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Amistad, de Steven Spielberg

Mayo 15, 2008

Un grupo de esclavos se amotina tomando la goleta en donde van captores, la Amistad. Querrán regresar de vuelta a África, pero serán atrapados por un barco americano que los captura y encarcela para ser juzgados.

“Amistad” representa uno de los traspiés más significativos en la carrera de Steven Spielberg. En un intento por realizar la misma hazaña de cuatro años atrás con “Jurassic Park” y “La Lista de Schindler”, el director realizó de manera casi simultánea la secuela de los dinosaurios y esta película de corte histórico que denuncia el esclavismo. Además era la primera película que dirigía para su recién estrenado sello, “DreamWorks”, con lo que las expectativas eran mayores. Sin embargo el resultado para ambas películas fue bastante inferior al de las anteriores sin repotarle éxito alguno, y no solo porque coincidieran el año del “Titanic”.

La película quiere reflejar fielmente los supuestos sucesos de 1938 en torno a los hechos acontecidos en La Amistad, cuando un grupo de africanos se amotinó matando a toda la tripulación excepto a dos, siendo detenidos poco después, y juzgados no una, sino tres veces. El film pretende conseguir una revancha histórica demostrando lo malos que eran los españoles (y no lo digo porque sean españoles, diría igual si fueran franceses o ingleses) traficando con esclavos mientras los americanos luchan por la abolición de la esclavitud y los defienden. Lo mismo de siempre digamos. Claro que este no es el gran fallo sino la representación histórica que roza el ridículo de personajes históricos como Isabel de España, una niña de 11 años que juega con muñecas y cuya presencia en pantalla no ayuda para nada al metraje, o John Quincy Adams, el expresidente americano que se erige en último momento como gran héroe demostrando sus dotes de oratoria. Estos detalles con algunos otros más (lo siento, no soy un experto en historia) hacen que nos sea difícil enmarcar a “Amistad” dentro de cine histórico verídico. Más bien puede entrar en ese cine, tan abundante, de cine histórico artificioso, o sea que utiliza la historia para contar su propia historia.

Claro que “Amistad” posee una gran carga de buenas intenciones y objetivos, y es que la película más que un fresco histórico es un alegato a favor de los derechos humanos. Los africanos esclavizados se sublevan por un derecho primordial, la libertad. Ese derecho que les ha sido arrebatado injustamente y que empuja a cualquier hombre a luchar por conseguirla. Si bien al principio creemos que lo hacen por su propia naturaleza de seres salvajes (en esa gran secuencia de apertura) al poco de conocer un poco más al protagonista, Cinque, y nos narre su historia comprobamos que son personas encadenadas a una vida de servicio sin motivo alguno, tan solo para enriquecer a otras personas.
También podemos hablar de cien de juicios. El film gira en torno a los distintos juicios que deben pasar los esclavos para demostrar que son libres y que fueron capturados injustamente. No tenemos solo un juicio, sino tres. Uno primero frente a un juez veterano, el segundo con un juez joven, y el tercero ante el Tribunal Supremo. Total, que tenemos unas vistas muy completitas.
Si antes he citado que la película posee dudosa rigurosidad histórica si juega brillantemente con la historia utilizando el caso de los africanos como antecedente a la posterior guerra civil. Y es que si hay tanto juicio y expectación por el caso en el film es por el miedo que azotaba a Estados Unidos de una posible guerra entre el Norte y el Sur por la abolición. De hecho, los principales defensores de los africanos, Joadson y Tappan, son abolicionistas que pretenden utilizar el caso en beneficio de su causa.

Existen ciertos paralelismo con el cristianismo, o más concretamente con la historia de Jesús, que subrayan aún más ese toque artificioso al que antes me refería. Los africanos consiguen una biblia y comienzan a leerla a través de sus dibujos, conociendo así la historia del hijo de Dios y sintiéndose identificados, pues ellos también están siendo juzgados injustamente.
El personaje principal, Cinque, es un guía para su pueblo, el hombre al que todos siguen y atienden. Sin embargo este rasgo en la película pierde mucha fuerza en el momento en que Cinque comienza a hablar con Baldwin y a entender lo que le dice sin necesidad de intérprete, como si el africano hubiera aprendido solo escuchando a sus captores, rematado con su cambio de personalidad, de repente es un hombre fiero y brusco y a la mínima de conocer a Baldwin posee una excelente cortesía. Eso es artificial, pero es que llega al absurdo con ese momento en que Cinque se levanta y grita “Libre a nosotros”, consiguiendo que algo supuestamente emotivo sea fantasioso.

Spielberg realiza secuencias muy buenas en un conjunto cojo. La secuencia de apertura con esa maravillosa fotografía azulada es magnífica, utilizando el primerísimo primer plano en que nos muestre la angustia de Cinque por sacar el clavo que le apresa hasta narrarnos el motín por medio de elipsis a través de fundidos. El flashback que nos narra la vida de Cinque y todo su cautiverio hasta llegar a La Amistad está muy bien narrado, conteniendo en él escenas de lo más desgarradoras. La conversación entre Baldwin y Cinque a pesar de tener cierta fantasía, está muy bien planteada para cuando el africano responda que viene de mucho más lejos de lo que Bladwin le está indicando se meta entre las sombras. El monologo final de Quincy Adams es sencillo y directo, otorgando a Hopkins toda la escena para que se luzca. Por otra parte contiene secuencias que si bien pueden parecer interesantes resultan innecesarias, como la visita a la goleta en que Joadson queda atrapado entre cadenas, rememorando lo que sufrieron sus antepasados y temiendo que le ocurra. Buena escena que queda como anecdótica. La duración no ayuda mucho, siendo la parte del abogado Baldwin bastante prescindible.
El guión corrió a cargo de David Franzoni (que luego volvería a jugar con la historia en “Gladiator”), quien comete el terrible fallo de introducir elementos supuestamente cómicos (la reclamación de los esclavos por distintas personas) que alcanzan el absurdo.
Lo que hay que remarcar en esta película es la excelente fotografía de Janusz Kaminski, dotando a la película de unos colores vivos y puros incrustados en una oscuridad prominente a lo largo del metraje.
La música de John Williams vuelve a estar a la altura componiendo un canto triste que evoca el país africano así como uno más alegre para el triunfo de los esclavos.

El reparto está lleno de figuras de primera fila que desgraciadamente tienen menos peso del que parece. Morgan Freeman es el abolicionista Joadson, un hombre preocupado en suprimir el mal que atañe a los de su raza, la esclavitud. Aunque en principio aparezca como un personaje importante quedará en segundo término como comparsa, mero espectador de los hechos. Matthew McConaughey es Baldwin, el abogado defensor de los africanos, que, no sé ustedes, a mi me cayó mal desde el primer momento en que aparece y decide defender a los cautivos como si fueran mercancía. Djimon Hounsou es Cinque, el verdadero protagonista del film, el héroe de su tribu que se enfrentó a un león y ganó, para ahora enfrentarse a otro león (los jueces) y volver a ganar. Hounsou fue el descubrimiento del film para a continuación realizar papeles similares (por no decir iguales) en “Gladiator” y “Diamante de Sangre”. Stellan Skarsgaard es el abolicionista Pattam, al que parece importarle más llegar a la Guerra Civil que salvar a los africanos. Nigel Hawthorne es el Presidente Van Buren, ansioso por ser reelegido. Mi querida Anna Paquin está desaprovechadísima, por no decir sobrante, como la Reina Isabel de España. El mejor actor a nivel interpretativo en el film es Anthony Hopkins como John Quincy Adams. Posee las mejores frases y realiza una convincente interpretación como anciano medio sordo capaz de dejar K.O. al tribunal supremo tras más de diez minutos de alegato.

La película recibió cuatro nominaciones a los Oscars: Mejor fotografía, Mejor Actor Secundario (Hopkins), Mejor Vestuario, y Mejor Banda Sonora.

Un film fallido dentro de la filmografía de Spielberg, que, aún poseyendo secuencias muy buenas, queda por debajo de lo que es capaz.

Lo Mejor: La fotografía. Algunas secuencias realmente sobrecogedoras. Su discurso a favor de los derechos humanos.

Lo Peor: Su excesiva duración. McConaughey.

La Lista de Schindler, de Steven Spielberg

Mayo 14, 2008

Una vez finalizado el rodaje de “Jurassic Park” Spielberg puso rumbo a Europa para comenzar la producción de una de sus películas más personales y aclamadas, un film que le haría conseguir los honores de los críticos que aún dudaban de su talento. Tomando como punto de partida la novela de Thomas Keneally, “El Arca de Schindler”, Spielberg realizaría un film por el que sonaron anteriormente nombres como Pollack, Scorsese o Wilder. La historia estuvo merodeando al director durante muchos años pero por su camino se cruzaron proyectos como “El Color Púrpura” o “El Imperio del Sol” que le impidieron llevarla a cabo. Por suerte, años después consiguió realizarla.

¿Qué puedo decir de “La Lista de Schindler” que no se haya dicho ya? Es el film que mostro el holocausto judío como nunca antes se había hecho, removiendo conciencias en todo el mundo al relatarnos los terribles sucesos de Polonia durante la invasión nazi. Es un film por el que no pasan los años. Es un film duro, austero, realista, difícil de ver, pero necesario, una de esas películas que marcan época y demuestran que el cine, además de entretenimiento, puede hacernos mejores personas tras contemplar el horror.

La película nos muestra los horrores del genocidio nazi mediante tres personajes principales.
Oskar Schindler, empresario que ve en la Guerra su oportunidad para enriquecerse construyendo material armamentístico. Miembro del partido nazi, Schindler abrirá una fábrica donde tendrá como empleados a judíos pertenecientes al gueto de Cracovia que deberán portar una tarjeta de acreditación para ir a trabajar.

Schindler representa el oportunismo empresarial. Su mayor objetivo es ganar dinero de la forma más barata, buscando apoyo en los altos cargos del ejército a base de mujeres y buenas bebidas. El pertenecer al partido nazi no influye en su vida, no muestra en ningún momento las ideologías propias del partido sino que lo usa para sus propósitos, no es más que fachada. La presentación del personaje nos da toda esta información mediante esos planos detalle en que se viste y se coloca la insignia nazi para a continuación ir a un club y hacerse amigo de todos y cada uno de los personajes ilustres que caminan por él. No le basta más que una grata sonrisa, su limpia vestimenta, invitaciones y mujeres para tener en sus manos a los generales que pagarán por sus servicios.
No se puede decir que Schindler fuera un santo. Si a todo lo anterior mencionamos su carácter de mujeriego y la justificación de los actos de Amon, podemos ver que Oskar no es más que un hombre normal y corriente, con sus fallos y virtudes, al que el destino quiso poner en sus manos las vidas de miles de judíos para darles trabajo, acogerlos en su fábrica, y posteriormente darles la libertad.

Itzhak Stern es un contable judío contratado por Schindler para llevar la administración de su fábrica y le encuentre inversores para ella, así como trabajadores eficientes. Stern representa todo el sufrimiento de los judíos. Su supervivencia primordialmente se debe a sus dotes en la administración, pero pronto Schindler lo utilizará como asesor y persona de confianza dentro del campo.
Stern es quien motiva a Schindler para que salve las vidas de muchos judíos. El administrador informará a su patrón en todo momento de los terribles sucesos acontecidos dentro del infernal recinto para que este tome conciencia y actúe para impedir tales actos contratando a las personas amenazadas.
Entre Stern y Schindler va desarrollándose una relación de amistad muy bien planteada en el film. Al principio Schindler tan solo lo necesita como empleado, nada más. La secuencia en que va a buscarlo a la estación porque se le ha olvidado la acreditación y el empresario dice que “si llega cinco minutos tarde qué habría sido de su vida” la resume. No es más que un empleado imprescindible a la hora de llevar las cuentas. Pero poco a poco, y tras Schindler contemplar el terrorífico genocidio que se está acometiendo realizará con su hábil ayudante una lista mediante la cual se llevará a todos los judíos posibles a su fábrica en Checoslovaquia, lejos del poder nazi y del terrible Amon.

