Archive for the ‘Animación’ Category

Bichos, de John Lasseter

14 diciembre, 2008

501102a-bug-s-life-postersTres años después de “Toy Story” la PIXAR volvió a las carteleras con su segundo largometraje animado compitiendo por primera vez con la que sería su rival más directa en el terreno de la animación por ordenador, la Dreamworks. La compañía de Spielberg y Katzenberg se adelantó estrenado antes “AntZ”, la historia de una hormiga obrera que inicia una rebelión en su colonia al escapar con la princesa, cuyo mayor reclamo era el contar con un excelente reparto vocal, que funcionó también como modelo para caracterizar a cada personaje, humanizando así a las hormigas. Por su parte la PIXAR preparaba el estreno de “Bichos”, una película cuyas únicas similitudes con la cinta de Dreamworks es que se desarrolla en el mundo de las hormigas y que el protagonista marca la diferencia, pero no revelándose ante sus iguales sino ante el grupo dominante, los saltamontes.

“Bichos” narra la historia de Flik, una pequeña hormiga inventora a la que nadie entiende dentro de su comunidad, Isla Hormiga, en donde la existencia de las hormigas se resume en trabajar recopilando comida para los saltamontes antes de las lluvias. Cuando los saltamontes están a punto de llegar la ofrenda se pierde por culpa del último invento de Flik, causando así un ultimátum por parte de los opresores que exigen doble ración para cuando caiga la última hoja del árbol. A Flik se le ocurre la idea de ir en busca de guerreros que espanten a líder de los saltamontes, Hopper, y así las dejen tranquilas. El consejo real, con la princesa Atta al frente, aceptará la iniciativa de la hormiga no porque les parezca buena idea sino para alejar al torpe Flik de su colonia y así no cause más problemas hasta que vuelvan los saltamontes. En su búsqueda la hormiga inventora dará con unos insectos de circo confundiéndolos con guerreros, con lo cual le ofrece que le acompañen a su hogar. Los insectos acceden pensando que se trata de un cazatalentos pero cuando descubran la verdad tendrán que unirse a Flik para convencer a la colonia de que no deben temer a los saltamontes y de que con su ayuda los vencerán.

Podemos decir que “Bichos” es un cruce entre la fábula de “La Cigarra y la Hormiga” y la película de “Los siete samuráis” con un poco de denuncia social y mucha comedia.
En la fábula la hormiga advierte a la cigarra de que si se pasa todo el día divirtiéndose y haciendo el vago en lugar de almacenar comida lo pasará muy mal en el invierno. Pues en “Bichos” parece que la cigarra, los saltamontes en este caso, ha aprendido a aprovecharse de su inferior obligándolo a recoger siembras para su consumo y así no preocuparse de pasar hambre en el invierno. Las hormigas son trabajadoras como en el cuento, pero aquí son el doble pues tienen que conseguir alimento tanto para los saltamontes como para ellas, entrando así en la explotación laboral, que es el rasgo social, y adulto, que puede entreverse en la película. Los saltamontes bien podrían ser los jefes, o empresarios, que abusan de sus empleados (las hormigas en este caso) obligándolos a trabajar más para aumentar la producción. Esto lo consiguen mediante el miedo, la amenaza. Hopper no duda en amenazar a pequeños miembros de la comunidad hormiga y les advierte de que si no recolectan lo acordado perderán su protección. Es el opresor que además conoce muy bien cómo tratar a sus inferiores para que estas no se revelen ante él, cosa que teme puesto que las obreras son mucho mayores en número. Flik es, por decirlo de alguna manera, el que alza la voz en defensa de sus derechos, el defensor del pueblo. Es el único que se atreve a enfrentarse a Hopper provocando las iras del saltamontes y su temor a que se levante una rebelión contra él, cosa que no permitirá bajo ningún concepto. Todo este aspecto provoca en el film momentos épicos, sobre todo en su tramo final cuando Flik se levanta tras una brutal paliza y planta cara a Hopper frente a toda su colonia.

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“Los siete samuráis” están personificados en los supuestos guerreros que Flik parece haber encontrado y que resultan ser artistas de circo. Los cirquenses querrán huir una vez sepan lo que de verdad quieren de ellos en el hormiguero pero, cosas del destino, rescatarán a la pequeña princesa Dot y serán aclamados por toda la colonia, rasgo que los empuja a ayudar a las pequeñas hormigas. El grupo lo forman una mariquita con una crisis de identidad, un bicho palo que no sabe exactamente su función en el mundo de los insectos, dos cucarachas gemelos que se llevan mal, un saltamontes con una extensa carrera como mago a sus espaldas, su esposa la bella mariposa, una viuda negra, una oruga que sueña con convertirse en mariposa y una garrapata. Estos siete personajes son lo que dan al film todas las situaciones divertidas y absurdas destinadas para niños y mayores. Del grupo heroico quizás el que más simpatías despierte sea Francis, la mariquita con mala leche al ser siempre confundida con una chica, aunque también los dos hermanos cucarachas son un punto, sobre todo cuando se encuentran con el pájaro por primera vez.
El personaje de Flik por su parte representa al héroe que descubre su valía y se gana el respeto del pueblo que antes le dio la espalda. Nervioso, hiperactivo y creativo la hormiga es toda una rareza dentro de la colonia por sus interminables inventos.

Han pasado tres años desde “Toy Story” con lo que las técnicas han avanzado y eso se nota. La riqueza visual del film es muy superior a la anterior película PIXAR dejándonos boquiabiertos ante escenas tales como la del enfrentamiento con el pájaro y aquellas en que aparecen grandes multitudes. John Lasseter volvió a encargarse de la dirección con la ayuda de Andrew Stanton, que aparece acreditado como codirector. Lasseter vuelve a maravillarnos con una narración perfecta ayudada de un ritmo imparable en donde tenemos comedia, aventura y épica en ese magnifico final en que las gotas de lluvia caen mientras nuestro protagonista se enfrenta al villano. La película consigue ser una maravilla visual gracias, además de a sus excelentes escenarios que convierten latas y cartones en ciudades, al uso de un sin fin de colores. Los personajes están muy bien realizados y, al contrario que en “AntZ”, no se trata de humanizarlos más allá de dotarlos con ojos y boca. Para resultar más espectacular el film fue realizado en formato widescreen, completamente panorámico, con lo que la sensación es más embriagadora, siendo el primero de la compañía en realizarse así.
El guión es muy bueno, en esta ocasión prima por encima de todo la comedia pensando en los más pequeños, pero es en el retrato que hace del mundo diminuto donde el film alcanza altas cotas de imaginación y creatividad.
La música de Randy Newman es excelente, con dos temas poderosos como son el que describe a las hormigas y el de la batalla. Esta vez no se usó canción alguna en el film, salvo en los créditos en donde además se implantaría una novedad que sería vigente para posteriores películas de la compañía como son las tomas falsas, muy divertidas e imprescindibles.
Kevin Spacey como Hopper, Denis Leary como Francis y Bonnie Hunt como Rosie fueron los únicos actores conocidos que cedieron sus voces a personajes del film.

