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Minority Report, de Steven Spielberg

Mayo 18, 2008

Después de la kubrickiana e incomprendida “A.I.” Spielberg se embarcó en otro proyecto de ciencia-ficción con Tom Cruise como estrella protagonista, marcando así una colaboración que llevaba años a la espera.
El agente especial John Anderton es jefe de la brigada Pre-Crimen, unidad especial encargada de arrestar a criminales antes de cometer un delito. Cuando Anderton es acusado y mandado arrestar por un crimen que está a punto de cometer, empezará una huida por su vida y por aclarar la verdad de lo que le acusan.

Aparentemente “Minority Report” parecía otro blockbuster veraniego más (justificado por la fría acogida que tuvo “A.I.”) en que Cruise se luciría como protagonista absoluto y cuya presencia fue la carta promocional del film (con una postura similar a la de “M:I 2” para el cartel final). Sin embargo Spielberg ya ha alcanzado la madurez suficiente como para tomarse mucho más en serio un proyecto que en principio estaba destinado para consumo rápido.

Ciertamente podríamos decir que “Minority Report” es un film de ciencia ficción, pero estudiemos esa afirmación. Es ciencia-ficción porque transcurre a mediados del S.XXI . Es ciencia-ficción porque los edificios y los vehículos son de última generación, ultramodernos, futuristas. Se basa en un relato de uno de los autores más prestigioso del género, Phillip K. Dick. Ahora bien ¿es ciencia-ficción porque unos individuos vean el futuro y un cuerpo especial de policía se encargue de detener a los futuros criminales? No, los videntes han existido siempre, la única diferencia aquí es la forma de usarlos. Los precogniscientes (llamados Precog) son tres seres gemelos capaces de visualizar el futuro inmediato, y más concretamente los crímenes. Encerrados, y podríamos decir más bien enjaulados, en un templo son controlados por los miembros de Pre-Crimen para que les muestren los actos viles que se van a cometer.

Con lo que llevamos citado, ¿podemos decir que “Minority Report” es un film de ciencia-ficción? Puede que sí, pero detengámonos un momento en la historia principal, la de nuestro protagonista. John Anderton cree ciegamente en el sistema, sin embargo una vez sea acusado de un futuro crimen buscará un fallo en él para demostrar su inocencia enfrentándose a sus antiguos compañeros y siendo investigado por un agente de asuntos internos. No estamos sino ante la clásica historia del falso culpable, del policía incriminado que debe demostrar su inocencia antes de que su tiempo se acabe. Estamos en el terreno del cine negro decorado por un escenario futurista tal y como ya ocurriera con la célebre “Blade Runner” (también basada en K. Dick).
John Anderton es un personaje de género negro 100%. En su trabajo muestra siempre rectitud y autoridad, siendo elogiado y admirado a partes iguales por sus superiores, sin embargo en su vida privada es un hombre torturado que toma drogas para olvidar la terrible perdida de su hijo años atrás, dolor incrementado por la incomunicación que tiene con su mujer. Una vez sea acusado y perseguido Anderton demostrará sus dotes detectivescas a la vieja usanza para esclarecer el misterio que rodea a Pre-Crimen.
Si enmarcáramos la historia en los años 30 y sustituyéramos las drogas de diseño que muestra el film por alcohol no sería muy difícil de imaginarnos a Bogart interpretando este personaje.

La película posee además, y es uno de los puntos que la hacen más rica, un dilema moral bastante tangente como el de condenar a alguien antes de cometer un crimen. ¿Es justo encerrar a un hombre por matar a su mujer cuando aún esta sigue viva y no ha sufrido daño alguno? Puede que los Precog certifiquen que el acto va a suceder pero siempre debemos tener en cuenta que el ser humano posee libre albedrio y que las acciones visionadas por los gemelos pueden cambiar en el último momento sin intervención policial.
Este sistema de los Precog no es sino una muestra de la falta de intimida que posee el ser humano. Bien es cierto que si se evita un crimen podemos aplaudir un sistema de seguridad intachable, pero ¿qué hay de nuestra intimidad? Si se nos pasará por la cabeza matar a nuestro jefe por tener un mal día, seria leído ese pensamiento como asesinato premeditado condenándonos a llevar el aro de por vida. Esto, incrementado con la cantidad de cámaras que leen las pupilas e identifican a cada sujeto en todo rincón diseñando anuncios personalizados en cada pared, no es sino un terrorífico retrato de hacia dónde se dirige una sociedad dominada por el miedo, como la que vivimos hoy día.

Steven Spielberg vuelve a ofrecernos otro ejercicio visual en donde cada fotograma posee una riqueza aplastante. El fabuloso inicio sirve de introducción mostrándonos la forma de operar de Pre-Crimen con una secuencia angustiosa y vibrante en donde el montaje en paralelo es primordial, y donde el girar de un columpio está acorde con el estado anímico de nuestro protagonista. Tras esto Spielberg meterá un poco el freno en cuanto a emoción para describirnos a los personajes con secuencias tan brillantes como el primer careo entre Anderton y Witwer abierto a través de la bola que el agente de asuntos internos recoge, definiendo los pensamientos de cada uno respecto a Pre-Crimen. Una vez Anderton vea la visión que lo marca como asesino no habrá freno ninguno, pues la película alcanzará un ritmo tan asfixiante como el del protagonista. La huida por encima de los vehículos, el enfrentamiento contra los miembro de Pre-Crimen, la persecución por la fábrica de coches están narradas con tal virtuosismo y precisión que demuestran, una vez más, lo bien que Spielberg sabe rodar secuencias de acción, sin que el espectador pierda información en ningún momento.
Mi secuencia favorita es la acontecida en el edificio donde Anderton se hace un trasplante de vista para poder entrar en su antiguo trabajo. La secuencia se inicia con un homenaje a “La Naranja Mecánica” (Kubrick no es olvidado en esta película) en que el jefe de policía será privado de sus ojos para colocarse otros nuevos. Una vez realizado el trasplante Anderton deberá estar vendado y sin rascarse durante doce horas. Spileberg utiliza primero un dramático flashback que nos narra el tormento de John y como perdió a su hijo. A continuación vemos las dificultades de Anderton para poder alimentarse, llenando este tramo de humor negro. Tras esto llega lo mejor, la angustia de Anderton para no ser sometido a lectura ocular por medio de las arañas. Los miembros de Pre-Crimen lanzan espi-arañas por el edificio para localizar al fugitivo, mostrándonos Spielberg mediante un impecable travelling cenital como se mueven y operan los insectos mecánicos. Una vez en la habitación de Anderton el director realizará una secuencia de suspense antológica, con pompa de agua como elemento delator.

El aroma a cine negro no solo se palpa en la historia sino en su forma de plasmarlo en pantalla, Así pues cada hecho tiene su posterior importancia para el desenlace criminal, y no todo personaje es lo que parece en un principio.
La vista, los ojos, son muy importantes en la trama. Hablamos de un film en que unos jóvenes ven el futuro y debido a esto las personas son detenidas. Pero este hecho también significa que el ser humano ha dejado de ver, ha dejado el trabajo de observar a otros sin pararse él mismo a observar detenidamente en el mundo que le rodea. Ya desde la primera secuencia el presunto asesino que va a ser detenido cita que “SIN GAFAS NO VEO”, momentos después de haber estado su mujer rajando unos ojos en una revista. Esto adquiere más fuerza al ver que el camello de Anderton recita “EN EL PAIS DE LOS CIEGOS, EL TUERTO ES EL REY” estando él privado de vista. El personaje de Agatha también tiene importancia en esto, ya que no solo es la que más capacidad de acertar tiene del trio respecto a las visiones, sino que es la que pone a Anderton en el camino de desentrañar un antiguo crimen mediante la frase “¿NO LO VES?”, queriendo abrirle los ojos al agente, pues no todo es lo que parece.
Para hacer más hincapié en el género negro tenemos la película policiaca en la habitación donde Anderton ha sido operado, la fotografía azul oscura de Kaminski propia del género, y que nos da pistas sobre los personajes y su entorno. Los nombres de los Precog remiten a celebres escritores de intriga, así Agatha remite a Agatha Christie, Arthur a Conan Doyle y Dashiell a Dashiell Hammett.

No se olvida Spielberg aquí de hablar de la familia, y más cuando esta adquiere una gran importancia para el desenlace. Empezando por Anderton, padre atormentado por la pérdida de su hijo, a quien perdió en una piscina y cuya posible pista le haga encontrarse con su destino precogniscente. Los gemelos Precog fueron separados de su madre en bien de la ciencia y la humanidad, puede que hagan un bien comunitario pero se les ve como seres tristes encerrados en su templo de cristal.

Los efectos especiales a cargo de ILM fueron utilizados de nuevo a favor de la historia, consiguiendo crear el mundo futurista de la manera más veraz posible. John Williams compuso una correcta banda sonora dividida en dos bloques, más íntima para el personaje de Anderton cuando está solo y pensativo, y vibrante para las secuencias de acción.
Cabe citar que todo elemento usado en el film, desde coches a marcas de ropa, fue estudiado con minucioso detalle para que tuviera veracidad en mostrar ese mundo, acercándose al posible 2054 que vendrá.

El reparto está formado por un fantástico Tom Cruise como John Anderton, papel que si es cierto que nos recuerda a otros de su filmografía bien merece un mayor reconocimiento. Colin Farrell da vida a Witwer, el enviado a estudiar Pre-Crimen y encontrar fallos. Witwer es un personaje complicado, cree en el bien que hacen los Precog (sus creencias religiosas hace que los respete) pero a su vez pone en duda el talento humano que los controla. El papel de Witwer le fue ofrecido a Javier Bardem pero lo rechazó en post de “Los Lunes al Sol”. Samantha Morton da vida a Agatha, la Precgo que ayudará a Anderton a descubrir su Informe en minoría. Max Von Sydow es Lamar, fundador de Pre-Crimen, quien quiere ver su creación rigiendo a nivel nacional. Citar la participación de Peter Stormare como cirujano ocular y el breve cameo (casi imperceptible) de Cameron Crowe y Cameron Diaz en el tren donde Anderton escapa.

Recibió una sola nominación al Oscar en la categoría de Edición de Sonido.

Una excelente película policiaca de ciencia ficción a la altura de “Blade Runner” y “Desafio Total” en cuanto a adaptaciones de su autor. Spielberg da una lección de narrativa y genio, que resbala ligeramente por el final optimista.

