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La Guerra de los Mundos, de Steven Spielberg

Mayo 20, 2008

Tras varios años acariciando la posibilidad de realizar una nueva adaptación de “La guerra de los Mundos” de H.G. Wells, a finales de 2004, y cuando su apretada agenda había quedado libre (el proyecto de “Memorias de una Geisha” fue traspasado a Rob Marshall), Spielberg se puso manos a la obra para llevar a cabo su visión sobre la célebre novela de ciencia-ficción que relataba una invasión extraterrestre.

Ray es un padre divorciado irresponsable. En el fin de semana que le toca quedarse con us hijos el mundo se verá envuelto en algo inesperado y terrorífico: una invasión extraterrestre. Ray deberá huir con sus hijos lo más lejos posible de los violentos visitantes.

Hay muchas coincidencias entre esta película y la realizada tres años antes por Spielberg, “Minority Report”. Está protagonizada por Tom Cruise. Tuvo un marketing destinado a amasar fortunas en época veraniega después de que su último film, “La Terminal”, no cuajara del todo entre la crítica y el público y es una película de ciencia-ficción que, esta vez, escondía bajo su fachada un retrato sobre el miedo.
Esta pelicula bien podria cerra la trilogia sobre extraterrestres de Spielberg, sobre los que siempre había hablado como seres pacíficos. En esta ocasión el director cambia totalmente de registro para narrarnos la mayor invasión cinematográfica de la historia a través de sus protagonistas humanos.
Olvidemos esa patraña de Emmerich que arrasó en el 96, aquí no abundan las naves extraterrestres ni las destrucciones exageradas en que el fuego y las explosiones sean protagonistas. Lo que Spielberg nos narra son las consecuencias de ese miedo real frente a un ataque alienígena masivo. No hay más que ver como huyen la primera vez los habitantes del barrio donde vive Ray cuando ven al enorme artilugio salir del suelo y atacarlos. La inseguridad, el desconcierto, el pánico se palpa en esa secuencia que da comienzo a la invasión. No saben muy bien que les ataca, el síndrome post 11S sigue vigente, y eso les hace huir a toda prisa a ponerse a salvo. Esta sensación de miedo e inseguridad se incrementa a medida va avanzando la invasión y van quedando más supervivientes, que en lugar de ayudarse se enfrentan entre ellos (la secuencia e que Ray da el coche para salvar a su hija y el vehículo sirve como elemento de disputa hasta el punto de llegar al asesinato).

Sin embargo, a través de esta invasión, se nos quiere narrar otra historia muy spielberiana como es la da le familia rota. Nuestro protagonista es un padre irresponsable que no le presta la más mínima atención a sus hijos. Con su hijo apenas tiene buena relación, mientras su hija pequeña trata más a su padrastro como padre que a él mismo. Tampoco es que Ray se esfuerce mucho por ganarse el aprecio de sus hijos,pues no tiene comida en casa, y el orden no es que sea una de las palabras que abunden en su vocabulario. Cuando su hija le pida algo de comer él le responderá que pida lo que quiera por teléfono mientras él se va a dormir para volver a trabajar. El ataque extraterrestre servirá para unirle a sus hijos, especialmente a su hija Rachel, a la cual está perdiendo cada día que pasa.
Así pues “La Guerra de los Mundos” se puede comparar con “E.T.”, pues si en la película del 82 una visita extraterrestre servía para contar la historia de un niño a quien acaba de abandonar su padre, aquí tenemos la historia de un padre que recupera a sus hijos.

Spielberg no realiza una película sobre una invasión extraterrestre al uso, sino que vuelve a sorprender realizando un film inquietante, terrorífico, en la línea de “Tiburon” o las mejores partes de “Jurassic Park”. Esto lo consigue sin apenas mostrar los ataques sino las terribles consecuencias que tienen estos sobre el mundo. Así tenemos esa secuencia en que Rachel queda asustada ante los restos que el río lleva, o la magistral escena en que Ray amanece y descubre, mediante un soberbio travelling, que la casa de su exmujer ha sido destruida y sustituida por un avión de pasajeros derribado.
Hay momentos para las secuencias espectaculares en que las naves extraterrestres atacan a la población, solo que en esta ocasión seremos participes de dichos ataques, pues Spielberg nos convertirá en Ray. En el primer ataque alienígena estaremos tan impresionados y asustados como él y le seguiremos en todo momento escapando de los rayos y atravesando las fatídicas consecuencias de estos (terrorífico cuando atraviesa un cuerpo descomponiéndose) en una secuencia magistralmente filmada, donde Spileberg vuelve a conseguir introducir al espectador en la acción que sucede en la pantalla tal y como ocurriera en “Salvar al soldado Ryan”, llegando a alcanzar esa hiperrealidad tangible.
Después de este ataque el director se marca un travelling de 360º (que posteriormente sería copiado-homenajeado por Cuaron para “Hijos de los hombres”) en que sigue a Ray y su familia en coche huyendo de los extraterrestres y mostrándonos mediante su conversación el desconcierto que tiene cada uno de ellos respecto a la situación.

La secuencia que posee la mayor carga de suspense de todas y que para un servidor es la mejor de todo el film es aquella que sucede en el refugio de un superviviente.
De entrada el personaje que ayuda a Ray y Rachel nos es presentado como alguien inquietante, sus ojos algo desorbitados y sus ideas sobre el exterminio son del todo desalentadoras, convirtiendolo en un ser trastornado. Personifica esas personas invadidas por el miedo cuya forma de enfrentarse a él es la violencia. En cierta manera me recuerda mucho al personaje de Norman Bates, una persona en apariencia amable que acoge a otras pero que en el fondo es un peligro. Es encomiable como el director filma al personaje, dotándolo siempre de amenaza y desequilibrio, como alguien peligroso del que no se puede fiar el espectador. Como encomiable también es la forma en que Spielberg narra la forma que tiene Ray de deshacerse de él, enmarcándolo en la puerta como un héroe, cerrando la puerta tras de sí para que el espectador no sepa que ocurre dentro, con el sonido como único elemento descriptivo. “Una puerta cerrada sugiere más y es más eficaz que mostrar lo que ocurre dentro” decia Lubitsch, y Spileberg ha aprendido de los maestraos para relizar una secuencia brillante.
Aquí no termina esta secuencia, sino que antes de deshacerse de su anfitrión deberán esconderse de unas sondas extraterrestres que entran en el refugio. En todo momento sentimos el miedo de que los violentos visitantes descubran a nuestros protagonistas, y eso Spileberg nos lo sabe transmitir mostrándonos a la par el recorrido del tentáculo con la forma de esconderse de nuestros protagonistas. Además en esta escena Spielberg aprovecha para mostrarnos el aspecto de sus alienígenas, muy alejado de E.T., y que habían sido guardado bajo riguroso secreto para que así la expectación fuera mayor (cosa que fue muy inteligente y funcionó).

Otro de los puntos que consiguen elevar a “La Guerra de los Mundos” a película de referencia dentro del género es el excelente uso de la ambientación. Ya no solo por la brillante fotografía granulada de Kaminski sino por la magnífica dirección artística y efectos especiales, ayudados por el impecable sonido, que consiguen inquietarnos como por ejemplo en la secuencia de los rayos o la de la caída de ropa a través de los arboles.

Sobre lo mejor que posee la historia debemos deberle más a Spielebrg que a David Koepp, pues fue el director quien marcó las siguientes pautas: que la acción no ocurriera en ninguna gran ciudad, que el papel del ejército fuera muy secundario y que en ningún momento aparecieran generales discutiendo en una sala de guerra. Así pues se distanciaba absolutamente de cualquier invasión alienígena antes vista en cine, eliminando cualquier tópico del género.
Spielberg quería narrar la invasión a través de una familia normal y corriente, haciendo que el espectador conectara con ella y se sintiera identificado. Desgraciadamente, y aquí es donde el film pierde puntos, la familia no es que caiga muy simpática. Para empezar Rya no nos cae bien desde el principio, y ya empezado el ataque alienígena es difícil sentir simpatía hacia un hombre que apenas muestra la menor atención a su hija, la cual no deja de gritar durante media película. El hijo mayor representa la ofensiva queriendo combatir junto al ejército, me parece muy bien, pero ¿por qué vuelve a aparecer al final de forma tan inexplicable?

John Williams creó una banda sonora inquietante acorde con la historia narrada mientras los de ILM se lucieron creando esas difíciles secuencias de ataques extraterrestres, en especial la del travelling que sigue a Ray.
Tom Cruise repitió con Spielberg con unos resultados bastante inferiores con respecto a “Minority Report”. El actor no cuaja del todo y mucho menos cuando al final saca su vena heroica. Dakota Fanning es buena actriz infantil y está mucho mejor que Cruise, pero sus excesivos gritos llegan a cansar. El mejor del reparto es Tim Robbins como el inquietante dueño del refugio. Miranda Otto da vida a la exmujer de Ray y Morgan Freeman prestó su voz como narrador.

Estuvo nominada a 3 Oscars: Efectos Especiales, Edición de Sonido y Mezcla, sin llevarse ninguno.

A pesar de que la historia podría haber estado mucho mejor escrita y los personajes mejor perfilados no hay duda de que estamos ante una de las mejores películas sobre invasiones extraterrestres que nos ha dado el séptimo arte, gracias sobre todo a la brillante y perfecta dirección de Spielberg, quien consigue la mejor adaptación sobre el clásico de H.G. Wells a la altura de la lectura radiofónica que hizo Orson Welles, ya que ambos genios consiguieron lo mismo, asustar al espectador.

Lo Mejor: La dirección de Spielberg, sublime.

Lo Peor: El guión y, sobre todo, los personajes podrían haber estado mejor perfilados.

Minority Report, de Steven Spielberg

Mayo 18, 2008

Después de la kubrickiana e incomprendida “A.I.” Spielberg se embarcó en otro proyecto de ciencia-ficción con Tom Cruise como estrella protagonista, marcando así una colaboración que llevaba años a la espera.
El agente especial John Anderton es jefe de la brigada Pre-Crimen, unidad especial encargada de arrestar a criminales antes de cometer un delito. Cuando Anderton es acusado y mandado arrestar por un crimen que está a punto de cometer, empezará una huida por su vida y por aclarar la verdad de lo que le acusan.

Aparentemente “Minority Report” parecía otro blockbuster veraniego más (justificado por la fría acogida que tuvo “A.I.”) en que Cruise se luciría como protagonista absoluto y cuya presencia fue la carta promocional del film (con una postura similar a la de “M:I 2” para el cartel final). Sin embargo Spielberg ya ha alcanzado la madurez suficiente como para tomarse mucho más en serio un proyecto que en principio estaba destinado para consumo rápido.

Ciertamente podríamos decir que “Minority Report” es un film de ciencia ficción, pero estudiemos esa afirmación. Es ciencia-ficción porque transcurre a mediados del S.XXI . Es ciencia-ficción porque los edificios y los vehículos son de última generación, ultramodernos, futuristas. Se basa en un relato de uno de los autores más prestigioso del género, Phillip K. Dick. Ahora bien ¿es ciencia-ficción porque unos individuos vean el futuro y un cuerpo especial de policía se encargue de detener a los futuros criminales? No, los videntes han existido siempre, la única diferencia aquí es la forma de usarlos. Los precogniscientes (llamados Precog) son tres seres gemelos capaces de visualizar el futuro inmediato, y más concretamente los crímenes. Encerrados, y podríamos decir más bien enjaulados, en un templo son controlados por los miembros de Pre-Crimen para que les muestren los actos viles que se van a cometer.

Con lo que llevamos citado, ¿podemos decir que “Minority Report” es un film de ciencia-ficción? Puede que sí, pero detengámonos un momento en la historia principal, la de nuestro protagonista. John Anderton cree ciegamente en el sistema, sin embargo una vez sea acusado de un futuro crimen buscará un fallo en él para demostrar su inocencia enfrentándose a sus antiguos compañeros y siendo investigado por un agente de asuntos internos. No estamos sino ante la clásica historia del falso culpable, del policía incriminado que debe demostrar su inocencia antes de que su tiempo se acabe. Estamos en el terreno del cine negro decorado por un escenario futurista tal y como ya ocurriera con la célebre “Blade Runner” (también basada en K. Dick).
John Anderton es un personaje de género negro 100%. En su trabajo muestra siempre rectitud y autoridad, siendo elogiado y admirado a partes iguales por sus superiores, sin embargo en su vida privada es un hombre torturado que toma drogas para olvidar la terrible perdida de su hijo años atrás, dolor incrementado por la incomunicación que tiene con su mujer. Una vez sea acusado y perseguido Anderton demostrará sus dotes detectivescas a la vieja usanza para esclarecer el misterio que rodea a Pre-Crimen.
Si enmarcáramos la historia en los años 30 y sustituyéramos las drogas de diseño que muestra el film por alcohol no sería muy difícil de imaginarnos a Bogart interpretando este personaje.

