Archivo de 24 febrero 2012

Luces Rojas, de Rodrigo Cortés (por Miguel Delgado)

24 febrero, 2012

Mi colaborador Miguel Delgado asistió el pasado 21 de Febrero al prestreno de la esperada “Luces Rojas” en la ECAM para Taller d Cine Canal+, donde estuvo presente el director Rodrigo Cortés. A continuación su crítica.

Luces Rojas, de Rodrigo Cortés

Rodrigo Cortés se ha convertido en uno de los referentes del cine español actual. Todo gracias a ese salto al vacío llamado “Buried”, que puso el nombre de este polifacético director en el mapa mundial. Era su segunda película después de la interesante aunque fallida “Concursante” (que paso sin pena ni gloria), una apuesta arriesgada y un éxito artístico arrollador. De ahí que las expectativas puestas en su nuevo proyecto se dispararan, y más después de saber que contaría con actores de la talla de Sigourney Weaver, Cillian Murphy y Robert De Niro . Y en esas estamos: Cortés estrena este 2 de Marzo “Red Lights”, un film que ha dirigido, escrito, producido y montado, o sea que ha puesto toda la carne en el asador. En principio, todo hacía indicar que nos encontraríamos ante un thriller con trasfondo sobrenatural sorprendente, emocionante y bien hilvanado. He tenido la oportunidad de verla el miércoles en la ECAM con motivo del preestreno organizado por “Taller Canal +”, con charla con el propio director después de la proyección y me temo que los resultados, sin ser malos, no llegan a los niveles esperados.

“Red Lights” cuenta la historia de la Dra. Matheson (clara alusión al escritor Richard Matheson) y su ayudante Tom Buckley, dos investigadores que se dedican a descubrir fraudes paranormales, algo en lo que son realmente competentes. En este contexto, aparece Simon Silver, un médium que vuelve públicamente después de 30 años de inactividad. Esto provocara conflictos en ambos investigadores, y sus creencias serán puestas a prueba…
Lo primero que uno puede pensar, y más viendo el trailer, es que estaríamos ante un film con bastante dosis de terror y de sustos, cuando la realidad es que la película va por otros derroteros. Cierto que posee, sobre todo a partir de su segunda mitad, una atmosfera inquietante, y alguna escena con la intención de hacerte saltar de la butaca (aunque no muy destacables), pero principalmente la cinta potencia el drama y el misterio, siendo una cinta sosegada y progresiva. Cortes dijo que en su ritmo y forma, le inspiraron lo thrillers políticos de los 70, y eso se nota, a pesar de no olvidarse el trema a tratar en ningún momento. Sin embargo, uno de sus fallos es no ofrecer un guión completamente solido que requieren este tipo de proyectos.

Nos encontramos ante ese tipo de películas que terminan definiéndose por su final. Uno la ve y observa lo que pasa entretenido, disfrutando aunque a veces haya que pasar por alto ciertas cuestiones esperando que en el tercer acto todo termine encajando sin fisuras. Ejemplos de cintas en las que todo encaja milimétricamente pueden encontrarse en “El sexto sentido” o “El protegido” de Shyamalan (y por extensión, todo el cine de Hitchcock), y en la otra cara de la moneda hay despropósitos finales como la reciente “Intruders” de Juan Carlos Fresnadillo, de las que uno no puede quitarse ese mal recuerdo a pesar de disfrutar con parte de su visionado. “Red Lights” se encuentra en un punto intermedio respecto a su desenlace. Los últimos minutos del film no resultan ridículos ni carentes de sentido, validan todo lo visto y ocurrido durante el resto del metraje, a pesar de un par de detalles sueltos, pero tampoco es algo que tenga un sentido pleno, ni emociona. Resulta un poco forzado, lo que provoca una ligera decepción. El resto del film tampoco es que sea perfecto, con momentos muy buenos (la primera escena, o la actuación de Leonardo Sbaraglia) con otros que no vienen demasiado a cuento (todos los relacionado con cierto edificio en el que Buckley se cuela…). Hay novedad a la hora de tratar el tema paranormal, desde un punto de vista muy científico, aunque también visita lugares comunes. En otras palabras, es tan disfrutable como criticable. Esta dualidad puede observarse en una de las escenas del film, en la que Cortés se ríe, con bastante gracia, de uno de los clichés Hollywoodienses (muy detectable), cuando a su vez esta cometiendo otro (uno de los personajes principales que observa algo en el momento preciso, cuando el secundario no se había dado cuenta después de horas de investigación…).

