Archivos de la categoría ‘Comedia’

Una Noche en la Ópera, de Sam Wood

10 mayo, 2013

OperaPosterSi hay algo que echo de menos en el actual panorama cinematográfico son las buenas comedias. A pesar de contar con una legión de seguidores la actual comedia americana, con Judd Apatow como principal exponente, no consigue engatusarme, salvo honrosas excepciones (“Crazy, Stupid, Love” reconozco que me robó dos sonoras carcajadas). La gran mayoría (por no decir todas) están impregnadas por cierto toque zafio y con chistes más orientados al sexo, lo cual no es que tenga nada de malo (grandes títulos de los 70/80 deben sus bromas a ello, y una de mis comedias favoritas es “Despedida de Soltero”, donde los chistes sexuales abundan casi sin pausa) pero hoy día parece de uso obligado, y en varias ocasiones de mal gusto, en todo film catalogado como cómico. Echo de menos comedias ingeniosas, en donde cada uno de los diálogos esté lleno de ingenio y sus frases posean doble sentido, y donde no todo haya que decirlo con la palabra sino que se recurra al slapstick con inteligencia.
Para llenar el desierto fílmico actual recurro a mis pequeños oasis, ya sean títulos emblemáticos de juventud (Jim Carrey, por muy cargante que me resultes hoy día, me hiciste muy feliz en mi adolescencia) o grandes clásicos donde destaque la figura del artífice y se note su sello (Lubitsch, Wilder, el mejor Allen). Entre estas últimas destacan como intocables cinematográficos las películas de Keaton, Chaplin, Harold Lloyd y, por supuesto, los Hermanos Marx, de los cuales siempre remarcaré “Una noche en la Ópera” como la comedia más divertida de la Historia.

“Una Noche en la Ópera” marca un punto y a parte en la carrera cinematográfica de los Marx. Fue la primera película que realizaron con Irving Thalberg para MGM tras romper su contrato con Paramount (con la cual realizaron seis títulos, de entre los que destacan los clásicos “El Conflicto de los Marx” y “Sopa de Ganso”) como también el primer título protagonizado por el famoso trío Groucho, Chico y Harpo, quedando Zeppo, que había participado en las anteriores, como agente del conjunto. Además, en ella encontramos el estilo de lo que serían las posteriores películas, una comedia donde descendía un poco la locura a favor de una trama romántica en que los tres hermanos ayudaran a una pareja a burlar las adversidades para terminar acabando juntos y ser felices introduciendo números musicales en mitad del metraje.
Cada hermano vuelve a desempeñar su característico rol. Groucho da rienda suelta a su sarcasmo e ironía como Otis B. Driftwood, el oportunista pretendiente de viudas ricas (una vez más encarnada por Margaret Dumont), Chico queriendo resultar más inteligente de lo que es como el tramposo de buen corazón y Harpo como el risueño mudito con alma de pillo bondadoso.

Durante años “Una Noche en la Ópera” ha sido catalogada como la mejor película de los Marx, y no es para menos. El director encargado de realizarla fue Sam Wood, quien repetiría con el trío en “Un día en las Carreras” (film casi clónico al presente), aportando su buen gusto en el desarrollo de la historia y prestando toda atención a los tres protagonistas.
El guion está escrito por George S. Kaufman y Morries Ryskiynd con la ayuda de varios colaboradores de MGM que no fueron acreditados, entre los que se encontraba Buster Keaton. La película, siguiendo la marca de los hermanos, se desarrolla por medio de escenas que parecen actos teatrales, lo cual se incrementa en este caso al tocar el tema de la Ópera y transcurrir en el mundo del espectáculo.
Podría destacar cualquier momento del film, desde el principio hasta el final, incluso la incrustada historia de amor con su cancioncita de turno (lo cual me rechina en las posteriores) me agrada. Claro que si por algo se recuerda el film es por la famosa conversación de “la parte contratante” o la mítica escena del camarote, desternillante por sí sola. ¿Quién dijo que donde caben dos caben tres? Pues aquí donde cabe uno, caben veinte, desde el servicio de limpieza del barco, pasando por el limpiador y una chica que busca a su tía hasta todo el servicio de habitaciones.

Divertida, loca, optimista, romántica, absurda, disparatada. Una comedia que no me falla.

Lo Mejor: Todo.

Lo Peor: Nada.

Iron Man 3, de Shane Black

29 abril, 2013

IronManThreePosterPor lo general las terceras partes cinematográficas suelen suponer una ligera decepción, o ser inferiores, con respecto a sus precedentes, y más en el caso de las actuales películas de superhéroes (pensemos, si no, en “Spider-Man 3”, “X-Men: La Decisión Final” o la más reciente “El Caballero Oscuro: la Leyenda Renace”). Así pues “Iron Man 3” se presentaba como un reto, ya no tanto por tener que mantener el nivel de la secuela del Hombre de Hierro (la decepcionante, aunque aceptable como divertimento, “Iron Man 2”) sino por estar a la altura de lo logrado con la anterior superproducción MARVEL, “Los Vengadores”, su auténtico antecedente.
No diré que la película dirigida por Shane Black llegue a los niveles de lo que nos ofreció la reunión superheroíca, pero sí que consigue sorprender, logrando posicionarse como una más que interesante cinta de superhéroes.

Tras los acontecimientos de Nueva York Tony Stark no ha sido el mismo, sufre ataques de ansiedad que le impiden dormir bien. La reaparición en su vida de una antigua novia y la sombra de un competidor en el mercado pondrán a prueba su relación con Pepper, a lo cual hay que sumarle la terrible amenaza que supone el temible terrorista conocido como El Mandarín.