La película posee además, y es uno de los puntos que la hacen más rica, un dilema moral bastante tangente como el de condenar a alguien antes de cometer un crimen. ¿Es justo encerrar a un hombre por matar a su mujer cuando aún esta sigue viva y no ha sufrido daño alguno? Puede que los Precog certifiquen que el acto va a suceder pero siempre debemos tener en cuenta que el ser humano posee libre albedrio y que las acciones visionadas por los gemelos pueden cambiar en el último momento sin intervención policial.
Este sistema de los Precog no es sino una muestra de la falta de intimida que posee el ser humano. Bien es cierto que si se evita un crimen podemos aplaudir un sistema de seguridad intachable, pero ¿qué hay de nuestra intimidad? Si se nos pasará por la cabeza matar a nuestro jefe por tener un mal día, seria leído ese pensamiento como asesinato premeditado condenándonos a llevar el aro de por vida. Esto, incrementado con la cantidad de cámaras que leen las pupilas e identifican a cada sujeto en todo rincón diseñando anuncios personalizados en cada pared, no es sino un terrorífico retrato de hacia dónde se dirige una sociedad dominada por el miedo, como la que vivimos hoy día.

Steven Spielberg vuelve a ofrecernos otro ejercicio visual en donde cada fotograma posee una riqueza aplastante. El fabuloso inicio sirve de introducción mostrándonos la forma de operar de Pre-Crimen con una secuencia angustiosa y vibrante en donde el montaje en paralelo es primordial, y donde el girar de un columpio está acorde con el estado anímico de nuestro protagonista. Tras esto Spielberg meterá un poco el freno en cuanto a emoción para describirnos a los personajes con secuencias tan brillantes como el primer careo entre Anderton y Witwer abierto a través de la bola que el agente de asuntos internos recoge, definiendo los pensamientos de cada uno respecto a Pre-Crimen. Una vez Anderton vea la visión que lo marca como asesino no habrá freno ninguno, pues la película alcanzará un ritmo tan asfixiante como el del protagonista. La huida por encima de los vehículos, el enfrentamiento contra los miembro de Pre-Crimen, la persecución por la fábrica de coches están narradas con tal virtuosismo y precisión que demuestran, una vez más, lo bien que Spielberg sabe rodar secuencias de acción, sin que el espectador pierda información en ningún momento.
Mi secuencia favorita es la acontecida en el edificio donde Anderton se hace un trasplante de vista para poder entrar en su antiguo trabajo. La secuencia se inicia con un homenaje a “La Naranja Mecánica” (Kubrick no es olvidado en esta película) en que el jefe de policía será privado de sus ojos para colocarse otros nuevos. Una vez realizado el trasplante Anderton deberá estar vendado y sin rascarse durante doce horas. Spileberg utiliza primero un dramático flashback que nos narra el tormento de John y como perdió a su hijo. A continuación vemos las dificultades de Anderton para poder alimentarse, llenando este tramo de humor negro. Tras esto llega lo mejor, la angustia de Anderton para no ser sometido a lectura ocular por medio de las arañas. Los miembros de Pre-Crimen lanzan espi-arañas por el edificio para localizar al fugitivo, mostrándonos Spielberg mediante un impecable travelling cenital como se mueven y operan los insectos mecánicos. Una vez en la habitación de Anderton el director realizará una secuencia de suspense antológica, con pompa de agua como elemento delator.

El aroma a cine negro no solo se palpa en la historia sino en su forma de plasmarlo en pantalla, Así pues cada hecho tiene su posterior importancia para el desenlace criminal, y no todo personaje es lo que parece en un principio.
La vista, los ojos, son muy importantes en la trama. Hablamos de un film en que unos jóvenes ven el futuro y debido a esto las personas son detenidas. Pero este hecho también significa que el ser humano ha dejado de ver, ha dejado el trabajo de observar a otros sin pararse él mismo a observar detenidamente en el mundo que le rodea. Ya desde la primera secuencia el presunto asesino que va a ser detenido cita que “SIN GAFAS NO VEO”, momentos después de haber estado su mujer rajando unos ojos en una revista. Esto adquiere más fuerza al ver que el camello de Anderton recita “EN EL PAIS DE LOS CIEGOS, EL TUERTO ES EL REY” estando él privado de vista. El personaje de Agatha también tiene importancia en esto, ya que no solo es la que más capacidad de acertar tiene del trio respecto a las visiones, sino que es la que pone a Anderton en el camino de desentrañar un antiguo crimen mediante la frase “¿NO LO VES?”, queriendo abrirle los ojos al agente, pues no todo es lo que parece.
Para hacer más hincapié en el género negro tenemos la película policiaca en la habitación donde Anderton ha sido operado, la fotografía azul oscura de Kaminski propia del género, y que nos da pistas sobre los personajes y su entorno. Los nombres de los Precog remiten a celebres escritores de intriga, así Agatha remite a Agatha Christie, Arthur a Conan Doyle y Dashiell a Dashiell Hammett.

No se olvida Spielberg aquí de hablar de la familia, y más cuando esta adquiere una gran importancia para el desenlace. Empezando por Anderton, padre atormentado por la pérdida de su hijo, a quien perdió en una piscina y cuya posible pista le haga encontrarse con su destino precogniscente. Los gemelos Precog fueron separados de su madre en bien de la ciencia y la humanidad, puede que hagan un bien comunitario pero se les ve como seres tristes encerrados en su templo de cristal.

Los efectos especiales a cargo de ILM fueron utilizados de nuevo a favor de la historia, consiguiendo crear el mundo futurista de la manera más veraz posible. John Williams compuso una correcta banda sonora dividida en dos bloques, más íntima para el personaje de Anderton cuando está solo y pensativo, y vibrante para las secuencias de acción.
Cabe citar que todo elemento usado en el film, desde coches a marcas de ropa, fue estudiado con minucioso detalle para que tuviera veracidad en mostrar ese mundo, acercándose al posible 2054 que vendrá.

El reparto está formado por un fantástico Tom Cruise como John Anderton, papel que si es cierto que nos recuerda a otros de su filmografía bien merece un mayor reconocimiento. Colin Farrell da vida a Witwer, el enviado a estudiar Pre-Crimen y encontrar fallos. Witwer es un personaje complicado, cree en el bien que hacen los Precog (sus creencias religiosas hace que los respete) pero a su vez pone en duda el talento humano que los controla. El papel de Witwer le fue ofrecido a Javier Bardem pero lo rechazó en post de “Los Lunes al Sol”. Samantha Morton da vida a Agatha, la Precgo que ayudará a Anderton a descubrir su Informe en minoría. Max Von Sydow es Lamar, fundador de Pre-Crimen, quien quiere ver su creación rigiendo a nivel nacional. Citar la participación de Peter Stormare como cirujano ocular y el breve cameo (casi imperceptible) de Cameron Crowe y Cameron Diaz en el tren donde Anderton escapa.

Recibió una sola nominación al Oscar en la categoría de Edición de Sonido.

Una excelente película policiaca de ciencia ficción a la altura de “Blade Runner” y “Desafio Total” en cuanto a adaptaciones de su autor. Spielberg da una lección de narrativa y genio, que resbala ligeramente por el final optimista.

Lo Mejor: La vibrante dirección de Spielberg. La secuencia de las espi-arañas. Tom Cruise.

Lo Peor: El final demasiado optimista.

A.I. Inteligencia Artificial, de Steven Spielberg

Mayo 17, 2008

David tiene 11 años. Su amor es real. Pero él no lo es.

“A.I. Inteligencia Artificial” es una de las películas más importantes y personales del director Steven Spielberg. El proyecto comenzó muchos años antes entre él y Stanley Kubrick con la idea de que el director de “El Resplandor” produjera y Spielberg dirigiera. Fueron pasando los años y, a pesar de no olvidar el proyecto y seguir trabajando juntos en él, la película no llegaba a ver la luz. La trágica muerte de Kubrick en 1999 hizo que su viuda se pusiera en contacto con Spielberg y le pidiera que realizara la película que durante tanto tiempo habían trabajado su esposo y él. Spielberg se tomo muy en serio el proyecto, tanto que escribió el guión integró, siendo esta la primera película desde “Encuentros en la 3ª Fase” que llevaría su nombre tanto en dirección como en guión.

La historia gira en torno a David, un ser artificial creado para dar amor afectuoso e incondicional y reemplazar así el vació existente entre muchas parejas a la hora de tener hijos, o de aquellas que han perdido alguno. La pareja que lo encarga tiene a su hijo en coma irreversible. Aunque al principio Mónica, la madre, se comporte de manera algo temerosa pronto comenzara a tratar al Ser como a su propio hijo. Pero la relación pronto se romperá al volver a casa Martin, el hijo biológico que ha despertado del coma. El niño se comportará de forma cruel con David, tratándolo como a un juguete. El miedo de los padres ante el peligro que corre su hijo frente a la máquina les hará devolverlo para destruirlo, pero Mónica decide dejarlo abandonado en el bosque a su suerte. David comenzará así un viaje en que pretende convertirse en un niño de verdad para que se madre le quiera.

No es difícil ver el paralelismo de esta historia con Pinocho. David, al igual que el niño de madera, es un ser inerte que pretende convertirse en un niño de verdad para ganarse el amor materno en este caso. En su camino, al igual que el personaje de Collodi, se encontrará con una feria ambulante que destruye a los de especie, tendrá a su lado a su propio Pepito Grillo con forma de oso de peluche y buscará incansablemente al Hada Azul para que cumpla su deseo. Así pues la película no oculta su envoltorio de cuento narrado por una voz en off, remarcado con la música de “La Bella Durmiente” cuando Mónica lee a su hijo dormido “Robin Hood” en un hospital infantil decorado con dibujos de cuentos, o cuando a Mónica se le sale el zapato antes de ir a una cena de gala, tal y como “La Cenicienta”. Pero “A.I.” no es un cuento de hadas, aunque hablemos de Spielberg estamos frente a uno de los relatos más tristes y pesimistas de todos cuantos ha relatado el autor, así como una de sus obras más complejas.

En un futuro no muy lejano en que los casquetes polares han comenzado a derretirse el ser humano ha llegado a un punto capaz de crear robots 100% idénticos a él mismo. Pero, como siempre pasa, se quiere ir a más. David es el primero de su especie, un ser mecánico (Meca) por dentro que exteriormente personifica la viva inocencia y niñez, alcanzando la personalidad de un niño normal a la hora de escuchar la impronta y dar cariño a todo aquel que adquiera uno. Es el gran logro de la ciencia, el conseguir dotar a un robot de sentimientos. Además de ser capaz de dar, David es consciente, atención “consciente”, de ser correspondido o no, así como también es capaz de sentir dolor, al contrario que cualquier otro de su especie hasta ese momento. El hombre ha creado un ser casi idéntico a él, sustituyendo a Dios.
Que en el transcurso de su odisea David este acompañado por Joe, un robot de placer, no es casual. Ambos han sido fabricados para un fin concreto, amar. Pero de distinta forma. Joe da placer carnal mientras David da cariño sentimental, amor puro, real. Además entre ambos observamos el proceso evolutivo de los Mecas. Joe es conocedor de su condición robótica mientras David cree ser un niño real desde el momento en que le es grabada la impronta. Pero no solo eso, sino que, como Joe dice, David es un escalón más, ha sido creado para un fin, como todos, solo que él no lo sabe, su ignorancia ante el hecho de su naturaleza le hace ser una muestra de la evolución Meca, que va en aumento frente a la humana, donde la fertilidad va descendiendo a pasos agigantados. La feria de la carne, un grupo de humanos que destruyen robots, es el reflejo de la sociedad humana asustada frente al incremento de los robots. Es la antesala de una guerra que está a punto de estallar entre humanos y máquinas, de los cuales solo uno sobrevivirá.

