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Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal, de Steven Spielberg

Mayo 23, 2008

1957. Los soviéticos liderados por Irina Spalko buscan la calavera de cristal mediante la cual podrán adquirir un poder inimaginable. En su camino se interpondrá Indiana Jones.

Han pasado diecinueve años desde su última cruzada. Diecinueve años en que el mundo ha cambiado, tanto para Indy como para los espectadores de cine. El mundo del cine ha sufrido una revolución digital y los efectos CGI se han adueñado de las grandes epopeyas y superproducciones. Indiana Jones, por su parte, ha combatido en la II Guerra Mundial y ha trabajado para el gobierno como agente doble espiando a los rusos, sin embargo el mundo en que vive dista mucho del que fue antaño, como el cine al que perteneció. El miedo y la paranoia respecto a la bomba nuclear como los secretos respecto a seres de otros planetas, bien decorado con jóvenes que idolatran a Elvis y escuchan Rock and Roll, empañan los años 50 en Norteamerica. No era de extrañar, que, al igual que le pasa a Indy en la película, incapaz de comprender el mundo en que vive, el espectador sufra un disloque al ver el film y descubra que la película apenas posee el aroma y el alma de los anteriores films. Por una sencilla razón, el cine, como los años para Indy, ha cambiado y hay que amoldarse a ellos, con lo que las consecuencias llevan consigo. Puede que a muchos les duela ver al héroe rodeado de tanta infografía o realizando fantasmadas increíbles, pero ojo, que eso ya lo había en las anteriores solo que amoldado a la época en que se hicieron, ahora vivimos en una época donde prima el más increíble todavía y donde los jóvenes en lugar de leer revistas o comics se pasan las horas jugando a la Playstation. Así que no digamos que Indy ha cambiado, porque nosotros también.

Tras esta introducción algo personal entremos en materia. Spielberg declaró que esta película la hacía especialmente para los fans, quienes pedían incansablemente una nueva aventura de Indy. Pues bien, el director parece haber aparcado su vena autoral y personal para irse a pasárselo bomba dirigiendo a su personaje más icónico en una película que contiene todos los elementos del género: acción, persecuciones, misterios, romanticismo, pero a la que le falta algo esencial que le impide elevarse a la altura de sus predecesoras: personalidad. No podemos negar que la película entretiene durante sus dos horas y nos ofrece una ración de buen cine, aunque por debajo de las expectativas (que siempre van en contra). El principio es sensacional, el ritmo bien medido, la entrada de Indy (aunque esto estropeado por habérnoslo mostrado en el tráiler), y la búsqueda de la caja que le ordenan encontrar los soviéticos para pasar a una secuencia de acción bien ejecutada y desarrollada que concluye con Indy en un pueblo de juguete a punto de presenciar uno de los mayores horrores que ha inventado el ser humano. Sin embargo a medida que avanza la película comenzamos a sentir una monotonía ante lo que estamos viendo. No hay novedad, ni sorpresa, ni mucho menos emoción, sacro error en este caso. La película tiene el factor nostalgia a su favor y nos alegramos ante el reencuentro de Indy con Marion, así como con cada una de las acciones del héroe, pero sufrimos el terrible efecto deja vú provocado por situaciones vistas en otras películas (ya no solo dentro de la saga) que hacen que la película pierda puntos.

Personalmente, y en contra de lo que se está diciendo, aplaudo el mcguffin de la película. Cierto es que no se ahonda en él ni se da una explicación más allá de lo que dice Spalko sobre sus conocimientos de parapsicología y lo que se podría conseguir mediante la unión de todas las calaveras de cristal. Una vez descubramos lo que son dichas calaveras pueden suceder dos cosas: o nos sentimos estafados y ofendidos por ver al personaje en tal guisa, o aplaudimos, como fue mi caso. Porque no me podrán negar que no es maravilloso el reencontrarse con el personaje icónico de Spielberg, como es Indiana Jones, dentro del género icónico del director, la Ciencia-Ficción de temática extraterrestre. Esto solo nos demuestra una vez más que Spielberg, junto con Lucas, ha hecho lo que le ha dado la gana y lo que más le gusta, consiguiendo algo novedoso dentro de la franquicia, pues por primera vez no se encuentra una reliquia sino que se tiene un encuentro en 3ª fase.

Gracias a la película comprobamos que Indiana Jones no quiere abandonar el sombrero ni el látigo (elementos que caracterizan su personalidad aventurera), a pesar de que la época, y las circunstancias, se lo impongan. Al principio son los agentes del FBI los que le aconsejan dejar de hacer el héroe, consiguiendo la renuncia del profesor de la Universidad y su decisión de partir para dar clases a Inglaterra, abandonando un país apestado por la caza de brujas y la paranoia. Por suerte entrará en escena Mutt, quien le pedirá ayuda para buscar a Ox, un viejo compañero de facultad de Jones. Como no podía ser de otra forma, y gracias a Dios, Indy volverá a blandir el látigo. El final, a pesar de resultar flojo y sin la emoción que causa el de “La Última Cruzada”, tiene una magnifico detalle que vuelve a describir la misma idea, perfectamente narrada a través del abrir de una puerta por medio de el viento, el cual arrastra a su paso el sombrero del aventurero, que parece querer pasar a otras manos, pero su dueño lo impedirá, volviendo a imponerse al destino que lo quiere dejar fuera de juego, o mejor dicho jubilado.

Si bien la película contiene homenajes a anteriores títulos de la Saga, es a través de un nuevo personaje por el que tendremos los más relevantes y significativos. Reconozco que la presencia de un personaje joven dentro del Universo Indiana Jones me tenia arto preocupado, pero ahora reconozco que Mutt es de lo mejor del film, sin llegar al carisma de Indy podemos decir que consigue formar con el héroe un dúo con personalidad que mantienen continuos tiras y aflojas, incrementados cuando aparezca en escena una persona que ocupa el corazón de ambos. Pues bien, a través de Mutt tenemos homenajes a la época de los 50, y concretamente a la juventud de esos maravillosos años. Su presentación es un claro homenaje al Marlon Brando de “Salvaje”, su neceser inseparable es un peine con el que peinarse al más puro estilo Travolta de “Grease”, película a la cual se homenaje mediante el enfrentamiento en la cafetería entre quaterbacks y moteros engominados. Además el protagonizará el momento “Tarzán”, que si bien resulta algo sonrojante no deja de ser un homenaje claro a las películas de aventuras de las cuales nació Indiana Jones.
Además de estos claros guiños homenajes tenemos otros como son el del principio (delicioso para mi gusto) en que unos jóvenes libran una carrera automovilística con un jeep del ejercito al más puro estilo “American Graffiti”, o el de la presencia del Arca de la Alianza dentro del almacén, además de claros recuerdos a la figuras de Marcus Brody y Herny Jones Sr. (Ay, si Connery hubiera participado), necesarios por otra parte.
Entre las copias que hace y que restan putos tenemos los de las hormigas que rememoran a “La momia” de Sommers, factor que nos da cierta inquietud hacia la originalidad de Spielberg en la puesta en escena de esta aventura.

Steven Spielberg ha decidido realizar esta película con vistas a un claro objetivo: la taquilla, no es de extrañar estando George Lucas de por medio. Solo así podemos entender el resultado. Sin ser una mala película, ni mucho menos, sí que es cierto que el director carece de la originalidad y la fuerza que predominaban en los anteriores títulos de la Saga. Por poner un ejemplo claro diré que con “Indiana jones y el reino de la calavera de cristal” pasa igual que con “El Mundo Perdido”, está hecha por imposición popular, sin pasión apenas, y eso se nota en más de un tramo, como son las continuas visitas a tumbas y cárceles donde se desaprovecha la oportunidad de introducir suspense y misterio.
Por suerte los resultados no son tan flojos como la secuela de los dinosaurios, gracias sobre todo a maravillosas secuencias de acción de estilo clásico aunque empañadas de CGI en su mayoría. La del principio por completo es una gran secuencia que domina los primeros veinte minutos y nos rememora los buenos momentos del cine de aventuras. A continuación tenemos esa persecución en moto donde las acrobacias al más puro estilo clásico harán gala (ese Indy metiéndose en el coche y saliendo de él para volver a montarse en la moto es trepidante). Sin embargo la secuencia de acción más vibrante y frenética de todas es la persecución en la selva, en donde los soviéticos se enfrentarán con Indy y compañía por hacerse con la calavera. Todo es un caos, pero qué caos, nos enteramos de todo sin perder información, cosa poco habitual hoy día en el cine de acción comercial.
Spielberg rueda tramos que parecen sencillos de manera mimosa y cuidadosa. Claro ejemplo es la primera conversación entre Indy y Mutt en la cafetería. Es una conversación rodada de manera clásica donde tiene especial importancia lo que rodea a los protagonistas, y no solo para demostrar lo que se ha trabajado el diseño de producción, sino para mostrarnos una amenaza que los sigue y crear juegos cómicos de lo más conseguidos (el juego con la botella de Coca-Cola).
El final, y me refiero a la secuencia final, tiene el impecable detalle del sombrero, pero desmerece del apoteósico y memorable final de “La Última Cruzada”, verdadero punto y final a las aventuras del héroe, para ahora pasar a un punto y seguido de nuevo que rememora el final de “El Arca Perdida”.

Lo más flojo del film es el guión. Mis temores se han hecho realidad y se ha vuelto a repetir el efecto “El Mundo Perdido” con David Koepp metiendo frases y momento infantiles en lugar de algo más elaborado. De acuerdo que se quiere explotar el factor familiar y que la película debe estar destinada a todos los públicos, pero de ahí a tener situaciones de lo más absurdas y sobrantes hay un trecho, y la película lo pasa en más de una ocasión. Así sin ir más lejos mencionaría la presencia de animales como topos o monos fuera de lugar, o la poca gracia que tiene que Mac, personaje que si no hubiera estado tampoco hubiera pasado nada, llame Jonesy a Indy todo el rato. Momentos cómicos tiene alguno que otro conseguido, en especial uno que tiene lugar en arenas movedizas (tronchante).
Spielberg declaró sobre el guión que escribió Frank Darabont que era el mejor presentado para una película de Indiana Jones. Ya nunca lo sabremos, pero siempre tendremos la duda de saber cómo era, porque mejor que el presente seguro.

John Williams y su composición dentro del film es un vivo reflejo de lo que ofrece esta nueva aventura. Nada nuevo, todo es un conjunto de rememoraciones y homenajes a las viejas películas. O sea que a través de la música ya conocemos la verdadera naturaleza del film: entretener, que no es poco.
Janusz Kaminski se esfuerza en ofrecer una fotografía afín a los 50, consiguiendo unos colores pastel vivos, pero que ni de lejos se asemejan a los que reinaban en las anteriores películas. Por supuesto el director de fotografía hace de las suyas con sus juegos de luces blancas tan personales.

Harrison Ford vuelve a enfundarse la cazadora, el sombrero y el látigo para demostrar que él, y solo él puede ser Indiana jones así pasen los años. Hay que aplaudir al actor por el esfuerzo físico que ha hecho y por no caer en la autoparodia, sino que vuelve a darle vida honrosamente, haciéndonos creer que es capaz de sobrevivir a un ataque nuclear metido en una nevera con entereza. Cate Blanchett es la villana Irina Spalko, la cual como sus antecesores villanos busca el poder sin pensar en las consecuencias que ello conlleva. Blanchett se lo pasa en grande como la mala de la función dando lecciones de esgrima y todo, su presencia ya vale para dar vida al papel. Shia LaBeouf es la gran sorpresa para un servidor, el actor aguanta el tipo, que no es poco, y crea un personaje concebido para el Universo Indy, que bien podría seguir sus pasos sin problema, pero eso será otra historia. Karen Allen vuelve a ser Marion, aunque esta vez este algo más sobreactuada vuelve a demostrar sus dotes para la aventurera y sus agallas, poniendo de manifiesto una vez más que es la única mujer a la que puede amar Indiana Jones. Ray Winstone es Mac, compañero y competidor de Indy que bien podrían habérselo ahorrado. Es un personaje que se mueve por la codicia. John Hurt es Oxley, el antiguo compañero de Indy que desaparece en su busca de la calavera. Hurt crea el personaje más cómico del film, un ser trastornado por culpa de la reliquia cristalina que ha dominado su mente misteriosamente. Jim Broadbent es el decano de la Universidad donde Indy imparte clases. Otro personaje que trata de tapar el hueco de Marcus pero que no llega ni a quedarse en el intento.

