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El Gabinete del Dr. Caligari, de Robert Wiene

Junio 15, 2008

De entre las películas mudas que he tenido ocasión de ver (desgraciadamente no muchas) ocupa un lugar privilegiado “El Gabinete del Dr. Caligari”.

Enmarcada dentro del movimiento artístico del expresionismo “Caligari” es mucho más que un exponente de dicho movimiento, escondiendo tras él un escalofriante retrato sobre los hilos que mueven la mente humana consiguiendo tergiversar la realidad que la rodean.

La historia principal es la de un sonambulista que se hace llamar Caligari que llega a la feria de un pequeño pueblo para ofrecer su espectáculo, comenzado así una serie de misteriosos asesinatos que irá prediciendo el sonámbulo que protagoniza su espectáculo. Al morir el amigo de nuestro protagonista, Francis, este se pondrá a investigar hasta descubrir que el causante de dichos crímenes es el propio sonámbulo manipulado por Caligari, que ha aprendido a dominarlo por medio de un libro.
Así a grandes rasgos estaríamos ante una sencilla historia de terror y crímenes cercana a Allan Poe, y que según dicen parte de un hecho real. Pero la grandeza del film se esconde en el prólogo y, especialmente, el epilogo, en el cual se da la vuelta a la historia. Si bien al principio solo se iba a narrar la historia de Caligari tal cual, hemos de dar gracias a que se decidiera incluir estos dos fragmentos protagonizados por nuestro protagonista y narrador. Al igual que Caligari manipula a Cesare, el sonámbulo, para realizar los crímenes, nuestro narrador nos manipula a nosotros narrándonos una historia inventada en que forman parte todas las personas que le rodean dentro del psiquiátrico. Su idílica amada es una joven que se cree reina, Cesare no es más que un hombre absorto en una rosa, y Caligari es el encargado del manicomio, lo cual explica el por qué se muestra como el manipulador dentro de la visión de nuestro protagonista.
Cabe destacar que este innovador planteamiento argumental lo recomendó Fritz Lang, añadiendo que en dichas partes no se usara estilo expresionista, para así mostrar lo desquiciado que estaba Francis, y que todo lo que ha narrado no era más que un reflejo de su imaginación.
Lo que al final deja más perplejo al espectador es el descubrimiento por parte del médico de cómo puede sanar al paciente, colocándose sus gafas y declarando que ha de convertirse en Caligari, con lo cual nos encontramos con un desenlace bastante más complejo de lo que parece, en que podríamos interpretar que dicho Doctor no es tan bueno ni que nuestro amigo el narrador no está tan loco como parecen.

Esta película solo podría existir y funcionar tan bien como funciona dentro del movimiento expresionista, el cual tergiversa la realidad consiguiendo formas de lo más evocadoras e irreales, alejadas de toda realidad. Así pues en la película observamos el pueblo, así como todos los decorados, dibujados en tapices, con las casas deformadas y las sombras predominantes, o los extraños muebles que pueblan las estancias (sillas con tres respaldos, altos asientos para los altos cargos). También tiene especial importancia la iluminación y el uso de primeros planos inquietantes como es cada vez que se detiene en la mirada perturbada y amenazadora de Caligari y en la terrorífica de Cesare.
Como es habitual dentro del cine mudo las interpretaciones de los actores son muy teatrales y sobrecargadas de gestos, incrementando así la sensación de irrealidad. Werner Krauss es el Dr. Caligari en una interpretación escalofriante y perfecta. Conrad Veidt es Cesare, el sonámbulo vestido de negro con ojos penetrantes capaces de ver el futuro (su imagen se acerca a la de Eduardo Manostijeras). Friedrich Feher es Francis, el protagonista que busca capturar a Caligari por la muerte de su amigo Alan.

La película fue dirigida por Robert Wiene tras la negativa de Fritz Lang, que estaba ocupado en otro proyecto. Wiene realiza un film impecable y magistral, una obra de arte visual visionaria. No es descabellado afirmar que “El Gabinete del Dr. Caligari” es la primera película de terror psicológico propiamente dicho, pues aquí, a pesar de contener escenas aterradoras como la de Cesare accediendo a la alcoba de Jane, lo que de verdad inquieta y asusta es las psicología humana, hasta donde llegaría un hombre por poder realizar sus sueños más oscuros (matar en el caso de Caligari y escapar de la realidad tergiversándola en el caso de nuestro protagonista).

