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Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal, de Steven Spielberg

Mayo 23, 2008

1957. Los soviéticos liderados por Irina Spalko buscan la calavera de cristal mediante la cual podrán adquirir un poder inimaginable. En su camino se interpondrá Indiana Jones.

Han pasado diecinueve años desde su última cruzada. Diecinueve años en que el mundo ha cambiado, tanto para Indy como para los espectadores de cine. El mundo del cine ha sufrido una revolución digital y los efectos CGI se han adueñado de las grandes epopeyas y superproducciones. Indiana Jones, por su parte, ha combatido en la II Guerra Mundial y ha trabajado para el gobierno como agente doble espiando a los rusos, sin embargo el mundo en que vive dista mucho del que fue antaño, como el cine al que perteneció. El miedo y la paranoia respecto a la bomba nuclear como los secretos respecto a seres de otros planetas, bien decorado con jóvenes que idolatran a Elvis y escuchan Rock and Roll, empañan los años 50 en Norteamerica. No era de extrañar, que, al igual que le pasa a Indy en la película, incapaz de comprender el mundo en que vive, el espectador sufra un disloque al ver el film y descubra que la película apenas posee el aroma y el alma de los anteriores films. Por una sencilla razón, el cine, como los años para Indy, ha cambiado y hay que amoldarse a ellos, con lo que las consecuencias llevan consigo. Puede que a muchos les duela ver al héroe rodeado de tanta infografía o realizando fantasmadas increíbles, pero ojo, que eso ya lo había en las anteriores solo que amoldado a la época en que se hicieron, ahora vivimos en una época donde prima el más increíble todavía y donde los jóvenes en lugar de leer revistas o comics se pasan las horas jugando a la Playstation. Así que no digamos que Indy ha cambiado, porque nosotros también.

Tras esta introducción algo personal entremos en materia. Spielberg declaró que esta película la hacía especialmente para los fans, quienes pedían incansablemente una nueva aventura de Indy. Pues bien, el director parece haber aparcado su vena autoral y personal para irse a pasárselo bomba dirigiendo a su personaje más icónico en una película que contiene todos los elementos del género: acción, persecuciones, misterios, romanticismo, pero a la que le falta algo esencial que le impide elevarse a la altura de sus predecesoras: personalidad. No podemos negar que la película entretiene durante sus dos horas y nos ofrece una ración de buen cine, aunque por debajo de las expectativas (que siempre van en contra). El principio es sensacional, el ritmo bien medido, la entrada de Indy (aunque esto estropeado por habérnoslo mostrado en el tráiler), y la búsqueda de la caja que le ordenan encontrar los soviéticos para pasar a una secuencia de acción bien ejecutada y desarrollada que concluye con Indy en un pueblo de juguete a punto de presenciar uno de los mayores horrores que ha inventado el ser humano. Sin embargo a medida que avanza la película comenzamos a sentir una monotonía ante lo que estamos viendo. No hay novedad, ni sorpresa, ni mucho menos emoción, sacro error en este caso. La película tiene el factor nostalgia a su favor y nos alegramos ante el reencuentro de Indy con Marion, así como con cada una de las acciones del héroe, pero sufrimos el terrible efecto deja vú provocado por situaciones vistas en otras películas (ya no solo dentro de la saga) que hacen que la película pierda puntos.

Personalmente, y en contra de lo que se está diciendo, aplaudo el mcguffin de la película. Cierto es que no se ahonda en él ni se da una explicación más allá de lo que dice Spalko sobre sus conocimientos de parapsicología y lo que se podría conseguir mediante la unión de todas las calaveras de cristal. Una vez descubramos lo que son dichas calaveras pueden suceder dos cosas: o nos sentimos estafados y ofendidos por ver al personaje en tal guisa, o aplaudimos, como fue mi caso. Porque no me podrán negar que no es maravilloso el reencontrarse con el personaje icónico de Spielberg, como es Indiana Jones, dentro del género icónico del director, la Ciencia-Ficción de temática extraterrestre. Esto solo nos demuestra una vez más que Spielberg, junto con Lucas, ha hecho lo que le ha dado la gana y lo que más le gusta, consiguiendo algo novedoso dentro de la franquicia, pues por primera vez no se encuentra una reliquia sino que se tiene un encuentro en 3ª fase.

Gracias a la película comprobamos que Indiana Jones no quiere abandonar el sombrero ni el látigo (elementos que caracterizan su personalidad aventurera), a pesar de que la época, y las circunstancias, se lo impongan. Al principio son los agentes del FBI los que le aconsejan dejar de hacer el héroe, consiguiendo la renuncia del profesor de la Universidad y su decisión de partir para dar clases a Inglaterra, abandonando un país apestado por la caza de brujas y la paranoia. Por suerte entrará en escena Mutt, quien le pedirá ayuda para buscar a Ox, un viejo compañero de facultad de Jones. Como no podía ser de otra forma, y gracias a Dios, Indy volverá a blandir el látigo. El final, a pesar de resultar flojo y sin la emoción que causa el de “La Última Cruzada”, tiene una magnifico detalle que vuelve a describir la misma idea, perfectamente narrada a través del abrir de una puerta por medio de el viento, el cual arrastra a su paso el sombrero del aventurero, que parece querer pasar a otras manos, pero su dueño lo impedirá, volviendo a imponerse al destino que lo quiere dejar fuera de juego, o mejor dicho jubilado.

Si bien la película contiene homenajes a anteriores títulos de la Saga, es a través de un nuevo personaje por el que tendremos los más relevantes y significativos. Reconozco que la presencia de un personaje joven dentro del Universo Indiana Jones me tenia arto preocupado, pero ahora reconozco que Mutt es de lo mejor del film, sin llegar al carisma de Indy podemos decir que consigue formar con el héroe un dúo con personalidad que mantienen continuos tiras y aflojas, incrementados cuando aparezca en escena una persona que ocupa el corazón de ambos. Pues bien, a través de Mutt tenemos homenajes a la época de los 50, y concretamente a la juventud de esos maravillosos años. Su presentación es un claro homenaje al Marlon Brando de “Salvaje”, su neceser inseparable es un peine con el que peinarse al más puro estilo Travolta de “Grease”, película a la cual se homenaje mediante el enfrentamiento en la cafetería entre quaterbacks y moteros engominados. Además el protagonizará el momento “Tarzán”, que si bien resulta algo sonrojante no deja de ser un homenaje claro a las películas de aventuras de las cuales nació Indiana Jones.
Además de estos claros guiños homenajes tenemos otros como son el del principio (delicioso para mi gusto) en que unos jóvenes libran una carrera automovilística con un jeep del ejercito al más puro estilo “American Graffiti”, o el de la presencia del Arca de la Alianza dentro del almacén, además de claros recuerdos a la figuras de Marcus Brody y Herny Jones Sr. (Ay, si Connery hubiera participado), necesarios por otra parte.
Entre las copias que hace y que restan putos tenemos los de las hormigas que rememoran a “La momia” de Sommers, factor que nos da cierta inquietud hacia la originalidad de Spielberg en la puesta en escena de esta aventura.

Steven Spielberg ha decidido realizar esta película con vistas a un claro objetivo: la taquilla, no es de extrañar estando George Lucas de por medio. Solo así podemos entender el resultado. Sin ser una mala película, ni mucho menos, sí que es cierto que el director carece de la originalidad y la fuerza que predominaban en los anteriores títulos de la Saga. Por poner un ejemplo claro diré que con “Indiana jones y el reino de la calavera de cristal” pasa igual que con “El Mundo Perdido”, está hecha por imposición popular, sin pasión apenas, y eso se nota en más de un tramo, como son las continuas visitas a tumbas y cárceles donde se desaprovecha la oportunidad de introducir suspense y misterio.
Por suerte los resultados no son tan flojos como la secuela de los dinosaurios, gracias sobre todo a maravillosas secuencias de acción de estilo clásico aunque empañadas de CGI en su mayoría. La del principio por completo es una gran secuencia que domina los primeros veinte minutos y nos rememora los buenos momentos del cine de aventuras. A continuación tenemos esa persecución en moto donde las acrobacias al más puro estilo clásico harán gala (ese Indy metiéndose en el coche y saliendo de él para volver a montarse en la moto es trepidante). Sin embargo la secuencia de acción más vibrante y frenética de todas es la persecución en la selva, en donde los soviéticos se enfrentarán con Indy y compañía por hacerse con la calavera. Todo es un caos, pero qué caos, nos enteramos de todo sin perder información, cosa poco habitual hoy día en el cine de acción comercial.
Spielberg rueda tramos que parecen sencillos de manera mimosa y cuidadosa. Claro ejemplo es la primera conversación entre Indy y Mutt en la cafetería. Es una conversación rodada de manera clásica donde tiene especial importancia lo que rodea a los protagonistas, y no solo para demostrar lo que se ha trabajado el diseño de producción, sino para mostrarnos una amenaza que los sigue y crear juegos cómicos de lo más conseguidos (el juego con la botella de Coca-Cola).
El final, y me refiero a la secuencia final, tiene el impecable detalle del sombrero, pero desmerece del apoteósico y memorable final de “La Última Cruzada”, verdadero punto y final a las aventuras del héroe, para ahora pasar a un punto y seguido de nuevo que rememora el final de “El Arca Perdida”.

Lo más flojo del film es el guión. Mis temores se han hecho realidad y se ha vuelto a repetir el efecto “El Mundo Perdido” con David Koepp metiendo frases y momento infantiles en lugar de algo más elaborado. De acuerdo que se quiere explotar el factor familiar y que la película debe estar destinada a todos los públicos, pero de ahí a tener situaciones de lo más absurdas y sobrantes hay un trecho, y la película lo pasa en más de una ocasión. Así sin ir más lejos mencionaría la presencia de animales como topos o monos fuera de lugar, o la poca gracia que tiene que Mac, personaje que si no hubiera estado tampoco hubiera pasado nada, llame Jonesy a Indy todo el rato. Momentos cómicos tiene alguno que otro conseguido, en especial uno que tiene lugar en arenas movedizas (tronchante).
Spielberg declaró sobre el guión que escribió Frank Darabont que era el mejor presentado para una película de Indiana Jones. Ya nunca lo sabremos, pero siempre tendremos la duda de saber cómo era, porque mejor que el presente seguro.

John Williams y su composición dentro del film es un vivo reflejo de lo que ofrece esta nueva aventura. Nada nuevo, todo es un conjunto de rememoraciones y homenajes a las viejas películas. O sea que a través de la música ya conocemos la verdadera naturaleza del film: entretener, que no es poco.
Janusz Kaminski se esfuerza en ofrecer una fotografía afín a los 50, consiguiendo unos colores pastel vivos, pero que ni de lejos se asemejan a los que reinaban en las anteriores películas. Por supuesto el director de fotografía hace de las suyas con sus juegos de luces blancas tan personales.

Harrison Ford vuelve a enfundarse la cazadora, el sombrero y el látigo para demostrar que él, y solo él puede ser Indiana jones así pasen los años. Hay que aplaudir al actor por el esfuerzo físico que ha hecho y por no caer en la autoparodia, sino que vuelve a darle vida honrosamente, haciéndonos creer que es capaz de sobrevivir a un ataque nuclear metido en una nevera con entereza. Cate Blanchett es la villana Irina Spalko, la cual como sus antecesores villanos busca el poder sin pensar en las consecuencias que ello conlleva. Blanchett se lo pasa en grande como la mala de la función dando lecciones de esgrima y todo, su presencia ya vale para dar vida al papel. Shia LaBeouf es la gran sorpresa para un servidor, el actor aguanta el tipo, que no es poco, y crea un personaje concebido para el Universo Indy, que bien podría seguir sus pasos sin problema, pero eso será otra historia. Karen Allen vuelve a ser Marion, aunque esta vez este algo más sobreactuada vuelve a demostrar sus dotes para la aventurera y sus agallas, poniendo de manifiesto una vez más que es la única mujer a la que puede amar Indiana Jones. Ray Winstone es Mac, compañero y competidor de Indy que bien podrían habérselo ahorrado. Es un personaje que se mueve por la codicia. John Hurt es Oxley, el antiguo compañero de Indy que desaparece en su busca de la calavera. Hurt crea el personaje más cómico del film, un ser trastornado por culpa de la reliquia cristalina que ha dominado su mente misteriosamente. Jim Broadbent es el decano de la Universidad donde Indy imparte clases. Otro personaje que trata de tapar el hueco de Marcus pero que no llega ni a quedarse en el intento.

