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Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal, de Steven Spielberg

Mayo 23, 2008

1957. Los soviéticos liderados por Irina Spalko buscan la calavera de cristal mediante la cual podrán adquirir un poder inimaginable. En su camino se interpondrá Indiana Jones.

Han pasado diecinueve años desde su última cruzada. Diecinueve años en que el mundo ha cambiado, tanto para Indy como para los espectadores de cine. El mundo del cine ha sufrido una revolución digital y los efectos CGI se han adueñado de las grandes epopeyas y superproducciones. Indiana Jones, por su parte, ha combatido en la II Guerra Mundial y ha trabajado para el gobierno como agente doble espiando a los rusos, sin embargo el mundo en que vive dista mucho del que fue antaño, como el cine al que perteneció. El miedo y la paranoia respecto a la bomba nuclear como los secretos respecto a seres de otros planetas, bien decorado con jóvenes que idolatran a Elvis y escuchan Rock and Roll, empañan los años 50 en Norteamerica. No era de extrañar, que, al igual que le pasa a Indy en la película, incapaz de comprender el mundo en que vive, el espectador sufra un disloque al ver el film y descubra que la película apenas posee el aroma y el alma de los anteriores films. Por una sencilla razón, el cine, como los años para Indy, ha cambiado y hay que amoldarse a ellos, con lo que las consecuencias llevan consigo. Puede que a muchos les duela ver al héroe rodeado de tanta infografía o realizando fantasmadas increíbles, pero ojo, que eso ya lo había en las anteriores solo que amoldado a la época en que se hicieron, ahora vivimos en una época donde prima el más increíble todavía y donde los jóvenes en lugar de leer revistas o comics se pasan las horas jugando a la Playstation. Así que no digamos que Indy ha cambiado, porque nosotros también.

Tras esta introducción algo personal entremos en materia. Spielberg declaró que esta película la hacía especialmente para los fans, quienes pedían incansablemente una nueva aventura de Indy. Pues bien, el director parece haber aparcado su vena autoral y personal para irse a pasárselo bomba dirigiendo a su personaje más icónico en una película que contiene todos los elementos del género: acción, persecuciones, misterios, romanticismo, pero a la que le falta algo esencial que le impide elevarse a la altura de sus predecesoras: personalidad. No podemos negar que la película entretiene durante sus dos horas y nos ofrece una ración de buen cine, aunque por debajo de las expectativas (que siempre van en contra). El principio es sensacional, el ritmo bien medido, la entrada de Indy (aunque esto estropeado por habérnoslo mostrado en el tráiler), y la búsqueda de la caja que le ordenan encontrar los soviéticos para pasar a una secuencia de acción bien ejecutada y desarrollada que concluye con Indy en un pueblo de juguete a punto de presenciar uno de los mayores horrores que ha inventado el ser humano. Sin embargo a medida que avanza la película comenzamos a sentir una monotonía ante lo que estamos viendo. No hay novedad, ni sorpresa, ni mucho menos emoción, sacro error en este caso. La película tiene el factor nostalgia a su favor y nos alegramos ante el reencuentro de Indy con Marion, así como con cada una de las acciones del héroe, pero sufrimos el terrible efecto deja vú provocado por situaciones vistas en otras películas (ya no solo dentro de la saga) que hacen que la película pierda puntos.

Personalmente, y en contra de lo que se está diciendo, aplaudo el mcguffin de la película. Cierto es que no se ahonda en él ni se da una explicación más allá de lo que dice Spalko sobre sus conocimientos de parapsicología y lo que se podría conseguir mediante la unión de todas las calaveras de cristal. Una vez descubramos lo que son dichas calaveras pueden suceder dos cosas: o nos sentimos estafados y ofendidos por ver al personaje en tal guisa, o aplaudimos, como fue mi caso. Porque no me podrán negar que no es maravilloso el reencontrarse con el personaje icónico de Spielberg, como es Indiana Jones, dentro del género icónico del director, la Ciencia-Ficción de temática extraterrestre. Esto solo nos demuestra una vez más que Spielberg, junto con Lucas, ha hecho lo que le ha dado la gana y lo que más le gusta, consiguiendo algo novedoso dentro de la franquicia, pues por primera vez no se encuentra una reliquia sino que se tiene un encuentro en 3ª fase.

Gracias a la película comprobamos que Indiana Jones no quiere abandonar el sombrero ni el látigo (elementos que caracterizan su personalidad aventurera), a pesar de que la época, y las circunstancias, se lo impongan. Al principio son los agentes del FBI los que le aconsejan dejar de hacer el héroe, consiguiendo la renuncia del profesor de la Universidad y su decisión de partir para dar clases a Inglaterra, abandonando un país apestado por la caza de brujas y la paranoia. Por suerte entrará en escena Mutt, quien le pedirá ayuda para buscar a Ox, un viejo compañero de facultad de Jones. Como no podía ser de otra forma, y gracias a Dios, Indy volverá a blandir el látigo. El final, a pesar de resultar flojo y sin la emoción que causa el de “La Última Cruzada”, tiene una magnifico detalle que vuelve a describir la misma idea, perfectamente narrada a través del abrir de una puerta por medio de el viento, el cual arrastra a su paso el sombrero del aventurero, que parece querer pasar a otras manos, pero su dueño lo impedirá, volviendo a imponerse al destino que lo quiere dejar fuera de juego, o mejor dicho jubilado.

Si bien la película contiene homenajes a anteriores títulos de la Saga, es a través de un nuevo personaje por el que tendremos los más relevantes y significativos. Reconozco que la presencia de un personaje joven dentro del Universo Indiana Jones me tenia arto preocupado, pero ahora reconozco que Mutt es de lo mejor del film, sin llegar al carisma de Indy podemos decir que consigue formar con el héroe un dúo con personalidad que mantienen continuos tiras y aflojas, incrementados cuando aparezca en escena una persona que ocupa el corazón de ambos. Pues bien, a través de Mutt tenemos homenajes a la época de los 50, y concretamente a la juventud de esos maravillosos años. Su presentación es un claro homenaje al Marlon Brando de “Salvaje”, su neceser inseparable es un peine con el que peinarse al más puro estilo Travolta de “Grease”, película a la cual se homenaje mediante el enfrentamiento en la cafetería entre quaterbacks y moteros engominados. Además el protagonizará el momento “Tarzán”, que si bien resulta algo sonrojante no deja de ser un homenaje claro a las películas de aventuras de las cuales nació Indiana Jones.
Además de estos claros guiños homenajes tenemos otros como son el del principio (delicioso para mi gusto) en que unos jóvenes libran una carrera automovilística con un jeep del ejercito al más puro estilo “American Graffiti”, o el de la presencia del Arca de la Alianza dentro del almacén, además de claros recuerdos a la figuras de Marcus Brody y Herny Jones Sr. (Ay, si Connery hubiera participado), necesarios por otra parte.
Entre las copias que hace y que restan putos tenemos los de las hormigas que rememoran a “La momia” de Sommers, factor que nos da cierta inquietud hacia la originalidad de Spielberg en la puesta en escena de esta aventura.

Steven Spielberg ha decidido realizar esta película con vistas a un claro objetivo: la taquilla, no es de extrañar estando George Lucas de por medio. Solo así podemos entender el resultado. Sin ser una mala película, ni mucho menos, sí que es cierto que el director carece de la originalidad y la fuerza que predominaban en los anteriores títulos de la Saga. Por poner un ejemplo claro diré que con “Indiana jones y el reino de la calavera de cristal” pasa igual que con “El Mundo Perdido”, está hecha por imposición popular, sin pasión apenas, y eso se nota en más de un tramo, como son las continuas visitas a tumbas y cárceles donde se desaprovecha la oportunidad de introducir suspense y misterio.
Por suerte los resultados no son tan flojos como la secuela de los dinosaurios, gracias sobre todo a maravillosas secuencias de acción de estilo clásico aunque empañadas de CGI en su mayoría. La del principio por completo es una gran secuencia que domina los primeros veinte minutos y nos rememora los buenos momentos del cine de aventuras. A continuación tenemos esa persecución en moto donde las acrobacias al más puro estilo clásico harán gala (ese Indy metiéndose en el coche y saliendo de él para volver a montarse en la moto es trepidante). Sin embargo la secuencia de acción más vibrante y frenética de todas es la persecución en la selva, en donde los soviéticos se enfrentarán con Indy y compañía por hacerse con la calavera. Todo es un caos, pero qué caos, nos enteramos de todo sin perder información, cosa poco habitual hoy día en el cine de acción comercial.
Spielberg rueda tramos que parecen sencillos de manera mimosa y cuidadosa. Claro ejemplo es la primera conversación entre Indy y Mutt en la cafetería. Es una conversación rodada de manera clásica donde tiene especial importancia lo que rodea a los protagonistas, y no solo para demostrar lo que se ha trabajado el diseño de producción, sino para mostrarnos una amenaza que los sigue y crear juegos cómicos de lo más conseguidos (el juego con la botella de Coca-Cola).
El final, y me refiero a la secuencia final, tiene el impecable detalle del sombrero, pero desmerece del apoteósico y memorable final de “La Última Cruzada”, verdadero punto y final a las aventuras del héroe, para ahora pasar a un punto y seguido de nuevo que rememora el final de “El Arca Perdida”.

Lo más flojo del film es el guión. Mis temores se han hecho realidad y se ha vuelto a repetir el efecto “El Mundo Perdido” con David Koepp metiendo frases y momento infantiles en lugar de algo más elaborado. De acuerdo que se quiere explotar el factor familiar y que la película debe estar destinada a todos los públicos, pero de ahí a tener situaciones de lo más absurdas y sobrantes hay un trecho, y la película lo pasa en más de una ocasión. Así sin ir más lejos mencionaría la presencia de animales como topos o monos fuera de lugar, o la poca gracia que tiene que Mac, personaje que si no hubiera estado tampoco hubiera pasado nada, llame Jonesy a Indy todo el rato. Momentos cómicos tiene alguno que otro conseguido, en especial uno que tiene lugar en arenas movedizas (tronchante).
Spielberg declaró sobre el guión que escribió Frank Darabont que era el mejor presentado para una película de Indiana Jones. Ya nunca lo sabremos, pero siempre tendremos la duda de saber cómo era, porque mejor que el presente seguro.

John Williams y su composición dentro del film es un vivo reflejo de lo que ofrece esta nueva aventura. Nada nuevo, todo es un conjunto de rememoraciones y homenajes a las viejas películas. O sea que a través de la música ya conocemos la verdadera naturaleza del film: entretener, que no es poco.
Janusz Kaminski se esfuerza en ofrecer una fotografía afín a los 50, consiguiendo unos colores pastel vivos, pero que ni de lejos se asemejan a los que reinaban en las anteriores películas. Por supuesto el director de fotografía hace de las suyas con sus juegos de luces blancas tan personales.

Harrison Ford vuelve a enfundarse la cazadora, el sombrero y el látigo para demostrar que él, y solo él puede ser Indiana jones así pasen los años. Hay que aplaudir al actor por el esfuerzo físico que ha hecho y por no caer en la autoparodia, sino que vuelve a darle vida honrosamente, haciéndonos creer que es capaz de sobrevivir a un ataque nuclear metido en una nevera con entereza. Cate Blanchett es la villana Irina Spalko, la cual como sus antecesores villanos busca el poder sin pensar en las consecuencias que ello conlleva. Blanchett se lo pasa en grande como la mala de la función dando lecciones de esgrima y todo, su presencia ya vale para dar vida al papel. Shia LaBeouf es la gran sorpresa para un servidor, el actor aguanta el tipo, que no es poco, y crea un personaje concebido para el Universo Indy, que bien podría seguir sus pasos sin problema, pero eso será otra historia. Karen Allen vuelve a ser Marion, aunque esta vez este algo más sobreactuada vuelve a demostrar sus dotes para la aventurera y sus agallas, poniendo de manifiesto una vez más que es la única mujer a la que puede amar Indiana Jones. Ray Winstone es Mac, compañero y competidor de Indy que bien podrían habérselo ahorrado. Es un personaje que se mueve por la codicia. John Hurt es Oxley, el antiguo compañero de Indy que desaparece en su busca de la calavera. Hurt crea el personaje más cómico del film, un ser trastornado por culpa de la reliquia cristalina que ha dominado su mente misteriosamente. Jim Broadbent es el decano de la Universidad donde Indy imparte clases. Otro personaje que trata de tapar el hueco de Marcus pero que no llega ni a quedarse en el intento.