Los robots han ido evolucionando de forma progresiva. Primero eran fabricados como utensilios, meras herramientas que ayudaban al hombre a realizar sus tareas puntuales. Posteriormente comenzaron a realizar robots más cercanos al hombre que realizaban tareas propias de seres humanos como limpiar o cuidar de los hijos. Joe correspondería a este grupo, su existencia sirve para cubrir el apetito sexual de muchas féminas, las cuales según sus palabras, una vez están con un Meca no vuelve a estar con un hombre. Primer gran problema ¿no? Pero llegamos a David, un organismo cibernético que siente, piensa, razona, y es capaz de amar. Ya no solo cubre una necesidad sino que también interfiere en la vida emocional de los seres humanos. Nos encontramos ante un dilema, porque por un lado reemplazaría y satisfaría una necesidad humana, pero por otra estamos hablando de una máquina. Cuando es expuesto a la feria de la carne los gritos del público es de repulsión ante el maestro de ceremonias, otorgando así la liberación del Meca. Les hicieron más rápidos, fuertes, inteligentes, pero lo que marca la diferencia absoluta y el principio del fin del ser humano es haber otorgado a un robot la capacidad de pensar y sentir por sí mismo.
Sobre los tan discutidos seres que aparecen al final del film se ha dicho que son extraterrestres (el gran estigma de Spielberg), pero ¿por qué no pueden ser Mecas avanzados creados por otros Mecas? Eso sencillamente explicaría su nulo conocimiento sobre el ser humano. Han transcurrido 2000 años, y supuestamente en caso de una guerra, habrían ganado los Mecas, capaces de pensar por sí mismo, ¿Quién dice que no crearon otros seres como ellos, o incluso más avanzados cuyo resultado es el que nos aparece al final? Creo que el debate seguirá abierto y eso engrandecerá mucho más el film.

Steven Spielberg crea una gran obra de arte que fue (y sigue siendo) incomprendida. Reconozco que cuando la vi en cine no me gustó, mejor dicho salí muy decepcionado, pero tras varias revisiones reconozco que la película mejora una y otra vez. El director no pretende emocionar al espectador como en continuas ocasiones, sino todo lo contrario, quiere mostrar distante los hechos que narra, como Kubrick. La atmosfera del film es casi en su totalidad oscura, salvo cuando David está en casa. El director rueda casi un film intimista con esos largos planos que describen el ambiente familiar en que David se ha instalado para pasar a narrarnos, a partir de ese fabuloso plano en que vemos a David quedar abandonado mediante el espejo retrovisor, una road movie futurista a lo largo de escenarios inquietantes en donde homenajea a Tron mediante los cazadores motorizados (la feria de la carne), otros espectaculares y luminosos, cercanos a Las Vegas (Rogue City), y desoladores y fríos (Nueva York). Será en este último destino donde el viaje de David tendrá fin, alcanzando la película un paso lento y consumido, afín al protagonista que afirma no poder más. El momento en que descubre su naturaleza robótica a través de los ojos de otro muñeco es memorable, demostrándonos tras él la nula importancia que tendrá David al salir al mercado esos robots. El tramo final del film se asemeja al de “2001”. El tempo narrativo en que los seres descongelan a David y este abre los ojos, en ese plano blanco cegador en que sus azulados ojos llenan la pantalla, inicia el epilogo de la odisea robótica. Aunque parezca ser optimista con el reencuentro entre madre e hijo lo cierto es que la película acaba de forma casi pesimista. La madre resucitada duerme para siempre y David, sin ningún motivo para existir una vez ha sido correspondido con el amor de su madre, decide dormir para siempre también, poniendo fin a la existencia humana, pues él era la prueba de que los seres humanos existimos.

Todos los apartados técnicos están al servicio del mundo y la historia que nos quiere mostrar el director.
La fotografía de Kaminski está plagada por sus característicos halos de luz disminuidos esta vez por una ambientación más oscura y azulada, cercana en ocasiones a una atmosfera onirica.
La música de Williams remarca ese aire intimista, jugando con instrumentos de lo más interesantes el autor crea una intensa partitura, cercana a lo experimental, con un precioso tema principal.
Los efectos especiales pasan inadvertidos en todo momento. Los excelentes animatronics de Stan Winston se mezclan con las genialidades informáticas de ILM para crear robots impecables como el del principio que nos sorprende en la reunión, o la niñera descompuesta.

Haley Joel Osment puso fin a la incógnita de si sería un ciborg (como había barajado Kubrick) o un actor quien diera vida a David. El actor, viviendo aún de los triunfos de “El Sexto Sentido”, crea una excelente interpretación como Meca programado para amar a su madre. Jude Law da vida magistralmente al robot Gigolo Joe inspirándose en Fred Astaire mediante sus elegantes pasos de baile. Frances O´Connor es Mónica, la madre que acoge a David, aunque de manera reacia al principio. La actriz crea un retrato veraz sobre lo que sería el sentirse enternecido por una máquina. William Hurt es Hobby, el científico propietario de Cybertronics que crea a David a imagen y semejanza de su hijo fallecido. Para seres informáticos se contó con las voces de Robin Williams (Dr. Who), Meryl Streep (Hada Azul) o Ben Kingsley (Narrador).

Como las películas de Kubrick la película no fue un éxito de taquilla, dejando al público algo perplejo ante lo que veía mientras la crítica se encontraba dividida. Tan solo recibió dos nominaciones a los Oscars: Efectos Visuales y Banda Sonora.

Una película fascinante a la par que compleja, cuyo envoltorio de cuento de hadas o película de robots esconde un retrato de hacia donde sería capaz el hombre por ser Dios.

Lo Mejor: Es absolutamente fascinante.

Lo Peor: Está incomprendida.

E.T. El Extraterrestre, de Steven Spielberg

Mayo 7, 2008

Un grupo de extraterrestres recoge pequeñas plantas de un bosque. Al escuchar el sonido de unos humanos deciden huir en su nave espacial dejándose a uno de ellos en Tierra. Elliot es un niño que vive con su madre y sus hermanos. Por la noche escucha ruidos y decide investigar la razón de ellos. El muchacho se encontrará con el extraterrestre abandonado y lo acogerá en casa como si fuera una mascota, comenzando así una amistad entre ambos.

“E.T. el Extraterrestre” es una de las películas más personales de Steven Spielberg, así como su film infantil por excelencia. En ella los protagonistas son niños, jóvenes adolescentes que se ven envueltos en la extraordinaria experiencia de conocer a un extraterrestre. Realizan un encuentro en tercera fase, por poner un paralelismo con el anterior film del director de temática extraterrestre. La diferencia entre ambas radica en que aquí el alienígena nos es mostrado a los pocos minutos como un ser indefenso, asustado, que se siente solo en un planeta que no es el suyo. De nuevo Spielberg retrata a los extraterrestres de manera pacífica y amable.

El tema principal de la película es la amistad entre Elliot y E.T. Aunque pertenecen a mundos completamente diferentes y distanciados por miles de kilómetros de años luz, existen muchas similitudes entre ambos.
Los dos han sido abandonados. Mientras E.T. ha sido dejado en tierra por su grupo de compañeros, Elliot sufre el abandono de su padre. De nuevo Spielberg vuelve a relatar aquí a la familia rota, y, una vez más, culpando a la figura paterna.
Entre ellos se crea un vínculo capaz de hacerles sentir lo mismo. Se convierten en un alma afín. Si a uno de los dos le pasa algo el otro lo sentirá y sufrirá lo mismo. Esta característica conseguirá que el film contenga dos secuencias de géneros tan opuestos como son la comedia y el drama. La parte en que E.T. se emborracha y lo transmite a Elliot es muy divertida, concluyendo con la liberación de las ranas y ese sentido homenaje a “El hombre tranquilo” de John Ford. El drama se encuentra en el tramo que abre el tercio final del film, cuando Elliot y E.T. caen enfermos de gravedad.

Elliot acoge y acepta a E.T. como a uno más. Aunque al principio lo considere su nueva mascota, pronto lo verá como alguien igual que él. Lo protegerá y cuidara a escondidas de toda persona, salvo de sus hermanos, Michael y Gertie. Gertie compartirá con E.T. su gusto por las plantas y le enseñará a hablar mientras Michael se mostrará más acérrimo a tratar con el visitante directamente. A pesar de eso, será gracias a él y sus amigos como E.T. alcance su destino y vuelva a casa.
Elliot puede ser considerado un salvador, la personificación de la bondad. Él salva a las ranas como salva a E.T., el cual es un inmigrante, un extranjero en un mundo hostil.

Spielberg dirige en esta ocasión de manera sencilla en sus dos primeras mitades, no en vano el director tuvo como objetivo hacer una película pequeña, de bajo presupuesto. Realiza un film dirigido a todos los públicos, aunque al principio juegue un poco con el suspense cuando Elliot investiga quien se esconde tras los matorrales. Tras esto la película no dejara de ser un film familiar que muestra muy bien la relación de amistad entre Elliot y el extraterrestre. Esto es así hasta el tercer acto. Concretamente desde el momento en que Elliot y E.T. se dirigen al bosque y colocan el radar para contactar con los compañeros del alienígena. La secuencia se abre con la ya clásica escena del vuelo en bicicleta por el cielo surcando la luna y es una muestra más del talento de Spielberg para crear pura magia. Pero el director aún no quiere hacernos disfrutar del todo, pues después el film alcanzará un tramo verdaderamente dramático como es la invasión en casa de Elliot del grupo de científicos que buscan al extraterrestre. Elliot y E.T. están enfermos de gravedad y el extraterrestre, mientras sufre todo tipo de análisis cae en shock y muere. Esto deja cao a cualquiera, que el protagonista de la cinta muera. Si fuera así ya podríamos tachar a Spielberg de hacer daño al espectador. Pero por suerte sucede. La luz roja de E.T. vuelve a encenderse a medida que la planta renace. A partir de aquí es cuando la película alcanza una narración vibrante y dinámica al ritmo de la música de John Williams. El momento en que las bicis alzan el vuelo se debe al compositor, ya que Spielberg, tras oír el tema compuesto no quiso cambiarlo ni un ápice, poniendo la imagen al servicio de la música, y dio en el clavo. La secuencia final ha hecho soltar lágrimas a porrillo. Esa despedida entre el entrañable visitante extraterrestre y sus amigos en la tierra posee emoción a raudales, con esa frase final de E.T. “Estaré aquí mismo”, a la vez que enciende su dedo, pone punto y final a una historia inmortal.

Spielberg no duda en hacer homenajes a lo largo del film. El ya citado a “El Hombre Tranquilo” de John Ford cono ese beso entre Elliot y la chica guapa (una joven Erika Elaniak), y el guiño a la Saga Galactica de su amigo George Lucas con la aparición en pleno Halloween de un niño disfrazado de Yoda acompañado por las notas musicales del personaje, mientras E.T. lo mira y dice “Mi casa”. En el fondo los dos siempre han vivido en la misma galaxia.
El guión corrió a cargo de Melissa Mathison, por aquel entonces esposa de Harrison Ford. Mathison trabajó con Spielberg estrechamente para crear la historia y escribir el guión.
John Williams volvió a acompañar a las imágenes de la película perfectamente, consiguiendo más emoción.
E.T. es, junto a Indiana Jones, el personaje más emblemático de Spielberg, siendo su escena surcando la luna el logotipo de Amblin. Para crear al personaje Carlo Rombaldi se inspiró en ilustres personajes como Einstein para los ojos.

Henry Thomas será recordado como Elliot, el niño con el que todo nos hemos identificado alguna vez. Dee Wallace da vida a su madre, Mary. Robert McNaughton es Michael, el hermano mayor de Elliot. Drew Barrymore da vida a Gertie, la inocente hermana pequeña que hace amistad con el extraterrestre y se despide de él con un tierno beso. Peter Coyote es el científico Keys.

La película tuvo una edición conmemorativa en su 20 Aniversario que poseía ciertos cambios realizados mediante los efectos especiales. Había escenas nuevas como la de la bañera en que E.T. hace burbujas, y la animación del personaje en algunos momentos está más conseguida. Hubo un cambio algo discutido como fue el de sustituir las armas que llevan los agentes de la ley por walkie-talkies.

Nominada para 9 Oscars ganó 4: Banda Sonora, Efectos Especiales, Sonido y Edición de Sonido. De nuevo Spielberg tendría nominación por partida doble, como director y como productor.

Sin llegar a ser una Obra Maestra “E.T. el extraterrestre” llegó a los corazones de todo el mundo de manera sencilla y honesta. Se convirtió en la película más taquillera de la historia, y, por ende, de las realizadas por su director, que ya empezaba a ser conocido como El Rey midas, por convertir en oro todo lo que tocaba. Contiene escenas mágicas y frases míticas dentro de la historia del cine como “Mi casa, teléfono”, y está realizada de manera más que notable para ser un producto infantil con alma de clásico.

Lo Mejor: Su tercio final.

Lo Peor: Está un poco sobrevalorada.

Encuentros en la 3ª Fase, de Steven Spielberg

Mayo 3, 2008

En el desierto de New Mexico aparecen misteriosamente varios aviones pertenecientes a la Segunda Guerra Mundial en perfecto estado y funcionamiento. A partir de este momento sucederán varios acontecimientos por todo el globo que parecen indicar la existencia de presencia extraterrestre en nuestro planeta.