La gente pedía otra Indiana jones y ya está aquí. Ahora curiosamente será esa gente la que ataque contra le película y la ponga por los suelos, como siempre suele pasar. Sin embargo no podemos negar el valor que posee el film y que hace sobradamente su visionado: es cine de evasión de calidad, con destellos de copia, si, pero altamente entretenida. Como dijo George Lucas, solo es una película, y no la segunda venida de Cristo, y con qué razón. Las expectativas eran tan altas como si estuviésemos hablando de un nuevo “Padrino” o una secuela de “La lista de Schindler”, pero no. Es una de Indiana Jones en el S. XXI, tómenlo o déjenlo, pero yo creo que con que la hayan hecho nos podemos dar por satisfechos después de tantos años de espera. Será la oveja negra de la familia (como lo es la nueva trilogía galáctica), pero ya les gustaría a muchos tener ovejas negras como esta.

Una película de aventuras clásica que nos devuelve a Indiana Jones y al Spielberg más comercial y flojo desde “El Mundo Perdido”.

Lo Mejor: El principio. La persecución en la jungla. Ford y LaBeouf.

Lo Peor: El guión. Las altísimas expectativas con las que se ve.

Indiana Jones y la Última Cruzada, de Steven Spielberg

Mayo 11, 2008

1938. Indiana Jones es informado de la desaparición de su padre en la búsqueda del Santo Grial. Contratado por Walter Donovan el arqueólogo viajará hasta Venecia, lugar donde fue visto por última vez el viejo profesor, para reunirse con la doctora Elsa Schneider. Allí descubrirán la tumba de un viejo caballero templario y serán atacados por miembros de la hermandad de la Espada Cruciforme. Tras esto viajaran a Austria, donde encontrarán al padre de Indy, descubriendo que Elsa y Donovan son aliados de los nazis.

Estaba claro que tras la relativa decepción que supuso “El Templo Maldito” había que realizar una nueva aventura que estuviera más acorde con “El Arca Perdida”, así pues se optó por volver a los orígenes, literalmente hablando, en todos los aspectos.
Posee muchas similitudes con el primer film. Indy da clases en la Universidad. Repiten personajes como Marcus Brody y Sallah. El objeto buscado en esta ocasión, el Grial, vuelve a pertenecer a la religión cristiana. Los villanos son los Nazis, y al final el cabecilla (Donovan) tendrá un destino parecido al de Belloq en el Arca Perdida, impulsado por su desconocimiento y falta de respeto hacia temas sagrados. La atmósfera del film es más alegre, y vuelven a primordial los exteriores con grandes horizontes y espacios abiertos, así como el desierto. Hay una persecución con Indy a caballo. Así que estaríamos hablando de la secuela oficial de “En Busca del Arca Perdida”, remarcada mucho más porque sucede dos años después y porque se hace alusión a ella en la catacumba de Venecia.
Ya no solo a los orígenes formales remite, sino también argumentalmente, pues “Indiana Jones y la Última Cruzada” es la génesis del héroe. El prologo transcurre en 1917 con un grupo de scouts recorriendo los grandes horizontes rocosos de Utah. Uno de ellos se aparta del resto y se acerca a una cueva en donde descubre que unos hombres han descubierto la Cruz de Colorado. Este joven no es otro que Indiana Jones, quien ya muestra sus ideales declarando que dicha Cruz debe estar en un museo. El joven Indy arrebatará la Cruz a los hombres y escapara de ellos a través de un tren donde utilizará por primera vez el látigo para enfrentarse a un león cortándose así la barbilla (y justificando de esta forma la cicatriz que Harrison Ford posee en la vida real), tendrá su primer encontronazo claustrofóbico con sus temidas serpientes, y se verá las caras con un personaje que servirá de inspiración para su posterior imagen aventurera, Panama Hat, quien al final de la persecución, y tras arrebatarle la Cruz de Coronado, le regalará su sombrero. Así pues, en estos 10 minutos de prologo Spielberg nos ha narrado los orígenes del héroe. Pero aún va a más y nos presenta fuera de campo a un personaje primordial en la trama, el padre de indiana, el cual solo nos es físicamente mostrado o bien de espaldas o a través de su mano, definiéndonos su personalidad autoritaria sin mostrar apenas atención a su hijo y centrándose en un pequeño diario.

Con esa sola imagen y la frase que dice la figura paternal, “Quien iluminó estas páginas que me ilumine a mí”, Spielberg nos ha presentado el argumento, la trama sobre la que va a girar la película. Se busca el Grial, y eso es lo que dibuja el padre de Indy, sobre lo que está estudiando. Pero eso es el objeto físico, el mcguffin por decirlo de alguna manera que mueve a los personajes. Ahora bien metafóricamente la película trata sobre la búsqueda de la relación perdida entre Indi y su padre, el Grial no sirve sino para unirlos y ponerlos a prueba, como en esa inolvidable escena final en donde el aventurero lucha por conseguir el cáliz sujetado por su padre, que le dice que lo deje a la vez que lo llama por primera vez Indiana. Es el reencuentro entre padre e hijo. Inolvidable.
A pesar de no hablarse desde hace años, los dos Jones son muy similares. Ambos estudian la historia e imparten clases. Los dos son contratados por el mismo hombre para que encuentren la misma cosa. Y a ambos les gustan las mismas mujeres.

Henry Jones funciona como perfecto contrapunto cómico respecto a su hijo. Su imagen seria y respetable parece mostrarnos a un hombre de igual índole, pero descubrimos que gracias a él la película adquiere ese tono cómico que la anterior aventura no supo explotar. El tira y afloja que mantienen los dos durante el metraje es pura comedia, y lo mejor es que está muy bien introducido en la trama, sin forzarla lo más mínimo. Esa reunión en que Indy atraviesa la ventana y su padre lo golpea para después el viejo mostrar su malestar y posterior alegría al descubrir que… el jarrón que había roto para golpear a su hijo era falso, no puede ser mejor carta de presentación para definir la relación que van a tener a lo largo del film, en donde no dejará de llamar a su retoño Junior. El viejo profesor no se desenvuelve nada bien en el terreno aventurero, manteniendo la pata en más de una ocasión y aportando a la trama escenas de lo más divertidas que suavizan la tensión vivida en el momento (el incendio en el castillo mientras su hijo intenta liberarlos, ese destrozo a la cola del avión), pero sin embargo aporta conocimiento para descifrar los acertijos que envuelven al Grial, pues él es el mayor experto sobre el tema.
A través del personaje descubrimos dos detalles más sobre los orígenes, esta vez reales, del héroe. En primer lugar el actor que da vida al personaje, Sean Connery. Spielberg partió de su admiración hacia las películas de James Bond para realizar las de Indiana Jones, así que ¿quién mejor que el Bond por excelencia para ser su padre? En segundo lugar tenemos que Indy se llama en realidad Henry jones Jr, siendo Indiana el nombre del perro familiar, como era el nombre del perro de Lucas. La realidad sirve una vez más para dar vida a la ficción de manera autoparódica y magistral.

En este film se pone de manifiesta demás lo agnóstico que es Indy, de nuevo enfrentándolo frente a las firmes creencias de su padre. Para Indiana todo objeto es una antigüedad que debe ser expuesta en un museo como reliquia historica. No cree en supersticiones que hablan de la eterna juventud ni poderes curatorios. El viaje que emprende en esta ocasión será además un viaje de fe, coronado con las tres pruebas que ha de pasar para llegar hasta el caliz y salvar a su padre. La primera, la ira de Dios, solo el penitente pasará. La segunda, la Palabra de Dios, solo quien siga los pasos de Dios podrá seguir adelante. La tercera, el Sendero de Dios, quien salte de la cabeza del león probará su valía. A lo largo de estas pruebas, indy tendrá que poner a prueba su Fe, recuperándola como recupera a su padre.

“Indiana Jones y la Última Cruzada” se desarrolla en multitud de lugares del mundo. Viajamos a Venecia, Alemania, Austria o Turquía, consiguiendo así la aventura más internacional de todas.
Spielberg vuelve a ofrecer un espectáculo de aventuras tan grande como la primera vez. Hay acción, comedia, romanticismo exótico, pero esta vez tan bien desarrollado que nos hace olvidar los errores cometidos en la anterior, formando así la que para un servidor es la mejor película de la trilogía.
Si bien puede tener ciertos toques cómicos forzados (Sallah y Marcus son aquí como el gordo y el flaco), tiene también detalles que la hacen innovadora dentro de la serie, como es el personaje femenino. Elsa Schneider se mueve por el poder, no le importa de qué bando estar siempre que gane. Es la Femme Fatale de Indiana Jones, una mujer sin principios ni respeto hacia la historia.
Respecto a la narración Spielberg no oculta sus influencias y bebe de clásicos como John Ford o David Lean. Del maestro del western toma esos grandes paisajes rocosos del prologo con los jinetes, marcando el tempo de manera magistral con los grandes paisajes que nos ofrece el Colorado rodado en Almería. Del gran David Lean toma como referencia dos films. “La Hija de Ryan” en la secuencia de la playa, con Henry Jones utilizando su paraguas para espantar a las gaviotas y a continuación aparecer paseando tranquilamente. A “Lawrence de Arabia” cuando muestra a Donovan pactando con el turco a través de sus jardines y en el tramo final cuando Henry Jones se coloca su turbante al más puro estilo árabe.

Posee secuencias de acción muy buenas como la de Venecia desde el momento en que entran en la biblioteca e Indy se contradice a él mismo respecto a una clase dada días antes diciendo que “una X marca el lugar”, para dar paso a la inspección de la catacumba y posterior huida a través del río en lancha motora. Y es que de persecuciones va esta película. Tenemos además la persecución en sidecar, la del Zeppelin en que Indy despacha a un nazi lanzándolo por la ventana porque “No tenía billete”, la de la avioneta, y la imprescindible del tanque con Indy a caballo.

John Williams creó una Banda Sonora nuevamente portentosa, remarcando aquí mucho más la relación entre padre e hijo mediante dos temas tan diferentes como son el cómico tras huir del castillo como el dramático en el momento final de la reconciliación. Utiliza también un tema de aire sagrado para el Grial y el caballero que lo guarda.
Harrison Ford como Indiana Jones estuvo sobresaliente, recuperando las buenas formas de la primera película y ayudado por su nuevo compañero de reparto, el mejor de los que ha tenido el aventurero, su papá. Sean Connery crea uno de sus mejores papeles cinematográficos como el profesor Henry Jones, padre de Indy. Es merecedor de todos los elogios el actor al crear un personaje que muestra su tesón firme y autoritario a la vez que nos divierte y enternece. Merecía otro Oscar por este papel. Denhol Ellito da vida de nuevo a Marcus Brody, así como John Rhys Davies a Sallah, ambos con más puntos cómicos y más minutos que en su anterior aventura. De hecho Marcus se marca un baile de San Vito particular con Henry Jones y demuestra su igual torpeza aventurera al mencionar que se perdió en su propio bibilioteca. Alison Doody es Elsa Schneider, la pareja sentimental femenina menos afortunada de Indy. El desafortunado River Phoenix dio rostro al joven Indiana Jones en el épico prologo.

Obtuvo tres nominaciones a los Oscars: Banda Sonora, Sonido y Efectos Sonoros, ganando esta última.
La película volvió a encumbrar a Indiana Jones consiguiendo Spielberg una nueva película de aventuras genial, a la altura del Arca Perdida, con unos Connery y Ford en estado de gracia.

Lo Mejor: El renacer de la Aventura mezclada sabiamente con comedia. Sean Connery y Harrison Ford.

Lo Peor: La sombra de “En busca del Arca Perdida”.

Indiana Jones y el Templo Maldito, de Steven Spielberg

Mayo 8, 2008

1935. Shanghai. Indiana Jones se encuentra con Lao Che para realizar un intercambio. Che traiciona a Jones envenenadlo. El arqueólogo deberá luchar para conseguir el antídoto escapando de sus perseguidores con la corista Willie Scott y su compañero Tapón. Juntos escapan en una avioneta que pertenece a Che, con lo cual caen en una nueva trampa. Salvándose de un salto al vació metidos en una balsa llegara a la India donde deberán encontrar la piedra sagrada que protege al poblado al que llegan, temeroso por el regreso de la antigua secta Togui.

Estaba claro que Indiana Jones volvería a las salas de cine, además de por su éxito porque figuraba el nombre de George Lucas, quien, no teniendo “Star Wars“ de momento, trabajaba en nuevas aventuras del arqueólogo.
Sin duda empezaron en el proyecto con ganas, y Spielberg quería introducir en él cosas que no pudo en “En busca del Arca Perdida”, como la secuencia de la balsa o la de la vagoneta. Sin embargo, como el propio director declararía años después, se les fue la mano de diversas maneras consiguiendo una película que, sin ser mala, podemos considerar de fallida.

