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Sweeney Todd: El Barbero Diabólico de la Calle Fleet, de Tim Burton

Febrero 16, 2008

sweeney222.jpgExisten pocos documentos que demuestren la veracidad histórica acerca de la leyenda que trata sobre un barbero asesino que degollaba a su clientela. Sin embargo dicho hecho marcó varias publicaciones que narraban la historia como fidedigna. Existen muchas versiones sobre la historia, la cual acabó por convertirse en un cuento de terror. Stephen Sondheim creó en 1979 un musical que inmortalizaría al personaje sobre las tablas y que, casi treinta años después, Tim Burton ha vuelto a inmortalizar para el mundo del cine adaptando el célebre musical en una película fiel a su estilo.

Sweeney Todd regresa a Londres después de quince años. Su único pensamiento será vengarse de las personas que lo culparon injustamente y lo separaron de su mujer e hija.

El tema principal es la venganza. Antaño Sweeney era un buen hombre que trabajaba como barbero y vivía felizmente junto a su mujer e hija. Sin embargo, tantos años fuera del hogar, encarcelado, han hecho de él una persona rencorosa cuyo máximo pensamiento es vengarse de aquel que le condenó injustamente y le arrebato su vida. Que el espejo que ocupa su estancia este roto refleja perfectamente el interior del personaje. Es el reflejo de una persona rota, trágica, devorada poco a poco por el mal que le rodea y que lo convierte en lo que es, un alma en pena que sueña con el día en que su objetivo se cumpla.
Al principio solo piensa centrar su cuchilla en el lascivo juez Turpin, sin embargo su amistad con la pastelera Lovett le abrirá los ojos a nuevos horizontes de cuellos degollados y cuerpos inertes con los que crear nuevas recetas. Así pues nos encontramos con el otro tema del film: el canibalismo. El hombre es un lobo para el hombre. Metafóricamente hablando podríamos decir que el canibalismo es la dominación psicológica que ejercen las clases altas hacia sus inferiores, los pobres. Físicamente, el canibalismo es devorar a una persona, y eso en la película se ve a través de los deliciosos pasteles elaborados por la Sra. Lovett. Los pasteles no son creados a partir de personas corrientes de clase media-baja, sino de personas con un demostrado estatus social, caníbales de seres inferiores en donde hay cabida para curas, vanidosos o banqueros entre otros muchos. Una vez ejecutados y convertidos en masa pastelera, serán devorados por aquellos seres inferiores a los cuales creían dominar.

Existen dos historias de amor paralelas. La principal es la de la Sra. Lovett por Sweeney, por el cual la pastelera soplara los vientos y le ira guiando, cual serpiente venenosa, hacia el camino del asesinato. A pesar de no ser correspondida físicamente, la mujer se verá felizmente unida a Sweeney a través de sus actos diabólicos. La otra historia romántica es la protagonizada por el joven Anthony y Johanna, pupila del juez Turpin e hija de Sweeney. A pesar de quedar muy secundaria y no tener gran peso es lo más bondadoso, no hay una pizca de mal en ninguno de los dos jóvenes, los cuales se enamoran idílicamente a través de una ventana.
Esta pureza de Johanna y Anthony rompe con el resto de los personajes, los cuales esconden algún misterio o vicio inconfesable. Así pues, por ejemplo, tras el diabólico Sweeney Todd se esconde un hombre triste, o tras el juez Turpin tenemos a un corrupto hombre sin escrúpulos con deseos mas que discutibles hacia su pupila. Esto hace que cada personaje posea un psicología más rica de lo que aparenta a simple vista.

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Tras el logotipo de Warner y Dreamworks nos encontramos ante un cielo oscuro y una vista general de Londres a medida que empieza a llover gotas de agua, y de sangre. Con estos títulos de crédito no nos cabe duda, Tim Burton ha vuelto a su vertiente visual más siniestra y oscura desde “Sleepy Hollow” con este musical sin parangón. Confiando en el repertorio musical creado por Sondheim, Burton elabora una puesta en escena acorde a su estilo que rememora el viejo cine de terror (esa llegada del barco a Londres) en donde el color es apagado, casi cercano al blanco y negro. Con la cinta del jinete sin cabeza posee en común, además de protagonista, este detalle precisamente, el utilizar una fotografía grisácea en que destaque ante todo el rojo sangre, y el contraste entre el presente y el pasado, donde el color es mucho más vivo.