La gente pedía otra Indiana jones y ya está aquí. Ahora curiosamente será esa gente la que ataque contra le película y la ponga por los suelos, como siempre suele pasar. Sin embargo no podemos negar el valor que posee el film y que hace sobradamente su visionado: es cine de evasión de calidad, con destellos de copia, si, pero altamente entretenida. Como dijo George Lucas, solo es una película, y no la segunda venida de Cristo, y con qué razón. Las expectativas eran tan altas como si estuviésemos hablando de un nuevo “Padrino” o una secuela de “La lista de Schindler”, pero no. Es una de Indiana Jones en el S. XXI, tómenlo o déjenlo, pero yo creo que con que la hayan hecho nos podemos dar por satisfechos después de tantos años de espera. Será la oveja negra de la familia (como lo es la nueva trilogía galáctica), pero ya les gustaría a muchos tener ovejas negras como esta.

Una película de aventuras clásica que nos devuelve a Indiana Jones y al Spielberg más comercial y flojo desde “El Mundo Perdido”.

Lo Mejor: El principio. La persecución en la jungla. Ford y LaBeouf.

Lo Peor: El guión. Las altísimas expectativas con las que se ve.

Hook, de Steven Spielberg

Mayo 12, 2008

Peter Banning es un abogado felizmente casado y con dos hijos. En un viaje a Londres para rendir homenaje a la abuela Wendy los hijos de Banning serán secuestrados por el temible Capitán Garfio, reclamando su presencia.

Peter Pan es un personaje que le venía al dedo a Steve Spielberg, no en vano el director siempre se había considerado un niño grande, un adulto que no había perdido la ilusión e inocencia propia de los niños, sin embargo en lugar de adaptar de manera fiel, como hiciera Walt Disney, el relato de James M. Barrie, el director trato al personaje de manera original partiendo de una premisa tan interesante como “¿Qué pasaría si Peter Pan creciese?”. Peter Pan es la representación de la inocencia por antonomasia, la negación ante la idea de crecer y madurar, por lo cual resulta muy contradictoria dicha premisa. El reto suponía, pues, un análisis sobre la inocencia pérdida.

Peter Banning es un abogado absorbido por su trabajo al que su familia siente cada vez más distante. Huérfano desde niño, Banning posee una personalidad seria y arisca que ha olvidado lo que es la diversión. Su hijo Jack se siente muy decepcionado con él tras haberle dejado plantado en varios partidos y no prestarle el más mínimo de atención a no ser que sea para regañarle. Su hija Maggie representa la inocencia viva, una inocencia que va perdiendo a pasos agigantados cada vez que su padre le ofrece una explicación racional de sus ilusiones, como la flor de papel o el paracaídas falso. Así pues tenemos en Banning a alguien completamente opuesto a lo que representa Peter Pan, y eso es lo más interesante del film, pues Banning es en el fondo Pan.
La inocencia es ese momento que todos hemos vivido en que creíamos en cosas imposibles, mágicas, que nuestra ignorancia nos hacía creer en ellas. Banning no cree en nada y por eso no puede volver a ser Peter Pan, no solo no recuerda un pensamiento alegre, sino que no cree que pueda tenerlo.
El pasar de los años, los estudios, las responsabilidades, el trabajo, la familia, son factores que influyen en nuestra madurez y nos hacen olvidar los años de niñez en lo que apenas teníamos más preocupaciones que sacar buenas notas en nuestros estudios y divertirnos con los amigos soñando mil y una aventuras en las que creíamos. Enemigo del hombre y asesino de sueños es el tiempo.
El tiempo tiene vital importancia en el film mediante la figura del Capitán Garfio, obsesionado en destruir todos los relojes para así detener el tiempo. Ya no es solo por el hecho de recordarle a su implacable, y disecado, cocodrilo cazador sino recordándole el pasar del tiempo, es el único personaje de nunca Jamás al que el tiempo le da miedo aterrador (impagable ese momento en que hace la cruz con la espada y su garfio). Garfio es el adulto, el mal de Nunca Jamás, pero hemos de ver en él la representación que tiene el tiempo en las personas, causante de haberle convertido en ese ser malvado a través de los años.
Con esto, el odio que tiene Garfio a Peter Pan queda explicado. Garfio odia a Pan porque representa lo contrario a lo que él es, la juventud inocente y viva. No es de extrañar que cuando descubra en que se ha convertido su adversario, un hombre rechoncho y aburrido, siente un trauma tal que desee abandonar las ganas de lucha.
Hay un paralelismo entre Garfio y Banning, aunque no en el mismo mundo existencial. Garfio es en Nunca jamás un hombre temido y respetado al que no le gustan nada los niños. Banning es un respetado y prestigioso abogado al que le cansan sus hijos hasta el punto de desear que crezcan lo más rápidamente posible, sin pensar en el daño que eso les hará.

Es encomiable la labor del guión de James V. Hart para adaptar la historia de Barrie a una premisa tan original y arriesgada consiguiendo una explicación lógica y creíble dentro de la fantasía. Wendy es una anciana que se ha pasado toda su vida recogiendo huérfanos y que inspiró al personaje de Wendy para el libro de Barrie, que fue su vecino. Peter Pan abandono su inocencia mediante un beso de verdad, aquel que estuvo a punto de darle a Wendy pero que Campanilla detuvo, conocedora de las consecuencias de ese beso: la pérdida de la niñez y el paso a la adolescencia para devenir la madurez. Para recuperar la niñez no hay nada mejor que recordar algo alegre y Banning/Pan lo recuerda haciendo un camino por su infancia y niñez y rememorando el por qué de su decisión, y la razón por la que ahora se encuentra en Nunca Jamás: quería ser padre. Así pues Pan no solo reencuentra su inocencia sino también el amor perdido hacia sus hijos.

“Hook” es, junto con “E.T. el extraterrestre”, la película más infantil de Spielberg en cuanto a tratamiento, plenamente justificado viendo el punto de partida. Si bien la película es una muestra más del talento fílmico del director, no llega a ser una de sus obras más redondas por culpa de la falta de equilibrio entre aventura para todos los público y film infantil con discutibles momentos de comedia. No me refiero a los niños perdidos, sino más bien a algún que otro momento pirata vergonzoso o a cierta infantilización hacia personajes como Garfio o Smee.
El planteamiento visual del film está muy logrado, mostrándonos el principio como si de una película normal se tratara hasta que llegamos a Londres, donde la fantasía y la magia empiezan a dar muestras con una puesta en escena que nos transmite ensueño y aroma a viejo cuento, la presentación de la abuela Wendy o la visita de Peter a su antiguo cuarto donde luce un cuadro del Capitán Garfio dan muestra de ello. Sin embargo el cambio más radical lo encontramos una vez llegamos a Nunca Jamás. La película se abre ingeniosamente con la representación de la obra de Barrie por unos niños, pues bien el Nunca Jamás de Spielberg consigue poseer esa atmosfera teatral cercana al grand guignol con personajes exagerados así como con escenarios y vestuarios exuberantes que nos envuelven aún más en ese país de ensueño imaginario.
Está claro que el director se fijo en la película animada de Disney para crear varios detalles visuales. El Capitán Garfio viste de la misma manera, la ventana de la casa de Wendy es muy similar, los accesorios de Michael y John (sombrero, paraguas y osito) son idénticos a los de sus homólogos animados, así como el dibujo que representa a Wendy mirando por la ventana posee cierta similitud con el clásico de Disney.

Steven Spielberg dirige una película que aspira magia por los cuatro costados en donde predomina la fantasía contenida en el tramo de Londres, con las secuencias en casa de Wendy como punto álgido, frente a una narración vibrante y dinámica para todo el tramo en Nunca Jamás. El director no desaprovecha la oportunidad de jugar con el suspense y la inquietud en el momento en que los niños son secuestrados, con ese garfio abriendo la ventana y el humo verde rodeando la atmosfera, así como ocultándonos hasta el último momento al villano del film, el Capitán Garfio, para crear expectación. El uso de los efectos especiales está más que bien aprovechado, llegando a maravillarnos una vez más en el momento en que Pan alza el vuelo por primera vez y contemplamos en un gran plano general el País de Nunca Jamás. Pura magia una vez más.

La música de John Williams es maravillosa. El compositor crea tema apasionantes para Peter Pan así como uno inquietante y rítmico, que recuerda vagamente a la marcha imperial, para Garfio. Siempre he sentido especial cariño por el tema de Pan en su versión intimista, que es cuando recuerda su niñez, así como memorable es su resurrección en que los niños perdidos lo reconocen. En un principio se pensó en hacer una película musical, y aún hoy Spielberg piensa según varias entrevistas que habría sido mucho mejor. Williams debía componer siete canciones pero al final se quedó en una que es la que canta la joven Maggie, a pesar de que en momentos muy puntuales (el principio en la obra de teatro, cuando se rinde pleitesía al garfio, o cuando jack juega al beisbol y es animado por los piratas) se entone alguna que otra nota musical.
Diré que no habría sido tan mala idea que Spielberg dirigiera una película de Harry Potter, pues no sería de extrañar que los films del mago se hayan inspirado visualmente en este film, y ya no solo porque se ambienta en Londres y porque Williams creara la partitura sospechosamente parecida.

El reparto es de campanillas (y nunca mejor dicho). Robin Williams es Peter Banning/Peter Pan, dando el actor rienda suelta a su particular histrionismo, idóneo para el personaje que no quiere crecer. El gran Dustin Hoffman da vida al Capitán Garfio de manera inolvidable y Disneyana. A pesar de tener sus momentos infantiles hay que reconocer que Garfio impone con su sola presencia. El actor pidió al principio que el personaje estuviera más desarrollado y tuviera más importancia, y vaya si la tuvo, tanto que dio título al film. Bob Hoskins es Smee, la mano derecha de Garfio y principal elemento humorístico del film. Julia Roberts es Campanilla, el hada amiga de Peter Pan que le hace regresar a Nunca Jamás. Spielberg declaró que nunca volvería a trabajar con Roberts por motivos personales (tuvieron más de un enfrentamiento). La actria físicamente pega bien con el personaje pero no consigue encontrar esa coquetería y chispa que le hacen falta al hada, tanto que hasta le cuesta sonreír, y cuando lo hace parece falsa. Maggie Smith es la anciana Wendy en uno de las mejores interpretaciones del film. Como presencias invitadas en breves cameos tenemos a Glen Close como pirata traidor, Gwyneth Paltrow como la joven Wendy, George Lucas y Carrie Fisher como amantes sobre el puente y Phil Collins como agente de policía.

Sin ser una gran obra, si es una película de lo más reivindicable, pues habla de la búsqueda de algo tan importante como es la inocencia bajo un manto de cuento de hadas.

Lo Mejor: Su planteamiento. La impecable narración de cuento de hadas acompañada de la excelente música.

Lo Peor: Está injustamente olvidada.

Big Fish, de Tim Burton

Febrero 14, 2008

big_fish.jpgTras el traspiés sufrido en su carrera con “El Planeta de los Simios” Tim Burton optó por realizar una historia que debía haber llevado a cabo Spielberg y que trataba las relaciones paterno-filiales. Dicha película podemos considerarla atípica dentro de la filmografía del director al no poseer grandes elementos oscuros ni estar cargada de humor negro, como también hemos de considerarla su película más emotiva junto con “Eduardo Manostijeras”.

Edward Bloom siempre se ha caracterizado por contar grandes historias acerca de su vida. Su hijo Will, cansado de escuchar siempre las mismas historias, se aleja cada vez más de él, culpándole de haberle contado mentiras a lo largo de los años. Cuando le comuniquen que Edward está viviendo sus últimos días por culpa de un cáncer, Will volverá a casa para intentar reconciliarse con él.