En el plano puramente técnico, estamos ante una película muy correcta y trabajada, aunque no hay que esperar virguerías como las que Cortés nos ofreció en “Buried” película que tampoco poseía un guión perfecto pero que se elevaba mucho por encima de la media debido en gran parte, a su virtuosismo visual, algo nunca visto de esa manera. Este nuevo film resulta más convencional, pero no por ello podemos criticar la manera de dirigir de Cortes, muy competente (a pesar de abusar un poco de la cámara en mano). En cuanto al montaje, ninguna pega, creo sinceramente que es la labor que mejor se le da al gallego de todas a las que se dedica. Lo mismo ocurre con la fotografía de Xavi Giménez, uno de los directores de foto más destacables del panorama español. La música de Víctor Reyes por el contrario resulta muy poco convincente salvo por un par de momentos.

Una de las cuestiones que más llamaba la atención era ver la actuación de De Niro. Todo el mundo es consciente de que el afamado actor lleva más de una década trabajando a un nivel bajísimo, con muy pocos proyectos que puedan llegar a clasificarse simplemente como buenos. En el papel de Silver resulta convincente, algo más centrado que en película anteriores, pero aún así ya no estamos ante uno de los más grande actores vivos, como llegó a serlo hace un tiempo. Tiene presencia, pero su actuación carece de todo el misterio y el misticismo que el personaje requería. En un papel mucho más secundario, Joely Richardson resulta más oscura e impenetrable, a pesar de su corto y algo desaprovechado papel. Por el contrario Weaver y sobretodo Murphy, se encuentran completamente en sintonía y concentrados en lo que se cuenta. Elizabeth Olsen, Leonardo Sbaraglia y Toby Jones hacen también todo lo que pueden a pesar de no resultar demasiados destacables, sobre todo en el caso de Olsen, que aporta un hermoso rostro y poco más.

En fin, interesante aunque fallido film, confuso en algunos aspectos y no me termina de convencer del todo su final. Aunque a su favor diré que ciertas cuestiones seguramente necesiten de un segundo visionado en el que espero que mi opinión general mejore (como me ocurrió la segunda vez que vi Buried, aunque la verdad es que no lo creo).

Después de la proyección, apareció Cortes realizando una pequeña entrevista donde comento sus inspiraciones (como ya he comentado, los thrillers setenteros o la obra de Matheson) y como fue la preparación y el rodaje del film con tales estrellas en el reparto. Quien le haya oido alguna vez sabrá que es un hombre de una gran elocuencia y pasión por su trabajo, a la par que divertido y afable. Podréis verla en Canal + próximamente. Muy recomendable, disfrute más de sus comentarios que de la película. Al terminar pude acercarme a él y preguntarle si trabajaba ya en algún nuevo proyecto, me dijo que ahora estaba empezando a pensar en nuevas ideas. Habrá que estar atentos, ya que ha demostrado que puede hacerlo mejor.

Shame, de Steve McQueen (por Miguel Delgado)

13 febrero, 2012

Una de las sorpresas que nos dieron las nominaciones de los Oscar de este año, es la ausencia en el apartado de mejor actor de Michael Fassbender por “Shame”. Su trabajo había sido premiado en Venecia, nominado a los Globos de Oro y se daba por seguro que ocuparía un lugar entre los cinco finalistas. Pero no fue así, y aunque a muchos nos extraño, pocos por estas tierras podíamos opinar al no haber visto el film. Llegará, quien sabe si finalmente precedido por ese gran número de premios y nominaciones, este viernes 17. Y la verdad es una muy buena noticia para quien busque de verdad una película estimulante y diferente. Pude verla en un preestreno el pasado jueves y aunque este es un año de actuaciones muy buenas, ninguno de los cinco candidatos hace algo tan difícil como lo de Fassbender en esta película.

