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La Terminal, de Steven Spielberg

Mayo 20, 2008

Viktor Navorski es un ciudadano de Krakozhia que llega al aeropuerto JFK de Nueva York. Pronto es informado de que su país ha sufrido un golpe del estado por el cual han sido anulados su pasaporte y visado convirtiéndose así en ciudadano de ninguna parte, condenado a vivir en la terminal hasta que se resuelva el conflicto.

Parece que los buenos resultados, y la excelente experiencia vivida en el rodaje, que obtuvo “Atrápame si puedes” llevaron a Spielberg a dirigir este film. Con una atmósfera alegre casi idéntica a la anterior en donde primaria absolutamente la comedia, el director realizo una de sus películas más irregulares, así como la más alegre y cercana a Frank Capra.

Basándose ligeramente en el hecho real de Merham Karimi Nasserí, un iraní que partió de Francia a Londres sin pasaporte quedándose a vivir en la estación, la película narra el día a día del protagonista esperando siempre a ser atendido en el control de admisión para entrar al país y mostrando los continuos problemas que tiene al principio para subsistir dentro de esa pequeña urbe comercial. Por descuido se queda sin dinero y sin vales de comida, con lo cual no puede comer. Pronto descubrirá un sistema para conseguir dinero: recoger carros de equipaje. Pero seguirán apareciendo inconvenientes de la mano de Dixon, el responsable de la central. Navorski hará amistad con tres empleados: Joe, Enrique y Gupta, gracias a los cuales estará más entretenido y tendrá comida, además conocerá a la azafata de vuelo Amelia, de la cual se enamora.
Es curioso que dos de los amigos que Viktor hace sean extranjeros, y no es casual. Gupta representa al inmigrante ilegal mientras el mexicano Enrique busca entablar relación con la norteamericana Dolores consiguiendo así seguramente la nacionalidad americana. En el fondo la película habla de romper barreras, Viktor necesita cruzar la puerta que le separa de la Gran Manzana, Gupta debe aprender a ser más amable ayudando más a la gente, y Enrique debe lanzarse a hablar con Dolores y decirle lo que siente, aunque sea mediante lenguaje trekkie.
Si bien la trama tiene la oportunidad de criticar las redes burocráticas que rigen en un aeropuerto (personificadas por Dixon), lo deja como algo más secundario. Aún así se muestra los miedos de los extranjeros a ser descubiertos viviendo sin autorización, claro ejemplo es Gupta, el hindú, así como los rigurosos controles de aduanas que se han de pasar siendo retenidas pertenencias a los viajeros (caso del ruso que lucha por que le permitan pasar las medicinas de su padre). Lo que sí es cierto es que el film muestra casi el funcionamiento diario dentro de un aeropuerto con excelente detalle, con esa secuencia de apertura en que van abriendo las terminales y preparando las cintas para las colas.

La película trata de ocultar lo más posible la razón del viaje de Viktor a Nueva York. Solo sabemos que lo que le ha llevado allí se esconde en una pequeña lata. Al principio dirá que dentro de ella hay jazz. Después que está ahí por una promesa que le hizo a su padre. Al finalizar descubrimos que en la lata tiene los autógrafos de varios músicos de jazz que iba coleccionando su padre y que le queda uno para finalizar la colección. Al igual que sucede con la trama burocrática, esta trama queda muy secundaria, aunque a través de ella volvemos a ver en el cine de Spielberg la importancia de la familia, esta vez a través de una promesa que lleva al protagonista a aguantar la situación que vive.

“La terminal” es una película muy amable y agradable de ver. Aunque al principio parezca un drama, con Viktor corriendo desesperadamente sin entender lo que están diciendo las noticias sobre su país, pronto gira hacia el terreno de la comedia mostrándonos los continuos devaneos del protagonista en su vida diaria. Spielberg declaró que con este film pretendía homenajear a través de los gags a Jacques Tati, y, aunque no soy un experto en el autor francés, reconozco que le salió algo más decente que el experimento de Ridley Scott en la viña. El director busca la sonrisa mediante gags mudos acompañados por la música de Williams. Algunos funcionan bien (Navorski afeitándose frente a todos, caminando por la terminal en albornoz, o siendo sorprendido por las luces de un avión de noche) mientras otras quedan algo ridículas (El ataque de las monedas).
Sin embargo dos cosas, relacionadas entre sí, hacen que la película sea regular.
La primera su excesiva duración. Parece que Spielberg le ha cogido el gusto a hacer films superiores a dos horas y quiere alargar al máximo sus historias. La causa de esto, en este film concreto, bien puede ser la forzada e inverosímil historia de amor con la azafata Amelia Warren. ¿De verdad hacía falta tener historia de amor? A pesar de contener escenas muy bonitas (el beso en la fuente) resulta innecesaria y entorpece el ritmo, por no decir que es tópica.

Steven Spielberg da rienda suelta a sus planos secuencia aprovechando que tiene un set gigantesco que simula al verdadero JFK en todo detalle. El excelente travelling que sitúa a Viktor en medio de la zona de tránsito internacional es maravilloso, introduciéndonos a nosotros también dentro de ese mundo comercial y mostrándonos la soledad de Viktor frente a un mundo que desconoce. Además el director consigue en esta película aparentemente normalita secuencias mágicas como la de Gupta deteniendo el avión con la fregona o el beso en la fuente (gran fotografía de Kaminski en esta parte), así como otras dramáticas cuando Viktor descubre el incidente internacional que sufre su país sin entender lo que dicen los televisores y el encuentro con el ruso, en que Viktor ayudará a su carcelero burocrático Dixon a resolver un problema.
De nuevo el equipo habitual de Spielberg otorga al film un empaque visual intachable, desde la excelente fotografía alegre y colorista de Kaminski hasta el detalle en el sonido de los aviones que rondan el entorno, con la excelente partitura de Williams (maravilloso su tema principal) de fondo.
Tom Hanks vuelve a repetir con Spielberg cargando sobre sus hombros con todo el film. El actor vuelve al terreno puro de la comedia para dar un recital interpretativo de lo más convincente como ciudadano de ninguna parte, cuidando al más mínimo la pronunciación del acento inventado (pues Krakozhia lo inventaron para el film). Stanley Tucci es Dixon, el orden y control sobre el aeropuerto. Aunque parezca el villano solo trata de cumplir a raja tabla las normas para ser ascendido a comisario. Catherine Zeta-Jones es Amelia Warren. Aunque la actriz sea una presencia muy agradable de ver en pantalla lo cierto es que su personaje sobra del todo. Diego Luna es Enrique Cruz, un trabajador que se hace amigo de Viktor para que le haga de celestino. Kumar Pallana es Gupta, el hindú obsesionado en ver agentes de la CIA o el FBI merodeando por toda la terminal. Aunque parece un cascarrabias al final resulta ser todo un encanto. Zoe Saldana es la atractiva agente de aduanas Dolores Torres, con quien Viktor mantendrá amistad a base de negarle continuamente el pase.

La película fue un fracaso para Spielberg, tanto de crítica como de público. Para mí es una película muy agradable, cercana al universo Capriano, con momentos de buen cine.

Lo Mejor: El travelling a lo largo de la Terminal. Hanks.

Lo Peor: El personaje de Zeta-Jones. Su excesiva duración.

Atrápame si puedes, de Steven Spielberg

Mayo 19, 2008

Frank W. Abagnale es un joven de 16 años que se marcha de casa tras la ruptura de sus padres. Pronto el joven empieza a falsificar cheques haciéndose pasar por piloto, médico y abogado. El Agente del FBI Carl Hanratty le seguirá la pista incansablemente hasta atraparlo.

Basándose en una historia real, Steven Spielberg realiza un film fresco, divertido, visualmente alegre que rompía con la oscuridad que predominaba en sus anteriores trabajos.
La historia de Frank Abagnale es tan grande que bien podría ser de ficción, pero ocurrió de verdad. El joven se hizo pasar por diferentes personalidades laborales consiguiendo poner en jaque al FBI falsificando cheques. Pero ¿por qué lo hace? Esta pregunta podría quedar resuelta en la película mediante la frase que Carl le dice: “Ya no vas a huir, y ¿sabes por qué? Porque nadie te persigue”. Sin embargo yo creo que Abagnale no lo hace por sentir que puede vencer al FBI sino por escapar de la verdad. Su camino delictivo comienza cuando huye de casa tras la noticia de la separación de sus padres. Él no quiere oír hablar de eso, aún habiéndose separado el muchacho intentará convencer a su padre para que llame a su madre y la invite a salir, como si las cosas se fueran a solucionar fácilmente.
Nos encontramos, de nuevo, con uno de los temas más frecuentes en la filmografía de Spielberg como es la ruptura familiar, que en esta ocasión posee como culpables a ambas partes. Al padre por sus continuos enfrentamientos y deudas con Hacienda, que lo acusará de evasión de impuestos cerrando su tienda. A la madre por practicar el adulterio con un amigo de su padre, y demostrar así que lo que más le interesa es la estabilidad económica. En medio de esto encontramos a Frank Jr, quien no encuentra otra forma de expresión ante esto que huir y delinquir, aunque sea sin maldad alguna.