El personaje de Edward Bloom es el mayor cuentacuentos imaginable. Sus historias están plagadas de brujas, gigantes, hombres lobo, ciudades ocultas, etc… Lo que más llama la atención de ellas es que Edward es el protagonista de todas ellas y admite haberlas vivido tal como las cuenta. Desde niño ya mostraba dotes que lo destinaban a tener una vida grande, tan grande que lo haría abandonar su pueblo, Ashton, para enfrentarse a nuevos retos en el mundo y descubrir su lugar en él. Como el gran pez que protagoniza su historia sobre el día que nació Will, Ed no ha nacido para vivir encerrado, ya sea en un pequeño pueblo o en una casa. Necesita salir al exterior, a ese gran océano que es el mundo y explorar todo lo que vive en él. Su optimismo y el no tener miedo a nada le hacen seguir adelante frente a personajes de lo más extraños. Las historias sobre su vida embelesan a todo oyente, excepto a su hijo.
El tema principal de la película es la incomunicación que existe entre Will y Ed tras tres años. El joven vive felizmente con su esposa en Francia y recibe noticias de su padre a través de su madre por correspondencia. Cuando deba volver por motivos tristes, como son los últimos días de vida de su padre, se esforzará por saber la verdad que escondían esas historias sin pensar siquiera en el significado que esconden. En su búsqueda Will descubrirá que varias de las cosas que contó su padre son verdad y otras no lo son completamente, y es que Ed añade a toda vivencia un envoltorio de fantasía que las convierte en pequeños cuentos ocultando tramos que serían desagradables para cualquiera (la guerra) en una aventura fantástica en donde conocer unas siamesas unidas por la columna. Una vez Will lo haya comprendido y haga por su padre el mayor favor que pueda hacer un hijo por su padre, como es el de seguir su legado, Edward morirá en vida pero vivirá eternamente gracias a Will.

Tim Burton realiza su film más cercano al drama sentimental teñido por gotas de fantasía que funcionan de manera intermitente a lo largo de todo el metraje. El mayor fallo que tiene la película es que tarda en encontrar el equilibrio entre la realidad que está ocurriendo y los cuentos que narran la vida del joven Edward. Cuando se muestra el ahora, lo real, Burton rueda de dotando a la atmósfera de cierta intimidad, centrándose en los actores mediante primeros planos, sin embargo a la hora de narrar los recuerdos, el director se esfuerza en todos y cada uno sean mágicos, nos emocionen y sorprendan, pero lo consigue a medias. Supongo que el motivo de esto es el montaje continuo a base de flashback enlazando distintos tiempos de forma atropellada, sobre todo en la primera mitad, de la cual podemos destacar el de la bruja, que posee el estilo más característico de Burton, y el del pueblo Espectro, que posee ese deseo por querer siempre sorprender mostrando a cada entrada o plano general los zapatos colgando, cuando con mostrarlos una vez basta. Por suerte esto solo ocurre en la primera mitad, ya que la segunda está mucho mejor enlazada y los flashbacks si poseen ese aroma mágico que consigue emocionarnos. Este tramo comenzaría con el primer encuentro entre Edward y Sandra en que el mundo se detiene para a continuación ver la vida diaria del protagonista en el circo, conteniendo este tramo las mayores dosis de humor. El bloque del cortejo y posterior declaración de Ed a Sandra es muy romántica, alcanzando su culmen con la apertura de la ventana y el campo de narcisos abriéndose tras ella con Edward en medio. El episodio bélico o el renacimiento del pueblo de Espectro mediante ayuda de Ed funcionan también muy bien, en especial el segundo cuando descubrimos quien es la bruja del primer cuento y su relación con el cuentacuentos.

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Las dos secuencias más memorables para mi gusto son dos muy distintas protagonizadas por Albert Finney. La primera cuando esta en la bañera y observa a través del agua a su mujer, para a continuación compartir con ella el baño. Ya puede estar muda esa secuencia, que emociona, y es el ejemplo de lo contenido que está Burton tras la cámara creando un ambiente intimista. El otro es el gran final, en donde Edward y Will se reencuentran compartiendo el último viaje del viejo coronado por risas y aplausos de los personajes que protagonizan sus historias, pero sobre todo por la unión inmortal entre un padre y un hijo.
Casi toda la película posee una ambientación onírica y de ensueño en el tramo fantástico, frente a una más cálida y normal en la real, salvo cuando se enfoca a Albert Finney, el cual sigue poseyendo ese aura luminoso. De entre los decorados más reivindicativos tenemos Espectro, el pueblo onírico en donde se espera a las personas más importantes de Alabama para vivir en armonía y felicidad. Espectro es un pueblo idílico con todo lo necesario para vivir sin necesidad del mundo exterior, sus habitantes esperan la llegada de un nuevo visitante cada cierto tiempo para suplir alguna necesidad o función. En el caso de Edward su visita se adelanta al principio 10 años, para después retrasarse, lo cual conlleva consecuencias para el pueblo y los habitantes, en especial para uno. Hay cierta reminiscencia a las casas de “Eduardo Manostijeras” en el barrio residencial en que Edward está dirigiendo un equipo de limpieza.
Danny Elfman realizo una banda sonora intimista acorde el estilo del film, muy bella y sentimental con un tema principal maravilloso. A pesar de que no es de las más celebradas consigue encajar dentro de la historia de forma perfecta y emocionarnos.

El reparto está formado por Edward McGregor como el joven Edward Bloom al cual el escocés sabe dotar de energía y optimismo en todo momento. Alison Lohman es la joven Sandra, el amor de Edward. Jessica Lange da vida a Sandra mayor, mientras Albert Finney borda su papel de Edward Bllom. Además del buen casting que realizaron por el parecido, cabe decir que el modo de actuar de cada generación es distinto, lo cual ayuda a la historia. Así pues, McGregor y Lohman están más forzados al tener que protagonizar cuentos asombroso y hechos extraordinarios, mientras Finney y Lange están muy convincentes acordes con la realidad que viven. Helena Bonham Carter aparece en todos los tramos de la vida de Bloom como La bruja y como Jenny. Billy Crudup está correcto como Will. Steve Buscemi da vida a Winslow, un poeta que vive en Espectro para luego convertirse en fracasado atracador de bancos y crack financiero. Marion Cotillard es Josephine, esposa de Will y admiradora de los cuentos de Edward. Danny DeVito es el dueño del circo que esconde un secreto nocturno y Deep Roy es su ayudante, el señor Mojapompis.

A pesar de no contener todo el estilo del director, es una de sus películas más emotivas con la cual no niego haber soltado una lagrimita cada vez que la he visto (y han sido tres), cuyo final la acerca a “Eduardo Manostijeras”. Una maravillosa historia sobre padres e hijos.

Lo Mejor: La historia. Algunos episodios fantásticos memorables. La secuencia de la bañera. Albert Finney.

Lo Peor: Tarda en conseguir el equilibrio entre realidad y fantasía. Le sobran ciertos tramos fantásticos demasiado forzados.

La Novia Cadáver, de Tim Burton

Febrero 13, 2008

bride.jpgAl mismo tiempo que realizaba “Charlie y la fábrica de chocolate”, Tim Burton creaba una nueva película de animación en la línea de “Pesadilla antes de Navidad” y “James y el melocotón gigante”, aunque que en esta ocasión, además de crear la historia y producirla, él se encargaría de dirigirla junto a Mike Johnson.
La película narra la historia de Victor Van Dort, prometido en matrimonio con Victoria Everglot. Incapaz de pronunciar los votos en el ensayo de la ceremonia, el joven prometido vagará por el bosque intentando recordarlos. Tras pronunciarlos perfectamente en un ensayo e introducir el anillo en lo que parece una rama, sus problemas no habrán hecho más que comenzar, pues acaba de desposarse con una novia cadáver.

Inspirándose en una antigua historia ruso-judía Burton consigue aquí un ejercicio de stop-motion visualmente más rico que la celebre historia de Jack Skeleengton, aunque no tan original. Y es que el film es una carta de amor a todo lo que le gusta al director homenajeando a las viejas películas de terror como a las historias de amor.
El matrimonio que han de contraer Victor y Victoria es de conveniencia, pues la familia del joven pertenece a la llamada de nuevos ricos (pescaderos que han prosperado), mientras la de la joven es una familia que arrastra gran prestigio, pero que actualmente está en la ruina a pesar de las apariencias. En contra de lo que suele ocurrir, los jóvenes se enamoran instantáneamente al verse, lo que empeora mucho más las cosas cuando Victor comete el pequeño desliz de desposarse con el cadáver.
Por otro lado tenemos el relato de la novia cadáver, la cual fue asesinada por su prometido y prometió casarse con el primer hombre que se lo pidiera, lo cual repercute en nuestro pobre Victor. Emily, tal es el nombre de la difunta, tiene el corazón roto y vive atormentada al no encontrar nadie que la quiera, y sin embargo, a pesar de encontrar en Victor un nuevo amor, no sacrificará al joven para tenerlo a su lado.
Podríamos decir que existe necrofilia al presenciar el matrimonio entre un vivo y un muerto y su particular historia romántica. A pesar de ello, y en lugar de producirnos terror, sentimos tristeza y aprecio por Emily.

La película ofrece muchas referencias cinematográficas. El principio, justo cuando aparece el título, recuerda a “Sleepy Hollow”, cuando Ichabod libera a un pajarillo de su jaula antes de emprender el viaje al pueblo, siendo aquí sustituido por una mariposa que libera Victor antes de ir a conocer a su prometida. El piano de la casa Everglot es un Harryhausen, referencia directa al mago de los efectos especiales stop-motion. El padre de Victoria recuerda en cierta medida al personaje de animación Don Sapo, a la vez que el baile de esqueletos nos rememora el famoso episodio de las “Silly Symphonies”. La forma en que Victor llega al punto que está enterrada Emily recuerda a cuando Jack Skeelington se encuentra con el árbol que lo lleva a la ciudad de la Navidad.
De nuevo vuelve a estar aquí presente el encuentro entre el mundo de los vivos y de los muertos que ya visitó Burton en “BeetleJuice”, insistiendo más aquí en el elemento cómico que sucede cuando ambos mundos se encuentran con divertidos gags, de entre los que hay un homenaje a “Lo que el viento se llevó”. El mundo de los muertos sigue siendo colorista y divertido, en donde se celebra cada nueva llegada del exterior, frente al gris y aburrido mundo de los vivos, lleno de hipocresía y conveniencia.

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Burton relata la historia de manera dinámica consiguiendo un ritmo que no decae y con una inteligente puesta en escena como es cuando los Everglot bajan las escaleras mientras los Van Dort las suben, simbolizando así su situación en la escala social. Hay también imágenes fantasmagóricas como la aparición de la novia en el puente bajo la luz de la luna. Posee ciertos gags verdaderamente divertidos, sobre todo en la última mitad y cuando los muertos se presentan ante los vivos.
La extensa galería de personajes está formada por Victor y Victoria (¿referencia a la película de Edwards?), los Van Dort, los Everglot, el pastor eclesiástico y el misterioso Lord Barkis en el mundo corpóreo, y de La novia Cadáver, su particular gusano, el anciano Elder Gutknetch, el general Bonaparte, o el hombre dividido entre los muertos. Siempre se ha comparado esté película con “Pesadilla antes de Navidad” por estar hecha en stop-motion, pero lo más que tienen en común es la existencia de perros, en la del 94 fantasmal, y en la presente huesudo. De nuevo los personajes vuelven a tener sombras en los ojos, figuras erguidas y delgadas (en especial Victor).
Danny Elfman elaboró una banda sonora principalmente romántica, cuyo tema principal es precioso. Sin embargo las canciones no están tan conseguidas como las de “Pesadilla antes de Navidad”, a pesar de tener algunas de gran calidad.
Para doblar a los personajes Burton contó con varios conocidos como Johnny Deep para Victor, Helena Bonham Carter para la novia cadáver, Christopher Lee para el sacerdote, Albert Finney para el padre de Victoria, Deep Roy para el general Bonaparte o Michael Gough para Elder Gutcknetch. Emily Watson dio voz a Victoria, Tracey Ullman a su madre, y Richard E. Grant al malvado Lord Barkis.