Dirigida por el irlandés Steve McQueen (no tiene nada que ver, que yo sepa, el mítico actor), es su segundo trabajo tras las cámaras después de “Hunger”, también con Fassbender como protagonista. Aquí se nos narra la vida de Brandon, un neoyorkino de origen irlandés, bien avenido, con un buen trabajo, un piso decente… y es un adicto al sexo. Este es el punto de partida, con un prologo arrebatador in crescendo que refleja, sin caer en exageraciones ni en el morbo fácil, la obsesión del personaje. La música de Harry Escott le da un énfasis casi poético a las imágenes. Es curioso, puesto que la música original para el film se compone de una pieza con tres variaciones, al principio, en la recta final y en los créditos. Y aún a pesar de lo corto del trabajo, resulta magnífico. El resto del la banda sonora está compuesta por temas musicales que van desde Bach hasta Blondie, pasando por John Coltrane. Volviendo al hilo del argumento, Brandon parece llevar su vida bastante bien, hasta que Sissy (Carey Mulligan) se traslada a vivir con él. Entonces todo se empezará a venir abajo… Eso es de lo que trata Shame en líneas generales, pero debajo de la superficie hay muchísimo más de lo que uno puede pensar a priori. Hay tantos matices, sus imágenes y sus personajes dicen tanto, que uno no puede más que darle vueltas una vez termina de visionarla. Que nadie espere una película sencilla, fácil y ligera, porque no lo es para nada.

En el plano direccional, McQueen toma la decisión de rodar el film de una manera, que si bien no es difícil, si que es valiente. No hay planos imposibles, ni movimientos virtuosos, pero si planos secuencia fijos, aguantados durante largo tiempo, dejando que sean los actores los que carguen con todo el peso. Dentro de cada secuencia no hay apenas elipsis, lo que hace que sintamos más a fondo como avanzan los sentimientos de los personajes, como se sienten. Es cierto que esta decisión ralentiza el ritmo del film (algunas escenas da la sensación de poder haberse acortado un poco), pero su corta duración, unido al trabajo actoral, hacen que no se haga un film pesado y cansino. Posee una elegante fotografía, que ayuda a crear la belleza que McQueen pretende darle a cada imagen del film. Es una de esas curiosas películas que, a pesar de toda la dureza que expresa, tiene una belleza intrínseca que no hace más que añadir cierto halo de tristeza.

Fassbender esta, como ya he comentado arriba, sencillamente estupendo. Por algo es uno de los actores de moda (era un brillante Carl Jung en “Un método peligroso”). Aquí se expone delante de la cámara de una manera que muy pocos actores serian capaces de hacerlo. No interpreta, crea una persona real, que siente y padece. Y, lo que es más difícil aún, consigue que empaticemos con él, que le comprendamos. Un trabajo titánico en resumidas cuentas. El elenco de secundarios no desmerece, aunque tal vez el personaje de Mulligan quede algo deslucido. A pesar de una muy buena interpretación, uno tiene la sensación de que se encuentra más como contrapunto de la historia que como personaje en sí, aunque tampoco ayuda que sea la tiene que medirse de tu a tu frente a Fassbender, y teniendo en cuenta la papeleta, la actriz sale más que bien parada. Del resto de no muy abultado reparto, destacar el estupendo trabajo de Nicole Beharie, con un par de escenas estupendas, una de ellas un plano fijo tremendamente largo y difícil.

No entraré a valorar, eso sí, si la adicción del personaje está bien tratada de un modo realista o no, ya que no me he topado nunca con ningún caso. Pero por lo que he podido leer, está bastante bien reflejado. Sí puedo decir que en ningún momento es moralista, no sataniza el sexo como tal, lo que es de agradecer.

En resumen, una película que te golpea con fuerza a pesar de su carácter calmado. Sales noqueado, pero según le vas dando vueltas va creciendo poco a poco en la mente. De lo mejor del 2011.

Millenium: Los Hombres que no amaban a las Mujeres, de David Fincher

3 febrero, 2012

Cuando un libro tiene éxito Hollywood afila sus garras y se lanza cual devorador a comprar los derechos para adaptarlo a la gran pantalla. La conocida obra de Stieg Larsson no podía ser menos, aunque debían lidiar con un problema, ya había sido trasladada a celuloide en el país natal del escritor con una (sorprendente) acogida. Aun así la meca del cine no iba a dejar pasar la oportunidad de adaptar, al menos, el primero de los libros que conforman la trilogía “Millenium”. Fue SONY (encargada también de lleva al cine a otro autor multiventas como Dan Brown) la que se hizo con el pastel.