“Encuentro en la tercera fase” es la primera película realmente importante de entre las realizadas por Spielberg. El director la escribió tras quedar del todo insatisfecho con el guión de Paul Schrader, convirtiéndose así en su primer guión propio. Con esta película comenzaba a hablar de un tema que le seguirá el resto de su vida, para bien y para mal, y que le proporcionaría éxitos, como es la vida extraterrestre. En ella Spielberg parece que, al principio, va a relatarnos otro cuento de terror, pero acaba por regalarnos una maravillosa película de ciencia-ficción que contiene ese elemento tan característico en el resto de su filmografía: magia.

Científicamente se entiende por un encuentro en primera fase con vida extraterrestre el que es solo mediante contacto visual, segunda fase cuando dejan alguna huella a su paso y tercera fase cuando hay contacto directo.
Brillantemente, la película sigue estas tres fases, aunque no de manera ordenada respecto a las dos primeras. Lo primero que vemos es la reaparición de aviones desaparecidos en 1945 que vuelven a aparecer en perfectas condiciones en pleno desierto de Nuevo Mexico. Esto, junto con la aparición del enorme barco en pleno desierto del Gobi pertenece a la segunda fase, han dejado huellas. El vislumbrar las naves ya sea en la lejanía o de cerca, como hacen los vecinos y habitantes cada noche, pertenece a la primera fase. Por último tenemos, en el apoteósico final, el contacto directo con los visitantes, los cuales no sabemos con qué intenciones vienen exactamente, lo que enriquece mucho más la experiencia cinematográfica.

Y es que Spielberg no abandona su vena hitchcockiana en esta película, sino todo lo contrario. Durante la primera hora y cuarto la película tendrá un cumulo de suspense y tensión tan grandes como el anterior film del director. La incertidumbre de no saber muy bien que está sucediendo en la tierra y el por qué de las apariciones de grandes embarcaciones y aviones mantienen en tensión al espectador, creciendo a medida que se suceden los avistamientos y leves tomas de contacto. La secuencia que tiene lugar en la parada del cruce con la vía del tren en que se detiene nuestro protagonista, Roy, es antológica. Repitiendo una situación acontecida minutos antes, Spileberg nos muestra tras el ventanal trasero del coche como unas luces que se asemejan a las de un coche se acercan a Roy. Este le indica, como previamente a otro conductor, que le adelante. Y lo hace, pero por encima, pues vemos como las luces van ascendiendo y desapareciendo tras el vehículo. Una vez detenido frente a las vías Roy tendrá un primer contacto con los seres. La eliminación de todo sonido y elemento eléctrico, dejando la escena en la mayor oscuridad, rota mediante la cegadora luz cenital que aparece de repente crea una secuencia escalofriante. El uso del sonido, como del montaje, en dicha secuencia es magnífico, así como sorprendente el momento en que Roy es elevado un poco junto con sus papeles e instrumentos hacia arriba.
Esa secuencia pertenecería al puro suspense, pero existe otra en que el director va más hacia allá jugando con la tensión más extrema alcanzando la angustia. Me refiero a la secuencia que acontece en la casa de Gilliam y su pequeño hijo Barry. La mujer sale tranquilamente de casa a tirar la basura hasta que algo la asusta. El cielo nublado oscuro no presenta nada bueno. Rápidamente entra en casa y cierra todas las puertas y ventanas. De nuevo el excelente uso del sonido, como de las luces rojas y blancas intensas, ayudados por las breves y tranquilas frases del niño que no teme abrirles la puerta a los visitantes consiguiendo una de las imágenes más celebres del film, transmiten una atmosfera incomoda y agobiante.

La misma atmosfera se mantiene a lo largo de los dos primeros tercios de película, en donde, como ya he citado, no sabemos muy bien con qué intención vienen los visitantes. Lo que sabemos es que todo aquel que haya tenido un leve contacto con ellos sufre un cambio, además de fuertes quemaduras. Así pues en New Mexico un hombre dirá que “el sol bajó y le cantó”, mientras en la India un extenso grupo de personas no deja de tararear una canción que dicen haber escuchado del cielo.
Aunque tenemos científicos y miembros del ejército, imprescindibles en este tipo de films, el verdadero protagonista de la película es Roy Neary, un hombre corriente cuya vida cambiará en el momento en que tenga contacto con un OVNI. Neary pasara de ser un padre de familia algo huraño a ser una persona introvertida y obsesionada con una figura que dibuja en todo aquello que tiene delante (terrorífica la escena con el puré). Cada momento que pasa parece estar más desequilibrado, pero en el fondo no quiere más que lo que todos, tener respuestas, saber qué y por qué le está pasando eso. Es la búsqueda de la verdad, Neary lucha por encontrar una razón a lo que le está pasando, en contra de lo que piense su familia y las personas que le rodean. Es un elegido, un llamado que debe saber encontrar el lugar donde encontrarse con los visitantes.

La pelicula no situa en un sitio concreto geográficamente un caso, sino que se mueve por distintos lugares del mundo mostrándonos las distintas huellas de los extraterrestres, convirtiendo la película en universal.
El último tercio del film otorga todas las respuestas que Roy y los espectadores hemos estado buscando. ¿Con qué intención han venido los extraterrestres? En una secuencia donde la luz y el sonido tienen vital importancia Spileberg mantiene la tensión hasta el final en que aparece la gigantesca nave nodriza, con la cual se comunicarán mediante las cinco notas musicales. La nodriza les responderá, pero mediante dos notas que recuerdan levemente a las que presentaban a “Tiburón”, con lo cual aún no podemos estar tranquilos. Será una vez abierta la compuerta y aparezcan los humanos abducidos 30 años atrás cuando la calma y el triunfo se hagan patentes.

He empezado diciendo que esta sea posiblemente la primera película realmente dentro de la filmografía de Steven Spielberg, y cinematográficamente hablando se resume en dos detalles.
El protagonista, Roy Neary es un padre de familia que presta poca atención a sus hijos y a su mujer. Tan solo está centrado en su maqueta de tren al principio y posteriormente en la búsqueda de la verdad sobre lo que le ocurre. A través del personaje, Spielberg hablará de algo que será muy frecuente en su cine, la ruptura familiar. Ya cuando Roy tiene el primer contacto se convierte en alguien más distante con respecto a su familia, pero es en esa secuencia desoladora en que está metido en la bañera y su hijo mayor lo llama cobarde cerrando y abriendo la puerta desesperadamente la que anuncia el fin de la unión familiar.
El final es diferente a cualquier otro que hubiera rodado antes el director por poseer magia pura y dura. Usando sabiamente la música a través de los vivos colores de las naves espaciales, Spileberg creará un in crescendo apoteósico con la aparición de la nave nodriza, sus vivos colores y sonidos, la reaparición de personas desaparecidas, las figuras de los extraterrestres a contra luz, culminando con esa emotiva despedida de Roy y su abrazo con los pequeños visitantes. Mágico, sencillamente mágico.

Existe otro rasgo más que nos describe el amor de Spielberg por dos películas, ambas usadas en la misma secuencia. Cuando nos es presentado el personaje de Roy, este les dice a sus hijos que iran a ver Pinocho mientras en la televisión están emitiendo “Los Diez Mandamientos”. Pues bien, en la secuencia final, Spielberg homenajeará a las dos películas. A la de De Mille mediante la montaña del Diablo, en donde tiene lugar la cita con los extraterrestres, la cual es muy similar al monte Sinaí donde Moisés recibe las tablas de la ley. Del clásico de Disney coge el tema principal para el momento en que Roy va a entrar en la Nave nodriza, consiguiendo más emoción y fantasía para el relato.

Steven Spielberg vuelve a demostrar su excelente planificación y narración. No solo ofrece tensión mediante las secuencias anteriormente citadas, sino que consigue momentos sobrecogedores como son la aparición del barco en el desierto o el alzamiento de dedos de los hindús. Esta vez el director está bien arropado por la magnífica fotografía de Vilmos Zsigmond que transmite inseguridad( el terrorífico cielo) y grandiosidad épica (la aparición del monte del diablo cuando Roy y Gilliam lo vislumbran). Douglas Slocombe se centraría en la calida parte de la India.
El set donde se construyó la base donde va a tener lugar el contacto es el más grande realizado para una película de Spielebrg.
El mago de los efectos especiales Douglas Trumbull crearía las complicadas naves como Spielberg quería, definidas por luces de neón. Esta fue la primera película que empezó a utilizar fotografía digital, y en la que participó otro futuro genio de los FX, Dennis Muren.
La música de John Williams vuelve a ser de vital importancia, pues mediante las cinco notas principales se comunican los humanos con los extraterrestres.

Richard Dreyfuss vuelve a colaborar con Spielberg tras las negativas de Steve Mqueen, Dustin Hoffman y Al Pacino. Dreyfuss crea un retrato más que certero sobre lo que es la obsesión de un hombre por buscar algo (sublime ese momento en que arranca todo su césped y recoge el cubo de la basura), aunque siempre utilizando ese toque de humor que el actor sabe transmitir. Teri Garr da vida a la mujer de Roy, quien cada vez nota más el distanciamiento de su marido. Melinda Dillon es Gilliam, otra afectada indirecta de los extraterrestres, pues es a su hijo a quien eligen para llevárselo. Spielberg tuvo aquí la ocasión de dirigir a uno de sus ídolos, François Truffaut, dándole el papel del científico francés Lacombe, el cual lleva esperando este encuentro toda su vida, envidiando a Neary por la oportunidad que se le presenta.

De las ocho candidaturas conseguidas a los Oscars (entre ellas Mejor Dirección) solo consiguió llevarse Mejor Fotografía.

“Encuentros en la 3ª fase” obtuvo una excelente acogida entre público y crítica, convirtiéndose en una película de referencia dentro del género extraterrestre. Años después, y debido al fracaso económico que supuso “1941″ la Columbia obligó a Spielberg a remontarla introduciendo más secuencias, como la entrada de Dreyfuss en la nave.
Una excelente película que tiene grandes elementos de suspense, tensión y emoción.

Lo Mejor: La parte final me impresiona y sobrecoge cada vez que la veo.

Lo Peor: No se me ocurre.

Mars Attacks!, de Tim Burton

Febrero 5, 2008

burton_mars_attacks_nb.jpgTim Burton siempre ha tenido una vena llena de mala uva y humor negro característico en casi toda su filmografía. Ya lo demostró en “Bittlechus”, pero sería en “Mars Attacks!” donde la llevaría al extremo.
Realizada en 1996, fue la respuesta de Burton a ese gigantesco blockbuster ultra patriótico USA cargado de efectos especiales que fue “Independence Day”. En un año en que los alienígenas dominaron las carteleras de todo el mundo, nuestro director gótico favorito decidió realizar una película gamberra, ácida, llena de incorrección política por todos lados y que se reía de todos los films de extraterrestres.

La historia es simple y llana como cualquier producto de serie B. La tierra está siendo invadida por naves extraterrestres procedentes de Marte. El equipo de defensa, con el Presidente a la cabeza, y un grupo de científicos estudiarán a los marcianos habitantes e intentarán averiguar cuales son los motivos de su visita terrestre. Mientras tanto las diversas comunidades pacifistas hippies ven en esta “visita” una señal de Paz, y a los visitantes como salvadores.
El aroma a serie B se respira ya desde el primer fotograma en que vemos a las naves extraterrestres (muy similares, por no decir iguales, a las que usaba Ed Wood en sus producciones), llegando a la tierra. Los marcianos son los típicos seres verdes de estatura baja con gran cabeza. Los personajes son clichés ridiculizados en donde tiene cabida todo miembro de la comunidad estadounidense. Claro que hablando de Burton tenemos que tener en cuenta que esto será llevado al extremo y de manera genial, consiguiendo una gran comedia.