De nuevo los críticos y el público alabaron la tarea de Burton al seguir realizando films de animación al viejo estilo, aunque le birlara el merecido Oscar otra película de animación stop-motion (Wallace y Gromit) estamos ante un precioso cuento de amor entre el mundo de los vivos y los muertos.

Lo Mejor: Su magnifica puesta en escena.

Lo Peor: Compararla con “Pesadilla antes de Navidad”.

Batman/Batman Returns, de Tim Burton

Febrero 12, 2008

batman_ver2.jpgBatman (1989)

Los años ochenta supusieron un cambio drástico para el personaje de Batman que vio como volvía a sus oscuros orígenes que le habían dado a conocer de la mano de Bob Kane en la revista Detective Comics y dejaba su imagen de icono pop colorista cuya máxima manifestación fue la interpretación de Adam West en la serie de televisión y film sesentero. Este cambio fue gracias a dos formas de expresión artística. En primer lugar al comic, del cual nació el personaje y que gracias a la publicación de “The Dark Knight” de Frank Miller, Batman renacía como personaje trágico y oscuro. En segundo lugar a la película realizada por Tim Burton a finales de los ochenta en que el personaje se enfundaba un traje negro, eliminando todo elemento cómico y colorista que apareciera en la celebre serie de los sesenta.
La Warner, propietaria de DC Comics, llevaba tiempo dando vueltas a la realización de una película sobre el hombre murciélago. Nombres como Joe Dante o Ivan Reitman fueron barajados para dirigirla. Sin embargo, fue el éxito de “BeetleJuice” la que puso a Burton en primera línea y como definitiva elección. El director doto a la historia de una atmósfera sombría ideal y realizó uno de los films más exitosos de cuantos se recuerdan.

La sinopsis de la película es la siguiente. En la ciudad de Gotham City el crimen está siendo cada vez más frecuente y aumentando. De entre las sombras aparece un misterioso ser murciélago que atemoriza a los delincuentes e imparte justicia. El jefe del crimen es Grisom, quien tiene a su servicio a un despiadada psicópata, Jack Napier, al que traicionara. Tras un encuentro con el murciélago, Napier caerá a un recipiente de productos tóxicos del cual renacerá bajo una nueva apariencia bufonesca con permanente sonrisa diabólica.

Así el film se convertía en una superproducción de superhéroes que enfrentaba al hombre murciélago con su villano más celebre en un ejercicio cercano al realizado años antes en “Superman”. Claro que con Burton de por medio no todo iba a ser igual. Lo que tendría que ser un simple enfrentamiento entre el bien y el mal representados por Batman y Joker le sirve a Burton para realizar un paralelismo entre ambos personajes.
Batman es un ser extraño, un siniestro personaje que combate el mal disfrazado de murciélago. Escondido bajo la capa tenemos a Bruce Wayne, un millonario reservado. El motivo por el que Wayne decide combatir el crimen es por haber asistido al asesinato de sus padres, hecho que le atormenta. Así tenemos que Batman nace de la tragedia, no de un mero capricho, es la forma que tiene Wayne de expresar su disgusto contra la sociedad del crimen. En el film el personaje nos es distante, misterioso, tal y como reclama que sea, tan solo apareciendo en momentos necesarios, sin ocupar todo el metraje, aunque planeando sobre el conjunto.
Joker por su parte ya era un criminal antes de transformarse en el bufón que es. Como Jack Napier era la mano ejecutora del criminal más importante de la ciudad, Carl Grisom. Una vez haya sobrevivido de los productos tóxicos y contemple su nuevo rostro Napier dejara de existir dando paso a un ser desquiciado y despiadado que ve en el crimen su única forma de existir. A pesar de su apariencia de payaso, Joker es un psicópata, capaz de los actos más aterradores que alguien pueda imaginar, aunque dichos actos sean realizados por el asesino como una broma pesada. Al contrario que Batman, el personaje de Joker aparece mucho más en pantalla, está mucho mejor perfilado y posee momentos mucho más brillantes. Esto no es solo a que lo interpretará Nicholson, sino a que por medio del Joker y sus actos Burton daba rienda suelta a su humor negro y otorgaba a la película una excesiva nota de color a través de los rojos y los verdes, los cuales se oponían al mundo que representa Batman, oscuro y lugubre.

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Una de las licencias que se tomó Burton, en relación con dicha dualidad, y que fue muy criticada, es que Batman fuera creado indirectamente por el Joker veinte años antes, cuando este asesinó a sus padres. A mi siempre me ha gustado dicho punto de vista (será porque no soy un purista del comic), ya que enriquece al film y relaciona a los dos personajes creando entre ellos una cadena que empieza con el nacimiento del murciélago y da paso al Joker.
La trama de amor con Vicky Bale y las historias de periodistas quedan en un segundo termino, y es que esas partes siempre me han parecido fuera de lugar consiguiendo que la trama se relentizara.

Burton realizó aquí su primera gran superproducción con éxito. Momentos brillantes como son el principio en que Batman nos es presentado cayendo tras los delincuentes, el nacimiento del Joker con esa imagen pura de cine de terror como es la mano apareciendo de entre las aguas, la visita de Wayne al lugar donde mataron a sus padres, el flashback que relata el asesinato (magistral), el contrapicado en que Batman acaba de vestirse y mira hacía arriba para salir a su último enfrentamiento contra el Joker, y el enfrentamiento final en lo alto de la catedral de Gotham dotan a la historia de una gran riqueza visual. El plano final de Batman en las alturas contemplando su señal es un cierre de oro. La presentación de Jack Napier es muy inteligente, pues lo primero que nos muestra de él es su mano sosteniendo una carta. De la misma forma que existe simbología en cada ambiente de los protagonistas. Así el despacho de Napier posee cuadros de mujeres de piel blanca y labios rojos, mientras el mundo de Wayne posee cierta arquitectura y gótico.
La dirección artística es de lo mejor, pues consigue crear de Gotham una ciudad imposible de localizar en el tiempo, en que los hombres de negocios y los criminales visten, en homenaje a las viejas películas de gangsters de los años 30, elegantes trajes ataviados con sombreros mientras se ven rodeados de una arquitectura industrial gótica.
Como mención especial cabe citar los magistrales títulos de presentación que comenzaban ensombreciendo el logotipo de Warner Bros, nos introducían en lo que parecía un laberinto a medida que nos eran presentados los créditos de apertura, y terminaba siendo el logotipo del murciélago.

Desgraciadamente no todo es bueno, en parte debido al paso de los años que han hecho mucho daño a la película. Las secuencias de acción resultan torpes y bruscas, existe cierto desnivel en cuanto a las tramas quedando como principal la del Joker, planos que visualmente están muy conseguidos como son el del batplane deteniéndose en la luna no aportan nada a la trama.
De esta forma hoy debemos ver el Batman de Burton poniéndonos en situación, dirigiendo la mirada a el año 89, en que Prince batía records de ventas y vivía del éxito de “Purple Rain”, el cual le abrió las puertas para componer las canciones del film, que fueron más propagadas e hicieron sombra a la magnifica partitura de Elfman.

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El reparto está formado por Pat Hingle como comisario Gordon, Michael Gough como el mayordomo Alfred, en la mejor interpretación que se ha realizado del personaje, Billy Dee Williams como Harvey Dent, tomándose otra libertad creativa. Jack Palance daba vida a Grisom de manera breve. En un principio debía ser Sean Young quien diera vida a Vicky Bale, pero afortunadamente fue sustituida por Kim Basinger como dama de la función. Los personajes fuertes están interpretados por Jack Nicholson y Michael Keaton. Bob Kane declaró que Nicholson había nacido para ser el Joker y su interpretación lo confirmó. Hoy día parece ser que es fácil discutir su interpretación pero es fidedigna a los comics en que el villano daba muestras de su locura a la vez que hacia el mal. Una vez entro en el proyecto Nicholson, la gente se tomo más en serio el film y rescribieron el guión para que tuviera más protagonismo, rematado con poner su nombre el primero en el cartel y en los creditos de apertura. Michael Keaton fue la nota discordante. Nadie lo veía como Batman ni como Bruce Wayne, y sin embargo para mi siempre ha sido la representación perfecta del personaje, sobre todo del enmascarado. Su rostro inmutable, lejos de las muecas que lo caracterizaban, es un acierto para dar vida a Batman. Mientras tanto su Bruce Wayne es una persona algo tímida que no le da importancia al dinero, el cual por otro lado le sobra.

Recuerdo el día que la vi en cine. Era un día frío el de su estreno y mis padres me llevaron de sorpresa. La sala estaba a reventar. Se apagaron las luces y la oscuridad nos envolvió. Puede que el paso de los años no se haya portado bien con ella pero en su momento fue un hito que vendió camisetas, gorras, pins, todo tipo de merchandising. Era una película de superhéroes diferente, lejana del tono alegre y vivo de “Superman”, oscura. Una de las primeras, y mejores, películas que contemplaron mis ojos en pantalla grande.
Hoy día esta de actualidad este film concretamente, ya que en su día fue el más taquillero del año por delante de “Indiana Jones y la Última Cruzada”. Pues bien, este año vuelve el personaje enfrentándose de nuevo al Joker en “The Dark Knight”, y a Indiana Jones en las taquillas.

Lo Mejor: Su ambientación. Posee escenas visuales impecables.

Lo Peor: Las canciones de Prince. Ha envejecido mal.

batman_returns_ver2.jpgBatman Returns (1992)

Visto el éxito de la primera película La Warner reclamaba una secuela. En lugar ponerse de inmediato con ella, Tim Burton se puso a realizar un film más pequeño que acabaría convirtiéndose en una de sus mejores películas, “Eduardo Manostijeras”. Una vez finalizada y estrenada la cinta del hombre con tijeras en las manos se puso a trabajar en un secuela que no le apetecía. Para convencerlo de que la dirigiera le dijeron que en lugar tomársela como una secuela al uso de Batman, hiciera una película de Tim Burton, lo cual se tomó al pie de la letra.

La ciudad de Gotham se ve conmocionada ante la aparición de un hombre pingüino que busca a sus padres. Aclamado como un hombre de buen corazón, el ser sé presentará como alcalde apoyado por uno de los hombres mas influyentes de la ciudad, Max Shreck. A su vez una misteriosa mujer gato ronda por los callejones. A ellos tendrá que hacerles frente el hombre murciélago.

Para la segunda aventura del murciélago decidieron contar con dos villanos celebres del heroe. La publicidad de la película rezaba “The Bat, The Cat and The Penguin”, por lo que Burton había decidido contar con los tres personajes con característica animal de los comics para narrar la historia, la cual se centraría en cada uno de ellos, en especial en los dos nuevos.
Batman volvía a ocupar pocos minutos en comparación con sus enemigos a pesar de tener más tiempo en pantalla en comparación con la película previa. En esta ocasión el justiciero enmascarado sentirá cierta atracción fatal por la felina enfundada en cuero a quien persigue y encontrará sentimientos contradictorios a la hora de llevar a cabo su deber. Por si esto fuera poco el murciélago será convertido en enemigo del pueblo por parte de los dos nuevos miembros de la fauna de Gotham.
Catwoman es una femina que lucha por tener su sitio en un mundo dominado por los hombres. Desea imponer su ley a base de zarpazos y sensualidad. Tras su máscara se esconde una mujer que ha tenido poca suerte en la vida, en especial con los hombres, y a la que un fortuito accidente la convierte en atrayente felina.
El Pingüino es el mejor personaje y el que mejor representa el universo Burton. En los comics el personaje no era más que un tipo gordo que vestía traje de pingüino y poseía una larga nariz, además de portar paraguas y sombrero de copa. Burton decidió dotarlo de un aire de melancolía y tristeza, llevando al personaje a poseer una historia trágica que nos hace sentir compasión hacia él. Abandonado por sus padres es criado por pingüinos en las alcantarillas, con el paso de los años decide darse a conocer para descubrir su procedencia y perdonar a sus padres. Sin embargo su vida delictiva con sus compañeros del circo del triangulo rojo le marcan y es rechazado por la ciudad. Hay dos referencias literarias en la historia del pingüino. La primera la de Moisés, pues como él, el personaje es arrojado a un río en un cesto por sus padres. La segunda a “El flautista de Hamelin” al vengarse de todos los que le han rechazado y dado la espalda robándoles a sus hijos. Además de esto, se nota que Burton le tiene especial simpatía por el aspecto que tiene. Sus ojos ensombrecidos, su paraguas con espirales blancas y negras, rematado con el prototipo de persona inadaptada entran dentro del mundo del director.