“Bichos” fue un nuevo éxito de PIXAR. Auque inferior en recaudación a “Toy Story” superó a su rival “AntZ” y demostró la maestría técnica de PIXAR y el cuidado que tiene al narrar las historias.

Lo Mejor: La historia. El ritmo. El tercio final épico.

Lo Peor: Algún que otro gag infantil.

Toy Story, de John Lasseter

12 diciembre, 2008

1800247298pEn el año 1995 el cine en general, y el de animación en particular, vivieron un gran avance al llegar a las pantallas el primer largometraje de animación realizado íntegramente por ordenador. Tras una fructífera trayectoria en el mundo del cortometraje la PIXAR, con John Lasseter a la cabeza, se presentaba por la puerta grande al gran público, con la Disney como socia y distribuidora de sus films. El primer film de la compañía estaría protagonizado por juguetes, algo que ya habían tratado en su cortometraje “Tin Toy” y que aquí desarrollarían más extensamente.

Como su propio título indica “Toy Story” es una historia de juguetes, consiguiendo llevar a la práctica una idea tan original como ¿y si los juguetes cobrarán vida cuando no se les ve? Quien diga que nunca, en algún momento de su vida, ha creído que sus juguetes tenían vida es que miente, y Lasseter por fin consigue hacerlo realidad. Pero más allá de ser una aventura protagonizada por muñecos el film habla de la sustitución que reciben estos al llegar al hogar otros más modernos. Y es que todos, de niños, hemos querido tener un muñeco porque era la última moda y lo anunciaban hasta la saciedad. Jugábamos con él, lo llevábamos a todos lados, inventábamos montones de aventuras con él como protagonista e incluso algunos hasta dormían con el personajillo. Pero como toda moda es suplantado por otro más moderno o mejor. Pues bien, esa es la historia de Woody, el muñeco favorito de Andy, con el que el niño ha crecido y vivido mil y una aventuras ficticias en que el vaquero de trapo derrotaba a todo villano juguete. Hasta que llegó Buzz Lightyear, el muñeco intergaláctico de moda, capaz de hablar distintas frases, extender sus alas, brillar en la oscuridad y ser totalmente articulable. El muñeco perfecto, el que todo niño querría tener. Entre Woody y Buzz se creará un terrible enfrentamiento pues no solo parece haber suplantado a Woody como juguete predilecto sino que ante el resto de juguetes Buzz adquiere más simpatía, lo que pone al vaquero tan furioso que hará que Buzz caiga por la ventana y el resto de juguetes le de la espalada a él. Una vez Woody vuelva a tropezarse con Buzz querrá que vuelva a casa con él pero sus continuos enfrentamientos les hacen separarse de Andy, comenzando así una pequeña odisea en que los dos consigan regresar junto a su dueño y limen diferencias.
Además de mostrar lo que significaría para los juguetes ser sustituidos, el film muestra a dos clases de niños, los que tratan a sus muñecos de manera cuidadosa y aquellos que disfrutan destrozándolos. Andy es el niño que más quiere a sus juguetes, inventando muchas situaciones para que todos participen. Su amor por las figuras que colecciona, sobre todo las más queridas, es tal que incluso decora su habitación con cosas relacionadas con dicho personaje. Sid por el contrario es un niño odioso que disfruta torturando a los juguetes, arrancándoles cabezas y mezclando diferentes piezas. Se podría decir que es un irresponsable total con los muñecos.
Resulta nostálgico ver esta película ahora. Muchos de nosotros hemos jugado con muñecos tal y como muestra el film, utilizando nuestra imaginación con ellos y pasándonos las horas muertas encerrados en la habitación. Pero hoy día no se ve tanto eso. Hoy predomina la consola y el pegarse a una pantalla largas horas jugando a juegos, sin posibilidad para que la mente invente por si misma una aventura protagonizada por figuras.

“Hasta el Infinito ¡y más allá!”. Pocas veces una frase dicha en una película ha tenido tanta envergadura tanto argumentalmente como de forma visionaria. Además de tratarse de un film realizado íntegramente por computadoras, la esencia de esto la encontramos en la dualidad de los dos protagonistas. Woody y Buzz representan lo que significa esta película para el mundo del cine. Woody es un muñeco de vaquero de trapo cuyo único funcionamiento especial reside en un cordón que le permite decir unas pequeñas frases. Por su parte Buzz Lightyear es un muñeco de acción de última generación que representa a un héroe espacial y que posee características avanzadas respecto a Woody como hablar mediante botones, desplegar alas, iluminarse, etc… Es lo nuevo frente a lo viejo, eso esta claro, pero es mucho más enriquecedor cuando observamos que lo antiguo está representado por un cowboy y lo nuevo por un astronauta. Es como coger dos grandes géneros cinematográficos, el western y la ciencia-ficción, y contraponerlos. Pero mucho más allá de eso se trata de coger la esencia de un cine, el de animación, con Walt Disney en cabeza, y realizarlo con los medios más innovadores, con lo que tendríamos un caparazón cual Buzz Lightyear, que se fabrica en serie, con la artesanía y la esencia de lo que sería fabricar a Woody a mano.

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John Lasseter dirige el film de manera ejemplar, con una sabiduría del lenguaje y el tempo fílmico irreprochable. Es muy notorio la forma en que se nos muestra todo lo que ocurre colocando el plano siempre desde la perspectiva de los juguetes. Pocas veces somos testigos de algo que ellos no estén mirando o estén presentes. Técnicamente el film supuso una gran sorpresa y, aunque hoy día allá quedado algo anticuado sobre todo en lo que respecta a la representación de los humanos, sigue sorprendiendo lo bien realizados que están los muñecos que aparecen a lo largo del film. Otra cosa que llama la atención es el cuidado en los ambientes, contraponiendo muy bien los dormitorios de Andy y Sid. Son el color frente a la oscuridad, mientras el cuarto de Andy parece ser el paraíso de los juguetes el de Sid representa una pesadilla en donde no se pierde la oportunidad de jugar con el suspense y el terror cuando empiezan a aparecer los muñecos mutilados que lo pueblan.
Como solía ser habitual en los cortometrajes de la compañía aquí también se utilizan cosas que han aparecido anteriormente en trabajos previos como por ejemplo la pelota que ya aparecía en “Luxo Jr.”.
Tal vez reproche un poco la inserción de canciones. Bien que la primera, “Hay un amigo en mí”, este bien y sirva para los créditos, pero las dos siguientes que entonan Woody y Buzz y describen sus sentimientos podrían habérselas ahorrado, ya que las secuencias son visualmente perfectas como para haber sido narradas solamente por la excelente música de Randy Newman, pero pensemos que estamos en la edad de Oro de Disney y que era nota obligatoria.

