Tres años después de “Toy Story” la PIXAR volvió a las carteleras con su segundo largometraje animado compitiendo por primera vez con la que sería su rival más directa en el terreno de la animación por ordenador, la Dreamworks. La compañía de Spielberg y Katzenberg se adelantó estrenado antes “AntZ”, la historia de una hormiga obrera que inicia una rebelión en su colonia al escapar con la princesa, cuyo mayor reclamo era el contar con un excelente reparto vocal, que funcionó también como modelo para caracterizar a cada personaje, humanizando así a las hormigas. Por su parte la PIXAR preparaba el estreno de “Bichos”, una película cuyas únicas similitudes con la cinta de Dreamworks es que se desarrolla en el mundo de las hormigas y que el protagonista marca la diferencia, pero no revelándose ante sus iguales sino ante el grupo dominante, los saltamontes.
“Bichos” narra la historia de Flik, una pequeña hormiga inventora a la que nadie entiende dentro de su comunidad, Isla Hormiga, en donde la existencia de las hormigas se resume en trabajar recopilando comida para los saltamontes antes de las lluvias. Cuando los saltamontes están a punto de llegar la ofrenda se pierde por culpa del último invento de Flik, causando así un ultimátum por parte de los opresores que exigen doble ración para cuando caiga la última hoja del árbol. A Flik se le ocurre la idea de ir en busca de guerreros que espanten a líder de los saltamontes, Hopper, y así las dejen tranquilas. El consejo real, con la princesa Atta al frente, aceptará la iniciativa de la hormiga no porque les parezca buena idea sino para alejar al torpe Flik de su colonia y así no cause más problemas hasta que vuelvan los saltamontes. En su búsqueda la hormiga inventora dará con unos insectos de circo confundiéndolos con guerreros, con lo cual le ofrece que le acompañen a su hogar. Los insectos acceden pensando que se trata de un cazatalentos pero cuando descubran la verdad tendrán que unirse a Flik para convencer a la colonia de que no deben temer a los saltamontes y de que con su ayuda los vencerán.
Podemos decir que “Bichos” es un cruce entre la fábula de “La Cigarra y la Hormiga” y la película de “Los siete samuráis” con un poco de denuncia social y mucha comedia.
En la fábula la hormiga advierte a la cigarra de que si se pasa todo el día divirtiéndose y haciendo el vago en lugar de almacenar comida lo pasará muy mal en el invierno. Pues en “Bichos” parece que la cigarra, los saltamontes en este caso, ha aprendido a aprovecharse de su inferior obligándolo a recoger siembras para su consumo y así no preocuparse de pasar hambre en el invierno. Las hormigas son trabajadoras como en el cuento, pero aquí son el doble pues tienen que conseguir alimento tanto para los saltamontes como para ellas, entrando así en la explotación laboral, que es el rasgo social, y adulto, que puede entreverse en la película. Los saltamontes bien podrían ser los jefes, o empresarios, que abusan de sus empleados (las hormigas en este caso) obligándolos a trabajar más para aumentar la producción. Esto lo consiguen mediante el miedo, la amenaza. Hopper no duda en amenazar a pequeños miembros de la comunidad hormiga y les advierte de que si no recolectan lo acordado perderán su protección. Es el opresor que además conoce muy bien cómo tratar a sus inferiores para que estas no se revelen ante él, cosa que teme puesto que las obreras son mucho mayores en número. Flik es, por decirlo de alguna manera, el que alza la voz en defensa de sus derechos, el defensor del pueblo. Es el único que se atreve a enfrentarse a Hopper provocando las iras del saltamontes y su temor a que se levante una rebelión contra él, cosa que no permitirá bajo ningún concepto. Todo este aspecto provoca en el film momentos épicos, sobre todo en su tramo final cuando Flik se levanta tras una brutal paliza y planta cara a Hopper frente a toda su colonia.

“Los siete samuráis” están personificados en los supuestos guerreros que Flik parece haber encontrado y que resultan ser artistas de circo. Los cirquenses querrán huir una vez sepan lo que de verdad quieren de ellos en el hormiguero pero, cosas del destino, rescatarán a la pequeña princesa Dot y serán aclamados por toda la colonia, rasgo que los empuja a ayudar a las pequeñas hormigas. El grupo lo forman una mariquita con una crisis de identidad, un bicho palo que no sabe exactamente su función en el mundo de los insectos, dos cucarachas gemelos que se llevan mal, un saltamontes con una extensa carrera como mago a sus espaldas, su esposa la bella mariposa, una viuda negra, una oruga que sueña con convertirse en mariposa y una garrapata. Estos siete personajes son lo que dan al film todas las situaciones divertidas y absurdas destinadas para niños y mayores. Del grupo heroico quizás el que más simpatías despierte sea Francis, la mariquita con mala leche al ser siempre confundida con una chica, aunque también los dos hermanos cucarachas son un punto, sobre todo cuando se encuentran con el pájaro por primera vez.