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Ya no solo Batman posee un elemento trágico sino también sus enemigos. Hay que citar a un personaje más, el villano por excelencia de la película. Max Schreck. El prohombre que ansía abrir una planta que proporcione energía a la ciudad, aunque sea escondiendo trapos sucios. Él convierte a su ayudante, Selina Kyle, en Catwoman al lanzarla desde lo alto de su edificio, y convence al Pingüino para que se presente a las elecciones de alcalde, por lo que ambos no es que sean malos por naturaleza sino porque la sociedad les ha maltratado y se sienten en contra de ella. De nuevo vemos en el personaje referencias burtonianas en los pelos y en las vestimentas, en especial en un traje de rayas similar al de Bitelchús.

Como vemos, solo por ciertos detalles que he comentado en las vestimentas, está película posee el estilo característico de Tim Burton. Apenas existe el color como en la previa, aquí predominan los colores oscuros con cierto toque blanco debido a la época del año en que está situada ,la Navidad. Esa época del año parece que le sienta bien al director para narrar historias oscuras, pues el ambiente navideño ayuda a que la trama posea más dramatismo. Para no repetir situaciones ni lugares conocidos se cambió completamente de decorados convirtiendo Gotham en esta ocasión en una ciudad moderna adornada con grandes estatuas. De nuevo cada ambiente es acorde al personaje que pertenece, así, por ejemplo, Selina Kyle pinta su rosado apartamento de negro cuando se transforma en Catwoman, o el edificio de Schreck posee como emblema un gato, imagen acorde con el personaje que nacerá de su interior.
La dirección es superior que en la primera. Ya de entrada Burton nos regala un prologo mudo magistral que nos relata el nacimiento del Pingüino y su posterior abandono, narrado a ritmo de la brillante partitura de Elfman, que esta vez no vio ensombrecido su magnifico trabajo por ningún cantante de fama. La forma en que aparece por primera vez Bruce Wayne, levantándose de su sillón y apareciendo sobre él el emblema del murciélago. El nacimiento de Catwoman es antológico, vemos como se van acercando los gatos, van lamiendo el cuerpo de Selina y la hacen volver a la vida. Una de las escenas más impactantes por su dramatismo es el funeral del Pingüino por parte de sus familiares, que lo conducen al agua a descansar en paz. Las secuencias de acción funcionan mejor que en la anterior, a pesar de seguir teniendo detalles bruscos.
La película posee además algo de lo que carecía la anterior, erotismo y detalles grotescos. Lo primero está personificado en la figura de Catwoman, vestida cual sadomaso protagoniza secuencias de lo más subidas de tono sin quitarse una prenda como son el “besito” bajo el muerdago que le da a Batman y su particular baño delante de el Pingüino. Los detalles grotescos se ven más personificados en el Pingüino con momentos como su apetito hacia el pescado y narices ajenas, o su fatídica muerte, en que su rostro emana sangre oscura.

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Michael Keaton volvió a encarnar al héroe enmascarado de manera convincente. Christopher Walken dio vida a Max Schreck, el verdadero villano de pelo canoso que no duda en arriesgarlo todo por salvar su vida, incluso a su hijo. De nuevo Sean Young apareció en la lista de candidatas para Catwoman y la actriz, ansiosa por el papel, se presentó en la oficina del productor vestida del personaje y realizando una peculiar interpretación. En principio estaba concertada Anette Benning para realizar el papel, pero su embarazo se lo impidió, poniendo al equipo en busca de una sustituta urgente. Por suerte apareció Michelle Pfeiffer, que realizo la personificación viva del personaje. Nadie podrá hacer otra Catwoman mejor. Lo mismo que no existirá un Pingüino tan memorable como el que dio vida Danny DeVito, que se metió en la piel del personaje a conciencia. De nuevo Michael Gough volvió a encarnar a Alfred y Pat Hingle al comisario Gordon, aunque de forma anecdótica este último.

La película fue otro éxito de taquilla que sin embargo obtuvo mala acogida entre la critica y entre el público que esperaba ver otra igual que la anterior y se encontraron con una película no apta para niños. Dicha respuesta hizo que Burton fuera apartado de la saga, la cual seguiría por unos derroteros bastante olvidables en manos de Joel Schumacher.
Burton implanto su estilo en cada secuencia consiguiendo una película superior a la original.

Lo Mejor: El estilo Tim Burton se palpa mucho más y funciona muy bien dentro de la historia. DeVito y Pfeiffer. La música.

Lo Peor: Siguen fallando algunas secuencias de acción y ciertos detalles de guión.

Charlie y la Fábrica de Chocolate, de Tim Burton

Febrero 10, 2008

200px-charlie_and_the_chocolate_factory_poster2.jpgRoald Dahl es uno de los autores literarios más importantes dentro de la literatura infantil. Varios de esos libros han sido trasladados a la pantalla, como son “The Witches” con una malévola Anjelica Huston, “Matilda” bajo la mirada de Danny DeVito con un estilo cercano al de Tim Burton, el cual, como no podía ser de otro modo, se fijo en el autor en varias ocasiones. La primera fue en “James y el melocotón gigante”, la cual produjo realizando un film de animación stop-motion. La segunda fue en el libro “Charlie y la fabrica de chocolate”, sobre el que ya había mostrado interés y, se dice, había mantenido conversaciones con Marilyn Manson para el papel de Willy Wonka. El libro ya fue trasladado a la pantalla en la película de 1971 “Willy Wonka and the chocolate factory” (traducida como “Un mundo de fantasía”) con Gene Wilder en el papel del extraño chocolatero, sin embargo el resultado no fue del completo agrado del autor inglés. Burton se marcó como objetivo realizar una adaptación lo más fiel posible al libro, olvidando aquella versión de los 70.

Charlie vive en una casa de lo más humilde con toda su familia, sus padres y sus cuatro abuelos. Un día se da la noticia de que Willy Wonka, el mayor inventor de gominolas y chocolatinas del mundo, va a invitar a cinco niños a visitar su fabrica de chocolate. Los niños elegidos serán aquellos que encuentren un billete dorado en las tabletas de chocolate Wonka. La histeria se desatará en todo el mundo, aumentando a medida que se de la noticia de un nuevo niño afortunado, a cada cual más repelente. Ya con la esperanza perdida, Charlie compra una tableta y descubre en ella el último billete, el cual será un pasaje a un mundo fantástico.

La historia (ya sea en el libro o la película) critica lo mal criados que están los niños por parte de sus padres. Cada niño es un reflejo infantil de la figura paternal, o maternal, que le acompaña, y recibirán su castigo correspondiente con respecto a su comportamiento.
Augustus Gloop es un orondo chico alemán devorador de chocolate y carne que encuentra el primer billete. Una vez se vea rodeado de bellos manjares que degustar no podrá detenerse, y su agonía será su perdición, cayendo en el río de chocolate y siendo succionado por el tubo encargado de extraer la marea marrón.
Violet Beauregarde es una chica competitiva que ha ganado multitud de trofeos. Del que más orgullosa se siente es del premio a la mejor mascadora de chicle. Es capaz de estar mascando chicle durante meses. Cuando Wonka muestre uno de sus últimos inventos, el chicle que equivale a tres comidas diarias, la jovencita no dudara en introducírselo y saborear desde un jugo de tomate hasta jugo de arándanos, color del cual se pondrá su piel hinchándose como un globo. Una vez la desinflen tendrá una capacidad elástica asombrosa, pero el color azulado quedará de por vida.
Viruca Salt es una niña inglesa caprichosa que exige a su padre todo cuanto ansía. Dentro del centro de nueces, la niña se encaprichará por una de las ardillas obreras. Al intentar cogerla, la ardilla la atacará ayudada por el resto, examinara su coco como si de una nuez se tratara y será lanzada al conducto de “nueces malas”.
Mike Teave es un niño enganchado todo el día a la tele y los viedeojuegos. Según sus padres es como si estuviera creciendo mentalmente más rápido de lo normal. Cuando entren en la habitación de televisión el niño verá la posibilidad de teletransportarse, pero sin pensar en las consecuencias de quedar atrapado dentro de la caja tonta. Cuando consigan recuperarlo deberán estirazarlo y aplanarlo para que adquiera su altura apropiada, que supera a la de su padre.
El único niño que se salva de ser castigado es Charlie. Criado dentro de una familia humilde que vive en la pobreza, el niño no conoce la envidia ni la codicia, sino la bondad y el repartir sus bienes entre las personas que lo necesiten.
Así vemos que los cuatro niños mal criados han sido educados a base de caprichos y de darles todo lo que han querido convirtiéndolos en seres repelentes, egoístas y competitivos.

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Dentro de la galería de personajes inadaptados dentro del mundo Burtoniano podríamos decir aquí que Charlie sería uno de ellos al ser el niño con el corazón más grande sobre la faz de la tierra, pero nuestra atención, y la publicidad, se dirigen hacia otro personaje más pintoresco, Willy Wonka. El excéntrico chocolatero encerrado en su fabrica durante más de 10 años no quiere saber nada sobre el mundo exterior tras haber sido ultrajado por uno de sus trabajadores que vendió sus formulas a la competencia. Su actitud a la hora de dejar entrar a visitantes del exterior resulta del todo extraña pero tiene su explicación coherente en el paso del tiempo, el cual no perdona a nadie, y el chocolatero ve peligrar su legado una vez muera. Tan solo tiene la compañía de sus trabajadores, los Oompa-Loompas, pequeños seres que encontró en “Lumpalandia” y contrató a cambio de ofrecerles semillas de cacao.
Wonka nos resulta una persona de los más extravagante con sus atuendos retro y su poco tacto con las personas, debido a su falta de confianza y su poco contacto con el mundo exterior. Así pues nos resulta una persona extraña a la par que fascinante. Podría haberse quedado así, como en el libro, pero Burton y el guionista John August deciden dar un paso adelante explicándonos su origen, el cual posee todo el universo del director al mostrarnos a Wonka como un niño infeliz por culpa de su padre, un dentista que le prohíbe tomar cualquier tipo de golosina. La imagen del joven Wonka con su enorme aparato dental y la secuencia en que saborea su primer caramelo es memorable, al comenzar así la conversión del chocolatero en el genio creador que es a través de los sabores. Pero no solo sirve para eso, sino para introducir la relación padre hijo que ya estaba presente en la anterior obra del director y en que de nuevo es a base de incomunicación. El padre de Wonka lo abandona llevándose la casa a cuestas literalmente, dejando al pobre chocolatero con una repulsión extrema ante toda figura familiar. Será gracias a Charlie que Willy de el primer paso para reencontrarse con su figura paterna.