El guión del film es otro pilar básico. Si ya la idea de que los juguetes adquieran vida propia cuando no se les ve es rica, lo es mucho más al otorgar a cada uno una personalidad concreta consiguiendo momentos muy divertidos. El film utiliza juguetes conocidos, entre la gran multitud que aparecen tenemos al señor Patata, varios juegos de Playskool o soldaditos diminutos. Pero si hay un juguete que capta nuestra atención, y es motor de la película, es Buzz Lightyear, y es que más allá de ser el juguete de última moda es un ignorante de su verdadera naturaleza como juguete provocando conflictos con Woody que intenta abrirle los ojos. Es muy triste la historia de Buzz, el juguete piensa de verdad que protege la galaxia y posee habilidades especiales hasta que descubre su verdadera naturaleza en un anuncio de televisión, entrando en una depresión de la cual será Woody el único que pueda sacarlo al mostrarle las cosas buenas que tiene ser el juguete de un niño.
Para dar voz a los personajes la PIXAR contó con los actores Tom Hanks y Tim Allen para Woddy y Buzz respectivamente, consiguiendo una buena dualidad vocal acorde con lo que los muñecos necesitaban.

La película supuso un gran éxito en 1995, triunfando más que la otra apuesta Disney del año, “Pocahontas”, y recibiendo tres nominaciones a los Oscars, además de galardonar a John Lasseter con uno especial.
“Toy Story” fue innovadora y visionaria, pues mostraba el futuro del cine de animación, ya no se utilizarían pinceles sino ordenadores, pero siempre teniendo de base un buen guión, rasgo que ha caracterizado a PIXAR desde esta primera, y excelente, película.

Lo Mejor: Su narración fílmica innovadora al servicio de un sólido guión.

Lo Peor: Las cancioncitas made in “Disney”.

Simbad: La Leyenda de los Siete Mares

5 diciembre, 2008

sinbad_legend_of_the_seven_seasTras sendos fracasos consecutivos en el campo de la animación tradicional con “La ruta hacia El Dorado” y “Spirit”, esa historia del corcel narrada por Matt Damon a base de incesantes canciones de Bryan Adams, la Dreamworks estrenaba en el 2003 su último film de animación tradicional que resultó ser mejor que los dos anteriores. Centrándose en la figura de Simbad, el valiente marinero que surca los siete mares protagonista de libros y películas, la productora creó un film de aventuras puro y duro con toques de comedia, consiguiendo lo que no pudieron con la película de El Dorado, satisfacer a grandes y mayores.
La película nos narra cómo Simbad pretende hacerse con el libro de la Paz, objeto que cuida de las doce ciudades en Siracusa. Al reencontrarse con su amigo, el Príncipe Proteo, el marinero se abstendrá de conseguir su botín, pero entra en escena Eris, Diosa del Caos, que hace un pacto con Simbad. Si este le consigue el Libro ella le dará el mundo. Parece que Simbad accede a robarlo, pero de nuevo abandona su misión al ver a Marina, prometida de Proteo y amor oculto de Simbad. Eris roba el Libro haciéndose pasar por Simbad, con lo cual el héroe es apresado. Proteo intercede a favor del marino pactando que si en diez días Simbad no ha vuelto con el Libro lo maten a él.

Queda claro que el tema del que hablan todas los films animados de Dreamworks es la amistad. En “El Principe de Egipto” se trataba del enfrentamiento entre dos hermanos que antaño se profesaban una gran amistad, “La Ruta hacia El Dorado” cuestionaba la amistad de Miguel y Tulio, y “Spirit” narraba la amistad entre un indio y un corcel. Pues en “Simbad” tenemos que lo que de verdad hace que el protagonista sea un héroe y tenga nuestra admiración sea su leal amistad hacia su amigo Proteo. Ambos llevan sin verse diez años pero sus aventuras de niños les marcaron convirtiéndolos en grandes amigos. No es extraño que Proteo confíe en Simbad cuando este le narre el pacto al que llegó con Eris a cambio del Libro y se ponga en su lugar para ser ajusticiado. Por muchas aventuras que pase y peligros a los que se enfrente nuestro protagonista demostrará su verdadero valor respondiendo con igual amistad a Proteo.
Eso en lo que se refiere al tema, ahora hablemos de lo que mueve el film y consiga ser un entretenimiento muy digno. Tenemos dos personajes femeninos. Una representa a la amada de Simbad cuyo corazón se encuentra más en el mar que en grandes ciudades. Marina es la típica protagonista aventurera que muestra aptitudes tan valerosas como las de la tripulación del Quimera. El personaje representa un dilema en la trama al ser la prometida de Proteo y ocupar el corazón de Simbad. El otro personaje femenino de la trama es la villana, la Diosa del Caos Eris. Si no fuera por este personaje no pasaría absolutamente nada. Ella incita a Simbad a robar el Libro, lo lleva a cruzar el mar camino al Tártaro y le enfrenta contra terribles peligros. Eris hace avanzar la historia, y no cómo un villano de repertorio, sino como una Diosa juguetona que hace honor al reino que representa.

Técnicamente la película es bastante agradable de ver, aunque no está tan cuidada como “El Príncipe de Egipto” ya que los efectos de ordenador no se integran tan bien como debieran con la animación tradicional. Ahora bien el film es un no parar. Hay secuencias fantásticas como la de la aparición de las sirenas marinas, el enfrentamiento con la isla monstruo o la aventura en el hielo. No ha hecho más que terminar una y empieza otra. Esto es cine de entretenimiento del bueno. También juega a su favor el haber tratado la historia para todo tipo de público y no solo para los niños. Aquí es el perro el único personaje dirigido para los más pequeños, en conjunto tiene gags de todo tipo, algunos incluso subiditos de tono, amenizándonos más la cosa. Para rematar del todo la faena se prescinde de canciones, la emocionante música de Harry Gregson-Williams es la única encargada de acompañar a las imágenes y definir a los personajes, brillante el juguetón tema para Eris.
El guión de la cinta corre a cargo de John Logan, autor de libretos como “Gladiator” o “El Último Samurai”, por lo cual no es de extrañar que si hubieran hecho el film en carne y hueso habría funcionado igual como divertimento. Logan coge episodios de relatos míticos como La Odisea de Homero (el canto de las sirenas) insertándolos en la historia sin que parezca nada forzada.
El reparto vocal volvió a ser de primera. Brad Pitt prestó su voz a Simbad. Catherine Zeta-Jones es Marina. Michelle Pfeiffer repite para la Dreamworks como la malvada Eris. Joseph Fiennes prestó sus cuerdas vocales para Proteo. Dennis Haysbert dio voz, y algo de personalidad, a Kale.