La Genial Estafa

Tras ver la película me inundaron varias sensaciones. No sabía si acababa de ver una genial locura o una tomadura de pelo, claro que, pensando en el conjunto de la serie me decanto por lo primero, y es que si por algo se ha caracterizado la Saga de “Iron Man” ha sido por su tono desenfadado y cómico, alejándose de propuestas más serias y profundas. De hecho, en ello radicó su éxito en 2008 (cuando la primera entrega llegó a las salas) en mostrar a un protagonista con carisma y un personal sentido del humor.
El lema de la película debería ser que no hay que dejarse engañar por las apariencias. Por el tono oscuro que se nos mostraba en el tráiler, “Iron Man 3” parecía romper con el estilo divertido de las anteriores y ofrecer una aventura épica más oscura. Nada más lejos de la realidad. La película no sólo mantiene el estilo sino que acaba resultando ser una comedia pura y dura. Esto se refuerza con dos toques de guion bastante ingeniosos, y que, de la misma forma que ocurría con los avances, nos pilla descolocados. Ambas pinceladas se refieren a la escena post-créditos (que si nos paramos a pensar en ella bien podríamos creer que todo lo que hemos visto es una broma) y al villano, el Mandarín, verdadera némesis de Tony Stark, el malvado al que siempre hemos querido ver enfrentarse a nuestro héroe, que se descubre como alguien totalmente inesperado y que nos deja boquiabiertos. Sin duda alguna es el punto de inflexión de la cinta, cuando, al igual que Stark, lo vemos tal y cómo es, de frente. La primera sensación que me produjo dicho momento fue de estafa, de insulto ante tamaño personaje de comic, pero, según lo he ido pensando y digiriendo dicho descubrimiento y transformación me resulta una auténtica y loca genialidad que funciona como desmitificación del villano terrorista. Con esto podemos ver la respuesta MARVEL a la última entrega de Nolan sobre Batman, demostrando cómo se puede sorprender al personal, pillándole desprevenido y dejándolo noqueado, con un tono autoparódico del que la cinta es consciente desde el principio (atención al tema musical con que aparece el logo de las productoras). El Mandarín, al fin y al cabo, es la sorpresa del film, su verdadero As en la manga.

IronManDowney

La Saga “Iron Man” es la historia de Tony Stark. El que empezara siendo un mercader de la muerte y pasara a convertirse en uno de los paladines de la justicia ha sufrido una evolución bastante interesante, a pesar de no haber perdido ni un ápice de su narcisismo. En el primer film el multimillonario crea la armadura como instrumento terapéutico con el que, además, luchar contra el mal. En la secuela se daba importancia al Legado que nos es dejado y cómo podemos mejorar las cosas y perfeccionarlas, aunque, desgraciadamente, la película se perdía por derroteros más destinados a afianzar el camino hacia “Los Vengadores”. En esta tercera entrega Tony Stark se muestra como alguien inseguro, temeroso. Ha luchado contra dioses y ha descubierto que existen portales tridimensionales. Su mundo se ha visto empequeñecido ante tamaño descubrimiento y eso le ha llevado a desarrollar una drogodependencia con sus armaduras, de las cuales apenas puede separarse, creando, incluso, conexiones emocionales con ellas para los momentos más críticos. Puede que ello le haga sentirse más a salvo pero le resta confianza en sí mismo, algo que deberá recuperar con ayuda de su ingenio y talento, volviendo a tomar conciencia de que Iron Man es él, tanto cuando lleva la armadura como cuando no. Por ese motivo sorprende en el film que el personaje porte poco su característica armadura, debe volver a reencontrarse consigo mismo, con el inventor, con el mecánico, con el genio, con el auténtico héroe. De esta forma tenemos un viaje personal de lo más interesante desarrollado a lo largo de tres films (con los extras de las películas grupales).

La segunda entrega de “Iron Man” estuvo llena de problemas entre el director Jon Favreau y el equipo de producción de MARVEL. Por esa razón se decidió contar con un nuevo director para la tercera entrega. Robert Downey Jr. recomendó entonces a Shane Black, con quien colaboró en la gamberra “Kiss Kiss, Bang Bang”. Black parecía una elección arriesgada (contaba con sólo una película como director) y prometedora (sus guiones hablan por sí mismos). La cantidad de sorpresas y giros del film se deben en gran parte a su trabajo, de hecho, el film podría ser catalogado como “de autor” al ver en él más de un detalle característico de su cine, como los diálogos con chispa, las sorpresas con los personajes y, como no, ambientar la historia en Navidad. Además Black, en colaboración con el guionista Drew Pearce, hace evolucionar a personajes que poco parecían aportar ya, como sucede con Pepper Potts, a la cual se le da gran protagonismo.
En cuanto a su trabajo como director hay que decir que se muestra confiado y a disposición de los actores. Sin inventar nada nuevo ni arriesgar en lo que a nivel formal se refiere consigue un producto visual más que aceptable (con ayuda de la fotografía de John Toll), en donde el ritmo difícilmente cae y los diálogos y situaciones se suceden sin apenas dar descanso.
Aunque la película se puede catalogar fácilmente como comedia tengo que decir que muchos elementos destinados a dicho género me chocaron y sobraron. En especial habría eliminado de la historia al personaje de Happy, ya que poco tiene que aportar más que bromas hacia su persona (que bien pueden ser sacadas de contexto y llevadas a la realidad, pues le da vida el exdirector de la Saga) bastante cargantes y perjudiciales para el ritmo.
La acción disminuye con respecto a las predecesoras pero cuando aparece lo hace por todo lo alto y nos deja escenas tan potentes como el ataque a la mansión o el enfrentamiento en el pueblo. La secuencia de acción final me sobrecargó y me resultó algo repetitiva con respecto a lo realizado en las anteriores, parece que se quedan sin ideas y no saben acabar una cinta de Iron Man de otra forma en que no haya muchas armaduras luchando.