Lo Mejor: La vibrante dirección de Spielberg. La secuencia de las espi-arañas. Tom Cruise.

Lo Peor: El final demasiado optimista.

Los Intocables, de Brian De Palma

Marzo 22, 2008

untouchables.jpgCuando el productor Art Linson, con ayuda del guionista David Mamet, decidió llevar a la gran pantalla “Los Intocables” quería que fuera un film autentico que no se conociera por basarse en la conocida serie de televisión. Puesto que los derechos de la serie los tenía Paramount, el productor decidió pactar con ellos la realización de la cinta. Para dirigirla Linson consiguió a Brian De Palma, que llevaba sin conseguir un éxito de público desde “Scarface”. El film dio como resultado otro ejercicio virtuoso de estilo por parte del director consiguiendo un film de gangsters epico y emocionante.

Nos encontramos en 1930 en la ciudad de Chicago, durante la Ley Seca. La ciudad está dominada por Al Capone. El capo introduce ilegalmente licor, tiene comprado a todo personaje influyente y mete el miedo a todos aquellos que están contra él mediante baños de sangre. No hay nadie que pueda frenarle. Hasta que llega Elliot Ness. Agente del tesoro, le es encomendada la tarea de poner fin al infierno que está aconteciendo en las calles. Para ello contará con la ayuda de tres hombres, formando así la cuadrilla conocida como “Los Intocables”.

A pesar de estar ambientada en plenos años 30 y enmarcada dentro del genero negro no estamos lejos de la estructura de western.
Al Capone es el malvado que domina toda la ciudad, codeándose con alcaldes o importantes personajes de sociedad. Está por encima de toda la ciudad viviendo en su lujosa suite del hotel Lexington. A pesar de no cometer personalmente un crimen, si ha mandado realizar los actos más bajos y violentos, destrozando vidas. Es el símbolo del crimen, el que mueve los hilos No hay forma legal de llevarle a la cárcel, pues cuida minuciosamente todo contrabando de licor y todo asesinato.
Elliot Ness personifica la justicia, la honradez, la corrección política podríamos decir. Es el nuevo sheriff que llega a la ciudad y no conoce las reglas. Al principio frustrado por verse rodeado de incompetentes, Ness no perderá la moral (enmarcando en su tablón incluso las malas noticias), y formará un grupo de hombres justos con un mismo objetivo: detener a Capone.
El hombre que inspira a Ness, quien se convertirá en su mano derecha y voz de la sabiduría, es el agente Malone, un viejo patrullero católico que conoce todo lo podrida que está la ciudad. Se define como un buen policía en una mala ciudad. Tras reunirse con Ness y preguntarle hasta donde estaría dispuesto a llegar, Malone será el maestro que enseña como impartir justicia en una ciudad que no conoce el termino. Aunque Ness sea el nombre a la cabeza del grupo, es el viejo agente quien impulsa al cuarteto.
George Stone es un joven aspirante a policía con una puntería certera. Malone lo selecciona por verse reflejado en él, con su impetu y su mala uva cuando la ocasión lo requiera. La única pega de Stone, y de la que no se siente orgulloso, es su origen italiano, pues su nombre autentico es Giuseppe Petri, y un italiano luchando contra un crimen dominado por italianos no es muy de confianza dentro del cuerpo.
Oscar Wallace es enviado del departamento del tesoro en función de contable, sin embargo la necesidad de otro miembro en el grupo le hacen verse involucrado con una escopeta en la diestra y una pipa en la siniestra. Wallace es el más jovial del grupo, ve su actuación dentro del grupo como una aventura, pues él nunca ha salido de su despacho, sin embargo nadie advierte de los peligros a los que un hombre se enfrenta cuando planta cara a Capone.

“Los Intocables” son los únicos hombres justos de la ciudad. No se les puede comprar de ninguna manera. Capone y sus hombres, encabezados por el temible Frank Nitti, se encargarán de meterles el miedo en el cuerpo mediante amenazas, a lo que los agentes responderán con la misma moneda, pero esta vez bañada de sangre.

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De Palma hace gala de su estilo consiguiendo que cada secuencia sea una delicia visual por sí misma. Ya desde el principio el director nos pone las cartas sobre la mesa cuando, tras presentarnos a Capone en un cenital cubierto por una toalla para su sesión de afeitado y responder unas preguntas a periodistas, vemos el cruel asesinato de varias personas por medio de una bomba. La secuencia es más impactante cuando el artefacto explota en manos de una niña inocente. Con esto De Palma nos ha introducido en el mundo que gobierna Chicago y sus calles.
Con un uso del ritmo mimado y controlado en cada escena, la película consigue ir in crecendo a partir de la secuencia acontecida en Montana. Dicha secuencia es el momento más western de todo el film. Tenemos a nuestros cuatro agentes de la ley montados a caballo dispuestos a detener una entrega de licor. La intercepción dará paso a una refriega de disparos como le gusta al buen director, con Wallace perdiendo la cabeza disparando sin piedad a un coche y golpeando a un gangster para a continuación celebrar la victoria tomando un sorbito de whisky. Lo acontecido posteriormente en la cabaña merece mención por los métodos que utiliza Malone para hacer hablar a un testigo.

El director se marca dos secuencias mediante steady-cam consiguiendo esos travellings tan elegantes y perfectos para narrarnos dos hechos de gran dramatismo. Ambos están realizados con la intención de crear suspense, y lo consigue. El primero es el momento en que Wallace lleva apresado a un testigo, metiéndose en un ascensor que se cierra a nuestra vista cuando vemos que Nitti está en él, a la par del cierre vemos al ascensor contiguo abrirse y salir de él a Malone y Ness felices y contentos hablando hasta que acontece un sonido desolador que pondrá fin a toda alegría.
La siguiente secuencia da lugar al momento más dramático de todos, preparado ya por la anteriormente citada. Utilizando el plano subjetivo, y homenajeando tanto al Carpenter de “Halloween” como a él mismo y su escena de apertura para “Impacto”, De Palma nos convierte en un sicario que se introduce en casa de Malone para eliminarle. Es impecable el movimiento de cámara en cada momento, la tensión que espira todo paso que da dentro del hogar. Todo para al final suceder lo menos imaginable. De Palma no ahorra en sangre para mostrar al espectador el fin de un héroe que se arrastra por el suelo hasta llegar a lo que más quiere (su medalla). Este acto queda más cruel cuando se monta paralelamente con Capone viendo la Opera y recibiendo la noticia, a la cual el gangster responderá con una sonrisa.
Ambas secuencias poseen sangre a raudales, pero de diferente forma. La primera está más comedida, pues el personaje que fallece en ella es del agrado del espectador y ha servido para sentirnos identificados con él, con lo cual se le tiene respeto a la hora de mostrarlo muerto. El segundo caso no. Ahí el director quiere que de verdad sintamos pena y lo consigue, rematándolo con el dialogo final entre Malone y Ness, en que el agente del tesoro decide poner en práctica todo lo que ha aprendido del viejo patrullero dando lugar así la secuencia más celebrada de toda la película.

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Dicha secuencia es, por supuesto, la acontecida dentro de la Union Station. Ness y Stone han ido para detener al contable de Capone, pues es el único que puede declarar contra el capo. Ambos agentes llegan pronto a la estación con lo que no pueden hacer otra cosa que esperar. Es impresionante como De Palma nos convierte en este tramo de casi 10 minutos en Elliot Ness. Sentimos en todo momento la tensión del protagonista observando la entrada de la estación y el reloj que marca la hora. Cada apertura de puerta principal hace estar alerta tanto a Ness como a nosotros, pues sabemos que se va a desatar una tormenta. En las escaleras que dan paso a la estación Ness observa una madre con su bebe en el carricoche. Recordando que su mujer acaba de dar a luz el agente decide ir a ayudar a la mujer, para así conseguir que se vaya con su bebe antes de que empiecen los disparos. Es impecable el uso del sonido cuando Ness agarra el carrito, haciendo que el sonido de las ruedas del carricoche al chocar con los escalones sean como un segundero, ayudado por la música de Morricone que pasa de canción de cuna a un tema más de suspense. Cuando llega al ultimo escalón y parece que le va a dar el carrito a la madre, entran los hombres de Capone con el contable. Sin soltar el carrito Ness mira a uno de los hombres y empieza el infierno. El carrito sirve para dar más tensión a la secuencia ya que vemos como Ness lo suelta y va cayendo por las escaleras mientras los disparos lo cruzan y la madre grita, homenajeando a las escaleras de Odessa de “El Acorazdo Potemkin”. Para ya rematarlo del todo De Palma filma el tiroteo íntegramente en cámara lenta, con lo que la secuencia alcanza una angustia inigualable. Una secuencia maestra donde el director da una lección de montaje como del uso de cámara lenta.

Además de lo anteriormente citado el director utiliza sus panorámicos encuadres en que resalte una parte y la otra la tenga un poco alejada con profundidad de campo (la conversación entre Malone y Ness en la Iglesia), los planos cenitales abundan en los momentos en que se comete un crimen (el del bate de beisball) o se presenta el mundo de Capone, así como también utiliza contrapicados a la hora de mostrar a Ness. Sin embargo le veo un pequeño fallo a la película, y es que cada secuencia está tan bien fabricada por si sola que montadas juntas da la sensación de brusquedad. Esto sucede especialmente en la primera parte, sobre todo por el corte musical que sufren entre unas y otras. Claro que eso no le resta que tenga un excelente acabado
Ennio Morricone se encargó de la Banda Sonora consiguiendo un maravilloso tema principal para el cuarteto, así como el tema de la muerte que dramatiza más el momento de Malone, o el tema que abre la película a ritmo de golpe seco que servirá para dar más emoción a la persecución de Nitti por parte de Ness.
Stephen H. Burom se encargó de la fotografía dotando a la película de esa atmósfera oscura y con grandes planos generales que nos muestren lo vacías que estaban las calles (estamos en la Depresión).
Giorgio Armani diseño el vestuario con gran cuidado, reflejando en él a cada personaje. Especial mención a Nitti, siempre vestido de blanco.