“Simbad” no funcionó en taquilla a pesar de ofrecer un más que digno divertimento animado. Ese año 2003 curiosamente su pusieron de moda las aventuras en el mar con títulos como “Piratas del Caribe”, “Buscando a Nemo” o “Master and Commander”, pero a Simbad no le fue tan bien convirtiéndose en el último film de animación tradicional de “Dreamworks, la cual se centraría en adelante en films de animación por ordenador, terreno en el que había cosechado un gran éxito gracias a “Shrek”.
“Simbad” es un recomendable film de animación, el mejor de la productora junto con “El Príncipe de Egipto”, que ofrece una de aventuras divertida.

Lo Mejor: Cumple su objetivo como película de aventuras divertida.

Lo Peor: Algún que otro chiste sin gracia. El perro.

La ruta hacia El Dorado

4 diciembre, 2008

826796the-road-to-el-dorado-postersDos años después de “El Príncipe de Egipto” la Dreamworks presentaba su segundo largometraje de animación tradicional. En esta ocasión pusieron el ojo en el mito histórico de El Dorado. Puesto que su anterior largo parecía haber resultado demasiado adulto, en esta ocasión se decantaron por algo mas familiar, con un resultado destinado a los más pequeños de la casa.
Y es que “La ruta hacia el Dorado” entra más en el terreno de la comedia que de la aventura. Los dos protagonistas, Tulio (¿tan difícil era para los yanquis pronunciar Julio?) y Miguel, son dos pillos españoles que se dedican al hurto y a hacer trampas en el juego. Accidentalmente caen en el barco dirigido por Hernán Cortés con destino al Nuevo Mundo en busca de riquezas. Los dos muchachos escapan, llegan a tierra acompañados por el caballo Altivo, tras pasar una serie de peligros en el océano, y emprenden la búsqueda de El Dorado con la ayuda de un mapa que ganan en el juego. A su llegada a la ciudad oculta son confundidos con Dioses, oportunidad que aprovechan para coger toda riqueza que puedan y salir de allí. Pero no será tan fácil, ya que estarán muy vigilados por el sacerdote Tzekel-Kan.

“La ruta hacia el Dorado” esconde su moraleja en que no hay mayor tesoro que la amistad, y esto nos lo transmite enfrentando a los dos amigos. Tulio pretende salir lo más rápido posible de la ciudad con todo el oro que puedan transportar mientras Miguel le toma cariño a la forma de vida de los lugareños y le gustaría quedarse a vivir con ellos. Pero no solo radica ahí el problema, sino en otros dos personajes que los pondrán en peligro. Por un lado el villano Tzekel-Kan, el cual los venera como Dioses ofreciendoles siempre un sacrificio humano, a lo cual ellos siempre se niegan. El sacerdote descubrirá que no son lo que cree y le enfurecerá de tal modo que ponga en peligro sus vidas. Por otro lado tenemos a Chel, la avariciosa, y exótica, indígena que se gana el corazón de Tulio alejándolo de Miguel.

Parecía que Dreamowrks iba a volver a dar en el clavo. Una historia de aventuras desenfadada enmarcada en un mito de sobra conocido escrita por los mismo que crearon “Aladdin” y estaban planeando “Piratas del Caribe”. Pero el resultado es muy irregular. Bien que quiera tirar hacia la comedia, pero los dos protagonistas acaban por resultarnos algo cansinos al salir siempre de los problemas con chistes sin gracia y situaciones cómicas de sobra conocidas. Aventuras tampoco es que tenga muchas, tan solo hay dos episodios en todo el film que entraría aquí, el enfrentamiento con el Jaguar Gigante y la huida final para salvar la ciudad. Y lo de enmarcarla en un mito histórico pues queda bastante mal. Bien que a los films animados no les pidamos una rigurosidad histórica pero otra cosa es ver todas las invenciones de los guionistas que se nos muestran, desde que Cortés fue en busca de El Dorado cuando no fue así hasta que los habitantes de la ciudad hablen perfecto español desde su primer encuentro con nuestros protagonistas. Luego no pueden evadirse diciendo que es para toda la familia, sobre todo si meten a ese personaje con alto contenido sexual como es Chel, la morenita con anchas caderas.

Parecía que la compañía confiaba mucho en el producto, que técnicamente es bastante rico, con unos dibujos muy vivos y alegres. Para más seguridad y marcarse un tanto contrataron para la Banda Sonora al mismo elenco de “El Rey León”, o sea Hans Zimmer en la música y Elton John con Tim Rice para las canciones. Otro error ya que el resultado fue muy flojo, ninguna canción consiguió quedarse en los oídos de los espectadores. Zimmer cumple con ritmos de guitarra española, pero su trabajo queda algo ensombrecido por tanta canción.
El cast vocal lo forman Kevin Kline y Kenneth Branagh como Tulio y Miguel. Rosie Perez es Chel, y físicamente algún parecido tiene. Armand Assante es Tzekel-Kan y Edward James Olmos el bondadoso Jefe.

La película resultó un fracaso en taquilla convirtiéndose más en un producto familiar para disfrutar en casa.

Lo Mejor: Visualmente es agradable.

Lo Peor: Pierde la oportunidad de narrar un divertido film de aventuras.

El Príncipe de Egipto

2 diciembre, 2008

prince_of_egypt_ver3Cuando en 1994 Jeffrey Katzenberg abandonó Disney y se unió a Steven Spielberg y David Geffen en la creación de Dreamworks tenía muy claro su objetivo en la empresa: encargarse del departamento de animación y plantarle cara directa al estudio para el que antes trabajaba. Al contrario que en la casa del ratón Mickey las historias que protagonizarían los films animados, realizados de manera tradicional ayudados por nuevas herramientas de infografía, estarían basados en textos adultos, ya fueran relatos de aventuras o la mismísima Biblia. Fue en el libro sagrado donde encontraron la historia para su primera película de animación tradicional.
En 1998 Dreamworks Animation llegaba a las pantallas mediante dos films. El primero estuvo realizado por la compañía PDI y se trataba de “AntZ”, que no ocultaba su rivalidad con otro film animado de las mismas fechas, “Bichos” de la PIXAR. Sin embargo Katzenberg se volcó con el otro film de animación del estudio que representaba la verdadera carta de presentación dentro del cine de animación de la productora, “El Príncipe de Egipto”.