La gente pedía otra Indiana jones y ya está aquí. Ahora curiosamente será esa gente la que ataque contra le película y la ponga por los suelos, como siempre suele pasar. Sin embargo no podemos negar el valor que posee el film y que hace sobradamente su visionado: es cine de evasión de calidad, con destellos de copia, si, pero altamente entretenida. Como dijo George Lucas, solo es una película, y no la segunda venida de Cristo, y con qué razón. Las expectativas eran tan altas como si estuviésemos hablando de un nuevo “Padrino” o una secuela de “La lista de Schindler”, pero no. Es una de Indiana Jones en el S. XXI, tómenlo o déjenlo, pero yo creo que con que la hayan hecho nos podemos dar por satisfechos después de tantos años de espera. Será la oveja negra de la familia (como lo es la nueva trilogía galáctica), pero ya les gustaría a muchos tener ovejas negras como esta.

Una película de aventuras clásica que nos devuelve a Indiana Jones y al Spielberg más comercial y flojo desde “El Mundo Perdido”.

Lo Mejor: El principio. La persecución en la jungla. Ford y LaBeouf.

Lo Peor: El guión. Las altísimas expectativas con las que se ve.

El Mundo Perdido: Jurassic Park, de Steven Spielberg

Mayo 15, 2008

Cuatro años después del incidente en Isla Nublar se descubre que existe otra Isla, Sorna, con dinosaurios. John Hammond mandará una expedición para que investigue a los animales sin involucrarse en su hábitat, pero pronto el equipo se las verá con otro grupo de hombres con objetivos muy distintos.

Estaba claro que tras el taquillazo que supuso “Jurassic Park” en cines y el éxito de ventas que tuvo la novela de Crichton habría segunda parte. Crichton bautizó la segunda novela como “El Mundo Perdido” en clara reminiscencia a la novela de Conan Doyle, y la Universal adquirió los derechos de forma instantánea como sucedió con la predecesora.
Steven Spileberg volvió a ponerse tras las cámaras cuatro años después de triunfar con “La Lista de Schindler” y “Jurassic Park”. Cuatro años en que se dedicó a crear su productora Dreamworks y a tomarse unas vacaciones. “El Mundo Perdido” debía ser otro ejercicio del estilo de la primera aunque sin explicaciones científicas, o sea un espectáculo mayúsculo. Sin embargo el resultado es más bien decepcionante llegando a ser, para un servidor, uno de los films más flojos de su director.

La premisa del film es bien interesante y da para un film de acción y aventuras bastante majo. Ian Malcolm se dirige a Isla Sorna para salvar a su novia, una paleontóloga, de los temibles dinosaurios. Ya en la isla se encuentran con que otro grupo de hombres persigue capturar a los dinosaurios para llevarlos a la civilización y mostrarlos al mundo. Si a esto añadimos que no existen vallas electrificadas y que el hombre está siempre expuesto a ser atacado por los dinosaurios la oportunidad de un gran film emocionante está servida, pero desgraciadamente no es así por culpa de algo tan primordial como es el guión.
Si David Koepp consiguió algo decente en “Jurassic Park” fue el encontrar equilibrio entre ciencia-ficción y aventura mediante diálogos y explicaciones de lo más verosímiles y creíbles. Pues en “El Mundo Perdido” olvida lo que son los diálogos y pone en boca de los protagonistas frases absurdas en situaciones límite que no vienen a cuento. Ese momento en que Malcolm, Sarah y Nick están suspendidos en el precipicio y Edy les pregunta si desea algo más que una cuerda y responden como si estuvieran en un McDonalds es de vergüenza. Si a eso le añadimos la presencia de una niña, supuesta hija de Ian Malcolm (aunque de nulo parecido), que no hace más que incordiar, nada bueno tenemos. El equipo de Malcolm tampoco es que este lleno de lumbreras. Edy es un ingeniero que no sabe ni donde se mete y que parece tener menos de dos dedos de frente, un personaje absolutamente innecesario que bien podría haberse fusionada con el de Nick, fotógrafo cuya mayor afición son las mujeres. Sarah es posiblemente el mejor tratado del conjunto, siendo la paleontóloga y novia de Malcolm.
Uno de los aspectos más arriesgados e interesantes es el poner como protagonista a un secundario de la anterior película como es Ian Malcolm. El problema está en que el personaje, a pesar de estar interpretado por el mismo actor, no es el mismo. ¿Dónde están su ironía, sus ganas de cachondeo, sus gafas oscuras? Nada, el nombre es el mismo pero el hombre no. Es más, a pesar de ser protagonista junto a su equipo llega un momento en que poco nos importa lo que les ocurra, siendo más interesante la historia del cazador Roland, obsesionado con capturar un Tiranosaurio.

Por suerte, aunque poca, no toda la película es un despropósito. Tenemos buenas secuencias como son la de la cacería en homenaje directo a “Hatarí!” de Hawks donde los cazadores hacen su entrada y vemos su peculiar e innovadora forma de cazar. Las escenas del Tiranosaurio vuelven a ser espectaculares, siendo la del remolque y posterior caída en precipicio la mejor de ellas. El monstruo adquiere mucho más protagonismo en esta cinta, siendo trasladado a Nueva York, donde campará a sus anchas, y donde Spielberg homenajea a “King Kong” con ese Rex deteniéndose frente a la gran ciudad.
Los raptores vuelven a tener su momento de gloria al final, cuando atacan a los cazadores entre las hierbas y el posterior enfrentamiento con Malcolm, Sarah y Kelly. Eso sí, los violentos dinosaurios no dan ni la mitad de miedo que en la anterior, siendo vergonzosa la manera en que la niña se deshace de uno de ellos y el posterior comentario que hace su padre al respecto.

El ritmo de la cinta está bastante desequilibrado en contra de lo que debería ser. Tal vez la primera vez que se ve resulta muy llevadera y entretenida pero si se revisiona comprobamos que estamos ante un film que no hace sino revisitar lugares conocidos de la anterior película careciendo completamente de alma en su conjunto. Lo cual solo nos lleva a una conclusión, el equipo no estaba motivado para hacer esta película, destinada únicamente a arrasar taquillas.
Los efectos especiales de ILM son los únicos que vuelven a dar el do de pecho, junto con alguna que otra secuencia suelta bien dirigida y planteada. La música de Williams contiene un nuevo tema principal maravilloso pero nada comparable a la anterior composición. Janusz Kaminski, ya inseparable de Spielberg, se encargó de la fotografía, a la que doto de más oscuridad respecto a la anterior.

Jeff Goldblum vuelve a dar vida a Ian Malcolm, pero sin apenas continuidad psicológica, salvo por rememorar su vieja frase de que la vida se abre camino. Julianne Moore da vida a Sarah de manera sencilla y sin complicarse mucho. Vince Vaughn es Nick, el fotógrafo. Pete Postlethwaite es Roland, el mejor personaje del film cuyos minutos saben a poco. Peter Stormare es un cazador que cae presa de los compis. Arliss Howard es Peter Ludlow, el sobrino de Hammond que dirige la expedición cacería en busca de levantar el imperio caído que ha heredado de su tío. Richard Attenbourough vuelve a dar vida, en plan cameo, a John Hammond.

A pesar de volver a reventar taquillas y volver a ser nominada al Oscar para Mejores Efectos Especiales, el resultado es una película bastante floja que contiene secuencias buenas dentro de un conjunto endeble debido al insulso guión.

Lo Mejor: Los FX. La secuencia del remolque en el precipicio.

Lo Peor: El guión no tiene por donde cogerse.

Jurassic Park, de Steven Spielberg

Mayo 13, 2008

En la Isla Nublar, a varias millas de Costa Rica, se prepara la apertura de un parque temático de dinosaurios. Para conseguir abrirlo, se contrata a unos paleontólogos para que lo avalen descubriendo que las criaturas prehistóricas son reales y no meras atracciones de feria.

Si a alguien hemos de agradecerle la resurrección de los dinosaurios en el cine es a Steve Spielberg. El director ya mostró su interés por los animales prehistóricos cuando apadrinó la cinta animada “En Busca del Valle Encantado”, y realizaría mediante su productora Amblin la adaptación en carne y hueso de la familia prehistórica más famosa, “Los Picapiedra”. Pero fue con “Jurassic Park” con la que desató la dinasouriomanía.
Basándose en el Best-Seller de Michael Crichton, que David Koepp adaptó tomando ciertas libertades, Spielberg dirigió una película de monstruos en donde se dan de la mano la ciencia y la aventura más salvaje.
Y es que la película se divide en dos partes que dividen sus cercanas dos horas de duración.

El primer bloque lo compone la parte científica, en donde descubrimos que el hombre ha conseguida revivir a los dinosaurios mediante el milagro de la clonación. La explicación que se nos da es de lo más lógica y racional para aquellos que no sabemos mucho ni de dinosaurios ni de ciencia. Los mosquitos pinchaban a los dinosaurios extrayéndoles sangre y quedaban atrapados en la sabia de los árboles donde se posaban. Muchos miles de años después los científicos, tras arduas labores de investigación consiguen extraer la sangre del mosquito hasta llegar a conseguir genes de dinosaurio. Claro que como las cadenas de ADN son muy largas y están llenas de muchos factores se debe recurrir a otros genes para completarla, en este caso la rana. Pues bien todo este estudio científico nos es narrado en los primeros quince minutos de cinta mediante la breve cinta de animación como si fuésemos visitantes del parque.
Lo más interesante de este bloque no radica en cómo se crean los dinosaurios, sino más bien en la repercusión que esto tiene. El hombre ha llegado a un nivel tan avanzado mediante la tecnología que se atreve a seguir la contraria a la naturaleza creando seres que dejaron de existir, y no lo hace como medio científico para estudiarlos sino para crear un parque de atracciones con el que sacar dinero. Como bien dicen en la conversación de la comida los científicos, la naturaleza destruyó a los dinosaurios eliminando con ellos todo su hábitat y dando paso al hombre. Si el hombre quiere crear de nuevo a los dinosaurios no solo va contra el orden natural sino que juega a ser Dios sin pensar en las consecuencias de sus actos.

El segundo acto es pura emoción y aventura. Se acabaron las explicaciones científicas y los diálogos largos, ahora van a primar la acción y la tensión durante cuarenta y cinco excitantes minutos. Llegan los gritos, los sustos, las persecuciones y el suspense propios del Spielberg de “Tiburón”. El director vuelve a utilizar la expectación a la hora de mostrar a dos clases dinosaurios. El más evidente es el Tiranosaurio Rex, verdadera gran atracción del film. Cuando pasamos por primera vez delante de la verja del gran carnívoro estamos expectantes por verle aparecer pero no sale. Después, en medio de la lluvia y la confusión, el Tiranosaurio hará su gran aparición mediante la sangre de la cabra que se ha comido. Esta secuencia del ataque del Rex abre lo que será un interminable espectáculo. El ataque que sufren los niños en el coche mientras Grant y Malcolm los ven e intentan distraerlo es atosigante, así como terrorífico cuando el monstruo se detiene frente a Grant y Lex obligando a ambos a quedarse quietos para que no les vea.
Claramente en el momento de su estreno el Rex era el monstruo que más expectación causaba en ver, pero serían otros animalitos los que pondrían de los nervios al espectador, y a los protagonistas. Los Velocirraptores. El film se inicia con dos secuencias que nos dan información sobre ellos y ponen en alerta. La primera es la que abre el film majestuosamente en que un obrero es engullido y devorado por un animal que no vemos pero oímos, erizándonos la piel. La segunda es en la presentación de Alan Grant y Ellie Sattler, en que descubren un esqueleto del animal en cuestión y el científico hace una exposición de lo más visual y desagradable sobre su comportamiento. Hay una tercera vez antes de que hagan aparición física en que nos alertan de su peligro, y es cuando se les alimenta con un enorme toro, apareciendo el recipiente del animal destrozado. Está claro que los animalitos no son muy cordiales. Puesto que el espectador poco iniciado en el campo prehistórico desconoce su apariencia, resulta de lo más aterradora su aparición, rematada mediante un susto inesperado que nos levanta del asiento. Los velocirraptores se convierten en protagonistas durante los últimos veinte minutos del film, otorgando a la película ese aroma de suspense y terror que todo buen Monster-movie merece.