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El reparto está compuesto por Kevin Costner como Ness. El papel le viene un poco justo en la primera mitad del film para luego sorprender al final. Charles Martín Smith da vida a Wallace, el contable metido a justiciero que cae tan bien al espectador. Dicha empatía hay que debérsela al actor, que hace un gran trabajo. Andy Garcia da vida al impulsivo Stone, fiel sucesor de Malone. Billy Drago da vida a Nitti, el lugarteniente de Capone. Patricia Clarkson da vida a la mujer de Ness, fiel esposa y madre, que desgraciadamente ve su papel muy secundario.
Ahora bien, dos son los nombres que hay que tener en cuenta. El primero Robert DeNiro, elección de De Palma para hacer de Capone cuando estaba contratado Bob Hoskins. DeNiro realizó el papel por una cuantiosa suma dando muestra una vez más de su método. Engordó y se afeitó la cabeza, así como también exigió utilizar el vestuario autentico de Al Capone. Sus momentos en pantalla no exceden de los 20 minutos pero los aprovecha con secuencias tan memorables como la del bate de beisball, haciendo gala de su histrionismo contenido.
Sean Connery realiza el mejor papel de la película. Malone. No solo porque Mamet escribió para el personaje las mejores frases del film, sino porque además Connery dota de respeto y autoridad al agente. Él es el verdadero protagonista de la cinta, quien se encarga de guiar a Ness por el camino de la justicia. Sin duda alguna, uno de los cinco mejores papeles que haya realizado Sean Connery, galardonado con el Oscar.

En conclusión, un film de gangsters que, de no ser por la impecable puesta en escena de De Palma, habría sido uno más.

Lo Mejor: El estilo De Palma durante todo el metraje aportando emoción y tensión. Sean Connery.

Lo Peor: El personaje de la mujer de Ness. Vista hoy parece tener un montaje brusco a la hora de unir las diferentes secuencias.

Carlito´s Way, de Brian De Palma

Marzo 15, 2008

c_carlitos.jpgDiez años después de “Scarface” el director Brian De Palma y el actor Al Pacino volvieron a unirse para realizar una de las mejores películas de los 90.

1975. Carlito Brigante sale de prisión gracias a su abogado y amigo David Kleinfeld. Anteriormente traficante de droga, Carlito quiere dirigir su vida por el camino recto, con solo un recuerdo bueno de sus tiempos pasados, su amor Gail. A pesar de los esfuerzos que realiza, Brigante se verá envuelto de nuevo en el mundo de la corrupción y la traición del que esperaba huir.

Son muchos temas similares los que existen entre las dos películas que realizaron De Palma y Pacino. En ambas el protagonista es extranjero, mientras en “Scarface” era cubano aquí es puertorriqueño. El tema de los narcotraficantes vuelve a ser primordial en la trama, más suavizado en esta presente. Las salas de fiesta y las discotecas aparecen del mismo modo. Pero poco más.
Ahora bien, hay un aspecto en el que ambas películas difieren, y eso es en la personalidad y en el objetivo del protagonista. Mientras en la película del 83 Tony Montana buscaba ascender en el mundo de la droga y convertirse en dueño del narcotráfico en América, Carlito Brigante quiere huir del mundo que lo llevó a pasar cinco años en la cárcel marchándose a Las Bahamas, concretamente a “Paraíso”, para vender coches.

“Carlito´s Way” es una historia de redención, en que un hombre lucha por no caer en los errores del pasado salvando lo único bueno que existió en él, a la mujer de su vida. Cuando se reencuentren volverá a sentirse atraído por ella, aunque no protagonizarán un reencuentro entre dos amantes sino más bien un reencuentro entre dos amigos que van a charlar a una cafetería sobre lo que han hecho en este tiempo. A medida que se van viendo más la atracción va creciendo hasta concluir en esa maravillosa escena en que un loco y enamorado Carlito atraviesa la puerta del apartamento de Gail, mientras esta lo espera desnuda para unirse en un abrazo y hacer el amor como llevan esperando desde que se vieron.
Desgraciadamente Carlito se ve envuelto en una trama que escapa de su control por culpa de su abogado, cocainómano y oportunista. La única salida es huir con Gail a ese Paraíso que les está esperando en donde comenzar una nueva vida.
La palabra “Paraíso” tiene más repercusión de la que en un principio parece, pues no solo es el objetivo físico que anhela alcanzar el protagonista sino también el nombre del club que regenta durante un tiempo. Así pues tenemos a Brigante rodeado por ese sueño que cada vez está más cerca de sus dedos.

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Quizás más de uno se ponga las manos a la cabeza tras leer lo que voy a decir a continuación, y es que “Carlito´s Way” me emociona más que “Scarface” (lo que no quiere decir que no me guste, todo lo contrario). Tal vez la razón sea que como espectador uno siente más simpatía por Brigante que por Montana, pero es que además como película, está mejor ejecutada y desarrollada, devolviéndonos al mejor De Palma desde “Los Intocables” en cuestión de planificación y ejecución, consiguiendo una película emocionante, épica, trágica, con momentos de tensión como solo él sabe filmar, donde demuestra una vez más su excelente uso del panorámico. Tenemos sus magníficos travellings, su composición en el encuadre a la hora de mostrarnos en primer plano un personaje y al fondo, con excelente profundidad de campo, lo que está ocurriendo, dando información al espectador en todo momento.
Entre las secuencias más memorables se encuentran aquella en la que Brigante acompaña a su primo a hacer una “entrega” para acabar a tiro limpio en un local. De toda ella quizás lo más celebrado sea ese primer plano de las gafas de uno de los hombres del local mostrándonos lo que ocurre a las espaldas de Brigante, dando paso así un tiroteo donde el director hará gala contenida de su amor hacia la hemoglobina.
Ahora bien, cuando De Palma se marca un tour de force para aplaudir hasta saciarnos es en el tramo final, justo cuando Carlito visita a Kleinfeld en el hospital. A partir de ese momento presenciaremos la huida del protagonista. Un huida que comenzará en su club nocturno y acabará en la estación de tren Grand Central. La persecución por los vagones de metro contiene suspense extremo y la posterior caza por Grand Central es para quitar el hipo. El director se marca casi un plano secuencia para mostrarnos como Carlito llega a los andenes, teniendo cuidado en no copiarse a si mismo con respecto a su magistral secuencia en las escaleras de la estación de tren de “Los Intocables”. El resultado es Impresionante.
El final del film contiene un pesimismo esperanzador gracias al anuncio luminoso que cobra vida mostrándonos a una mujer bailando con un niño.

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El guión de David Koepp es soberbio, utilizando a Carlito como narrador mediante su omnipresente voz en off, lo cual eleva al misticismo la trama al conocer como acaba nuestro héroe.
La música corrió a cargo de Patrick Doyle, quien dotó al film de una atmosfera dramática adecuada, que nos alertaba de lo que íbamos a presenciar.
Al Pacino realizó una vibrante y apasionada interpretación como Carlito Brigante, el gangster que quiere escapar de su pasado. Sean Penn volvió a repetir con De Palma tras “Corazones de hierro” para dar vida brillantemente al cocainómano abogado de Brigante, un hombre movido por la avaricia y el oportunismo. La maravillosa Penélope Ann Miller es Gail, el personaje más limpio de toda la trama. John Leguizamo da vida a Benny Blanco, un aspirante a gangster que no hace buenas migas con el protagonista. Luis Guzmán es Pachanga, la mano derecha de Carlito. Viggo Mortensen aparece en el breve papel de Lalin, viejo socio de Bringate, ahora condenado a pasar su vida en una silla de ruedas.
Tanto Penn como Ann Miller fueron nominados a los Oscars como secundarios.

Para muchos es considerado erróneamente como una secuela de “Scarface”, pero no. “Carlito´s Way” es una película única, impresionante, impactante y fascinante. Bien podríamos traducirla como “El camino de Carlito”, “A la manera de Carlito”, o, como se tradujo en España, “Atrapado por su Pasado”. Pero tras verla y digerirla parece ser que hemos presenciado un réquiem una balada en honor a Carlito Brigante.

Lo Mejor: Prácticamente todo, pero los 20 minutos finales son para rememorarlos una y otra vez.

Lo Peor: Las comparaciones con “Scarface” y esa secuela que hicieron, ¿por qué?.

American Gangster, de Ridley Scott

Enero 2, 2008

200px-american_gangster_poster.jpgTras varios fracasos seguidos parece que Sir Ridley Scott ha conseguido una película digna dentro de su actual filmografía, pero que ni mucho menos llega a la maestría de sus primeros trabajos cinematográficos.

Scott pone esta vez su mirada en los años 70 para narrarnos la historia real de un capo de la droga y un policía de narcóticos.
Frank Lucas trabaja como chofer y sicario para Bumpy Johnson en Harlem. Una vez muera su jefe, Frank tomará la decisión de seguir con el negocio mafioso de Bumpy convirtiéndose en uno de los hombres más poderosos de Nueva York gracias al trafico de caballo procedente de Vietnam, en donde se está llevando a cabo la fatídica guerra. Frank es un hombre que se ha hecho a sí mismo y que no recibe ordenes de nadie tras la muerte de Jonson, quien es su modelo a seguir. Es un hombre recto y firme apegado a las raíces familiares que no duda en mostrar su genio y poner en cinta a quien ponga en duda su mandato o le traicione. A la hora de negociar se muestra afable y cordial y no deja de utilizar su expresión favorita, “amigo mío”, ya sea para bien o para mal. Será el primer afroamericano capaz de poder hacer sombra a los grandes capos de la mafia italianos.
Richie Roberts es un agente de policía insobornable dentro del Departamento de Policía. La devolución de un millón de dólares le hará ganarse la enemistad de sus compañeros de profesión lo que llevara a su superior a mandarlo a dirigir la red antidroga. Sin embargo, en contrapunto con su honradez y rectitud laboral, tiene una vida familiar desastrosa debido a sus continuos devaneos con mujeres que lo llevarán a divorciarse de su mujer y perder a su hijo.

La mayor diferencia entre ambos personajes, además de la etnia, es que cada uno se encuentra en un lado opuesto de la ley y que Roberts no tiene el mismo cuidado familiar que Lucas. Salvo eso ambos personajes caen bien al público, no se puede decir que Lucas sea un gangster sanguinario, ni tan siquiera un mal hombre pues solo busca una estabilidad para él y toda su familia, lo que nos rememora a “El Padrino”, pero mediante el narcotráfico de droga. Roberts por su parte es el perfecto policía, incapaz de saltarse las normas, es el Serpico de la historia, un hombre tímido a la hora de hablar en público cuya mayor aspiración es convertirse en abogado, y cuyo mayor defecto es dejarse llevar por la primera falda que se cruce en su camino y estar obsesionado con su trabajo.
Entonces, si ambos personajes provocan simpatía al público ¿qué conflicto se puede sacar a parte de la investigación de Roberts contra Lucas? El conflicto viene dado por los impedimentos que sufren ambos personajes a la hora de alcanzar sus objetivos y que se encuentran personificados por la misma persona, el detective especial Trupo, el hombre más corrupto dentro del cuerpo de policía que quiere sacar tajada del negocio de Lucas e impedir que Roberts desmantele una red que le proporciona mucho dinero.