La historia de Moisés nos ha sido narrada en cine muchas veces, las más celebres son las realizadas por Cecil B. DeMille, tanto en la época del cine mudo como en los años 50 protagonizada por Charlton Heston y Yul Brynner, así que la propuesta de Dreamworks no podía ofrecernos nada que no supiéramos salvo un espectáculo animado impecable. O eso parecía.
Todo el mundo conoce la historia de Moisés y cómo liberó a los hebreos del yugo egipcio llevándolos hasta el monte Sinaí donde les fueron entregadas las tablas en que estaban escritos los Diez Mandamientos. La revelación de Dios a Moisés a través de una zarza ardiendo. Las plagas que asolaron Egipto. La apertura del Mar Rojo por el que cruzaron los hebreos dirigidos por Moisés. Todo nos es conocido de la historia. Sin embargo la película nos la cuenta desde otra perspectiva diferente al centrarse en la relación entre Moisés y Ramsés. Siempre se han representado a ambos como enemigos, el Faraón malo malísimo y el hebreo como un libertador enviado por Dios. Pero no hemos de desviar la vista ante algo tan instintivo para dos personas, y es donde la cinta triunfa, como es la relación fraterna que han mantenido a lo largo de dieciocho años. En contra de la imagen de Ramsés envidioso que quiere acabar con su hermano menor, en esta ocasión tenemos en el egipcio a un personaje marcado por el Destino de convertirse en Faraón con lo que ello conlleva, todas las miradas están puestas en él, y cuyo único apoyo, además de su madre, es su hermano Moisés, el cual se nos presenta a lo largo del primer acto como un joven alegre, afortunado gracias a su condición de Príncipe y que no hace más que meter en líos a Ramsés.
Si bien la frase promocional cita que “el poder no puede compartirse”, lo cierto es que a los hermanos nos les separa el poder, sino el Destino. Ramsés ha nacido para gobernar y seguir la dinastía que le precede como Faraón. Su palabra es Ley, desde niño ha sido educado para mandar sobre todo hombre, mujer y niño. Moisés por su parte ha nacido para dirigir a los esclavos hebreos hacia la libertad, claro que dicha misión le costara aceptarla años después de conocer su verdadera naturaleza de niño abandonado y encontrado en las aguas para escapar de la muerte que se llevó consigo a todos los recién nacidos de Egipto por orden del hombre al que tanto tiempo llamó padre. A su regreso a Egipto para cumplir su misión para la que Dios le ha encomendado Moisés se reencontrará con Ramsés, y no protagonizarán un enfrentamiento sino una alegría al volver a verse. Pero de nuevo el rango y la misión de cada uno en la vida se interpone convirtiéndolos en enemigos.

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Dreamworks puede sentirse orgullosa de su primera película de animación. Si ya de por sí la historia se nos presenta adulta y bien estructurada al relatarnos la relación de dos hermanos que se convierten en enemigos, no lo es menos la forma en que nos la narran. El espectáculo visual que ofrece “El Príncipe de Egipto” es comparable al que causa “El Rey León” o “El Jorobado de Notre Dame”, consiguiendo impactar al espectador mediante imágenes poderosas perfectamente narradas. Ya el prologo en que nos describe la dura vida de los esclavos y la matanza de los niños es para aplaudir, pues lo muestra de manera sutil, utilizando los detalles y las sombras de los soldados con sus espadas. A continuación la despedida de la madre de Moisés, con ese primer plano maravilloso de su mirada llorosa y su boca oculta por el pañuelo, finalizado con la llegada del niño a brazos de la Reina y un gran plano general del Imperio con la figura en forma de esfinge del Faraón. Puro cine. Y la cosa solo acaba de comenzar. Toda la película contiene un dramatismo escénico envuelto por el más puro espectáculo. Ahí tenemos la reprimenda que recibe Ramsés de su padre con Egipto de fondo, la secuencia narrada a través de jeroglíficos en que Moisés sueña con la noche de la matanza o la aparición de Dios a Moisés a través de la zarza. Mientras vemos el film hay un cineasta que llega a nuestra cabeza, David Lean. Los grandioso paisajes del desierto, las grandes secuencias épicas emulan al cineasta británico. Como he citado anteriormente la historia se centra en los dos hermanos, y no hay secuencia mejor que represente su separación que el momento de las plagas, en que queda patente lo que han sido y han llegado a ser, con un conocimiento del lenguaje cinematográfico excelente.
Hay dos secuencias que merecen especial mención por su dramatismo y su espectacularidad. La primera es la muerte que reciben aquellos que no creen en Dios y se han negado a pintar sus puertas con sangre. Es una secuencia terrorífica que no posee música, solo el sonido del fantasmagórico resplandor que va matando a los primogénitos. Aún siendo un film de animación destinado a toda la familia la cinta demuestra su condición adulta al mostrarnos a niños morir, atención a ese pequeño que entra en casa y le es arrebatado el don de la vida apareciendo su mano inerte en el suelo. La otra secuencia es el tramo final en que Moisés guía a los hebreos hasta el Mar Rojo a ritmo de la canción principal, preciosa por otra parte. Sabemos lo que va a pasar, y aún así cuando sucede nos sentimos sobrecogidos. La partición del Mar por medio de la vara de Moisés es la mejor representación jamás vista de ese hecho. El mar se eleva y al adentrarnos observamos las criaturas que viven en él como si en un acuario estuviésemos. Impactante.

Katzenberg sabe como triunfar en el cine de animación y para ello hace falta también una beuna banda sonora. La película contó con unos conocidos de la casa del ratón Mickey como son Hans Zimmer en la música ambiental y Stephen Schwartz en las canciones. Zimmer fue fiel a si mismo componiendo temas épicos y dramáticos a la par que daban a la historia dignidad y empaque emocional. Por su parte Schwartz compuso unas canciones que debían servir para narrar los pensamientos de los personajes o bien acompañar a las imágenes, tal es el caso de la vida de Moisés en el poblado en que va creciendo o el punto álgido a ritmo de “When you believe” cuando el pueblo parte a la libertad.

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Para las voces de los protagonistas acudieron a estrellas de primer orden. Val Kilmer dio voz a Moisés y a Dios. Al actor le tuvo que gustar la experiencia pues luego volvió a dar vida a Moisés en el musical de “Los Diez Mandamientos” aunque en esta presente ocasión no se atrevió a cantar. Ralph Fiennes fue Ramsés. Michelle Pfeiffer prestó sus cuerdas vocales a Tzipporah, esposa de Moisés. Sandra Bullock y Jeff Goldblum hicieron lo propio con los hermanos Miriam y Aarón. Patrick Stewatr fue Seti I y Helen Mirren la Reina, ¿cómo no? Danny Glover es Jethro y Steve Martín y Martín Short formaron dúo como los sacerdotes.

La película consiguió alzarse con el Oscar a la Mejor Canción y tuvo un éxito justito en taquilla, quedándose por debajo de la apuesta Disney de ese mismo año, “Mulan”. Como primer film de animación de Dreamworks es muy digno, incluso me atrevería a decir que arriesgado. “El Príncipe de Egipto” es una película grandiosa, majestuosa, digna de todo elogio, lástima que la productora no volviera a dar tan en el clavo dentro de la animación tradicional y eligiera caminos más fáciles para encandilar a la audiencia.

Lo Mejor: Su capacidad dramática y narrativa envuelta en un gran espectáculo.

Lo Peor: Resultó demasiado adulta.

WALL·E, de Andrew Stanton

7 agosto, 2008

WALL•E es un robot que se ha pasado 700 años limpiando la tierra de basura. Su pacifica existencia cambiará al aparecer una nave espacial que trae consigo a una androide llamada EVE.