El gran acierto del film, que ya he dejado traslucir, es que el espectador consigue convertirse en un miembro más del grupo de científicos, conociendo las cosas a la par que ellos. Así pues conseguimos maravillarnos con la aparición del gran branquiosaurio o sentir verdadero pánico ante el Rex y los raptores.
Los protagonistas del film no son aventureros, sino científicos, personas normales rodeadas por circunstancias extraordinarias y que se ven empujadas a utilizar sus conocimientos para la supervivencia. El grupo lo componen Alan Grant, prestigioso paleontólogo que nos recuerda al principio a Indy con su sombrero para convertirse en la voz más experimentada sobre el tema de los dinosaurios, en contra de su inexperiencia y falta de tacto con los ordenadores y los niños. Ellie Sattler es su pareja, de profesión botánica acude a la isla para acompañar a su pareja y de camino dar su particular visión. Ian Malcolm es matemático, especialista en la teoría del caos. A pesar de tomarse casi todo a guasa, Malcolm será muy conciso a la hora de decir que los dinosaurios no podrán vivir en cautiverio siempre y que la vida, por ley natural, se abre camino.
Como no podía faltar en el cine de Spielberg, y tratándose de un parque temático, tenemos la presencia de niños. Los jóvenes Tim y Lex son nietos del rico y visionario John Hammond, creador del parque. Mientras la chica es una experta en informática, el jovencito sentirá una admiración hacia Alan Grant en materia paleontológica. Aunque en principio pudiéramos pensar que se los podrían haber ahorrado, bien habríamos perdido en tal caso secuencias tan maravillosas como la del coche cayendo por el árbol o la persecución en la cocina de los velocirraptores.

Spielberg consigue un film de puro espectáculo con un excelente uso de los efectos especiales a cargo de la ILM, alcanzando altas cotas en los efectos digitales mediante la creación de los dinosaurios, o ¿acaso alguien no quedó boquiabierto cuando los vio por primera vez en pantalla? Si aún hoy siguen impresionando. Stan Winston se encargó de los animatronics y diseño de gran parte de los bichos, como los temidos velocirraptores. John Williams creó una partitura vibrante y emocionante propia del mejor cine de aventuras, sin olvidar varios acordes para los momentos más de suspense.
Sam Neill como Alan Grant, Laura Dern como Ellie Sattler, Jeff Goldblum como Ian Malcolm, Richard Attenborough como John Hammond, y la breve presencia de Samuel L. Jackson no consiguen hacer sombra a los que son los verdaderos protagonistas, los dinosaurios.

Consiguió alzarse con tres estatuillas en los Oscars de 1993 correspondientes a Mejores Efectos Especiales, Mejor Sonido, y Mejores Efectos Sonoros.
La película es una experiencia emocionante que recoge lo mejor del cine de aventuras y terror de Spielberg en su segunda mitad, siendo la primera un film más científico e inquietante a la hora de hablar de los dinosaurios y en no mostrarlos.

Lo Mejor: Es un gran espectáculo. Los cuarenta y cinco minutos finales.

Lo Peor: Los protagonistas humanos apenas tienen importancia frente a los dinos.

Indiana Jones y la Última Cruzada, de Steven Spielberg

Mayo 11, 2008

1938. Indiana Jones es informado de la desaparición de su padre en la búsqueda del Santo Grial. Contratado por Walter Donovan el arqueólogo viajará hasta Venecia, lugar donde fue visto por última vez el viejo profesor, para reunirse con la doctora Elsa Schneider. Allí descubrirán la tumba de un viejo caballero templario y serán atacados por miembros de la hermandad de la Espada Cruciforme. Tras esto viajaran a Austria, donde encontrarán al padre de Indy, descubriendo que Elsa y Donovan son aliados de los nazis.

Estaba claro que tras la relativa decepción que supuso “El Templo Maldito” había que realizar una nueva aventura que estuviera más acorde con “El Arca Perdida”, así pues se optó por volver a los orígenes, literalmente hablando, en todos los aspectos.
Posee muchas similitudes con el primer film. Indy da clases en la Universidad. Repiten personajes como Marcus Brody y Sallah. El objeto buscado en esta ocasión, el Grial, vuelve a pertenecer a la religión cristiana. Los villanos son los Nazis, y al final el cabecilla (Donovan) tendrá un destino parecido al de Belloq en el Arca Perdida, impulsado por su desconocimiento y falta de respeto hacia temas sagrados. La atmósfera del film es más alegre, y vuelven a primordial los exteriores con grandes horizontes y espacios abiertos, así como el desierto. Hay una persecución con Indy a caballo. Así que estaríamos hablando de la secuela oficial de “En Busca del Arca Perdida”, remarcada mucho más porque sucede dos años después y porque se hace alusión a ella en la catacumba de Venecia.
Ya no solo a los orígenes formales remite, sino también argumentalmente, pues “Indiana Jones y la Última Cruzada” es la génesis del héroe. El prologo transcurre en 1917 con un grupo de scouts recorriendo los grandes horizontes rocosos de Utah. Uno de ellos se aparta del resto y se acerca a una cueva en donde descubre que unos hombres han descubierto la Cruz de Colorado. Este joven no es otro que Indiana Jones, quien ya muestra sus ideales declarando que dicha Cruz debe estar en un museo. El joven Indy arrebatará la Cruz a los hombres y escapara de ellos a través de un tren donde utilizará por primera vez el látigo para enfrentarse a un león cortándose así la barbilla (y justificando de esta forma la cicatriz que Harrison Ford posee en la vida real), tendrá su primer encontronazo claustrofóbico con sus temidas serpientes, y se verá las caras con un personaje que servirá de inspiración para su posterior imagen aventurera, Panama Hat, quien al final de la persecución, y tras arrebatarle la Cruz de Coronado, le regalará su sombrero. Así pues, en estos 10 minutos de prologo Spielberg nos ha narrado los orígenes del héroe. Pero aún va a más y nos presenta fuera de campo a un personaje primordial en la trama, el padre de indiana, el cual solo nos es físicamente mostrado o bien de espaldas o a través de su mano, definiéndonos su personalidad autoritaria sin mostrar apenas atención a su hijo y centrándose en un pequeño diario.

Con esa sola imagen y la frase que dice la figura paternal, “Quien iluminó estas páginas que me ilumine a mí”, Spielberg nos ha presentado el argumento, la trama sobre la que va a girar la película. Se busca el Grial, y eso es lo que dibuja el padre de Indy, sobre lo que está estudiando. Pero eso es el objeto físico, el mcguffin por decirlo de alguna manera que mueve a los personajes. Ahora bien metafóricamente la película trata sobre la búsqueda de la relación perdida entre Indi y su padre, el Grial no sirve sino para unirlos y ponerlos a prueba, como en esa inolvidable escena final en donde el aventurero lucha por conseguir el cáliz sujetado por su padre, que le dice que lo deje a la vez que lo llama por primera vez Indiana. Es el reencuentro entre padre e hijo. Inolvidable.
A pesar de no hablarse desde hace años, los dos Jones son muy similares. Ambos estudian la historia e imparten clases. Los dos son contratados por el mismo hombre para que encuentren la misma cosa. Y a ambos les gustan las mismas mujeres.

Henry Jones funciona como perfecto contrapunto cómico respecto a su hijo. Su imagen seria y respetable parece mostrarnos a un hombre de igual índole, pero descubrimos que gracias a él la película adquiere ese tono cómico que la anterior aventura no supo explotar. El tira y afloja que mantienen los dos durante el metraje es pura comedia, y lo mejor es que está muy bien introducido en la trama, sin forzarla lo más mínimo. Esa reunión en que Indy atraviesa la ventana y su padre lo golpea para después el viejo mostrar su malestar y posterior alegría al descubrir que… el jarrón que había roto para golpear a su hijo era falso, no puede ser mejor carta de presentación para definir la relación que van a tener a lo largo del film, en donde no dejará de llamar a su retoño Junior. El viejo profesor no se desenvuelve nada bien en el terreno aventurero, manteniendo la pata en más de una ocasión y aportando a la trama escenas de lo más divertidas que suavizan la tensión vivida en el momento (el incendio en el castillo mientras su hijo intenta liberarlos, ese destrozo a la cola del avión), pero sin embargo aporta conocimiento para descifrar los acertijos que envuelven al Grial, pues él es el mayor experto sobre el tema.
A través del personaje descubrimos dos detalles más sobre los orígenes, esta vez reales, del héroe. En primer lugar el actor que da vida al personaje, Sean Connery. Spielberg partió de su admiración hacia las películas de James Bond para realizar las de Indiana Jones, así que ¿quién mejor que el Bond por excelencia para ser su padre? En segundo lugar tenemos que Indy se llama en realidad Henry jones Jr, siendo Indiana el nombre del perro familiar, como era el nombre del perro de Lucas. La realidad sirve una vez más para dar vida a la ficción de manera autoparódica y magistral.

En este film se pone de manifiesta demás lo agnóstico que es Indy, de nuevo enfrentándolo frente a las firmes creencias de su padre. Para Indiana todo objeto es una antigüedad que debe ser expuesta en un museo como reliquia historica. No cree en supersticiones que hablan de la eterna juventud ni poderes curatorios. El viaje que emprende en esta ocasión será además un viaje de fe, coronado con las tres pruebas que ha de pasar para llegar hasta el caliz y salvar a su padre. La primera, la ira de Dios, solo el penitente pasará. La segunda, la Palabra de Dios, solo quien siga los pasos de Dios podrá seguir adelante. La tercera, el Sendero de Dios, quien salte de la cabeza del león probará su valía. A lo largo de estas pruebas, indy tendrá que poner a prueba su Fe, recuperándola como recupera a su padre.

“Indiana Jones y la Última Cruzada” se desarrolla en multitud de lugares del mundo. Viajamos a Venecia, Alemania, Austria o Turquía, consiguiendo así la aventura más internacional de todas.
Spielberg vuelve a ofrecer un espectáculo de aventuras tan grande como la primera vez. Hay acción, comedia, romanticismo exótico, pero esta vez tan bien desarrollado que nos hace olvidar los errores cometidos en la anterior, formando así la que para un servidor es la mejor película de la trilogía.
Si bien puede tener ciertos toques cómicos forzados (Sallah y Marcus son aquí como el gordo y el flaco), tiene también detalles que la hacen innovadora dentro de la serie, como es el personaje femenino. Elsa Schneider se mueve por el poder, no le importa de qué bando estar siempre que gane. Es la Femme Fatale de Indiana Jones, una mujer sin principios ni respeto hacia la historia.
Respecto a la narración Spielberg no oculta sus influencias y bebe de clásicos como John Ford o David Lean. Del maestro del western toma esos grandes paisajes rocosos del prologo con los jinetes, marcando el tempo de manera magistral con los grandes paisajes que nos ofrece el Colorado rodado en Almería. Del gran David Lean toma como referencia dos films. “La Hija de Ryan” en la secuencia de la playa, con Henry Jones utilizando su paraguas para espantar a las gaviotas y a continuación aparecer paseando tranquilamente. A “Lawrence de Arabia” cuando muestra a Donovan pactando con el turco a través de sus jardines y en el tramo final cuando Henry Jones se coloca su turbante al más puro estilo árabe.