“American Gangster” es una buena película que bebe mucho del cine policiaco de los 70, pero más que al estilo de Coppola o Scorsese como se ha llegado a comentar, yo diría que debe más a Lumet o Friedkin. Scott esta vez se encuentra más comedido en su dirección, no tan artificioso como acostumbra a ser. Se centra en los actores y coloca la cámara firme, sin necesidad de hacer muchos movimientos con ella salvo cuando sea preciso. Hubiera sido maravilloso que Scott se hubiera mantenido así durante todo el metraje, sobrio y directo, pero parece que el hombre si no hace algún ralentí o aceleración con la cámara que no viene a cuento no se queda tranquilo. Así pues produce verdadera vergüenza la forma de presentar a Trupo y sus hombres a cámara lenta, acercándose más al estilo de su hermano Tony o de un Bay.

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El mayor error que le veo a la película es que le falta encontrar esa personalidad propia que la habría alzado al olimpo del cine de gangsters. Y es que muchos son los momentos en que la película nos hace recordar otras películas del genero, ya sea por el correcto guión de Steven Zaillian o por la sobria puesta en escena, plagados de referencias y tópicos.
La película alcanza momentos de gran cine en escenas que son directas como la ejecución en plena calle a luz del día de un rival de Lucas o el castigo que sufre uno de los hombres del capo en su casa cuando está dando una fiesta.
Sin embargo hay dos secuencias de lo más memorables. La primera es cuando Lucas regresa de una noche de boxeo y quema un llamativo abrigo que le ha regalado su esposa. Lucas no dice nada en la secuencia, tan solo entra, se quita el abrigo y lo echa a la chimenea mientras se siente enfrente y lo contempla quemarse. Ese abrigo significa para él la perdida del anonimato, ser reconocido cuando busca todo lo contrario. Ir con ropa llamativa no es sino un signo de debilidad.
La otra secuencia es la redada llevada a cabo por Roberts y su equipo al centro en donde se fabrica la droga. Una secuencia brutalmente planificada y con el ritmo adecuado para que nos involucremos en ella y que juega muy bien mediante (falso) montaje en paralelo con la misa que presencian Lucas y su familia y que nos vuelve a remitir al tramo final de “El Padrino”.
Lo mejor de la película es su magistral montaje llevado a cabo por un habitual de Scott, Pietro Scalia, que consigue que las dos horas y treinta minutos largos no cansen en ningún momento y encadenando perfectamente la historia de Lucas con la de Roberts consiguiendo un montaje alterno de escuela. También merece mención la soberbia ambientación de los años 70 en cuanto a fotografía y vestuario así como la pegadiza música Funky y Soul que suena durante todo el metraje.

El reparto lo componen un Denzel Washington correcto con momentos de grandiosidad (el momento de la ejecución en la calle; sus cambios de humor) pero que no llega a la maestría de otros trabajo suyos. Russell Crowe parece haber encontrado el buen camino como su amigo Ridley tras beber vino y realiza una convincente interpretación como el agente Richie Roberts. Curiosamente Washington y Crowe vuelven a coincidir 12 años después tras “Vituosity” compartiendo casi los mismo minutos juntos en pantalla (escasamente 15). Josh Brolin es el detective Trupo, al que le gusta rememorar el aspecto de gangster latino con su elegante vestuario y bigote. Chiwetel Ejiofor es el hermano de Frank, Huey, a quien le gusta fardar y poner en evidencia a su hermano. Ted Levine es el superior de Roberts. Componen el reparto un Cuba Godding Jr. Comedido, Carla Gugino como la mujer de Roberts, Joe Morton, Armand Assante como otro capo mafioso y Lymari Nadal como la esposa de Lucas.

Diré que con esta me ha pasado lo mismo que con “Infiltrados”, escuchas tantas cosas favorables que una vez vista sales con cierto regustillo agridulce al no encontrar lo que esperabas. Aún así es un buen policiaco que retoma el buen pulso de Scott pero que ni se asoma a sus mejores trabajos. Como era de esperar (y es habitual) en DVD saldrá una Edición Extendida con 20 minutos más, cortesía de Ridley Scott.

Lo Mejor: El competente reparto, su ambientación años 70, el magnifico montaje.

Lo Peor: Verla con muchas expectativas.

Hollywoodland, de Allan Coulter

Enero 12, 2007

El cuerpo del actor George Reeves, que dio vida a Superman en la serie de televisión de los años 50, es encontrado en su habitación con una herida de bala en la cabeza. El caso se archiva declarando que el actor se suicidó. Sin embargo el asunto cae en manos de un detective privado, Louis Simo, quien comenzará a indagar más de la cuenta.A medio camino entre el biopic y el género negro nos encontramos con esta película dirigida por Allen Coulter en lo que supone su debut cinematográfico tras dirigir varios episodios de “Los Soprano”.
“Hollywoodland” trata de desvelar el misterio de la muerte de Reeves, aún hoy sin esclarecer. El detective Simo comenzará una investigación sobre el pasado del actor y las posibles causas de su muerte en un mundo en que lo que más importan son las apariencias.
Hollywood, Los Angeles, es un sitio donde las personas viven a costa de su imagen, donde uno puede subir como la espuma gracias a salir en portada de una prestigiosa revista, o porque conozca a una bella mujer una noche. Y más si esa mujer es la esposa de un directivo de un gran estudio de cine. Ese es el caso de George Reeves, quien se enamoró de Toni Mannix, esposa del directivo de la Metro. George busca abrirse un hueco en el mundo del cine, solo ha hecho pequeñas participaciones en televisión, pero sabe que le llegará la hora de aparecer en la gran pantalla. Una audición para una nueva serie de televisión le otorgará el papel más importante de su vida, y por el que será recordado: Superman.
Lo que en principio debía ser una serie para niños que duraría poco, acabó terminando en una indispensable en los hogares norteamericanos todas las tardes, convirtiendo a Reeves en el héroe de la capa roja.
George Reeves fue un hombre atormentado, en gran parte debido a su personaje de Superman. Él odiaba la serie, pero el público la amaba. Los niños cuando veían a Reeves por la calle no sabían diferenciar entre lo que veían en TV (el superhéroe) y la realidad (un actor). Memorable, y posiblemente la mejor secuencia de la película, cuando un niño se acerca a Reeves, vestido de su personaje, con una pistola cargada y le pide el favor de que le deje dispararle. Reeves intentará convencer al niño que no dispare, sin que crea que no está delante de Superman. Este hecho, sumado a la decepcionante preview que se realiza sobre la película “De Aquí a la Eternidad” en que tenía un papel y cada vez que aparece en pantalla la gente no paraba de decir que era Superman, sumieron a Reeves en una crisis que le hizo abandonar la interpretación y embarcarse en otros negocios, sin olvidar su meta de triunfar en el cine.
Reeves acabó siendo un actor encasillado, mejor o peor no importa, pero la verdad es que muchos actores acaban así, sin poder vivir una vida normal delante de la gente, que los ve cómo los personajes de la Televisión.

Con esta historia, ya de por sí interesante, se podría haber hecho un film sobre la vida del primer Superman de carne y hueso, sin embargo a los creadores de la película se les ocurre meter la trama paralela del investigador Louis Simo, quien no busca más que fama saliendo en los periodicos. Quizás lo introduzcan, y hagan el montaje en paralelo, para hacer un paralelismo con el personaje de Reeves, pues ambos buscan la fama de distinta forma, Reeves en el cine, Simo en el mundillo de la prensa. Pero aún así, al estar viendo la película, al espectador acaba por darle igual lo que le pase al detective, solo nos interesa saber qué ocurrió con el actor.
Como bien cita el poster del film: “Vivir en Hollywood puede convertirte en famoso. Morir en Hollywood te convierte en Leyenda.” Si George Reeves no hubiera muerto, seguramente se le seguiría recordando como el primer Superman, pero sin detenerse tanto en su figura.

Como he citado anteriormente, nos da igual lo que le ocurra al detective Simo, y eso es un gran fallo, ya que es el protagonista, el que está investigando el caso de Reeves. La puesta en escena nos traslada a los años 50 en Hollywood de manera correcta, pero sin llegar a ser brillante. El guión de Paul Bernbaum cuida los dialogos y las relaciones entre los personajes. Sin embargo esta película es una película de actores. Adrien Brody consigue realizar de forma notable el retrato del investigador Louis Simo, consiguiendo que un personaje que realmente nos importa poco caiga simpático. Ben Affleck está fantástico como George Reeves, muchas críticas ya han dicho que está así de bien porque interpreta a un pésimo actor, aún así no hay que quitarle merito a su buen trabajo. Bob Hoskins está correcto como el directivo de la Metro, esposo de Tony Mannix, lástima que su personaje no se desarrollé un poco más. Sin embargo las que de verad están fabulosas son las actrices. Empezando por Diane Lane como Tony Mannix, amante de Reeves, y su gran apoyo en sus trabajos, rebosando vitalidad y sensualidad, y con un final triste cómo solo su personaje podría tener, Lane consigue una interpretación impecable. Robbin Tunney es la novia de Reeves, Leonore Lemmon, quien en sus pocos minutos en escena sabe como aprovechar cada una de sus frases. Lois Smith es la madre del actor, quien niega que su hijo se haya suicidado y obliga a reabrir el caso.