Soy un ignorante sobre el musical de Broadway en que se basa, así que solo puedo hablar de lo que he visto en el film. Lo primero que tengo que decir es que quedé gratamente sorprendido al comprobar que es un musical bastante intimista, lo cual es de agradecer y es acorde a lo que me esperaba de un director como Burton, acostumbrado a sorprender y romper moldes. No hay coreografías ni grandes momentos de multitudes que saltan y explotan, no. Aquí cada canción es un dialogo, o bien un pensamiento del personaje en cuestión, que se establece entre los personajes y hace avanzar la historia, cosa muy importante, ya que no hay nada peor que ver un musical en que las canciones no aportan nada a lo que se cuenta. Burton se pone al servicio de las canciones y se centra en sus actores, que dan el do de pecho, con una narración más contenida que de costumbre en donde hay cabida para grandes momentos como el reencuentro entre Sweeney y sus cuchillas, con ese contrapicado en que la luz exterior ilumina al barbero y su instrumento, o la epifanía que tiene el protagonista.

El humor negro del director vuelve a estar presente siempre que es posible, desde esa polvorienta presentación del personaje de la Sra. Lovett hasta el ofrecimiento de un afeitado gratuito de Sweeney a un cliente. Entre las secuencias más memorables, además de los dos números antes mencionados con un Depp antológico, destaco el enfrentamiento público entre Todd y el italiano Pirelli, los idilicos y coloristas sueños de la Sra. Lovett sobre su futuro junto a Todd, donde el director crea la secuencia más divertida de todas a ritmo de “By the Sea”, y, como no podía ser de otra forma viniendo de Burton, el portentoso final trágico magistralmente cerrado con un plano genial. Como punto flaco destaca sobre todo la poca importancia que tienen los personajes de Johanna y Anthony, a pesar de que el nombre de la primera da título a una de las mejores canciones, que debido a su excesiva repetición en el film puede llegar a cansar.

Como mención especial destaco el cariño con el que Burton muestras las bellas cuchillas de Sweeney, creando a través de ellas la pasión dormida del barbero, su instrumento de trabajo se convierte en su medio de expresión. Una vez las use habrá comenzado una orgía de sangre que no acabará hasta haber rebanado al último cuello culpable. Son un personaje más, y como tal las filma, creando inteligentes momentos de tensión

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El director cuenta con Dante Ferreti en el diseño de producción y de Dariusz Wolski en la fotografía ocasión para crear la magistral ambientación lúgubre de Londres, que funciona como un personaje dotando al relato de tragedia. El magnifico vestuario de Colleen Atwood funciona para definir a los personajes.

El elenco interpretativo está impresionante, creando cada uno a través de su voz al personaje correspondiente. Johnny Depp vuelve a realizar otro personaje memorable en esta ocasión altamente contenido y mediante el que expresa sus emociones a través de su ensombrecida mirada triste. Una gran interpretación del actor, alejado de Jack Sparrow. Helena Bonham Carter crea un personaje divertido en la Srá. Lovett, la pastelera que vive en situaciones polvorientas. Alan Rickman da vida de forma acertada al juez Turpin. Timothy Spall es el alguacil Bamford, el repugnante ayudante del juez. Sacha Baron Cohen ha sido la mayor sorpresa del reparto dando vida a Adolfo Pirelli, un barbero italiano que viste traje torero, el cual protagoniza dos momentos tan diferentes, como son comedia por un lado y tensión por otro, de forma magistral. El joven Ed Sanders demuestra sus cualidades interpretativas dando vida a Toby, el niño adoptado por la Sra. Lovett que sufrirá un cambio significativo acercandolo a un personaje importante (atención a sus ojos en su última aparición). Los más flojos son Jaime Campbell Scott y Jayne Wisener dando vida a Anthony y Johanna, simplemente por la razón antes dicha, se les da poca importancia.