Lo mejor del film es esa disección que se hace de la sociedad americana a través de los personajes. A saber. Tenemos al Presidente de los Estados Unidos que se deja llevar por sus asesores militares, pero siempre en busca de la manera más pacifica. La Primera Dama está más preocupada en no invitar a los verdes invasores por su desagradable aspecto. La hija del matrimonio presidencial es una joven que poco tiene que ver con la clase alta. El principal asesor del Presidente es un ex combatiente de Vietnam que cree en la contienda como señal de bienvenida. Un prestigioso científico que cree conocer como comunicarse con los marcianos creando el aparato de la discordia. El secretario de prensa está más obsesionado en ligarse a chicas guapas que en preparar conferencias a su Presidente. Un reportero televisivo al que no le importa poner en peligro su relación sentimental por conseguir la exclusiva alienígena. La pacifista que ve en los marcianos a los enviados del cielo y en salvadores de la humanidad. Un joven que ve como la atención de su familia se dirige más a su hermano mayor por pertenecer noblemente al ejercito.
Todos los personajes sufrirán los terribles actos de los marcianos, quienes comienzan su particular invasión al no aceptar a la paloma de la Paz como símbolo de bienvenida. Sin dejar a nadie vivo a su paso, ni siquiera a las vacas, los pequeños marcianitos irán eliminando todo vestigio de la especie humana. Además realizarán experimentos con humanos y animales domésticos intercambiando cabezas y cuerpos. ¿Cómo detenerlos? Nada mejor que un poco de música adecuada para cualquier pensionista que se precie. Entre el grupo de resistencia humana, además de al presidente y su gabinete tenemos al joven cuyo hermano es soldado y al que ayudara su anciana abuela, a la pacifista, al boxeador Byron Williams y , ¡atención!, el cantante Tom Jones, que pondrá la Banda Sonora del mundo una vez hayamos acabado con los invasores.

marsattacks2.jpg

Burton no se corta a la hora de eliminar cualquier miembro importante, es más aquí tira la casa por la ventan en cuanto a muertes famosas. Todo nombre ilustre de la película acaba por sucumbir bajo el dominio marciano. Ni Jack Nicholson (por partida doble), ni Danny DeVito, ni Michael J. Fox, ni Glenn Close, ni Martín Short, ni Rod Steiger, ni Pierce Brosnan, ni Sarah Jessica Parker podrán contarlo. ¿Quién se hubiera atrevida a eliminar, y de qué manera, en pantalla a tales actores y a sus respectivos roles ficticios si no Burton? Lo mejor es dejar el mundo en manos de gente como Annete Bennign como la hippie, Natalie Portman como sucesora presidencial hereditaria, Lukas Haas como nuevo héroe americano, y Tom Jones como él mismo.
Tampoco se corta a la hora de eliminar diferentes monumentos y recintos emblemáticos, claro que como eso lo han hecho en muchas otras películas había que mostrarlo de forma original y haciendo honor al sentido del humor marciano, como es eliminar las estatuas de la isla de pascua lanzando una gigantesca bola como quien juega a los bolos. Y es que se nota que el bueno de Tim tiene más simpatía por los marcianitos nacidos en estampitas que por los aburridos humanos. En contra de lo que se puede pensar, y en lugar de mostrar la invasión con su estilo oscuro y apagado, y dando un giro de 180 grados respecto a su anterior film (“Ed Wood”) Burton decide llenar la película de color, de mucho color, consiguiendo una puesta en escena alegre y fresca, en donde resalta por encima de todos el color verde marciano.
Como hemos visto el reparto de la película fue de primer orden, con colaboradores ya conocidos (Nicholson, DeVito, Jessica Parker) a los que hay que añadir a la imprescindible Lisa Marie como explosiva mujer rubia con un secretito verde bajo los ropajes. De nuevo Danny Elfman compuso la Banda Sonora marciana, y los magos de la Industrial Light and Magic realizaron los peculiares y asombrosos efectos visuales que bien rememoran las viejas películas de marcianos de Serie B.

Una película cargada de incorrección politica, y también hollywoodiense, en donde nuestro querido Burton se muestra más gamberro que nunca, escondiendo un estudio sobre las películas de marcianos y la sociedad americana.

Lo Mejor: Es divertida, loca y con muy mala leche.

Lo Peor: No apreciar sus virtudes.

Soy Leyenda, de Francis Lawrence

Enero 4, 2008

poster1_large.jpgTomando como base la celebre novela de Richard Matheson (que no he leído pero según entendido es impresionante) nos llega una película post-apocalíptica (y van..) en donde la raza humana ha sido exterminada por culpa de un virus fabricado en principio para acabar con el cáncer. Tan solo queda un único hombre vivo en la tierra, el cual lucha día a día para descubrir una cura para dicho virus. Por supuesto eso de que está solo es un decir ya que por la noche aparecen criaturas que le harán pasar noches en vela.

Anteriormente se había adaptado la novela de Matheson de manera bastante decepcionante según los fans, y parece que la actual superproducción de Warner sigue sin hacer justicia al original literario.
Ya que no he leído el libro he de reconocer que la película me gustó a medias, o mejor dicho más de lo que esperaba. La secuencia inicial en donde se nos presenta la ciudad de Nueva York desierta con los edificios siendo devorados por la naturaleza y los animales campando a sus anchas es sin duda una maravillosa carta de presentación, acrecentada mediante la narración pausada y efectiva del director Francis Lawrence en que nos describe en la vida diaria de nuestro protagonista, un naufrago que sobrevive en un medio hostil anteriormente dominado por personas como él.
Ciertamente, gracias a esta presentación, podríamos estar a punto de presenciar un drama humano que trate sobre la soledad del último hombre en la tierra, enriquecida con la amenaza nocturna que hace que el protagonista (un eficiente Will Smith que aguanta solito con el peso de la película) se encierre antes del anochecer en su guarida. Así con este planteamiento se podría haber fabricado un film de ciencia-ficción dramático con toques de terror psicológico cercanos a “Alien” de Ridley Scott, poniendo a el ser humano amenazado por una forma de vida asesina y desconocida en un entorno que parece controlar. Pero no. Desgraciadamente el resultado es muy diferente echando por la borda lo que en principio parecía una digna sci-fi movie.

La culpa de esto la tiene sobre todo el guionista, Akiva Goldsman ( si, el que se cargo a Batman), quien parece tener miedo a dejar al protagonista solo ante el medio rural en que vive y le tiene que poner como compañero un perro para que pueda mantener conversaciones de lo más absurdas e insignificantes. Este toque puede recordar a “Naufrago” de Zemeckis en que Hanks para no sentirse solo se fabricaba un amigo imaginario con una pelota, solo que aquí Golsman prefiere tener una mascota real que entienda al prota y le ayude, pero sinceramente bien habría podido ahorrársela como también podría haber ahorrado el que Smith hable con maniquís de manera sonrojante. Además de esto el guión tiene un fallo garrafal en el último tercio de la trama (a la hora vamos, que solo dura 90 min.) al introducir de golpe y porrazo y de la manera más inverosímil otros personajes humanos que ya me gustaría a mi saber el por qué de dicha incorporación, tal vez solo sirvan para que sepamos que a Will Smith le gusta Shreck.
Bien, si esto nos parece poco vamos a por lo que a mi más me molestó, que es que la película no tiene ningún tramo de suspense, ni siquiera de suspense de película barata de videoclub. No hay angustia ni intriga en los momentos en que Smith debe adentrarse en la oscuridad y en que debemos implicarnos los espectadores poniéndonos en su pellejo y sintiendo esa claustrofobia nocturna. Nada, ni un ápice.

El director Francis Lawrence ya trabajo para Warner en “Constantine” de manera más que satisfactoria y ahora realiza otro solvente trabajo de dirección, es más su trabajo tras la cámara es de lo más reivindicable del film. Los primeros 15 minutos están muy bien llevados a cabo describiéndonos el entorno del protagonista y su forma de vida, así como también muestra el estado en que ha quedado la inmensa urbe. Lawrence intenta sacar algo de suspense en la secuencia de la cacería que lleva a cabo Will Smith frente a un edificio a oscuras jugando con el sonido y el tempo narrativo, pero se queda ahí, no avanza más allá. Uno de los errores más claros es que muestren a las criaturas nocturnas (supuestamente vampiros), ya que producen verdadera risa gracias a los deficientes efectos visuales con los que están fabricados (Seguramente las sobras de los extras pixelados de “El Regreso de la Momia”, ¿tan difícil es maquillar hoy día a unos cuantos actores?). Deberían haberse ahorrado mostrarlos y así jugar con el verdadero miedo, aquel que uno se imagina pero no ve. Otro error es el uso de flashbacks continuos que tratan de explicarnos el por qué de la lucha encarnecida del protagonista por encontrar la cura y de cómo empezó la crisis. Pero nada, todo realizado para agotar presupuesto seguramente, del cual la primera secuencia es la más cara según rodada, o eso dicen.
Sobre el elenco interpretativo poco que decir, Will Smith carga sobre sus hombros con el peso de la película, lo cual tiene mucho merito, y olvida por momentos su imagen de tío enrolado que normalmente suele dar. Mencionaré que la película la abre una prestigiosa actriz bastante olvidada por el mundo del cine a no ser que la llamen para algún Potter, Emma Thompson.

En resumidas cuentas es una película que podría haber dado mucho más con el director y el actor que tiene pero que por culpa de un guión muy deficiente se queda en tierra de nadie.

Lo Mejor: La dirección y Will Smith.

Lo Peor: El guión y los Fx.

The Postman, de Kevin Costner

Noviembre 28, 2007

postman_ver3.jpgSiempre que he oído hablar de esta película ha sido refiriéndose a ella como mala, pésima y similares. Tras haberla visto yo no le adjudicaría estos adjetivos, sino uno más acorde con su situación como es fallida. Y es que tras esta epopeya con toques de western se esconde una fábula sobre un hombre que toma prestada una falsa identidad para sobrevivir consiguiendo dar esperanza a todo el mundo.

Veamos, la historia trata de un hombre que tras escapar de un campo de reclutamiento se esconde a pasar la noche en un vehículo abandonado. Allí tendrá la compañía de un esqueleto con vestimentas de cartero, las cuales tomará para abrigarse. Tras un momento de deliberación a nuestro protagonista se le ocurre conseguir alojamiento y comida diciendo que es el cartero de los Reestablecidos Estados Unidos y vendiendo a todo el mundo la historia de que su país está siendo reformado. Lo que el hombre no espera es que su mentira llenará de esperanza a millones de personas y abrirá paso a un futuro mejor.
Con esa historia bien podrían haber hecho una comedia dramática muy al estilo de Capra, de hecho me recuerda levemente a la historia de “Juan Nadie”. Pero todo eso queda por los suelos debido a los aires de grandeza de Kevin Costner, quien tras su premiada “Bailando con Lobos”, se embarcó en esta historia de ciencia-ficción con infulas de western ambientada en un futuro donde los Estados Unidos han quedado destruidos tras una guerra civil, y donde de nuevo nos vuelve a narrar la típica historia de rebeldes contra opresores (en este caso un grupo llamado Hornista). Y es que son los tramos donde la película quiere ser épica y tomarse en serio donde naufraga rotundamente. Así pues ya el villano de la función nos resulta caricaturesco al medirse en un duelo de monólogos shakespirianos con nuestro protagonista, que es un actor que deambula ciudad por ciudad con su burro, para luego descubrir que ese temible líder de los Hornistas era un vendedor de fotocopias que alcanzó el poder gracias a un libro llamado “Cómo conseguir el éxito”.
Con lo bonita que le habría quedado la película a Kevin contando la farsa que vive nuestro protagonista engañando a todo el mundo, demostrando que solo sirve creer en algo para reconstruirlo, y encima con un personaje protagonista que da para mucho más juego siendo este un actor pésimo que recorre ciudades en compañia de su mula. Pero no, Costner quiere hacer un espectáculo que le quite la espinita de “Waterworld”, muy similar a aquella, y que recuerda a “Mad Max”, pero va y nos hace una comedia, de esas que salen sin que se lo espere, la del absurdo. Solo así, además de lo anterior citado sobre nuestro villano, podemos entender que nuestro protagonista hable con su burro, que lo feroces villanos odien las películas de Van-Damme en beneficio de “Sonrisas y Lagrimas” y films de John Ford ( ¿serán críticos de cine? ) , o que la chica más guapa de la ciudad le pida un hijo con la bendición de su esposo, el cual no la puede dejar en cinta debido a que sufrió paperas de niño. En fin.