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Para crear la historia se ha recurrido al famoso comic “Extremis”, en el cual se reinventó la figura de Tony Stark con una trama que poseía soldados manipulados genéticamente y una nueva armadura. El guion sabe mezclar los diferentes ingredientes congeniando a la perfección humor, acción e intriga, consiguiendo la que, para mi gusto, es la más rica de las aventuras del Hombre de Hierro a nivel argumental, pero no cinematográfico (ese honor lo sigue teniendo la primera entrega y la del supergrupo).
Si de algo ha carecido la serie cinematográfica de “Iron Man” es de una música simbólica o reconocible. En cada entrega ha participado un compositor diferente, imposibilitando así dar cuerpo musical a la serie. En esta ocasión se ha contado con Brian Tyler, experto en cintas de acción que aquí consigue crear el tema que más me gusta para el personaje, pegadizo y con un toque de épica.

El reparto me ha gustado, todos son conscientes de su cometido y se desenvuelven muy bien entre ellos. De Robert Downey Jr. poco se puede escribir ya, aparece en pantalla y todo desaparece en torno a su persona. Posee algunos momentos algo esperpénticos y, como le sucediera a Depp, a veces parece ser poseído por el personaje sin saber dónde acaba uno y empieza el otro. Pero, qué importa, él es Tony Stark. Gwyneth Paltrow luce una figura espectacular y ofrece la que, para mi gusto, es la mejor interpretación de Pepper Potts, aquí alcanzando un nivel superior. Guy Pierce me ha encantado como el reverso tenebroso de Stark, Aldrich Killian, consiguiendo lo que Rockwell no logró en la anterior, que excentricidad y maldad estuvieran perfectamente personificadas. Rebecca Hall es Maya Hansen, antigua novia de Stark y creadora del gen Extremis. Don Cheadle vuelve a ser el bueno de James Rhodes vistiendo una armadura Maquina de Guerra bastante patriotera que remarca el toque crítico hacia la sociedad yanqui y sus miedos (el enemigo en casa). Jon Favreau me sobra como Happy dentro de la Saga, aunque aquí tenga una secuencia que empuja al protagonista a soltar un discurso la mar de chulo en plan vengador su rol me resulta altamente cargante. Como sucede con el personaje que interpreta, Sir Ben Kingsley se descubre como la sorpresa de la cinta, con una interpretación que roza el ridículo y la genialidad.

Ha dado comienzo la Fase 2 de MARVEL, y en unos meses el Dios del Trueno regresa.
“Iron Man 3” es una película que choca y pilla desprevenido. No se puede juzgar nada más salir del cine, sino que hay que pensar en ella y meditarla para comprender que, por medio de lo que parece una broma, hay mucho donde rascar. Tiene acción, buenos efectos especiales, buenos actores, y ofrece mucha diversión. Y es que, como a veces digo, para temas más serios y trascendentales dentro del comic cinematográfico me pongo los Batman de Nolan y pronto nos llegará el Hombre de Acero, pero si quiero irme de fiesta y desconectar del mundo escojo a mi amigo Tony Stark.

Lo Mejor: Sorprende, para bien o para mal. El reparto.

Lo Peor: Algunos gags sobran o se alargan. El personaje de Happy.

Kiss Kiss Bang Bang, de Shane Black

18 abril, 2013

KissKissPosterHarry Lockhart es un pobre ladronzuelo que, inesperadamente y de forma accidentada, es elegido para hacer una prueba como protagonista de una película de Hollywood. En una fiesta le presentan a Gay Perry, un detective que le enseñará cómo comportarse para el papel al que opta, y se reencontrará con su amiga de niñez Harmony, comenzando así una serie de sucesos que lo sumergirán en una trama cargada de secretos, mentiras, besos y violencia.

Esta es una de esas películas que en el momento de su estreno pasó prácticamente desapercibida pero que con el paso de los años se ha ido convirtiendo en un pequeño clásico para varios cinéfilos, entre los cuales me incluyo.
Al igual que la historia que narra, la película se transforma, pasando de ser una comedia a una sátira sobre Hollywood para terminar como una historia que bebe fundamentalmente de la novela negra de mediados de los 60. Así pues el film va mutando a través de un metalenguaje que sigue a rajatabla las señas de identidad del género negro (el detective que narra en off, la doble personalidad, el héroe por accidente, Los Ángeles).
La película supone el debut en la dirección de Shane Black, guionista de títulos emblemáticos del cine de acción como “Arma Letal” o “El Último Boy Scout”, y aprueba con nota mediante una planificación elegante y un ritmo enérgico que apenas ofrezca una pausa al espectador y en el que todo detalle o dato es importante para acabar por unir todas las piezas del rompecabezas. El punto fuerte de Black es otorgar un cierto aire de comedia negra (cosa que aquí consigue de manera más que eficaz con momentos realmente desternillantes) a historias que tratan de reflejar, y criticar, una sociedad en la que no todo es lo que parece, enmarcada casi siempre en Los Ángeles. Así pues podemos encontrar en su primera película como director reminiscencias a los títulos que le dieron fama como guionista, como el tratarse de una buddy movie (con un vuelta de tuerca que da mucho juego) y el congeniar a la perfección diálogos agiles y con chispa en situaciones propias del cine de suspense. Además podemos vislumbrar cierta similitud en la trama con lo que se nos narraba en “Arma Letal”, donde las mentiras y negocios sucios de un padre marcan el desgraciado destino de su hija.
Black sigue fielmente los cánones establecidos atreviéndose a reinterpretarlos mediante la figura del narrador, que llega a jugar con el espectador y a hacerlo participe en la historia con sus interrupciones en que llega a rebobinar para atrás por algún detalle que se le ha quedado en el tintero o para criticar clichés típicos del cine de Hollywood, consiguiendo una descripción de los hechos dinámica y rica que, además, nos lleve a replantearnos si todo lo que vemos (o hemos visto) es real o ha sido manipulado otorgándole ciertos detalles propios de las novelas de Johhny Gossamer para hacerlo más interesante.