Se podría hacer una sesión doble entre esta película y “La Dalia Negra”, pues ambas hablan de misteriosas muertes en el valle de los sueños y que aún hoy dan que hablar.
6/10

36, de Olivier Marchal

Noviembre 28, 2006

El departamento de policía de París está tras la busca y captura de un grupo de ladrones que asaltan carros blindados con dinero. La investigación será llevada a cabo por dos policías, antiguos compañeros, y sus respectivos equipos. El primero que atrape a la banda será el nuevo capitán de policía. La investigación se convertirá en una carrera entre ambos de la que solo uno saldrá triunfante.Sorprendente. Es la palabra que se me aparece cada vez que pienso en este thriller policiaco francés. Un film con una notable factura, un guión muy cuidado y unos sobresalientes actores.
Si hace poco hablaba de “Infernal Affairs” como la “Heat” china, en está ocasión hemos de hablar de “36” cómo la “Heat” francesa. En está ocasión los rivales no son policía y criminal, sino policía contra policía. Lo que hace más interesante el asunto. Y más si entre ambos ha habido un lazo de unión que pertenece al pasado y que nunca sabemos por qué se rompió. Desde ese momento ambos han mantenido una rivalidad en el cuerpo que les ha convertido en enemigos.

La película comienza de manera inteligente mostrándonos al personaje de Leo Vrinks encerrado en prisión llorando para dar paso a un flashback en que vemos como unos motoristas roban el nombre de una calle y se lo llevan a dicho personaje. En ese momento el espectador piensa que Vrinks es el jefe de una banda de ladrones. Sin embargo después comprobamos que dicha señalización es el regalo de despedida para un compañero que se traslada.
Después Vrinks y su compañero (el que se traslada) se pondrán a trabajar en el caso de los furgones, pues ha habido otro atraco. En la escena del crimen se encontrarán con Denis Klein, el antiguo compañero de Vrinks, y ya entonces veremos la distancia que separa a ambos personajes.

Mientras que Vrinks quiere atrapar a los ladrones por cumplir con su trabajo y ser un buen policía, Klein desea atraparlos por tener el puesto de Jefe y demostrar que es el mejor, a pesar de los sucios métodos que gasta a la hora de trabajar.
El film muestra cómo los dos policías se encuentran con sus respectivos soplones, insertando ahí otra trama más que enriquece a la cinta y la convierte en algo más que en una película de policías, introduciéndonos en el departamento de policía, y mostrándonos que ningún policía, por muy bueno y muy bien que quiera hacer su trabajo, se libra de la corrupción, ya sea a mayor o menor escala.

Entre el reparto nos encontramos a Daniel Auteuil como el agente Vrinks y a Gerard Depardieu como Klein. Un duelo de titanes entre dos de los mejores actores francese que existen. Sus momentos en pantalla no tienen nada que envidiar a los protagonizados por DeNiro y Pacino o Leung y Lau.

Un thriller inteligente, de las más agradables sorpresas que me he llevado recientemente en una película estrenada en nuestro país directamente en DVD con el infumable título de “Asuntos Pendientes”.
7/10

The Departed, de Martin Scorsese

Octubre 30, 2006

La policía de Boston quiere atrapar por todos los medios al criminal Frank Costello, para lo cual introducen un topo en su organización, el joven agente William Costigan. Pero lo que no saben es que Costello también tiene a un infiltrado metido entre ellos, Colin Sullivan.Scorsese, Scorsese

Hay una secuencia en el film que se produce en un cine porno. Mientras la veía me fue inevitable no acordarme de “Taxi Driver”, puesto que aquella tenía una secuencia memorable en un cine de dicha categoría (en la que DeNiro lleva a Shepherd, y ella se siente incómoda). Bien, ambas tienen en común el escenario y nada más. Mientras que en “Taxi Driver” Scorsese sabía jugar muy bien con la incomodida de ella en el cine, a la vez que daba destellos de lo que se veía en la pantalla con un montaje inteligente, en esta “The Departed” (odio la traducción del título como “Infiltrados”) dicha secuencia no tiene sentido que ocurra en ese sitio si no fuera por el chiste que hace Jack Nicholson con su consolador de goma, y ni mucho menos tiene la fuerza que tenía la que rodara hace ya 30 años en su Obra Maestra neoyorkina.
¿Por qué empezar así mi comentario? Porque Scorsese ha cambiado. Ya lo notabamos desde su “Gangs of New York” y “The Aviator”, películas a las que considero notables por ser superproducciones con calidad, y que forman lo que yo llamo su etapa DiCaprio. No sé porque me da a mi que desde que forma tandém con el actor, el bueno de Marty parece buscar el éxito de antaño (The Departed está funcionando muy bien en USA y ya se ha convertido en su film más taquillero) y obtener el Oscar desesperadamente.
Cuando uno se entera de que Scorsese va a volver al género negro que llevaba abandonado desde “Casino” se pone a aplaudir. Ahora bien, la cosa cambia cuando se da la noticia que va a ser un remake del prestigioso film chino “Infernal Affairs”, entonces entra el miedo y aparece el refrán escuchado hasta la saciedad “No a los Remakes”, y menos de películas recientes que han obtenido éxito en su país. Siempre queda la sombra de la duda, y más que nadie con Scorsese que realizó el magnifico remake de “El cabo del miedo”.

Ahora hablemos del film que nos ocupa.
La película comienza con la voz en off de Frank Costello (Jack Nicholson) recordando cómo fue ascendiendo hasta convertirse en quien es por las calles de Boston. Entra a una tienda para que el dueño le pague la cuota y se encontrará con un niño, Colin Sullivan (Matt Damon), al cual acogerá e inculcará frases como “Hay polícias y criminales, pero cuando tienes un arma ¿cuál es la diferencia?”. El joven Sullivan crecerá y entrará a formar parte del cuerpo de policía de Bostón, trabajando para Costello. Mientras tanto se nos presenta en la academia el joven William Costigan, al cual el jefe de policía Queenan (Martin Sheen) y su ayudante Dignam (Mark Wahlberg) le encargan la misión de entrar como infiltrado en la banda de Costello y les vaya informando de sus movimientos, todo ello debido al pasado de su familia.
Con un inicio así, lo bien presentado y montado que está, no podía dejar de pensar en “Uno de los nuestros”, por la utilización de la voz en off, por el ascenso de un hombre desde niño a edad adulta en las distintas escalas del departamento de policía, y por la violencia que rodeaba al conjunto. Pero ahí se acabó la comparación con el mítico film.
La primera mitad que precede al título de la película (digamos la primera hora) no sabemos por donde cogerla. El montaje en esta parte resulta confuso y con ciertos fallos de raccord (el principio por ejemplo en que vemos que DiCaprio está en la cárcel, luego en el funeral de su madre, luego en la oficina de Sheen y de nuevo en la cárcel para luego aparecer tras el funeral de su madre en casa de su tía). Por otra parte el meter la trama romántica con la psicóloga (que no aparecía en el original chino) entre Damon y DiCaprio me parece un error ya que no ayuda a la trama más que para tener bajones de ritmo.
Por suerte el film alza el vuelo en su segunda mitad y consigue tener ese pulso y narrativa que tan bien sabe dar Scorsese. Momentos como cuando DiCaprio y Sheen están en la azotea mientras vemos a los hombres de Costello acercándose, todo ello con un juego de montaje alterno interesante; el momento que se produce a la salida del cine porno, en que DiCaprio persigue a Damon por Chinatown; o la conversación entre Nicholson y DiCaprio en que el viejo mafioso está dibujando en un papel lo que será el plano final del film.

En relación con “Infernal Affairs” decir que no resiste la comparación, y es una pena, ya que Scorsese tenía un material interesante para poder jugar mejor con él. En ciertas secuencias parecía que copiaba a la original, cosa que no me gustó en absoluto. Culpa de esto puede tenerlo el guión de William Monahan, plagado de conversaciones absurdas e incluso algún que otro guiño (cuando Wahlberg le dice a Nicholson que “algún día le quitará esa sonrisa de la cara” y el gangster se ríe, no vemos a Costello sino al Joker). Mientras en la película original todo el argumento componía un thriller inteligente y serio, en esta se tiende a dar cierto toque de humor y a ridiculizar más de la cuenta a ciertos personajes. Me refiero al personaje que hace Nicholson. Al actor tiene una primera parte sensacional, pero a medida que avanza la película el hombre no para de hablar de sus capacidades para dar placer a una mujer y del tamaño de su miembro (se dice que fue el propio actor quien escribió sus diálogos).
También nos encontramos con guiños al original chino, como por ejemplo la secuencia en que se hace el trato con los chinos y los chistes que hace Nicholson al respecto, o cuando Damon mantiene una conversación con su novia y al fondo vemos que están emitiendo una película china (pero no pude comprobar si era la película en que se basa).

Scorsese dirige de manera correcta, muy académica me atrevería a decir, en su primera mitad como ya he mencionado anteriormente, sin tener la fuerza que le caracteriza, y sin tener mucha ayuda del montaje de Thelma Schoonmaker. Afortunadamente su segunda mitad es frenética y nos devuelve al mejor Scorsese, que demuestra porqué está donde está. El director nos ofrece un Tour de Force narrativo que va in crescendo hasta el final. El inteligente uso de los teléfonos móviles da dinamismo, aunque su abuso puede cansar. Mencionar que la secuencia final del film no me gustó, no por el plano final, que creo que resume la naturaleza de los personajes, sino por el destino final del personaje que protagoniza dicha secuencia.
La música de Howard Shore es buena, pero no está muy bien utilizada en el film salvo cuando DiCaprio habla con la psicóloga sobre su estado emocional. El resto son canciones de las que abusan en más de una ocasión.

El reparto está muy bien en su conjunto, de lo más destacable de la cinta. DiCaprio está muy bien como Costigan, el joven agente infiltrado entre la banda de Costello, aunque el actor vuelve a tener esa cara un tanto aniñada en algunos tramos, expresa perfectamente la angustia de su personaje, y protagoniza con Nicholson una de las mejores secuencias del film. Damon me ha sorprendido gratamente, siempre lo he considerado buen actor, aunque estaba encasillado en papeles de chico bueno, aquí nos demuestra que sabe ponerse perfectamente en la piel del villano, Sullivan me pareció el mejor personaje de la trama, por cómo esta tratado y lo bien que lo interpreta el actor. Jack Nicholson está soberbio en más de una ocasión, pero el actor se sube a las ramas y empieza a hacer de las suyas poniendo caras, haciendo chistes que no vienen a cuento y dando paso a un histrionismo inadecuado. Mark Wahlberg está muy bien, la sorpresa mayúscula del reparto, su sentido del humor, la forma en que trata a los que están por debajo de él en el departamento, magnifico. De entre los secundarios destacar a los magníficos Martin Sheen y Alec Baldwin, ambos agentes de la policía pero muy diferentes entre sí, y a Ray Winstone como el Sr. Francés, mano derecha de Costello.

Entre la producción del film nos encontramos con Brad Pitt como productor.