Como casi todo el cine mudo ha influido en la mayoría de directores, en concreto podemos decir que Caligari ha influido en directores como pueden ser Lynch, Gilliam o Burton (este último estudió la posibilidad de hacer un remake). Su final sorpresa preparado gracias a su impecable montaje repleto de flashbacks la hacen ser inmortal y moderna. Un Obra Maestra del Séptimo Arte.

Lo Mejor: Todo.

Lo Peor: …

Escenas: Psicosis

Junio 1, 2008

De entre las secuencias más famosas de la historia del cine se encuentra la presente perteneciente a “Psycho” de Hitchcock.
Resulta sorprendente como, aún sabiendo como concluye, la escena transmita en cada visionado inquietud y suspense. Es además el punto de inflexión de la película que pasa de ser el relato sobre la huida de una mujer (Leigh) a una película de asesinatos con el inquietante Norman Bates como personaje principal y el Motel Bates como malsano telón de fondo.
Hitchcock da una lección de tempo a través del excelente montaje, que comienza siendo pausado mientras nos muestra la relajada ducha que se está dando nuestra protagonista y va pasando a ser inquietante con la entrada en el baño de un intruso que pondrá fin a la huida de la protagonista por medio de varias puñaladas desgarradoras, más aún gracias a la rechinada música de Herrmann. Observen el uso del montaje en ese tramo, alternando planos del cuchillo con los del rostro de Leigh, su boca y sus manos luchando por salvarse desde diferentes ángulos y con una planificación de pura genialidad.
Para finalizar uno de mis momentos favoritos: el agua ensangrentada desapareciendo por el desagüe a medida que aparece mediante encadenado el ojo de la protagonista sin vida. Magistral.

Tiburón, de Steven Spielberg

Mayo 2, 2008

La novela “Tiburón” llamó la atención de los ejecutivos de la Universal, que sin dudarlo compraron los derechos antes si quiera de que el libro se publicará. El director Steven Spielberg se vio interesado desde que leyó el manuscrito que circulaba por las oficinas del estudio, consiguiendo que los productores confiaran en él para llevar a la pantalla la historia de un terrible tiburón que atemoriza una pequeña ciudad de playa.

“Tiburón” es el primer film puramente terrorífico de Spielberg. Con un fabuloso inicio en que el logotipo de Universal es inundado por el sonido acuático y comienzan a aparecer las inolvidables notas musicales de John Williams a medida que vemos en plano subjetivo el fondo del mar ya nos inquietamos. A continuación vemos un grupo de jóvenes iniciar la temporada de verano en una fogata, para seguir a dos de ellos, un chico y una chica, dispuestos a meterse en el agua. El chico, más rezagado, no entra en el mar, pero la chica ya se ha zambullido a varias leguas y nada tranquilamente desnuda. Todo parece normal, no se distancia mucho de una comedia de verano, pero todo cambia cuando volvemos a ese plano subjetivo bajo la superficie y nos vamos acercando a la chica. La música aparece levemente en ese momento, hasta detenerse de golpe en el momento en que la chica nota algo. Su angustia por medio de chapoteos desesperados y gritos provoca una incomodidad al espectador, que no sabe que la está atacando. Al breve instante será sumergida bajo el agua sangrienta.

Con esa secuencia de apertura Spielberg ya ha presentado al espectador al villano sin mostrarlo físicamente, pero alertándonos en todo momento en que el mar aparezca en pantalla.
El jefe Brody, jefe de policía de Amity, sirve para crear un vínculo con el espectador. Hombre de ciudad, ha sido trasladado junto a su familia a la pacifica ciudad de Amity. Todo cambia en el momento en que descubran el cuerpo descuartizado de la chica y el jefe diagnostique que ha sido por el ataque de un tiburón. Esto le enfrentará con el alcalde de la ciudad pues la temporada de verano, que es de lo que comen los ciudadanos dela región, está a punto de inaugurarse y no hay peor publicidad que decir que hay tiburones en sus playas. Brody optara por dejar abiertas las playas aún en contra de su idea, consiguiendo otra trágica muerte. Una vez suceda esta, el jefe de policía seguirá insistiendo en cerrar las playas, cosa a la que acceden los ciudadanos hasta que cazan un tiburón, grande, si, pero no el que buscan según el oceanógrafo recién llegado. Tras otro ataque feroz del enemigo que los rodea Brody no tendrá más que tomar la decisión de ir a capturar al escualo.