El guion está basado en una parte de la novela “Bodies Are Where You Find Them” de Brett Halliday, y, como he mencionado, está impregnado por frases punzantes que critican la sociedad hollywoodiense a través de los clichés que la habitan y situaciones que congenian perfectamente la comedia con el suspense y la acción.
La música corre a cargo de John Ottman, dando como resultado una muy notable composición que mantiene la esencia del cine negro. Mención especial para los títulos de apertura, breve resumen de lo que estamos a punto de ver.
La cinta no solo está bien narrada a nivel formal sino que cuenta con unos actores que realizan estupendas interpretaciones. Robert Downey Jr. da vida a Harry, el protagonista y narrador, antiguo delincuente que acaba viéndose inmerso en una trama más propia de las novelas criminales que leía de niño. Downey, como siempre, está fabuloso dando rienda suelta a su expresividad y gestualidad características. A su lado tenemos a un sorprendente Val Kilmer dando vida al detective Gay Perry. La química entre ambos es incuestionable llevándolos a protagonizar momentos sorprendentes que roban más de una carcajada. Junto a ellos tenemos a la infravalorada Michelle Monaghan, la chica del relato, dispuesta a triunfar como actriz en un mundo lleno de lobos y de falsas identidades.

Es muy llamativa la reunión que se produzco en el film. Joel Silver había producido la mayoría (por no decir todas) las cintas escritas por Black y ahora apadrinaba su debut cinematográfico tras la cámara con dos actores que no vivían el éxito comercial de antaño, aunque uno de los dos (Downey) parecía, y quería, volver a despuntar y tenía a su esposa, Susan, trabajando para Silver.

“Kiss Kiss, Bang Bang” es divertida, trepidante, oscura y sorprendente. Una película que gusta ver.

Lo Mejor: Su mezcla de géneros. Los actores.

Lo Peor: El maltrato comercial que sufrió.

Miedo y Asco en las Vegas, de Terry Gilliam

27 marzo, 2013

FearVegasPosterEl Dr. Hunter S. Thompson es el precursor, y máximo exponente, del llamado periodismo gonzo, en el cual el periodista es figura participe del hecho del que informa hasta llegar a convertirse en protagonista y captar toda la atención relatando, cual diario personal, sus experiencias a pie de campo. Thompson alcanzó notable popularidad y fue uno de los miembros que impulsó a la revista Rolling Stone a ser considerada más que una revista musical mediante artículos y la publicación por entregas de sus libros “Miedo y Asco en Las Vegas” y “Miedo y Asco en la campaña presidencial de 1972”.
El séptimo arte se acercó a su figura con la película de 1980 protagonizada por Bill Murray “Where the Buffalo Roam” pero sería años después, en 1998, cuando su estilo caligráfico sería plasmado de manera certera en pantalla de manos de Terry Gilliam con Johnny Depp, que siempre se ha declarado un gran admirador suyo, y Benicio del Toro como protagonistas.

La cinta es un fiel reflejo a lo relatado en el libro de Thompson, narrando la odisea del periodista Raoul Duke (alter ego del escritor) y su abogado, el Dr. Gonzo, por Las Vegas de 1971, lugar donde se dirigen con la excusa de cubrir un evento deportivo para acabar viviendo diferentes experiencias impulsadas por las drogas que consumen sin descanso y que abarcan más de la mitad de su equipaje.

“Miedo y Asco en las Vegas” puede ser catalogada como una película inclasificable, ya que en su metraje encontramos momentos altamente divertidos con otros grotescos más propios del cine de terror. No es una comedia. Ni un drama. Tampoco una cinta de aventuras. Ni de terror. Es una experiencia. Terry Gilliam nos invita a realizar un viaje cargado de ácido sin necesidad de que consumamos más que las imágenes y los sonidos que ha preparado para nosotros. Sin aguardar un instante, el director nos sumerge en la historia con dos personajes que se encuentran conduciendo por el desierto y sufriendo los efectos de las diferentes sustancias que ingieren, ya sean paranoias o visiones esperpénticas. Nosotros, como el autoestopista al que recogen, acabamos de conocerlos. Puede que al principio nos resulten algo desagradables, incluso que nos den miedo, pero hay que darles tiempo y no huir como nuestro compañero autoestopista. A medida que avanza su aventura seremos testigos de situaciones surrealistas y personajes que parecen sacados del museo de cera de terror.

La adaptación homónima del libro de Thompson es un paso coherente en la carrera del director, quien venía de dirigir“12 Monos”. Gilliam siempre ha reivindicado y defendido a aquellos que usan el poder de la imaginación o su propia locura para huir de una sociedad enfermiza e hipócrita, aburrida. En este ámbito el dúo protagonista de “Miedo y Asco en las Vegas”, especialmente Duke, encajan a la perfección, observando la realidad tal y cómo se presenta a sus congestionados sentidos, obteniendo una visión de las Vegas lejana a la publicitaria con luces multicolor, llena de monstruos y seres infelices que se dejan el dinero y el alma en las mesas de juego y las tragaperras. El sueño americano murió. Los días de paz y amor pasaron al olvido. La guerra de Vietnam iba a peor. El pueblo lo sabía pero no quería aceptarlo, o no quería hacer nada al respecto, sólo mirar hacia otro lado.

FearThompson

Gilliam impregna su estilo cargado de planos abominables para transmitir las mismas sensaciones alucinógenas que experimentan los protagonistas. Y lo consigue. “Miedo y Asco en las Vegas” muestra fidedignamente la sensación de colocón continuo en todos sus ámbitos, desde la risilla sin pausa, pasando por las explosiones de furia a los sudorosos y terribles escalofríos. El film está plagado de secuencias y momentos irrepetibles, aunque me quedo con ese instante en que Duke toma mescalina pura y nota sus efectos. En segundo término observamos cómo Gonzo habla con calma con la joven Lucy, tranquilizándola, mientras en primer término comprobamos como Duke comienza a sentir los efectos de la droga de manera escalofriante, con un excelente tratamiento en la planificación y la fotografía que intensifiquen la sensación de malestar y desequilibrio, además de la excelente interpretación de Depp.

