzado citando en el párrafo, hay que saber lo que se va a ver, y para éstos espectadores en concreto recomiendo encarecidamente la serie de la BBC protagonizada de manera magistral por Benedict Cumberbatch y Martin Freeman, y cuyo primer episodio perteneciente a la segunda temporada es soberbio. Ahí encontrarán al Holmes puro y duro, con la licencia de enmarcarlo (de forma sobresaliente) en el presente siglo. En lo que se refiere al presente film ha que encasillarlo dentro de lo que es, un blockbuster hollywoodiense al estilo “Piratas del Caribe”, ya que aquí también lleva la batuta un personaje principal excéntrico y pintoresco.
Ahora bien, entramos en otro punto, la secuela. Hoy día es complicado encontrarse con una secuela made in Hollywood que llegue al nivel de su original (Padrinos y Caballeros Oscuros aparte). No es casual que exista el dicho “segundas partes nunca fueron buenas”, ahí tenemos por ejemplo la secuela de “Matrix” que, salvo un espectáculo pirotécnico muy mono, ofrecía más bien poco, o la anteriormente citada Saga piratesca protagonizada por Depp, la cual me gusta pero reconozco que ninguna de las secuelas llega al notable nivel de la original. Por lo tanto es normal que la secuela del Sherlock Holmes de Ritchie pudiera resultar decepcionante (y ahora entraremos en los puntos en contra), pero, sorpresa, no lo es. De hecho con éste film me ha pasado exactamente lo mismo que con el primero, me lo he pasado de maravilla y el recuerdo que tengo de él, días después, es altamente positivo. Buena señal.

Una secuela siempre tiene un punto en contra, la novedad. Apenas existe. Conocemos a los personajes, el tono ya está marcado y (si se repite director, que es lo más lógico si funciona un film) el estilo está definido. En “Sherlock Holmes: Juego de Sombras” el espectador no va a encontrar nada que no haya visto en la anterior, lo que si se va a encontrar es más exceso. Otra regla de toda buena secuela hollywoodiense, si algo ha funcionado explótalo hasta la saciedad en la próxima. Aquí Guy Ritchie hace alarde de su amor por los ralentís en las secuencias explicativas y en varias secuencias de acción. A pesar de no ser partidario de dicha herramienta narrativa se lo perdono, ya que ofrece un espectáculo visual sin parangón. Todo es acción, movimiento, explosiones, ritmo. Apenas encontramos altibajos (algunos levísimos, sin importancia) y eso es una buena noticia. Es una montaña rusa más grande que la anterior.
En contra, he de decir que el director abusa del flashback, por un lado, y del ralentí descriptivo, por otro, una sola vez. Sobre el flashback me sobra que muestre la muerte de un personaje clave en el Universo Holmesiano. Había quedado claro anteriormente, y, además, de forma muy elegante, en fuera de campo. Sobre el ralentí, me pareció absurdo que lo utilizara al final cuando los dos rivales están frente a frente. Su batalla es mental, de inteligencia, son dos personas con alto nivel intelectual enfrascadas en una peligrosa partida de ajedrez que anuncia el germén de lo que será la I Gran Guerra, no hacía falta que introdujera el juego de lucha a la mitad. Dos detalles pequeños, pero que personalmente me supieron a mucho, ya que sin ellos podría decir muy abiertamente que “Juego de Sombras” es para “Sherlock Holmes” lo que “El Caballero Oscuro” fue para “Batman Begins”.

Una película es tan buena como su villano. Ciñéndonos a la frase podemos decir que “Sherlock Holmes: Juego de Sombras” es muy buena, porque tiene un villano de altura. Una de las dudas que me asaltaban era cómo reflejarían al Napoleón del Crimen en el film, y la elección adoptada me parece muy acertada. Moriarty es una figura pública, un prestigioso profesor de Universidad que teje una peligrosa tela de araña en torno a Europa limpiando todo rastro que lo lleve hasta él. Es un terrorista, con una capacidad intelectual a la altura de Holmes, quien muestra hacia él un enorme respeto y admiración.
La película comienza donde termina la anterior. Todo es igual, Holmes liándose a puñetazos, mostrándose tan divertido y barriobajero como de costumbre, y flirteando con Irene Adler. Pero entonces, algo cambia, entra en escena Moriarty, y cuando lo hace el film sube de nivel. Las secuencias en que aparece son de lo mejor del film, y sus careos con Sherlock electrizantes, de hecho en el primero el profesor consigue que Holmes, sutilmente, muestre el odio que le procesa cuando le narra el destino de Adler y sus planes para Watson, quien volverá a acompañarlo en esta aventura porque Moriarty así lo quiere.

Uno de los pilares de las aventuras de Sherlock Holmes es su amistad y compañerismo con Watson. En el primer film se nos mostraba dicha relación y quedaba muy bien definida. Aquí no hay más que seguir explotándola, con la diferencia del estado civil de Watson, ahora un hombre casado. No son pocos los momentos cómicos (algunos ridículos) protagonizados por la pareja, quien vuelve a dar síntomas de una excelente relación de química (en parte gracias a la labor de Downey Jr. y Law).
El film avanza con la estructura de un thriller de acción. Holmes y Watson recorriendo gran parte de Europa intentando detener a Moriarty. Es como un film de James Bond, sólo que transcurre a finales del diecinueve. A la pareja protagonista se les une Simza, una gitana afincada (ilegalmente) en Francia, y que bien podría haber sido más secundaria de lo que es, ya que aporta muy poco.