Amon Goeth es la personificación del nazismo en estado puro. En contraposición con Schindler, al que se nos presenta más fríamente, Amon es presentado en el film llegando al gueto, con una fuerte pulmonía, débil. Su presentación a las trabajadores no nos da muestra de maldad alguna (el impedir que Helen se le acerque para que no se contagie), hasta que ordena asesinar a una trabajadora. A partir de aquí Amon no será más que un asesino sin escrúpulos hacia los judíos. Él dirige la expulsión y matanza del gueto, conduciendo a los judíos al campo de concentración, que se convierte en su coto de caza matutino.
Goeth realizará un pacto comercial con Schindler exigiéndole la mitad de sus ganancias a cambio de no matar tan frecuente ni masivamente, pues el empresario le informa de que cada muerte le hace perder dinero. Entre ambos se entablará una amistad por conveniencia que Schinlder utilizará para persuadir al oficial de que perdonar tiene más fuerza que castigar, dicho que Amon práctica pero que no acaba de convencerle, sintiendo que el perdonar a los judíos no hará sino que crezcan tanto como las uñas de sus manos.
En contra de su mente racista y genocida, Amon siente especial simpatía hacia Helen, la judía que conoce nada más llegar al gueto. El alemán instará a Helen para que le acompañe, pero la mujer se niega, siendo Schindler el que ponga punto y final llevándosela consigo a su fábrica.

Existen varias listas a lo largo del film. Las primeras se refieren a las que hacen los nazis de los judíos, desde su distribución en el gueto hasta su división entre servibles y desechables. Las listas de los nazis representan el mal, todas ellas reducen el número de judíos, eliminando a los no incluidos en ellas. Para los alemanes dichas listas apenas tienen importancia, cuando Stern es conducido por error al tren y Schindler exige su liberación amenazando al encargado el hombre le responderá que un nombre más o menos en la lista le da igual.
Ahora bien, esto no ocurre con la lista que da título al film y que crean Stern y Schindler. En ella el empresario irá metiendo la mayor cantidad de nombres y familias judías posibles, para en su conclusión Stern citar que representa la vida, el bien absoluto. En contra de lo nazis, a Schindler si le preocupa la cantidad de nombres que pueblen su lista, insistiendo en meter más y más. A cada paso que pierde dinero mediante baratijas y bienes, un hombre o mujer o niño es introducido en la lista, siendo salvado.

La película posee un aire documental que la eleva por encima de obra cinematográfica hasta documento histórico. Spielberg dirigió gran parte del metraje cámara en mano, dotando a las imágenes de crudeza y realismo, implicando en todo momento al espectador. No pensemos que las escenas violentas y desagradables que aparecen en el film son gratuitas. Todo lo que aparece sucedió de verdad, y de forma mucho más cruenta a la que se nos muestra incluso. Y es que Spielberg resume los actos de los nazis mediante esa sutileza tan característica y que hacía gala en “El Color Púrpura” como son los momentos en que el joven muere junto a Stern fuera de plano con el sonido del disparo de Amon como elemento narrativo, o cuando las mujeres son enviadas por error a Austwitch y metidas en las duchas con todo el temor de morir por las historias que han escuchado. La niña con el vestido rojo es una muestra más de esa sutileza, pues mediante ese color comprobamos (como Schindler) poco después el horrible genocidio acontecido en que las personas han sido incineradas.

Puede que “La Lista de Schindler” sea el film más hiriente de la carrera de Spielberg, y no por las imágenes que se nos muestran como ya digo, sino por lo que representa fidedignamente. La enorme masacre a la que el pueblo judío fue sometido y que se debió a temas que aún hoy día, desgraciadamente, persisten como son el racismo y la xenofobia. Esta película levanta conciencias y nos hace luchar por ser mejores personas para impedir que aquello vuelva a suceder.
Se comenta en muchos lugares refiriéndose al film que las secuencias finales sobran en extremo. Ver a Schindler abatido y llorando, tras comprobar las vidas que podría haber salvado, puede que no tenga rigurosidad histórica, pero si la vemos cinematográficamente representa el llanto de la humanidad al verse impotente ante tales actos. El paseo final en que los judíos caminan para dar paso a la actualidad es en muestra de gratitud hacia la persona de Schindler, esto ya deberíamos verlo como algo personal para Spielberg, cuya sombra pone punto y final a la historia al poner la última piedra.

El guión corrió a cargo de Steven Zaillian, quien hizo una excelente labor a la hora de escribir los diálogos y representar todo la ascensión nazi.
La excelente fotografía en blanco y negro de Kaminski (en su inauguración con Spielberg) no solo consigue ese toque documental sino que convierte a la película en un archivo imperecedero, una obra atemporal que sobrevivirá por siempre.
La música de John Williams sigue erigiéndose como las Banda Sonora más desgarradora y triste que haya compuesto el compositor. El excelente uso del violín a cargo de Itzhak Perlman así como de pianos y flautas consiguen darle a la película mucha más emotividad, hasta llegar a erizarnos la piel cada vez que la escuchamos.

El reparto realiza una excelente labor resaltando por encima de todos tres nombres. Liam Neeson debe darle las gracias a Spielberg por haberle dado el papel que impulsó su carrera. El actor da vida brillantemente a Oskar Schindler, cuya magnánima presencia llena cada escena en que aparece. Ralph Fiennes también debe estar agradecido al director por haberle dado el papel de Amon Goeth, el oficial nazi que imparte terror en el campo de concentración. Fiennes crea a Goeth mediante una mirada fría y calculadora, siempre he pensado que la secuencia en que el actor realiza una de sus mejores interpretaciones es aquella en que se mira al espejo diciendo “te perdono”. Pone los pelos de punta. El gran ben Kingsley realiza el papel más calido de todos, el del administrativo Itzhak Stern. El actor vuelve a deleitarnos con otra lección de interpretación realizando un personaje bondadoso y afable.

Con “La Lista de Schindler” Spielberg consiguió alzarse ganador absoluto en la ceremonia de los Oscars de 1993 llevándose siete: Mejor Película, Director, Fotografía, Guión Adaptado, Banda Sonora, Montaje y Dirección Artísitica.
“La Lista de Schindler” es una película necesaria, de las que hacen seguir creyendo en el cine. Una Obra maestra inmortal.

Lo Mejor: Su existencia.

Lo Peor: Sucedió.

El Imperio del Sol, de Steven Spielberg

Mayo 10, 2008

Jim Graham vive con sus padres en Shanghai bajo protección diplomática. Al estallar el conflicto bélico y declarar los japoneses abiertamente la Guerra contra los americanos a través del ataque de Pearl Harbor se producirán altercados y revueltas por toda la ciudad obligando a abandonarla. Jim se separa de sus padres en un gran tumulto de gente quedando abandonado en un país sacudido por la Guerra.

La película se divide en tres partes, o actos, bien diferenciados mediante el uso del fundido a negro.
La primera parte narra la vida de Jim en Shanghai con sus padres y su posterior abandono. El niño canta en el coro, pasea en bicicleta y muestra su amor especial hacia los aviones. En este tramo se nos narrara el auge y caída de los diplomáticos de manera sutil y magistral. Jim exige a su criada oriental que haga lo que le pide cuando vive en plena armonía, pero cuando se reencuentra con ella una vez comenzado el conflicto la mujer le dará una bofetada como reprimiéndole sus continuos mandatos hacia ella y demostrándole que ya no tiene poder alguno. Jim vivirá en su casa poco tiempo, el cual acostumbrará a pasearse en bicicleta por el hogar y a buscar comida. La falta de comida le hace salir de la que ha sido su casa durante muchos años y enfrentarse al mundo exterior. Las calles están plagadas de soldados y gente pobre. Jim conocerá a Basie, un americano que se gana la vida como ladrón y comerciante que ve en Jim una forma de ganar beneficios.
El segundo acto transcurre en el campo de concentración. Jim ha crecido y madurado, aunque su inocencia sigue vigente a través de sus continuas preguntas y habladurías interminables. Basi vive como jefe en un pequeño recinto, y Jim hará lo que sea para que le consideren uno más de ellos y lo acepten. En este tramo observamos que Jim se ha convertido en proveedor de la comunidad occidental que está encerrada, consiguiendo todo tipo de cosas, a la vez que aprende latín mediante las enseñanzas del doctor Rawlins. El bloque termina con el ataque americano al campo y el traslado de los prisioneros al interior del país.
El tercer y último acto narra la marcha de Jim y sus compañeros a través del país, apartándose él del grupo en un coliseo donde se quedará cuidando de la Sra. Victor, quien ha cuidado del muchacho en su estancia en el campo de refugiados. A la mañana siguiente el joven contemplará un haz de luz blanca cegadora que piensa es el alma de la mujer, para descubrir a través de la radio que se trata de un artefacto conocido como bomba atómica. Al volver al antiguo campo donde ha estado preso tantos años el chico volverá a repetir su paseo en bici por las habitaciones vacías del lugar hasta ser encontrado por soldados americanos que lo llevan a un refugio donde se reencontrará con sus padres.

El film trata sobre la perdida de la inocencia a través del joven Jim Graham. Al principio el niño ve la guerra como un juego de aviones, siendo partidario de los japoneses, a los que admira y respeta por su valor. A medida que Jim descubra nuevas cosas de la vida y contemple de primera mano los sufrimientos de una guerra irá perdiendo esa inocencia poco a poco hasta acabar con ella completamente en el momento en que la bomba estalle.
En Graham podríamos ver el reflejo de la sociedad occidental, y más concretamente la americana (a pesar de que niño es inglés). Estados Unidos sufrió un duro golpe al ser bombardeado en Pearl Harbor, hecho que le empujó a la guerra. Los americanos fueron perdiendo su inocencia entrando en el conflicto hasta perderla definitivamente lanzando las bombas que destruirían Iroshima y Nagashaki. Cuando Graham diga que ha aprendido una nueva palabra, y que esta es bomba atómica, intentará revivir a su amigo japonés de forma igual que intenta recuperar su inocencia, descrito visualmente a través de esa reanimación que se hace Jim a si mismo vestido de colegial, pero desgraciadamente no puede. Ha muerto como los cientos de personas que perecieron en el fatídico hecho.
Es la odisea de la vida, del paso de la inocencia a la madurez de forma impuesta por los acontecimientos. Jim lo dice en más de una ocasión, su vida en el campo es la escuela de la vida.

“El Imperio del Sol” marca para la filmografía de Spielberg el ejercicio más claro de emular al cine de David Lean. Ya al principio se pensó en el prestigioso director inglés para dirigirla. Cuando el director denegó la oferta, y cayó en manos de Spielberg, decidió realizarla como lo hubiera hecho Lean.
La película tiene ese empaque épico y majestuoso que caracterizaba el cine del autor inglés a través de los grandes escenarios que nos muestran la ciudad de Shanghai al principio, o las escenas con grandes multitudes perfectamente dirigidas y coordinadas. El ritmo pausado lleno de preciosos atardeceres y grandes planos generales en que los personajes caminan por el paisaje consigue una película llena de espectacularidad. La película consigue semejarse, de modo leve, a “El Puente sobre el Rio Kwai” en su segundo acto, cuando se nos describe la vida en el campo de refugiados, siendo los captores japoneses y los prisioneros ingleses.

Sin embargo, el film adolece de ciertos detalles que le impiden ser, para un servidor, una obra redonda.
Lo más evidente es la psicología y presencia de algunos personajes que quedan algo confusos o poco aportan a la trama. Bien es cierto que la historia nos es narrada a través de la mirada de Jim en todo momento, pero eso no debería influir a la hora de crear a los personajes que formarán parte de su vida. El doctor Rawlins es un maestro para Jim, un hombre culto que desempeña sus labores de médico en el campo para después de salir de él quedar en segundo término sin dirigir palabra con el joven que le ha salvado la vida y le ha ayudado. Justo lo contrario pasa con el Sr. Maxton, amigo del padre de Jim que reaparece en su vida dentro del campo de manera forzada y muy secundaria para después estar junto a Jim en todo momento que transcurra su marcha por los campos y grandes paisajes de Japón. La Srá. Victor acoge en su habitación a Jim, siendo ella la referencia del despertar sexual del joven. Sus miradas espías por la noche hacia ella y su esposo así nos lo sugieren.
El personaje adulto más importante es Basie, el americano. Presentado al espectador como un superviviente que aprovecha cualquier ocasión para sacar beneficios, hasta de vender al chico si es preciso, de pronto se nos muestra como alguien protector hacia el joven, dejándolo abandonado una vez más cuando ha de subir al camión con dos pequeños a los que hace pasar por sus hijos. Así pues Basie nos resulta un farsante, alguien sin alma ni objetivo claro salvo el de vivir a cuerpo de rey con grandes privilegios y mandando. Aunque Jim vea en él una figura de referencia nos resulta difícil al espectador que así sea cuando lo deja abandonado a su suerte en más de una ocasión. Afortunadamanente el muchacho abrirá finalmente los ojos respecto al que consideraba su amigo.