“Atrápame si puedes” es el retrato de un farsante. El joven Abagnale aprende todos sus trucos por su padre. Cuando van al banco, para que Frank Abagnale Sr. pida un préstamo, van a alquilar un traje negro, que consiguen sobornando a la dependienta mediante un colgante, para a continuación llegar al banco como si el hombre fuera un respetado hombre de negocios al que le abre la puerta del coche un chófer, que no es otro que su hijo vestido con el traje negro. Es apariencia, lo hace para dejar deslumbrada a la gente y no puedan ver más allá de su trabajada fachada.
Frank Jr. quedará boquiabierto la primera vez que vea a un piloto acompañado por sus bellas azafatas, y eso le empujará a convertirse en uno de ellos, aunque no de manera oficial. Consiguiendo un traje el joven consigue lo que pretendía su padre, sorprender y dejara bsortos a todo aquel que se encuentre allí donde vaya. Claro que en su caso no todo es fachada, sino que también posee un excelente dominio de la interpretación metiéndose en su correspondiente papel, consiguiendo resultar más convincente que un piloto de verdad. Así podríamos decir que Frank se lo toma como un juego, se comporta como un niño grande que juega a hacer realidad los sueños que muchos otros hemos tenido. Será piloto, abogado o médico, pasando antes por maestro sustituto de su propia clase, con absoluta credibilidad en cada uno de sus roles, aprendiendo todos los trucos de lo que ve por televisión.
La secuencia de apertura del film no podría estar mejor escogida. Un programa de televisión sesentero, que simula el Quien es Quien, donde se nos presenta nuestro protagonista entre tres personas diferentes.

Aunque podríamos estar más bien ante un drama que una comedia, incrementada esta opinión por la ruptura del entorno familiar, lo cierto es que el film consigue lo segundo gracias sobre todo a las continuas travesuras-farsas de nuestro protagonista como a las torpeces del agente del FBI Hanratty y su equipo, que juegan al ratón y al gato con el falsificador. El agente no consigue capturar al sospechoso por más que lo intente, siendo engañado en su primer encuentro por el farsante. El equipo del que está rodeado no sabe muy bien ni en qué departamento trabajan, siendo más agentes de campo que administrativos, mientras Carl es una rata de oficina al que le viene grande sacar un arma, por no decir ya la placa (tronchante cuando se presenta a una señora de la limpieza).
Entre Carl y Frank se entablará una relación que comienza en Nochebuena mediante una llamada telefónica, la cual se repetirá en cada Navidad. En ella Carl descubrirá que su objetivo se encuentra solo, sin nadie a quien llamar. Aunque en principio Hanratty parezca el villano (e incluso nos cae mal gracias a su carácter arisco) pasa a convertirse en un segundo padre para Frank, admirándolo. No hay mucha diferencia entre perseguidor y perseguido. Ambos están solos. Frank ha sufrido la ruptura de sus padres y Carl apenas ve a su hija desde que se separó. Y ambos conocen los distintos tipos de falsificación fiscal, aunque desde polos opuestos.

Spielberg consigue una película que homenajea a las de los 60, época en que transcurre el film. El vestuario, los decorados, la fotografía, incluso la música consiguen transmitirnos la sensación de estar viendo un film de aquella década. Hay además un guiño explicito a James Bond, ya no solo mediante la película sino a través del traje que compra Frank, confeccionado para que sea igual que el de la película, y que compra haciéndose llamar Flemming.
El Rey Midas realiza un ejercicio fresco y dinámico, rematado con un toque de bienestar que transmita buenas sensaciones. No es difícil decir que esta es de las películas más agradables y que mejor cuerpo dejan de la filmografía de Steven Spielberg.
El director da muestra de su genio cinematográfico esta vez centrándose más que de costumbre en los actores. Los encuadres están perfectamente medidos para que el actor se luzca y de rienda suelta a su interpretación. Aún así posee secuencias propias del director como es esa en que el billete aparece bajo la puerta y vuela junto a Tom Hanks, maravillosa para mi gusto, o en aquella en que Hanks habla en primer término mientras a su espalda un feliz DiCaprio pasa rodeado de azafatas, sin que el agente se dé cuenta.

El excelente guión corre a cargo de Jeff Nathanson, quien sabe crear psicológicamente a cada personaje y escribir frases magníficas, que no parezcan nada artificiales.
El montaje de Michael Kahn está sabiamente elegido para que transcurra mediante flashbacks y veamos a Abagnale ya capturado y cómo llegó a ese punto.
La fotografía de Kaminski vuelve a hacer gala del uso de la luz, incrementando el color del vestuario, y dotando a la escena de ese toque retro propio de los 60.
John Williams creó una partitura cercana al jazz, y a Henry Mancini, donde mezcla la comedia con el drama sabiamente, rematada por la utilización de temas famosos de la época.
Mención especial merecen los títulos de apertura. Verdadera pieza maestra deudora de los films de La Pantera Rosa o los títulos de crédito de Saul Bass, que nos resumen todo lo que estamos a punto de ver mediante los muñecos de Abagnale y Hanratty.

El reparto se encuentra en estado de gracia. Leonardo DiCaprio crea una imagen de la inocencia picará a través de Abagnale, el farsante. El actor sabe pasar de la inocencia más pura durante toda la película para pasar a la madurez al final, cuando su mirada cambia completamente. Tom Hanks repite con Spielberg dando vida al agente Hanratty, el perseguidor de Frank, uniformado con su traje azul marino y sus gafas. Hanks consigue que su personaje empiece a caernos mal (sus chistes malos) para al finalizar sentir una gran simpatía por él, sobre todo cada vez que mete la pata y deja ir a nuestro protagonista. Christopher Walken realiza el magistral papel de Frank Abagnale Sr., personificación viva del fracaso y los sueños rotos. Su conversación final con DiCaprio en el bar es memorable. Amy Adams es Brenda, la enfermera que se enamora de Frank . Martin Sheen es el padre de Brenda, abogado que inspira a Frank a dedicarse a esa profesión. James Brolin es el compañero de Frank Sr, por el que su mujer le deja. Jennifer Garner da vida a una prostituta que sufre los engaños de Frank, aunque esta merecidamente.

La película recibió solo dos únicas nominaciones a los Oscars: Secundario (Walken) y Banda Sonora, siendo tristemente olvidada junto con las otras joyas del año: Minority Report y Camino a la Perdición.

Una excelente película donde la comedia y el drama se dan de la mano, consiguiendo que triunfe la primera. Un film imprescindible y muy agradable.

Lo Mejor: El reparto. La atmosfera y estilo de los 60. Los títulos de apertura.

Lo Peor: El final puede que esté un poco alargado.

El viaje a ninguna parte, de Fernando Fernán Gómez

Marzo 21, 2008

03bb2c40da55c8af885177e7cb9a501c.jpgDurante el franquismo una compañía familiar de cómicos recorre los pueblos de España realizando juguetes cómicos que diviertan a las gentes del lugar. Sin embargo pronto se tendrán que enfrentar a entretenimientos que les hagan sombra, como el cine.

Maravillosa película de Fernán Gómez que hace un homenaje a esas personas que se pasaban todo el día recorriendo caminos para llegar a un pueblo y realizar su función teatral sin más pago que comida y techo para descansar.
La historia se centra, y es narrada, en Carlos Galván, hijo del director de la compañía Iniesta-Galván, Don Arturo. Su grupo está formado, además de por su padre, por su tía, la primera actriz Doña Julia, su novia Juanita Plaza, su jovencita prima, Rosita, y el administrativo excombatiente en Rusia Sergio Maldonado. La vida de Carlos, y del grupo en general, cambiará con la llegada del hijo de este, Carlitos.