Buen film policíaco, que no llega al original chino en que se basa. Scorsese hace un buen trabajo tras la cámara en la segunda hora de película al igual que en el prólogo, pero su primera mitad es muy decepcionante, debería haber optado por realizar una película de dos horas en lugar de una de dos horas y media. Ciertamente me apenaría que le dieran el Oscar por este film concretamente, ya que lo considero uno de los más flojos de su filmografía.

6,5/10

PD. Sinceramente espero que Scorsese se deje de una vez de tanta superproducción y de rodearse de tantas estrellas en sus films para que vuelva a trabajar con DeNiro y Pesci en un film pequeño en su presupuesto pero grande en su contenido.

La Dalia Negra, de Brian De Palma

Octubre 20, 2006

El cuerpo desnudo de una chica es encontrado en un solar de los Ángeles. La investigación recae en los detectives Lee Blanchart y Bucky Bleinchert, quienes se obsesionaran con el caso. Durante la investigación Bleinchert comenzara a mantener una aventura con la misteriosa Madeleine Linscott, sospechosa en el caso, además de sentirse atraído por la mujer de su compañero, la hermosa Kay Lake.En Enero de 1947 se encontró en un solar de los Ángeles el cuerpo de la joven Elizabeth Short, una hermosa aspirante a actriz que sería llamada posteriormente como “La Dalia Negra” en referencia a una película de Alan Ladd, “La Dalia Azul”. La joven apareció desnuda, partida por la mitad y con una sonrisa de oreja a oreja conocida como la sonrisa del payaso. Su caso es uno de los que más ha dado que hablar en Hollywood y que aún está sin resolver.
El director Brian De Palma se interesó por el proyecto hará unos años, cuando leyó la novela de James Ellroy, autor responsable de otras novelas que mostraban los entresijos de Hollywood y la policía de Los Ángeles como “L.A. Confidential”.
El film le viene como anillo al dedo al director de “Scarface”. Una historia turbia, oscura, y con cierto erotismo. El film narra la amistad entre Blanchart y Bleinchert a partir de un combate de boxeo en el que se enfrentan, desde entonces serán conocidos como el Sr. Hielo y el Sr. Fuego. Mientras vigilan una casa de prostitutas y comienzan un tiroteo es descubierto el cuerpo de la joven Elizabeth Short. Blanchart se obsesionará con el caso de la chica hasta tal punto de dejar a su chica y aislarse en una habitación empapelada con recortes de la Dalia. Por su parte Bleinchert seguira la pista de una amiga de Short que lo llevará hasta Madeleine Linscott, hija de un multimillonario de Hollywood. Mientras tanto Kay Lake, la chica de Blanchart está asustada porque pronto saldrá de la cárcel Bobby Dewit, quien fue encarcelado por Blanchart.
De Palma vuelva a hacer uso de su virtuosismo visual, con una magnifica composición de planos y secuencias. Con predominancia por los encuadres donde se ve la profundidad de campo, mientras a la vez recoge un primer plano, con lo cual nos da información. Hay muchas características del cine de De Palma en esta película. En primer lugar, el cine negro que ya fue tratado por el director en “Los Intocables”, “Scarface”, y “Atrapado por su pasado” aquí vuelve a tratarlo con la historia de estos dos policías encargados del caso, y con elementos característicos del género negro como el humo de los cigarrillos, los locales nocturnos, los polis duros, y la habitual voz en off del protagonista; en segundo lugar el juego con la mujer como ya hiciera en títulos como “Doble Cuerpo” o “Vestida para Matar”, en esta ocasión la mujer fatal estaría representada por tres chicas de manera distinta, Madeleine es la misteriosa y peligrosa, va siempre vestida de negro y colores oscuros, mientras Kay es dulce e inocente, va vestida de colores claros, la tercera chica del film es Elizabeth Short, cuyo fantasma rodea e influye en todos los protagonistas; en tercer lugar, la violencia y la sangre (frecuente en todos los títulos del director) que aparece en pantalla, pocas veces pero cuando aparece nunca es gratuita; por último mencionar el vouyerismo con la utilización de escenas a través de ventanas que recuerdan a “Doble Cuerpo” y la presencia del lesbianismo como ya pasara en “Femme Fatale”. Como ya he mencionado De Palma sigue teniendo su buen pulso a la hora de llevar a cabo la historia, y no hay mejor ejemplo de ello que la magnifica secuencia en las escaleras, todo un portento en planificación y montaje, y con el perfecto uso de la cámara lenta, en donde se ven varios guiños a films del autor. La secuencia es en su conjunto un poquito de “Los Intocables”, con unas gotas de “Vestida para matar”, con la tensión de “Impacto” y con el toque final a lo “Scarface”. Tan solo eché de menos algún plano secuencia made in De Palma, que comienza a hacerlo cuando se descubre el cuerpo a lo lejos y empalmando con el movimiento de un coche, pero por desgracia se queda a mitad de camino.
En contrapunto a la magnifica dirección, nos encontramos con el guión de John Friedman, el cual creo que debería haberse planteado mejor en su primer tercio. En lugar de empezar el film con un flashback y con el respectivo combate de boxeo, que puede llevar a equívocos pues el boxeo no vuelve a aparecer de forma física salvo cuando los agentes se la tienen que ver con los maleantes, debería haber empezado con los dos policías, ya amigos metidos en un caso y su introducción en el caso de la Dalia. Además la relación entre los dos agentes es más de compañerismo que de amistad, su nexo de unión es Kay (magnifica la secuencia en que están en el cine y la chica se agarra a los dos). El montaje está compuesto en su mayoría por cortinillas (como se nota que De Palma estudió con Lucas) y encadenados. El ritmo está bien llevado en su mayoría, aunque le cueste entrar en materia al film, y sus 40 minutos finales son muy buenos, de los mejor de la cinta, si bien se le puede achacar que el final es un tanto precipitado. La ambientación está tremendamente bien cuidada, pues el encargado de los decorados es Dante Ferretti, habitual en el cine de Scorsese y la fotografía corre a cargo de Vilmos Zsigmond, que ya trabajó con De Palma en “La Hoguera de las Vanidades”. La música de Mark Isham es perfecta, con corte de cine negro y con un toque similar a “Chinatown” o “L.A. Confidential”.
El reparto esta correcto en su conjunto. Josh Hartnett como el duro Bucky Bleichert, Aaron Eckhart como el taciturno y obsesionado Lee Blanchard; la hermosa Scarlett Johansson como la rubia Kay Lake, en la mejor tradición del género y recordando a Veronica Lake como ya hiciera Kim Basinger hace unos años; Hilary Swank como la morena Madeleine Linscott, misteriosa y peligrosa, prototipo de la mujer fatal que recuerda levemente a Rita Hayworth. Mención aparte merecen Fiona Shaw como la trastornada madre de Madeleine, el cual borda con cierto histrionismo; y Mia Kirshner como la desafortunada Elizabeth Short, la cual siempre aparece en los rollos de película en Blanco y Negro que investiga la policía y mostrando sus grandes dotes interpretativas.
Buena película de De Palma, que sin ser una de sus mejores obras vuelve a demostrar su buen pulso narrativo y estetico. Lastima que el guión no este a la altura y no llegue a mejores cuotas como “Mullholand Falls” o “L.A. Confidential”.

6/10

Camino a la Perdición, de Sam Mendes

Octubre 5, 2006

Illinois, 1931. Mike Sullivan es un buen esposo y padre de familia, pero también es un asesino, el ángel de la muerte, que trabaja para el jefe de las mafias irlandesas, John Rooney, quien lo acogió entre sus brazos cuando no era mas que un niño. Una noche el viejo Rooney ordena a su hijo, Connor, que se reúna con Fint Mcgovern, antiguo socio, y que para ello lo acompañe Sullivan. Lo que se produce es una matanza hacia Mcgovern y su gente en un local abandonado, y del que nadie es testigo. ¿Nadie?. No. Sí hay un testigo, se trata de Michael Sullivan Jr., que se ha escondido en el maletero del coche de su padre sin que este se diera cuenta y ha contemplado la brutal matanza . Tras esto Connor ve la oportunidad de librarse del que siempre a sido un estorbo en la relación con su padre. Así pues matará a la mujer e hijo menor de Sullivan, que huirá comenzando un viaje con su hijo mayor por América, cruzandose con personajes tan importantes como Frank Nitti (lugarteniente de Capone), o peligrosos asesinos, como “el reportero”.

Una historia de padres e hijos

El comentario que público a continuación lo realicé hace dos años debido al gran amor que siento hacia este gran film. Ahora que tengo la oportunidad de publicarlo en este, mi blog, quiero compartirlo con todos vosotros. Advierto que comento prácticamente todo el film con spoilers.

El año 2002 fue algo movidito cinematográficamente hablando, tras haber comenzado con la oscarizada “A Beautifuld Mind”, continuado con la Fincheriana “Panic Room”, seguido con el exitazo de “Spider-Man” y mi amada segunda parte de la nueva trilogía galáctica, llegó Septiembre, y gracias al Cielo, con él llegó el buen cine americano, cuya mayor muestra fue este film de género negro, basado en la novela gráfica publicada en 1998, escrita por Max Allan Collins y dibujada por Richard Piers Rayner, y cuyo mayor demanda era su excepcional reparto.
El encargado de llevar a la gran pantalla la adaptación de Camino a la Perdición fue Sam Mendes, cuyo debut en cine fue la galardonada “American Beauty” (que ya comenté), y que, haciendo caso de Spielberg acepto el proyecto con Tom Hanks como protagonista. Con esta película Mendes, tras la magnifica “American Beauty”, demostró que sabía hacer buen cine además de prestigiosos montajes teatrales. Para llevarla a cabo Mendes confió una vez mas en personas con las que realizo su opera prima, tal es el caso de Conrad L. Hall en fotografía, y Thomas Newman en la Banda Sonora. El guión esta firmado por David Self, responsable de “13 días” y “La guarida” (¿Quién hubiera dicho que sería capaz de realizar un buen guión?).