Spielberg usa planos largos llenos de lirismo como el que abre el film en el rio en que un enorme barco se abre paso entre ataúdes. Con esto el director parece demostrar su capacidad a la hora de adoptar el estilo europeo, aunque en determinados momentos bien podría haber recortado tramos excesivamente contemplativos, sobre todo al final del primer acto, que entorpecen el ritmo del film. También es cierto que estos detalles, y ciertos tramos algo cogidos con los pelos, ya venían así en el original literario de James G. Ballard que Tom Sttopard no tocó a la hora de escribir el guión.
La fabulosa fotografía de Allen Daviau vuelve a ser de gran importancia, dando profundidad en los grandes planos generales en que se nos muestran las grandes multitudes y contraponiendo la riqueza de colores que abre el film (apogeo occidental) frente a la pobreza y predominio de colores más oscuros y marrones en el trascurso del viaje de Jim.
John Williams retomo su colaboración con Spielberg creando una Banda Sonora evocadora a ese gran Imperio del Sol Naciente que veía sus días contados.

El reparto del film lo componen nombres de primera fila como John Malkovich dando vida a Basie o Miranda Richardson como la Sra. Victor. El ahora conocido Ben Stiller es uno de los miembros del clan de Basie y Joe Pantoliano es Frank, el perro faldero del americano. El debutante Christian Bale realiza una soberbia interpretación como Jim Graham, pasando de la inocencia a la madurez con esa secuencia final en que se reencuentra con sus padres, donde Spielberg homenajea a “El Pequeño Salvaje”, en que ya se muestra como un hombre que ha perdido la inocencia en su mirada.

A pesar de ser un fracaso económico obtuvo seis nominaciones a los Oscars, como son Mejor Montaje, Banda Sonora, Dirección Artísitica, Fotografía, Vestuario y Sonido.

Sin ser una obra redonda si puedo decir que es una de las películas más interesantes, y visualmente maravillosas, de Spielberg, que habla de uno de sus temas más predilectos como es la perdida de la inocencia.

Lo mejor: La fotografía. Emular a las antiguas superproducciones en su empaque. Christian Bale.

Lo Peor: Le sobra un poco de metraje. Algunos secundarios aportan muy poco.

La Pasión de Cristo, de Mel Gibson

Marzo 19, 2008

20060326140940-pas-poster.jpgLa tercera película como director de Mel Gibson causó cierto revuelo a lo ancho y largo del globo. El director daba fruto a uno de sus mayores sueños como es narrar las últimas horas de vida de Cristo. Si hay algo que no se le puede negar a Gibson en su faceta de director es ser intenso. Ya mostró sus dotes de lirismo, garra y valentía en la oscarizada “Braveheart”, pero sería en “La Pasión” donde expulsaría toda la violencia visual que el director guardaba dentro, como si mediante ella expiara sus pecados.

Relatar las ultimas horas de Jesús de Nazaret no es que sea algo muy original pero Gibson realizó un film con un impacto visual como pocos se han visto en pantalla, con sus pros y sus contras.
Empecemos con las cosas malas del film. El adjetivo que va como un guante a la película es “excesivo”. Gibson se excede en esta película con todo lo que le gusta a nivel formal. En primer lugar los ralentíes o cámaras lentas, abundantes durante gran parte del metraje consiguiendo que, si bien algunas escenas causen más impacto (las caídas de Cristo), otras queden vacías.
En segundo lugar el exceso de duración, pues bien podría haber metido tijera en unos diez o quince minutos, especialmente cuando Jesús recorre la ciudad de camino al Golgota. Ni que decir tiene que la escena final es tan prescindible como ridícula, con esa mano agujereada, aunque el juego de luces sea maravilloso no aporta nada salvo mostrarnos la Resurrección.
Por último donde el director se excede, y el motivo por el cual la película fue tan comentada, es en el calvario de Cristo. Gibson saca todo su sadismo para mostrarnos las injusticias que sufrió el Señor a mano de los sacerdotes y los romanos. El momento cumbre de este castigo tiene lugar a partir de la Flagelación, en que seremos testigos de la gran mayoría de latigazos y golpes sufridos por Jesús, siendo uno de ellos especialmente el que dañe sensiblemente al espectador (ese costado). Coincidiendo este momento justamente con la mitad de película, el espectador no tiene más remedio a partir de ahí que sufrir tanto como el protagonista de la cinta, pues se convertirá en uno más del pueblo que ve el martirio de ese hombre al que, santo o no, han tratado de forma inhumana. Si Gibson quería que nos sintiéramos mal por lo que le pasó a Jesús la verdad es que lo consigue, claro que podría haber sido mucho más sutil mostrándonos el sufrimiento de la madre con el sonido de los latigazos en off (cosa que hace, pero cuando ya hemos presenciado más de lo que debemos)

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Ahora bien, que la película se exceda en mostrar el sufrimiento de un hombre con toda contemplación no es suficiente para tacharla de mala, ya que por otro lado posee tramos verdaderamente brillantes.
El principio del film, en el monte de los olivos es maravilloso, mostrándonos a Jesús asustado, temeroso de su fatídico destino. La azulada iluminación nocturna dota a la secuencia de gran dramatismo, rematada con el enfrentamiento entre el bien y el mal, Jesús y el Diablo.
La relación entre Jesús y María esta muy bien narrada, existiendo entre ellos un vínculo durante todo el film, desde ese momento en que la madre se arrodilla y vemos que bajo ella se encuentra su hijo aprisionado hasta el último beso en los ensangrentados pies del Mesías. Además ambos protagonizan la mejor secuencia de toda la película, como es la de la caída de Jesús rememorándole a María cuando él no era más que un niño. En ella Gibson utiliza muy bien tanto la cámara lenta como los flashbacks para mostrarnos el amor de la madre por su hijo.
Los flashbacks están muy bien utilizados pues se contraponen a los horribles actos que está viviendo Jesús. Así pues recordará la última cena en varios momentos, como su llegada en burra recibido por los ramos en contraposición a su martirio en que le escupen e insultan. Uno de los flashbacks más memorables para mi (además de los protagonizados por Maria) es aquel en el que protege a Maria Magdalena, donde la imagen nos transmite su dicho “Quien este libre de pecado, lance la primera piedra”.
La representación de ciertos personajes históricos está bien tratada en algunos casos (en otros no tanto, llegando a la caricatura, como Barrabás o Herodes). El personaje mejor dibujado sería el de Pocio Pilatos, quien deberá elegir entre juzgar y condenar a Jesús o enfrentarse a una sedición. El cónsul romano duda en todo momento, incrementando este sentimiento al no encontrar culpa ni peligro en el acusado. Además tiene en su mujer, Claudia, su voz de conciencia, pidiéndole que lo libere. Pilatos es un hombre de carne y hueso que teme ser ejecutado por el Cesar si explota una revuelta en su zona, así pues decidirá dejar la vida de Jesús en manos de sus captores lavándose él las manos en uno de los mejores momentos del metraje, después de que Jesús le exculpe de todo pecado diciéndole “quien me ha entregado a ti tiene más pecado”.
Otro de los triunfos del film es la representación del Diablo. Se nos muestra como un ser asexuado, con leves rasgos femeninos y mirada fiera. Él es la tentación que rodea a Jesús durante su Pasión. En contraposición con el elegante diabólico Ser tenemos sus muestras grotescas en el cuerpo de niños, llegando la película a tocar el terror como en el sufrimiento de Judas tras vender a su señor.

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En el fondo Gibson nos habla en la película de miedo. Todos los personajes del film tienen miedo. Jesús teme morir a pesar de saber que es su destino y que ha nacido para ello. Maria teme perder a su hijo. Pilatos teme, que si no condena a Jesús, ser derrocado y asesinado. El Diablo teme la victoria del Mesías. El miedo es el principal motor de la película, el que hace que los personajes tomen las decisiones que toman, aunque algunos de ellos luchen contra él y le planten cara dentro de lo cual nace la esperanza y el saber que por mucho sufrimiento que uno padezca será en bien del resto. “Él entregó su sangre por nostotros”.

La película no habría sido tan impactante de no ser por la magistral fotografía de Caleb Deschanel, y Mel Gibson lo sabía pues siempre tiene especial cuidado en elegir a sus directores de fotografía. Deschanel consigue crear el mundo en que vivió Jesús con luces apagadas cercanas al estilo pictórico Caravaggio siendo el plano del descenso de la Cruz con Maria teniendo en sus brazos a Jesús la representación viva de un cuadro.
La música de John Debney acentúa más las imágenes con su crescendo en la Crucifixión y posterior muerte, iniciada con la caída de la gota a tierra como si esta fuera la lágrima de Dios.

La mayoría de los actores son desconocidos y eso hace que sus personajes nos resultan más reales. Jim Caviezel se entrega en cuerpo y alma como Jesús de Nazaret, ayudado por el sangriento maquillaje. Maia Morgenstern hace una brillante interpretación como la Maria, fiel reflejo de toda madre. Monica Bellucci da vida a Maria Magdalena prescindiendo de su habitual maquillaje embellecedor. Hristo Shopov es Poncio Pilatos, el mejor personaje del film para mi gusto.

Realizada con bajo presupuesto y con una pequeña compañía para distribuirla (NewMarket), la valentía de Gibson le hace llegar a utilizar lenguas como Latín, Arameo o Hebreo para el film, subtitulándolo en todo el mundo. Da muestra así de lo personal que es esta película para él y de que gracias a esto causó más impacto, utilizando de nuevo el recurso para su posterior y magistral “Apocalypto” (la mejor película de aventuras de la década).

Puede gustar más o menos, pero, sea uno creyente o no, hay que reconocer que Gibson realizó un film impactante, doloroso, con una fuerza visual y un lirismo que no dejó indiferente.

Lo Mejor: Los actores. El flashback de la caída. La magnifica fotografía. La representación del Diablo. La fuerza visual.

Lo Peor: Es excesiva en muchos aspectos, hasta el punto de entrar en el gore más hiriente.

La Guerra de Charlie Wilson, de Mike Nichols

Febrero 5, 2008

charliewilsonswar.jpgMike Nichols ya jugueteo con la sátira política en “Primary Colors”, ahora, diez años después, vuelve a tocar el tema en un trabajo que tiene como principal atractiva el elenco protagonista y el guión de Aarón Sorkin (El Ala Oeste de la Casa Blanca).
Reconozco que la política no es mi fuerte, ni siquiera el tema me gusta, con lo cual es difícil que esta película llegue a convertirse en una de mis favoritas, sin embargo el excelente guión cargado con algunos gags verdaderamente divertidos y el trabajo de los actores (en especial Seymour Hoffman, y Hanks) consiguen que el film sea ameno a la vez que nos descubra un poco más de la historia actual y sus desagradables consecuencias.

Ambientada en la década de los 80, Charlie Wilson es una congresista texano que ve en el apoyo económico a Afganistán la manera de derrotar a los rusos y poner fin a la Guerra Fría. Para ayudarlo mandarán a un agente especial encargado de trabajos sucios, y recibirá el apoyo de una de las mujeres más poderosas de Texas.
El personaje de Charlie Wilson es alcohólico, mujeriego y drogadicto, pero en el fondo buena gente. En un viaje para conocer Afganistán sufrirá un azote de conciencia al ver a familias enteras destrozadas y viviendo en situaciones criticas. El pueblo afgano no puede defenderse de los bombardeos y continuos ataques de los helicópteros rusos, con lo cual piden al gobierno americano ayuda económica militar. Ayuda en la que entra el congresista, quien consigue un considerable aumento en financiación militar para la zona, que incluye adiestramiento militar y proporción de armas con las que defenderse del enemigo soviético. Claro que todo ello tendrá sus consecuencias a la larga, pues con este apoyo y posterior victoria de Afganistán, Wilson les ha otorgado la esperanza a esa gente de ser libres y luchar por dicha libertad contra todo enemigo que le ponga trabas. Ni que decir tiene que consecuencias ha tenido dicha ideología. Pero la culpa de esto no la tuvo el congresista, sino el gobierno americano, que se negó ha ayudar a las gentes de Afganistán una vez derrotados los rusos, con lo que demostraron ser unos oportunistas que solo aparecen cuando saben que van a sacar tajada. Fue una victoria y una derrota a la vez, pues el sueño de Wilson tras la contienda era el crear escuelas, hospitales y edificios decentes para aquellos ciudadanos, y no dejarlos abandonados a su suerte y con las armas.