Que el guión lo firmen tipos como Eric Roth (Forrest Gump, Munich, El Buen Pastor) y Brian Helgeland (L.A. Confidential, Mystic River) es algo chocante, aunque todo buen guionista tiene guiones malos (en el caso de Helgeland tiene lindeces por ahí), resulta sorpredente que estos dos guionistas parieran un libreto con situaciones y frases sonrojantes (el momento en que Costner dice “Soy Yo” a los carteros debería estar entre las secuencias más absurdas de la década de los 90).
Si todo esto no basta falta hablar de la cosecha propia de Costner, que con esta quiere hacer su segunda “Bailando con Lobos”. En primer lugar, la película tiene que ser larga, 175 minutos parecen ser suficientes para Kevin, pero habría quedado muy bien quitando las dichosas secuencias del grupo de malos, y contando solo la mentira a la que somete el cartero al mundo, solo habría durado 90. Segundo, Kevin Costner no solo es el protagonista sino que se tiene que lucir con barba y afeitado, y de ambas maneras tiene que salir atractivo para ligarse a la chica protagonista. Y tercero, Costner se quiere homenajear a él mismo cabalgando frente a los villanos enseñando su brazo en una secuencia calcadita a la del comienzo de su película de indios.
Cualquiera que lea esto seguro que piensa que me cae mal este hombre. Nada de eso. Es que he vito en esta película una oportunidad desaprovechadísima, pero reconozco que Costner dirige de forma muy clásica, y con algún que otro momento conseguido (la secuencia en que coge la carta al niño), ayudado también por la notable fotografía de Stephen Window y la banda sonora de Newton-Howard. Eso sí, las secuencias de acción son de lo peor, y esa batalla final a cámara lenta con frase patriótica no la aguanta nadie consiguiendo un resultado final que queda empobrecido debido también a la falta de ritmo y, otra vez, a su larguísima duración.
Acompañan a Costner, que hace un papel bastante ridículo, Will Patton (chico Bruckheimer y Bay) como el villano orador de Shakespeare y pintor frustrado. Olivia Williams es la chica de la películas, que resulta ser más dura que nuestro heroe. Larenz Tate como Ford Lincoln Mercury (nombre que coge de coches), el verdadero héroe masculino, que cree en el cartero y va propagando su historia hasta conseguir un ejercito de fieles carteros. Giovanni Ribisi participa como un retrasado recluso del campo de prisioneros al principio de la película.
La película ganó los premios Razzies (o sea lo peor de lo peor) a Peor Película, Peor Director, Peor Actor, Peor Guión y Peor Canción Original y fue nominada como Peor Película de la década (honor que ostenta “Showgirls”). Yo no la defiendo, pero si creo que está bastante maltratada, y no por el público sino por su director, que no supo apreciar la historia que tenía en manos y se llevó por su grandilocuencia. Eso si, luego Costner dirigiría la digna “Open Range”.

Lo Mejor: La fotografía y la Banda Sonora.

Lo Peor: Es un despropósito que podría haber dado una bonita película.

Equilibrium, de Kurt Wimmer

Agosto 11, 2007

equilibrium_dvd.jpgS. XXI, tras una III Guerra Mundial el Régimen vigente ha tomado una decisión para erradicar todo el mal del mundo y que no vuelvan ha suceder acontecimientos tan desastrosos, eliminar los sentimientos de todo ser humano. Para ello todos los habitantes de Libria deben inyectarse un producto llamado Prozium, el cual les imposibilita a sentir. El Clérigo Preston es el mejor de los clérigo, un grupo para detener y eliminar a todo rebelde que está contra el Prozium, y contra el líder.

En “Fahrenheit 451” se nos planteaba un fututo en donde la lectura estaba prohibida y todo libro debía ser quemado, bien en esta película que nos ocupa no solo los libros son eliminados, sino toda obra de arte para impedir que el hombre sienta. Y es que, como comentan al principio del film, la causa por la que se crean las guerras y todo el mal es por el hombre, pero si se le quita al hombre la capacidad de odiar toda amenaza será liquidada. Pero no se puede erradicar solo el odio, sino todo sentimiento como es el amor, los celos, la felicidad, el miedo, la duda que nos hace ser seres humanos, por tanto hablamos de un futuro en que el hombre ha dejado de ser hombre, en que se ha convertido en una marioneta dirigida por un dictador. No se puede negar que esto plantea un dilema moral, pues si que es cierto que sí pudiéramos erradicar el odio de todos nosotros el mundo sería algo mejor, pero destruiría nuestra naturaleza humana.

Como no podía ser de otra manera, existe un grupo rebelde que quiere destruir al líder y abrir los ojos al mundo, pero para detenerlos existen los Clérigos, un grupo entrenado para eliminar toda amenaza contra el sistema de manera limpia y eficaz. Dichos Clérigos son similares a los Jueces de “Juez Dredd”, entran al lugar del crimen, interrogan a los sospechosos y los sentencian a ser incinerados. El mayor de los Clérigos, Preston, es el mejor agente pero comete un error una mañana en que no se toma su dosis de Prozium (que tiene mucho en común con Prozac), por lo cual comenzará a tener dudas, y lo más importante a sentir y plantearse si lo que ha hecho en el pasado está bien.

Si a mi me dicen que esta historia está basada en un relato de Phillip K. Dick me lo creo, porque tiene todos los elementos del escritor. Empezando porque se desarrolla en el futuro, pasando por el dilema moral que se nos plantea al mostrarnos una sociedad donde todo es pacifico y ordenado al precio de que nadie siente y terminando por el protagonista que vive dentro del sistema y que abre los ojos para enfrentarse a él. Y es que el director, Kurt Wimmer parece que con este film quiere hacer un homenaje a toda la ciencia-ficción espectacular, pues no solo hace una ligera similitud con el film de Truffaut quemando obras de Arte, sino que el protagonista es similar al de “Minority Report”. Por supuesto todo este envoltorio de ciencia-ficción es rellenado con espectaculares secuencias de lucha herederas de “Matrix” de los Wachowski, que contienen verdaderos momentazos, como ese primer tiroteo a oscuras que emula al videojuego “Doom” al ponernos la pistola en plano subjetivo y ver como caen los hombres a los que se dispara, o el tiroteo final en el pasillo, sin apenas utilizar cámaras lentas, cosa que es de agradecer. Incluso a Wimmer se le pasa por la cabeza homenajear a “Blade Runner” con ese plano del ojo de Bale viendo como está empezando a arder la ciudad que nos recuerda a uno de los primeros planos de la película de Scott.

Respecto a los momentos de “Matrix” hay que aclarar que me refiero más que a los tiroteos, a el estilo visual y a que bebe del Manga Japonés en la creación de planos, ese plano de Bale en contrapicado con las pistolas recién disparadas. Tal vez sea por eso, que el film irradia sensación de comic o videojuego en más de una ocasión, pero hay que reconocer que es un buen espectáculo.

Christian Bale da vida a Preston, el hombre que defiende Libria y todo lo que representa hasta que deja de inyectarse su dosis de Prozium. El actor siempre ha sabido llevar a buen puerto sus personajes y este no le es muy complicado. Le secundan un puñado de actores conocidos como son Taye Diggs, Sean Bean, Emily Watson y dos Prison Breaks como son Dominic Purcell y William Fichtner.

Lo Mejor: Su discurso moral relleno de espectáculo

Lo Peor: Aún no se ha estrenado aquí

La Saga del Mes: X-Men

Enero 18, 2007

Inicio una nueva sección en mi blog, que espero pueda realizarla mensualmente. Intentaré comentar una Saga al mes. Debido a mi reciente adquisición en DVD (larga vida al formato) de “X-Men: La Decisión Final” he decidido comenzar este nuevo apartado por la Saga de los mutantes.X-Men (2000)

En un futuro no muy lejano el genoma humano ha sufrido una considerable evolución descubriendo en diferentes seres rasgos especiales. Entre las personas que poseen dicha característica se encuentra Pícara, una joven que no puede tocar a nadie, pues le provoca la muerte. En una huida hacia la soledad se cruzará con Logan, un ser tan peligroso como ella, en quien verá un amigo. Ambos llegarán a unirse a los miembros de los “X-Men”, un grupo de mutantes que buscan la igualdad con los humanos y combaten a otro mutante que desea la supremacía de la especie, Magneto.

Cuando se anunció la realización del film sobre los mutantes más famosos de la Marvel a finales de los 90, muchos nos alegramos en extremo (en mi caso porque me enganché a la sensacional serie de animación de principios de los 90). Iba a ser la primera gran producción sobre un famoso comic de Marvel, aunque dos años antes, en 1998, se había llevado a la gran pantalla con éxito “Blade”, pero el comic en que se basaba no era tan conocido como el de “La Patrulla X”, y mucho menos en España. Recordar que previamente (en los 80 y principios de los 90) ya se habían realizado productos de serie B sobre personajes Marvel como Spider-Man, El Castigador (con Dolph Lundgren) o La Masa (con Lou Ferrigno).
El proyecto no carecía de dificultad, pues no solo era trasladar uno de los comics más conocidos de la casa de Stan Lee, sino que se trataba de llevar a la pantalla un extenso grupo de personajes que forman el universo X. Esto no era como “Spider-Man” ( proyecto que estaba en espera por aquel entonces), en que el protagonista es un solo superhéroe, aquí hablamos de varios miembros con diferentes poderes y personalidades. Además hay que añadir que el público dio la espalada al género de superhéroes, sobre todo cuando Schumacker realizó “Batman & Robin”, pues veían todas las historias trilladas, aburridas, sin ninguna novedad, mas que poner más colores a los films del hombre-murcielago. Gracias al éxito de “Blade”, la película costó poco y recaudo una suma considerable que dio pie a dos secuelas más, la Marvel se lanzó a dar luz verde al proyecto de “X-Men”, con la FOX como productora y distribuidora.

El anuncio de la realización fue todo un acontecimiento dentro de la comunidad de fans de los mutantes, que ya imaginaban a sus personajes favoritos en la gran pantalla dando truños a tutiplé. Sin embargo, las ansias se calmaron, o mejor dicho clamaron en cólera al conocer detalles del proyecto. No iban a aparecer todos los miembros deseados (Bestia, Ángel, Gambito quedaban fuera); El film iba a costar 75 millones de $, relativamente poco viendo que la media de una superproducción espectacular cuesta 100; el directo elegido fue Bryan Singer, aclamado por su sensacional película “Sospechosos Habituales”, pero que enfadó a los fans admitiendo no haber leído ningún comic (cualquiera lo dice ahora); el reparto estaba lleno de nombres jóvenes como Anna Paquin como pícara, Halle Berry como Tormenta, o Famke Janssen como Jean Grey, sin quitar merito a sus respectivas carreras (aunque de ellas tan solo tenía un Oscar Paquin en ese momento) la elección parecía equivocada e insatisfactoria para los fans (recordemos que Pícara en el papel era una chica de muy buen ver y no una niña). Cíclope sería interpretado por James Marsden, otro joven actor salido en series de televisión.
La elección de Lobezno, personaje mítico dentro del Universo Marvel, no estuvo tampoco exenta de discusión. Desde el principio se tuvo claro que debía ser un rostro desconocido. En primer lugar se eligió a Dugray Scott para interpretarlo, pero problemas de fechas que obligaban al actor a comprometerse con el rodaje de “M-I:2” llevaron a los productores a buscar un sustituto urgente. El elegido fue un actor australiano desconocido llamado Hugh Jackman, que tampoco sabía nada de en qué mundo se metía.
Los rostros más conocidos eran los de Ian McKellen como Magneto, otro choque más, pues el villano, aún siendo mayor posee en los tebeos una presencia prominente, con musculatura. Patrick Steward como el Profesor X fue la única elección no discutida, pues desde que pilotaba el Enterprise con su calva se le veía con dotes de mando.

El estreno se estableció para Verano de 2000, época en que las superproducciones llegan sin parangón. Sin mucha publicidad sobre el rodaje, cómo si hicieron otras producciones que competían con ella como fueron “La Tormenta Perfecta”, “M-I:2”, o “Gladiator”, la productora lanzó el teaser trailer Abril, relativamente tarde. El breve anuncio no dejaba un respiro a los espectadores, y anunciaba el comienzo de la evolución terminando con las garras de Lobezno apareciendo en pantalla. Un breve pero intenso anticipo que llenaba de ansías a los fans y les quitaba el miedo que tenían sobre la forma en que se había hecho la película. El segundo trailer, ya más extenso, no hacía más que afirmarlo, se nos planteaba un discurso moral sobre los mutantes dentro del mundo de los humanos, rodeado de imágenes espectaculares en donde se nos mostraban a los protagonistas en acción y nos demostraba que la elección de elenco no era del todo equívoca por el momento.
El día 4 de Julio, día de la Independendia Americana, llegaba a las salas yanquis la película de “X-Men”, cuya premiere se realizó en un lugar que tiene vital importancia en el film como es la Isla de Ellis. Los espectadores, en su mayoría fans fueron con las garras afiladas para lapidar a Singer en caso de haber destrozado tan glorioso Universo, incluso Kevin Smith estaba entre ellos como buen friki. Por suerte para todos, Singer había realizado una excelente película basada en un comic Marvel, y una notable película de Ciencia-Ficción que se podía disfrutar igualmente si no se conocía a los personajes.