El enfrentamiento entre el hombre y la naturaleza está muy presente en la película transmitiendo una atmosfera malsana e inquietante. Como el jefe Brody, el espectador observará en todo momento el mar angustiado porque lo peor esté por llegar. Es maravilloso ese contraplano en que Brody observa el mar a la vez que un vecino le habla sobre un vado, manteniendo en primer término al vecino y en el fondo, con excelente profundidad de campo, el relajado baño de una señora a la que el jefe no pierde de vista.

Hay dos partes en la película. La primera es la que acontece en el pueblo de Amity mientras en sus cercanas playas se suceden los continuos ataques del tiburón, al cual nunca veremos más que por medio de las consecuencias de sus terribles actos. En esta parte conoceremos las distintas personalidades de los protagonistas. Se refleja el miedo de los ciudadanos y la avaricia de otros muchos para capturar al escualo y llevarse la recompensa que ofrece la madre de un niño asesinado.
La segunda parte representa la caza del tiburón por parte de los tres protagonistas en mar abierto. Sensacional esa forma de presentarlos en el barco introduciéndose en alta mar a través de la mandíbula de un tiburón. Están entrando en terreno hostil, donde ellos pasan a ser la presa. Esta parte, además de contener uno de las partes finales más terroríficas y angustiosas de la historia del cine, contiene aroma de cine de aventuras. El buen humor de Quint en la partida se mantendrá hasta el final en que el terrible monstruo ponga fin a su idílica cacería.

La definición psicológica de los personajes está muy bien planteada en pantalla.
El jefe Brody, como ya he comentado, es un hombre de familia, que ejerce eficazmente como jefe de policía hasta que aparece el tiburón. El problema para Brody no es solo el escualo, sino su miedo irrefrenable a meterse en el agua por temor a ahogarse. Su decisión a ir a por el tiburón a la mar lo convierte en un personaje heroico que planta cara a sus miedos.
Matt Hooper es un especialista en tiburones enviado por petición de Brody para que le asesore acerca del bicho al que persiguen. Hooper será el guía científico y el que dictamine que el tiburón al que buscan es mucho mayor de lo que piensan, apoyando a Brody en su decisión de mantener las playas cerradas se convertirá en su aliado para capturar al escualo.
Quint es un cazador de tiburones, la representación viviente de un lobo de mar a la antigua usanza que pretende atrapar al tiburón por todos los medios.
Es sorprendente como se relacionan estos tres personajes y como entre ellos se establece una relación cercana a la amistad, consiguiendo un paralelismo con el nombre del pueblo, Amity. Brody necesita a Hooper y Quint ya que es un inexperto sobre la materia y su papel no será más que el de recibir órdenes hasta el final. Pero es el enfrentamiento entre los dos últimos lo más interesante.
Mientras Quint representa la vida marina práctica y artesanal, Hooper es la parte científica y moderna. Ambos conocen los medios marinos, pero puestos en práctica de distinta forma. Es brillante ese enfrentamiento entre ambos por medio del aplastamiento de sus respectivos recipientes en que beben. Quint aplasta una lata mientras Hooper hace lo propio con un vaso de plástico. Sin embargo la mejor parte entre ambos es en el duelo por medio de cicatrices, en donde ambos protagonizarán su conversación más alegre que irá desviandose hasta el trágico recuerdo del Indianápolis, barco que naufrago y en cuyo naufragio Quint se vio por primera vez con los tiburones. Este relato queda como uno de los cúlmenes de la película, alcanzando un aura trágica.

Spielberg consigue con “Tiburón” su primera gran obra cinematográfica por medio de herramientas que con las que ya había experimentad en “Duel” y que aquí desarrolla mucho más mediante el excelente uso del panorámico en tramos como el anterior citado o cuando Brody echa carnaza en el agua y aparece el gigantesco tiburón, que elevan a Spielberg a otro nivel, coronándolo por medio de su excelente ritmo y montaje. Secuencias terroríficas como la que abre el film, la de la sumersión de Hooper a un pequeño barco hundido, todo ello rematado con el climax final, son de escuela.
El no mostrar excesivamente al tiburón salvo en el último tercio es todo un acierto (obligado en parte, pues el tiburón mecánico que construyeron daba demasiados problemas), una muestra más de ese suspense que el director tan bien sabe transmitir, sugiriendo más que mostrando, secundado esta vez con la excelente y terrorífica partitura de Williams, que firma aquí su segunda colaboración con el director tras “Loca Evasión”.
El guión corrió a cargo del autor de la novela, Peter Benchley, y de Carlo Gottlieb, aunque hubo muchas reescrituras que pospusieron el rodaje y donde los nombres de Spielberg, y sobre todo John Milius tienen importancia. De hecho es a Milius a quien debemos el monologo sobre el Indianápolis que cita Quint.
Hay determinados momentos de comedia que suavizan la atmósfera inquietante como son los ya citados entre Quint y Hooper, o el aviso de la mujer de Brody a su hijo una vez vea esta la imagen de un tiburón devorando un barco, contradiciéndose a ella misma.