La película comienza con una de las mejores secuencias de la Saga como es el número musical de Willie tras la transformación del logotipo de Paramount en un gigantesco Gong. Indy nos es presentado de manera inteligentísima, bajando las escaleras de cintura para abajo, sin aparecer su rostro en pantalla hasta que Che menciona su nombre. Y encima aparece como nunca lo habíamos visto y menos lo esperamos, de smoking blanco, en plan galán años 30. Tanto Che como Jones se intercambian sus respectivos artículos consiguiendo cada uno su objetivo hasta que el doctor bebe de su copa. Acaba de envenenarse y no tiene más que cambiar el diamante por el antídoto. Spielberg ha cambiado de atmosfera a partir de este tramo, consiguiendo tensión y angustia, como la que tiene Indy. El aliado de Indy en el club es asesinado de manera magistral, mediante un juego de sonido en que una botella se descolcha y una copa se rompe, dando comienzo una escena antológica como es la del asesinato del sicario de Che por Indy y la posterior persecución del diamante por parte de Willie y el antídoto por Indy mientras se produce el gran alboroto con la gente gritando, los asesinos de Che intentando matar a Indy y la banda de música tocando. Y lo mejor es, que dentro de tanto alboroto y tanta información, no perdemos detalle de nada. Eso solo lo consiguen los genios. Una secuencia redonda por la que ya merece la pena el film.

Tras esto la película comenzara a mostrar sus fallos. La presentación del compañero de Indy es algo chocante, pues se trata de un niño, Tapón. Parece que tras la excelente experiencia que tuvo Spielberg en “E.T.” con niños le pareció bien meter en la nueva aventura a uno. Ciertamente, recuerdo que de niño la que más me gustaba de la trilogía era esta, por esa razón. Y es que no hay ninguna otra explicación para que Spielberg lo introduzca si no es para llegar a los niños. Muy bien, eso es muy comprensible. Ahora lo que no cuaja es que si ha introducido a ese personaje, y a través de él mete momentos cómicos de lo más discutibles llegando al infantilismo, luego dé un giro de 180º en lo que respecta a la trama principal, como es la búsqueda de las piedras sagradas y de la secta Togui, mostrando de manera casi explicita los satánicos rituales que organizan y los malos tratos que sufren los niños, consiguiendo acercarse a una película de terror, conteniendo escenas que verdaderamente son escalofriantes.
Otro punto fallido es su excesivo ritmo frenético. Apenas hay respiro para el espectador, especialmente en la hora final. Todo ocurre de manera demasiado inmediata en las escenas de acción llegando a alcanzar el calificativo de montaña rusa casi explícitamente (esa secuencia en vagoneta). A favor hay que decir que todas las escenas de acción vuelven a estar rodadas de manera más que notable, alcanzando el apelativo de sobresaliente.
Tampoco ayuda mucho la presencia de los dos compañeros que se le han puesto a Indy. Tapón puede resultar algo pasable en sus escenas de admiración hacia Indy y sobre todo por esa secuencia en que llora a su héroe para que vuelva a ser bueno. Willie Scott personifica esas mujeres que aparecían en el cine de los años 30 y que esperaban ser rescatadas por el héroe. El problema aquí es que en más de una ocasión la mujer acaba por agotarnos tanto que esperamos que muera, sobre todo por culpa de sus gritos interminables y sus aires de prepotencia.

A pesar de esto “Indiana Jones y el Templo maldito” contiene elementos de lo más interesantes y arriesgados.
El mostrar de manera tan explícita ciertos aspectos de la vida hindú, y en especial sus pintorescas cenas, así como de sus rituales, tiene poco que ver con una película comercial al uso. El héroe cruza el lado oscuro (¿recomendación de George?) y nos muestra su cara menos amable con escenas de lo más aterradoras.
El uso cinematográfico de Spielberg vuelve a ser de escuela en muchos tramos, en especial en los primeros 10 minutos dentro del club Obi-Wan con esa apertura a ritmo de “Anything goes” recomendada por Lucas y que consigue a Spielberg realizar su pequeña aportación al cine musical o al final cuando Indy vuelve de su experiencia maligna y se coloca su sombrero, con la vagoneta avanzando e iluminándole poco a poco.
La música de Williams es, para mi gusto, la mejor de la trilogía, la que contiene los temas más pegadizos para el personaje de Indy. Esos acordes que acompañan al héroe montado en elefante recorriendo la selva o el tema del rescate de los niños son de puro cine de aventuras.

Hay bastantes cambios entre este film y “En busca del Arca Perdida”.
La presente posee mucha más oscuridad que la anterior. Ya en la llegada al poblado hindú nos damos cuenta de que esta nueva aventura es muy diferente en cuanto a atmosfera, y no solo porque esta esté ambientada en la selva. Transmite más inquietud mediante el jefe hindú y la leyenda de Shiva, rematándolo con la captura de los niños y la escalofriante aparición de uno de ellos que ha escapado.
El anterior objeto de búsqueda pertenecía al cristianismo y aquí pertenece al hinduismo.
No es una secuela al uso. El año con que se abre el film es 1935, un año antes a “En busca del Arca perdida”, por tanto estamos ante una precuela. Indiana jones nunca se nos muestra con gafas ni se hace alusión a sus clase de Universidad. Solo se dice que es “el famoso arqueólogo”.

La película se rodó en su mayoría en estudio, a la vieja usanza hollywoodiense, y eso se nota y es de agradecer como sincero homenaje a las viejas películas de aventuras, aunque a veces dé mucho el cante.
La Saga Galáctica vuelve a aparecer de manera indirecta gracias al nombre del club, Obi-Wan, referencia directa a uno de los personajes más celebres de la historia del cine.
Harrison Ford volvió a ponerse su atuendo, aunque esta vez acabaría con él más estropeado y sangrando. Kate Capshaw dio vida a Willie Scott, la gritona y caprichosa compañera femenina de Indy. Para Spielberg lo mejor que tuvo la película fue conocerla, pues sustituyo a Amy Irving, de la cual se estaba divorciando el director, en la vida del cineasta. Ke Huy Quan es Tapon, el compañero y admirador de Indiana. Amrish Puri es el villano mola Ram, sacerdote y guía de los Togui.

A pesar de sus errores la película volvió a ser un éxito, aunque algo inferior que su predecesora, y ganó el Oscar a Mejores Efectos Especiales, siendo además nominada para Mejor Banda Sonora.

“Vuelve el héroe”, así rezaba el cartel del film, y volvió, aunque de manera diferente. “Indiana Jones y el Templo maldito” es la rareza de la Saga, un film que contiene comedia, terror y acción mezclados de manera algo descuidada. En su aspecto formal es intachable.

Lo Mejor: La secuencia de apertura en el club Obi-Wan. La Banda Sonora.

Lo Peor: No encuentra el equilibrio entre comedia-infantilismo y oscuridad.

En Busca del Arca Perdida, de Steven Spielberg

Mayo 5, 2008

Tras el fracaso que supuso “1941” Spielberg se marcó el objetivo de realizar películas destinadas al gran público.
Según cuentan, estaban de vacaciones en la playa Steven Spielberg y George Lucas cuando el primero le mencionó al segundo su gran interés por dirigir una película de James Bond. El creador de “Star Wars” contestó a Spielberg diciéndole que él tenía algo mejor. Fue entonces cuando le contó la historia “En Busca del Arca Perdida”. Sin embargo el proyecto no se puso en funcionamiento hasta dos años después, cuando Spielberg acababa de tener su tropezón con la parodia bélica. Lucas contacto con él y le preguntó si aún seguía interesado en el proyecto, a lo que el director afirmó de manera inmediata. El planteamiento de la historia se debe a Phillip Kaufman, pero el guión definitivo es obra de Lawrence Kasdan, quien, en colaboración de Lucas, creó una historia de aventuras clásica que contenía todos los elementos del género: acción, romanticismo, misterio y comedia.
Para los nombres principales no buscaron demasiado lejos. Indiana se debe al nombre del perro de Lucas, y Spielberg fue quien lo apellidó Jones (en principio se iba a llamar Indiana Smith). Marion era el nombre de la abuela de Kasdan, y así bautizó a la heroína de la película.
Lucas, Spielberg, y Kasdan trabajaron juntos creando al protagonista del film. En un principio iba a ser Tom Selleck quien daría vida al doctor Jones, pero su contrato con la serie “Magnum” se lo impidió y tuvieron que darle el papel a un conocido de Lucas, que ya era celebre por crear un gran personaje: Han Solo. Harrison Ford entraba así en el film. Poco podían imaginarse todos ellos de que crearían un icono del cine de aventuras.

La acción se sitúa en 1936. El Doctor Jones es un prestigioso arqueólogo que imparte clases en la Universidad. A él acuden unos hombres del Servicio de Inteligencia del gobierno para que les asesore sobre un objeto que buscan los nazis. Los esbirros de Hitler han encontrado Talis, el lugar donde según cuentan está enterrada el Arca de la Alianza, en la que se encuentran los diez mandamientos que Dios otorgó a Moisés, pero necesitan un medalló que les señale el lugar exacto donde se encuentra el Arca. Indiana parte en busca del medallón iniciándose así una carrera contra reloj.

“En Busca del Arca Perdida” es una de las mejores películas de aventuras de la historia. El planteamiento y desarrollo del film son muy sencillos, atendiendo al esquema clásico. Tenemos al héroe que busca un tesoro y que se enfrenta a sus enemigos por encontrarlo. En su camino tendrá aliados y, como no podía ser de otro modo, una mujer que le acompañen.
La película mezcla de manera magistral todos los ingredientes imprescindibles del género. Emoción en sus trepidantes secuencias de acción. Romanticismo a través de sus exóticos paisajes. Intriga y misterio a través del elemento que buscan. Todo ello envuelto por cierto toque desenfadado que la asemeja a sus homenajeadas películas de los años 30 y 40.

Steven Spielberg vuelve a mostrar su sabiduría cinematográfica por medio de secuencias perfectamente planificadas y desarrolladas, que abre con un excelente prologo que sustituye el logo de Paramount por una montaña real.
Estamos en Sudamérica, con un grupo de hombres atravesando la selva. Nuestro protagonista se deshace de varios de ellos cuando llegan a su objetivo e intentan matarle y entra en una cueva donde espera encontrar el Ídolo Dorado Azteca. Su camino hasta el lugar donde se encuentra el Ídolo está lleno de trampas que debe sortear. Observemos como Spielberg va pasando de la intriga y la tensión mientras el héroe cruza las distintas trampas hasta llegar a la más pura emoción cuando coge el Ídolo y activa el mecanismo mediante el cual la cueva se vendrá abajo y él debe correr lo más rápido posible para salvar su vida. Por supuesto en dicha secuencia habrá algún que otro susto y escena de lo más desagradable, que muestra como la avaricia no es buena consejera en esto de la búsqueda de tesoros. Spielberg no está sino resumiendo en esta secuencia lo que va a ser la película entera, a la vez que crea una escena mítica dentro de la historia del cine como es la de la bola cayendo y persiguiendo a Indy.

La intriga y el misterio siguen rodeando la obra del director. El Arca de la Alianza es un instrumento que según en las manos que caiga puede hacer el bien o el mal. Casi siempre que se hace alusión a él la película adquiere un toque de terror y suspense, subrayado por la excelente partitura de John Williams, que mantienen alerta al espectador. Este aire de película de terror tendrá su apogeo en la secuencia en que el Arca es abierta, y los nazis, con Belloq y Toth en cabeza, son destruidos de manera algo gore, pues su carne será derretida apareciendo tras ella pequeños ríos de sangre que los descomponen completamente.
El final posee también una atmosfera inquietante por medio de la música de Williams cuando vemos guardar el Arca en un cementerio de cajas, para que nunca se encuentre.

Sin embargo, la película, aún poseyendo detalles escalofriantes, tiene toques de comedia muy bien introducidos en la historia que suavizan su aura inquietante. Tenemos ese gag en que el villano Toth saca una vara negra como si fuera a torturar a Marion para descubrirnos que no es sino una percha. El aprecio que tienen las alumnas de indy hacia su profesor, con ese guiño a películas de adolescentes. La victoria de Marion hacia su rival en el torneo de chupitos. La persecución por las calles de El Cairo buscando a una Marion encerrada en una cesta que grita el ya célebre “Indyyy”, hasta llegar a un mar de cestas. Pero sobre todo, tenemos ese momento en que un esbirro saca su sable y planta cara a indiana Jones, respondiéndole este con un disparo de su pistola. Dicha secuencia era más larga, pero una indisposición de Harrison Ford obligó a recortarla. Y bendita indigestión que nos ha dejado una de las mejores escenas.