Siguen existiendo guiños y homenajes. Aquí entra en escena Mycroft, el hermano listo de Sherlock, que, además de trabajar para el Gobierno, demuestra ser un amante de las veladas nocturnas y practicar el nudismo en el calor de su hogar. Holmes hace gala de su placer por los disfraces, algunos de los cuales serán sorprendentes y nos soltarán alguna carcajada. El sicario de Moriarty es Sebastian Moran, presente en alguna que otra aventura literaria del detective.
Hay guiños a películas y series que tuvieron al personaje como protagonista. En una ocasión Sherlock dice que morirá sólo, y eso hizo que automáticamente recordara “The Young Sherlock Holmes” en donde el joven detective afirmaba melancólicamente que viviría sólo. El vehículo que Watson conduce es similar al de la serie de animación de Hayao Miyazaki. Además encontramos guiños a otros films, como por ejemplo a “Dos mulas y una mujer”, con tema de Morricone incluido, y al Joker que Ledger inmortalizó por medio del maquillaje que lleva Downey Jr. en una secuencia.

Entre las secuencias memorables tenemos, a parte de todas las protagonizadas por Holmes y Moriarty (con mención especial a la de la tortura, al nivel de la de “Casino Royale”), la persecución en el bosque. Todo un alarde de ritmo y emoción en donde los excesos de Ritchie parecen no tener fin funcionando maravillosamente y consiguiendo crear una aparatosa e imborrable set piece. La secuencia de acción en el tren resulta espectacular y divertida, con Watson y Holmes discutiendo a la par que intentan salvar sus pellejos.
Otra secuencia memorable es que acontece en la Opera de Paris. Es una secuencia 100% Zimmer, en la que el compositor se adueña de ella mediante su relectura del “Don Giovanni” de Mozart consiguiendo marcar el ritmo en todo momento.

Hans Zimmer vuelve a encargarse de la Banda Sonora de forma muy acertada. Lo malo de Zimmer cuando compone para una secuela es que apenas renueva, sino que se repite llegando a resultar falto de creatividad. No es el caso en la presente, pues el compositor consigue evolucionar con respecto a lo creado para la anterior. El (ya clásico) tema de Holmes sigue estando muy presente, rodeado en ésta ocasión por acordes oscuros y barrocos que acentúan la amenaza que supone Moriarty. Gran trabajo del compositor alemán.

La base pare crear la historia es “El Problema Final”, y poco más hay que decir. Los guionistas encargados de elaborar el guion han sido Michele y Kieran Mulroney, los cuales deberían haberse esforzado más de sí a la hora de adaptar tan importante aventura. El resultado no es desastroso, pero podrían haber dado más intriga a la aventura y recortar personajes que aportan muy poco.
A nivel técnico la película es más rica. La fotografía es excelente y los efectos especiales son mucho mejores. Citar que se ha cambiado el formato, la anterior se rodó en 16:9 y ésta tiene un formato panoramcio 2:35/1, lo que acrecienta la espectacularidad.

El reparto está correcto en líneas generales. Actores como Eddie Marsan, Kelly Reilly o Rachel McAdams ven como sus personajes no tienen más de diez minutos en pantalla, en el caso concreto de Marsan no llega ni al minuto, el inspector Lestrade no tiene nada que decir aquí. Stephen Fry da vida de manera relajada y sin esforzarse a Mycroft Holmes, su ya clásica elegancia es suficiente. Noomi Rapace entra en Hollywood con el personaje de Simza, la gitana que ayuda a los protagonistas. Este papel no significa más que abrirle las puertas de Hollywood a la Salander sueca y presentarla al gran público yanqui antes de que llegue protagonizando “Prometheus”.
Jared Harris compone un excelente Moriarty, tal vez perjudicado por el recuerdo que se tiene del actor en la serie “Fringe”. Harris fue una sorpresa cuando se seleccionó para el papel, y ahora no se puede poner ninguna pega, su presencia es intimidatoria y hace honor a tan magnífico villano. Jude Law y Robert Downey Jr. siguen en su línea, demostrando la buena química que poseen en pantalla. Law compone un Watson muy acertado mientras Downey Jr. vuelve a ser el rey de la función como Holmes, un poco más excéntrico e inestable que de costumbre, pero que lo llega a pasar mal de verdad, tanto emocionalmente, pues teme por la vida de su amigo, como fisicamente.

“Sherlock Holmes: Juego de Sombras” es un blockbuster hollywoodiense bien realizado, que no engaña a nadie y que ofrece una buena ración de acción y aventura. Está a la altura de la anterior y, por momentos, llega a superarla. Un divertimento de primera clase.

Lo Mejor: El dúo protagonista. Los cara a cara entre Moriarty y Holmes. La espectacular secuencia del bosque. El trabajo de Hans Zimmer.