Estamos ante una película que tiene un guión , digamos, poco original: un sicario al que matan a su familia, huye con su único hijo vivo, y decide vengarse. Típica historia que podría haberse convertido en un berenjenal de tiros y muertos a mansalva , y mas si uno ha leído la novela grafica en la que se basa (de hecho se especuló que sería John Woo quién podría haberla realizado). La historia dejó de ser típica en el momento en que David Self convirtió esa historia de venganza en una historia donde las relaciones paterno filiales cobran importancia, y el proyecto cayó en manos de Sam Mendes, (y donde su estilo se ve nada más empezar con el uso de la voz en off o en la escena que toda la familia esta cenando al principio de la película del mismo modo que en su opera prima) quién ya hizo una disección de la América actual. Aquí nos hace un retrato de la América de los años 30 sumida en la Depresión.
En esta ocasión se atreve con una película de gangsters a la antigua usanza, que cuenta la historia de un asesino que huye junto a su hijo, comenzando así un viaje que los acercará hará que se conozcan mucho más. Y es que si hay un tema en esta película es la relación padre-hijo que se establece entre cuatro personajes principales: Michael Sullivan-Michael Sullivan Jr., John Rooney-Connor Rooney , John Rooney-Michael Sullivan.Los Sullivan: Como toda buena película que se precie, comienza con flashback, un niño mirando hacía el mar y su voz en off hablando de un tal Michael Sullivan, del que se cuentan varias historias entre la gente. Tras esto, un fundido y nos encontramos en un invernal Illinois donde el mismo joven aparece en bicicleta. Seguiremos al muchacho y conoceremos a su familia, en apariencia normal, hasta que aparezca su padre portando un arma y veamos su frialdad con los miembros de la familia. Todo padre es un héroe para su hijo, y eso es lo que piensa Michael Sullivan Jr. de su padre, de quien solo sabe que para trabajar lleva un arma y del que piensa que es un héroe, todo ello alimentado por las historias que lee en los libros, hasta que descubre su verdadero trabajo: sicario. Tras el funeral de un antiguo amigo de su jefe, Sullivan es mandado junto con Connor Rooney a reunirse con el hermano del difunto, a quien Connor matará sin creer que lo haya visto nadie. Sin embargo el joven Sullivan se ha escondido en el maletero del coche y ha visto el asesinato. Por culpa de ser testigo de ese descubrimiento, su hermano y su madre serán asesinados y tendrá que huir con el hombre a quien siempre a admirado, pero con quien ha mantenido una estrecha relación: su padre. Juntos pasan seis semanas viajando y en ellas se conocerán ambos, el uno al otro. El hijo le preguntará al padre “¿por qué a mi menos atención que a mi hermano, me querías menos?” a lo que le responderá “No, solo era que Peter era mas bueno y tu eras mas….. como yo”, y es ahí donde descubrimos el significado de su relación, el por qué Mike Sullivan este tan distanciado de su hijo, lo último que quiere en este mundo es que su hijo se convierta en él. Como bien le dice John Rooney a Sullivan, “los hijos solo saben dar problemas a los padres”, y es que Sullivan está viendo cómo su hijo va por el mismo camino que él y debe ponerle remedio. Al final, en la ultima secuencia en casa de la tía Sara vemos al joven Sullivan empuñando un arma y teniendo su destino empuñado entre sus manos, poco a poco Mendes se dirige hacia el rostro del niño acercándose lentamente hasta llegar a un primerísimo primer plano y se oye un disparo. ¿Habrá disparado? Todos sabemos que un buen padre quiere lo mejor para su hijo, y en el ultimo momento vemos como Mike Sullivan se ha convertido en un héroe para su hijo, un héroe que lo único que le puede decir a su hijo en su último aliento es “lo siento”: siento haberte traído hasta tan lejos para que te quedes solo, siento que tu madre y tu hermano murieran por mi culpa, siento no haber podido ser mejor padre de lo que he sido. Cuando a Michael Sullivan le pregunten sobre si Mike Sullivan era un hombre bueno, o si en él no había un pizca de bondad, él solo podrá decir: Era mi padre.

Los Rooney: Al contrario que pasa con Michael Sullivan, John Rooney ha educado a su hijo, Connor, para llevar los negocios familiares, o sea que quiere que se “convierta” en lo que ha sido él. Pero Connor no tiene sentido del honor, ni sabe de negocios tanto como su padre quisiera, Connor ha vivido siempre teniéndolo todo, nunca ha tenido que luchar por nada, incluso a sentido envidia de Michael Sullivan, a quien su padre recogió, y al que considera su brazo derecho. Hasta que Sullivan no muera Connor no sentirá que la relación con su padre es absoluta.

John Rooney-Michael Sullivan: Aunque entre ellos no hay parentesco sanguíneo si que lo hay personal, pues Rooney lo acogió siendo un niño y lo educó, hasta que Sullivan se convirtió en su sicario, su “ángel de la muerte”. Rooney ve en Sullivan lo que hubiera querido que fuera su hijo, un hombre de honor, con una familia estable, y obediente. Mientras Sullivan ve en Rooney a un padre, no ve a un jefe, siente profundo respeto por él y hará todo lo que le pida, hasta que Connor mata a su familia, en ese momento Rooney deberá elegir a cual de sus dos hijos quiere proteger, y ya sabemos que la sangre que nos corre por las venas es muy fuerte. Para remarcar esto, Mendes crea la escena del piano, donde se ve la unión entre Rooney y Sullivan tocando el piano, mientras podemos contemplar el rostro de satisfacción y admiración del joven Sullivan viendo a su padre, su héroe, junto con el gran jefe, y por otro lado observamos a Connor Rooney, riendo, pero de envidia, contemplando la unión de su padre con Sullivan.

La película se puede enmarcar en el género de Road-Movie. El título “Camino a la Perdición” podría significar que la huida de los Sullivan acabará en Perdición, lugar donde han pasado muy buenos momentos en su vida. Curiosamente un nombre como Perdición podría llegar a significar un mal lugar para vivir, sin embargo en la película, ese lugar físico con una casa en la playa es la absoluta tranquilidad y felicidad. Sin embargo desde otro punto de vista, este titulo significa el camino que emprenderá un padre con su hijo, y que podría llevar a este último a elegir el camino de su padre, llevándole ante una perdición absoluta en la vida como asesino, y ser uno de esos hombres sin salvación.

El Destino y la Muerte van cogidos de la mano durante toda la trama. Como dice John Rooney a Sullivan en la iglesia “es la vida que han elegido y nunca verán el cielo”. Son asesinos, pecadores, a los que la muerte les ronda en todo momento, excepto al pequeño Sullivan, de quien su padre espera que no se convierta en lo que ha sido él. Para mostrar a esos pecadores nada mejor que una iluminación lateral que deje el rostro de los protagonistas medio en sombra, en la mejor tradición del cine clásico de gangsters. La muerte envuelve a los protagonistas. Todos y cada uno de los personajes principales saben que van a morir tarde o temprano. John Rooney sabe que va a morir cuando habla con Sullivan por última vez, tras la que se separan y el viejo jefe irlandés comprende que ha sellado su sentencia de muerte; y será de noche, bajo la lluvia, contemplando como cae cada uno de sus hombre, cuando John Rooney (magnifico Paul Newman) vea a la muerte vestida de oscuro y sombrero de ala ancha caminar hacia él y aceptarla con rectitud, sabiendo que será el final de los suyos, pues el “Ángel de la muerte” ira a por su hijo tras él. Mike Sullivan también sabe que va a morir hasta el momento en que mate a Connor Rooney, hasta ese momento temerá morir, pero una vez terminada su venganza se dirigirá con su hijo a Perdición donde vivirán felices, o eso cree, porque mientras contempla felizmente a su hijo jugando en la playa dos disparos atraviesan su cuerpo y al caer vemos una figura levantarse tras el, oscura como la muerte y con el rostro marcado de quien viene a cobrarse una deuda (que gran juego con la ventana construye Mendes, con el plano fijo y el sonido del mar).
Por último tenemos el tema de la redención, y para mostrarlo nada mejor que observar cómo Sullivan siempre lleva un rosario para rezar a Dios y pedir perdón por sus pecados. Cada vez que mata a alguien se dirige a una iglesia para rezar por su alma. Sin embargo su mayor redención será ver que su hijo no se ha convertido en un asesino como él, su mayor temor se convierte en su mayor alegría en la hora de su muerte, su hijo no ha podido matar, lo que le redime ante Dios, por haber educado y haberle enseñado el camino correcto. Aun así, esperemos que llegara al cielo una hora antes que el diablo se enterara.El estilo de la película está caracterizado con tonos oscuros y apagados, hasta que lleguen a Perdición, momento en que predominara el color blanco de la habitación donde muere Sullivan, y los colores vivos del paisaje. Una de las características que hacen interesante esta película es el poco dialogo que hay, solo hay el justo para poder expresarse los personajes, el resto son secuencias donde no se dice una palabra y todo se expresa con la mirada y con imágenes como por ejemplo: en el momento en que se nos muestra a Tom Hanks, se nos muestra un plano detalle de sus manos soltando sobre la cama una pistola y un rosario; la secuencia presentación del personaje de Jude Law con la música de Thomas Newman mientras lo vemos caminar hacia la cámara llevando entre su manos una cámara fotográfica y terminando en la habitación donde ha ocurrido un asesinato para que él le puede tirar una foto, y de paso rematarlo, lo que ya nos da una idea de que clase de hombre es, reforzado con la imagen que tenemos de su casa: un hogar con cuadros de muertos colgados; la secuencia donde Tom Hanks concluye su venganza acabando con los Rooney, la muerte de Paul Newman, y de Daniel Craig con ese fuera de campo al principio para al final mostrarlo muerto en la bañera, donde es la música la que acompaña a las imágenes.
Mendes sabe construir además muy buenos momentos de suspense en la historia como por ejemplo el montaje que hace estando Tom Hanks en la habitación del contable mientras Jude Law se dirige a ella para matarle, en ese momento oímos el sonido que hace la maquina del banquero en el interior de la habitación que impide a Hanks oír nada mas, y en el exterior al joven Sullivan intentando avisar a su padre con el claxon del coche de que tiene problemas. La secuencia concluye con la maquina de banca parándose, Hanks oye el claxon, y entra Jude Law en la habitación, donde se producirá un duelo entre ambos.