La presentación y desarrollo de los protagonistas del film está muy conseguido, yendo más allá de simples estereotipos.
La protagonista femenina, Marion Ravenwood, no es la típica chica en apuros que pide auxilio todo el rato, sino que se nos presenta como una mujer dura, con aguante, tanto como para dejar tumbado a medio Tibet a base de chupitos.
Belloq se presenta como la némesis de indiana Jones. También arqueólogo, sus aspiraciones son diferentes a las del buen doctor. Mientras Indy persigue el arca para exponerla en un museo y ofrecérsela a la humanidad, Belloq ansía riquezas y poder. Espera utilizar el Arca en su beneficio, sin detenerse a pensar en el daño que supondría abrirla. Como bien le dice a Indy, “él representa su parte oscura”.
Toth es el enviado de Hitler para encontrar el Arca. Gracias a un encuentro con Indy y Marion, al temible emisario se le quedarán grabadas en la mano las letras del medallón, con las cuales los nazis tendrá más fácil el camino para encontrar el Pozo de Almas.
Sallah es un amigo de Indy en el Cairo. Trabaja para los nazis como jefe de excavación, con lo que informa a Indy de todos los avances que realizan Belloq y Toth.

Indiana Jones es uno de los personajes más celebres de de la historia. Spielebrg presenta cada aparición suya de manera magistral. En el prologo vemos al grupo de hombres caminando por la selva, pero aún no sabemos cuál de ellos es nuestro protagonista. Spielberg lo soluciona rápido. Nos lo muestra de espaldas, enmarcando su figura entre sombras. Su figura con chaqueta de cuero, sombrero y látigo con que defenderse lo definen. Su aparición entre las sombras tras usar su inseparable instrumento es inolvidable. Ha nacido cinematográficamente Indiana Jones. Será así, mediante sombras, enmarcando su figura, como Spielberg nos presente a indy en casi todo el metraje. Cuando llega al Tibet, aparece reflejado mediante su sombra tras Marion, la cual sin darse la vuelta sabe quién es su visitante. En la excavación que Indy dirige aparece dibujándose su figura en contra luz con el sol a medida que se coloca su imprescindible sombrero.
No es descabellado decir que Indiana Jones es el superhéroe de Spielberg. En contra de este arquetipo heroico que vive mil y una aventuras, tenemos un sencillo profesor con gafas que imparte clases y tiene una aburrida vida entre libros de historia. Es la identidad secreta del héroe. Como Superman, se esconde tras unas gafas en su vida diaria, pero se enfunda su uniforme a la hora de entrar en acción. Además tiene su propia criptonita, claro que no es nada sobrenatural, sino todo lo contrario. Un miedo muy humano y comprensible: las serpientes. El bueno de Indy tiene pavor a toda culebra y bicho deslizante, con el que se verá en el Pozo de Almas cara a cara, pasando uno de sus peores momentos profesionales.
Un personaje mítico, sencillamente.

Spielberg se vuelve a rodear de su equipo de colaboradores. Douglas Slocombe como director de fotografía añade exotismo a las escenas del Cairo, así como suspense en las escenas como la que tiene lugar en la cueva del Ídolo y la del final en que se abre el Arca. John Williams creó la inolvidable partitura, siendo el tema central el que definiría al personaje de Jones y el que se alzaría como uno de los más memorables dentro de la carrera del compositor. Michael Kahn montó el film dotándolo de un ritmo vibrante. La ILM de George Lucas creó los brillantes efectos especiales, iniciándose así una duradera colaboración con Spielberg.

Harrison Ford creó su papel más memorable. Nadie más que él puede ser Indy. Karen Allen como Marion está muy bien, aunque se echa en falta más feminidad por su parte, la verdad es que solo una mujer como ella podría llegar al corazón de Indy. Paul Freeman es Belloq, el competidor de Indy en la búsqueda de tesoros. John Rhys-Davis es Sallah, el aliado de indy en el Cairo. Denholm Elliot es Marcus, compañero de Indy en la Universidad, y quien le pone tras la búsqueda de reliquias. Ronald Lacey es toth, el oscuro emisario del Fuhrer. Alfred molina aparece brevemente como compañero de Jones en la búsqueda del Ídolo, pero tiene un merecido y desafortunado destino.

Obtuvo 8 nominaciones a los Oscars llevandose la mitad correspondientes a Dirección Artistica, Efectos Especiales, Montaje y Sonido, y perdiendo en las categorías de Banda Sonora, Fotografía, Dirección y Pelicula.

Emocionante, terrorífica, divertida. “En Busca del Arca Perdida” es una película perfecta dentro del género de aventuras, que rememora el buen hacer de la época dorada de Hollywood. Además, marcó el nacimiento de Indiana Jones.

Lo Mejor: Es Aventura 100%.

Lo Peor: Que le salieran (y le siguen saliendo) malas imitaciones.

Piratas del Caribe: La Maldición de la Perla Negra, de Gore Verbinski

Diciembre 30, 2007

potc1.jpgLa niebla inunda la pantalla, poco a poco vemos aparecer la proa de un gran barco navío acompañado por la voz de una niña entonando un canto prohibido: una canción pirata. Uno de los miembros de la tripulación le informará a la pequeña que entonar dichos cantos trae mala suerte y atrae la presencia de piratas, a lo que su padre, el Gobernador, como el capitán del barco, el valiente Norrington, se muestran escépticos. Una voz de emergencia los lleva hasta los restos de un barco hundido en donde encontrarán a un pequeño joven naufrago superviviente. La tripulación del navío dará la alerta rescatando al muchacho y poniendo rumbo rápidamente a su destino, sin embargo la pequeña Elizabeth repara en el rescatado joven y observa un pequeño collar que tiene colgado: una moneda dorada. Alejándose el navío de los restos de la tragedia la pequeña verá alejarse un gran barco pirata de velas negras que parece llevar la muerte consigo y que protagonizará sus pesadillas.

Así da comienzo la película de aventuras más famosa de nuestros días. Tras el fiasco que supuso “La Isla de las Cabezas Cortadas” de Renny Harlin con el cierre de Carolco incluido, y la metedura de pata de Polanski con “Piratas”, hacer películas de piratas parecía lo más disparatado en Hollywood ya que significaba un fracaso absoluto, convirtiendo dicho genero en algo maldito. Pero ¿qué mejor manera de romper una maldición que con una película que contuviera en su título dicha palabra?
El megalómano productor Jerry Bruckheimer ponía su nombre por primera vez junto con el logotipo de Walt Disney Pictures para llevar a la gran pantalla una atracción del parque temático Disney conocida sobre todo por la canción que entonaban los muñecos piratas de dicha montaña rusa.

¿De que trataría la película? De algo tópico. Chico pobre que trabaja como herrero y con buen manejo de la espada está enamorado de la hija del gobernador. Tras un asalto pirata a Port Royal la joven es secuestrada y el joven pondrá todos los medios que tenga a su alcance para rescatarla. Eso es la película en reglas generales. Ahora bien los de Disney y Bruckheimer tenían sorpresas guardadas.
La maldición de la película se refiere a los piratas tripulantes del barco La Perla Negra, quienes robaron un tesoro azteca perteneciente a Cortés y fueron ajusticiados vagando eternamente sobre la tierra convirtiéndose en esqueletos vivientes a la luz de la luna. La única manera de romper la maldición es conseguir reunir de nuevo todas las monedas del tesoro. Ahí es donde los caminos de los piratas se cruzan con los de Will, el herrero, y Elizabeth, la hija del gobernador, pues confunden a ella con la hija de un pirata que participo en el robo, Bill el Botas, mientras que es él el verdadero hijo perdido.
Los piratas de la película, los villanos, son hombres rudos, sin modales, lobos de mar ansiosos de sangre y botín, capitaneados por el Capitán Barbosa, en quien vemos esa angustia de vivir bajo los efectos de la maldición. Su secuencia cenando con Elizaberth y explicándole la razón de su destino sirve para exponernos la tragedia que viven los hombres de la tripulación. Si, pueden ser inmortales, pero una vida en la que no puedan paladear la comida, en que el oro no les sacie, y en donde no puedan sentir el calor de una mujer no es la vida que soñaban con vivir. En el fondo Barbosa es un personaje, malo, si, pero trágico.

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Bien, con lo que llevamos planteado de un joven que demuestra su valia, la hija del gobernador secuestrada, y un grupo de piratas malditos ¿se puede entender el enorme éxito que obtuvo la película? No deja de ser una historia clásica de piratas como otras, solo que aquí hay pirata-esqueleto. ¿Qué fue entonces lo que llevó a la gente en tropel para ver esta aventura? La respuesta el tenemos en el verdadero protagonista de la cinta. Aparece elevado sobre un mástil observando en el horizonte la costa caribeña de Port Royal, parece capitaneando un gran barco, pero no. Su mandato se reduce a una pequeña balsa con claraboyas destinada a hundirse. Pero e él le importa poco, su entrada en el puerto debe ser triunfal, con la cabeza bien alta, dejando a todo el que le vea boquiabierto. Y lo consigue. Acabamos de conocer al que será uno de los personajes más celebres que nos ha dado el cine del S. XXI. El Capitán Jack Sparrow. No hay forma más descabellada de presentar al que va a ser el héroe en el film, rematándolo ya cuando este usa su “educada” forma de expresión con su lengua de doble filo, dando más rodeos que un torero y muestra sus continuos amaneramientos gestuales, dejando KO a todo espectador. Y es que el bueno de Sparrow es el compañero de juergas que todos quisiéramos tener. Es caradura, amante del buen ron, cuentista como pocos, siempre buscando su beneficio, y loco, muy loco, tanto que a él no le falta un tornillo sino tres cuartas partes de los que componen su peluda cabeza. Claro que en la historia también le mueve el amor. El amor a la piratería, a la libertad, al buen ron y en este caso a su precioso barco, La Perla Negra, del que fue echado por la tripulación capitaneada por su contramaestre, Barbossa.
Si el personaje de Sparrow es como es se lo debemos al actor que le da vida, Johnny Deep. El actor, cuyo único éxito en taquilla era “Sleepy Hollow” bajo las ordenes de su director fetiche, fue una rara elección para protagonizar un film Disney producido por uno de los mandamases del sistema de Hollywood. Deep cayó bocas haciendo suyo un personaje que en papel no se distanciaba del típico héroe de aventuras convirtiéndolo en un desmelenado y rocambolesco pirata pasada de vueltas. Su inspiración a la hora de crear el personaje fue Keith Richards, con todos esos amuletos y anillos que lleva y ese desparpajo a la hora de expresarse y moverse. Así pues Jack Sparrow renovó al pirata, desmitificándolo y dándole una nueva dimensión consiguiendo, algo así como ocurría con el Genio en “Aladdin”, un personaje cuya aparición en pantalla hace que nos produzca un soplo de aire fresco.

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“Piatas del Caribe: La Maldición de la Perla Negra” está llena de amor, duelos a espada, abordajes, buenos efectos especiales que transforman a los malditos piratas en esqueletos vivientes, amistad por conveniencia como la que se produce entre Jack y Will, y traiciones, muchas traiciones que dan vueltas y vueltas a una trama cuya mayor flaqueza es el metraje. Y es que no hubiera venido nada mal un recorte de 15 minutitos en lugar de repetir visitas a terrenos conocidos como la cueva del pirata, en donde se repite dos veces una misma secuencia.
El humor también esta muy presente en la película. Jack Sparrow ya es de por sí un personaje humorístico que nos hace soltar carcajadas, ahora bien el incluir a dos soldados ingleses bastante torpes y su respuesta pirata en la pareja Píntel y Ragetti me parece innecesario, ya que lo único que se consigue con ellos entorpecer el buen ritmo de la trama, pero tampoco vamos a pedir tanto de Bruckheimer.
El director elegido fue Gore Verbinski, a quien Bruckheimer contrató no por “The Mexican”, ni por “Un ratoncito duro de roer”, ni siquiera por “The Ring”, sino por su trabajo en publicidad (¿alguien lo dudaba?). Verbinski ldoto a la historia de un ritmo muy bueno y de una narración clásica adecuada para la historia olvidándose de rollos videocliperos ni nada por el estilo. Aquí se masca el estilo clásico de las aventuras de piratas de la Edad Dorada de Hollywood, hay homenajes cinematográficos a “El temible Burlón”, literarios a “La Isla del Tesoro”, y de videojuego a la Saga “Monkey Island”. Además Verbinski supo mezclar los genero de aventuras con el del terror (en su vertiente suave, que es una peli Disney) como puede ser en la primera aparición de La Perla Negra o la visita de los piratas a la celda de Sparrow en donde muestran su maldición cuando se exponen a la luz de la luna. Verbinski crea secuencias de acción dignas del mejor blockbuster como la persecución de Sparrow por Port Royal, el bombardeo entre los dos grandes barcos, o el enfrentamiento final entre Barbosa y Jack con sorpresa incluida y todo. El ritmo es vertiginoso, haciendo que su dos horas y pico largas no nos cansen, y haciéndonos disfrutar de una atracción más grande que la que existe en Disneylandia.
El guión corrió a cargo de Ted Ellito y Terry Rossi, quenes ya habían trabajado en “Aladdin” y en otras muchas producciones animadas y de aventuras (“La Mascara del Zorro”) consiguiendo aquí un trabajo correcto en cuanto a guión de entretenimiento, aunque podrían haber dado menos rodeos en algunos tramos. La memorable música corrió a cargo de Klaus Badelt cuando en principio iba a ser Alan Silvestri, de ella es ya celebre el tema principal, cuya composición creo que se la debemos más a Hans Zimmer, quien ha elevado la música piratesca a una alta cumbre en “At World´s End”. El cuidadísimo diseño de vestuario, los decorados, los efectos especiales de la ILM, cada detalles está cuidado al máximo para trasladarnos a ese mundo de aventuras y piratería.