Posee secuencias de acción muy buenas como la de Venecia desde el momento en que entran en la biblioteca e Indy se contradice a él mismo respecto a una clase dada días antes diciendo que “una X marca el lugar”, para dar paso a la inspección de la catacumba y posterior huida a través del río en lancha motora. Y es que de persecuciones va esta película. Tenemos además la persecución en sidecar, la del Zeppelin en que Indy despacha a un nazi lanzándolo por la ventana porque “No tenía billete”, la de la avioneta, y la imprescindible del tanque con Indy a caballo.

John Williams creó una Banda Sonora nuevamente portentosa, remarcando aquí mucho más la relación entre padre e hijo mediante dos temas tan diferentes como son el cómico tras huir del castillo como el dramático en el momento final de la reconciliación. Utiliza también un tema de aire sagrado para el Grial y el caballero que lo guarda.
Harrison Ford como Indiana Jones estuvo sobresaliente, recuperando las buenas formas de la primera película y ayudado por su nuevo compañero de reparto, el mejor de los que ha tenido el aventurero, su papá. Sean Connery crea uno de sus mejores papeles cinematográficos como el profesor Henry Jones, padre de Indy. Es merecedor de todos los elogios el actor al crear un personaje que muestra su tesón firme y autoritario a la vez que nos divierte y enternece. Merecía otro Oscar por este papel. Denhol Ellito da vida de nuevo a Marcus Brody, así como John Rhys Davies a Sallah, ambos con más puntos cómicos y más minutos que en su anterior aventura. De hecho Marcus se marca un baile de San Vito particular con Henry Jones y demuestra su igual torpeza aventurera al mencionar que se perdió en su propio bibilioteca. Alison Doody es Elsa Schneider, la pareja sentimental femenina menos afortunada de Indy. El desafortunado River Phoenix dio rostro al joven Indiana Jones en el épico prologo.

Obtuvo tres nominaciones a los Oscars: Banda Sonora, Sonido y Efectos Sonoros, ganando esta última.
La película volvió a encumbrar a Indiana Jones consiguiendo Spielberg una nueva película de aventuras genial, a la altura del Arca Perdida, con unos Connery y Ford en estado de gracia.

Lo Mejor: El renacer de la Aventura mezclada sabiamente con comedia. Sean Connery y Harrison Ford.

Lo Peor: La sombra de “En busca del Arca Perdida”.

Indiana Jones y el Templo Maldito, de Steven Spielberg

Mayo 8, 2008

1935. Shanghai. Indiana Jones se encuentra con Lao Che para realizar un intercambio. Che traiciona a Jones envenenadlo. El arqueólogo deberá luchar para conseguir el antídoto escapando de sus perseguidores con la corista Willie Scott y su compañero Tapón. Juntos escapan en una avioneta que pertenece a Che, con lo cual caen en una nueva trampa. Salvándose de un salto al vació metidos en una balsa llegara a la India donde deberán encontrar la piedra sagrada que protege al poblado al que llegan, temeroso por el regreso de la antigua secta Togui.

Estaba claro que Indiana Jones volvería a las salas de cine, además de por su éxito porque figuraba el nombre de George Lucas, quien, no teniendo “Star Wars“ de momento, trabajaba en nuevas aventuras del arqueólogo.
Sin duda empezaron en el proyecto con ganas, y Spielberg quería introducir en él cosas que no pudo en “En busca del Arca Perdida”, como la secuencia de la balsa o la de la vagoneta. Sin embargo, como el propio director declararía años después, se les fue la mano de diversas maneras consiguiendo una película que, sin ser mala, podemos considerar de fallida.

La película comienza con una de las mejores secuencias de la Saga como es el número musical de Willie tras la transformación del logotipo de Paramount en un gigantesco Gong. Indy nos es presentado de manera inteligentísima, bajando las escaleras de cintura para abajo, sin aparecer su rostro en pantalla hasta que Che menciona su nombre. Y encima aparece como nunca lo habíamos visto y menos lo esperamos, de smoking blanco, en plan galán años 30. Tanto Che como Jones se intercambian sus respectivos artículos consiguiendo cada uno su objetivo hasta que el doctor bebe de su copa. Acaba de envenenarse y no tiene más que cambiar el diamante por el antídoto. Spielberg ha cambiado de atmosfera a partir de este tramo, consiguiendo tensión y angustia, como la que tiene Indy. El aliado de Indy en el club es asesinado de manera magistral, mediante un juego de sonido en que una botella se descolcha y una copa se rompe, dando comienzo una escena antológica como es la del asesinato del sicario de Che por Indy y la posterior persecución del diamante por parte de Willie y el antídoto por Indy mientras se produce el gran alboroto con la gente gritando, los asesinos de Che intentando matar a Indy y la banda de música tocando. Y lo mejor es, que dentro de tanto alboroto y tanta información, no perdemos detalle de nada. Eso solo lo consiguen los genios. Una secuencia redonda por la que ya merece la pena el film.

Tras esto la película comenzara a mostrar sus fallos. La presentación del compañero de Indy es algo chocante, pues se trata de un niño, Tapón. Parece que tras la excelente experiencia que tuvo Spielberg en “E.T.” con niños le pareció bien meter en la nueva aventura a uno. Ciertamente, recuerdo que de niño la que más me gustaba de la trilogía era esta, por esa razón. Y es que no hay ninguna otra explicación para que Spielberg lo introduzca si no es para llegar a los niños. Muy bien, eso es muy comprensible. Ahora lo que no cuaja es que si ha introducido a ese personaje, y a través de él mete momentos cómicos de lo más discutibles llegando al infantilismo, luego dé un giro de 180º en lo que respecta a la trama principal, como es la búsqueda de las piedras sagradas y de la secta Togui, mostrando de manera casi explicita los satánicos rituales que organizan y los malos tratos que sufren los niños, consiguiendo acercarse a una película de terror, conteniendo escenas que verdaderamente son escalofriantes.
Otro punto fallido es su excesivo ritmo frenético. Apenas hay respiro para el espectador, especialmente en la hora final. Todo ocurre de manera demasiado inmediata en las escenas de acción llegando a alcanzar el calificativo de montaña rusa casi explícitamente (esa secuencia en vagoneta). A favor hay que decir que todas las escenas de acción vuelven a estar rodadas de manera más que notable, alcanzando el apelativo de sobresaliente.
Tampoco ayuda mucho la presencia de los dos compañeros que se le han puesto a Indy. Tapón puede resultar algo pasable en sus escenas de admiración hacia Indy y sobre todo por esa secuencia en que llora a su héroe para que vuelva a ser bueno. Willie Scott personifica esas mujeres que aparecían en el cine de los años 30 y que esperaban ser rescatadas por el héroe. El problema aquí es que en más de una ocasión la mujer acaba por agotarnos tanto que esperamos que muera, sobre todo por culpa de sus gritos interminables y sus aires de prepotencia.

A pesar de esto “Indiana Jones y el Templo maldito” contiene elementos de lo más interesantes y arriesgados.
El mostrar de manera tan explícita ciertos aspectos de la vida hindú, y en especial sus pintorescas cenas, así como de sus rituales, tiene poco que ver con una película comercial al uso. El héroe cruza el lado oscuro (¿recomendación de George?) y nos muestra su cara menos amable con escenas de lo más aterradoras.
El uso cinematográfico de Spielberg vuelve a ser de escuela en muchos tramos, en especial en los primeros 10 minutos dentro del club Obi-Wan con esa apertura a ritmo de “Anything goes” recomendada por Lucas y que consigue a Spielberg realizar su pequeña aportación al cine musical o al final cuando Indy vuelve de su experiencia maligna y se coloca su sombrero, con la vagoneta avanzando e iluminándole poco a poco.
La música de Williams es, para mi gusto, la mejor de la trilogía, la que contiene los temas más pegadizos para el personaje de Indy. Esos acordes que acompañan al héroe montado en elefante recorriendo la selva o el tema del rescate de los niños son de puro cine de aventuras.

Hay bastantes cambios entre este film y “En busca del Arca Perdida”.
La presente posee mucha más oscuridad que la anterior. Ya en la llegada al poblado hindú nos damos cuenta de que esta nueva aventura es muy diferente en cuanto a atmosfera, y no solo porque esta esté ambientada en la selva. Transmite más inquietud mediante el jefe hindú y la leyenda de Shiva, rematándolo con la captura de los niños y la escalofriante aparición de uno de ellos que ha escapado.
El anterior objeto de búsqueda pertenecía al cristianismo y aquí pertenece al hinduismo.
No es una secuela al uso. El año con que se abre el film es 1935, un año antes a “En busca del Arca perdida”, por tanto estamos ante una precuela. Indiana jones nunca se nos muestra con gafas ni se hace alusión a sus clase de Universidad. Solo se dice que es “el famoso arqueólogo”.

La película se rodó en su mayoría en estudio, a la vieja usanza hollywoodiense, y eso se nota y es de agradecer como sincero homenaje a las viejas películas de aventuras, aunque a veces dé mucho el cante.
La Saga Galáctica vuelve a aparecer de manera indirecta gracias al nombre del club, Obi-Wan, referencia directa a uno de los personajes más celebres de la historia del cine.
Harrison Ford volvió a ponerse su atuendo, aunque esta vez acabaría con él más estropeado y sangrando. Kate Capshaw dio vida a Willie Scott, la gritona y caprichosa compañera femenina de Indy. Para Spielberg lo mejor que tuvo la película fue conocerla, pues sustituyo a Amy Irving, de la cual se estaba divorciando el director, en la vida del cineasta. Ke Huy Quan es Tapon, el compañero y admirador de Indiana. Amrish Puri es el villano mola Ram, sacerdote y guía de los Togui.

A pesar de sus errores la película volvió a ser un éxito, aunque algo inferior que su predecesora, y ganó el Oscar a Mejores Efectos Especiales, siendo además nominada para Mejor Banda Sonora.

“Vuelve el héroe”, así rezaba el cartel del film, y volvió, aunque de manera diferente. “Indiana Jones y el Templo maldito” es la rareza de la Saga, un film que contiene comedia, terror y acción mezclados de manera algo descuidada. En su aspecto formal es intachable.

Lo Mejor: La secuencia de apertura en el club Obi-Wan. La Banda Sonora.

Lo Peor: No encuentra el equilibrio entre comedia-infantilismo y oscuridad.

En Busca del Arca Perdida, de Steven Spielberg

Mayo 5, 2008

Tras el fracaso que supuso “1941” Spielberg se marcó el objetivo de realizar películas destinadas al gran público.
Según cuentan, estaban de vacaciones en la playa Steven Spielberg y George Lucas cuando el primero le mencionó al segundo su gran interés por dirigir una película de James Bond. El creador de “Star Wars” contestó a Spielberg diciéndole que él tenía algo mejor. Fue entonces cuando le contó la historia “En Busca del Arca Perdida”. Sin embargo el proyecto no se puso en funcionamiento hasta dos años después, cuando Spielberg acababa de tener su tropezón con la parodia bélica. Lucas contacto con él y le preguntó si aún seguía interesado en el proyecto, a lo que el director afirmó de manera inmediata. El planteamiento de la historia se debe a Phillip Kaufman, pero el guión definitivo es obra de Lawrence Kasdan, quien, en colaboración de Lucas, creó una historia de aventuras clásica que contenía todos los elementos del género: acción, romanticismo, misterio y comedia.
Para los nombres principales no buscaron demasiado lejos. Indiana se debe al nombre del perro de Lucas, y Spielberg fue quien lo apellidó Jones (en principio se iba a llamar Indiana Smith). Marion era el nombre de la abuela de Kasdan, y así bautizó a la heroína de la película.
Lucas, Spielberg, y Kasdan trabajaron juntos creando al protagonista del film. En un principio iba a ser Tom Selleck quien daría vida al doctor Jones, pero su contrato con la serie “Magnum” se lo impidió y tuvieron que darle el papel a un conocido de Lucas, que ya era celebre por crear un gran personaje: Han Solo. Harrison Ford entraba así en el film. Poco podían imaginarse todos ellos de que crearían un icono del cine de aventuras.