El reparto lo componen Roy Scheider como el Jefe Brody, personaje al cual el actor sabe dotar de inseguridad y angustia, reflejando esa transformación en un hombre valiente al final. Richard Dreyfuss se inauguraría con Spielberg en este film dando vida a Hooper, el ictiólogo enviado por el centro oceanográfico, al cual el actor da vida dando rienda suelta su vis cómica con esos enfrentamientos con Quint o su aparición en casa de Brody, donde se sirve de comer él mismo. Robert Shaw interpreta magistralmente a Quint, la personificación del hombre de mar, el aventurero. Su presentación en pantalla no podría ser mejor que mediante sus afiladas uñas rajando una pizarra donde está dibujado un tiburón.

Ganó 3 oscars correspondientes a Montaje, Banda Sonora y Sonido, siendo nominada además para Mejor Pelicula.

“Tiburón” supuso un gran éxito de taquilla, el primero para Spielberg. Aunque la crítica la recibió de forma fría el tiempo la ha puesto en su sitio, como una de las mejores películas de terror de la historia que supera a su original literario. Y no solo eso, sino que consiguió inaugurar el termino blockbuster veraniego, así como meter el miedo en el cuerpo a los espectadores, incapaces de entrar en el agua sin rememorar al terrible escualo gigante.

Lo Mejor: La excelente atmosfera que posee y su climax final.

Lo Peor: Esas secuelas que hicieron.

Duel, de Steven Spielberg

Mayo 1, 2008

Cuando había ya realizado varios episodios para televisión y era la persona más joven que había firmado un contrato con la Universal, a Steven Spielberg se le presentó la oportunidad de realizar un telefilm para el serial titulado “la película de la semana” de Universal , que se retransmitía cada fin de semana. El proyecto en cuestión era la adaptación a la pequeña pantalla de un relato de Richard Matheson que había salido publicado en Playboy. El propio Matheson escribió el guión del film que supondría la prueba de fuego para un joven Spielberg.
La historia relataba el enfrentamiento entre un hombre en su coche frente a un enorme camión que no deja de perseguirle.
El protagonista, David Mann, es un hombre normal y corriente que sale de casa una mañana como otra cualquiera para reunirse con un amigo para un asunto de negocios. Su travesía parece de lo más normal hasta que se topa con un camión grasiento que le impide el paso. Hasta ahí todo bien. El problema surge cuando el camión empieza a retar a nuestro protagonista en un juego de adelantos para pasar a embestidas y acoso sin cuartel hasta que solo uno quede con vida.
Es un relato de supervivencia. Como bien dice David en uno de sus pensamientos, te levantas una mañana, todo transcurre de forma tranquila hasta que alguien se te cruza en tu camino y pone en peligro tu existencia durante 20 o 25 minutos.
Spielberg ha declarado alguna que otra vez, aunque luego lo haya negado, que “Duel” era como un western, y en cierta medida tiene pequeños ingredientes del género. El propio título hace referencia. El pique de haber quien corre más entre ambos vehículos al principio. El enfrentamiento final, cara a cara. Para rematar esta teoría nada mejor que ver el plano en que el director hace un zoom dejando nuestro coche protagonista entre las ruedas del camión como si estas fueran las piernas de un pistolero que está dispuesto a desenfundar.

Sin embargo “Duel” es en realidad un ejercicio de suspense muy notorio. Spielberg juega con la tensión cada vez que hace su aparición el terrible camión, sobre todo a partir de que la mano humana del infernal vehículo le haga señas al protagonista para que le adelante y este se vea sorprendido por otro coche viniendo hacía él.
Una de las bazas que tiene el film es el conseguir que el espectador se convierta en todo momento en David Mann, y no solo por su retrato de hombre de clase media. Ya la primera secuencia en plano subjetivo del coche nos da indicios de esto, pero donde más claro se hace es en la escena del bar, cuando nuestro protagonista pasará del alivio tras lavarse la cara al más profundo miedo al ver tras la ventana del local a su infatigable perseguidor. El espectador observará como si fuera David a todo hombre del local sospechando de cada uno a través de la única pista que tenemos, como son sus botas. Y es que al conductor del camión nunca se le ve, todo un acierto, pues dota de más misterio e incomodidad a la situación.