Carlos Galván representa el sueño frustrado de miles de actores como es el triunfo, el ser reconocido. Su vida de artista se condensa en esos pequeños pueblos de España. Tras la separación de los componentes de la compañía, derrotados ya por el avance del cine, Carlos buscará futuro en Madrid como extra con la ayuda de Maldonado, pero no pasará de ahí por mucho que el actor piense que así es.
A Galván lo conocemos ya mayor, en una residencia para ancianos, donde nos narrará sus múltiples triunfos repletos de reconocimientos por parte de figuras ilustres de la escena y sus innumerables premios que lo llevan al Festival de Venecia donde se codea con personajes famosos. Sin embargo, todo esto que nos narra no es más que una ilusión, un sueño que el cómico siempre ha deseado cumplir, y cuya creación mental ha sido gracias a recortes de prensa en donde leía los éxitos de otros actores.

Fernán Gómez nos narra a través de su novela primero, y de la película realizada un año después, sobre la perdida de la ilusión. El grupo de cómicos va de pueblo en pueblo felizmente hasta que le hacen sombra el invento del cine que llega a los pueblos por medio de un distribuidor, cruel enemigo de los Galván, Solis. El director nos muestra la perdida de la ilusión por parte de los miembros de la compañía. En primer lugar de Juanita que dice a Carlos que el teatro se muere, la gente está más hecha a ver fútbol o ir al cine, además de afirmar algo que a Carlos le rompe por dentro: “No son actores, son vagabundos que tienen que suplicar un techo para comer y dormir”. La tía de Carlos, y posteriormente su padre, Don Arturo, deciden ponerse a trabajar para otra compañía de cómicos, pues ven que si para una sola compañía hay apenas trabajo, para dos sería inexistente, con lo que deciden unirse a ella para el resto de sus días. Maldonado, Rosita y Carlos pondrán rumbo a Madrid para probar fortuna, abandonando esos caminos que tanto han recorrido.
La película también nos muestra lo que es la herencia familiar. El padre de Don Arturo fue cómico, y él nació en un carro de cómicos para luego dar paso a su hijo Carlos, que seguiría la tradición convirtiéndose en parte de la profesión. Sin embargo Carlos sufrirá una puñalada al comprobar que su recién llegado hijo Carlitos (al que define como zangolotino) se niega a formar parte de ese mundo aludiendo que es ridículo. A pesar de los muchos esfuerzos que pone Carlos para que su hijo ame el mundo de los cómicos, estos caerán en saco roto convirtiéndose él en el último Galván de la escena.

Es triste el relato que Fernán Gómez nos cuenta, pues a pesar de estar narrado en plan comedia en el fondo es la vida de un actor como otro cualquiera, que termina sus días olvidado, en una residencia para ancianos donde lo único que tiene para vivir son sus sueños y sus ilusiones.

EL director dota a la película de una atmósfera teatral que va desde los escenarios rurales de los pueblos, hasta la interpretación de los actores. Solo así podemos entender las exageraciones en sus reacciones (memorable cuando están hablando con el aspirante a autor teatral Zacarías), concordando con sus impostadas interpretaciones en escena del todo incompatibles con el mundo del cine (desoladora la secuencia en que Don Arturo hace el ridículo frente al director de cine al rodar una escena).
El reparto está formado por el gran Jose Sacristán como el idealista y soñador Carlos Galván, que aunque en su época de juventud se muestra más bien comedido, hace una muy convincente interpretación en su época de anciano. Gabino Diego da vida a Carlitos, el descubierto hijo de Carlos con acento gallego que piensa que el oficio de su padre es ridículo. Nuria Gallardo es la fogosa prima de Carlos, Rosita. Juan Diego borda su papel de Maldonado, experto en recitar versos. Fernando Fernán Gómez da vida a Don Arturo, fiel reflejo de la decadencia de los cómicos. Laura del Sol es Juanita, la joven actriz que ha perdido toda ilusión. Entre los personajes secundarios tenemos a Simón Andreu, Agustín González, Carmelo Gómez, Tina Sáinz o Miguel Rellán.

La película fue la primera galardonada en Los Goya ganando los premios correspondientes a Película, Director y Guión Original.
“Hay que recordar”. Así empieza esta historia que creó Fernán Gómez. Hay que recordar a esos cómicos que hicieron más feliz la vida a los ciudadanos de los pueblos de España con su estilo a base de sainetes. Hay que recordar a todos aquellos actores y actrices que nos alegraron nuestros días y que el mundo ha dejado olvidados.

Lo Mejor: El fiel reflejo que hace de la vida de cómico.

Lo Peor: Que, como los cómicos de la película, nadie se acuerde de ella.

Meet the Spartans, de Jason Friedberg y Aaron Seltzer

Marzo 7, 2008

meet-spartans-poster.jpgEl tiempo en que parodiar películas de éxito daba como resultado films tan entretenidos y divertidos como “Agarralo como Puedas” o “Hot Shots” del tandem Zucker-Abrahams o las excelentes comedias de Mel Brooks como son “La Loca Historia de las Galaxias” y “El Jovencito Frankenstein” llegó a su fin a finales de los 90 y, sobre todo, una vez entrado el nuevo siglo con la aparición de “Scary Movie”. No digo que la película de los Wayans sea una mala parodia, pues las carcajadas que solté la primera vez que la vi siguen siendo memorables, sino que el esquema que tenía esta ha sido el que han seguido las posteriores parodias-copias llenas de humor escatológico y de mal gusto. Después de “Epic Movies” (que parodiaba las grandes superproducciones de 2005-2006), “Date Movies” (hacía lo propio con las comedias románticas teenagers), sus autores, Jason Friedberg y Aaron Seltzer regresan con otra parodia sobre una de las películas que más éxito cosecho el pasado año como fue “300”.

El esquema argumental de “Casi 300” (como se va a llamar en nuestro país) es igual al de la película de Snyder solo que con gags de lo más discutibles. Lo más acertado para mi gusto es la vuelta de tortilla que se da mostrando a los espartanos como mariposones marchando a ritmo de Village People y a los persas como intrépidos guerreros liderados por el amigo inseparable de Borat. Lo demás, arto conocido. Golpes de humor bastante desagradable, tías buenas entre las espartanas con Carmen Electra (incondicional en este género) a la cabeza y guiños a personajes de actualidad como Brad-Angelina o programas de televisión actuales como son “American Idol”, además de mostrar lo insoportable que es Britney Spears. Por supuesto no dejan de introducir gags referentes a otras películas como “Hapy Feet”, “Transformers”, “El motorista Fantasma”, “Spider-Man 3” o “Rocky Balboa”.
Si antiguamente funcionaban muy bien estas películas es porque cogían una película de temática seria (vease “Harry el sucio” o “Aeropuerto”) para reírse de ella ridiculizándola. Pues bien, es muy difícil que esta película consiga ridiculizar a films que ya lo son. Porque, vamos a ver, “300”, por mucho éxito que tuviera y muy espectacular que fuera, tenía cosas muy absurdas que provocaban el sonrojo (ese Xerxes), y ya no hablemos de la cinta de Michael Bay o del marveliano superhéroe de Nicolas Cage. Si se quiere hacer una parodia, por favor, antes elijan mejor sus bases estimados directores. Como hicieron los grandes.

La avalancha de parodias sobre films hollywoodienses no concluye con esta película, desgraciadamente, pues pronto nos llegará “Superhero Movie”, que parodia a las películas de superhéroes (con Spider-Man como base argumental).

Lo Mejor: ¿¿¿???

Lo Peor: Todo.

Charlie y la Fábrica de Chocolate, de Tim Burton

Febrero 10, 2008

200px-charlie_and_the_chocolate_factory_poster2.jpgRoald Dahl es uno de los autores literarios más importantes dentro de la literatura infantil. Varios de esos libros han sido trasladados a la pantalla, como son “The Witches” con una malévola Anjelica Huston, “Matilda” bajo la mirada de Danny DeVito con un estilo cercano al de Tim Burton, el cual, como no podía ser de otro modo, se fijo en el autor en varias ocasiones. La primera fue en “James y el melocotón gigante”, la cual produjo realizando un film de animación stop-motion. La segunda fue en el libro “Charlie y la fabrica de chocolate”, sobre el que ya había mostrado interés y, se dice, había mantenido conversaciones con Marilyn Manson para el papel de Willy Wonka. El libro ya fue trasladado a la pantalla en la película de 1971 “Willy Wonka and the chocolate factory” (traducida como “Un mundo de fantasía”) con Gene Wilder en el papel del extraño chocolatero, sin embargo el resultado no fue del completo agrado del autor inglés. Burton se marcó como objetivo realizar una adaptación lo más fiel posible al libro, olvidando aquella versión de los 70.