La acción se sitúa en 1936. El Doctor Jones es un prestigioso arqueólogo que imparte clases en la Universidad. A él acuden unos hombres del Servicio de Inteligencia del gobierno para que les asesore sobre un objeto que buscan los nazis. Los esbirros de Hitler han encontrado Talis, el lugar donde según cuentan está enterrada el Arca de la Alianza, en la que se encuentran los diez mandamientos que Dios otorgó a Moisés, pero necesitan un medalló que les señale el lugar exacto donde se encuentra el Arca. Indiana parte en busca del medallón iniciándose así una carrera contra reloj.

“En Busca del Arca Perdida” es una de las mejores películas de aventuras de la historia. El planteamiento y desarrollo del film son muy sencillos, atendiendo al esquema clásico. Tenemos al héroe que busca un tesoro y que se enfrenta a sus enemigos por encontrarlo. En su camino tendrá aliados y, como no podía ser de otro modo, una mujer que le acompañen.
La película mezcla de manera magistral todos los ingredientes imprescindibles del género. Emoción en sus trepidantes secuencias de acción. Romanticismo a través de sus exóticos paisajes. Intriga y misterio a través del elemento que buscan. Todo ello envuelto por cierto toque desenfadado que la asemeja a sus homenajeadas películas de los años 30 y 40.

Steven Spielberg vuelve a mostrar su sabiduría cinematográfica por medio de secuencias perfectamente planificadas y desarrolladas, que abre con un excelente prologo que sustituye el logo de Paramount por una montaña real.
Estamos en Sudamérica, con un grupo de hombres atravesando la selva. Nuestro protagonista se deshace de varios de ellos cuando llegan a su objetivo e intentan matarle y entra en una cueva donde espera encontrar el Ídolo Dorado Azteca. Su camino hasta el lugar donde se encuentra el Ídolo está lleno de trampas que debe sortear. Observemos como Spielberg va pasando de la intriga y la tensión mientras el héroe cruza las distintas trampas hasta llegar a la más pura emoción cuando coge el Ídolo y activa el mecanismo mediante el cual la cueva se vendrá abajo y él debe correr lo más rápido posible para salvar su vida. Por supuesto en dicha secuencia habrá algún que otro susto y escena de lo más desagradable, que muestra como la avaricia no es buena consejera en esto de la búsqueda de tesoros. Spielberg no está sino resumiendo en esta secuencia lo que va a ser la película entera, a la vez que crea una escena mítica dentro de la historia del cine como es la de la bola cayendo y persiguiendo a Indy.

La intriga y el misterio siguen rodeando la obra del director. El Arca de la Alianza es un instrumento que según en las manos que caiga puede hacer el bien o el mal. Casi siempre que se hace alusión a él la película adquiere un toque de terror y suspense, subrayado por la excelente partitura de John Williams, que mantienen alerta al espectador. Este aire de película de terror tendrá su apogeo en la secuencia en que el Arca es abierta, y los nazis, con Belloq y Toth en cabeza, son destruidos de manera algo gore, pues su carne será derretida apareciendo tras ella pequeños ríos de sangre que los descomponen completamente.
El final posee también una atmosfera inquietante por medio de la música de Williams cuando vemos guardar el Arca en un cementerio de cajas, para que nunca se encuentre.

Sin embargo, la película, aún poseyendo detalles escalofriantes, tiene toques de comedia muy bien introducidos en la historia que suavizan su aura inquietante. Tenemos ese gag en que el villano Toth saca una vara negra como si fuera a torturar a Marion para descubrirnos que no es sino una percha. El aprecio que tienen las alumnas de indy hacia su profesor, con ese guiño a películas de adolescentes. La victoria de Marion hacia su rival en el torneo de chupitos. La persecución por las calles de El Cairo buscando a una Marion encerrada en una cesta que grita el ya célebre “Indyyy”, hasta llegar a un mar de cestas. Pero sobre todo, tenemos ese momento en que un esbirro saca su sable y planta cara a indiana Jones, respondiéndole este con un disparo de su pistola. Dicha secuencia era más larga, pero una indisposición de Harrison Ford obligó a recortarla. Y bendita indigestión que nos ha dejado una de las mejores escenas.

La presentación y desarrollo de los protagonistas del film está muy conseguido, yendo más allá de simples estereotipos.
La protagonista femenina, Marion Ravenwood, no es la típica chica en apuros que pide auxilio todo el rato, sino que se nos presenta como una mujer dura, con aguante, tanto como para dejar tumbado a medio Tibet a base de chupitos.
Belloq se presenta como la némesis de indiana Jones. También arqueólogo, sus aspiraciones son diferentes a las del buen doctor. Mientras Indy persigue el arca para exponerla en un museo y ofrecérsela a la humanidad, Belloq ansía riquezas y poder. Espera utilizar el Arca en su beneficio, sin detenerse a pensar en el daño que supondría abrirla. Como bien le dice a Indy, “él representa su parte oscura”.
Toth es el enviado de Hitler para encontrar el Arca. Gracias a un encuentro con Indy y Marion, al temible emisario se le quedarán grabadas en la mano las letras del medallón, con las cuales los nazis tendrá más fácil el camino para encontrar el Pozo de Almas.
Sallah es un amigo de Indy en el Cairo. Trabaja para los nazis como jefe de excavación, con lo que informa a Indy de todos los avances que realizan Belloq y Toth.

Indiana Jones es uno de los personajes más celebres de de la historia. Spielebrg presenta cada aparición suya de manera magistral. En el prologo vemos al grupo de hombres caminando por la selva, pero aún no sabemos cuál de ellos es nuestro protagonista. Spielberg lo soluciona rápido. Nos lo muestra de espaldas, enmarcando su figura entre sombras. Su figura con chaqueta de cuero, sombrero y látigo con que defenderse lo definen. Su aparición entre las sombras tras usar su inseparable instrumento es inolvidable. Ha nacido cinematográficamente Indiana Jones. Será así, mediante sombras, enmarcando su figura, como Spielberg nos presente a indy en casi todo el metraje. Cuando llega al Tibet, aparece reflejado mediante su sombra tras Marion, la cual sin darse la vuelta sabe quién es su visitante. En la excavación que Indy dirige aparece dibujándose su figura en contra luz con el sol a medida que se coloca su imprescindible sombrero.
No es descabellado decir que Indiana Jones es el superhéroe de Spielberg. En contra de este arquetipo heroico que vive mil y una aventuras, tenemos un sencillo profesor con gafas que imparte clases y tiene una aburrida vida entre libros de historia. Es la identidad secreta del héroe. Como Superman, se esconde tras unas gafas en su vida diaria, pero se enfunda su uniforme a la hora de entrar en acción. Además tiene su propia criptonita, claro que no es nada sobrenatural, sino todo lo contrario. Un miedo muy humano y comprensible: las serpientes. El bueno de Indy tiene pavor a toda culebra y bicho deslizante, con el que se verá en el Pozo de Almas cara a cara, pasando uno de sus peores momentos profesionales.
Un personaje mítico, sencillamente.

Spielberg se vuelve a rodear de su equipo de colaboradores. Douglas Slocombe como director de fotografía añade exotismo a las escenas del Cairo, así como suspense en las escenas como la que tiene lugar en la cueva del Ídolo y la del final en que se abre el Arca. John Williams creó la inolvidable partitura, siendo el tema central el que definiría al personaje de Jones y el que se alzaría como uno de los más memorables dentro de la carrera del compositor. Michael Kahn montó el film dotándolo de un ritmo vibrante. La ILM de George Lucas creó los brillantes efectos especiales, iniciándose así una duradera colaboración con Spielberg.

Harrison Ford creó su papel más memorable. Nadie más que él puede ser Indy. Karen Allen como Marion está muy bien, aunque se echa en falta más feminidad por su parte, la verdad es que solo una mujer como ella podría llegar al corazón de Indy. Paul Freeman es Belloq, el competidor de Indy en la búsqueda de tesoros. John Rhys-Davis es Sallah, el aliado de indy en el Cairo. Denholm Elliot es Marcus, compañero de Indy en la Universidad, y quien le pone tras la búsqueda de reliquias. Ronald Lacey es toth, el oscuro emisario del Fuhrer. Alfred molina aparece brevemente como compañero de Jones en la búsqueda del Ídolo, pero tiene un merecido y desafortunado destino.

Obtuvo 8 nominaciones a los Oscars llevandose la mitad correspondientes a Dirección Artistica, Efectos Especiales, Montaje y Sonido, y perdiendo en las categorías de Banda Sonora, Fotografía, Dirección y Pelicula.

Emocionante, terrorífica, divertida. “En Busca del Arca Perdida” es una película perfecta dentro del género de aventuras, que rememora el buen hacer de la época dorada de Hollywood. Además, marcó el nacimiento de Indiana Jones.

Lo Mejor: Es Aventura 100%.

Lo Peor: Que le salieran (y le siguen saliendo) malas imitaciones.

Batman/Batman Returns, de Tim Burton

Febrero 12, 2008

batman_ver2.jpgBatman (1989)

Los años ochenta supusieron un cambio drástico para el personaje de Batman que vio como volvía a sus oscuros orígenes que le habían dado a conocer de la mano de Bob Kane en la revista Detective Comics y dejaba su imagen de icono pop colorista cuya máxima manifestación fue la interpretación de Adam West en la serie de televisión y film sesentero. Este cambio fue gracias a dos formas de expresión artística. En primer lugar al comic, del cual nació el personaje y que gracias a la publicación de “The Dark Knight” de Frank Miller, Batman renacía como personaje trágico y oscuro. En segundo lugar a la película realizada por Tim Burton a finales de los ochenta en que el personaje se enfundaba un traje negro, eliminando todo elemento cómico y colorista que apareciera en la celebre serie de los sesenta.
La Warner, propietaria de DC Comics, llevaba tiempo dando vueltas a la realización de una película sobre el hombre murciélago. Nombres como Joe Dante o Ivan Reitman fueron barajados para dirigirla. Sin embargo, fue el éxito de “BeetleJuice” la que puso a Burton en primera línea y como definitiva elección. El director doto a la historia de una atmósfera sombría ideal y realizó uno de los films más exitosos de cuantos se recuerdan.

La sinopsis de la película es la siguiente. En la ciudad de Gotham City el crimen está siendo cada vez más frecuente y aumentando. De entre las sombras aparece un misterioso ser murciélago que atemoriza a los delincuentes e imparte justicia. El jefe del crimen es Grisom, quien tiene a su servicio a un despiadada psicópata, Jack Napier, al que traicionara. Tras un encuentro con el murciélago, Napier caerá a un recipiente de productos tóxicos del cual renacerá bajo una nueva apariencia bufonesca con permanente sonrisa diabólica.