Nichols dirige correctamente, con algún que otro momento brillante en cuanto a composición de planos y movimiento de cámara, pero siempre a la sombra del guión de Sorkin, quien sabe sacar punta a la relación entre los tres personajes principales con diálogos ingeniosos. Desgraciadamente, y como trata de política la película, se habla mucho de acuerdos, pactos, tipos de armamento, charlas de gabinete, etc… propias de este tipo de cine y que a un servidor no es que le guste demasiado, es más, reconozco que me suelo perder en dichas conversaciones. Pero como ya digo tiene mucho merito haber conseguido que esta sátira de poco más de hora y media se me haya pasado en un suspiro, además de al guión hay que agradecérselo a los actores. Julia Roberts repite con Nichols tras “Closer” dando vida a una de las mujeres más ricas e influyentes de Texas, Joanne Herring, de manera más que solvente y, para sorpresa de muchos, quedando en segundo termino a pesar de su gran presencia en el poster. Los que se llevan el gato al agua son Hanks y Seymour Hoffman. Respecto al segundo decir que es el que mejores frases y momentos posee en la trama, además de personificar a la perfección a ese agente del gobierno que no le gusta recibir ordenes y esta amargado por no ser reconocido como debe en su agencia con unas salidas de tono de lo más divertidas. Hanks por su parte sorprende al dar vida a un congresista de lo más incorrecto, que siempre tiene la mano ocupada en un vaso de whisky o en el trasero de una de sus bellas ayudantes. Quien vaya a verla con la intención de ver complicidad entre Roberts y Hanks tampoco saldrá defraudado, sobre todo en esos momentos íntimos que tienen y donde no se cortan a la hora de tocarse respectivos traseros. Completa el elenco Amy Adams como una de las muchas asistentes del congresista.

Aceptable, y por momentos divertida, sátira política que desgraciadamente tiene eco en nuestros días.

Lo Mejor: Seymour Hoffman y Hanks. El guión.

Lo Peor: Que sea un hecho real.

Troya: Director´s Cut, de Wolfgang Petersen

Enero 17, 2008

pack_sml.jpgEl otro día adquirí la versión extendida del film realizado por Wolfgang Petersen sobre el poema épico de Homero. Reconozco que el día que la vi en cine salí satisfecho a pesar de sus garrafales errores históricos y sus licencias con respecto al magistral literario. También salí con la sensación de que habían metido tijera en varios tramos, un punto en que aún ahora, vista la presente edición, sigo estando decepcionado.
Como es sabido “Troya” narra la guerra entra troyanos y griegos debido al secuestro por parte del príncipe Paris de Helena, esposa de Menéalo, quien pide ayuda a su hermano Agamenón para recuperarla, sirviendo esto como excusa para dar paso a un conflicto que le hará gobernar el Egeo. El héroe glorificado de la contienda es Aquiles, quien se dirige a la guerra para alcanzar la gloria eterna como héroe victorioso.

Entre las muchas libertades creativas que se toma el film tenemos el convertir a Patroclo como primo de Aquiles, evitándose así el tema homosexual que sin embargo parece existir en uno de los hombres al servicio del guerrero, Eudoro, que siente un gran amor hacía su líder. Por otro lado, la cruel guerra que duró 10 años parece durar días en la trama, o a lo sumo semanas. El personaje de Ulises queda en un segundo termino y su idea del caballo de madera se resuelve en dos frases y 2 minutos de metraje. Como Aquiles es el protagonista del film no pueden eliminarlo como históricamente ocurrió tras la muerte de Hector, sino después de la invasión a la ciudad, para así reforzar la trama amorosa del guerrero con Gryseida, mientras se cargan a otros personajes que sí sobrevivieron como Agamenón.
Así pues, “Troya” es imposible verla como fiel retrato histórico de lo que aconteció, peri si se puede contemplar como un espectáculo épico en donde los héroes no son indestructibles y tienen fisuras. Aquiles es egocéntrico y se cree el centro del mundo, vistiendo siempre en batalla su armadura dorada para resaltar por encima del resto, mientras Hector es el noble príncipe de Troya que no aprueba la acción de su hermano ni está de acuerdo con las decisiones de su padre, preocupándose más por el bienestar y la supervivencia de su ciudad.
Petersen es como Ridley Scott, aunque yo sigo quedándome con el inglés. Uno se pone a ver “El Submarino” y después se pone “Poseidón” o “Air Force One” y no da crédito, cuesta imaginar que este hombre hiciera una película tan buena de submarinos para luego realizar semejantes despropósitos. Sin embargo “Troya” no llega a ser un despropósito del todo. Posee ciertos momentos bien ejecutados y trazados, aunque no consigue rodar todas secuencias de batalla bien, consiguiendo en algunas un caos total. Lo que más me molesta aparte de las excesivas batallas es la monótona puesta en escena de los diálogos. La mejor secuencia del film para mi es aquella en que Aquiles y Héctor van a enfrentarse, desde el amanecer en que se nos muestran a los dos guerreros preparándose, hasta el desenlace en que el Rey Príamo, excelente Peter O´Tolle en dicha secuencia, pide el cuerpo de su hijo en la tienda de Aquiles. Una tramo que llega a durar 15 minutos y que conforma lo mejor del film.

Respecto a la edición extendida, que en el fondo es la razón del post, diré que poco varia con respecto a la cinematográfica, incluso posee cambios que la perjudican considerablemente.
El principio es mejor, han eliminado los coros de la música para dar paso a una música más suave y presentar la batalla a través del olfateo de un perro y su rastreo de cadáveres. La presentación de Ulises ha variado, teniendo este una conversación con los emisarios de Agamenón y siendo llamado para la guerra.
Las batalla son mas feroces y sangrientas a la par que largas.
Hay conversaciones extendidas que no aportan demasiado a lo ya visto.
Por fin hay desnudos femeninos, cosa que es muy de agradecer con tanta carne musculosa. Cuando se presenta a Aquiles durmiendo vemos como una de sus amantes está completamente desnuda a su lado . Diane Kruger nos deleita con su bonitos pechos en su primera secuencia con Bloom.
El cambio más sonrojante de todos tiene lugar en mi momento favorito, que es la batalla Héctor-Aquiles. De acuerdo que la Banda Sonora compuesta por Horner era flojísima (el hombre tuvo apenas un mes), pero precisamente uno de los momentos en que menos molestaba era el duelo entre ambos héroes. Bien, parece que a Petersen le gustó mucho “El Planeta de los Simos” de Burton, ya que elimina la composición de Horner en ese tramo para introducir el Main Title de Elfman para “Planet of the Apes”, consiguiendo dicha escena tenga un aire absurdo con tanto sintetizador de fondo. Gran error.

El reparto esta lleno de rostros conocidos, algunos de ellos ya vistos en Sagas Épicas y películas del mismo genero. Brad Pitt dio vida a Aquiles, Eric Bana a Hector, Orlando Bloom a Paris, Sean Bean a Ulises, Brian Cox a Agamenón, Brendan Gleeson a Menéalo y Peter O´Toole a Priamo. De entre ellos destacan sobre todo Bana y Sean Bean, que es perjudicado por la poca importancia que se le da a su personaje, el mítico Ulises. Pitt cumple como forzudo rubio platino y Bloom hace lo que en todas sus pelis épicas, solo que más soso aún. Es de suponer que al director de fotografía la mandarían verse todos los capítulos posibles de “Los Vigilantes de la Playa” para conseguir que todos ellos salieran con los bíceps bien marcados y conseguir buena cantidad de publico femenino para una película primordialmente masculina, porque si no, no me explico la iluminación imposible que hace remarcar tanto músculo inexistente, bueno el Pitt se curró sus abdominales en el gym, que para algo es productor y tenía que dar ejemplo.
Entre las féminas tenemos a Diane Kruger en su primer papel antes de involucrarse en Búsquedas con Nicolas Cage, dando vida a Helena, causante de la guerra y amor de Paris. Saffron Burrows es la esposa de Héctor consiguiendo la mejor interpretación femenina del film, cosa no muy difícil por otra parte. Rose Byrne es Gryseida, esclava de Aquiles, que siente una fuerte atracción por ella. Julie Christie hace el breve papel de madre de Aquiles, quien le anuncia su profecía.

Reconozco que vista en cine me gustó bastante esta película épica-espectáculo realizada de forma clásica aunque con muchas libertades arguméntales. El guión corrió a cargo de David Benioff, autor de “La Última Noche”, quien escribió buenos dialogos que hablan sobre los perdedore (los soldados) y los vencedores (los reyes) en las guerras con dialogos entre Pitt y Cox.  La edición extendida no mejora ni empeora la ya existente pero si es recomendable para quien no la tenga, más que nada porque viene con una excelente presentación en caja de metal y trae un libro sobre el arte conceptual, una carta de Petersen y otra de Pitt, ambas firmadas.

Lo Mejor: La batalla Héctor-Aquiles.

Lo Peor: Sus libertades arguméntales. El montaje musical es vergonzoso.

El Buen Pastor, de Robert DeNiro

Abril 6, 2007

Edward Wilson es un joven idealista que tras terminar sus estudios en Yale se incorpora a trabajar bajo el Gobierno de los Estados Unidos. Poco a poco, Wilson se ira introduciendo más en materia de espionaje y se convertirá en un hombre frío y calculador convirtiéndose en uno de los fundadores de una de las Agencias más poderosas del mundo: La CIA.Si digo desde cuando esperaba esta película muchos no me creerían. Segunda película como director del gran Robert DeNiro, que ya debutó con la magnifica “Una Historia del Bronx”, y que aquí va un poco más allá en lo que a riesgo se refiere. Reconozco que fui con cierto miedo tras leer la mayoría de las críticas que dicen que es una película vacía, aburrida y extremadamente larga. Aún así, estando DeNiro detrás tenía cierta esperanza y no salí decepcionado, sino todo lo contrario.
Si lo que se nos quiere mostrar en el film es cómo funciona un alto mando de la CIA desde sus primeros pasos, no se puede negar que la película lo consigue. Vemos como el joven Wilson entra a formar parte de la sociedad secreta “Skulls and Bones” (no sé si ustedes se acordaran de esa película de Rob Cohen llamada “The Skulls”) a partir de la cual se forjaran amistades y enemistades; como mantendrá amistad con un agente del FBI; como traicionará a un profesor que luego será de vital importancia en su vida; como se casará contra su voluntad por haber cometido un pequeño desliz. A medida que Wilson vaya entrando en la telaraña del espionaje y se convierta en un profesional se irá distanciando de su familia y de los ideales que tenía en sus años de estudiante.
No es de extrañar que a mucha gente la película le parezca fría y distante, pues el personaje es así. En ningún momento se simpatiza con él, es un rostro de piedra que estudia cada movimiento, cada situación que lo rodea, un hombre que parece no tener conciencia más que para con su país.