Tim Burton se ha arriesgado con un musical, tras haberlo acariciado en los momentos puntuales de “Charlie y la fábrica de cholate” y “La Novia Cadáver”, consiguiendo un film con una gran belleza visual y un nuevo cuento oscuro para su imprescindible filmografía.

Lo Mejor: La dirección al servicio de las canciones. La ambientación. El elenco interpretativo. El final.

Lo Peor: La nula importancia que se le da a Johanna y Anthony.

Hairspray, de Adam Shankman

Enero 15, 2008

hairsprayposterbig1_thumbnail.jpgEn 1988 el irreverente director John Waters dirigió la película “Hairspray” para mayor gloria de su estrella Divine, la película acabó convirtiéndose en un famoso musical de Broadway ganador de varios premios Tony y dicho musical ha acabado convirtiéndose de nuevo en película. Debo reconocer que no he visto la película original de Waters y después de haber visto la nueva versión musical he renegado de hacerlo, pues no quiero que me quite el buen sabor de boca que me ha dejado este musical. Es divertido, colorista, friki, y muy, muy marchoso. Además ha conseguido ponerme la sonrisa en los labios durante las dos horas menos cuarto que dura haciéndome olvidar las soporíferas “Chicago” y “Dreamgirls”.

La película nos narra la historia de Tracy Turnblad, una joven oronda enganchada al programa más marchoso de Baltimore, “El Show de Corny Collins”. Cuando se convoque una selección para nuevos talentos la joven no dudará en presentarse en contra de lo que opine su madre, Edna.
La pesar de ser una comedia divertida y fresca “Hairspray” esconde un retrato de la sociedad americana de los 60 racista. Los negros son vistos como seres inferiores y discriminados en todo ámbito social, de hecho el famoso programa de televisión les tiene concedido un día llamado “El día de los negros”, en donde los bailarines son todos de color. La joven Turnblad lucha por que eso cambie, pues ella también es discriminada debido a su peso y a estar rodeada por una madre acomplejada por su excesivo tamaño, y buscará una solución para que negros y blancos aparezcan en televisión juntos consiguiendo la integración racial.

Todo eso, que podría dar para un dramón más, nos llega a través de números musicales frescos a ritmo de twist y rock y con frases de doble filo lanzadas por estrellas veteranas que no hacen sino mejorar la función. Así pues tenemos a Michelle Pfeiffer como arpía devora hombres para alcanzar la fama, representando la belleza superficial. Christopher Walken da vida al padre de la protagonista, un hombre que ha conseguido su objetivo en la vida: tener una tienda de artículos de broma. Desde luego es desternillante el personaje que hace este gran actor, muy friki con ese atuendo multicolor que lleva. Si Waters es conocido por ser provocador y contar con Divine, había que saber dotar de ese estilo provocador a esta película, y qué mejor que dar el papel de Edna a un mito masculino afamado del musical como es John Travolta, el cual cambia la brillantina por laca moviéndose como pez en el agua aunque sea con unos cuantos quilos de más y maquillaje a tropel. Puede que Travolta y Pfeiffer juntos sea para mucho la unión de las dos partes de “Grease”, pero no tenemos que olvidar el momento “Batman Returns” entre Walken y la Pfeiffer, que aquí cambia las tornas para volverse a favor de la felina. Además de los momentos Travota-Walken en que son marido-mujer. Un trío magnifico al que acompañan una divina Queen Latifah y un sorprendente James Marsden que canta y baila con soltura.
De entre los jóvenes talentos destacar a Nikki Blonsky como la protagonista Tracy y a Amanda Bynes como su inseparable amiga, hija de la más puritana de las mujeres, Penny, a la cual le gusta estar con un chupa chups siempre en la boca. El famosillo Zac Efron hace lo mismo que en “High School Musical” y John Waters da su bendición con un divertido cameo al principio del film.