El personaje de Flik por su parte representa al héroe que descubre su valía y se gana el respeto del pueblo que antes le dio la espalda. Nervioso, hiperactivo y creativo la hormiga es toda una rareza dentro de la colonia por sus interminables inventos.
Han pasado tres años desde “Toy Story” con lo que las técnicas han avanzado y eso se nota. La riqueza visual del film es muy superior a la anterior película PIXAR dejándonos boquiabiertos ante escenas tales como la del enfrentamiento con el pájaro y aquellas en que aparecen grandes multitudes. John Lasseter volvió a encargarse de la dirección con la ayuda de Andrew Stanton, que aparece acreditado como codirector. Lasseter vuelve a maravillarnos con una narración perfecta ayudada de un ritmo imparable en donde tenemos comedia, aventura y épica en ese magnifico final en que las gotas de lluvia caen mientras nuestro protagonista se enfrenta al villano. La película consigue ser una maravilla visual gracias, además de a sus excelentes escenarios que convierten latas y cartones en ciudades, al uso de un sin fin de colores. Los personajes están muy bien realizados y, al contrario que en “AntZ”, no se trata de humanizarlos más allá de dotarlos con ojos y boca. Para resultar más espectacular el film fue realizado en formato widescreen, completamente panorámico, con lo que la sensación es más embriagadora, siendo el primero de la compañía en realizarse así.
El guión es muy bueno, en esta ocasión prima por encima de todo la comedia pensando en los más pequeños, pero es en el retrato que hace del mundo diminuto donde el film alcanza altas cotas de imaginación y creatividad.
La música de Randy Newman es excelente, con dos temas poderosos como son el que describe a las hormigas y el de la batalla. Esta vez no se usó canción alguna en el film, salvo en los créditos en donde además se implantaría una novedad que sería vigente para posteriores películas de la compañía como son las tomas falsas, muy divertidas e imprescindibles.
Kevin Spacey como Hopper, Denis Leary como Francis y Bonnie Hunt como Rosie fueron los únicos actores conocidos que cedieron sus voces a personajes del film.
“Bichos” fue un nuevo éxito de PIXAR. Auque inferior en recaudación a “Toy Story” superó a su rival “AntZ” y demostró la maestría técnica de PIXAR y el cuidado que tiene al narrar las historias.
Lo Mejor: La historia. El ritmo. El tercio final épico.
Lo Peor: Algún que otro gag infantil.
En el año 1995 el cine en general, y el de animación en particular, vivieron un gran avance al llegar a las pantallas el primer largometraje de animación realizado íntegramente por ordenador. Tras una fructífera trayectoria en el mundo del cortometraje la PIXAR, con John Lasseter a la cabeza, se presentaba por la puerta grande al gran público, con la Disney como socia y distribuidora de sus films. El primer film de la compañía estaría protagonizado por juguetes, algo que ya habían tratado en su cortometraje “Tin Toy” y que aquí desarrollarían más extensamente.
Tras sendos fracasos consecutivos en el campo de la animación tradicional con “La ruta hacia El Dorado” y “Spirit”, esa historia del corcel narrada por Matt Damon a base de incesantes canciones de Bryan Adams, la Dreamworks estrenaba en el 2003 su último film de animación tradicional que resultó ser mejor que los dos anteriores. Centrándose en la figura de Simbad, el valiente marinero que surca los siete mares protagonista de libros y películas, la productora creó un film de aventuras puro y duro con toques de comedia, consiguiendo lo que no pudieron con la película de El Dorado, satisfacer a grandes y mayores.





Al mismo tiempo que realizaba “Charlie y la fábrica de chocolate”, Tim Burton creaba una nueva película de animación en la línea de “Pesadilla antes de Navidad” y “James y el melocotón gigante”, aunque que en esta ocasión, además de crear la historia y producirla, él se encargaría de dirigirla junto a Mike Johnson.
Antes de arrasar en los premios de la Academia con “Forrest Gump” y convertirse en un director “serio” hasta el día de hoy en que parece ser un caprichoso de las nuevas tecnologías cibernéticas (“Polar Express”, “Beowulf”), Robert Zemeckis fue un maravilloso director de algunas de las mejores películas fantásticas y de aventuras de finales de los 80 (“Tras el corazón verde”, “Regreso al futuro”) y principios de los 90 (“La Muerte os sientan tan bien”). Siempre apadrinado por Steven Spielberg, Zemeckis afrontaba en cada proyecto el reto de contar una historia sólida en que los efectos especiales tuvieran cabida de manera que ayudaran a la historia. En “¿Quién engañó a Roger Rabbit?” el director realizó uno de sus mejores trabajos ayudado por unos impresionantes efectos especiales y una historia que fundía el cine negro con las locuras animadas de Tex Avery.