Abarcar un periodo tan largo como pueden ser 22 años de la vida de un hombre resulta complicado, sin embargo el film posee un montaje a base de flashbacks que, si el espectador acepta entrar, consigue atraparnos y mantener nuestro interés. La película comienza en 1961 cuando a Wilson le entregan un sobre con una foto y una grabación, que serán investigadas por él y su equipo, pues en ellas pueden hallar al culpable por el cual la operación en Bahía de Cochinos fue un desastre, mientras tanto se alternarán varios flashbacks que nos llevarán a 1939, cundo Wilson estaba en Yale. Así transcurre todo el film, entre la investigación llevada a cabo en el 61 con los flashbacks que nos relatan la historia de cómo Edgard Wilson llegó a convertirse en un miembro tan vital para el contraespionaje de EE.UU.
La investigación sobre dicha fotográfia y grabación ya intrigan al espectador, sin embargo vemos otras cosas en pantalla que nos muestran el funcionamiento del mundo del espionaje como la infiltración en bando enemigo, saber tener ojos en todas partes y no confiar nuca en nadie. Wilson mantendrá una relación de rivalidad con su Némesis en Rusia tras la Seungda Guerra Mundial, Ulises.
En el ambiente sentimental Wilson apenas tiene complicidad con su esposa Clover, con quien solo tienen en común un hijo. EL amor de Wilson siempre ha sido Laura, una joven sorda que conoció en la Universidad, y por la que siempre se ha sentido atraído, sin embargo su nueva vida como agente le impide seguir viéndola.

La cantidad de información política que se nos da en pantalla es difícil digerirla, convirtiéndose en una película densa, pero no por ello decepcionante. El guionista Eric Roth, a quien le debemos los libretos de “Forrest Gump” o “Munich”, crea un thriller de espionaje internacional verdaderamente realista y con conversaciones a las cuales hay que estar muy atento. Esto no se trata de Jason Bourne (a pesar de compartir protagonista) ni James Bond, esto trata de ser tan real como puede. Así pues Wilson será la cabeza que envié a otras manos para hacer el trabajo sucio y que no le salpique.
Por supuesto, dicho guión, por muy brillante que pudiese ser, no serviría de nada si tras la cámara no estuviera una persona con mano firme e ideas claras que llevará el proyecto a buen puerto. DeNiro afronta la realización del film de manera brillante, sobria, extremadamente clásica, conteniendo momentos verdaderamente sublimes como el descubrimiento de la espía sin audífono o las muertes de personajes queridos para Wilson y su familia. A pesar de que se ha querido comparar a la película con “JFK” o “El Padrino II” no hay que equivocarse. De la primera será porque abarca tramas políticas dentro de Estados Unidos, y de la segunda porque el montaje es a base de flaschbaks, ya que “El Buen Pastor” no posee ni un ápice de épica ni de tragedia griega como si pudiera tener la Saga de Los Corleone. DeNiro crea una película fría, en donde las emociones quedan destapadas en leves secuencias, pero envueltas en esa coraza de hierro como puede ser la del protagonista, conocido como “frío”.

Rodeado de un equipo de primera como puede ser Robert Richardson en la excelente fotografía, An Roth en el vestuario o Jeannine Claudia Oppewal en la dirección artistica. Por no hablar del excelente y extenso reaprto (galardonado en Berlin como Contribución artistica) en donde Matt Damon personifica de manera fría y calculadora a Wilson, capaz de atrapar todo lo que le rodea tras el cristal de sus gafas y el cristal de una botella (sus barcos). Secundado perfectamente por John Turturro como la mano ejecutora de Wilson, Alec Baldwin como el enlace del FBI, Michael Gambon como el buen Profesor de Wilson, Billy Crudup como compañero en la agencia o William Hurt como jefe de Wilson. Angelina Jolie da vida a Clover, esposa de Wilson, quedando muy mal parada frente a Tammy Blanchard como Laura. A pesar de que casi todos los papeles quedan a la sombra de Damon en cuanto a importancia se refieren, y algunos muy desdibujados, tambien aparecen ya en muy menor medida Robert DeNiro como el Coronel Sullivan, Timothy Hutton como el padre de Edgard, y el gran Joe Pesci en colaboración especial para su amigo Bob.

A pesar de su excesivo minutaje (no le hubiera pasado nada recortarla 10 minutos) la película es una excelente muestra de thriller político de espionaje bien llevada a cabo apadrinada por Francis Ford Coppola, y donde DeNiro demuestra que tambien es grande tras la cámara.

7,5/10

300, de Zack Snyder

Abril 1, 2007

S. V antes de Cristo. Una guerra inminente se prepara entre Grecia y Persia. Esparta, con Leonidas reinando, niega agua y tierra a Persia. Tras poco tiempo de meditación el rey decide partir a las Termópilas para enfrentarse al ejército de Xerxes y ganar tiempo para que Grecia tome la decisión de mandar a sus ejércitos contra los persas.Esperada adaptación de la novela gráfica de Frank Miller que desarrolla la batalla de las Termópilas de manera épica y brutal.
Miller comenzó a interesarse por el tema cuando vio la película “El León de Esparta” de Rudolph Maté, convirtiendo la batalla en una obra de culto dentro del mundo de las novelas gráficas. No debemos olvidar que Miller es uno de los autores más representativo del comic en la última etapa del S. XX , gracias a él Batman y Daredevil alcanzaron una nueva etapa y nos llegaban las historias de “Sin City”. El éxito de la adaptación cinematográfica de esta última animó a Hollywood a llevar a la gran pantalla el comic de Miller sobre la batalla de las Termópilas.
El director elegido para la empresa fue Zack Snyder, realizador que consiguió meterse en el bolsillo a crítica y público con su remake de “Amanecer de los muertos”. Snyder creó una gran expectación sobre el proyecto en Internet y diferentes medios (Comic-Con), en los cuales mostraba imágenes de lo que llevaba rodado con el objetivo de conocer las opiniones de los fans incondicionales de la obra de Miller y no decepcionar.

La película es un festín visual para todo amante de las aventuras épicas. Ya desde el principio en que se nos muestran las costumbres espartanas con los niños (si nacen deformes los eliminan pues no sirven para el Estado) vemos el poderío visual del film. Como ya hiciese Robert Rodríguez en “Sin City”, Snyder coge el comic de Miller y lo sigue al pie de la letra convirtiendo sus páginas en un storyboard al conseguir trasladárlo a la gran pantalla. Esto puede resultar bueno o malo, según como se mire. Pues, igual que en “Sin City”, los primeros minutos resultan impresionantes, impactantes, pero a medida que avanza la cinta el efecto va disminuyendo. Y es que trasladar un comic de manera literal al cine es un arma de doble filo, por un lado contentara a todo fan de la obra gráfica, pero por otro puede irritar a más de uno que no siga el juego. Aún así nadie negará que el acabado es realmente rico.
Con respecto a la historia, siempre se ha dicho que “300” no es histórica como pueden ser “Troy” o “Gladiator” (películas cuya rigurosidad no es que sea excesiva), sino una lectura de los hechos de manera heroica y brutal. Así pues los espartanos se nos muestran de forma heroica, valientes y fuertes (todos con unos musculos muy marcados para que nos dejen bien lo mucho que se entrenaban desde niños), invencibles en la batalla, no en vano han sido adiestrados desde los 7 años para luchar. Entre ellos existe un vínculo de sangre que los hace convertirse en uno solo en el campo de batalla. Leonidas es el gran héroe, el Rey, un hombre que desafía a sus consejeros marchando a las Termópilas con 300 hombres para combatir a Xerxes. En Esparta deja a su mujer y a su hijo, a quien puede que nunca vuelva a ver. Lo soldados que le siguen saben que van a una batalla sin retorno, pero el hecho de morir junto a su Rey ya es suficiente como para ir.
Si los Espartanos se nos muestran machos y guerreros, no se puede decir lo mismo del villano de la función, el Rey Xerxes, pues es representado de manera caricaturesca en plan Reina de Carnavales de Rio de Janeiro (no me extraña que se hayan ofendido los países árabes), y con una voz entre masculina y femenina. Claro que no hemos de olvidar de nuevo que estamos ante un comic, una ficción que trata un hecho histórico y no es extraño encontrarnos con personajes imaginarios, como ese jorobado con cruce de Gollum o el monstruoso esbirro de los Inmortales.

El plato fuerte del film, o al menos eso parece, son las grandes batallas que se cuecen en las Termópilas. Digo en apariencia porque si cogemos la primera y la segunda batalla y las comparamos vemos que es la misma solo que con más soldados en el bando persa. Estamos asistiendo a un videojuego en donde la cámara va a ritmo normal, pasa a lenta y de repente a ritmo vertiginoso con acordes de guitarra eléctrica de fondo. Una bonita publicidad para ir abriendo boca para el videojuego oficial. Claro que hay peleas verdaderamente brutales y sangrientas dignas del espectador más exigente, por supuesto si dicho espectador está ansisoso de hacerse con la Playstatio3.
Por suerte el film contiene algunos momentos épicos que merecen la pena ser recordados, como son la contemplación de Leonidas de la flota persa con la lluvia torrencial siendo detenida por su escudo, la muerte de uno de los miembros de los soldados a ojos de un ser querido, o el tramo final en que la batalla toca a su fin. Sin embargo, los que para mi son los mejores momentos del film son aquellos que poseen una cierta poesía visual como la despedida de Leonidas de su mujer e hijo (momento copiado integramente de “Gladiador” en la puesta en escena y la música); la premonición del oráculo; o el arrodillamiento del Rey de Esparta ante Persia.
Parece ser que Snyder quiere homenajear (¿o copiar?) a ciertos films de corte épico en diferentes tramos, y no solo a “El León de Esparta”. La historia de la Reina ante el Senado y todos sus momentos con Leonidas nos recuerdan a “Gladiator” (con música similar incluida), un plano es casi idéntico a “Hero”, y las batallas de grandes masas podrían pasar por cualquiera de “El Señor de los Anillos” pero más bestias. No he leído el comic de Miller pero me han entrado ganas, no vaya a ser que lo hayan copiado a él los films citados.

La película es narrada en voz en off por uno de los soldados de Leonidas. El uso de dicho recurso recuerda de nuevo a “Sin City”, claro que en aquella ocasión eran los pensamientos de los protagonistas, mientras que aquí se nos relata lo que vemos en pantalla, lo cual me parece innecesario. Por no hablar de la “originalidad” de los diálogos, todo un festín para todo aquel que quiera dedicarse a guionista, pues los hay con doble sentido y todo.
La música de Tyler Bates encaja perfectamente con las imágenes, sin embargo no compone todo original, pues la marcha principal es una copia de la que creara Elliot Goldenthal para “Titus”. Sí consigue acompañar a las imágenes en todo momento, como los anteriormente citados entre Leonidas y su mujer, o el usar guitarra eléctrica en las batallas de forma que se consigue un efecto más brutal, y chocante.
De entre el reparto destaca Gerard Butler como Leonidas, actor que aporta carisma al Rey Espartano y cuya carrera parece que ascenderá tras este film. Rostros de producciones épicas como David Wenham (Faramir en “El Señor de los Anillos”) o Dominic West ponen su rostro a miembros de Esparta con diferentes objetivos.

Aceptable adaptación de la novela gráfica de Frank Millar, ideal para una tarde de domingo acompañado por palomitas y refrescos. Aún así, yo me sigo quedando de lejos con “Sin City”.

La Saga del Mes: El Señor de los Anillos

Febrero 21, 2007

La Comunidad del Anillo (2001):

Frodo Bolson vive apaciblemente en La Comarca. Tras la partida de su tio Bilbo el joven hobbit se queda con un preciado objeto, un anillo. El Mago Gandalf el gris advertirá a Frodo del peligro que corre quedándose en La Comarca. Partiendo junto a tres hobbits mas, Frodo huirá en busca de salvación llegando a Rivendel en donde se formará una compañía dispuesta a destruir el anillo.Cuando se dio a conocer la noticia de que la Obra Magna de Tolkien iba a trasladarse a la pantalla la mayoría de la gente, empezando por los fans, se alegraron. La única versión cinematográfica existente era la película de animación de los 70 que realizará Ralph Bakshi y que tan solo narraba hechos acontecidos en “La comunidad del anillo” y “Las dos torres” en un film no superior a dos horas.
La persona encargada de realizar la adaptación para la gran pantalla era Peter Jackson, quien mostró su empeño por realizar tres films correspondientes a las novelas por las que sentía especial cariño. Claro que no era tan fácil, pues los derechos los tenía Miramax y sus directivos, los hermanos Weinstein, quienes querían una sola película de tres horas. Tras varias reuniones New Line acabó comprándoles los derechos para que Jackson llevara a cabo su visión particular sobre el mundo de Tolkien.
Jackson decidió rodar los films en Nueva Zelanda, trabajando con profesionales de allí, tal es el caso de la compañía de efectos visuales Weta. Con un elenco interpretativo en que brillaban nombres como Christopher Lee, Ian McKellen, Ian Holm, o Cate Blanchett el director realizó un casting para elegir al resto del elenco que daría vida a los personajes de las novelas. Con la mente puesta en actores británicos el director no dudo en contratar a actores americanos como Sean Astin o Elijah Word, quien mostró su especial interés por el proyecto, y en concreto por el personaje protagonista de Frodo, mandándole una cinta a Jackson en que el actor se había grabado a sí mismo interpretando al hobbit. Cuando parecía que todo iba sobre ruedas y el rodaje iba a comenzar el actor elegido para dar vida a Aragorn, Stuart Townsend, fue sustituido por un actor más maduro, Viggo Mortensen.
Con un plan de rodaje que abarcaba las tres películas para ser rodadas a la par el director tuvo que controlar todo el proceso creativo que rodeaba el proyecto. El presupuesto no fue muy alto para una superproducción de envergadura como esta, ya que cada film no costaría más de 100 millones de $ (hablamos de películas de 3 horas de duración con un gran equipo técnico a sus espaldas).
Con la fecha de estreno prevista para Diciembre de 2001, Jackson trabajó duro para que la película estuviera lista sin problemas. Su idea era estrenar cada entrega con un año de diferencia, o sea cada Navidad. La productora New Line se esforzó al máximo para conseguir la expectación necesaria (aunque ya con decir que es la adaptación de la novela fuera suficiente), ya que esa Navidad también llegaría a las pantallas otra importante adaptación literaria, Harry Potter.