Charlie vive en una casa de lo más humilde con toda su familia, sus padres y sus cuatro abuelos. Un día se da la noticia de que Willy Wonka, el mayor inventor de gominolas y chocolatinas del mundo, va a invitar a cinco niños a visitar su fabrica de chocolate. Los niños elegidos serán aquellos que encuentren un billete dorado en las tabletas de chocolate Wonka. La histeria se desatará en todo el mundo, aumentando a medida que se de la noticia de un nuevo niño afortunado, a cada cual más repelente. Ya con la esperanza perdida, Charlie compra una tableta y descubre en ella el último billete, el cual será un pasaje a un mundo fantástico.

La historia (ya sea en el libro o la película) critica lo mal criados que están los niños por parte de sus padres. Cada niño es un reflejo infantil de la figura paternal, o maternal, que le acompaña, y recibirán su castigo correspondiente con respecto a su comportamiento.
Augustus Gloop es un orondo chico alemán devorador de chocolate y carne que encuentra el primer billete. Una vez se vea rodeado de bellos manjares que degustar no podrá detenerse, y su agonía será su perdición, cayendo en el río de chocolate y siendo succionado por el tubo encargado de extraer la marea marrón.
Violet Beauregarde es una chica competitiva que ha ganado multitud de trofeos. Del que más orgullosa se siente es del premio a la mejor mascadora de chicle. Es capaz de estar mascando chicle durante meses. Cuando Wonka muestre uno de sus últimos inventos, el chicle que equivale a tres comidas diarias, la jovencita no dudara en introducírselo y saborear desde un jugo de tomate hasta jugo de arándanos, color del cual se pondrá su piel hinchándose como un globo. Una vez la desinflen tendrá una capacidad elástica asombrosa, pero el color azulado quedará de por vida.
Viruca Salt es una niña inglesa caprichosa que exige a su padre todo cuanto ansía. Dentro del centro de nueces, la niña se encaprichará por una de las ardillas obreras. Al intentar cogerla, la ardilla la atacará ayudada por el resto, examinara su coco como si de una nuez se tratara y será lanzada al conducto de “nueces malas”.
Mike Teave es un niño enganchado todo el día a la tele y los viedeojuegos. Según sus padres es como si estuviera creciendo mentalmente más rápido de lo normal. Cuando entren en la habitación de televisión el niño verá la posibilidad de teletransportarse, pero sin pensar en las consecuencias de quedar atrapado dentro de la caja tonta. Cuando consigan recuperarlo deberán estirazarlo y aplanarlo para que adquiera su altura apropiada, que supera a la de su padre.
El único niño que se salva de ser castigado es Charlie. Criado dentro de una familia humilde que vive en la pobreza, el niño no conoce la envidia ni la codicia, sino la bondad y el repartir sus bienes entre las personas que lo necesiten.
Así vemos que los cuatro niños mal criados han sido educados a base de caprichos y de darles todo lo que han querido convirtiéndolos en seres repelentes, egoístas y competitivos.

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Dentro de la galería de personajes inadaptados dentro del mundo Burtoniano podríamos decir aquí que Charlie sería uno de ellos al ser el niño con el corazón más grande sobre la faz de la tierra, pero nuestra atención, y la publicidad, se dirigen hacia otro personaje más pintoresco, Willy Wonka. El excéntrico chocolatero encerrado en su fabrica durante más de 10 años no quiere saber nada sobre el mundo exterior tras haber sido ultrajado por uno de sus trabajadores que vendió sus formulas a la competencia. Su actitud a la hora de dejar entrar a visitantes del exterior resulta del todo extraña pero tiene su explicación coherente en el paso del tiempo, el cual no perdona a nadie, y el chocolatero ve peligrar su legado una vez muera. Tan solo tiene la compañía de sus trabajadores, los Oompa-Loompas, pequeños seres que encontró en “Lumpalandia” y contrató a cambio de ofrecerles semillas de cacao.
Wonka nos resulta una persona de los más extravagante con sus atuendos retro y su poco tacto con las personas, debido a su falta de confianza y su poco contacto con el mundo exterior. Así pues nos resulta una persona extraña a la par que fascinante. Podría haberse quedado así, como en el libro, pero Burton y el guionista John August deciden dar un paso adelante explicándonos su origen, el cual posee todo el universo del director al mostrarnos a Wonka como un niño infeliz por culpa de su padre, un dentista que le prohíbe tomar cualquier tipo de golosina. La imagen del joven Wonka con su enorme aparato dental y la secuencia en que saborea su primer caramelo es memorable, al comenzar así la conversión del chocolatero en el genio creador que es a través de los sabores. Pero no solo sirve para eso, sino para introducir la relación padre hijo que ya estaba presente en la anterior obra del director y en que de nuevo es a base de incomunicación. El padre de Wonka lo abandona llevándose la casa a cuestas literalmente, dejando al pobre chocolatero con una repulsión extrema ante toda figura familiar. Será gracias a Charlie que Willy de el primer paso para reencontrarse con su figura paterna.

Tim Burton recobró aquí su buen pulso como narrado y artesano visual ofreciéndonos un maravilloso espectáculo para la vista lleno de color. Los 30 primeros minutos, con esa maravillosos créditos de apertura marca de la casa Burton, son una maravillosa carta de presentación para la historia, en donde nos muestra la forma de vida de Charlie (con esa casa doblada tan característica del director), a la par que a los jóvenes ganadores del billete. En esos 30 minutos la figura de Wonka nos es desvelada poco a poco a base de las historias del abuelo Joe, que visualmente son flashbacks de los más atractivos (el del palacio de chocolate es magistral), en donde el excéntrico personaje nos es ocultado por medio de sombras o enfocado por la espalda. El problema que le veo al film es el esquema mecánico que posee una vez dentro de la fabrica. Toda la parte de la fábrica se basa en llegar a un nuevo lugar que nos deje boquiabiertos, un niño comete un error donde da rienda suelta a su mal comportamiento siendo castigado por ello y aparecen los Oompa-Loompas para entonar una canción acorde con el momento. De acuerdo, eso está tal cual en el libro, pero cinematográficamente hablando tanta repetición de situaciones lleva al cansancio si no varia, cosa que repite por medio del gag visual del ascensor de cristal. Por suerte, Burton sabe como llevar la historia y entre medias de la visita, en donde el espectador se siente como un niño más, el director recurrirá a los flashbacks para narrar la infancia de Wonka y así hacer la visita más llevadera.
Uno de los aspectos más interesante y que engrandecen la experiencia, es la hermosa fotografía llena de colores vivos, extremadamente puros. El director de fotografía, Phillipe Rousselot, ya colaboró con Burton en sus dos trabajos previos (”Planet of the Apes”, “Big Fish”) realizando en esta ocasión un trabajo más cercano a la segunda, dando luminosidad a los rostros y resaltando todo detalle. Los cuatro niños repelentes están impregnados por una atmósfera fría que provoca la aversión hacia ellos, frente a la calidad que rodea el entorno de Charlie y su familia.

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La dirección artística es deliciosa, adjetivo muy adecuado para este tipo de película, creando en cada nueva sala que entramos un Universo propio. Citar que utilizarón varios litro de Chocolate Nestle para crear el rió y la cascada que aparece en el film y dando una muestra más del cariño de Burton hacia la forma tradicional de realizar películas sin tener que recurrir a efectos por ordenador.
El excelente diseño de vestuario, con su máxima expresión en Wonka, acercándolo al sombrerero loco con un cruce con los Beatles, ayuda a definir la personalidad de cada personaje y la música de Elfman vuelve a tener su particular estilo característico para Burton. Como bien refleja el libro, los Oompa-Loompas cantan una canción cada vez que los niños son castigados, pues bien la película posee números musicales, escritos también por Elfman, bien ejecutados y de diferentes estilos llenos del humor gamberro Burtoniano característico.

El reparto está formado por Noah Taylor como el padre de Charlie, el Sr. Bucket. Helena Bonham Carter como la Sra. Bucket. Los ancianos Liz Smith, Eileen Essell, David Morris, y en especial en el papel del abuelo Joe, David Kelly, están fabulosos con momentos cómicos brillantes. Christopher Lee hace una pequeña participación como el padre de Willy Wonka. Deep Roy da vida a los cientos de Oompa-Loompas que aparecene en el film, consiguiendo gags de los más divertidos con final sorpresa incluido.
Esta película resulta la cuata colaboración del tandem Depp-Burton, en la que el pintoresco y genial actor da vida al chocolatero, y anfitrión de la función, Willy Wonka. Su interpretación de Wonka, según el actor, era la de un ser encerrado en los años 60 con ciertos atisbos infantiles, y lo consigue, solo ver su primera aparición contemplando su espectáculo en que debe utilizar tarjetas para expresarse ante sus visitantes. Se dijo que había cierto paralelismo entre Wonka y Michael Jackson, pero pronto Burton dijo que Wonka odiaba a los niños. Con todo Depp se marcó otra interpretación icónica dentro de su carrera dando vida al excéntrico chocolatero, aunque posee ciertos tics que resultan algo cargantes.
El mejor actor del elenco para mi gusto es el joven Freddie Highmore, recomendación directa de Depp a Burton tras haber trabajado con él en “Descubriendo Nunca Jamás”. El jovencito es Charlie sin discusión, transmitiéndonos toda la bondad del personaje en cada plano y consiguiendo nuestra simpatía desde el primer momento que aparece en pantalla.