Se puede hacer referencia a muchas influencias, pero si esta película esta influenciada por algo es por su aire clásico, al estilo de las películas de los años 30 y 40, y también por películas como la Saga “El Padrino” (¿Cómo no?). Si en la obra magna de Coppola cada película comenzaba con una celebración (Boda, Comunión, Nombramiento), este “Camino a la Perdición” comienza con un funeral, donde se nos presentarán a los personajes de la tragedia a la que vamos a asistir. Si, tragedia, como las griegas, una tragedia clásica. Nuestro héroe, o antihéroe (Michael Sullivan), es un soldado que cumple ordenes de su jefe (John Rooney), que no es otro que el Cesar, el Emperador de la ciudad, y que tiene un hijo que le sustituirá y asumirá el trono (Connor Rooney), el Príncipe, quien muerto de celos por ver como un simple empleado de su padre le quita protagonismo en su relación con él, decide matarlo junto con toda su familia. Si para llegar hasta el príncipe y vengar a su familia, hay que matar al rey, el soldado lo eliminara , en una escena bajo la lluvia con magnifica fotografía del maestro Conrad L. Hall, y que tiene ecos de Shakespeare. El Cesar custodiado por sus soldados los ve caer uno por uno alrededor de él (magnifica la dirección de Mendes girando alrededor de Paul Newman y eliminando todo efecto sonoro dejando nada más que la magnifica música de Thomas Newman) y por ultimo ve a quien fue su mejor hombre, su número 1, quien hubiera querido que fuera su hijo, acercándose a él, firme, con un arma en sus manos. El Cesar no tiene mas que decir: “Me alegro que seas tu”, me alegro de morir en manos del hombre a quien mas he querido en este mundo, el mejor asesino de la ciudad. Ambos se miran, diciéndose tanto con esa última mirada, Sullivan apunta y aprieta el gatillo vaciando todo el cargador. Su rostro está lleno de tristeza y dolor, marchándose envuelto por la lluvia y las sombras de la noche, como un fantasma. Mendes es tan inteligente que no nos muestra el cuerpo sin vida del viejo Rooney (al igual que la mujer e hijo de Sullivan es una victima colateral). Una magistral secuencia para la eternidad.

Tras matar el Rey nada le impide dirigirse al lugar donde se esconde el príncipe, y con total libertad matarlo mientras esta tomando un relajante baño, de tal forma que parece que se nos va a quedar fuera de campo el asesinato. Pero Mendes se las ingenia y nos regala un travelling por el pasillo del hotel por el que anda Sullivan hasta la habitación de Rooney y le dispara acabando con su reflejo en el espejo de la puerta, que Sullivan a rozado suavemente para terminar mostrando como Connor Rooney ha acabado con los sesos esparcidos por la pared (una puesta en escena subliminal y de las que pocas veces se tiene el placer de contemplar).

Momentos a remarcar: Muchos. El inicio del joven Michael Sullivan frente al mar; la presentación en vista subjetiva de Tom Hanks dejando la pistola y el rosario juntos en la cama; cuando ambos Sullivan, padre e hijo, están rezando frente al ataúd; la escena eliminada (suerte que tenemos el DVD) entre Hanks y Jason Leigh en que se ve el afecto, un tanto frío, que se tienen Sullivan y su esposa; todos los momentos Hanks-Newman, en especial cuando tocan el piano; cuando el joven Sullivan ve al asesinato de Fint McGovern, en vista subjetiva vemos los pies de Michael Sullivan y como los casquillos de la ametralladora caen al suelo mientras se dispara el arma (pedazo de sonido); la secuencia completa en el club nocturno, en especial dentro de la oficina con el sonido a más y la pistola apareciendo bajo la revista; el asesinato de la mujer e hijo de Hanks y su posterior descubrimiento por parte de ambos Sullivan, completamente en fuera de campo; la llegada a Chicago, con los edificios reflejándose en el cristal del coche donde está sentado el niño; la escena en la estación en que el niño, rodeado de gente, llora; la presentación del personaje de Jude Law; el enfrentamiento Law-Hanks en el restaurante primero, y posteriormente en el hotel; los atracos por parte de los Sullivan a ritmo de la música de Newman con ese montaje a base de encadenados; Hanks frente a su metralleta, armándola delante de su hijo; la magistral secuencia bajo la lluvia; la muerte de Connor; la secuencia final al completo. Creo que he mencionado toda la película, jeje.

La dirección de Mendes es magistral, poniendo la cámara en el sitio correcto durante todo momento, con encuadres elegantes y usando el lenguaje cinematográfico de manera insuperable (no es de extrañar que lo considere uno de los mejores directores actuales), ayudado por un diseño de producción de primerísima fila, la música de Thomas Newman y la brillante fotografía de Conrad L. Hall.
El reparto esta encabezado por Tom Hanks quien da vida al frío y sanguinario Michael Sullivan, “Ángel de la muerte”. Todo un cambio de registro por parte del actor más querido en América. Su mirada fría pero inundada de tristeza, es un hombre que quiere lo mejor para su familia aunque se sienta distante de ellos, y contiene momentos tan brillantes como el primer encuentro con Jude Law (sudor por la frente incluido) o la escena con su hijo cuando está recuperándose en el campo hacen que esta sea una de las interpretaciones más brillantes del actor; Paul Newman, creo que hay poco que decir de este genio, leyenda viva del cine. Su John Rooney es un hombre de honor, un líder ante su gente, alguien a quien se respeta y teme de igual manera, su amor por su hijo Connor le hará enfrentarse al hombre que más ha estimado, un gran legado interpretativo; Jude Law está impresionante como El Reportero, verdadera mascara del mal, frío, calculador, absolutamente repulsivo. En la película encontramos también actores de la talla de Stanley Tucci, como Frank Nitti, que coincidió de nuevo con Hanks en “La Terminal” de Spielberg; Jennifer Jasón Leigh, conocida por papeles como “La señora Parker y el circulo vicioso”, ”Eclipse total”, o “Existenz”; Daniel Craig, al que podemos ver en “Lara Croft: Tomb Raider”, “Sylvia”, “Munich”y que será el sustituto de Pierce Brosnan como agente 007 en el nuevo film de la Saga, “Casino Royale”, como Connor Rooney; y el debutante Tyler Hoechlin en el rol del joven Michael Sullivan. Mencionar que Anthony LaPaglia realizo una magnífica interpretación como Al Capone que tuvo que ser elimianda del montaje final, de nuevo por suerte la tenemos en el DVD y podemos disfrutar de ella.

La película recibió grandes elogios, y 6 nominaciones a los Oscars, recibiendo el premio a Mejor Fotografía para Conrad L. Hall a título póstumo, y una nueva nominación para Paul Newman como Secundario.
En conclusión se puede decir que “Camino A La Perdición” es una película donde predomina más la forma que el fondo, importa más cómo se cuentan las cosas que lo que cuentan. Una de esas películas que poseen el aroma de cine clásico por los cuatro costados, y que hace que te reconcilies con el mejor cine americano. Una Obra Maestra, un clásico instantáneo.
Gracias Sam Mendes por tu clase de dirección absolutamente magistral y tu desbordante puesta en escena, gracias Thomas Newman por tu inolvidable música, gracias Conrad L. Hall por tu legado magistral de fotografía, gracias a todos y cada uno de los actores que aparecen en el film por haber conseguido realizar soberbias interpretaciones. Gracias a todas y cada una de las personas que estuvieron involucradas e hicieron realidad la que es mi película favorita en lo que va de década.
10/10

Muerte entre las flores, de los Hermanos Coen

Septiembre 25, 2006

Tom Reagan trabaja como hombre de confianza para el gran jefe Leo O´Bannon en la época de la prohibición. Cuando Leo rompa relaciones con otra de las personas más influyentes de la ciudad, Johnny Caspar, Tom tendrá que intereferir entre ambos bandos para evitar una guerra, mintiendo y entrando en una encrucijada de la que no sabe si podrá salir.

Magnifica película de cine negro de mano de los Coen. Creando un guión perfectamente trazado y jugando con todos los elementos que caracteriza al genero consiguen una de sus mejores obras.

Tom Reagan es un personaje inteligente, que sabe jugar sus cartas en cada momento, poniendo el dedo en la llaga más de una vez. Mantiene una relacion con Verna, amante de su jefe, la cual suplica que protejan a su hermano Bernie. Tom se negará a protegerlo pues él es la causa por la cual comienza la guerra entre O´Bannon y Caspar, pero cuando las cosas se compliquen y Leo descubra la infidelidad de Verna, Tom se unirá a Caspar. Una de las cosas que más me gustaro y que es un signo de identificación es el amor que le tiene Tom a su sombrero, la mejor frase para definirlo sería “erase un hombre pegado a un sombrero”. Para Tom su sombrero es su vida, lo que le identifica, no es de extrañar que el film comience con los titulos de credito protagonizados por un sombrero en un paisaje otoñal.

Los Coen saben tejer una tela de araña y mostrarnos los intereses de distintos personajes, y como cambian de bando continuamente (el alcalde y el jefe de policía). Leo O´Bannon es una persona dura, fuerte, y con voz de mando, pero por una mujer se verá inmerso en ese enfrentamiento. Como es habitual en el género, la mujer fatal tambien está presente aqui, siendo objeto de deseo de Tom y Leo, y provocando la guerra.

El titulo original del film “la encrucijada de miller” hace referencia al paseo del bosque donde llevan a matar a las personas, aunque se puede entender con un doble sentido, entendiendola como la encrucijada en donde se ha metido Tom y de la que no puede dar marcha atrás.

La película esta muy bien dirigida, orquestada como si de una ópera se tratase, donde la violencia se muestra en su estado más crudo y con especial cuidado en la puesta de escena (cuando el niño descubre el cadaver; el ataque a Leo en su casa, magistral). Con una magnifica fotografía de Barry Sonnenfeld (director de “La Famila Addams” o “Men in Black”), y una banda sonora inolvidable compuesta por el habitual de los Coen, Carter Burwell.

El reparto está formado por un inmejorable Gabriel Byrne como Tom, componiendo uno de sus mejores papeles con una mirada gelida (soberbio su ultimo primer plano que cierra el film); Marcia Gay Harden como Berna, la chica del film, mujer fatal; Albert Finney como Leo, soberbio jefe mafioso, regente de un club, y cuya amistad con Tom se verá rota por Verna; Jon Polito como Caspar, hombre que mueve el juego en la ciudad, y obsesionado con la ética y con los valores que esta mueve; John Turturro (en su primera colaboración con los Coen) como Bernie, hermano de Verna, ratero, y razón por la cual Caspar y Leo se enfrentan; Steve Buscemi (otro habitual en el cine de los Coen) en el breve papel de Mink.

Muy buen film de cine negro, y de las mejores obras de los Coen.

8/10