El 19 de Diciembre llegaba a los cines “La Comunidad del Anillo”, primera parte de la trilogía de los Anillos. Recuerdo que ese día fui con mi entrada comprada días atrás a la cola del cine a eso de las 10 de la mañana (cuando aún se hacía cola, lástima que ya no se haga) y me encontré con varias personas ya allí (¡¡¡A las 10 de la mañana!!!). Reconozco que quedé boquiabierto, me puse tras la última persona de la cola, una chica que terminaba de leer “La Comunidad del Anillo”. Cada diez minutos iba llegando más gente y la cola iba creciendo y creciendo. En mi vida había experimentado tal cosa en el cine (el estreno de “La Amenaza Fantasma” me lo perdí porque ya se habían agotado las entradas). En las horas que faltaban para la película (empezaba a las 16:30) hablabas con gente de la cola, sobre qué esperaban, si veríamos esto y lo otro. Yo no esperaba gran cosa, lo reconozco. El único libro que había leído era precisamente el primero y me pareció tremendamente tedioso en sus descripciones, y a la película de animación no le tengo un buen recuerdo. A las 14:00 la entrada del cine estaba abarrotada por gente que iba con sus libros, algunos con disfraces, todos entusiasmados. Yo fui solo (cosa no muy extraña en mí) pero no me encontraba solo, ya que entable conversación con varias personas de la cola, de forma que para comer nos turnábamos para ir y que no nos quitarán el sitio. A las 16:00 las puertas del cine se abrieron y comenzó a entrar la gente. Ya no me importaba que la película me decepcionara (tampoco iba con muchas expectativas, repito), ya que el compartir con todas esas personas esa experiencia desde que llegara a las 10 merecía la pena. A la entrada a la sala cada uno nos poníamos como loco a buscar un buen sitio para ver la peli. A las 16:30 en punto toda la sala estaba llena, las luces se apagaron y comenzaron los anuncios durante los cuales la gente reía y hacía chistes, o pedía que empezara ya la película. Apareció el logotipo de Aurum, el emblema de New Line se creaba acompañado de una música que hizo que la sala entera enmudeciera en un silencio que nos transportaba a otra Tierra. Los susurros de Galadriel y sus primeras palabras daban paso al título de la película que muchos habían estado esperando “El Señor de los Anillos”.El prologo de la película recogía en imágenes lo que Tolkien narraba en sus primeras paginas, la forja de los anillos y como fueron repartidos entre enanos, elfos y hombres. Sin embargo había otro anillo que se adueñó el señor oscuro Sauron con el cual dominar la Tierra Media. Una Alianza entre hombres y elfos combatieron a Sauron y su ejército de Orcos derrotándolos, pero el rey de los hombres, Isildur, cayó en la codicia y se quedó con el anillo de Sauron, el cual traería desgracias a todo aquel que lo poseyera. Tras la muerte de Isildur el anillo quedó bajo el mar hasta que fue descubierto por un ser llamado Gollum y que llama al preciado objeto “mi tesoro”. Sin embargo el anillo se separa de Gollum y es encontrado por un hobbit, Bilbo, quien se lo adueña para él.
Todo este prologo aparece en pantalla de manera magistral, narrado por la voz de Galadriel. La enorme batalla entre elfos y humanos contra el ejercito de Sauron y su posterior victoria ya hacía ver que lo que estábamos contemplando era algo majestuoso que llamaba a convertirse en inmortal.
Tras el prologo la acción se sitúa varios años después en La Comarca con el joven Frodo Bolson leyendo en el bosque. Por lo visto Jackson fue fiel a su palabra, había adaptado de manera fidedigna lo que Tolkien escribió.
La historia del joven Frodo Bolson que parte de La Comarca acompañado de sus amigos Sam, Pippin y Merry, para salvar a la Tierra Media de caer en la oscuridad es conocida por todo el mundo. El joven Frodo representa la última eperanza para los habitantes de Tierra Media, demostrando que un ser tan pequeño como él puede hacer cosas grandiosas enfrentándose a todo tipo de peligros. Por supuesto recibirá ayuda del mago Gandlaf, de los guerreros Aragorn y Boromir, el elfo Legolás y el enano Gimli.
El director construye una historia visualmente inolvidable, consiguiendo transportarnos a la Tierra Media. Con un ritmo que no decae en ningún momento, el director consigue dotar de la atmósfera apropiada a cada momento de la historia. Así pues veremos la alegría que se vive en La Comarca y sus habitantes, temblaremos en la Cima de los Vientos cuando hagan su aparición los espectros del anillo, y nos maravillaremos ante los escenarios de ensueño de Rivendel y Moria. Jackson contó con la ayuda de los dos artistas más renombrados a la hora de ilustrar el mundo de Tolkien, Alan Lee y John Howe, cuyos dibujos ayudaron a Jackson a la hora de imaginar el mundo que debía reproducir.
No hemos de olvidar que “El Señor de los Anillos” es una historia donde valores como la amistad, el compañerismo, la lucha del bien y el mal se muestran, pero todo ello en un marco de fantasía y de aventura. Secuencias tan magistrales como el combate entre Gandlaf y Saruman; la lucha que acontece en la Cima de los Vientos entre Aragorn y los nazgul; la espectacular secuencia dentro de las Minas de Moria en que los heroes combaten contra orcos y trols, para acabar encontrándose con el Balrog contra quien Gandalf protagonizara uno de los momentos más inolvidables y dramáticos del film. Todos esos momentos han quedado grabados en la cabeza de más de un amante del cine.
Por supuesto toda esta historia no podría conseguir su objetivo si el reparto no es el adecuado, pero Jackson consiguió unos actores que supieron dar lo mejor de ellos mismo para el personaje. Elijah Word se confirmo como un perfecto Frodo Bolson, al igual que sus compañeros Hobbits, Sean Astin (quien tendría aún mucho que demostrar), Billy Boyd, y Dominic Monaghan. Viggo Mortensen demostró que se habían equivocado dándole el papel a Townsed y que no había un Aragorn mejor que él. John Rhys Davies mostraba su buen sentido del humor dando vida a Gimli, el enano. Cate Blanchett supo sacarle jugo a su breve papel de Galadriel. Ian Holm da vida a Bilbo. Hugo Weaving nos hizo olvidar a su Agente Smith de “Matrix” para mostrarnos una faceta más bondadosa como Elrond. Ahora vamos a mencionar a los peores y los mejores del casting. Liv Tyler es mona, vale, ideal para Arwen, puede, pero no sé en que estaría pensando Jackson cuando decidió darle más protagonismo a su personaje que el necesario. Si algo tiene “El Señor de los Anillos” tiene de culpa es dar a conocer al mundo a ese hombre llamado Orlando Bloom, Legolas en la película, personaje que lo que mejor hace es dar volteretas y tirar flechas (será lo único que sabe hacer este chico como demuestra en “Troya” o “Piratas del Caribe”). Ahora bien, entre lo mejorcito del reparto nos encontramos con Christopher Lee como Saruman y a Ian McKellen como Gandalf, los dos están sensacionales como los magos a los que dan vida y sus secuencias juntos son inolvidables (ese combate). Sin embargo el mejor de todo el elenco interpretativo es ese actor que tan infravalorado está como es Sean Bean, su interpretación como el codicioso Boromir está llena de tantos matices y contradicciones que el espectador es incapaz de no comprenderle y sentirse identificado con él, debería haber estado nominado él en lugar de McKellen.
Además del reparto también ayudaron mucho el sensacional vestuario, la dirección artística, los efectos especiales, y la magistral partitura de Howard Shore, quien crearía una de las obras musicales más memorables del Septimo Arte. Enya fue contratada para cantar el tema principal que ponía punto y final a esta primera aventura por Tierra Media, “May It Be”.

En la ceremonia de los Oscars de 2001 “El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo” partía como gran favorita con 13 Nominaciones de las que acabó ganando 4 correspondientes a Efectos Especiales, Fotografía, Maquillaje y Banda Sonora. Debería haber ganado merecidamente aquel año, ya que la ganadora fue la sobrevaloradísima película de Ron Howard “Una Mente maravillosa”.

“La Comunidad del Anillo” fue una experiencia cinematográfica inolvidable, a pesar de faltar ciertos detalles del libro (Tom Bombadil) y de tomarse libertades creativas, Peter Jackson consiguió no solo complacer a los amantes de las novelas sino a todo buen amante del cine.

8/10

Las Dos Torres (2002):

La Guerra por la Tierra Media va a dar comienzo. Mientras Sam y Frodo van en dirección al Monte del Destino acompañados por Gollum, Aragorn, Gimli y Legolas siguen la pista de Merry y Pippin. Por el camino se encontrarán con Gandalf, quien les guiará hacia Rohan en donde el mal ya ha hecho su aparición. El poder del Señor Oscuro aumenta y deben estar preparados para la gran batalla del Abismo de Helm.Tras el enorme éxito de la primera película las expectativas hacia “Las Dos Torres” eran muy grandes. Jackson había conseguido reflejar el mundo de Tolkien de manera magistral por lo que no cabía más que esperar otra gran película.
En lo me respecta a mi, el año que separó una película de otra lo dediqué a leerme la trilogía completa y a comprarme la Edición Extendida de La Comunidad del Anillo para disfrutarla de nuevo previo visionado de la segunda. He de decir que de los tres libros el que más me gustó fue el segundo precisamente, y no porque se fuera a estrenar el film, sino porque me pareció muy interesante la forma en que está construido y porque posee mucha más emoción que el anterior.
Llegó Diciembre de 2002 y de nuevo compramos las entradas previas al estreno, esta vez fui acompañado y la entrada era numerada por lo que no había que hacer cola. Lo que seguía existiendo era ese ambiente de emoción previa a la proyección, claro que ni una pizca de lo vivido con la anterior.