Steven Spileberg supo desenvolverse muy bien para tener diez días, que pasaron a doce, de rodaje. El director quiso rodar en exteriores, cosa que consiguió una vez demostró que podía ocuparse del proyecto sin problema, y suerte que fue así pues la película no sería la que es si hubiera sido rodada en estudio. Como buen admirador de Hitchcock el director sabía que al público había que sugerirle cosas para incomodarle, de ahí la secuencia en el bar donde todo el mundo es sospechoso. Al director inglés se le homenajea incluso en el momento en que el camión da marcha atrás y unos acordes rememoran la música de “Psicosis”.
Mirándola como película hay que reconocer que tiene fallos, pero viéndola como lo que es, un telefilm, hay que alabar a sus creadores. El conseguir que tengamos la misma incomodidad que David ya es un logro, que rematado con la narración del director llega a ser notorio. Spileberg, ayudado por el director de fotografía Jack A. Marta, da muestras aquí de sus conocimientos cinematográficos mediante primeros planos agobiantes en que define el estado de ánimo del protagonista, especialmente al final. El travelling en que David entra en el bar, siguiéndolo en el momento en que se lava, hasta que sale y observa por la ventana al terrible camión es asombroso, pues define el cambio de ánimo que adquiere el protagonista tras haber sido atacado bruscamente y comprobar que lo persiguen.
Uno de los rasgos que más me gustan es la presentación del antagonista en pantalla. Visualmente casi siempre es mediante contrapicados que lo alzan como el rey de la carretera. Pero visualmente es un elemento que transmite miedo. Su aspecto gastado y oxidado rematado con esas matriculas que simbolizan trofeos de coches destruidos y el aceite derramándose como si fuera su sangre hirviendo y su sonido atronador lo convierten en el primer monstruo de Spielberg.

Como he citado anteriormente, si estuviéramos hablando de una película seria correcta sin más, y como telefilm incluso siendo notable, tiene ciertos rasgos que no me acaban de gustar. En primer lugar la conversación que tiene David con su esposa y que nos describe que ambos mantuvieron una discusión la noche anterior no aporta nada a la trama, y le resta a David esa neutralidad que bien podría identificarle con cualquier ciudadano. Otra de las cosas que no me acaban de gustar es el uso de la voz en off en repetidas ocasiones, como si tuvieran miedo a dejar que la imagen y la interpretación de Dennis Weaver hablarán por sí misma y que el espectador sacara sus conclusiones de lo que piensa el protagonista en dicho momento.
Se nota también cierta utilización de planos iguales en repetidas ocasiones, especialmente al principio cuando el protagonista conduce tranquilamente, como si estas fueran introducidas para que alcanzase la duración exigida.

En “Duel” encontramos muchos de los rasgos que posteriormente encontraremos en la filmografía de Spielberg.
En primer lugar tenemos un enfrentamiento entre un pequeño vehículo que conduce nuestro protagonista frente a un gigantesco camión en un enorme desierto de asfalto. Dicho enfrentamiento será similar el que posteriormente narre el director en la magistral “Tiburón”, siendo tan peligrosa la carretera como el mar (esa advertencia que David le hace a los niños para que no se acerquen al asfalto cuando vislumbra al camión es parecida a las del jefe Brody) jugando en todo momento con el suspense y marcándose un tour de force final donde la tensión será protagonista y donde el destino del villano es rematado de forma casi idéntica.
En segundo lugar tenemos un rasgo que será primordial en la oficial primera película del directo, “Loca Evasión”, como es la road-movie. Salvo la breve secuencia en el bar y la llamada telefónica todo el metraje de “Duel” transcurre en carretera, al igual que la mayoría del metraje de la cinta protagonizada por Goldie Hawn.
En tercer lugar, aparecen varios actores que repetirían con el director, y más concretamente la gasolinera donde David para y es embestido es la misma en la que John Belushi aparca su avioneta y es atendido por la misma propietaria en “1941”.
En cuarto lugar vemos la aparición brevemente de esos reptiles que tan poca gracia le hacen a uno de los personajes más celebres de la filmografía de Spielberg.

El film supuso un reconocimiento a Spielberg, que le abriría las puertas al mundo del largometraje empezando con “Loca Evasión”, claro que esa no sería la película por la que la gente empezaría a fijarse en él.