Un cuento ideal tanto para niños como para adultos, incluso podríamos decir que más para adultos, en que Burton conseguía una de sus películas más alegres y frescas.

Lo Mejor: El delicioso espectáculo visual. Freddie Highmore.

Lo Peor: Su estructura mecánica dentro de la fabrica.

BeetleJuice, de Tim Burton

Febrero 9, 2008

200px-beetlejuice.jpgTras realizar y conseguir éxito con “La Gran Aventura de Pee-Wee”, y tras una fructífera trayectoria en el mundo del cortometraje (“Frankeweenie”, “Vincent”) y la televisión (“Hansel y Gretel”), Tim Burton decidió dar el paso que sentaría las bases de su estilo cinematográfico con la historia de un fantasma algo desquiciado.

Adam y Bárbara son un feliz matrimonio que va a comenzar sus vacaciones en su hermosa casa situada en la colina del pueblo en que vive. Sin embargo, dichas vacaciones se verán truncadas por un ligerísimo percance. Y es que de camino a casa sufrirán un accidente que los mandará a la otra vida y les encadenara a pasar sus días como muertos en su hogar. Por si esto fuera poco, pronto recibirán la llegada de los nuevos inquilinos corpóreos, una familia neoyorkina bastante pintoresca que les amargará la existencia. La única forma de echar a esos intrusos vivos es reclamando la ayuda de un bio-exorcista llamado Bitelchús.

Para empezar, ya vemos en esta película que a Tim Burton le gusta hablar del mundo sobrenatural, pero no solo eso sino que descubrimos sobre quien tiene más simpatía el siniestro director. Pues, en contra de lo que se había visto en muchas otras películas en donde la muerte era representada de forma lúgubre y terrorífica y los protagonistas que sufrían eran los vivos, en esta ocasión el brillante director le da la vuelta a la tortilla convirtiendo en victimas a los recientes difuntos. Y es que los pobres Adam y Bárbara no saben como desenvolverse en su nuevo mundo ni como asustar a los nuevos propietarios. Tan solo tienen un “Manual para Difuntos Recientes” que no saben como utilizar salvo para pintar una puerta y pasar a la otra orilla como dicen.
En la otra orilla la cosa no mejora mucho más para ellos, pero si para el espectador, pues va a ver ante sus ojos una sucesión de personajes y circunstancias insólitas llenas de humor negro que ocurren en la sala de espera del mundo de los muertos. Mientras esperan su turno para ver a sus asistente, nuestros queridos difuntos se quedarán de piedra al verse rodeados de un ser chamuscado, y posiblemente pirómano, que intenta dejar de fumar, a un cazador al que un tribal le ha empequeñecido la cabeza, y a la secretaria que tuvo un ligerísimo accidente a la hora de cortarse las venas, quedando esclavizada así a trabajar como funcionaria de por no-vida. También veremos el particular sentido del humor del encargado de llamar por turno, que quedó algo planchado, y del funcionario encargado de la limpieza, cuya explicación acerca de las almas perdidas será rematada por algo muy subrayado para nuestros protagonistas muertos: “Todo está en el manual”.
No solo la galería de personajes ya está repleta de un humor negro en el otro mundo sino la ambientación que este posee nos da mucha información de cómo ve Burton la vida allí. Frente a la vida de los vivos, y en especial de los nuevos inquilinos, caracterizada por colores grises y uniformes, donde existe un orden geométrico establecido, nos encontramos con formas tergiversadas y rocambolescas llenas de luz y color, en especial todo el mundo de los muertos posee cierta iluminación verdosa y azulada, rematada con los particulares cuadritos y líneas blancas y negras que tanto gustan al director. Este estilo, y sobre todo el contraste que se establece aquí, tendrá un mayor desarrollo y exposición en la muy posterior cinta de Burton, “La Novia Cadáver”, película con la cual guarda muchas otras referencias la película presente.

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Los personajes del film son muy particulares, salvo, curiosamente, Bárbara y Adam, que no dejan de ser la típica pareja en apuros, y que consiguen hacer gritar a los nuevos inquilinos, pero gritar de risa a base de posesiones espirituales karaokescas. Los nuevos inquilinos están formados por el matrimonio compuesto por la escultora expresionista con figuras más que extrañas en su colección, Delia, y su esposo, Charles, un constructor que ve negocio en todo lo que hay a su alrededor. La hija del constructor, e hijastra de Delia, Lydia, es una joven que se define a sí misma como “extraña e insólita”, aunque comprobaremos que no es más que una chica que reclama un poco de atención tras su atuendo fúnebre. Con la familia viene un decorador que dice saber de todo sin saber en realidad de nada llamado Otho.
Los atuendos que visten Delia y Otho están marcados por colores negros y blancos, acorde el gusto del director, rematándolo con las figuras tan extrañas que se erigen como obras maestras de la escultora.
Sin embargo son dos los personajes que marcan encarecidamente el estilo burtoniano por excelencia.
En primer lugar, Lydia, la joven incomprendida que expresa su malestar con la sociedad a través de sus atuendos negros y fúnebres, remarcados con su rostro pálido y sus ojos ensombrecidos para remarcar las ojeras, es el prototipo de personaje inadaptado que habita en el mundo de Burton. Sus creencias de que el mundo del más allá es mejor y sus pensamientos sobre el suicidio se verán cambiados una vez conozca a Adam y Bárbara, en los que verá unas figuras paternas más comprensibles y cercanas a como son las suyas reales, exponiendo la verdadera razón de su aislamiento social: el creerse invisible ante quienes la rodean.
En segunda lugar tenemos al personaje que da titulo al film, Beetlejuice. Publicitado Bio-Exorcista que ayuda a los muertos a expulsar a los vivos de sus hogares. Es un ser alocado de apariencia repugnante, con una libido desorbitada, una dieta a base de cucarachas, y capaz de transformarse en cualquier cosa, en especial monstruos desagradables. Sus servicios se puede contratar diciendo su nombre tres veces, ya sea por muertos como por vivos, eso si las consecuencias no están contempladas ni en la letra pequeña del contrato. Al fantasmagórico personaje le gustan las travesuras, y cuanto mas grandes y terroríficas mejor. Anterior ayudante de la asistente de los muertos, Beetlejuice se independizó laboralmente debido a sus particulares medios que le convierten en un compañero de trabajo insoportable, aún así la soledad no es buena para nadie, y el pintoresco personaje verá una posible nueva compañera en la gótica Lydia, a la cual le pide matrimonio, enlazando así el mundo de los vivos y los muertos. La apariencia de Beetlejuice se define por piel blanca con putrefacciones varias por el rostro y el cuerpo, ojos desorbitados redondeados por grandes sombras, pelos alborotados en su prominente cabellera, y estilo variopinto en su forma de vestir que va desde disfraz de cowboy hasta traje elegante, y polvoriento, de novio malva. Sin embargo su imagen más recordada e icónica, y que es portada de cartel, es en la que viste un elegante traja a rayas blancas y negras propias del estilo Burton.