La película comenzaba con un flashback que nos devolvía a Moria en donde Gandlaf lucha contra el Balrog, del momento en que vimos desaparecer a Gandalf en la primera, aquí caemos junto a él y contemplamos su salvaje combate con el Balrog hasta el fondo de la tierra. Un inicio realmente prometedor. Lástima que el resto del film sea muy irregular. Jackson ya anticipaba que esta película era la más difícil de las tres por no poseer principio ni final, y ser un film dependiente, por tanto igual que el libro. Sin embargo lo que Tolkien hace en el libro de manera que uno lo acabe con ganas de empezar el siguiente, Jackson no lo consigue en el film, realizando una película tediosa con buenos paisajes y efectos especiales. Quizás esto indigne a muchos, pero más indignado me sentí yo al ver “Las Dos Torres”, ya que siendo mi novela favorita de los anillos esperaba una adaptación tan fiel como la de “La Comunidad”.
Por un lado en esta película tenemos lo que les ocurre a Frodo y Sam, que no importaría de no ser por el mayor logro del film y lo que se ha convertido en un clásico en la Historia del cine, Gollum. Sam y frodo se dirigen al Monte del Destino para deshacerse del anillo y así acabar con Sauron, por su camino se tropiezan con Gollum que ansía volver a poseer el anillo. Entre los tres se formará una especie de Alianza que Sam no verá con muy buenos ojos. Frodo ve en Gollum lo que él podría llegar a ser si un día el anillo lo poseyera, por tanto le tiene lástima y cree tener que compartir su camino con él. Por el camino se encontrarán con múltiples peligros para darle emoción a la cosa y no aburrir al espectador, aunque ya digo que si no fuera por Gollum poco nos importaría lo que les pasa a Frodo y Sam.
Por otro lado tenemos a Merry y Pippin capturados por los orcos. Tras una emboscada en que el ejército de los hombres vence a los orcos, los hobbits huirán adentrándose en el bosque de Fangorn y conocerán a Carbol, un Ent. Si la parte de Frodo con Sam es tediosa, esta parte no tiene nombre. Se tiran todo el rato encima del hombre-árbol hablando de cosas supuestamente importantes de forma leeeennttaaaaa.
Por último tenemos lo que da vida a la película y realmente importa que son los hechos que acontecen a Arargorn, Gimli y Legolás. Esta trama acontece en el mundo de los hombres, el cual se está viniendo abajo. En Rohan el Rey Theoden ha sido dominado por Saruman, por lo cual su pueblo vive en la miseria. Pero no todo está perdido ya que un viejo amigo vuelve del más allá, Gandalf, conocido ahora como el Blanco (vamos que ha subido de nivel). En este tramo descubrimos que Aragorn es el legitimo líder de los hombres y el que debe guiarlos a la batalla, a pesar de que él no quiera aceptarlo. También seremos testigos de la batalla en el Abismo de Helm, batalla que en el libro dura diez paginas y en la película 40 minutos destinados para espectadores con ansías de Playstation en vivo.Si en “La Comunidad del Anillo” Jackson se permitía ciertas licencias, en esta se inventa media película. Empezando por alargar los hechos extremadamente (el abismo de Helm, los Ents), pasando por convertir a Legolas en un muñeco de goma que sabe subirse a los caballos de la forma más incoherente del mundo, hasta cambiar personalidades como Faramir, quien en el libro es noble, en la película es tan codicioso como su difunto hermano Boromir. Por no hablar de la forma de acabar el film, sin emoción, con un plano general parecido al anterior, de manera que el espectador no piense en la tercera parte por lo tediosa que ha sido esta. Y es que pensemos, el libro acaba dejando ambas historias (la de Frodo y la de Aragorn) en suspenso, de forma que cuando acabas de leerlo ya tienes “El Retorno del Rey” en la mano para continuar y saber que pasa. La película no, acaba y ya está, hasta la siguiente, no hay emoción, no consigue transmitir esa sensación de “No me dejes así. ¡Cuéntame más!”. También puede ser que tras una aventura tan fascinante como “La Comunidad del Anillo” en que la fantasía invadía la pantalla, “Las Dos Torres” es más una película de vikingos, de guerreros, no en vano lo más interesante transcurre en el mundo de los hombres. Tal vez Jackson, contando con eso, se sacó ese As de la manga como es el crear otra Alianza entre elfos y hombres en el Abismo de Helm, por lo que la que dijo Tolkien que era la última ahora dice el señor Jackson que no, que fue la última de otra Era, que después hubo otra. Toma ya. No olvidemos tampoco el flashback que reúne de nuevo a Aragorn y Arwen, cuando esta no sale en ningún momento del libro segundo. En fin, es que el contrato de Liv Tyler le exigía participar en las tres y había que conseguir que saliera.
Pero no todo va a ser malo, por supuesto. La película posee cosas muy buenas, empezando de nuevo por el trabajo interpretativo, empezando con Gollum, al que dio vida real Andy Serkis para después, por obra y gracia de la informatica, dotarle del aspecto que tiene en pantalla. Entre las incorporaciones del reparto destacar la de Bernard Hill como el Rey Theoden, Miranda Otto como Eowyn y Brad Douriff (“El Muñeco Diabólico”) como Lengua de Serpiente.
Jackson sabe brindar de nuevo secuencias majestuosas dentro de un conjunto tan soso, como pueden ser las apariciones de Gandalf, la batalla en Osgiliath o cuando Aragorn decide liderar a los hombres luchando con Theoden. Poco más.
De nuevo la dirección artística y los Fx brillaban en todo su esplendor. Pero lo más memorable fue la gran partitura que creó Howard Shore para esta película, superior a la creada para la anterior.

La película entró de nuevo en el cupo de los Oscars, por supuesto previamente recibió grandes halagos de la crítica (que sigo sin creérmelo), consiguiendo 6 nominaciones, entre ellas Mejor Película, anteponiéndose a joyas como “Camino a la Perdición” o “Atrapame si Puedes”. Si los Oscars de 2001 fueron de risa estos son de carcajada. Al final acabó llevando los de Efectos Visuales y los de Mejor Edición de Sonido de nuevo (deberían haber sido sus únicas nominaciones).

La peor película de la Trilogía, muy inferior a “La Comunidad del Anillo” por mucho que quieran decir. Tan solo resalta Gollum y la portentosa Banda Sonora.

5,5/10

El Retorno del Rey (2003):

Cada vez más cerca del monte del Destino, Sam y Frodo caminan sin descanso acompañados por Gollum, quien les tiene preparada una trampa. Mientras tanto Aragorn siente su deber de tomar su lugar en el trono como Rey de los hombres. La última batalla por la Tierra Media está lista y los días de los hombres se decidirán en ella.

Con todo a favor, el equipo de Jackson se esforzó al máximo para concluir de forma majestuosa la Trilogía. Con un marketing que comenzó en Febrero, mucho antes que las anteriores, el director jugó sobre seguro. Ciertamente las imágenes que se mostraban eran muy prometedoras, concluyendo con el impresionante trailer. Claro que ya no se sabía que esperar tras ver como se había desenvuelto Jackson en la anterior. Una semana antes del estreno los pases de prensa y las críticas no solo eran favorables sino que la ponían como una nueva Obra Maestra de nuestro tiempo, un espectáculo inolvidable.
Para concluir este viaje inolvidable nada mejor que terminarlo por todo lo grande, con una maratón que recogía las tres películas, o sea “La Comunidad del Anillo”, “Las Dos Torres”, en extendidas en la cual las segunda ganaba mucho más, concluyendo con la visualización de “El Retorno del Rey”. Un verdadero maratón friki al que asistimos cientos de jóvenes expectantes de ver las tres películas como una sola, tal y como se habían pensado, completando una maravillosa aventura.

La película comienza de nuevo con un flashback, como las dos anteriores. Sin embargo este flashback era de lo más esperado por muchos, pues narraba el origen de Gollum, el cual no era sino un joven Hobbit llamado Smeagol que cometió un terrible acto por conseguir hacerse con el anillo y quedar sepultado en las tinieblas convirtiéndose en la criatura que es. Ese prologo no posee Efectos Especiales ni es tremendamente espectacular, pero consigue ser el mejor prologo de la Saga simplemente porque lo que vemos nos parece real y doloroso, y está tan bien rodado que es imposible no sentir lo que transmite la pantalla (atención a esa alusión de sonido para concentrarse en la respiración de Deagol mientras es estrangulado). A partir de ahí, la voz de Gollum entra en escena narrándonos como fue convirtiéndose de un hobbit a la criatura abominable que es. Nada más que por ese prologo ya había merecido la pena ver la película. Sin embargo, y por suerte, la película aún deparaba un verdadero espectáculo.
En Rohan, tras la caída de Saruman se estudia la situación en la guerra contra Sauron y su ejercito. El principal lugar donde atacará será en Minas Tirith, valuarte de la humanidad. Sin embargo Theoden se niega a ir hasta que el Rey Denethor (padre de Boromir y Faramir) les pida ayuda encendiendo las antorchas. Algo inesperado ocurrira en Rophan que hará que Gandalf se dirija a Minas Tirith, Pippin ha mirado a través del palantir de Saruman y ha visto a Sauron, dicha visión ha puesto en peligro los planes de los hombres. Gandalf decide partir con Pippin dejando a Aragorn al frente de los hombres, su hora de coronarse Rey esta próxima y ha de estar preparado. La llegada de Gandalf a Minas Tirith es de lo más memorable, como vemos al mago galopando en lomos de su caballo, subir por una colina y aparecer ante nuestros ojos la ciudad blanca, un regalo para la vista. La entrada en la ciudad al compás de la música sumerge al espectador en ese mundo de fantasía y aventura que ya vimos en la primera película.
A partir de ese momento encontramos momento llenos de poesía y dramatismo junto con otros de verdadero espectáculo. La cabalgada de Faramir con sus hombres contra las hordas en Osgiliath con esa tenue canción de Pippin mientras Denethor come uvas pone la carne de gallina, el poco amor que siente un padre por su hijo, lo poco que le importa haberle enviado a una muerte segura. La forja de la espada que se quebró y vuelve a manos de su heredero legitimo. La travesía de Aragorn junto a Gimili y Legolas a través del valle de los muertos, inquietante.

Mención aparte merecen varios partados. El primero la batalla en los campos de Pelennor y todo el asedio de Minas Tirith, en donde Gandalf liderará a los hombres y demostrará su valía y poder. Gracias a la Versión Extendida vemos su enfrentamiento con el Rey Brujo, momento muy esperado que en cines se omitió y que en extendida queda de forma muy breve. El asedio es un verdadero espectáculo visual sin parangón, no como el del Abismo de Helm. Aquí los Orcos, con un líder parecido a cierto personaje de “Los Goonies” muestran toda su mala leche en la batalla. En los campos de Pelennor vemos a los olifantes combatir, la valentía del Rey Theoden, de Eomer, y de la joven Eowyn, y de cómo Aragorn llega con todo su nuevo ejercito del más allá para eliminar de una barrida a todo orco.
En segundo lugar el viaje de Frodo y Sam, cuya relación se ha distanciado. Frodo se está convirtiendo en lo que fue Gollum un día y Sam quiere ayudarlo a llevar tan pesada carga. Enfrentados hábilmente por Gollum, los dos hobbits se pelean acabando Frodo en solitario, cayendo en una trampa, la morada de Ella Laraña. Y así es cómo debería haber acabado la segunda película, como el libro, en Ella Laraña. Con un pulso maestro Jackson crea una escena de atmósfera inquietante y terrorifica en donde el monstruo persigue a Frodo sin parangón. Sin embargo el mejor momento es cómo el director capta en un magnifico contrapicado la situación de Laraña sobre Frodo sin que este se de cuenta. El hobbit se vuelve no ve a nadie, y de repente, en un movimiento rápido, Ella le ha clavado el aguijón. Comienza a envolver a su presa en una tela, cuando entra en escena un objeto conocido, Dardo, la espada de Frodo, esta vez en manos del verdadero héroe de la película, Sam. El hobbit se enfrenta contra el monstruo y lo derrota, pero su joven amo está en trance y es apresado por orcos que lo llevan a una torre en Mordor. Así concluye una de las mejores secuencias del film.

Mucho se ha comentado sobre el final de esta entrega. Si es muy largo, si debería haber sido uno solo… a mi me parece que no sobra ni falta nada. Pero ¿Dónde comienza el final? Porque muchos dicen que es tras la eliminación del anillo. Yo pienso que es justo en el momento antes, cuando Sam y Frodo suben el Monte del Destino y Sam agarra a Frodo llevándolo hasta arriba en lo que posiblemente sea lo más emocionante de toda la Saga, el compañerismo y valor de Sam (toda la sala aplaudió de golpe). A partir de ahí se crea el climax final, mientras se combate a las puertas de la puerta negra se desarrolla potra lucha mucho más dolorosa arriba, Frodo sucumbe al anillo y se enfrenta en una lucha feroz a Gollum, quien se hace con el objeto dorado y cae en la lava. Muere, si, pero consigue lo que siempre ha querido, su tesoro, y momentos antes de morir ha sido feliz. Tras ello transcurre lo que se puede considerar el Epilogo. Aragorn es coronado Rey, los hobbits vuelven a La Comarca (en donde todo sigue tan normal y no como en el libro que está bajo dominio de Saruman), Sam se casa, y Frodo concluye una historia comenzada por Bilbo años atrás. La partida en los Puertos Grises es un fiel reflejo de una ilustración y una manera magistral para acabar el film, pero no es esa la manera que elige Jackson para concluirlo, sino con Sam llegando a casa y cerrando la puerta. ¿Por qué? Siempre he pensado que debe haber alguna razón y mi única conclusión es que si la historia comienza con la puerta de un hobbit abriéndose (la de Bilbo en “La Comunidad del Anillo” al llegar Gandalf) la mejor manera de concluirla es cerrando una puerta igual, de forma que de ese modo queda cerrada la historia.