Lo Mejor: Su uso del lenguaje cinematográfico.

Lo Peor: Hay que verla como un telefilm.

Sleepy Hollow, de Tim Burton

Febrero 3, 2008

depp-johnny-sleepy-hollow-9908472.jpgTuvieron que pasar tres años desde “Mars Attack!” para que Tim Burton volviera a deleitarnos con otra de sus fantasías. Tres años en que su nombre estuvo ligado al proyecto de “Superman” en que Nicolas Cage daría vida al Hombre de Acero. Tras ver su particular versión del héroe (que vestiría ropa oscura y sin capa) lanzada al olvido, decidió poner su mirada en un relato clásico de terror escrito por Washington Irving que tenía a un terrorífico jinete sin cabeza atemorizando a todo aquel que se topara en su camino.

El investigador Ichabod Crane es enviado a la pequeña población de Sleepy Hollow para descubrir al causante de los grotescos asesinatos que están aconteciendo en la región cuya seña característica es la decapitación y posterior desaparición de las cabezas.
Todo aquel que haya leído el texto de Irving verá una libertad argumental, y es que el guión de Andrew Kevin Walker (“Se7en”) coge el nombre del personaje principal y la leyenda del misterioso jinete transformando el breve cuento que transcurre en la noche de difuntos en una investigación al más puro estilo Aghata Cristie. Otro cambio relevante es la transformación del maestro de escuela Ichabod en un investigador de policía peculiar, que usa métodos científicos para esclarecer los crímenes.
La historia se convierte en un viaje personal de conocimiento para Ichabod, que se deberá enfrentar a sus miedos del pasado. Es una persona racional cuya base es que todo crimen tiene una explicación lógica, un hombre con miras en el futuro e inminente S. XIX que cree en nuevos métodos y análisis científicos dejando de lado las viejas técnicas medievales que se siguen usando. Es por esa razón que su superior le envía a Sleepy Hollow, una población anclada en supersticiones, leyendas y atemorizados por un ser demoníaco al que acusan de todas sus desagracias. En su investigación el investigador volverá a rememorar hechos de su pasado que creía vencidos cuando deba enfrentarse a tan extraños hechos.

Con esto se nos plantea al espectador un estudio sobre lo que supuso el choque entre la mentalidad más conservadora que acepta viejas historias de brujas y cree en supersticiones frente a una más científica, que encuentra explicación para todo. Así pues tenemos en Ichabod la personificación de esa mentalidad revolucionaria con vistas a nuevos horizontes rodeado por personas ancladas en la tradición que ven en el investigador un hombre extraño con discutibles técnicas de investigación y extravagantes instrumentos para su realización (memorable la escena en que practica la autopsia a una muerta).
Si Ichabod representa a ese “raro” tan presente en el universo Burton no debemos olvidarnos de mencionar al otro “freak” de la película: el Jinete sin Cabeza. Lo que sin duda alguna habría sido tan solo un ser terrorífico para asustar al personal aquí adquiere una presencia mucho más definida traspasando dicho termino. Se trata de un viejo soldado germano que fue decapitado y ahora a salido de su tumba por una razón: encontrar su cabeza. Vaga por las noches pagando a todo habitante con la misma moneda que él sufrió. Su presencia en este mundo no es casual y tiene, como siempre pensó Ichabod, un explicación lógica en la que tiene cabida la brujería, con lo cual la suma de los dos mundos, el racional y el supersticioso, se dan la mano para resolver el enigma del Jinete.

Además de ser una película de terror, posee cierto aroma de romanticismo, es especial en las secuencias que comparten Ichabod y Katrina, todas ellas envueltas por una ambientación de niebla y decorados con arboles deformes que recuerda a “Cumbres Borrascosas” y a la literatura romantica. Tampoco olvidemos los dialogos que se establecen entre ambos, llenos de cortesía y frases romanticas cercanas a la cursileria que no desentonan, lo cual tiene merito.