La compañía Pixar ya consiguió emocionarnos a través de objetos en sus cortometrajes “Luxo Jr.” y “Red´s Dream”. Ahora, con una carrera cinematográfica intachable, la compañía de John Lasseter vuelve a maravillarnos de la misma manera que en aquellos cortos al narrarnos la aventura de este pequeño robot.

La película es una carta de amor al cine. En ella encontramos dos géneros como el romántico y la ciencia-ficción que se fusionan dando lugar a una experiencia emocionante y que nos es narrada casi íntegramente sin diálogos.
El romanticismo surge a través del encuentro de WALL•E con EVE abarcando la primera mitad del film en que el pequeño robot intentará captar la atención de la androide. Durante este primer tramo la película carece totalmente de diálogos (salvo breves anuncios) describiéndonos la vida diaria de WALL•E, como si de una película muda se tratara, con gags de lo más conseguidos y emoción en cada tramo que los dos están juntos. No son nada exageradas las comparaciones que se hacen con la películas de Buster Keaton o Chaplin, pues la película de Pixar alcanza en este tramo la maestría de aquellas en cuanto a conseguir transmitirnos ternura tan solo con los gestos y miradas de los personajes, con la diferencia de que en esta ocasión es a través de maquinas, lo que es mucho más reivindicable.
La ciencia-ficción abarca el segundo tramo, desde el momento en que WALL•E sale de la Tierra persiguiendo a EVE. Este segundo tramo posee más dinamismo y acción. En él vemos como vive el ser humano en la nave gigante que, como Arca de Noé, sirve para mantenerlo con vida mientras la Tierra es inhabitable. Este bloque tiene más diálogos al hacer acto de presencia los seres humanos, con el comandante de la Nave como personaje más importante, y por las replicas de los ordenadores que la gobiernan.

Se habla de película ecológica al mostrar un futuro en que la Tierra se ha convertido en un vertedero gigante, con la capa de ozono cubierta por satélites inservibles y los seres humanos desentendidos del problema. Ciertamente esa visión es espeluznante y nos debería poner alerta. Pero mucho más interesante para mí es ver la, terrorífica, forma de vida del ser humano en la nave, como meros autómatas que van de aquí para allá subidos en un relajante asiento con su comida y bebida sobre la bandeja que pueden tomar sin apenas moverse. Han llegado a depender tanto de las maquinas que se han olvidado de vivir realmente, manteniendo conversaciones vía videoconferencia, consumiendo todo lo que se les dice, y sin conocer su verdadero lugar de origen. Esto es muy arquetípico de la ciencia ficción y lo hemos visto en otro films del género como “THX 1138” o la más reciente “Matrix”.

Como he citado anteriormente la película contiene varios homenajes a las películas de Keaton, Chaplin, o clásicos de la ciencia-ficción. De estas últimas la más clara es “2001: Una odisea del Espacio”, a la cual hace referencia a través del piloto automático de la nave Axiom, con parecido más que razonable a Hal 9000, y utilizando el “Así habló Zarathustra” de Satruss en un momento puntual. Además la actriz que dobla al ordenador de la Nave es todo un icono dentro del cine sci-fi, Sigourney Weaver. El diseño del protagonista bien recuerda a Número 5 de “Cortocircuito” aunque afortunadamente WALL•E tiene el suficiente carisma para convertirse en un nuevo personaje a tener en cuenta dentro del mundo de la ciencia-ficción.

Pero no olvidemos que el film es ante todo una historia de amor y por ello los tramos más magistrales del film son aquellos en que WALL•E y EVE comparten pantalla. Momentos como la visita de EVE al hogar de WALL•E en que también cabe un homenaje a “Hello Dolly”, el baile por el espacio o ese chispeante beso se clavan en la memoria de todo espectador. Y es que Pixar ha conseguido realizar una de las mejores películas románticas de la historia. La “Love Story” animada podríamos llamarla ya, capaz de emblandecernos el corazón mediante estos dos cyborgs.

Andrew Stanton ya había codirigido “Bichos” y “Buscando a Nemo” pero ahora se enfrenta a su primer film en solitario consiguiendo un sobresaliente. Cada escena, cada plano de “WALL•E” posee más cine y transmite más sensaciones que todo el que llevamos estrenado en el verano (y posiblemente en todo el año). Los primeros quince minutos en que se nos muestra la vida diaria del pequeño robot son para enmarcar dentro de los mejor de la historia del cine reciente. Esos planos generales que nos muestran los grandes edificios que se confunden con las grandes montañas de basura son impresionantes y describen en lo que se ha convertido el mundo. Stanton ha tenido la colaboración del director de fotografía Roger Deakins para conseguir un realismo nunca antes alcanzado en una película de animación. El polvo, la suciedad, el metal oxidado, se palpan como si fueran reales y no algo creado por un ordenador.
Stanton mantiene el ritmo muy equilibrado a lo largo de todo el metraje, contraponiendo el tempo más pausado y descriptivo del principio con el dinamismo y la emoción de la segunda parte en que un sinfín de personajes, luz y color cruzan la pantalla.
El sonido está cuidadísimo al detalle siendo obra de Ben Burtt, autor de los efectos sonoros de toda la Saga Galactica, que además presta su voz (por así decirlo) al personaje principal.
La banda sonora corre a cargo de Thomas Newman, el cual acompaña maravillosamente bien a las imágenes e incrementa aún más la emotividad en las secuencias compartidas por WALL•E y EVE.

Si por algo es Pixar considerada la compañía líder en cine de animación es porque va más allá que sus competidoras. Mientras Dreamworks, Fox o la misma Disney hacen películas divertidas destinadas a toda la familia para pasar el rato, la Pixar hace CINE, películas con alma que traspasan el denominado cine de animación. “WALL•E” no hace más que reafirmarlo convirtiéndose en la nueva Obra de Arte de la compañía, una película emotiva, divertida, romántica e inolvidable. Una Obra Maestra. Un Clásico desde ya.

Lo Mejor: Toda ella es una maravilla.

Lo Peor: Eso quisiera saber.

La Novia Cadáver, de Tim Burton

13 febrero, 2008

bride.jpgAl mismo tiempo que realizaba “Charlie y la fábrica de chocolate”, Tim Burton creaba una nueva película de animación en la línea de “Pesadilla antes de Navidad” y “James y el melocotón gigante”, aunque que en esta ocasión, además de crear la historia y producirla, él se encargaría de dirigirla junto a Mike Johnson.
La película narra la historia de Victor Van Dort, prometido en matrimonio con Victoria Everglot. Incapaz de pronunciar los votos en el ensayo de la ceremonia, el joven prometido vagará por el bosque intentando recordarlos. Tras pronunciarlos perfectamente en un ensayo e introducir el anillo en lo que parece una rama, sus problemas no habrán hecho más que comenzar, pues acaba de desposarse con una novia cadáver.