De nuevo Jackson recobraba la energía y vitalidad que desprendía en la primera entrega, consiguiendo que los 200 minutos de duración no hicieran mella en el espectador. Al contrario, “El Retorno del Rey” fue un espectáculo, una conclusión perfecta para la adaptación de la Obra de Tolkien, aunque de nuevo se tomará ciertas licencias creativas. En esta ocasión todos los apartados técnicos estuvieron a la altura de la historia. La Banda Sonora de Howard Shore de nuevo vendió miles de copias y concluyo de manera magistral su trabajo con Annie Lennox cantando el tema principal, “Into the West”.

Además de arrasar en taquilla, “El Retorno del Rey” arrasaría en Los Oscars consiguiendo los 11 premios a los que optaba. Personalmente creo que ganó en el año que más competencia tenía, pues se enfrentaba contra “Mystic River” y “Lost in Translation”, y me hubiera gustado que se hubieran repartido mucho más los premios y no se hubiera llevado los 11 Oscars que se llevó, que no son más que para compensar a todas las películas. Pero solo es una apreciación personal, en todo caso “El Retorno del Rey” es una película de aventuras muy bien realizada, emocionante y sublime, a la altura de “La Comunidad del Anillo”.

8/10

En conclusión “el Señor de los Anillos” es una de las Sagas más ilustres de la Historia del cine (ya no solo de la literatura). Jackson consiguió llevar a cabo su sueño de juventud (mejor dicho el segundo, porque dos años después nos dijo cual era el de verdad en forma de Gorila) de forma notable y encomiable. A pesar de conseguir los premios correspondientes a Mejor Película, Mejor Director y Mejor Guión para Peter Jackson su mayor premio fue realizar la Trilogía de “El Señor de los Anillos”. Una gran Saga Épica con sensacionales escenarios y una gran historia.

Oscars: Raging Bull (1980)

Febrero 20, 2007

Poco, o nada, se puede decir que no se haya dicho de esta fabulosa película que dirigiera Martin Scorsese en 1980. Proyecto personal para su protagonista, Robert De Niro, quien le insistió a su amigo Marty en realizarla, pero que el director negó en varias ocasiones hasta que sufrió una fuerte crisis (se especula que pudiera ser una sobredosis) y tuvo que ser hospitalizado. En dicha hospitalización Scorsese decidió que la biografía del boxeador sería su próximo proyecto, pues ya había conseguido entender mejor al personaje.
Para la producción del film se pusieron en contacto con United Artists y con Irwin Winkler, quien ya había producido el éxito pugilístico “Rocky”, así pues le vendieron la historia como “otra de boxeo”. Los directivos del estudio no metieron mucho las narices salvo en algún punto del guión, el cual consideraban demasiado violento y malhablado, pues estaban más preocupados con la millonada que le habían soltado a Cimino para realizar “La Puerta del Cielo”.
Scorsese asistió a varios combates de boxeo para entender el deporte (a Marty no le gustan los deportes) y tuvo como asesor al mismísimo LaMotta. Por su parte De Niro decidió profundizar hasta las entrañas del personaje como buen actor de método y detener la producción en el último tercio durante tres meses para engordar 20 kilos que requería la etapa final de LaMotta.El resultado final fue historia. A pesar de no ser muy bien recibida en su estreno, “Toro Salvaje” es una experiencia visual poderosa e inolvidable. Desde sus maravillosos títulos de crédito a ritmo de “Cavallería rusticana” en donde vemos a cámara lenta como un boxeador (Jake LaMotta) baila por un ring vacío, dando golpes al aire, preparándose para un combate, iluminado por destellos de flashes que aparecen al fondo hasta concluir y dar paso a un Jake LaMotta decadente que ensaya monólogos de Shakespeare para actuar frente a un público de bar nocturno, concluyendo dicha presentación del personaje con una frase final memorable: Esto es espectáculo. Desde ahí, 1965, el film es un gran flashback que comienza en 1942, cuando un joven Jake LaMotta en estado de gracia combate por hacerse un hueco en el mundo del boxeo.
Este comienzo ya nos resume en gran parte la historia que vamos a contemplar, y la frase “Esto es espectáculo” forma parte del significado. Por un lado vemos a un gordo y descuidado LaMotta prepararse para una función nocturna frente a un público alcohólico en donde espera dar un espectáculo, por otro lado vemos al joven LaMotta disputar un combate en donde nos ofrece un verdadero espectáculo. Ha pasado de ser un joven con talento en el cuadrilátero a un viejo que cuenta chistes en garitos nocturnos.
¿Cómo ha llegado a convertirse en eso?
A medida que avanza la historia seremos testigos de la relación de Jake con su hermano Joey, quien es su manager y le presentará a quien será su esposa y gran amor (junto con el boxeo), Vickie. También veremos la mafia que controla el barrio del Bronx y cómo Jake no quiere saber nada de ellos.

“Toro Salvaje” es un discurso sobre la hombría, la masculinidad. LaMotta es un hombre católico, a quien no le gusta que le digan qué ha de hacer (aunque consienta perder un combate para complacer a jefes de la mafia y estar más cerca del título), que le gusta la buena comida, y que no aguanta que miren a su mujer ni que ella mire a otro hombre. En la relación con su esposa Vickie se acusaría a LaMotta de maltrato y machismo, pero Vickie lo ama tanto como él a pesar de las palizas, volviendo siempre a su lado. Scorsese muestra muy bien dicha relación en dos secuencias soberbias. La primera cuando un LaMotta previo a un combate le pide a su amada que le excite a pesar de no tener que practicar el sexo cómo bien manda el reglamento del buen deportista, y en donde le dice la mítica frase, una de mis favoritas de la Historia del cine, “Bésame las heridas”, a lo que ella accede. Dicha secuencia está construida de manera magistral comenzando con un plano en donde vemos los pies de Jake y a ella saliendo del baño para acercarse a él y besarle, concluyendo con él metiéndose en el baño y cerrando la puerta que ha quedado abierta cuando ella ha salido y ahora con los pies de ella dentro de cuadro. Simplemente soberbio. La segunda secuencia es la escena entre ambos cuando Jake la acusa de acostarse con su hermano Joey y entra en el cuarto de baño rompiendo la puerta y le repite la pregunta, que ella responde afirmando debido a la insistencia de su marido. Dicha afirmación llevará a Jake a ir a casa de su hermano y pegarle una fuerte paliza que será la causante de que ambos hermanos pierdan el contacto, pero a su llegada a casa y descubrir que Vickie está haciendo la maleta Jake le suplicará que no se marche y que se quede, a lo que ella accede sin oponer resistencia.

La violencia que demuestra Jake en su vida privada no es inferior a la fuerza bruta que muestra en el ring frente a un oponente. Los combates de boxeo son verdaderas joyas cinematográficas, rodados de diferentes maneras, ninguno posee un plano ni textura igual. Destacar el momento previo a la hora de luchar por el título de campeón en que un largo travelling nos guía junto a Lamotta desde el vestuario, pasando entre el público, hasta el ring, un travelling que años después Scorsese retomaría y perfeccionaría en “Goodfellas”. De todos los combates el más memorable y que ha pasado a la historia es el combate final frente a Sugar Ray Robinson, su oponente directo pues lucha con él cinco veces desde el 42. El combate se desarrolla entre niebla, como si estuviéramos en un sitio muy calido, en el mismísimo infierno. Cada golpe retumba como si fuera una bomba, los dos luchan como verdaderos animales, hasta que Jake se quede entre las cuerdas a la espera de la brutal paliza que le propagará Robinson. La sensacional fotografía en Blanco y Negro de Michael Chapman brilla en esta secuencia, consiguiendo que la sangre blanquinegra nos parezca tan roja como en la vida real. El vibrante y monstruoso montaje de Thelma Schoonmaker nos transmite la sensación de angustia, dolor y perdida que está experimentando el personaje. Todo ello bien encauzado por la mano maestra de un Scorsese en plena forma creativa.

El tramo final del film nos muestra el declive de LaMotta en que se convierte en propietario de nightclub, su mujer se marcha con sus hijo dejándolo solo, y es detenido por permitir la entrada de menores en su local, enjaulándolo en una celda en donde seremos testigos a uno de los momentos más duros del protagonista, cuando entre oscuridad golpee a la pared con sus puños desnudos y su cabeza gritando “¿Por qué?” ¿Por qué ha acabado solo? ¿Por qué no consiguió volver a hablar con su hermano? ¿Por qué todo lo que había conseguido parece haber quedado olvidado? ¿Por qué Dios le castiga de es forma? Al final, entre lágrimas, el excampeón concluirá “No soy un animal”, aunque ni él mismo consiga creerlo.
Al final veremos como Jake, en el mismo estado que lo vimos al comienzo de la película, se encuentra frente al espejo recitando un monologo de “La Ley del Silencio”, en el cual Brando recordaba a su hermano que por culpa suya dejó de boxear. Al concluir Jake se levanta y, como si fuera a disputar un combate, comienza a moverse como antaño pero sin la misma velocidad ni el mismo estilo. Simplemente porque ya no es el hombre que era.

Scorsese decidió rodar el film en Blanco y Negro tras ver varias pruebas en color y no quedar demasiado satisfecho, lo que sí queda en color son las grabaciones caseras que nos muestran la vida familiar de los LaMotta, otorgando al film el aire documental necesario para conseguir que la historia nos llegue mucho más.
De Niro consiguió una interpretación grandiosa, de las mejores de su carreras (y mira que tiene), dejando a todo el mundo boquiabierto al verle con 20 kilos de más. Además de por su arriesgado trabajo físico (que le dejó una lesión) De Niro se desenvuelve de manera realmente sutil y contenida para un papel con tanta energía física, ejemplo de ello es cuando somete a un interrogatorio a su hermano sobre su mujer. Entre los secundarios no encontramos con el que sería su compañero criminal en posteriores trabajos de Scorsese (además de buen amigo en la vida real) Joe Pesci como su hermano Joey, en donde ya mostraba sus malos humos que le harían famoso en “Goodfellas” y “Casino”, si no vean la secuencia en el club en donde le endiña una paliza a uno que tiene tratos con la mujer de su hermano, precisamente interpretado por otro de la “Familia”, Frank Vincent. Para el papel de Vickie se eligió a la actriz Cathy Moriarty, novata en el mundo del cine, que consiguió una sensacional interpretación como la mujer de LaMotta. Entre todos los actores existe cierta complicidad, de hecho varias secuencias salieron de la improvisación entre ellos y no es extraño que años después hayan vuelto a trabajar juntos.

El film fue candidato a varios Premios de la Academia, entre ellos Película, Director, Actor Secundario, Actriz Secundaria, Sonido y Fotografía, consiguiendo el de Mejor Actor para Robert De Niro y el de Montaje para Schoonmaker. De nuevo Scorsese se quedó a las puertas del Oscar que merecía (y que parece ser le darán este año). Me hace gracia pensar que la película frente a la que perdió es “Gente Corriente” de Robert Redford, un film del que poca gente se acuerda, mientras que casi todo el mundo sabe, aunque no la haya visto, cual es “Toro Salvaje”. Y es que no es extraño, ni excesivo, el que la película de Scorsese sea considerada por mucha gente como “el Mejor Film Americano de los 80”, una década que iría en declive pero que comenzó con muy buen pie.

“Toro Salvaje” es un biopic, si, pero no un biopic convencional. Es un drama, una tragedia griega, una película de amor y celos, un film de boxeo, la historia de un hombre que tuvo todo y acabó sin tenerse más que a sí mismo. Una Obra de Arte.