El guion está firmado por el propio Gilliam junto a Tony Grisoni, Tod Davies y Alex Cox consiguiendo un trabajo de adaptación más que notable. Una de las virtudes la encontramos en el uso de la voz en off, ejemplo perfecto de cómo y cuándo debe utilizarse dicho recurso. En este caso refleja el estado mental del protagonista, intentando mantener el control de manera cuerda para luego actuar de manera totalmente distinta debido a las sustancias que ha tomado.
Otra de las virtudes del film es su carencia de moralina. El film describe un estilo de vida, pero no lo juzga ni emite una sentencia como en otros casos en que se intenta inculcar al espectador. Aquí se muestra con todo detalle los efectos que tienen las diferentes drogas que toman los protagonistas y los pensamientos de Duke (Thompson) al respecto del mundo que le ha tocado vivir y su elección sobre cómo vivirlo.

El apartado técnico está muy cuidado logrando ese ambiente de principio de los 70 en las Vegas.
El reparto está fabuloso en su conjunto. Si bien son los estupendos Depp y Del Toro los que llevan por completo el peso de la cinta, en especial el primero, encontramos varias presencias invitadas bastante llamativas y sorprendentes. Tobey McGuire es el pobre autoestopista que se atemoriza ante la presencia de los dos viajeros que lo han recogido; Cameron Diaz es una pija reportera de Tv a la que Del Toro quiere ligarse; Christina Ricci es Lucy, la jovencita que cae presa de los “encantos” de Del Toro (también vislumbramos pedofilia en el film, como pasaría posteriormente en la más enfermiza “Tideland”); Ellen Barkin es la camarera de un restaurante que acaba atemorizada ante la visita de los protagonistas; Gary Busey es un agente de la ley; Harry Dean Stanton es el Juez.
En 2011 Depp volvió a retomar la figura de Thompson con la adaptación de “Los Diarios del Ron”, aunque el resultado dista de la presente.

“Miedo y Asco en las Vegas” ha llegado a alcanzar el calificativo de título de culto, consiguiendo cada vez más admiradores. Una crónica alucinógena, loca y salvaje al corazón de la ludópata ciudad del desierto. Sobre quién ganó la carrera que llevó allí a los protagonistas poco se sabe.

Lo Mejor: Gilliam consigue hacernos partícipes de las sensaciones de los protagonistas. Depp y Del Toro.

Lo Peor: Nada.

Silver Linings Playbook, de David O. Russell

25 enero, 2013

SilverLiningsPosterPat Jr. es un profesor que acaba de salir después de ocho meses del hospital psiquiátrico en que internó por golpear al amante de su esposa tras encontrarlos en la ducha. Pat, que sufre un trastorno de bipolaridad, es incapaz de olvidar a su esposa, a la cual aspira a recuperar de cualquier manera. Será entonces cuando aparezca en su vida Tiffany, otra joven con crisis emocionales.

No debemos dejarnos llevar por las apariencias, la nueva película del director de David O. Russell es, como ya le sucediera a su anterior film (la sobrevalorada “The Fighter”), similar a cualquier telefilm de sobremesa, un drama con tintes familiares e historia de amor como medida de superación personal. Claro que a algo le deberá su éxito en los premios y festivales anuales, al menos eso me cuestionaba cuando el film llevaba escasos quince minutos en que apenas ofrecía que no se haya visto, salvo por el ritmo acelerado y la calidad interpretativa de los actores. Y entonces sucede, aparece un catalizador provocando una reacción inflamable similar a la que causaba Kim Basinger en “Cita a Ciegas”. Al fuego se le combate con fuego, y a Pat Jr. y sus continuos ataques de desequilibrio emocional le debe dar replica y hacer frente alguien tan inestable como él, o más, y ahí aparece Tiffany, la joven recién enviudada que ha sembrado la mala fama de acostarse con todo hombre que se le cruce por delante. Dos trenes acaban de colisionar, dos personajes que sufren las heridas de una pérdida y tratan de salir adelante con sus repentinos cambios de humor a cuestas. Tiffany es la dinamita que hace explotar la historia y convertirla en algo que merece la pena.

La película consigue narrar con desenfado una historia triste que habla de seres perdidos a los que la sociedad no comprende. Pat y Tiffany poseen el don de decir todo lo que piensan sin importar qué dirán, aunque en el caso de él trate de controlarlo para reconquistar a su esposa. En este mundo de locos que vivimos, pero que parece no querer aceptarse, encontramos personas como nuestros protagonistas que se encuentran y viven su particular historia en la que aprenden a pasar página para acabar por aceptarse a sí mismos y ser más felices.

David O. Russell narra con un ritmo vertiginoso la historia, algo que se agradece y la dota de ese aroma agradable. Aunque particularmente no disfruto con su estilo excesivamente libre con la cámara hay que reconocerle saber aprovechar los elementos con los que cuenta, desde un guion escrito por él mismo que adapta la novela de Matthew Quick mediante unos diálogos rápidos, director y certeros hasta unos actores estupendos, desde Bradley Cooper hasta, sorpresa, Chris Tucker. Cooper entró en el proyecto tras la salida de Mark Wahlberg para hacerse cargo del protagonista Pat, y he de decir que es la mejor interpretación que le he visto. Me lo creo en todo momento como ese hombre ansioso, torturado, con cambios de humor marcados y que despierta una extraña simpatía hacía su persona (será la honestidad con que dice las cosas). A día de hoy, su mejor papel. A su lado tenemos a la bomba del film, una Jennifer Lawrence que sigue demostrando su capacidad interpretativa con el rol de Tiffany, la verdadera protagonista, la que hace que el invento funcione. Sale en pantalla y ya todo ha merecido la pena, esta actriz es todo un portento. Da gusto poder disfrutar de un Robert De Niro que posee momentos emotivos y divertidos dando vida a Pat Sr., el hombre que muestra una obsesión supersticiosa y enfermiza (todos los personajes tienen una pizca de locura) con el futbol. Aunque parezca que Jacki Weaver tiene un rol secundario como la madre de Pa Jr. hay que decir que es el pegamento emocional que pone orden en el desequilibrado hogar donde viven, logrando un personaje al que se le coge cariño de inmediato. Chris Tucker es Danny, compañero del Hospital de Pat, experto en “quedar” libre. John Ortiz y Jula Stiles forman el matrimonio “idílico” formado por Ronnie y Veronica, amigo y compañero de juergas deportivas de Pat y hermana de Tiffany respectivamente, causantes de que los protagonistas se conozcan.