Lo Peor: Los excesos de Ritchie llegan a resultar molestos en contadas ocasiones. El prescindible personaje de Simza.

The Artist, de Michel Hazanavicius

7 enero, 2012

ImagenEn contadas ocasiones uno sale del cine con la sensación de haber visto un film extraordinario, algo que pocas veces se tiene la ocasión de ver. “The Artist” es una de esas películas. No cuenta nada nuevo, cierto, y sin embargo nos enamora. ¿Por qué? Pues sencillamente porque se trata de un film mudo en pleno S. XXI, y cuando digo mudo no sólo me refiero  a que ningún personaje habla. No. Sino a la esencia misma del cine mudo, o sea pantalla 4:3, ausencia de sonido más allá de la música, y, si, un blanco y negro que nos devuelve a la época de los años 20. Es un canto de amor al cine con mayúsculas, un sincero y bello homenaje a éste arte que tanto nos apasiona y encandila.

George Valentin es un famoso actor de cine que vive su apogeo en el Hollywoodland de los años 20 y que tropieza con la joven y ilusionada Peppy Miller, aspirante a actriz. La llegada del cine sonoro cambiará sus vidas.

La historia, como ya he citado, no cuenta nada nuevo, ésto mismo lo hemos visto en “Cantando bajo la lluvia” o “Sunset Boulevard”, pero resulta novedoso por la naturaleza de la cinta. Narrar en una película muda cómo el cine sonoro cambió la vida a multitud de estrellas que no supieron adaptarse y cayeron en el olvido me parece original, tanto como la forma en que nos muestra el director Michael Hazanavicius cómo Valentin se siente oprimido por un mundo al que no sabe adaptarse (sensacional la secuencia pesadillesca).
Hazanavicius, en cuyo curriculum encontramos las parodias (también protagonizadas por Jean Dujardin) de espías “OSS 117”, sabe perfectamente lo que hace, utiliza todos los recursos clásicos del cine y toca casi todos los géneros que existen (desde el drama a la comedia, pasando por el terror y el musical) para narrar la historia, con encuadres elegantes y precisos. Todo es un gran homenaje, ya no sólo al cine en general, sino a maestros como Chaplin, Keaton, Welles, Murnau, Hitchcock e incluso Spielberg.
A pesar de no tener un guión plagado de originalidad he de decir que la historia, de entrada, me tiene ganado, ya que trata de cine dentro de cine y habla sobre la caída y auge de estrellas, así como de la redención. Puede que esté cargada de clichés pero (como he dicho más de una vez) si lo que te cuentan está bien contado qué más da.
Un pilar fundamental en el cine es la música, y en ésta película se demuestra sobradamente. Aunque este año tenemos el regreso por la puerta grande del maestro John Williams con dos trabajos sensacionales me gustaría que los premios a mejor Banda Sonora del año se le otorgaran a Ludovic Bource, ya que su trabajo en “The Artist” es altamente meritorio y complejo debido a que él, a través de su música, es el encargado de describir las emociones de unos personajes que nos hablan a través de sus ojos.

Los halagos no acaban aquí. El reparto al completo merece un premio, ya que todos están formidables. Actuar en una película muda exige ser más expresivo, pero sin perder la naturalidad, y todos lo consiguen, es más, lo más asombroso es que parecen haber viajado en el tiempo y proceder de los primeros años del cine, y eso que no hablamos de actores desconocidos, por ahí tenemos a John Goodman, James Cromwell y Malcolm McDowell. Destacar a los protagonistas. Bérénice Bejo da vida a Peppy Miller con la alegría, inocencia y frescura de las jóvenes estrellas de cine. Su mirada es radiante durante todo el film y consigue enamorarnos en las primeras escenas en que aparece. De Jean Dujardin creo que ya se ha dicho todo. Cannes se rindió a sus pies y no dudó en entregarle el premio a Mejor Actor, y no es para menos. El actor francés está inmejorable como George Valentin, un cruce de Douglas Fairbanks y Rodolfo Valentino, que vivirá en sus carnes la llegada del sonoro. Dujardin nos da un recital interpretativo por todo lo alto por medio de una trabajo soberbio de expresión corporal rematado con la expresividad de su mirada, capaz tanto de hacernos reir a carcajadas (la secuencia en que está rodando y debe repetir tomas) como de emocionarnos. Un trabajo formidable, lleno de carisma y sentimiento. Y no nos olvidemos del perro, compañero de fatigas del protagonista y protagonista de varias de las secuencias memorables del film.

De vez en cuando el cine nos regala emociones y recuerdos imborrables. “The Artist” es cine puro. Valiente, divertida, romántica, triste, emocionante. Lo tiene todo, incluido un final de los que hacían tiempo no se veían, de los que dan ganas de levantarse y aplaudir. Uno de los cantos de amor al cine más bonitos que se han realizado y que he visto en pantalla grande. Puede ser prematuro decirlo, pero qué diablos, es, desde ya, un clásico.

Lo Mejor: Todo.

Lo Peor: Ni se me ocurre.


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