Tim Burton recobró aquí su buen pulso como narrado y artesano visual ofreciéndonos un maravilloso espectáculo para la vista lleno de color. Los 30 primeros minutos, con esa maravillosos créditos de apertura marca de la casa Burton, son una maravillosa carta de presentación para la historia, en donde nos muestra la forma de vida de Charlie (con esa casa doblada tan característica del director), a la par que a los jóvenes ganadores del billete. En esos 30 minutos la figura de Wonka nos es desvelada poco a poco a base de las historias del abuelo Joe, que visualmente son flashbacks de los más atractivos (el del palacio de chocolate es magistral), en donde el excéntrico personaje nos es ocultado por medio de sombras o enfocado por la espalda. El problema que le veo al film es el esquema mecánico que posee una vez dentro de la fabrica. Toda la parte de la fábrica se basa en llegar a un nuevo lugar que nos deje boquiabiertos, un niño comete un error donde da rienda suelta a su mal comportamiento siendo castigado por ello y aparecen los Oompa-Loompas para entonar una canción acorde con el momento. De acuerdo, eso está tal cual en el libro, pero cinematográficamente hablando tanta repetición de situaciones lleva al cansancio si no varia, cosa que repite por medio del gag visual del ascensor de cristal. Por suerte, Burton sabe como llevar la historia y entre medias de la visita, en donde el espectador se siente como un niño más, el director recurrirá a los flashbacks para narrar la infancia de Wonka y así hacer la visita más llevadera.
Uno de los aspectos más interesante y que engrandecen la experiencia, es la hermosa fotografía llena de colores vivos, extremadamente puros. El director de fotografía, Phillipe Rousselot, ya colaboró con Burton en sus dos trabajos previos (”Planet of the Apes”, “Big Fish”) realizando en esta ocasión un trabajo más cercano a la segunda, dando luminosidad a los rostros y resaltando todo detalle. Los cuatro niños repelentes están impregnados por una atmósfera fría que provoca la aversión hacia ellos, frente a la calidad que rodea el entorno de Charlie y su familia.

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La dirección artística es deliciosa, adjetivo muy adecuado para este tipo de película, creando en cada nueva sala que entramos un Universo propio. Citar que utilizarón varios litro de Chocolate Nestle para crear el rió y la cascada que aparece en el film y dando una muestra más del cariño de Burton hacia la forma tradicional de realizar películas sin tener que recurrir a efectos por ordenador.
El excelente diseño de vestuario, con su máxima expresión en Wonka, acercándolo al sombrerero loco con un cruce con los Beatles, ayuda a definir la personalidad de cada personaje y la música de Elfman vuelve a tener su particular estilo característico para Burton. Como bien refleja el libro, los Oompa-Loompas cantan una canción cada vez que los niños son castigados, pues bien la película posee números musicales, escritos también por Elfman, bien ejecutados y de diferentes estilos llenos del humor gamberro Burtoniano característico.

El reparto está formado por Noah Taylor como el padre de Charlie, el Sr. Bucket. Helena Bonham Carter como la Sra. Bucket. Los ancianos Liz Smith, Eileen Essell, David Morris, y en especial en el papel del abuelo Joe, David Kelly, están fabulosos con momentos cómicos brillantes. Christopher Lee hace una pequeña participación como el padre de Willy Wonka. Deep Roy da vida a los cientos de Oompa-Loompas que aparecene en el film, consiguiendo gags de los más divertidos con final sorpresa incluido.
Esta película resulta la cuata colaboración del tandem Depp-Burton, en la que el pintoresco y genial actor da vida al chocolatero, y anfitrión de la función, Willy Wonka. Su interpretación de Wonka, según el actor, era la de un ser encerrado en los años 60 con ciertos atisbos infantiles, y lo consigue, solo ver su primera aparición contemplando su espectáculo en que debe utilizar tarjetas para expresarse ante sus visitantes. Se dijo que había cierto paralelismo entre Wonka y Michael Jackson, pero pronto Burton dijo que Wonka odiaba a los niños. Con todo Depp se marcó otra interpretación icónica dentro de su carrera dando vida al excéntrico chocolatero, aunque posee ciertos tics que resultan algo cargantes.
El mejor actor del elenco para mi gusto es el joven Freddie Highmore, recomendación directa de Depp a Burton tras haber trabajado con él en “Descubriendo Nunca Jamás”. El jovencito es Charlie sin discusión, transmitiéndonos toda la bondad del personaje en cada plano y consiguiendo nuestra simpatía desde el primer momento que aparece en pantalla.

Un cuento ideal tanto para niños como para adultos, incluso podríamos decir que más para adultos, en que Burton conseguía una de sus películas más alegres y frescas.

Lo Mejor: El delicioso espectáculo visual. Freddie Highmore.

Lo Peor: Su estructura mecánica dentro de la fabrica.

BeetleJuice, de Tim Burton

Febrero 9, 2008

200px-beetlejuice.jpgTras realizar y conseguir éxito con “La Gran Aventura de Pee-Wee”, y tras una fructífera trayectoria en el mundo del cortometraje (“Frankeweenie”, “Vincent”) y la televisión (“Hansel y Gretel”), Tim Burton decidió dar el paso que sentaría las bases de su estilo cinematográfico con la historia de un fantasma algo desquiciado.

Adam y Bárbara son un feliz matrimonio que va a comenzar sus vacaciones en su hermosa casa situada en la colina del pueblo en que vive. Sin embargo, dichas vacaciones se verán truncadas por un ligerísimo percance. Y es que de camino a casa sufrirán un accidente que los mandará a la otra vida y les encadenara a pasar sus días como muertos en su hogar. Por si esto fuera poco, pronto recibirán la llegada de los nuevos inquilinos corpóreos, una familia neoyorkina bastante pintoresca que les amargará la existencia. La única forma de echar a esos intrusos vivos es reclamando la ayuda de un bio-exorcista llamado Bitelchús.

Para empezar, ya vemos en esta película que a Tim Burton le gusta hablar del mundo sobrenatural, pero no solo eso sino que descubrimos sobre quien tiene más simpatía el siniestro director. Pues, en contra de lo que se había visto en muchas otras películas en donde la muerte era representada de forma lúgubre y terrorífica y los protagonistas que sufrían eran los vivos, en esta ocasión el brillante director le da la vuelta a la tortilla convirtiendo en victimas a los recientes difuntos. Y es que los pobres Adam y Bárbara no saben como desenvolverse en su nuevo mundo ni como asustar a los nuevos propietarios. Tan solo tienen un “Manual para Difuntos Recientes” que no saben como utilizar salvo para pintar una puerta y pasar a la otra orilla como dicen.
En la otra orilla la cosa no mejora mucho más para ellos, pero si para el espectador, pues va a ver ante sus ojos una sucesión de personajes y circunstancias insólitas llenas de humor negro que ocurren en la sala de espera del mundo de los muertos. Mientras esperan su turno para ver a sus asistente, nuestros queridos difuntos se quedarán de piedra al verse rodeados de un ser chamuscado, y posiblemente pirómano, que intenta dejar de fumar, a un cazador al que un tribal le ha empequeñecido la cabeza, y a la secretaria que tuvo un ligerísimo accidente a la hora de cortarse las venas, quedando esclavizada así a trabajar como funcionaria de por no-vida. También veremos el particular sentido del humor del encargado de llamar por turno, que quedó algo planchado, y del funcionario encargado de la limpieza, cuya explicación acerca de las almas perdidas será rematada por algo muy subrayado para nuestros protagonistas muertos: “Todo está en el manual”.
No solo la galería de personajes ya está repleta de un humor negro en el otro mundo sino la ambientación que este posee nos da mucha información de cómo ve Burton la vida allí. Frente a la vida de los vivos, y en especial de los nuevos inquilinos, caracterizada por colores grises y uniformes, donde existe un orden geométrico establecido, nos encontramos con formas tergiversadas y rocambolescas llenas de luz y color, en especial todo el mundo de los muertos posee cierta iluminación verdosa y azulada, rematada con los particulares cuadritos y líneas blancas y negras que tanto gustan al director. Este estilo, y sobre todo el contraste que se establece aquí, tendrá un mayor desarrollo y exposición en la muy posterior cinta de Burton, “La Novia Cadáver”, película con la cual guarda muchas otras referencias la película presente.

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Los personajes del film son muy particulares, salvo, curiosamente, Bárbara y Adam, que no dejan de ser la típica pareja en apuros, y que consiguen hacer gritar a los nuevos inquilinos, pero gritar de risa a base de posesiones espirituales karaokescas. Los nuevos inquilinos están formados por el matrimonio compuesto por la escultora expresionista con figuras más que extrañas en su colección, Delia, y su esposo, Charles, un constructor que ve negocio en todo lo que hay a su alrededor. La hija del constructor, e hijastra de Delia, Lydia, es una joven que se define a sí misma como “extraña e insólita”, aunque comprobaremos que no es más que una chica que reclama un poco de atención tras su atuendo fúnebre. Con la familia viene un decorador que dice saber de todo sin saber en realidad de nada llamado Otho.
Los atuendos que visten Delia y Otho están marcados por colores negros y blancos, acorde el gusto del director, rematándolo con las figuras tan extrañas que se erigen como obras maestras de la escultora.
Sin embargo son dos los personajes que marcan encarecidamente el estilo burtoniano por excelencia.
En primer lugar, Lydia, la joven incomprendida que expresa su malestar con la sociedad a través de sus atuendos negros y fúnebres, remarcados con su rostro pálido y sus ojos ensombrecidos para remarcar las ojeras, es el prototipo de personaje inadaptado que habita en el mundo de Burton. Sus creencias de que el mundo del más allá es mejor y sus pensamientos sobre el suicidio se verán cambiados una vez conozca a Adam y Bárbara, en los que verá unas figuras paternas más comprensibles y cercanas a como son las suyas reales, exponiendo la verdadera razón de su aislamiento social: el creerse invisible ante quienes la rodean.
En segunda lugar tenemos al personaje que da titulo al film, Beetlejuice. Publicitado Bio-Exorcista que ayuda a los muertos a expulsar a los vivos de sus hogares. Es un ser alocado de apariencia repugnante, con una libido desorbitada, una dieta a base de cucarachas, y capaz de transformarse en cualquier cosa, en especial monstruos desagradables. Sus servicios se puede contratar diciendo su nombre tres veces, ya sea por muertos como por vivos, eso si las consecuencias no están contempladas ni en la letra pequeña del contrato. Al fantasmagórico personaje le gustan las travesuras, y cuanto mas grandes y terroríficas mejor. Anterior ayudante de la asistente de los muertos, Beetlejuice se independizó laboralmente debido a sus particulares medios que le convierten en un compañero de trabajo insoportable, aún así la soledad no es buena para nadie, y el pintoresco personaje verá una posible nueva compañera en la gótica Lydia, a la cual le pide matrimonio, enlazando así el mundo de los vivos y los muertos. La apariencia de Beetlejuice se define por piel blanca con putrefacciones varias por el rostro y el cuerpo, ojos desorbitados redondeados por grandes sombras, pelos alborotados en su prominente cabellera, y estilo variopinto en su forma de vestir que va desde disfraz de cowboy hasta traje elegante, y polvoriento, de novio malva. Sin embargo su imagen más recordada e icónica, y que es portada de cartel, es en la que viste un elegante traja a rayas blancas y negras propias del estilo Burton.

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Tim Burton demuestra sus habilidosas dotes aprendidas en el mundo de la animación a base de storyboard con planos elegantes que van desde contrapicados a grandes planos generales que acaban en planos detalles como son el magistral del principio en que nos engaña haciéndonos creer que vemos la casa, que tiene cierto parecido a la de “Psicosis”, a tamaño real para dar paso a la aparición de una araña en su fachada y a la mano de Adam que la atrapa descubriéndoos que es una pieza de la maqueta que recoge todo el pueblo. Esta secuencia será repetida por el director en, por ejemplo, “Eduardo Manostijeras”, de nuevo con utilización de maqueta para hacernos un travelling a través del pueblo hasta llegar al castillo, y en donde se verá el cariño que tiene el director a la forma artesanal de realizar las películas .
Puesto que se habla de fantasmas y hay algún que otro momento terrorífico (las pruebas que hacen Adam y Bárbara para asustar, que incluyen arrancarse la cabeza o ahorcarse), rematado con sesiones de espiritismo, la película no podía perder la oportunidad de tener referencias a otro films como son el anteriormente citado de “Psicosis” o a “El Exorcista” y “Al final de la escalera” en las sesiones de espiritismo. Hay cierta referencia a “Dune” en las escenas de las dunas con sus característicos gusanos de arena maquillados con líneas blancas y negras.
Danny Elfman realizo una portentosa Banda Sonora con un memorable tema principal, el primero de la larga lista que crearía para el director. El Departamento de Maquillaje hizo un excelente trabajo para crear la apariencia del ser imaginado por Burton galardonado con el Oscar.
El reparto está formado por actores de la talla de Alec Baldwin y Geena Davis, dando vida a los recientes difuntos, que no acaban de dar el do de pecho del todo, además de quejas de Baldwin que declaró no sentirse satisfecho con los Efectos Visuales del film. Catherine O´Hara está muy bien como Delia, igual que Glenn Shadix como Otho. Burton trabajaría aquí con actores que volverían a estar a su mando en posteriores ocasiones como son Winona Ryder, dando vida excepcionalmente a la gótica Lydia y Jeffrey Jones dando un toque algo infantil al constructor Charles. Sin embargo el que se lleva todos los honores por componer un personaje memorable, el primero en la larga lista de personajes memorables Burtonianos, es Michael Keaton. El actor realiza una soberbia interpretación a través de la voz y de sus salvajes ojos, ayudado por el excelente maquillaje. Tras esto, se enfundaría el traje del hombre murciélago. Y ahora la pregunta del millón ¿qué demonios le pasó a un actor tan bueno como él reciclado hoy día en producciones destinadas al mercado del DVD? Rescátenlo por favor.