“Silver Linings Playbook” (“El Lado Bueno de las Cosas” en nuestro País) es otra agradable película que me ha hecho querer ser mejor persona y superar problemas una vez acaba su visionado. No es la Mejor Película del año, y puede que no sea recordada en los libros de Historia del Cine, pero cintas así vienen bien y demuestran que igual valor posee un aceptable cinco, con sus virtudes y defectos, como un rotundo diez

Lo Mejor: El reparto, con Lawrence en cabeza. El ritmo.

Lo Peor: No es tanto como pregonan, lo cual no tiene nada de malo.

Django desencadenado, de Quentin Tarantino

20 enero, 2013

DjangoPosterSi había algo que debía realizar Quentin Tarantino tarde o temprano era un western, las continuas referencias a Leone o la inserción de música de Morricone así lo demostraban, con lo cual fue una gran noticia que el director anunciara como próxima cinta una del oeste cuyo título encauzaba con la película protagonizada por Franco Nero y dirigida por Sergio Corbucci en 1966.
El anuncio del film fue acompañado por las consabidas noticias de casting que barajaban la posibilidad de estar protagonizada por Will Smith, aunque finalmente sería Jamie Foxx el encargado de dar vida al protagonista, y confirmaban la participación de Leonardo DiCaprio (que a punto estuvo de participar en la anterior película de Tarantino) como villano. Junto a ellos tendríamos a dos conocidos de Tarantino, el austriaco Christoph Waltz y Samuel L. Jackson. La película sufrió algunos problemas en su rodaje relacionados con bajas interpretativas, como la de Kurt Russell y Sacha Baron Cohen, aunque el director se las apañó para que no afectaran al resultado final.

Django es un esclavo adquirido por el Dr. King Schultz, que le promete la libertad a cambio de que lo ayude a buscar a los hermanos Brittle. Con el tiempo Django se convierte en amigo y mano derecha de Schultz, quien lo ayudará a localizar a su esposa Broomhilda, que sirve en la plantación de Calvin Candie.

Quentin Tarantino tiene el enorme talento de crear películas originales partiendo de múltiples referencias cinéfilas, así ha conseguido convertirse en un director que ha superado que se le compare con los directores a los que homenajea para convertirse en un referente.
En “Django desencadenado” palpamos el famoso spaghetti western que tanta fama tuvo entre los 60 y 70, pero también notamos toques del cine blaxplotation al que el director ya realizó su particular homenaje con la notable “Jackie Brown” y que aquí funciona como discurso premonitorio para la inminente Guerra Civil Américana.
Si hay un tema que parece constante en el cine tarantiniano es la venganza. Django busca al principio reencontrarse con su esposa para, una vez descubrir el daño que se le inflige a su gente y el trato que recibe Broomhilda en la casa de Calvin, convertirse en azote de los esclavistas clamando venganza por tantos años de sufrimiento. Así Django se asemeja a Shosanna o Beatrix Kido, pero sin llegar a poseer su fuerza. Y es que el fallo del film, para mi gusto, es la falta de carisma del protagonista a favor de los personajes que lo rodean, especialmente el Dr. Schultz (dueño y señor del primer bloque del film) y Calvin Candle junto con su criado Steven. Tarantino es un guionista de historias corales, al que le gusta introducir muchos personajes con personalidad, pero aquí parece que le de poca importancia al que da nombre al film convirtiéndolo, primero, en mero acompañante y, segundo, excelente pistolero de mirada helada.
A pesar de ese detalle (y de una escena muy caprichosa que mencionaré posteriormente) la película es un disfrute, un western con aroma a clásico que avanza poco a poco mediante diálogos marca de la casa hasta llegar al spring final convirtiéndose en una verdadera ensalada de violencia en que los disparos y la sangre llenen la pantalla de forma casi initerrumpida.

DiCarioDjango

Tarantino es uno de los mejores narradores cinematográficos que existen, de eso no hay duda, y vuelve a demostrarlo manteniendo el pulso durante las casi tres horas que dura el film con una planificación cuidada en donde abundan los zooms a primeros planos y las cámaras lentas para asemejarse a las películas en que se ha fijado. Las conversaciones vuelven a estar dirigidas de fábula y a poseer cierta tensión, en especial en Candieland, cuando Calvin Candie realiza un monologo con ayuda de una calavera.
El director y guionista sigue el camino emprendido con “Malditos Bastardos” otorgando a la historia agradecidos toque de comedia, de echo posee un tono y ritmo bastante desenfadados durante gran parte de su metraje con lo cual bien podríamos considerarla como una comedia pura ambientada en el lejano oeste. Los tiroteos y explosiones de violencia sirven para subrayar la naturaleza cómica al ser exagerados y tener más de un guiño divertido (el propio director y su destino), aunque también posea la particular crudeza y mala leche que caracteriza su cine. Sin embargo existe una escena que no me convenció demasiado (por muy divertida que pueda resultar), ya que rompe un poco el ritmo al estar insertada de manera forzada.
Otro punto a favor del film es la utilización de la música, otra seña de identidad del director. La excelente selección de canciones, por muy anacrónicas que éstas sean, encaja como un guante en la película y le dota de más personalidad si cabe. El maestro Morricone vuelve a ser recurrente y ha colaborado para el film componiendo la canción “Ancora Qui”.