Resulta sorprendente ver que el director de esta divertida película sea el responsable de cosas como “Sé montó la gorda” o “Un canguro superduro”, Adam Shankman, pero aquí pone su buen saber como coreógrafo con unos números musicales coloristas y bien ejecutados.
En conclusión un musical divertido y fresco como llevábamos tiempo queriendo ver.

Lo Mejor: Su ritmo sin pausa y es muy divertida.

Lo Peor: Falta un beso entre dos de los personajes que la hubiera convertido en algo impagable.

Dreamgirls, de Bill Condon

Febrero 1, 2007

Effie White, Deena Jones y Lorrell Robinson componen el grupo llamado las Dreamettes que se presenta a un concurso de talentos. Allí serán descubiertas por el visionario con aires de empresario Curtis Taylor, quien les conseguirá un trabajo como coristas de la estrella afroamericana Jimmy Early. Al poco tiempo las tres chicas comenzarán su carrera en solitario formando el grupo “Deena Jones y las Dreams”.Basada en la Obra teatral de Broadway que el guionista de “Chicago”, Bill Condon, adapta y dirige a la gran pantalla.
Como espectáculo musical no se puede comparar con la película dirigida por Marshall (que tampoco es que sea de mi admiración), pues aquí Condon utiliza breves números musicales fuera del escenario en que cantan las chicas. El mejor de todos ellos el protagonizado por el descubrimiento (salida del OT americano) Jennifer Hudson, sola en un escenario.
La historia se basa ocultamente en la vida de Diana Ross y las Supremes, además de en el florecimiento de la música negra a finales de los 60. El vendedor de coches, y posterior magnate de discográfica, Curtis Taylor es una persona que sabe muy bien como vender la música, buscando ritmos nuevos que lleguen a todo el mundo. A la hora de formar el trío The Dremas, no dudará en quitar protagonismo a la mejor voz del grupo de amigas, Effie, para centrarse en Deena que tiene una voz más exportable y con la que se puede jugar en la mesa de mezclas. Y es que el negocio de la música tal como nos lo muestra esta película se basa en la imagen, en marketing. Mientras Effie tiene una gran voz, Deena tiene una imagen digna de portadas de revistas que, en el fondo, es lo que vende.

Si como musical no se puede alzar al Olimpo de las grandes producciones Hollywoodienses, en lo que respecta a la historia tampoco es que sea nada del otro mundo. No tiene mucha originalidad, ni es nada que no hayamos visto en otras producciones recientes (como puede ser “Ray” que además comparte protagonista masculino).
Condon sabe darle ritmo a una historia trillada gracias al ritmo de las canciones, pero aún así contiene momentos de bajón inaceptables en una producción como esta.
Por suerte salvan la función los actores, empezando por la citada Hudson que realiza una notable interpretación como Effie White, la joven que es expulsada del trío. Eddie Murphy es junto a Hudson lo mejor de la función, lo que da vida a la película, su Jimmy Early es una especie de James Brown, con un tramo final memorable. Jammie Foxx sabe dotar a Curtis de ambición y poder, mientras Beyoncé está correcta como la lider de The Dreams. Completan el reparto un recuperado Danny Glover, Anika Noni Rose como la tercera de las cantantes que mantiene una relación con Jimmy, y Keith Robinson como el compositor C.C.

En la última ceremonia de los Oscars parte con 8 Nominaciones, 3 de ellas a Mejor Canción. Sus mejores bazas en la esperada noche son Hudson y Murphy, quienes no me extrañaría que se fueran con la estatuilla bajo el brazo (aunque tampoco hagan nada del otro mundo, ojo).
Aceptable película musical en donde brilla el elenco interpretativo, lástima que la historia se desinfle a medida que avanza.
5/10

Moulin Rouge!, de Baz Luhrman

Diciembre 15, 2006

Christian es un joven que llega a París a finales del S. XIX con el sueño de convertirse en escritor. Allí se encontrará con una explosión artística que tendrá influencia en el S. XX. Introducido en el ambiente bohemio de mano del pintor Touluse-Lautrec el joven conocerá a la que será su musa y amor en el famoso Moulin Rouge, la cortesana Satine.El director de “Romeo + Julieta” vuelve a contarnos aquí una historia de amor prohibido (no muy lejana a la inmortal obra de Shakespeare) enmarcada esta vez en el género musical. Pero no en un musical convencional, sino en un musical videoclipero, atosigante, divertida, sensacional, emocionante, inolvidable.
Y es que si “Moulin Rouge!” gusta tanto es por su innovadora forma de presentarnos el musical, bebiendo de la generación MTV para contarnos una historia de amor universal en que los protagonistas cantan sus sentimientos.