La película es un festín para todo amante del cine de Tim Burton, que aquí homenajea tanto a las viejas películas de terror de la Hammer como al cine de terror mudo. La primera secuencia no es sino una declaración de amor a ambos. Una secuencia, clave para entender el final, filmada con planos detalle al principio que dan paso a una noche oscura en donde el protagonista de la secuencia, Peter Van Garrett (un colaborador Martín Landau) verá venir la muerte a él en forma de hoja afilada terminando con su sangre en la cara de un espantapájaros. Toda ella carece de dialogo, tan solo la tenebrosa e inquietante partitura de Elfman y el sonido ambiente son necesarios para conseguir una pequeña pieza maestra dentro del film y consiga atraer la atención del espectador.
A pesar de que Tim Burton no se ha caracterizado por ser un director de secuencias de acción, podemos decir que en “Sleepy Hollow” consigue las mejores que ha filmado con cada ataque del jinete, rodado con garra y sin cortarse un pelo en las decapitaciones. El climax final es un verdadero portento de narración que se convierte en tour de force para su director, consiguiendo un final a la altura del prologo.
Como he citado antes el film posee cierto regusto Agatha Cristie en la investigación de Ichabod y para que esto funcione y la explicación final tenga sentido Burton llena cada plano, cada escena, de información. No hay un plano desaprovechado ni un detalle que este fuera de lugar. Todo lo narrado en imágenes tiene un porqué para comprender la historia y la psicología de la gran cantidad personajes, en especial el de Ichabod.

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Como no puede ser de otra forma el diseño de producción y la fotografía son primordiales para narrar la historia y aquí Burton los utiliza a la perfección, dotando al relato de un ambiente gótico de cuento. Consigue crear escenarios que mezclan lo realista (el pueblo) con otros más expresionistas e impresionantes cercanos a su universo de cuento (el árbol de los muertos, el molino, la cueva de la bruja). El prestigioso director de fotografía Emmanuel Lubezki dota de oscuridad y sombras el relato, consiguiendo momentos realmente inquietantes, con una fotografía mas viva y colorista cuando se narran los recuerdos de Ichabod. El color es muy importante en la películas, pues a pesar de estar cercana al blanco y negro podemos distinguir colores que resaltan del resto, y con los que nos quieren dar información, como son los vestidos que viste Katrina, subrayando su presencia angelical de bondad. Pero si hay un color que resalta por encima de todos es el rojo sangre. Y es que Burton no se corta (y yo lo aplaudo) en mostrar hemoglobina, mostrándola tan roja como sea posible, cercana a lo imposible si cabe, lo que le vine muy bien a este cuento gótico.
Danny Elfman realizó un composición sonora magistral que acompaña en todo momento a las imágenes, en donde recurre a coros e instrumentos clásicos como violines y trompetas para dar emoción.

Para dar vida a los pintorescos personajes que habitan “Sleepy Hollow” el director volvió a contar con varios habituales de su cine. Empezando por Johnny Depp, en su tercera colaboración, como Ichabod. El actor está más que solvente en su interpretación como investigador que parece seguro de si mismo cuando en realidad tiene miedo de todo aquello que escapa de su raciocinio. Jeffrey Jones da vida al Reverendo Steenwyck, un hombre de Dios que tiene bastantes pecados que confesar. Michael Cough (nuestro querido Alfred de “Batman”) da vida al Notario Harderbrook de forma misteriosa y magistral. Lisa Marie da vida al breve papel que supone la madre de Ichabod, una mujer acusada de brujería que sufrirá las desagradables consecuencias de un ser terrorífico. Actores ingleses de la talla de Ian McDiarmid, Richard Griffiths, o Michael Gambon se sumaron al proyecto para dar vida a ilustres e importantes ciudadanos. Casper Van Dien realiza su mejor interpretación en este film como el presuntuoso Brom. Entre las presencias femeninas tenemos a Miranda Richardson como Lady Van Tassel, además de dar vida a otro peculiar personaje. Christina Ricci da vida a Katrina, consiguiendo con sus grandes ojos recordarnos a esas protagonistas de cine mudo y realizando una más que notable interpretación junto a Depp. Como buena película de investigaciones que es sobra decir que todos y cada uno de estos personajes tiene peso y es sospechoso, no hay ninguno desaprovechado, en parte también gracias a las maravillosas interpretaciones de cada uno de ellos. Como presencias invitadas tenemos, además de al citado Martín Landau, a Christopher Walken como el Jinete Germano con rostro demoníaco. Para homenajear del todo a los títulos de la Hammer, y realizando aquí si primera colaboración, Burton consiguió contar con Christopher Lee en el papel de superior de Ichabod.

La Disney posee un magnifico cortometraje de animación titulado “La Leyenda de Sleepy Hollow”, que adapta fielmente el texto de Irving y que Burton homenaje en cierta secuencia con una calabaza de fuego.
Como curiosidad, Francis Ford Coppola es Prductor Ejecutivo y el director no lo supo hasta le premiere realizada en España en que lo leyó en los créditos.
Con esta película Burton volvió a sorprender y ha realizar un film de terror clásico, muy atractivo visualmente, cuya estructura no se aparta de cuento de brujas.