La fotografía de Robert Richardson es muy buena en el tratamiento del color, mientras que el montaje de Fred Raskin (en sustitución de la fallecida Sally Manke) consigue que el ritmo se mantenga durante las casi tres hora de duración  (salvo algún momento como el anteriormente citado).
Entre los miembros del reparto encontramos a un notable Don Johnson como el dueño de una plantación en donde los protagonistas buscan a los Brittle y a la bella Kerry Washington como Hildy, el amor de Django. Jamie Foxx no me parece mal actor, pero aquí me ha decepcionado, no sé si el fallo de su personaje es la poca profundidad que se le da en el guion o su trabajo interpretativo pero no ha conseguido ganarme. Caso contrario de sus tres compañeros de reparto, Waltz, DiCaprio y Jackson. El que fuera el temible Hans Landa ahora se convierte en Schultz, el cazarrecompensas que demuestra tener buenos sentimientos hacia las personas de color y se muestra contrario a la esclavitud. Waltz vuelve a llenar la pantalla y a ganarse toda nuestra atención en sus conversaciones, de las cuales vuelve a ser quien lleve la voz cantante. Leonardo DiCaprio da vida al caprichoso y mimado Calvin Candie, el dueño de la plantación Candieland, mostrándose más excedido que nunca para conseguir dotar al personaje de una cierta vena infantil y despiadada, con un toque de ambigüedad. Samuel L. Jackson es la sorpresa al dar vida al criado de Candie, Steven, el cual se muestra más racista que sus propios dueños. Se nota que Tarantino y Jackson se llevan de maravilla y que tenían ganas de volver a colaborar extensamente (en “Kill Bill Vol. 2” y “Malditos Bastardos” Jackson participó de manera anecdótica prestando voz), así el director le regala el mejor personaje de la cinta y varios de los momentos más memorables de la misma.

Por fin tenemos nuestro western tarantiniano. Es posible que en él no encontremos todo lo que esperamos (yo personalmente hubiera flipado con un duelo a lo Leone, pero el desencadenado tramo final lo suple) pero ofrece una buena ración de diversión, violencia y buenos diálogos. Para mi gusto está por debajo de su anterior película y de sus títulos mayores, pero no impide que sea un disfrute de primera.

Lo Mejor: Todo el tramo en Candieland. El trío Waltz-DiCaprio-Jackson. La selección musical.

Lo Peor: El personaje principal no posee el suficiente carisma. La secuencia cómica del Ku Klux Klan, insertada de manera forzosa.

Election, de Alexander Payne

25 noviembre, 2012

Tracy Flick es una de las más prometedoras y ambiciosas estudiantes de su Instituto. Su nueva meta será alcanzar el puesto de Presidente del Consejo de Alumnos, algo que intentará impedir el profesor Jim McAlister.

“Election” se presenta como una comedia de institutos más (con el sello de la MTV como productora para más inri) para resultar ser otra mirada crítica a la sociedad occidental actual, en que prolifera la hipocresía y la envidia.
El marco en que se desarrolla todo es un instituto norteamericano que está a punto de celebrar sus elecciones para formar el consejo escolar. La joven Tracy, que desde temprana edad ha sido educada para ser una ganadora, se presenta para el cargo de Presidente sin contrincante alguno. Sin embargo Tracy no es tan perfecta como sus notas y sus éxitos demuestran. Por su culpa un buen hombre, antiguo profesor suyo, fue expulsado del instituto y abandonado por su mujer al caer seducido bajo sus encantos, y eso es algo que no ha olvidado Jim, el responsable de llevar a cabo las elecciones, quien buscará un nuevo candidato que la haga frente. El elegido será Paul, antigua estrella del fútbol que vio como su carrera deportiva se fue al traste por culpa de una lesión. El joven, que es inocente y humilde, acepta la sugerencia del profesor y se presenta al puesto, algo que enfurece a Tracy. A la lucha se suma Tammy, hermana de Paul, que no busca más que hacer sufrir a su amiga (y amante) Lisa por haberla abandonado por su hermano.
Todos los personajes del film son seres insatisfechos, dolidos por no obtener lo que creen merecer y ello los lleva a actuar en contra de otros, intentando, así, tapar esa gris existencia con el fracaso ajeno. Son seres humanos al fin y al cabo. El instituto sirve de pequeño universo en donde desarrollar una historia fácilmente reconocible en nuestra sociedad, en donde se demuestre la ambición, empujada por la manipulación y el odio, del ser humano por alcanzar el poder y ser reconocido.

Ésta es la película que puso en el mapa de manera definitiva a Alexander Payne, quien ya había debutado en el largometraje tres años antes, con “Citizen Ruth”. En ella el hoy prestigioso director de “Entre Copas” o “Los Descendientes” realizó un trabajo notable narrando de forma certera una sátira política disfrazada de comedia juvenil. He de decir que “Election” es la película de Payne que más me gusta a nivel visual. Mientras en el resto de su filmografía el director demuestra su excelente toque para sacar lo mejor de los actores con una narración pausada aquí observamos una ejecución formal mucho más enriquecedora y vertiginosa gracias a su estupendo montaje, en el cual se utiliza a menudo, y de forma muy inteligente, el recurso de congelar la imagen sin que ningún personaje salga favorecido. Y es que el film posee el alma de una comedia pura cargada con gotas de crítica ácida que recuerda lo que hicieron antaño maestros de la talla de Lubitsch o Wilder.
Como marca de Payne hay que destacar el guion, soberbio, adaptando junto a su incondicional Jim Taylor la novela de Tom Perrotta, en donde se pone en tela de juicio, a parte del comportamiento humano, el sistema electoral. Uno de los rasgos característicos es el uso de la voz en off, demostrando cómo debe utilizarse un recurso tan delicado. En este caso cada personaje narra su particular punto de vista sobre lo que está pasando, dando su versión de los hechos, aunque éstos se contradigan en pantalla, lo cual incrementa la naturaleza sarcástica de la cinta.
Tengo que citar que entre las canciones usadas en el film encontramos una de Morricone perteneciente a la misma Banda Sonora (“Navajo Joe”) que utilizaría Tarantino para poner fin a uno de sus personajes más carismáticos.