Inspirándose en una antigua historia ruso-judía Burton consigue aquí un ejercicio de stop-motion visualmente más rico que la celebre historia de Jack Skeleengton, aunque no tan original. Y es que el film es una carta de amor a todo lo que le gusta al director homenajeando a las viejas películas de terror como a las historias de amor.
El matrimonio que han de contraer Victor y Victoria es de conveniencia, pues la familia del joven pertenece a la llamada de nuevos ricos (pescaderos que han prosperado), mientras la de la joven es una familia que arrastra gran prestigio, pero que actualmente está en la ruina a pesar de las apariencias. En contra de lo que suele ocurrir, los jóvenes se enamoran instantáneamente al verse, lo que empeora mucho más las cosas cuando Victor comete el pequeño desliz de desposarse con el cadáver.
Por otro lado tenemos el relato de la novia cadáver, la cual fue asesinada por su prometido y prometió casarse con el primer hombre que se lo pidiera, lo cual repercute en nuestro pobre Victor. Emily, tal es el nombre de la difunta, tiene el corazón roto y vive atormentada al no encontrar nadie que la quiera, y sin embargo, a pesar de encontrar en Victor un nuevo amor, no sacrificará al joven para tenerlo a su lado.
Podríamos decir que existe necrofilia al presenciar el matrimonio entre un vivo y un muerto y su particular historia romántica. A pesar de ello, y en lugar de producirnos terror, sentimos tristeza y aprecio por Emily.

La película ofrece muchas referencias cinematográficas. El principio, justo cuando aparece el título, recuerda a “Sleepy Hollow”, cuando Ichabod libera a un pajarillo de su jaula antes de emprender el viaje al pueblo, siendo aquí sustituido por una mariposa que libera Victor antes de ir a conocer a su prometida. El piano de la casa Everglot es un Harryhausen, referencia directa al mago de los efectos especiales stop-motion. El padre de Victoria recuerda en cierta medida al personaje de animación Don Sapo, a la vez que el baile de esqueletos nos rememora el famoso episodio de las “Silly Symphonies”. La forma en que Victor llega al punto que está enterrada Emily recuerda a cuando Jack Skeelington se encuentra con el árbol que lo lleva a la ciudad de la Navidad.
De nuevo vuelve a estar aquí presente el encuentro entre el mundo de los vivos y de los muertos que ya visitó Burton en “BeetleJuice”, insistiendo más aquí en el elemento cómico que sucede cuando ambos mundos se encuentran con divertidos gags, de entre los que hay un homenaje a “Lo que el viento se llevó”. El mundo de los muertos sigue siendo colorista y divertido, en donde se celebra cada nueva llegada del exterior, frente al gris y aburrido mundo de los vivos, lleno de hipocresía y conveniencia.

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Burton relata la historia de manera dinámica consiguiendo un ritmo que no decae y con una inteligente puesta en escena como es cuando los Everglot bajan las escaleras mientras los Van Dort las suben, simbolizando así su situación en la escala social. Hay también imágenes fantasmagóricas como la aparición de la novia en el puente bajo la luz de la luna. Posee ciertos gags verdaderamente divertidos, sobre todo en la última mitad y cuando los muertos se presentan ante los vivos.
La extensa galería de personajes está formada por Victor y Victoria (¿referencia a la película de Edwards?), los Van Dort, los Everglot, el pastor eclesiástico y el misterioso Lord Barkis en el mundo corpóreo, y de La novia Cadáver, su particular gusano, el anciano Elder Gutknetch, el general Bonaparte, o el hombre dividido entre los muertos. Siempre se ha comparado esté película con “Pesadilla antes de Navidad” por estar hecha en stop-motion, pero lo más que tienen en común es la existencia de perros, en la del 94 fantasmal, y en la presente huesudo. De nuevo los personajes vuelven a tener sombras en los ojos, figuras erguidas y delgadas (en especial Victor).
Danny Elfman elaboró una banda sonora principalmente romántica, cuyo tema principal es precioso. Sin embargo las canciones no están tan conseguidas como las de “Pesadilla antes de Navidad”, a pesar de tener algunas de gran calidad.
Para doblar a los personajes Burton contó con varios conocidos como Johnny Deep para Victor, Helena Bonham Carter para la novia cadáver, Christopher Lee para el sacerdote, Albert Finney para el padre de Victoria, Deep Roy para el general Bonaparte o Michael Gough para Elder Gutcknetch. Emily Watson dio voz a Victoria, Tracey Ullman a su madre, y Richard E. Grant al malvado Lord Barkis.

De nuevo los críticos y el público alabaron la tarea de Burton al seguir realizando films de animación al viejo estilo, aunque le birlara el merecido Oscar otra película de animación stop-motion (Wallace y Gromit) estamos ante un precioso cuento de amor entre el mundo de los vivos y los muertos.

Lo Mejor: Su magnifica puesta en escena.

Lo Peor: Compararla con “Pesadilla antes de Navidad”.

¿Quién engañó a Roger Rabbit?, de Robert Zemeckis

8 enero, 2008

200px-movie_poster_who_framed_roger_rabbit.jpgAntes de arrasar en los premios de la Academia con “Forrest Gump” y convertirse en un director “serio” hasta el día de hoy en que parece ser un caprichoso de las nuevas tecnologías cibernéticas (“Polar Express”, “Beowulf”), Robert Zemeckis fue un maravilloso director de algunas de las mejores películas fantásticas y de aventuras de finales de los 80 (“Tras el corazón verde”, “Regreso al futuro”) y principios de los 90 (“La Muerte os sientan tan bien”). Siempre apadrinado por Steven Spielberg, Zemeckis afrontaba en cada proyecto el reto de contar una historia sólida en que los efectos especiales tuvieran cabida de manera que ayudaran a la historia. En “¿Quién engañó a Roger Rabbit?” el director realizó uno de sus mejores trabajos ayudado por unos impresionantes efectos especiales y una historia que fundía el cine negro con las locuras animadas de Tex Avery.

La trama comienza cuando al detective Eddie Valiant le encargan tomar unas fotos de la esposa de Rabbit para conseguir que el conejo estrella se centre en su trabajo y descubra los flirteos amorosos de su exuberante señora. Claro que dichas fotos parecen desencadenar el asesinato de Marvin Acme señalando al conejo como único culpable. Pronto se establecerá una alianza entre el detective Valiant y Roger para descubrir el misterio del asesinato.
Simple y llanamente estamos ante una trama policíaca en que el protagonista es un Phillip Marlowe venido a menos y cuya reputación se ha venido abajo a causa de la bebida. Pero también estamos ante una película de cine dentro de cine, pues todo ocurre en el Holywood de finales del 47, con la única diferencia que las grandes estrellas son dibujos animados que campan a sus anchas por Los Angeles y viven en Dibullywood.