El protagonista, Christian, es el joven que se encamina a una gran ciudad, en busca de una vida bohemia que le ayude a expresar en palabras lo que siente, en una obra que hable sobre la libertad, la verdad, la belleza, el amor, consiguiendo una gran obra. Sin embargo, no cuenta con enamorarse de Satine, cortesana del Moulin Rouge, deseada por todos, en especial por el Duke quien subvencionará la obra que escribe Christian y protagonizará Satine, sin saber que ambos son amantes. El desenlace de esta historia no será nada agradable para ninguno de ellos.

Como bien dice Christian al principio del film, “lo más grande que te puede pasar es amar y ser correspondido”. Y es que al amor es el tema principal de esta película, el que mueve a los protagonistas, el que les hará vivir y sufrir, incluso volverse locos por celos. El causante de todas las cosas que les ocurren a lo largo del film.
También vemos los ambientes bohemios y la vida que se vivía en Paris a finales de siglo XIX. El personaje de Touluse-Lautrec nos sirve de toma de contacto con la realidad de los artistas que vivían en aquel momento.El estilo visual de la película es de lo más sorprendente. Los grandes escenarios parisinos parecen decorados de teatro, dándole a la película un aspecto de ensueño.
Pero si por algo es recordada la película es por sus magnificas canciones y su puesta en escena en pantalla. Momentos tan gloriosos como “Diamonds are the girl´s best friend” en que se nos presenta a Satine, “This is your song” cantado por Christian a Satine, o el numero musical cantado sobre el club, con la cabeza del elefante, entre ambos terminando en las estrellas. Por no hablar del divertido musical “Spectacular, Spectacular”, el memorable tango “Roxanne”, o el número estrella del film, cantado dos veces, pero con una fuerza brutal en el final, consiguiendo un in crescendo sensacional, la canción “Come what may”. Como vemos, excepto la última canción, el resto son canciones de artistas como Madonna, Sting, Prince, que se versionaron para el film consiguiendo encajar como un guante.

El director, Baz Luhrman, dirige de manera frenética y endiablada, como he mencionado antes, influenciado por el videoclip. Esto ya le pasaba en su anterior película, pero aquí va más lejos hasta conseguir incluso marear al personal, como puede ser en la primera visita de Christian al club, muy acertado por otra parte ya que el joven está drogado. En otros momentos consigue secuencias de fuerza visual y empaque, como el primer momento en que los amantes cantan “Come What may”, el momento del tango, o la secuencia final.
La producción de la película está cuidada hasta el más mínimo detalle en los escenarios, vestuario, fotografía, y montaje. Consiguiendo con esto un espectáculo visual de primera.
La Banda Sonora fue un gran éxito de ventas en todo el mundo consiguiendo ganar el Grammy a Mejor Banda Sonora. Además de los temas de la película contenía el famoso exito de “Lady Mermelade” que hizo furor.

El reparto está encabezado por Nicole Kidman como Satine, un papel bombón que la actriz engrandece en cada momento que aparece. Ewan McGregor está perfecto, y superior al resto del reparto, como Christian, el joven soñador que se enamora de la cortesana. Jim Broadbent es Zidler, encargado del Moulin Rouge y apoderado de Satine. John Leguizamo dota de comicidad y excentricidad al artista Touluse-Lautrec. Richard Roxburgh vuelve a hacer de villano como el Duke.