Como siempre en el cine de Payne los actores ofrecen un gran rendimiento. Matthew Broderick está fantástico como el profesor McAllister, un hombre bueno y feliz en apariencia que irá hundiéndose más a medida que avance la historia. Chris Klein convence sobradamente como el buenazo Paul, el ser más inocente e ingenuo de la trama. Jessica Campbell está estupenda como Tammy, en especial en su discurso frente a todos los alumnos. Sin embargo hay un nombre que sobresale por encima de todos, y ese es el de Reese Witherspoon, quien consigue plasmar con precisión y carisma a esa chica sabelotodo y engreída que siempre levantaba la mano para dejar claro que era la que más sabía en clase, consiguiendo ser toda una repelente. Sin duda alguna la mejor interpretación de la oscarizada actriz.

“Election” fue una de las películas de 1999, gran año para el cine norteamericano en donde brillaron títulos como “American Beauty”, “The Insider” o “The Cider House Rules”. La cinta recibió la nominación al Oscar para Mejor Guión Adaptado.
Divertida, ácida, y a la vez triste. Una cinta de apariencia juvenil y personalidad política.

Lo Mejor: El acertado reflejo de la sociedad actual. El reparto.

Lo Peor: El epilogo quizás esté algo alargado.

El Exótico Hotel Marigold, de John Madden

18 octubre, 2012

No sé por qué (puede que me pillara de buen humor) pero la última película estrenada por el director de “Shakespeare in Love” me ha ganado. Aunque me acerqué a ella con cierta reticencia (el recuerdo de “Love Actually” y su exceso de edulcoramiento pesa) he de decir que me he llevado una muy agradable sorpresa con esta historia protagonizada por grandes nombres de la escena británica.

Un grupo de jubilados ingleses se traslada a la India para pasar una temporada en el exótico hotel Marigold. Sin embargo, cuando llegan, descubren que el recinto no es tan exquisito como se les había vendido comenzando así una serie de descubrimientos personales que cambiarán su vida.

Lo cierto es que no se nos narra nada nuevo ni fabuloso en ésta historia, se trata de otro relato de descubrimiento personal más, sólo que protagonizado por un variopinto elenco de ancianos que, por diferentes razones, ha decidido viajar la India. Al principio, y como es natural, se sienten como pez fuera del agua, en un entorno que no es el suyo, rodeados de ruido, gente y costumbres desconocidas para ellos, pero al que, poco a poco, se irán adaptando y encontrando su lugar.
Para algunos el viaje significará poner fin a viejas heridas, para otros el escapar de las deudas. Al final, (y salvo para uno de los miembros que se vez incapaz de adaptarse) su estancia en la India significará un nuevo comienzo. No importa que la sociedad a la que perteneces te dé la espalda porque hayas superado la mayoría de edad, ni que hayas fracasado en un negocio, ni que te hayas quedado solo, siempre hay una salida y una forma de seguir adelante. Es el grito de Carpe Diem generalizado, no importa qué edad se tenga para emprender nuevos caminos.

La mayor virtud del film es la amabilidad que desprende, orquestada con elegancia y sin desviarse mucho hacia la comedia fácil ni el drama lacrimógeno. Cierto es que hay momentos que desentonan o no están bien encauzados, pero por lo general el tono alegre con toques de tristeza está bien llevado.
John Madden (del que tengo pendiente la bastante bien recibida “La Deuda”) sigue fiel a si mismo y realiza un film cuyo mayor aliciente se encuentra en su reparto, y es sobre ellos sobre quien se vuelca. Basándose en la novela de Deborah Moggach, cuya adaptación ha sido llevada a cabo por el guionista Ol Parker, el director británico narra el film de manera correcta y con buen ritmo secundado eficientemente por la fotografía de Ben David, que otorga al film esos colores exóticos propios del país en donde se desarrolla el film, y la fantástica música de Thomas Newman. Claro que el mayor aliciente del film es disfrutar en pantalla de Judi Dench, Bill Nighy, Tom Wilkinson, Maggie Smith, Ronald Pickup, Celie Imrie y Penelope Wilton, los cuales demuestran su buen hacer interpretativo creando unos personajes entrañables (a excepción de uno de ellos) a los que se les coge aprecio al poco de empezar el film. En especial destacan Dench, como voz narradora del relato, Wilkinson, un juez con un antiguo secreto, Nighy, fiel esposo y apasionado descubridor de nuevas culturas, y Smith, antigua criada con cierta vena intolerante y racista. El reparto lo completa Dev Patel como Sonny, propietario del Hotel Marigold que también sufrirá un redescubrimiento personal en su búsqueda por crear un hotel orientado a clientes de avanzada edad, y Tena Desae como su amada Sunaina.

A pesar de narrar una historia en donde los protagonistas descubran un país es de agradecer que no se excedan en dar una imagen turística del mismo, lo que no quiere decir que no suavicen un poco la realidad, que es distinto. Al contrario de otras cintas en donde se muestran rincones emblemáticos del lugar que se visita (caso de “VickyCristinaBarcelona” por ejemplo, entre otros muchos) aquí se elige narrar la historia captando el ambiente de las calles, y eso que bien podrían haber optado por ser más turísticos mediante el personaje de Nighy. Una decisión acertada en todo caso.

“El exótico Hotel Marigold” es una amable y simpática película que elogia la vida por encima de todo y de las que gusta disfrutar de vez en cuando.

Lo Mejor: El reparto. Su tono amable.

Lo Peor: Su falta de originalidad.


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