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Tim Burton demuestra sus habilidosas dotes aprendidas en el mundo de la animación a base de storyboard con planos elegantes que van desde contrapicados a grandes planos generales que acaban en planos detalles como son el magistral del principio en que nos engaña haciéndonos creer que vemos la casa, que tiene cierto parecido a la de “Psicosis”, a tamaño real para dar paso a la aparición de una araña en su fachada y a la mano de Adam que la atrapa descubriéndoos que es una pieza de la maqueta que recoge todo el pueblo. Esta secuencia será repetida por el director en, por ejemplo, “Eduardo Manostijeras”, de nuevo con utilización de maqueta para hacernos un travelling a través del pueblo hasta llegar al castillo, y en donde se verá el cariño que tiene el director a la forma artesanal de realizar las películas .
Puesto que se habla de fantasmas y hay algún que otro momento terrorífico (las pruebas que hacen Adam y Bárbara para asustar, que incluyen arrancarse la cabeza o ahorcarse), rematado con sesiones de espiritismo, la película no podía perder la oportunidad de tener referencias a otro films como son el anteriormente citado de “Psicosis” o a “El Exorcista” y “Al final de la escalera” en las sesiones de espiritismo. Hay cierta referencia a “Dune” en las escenas de las dunas con sus característicos gusanos de arena maquillados con líneas blancas y negras.
Danny Elfman realizo una portentosa Banda Sonora con un memorable tema principal, el primero de la larga lista que crearía para el director. El Departamento de Maquillaje hizo un excelente trabajo para crear la apariencia del ser imaginado por Burton galardonado con el Oscar.
El reparto está formado por actores de la talla de Alec Baldwin y Geena Davis, dando vida a los recientes difuntos, que no acaban de dar el do de pecho del todo, además de quejas de Baldwin que declaró no sentirse satisfecho con los Efectos Visuales del film. Catherine O´Hara está muy bien como Delia, igual que Glenn Shadix como Otho. Burton trabajaría aquí con actores que volverían a estar a su mando en posteriores ocasiones como son Winona Ryder, dando vida excepcionalmente a la gótica Lydia y Jeffrey Jones dando un toque algo infantil al constructor Charles. Sin embargo el que se lleva todos los honores por componer un personaje memorable, el primero en la larga lista de personajes memorables Burtonianos, es Michael Keaton. El actor realiza una soberbia interpretación a través de la voz y de sus salvajes ojos, ayudado por el excelente maquillaje. Tras esto, se enfundaría el traje del hombre murciélago. Y ahora la pregunta del millón ¿qué demonios le pasó a un actor tan bueno como él reciclado hoy día en producciones destinadas al mercado del DVD? Rescátenlo por favor.

Como apunte diré que en la película de 1996 “The Frighteners” de Peter Jackson, por otro lado magnifica, hace alusión visual a este film en el diseño de los títulos de presentación remarcados por un haz de luz azul, y por la música de Danny Elfman. Además de hablar de nuevo de la relación entre vivos y muertos y de la posibilidad que tiene un vivo de ver a los del otro barrio.

La película fue un sonado éxito de taquilla, que tuvo una serie de Tv animada, y puso en el punto de mira a Tim Burton, del cual podemos considerar este su primer largometraje fiel a su estilo, en donde demuestra su amor por el mundo de los muertos con su característico humor negro consiguiendo una película divertidísima. Una película genial.

Lo Mejor: El estilo del director plasmado en cada fotograma. Michael Keaton.

Lo Peor: Nunca me han convencido Alec Bladwin y Geena Davis en esta película.

La Guerra de Charlie Wilson, de Mike Nichols

Febrero 5, 2008

charliewilsonswar.jpgMike Nichols ya jugueteo con la sátira política en “Primary Colors”, ahora, diez años después, vuelve a tocar el tema en un trabajo que tiene como principal atractiva el elenco protagonista y el guión de Aarón Sorkin (El Ala Oeste de la Casa Blanca).
Reconozco que la política no es mi fuerte, ni siquiera el tema me gusta, con lo cual es difícil que esta película llegue a convertirse en una de mis favoritas, sin embargo el excelente guión cargado con algunos gags verdaderamente divertidos y el trabajo de los actores (en especial Seymour Hoffman, y Hanks) consiguen que el film sea ameno a la vez que nos descubra un poco más de la historia actual y sus desagradables consecuencias.

Ambientada en la década de los 80, Charlie Wilson es una congresista texano que ve en el apoyo económico a Afganistán la manera de derrotar a los rusos y poner fin a la Guerra Fría. Para ayudarlo mandarán a un agente especial encargado de trabajos sucios, y recibirá el apoyo de una de las mujeres más poderosas de Texas.
El personaje de Charlie Wilson es alcohólico, mujeriego y drogadicto, pero en el fondo buena gente. En un viaje para conocer Afganistán sufrirá un azote de conciencia al ver a familias enteras destrozadas y viviendo en situaciones criticas. El pueblo afgano no puede defenderse de los bombardeos y continuos ataques de los helicópteros rusos, con lo cual piden al gobierno americano ayuda económica militar. Ayuda en la que entra el congresista, quien consigue un considerable aumento en financiación militar para la zona, que incluye adiestramiento militar y proporción de armas con las que defenderse del enemigo soviético. Claro que todo ello tendrá sus consecuencias a la larga, pues con este apoyo y posterior victoria de Afganistán, Wilson les ha otorgado la esperanza a esa gente de ser libres y luchar por dicha libertad contra todo enemigo que le ponga trabas. Ni que decir tiene que consecuencias ha tenido dicha ideología. Pero la culpa de esto no la tuvo el congresista, sino el gobierno americano, que se negó ha ayudar a las gentes de Afganistán una vez derrotados los rusos, con lo que demostraron ser unos oportunistas que solo aparecen cuando saben que van a sacar tajada. Fue una victoria y una derrota a la vez, pues el sueño de Wilson tras la contienda era el crear escuelas, hospitales y edificios decentes para aquellos ciudadanos, y no dejarlos abandonados a su suerte y con las armas.

Nichols dirige correctamente, con algún que otro momento brillante en cuanto a composición de planos y movimiento de cámara, pero siempre a la sombra del guión de Sorkin, quien sabe sacar punta a la relación entre los tres personajes principales con diálogos ingeniosos. Desgraciadamente, y como trata de política la película, se habla mucho de acuerdos, pactos, tipos de armamento, charlas de gabinete, etc… propias de este tipo de cine y que a un servidor no es que le guste demasiado, es más, reconozco que me suelo perder en dichas conversaciones. Pero como ya digo tiene mucho merito haber conseguido que esta sátira de poco más de hora y media se me haya pasado en un suspiro, además de al guión hay que agradecérselo a los actores. Julia Roberts repite con Nichols tras “Closer” dando vida a una de las mujeres más ricas e influyentes de Texas, Joanne Herring, de manera más que solvente y, para sorpresa de muchos, quedando en segundo termino a pesar de su gran presencia en el poster. Los que se llevan el gato al agua son Hanks y Seymour Hoffman. Respecto al segundo decir que es el que mejores frases y momentos posee en la trama, además de personificar a la perfección a ese agente del gobierno que no le gusta recibir ordenes y esta amargado por no ser reconocido como debe en su agencia con unas salidas de tono de lo más divertidas. Hanks por su parte sorprende al dar vida a un congresista de lo más incorrecto, que siempre tiene la mano ocupada en un vaso de whisky o en el trasero de una de sus bellas ayudantes. Quien vaya a verla con la intención de ver complicidad entre Roberts y Hanks tampoco saldrá defraudado, sobre todo en esos momentos íntimos que tienen y donde no se cortan a la hora de tocarse respectivos traseros. Completa el elenco Amy Adams como una de las muchas asistentes del congresista.

Aceptable, y por momentos divertida, sátira política que desgraciadamente tiene eco en nuestros días.

Lo Mejor: Seymour Hoffman y Hanks. El guión.

Lo Peor: Que sea un hecho real.

Mars Attacks!, de Tim Burton

Febrero 5, 2008

burton_mars_attacks_nb.jpgTim Burton siempre ha tenido una vena llena de mala uva y humor negro característico en casi toda su filmografía. Ya lo demostró en “Bittlechus”, pero sería en “Mars Attacks!” donde la llevaría al extremo.
Realizada en 1996, fue la respuesta de Burton a ese gigantesco blockbuster ultra patriótico USA cargado de efectos especiales que fue “Independence Day”. En un año en que los alienígenas dominaron las carteleras de todo el mundo, nuestro director gótico favorito decidió realizar una película gamberra, ácida, llena de incorrección política por todos lados y que se reía de todos los films de extraterrestres.

La historia es simple y llana como cualquier producto de serie B. La tierra está siendo invadida por naves extraterrestres procedentes de Marte. El equipo de defensa, con el Presidente a la cabeza, y un grupo de científicos estudiarán a los marcianos habitantes e intentarán averiguar cuales son los motivos de su visita terrestre. Mientras tanto las diversas comunidades pacifistas hippies ven en esta “visita” una señal de Paz, y a los visitantes como salvadores.
El aroma a serie B se respira ya desde el primer fotograma en que vemos a las naves extraterrestres (muy similares, por no decir iguales, a las que usaba Ed Wood en sus producciones), llegando a la tierra. Los marcianos son los típicos seres verdes de estatura baja con gran cabeza. Los personajes son clichés ridiculizados en donde tiene cabida todo miembro de la comunidad estadounidense. Claro que hablando de Burton tenemos que tener en cuenta que esto será llevado al extremo y de manera genial, consiguiendo una gran comedia.