Como apunte diré que en la película de 1996 “The Frighteners” de Peter Jackson, por otro lado magnifica, hace alusión visual a este film en el diseño de los títulos de presentación remarcados por un haz de luz azul, y por la música de Danny Elfman. Además de hablar de nuevo de la relación entre vivos y muertos y de la posibilidad que tiene un vivo de ver a los del otro barrio.

La película fue un sonado éxito de taquilla, que tuvo una serie de Tv animada, y puso en el punto de mira a Tim Burton, del cual podemos considerar este su primer largometraje fiel a su estilo, en donde demuestra su amor por el mundo de los muertos con su característico humor negro consiguiendo una película divertidísima. Una película genial.

Lo Mejor: El estilo del director plasmado en cada fotograma. Michael Keaton.

Lo Peor: Nunca me han convencido Alec Bladwin y Geena Davis en esta película.

El Planeta de los Simios, de Tim Burton

Febrero 6, 2008

apes2.jpgMucho se hablaba sobre un posible remake de la magnifica película de ciencia-ficción de 1968 que dirigiera Franklin J. Shaffner y protagonizara Charlton Heston. Nombres como Michael Bay o Ridley Scott se barajaron para el proyecto, así como también los de Arnold Schwarzenegger y James Cameron. Fue para todos una sorpresa que anunciaran a Tim Burton como director de la nueva versión, lo cual daba cierto voto de confianza al proyecto, que en manos del director prometía ser diferente. Y lo fue. Ya que fue diferente a todas las películas que abarcan su filmografía, realizando con esto el mayor ejercicio de blockbuster veraniego convencional que existe en su carrera.

Voy a decir que su versión de “El Planeta de los Simios” no me parece la aberración de la que la tachan, pero sí un film en que se nota más el poder de un gran estudio (Fox) sobre el trabajo del director.
La película difiere de su original fílmico sesentero contándonos la historia del capitán Leo Davidson, piloto espacial que se adentra en una tormenta cósmica que parece ser un túnel del tiempo y lo traslada a un planeta en que el orden natural está alterado, y en que los simios gobiernan a los humanos, tratándolos como animales y esclavos. El capitán de las fuerzas aéreas se sublevará contra el orden establecido y encabezará una marcha en busca de sus compañeros de vuelo llevando como acompañantes a la simia Ari, defensora de los derechos humanos, y a su guardaespaldas, el guerrero simio Krull. Tras ellos irá el temido general Thade, quien quiere erradicar toda existencia humana de su mundo.
Como principal diferencia vemos que lo que fue un excelente film de ciencia ficción que poseía un estudio psicológico sobre la naturaleza humana y sobre las consecuencias de utilizar medios científicos con simios, los cuales con los años se convertirían en dueños y señores del mundo invirtiendo el orden natural, se convertía en su nueva versión en una película de aventuras con narraba la típica cruzada de un hombre contra el sistema establecido. Pero no solo se queda ahí el cambio. Mientras en la de Shaffner a los humanos le era anulada la capacidad de hablar y sufrían operaciones quirúrgicas con las que no podrían siquiera pensar, en esta los humanos son mero ganado, pero tienen capacidad para hablar y revelarse contra sus superiores simios. Otro punto importante es el planeta en que ocurren las cosas, pues el del 1968 es uno muy conocido por nosotros, mientras el de Burton transcurre en un planeta remoto que posee más de un satélite.
Con todo esto podemos decir que, efectivamente, Burton realizo un remake muy diferente al original y que podría haber sido del todo valido, pero no tenemos que olvidar la presión del estudio y su influencia en la película, obligando a introducir otro final sorpresa como el del 68. Y es que “El Planeta de los Simios” versión 2001 posee un final incomprensible que exigía una secuela que jamás se realizó y que nos dejaría con un sabor de boca bastante agridulce, aunque también se puede entender como un final que se esconde solo en la mente de Davidson, el cual tras haber surcado los espacios y haber sufrido continuos cambios de orbita llega a su origen con la cabeza desamueblada completamente y viendo simios por todos lados. Claro que sería darle muchas vueltas a un blockbuster veraniego destinado a consumo rápido.

Se dice que esta película es la menos Burton de todas las que ha realizado el director, y estoy de acuerdo, pero también creo que contiene detalles y elementos característicos del director que enriquecen el visionado, sobre todo en su primera mitad, en que Burton demuestra lo que de verdad le interesa en la historia, los simios. Porque, de acuerdo, Davidson es el que llega y el protagonista de la cinta, pero una vez vemos a los simios parlantes nos olvidamos completamente de él. Y es que son los simios el elemento diferente en el film, diferentes para el protagonista como para nosotros, pues difieren mucho de los del 68. Estos simios viven en una sociedad cercana a la feudal en que se comercia con esclavos (los humanos) a la vez que el regimen está dirigido por viejos soldados y generales que han aprendido el poder de la politica. La sociedad simia es visualmente de los mejor del film. Viven como seres humanos pero comportándose como su naturaleza les exige, así pues acuden a cenas en donde guardan los modales, se aparean entre ellos sin olvidar el arte de la seducción, veneran a su Dios como si este fuera Buda. De entre todos ellos destacan Ari, hija de un importante jefe de la ciudad, que defiende los derechos de los humanos aludiendo que son tan inteligente y poseen talentos tan buenos como los simios. Al otro extremo está el general Thade, racista con respecto a los humanos cuyo dicho es “el mejor humano es aquel que está muerto”, y que ve en la llegada del astronauta una amenaza, así como una oportunidad, en su mandato.

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Frente a todo ese cariño cinematográfico hacia los simios tenemos la poca importancia que se le da a los humanos, rasgo que se nota sobre todo en la poca profundidad psicológica de cada uno de ellos. El único que se medio salva de la quema es Davidson, y porque es el protagonista, pero de verdad ¿hacía falta introducir una chica guapa que no aporte nada más que repulsión? Porque es que nadie se cree la relación entre el astronauta y Daena por mucha historia de amor que quisieran vendernos. Tampoco ayuda nada el introducir la típica revolución humana tantas veces vista, solo que aquí es contra gorilas salvajes, que la acercaban irremediablemente a una de cientos películas veraniegas.
Como no podía ser de otra forma se rinde un homenaje al film original de 1968. La primera referencia es el descubrimiento de Davidson de que los gorilas hablan al mirar a Attar y este decirle “quita tus manos de encima, humano asqueroso”, cambiando el “simio” que decía Heston como primera frase frente a los simios, por “humano”. Charlton Heston tuvo una presencia especial en el film como padre de Thade, aunque era difícil reconocerle tras el excelente maquillaje de Rick Baker. El homenaje mejor utilizado es el de la historia de amor entre el capitán espacial y la simia defensora de los derechos humanos, llegando a tocar algo como la zoofilia con esas miradas tan insinuantes que le lanza Ari a Davidson, dándonos a entender que lo que en principio es curiosidad llega a convertirse en deseo animal. La única muestra de esto es la misma que ya existía en el original representada en forma de beso casto.

Burton se rodea de un excelente diseño de producción que presagiaba cosas muy buenas en el teaser trailer, como son las figuras que señalan la frontera o la ciudad simia. El excelente maquillaje de Rick Baker hizo maravillas haciéndonos creer que no había humano tras él. Danny Elfman cumplió componiendo una banda sonora con ritmos prehistóricos y tribales. El trabajo de Burton no se puede tachar de malo en lo que a dirección de simios se refiere, pues hizo mucho hincapié en que todos los actores-simios aprendieran a moverse como tales. El director narra de forma más que solvente la historia con ritmo ágil, pero sin llegar a cuajar del todo en las grandes secuencias de acción como son el cruce del río y la batalla final, y las cuales son primordiales en una película de este calibre.
El reparto simio, que es lo mejor del film pues todos ellos hacen un trabajo magnifico tanto físicamente como a través de sus ojos expresándonos sus sentimientos, está formado por Tim Roth como el malvado general Thade, Helena Bonhma-Carter, en la que sería su primera colaboración y comenzaría su noviazgo con Burton, como la simia Ari, Michael Clarke Duncan es Attar, el simio más grande de todos. Paul Giamatti es Limbo, el traficante de esclavos con el sentido del humor que caracterizaba al actor pre-Sideways. Lisa Marie colaboró por última vez con Burton dando vida a una fogosa simia. Los humanos por su parte solo están. Mark Wahlberg luce palmito como Davidson sin llegar a la suela de la interpretación de Heston como astronauta que se siente rodeado de un medio hostil donde el hombre es esclavo. Estella Warren pone morritos y carita de pena al ver a su astronauta, pero bien habrían hecho ahorrándosela. Kris Kristofferson hace una pequeña colaboración sin gran relevancia. Con esto ya podemos hacernos una idea de por quien siente Burton más predilección.

Podemos decir que es la película menos autoral de su director, quien decidió no volverse a poner al servicio de un gran estudio para dirigir una superproducción, y eso que le fue bien con “Batman”. Eso sí, la Fox se encargó de que la película fuera un éxito de taquilla con una salvaje campaña de publicidad.

Lo Mejor: El mundo simio. El maquillaje.

Lo Peor: Estella Warren. Se nota que Burton no disfruta del todo con el encargo.

Sleepy Hollow, de Tim Burton

Febrero 3, 2008

depp-johnny-sleepy-hollow-9908472.jpgTuvieron que pasar tres años desde “Mars Attack!” para que Tim Burton volviera a deleitarnos con otra de sus fantasías. Tres años en que su nombre estuvo ligado al proyecto de “Superman” en que Nicolas Cage daría vida al Hombre de Acero. Tras ver su particular versión del héroe (que vestiría ropa oscura y sin capa) lanzada al olvido, decidió poner su mirada en un relato clásico de terror escrito por Washington Irving que tenía a un terrorífico jinete sin cabeza atemorizando a todo aquel que se topara en su camino.

El investigador Ichabod Crane es enviado a la pequeña población de Sleepy Hollow para descubrir al causante de los grotescos asesinatos que están aconteciendo en la región cuya seña característica es la decapitación y posterior desaparición de las cabezas.
Todo aquel que haya leído el texto de Irving verá una libertad argumental, y es que el guión de Andrew Kevin Walker (“Se7en”) coge el nombre del personaje principal y la leyenda del misterioso jinete transformando el breve cuento que transcurre en la noche de difuntos en una investigación al más puro estilo Aghata Cristie. Otro cambio relevante es la transformación del maestro de escuela Ichabod en un investigador de policía peculiar, que usa métodos científicos para esclarecer los crímenes.
La historia se convierte en un viaje personal de conocimiento para Ichabod, que se deberá enfrentar a sus miedos del pasado. Es una persona racional cuya base es que todo crimen tiene una explicación lógica, un hombre con miras en el futuro e inminente S. XIX que cree en nuevos métodos y análisis científicos dejando de lado las viejas técnicas medievales que se siguen usando. Es por esa razón que su superior le envía a Sleepy Hollow, una población anclada en supersticiones, leyendas y atemorizados por un ser demoníaco al que acusan de todas sus desagracias. En su investigación el investigador volverá a rememorar hechos de su pasado que creía vencidos cuando deba enfrentarse a tan extraños hechos.