El film no era el típico de acción basado en un comic como muchos afirmaban que era. La película posee un discurso sobre la tolerancia. Los mutantes no son sino seres discriminados por una sociedad que teme lo que no conoce, llegando el problema a las altas esferas del Gobierno. Desde el principio siempre ha habido discriminación en el mundo, odia entre personas diferentes. No hay mejor prueba de ello que cómo empieza la historia cuando, en 1944, un joven Eric Lensherr (Magneto) ve como sus padres son llevados junto con él a un campo de concentración alemán por ser judíos. Empezar con una secuencia del holocausto nazi en lo que, se supone, es un film palomitero para todos los públicos da que pensar. Nos están hablando en ese momento del enfrentamiento entre una raza y otra (la aria y superior contra la judía e inferior), en una época oscura de nuestra historia. Años después, en lo que se supone es un futuro cercano, la relación entre personas no ha cambiado, viendo a seres diferentes (mutantes) como una raza peligrosa a la que hay que detener antes de que se expanda.
Dentro del grupo mutante nos encontramos, a su vez, con dos puntos de vista. Por un lado el de Charles Xavier que ve la posibilidad de convivir humanos y mutantes en un mismo mundo, tan solo hay que darles tiempo para comprender. Por otro lado está Magneto, el joven que sufrió las represalias de los nazis en su juventud, y que siempre ha sido tratado como un ser inferior. Ahora ha llegado su momento de demostrar su supremacía y la de su especie, comenzando junto con su Hermandad de Mutantes una guerra contra los que quieren dominarles (entre los que se encuentran y tienen más voz el Senador Kelly). Ambos, amigos en el pasado, se enfrentan en un combate por demostrar quién lleva razón, pero los actos de Magneto alcanzan el terrorismo, y Xavier no ve más solución que interponerse en su camino.

Como adaptación no podría ser más fiel, inteligente y original. Consiguiendo capturar la esencia de la mayoría de los personajes, Singer realiza un film fresco, elegante, con secuencias de acción bien realizadas (Magneto frente a la policía hablando con Xavier; la pelea entre Mística y Lobezno) y condensando la historia en unos breves, pero suficientes, 95 minutos.
La puesta en escena está muy cuidada con interesante escenarios, en donde se ven varias X insertadas en la arquitectura, y con secuencias inteligentemente planificadas. Los decorados están muy conseguidos, en especial la sala Cerebro y las instalaciones X, abundando el estilo futurista azulado. Las escenas de acción no abundan, pero las que hay son de agradecer pues no son de pega como otras producciones en las que es una obligación, sino que aquí son justificables gracias a la trama.

La presentación de los personajes principales es otro acierto, pues tanto a Xavier, como a Magneto se les presente entre sombras asistiendo a la conferencia sobre los mutantes para después mantener una charla en un pasillo frío y cristalino. En dicha secuencia es de aplaudir como sencillez y elegancia van cogidas de la mano, y cómo en un sencillo juego de plano-contraplano Singer construye una escena en que se nos descubre la psicología de cada personaje y su relación, así como también lo hace en una magistral escena final que nos deja con la miel en los labios y nos avanza lo que vendrá, con ambos personajes jugando al ajedrez en la cárcel de plástico.
El personaje de Lobezno se nos presenta entre sombras, de espaldas, en una jaula como el animal que es. Una gran presentación. Es el personaje más cuidado de todos, y junto con Xavier el más fidedignamente representado. Con amnesia que le impide recordar gran parte de su pasado, entre lo que se encuentra cómo le implantaron en su esqueleto el irrompible metal “adamantium”. Posee el mismo mal carácter que en los comics y su mismo buen gusto por los puros.
Pícara es otro personaje cuidado, pues sobre ella cae mucho peso de la historia al enfrentarse al dilema de vagar por el mundo sin encontrar nadie que la entienda. Su única esperanza es Lobezno, en quien verá un amigo y protector, comenzando una amistad que la chica cree interpretar como otra cosa.
Sobre el resto mencionar que Cíclope, Tormenta y Jean Grey son secundarios con intervención en las secuencias de acción al final, esto daba pie a pensar ya en una secuela. De los villanos tan solo Mística posee una personalidad propia como Magneto, Dientes de sable es un luchador de Presing Catch con rasgos felinos y Sapo es Darth Maul (Ray Park) con lengua extralarga (incluso repite los mismos movimientos en combate que en “La Amenaza Fantasma”). Mencionar la aparición de personajes como el Hombre de Hielo, que comienza una relación de amistad con Pícara, Pyro, o Gata Sombra, personajes que tendrían más protagonismo en las secuelas.

Los Efectos Especiales no son los protagonistas de la función, sino que están al servicio de la historia, como debe ser. Además no se abusa de ellos más que cundo es necesario (el final en la Estatua de la Libertad).
La Banda Sonora fue compuesta por el difunto Michael Kamen, quien desgraciadamente no consiguió llegar al espíritu de los protagonistas. Su composición es como la película, un preludio para algo mucho mayor que estaba por venir. Desgraciadamente no pudo continuar el tema principal que aquí presentaba tímidamente, pues en la secuela sería sustituido por John Ottman.
El reparto estuvo a la altura de las circunstancias, callando las voces que se alzaron en un principio, y consiguiendo que lo que veíamos en pantalla diera sensación de realidad, de estar viendo una película de ciencia-ficción y no una de fantasía inspirada en un comic.

Bryan Singer alcanzó un gran éxito con este film, consiguiendo que “X-Men” fuera considerada por los amantes de los tebeos como la mejor adaptación de un comic jamás realizada. Gracias a este éxito no solo seguiría la franquicia mutante, sino que las productoras de Hollywood comenzarían a realizar adaptaciones de comic anualmente, y abundantemente, pues posteriormente vendrían “Spider-Man”, “Hulk”, “Daredevil”, “Los 4 fantasticos”, etc…. Pero “X-Men” tiene el privilegio de haber sido la primera superproducción Marvel consiguiendo un resultado inmejorable como primera película.

7/10

X-Men:United (2003)

El debate sobre los mutantes prosigue. El Presidente de los Estados Unidos es atacado por uno de ellos, lo cual beneficia al militar y científico William Stryker a conseguir una autorización para poder entrar en la Mansión de Xavier y capturar a varios de sus alumnos. Sin embargo, sus verdaderos fines son más macabros. Los X-Men tendrán que luchar contra él uniendo sus fuerzas a las de Magneto y Mística.

Tras la buena taquilla cosechada por la primera entrega estaba claro que iba a realizarse una segunda parte, es una norma de Hollywood. Para esta primera secuela, la productora FOX no escatimó tanto en medios como para realizar la primera, de unos 75 millones que costó “X-Men” pasaron a unos 120 de presupuesto para esta, una cifra muy considerable. El equipo volvería a ser en su gran mayoría el mismo tras los buenos resultados cosechados, la gente no admitía tras la cámara a nadie que no fuera Singer tras su buena labor mutante.
Como toda buena secuela, y dado el generoso presupuesto, se decidió realizar un espectáculo visual más rico que el anterior y añadir varios personajes nuevos. Desde el principio se anunció la incorporación de Rondador Nocturno y la importancia que iban a tener otros personajes que ya vimos en la primera.
El estreno se fechó para el 5 de Mayo de 2003, compitiendo casi directamente (con una semana de diferencia) con la que, se suponía, iba a ser el boom del verano “Matrix Reloaded”, sin embargo Singer siempre mostró calma y confianza en el trabajo que estaba realizando.

La película se estrenó en la fecha prevista y volvió a ofrecer un espectáculo acercándonos de nuevo al Universo Mutante Marvel. Con una diferencia, y es que esta vez, y como secuela que era, no se debía detener en presentar a la mayoría de los personajes, sino más bien en desarrollarlos un poco más. Así pues Tormenta o Jean Grey pasaban a tener más protagonismo (en el caso de Berry se debió a sus exigencias al estudio y a su reciente Oscar) haciendo más gala de sus poderes que en la primera parte, el Hombre de Hielo se convertía en pareja de Pícara, quienes iban acompañados de Pyro, capaz de manipular el fuego y al que le gusta fanfarronear, pues cree tener una capacidad superior que el resto de sus compañeros. Desgraciadamente, y esto nunca ha contentado a los fans, Cíclope quedaba en segundo plano, como protector del Profesor.
Sobre los nuevos, decir que enriquecieron la trama. Rondador Nocturno se nos presenta al principio (en una espectacular primera secuencia de ataque contra el Presidente en la Casa Blanca a ritmo del “Réquiem” de Mozart) como un personaje hostil para después descubrir que es un personaje atormentado y espiritual, abrazado a la Fe, donde busca el perdón de Dios. Ciertamente es una contradicción el ver a criatura tan diabólica en aspecto (piel azul, cola y cuernos) ir con un rosario y rezar para exculpar sus pecados.
La trama seguía insistiendo sobre el dilema acerca de la sociedad mutante en el mundo de los humanos. En esta ocasión se nos muestra la discriminación por un punto de vista más cercano, como puede ser el de la propia familia. El personaje de Bobby Drake (Hombre de Hielo) oculta a sus padres su verdadera condición de mutante diciéndoles que está en un colegio privado, sin embargo se vera en la obligación de decírselo cuando se oculte en su casa, junto con otros miembros X, y ellos no lo acepten del todo. Se puede decir que desde que lo saben le dan la espalda y lo entierran (su hermano llama a la policía alegando que los tienen secuestrados).
El personaje de Bobby Drake nos sirve para hablar sobre Pícara, que aquí ha pasado de ser casi protagonista en la primera parte a meramente secundaria. Su problema requeriría más profundidad que el que se nos ha mostrado, aunque es cierto que solo es una niña y no la mujer de los comics deberían haberla aprovechado más.
El trío de jóvenes lo completa Pyro, quien no duda a la hora de utilizar sus poderes ya sea contra humano o mutante. Sus pensamientos están más cercanos a los de Magneto que a los de Xavier, y de eso se darán cuenta ambos lideres.

La hostilidad por parte de la Sociedad humana está mucho más presente aquí que en la antecesora, en que solo teníamos a un Senador parlanchín. En esta ocasión nos encontramos con William Stryker, viejo soldado al que el tema mutante le obsesiona y martiriza desde hace tiempo. Su hijo fue discípulo de Xavier, quien no pudo hacer nada por al muchacho cuando llegó a su límite y perdió la razón llegando a matar a su madre. Gracias a una poción, Stryker puede dominar a todo mutante vivo, excepto a Xavier. Para él tiene algo especial, a su hijo, antiguo alumno del Profesor X, ahora pegado a una silla de ruedas como el líder de los X-Men. Jason conseguirá entrar en la mente de Xavier y le obligará a realizar lo que Stryker desea: aniquilar a todo mutante viviente mediante la duplicación de la maquina Cerebro.
Con Stryker se crea un trío psicológico enfrentado. Por un lado Xavier que sigue deseando la convivencia entre humanos y mutantes, al cual Magneto le responde hablando tan solo de supremacía y de dominación contra los humanos, y por último tenemos a William Stryker a quien el odio por el daño que le hizo Xavier en el pasado con su hijo le ha llevado a odiar a los mutantes de tal manera que ansía su total destrucción del mundo. Más cercano a Magneto que a Xavier, pues ambos son personajes radicales que no aceptan el dialogo, Stryker se convierte en la Némesis directa del Profesor X y en enemigo natural de Magneto.
Gracias a Stryker se pude profundizar algo más en el pasado de Lobezno, pues él fue quien le implantó el metal de “adamantium” en el esqueleto del mutante y afirma ser su compañero de hace años. Lobezno recordará parte del experimento, y visitará el laboratorio en donde se realizó la operación quirúrgica.
Como bien se subtitula la película en su versión original (United), en esta nueva aventura vamos a presenciar la unión momentánea entre Magneto y los X-Men con el fin de acabar con la locura de Stryker que concierne a todo mutante. Menuda gracia el ver como Lobezno, Tormenta y Jean tiene que trabajar junto a Mística (a la que Lobezno le dejo un magullado recuerdo) y Magneto. Por supuesto, el viejo soldado se cubrirá las espaldas con una presencia femenina con rasgos orientales y huesos tan duros como los de Lobezno, Dama Mortal.
En los comics dicho personaje era una antigua pareja de Lobezno que desaparecía de la vida del héroe para luego aparecer en presencia fantasmagórica. En la película no se llega a ese termino, sino simplemente a establecer una relación entre ambos personajes mediante el implante del indestructible material, la capacidad regenerativa de ambos, la posibilidad de sacar garras (Lobezno de los nudillos, Dama Mortal de las uñas). Los dos personajes se enzarzaran en una pelea brutal en que no se mostrará más sentimiento hasta que acabe la lucha (Dama Mortal deja de estar a merced de Stryker y Lobezno cree reconocerla al volverse sus ojos normales).