Lo mejor del film es esa disección que se hace de la sociedad americana a través de los personajes. A saber. Tenemos al Presidente de los Estados Unidos que se deja llevar por sus asesores militares, pero siempre en busca de la manera más pacifica. La Primera Dama está más preocupada en no invitar a los verdes invasores por su desagradable aspecto. La hija del matrimonio presidencial es una joven que poco tiene que ver con la clase alta. El principal asesor del Presidente es un ex combatiente de Vietnam que cree en la contienda como señal de bienvenida. Un prestigioso científico que cree conocer como comunicarse con los marcianos creando el aparato de la discordia. El secretario de prensa está más obsesionado en ligarse a chicas guapas que en preparar conferencias a su Presidente. Un reportero televisivo al que no le importa poner en peligro su relación sentimental por conseguir la exclusiva alienígena. La pacifista que ve en los marcianos a los enviados del cielo y en salvadores de la humanidad. Un joven que ve como la atención de su familia se dirige más a su hermano mayor por pertenecer noblemente al ejercito.
Todos los personajes sufrirán los terribles actos de los marcianos, quienes comienzan su particular invasión al no aceptar a la paloma de la Paz como símbolo de bienvenida. Sin dejar a nadie vivo a su paso, ni siquiera a las vacas, los pequeños marcianitos irán eliminando todo vestigio de la especie humana. Además realizarán experimentos con humanos y animales domésticos intercambiando cabezas y cuerpos. ¿Cómo detenerlos? Nada mejor que un poco de música adecuada para cualquier pensionista que se precie. Entre el grupo de resistencia humana, además de al presidente y su gabinete tenemos al joven cuyo hermano es soldado y al que ayudara su anciana abuela, a la pacifista, al boxeador Byron Williams y , ¡atención!, el cantante Tom Jones, que pondrá la Banda Sonora del mundo una vez hayamos acabado con los invasores.

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Burton no se corta a la hora de eliminar cualquier miembro importante, es más aquí tira la casa por la ventan en cuanto a muertes famosas. Todo nombre ilustre de la película acaba por sucumbir bajo el dominio marciano. Ni Jack Nicholson (por partida doble), ni Danny DeVito, ni Michael J. Fox, ni Glenn Close, ni Martín Short, ni Rod Steiger, ni Pierce Brosnan, ni Sarah Jessica Parker podrán contarlo. ¿Quién se hubiera atrevida a eliminar, y de qué manera, en pantalla a tales actores y a sus respectivos roles ficticios si no Burton? Lo mejor es dejar el mundo en manos de gente como Annete Bennign como la hippie, Natalie Portman como sucesora presidencial hereditaria, Lukas Haas como nuevo héroe americano, y Tom Jones como él mismo.
Tampoco se corta a la hora de eliminar diferentes monumentos y recintos emblemáticos, claro que como eso lo han hecho en muchas otras películas había que mostrarlo de forma original y haciendo honor al sentido del humor marciano, como es eliminar las estatuas de la isla de pascua lanzando una gigantesca bola como quien juega a los bolos. Y es que se nota que el bueno de Tim tiene más simpatía por los marcianitos nacidos en estampitas que por los aburridos humanos. En contra de lo que se puede pensar, y en lugar de mostrar la invasión con su estilo oscuro y apagado, y dando un giro de 180 grados respecto a su anterior film (“Ed Wood”) Burton decide llenar la película de color, de mucho color, consiguiendo una puesta en escena alegre y fresca, en donde resalta por encima de todos el color verde marciano.
Como hemos visto el reparto de la película fue de primer orden, con colaboradores ya conocidos (Nicholson, DeVito, Jessica Parker) a los que hay que añadir a la imprescindible Lisa Marie como explosiva mujer rubia con un secretito verde bajo los ropajes. De nuevo Danny Elfman compuso la Banda Sonora marciana, y los magos de la Industrial Light and Magic realizaron los peculiares y asombrosos efectos visuales que bien rememoran las viejas películas de marcianos de Serie B.

Una película cargada de incorrección politica, y también hollywoodiense, en donde nuestro querido Burton se muestra más gamberro que nunca, escondiendo un estudio sobre las películas de marcianos y la sociedad americana.

Lo Mejor: Es divertida, loca y con muy mala leche.

Lo Peor: No apreciar sus virtudes.

Ed Wood, de Tim Burton

Febrero 1, 2008

200px-ed_wood.jpgTim Burton siempre ha presentado a sus personajes como marginados e incomprendidos dentro de la sociedad, su cine está lleno de seres extraños y singulares que le han reportado la fama conseguida. No es extraño que el director realizará en el año 1994 un biopic sobre otro cineasta muy peculiar, también con un sello característico en todo lo que hacía y que la historia del cine lo recordaría como “el peor director de la historia”.

Edward D. Wood Jr. era, como Burton, un gran admirador de las películas de monstruos y de serie B. Sus ideas para el cine estaban plagadas de mutantes, extraterrestres y personajes de terror que protagonizaban historias de lo más extravagantes. El film recoge con gran acierto y de manera espléndida los comienzos de este genio de la serie Z, desde un estreno teatral en donde ya apuntaba maneras en el genero, hasta el estreno de su película “Plan 9 from Outer Space”.
Wood es un gran amante del cine, su sueño es realizar una de las mejores películas de monstruos, a la altura de grandes clásicos como “Drácula”, convirtiéndose así en el Orson Welles del genero fantástico. De hecho tendrá un breve encuentro con el creador de “Ciudadano Kane”, quien le dará un sabio consejo sobre el mundo del cine. Su camino hasta realizar su gran obra estará lleno de obstáculos como el presupuesto, la falta de apoyo de los productores y distribuidores y ciertos problemas personales con su pareja y musa, Dolores Fuller.

No tengo duda de que Burton se ve reflejado en la figura de Ed Wood, pues no solo les une su amor hacia las películas de terror clásicas, sino el rodearse de personajes pintorescos, puros freaks. Si Burton se ha rodeado repetidas veces en su trayectoria de Depp, DeVito, Walken, Bonham-Carter o Liza Marie, Wood hacía lo propio con Vampira, el luchador Tor Jonson o su pareja Dolores. Y si Burton siempre ha sentido admiración, hasta llegar a homenajearle y darle un papel, por Vincent Price, o más recientemente por Christopher Lee, Wood tenía en gran admiración a Bela Lugosi, con el cual entablaría amistad hasta el fin de sus días y lo convertiría en protagonista de todo proyecto que pudiera.
Esta relación y simpatía mutua que siente Burton por Wood la muestra en pantalla sin parodiar ni ridiculizar en ningún momento a él ni a ninguno de los personajes, pero a la vez consiguiendo una excelente comedia que hace honor al personaje que homenajea. Así pues seremos testigos de la forma de trabajar de Ed, su escasa repetición de tomas dando por buena casi siempre la primera, los “artesanales” efectos especiales que usaba, entre los que se incluye un pulpo gigante robado y cuyo mecanismo estropeado obliga a Lugosi a hacerlo funcionar moviéndole los tentáculos y fingiendo que lo está asfixiando. Además descubrimos una de las facetas más personales del director y es su amor hacia los jerséis de angora, su travestismo en los momentos más tensos que le hace tranquilizarse y tener más confianza en si mismo, lo cual no quiere decir que fuera homosexual, sino que era bastante peculiar.
A pesar de esa y muchas otras peculiaridades, y de todas sus torpezas técnicas a la hora de realizar una película hay que reconocer una cosa, Ed Wood amaba el cine por encima de todo, y lo realizaba con el mismo cariño. Aunque la critica y el pública lo definieran como pésimo, él siempre sabía sacar algo positivo y siempre estuvo satisfecho con su trabajo. Daba igual que la película tuviera fallos de raccord abismales, que cambiara los actores a mitad, que se viera como a Tor lo sacan de una tumba dos ayudantes. No importaba. Ed Wood amaba lo que hacía, disfrutaba como director de cine, mucho más que cualquiera de hoy día que se cree superior solo por tener prestigio crítico. Él creía en lo que hacia y siempre estaba agradecido con los que le apoyaban.