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Entre el reparto nos encontramos con dos actuales estrellas que le deben mucho a esta película. Orlando Bloom, que por aquellos días aún era Legolas, realizaba su primer papel importante sin usar peluca amarilla ni lentillas. Will Turner es el héroe que hubiera encarnado Errol Flynn y el actor intenta emularlo correctamente con piruetas y bigotillo, aunque aún le faltaba (y le falta) mucho que aprender. Keira Knightley daba vida a la chica del film, Elizabeth Swann, hija del gobernador y por tanto la raptada. Para ella también era su primer papel importante que realizo de manera correcta, mejor que luego hizo en las secuelas se podría decir. Jonathan Pryce es el gobernador Swann, un caballero inglés correcto aunque algo infantil a la hora de mostrar su victoria ante los piratas. Jack Davenport es el Comodoro Norrington, quien quiere casarse con Elizabeth tanto como atrapar a Sparrow. Kevin McNally da vida al compañero de fatigas, y borracheras, de Jack, Gibbs. Su encuentro en la isla de Tortuga es de los más celebrado, tanto como el montón de bofetadas que recibe nuestro querido pirata. Lee Arenberg y Mackenzie Crook forman el duo Pintel y Ragetti, este ultimo empeñando en clavarse todo lo que pueda en su ojo artificial mientras no lo pierda. El mono maldito del film no sé como se llama en realidad pero también hay que destacar sus memorables momentos, si hubiera un Oscar a mejor animal protagonista se lo daban a él.
Geoffrey Rush compone junto con Deep el punto alto interpretativo. Su Barbosa se ha convertido en un personaje celebre que el prestigioso actor australiano interpretó contenido, su sola presencia es suficiente para imponerse frente a los miembros más grandes y musculosos de su tripulación. Lo mejor es que es el contrapunto a Sparrow con el tesón firme y la calma como principal característica. Eso si, cuando Jack está delante pierde los estribos, como cualquier persona.
Johnny Deep ya he dicho que crea una memorable creación como el mítico Jack Sparrow, posiblemente el personaje real más memorable de la factoría Disney junto con Mary Poppins.

La película fue un éxito inesperado haciendo sombra a “Matrix Reloaded” y consiguiendo que la Disney reinara en las taquillas ese año haciendo doblete con “Buscando a Nemo”, pero lo que fue más inesperado fue que de las cinco nominaciones para los Oscars que recibió, la mayoría técnicos, una fuera a parar en la persona de Johhny Deep, consiguiendo así su primera nominación al Oscar y rememorando los tiempos de Julie Andrews, en que un personaje Disney era alabado por critica y público.
En 2006 se estrenó la secuela “Dead Man´s Chest” y al siguiente “At World´s End”, de nuevo entretenimientos de primera gracias a un Deep más loco y desatado, pero que no llegan al clasicismo de esta primera película.

Una buena película-blockbuster de aventuras repleta de acción, amor, maldiciones, humor y donde conocimos a Jack Sparrow. ¿Alguien da más para un film Disney?

Lo Mejor: Deep y Rush. Su ritmo. Es una de aventuras clásica.

Lo Peor: Su excesivo metraje en donde se revisitan lugares comunes.

Bourne, Jason Bourne

Agosto 23, 2007

eltultimatumdebournepostercritica.jpgLas películas de Jason Bourne han sido thrillers bien fabricados que contenían vibrantes secuencias de acción. “El Caso Bourne” era una película en donde se nos presentaba un personaje que no recuerda nada de su pasado pero que sin embrago es una maquina de matar, al finalizar Bourne sabía que había sido adiestrado por una organización llamada Treadstone. Como thriller la película funciona bastante bien, puesto que sentimos la misma curiosidad que el protagonista por saber quién es. Como film de acción contenía secuencias bien trabajadas como son la huida de la embajada de Zurich, la persecución por las calles de Paris o el vibrante enfrentamiento contra el Profesor (un por entonces desconocido Clive Owen). Lo único que no cuajaba del todo era la historia de amor, muy cogida por los pelos, aunque se puede defender diciendo que Marie es la única persona que ayuda a Jason en las circunstancias en las que se encuentra.

Como todo lo que rinde en taquilla tiene secuela en Hollywood, y el Bourne literario de Ludlum tenía 3 partes, en 2004 llegaba “El Mito de Bourne”. Se dice que segundas partes no son buenas, sin embargo el cambio de director, de Doug Liman (ahora en labores de Productor Ejecutivo) al inglés Paul Greengrass, hizo que Bourne alcanzará una nueva dimensión consiguiendo que las secuencias de acción estuvieran a un nivel igual que la historia que se nos narraba, y no inferior como en la anterior, en que había pocas y no estaban al nivel de la trama. La historia comienza con Bourne viviendo junto a Marie en la India intentando recordar más cosas de su pasado. Un sicario es enviado para matarlos, pero solo consigue eliminar a Marie, cosa que enfurece a nuestro protagonista. En esta secuela se nos explica poco más sobre el origen de Bourne, sin embargo la trama está mucho mejor explicada y es más interesante, el personaje de Pamela Landi rivaliza con el de Abbot dentro de las oficinas de la CIA, y sobre todo veremos que Bourne empieza esto como una venganza y acaba en redención, pues recordará su primera misión oficial como agente de Treadstone e intentará enmendar su errores pidiendo perdón a la hija del hombre que asesinó con lo cual vemos que Jason Bourne no es el hombre frío y distante que parece tras su cara de piedra, sino un hombre atormentado arrepentido de actos pasados y que exige saber quién es. Greengrass implantó un estilo documental cámara en mano, consiguiendo que las secuencias de acción sean más dinámicas y vibrantes que en la antecesora, así por ejemplo la persecución por Moscú es superior a la de Londres y la pelea contra otro miembro de la agencia es más realista.

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Y llegamos a la última entrega de las aventuras del agente amnésico, en donde por fin sabremos como Bourne llegó a convertirse en ese asesino. De la historia podemos hablar bien poco, pues es más de lo mismo. A Jason lo persiguen y él por su parte intenta recopilar información que lo lleva a la fuente de donde surgió el sistema que le creó. Sin la segunda era mejor que la primera puesto que igualaba trama con secuencias de acción, en esta ocasión Greengrass, que repite tras su excelente labor en la anterior, tira la casa por la ventana a la hora de confeccionar secuencias emocionantes sin darle ni un respiro al espectador. Así pues tenemos esa espectacular secuencia en la estación de Waterloo en donde Bourne dará instrucciones a un periodista por todo la estación para que no le atrapen, seguida por la impresionante secuencia que se vive en Tánger, donde lo que comienza como un seguimiento se convierte en una carrera contra reloj para salvar a alguien esencial en la Saga y concluyendo con la pelea más brutal de todas las que tiene la Saga. Pero lo mejor de todo es que a pesar de no inventar nada, la película es un continuo homenaje a las dos anteriores, así pues vemos una persecución que finaliza igual que finalizaba la de la anterior película, el recuerdo de Marie viene dado gracias al corte de pelo y cambio de color que Nicky se hace, y lo más inteligente y por lo que hay que quitarse el sombrero, porque yo no sé si lo tenían planeado o les salió por ahí a los guionistas, es conseguir que la última secuencia de “El Mito”, en donde Landy habla con Bourne, sea aquí la que de paso al último tercio del film. Toma ya. Greengrass nos ha estado contando lo que sucede en la anterior película antes de esa secuencia en 1 hora y cuarto de manera vertiginosa, consiguiendo la mejor película de acción de toda la Saga, y de las mejores en los últimos años.

Los Directores

Doug Liman comenzó la Saga de manera muy correcta, procedía del cine independiente y consiguió una película estimable con factura clásica. Lo que menos me gusta de su dirección es que las escenas de lucha resultan demasiado coreografiadas. No pudo dirigir la segunda debido al rodaje de “Sr. y Sra. Smith”.

Paul Greengrass llegaba de rodar Bloody Sunday, con la que tuvo mucho éxito e imprimió en Bourne un estilo más cercano al documental. Muchos se quejan de los mareos de cámara y de que Greengrass es demasiado televisivo con abusos de primeros planos, en mi opinión cada vez que mueve la cámara hay que fijarse que es en los momentos de más acción, y que los personajes en esos momentos están confusos o con la adrenalina a topa, no vamos a negar que la forma en que se nos presenta no nos pone igual a los espectadores.

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Gadgets

Al contrario que James Bond, Ethan Hunt u otros personajes similares, Jason Bourne tiene como principal arma su inteligencia a la hora de salir de aprietos. Así pues de la embajada americana de Suiza saldrá escalando en lugar de liarse a mamporros; en Berlín dará esquinazo a los policías cogiendo un tren; utilizará ropa tendida para ir cruzando los tejado de Tánger sin cortarse con cristales; engañará a unos matones con un ventilador unido a una linterna. En las peleas nuestro protagonista sabe defenderse mejor que nadie, y cuando sus enemigos llevan cuchillos él prefiere cosas más prácticas de andar por casa como pueden ser un bolígrafo, una revista, o un libro.

Las Chicas

Marie es la típica chica estudiante erasmus conocedora de recónditos lugares que ve en Jason una oportunidad de conseguir dinero rápido (20000 $) por llevarlo a Paris. Junto a él descubrirá su identidad y vivirá una historia de amor que los llevara a visitar diversos lugares del mundo conluyendo en la India, en donde encontrará su fatidico destino.

Pamela Landy es la mujer más dura de la CIA, la tia con más ovarios que trabaja en la Agencia capaz de plantar cara al más alto cargo. Ella será la que reabra el caso Bourne y llegue hasta lo que es Treadstone, ganándose la enemistad de varios compañeros de la Agencia.

Nicky es al principio una simple analista destinada a Paris, para convertirse en una de las personas que ayudan a Bourne. ¿Por qué? La respuesta la tenemos en esa secuencia que mantienen ambos en una cafetería de Madrid cuando ella le pregunta a él si de verdad no recuerda nada. La mirada de ella en ese momento ya nos está diciendo muchas cosas, reafirmada con la sonrisa final que se marca cuando anuncian que no han encontrado el cuerpo de Bourne.

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La CIA

El centro de inteligencia americana es el gran villano en los films Bourne. Comenzando con Concklin, jefe al mando de las operaciones para las que utilizaban a Borune, que acaba siendo “eliminado” por su propia gente. Por encima de él esta Abbot, quién dice no saber tanto como sabe. Noah Vosen es el subdirector de la CIA encaprichado con acabar de una vez por todas con Bourne y todo aquel que este a su lado, y Ezra Kramer el director adjunto de la Agencia. Bourne es para ellos la maquina revelada contra su creador.

Los Asesinos

Ninguno como El Profesor, al que conocemos en Barcelona dando clases de piano. Su enfrentamiento con Bourne en ese campo de maiz no tiene desperdicio. Kirill es un sicario que elimina a Marie, pero deja vivo a Bourne, craso error que acabará pagando en Moscú. El resto son meros sicarios enviados a liquidar al amnésico, con el que tendrán de todo menos palabras.

El Agua

Muchos se preguntarán ¿y este apartado? Pues bien, para mí el agua en esta saga significa muerte y renacimiento. Jason Bourne se nos presenta ante nuestros ojos en el agua, perdido en el mar. Cuando se despierta no sabe quién es, es como si estuviera muerto para el mundo. Marie muere en el mar en ese sensacional plano en que va hundiendose lentamente mientras Jason la contempla. Pero lo mejor viene cuando Jason finalmente ha recordado todo, lo vemos hundiéndose en el agua y de repente empieza a moverse y a nadar, desapareciendo a ritmo de Moby. Así pues Jason Bourne empezó una nueva vida rescatado del mar y ahora que ha encontrado lo que buscaba desaparece de nuevo entre las aguas, renaciendo como una nueva persona.