De nuevo Singer confeccionó una película digna de su predecesora, con estilo clásico, elegante puesta en escena y poderosas secuencias de acción, que era de lo que se quejaban ciertas personas al ver la escasez que poseía la primera. Dichas secuencias están bien construidas y dan emoción desde el primer minuto, en que, a ritmo de Mozart, contemplaremos el ágil ataque de Rondador Nocturno al Presidente. La única pega de dicha secuencia, y que rompe con el estilo del film, es la ralentización en que Rondador aparece y desaparece repartiendo puñetazos a los guardaespaldas. Aunque puede servir para demostrarnos su habilidad mutante (teletransportación) parece que copia el efecto “Matrix”. El resto de las secuencias de acción son perfectas, y de nuevo encajan perfectamente en la trama. De todas ellas destaco el ataque a la mansión X en que Lobezno da muestras de su buen humor y se nos muestran a los jóvenes que viven en la mansión, aprovechando para mostrarnos a Coloso, otro mutante muy querido; la huida de Magneto de su prisión de plástico a base de bolitas de hierro, y la pelea entre Lobezno y Dama Mortal, mejor coordinada que la de Lobezno contra Mística de la primera. Además supo dar oscuridad e inquietud en los juegos entre Jasón y Xavier.
FOX le dio más libertad creativa a Singer, el cual se rodeo de colaboradores habituales con los que había trabajado anteriormente. El comienzo del film es idéntico al anterior, la voz de Xavier, los créditos y la puerta de Cerebro que se nos cierra para dar comienzo a la historia. Con eso Singer siempre ha declarado la unión entre los films como si se tratara de un serial, como las películas de Bond.
La fotografía corrió a cargo de Thomas Siegel, quien se lució sobre todo en las secuencias dentro de la prisión de plástico de Magneto con esos colores pálidos. La música fue un cambio, ya que recayó en el habitual de Singer, John Ottman, quien compuso una partitura vibrante, más completa que la de Kamen, y con un tema principal mucho más pegadizo.
El reparto repitió al completo. Hubo incorporaciones como la de Alan Cumming como Rondador, Bryan Cox como Striker y Kelly Hu como Dama Mortal.

La película cosechó un éxito superior al de su predecesora, consiguiendo recaudar en su primer fin de semana en Estados Unidos la friolera cifra de 80 millones de $, consiguiendo una recaudación total de 215 millones en un verano en que tuvo que verselas con Neo, Jack Sparrow en su primera aventura, y Terminator. Estaba claro que íbamos a seguir disfrutando de los X-men, sobre todo después de ver el final del film. Lo que no sabíamos es que iba a haber cambios.

7,5/10

X-Men: The Last Stand (2006)

Los X-Men siguen combatiendo contra las fuerzas de Magneto y su Hermandad de los Mutantes. Entre los miembros sigue existiendo un alo de tristeza tras la perdida de Jean Grey en el Lago Álcali. Una noticia irrumpe en la sociedad, los científicos han encontrado un antídoto que puede erradicar el gen mutante X y convertir a los mutantes en seres humanos normales.

En una entrevista posterior a “X2” Bryan Singer declaraba su participación en una tercera película de los X-Men si se hiciera, de hecho se especuló que tenía el borrador de la historia escrito. Sin embargo algo se interpuso entre los mutantes y el director, algo que volaba procedente del planeta Krypton. Singer fue elegido para dirigir la nueva película sobre Superman, dejando a sus mutantes huérfanos. Muchas voces decían que el proyecto debía posponerse hasta que Singer estuviese disponible y pudiera dirigirla, sin embargo la FOX se puso en busca inmediata de un director que suplantará al padre cinematográfico de lo mutantes. Ciertamente esperar más hubiera sido romper un sistema que funciona bastante bien, como es el estrenar una secuela cada 3 años (sistema que ha utilizado George Lucas para estrenar sus capítulos galácticos). De modo que la 3ª entrega mutante debía estrenarse en 2006 sin problema.
El elegido para sustituir a Singer en la silla de dirección fue Brett Ratner, especialista en realizar terceras partes de Sagas (aunque sea en forma de secuela) como ya demostró en “El Dragon Rojo”. Ratner además era el causante de la Saga “Hora Punta”, lo cual daba bastante miedo a los admiradores de los mutantes.
Por suerte ahí estaban los de FOX (Avi Arad y Lauren Shuler Donner) para secundarle y guiarle por el buen camino, además de todo el elenco interpretativo que, en su mayoría, repetía, encabezado por Hugh Jackman que ahora pasaba a ser también productor del film.
El rodaje fue relativamente corto y no tardó en promocionarse la película con un teaser poster y posterior trailer a finales de 2005 en donde se mostraba acción a raudales con la voz en off de Xavier de fondo. El título elegido, esta vez para todo el mundo n lugar de solo para USA como hicieron con la 2ª, fue “The Last Stand” (La Decisión Final) que ya avecinaba la película como la última de la Saga, y así la fueron vendiendo.

Al enterarme del argumento del film, la cura, no pude esquivar mi pensamiento a la hora de ver la serie de animación y recordar que en dicho argumento estaba involucrado uno de mis villanos favoritos, Apocalipsis. ¿Tendría la FOX el As en la manga guardado de mostrar a dicho ser en la película? Sin embargo mis esperanzas se desvanecieron al comprobar que tambien adaptaba la famosa serie “Fénix Oscura” en que Jean Grey vuelve convertida en un ser superior y malvado. Ambas series e ideas (La Cura y Fénix Oscura) daban para películas independientes, sin embargo el unirlas en una sola, y con una duración similar a la de la primera película (95 minutos) no presagiaban algo bueno.

Efectivamente, el 25 de Mayo llegaba a las pantallas de todo el mundo “X-Men: The Last Stand” y muchos comprobamos que lo que había hecho Brett Rattner no era sino intentar mantenerse fiel al estilo narrativo y visual de Singer pero acelerando los acontecimientos y centrándose en las secuencias de acción.
La historia es interesante, no vamos a negarlo. Una posible cura que convierta a los mutantes en humanos y en la cual vea Magneto la razón para un levantamiento mutante es sensacional. Ahora bien, cuando entra en escena Jean Grey nos olvidamos de la cura, pues sol queremos ver a Fénix actuar. El mayor fallo que le veo al film es este mismo, unir dos historias paralelas en una sola, ya al principio, a modo de flashback, vemos a la joven Jean siendo visitada por Xavier y Magneto, y posteriormente vemos a Ángel intentar cortarse las alas y siendo descubierto por su padre, que se convertirá en el creador de la cura.
En lo que concierne a la cura entran en escena mutantes como Pícara que ve la posibilidad de poder tocar a sus seres queridos, Tormenta que afirma que no hay nada que curar y dos nuevos personajes, Bestia, quien sustituye a Rondador Nocturno aunque permanezca dando color, y Ángel. Sobre Bestia he de decir que me sentí bastante desilusionado, pues en la segunda película se hacía un pequeño cameo de Hank Macoy hablando en televisión y ya, en esta tercera, aparece trabajando hombro con hombro con el Presidente y asistiendo a conferencias. Si se supone que este 3º film comienza justo donde acaba el 2º , o pocos meses después ¿como han cambiado tanto de opinión los humanos? Ángel aparece 5 minutos en toda la película, y no es más que para hacerle ver a su padre que porque tenga alas es peor que un ser humano, simplemente es diferente, pero claro eso se supone que hay que adivinarlo porque entre los dos no se hablan más que tres frases. Este es un ejemplo de lo acelerado de los acontecimientos. Desgraciadamente el tema de La Cura solo sirve para introducir peleas entre los seguidores de Magneto y los X-Men, pues dicho argumento queda muy pobre en el film, y más si lo comparamos con el de la serie de animación, en donde Apocalipsis inyectaba dicha “cura” para tener a los mutantes a su merced. Lo mejor que tiene La Cura es el posible debate que se establece entre los mutantes de si hay que tomarla o no, porque entonces estás negando lo que eres y te convertirás en lo que otros quieren.Sobre Fénix Oscura, que posiblemente este mejor desarrollada en la película que la trama de la cura, entran en acción Lobezno, Xavier y Magneto. El regreso de Jean tras su caida era lo que realmente esperábamos de este film, y no una trama secundaria o complementaria. Ratner (inteligente como el solo) la utiliza además para eliminar personajes que cree que son un lustre o que ya no tienen nada que hacer salvo morirse.

Aunque el guión sea bastante pobre, Rattner se preocupa más en meter acción y entretener al personal, que para algo va a ir la gente al cine.
Esta es la entrega más emocional de la serie, eso en palabras de Ratner, Yo supongo que el hombre lo dice porque desde los 15 mitos de película ya está cargándose personajes y deben darnos pena. Algunos si que es cierto que nos dan pena, sobre todo por lo bien planificado que está. Como he mencionado Ratner está más preocupado por la acción que por el guión, y crea secuencias de acción a mansalva, algunas de ellas memorables y protagonizadas por Fénix, como la secuencia en casa de Jean cuando se establece la batalla telequinésica, la secuencia entre Jean y Lobezno en la habitación del recinto de los X-Men o la batalla final entre ambos personajes.
Sobre la forma en que está rodada la película, salvo las secuencias antes comentadas, está bien, por debajo del nivel de Singer (lo cual se esperaba). Ratner parece haberse estudiado al dedillo las dos previas para embarcarse en el trabajo a la hora de poner en pantalla a los personajes(cosa que ya hiz con “El Dragón Rojo” en donde copiaba planos de “EL Silencio de los Corderos”), por ejemplo a Xavier lo presenta tal cual Singer en las dos anteriores (empezando por una rueda de su silla y subiendo hasta él). Sin embargo prescinde de la forma de comenzar la película por un flashback que da pie a los créditos, con lo cual se rompe la continuidad y la autoría que mantenían las dos previas.
“X-Men: The Last Stand” es la película de acción de la Saga, en donde aparecen casi todos los personajes posibles, aunque sean con una línea de dialogo (véase Morpho por ahí) y eso es otro fallo, pues para alimentar las ansias de los fans en ver personajes, Ratner decide hacer aparecer por ahí a Juggernaut, que no hace más que decir idioteces siendo el contraputo a otro personaje previo que tenía la misma función, Dientes de Sable. Mientras el hombre-Animal apenas abría la boca, el gigantón con casco dice cosas por decir, porque deben hacer gracia, o eso se supone. También vemos por ahí a Calisto, que se tira de los pelos con Tormenta. Bestia está bien representado, salvo por el pequeño detalle de que es muy precipitado que ya desde el principio se siente con el Presidente a hablar tranquilamente.
En cuanto a los personajes conocidos, se elimina Rondador como ya he citado, Pícara sale nada más que por mantener continuidad y en su lugar gana protagonismo Kitty Pride, quien mantendrá una relación de cariño con Bobby Drake, quien se las verá en esa esperada pelea contra Pyro. Mística, posiblemente el mejor villano de todos los aparecidos junto a Magneto también se la cargan.
Tampoco desaprovechan la ocasión de mostrarnos la ansiada sala del peligro, y ya de paso mostrarnos la cabeza de un centinela (maquina que ansiábamos ver desde la primera película).

Tras la salida de Singer tuvieron que contratar a otros especialistas para diversos campos. Así pues se ocupó de la fotografía Dante Spinotti consiguiendo un color más cálido y oscuro que en las anteriores entregas. La música volvió a tener un nuevo compositor en John Powell quien creó la mejor Banda Sonora de la trilogía.
EL reparto volvió a ser el mismo aunque con cambios respecto a la importancia de los personajes. James Marsden rodó rapidito su parte que le esperaba Superman; Anna Paquin sabia perfectamente cual era su papel en esta ocasión, comparsa; Halle Berry se proclamo protagonista femenina tras atosigar a los productores y ver que su experimento de “Catwoman” no salió bien; Hugh Jackman se aseguró del protagonismo de Lobezno interviniendo además como Productor. Entre los nuevos miembros del reparto tenemos a Ellen Page como Kitty Pride, personaje que ha tenido un rostro distinto en cada nueva película; Ben Foster como Ángel; Vinnie Jones como Juggernaut; y Kelsey Kramer como Bestia.

Al final de la película descubrimos que la supuesta finalidad de la Saga no es más que una idea de marketing, ya que el final es más abierto que el de la 2, lo cual ya es decir. Supongo que los productores querían referirse a que es el final de una etapa, y que ahora contrataran a otros actores para nuevos personajes continuando una Saga tip