Entre los innumerables premios y elogios que consiguió, citar que en la entrega de los Oscars fue derrotada por la sobrevalorada “A Beautiful mind” (cuando debía haberlo sido por “Fellowship of the ring”), conformándose con ganar los premios a Mejor Vestuario y Dirección Artística.
Mencionar que John Houston realizó un film del mismo título pero que narraba la vida del pinto Touluse-Lautrec, encarnado por el gran actor José Ferrer.

Notable film musical, quizás excesivamente videoclipero, pero que dejó un grato recuerdo en aquellos que lo contemplaron en una pantalla de cine, y se dejaron llevar por la historia de Christian y Satine.
7,5/10

Rent, de Chris Columbus

Septiembre 19, 2006

En el East Village de New York vive un grupo de bohemios luchan por expresarse a través de su arte y midiendo sus vidas en amor. Entre todos juntos deberan hacer frente a la pobreza, la enfermeda y la epidemia del SIDA. El grupo está compuesto por individuos atrevidos y apasionados. Roger es un compositro en busca de una canción pero que tras la muerte de su novia está bloqueado; Mimi es una bailarina exótica enganchada al caballo; Mark es un cineasta que busca el equilibrio entre lo artistico y lo comercial a quien le acaba de dejar su novia, Maureen, artista de performance, por una abogada, Joanne. Collins es profesor en la universidad que a su llegada al East Village se tropieza con Angel, con quien comenzará una historia de amor. Y Ben Coffin, antiguo amigo, ahora se ha apartado de ellos por haberse casado con la hija del casero.

Basada en la revoluconaria ópera rock ganadora del Pulitzer de Jonathan Larson, Rent trata sobre este grupo de persona que lucha por seguir adelante ayudandose unos a otros.

Sin conocer la obra en que se basa, he de decir que la película me ha gustado a ratos. Me explico, al basarse en un musical es lógico que hayan querido adaptarla fielmente, tanto que durante las 2 horas que dura el film tan solo se deja de cantar 10 min durante todo el metraje. Está bien que tenga numeros musicales de la obra, pero podrian haber prescindido de varios de ellos y adaptarlos en dialogos con lo cual se hubiera conseguido un equilibrio. Números como el primero entre Rosario Dawson y Adam Pascal en el piso me parece innecesario para el cine aunque puede funcionar bien en teatro. Y eso demuestra que no todo lo que funciona en teatro tiene porque funcionar en cine. Ya me pasó algo parecido con “Chicago”, solo que en aquella no tragué el hecho de que los numeros musicales ocurrieran en escenarios cabaretesco. Pero aqui los numeros se siguen continuamente sin dar respiro al espectador.

Aún asi, la historia me gustó bastante, ese grupo de bohemios que buscan sobrevivir en un barrio de New York y conseguir pagar su alquiler soportando todo tipo de obstaculos, comenzando la historia en Navidad, lo que pone más crudo el asunto. Personajes inadaptados como homosexuales, efermos de SIDA, luchadores en busca de un sueño, todo ello enmarcado recién entrado el año 1990, año en que aquelos temas (SIDA, Homosexualidad) eran practicamente tabu, y más en USA.

Numeros musicales como “La vié Bohéme” entre todo el reparto o “Glory” interpretado en solitario por Adam Pascal me parecieron muy conseguidos. Algunos otros, como el mencionado anteriormente, me parecieron cansinos e inapropiados.

Dirige Chris Columbus tras “Harry Potter y la cámara secreta”, rodando con agilidad, aunque en ningun momento me parecieron los numeros musicales nada del otro mundo, ni siquiera las coreografias, pero con buenos momentos, como el del principio en la calle, el del metro, el momento “boheme” o la reunión de enfermos de SIDA.

Entre el reparto encontramos rostros como el de Rosario Dawson (Alexander), Taye Diggs (Chicago), o Anthony Rapp (Una mente maravillosa), el resto es casi desconocido.

Mencionar que la película está producida por Robert DeNiro.

Buena historia sobre un grupo de jovenes en un barrio neoyorkino rodeados de problemas como el SIDA y las drogas, que si hubiera prescindido un poco más de numeros musicales habrá ganado como film. Aún asi es un músical aceptable, y encima con buenas canciones de rock-pop.

5,5/10