Las secuencias de acción

Persecuciones como la de Paris con ese estilo Frankenheimer son para enmarcar. Aunque me quedo con la secuencia de la estación de Waterloo y la persecución de Tánger. Mencionar la de la persecución por Nueva Cork y la huida de la embajada de Suiza. Por supuesto, ninguna de esas secuencias tendría la emoción que tiene si no fuera por la brillante partitura de John Powell.

Europa, Europa

Si por algo son atractivas las películas de Jason Bourne es porque nos muestran una Europa visualmente atractiva, sin apenas monumentos históricos (salvo en planos muy generales) que las harían fácilmente identificables. Entre las ciudades que han tenido la visita de Bourne están Berlín, Paris, Madrid, Suiza, Londres y Moscú.

El Reparto

Matt Damon se metió la taquilla en el bolsillo gracias a este personaje. Aunque comenzó mostrándonos su cara de niño bueno, ha ido llevando al personaje cada vez con más mala leche pero sin perder humanidad. Una de las cosas que siempre me han llamado a atención de Bourne es que apuntaba con la pistola pero nunca disparaba, gracias al Ultimátum sabemos que su último paso para convertirse en el agente de Treadston fue debido a una pistola y un victima. Es impactante como el rostro de Damon cambia en esa secuencia-flashback, de tener la última pizca de humanidad atener una sangre fría terrorifica. Y es que cuando se trata de repartir leña como Jason Bourne Damon pone cara de pocos amigos.

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Entre la multitud de actores que han estado por aquí tenemos a Franka Potente como Marie, sabia elección para dar vida a una europea. Chris Cooper como Concklin; Brian Cox (posiblemente el hombre que más trabaja en cine de su generación) como Abbot; Clive Owen como El Profesor; Kart Urban como Kirill; Joan Allen, sensacional, como Pamela Landy; Julia Stiles (denle más papeles por favor) como Nicky; Albert Finney como el doctor encargado de crear a Bourne; David Strathaim como Vosen y Scott Glenn como Kramer. Daniel Brül realiza una breve participación como hermano de Marie en “Ultimátum” y Edgar Ramirez como el asesino Paz está muy desaprovechado.

La música

Además de la excelente partitura de John Powell, al finalizar cada película Bourne aparece el tema “Extreme Ways” de Moby, con lo cual se consigue dar un aire de serie al conjunto.

La trilogía de Bourne es un ejemplo de buenos thrillers, con escenas de acción bien construidas y que no dan un segundo de respiro. Jason Bourne es un hombre que busca saber quién es en realidad, pero en el fondo ¿no es eso lo que queremos saber todos?

Piratas del Caribe: En El Fin del Mundo, de Gore Verbinski

Agosto 2, 2007

pirates_of_the_caribbean_at_worlds_end_ver6_xlg.jpgWill Turner y Elizabeth Swan van en busca de Jack Sparrow capitaneados por el capitán Barbosa para detener a la Compañía de las Islas cuyo líder, Lord Beckett, tiene bajo su poder al temible Davy Jones y su tripulación del Holandés Errante.

Tercera parte de las aventuras del Capitán Sparrow y sus compañeros de fatigas que llegaron anunciados a bombo y platillo, gracias en parte al gran éxito obtenido por sus dos predecesoras. La gente acudió en masa a ver la película y la actitud generalizada fue: “que decepción”. Pero en contra de las opiniones con las que me encontré, yo no salí tan insatisfecho como el resto, es más encontré más de lo que esperaba en esta larga, eso si, aventura.

Empezando con el magnifico prologo en que vemos como están colgando a toda persona relacionada con la piratería, incluido un niño que ya nos da la primera sorpresa. Estamos en una peli Disney en que va a morir un niño. Desde luego el inicio no puede ser mejor, engrandecido por la Banda Sonora que incluye la breve canción entonada en este fragmento.
Tras este inicio la película nos lleva hasta Singapur en donde Elizabeth Swan y el Capitán Barbosa buscan ayuda en el temido pirata Sao Fen. En esta secuencia disfrutamos de momentos cómicos (el pirata del ojo tuerto y su compañero) y de acción.
Hasta aquí todo bien, el problema es que a partir de este momento el film vuelve a tropezar en errores que bien podían existir en las anteriores películas, como son las alianzas y traiciones entre personajes, pero en este capitulo, presumiblemente final, deberían haberse dejado de tanto rodeo.
Aún así la película no da un respiro visual y nos regala imágenes como la del barco surcando el mar de noche, imagen que me recordó a la secuencia de “Las Aventuras del Baron Munchausen” en que el barco navega por la luna. Y es a partir de este momento cuando la película entra en un terreno inesperado para una película destinada a todos los públicos, y más siendo superproducción, como puede ser el surrealismo. No solo la imagen anteriormente descrita me hicieron recordar el film de Gilliam, sino la aparición de Jack Sparrow, pues, pudiendo introducir al personaje de manera espectacular, con su particular fanfarria, Verbinski se decanta por mostrárnoslo perdido con su barco en el desierto, con múltiples dobles y rodeado de piedras que se transforman en cangrejos. Con esta secuencia nos están mostrando las múltiples personalidades del famoso pirata y todo lo que tiene en la cabeza, algo arriesgado pero efectivo, y además momento de autentico lucimiento para Deep.
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Por supuesto hay que saber que estamos en una superproducción y que hay que ofrecer mucha acción, muchas explosiones, muchos Efectos Visuales y muchos, muchos minutos. Porque esta entrega de los piratas dura cerca de 3 horas justas, y sinceramente, podría haber durado bastante menos. Reconozco que no se me hizo nada pesada, pero tramos del film como pueden ser el de Calipso, personaje del que se habla mucho para luego tener una actuación olvidable, la asamblea de piratas que solo sirve para mostrarnos lo bien que han invertido el dinero en maquillaje, y para que se luzca Keith Richards, o la cantidad de cambios de bando que hay hace que el espectador se pierda e incluso pierda interés.
La culpa de esto no se la podemos achacar a Verbinski, que sabe lo que hace y dirige bastante bien, ya no solo por las imágenes antes descritas o por el momento en que el barco se tropieza con las barcas que llevan a los muertos, sino porque incluso se atreve a homenajear a uno de los grandes como es Sergio Leone en esa secuencia en que Jack, Elizabeth y Barbosa van a parlamentar con Jones, Turner y Beckett. El problema radica en que los guionistas han querido alargar como un chicle una historia que pedía algo rápido y divertido y no una sucesión de momentos en que se habla para no llegar a ninguna parte. Tan solo las partes de Sparrow con Barbosa o algún que otro momento importan en la trama, el resto es meter por meter. Porque la historia de la compañía de las Indias ya se nos explicó en la anterior, la historia de Elizabeth y Will se sabe, solo que esta vez la chica está más guerrera y se hace Reina y ambos tienen sus piques de pareja. Por suerte en lo que a trama romántica se refiere podemos consolarnos con la historia de Davy Jones a medias, pues este personaje podría haber sido mucho más explotado y no haberse quedado como un mero secundario. Es más podrían haber ensalzado más el paralelismo existente entre la historia de Jones y Calipso con el de Will y Elizabeth.
Por suerte tenemos buenos gags, esta vez si, que hacen soltar más de una carcajada. Y esa batalla del final en que vemos como las dos embarcaciones se enfrentan en el remolino que ha formado Calipso (tanto hablar de ella para eso solo), sin embargo uno de los momentos más esperados por mi era el enfrentamiento entre Jones y Sparrow pero se queda en una escaramuza encima de un mástil, cuando podría haber dado para un momento más épico. Por no hablar de la absurda boda celebrada en plena batalla. Claro que debemos recordar que tras este proyecto esta el nombre de Bruckheimer y que seguramente fue él quién sugirió el momento beso a cámara lenta y la bajada de escaleras de Beckett mientras explota todo en pedazos.
El final he de reconocer que es de lo mejor por mucho que digan. No lo voy a contar, por si acaso, pero he de decir que hay que tener agallas para terminar así una peli Disney destinada a toda la familia (al igual que el principio).

De entre el reparto decir que están correctos en su conjunto sin tirar cohetes. Tan solo se puede elogiar a Johnny Deep y a Geoffrey Rush que transmiten una química especial en pantalla. Orlando Bloom es el hombre inmutable y Keira Knightley va de Reina Pirata con morritos. Chow Yun Fat tenía seguramente un hueco en su agenda y quería pasar unos días con el equipo de rodaje para demostrar lo que es carisma. Stellan Skarsgard vuelve a su rol de El Botas y Bill Night deja que trabajen los de la Industrial Light and Magic que son buenísimos dando vida a Davy Jones, aunque aquí le dejan enseñar su aspecto. Keith Richards da vida al guardián del Código Pirata, y el hombre aguanta muy bien el tipo.
De entre lo mejor de la película, si no lo mejor, destacaría la portentosa Banda Sonora compuesta por Hans Zimmer en esta ocasión. Siguiendo con la anterior compuesto el compositor crea una gran composición épica que engrandece la película haciendo que fragmentos como la Batalla o el momento de dar la vuelta al barco alcancen una gran emoción. Por no hablar de ese homenaje a Morricone en el momento Leone.

Lo Mejor: Deep y Rush. El toque Surrealista. La Banda Sonora. El Prologo y el Final.

Lo Peor: La gran cantidad de pactos y traiciones entre personajes que no se sabe muy bien para donde tiran. Su larga duración.

La Saga del Mes: El Señor de los Anillos

Febrero 21, 2007

La Comunidad del Anillo (2001):

Frodo Bolson vive apaciblemente en La Comarca. Tras la partida de su tio Bilbo el joven hobbit se queda con un preciado objeto, un anillo. El Mago Gandalf el gris advertirá a Frodo del peligro que corre quedándose en La Comarca. Partiendo junto a tres hobbits mas, Frodo huirá en busca de salvación llegando a Rivendel en donde se formará una compañía dispuesta a destruir el anillo.Cuando se dio a conocer la noticia de que la Obra Magna de Tolkien iba a trasladarse a la pantalla la mayoría de la gente, empezando por los fans, se alegraron. La única versión cinematográfica existente era la película de animación de los 70 que realizará Ralph Bakshi y que tan solo narraba hechos acontecidos en “La comunidad del anillo” y “Las dos torres” en un film no superior a dos horas.
La persona encargada de realizar la adaptación para la gran pantalla era Peter Jackson, quien mostró su empeño por realizar tres films correspondientes a las novelas por las que sentía especial cariño. Claro que no era tan fácil, pues los derechos los tenía Miramax y sus directivos, los hermanos Weinstein, quienes querían una sola película de tres horas. Tras varias reuniones New Line acabó comprándoles los derechos para que Jackson llevara a cabo su visión particular sobre el mundo de Tolkien.
Jackson decidió rodar los films en Nueva Zelanda, trabajando con profesionales de allí, tal es el caso de la compañía de efectos visuales Weta. Con un elenco interpretativo en que brillaban nombres como Christopher Lee, Ian McKellen, Ian Holm, o Cate Blanchett el director realizó un casting para elegir al resto del elenco que daría vida a los personajes de las novelas. Con la mente puesta en actores británicos el director no dudo en contratar a actores americanos como Sean Astin o Elijah Word, quien mostró su especial interés por el proyecto, y en concreto por el personaje protagonista de Frodo, mandándole una cinta a Jackson en que el actor se había grabado a sí mismo interpretando al hobbit. Cuando parecía que todo iba sobre ruedas y el rodaje iba a comenzar el actor elegido para dar vida a Aragorn, Stuart Townsend, fue sustituido por un actor más maduro, Viggo Mortensen.
Con un plan de rodaje que abarcaba las tres películas para ser rodadas a la par el director tuvo que controlar todo el proceso creativo que rodeaba el proyecto. El presupuesto no fue muy alto para una superproducción de envergadura como esta, ya que cada film no costaría más de 100 millones de $ (hablamos de películas de 3 horas de duración con un gran equipo técnico a sus espaldas).
Con la fecha de estreno prevista para Diciembre de 2001, Jackson trabajó duro para que la película estuviera lista sin problemas. Su idea era estrenar cada entrega con un año de diferencia, o sea cada Navidad. La productora New Line se esforzó al máximo para conseguir la expectación necesaria (aunque ya con decir que es la adaptación de la novela fuera suficiente), ya que esa Navidad también llegaría a las pantallas otra importante adaptación literaria, Harry Potter.