Así el film se convertía en una superproducción de superhéroes que enfrentaba al hombre murciélago con su villano más celebre en un ejercicio cercano al realizado años antes en “Superman”. Claro que con Burton de por medio no todo iba a ser igual. Lo que tendría que ser un simple enfrentamiento entre el bien y el mal representados por Batman y Joker le sirve a Burton para realizar un paralelismo entre ambos personajes.
Batman es un ser extraño, un siniestro personaje que combate el mal disfrazado de murciélago. Escondido bajo la capa tenemos a Bruce Wayne, un millonario reservado. El motivo por el que Wayne decide combatir el crimen es por haber asistido al asesinato de sus padres, hecho que le atormenta. Así tenemos que Batman nace de la tragedia, no de un mero capricho, es la forma que tiene Wayne de expresar su disgusto contra la sociedad del crimen. En el film el personaje nos es distante, misterioso, tal y como reclama que sea, tan solo apareciendo en momentos necesarios, sin ocupar todo el metraje, aunque planeando sobre el conjunto.
Joker por su parte ya era un criminal antes de transformarse en el bufón que es. Como Jack Napier era la mano ejecutora del criminal más importante de la ciudad, Carl Grisom. Una vez haya sobrevivido de los productos tóxicos y contemple su nuevo rostro Napier dejara de existir dando paso a un ser desquiciado y despiadado que ve en el crimen su única forma de existir. A pesar de su apariencia de payaso, Joker es un psicópata, capaz de los actos más aterradores que alguien pueda imaginar, aunque dichos actos sean realizados por el asesino como una broma pesada. Al contrario que Batman, el personaje de Joker aparece mucho más en pantalla, está mucho mejor perfilado y posee momentos mucho más brillantes. Esto no es solo a que lo interpretará Nicholson, sino a que por medio del Joker y sus actos Burton daba rienda suelta a su humor negro y otorgaba a la película una excesiva nota de color a través de los rojos y los verdes, los cuales se oponían al mundo que representa Batman, oscuro y lugubre.

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Una de las licencias que se tomó Burton, en relación con dicha dualidad, y que fue muy criticada, es que Batman fuera creado indirectamente por el Joker veinte años antes, cuando este asesinó a sus padres. A mi siempre me ha gustado dicho punto de vista (será porque no soy un purista del comic), ya que enriquece al film y relaciona a los dos personajes creando entre ellos una cadena que empieza con el nacimiento del murciélago y da paso al Joker.
La trama de amor con Vicky Bale y las historias de periodistas quedan en un segundo termino, y es que esas partes siempre me han parecido fuera de lugar consiguiendo que la trama se relentizara.

Burton realizó aquí su primera gran superproducción con éxito. Momentos brillantes como son el principio en que Batman nos es presentado cayendo tras los delincuentes, el nacimiento del Joker con esa imagen pura de cine de terror como es la mano apareciendo de entre las aguas, la visita de Wayne al lugar donde mataron a sus padres, el flashback que relata el asesinato (magistral), el contrapicado en que Batman acaba de vestirse y mira hacía arriba para salir a su último enfrentamiento contra el Joker, y el enfrentamiento final en lo alto de la catedral de Gotham dotan a la historia de una gran riqueza visual. El plano final de Batman en las alturas contemplando su señal es un cierre de oro. La presentación de Jack Napier es muy inteligente, pues lo primero que nos muestra de él es su mano sosteniendo una carta. De la misma forma que existe simbología en cada ambiente de los protagonistas. Así el despacho de Napier posee cuadros de mujeres de piel blanca y labios rojos, mientras el mundo de Wayne posee cierta arquitectura y gótico.
La dirección artística es de lo mejor, pues consigue crear de Gotham una ciudad imposible de localizar en el tiempo, en que los hombres de negocios y los criminales visten, en homenaje a las viejas películas de gangsters de los años 30, elegantes trajes ataviados con sombreros mientras se ven rodeados de una arquitectura industrial gótica.
Como mención especial cabe citar los magistrales títulos de presentación que comenzaban ensombreciendo el logotipo de Warner Bros, nos introducían en lo que parecía un laberinto a medida que nos eran presentados los créditos de apertura, y terminaba siendo el logotipo del murciélago.

Desgraciadamente no todo es bueno, en parte debido al paso de los años que han hecho mucho daño a la película. Las secuencias de acción resultan torpes y bruscas, existe cierto desnivel en cuanto a las tramas quedando como principal la del Joker, planos que visualmente están muy conseguidos como son el del batplane deteniéndose en la luna no aportan nada a la trama.
De esta forma hoy debemos ver el Batman de Burton poniéndonos en situación, dirigiendo la mirada a el año 89, en que Prince batía records de ventas y vivía del éxito de “Purple Rain”, el cual le abrió las puertas para componer las canciones del film, que fueron más propagadas e hicieron sombra a la magnifica partitura de Elfman.

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El reparto está formado por Pat Hingle como comisario Gordon, Michael Gough como el mayordomo Alfred, en la mejor interpretación que se ha realizado del personaje, Billy Dee Williams como Harvey Dent, tomándose otra libertad creativa. Jack Palance daba vida a Grisom de manera breve. En un principio debía ser Sean Young quien diera vida a Vicky Bale, pero afortunadamente fue sustituida por Kim Basinger como dama de la función. Los personajes fuertes están interpretados por Jack Nicholson y Michael Keaton. Bob Kane declaró que Nicholson había nacido para ser el Joker y su interpretación lo confirmó. Hoy día parece ser que es fácil discutir su interpretación pero es fidedigna a los comics en que el villano daba muestras de su locura a la vez que hacia el mal. Una vez entro en el proyecto Nicholson, la gente se tomo más en serio el film y rescribieron el guión para que tuviera más protagonismo, rematado con poner su nombre el primero en el cartel y en los creditos de apertura. Michael Keaton fue la nota discordante. Nadie lo veía como Batman ni como Bruce Wayne, y sin embargo para mi siempre ha sido la representación perfecta del personaje, sobre todo del enmascarado. Su rostro inmutable, lejos de las muecas que lo caracterizaban, es un acierto para dar vida a Batman. Mientras tanto su Bruce Wayne es una persona algo tímida que no le da importancia al dinero, el cual por otro lado le sobra.

Recuerdo el día que la vi en cine. Era un día frío el de su estreno y mis padres me llevaron de sorpresa. La sala estaba a reventar. Se apagaron las luces y la oscuridad nos envolvió. Puede que el paso de los años no se haya portado bien con ella pero en su momento fue un hito que vendió camisetas, gorras, pins, todo tipo de merchandising. Era una película de superhéroes diferente, lejana del tono alegre y vivo de “Superman”, oscura. Una de las primeras, y mejores, películas que contemplaron mis ojos en pantalla grande.
Hoy día esta de actualidad este film concretamente, ya que en su día fue el más taquillero del año por delante de “Indiana Jones y la Última Cruzada”. Pues bien, este año vuelve el personaje enfrentándose de nuevo al Joker en “The Dark Knight”, y a Indiana Jones en las taquillas.

Lo Mejor: Su ambientación. Posee escenas visuales impecables.

Lo Peor: Las canciones de Prince. Ha envejecido mal.

batman_returns_ver2.jpgBatman Returns (1992)

Visto el éxito de la primera película La Warner reclamaba una secuela. En lugar ponerse de inmediato con ella, Tim Burton se puso a realizar un film más pequeño que acabaría convirtiéndose en una de sus mejores películas, “Eduardo Manostijeras”. Una vez finalizada y estrenada la cinta del hombre con tijeras en las manos se puso a trabajar en un secuela que no le apetecía. Para convencerlo de que la dirigiera le dijeron que en lugar tomársela como una secuela al uso de Batman, hiciera una película de Tim Burton, lo cual se tomó al pie de la letra.

La ciudad de Gotham se ve conmocionada ante la aparición de un hombre pingüino que busca a sus padres. Aclamado como un hombre de buen corazón, el ser sé presentará como alcalde apoyado por uno de los hombres mas influyentes de la ciudad, Max Shreck. A su vez una misteriosa mujer gato ronda por los callejones. A ellos tendrá que hacerles frente el hombre murciélago.

Para la segunda aventura del murciélago decidieron contar con dos villanos celebres del heroe. La publicidad de la película rezaba “The Bat, The Cat and The Penguin”, por lo que Burton había decidido contar con los tres personajes con característica animal de los comics para narrar la historia, la cual se centraría en cada uno de ellos, en especial en los dos nuevos.
Batman volvía a ocupar pocos minutos en comparación con sus enemigos a pesar de tener más tiempo en pantalla en comparación con la película previa. En esta ocasión el justiciero enmascarado sentirá cierta atracción fatal por la felina enfundada en cuero a quien persigue y encontrará sentimientos contradictorios a la hora de llevar a cabo su deber. Por si esto fuera poco el murciélago será convertido en enemigo del pueblo por parte de los dos nuevos miembros de la fauna de Gotham.
Catwoman es una femina que lucha por tener su sitio en un mundo dominado por los hombres. Desea imponer su ley a base de zarpazos y sensualidad. Tras su máscara se esconde una mujer que ha tenido poca suerte en la vida, en especial con los hombres, y a la que un fortuito accidente la convierte en atrayente felina.
El Pingüino es el mejor personaje y el que mejor representa el universo Burton. En los comics el personaje no era más que un tipo gordo que vestía traje de pingüino y poseía una larga nariz, además de portar paraguas y sombrero de copa. Burton decidió dotarlo de un aire de melancolía y tristeza, llevando al personaje a poseer una historia trágica que nos hace sentir compasión hacia él. Abandonado por sus padres es criado por pingüinos en las alcantarillas, con el paso de los años decide darse a conocer para descubrir su procedencia y perdonar a sus padres. Sin embargo su vida delictiva con sus compañeros del circo del triangulo rojo le marcan y es rechazado por la ciudad. Hay dos referencias literarias en la historia del pingüino. La primera la de Moisés, pues como él, el personaje es arrojado a un río en un cesto por sus padres. La segunda a “El flautista de Hamelin” al vengarse de todos los que le han rechazado y dado la espalda robándoles a sus hijos. Además de esto, se nota que Burton le tiene especial simpatía por el aspecto que tiene. Sus ojos ensombrecidos, su paraguas con espirales blancas y negras, rematado con el prototipo de persona inadaptada entran dentro del mundo del director.

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Ya no solo Batman posee un elemento trágico sino también sus enemigos. Hay que citar a un personaje más, el villano por excelencia de la película. Max Schreck. El prohombre que ansía abrir una planta que proporcione energía a la ciudad, aunque sea escondiendo trapos sucios. Él convierte a su ayudante, Selina Kyle, en Catwoman al lanzarla desde lo alto de su edificio, y convence al Pingüino para que se presente a las elecciones de alcalde, por lo que ambos no es que sean malos por naturaleza sino porque la sociedad les ha maltratado y se sienten en contra de ella. De nuevo vemos en el personaje referencias burtonianas en los pelos y en las vestimentas, en especial en un traje de rayas similar al de Bitelchús.

Como vemos, solo por ciertos detalles que he comentado en las vestimentas, está película posee el estilo característico de Tim Burton. Apenas existe el color como en la previa, aquí predominan los colores oscuros con cierto toque blanco debido a la época del año en que está situada ,la Navidad. Esa época del año parece que le sienta bien al director para narrar historias oscuras, pues el ambiente navideño ayuda a que la trama posea más dramatismo. Para no repetir situaciones ni lugares conocidos se cambió completamente de decorados convirtiendo Gotham en esta ocasión en una ciudad moderna adornada con grandes estatuas. De nuevo cada ambiente es acorde al personaje que pertenece, así, por ejemplo, Selina Kyle pinta su rosado apartamento de negro cuando se transforma en Catwoman, o el edificio de Schreck posee como emblema un gato, imagen acorde con el personaje que nacerá de su interior.
La dirección es superior que en la primera. Ya de entrada Burton nos regala un prologo mudo magistral que nos relata el nacimiento del Pingüino y su posterior abandono, narrado a ritmo de la brillante partitura de Elfman, que esta vez no vio ensombrecido su magnifico trabajo por ningún cantante de fama. La forma en que aparece por primera vez Bruce Wayne, levantándose de su sillón y apareciendo sobre él el emblema del murciélago. El nacimiento de Catwoman es antológico, vemos como se van acercando los gatos, van lamiendo el cuerpo de Selina y la hacen volver a la vida. Una de las escenas más impactantes por su dramatismo es el funeral del Pingüino por parte de sus familiares, que lo conducen al agua a descansar en paz. Las secuencias de acción funcionan mejor que en la anterior, a pesar de seguir teniendo detalles bruscos.
La película posee además algo de lo que carecía la anterior, erotismo y detalles grotescos. Lo primero está personificado en la figura de Catwoman, vestida cual sadomaso protagoniza secuencias de lo más subidas de tono sin quitarse una prenda como son el “besito” bajo el muerdago que le da a Batman y su particular baño delante de el Pingüino. Los detalles grotescos se ven más personificados en el Pingüino con momentos como su apetito hacia el pescado y narices ajenas, o su fatídica muerte, en que su rostro emana sangre oscura.