Las novelas de Larsson son lo que son, best-sellers, pero en el mejor sentido de la palabra. Sus tres entregas de las aventuras de Lisbeth Salander seguían los patrones de la novela sueca de misterio en que se sacan trapos sucios de la alta sociedad, aportando un poco de periodismo e informática por medio de los protagonistas de las mismas. Los libros resultan altamente entretenidos, e incluso adictivos, gracias a los personajes y a lo bien llevados que están, con lo cual era de esperar que en cine resultara una película igual de entretenida. No voy a criticar ahora la película de Niel Arden Oplev, pero diré que me pareció un soberano aburrimiento, además de que no conseguía ver a los personajes que se encontraban en las páginas del libro (por mucho que se elogiara a Noomi Rapace, me cuesta mucho ver en ella a Salander), pero también hay que decir que en realidad los films suecos fueron realizados para TV, claro que no se podía perder la oportunidad de rascar uno cuantos € de más y decidieron estrenarlos en cine recortando su duración original. La respuesta del público europeo fue muy positiva, y convirtieron los telefilms en éxitos de taquilla, lo cual era un hándicap para la nueva versión que se realizaría en Estados Unidos.
Cuando uno lee los libros se imagina perfectamente a George Clooney como Mikael Blomkvist, e incluso se barajó su nombre como firme candidato, pero finalmente eligieron a otro actor muy acertado, el actual James Bond, Daniel Craig. Para Lisbeth Salander la cosa fue mucho más complicada. Actrices de renombre como Carey Mulligan, Kiera Knightley e incluso Scarlett Johansson sonaron para dar vida a la hacker. Sin embargo la elección final fue la más inesperada, Rooney Mara, una joven actriz cuya carrera había sido sobre todo en telefilms y series de TV que tendría la difícil labor de abordar al gran personaje de la trama. Claro que Mara ya venía bien apadrinada, y es que fue elegida por el director que se encargaría de llevar a la gran pantalla el libro y que ya la había dirigido en su anterior película, David Fincher. Si hubo algo que disparó la expectación por ver la película fue él, ya que convirtió una película destinada para consumo de grandes masas en prioridad para cinéfilos.

La historia gira en torno a Mikael Blomkvist, un periodista que acaba siendo desacreditado al perder un juicio contra un magnate empresarial. Tras ello su carrera toca fondo, pero recibe la llamada del millonario Henrik Vanger, quien le encarga que investigue la desaparición de su sobrina Harriet años atrás indagando en la historia de su familia. Para dicha labor Blomkvist contará con la ayuda de una hacker llamada Lisbeth Salander.

Para empezar hay que decir que la película es igual que el libro, salvo algunas libertades que posteriormente citaré y que no empañan de ninguna manera lo que Larsson escribió. O sea, aquellos a los que les gustó el libro, les gustará la película, y a los que no les gustó, pues igualmente les recomiendo que, al menos, se acerquen a verla, no porque vayan a descubrir una historia nueva, sino por ver una buena película
Hay una frase en el film que me parece muy significativa, cuando Lisbeth y Mikael se conoce él le critica la densidad del informe que escribió sobre su persona argumentando que aunque algo esté muy bien documentado y sea muy preciso también puede ser entretenido y captar mejor la atención del lector/espectador. Eso hizo que pensará en seguida en lo que me pareció la anterior adaptación del libro, un analgésico perfecto contra el insomnio, y lo que me estaba pareciendo la presente, todo un ejemplo de buena narración y ritmo. Quizás una de las mayores virtudes del film (entre las muchas que tiene) sea esa, lo entretenida que resulta gracias a la labor de montaje que tiene, sabiendo encadenar perfectamente las tramas de Lisbeth y Mikael en paralelo para llegar al momento en que se encuentran y la trama llega al climax.

Cuando hablamos de David Fincher hablamos de perfección cinematográfica. Sus películas pueden emocionarnos más o menos, pero lo que no se puede poner en duda es el alto conocimiento del medio que tiene el director. Consigue la ambientación perfecta, encuadra de lujo, saca el máximo partido de sus actores, en definitiva, sabe narrar. Y “The Girl with the Dragon Tatoo” es otro ejemplo de ello. Recién salido de la laureada “La Red Social” (por la que le debieron dar el Oscar) se enfrascó en la aventura de realizar la primera aventura de Salander en un apenas un año marchándose a Suecia con todo su equipo.
Si hubiera que comparar la presente película con algunas otras del director seguramente la primera que citaríamos sería “Se7en”, y si, en lo que respecta al tono y ambientación por momentos recuerda a la cinta que le dio fama, pero también posee mucho de su crónica sobre Facebook, no en vano contó con gran parte del equipo técnico de la misma, además de que hablamos de una historia de crímenes con serial killer de por medio en donde tenemos como investigadora a una friki de los ordenadores. Claro que no llega al nivel de las citadas, pero por una sencilla razón, el texto en que se basa no da más de sí, Fincher le saca todo el jugo y hace la mejor adaptación que se podía hacer del libro, lo cual no es poco.