El 19 de Diciembre llegaba a los cines “La Comunidad del Anillo”, primera parte de la trilogía de los Anillos. Recuerdo que ese día fui con mi entrada comprada días atrás a la cola del cine a eso de las 10 de la mañana (cuando aún se hacía cola, lástima que ya no se haga) y me encontré con varias personas ya allí (¡¡¡A las 10 de la mañana!!!). Reconozco que quedé boquiabierto, me puse tras la última persona de la cola, una chica que terminaba de leer “La Comunidad del Anillo”. Cada diez minutos iba llegando más gente y la cola iba creciendo y creciendo. En mi vida había experimentado tal cosa en el cine (el estreno de “La Amenaza Fantasma” me lo perdí porque ya se habían agotado las entradas). En las horas que faltaban para la película (empezaba a las 16:30) hablabas con gente de la cola, sobre qué esperaban, si veríamos esto y lo otro. Yo no esperaba gran cosa, lo reconozco. El único libro que había leído era precisamente el primero y me pareció tremendamente tedioso en sus descripciones, y a la película de animación no le tengo un buen recuerdo. A las 14:00 la entrada del cine estaba abarrotada por gente que iba con sus libros, algunos con disfraces, todos entusiasmados. Yo fui solo (cosa no muy extraña en mí) pero no me encontraba solo, ya que entable conversación con varias personas de la cola, de forma que para comer nos turnábamos para ir y que no nos quitarán el sitio. A las 16:00 las puertas del cine se abrieron y comenzó a entrar la gente. Ya no me importaba que la película me decepcionara (tampoco iba con muchas expectativas, repito), ya que el compartir con todas esas personas esa experiencia desde que llegara a las 10 merecía la pena. A la entrada a la sala cada uno nos poníamos como loco a buscar un buen sitio para ver la peli. A las 16:30 en punto toda la sala estaba llena, las luces se apagaron y comenzaron los anuncios durante los cuales la gente reía y hacía chistes, o pedía que empezara ya la película. Apareció el logotipo de Aurum, el emblema de New Line se creaba acompañado de una música que hizo que la sala entera enmudeciera en un silencio que nos transportaba a otra Tierra. Los susurros de Galadriel y sus primeras palabras daban paso al título de la película que muchos habían estado esperando “El Señor de los Anillos”.El prologo de la película recogía en imágenes lo que Tolkien narraba en sus primeras paginas, la forja de los anillos y como fueron repartidos entre enanos, elfos y hombres. Sin embargo había otro anillo que se adueñó el señor oscuro Sauron con el cual dominar la Tierra Media. Una Alianza entre hombres y elfos combatieron a Sauron y su ejército de Orcos derrotándolos, pero el rey de los hombres, Isildur, cayó en la codicia y se quedó con el anillo de Sauron, el cual traería desgracias a todo aquel que lo poseyera. Tras la muerte de Isildur el anillo quedó bajo el mar hasta que fue descubierto por un ser llamado Gollum y que llama al preciado objeto “mi tesoro”. Sin embargo el anillo se separa de Gollum y es encontrado por un hobbit, Bilbo, quien se lo adueña para él.
Todo este prologo aparece en pantalla de manera magistral, narrado por la voz de Galadriel. La enorme batalla entre elfos y humanos contra el ejercito de Sauron y su posterior victoria ya hacía ver que lo que estábamos contemplando era algo majestuoso que llamaba a convertirse en inmortal.
Tras el prologo la acción se sitúa varios años después en La Comarca con el joven Frodo Bolson leyendo en el bosque. Por lo visto Jackson fue fiel a su palabra, había adaptado de manera fidedigna lo que Tolkien escribió.
La historia del joven Frodo Bolson que parte de La Comarca acompañado de sus amigos Sam, Pippin y Merry, para salvar a la Tierra Media de caer en la oscuridad es conocida por todo el mundo. El joven Frodo representa la última eperanza para los habitantes de Tierra Media, demostrando que un ser tan pequeño como él puede hacer cosas grandiosas enfrentándose a todo tipo de peligros. Por supuesto recibirá ayuda del mago Gandlaf, de los guerreros Aragorn y Boromir, el elfo Legolás y el enano Gimli.
El director construye una historia visualmente inolvidable, consiguiendo transportarnos a la Tierra Media. Con un ritmo que no decae en ningún momento, el director consigue dotar de la atmósfera apropiada a cada momento de la historia. Así pues veremos la alegría que se vive en La Comarca y sus habitantes, temblaremos en la Cima de los Vientos cuando hagan su aparición los espectros del anillo, y nos maravillaremos ante los escenarios de ensueño de Rivendel y Moria. Jackson contó con la ayuda de los dos artistas más renombrados a la hora de ilustrar el mundo de Tolkien, Alan Lee y John Howe, cuyos dibujos ayudaron a Jackson a la hora de imaginar el mundo que debía reproducir.
No hemos de olvidar que “El Señor de los Anillos” es una historia donde valores como la amistad, el compañerismo, la lucha del bien y el mal se muestran, pero todo ello en un marco de fantasía y de aventura. Secuencias tan magistrales como el combate entre Gandlaf y Saruman; la lucha que acontece en la Cima de los Vientos entre Aragorn y los nazgul; la espectacular secuencia dentro de las Minas de Moria en que los heroes combaten contra orcos y trols, para acabar encontrándose con el Balrog contra quien Gandalf protagonizara uno de los momentos más inolvidables y dramáticos del film. Todos esos momentos han quedado grabados en la cabeza de más de un amante del cine.
Por supuesto toda esta historia no podría conseguir su objetivo si el reparto no es el adecuado, pero Jackson consiguió unos actores que supieron dar lo mejor de ellos mismo para el personaje. Elijah Word se confirmo como un perfecto Frodo Bolson, al igual que sus compañeros Hobbits, Sean Astin (quien tendría aún mucho que demostrar), Billy Boyd, y Dominic Monaghan. Viggo Mortensen demostró que se habían equivocado dándole el papel a Townsed y que no había un Aragorn mejor que él. John Rhys Davies mostraba su buen sentido del humor dando vida a Gimli, el enano. Cate Blanchett supo sacarle jugo a su breve papel de Galadriel. Ian Holm da vida a Bilbo. Hugo Weaving nos hizo olvidar a su Agente Smith de “Matrix” para mostrarnos una faceta más bondadosa como Elrond. Ahora vamos a mencionar a los peores y los mejores del casting. Liv Tyler es mona, vale, ideal para Arwen, puede, pero no sé en que estaría pensando Jackson cuando decidió darle más protagonismo a su personaje que el necesario. Si algo tiene “El Señor de los Anillos” tiene de culpa es dar a conocer al mundo a ese hombre llamado Orlando Bloom, Legolas en la película, personaje que lo que mejor hace es dar volteretas y tirar flechas (será lo único que sabe hacer este chico como demuestra en “Troya” o “Piratas del Caribe”). Ahora bien, entre lo mejorcito del reparto nos encontramos con Christopher Lee como Saruman y a Ian McKellen como Gandalf, los dos están sensacionales como los magos a los que dan vida y sus secuencias juntos son inolvidables (ese combate). Sin embargo el mejor de todo el elenco interpretativo es ese actor que tan infravalorado está como es Sean Bean, su interpretación como el codicioso Boromir está llena de tantos matices y contradicciones que el espectador es incapaz de no comprenderle y sentirse identificado con él, debería haber estado nominado él en lugar de McKellen.
Además del reparto también ayudaron mucho el sensacional vestuario, la dirección artística, los efectos especiales, y la magistral partitura de Howard Shore, quien crearía una de las obras musicales más memorables del Septimo Arte. Enya fue contratada para cantar el tema principal que ponía punto y final a esta primera aventura por Tierra Media, “May It Be”.

En la ceremonia de los Oscars de 2001 “El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo” partía como gran favorita con 13 Nominaciones de las que acabó ganando 4 correspondientes a Efectos Especiales, Fotografía, Maquillaje y Banda Sonora. Debería haber ganado merecidamente aquel año, ya que la ganadora fue la sobrevaloradísima película de Ron Howard “Una Mente maravillosa”.

“La Comunidad del Anillo” fue una experiencia cinematográfica inolvidable, a pesar de faltar ciertos detalles del libro (Tom Bombadil) y de tomarse libertades creativas, Peter Jackson consiguió no solo complacer a los amantes de las novelas sino a todo buen amante del cine.

8/10

Las Dos Torres (2002):

La Guerra por la Tierra Media va a dar comienzo. Mientras Sam y Frodo van en dirección al Monte del Destino acompañados por Gollum, Aragorn, Gimli y Legolas siguen la pista de Merry y Pippin. Por el camino se encontrarán con Gandalf, quien les guiará hacia Rohan en donde el mal ya ha hecho su aparición. El poder del Señor Oscuro aumenta y deben estar preparados para la gran batalla del Abismo de Helm.Tras el enorme éxito de la primera película las expectativas hacia “Las Dos Torres” eran muy grandes. Jackson había conseguido reflejar el mundo de Tolkien de manera magistral por lo que no cabía más que esperar otra gran película.
En lo me respecta a mi, el año que separó una película de otra lo dediqué a leerme la trilogía completa y a comprarme la Edición Extendida de La Comunidad del Anillo para disfrutarla de nuevo previo visionado de la segunda. He de decir que de los tres libros el que más me gustó fue el segundo precisamente, y no porque se fuera a estrenar el film, sino porque me pareció muy interesante la forma en que está construido y porque posee mucha más emoción que el anterior.
Llegó Diciembre de 2002 y de nuevo compramos las entradas previas al estreno, esta vez fui acompañado y la entrada era numerada por lo que no había que hacer cola. Lo que seguía existiendo era ese ambiente de emoción previa a la proyección, claro que ni una pizca de lo vivido con la anterior.

La película comenzaba con un flashback que nos devolvía a Moria en donde Gandlaf lucha contra el Balrog, del momento en que vimos desaparecer a Gandalf en la primera, aquí caemos junto a él y contemplamos su salvaje combate con el Balrog hasta el fondo de la tierra. Un inicio realmente prometedor. Lástima que el resto del film sea muy irregular. Jackson ya anticipaba que esta película era la más difícil de las tres por no poseer principio ni final, y ser un film dependiente, por tanto igual que el libro. Sin embargo lo que Tolkien hace en el libro de manera que uno lo acabe con ganas de empezar el siguiente, Jackson no lo consigue en el film, realizando una película tediosa con buenos paisajes y efectos especiales. Quizás esto indigne a muchos, pero más indignado me sentí yo al ver “Las Dos Torres”, ya que siendo mi novela favorita de los anillos esperaba una adaptación tan fiel como la de “La Comunidad”.
Por un lado en esta película tenemos lo que les ocurre a Frodo y Sam, que no importaría de no ser por el mayor logro del film y lo que se ha convertido en un clásico en la Historia del cine, Gollum. Sam y frodo se dirigen al Monte del Destino para deshacerse del anillo y así acabar con Sauron, por su camino se tropiezan con Gollum que ansía volver a poseer el anillo. Entre los tres se formará una especie de Alianza que Sam no verá con muy buenos ojos. Frodo ve en Gollum lo que él podría llegar a ser si un día el anillo lo poseyera, por tanto le tiene lástima y cree tener que compartir su camino con él. Por el camino se encontrarán con múltiples peligros para darle emoción a la cosa y no aburrir al espectador, aunque ya digo que si no fuera por Gollum poco nos importaría lo que les pasa a Frodo y Sam.
Por otro lado tenemos a Merry y Pippin capturados por los orcos. Tras una emboscada en que el ejército de los hombres vence a los orcos, los hobbits huirán adentrándose en el bosque de Fangorn y conocerán a Carbol, un Ent. Si la parte de Frodo con Sam es tediosa, esta parte no tiene nombre. Se tiran todo el rato encima del hombre-árbol hablando de cosas supuestamente importantes de forma leeeennttaaaaa.
Por último tenemos lo que da vida a la película y realmente importa que son los hechos que acontecen a Arargorn, Gimli y Legolás. Esta trama acontece en el mundo de los hombres, el cual se está viniendo abajo. En Rohan el Rey Theoden ha sido dominado por Saruman, por lo cual su pueblo vive en la miseria. Pero no todo está perdido ya que un viejo amigo vuelve del más allá, Gandalf, conocido ahora como el Blanco (vamos que ha subido de nivel). En este tramo descubrimos que Aragorn es el legitimo líder de los hombres y el que debe guiarlos a la batalla, a pesar de que él no quiera aceptarlo. También seremos testigos de la batalla en el Abismo de Helm, batalla que en el libro dura diez paginas y en la película 40 minutos destinados para espectadores con ansías de Playstation en vivo.Si en “La Comunidad del Anillo” Jackson se permitía ciertas licencias, en esta se inventa media película. Empezando por alargar los hechos extremadamente (el abismo de Helm, los Ents), pasando por convertir a Legolas en un muñeco de goma que sabe subirse a los caballos de la forma más incoherente del mundo, hasta cambiar personalidades como Faramir, quien en el libro es noble, en la película es tan codicioso como su difunto hermano Boromir. Por no hablar de la forma de acabar el film, sin emoción, con un plano general parecido al anterior, de manera que el espectador no piense en la tercera parte por lo tediosa que ha sido esta. Y es que pensemos, el libro acaba dejando ambas historias (la de Frodo y la de Aragorn) en suspenso, de forma que cuando acabas de leerlo ya tienes “El Retorno del Rey” en la mano para continuar y saber que pasa. La película no, acaba y ya está, hasta la siguiente, no hay emoción, no consigue transmitir esa sensación de “No me dejes así. ¡Cuéntame más!”. También puede ser que tras una aventura tan fascinante como “La Comunidad del Anillo” en que la fantasía invadía la pantalla, “Las Dos Torres” es más una película de vikingos, de guerreros, no en vano lo más interesante transcurre en el mundo de los hombres. Tal vez Jackson, contando con eso, se sacó ese As de la manga como es el crear otra Alianza entre elfos y hombres en el Abismo de Helm, por lo que la que dijo Tolkien que era la última ahora dice el señor Jackson que no, que fue la última de otra Era, que después hubo otra. Toma ya. No olvidemos tampoco el flashback que reúne de nuevo a Aragorn y Arwen, cuando esta no sale en ningún momento del libro segundo. En fin, es que el contrato de Liv Tyler le exigía participar en las tres y había que conseguir que saliera.
Pero no todo va a ser malo, por supuesto. La película posee cosas muy buenas, empezando de nuevo por el trabajo interpretativo, empezando con Gollum, al que dio vida real Andy Serkis para después, por obra y gracia de la informatica, dotarle del aspecto que tiene en pantalla. Entre las incorporaciones del reparto destacar la de Bernard Hill como el Rey Theoden, Miranda Otto como Eowyn y Brad Douriff (“El Muñeco Diabólico”) como Lengua de Serpiente.
Jackson sabe brindar de nuevo secuencias majestuosas dentro de un conjunto tan soso, como pueden ser las apariciones de Gandalf, la batalla en Osgiliath o cuando Aragorn decide liderar a los hombres luchando con Theoden. Poco más.
De nuevo la dirección artística y los Fx brillaban en todo su esplendor. Pero lo más memorable fue la gran partitura que creó Howard Shore para esta película, superior a la creada para la anterior.