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Michael Keaton volvió a encarnar al héroe enmascarado de manera convincente. Christopher Walken dio vida a Max Schreck, el verdadero villano de pelo canoso que no duda en arriesgarlo todo por salvar su vida, incluso a su hijo. De nuevo Sean Young apareció en la lista de candidatas para Catwoman y la actriz, ansiosa por el papel, se presentó en la oficina del productor vestida del personaje y realizando una peculiar interpretación. En principio estaba concertada Anette Benning para realizar el papel, pero su embarazo se lo impidió, poniendo al equipo en busca de una sustituta urgente. Por suerte apareció Michelle Pfeiffer, que realizo la personificación viva del personaje. Nadie podrá hacer otra Catwoman mejor. Lo mismo que no existirá un Pingüino tan memorable como el que dio vida Danny DeVito, que se metió en la piel del personaje a conciencia. De nuevo Michael Gough volvió a encarnar a Alfred y Pat Hingle al comisario Gordon, aunque de forma anecdótica este último.

La película fue otro éxito de taquilla que sin embargo obtuvo mala acogida entre la critica y entre el público que esperaba ver otra igual que la anterior y se encontraron con una película no apta para niños. Dicha respuesta hizo que Burton fuera apartado de la saga, la cual seguiría por unos derroteros bastante olvidables en manos de Joel Schumacher.
Burton implanto su estilo en cada secuencia consiguiendo una película superior a la original.

Lo Mejor: El estilo Tim Burton se palpa mucho más y funciona muy bien dentro de la historia. DeVito y Pfeiffer. La música.

Lo Peor: Siguen fallando algunas secuencias de acción y ciertos detalles de guión.

El Planeta de los Simios, de Tim Burton

Febrero 6, 2008

apes2.jpgMucho se hablaba sobre un posible remake de la magnifica película de ciencia-ficción de 1968 que dirigiera Franklin J. Shaffner y protagonizara Charlton Heston. Nombres como Michael Bay o Ridley Scott se barajaron para el proyecto, así como también los de Arnold Schwarzenegger y James Cameron. Fue para todos una sorpresa que anunciaran a Tim Burton como director de la nueva versión, lo cual daba cierto voto de confianza al proyecto, que en manos del director prometía ser diferente. Y lo fue. Ya que fue diferente a todas las películas que abarcan su filmografía, realizando con esto el mayor ejercicio de blockbuster veraniego convencional que existe en su carrera.

Voy a decir que su versión de “El Planeta de los Simios” no me parece la aberración de la que la tachan, pero sí un film en que se nota más el poder de un gran estudio (Fox) sobre el trabajo del director.
La película difiere de su original fílmico sesentero contándonos la historia del capitán Leo Davidson, piloto espacial que se adentra en una tormenta cósmica que parece ser un túnel del tiempo y lo traslada a un planeta en que el orden natural está alterado, y en que los simios gobiernan a los humanos, tratándolos como animales y esclavos. El capitán de las fuerzas aéreas se sublevará contra el orden establecido y encabezará una marcha en busca de sus compañeros de vuelo llevando como acompañantes a la simia Ari, defensora de los derechos humanos, y a su guardaespaldas, el guerrero simio Krull. Tras ellos irá el temido general Thade, quien quiere erradicar toda existencia humana de su mundo.
Como principal diferencia vemos que lo que fue un excelente film de ciencia ficción que poseía un estudio psicológico sobre la naturaleza humana y sobre las consecuencias de utilizar medios científicos con simios, los cuales con los años se convertirían en dueños y señores del mundo invirtiendo el orden natural, se convertía en su nueva versión en una película de aventuras con narraba la típica cruzada de un hombre contra el sistema establecido. Pero no solo se queda ahí el cambio. Mientras en la de Shaffner a los humanos le era anulada la capacidad de hablar y sufrían operaciones quirúrgicas con las que no podrían siquiera pensar, en esta los humanos son mero ganado, pero tienen capacidad para hablar y revelarse contra sus superiores simios. Otro punto importante es el planeta en que ocurren las cosas, pues el del 1968 es uno muy conocido por nosotros, mientras el de Burton transcurre en un planeta remoto que posee más de un satélite.
Con todo esto podemos decir que, efectivamente, Burton realizo un remake muy diferente al original y que podría haber sido del todo valido, pero no tenemos que olvidar la presión del estudio y su influencia en la película, obligando a introducir otro final sorpresa como el del 68. Y es que “El Planeta de los Simios” versión 2001 posee un final incomprensible que exigía una secuela que jamás se realizó y que nos dejaría con un sabor de boca bastante agridulce, aunque también se puede entender como un final que se esconde solo en la mente de Davidson, el cual tras haber surcado los espacios y haber sufrido continuos cambios de orbita llega a su origen con la cabeza desamueblada completamente y viendo simios por todos lados. Claro que sería darle muchas vueltas a un blockbuster veraniego destinado a consumo rápido.

Se dice que esta película es la menos Burton de todas las que ha realizado el director, y estoy de acuerdo, pero también creo que contiene detalles y elementos característicos del director que enriquecen el visionado, sobre todo en su primera mitad, en que Burton demuestra lo que de verdad le interesa en la historia, los simios. Porque, de acuerdo, Davidson es el que llega y el protagonista de la cinta, pero una vez vemos a los simios parlantes nos olvidamos completamente de él. Y es que son los simios el elemento diferente en el film, diferentes para el protagonista como para nosotros, pues difieren mucho de los del 68. Estos simios viven en una sociedad cercana a la feudal en que se comercia con esclavos (los humanos) a la vez que el regimen está dirigido por viejos soldados y generales que han aprendido el poder de la politica. La sociedad simia es visualmente de los mejor del film. Viven como seres humanos pero comportándose como su naturaleza les exige, así pues acuden a cenas en donde guardan los modales, se aparean entre ellos sin olvidar el arte de la seducción, veneran a su Dios como si este fuera Buda. De entre todos ellos destacan Ari, hija de un importante jefe de la ciudad, que defiende los derechos de los humanos aludiendo que son tan inteligente y poseen talentos tan buenos como los simios. Al otro extremo está el general Thade, racista con respecto a los humanos cuyo dicho es “el mejor humano es aquel que está muerto”, y que ve en la llegada del astronauta una amenaza, así como una oportunidad, en su mandato.

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Frente a todo ese cariño cinematográfico hacia los simios tenemos la poca importancia que se le da a los humanos, rasgo que se nota sobre todo en la poca profundidad psicológica de cada uno de ellos. El único que se medio salva de la quema es Davidson, y porque es el protagonista, pero de verdad ¿hacía falta introducir una chica guapa que no aporte nada más que repulsión? Porque es que nadie se cree la relación entre el astronauta y Daena por mucha historia de amor que quisieran vendernos. Tampoco ayuda nada el introducir la típica revolución humana tantas veces vista, solo que aquí es contra gorilas salvajes, que la acercaban irremediablemente a una de cientos películas veraniegas.
Como no podía ser de otra forma se rinde un homenaje al film original de 1968. La primera referencia es el descubrimiento de Davidson de que los gorilas hablan al mirar a Attar y este decirle “quita tus manos de encima, humano asqueroso”, cambiando el “simio” que decía Heston como primera frase frente a los simios, por “humano”. Charlton Heston tuvo una presencia especial en el film como padre de Thade, aunque era difícil reconocerle tras el excelente maquillaje de Rick Baker. El homenaje mejor utilizado es el de la historia de amor entre el capitán espacial y la simia defensora de los derechos humanos, llegando a tocar algo como la zoofilia con esas miradas tan insinuantes que le lanza Ari a Davidson, dándonos a entender que lo que en principio es curiosidad llega a convertirse en deseo animal. La única muestra de esto es la misma que ya existía en el original representada en forma de beso casto.

Burton se rodea de un excelente diseño de producción que presagiaba cosas muy buenas en el teaser trailer, como son las figuras que señalan la frontera o la ciudad simia. El excelente maquillaje de Rick Baker hizo maravillas haciéndonos creer que no había humano tras él. Danny Elfman cumplió componiendo una banda sonora con ritmos prehistóricos y tribales. El trabajo de Burton no se puede tachar de malo en lo que a dirección de simios se refiere, pues hizo mucho hincapié en que todos los actores-simios aprendieran a moverse como tales. El director narra de forma más que solvente la historia con ritmo ágil, pero sin llegar a cuajar del todo en las grandes secuencias de acción como son el cruce del río y la batalla final, y las cuales son primordiales en una película de este calibre.
El reparto simio, que es lo mejor del film pues todos ellos hacen un trabajo magnifico tanto físicamente como a través de sus ojos expresándonos sus sentimientos, está formado por Tim Roth como el malvado general Thade, Helena Bonhma-Carter, en la que sería su primera colaboración y comenzaría su noviazgo con Burton, como la simia Ari, Michael Clarke Duncan es Attar, el simio más grande de todos. Paul Giamatti es Limbo, el traficante de esclavos con el sentido del humor que caracterizaba al actor pre-Sideways. Lisa Marie colaboró por última vez con Burton dando vida a una fogosa simia. Los humanos por su parte solo están. Mark Wahlberg luce palmito como Davidson sin llegar a la suela de la interpretación de Heston como astronauta que se siente rodeado de un medio hostil donde el hombre es esclavo. Estella Warren pone morritos y carita de pena al ver a su astronauta, pero bien habrían hecho ahorrándosela. Kris Kristofferson hace una pequeña colaboración sin gran relevancia. Con esto ya podemos hacernos una idea de por quien siente Burton más predilección.

Podemos decir que es la película menos autoral de su director, quien decidió no volverse a poner al servicio de un gran estudio para dirigir una superproducción, y eso que le fue bien con “Batman”. Eso sí, la Fox se encargó de que la película fuera un éxito de taquilla con una salvaje campaña de publicidad.

Lo Mejor: El mundo simio. El maquillaje.

Lo Peor: Estella Warren. Se nota que Burton no disfruta del todo con el encargo.

Las Aventuras del Barón Munchausen, de Terry Gilliam

Enero 26, 2008

baronmunchausen.jpgEl personaje del Baron Munchausen bien podría encabezar la lista de personajes puramente Gilliam. Es la personificación de la fantasía frente a una realidad cruel dominada por la guerra. Un soldado capaz de enfrentarse al mismísimo sultán de Constantinopla como de viajar a la Luna. Un personaje con el cual todo es posible.
Dicen que a Terry Gilliam le regalaron un libro titulado “Baron Munchausen´s Narrative of his Marvelous Travels and Campaigns in Rusia” escrito en 1785 por Rudolf Erich Raspe que narraba diversas aventuras protagonizadas por el pintoresco Baron. Gilliam, enamorado de dichos relatos, se puso manos a la obra junto al guionista Charles McKeown y comenzó el que sería su gran proyecto sobre el personaje que poco tendría en común con la película realizada en 1943, a pesar de recibir una demanda de plagio. Sin embargo no fue la demanda el mayor problema sino cambios de financieras y presupuestos ajustados que impidieron al director realizar su visión completamente a su agrado y con una agenda muy apretada.
En 1989 llegó a las pantallas “Las Aventuras del Barón Munchausen” una película de fantasía hecha con el corazón de Gilliam que acabo convirtiéndose en uno de sus mayores fracasos y de la que renegaría largo tiempo.