Con esto se nos plantea al espectador un estudio sobre lo que supuso el choque entre la mentalidad más conservadora que acepta viejas historias de brujas y cree en supersticiones frente a una más científica, que encuentra explicación para todo. Así pues tenemos en Ichabod la personificación de esa mentalidad revolucionaria con vistas a nuevos horizontes rodeado por personas ancladas en la tradición que ven en el investigador un hombre extraño con discutibles técnicas de investigación y extravagantes instrumentos para su realización (memorable la escena en que practica la autopsia a una muerta).
Si Ichabod representa a ese “raro” tan presente en el universo Burton no debemos olvidarnos de mencionar al otro “freak” de la película: el Jinete sin Cabeza. Lo que sin duda alguna habría sido tan solo un ser terrorífico para asustar al personal aquí adquiere una presencia mucho más definida traspasando dicho termino. Se trata de un viejo soldado germano que fue decapitado y ahora a salido de su tumba por una razón: encontrar su cabeza. Vaga por las noches pagando a todo habitante con la misma moneda que él sufrió. Su presencia en este mundo no es casual y tiene, como siempre pensó Ichabod, un explicación lógica en la que tiene cabida la brujería, con lo cual la suma de los dos mundos, el racional y el supersticioso, se dan la mano para resolver el enigma del Jinete.

Además de ser una película de terror, posee cierto aroma de romanticismo, es especial en las secuencias que comparten Ichabod y Katrina, todas ellas envueltas por una ambientación de niebla y decorados con arboles deformes que recuerda a “Cumbres Borrascosas” y a la literatura romantica. Tampoco olvidemos los dialogos que se establecen entre ambos, llenos de cortesía y frases romanticas cercanas a la cursileria que no desentonan, lo cual tiene merito.

La película es un festín para todo amante del cine de Tim Burton, que aquí homenajea tanto a las viejas películas de terror de la Hammer como al cine de terror mudo. La primera secuencia no es sino una declaración de amor a ambos. Una secuencia, clave para entender el final, filmada con planos detalle al principio que dan paso a una noche oscura en donde el protagonista de la secuencia, Peter Van Garrett (un colaborador Martín Landau) verá venir la muerte a él en forma de hoja afilada terminando con su sangre en la cara de un espantapájaros. Toda ella carece de dialogo, tan solo la tenebrosa e inquietante partitura de Elfman y el sonido ambiente son necesarios para conseguir una pequeña pieza maestra dentro del film y consiga atraer la atención del espectador.
A pesar de que Tim Burton no se ha caracterizado por ser un director de secuencias de acción, podemos decir que en “Sleepy Hollow” consigue las mejores que ha filmado con cada ataque del jinete, rodado con garra y sin cortarse un pelo en las decapitaciones. El climax final es un verdadero portento de narración que se convierte en tour de force para su director, consiguiendo un final a la altura del prologo.
Como he citado antes el film posee cierto regusto Agatha Cristie en la investigación de Ichabod y para que esto funcione y la explicación final tenga sentido Burton llena cada plano, cada escena, de información. No hay un plano desaprovechado ni un detalle que este fuera de lugar. Todo lo narrado en imágenes tiene un porqué para comprender la historia y la psicología de la gran cantidad personajes, en especial el de Ichabod.

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Como no puede ser de otra forma el diseño de producción y la fotografía son primordiales para narrar la historia y aquí Burton los utiliza a la perfección, dotando al relato de un ambiente gótico de cuento. Consigue crear escenarios que mezclan lo realista (el pueblo) con otros más expresionistas e impresionantes cercanos a su universo de cuento (el árbol de los muertos, el molino, la cueva de la bruja). El prestigioso director de fotografía Emmanuel Lubezki dota de oscuridad y sombras el relato, consiguiendo momentos realmente inquietantes, con una fotografía mas viva y colorista cuando se narran los recuerdos de Ichabod. El color es muy importante en la películas, pues a pesar de estar cercana al blanco y negro podemos distinguir colores que resaltan del resto, y con los que nos quieren dar información, como son los vestidos que viste Katrina, subrayando su presencia angelical de bondad. Pero si hay un color que resalta por encima de todos es el rojo sangre. Y es que Burton no se corta (y yo lo aplaudo) en mostrar hemoglobina, mostrándola tan roja como sea posible, cercana a lo imposible si cabe, lo que le vine muy bien a este cuento gótico.
Danny Elfman realizó un composición sonora magistral que acompaña en todo momento a las imágenes, en donde recurre a coros e instrumentos clásicos como violines y trompetas para dar emoción.

Para dar vida a los pintorescos personajes que habitan “Sleepy Hollow” el director volvió a contar con varios habituales de su cine. Empezando por Johnny Depp, en su tercera colaboración, como Ichabod. El actor está más que solvente en su interpretación como investigador que parece seguro de si mismo cuando en realidad tiene miedo de todo aquello que escapa de su raciocinio. Jeffrey Jones da vida al Reverendo Steenwyck, un hombre de Dios que tiene bastantes pecados que confesar. Michael Cough (nuestro querido Alfred de “Batman”) da vida al Notario Harderbrook de forma misteriosa y magistral. Lisa Marie da vida al breve papel que supone la madre de Ichabod, una mujer acusada de brujería que sufrirá las desagradables consecuencias de un ser terrorífico. Actores ingleses de la talla de Ian McDiarmid, Richard Griffiths, o Michael Gambon se sumaron al proyecto para dar vida a ilustres e importantes ciudadanos. Casper Van Dien realiza su mejor interpretación en este film como el presuntuoso Brom. Entre las presencias femeninas tenemos a Miranda Richardson como Lady Van Tassel, además de dar vida a otro peculiar personaje. Christina Ricci da vida a Katrina, consiguiendo con sus grandes ojos recordarnos a esas protagonistas de cine mudo y realizando una más que notable interpretación junto a Depp. Como buena película de investigaciones que es sobra decir que todos y cada uno de estos personajes tiene peso y es sospechoso, no hay ninguno desaprovechado, en parte también gracias a las maravillosas interpretaciones de cada uno de ellos. Como presencias invitadas tenemos, además de al citado Martín Landau, a Christopher Walken como el Jinete Germano con rostro demoníaco. Para homenajear del todo a los títulos de la Hammer, y realizando aquí si primera colaboración, Burton consiguió contar con Christopher Lee en el papel de superior de Ichabod.

La Disney posee un magnifico cortometraje de animación titulado “La Leyenda de Sleepy Hollow”, que adapta fielmente el texto de Irving y que Burton homenaje en cierta secuencia con una calabaza de fuego.
Como curiosidad, Francis Ford Coppola es Prductor Ejecutivo y el director no lo supo hasta le premiere realizada en España en que lo leyó en los créditos.
Con esta película Burton volvió a sorprender y ha realizar un film de terror clásico, muy atractivo visualmente, cuya estructura no se aparta de cuento de brujas.

Lo Mejor: La ambientación. La puesta en escena. Su sentido homenaje a las películas de la Hammer. No se corta en mostrar sangre ni mala leche.

Lo Peor: La edición española en DVD es desastrosa, con una imagen pésima que no le hace justicia.

Tideland, de Terry Gilliam

Enero 13, 2008

3341.jpgBueno, tras leer y escuchar varias opiniones acerca de esta película que la tachaban de horrorosa, enferma y otras muchas lindeces por el estilo por fin he podido verla y debo decir que efectivamente es una de las películas más desagradables de ver de Terry Gilliam, pero no por su forma, sino por su contenido.
Se decía que esta película era la versión Gilliam de “Alicia en el País de las Maravillas” pero yo diría mejor que se trata de “Alicia en el País de las Pesadillas”. A saber, la historia nos cuenta la vida de una niña que elabora y concede los chutes diarios a su padre, mientras su madre la utiliza como estilista de pies a la vez que come ferozmente chocolatinas. Tras la muerte de la amante del chocolate, padre e hija se marcharán al hogar de infancia del yonqui en donde la niña conocerá personajes de lo más pintorescos.

Ciertamente la película posee un universo de cuento, pero de cuento grotesco. No solo el padre roquero yonqui que se convierte en putrefacto cadáver rodea la vida social de la niña, sino los dos personajes que conoce en su nuevo hogar. Por un lado tenemos a Dickens, un retrasado obsesionado con eliminar a un dragón representado por un tren, y que se esconde en su submarino imaginario dentro de un árbol. Por otro lado tenemos a Dell, hermana de Dickens, quien se nos presenta como una bruja con esa vestimenta negra y un ojo vacío. La joven protagonista vive dentro de su burbuja de fantasía tomando decisiones en las que la ayudan sus amigas, unas cabezas de muñeca.
Como es habitual en Gilliam, los protagonistas utilizan la fantasía para evadirse de la realidad, pues aquí se vive en una fantasía constante en que nuestra pequeña protagonista se hace la ciega a la hora de ver tantas desgracias, convirtiendo estas en beneficios para ella como si fuera un personaje de cuento.

Si la película no termina de funcionar no es por la forma en que está dirigida, pues posee todo el estilo del director en cuanto a la planificación, cuidada fotografía, y algunas secuencias la mar de brillantes como la surrealista en que la niña cree estar en el mar. El mayor error de la película es mostrarnos al espectador un universo tan deprimente, con unos personajes tan marginados y molestos, y una protagonista que parece ser nuestro nexo de unión con el film para convertirse en otro personaje marginado más, que consigue que nosotros como espectadores nos sintamos incómodos visionando la película. Así pues es una película incomoda de ver, sobre todo en su segunda parte (la segunda hora) en que las alusiones a la necrofilia y pedofilia se hacen más que evidentes, sobre todo la segunda que aparece en secuencias verdaderamente molestas.
Quiero creer que cierta incomodidad está buscada por el director que rodó dicho film en un paréntesis de su floja, y en mi opinión inferior a esta, “The Brothers Grimm”, rodaje en que Gilliam tuvo tantos problemas que sumados a su impotencia a la hora de llevar a cabo su proyecto de “El Quijote”, y váyanse ustedes a saber que más paranoias mentales, hizo que el director sacará todo su infierno interior y le diera forma en esta fantasía grotesca y anárquica con destellos de pura magia desechada.
Es una pena que el director cayera en el gusto más desagradable cuando contaba con una historia interesante en su planteamiento y donde las referencias literarias abundan más de lo que parecen, pues se hace varias alusiones a la obra de Carroll como la caída por la madriguera o el propio libro que lee la niña, hay una alusión a “El Anillo del Nibelungo” al principio con el padre, el nombre de Dickens nos recuerda al famoso escritor, autor de “Cuento de Navidad” u “Oliver Twist”, Dell representa una bruja capaz de revivir a los muertos aunque solo sea inflándolos por dentro.

La joven Jodelle Ferland da vida a la protagonista Jeliza-Rose, la cual quiere taparse los ojos mediante sus propias fantasías para tapar el mundo tan deprimente que la rodea. Brendan Fletcher es Dickens, un personaje marginado por el que parece que vamos a sentir compasión para terminar sintiendo todo lo contrario. Janet McTeer es Dell, la bruja con el corazón roto. Jannifer Tilly es la madre de Jeliza, conocida como la Reina Gunhilda. Jeff Bridges da vida al padre yonqui que acaba convertido en cadáver putrefacto. Desde luego si hay alguien a destacar del reparto sería a la niña, Jodelle Ferland, porque Bridges, a pesar de hacerlo maravillosamente bien, desaparece a los 10 minutos, interpretativamente hablando, y seguro que lo hizo como favor personal.

Una película que no me parece mala, sino que provoca una incomodidad no apta para todo tipo de público, pero las hay mucho peores.

Lo Mejor: La dirección de Gilliam. La secuencia surrealista bajo el agua. Jodell Ferland.

Lo Peor: Deberían haber sido mucho más sutiles con ciertos aspectos y perfilar mejor el guión para evitar la incomodidad del espectador.