Juntemos ambos géneros y consigamos una mezcla explosiva. O eso debieron pensar los creadores del film consiguiendo una película única, divertida, inolvidable.
Con respecto al cine negro tenemos a un protagonista marcado por la perdida de un ser querido que le hizo abandonar su empleo como defensor de personajes animados, y que vive en su apartemento-oficina con elementos como un halcón maltés o lupas a lo Sherlock Holmes.
Las fuerzas de la ley que impiden a nuestro detective avanzar en su investigación vienen personificadas (o mejor dicho, dibujadas) en las comadrejas y en su oscuro jefe, el Juez Doom, muy apropiado el nombre, pues representa la muerte para todo personaje animado al haber descubierto “el baño”.
Como no podía ser de otra manera la mujer fatal está personificada en la espectacular figura de Jessica Rabbit, la cual no tiene la culpa de ser mala, sino que simplemente la han dibujado así. Un personaje que debe mucho a las Marlene Dietrich y Ryta Hayworth que encabezaron carteleras en los 40 y 50.

Respecto al cine de animación hay ciento y una referencias. Como he citado el humor loco y disparatado de Tex Avery está presente en la figura del protagonista animado, Roger Rabbit, un conejo cuya mayor felicidad es conseguir hacer reír y demostrarle a su esposa el amor que siente por ella.
El mundo de Dibullywood es una locura que bien podría haber imaginado el dibujante, pues en él es posible cualquier cosa incluso para una persona (la secuencia en que Valiant está en el ascensor).
Si recordamos los dibujos Warner siempre aparece la marca ACME, pues bien, aquí el desencadenante de la trama se llama Marvyn ACME, y es dueño de Dibullywood y el rey de las bromas.
La mayoría de personajes animados (que no son pocos) que aparecen en el film pertenecen a dos casa rivales, la Disney y la Warner, lo cual convierte esta película en única por conseguir juntar en un mismo plano a el Pato Donald con el Pato Lucas en un duelo a piano o a Mickey Mouse y Bugs Bunny cayendo en paracaídas. También vemos a Betty Boop como camarera de un club nocturno o a los personajes de “Fantasia” haciendo cola para asistir a un casting.

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Siguiendo el guión escrito por Jeffrey Price y Peter S. Seaman, Zemeckis consigue crear una película con una riqueza en la puesta en escena desde el principio en que consigue engañarnos convirtiendo lo que parece un cortometraje del conejo y Baby Herman es en realidad el rodaje de una película dirigida por un director que es ¡¡ Joel Silver ¡!. Tras esto comenzará la trama del detective Valiant, que quiere tener poco que ver con los dibus.
Podríamos hablar del buen pulso que se maneja en la historia, del tratamiento de los personajes que en realidad son clichés adaptados, del maravilloso diseño de producción, de la excelente música del habitual Alan Silvestri al más puro estilo de cine negro, y de muchas cosas más. Pero si de algo tenemos que hablar de verdad es del triunfo de esta película de conseguir mezclar en un mismo entorno tridimensional a personajes de carne y hueso con personajes animados y creernos que estos están tan vivo como los reales. Como bien es sabido a Zemeckis siempre le ha gustado jugar con los Fx en sus películas y en está apenas hay un fotograma en que no se luzca dicho amor por juntar acción real con animación. Los efectos especiales fueron encargados a la ILM (¿cómo no?), consiguiendo ir varios pasos más allá de lo que se consiguió en “Mary Poppins” o “La Bruja Novata”. Realizar dicho trabajo no fue una tare fácil, pues primero había que animar a los dibujos de la manera tradicional para luego mediante ordenador darles fondo, sombras y profundidad tardando en dicho proceso más de un año de postproducción. Los actores, y en especial Bob Hoskins, tampoco lo debieron tener fácil para imaginar que estaban interactuando con personajes animados cuando en aquellos días no se utilizaba con tanta frecuencia la pantalla azul. El resultado final habla por sí mismo haciéndonos creer que los dibujos animados son en realidad actores que existen en realidad y no meros dibujos de papel.
Entre algunas de las mejores secuencias de la película me gustaría citar, además del corto de apertura, la del night club en que se nos presenta a Jessica Rabbit, la cual realiza un numerito cercano al de Gilda, solo que sin necesidad de quitarse el guante consigue dejarnos con la boca abierta. La secuencia en el apartamento de Valiant en que debe ocultar a Roger de las comadrejas. Todo el tramo den Dybullywood es un disfrute visual consiguiendo más de una carcajada en menos de cuatro minutos. Todas ellas realizadas de manera magistral, clásica, bajo la buena mano de Zemeckis, quien no duda en meter alguna que otra frase con doble intención o sus particulares notas de humor negro lo que enriquece la historia y la consigue hacer valida tanto para niños (no olvidemos que la Disney la produce a través de Touchstone) y adultos.

Bob Hoskins da vida al detective Valiant, el protagonista marcado por la perdida de su hermano, también detective, a manos de un dibujo diabólico con grandes ojos rojos. Hay que alabar al actor por realizar un personaje cercano a Bogart, cuando físicamente se aleja de dicho estereotipo, además de por hacernos creer en todo momento su complicidad con Roger y todo dibu presente en el film. Joanna Cassidy interpreta a Dolores, la mujer enamorada de Valiant que lo ayuda ocultando a Roger y siente que el hombre este pasando la mala racha que lleva. Christpher Lloyd da vida al Juez Doom, la personificación perfecta de la muerte, vestido entero de negro, con sombrero y bastón, inmutable, aunque sus escalofriantes muecas son de lo más diabólicas y están cercanas al buen histrionismo del actor, aquí más contenido que de costumbre. Entre los dibus tenemos a Roger Rabbit, un conejo loco al que Charles Fleisher puso voz. Jessica Rabbit es un mito sexual animado, una mujer fatal capaz de derretir al hombre más duro con la voz de Kathleen Turner. Baby Herman es un bebe aparentemente, pues según sus propias es un hombre de 50 años con un pito de 4, un viejo verde incapaz de satisfacerse por culpa de sus dibujantes, uno de los personajes más conseguidos y divertidos creados para la cinta. Entre participaciones especiales, además de la de Joel Silver, tenemos la de Frank Sinatra como la Espada Cantarina.

La película consiguió 3 Oscars correspondientes a Mejor Montaje, Mejor Edición de Sonido, Mejores Efectos Visuales, y uno especial a Richard Williams por la dirección de animación. Como buen padrino Spielberg coprodujo la película mediante Amblin en participación con la Touchstones Pictures consiguiendo una de las mejores películas de su director, Robert Zemeckis quien debería volver a sus orígenes gamberros y dejarse de tanta infografía épica.

Lo Mejor: Prácticamente todo, esta película es pura Delicatessen para todo amante del cine, especialmente de animación.

Lo Peor: Que se haga realidad una supuesta segunda parte.


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