La película comienza con la guerra entre oriente y occidente en una pequeña ciudad sitiada por los cañones de los turcos. Los ciudadanos se congregan en el teatro para evadirse de la cruel realidad y se prestan a presenciar la obra teatral de “Las aventuras del Barón de Munchausen” representada por un grupo de cómicos encabezados por Henry Salt, cuta hija reclama su lugar en la compañía. Durante la representación aparecerá un viejo decrepito alegando ser el Barón de Munchausen y reclamando más veracidad en los hechos que se narran. El anciano dará paso a narrar su historia con el sultán y a desvelar que por culpa de una apuesta que le ganó al turco este decidió comenzar la guerra. Su intervención se verá interrumpida por un bombardeo al teatro, tras lo cual decide ir en busca de sus intrépidos compañeros para acabar de una vez con la guerra.

Como he citado, Munchausen es sinónimo de fantasía, capaz de hacer cualquier cosa por inimaginable que resulte. Así pues en el asedio será capaz de subirse a una bola de cañón y de crear con enaguas de mujeres un globo que lo conduzca a la Luna. Pero no todo acaba ahí, sino que rejuvenecerá gracias a volver a vivir aventuras y junto con él visitaremos el reino de Vulcano y conoceremos a Venus, la mujer más bella del mundo, a la par que quedaremos presos en el vientre de una ballena. Los compañeros del Barón son también personajes fantásticos con dotes extraordinarias: Adolfus tiene una vista que alcanza a miles de kilómetros; Bertol corre a gran velocidad; Gustavus posee un oido superdotado y Albert es el hombre más fuerte del mundo.
Dichos acontecimientos extraordinarios solo los presenciara una persona del mundo real, la pequeña Sally, hija del director de la compañía de cómicos. Con lo cual vemos que tan solo los niños son capaces de creer cosas que los adultos se niegan a ver por la sencilla razón de que viven en un mundo demasiado racional donde no hay lugar para la fantasía.
Munchausen es el fin del mundo de los sueños. Durante toda su aventura será amenazado por un fantasma esquelético espectral vestido con una capa negra, la muerte. Esa muerte que pondrá punto y final a toda capacidad de soñar que tiene el hombre y que es la esencia del Barón es la verdadera enemiga del protagonista, la cual le recuerda el poco tiempo que le queda.

Gilliam cuida detalladamente la puesta en escena y la dirección artística de la película concediéndole un aire teatral a lo largo de todo el metraje. Con lo cual consigue que esas aventuras fantásticas no sean sino una representación de la mente del protagonista acompañado por Sally. Entre los momentos más álgidos del film tenemos la visita a la Luna, en donde comienza a sumergir una ciudad llena de relojes de la arena lunar, o el mundo de Vulcano, fiel representación de una infernal mina contrastando con el hermoso recinto de Venus, un lugar armonioso y clásico en donde la Reina se presentara cual cuadro de Botticelli.
La dirección de Gilliam es afín a su estilo, solo que más controlada y sin tantos planos aberrantes pero llena de momentos altamente increíbles y bien llevados a cabo como es el momento ñeque un actor vestido de sultán pasea por el escenario y llega frente a una fila de columnas que al cruzarlas se convierten en cientos y dan paso al relato que abre las aventuras.
El problema de la película es que es demasiado irregular, posee ciertas secuencias de gran envergadura visual mezcladas con otras algo aburridas que relentizan el ritmo. Esto puede que sea debido a los problemas que tuvieron con el presupuesto.
Aún así yo reconozco que es una película que cada vez que la veo me sorprende, una aventura fantástica que nos invita a creer en el poder de la imaginación y en no perder nunca la esperanza. El director fue ayudado por el maravilloso diseño de producción de Dante Ferretti y la sensacional composición musical del desaparecido Michael Kamen.

El reparto lo forman John Neville realizando una excepcional interpretación como el Barón. La joven Sarah Polley como Sally. Habituales de Gilliam como son Eric Idle como Berthold o Jonathan Pryce como Jackson. Oliver Reed da vida al celoso y poderoso Vulcano. Uma Thurman es Venus. El guionista Charles McKeown da vida a Adolfus. Jack Purvis como Gustavus. Winston Dennis como Albert. En principio Sean Connery debía aparecer como Rey de la luna pero en su lugar, y por motivos no muy claros, fue sustituido por Robin Williams, el cual pidió no aparecer acreditado.

Un película a la cual tengo mucho cariño y cuya frase de cabecera es de lo más acertada: “Es hora de imaginar lo Imposible”.

Lo Mejor: El fantástico diseño de producción y las aventuras episódicas.

Lo Peor: Tiene muchos altibajos de ritmo.

Troya: Director´s Cut, de Wolfgang Petersen

Enero 17, 2008

pack_sml.jpgEl otro día adquirí la versión extendida del film realizado por Wolfgang Petersen sobre el poema épico de Homero. Reconozco que el día que la vi en cine salí satisfecho a pesar de sus garrafales errores históricos y sus licencias con respecto al magistral literario. También salí con la sensación de que habían metido tijera en varios tramos, un punto en que aún ahora, vista la presente edición, sigo estando decepcionado.
Como es sabido “Troya” narra la guerra entra troyanos y griegos debido al secuestro por parte del príncipe Paris de Helena, esposa de Menéalo, quien pide ayuda a su hermano Agamenón para recuperarla, sirviendo esto como excusa para dar paso a un conflicto que le hará gobernar el Egeo. El héroe glorificado de la contienda es Aquiles, quien se dirige a la guerra para alcanzar la gloria eterna como héroe victorioso.

Entre las muchas libertades creativas que se toma el film tenemos el convertir a Patroclo como primo de Aquiles, evitándose así el tema homosexual que sin embargo parece existir en uno de los hombres al servicio del guerrero, Eudoro, que siente un gran amor hacía su líder. Por otro lado, la cruel guerra que duró 10 años parece durar días en la trama, o a lo sumo semanas. El personaje de Ulises queda en un segundo termino y su idea del caballo de madera se resuelve en dos frases y 2 minutos de metraje. Como Aquiles es el protagonista del film no pueden eliminarlo como históricamente ocurrió tras la muerte de Hector, sino después de la invasión a la ciudad, para así reforzar la trama amorosa del guerrero con Gryseida, mientras se cargan a otros personajes que sí sobrevivieron como Agamenón.
Así pues, “Troya” es imposible verla como fiel retrato histórico de lo que aconteció, peri si se puede contemplar como un espectáculo épico en donde los héroes no son indestructibles y tienen fisuras. Aquiles es egocéntrico y se cree el centro del mundo, vistiendo siempre en batalla su armadura dorada para resaltar por encima del resto, mientras Hector es el noble príncipe de Troya que no aprueba la acción de su hermano ni está de acuerdo con las decisiones de su padre, preocupándose más por el bienestar y la supervivencia de su ciudad.
Petersen es como Ridley Scott, aunque yo sigo quedándome con el inglés. Uno se pone a ver “El Submarino” y después se pone “Poseidón” o “Air Force One” y no da crédito, cuesta imaginar que este hombre hiciera una película tan buena de submarinos para luego realizar semejantes despropósitos. Sin embargo “Troya” no llega a ser un despropósito del todo. Posee ciertos momentos bien ejecutados y trazados, aunque no consigue rodar todas secuencias de batalla bien, consiguiendo en algunas un caos total. Lo que más me molesta aparte de las excesivas batallas es la monótona puesta en escena de los diálogos. La mejor secuencia del film para mi es aquella en que Aquiles y Héctor van a enfrentarse, desde el amanecer en que se nos muestran a los dos guerreros preparándose, hasta el desenlace en que el Rey Príamo, excelente Peter O´Tolle en dicha secuencia, pide el cuerpo de su hijo en la tienda de Aquiles. Una tramo que llega a durar 15 minutos y que conforma lo mejor del film.

Respecto a la edición extendida, que en el fondo es la razón del post, diré que poco varia con respecto a la cinematográfica, incluso posee cambios que la perjudican considerablemente.
El principio es mejor, han eliminado los coros de la música para dar paso a una música más suave y presentar la batalla a través del olfateo de un perro y su rastreo de cadáveres. La presentación de Ulises ha variado, teniendo este una conversación con los emisarios de Agamenón y siendo llamado para la guerra.
Las batalla son mas feroces y sangrientas a la par que largas.
Hay conversaciones extendidas que no aportan demasiado a lo ya visto.
Por fin hay desnudos femeninos, cosa que es muy de agradecer con tanta carne musculosa. Cuando se presenta a Aquiles durmiendo vemos como una de sus amantes está completamente desnuda a su lado . Diane Kruger nos deleita con su bonitos pechos en su primera secuencia con Bloom.
El cambio más sonrojante de todos tiene lugar en mi momento favorito, que es la batalla Héctor-Aquiles. De acuerdo que la Banda Sonora compuesta por Horner era flojísima (el hombre tuvo apenas un mes), pero precisamente uno de los momentos en que menos molestaba era el duelo entre ambos héroes. Bien, parece que a Petersen le gustó mucho “El Planeta de los Simos” de Burton, ya que elimina la composición de Horner en ese tramo para introducir el Main Title de Elfman para “Planet of the Apes”, consiguiendo dicha escena tenga un aire absurdo con tanto sintetizador de fondo. Gran error.

El reparto esta lleno de rostros conocidos, algunos de ellos ya vistos en Sagas Épicas y películas del mismo genero. Brad Pitt dio vida a Aquiles, Eric Bana a Hector, Orlando Bloom a Paris, Sean Bean a Ulises, Brian Cox a Agamenón, Brendan Gleeson a Menéalo y Peter O´Toole a Priamo. De entre ellos destacan sobre todo Bana y Sean Bean, que es perjudicado por la poca importancia que se le da a su personaje, el mítico Ulises. Pitt cumple como forzudo rubio platino y Bloom hace lo que en todas sus pelis épicas, solo que más soso aún. Es de suponer que al director de fotografía la mandarían verse todos los capítulos posibles de “Los Vigilantes de la Playa” para conseguir que todos ellos salieran con los bíceps bien marcados y conseguir buena cantidad de publico femenino para una película primordialmente masculina, porque si no, no me explico la iluminación imposible que hace remarcar tanto músculo inexistente, bueno el Pitt se curró sus abdominales en el gym, que para algo es productor y tenía que dar ejemplo.
Entre las féminas tenemos a Diane Kruger en su primer papel antes de involucrarse en Búsquedas con Nicolas Cage, dando vida a Helena, causante de la guerra y amor de Paris. Saffron Burrows es la esposa de Héctor consiguiendo la mejor interpretación femenina del film, cosa no muy difícil por otra parte. Rose Byrne es Gryseida, esclava de Aquiles, que siente una fuerte atracción por ella. Julie Christie hace el breve papel de madre de Aquiles, quien le anuncia su profecía.

Reconozco que vista en cine me gustó bastante esta película épica-espectáculo realizada de forma clásica aunque con muchas libertades arguméntales. El guión corrió a cargo de David Benioff, autor de “La Última Noche”, quien escribió buenos dialogos que hablan sobre los perdedore (los soldados) y los vencedores (los reyes) en las guerras con dialogos entre Pitt y Cox.  La edición extendida no mejora ni empeora la ya existente pero si es recomendable para quien no la tenga, más que nada porque viene con una excelente presentación en caja de metal y trae un libro sobre el arte conceptual, una carta de Petersen y otra de Pitt, ambas firmadas.

Lo Mejor: La batalla Héctor-Aquiles.

Lo Peor: Sus libertades arguméntales. El montaje musical es vergonzoso.