Una de las dudas que tenía era si Fincher sería capaz de plasmar en pantalla las duras escenas que relataba Larsson en el libro. La duda se disipó al ver el poster (que posteriormente fue censurado) en que Salander salía desnuda de cintura para arriba. Si, Fincher ha tenido libertad, aunque la película esté producida por una Major le han dado carta blanca y ha rodado la película que ha querido sin cortarse un pelo. Los momentos en que Lisbeth se encuentra con su supervisor llegan a ser desagradables, y su posterior venganza no se queda atrás. Puede que ahora alguien piense: la versión sueca era igual de dura. Si, pero ésta es más impactante. También me encantó la tortura a la que es sometido Mikael por parte del asesino y cómo el director consigue transmitirnos la angustia del personaje asfixiado por esa bolsa de plástico.
Como guinda Fincher nos regala unos títulos de apertura memorables, descritos ya como la parte oscura de los Opening Credit de Bond. El director vuelve a colaborar en la música con Trent Reznor y Atticus Ross, los cuales crean una perfecta banda sonora atmósferica, y se encargan de readapta el “Immigrant Song” de Led Zeppelin poniendo la voz de Karen O para acompañar a la pieza de apertura.

El guión corre a cargo de otro peso pesado, Steven Zaillian, quien supo captar la esencia del libro a la perfección. No se trata de una investigación, sino de la relación de dos personajes que buscan la verdad de diferente forma. Lisbeth y Mikael son justicieros en un mundo corrupto y enfermo. Mientras uno sigue la línea de la legalidad el otro infringe toda ley que exista para castigar a quien lo merezca.
Zaillian condensa de la mejor forma posible la trama detectivesca reduciendo personajes y cambiando un poco la resolución. Los cambios significativos los encontramos en torno a Mikael, quien no es condenado a ir a la cárcel tras el juicio ni se muestra tan promiscuo como en el libro.

El elenco de actores es de primera. Christopher Plummer da vida a Henrik Vanger. Stellan Skarsgard es Martin Vanger, hermano de la desaparecida Harriet y heredero del legado de Henrik. Robin Wright personifica a la perfección a Erika Berger, editora de la revista “Millenium” y amante de Mikael. Los dos grandes actores del film son sus protagonistas. Todos los ojos estaban puestos en Rooney Mara, la incertidumbre por saber si estaría a la altura de las circunstancias y haría olvidar a Noomi Rapace era latente hasta el último momento, ni siquiera su imagen como Lisbeth (personificación perfecta de los descrito por Larsson, todo hay que decirlo) conseguía disiparla. Ya no hay dudas, Mara es Lisbeth Salander, y no sólo en el físico. Su mirada, sus gestos, su voz. Todo. Incluso consigue algo fundamental con el personaje, que nos enternezca, no en vano estamos hablando de una animal herido que se defiende en el acto de quienes le hacen daño. Antes he citado que el cine de Fincher puede emocionar más o menos, pues bien, la escena final que protagoniza Mara me ha emocionado más que, por ejemplo, todo Benjamin Button (supuestamente la película más emotiva del director). A la misma altura que Mara se encuentra Daniel Craig, sobre el que poca gente parece estar reparando en éste film. Cierto que la actriz tiene el papel más agradecido del libreto pero también hay que reconocerle a Craig su soberbia labor dando vida a Mikael Blomkvist. El actual 007 nos transmite honestidad, rectitud, humanidad. Lo mejor que se puede decir es que sin necesidad de maquillaje ni de recursos cirquenses consigue que nos olvidemos de que estamos viendo al mismo actor que ha hecho resurgir a Bond.

La película ha conseguido recuperar el presupuesto invertido (estamos hablando de una producción de 90millone de $) y está consiguiendo beneficios, algo que puede impulsar a las secuelas. Esperemos que Fincher se anime y las ruede, porque Zaillian y el reparto si que parecen repetir.
Como recompensa ha recibido cinco nominaciones a los Oscars de este año, entre los que se incluye la de Mejor Actirz para Rooney Mara.

“Millenium: Los Hombres que no amaban a las Mujeres” posee la marca de garantía David Fincher, incrementada con unas interpretaciones de altura. Una muy buena película.

Lo Mejor: La perfección de Fincher narrando. La pareja Mara-Craig. Los créditos de apertura.

Lo Peor: Su cercanía con las adaptaciones suecas.


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