La película entró de nuevo en el cupo de los Oscars, por supuesto previamente recibió grandes halagos de la crítica (que sigo sin creérmelo), consiguiendo 6 nominaciones, entre ellas Mejor Película, anteponiéndose a joyas como “Camino a la Perdición” o “Atrapame si Puedes”. Si los Oscars de 2001 fueron de risa estos son de carcajada. Al final acabó llevando los de Efectos Visuales y los de Mejor Edición de Sonido de nuevo (deberían haber sido sus únicas nominaciones).

La peor película de la Trilogía, muy inferior a “La Comunidad del Anillo” por mucho que quieran decir. Tan solo resalta Gollum y la portentosa Banda Sonora.

5,5/10

El Retorno del Rey (2003):

Cada vez más cerca del monte del Destino, Sam y Frodo caminan sin descanso acompañados por Gollum, quien les tiene preparada una trampa. Mientras tanto Aragorn siente su deber de tomar su lugar en el trono como Rey de los hombres. La última batalla por la Tierra Media está lista y los días de los hombres se decidirán en ella.

Con todo a favor, el equipo de Jackson se esforzó al máximo para concluir de forma majestuosa la Trilogía. Con un marketing que comenzó en Febrero, mucho antes que las anteriores, el director jugó sobre seguro. Ciertamente las imágenes que se mostraban eran muy prometedoras, concluyendo con el impresionante trailer. Claro que ya no se sabía que esperar tras ver como se había desenvuelto Jackson en la anterior. Una semana antes del estreno los pases de prensa y las críticas no solo eran favorables sino que la ponían como una nueva Obra Maestra de nuestro tiempo, un espectáculo inolvidable.
Para concluir este viaje inolvidable nada mejor que terminarlo por todo lo grande, con una maratón que recogía las tres películas, o sea “La Comunidad del Anillo”, “Las Dos Torres”, en extendidas en la cual las segunda ganaba mucho más, concluyendo con la visualización de “El Retorno del Rey”. Un verdadero maratón friki al que asistimos cientos de jóvenes expectantes de ver las tres películas como una sola, tal y como se habían pensado, completando una maravillosa aventura.

La película comienza de nuevo con un flashback, como las dos anteriores. Sin embargo este flashback era de lo más esperado por muchos, pues narraba el origen de Gollum, el cual no era sino un joven Hobbit llamado Smeagol que cometió un terrible acto por conseguir hacerse con el anillo y quedar sepultado en las tinieblas convirtiéndose en la criatura que es. Ese prologo no posee Efectos Especiales ni es tremendamente espectacular, pero consigue ser el mejor prologo de la Saga simplemente porque lo que vemos nos parece real y doloroso, y está tan bien rodado que es imposible no sentir lo que transmite la pantalla (atención a esa alusión de sonido para concentrarse en la respiración de Deagol mientras es estrangulado). A partir de ahí, la voz de Gollum entra en escena narrándonos como fue convirtiéndose de un hobbit a la criatura abominable que es. Nada más que por ese prologo ya había merecido la pena ver la película. Sin embargo, y por suerte, la película aún deparaba un verdadero espectáculo.
En Rohan, tras la caída de Saruman se estudia la situación en la guerra contra Sauron y su ejercito. El principal lugar donde atacará será en Minas Tirith, valuarte de la humanidad. Sin embargo Theoden se niega a ir hasta que el Rey Denethor (padre de Boromir y Faramir) les pida ayuda encendiendo las antorchas. Algo inesperado ocurrira en Rophan que hará que Gandalf se dirija a Minas Tirith, Pippin ha mirado a través del palantir de Saruman y ha visto a Sauron, dicha visión ha puesto en peligro los planes de los hombres. Gandalf decide partir con Pippin dejando a Aragorn al frente de los hombres, su hora de coronarse Rey esta próxima y ha de estar preparado. La llegada de Gandalf a Minas Tirith es de lo más memorable, como vemos al mago galopando en lomos de su caballo, subir por una colina y aparecer ante nuestros ojos la ciudad blanca, un regalo para la vista. La entrada en la ciudad al compás de la música sumerge al espectador en ese mundo de fantasía y aventura que ya vimos en la primera película.
A partir de ese momento encontramos momento llenos de poesía y dramatismo junto con otros de verdadero espectáculo. La cabalgada de Faramir con sus hombres contra las hordas en Osgiliath con esa tenue canción de Pippin mientras Denethor come uvas pone la carne de gallina, el poco amor que siente un padre por su hijo, lo poco que le importa haberle enviado a una muerte segura. La forja de la espada que se quebró y vuelve a manos de su heredero legitimo. La travesía de Aragorn junto a Gimili y Legolas a través del valle de los muertos, inquietante.

Mención aparte merecen varios partados. El primero la batalla en los campos de Pelennor y todo el asedio de Minas Tirith, en donde Gandalf liderará a los hombres y demostrará su valía y poder. Gracias a la Versión Extendida vemos su enfrentamiento con el Rey Brujo, momento muy esperado que en cines se omitió y que en extendida queda de forma muy breve. El asedio es un verdadero espectáculo visual sin parangón, no como el del Abismo de Helm. Aquí los Orcos, con un líder parecido a cierto personaje de “Los Goonies” muestran toda su mala leche en la batalla. En los campos de Pelennor vemos a los olifantes combatir, la valentía del Rey Theoden, de Eomer, y de la joven Eowyn, y de cómo Aragorn llega con todo su nuevo ejercito del más allá para eliminar de una barrida a todo orco.
En segundo lugar el viaje de Frodo y Sam, cuya relación se ha distanciado. Frodo se está convirtiendo en lo que fue Gollum un día y Sam quiere ayudarlo a llevar tan pesada carga. Enfrentados hábilmente por Gollum, los dos hobbits se pelean acabando Frodo en solitario, cayendo en una trampa, la morada de Ella Laraña. Y así es cómo debería haber acabado la segunda película, como el libro, en Ella Laraña. Con un pulso maestro Jackson crea una escena de atmósfera inquietante y terrorifica en donde el monstruo persigue a Frodo sin parangón. Sin embargo el mejor momento es cómo el director capta en un magnifico contrapicado la situación de Laraña sobre Frodo sin que este se de cuenta. El hobbit se vuelve no ve a nadie, y de repente, en un movimiento rápido, Ella le ha clavado el aguijón. Comienza a envolver a su presa en una tela, cuando entra en escena un objeto conocido, Dardo, la espada de Frodo, esta vez en manos del verdadero héroe de la película, Sam. El hobbit se enfrenta contra el monstruo y lo derrota, pero su joven amo está en trance y es apresado por orcos que lo llevan a una torre en Mordor. Así concluye una de las mejores secuencias del film.

Mucho se ha comentado sobre el final de esta entrega. Si es muy largo, si debería haber sido uno solo… a mi me parece que no sobra ni falta nada. Pero ¿Dónde comienza el final? Porque muchos dicen que es tras la eliminación del anillo. Yo pienso que es justo en el momento antes, cuando Sam y Frodo suben el Monte del Destino y Sam agarra a Frodo llevándolo hasta arriba en lo que posiblemente sea lo más emocionante de toda la Saga, el compañerismo y valor de Sam (toda la sala aplaudió de golpe). A partir de ahí se crea el climax final, mientras se combate a las puertas de la puerta negra se desarrolla potra lucha mucho más dolorosa arriba, Frodo sucumbe al anillo y se enfrenta en una lucha feroz a Gollum, quien se hace con el objeto dorado y cae en la lava. Muere, si, pero consigue lo que siempre ha querido, su tesoro, y momentos antes de morir ha sido feliz. Tras ello transcurre lo que se puede considerar el Epilogo. Aragorn es coronado Rey, los hobbits vuelven a La Comarca (en donde todo sigue tan normal y no como en el libro que está bajo dominio de Saruman), Sam se casa, y Frodo concluye una historia comenzada por Bilbo años atrás. La partida en los Puertos Grises es un fiel reflejo de una ilustración y una manera magistral para acabar el film, pero no es esa la manera que elige Jackson para concluirlo, sino con Sam llegando a casa y cerrando la puerta. ¿Por qué? Siempre he pensado que debe haber alguna razón y mi única conclusión es que si la historia comienza con la puerta de un hobbit abriéndose (la de Bilbo en “La Comunidad del Anillo” al llegar Gandalf) la mejor manera de concluirla es cerrando una puerta igual, de forma que de ese modo queda cerrada la historia.

De nuevo Jackson recobraba la energía y vitalidad que desprendía en la primera entrega, consiguiendo que los 200 minutos de duración no hicieran mella en el espectador. Al contrario, “El Retorno del Rey” fue un espectáculo, una conclusión perfecta para la adaptación de la Obra de Tolkien, aunque de nuevo se tomará ciertas licencias creativas. En esta ocasión todos los apartados técnicos estuvieron a la altura de la historia. La Banda Sonora de Howard Shore de nuevo vendió miles de copias y concluyo de manera magistral su trabajo con Annie Lennox cantando el tema principal, “Into the West”.

Además de arrasar en taquilla, “El Retorno del Rey” arrasaría en Los Oscars consiguiendo los 11 premios a los que optaba. Personalmente creo que ganó en el año que más competencia tenía, pues se enfrentaba contra “Mystic River” y “Lost in Translation”, y me hubiera gustado que se hubieran repartido mucho más los premios y no se hubiera llevado los 11 Oscars que se llevó, que no son más que para compensar a todas las películas. Pero solo es una apreciación personal, en todo caso “El Retorno del Rey” es una película de aventuras muy bien realizada, emocionante y sublime, a la altura de “La Comunidad del Anillo”.

8/10

En conclusión “el Señor de los Anillos” es una de las Sagas más ilustres de la Historia del cine (ya no solo de la literatura). Jackson consiguió llevar a cabo su sueño de juventud (mejor dicho el segundo, porque dos años después nos dijo cual era el de verdad en forma de Gorila) de forma notable y encomiable. A pesar de conseguir los premios correspondientes a Mejor Película, Mejor Director y Mejor Guión para Peter Jackson su mayor premio fue realizar la Trilogía de “El Señor de los Anillos”. Una gran Saga Épica con sensacionales escenarios y una gran historia.