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Además de su trayectoria profesional, la cinta se centra en la relación de Wood con su pareja Dolores, la cual estudia Arte Dramático y quiere triunfar en el mundo del cine. Su relación sentimental parece estar más que consolidada pero los continuos bajones del director y su peculiar forma de ser hacen que la mujer se canse y lo abandone.
La otra relación es la citada anteriormente entre el director y su gran ídolo, el actor Bela Lugosi. La película nos muestra fielmente la amistad que se fue labrando entre ambos y la segunda oportunidad que recibió el viejo Drácula del joven director al volver a protagonizar películas. Lugosi es en el film ya un hombre mayor, olvidado y apartado como muchos de la meca del cine, y adicto a la droga. Como último regalo Ed lo grabará al salir de casa y lo convertirá en inmortal al convertir ese fragmento en el inicio de su obra soñada..

Rodada en un maravilloso Blanco y Negro para hacer honor a la época y al personaje, Burton fue fiel no solo a su estilo sino al del director de serie Z creando una de sus películas mas redondas y memorables con secuencias inolvidables como la de apertura en donde entramos en una casa lugubre para pasar a una habitación en donde hay un ataúd que simula ser el de Drácula para que aparezca el mago Criswell y haga las funciones de maestro de ceremonias y den comienzo los maravilloso títulos de crédito a modo de largo travelling que homenajea el cine de Ed Wood, para llegar a Hollywood y acabar en la puerta de un teatro donde Ed espera comenzar su representación.
La película fue realizada tras “Batman Returns” y “Pesadilla antes de Navidad”, y para ella contó con rostros conocidos como Johnny Depp, en su segunda colaboración tras “Eduardo Manostijeras”, que realiza una brillante interpretación como Ed Wood, el gran director de serie Z, consiguiendo que sintamos simpatía por él desde el primer momento y que nos transmita todo su amor por el cine. Jeffrey Jones da vida a Criswell, el adivino charlatán. La ex-pareja de Burton, Lisa Marie, da vida a la explosiva Vampira, la presentadora de televisión. Sarah Jessica Parker da vida a la pareja de Wood, Dolores. Bill Murray es uno de lo mejores amigos de Ed, Bunny, un hombre con problemas de personalidad sexual. Patricia Arquette es Kathy O`Hara, una de las conquistas de Wood. Vincent D`Onofrio da vida brevemente a Orson Welles. Martín Landau realiza la interpretación más aplaudida del film, galardonada con un Oscar, como Bela Lugosi, haciéndonos creer que el viejo actor vampirico revivió para realizar este biopic. Un excepcional trabajo.
Cabe mencionar que la banda sonora no corrió a cargo del habitual de Burton, Danny Elfman, sino de Howard Shore, quien consigue realizar una composición cercana a los viejos films de los 50 con excelente resultado, y que luego Elfman, para “Mars Attacks”, seguiría por esa línea en algunos tramos.

Maravillosa película dirigida por Tim Burton, galardonada con los Oscars a Mejor Secundaio (Landau) y Mejor Maquillaje. Un joya.

Lo Mejor: El elenco interpretativo. La Dirección.

Lo Peor: No se me ocurre.

Juno, de Jason Reitman

Enero 28, 2008

200px-junoposter2007.jpgLe doy vueltas a por qué una película como “Juno” está recibiendo magnificas críticas y ha recibido importantes nominaciones en los Oscars. Tal vez sea porque consigue dotar de un cariz amable una situación que bien podría haber dado un drama televisivo de sobremesa.
La etiqueta “indie” hoy día parece ser que se la colocan a todo tipo de producto con poco presupuesto en donde lo que importa es el cuidado guión y los actores. Yo discrepo en ese termino pues tras “Juno” encontramos una major tan fuerte como la Fox, que se oculta tras su filial “independiente” “Fox Searchlight”, firma con la que han realizado película como “Full Monty” o “Pequeña Miss Sunshine”. Así pues eso de independiente no cuaja en muchas producciones que nos venden como tal. Independiente sería más bien una película, de las mismas características presupuestarias, pero con una pequeñísima productora detrás y no con un gigante empresarial como es el caso presente. Pero como tienen mucho más prestigio este tipo de producciones de cara al sector crítico parece que ahora las major se las ingenian para transformas producciones de mayor o menos presupuesto en piezas indies. Solo quería dejar claro que a una película porque ya se le tache de “indie” no tiene porque ser buena, es más quizás es que ni siquiera es tan indie como parece, ya que si ese termino se liga con el esquema anteriormente mencionado podríamos tener una lista muy larga de películas, y tened por seguro que muchas serian verdaderas bazofias. Así pues hay que ver “Juno” como lo que es, una película amable con toques de comedia que ha sabido labrarse una buena carrera comercial y se ha metido a una gran parte del sector crítico, y público, en el bolsillo.

La película nos narra la historia de la joven Juno, una chica de 16 años que queda embarazada accidentalmente. Tras pensarlo detenidamente la joven decide optar por una decisió: dar al bebe en adopción.
Con esa sinopsis bien podrían haber realizado un dramón especializado en llenar horarios televisivos infames. Pero no, y ahí radica su éxito. En lugar de presentarnos a la joven protagonista como una chica con problemas personales, con una familia disfuncional y en un ambiente hostil nos la presentan como una chica de 16 años normal, que está cursando el instituto y que no se ve con la responsabilidad suficiente para hacerse cargo de un niño. La chica pensará en abortar, pero los miedos de última hora (planificados y mostrados en pantalla resaltando cualquier leve sonido que rodea a la joven en la sala de espera) la hace replantearse su situación y tomar una medida más correcta y responsable, dar en adopción a su futuro hijo, o hija. Para más muestra de responsabilidad, la chica buscará unos padres responsables y que quieran al bebé.
Juno es alguien especial, una chica independiente, extraña, única, a la que le gusta vestir vaqueros, que nunca se ha detenido a pensar sino que ha actuado, se ha lanzado al vació antes de mirar abajo, pero sin arrepentirse. Así pues no sentirá haberse quedado embarazada, sino que ese acto la ayudará a madurar y a darse cuenta de cosas en las que antes no había pensado.
En su búsqueda de unos padres adecuados encontrará a Vanesa y Mark, representación de la pareja perfecta aparentemente, bajo cuya fachada se esconde la realidad que rodea a Juno como es no querer abandonar la juventud. Mientras Vanesa piensa cada día en el hijo que pronto tendrá en brazos, Mark parece algo distante con respecto a la idea centrándose más en su profesión de compositor para anuncios.
Los padres de Juno la apoyan en su decisión de dar en adopción al bebé sin dar muestras de enfado, lo cual resulta un tanto inverosímil, y más cuando esa familia queda un tanto desdibujada en el guión, pero ya digo que al film se le intenta dar ese cariz simpático.
El padre de la criatura que espera, Pualie Bleeker, es un buen amigo con el que decidió hacer el amor, que corre en maratones y le encantan los caramelos. Una de las cosas mas de agradecer del film es que no represente a los jóvenes como los tipicos obsesionados con el sexo ni clichés estúpidos del genero, sino como personas de su edad, a los que les sorprende que una chica de su ambiente se haya quedado embarazada. Paulie Bleeker no es más que un muchacho que aún está creciendo y con el que Juno está feliz, pero ni uno ni otro están preparados para asumir la responsabilidad de la paternidad.

La dirección corre a cargo de Jason Reitman, hijo de Ivan Reitman, quien parece que va a tomar unos caminos distintos a los de su padre, como ya vimos en “Gracis por Fumar”, realizando comedias más reales y centrándose más en la interpretación de los actores. Su dirección es correcta para el tipo de film que es, sin grandes alardes y colocando la cámara en el sitio justo, con un notable ritmo. El guión pertenece a Diablo Cody, una guionista que ya se está labrando una prometedora carrera gracias a este primer trabajo suyo. Cierto es que sabe escribir diálogos rápidos y directos, pero en mi opinión le falta algo de mala leche.

El reparto está compuesto por Jason Bateman como Mark, el futuro padre adoptivo que hace amistad con Juno gracias a su afición musical. Jennifer Garner sorprende en su rol de Vanesa, la joven que anhela ser madre y cuenta los días para tener a su futuro bebe. Michael Cera da vida al amor de Juno, Paulie. J.K. Simmons es el padre de la joven, un hombre bastante comprensivo y formal. Sin embargo el alma de la película es la propia Juno, o mejor dicho Ellen Page, quien carga sobre sus hombros con todo el peso de la película, creando un personaje joven femenino inolvidable, distinto al resto de adolescentes que hemos visto y que la pone junto a las chicas de “Ghost World” en cuanto a personalidad.

En definitiva me ha parecido una película correcta, amable, fácil de digerir gracias a su escasa duración y a su buen ritmo, con una gran interpretación de Ellen Page.

Lo Mejor: Ellen Page.

Lo Peor: Parece ser más de lo que en realidad es.