Lo Mejor: La ambientación. La puesta en escena. Su sentido homenaje a las películas de la Hammer. No se corta en mostrar sangre ni mala leche.

Lo Peor: La edición española en DVD es desastrosa, con una imagen pésima que no le hace justicia.

El Corazón del Ángel, de Alan Parker

Octubre 29, 2007

angel_heart_ver3.jpgHarry Angel es un detective de Nueva York contratado por el misterioso Louis Cyphre para que encuentre a Johnny Favourite.

A medio camino entre el cine de detectives y el de terror el director Alan Parker realizó en 1987 está inquietante película en donde se representa de manera muy acertada un descenso a los infiernos, una búsqueda que llevará a un hombre a descubrir cosas que pondrán en juego no solo su vida, sino su propia alma.
Harry Angel, un magnifico Mickey Rourke antes de llegar a lo que se ha convertido hoy día, es un despreocupado detective especializado en divorcios y fraudes al que la búsqueda del misterioso Johnny Favourite le viene algo grande, sin embargo la avaricia de los honorarios que cobrará (al principio 125 para luego pasar a 5000 dólares) hace que acepte el caso. Así pues tendríamos la trama policíaca del detective y su investigación a través de personas que conocieron a Favourite y que resultarán muertas en circunstancias no muy normales, y que nos encauza al terreno de lo sobrenatural. Un terreno que pisa la película a través del vudú y de ritos religiosos bastante macabros, dentro de un ambiente en donde predominan habitaciones con ventiladores que se entrecortan cambiando continuamente de dirección y que simbolizan la vida de las personas que viven en dichas estancias. La utilización que hace Parker de dichos elementos es de lo más reivindicativo, pues consigue una atmósfera inquietante que rodea cada secuencia en que aparecen, y que remarca con la acertada música de Trevor Jones.
El montaje de la película es muy interesante, introduciendo en momento oportunos la imagen ensombrecida de un ascensor al que entra un hombre y que se pone en marcha para ir descendiendo. Momento para recordar el inteligente uso que hace al montar paralelamente el baile de claque de un niño en la calle con la imagen de Angel en la casa de la antigua amante de Favourite (Charlotte Rampling) al ritmo de un latir que lo lleva a descubrir algo espeluznante y que pondrá fin a todo sonido.
Las imágenes desagradables no están exentas en el film, sino que las contemplamos en toda su crueldad (bueno, una por suerte no, sería muy fuerte). Incluso se produce un acto vil y cruel que descubrimos en la secuencia final de la película cuando nuestro detective ha atado todos los cabos.

Sin embargo esta película será recordada porque, para mi opinión, tiene uno de las mejores representaciones del diablo que nos ha dado el cine. El cliente de Angel, el señor Louis Cyphre no es otro que el mismísimo Anticristo (si bien su propio nombre humano es un chiste barato como bien le dice Angel), que ha venido para cobrar la deuda que tenía con Favourite: el alma de este le pertenece. La presencia del Diablo en el film no es monstruosa ni abominable, sino todo lo contrario. Su presentación es mediante un plano detalle de sus dedos con largas uñas dando vueltas a su inseparable bastón para luego pasar a un plano más abierto en donde descubrimos a un elegante hombre con barba y coleta. Cada secuencia en que aparece la película alcanza otro nivel, y cuando no está en pantalla lo tenemos en mente, es el ser omnipresente que rodea lo que le ocurre a Angel en su turbulenta búsqueda. Puede que me gusté tanto las apariciones del Señor del Infierno porque le da vida Robert De Niro, quien al contrario que Nicholson en “Las Brujas de Eastwick” donde daba rienda suelta a sus histrionismo o a Pacino que lo representaría años después en “Devil´s Avocate” y al que se le iba un poco la pinza al final del estimable film, De Niro construye su Diablo por medio de la calma, sin apenas moverse, consiguiendo intimidar al más pintado. Sus apariciones se resumen en cuatro de las cuales son memorables dos: la que tiene lugar en una cafetería y donde a medida que va rompiendo la cáscara de un huevo hace un símil entre este y el alma, y la que tiene lugar en una Iglesia y que no deja de tener su gracia. El enfrentamiento final, y donde se descubre todo, podría haber sido más memorable si no se hubiera caído en lo típico que es asustar al personal “pintando” los ojos a De Niro para que dé más miedo (ya puestos podrían haberle puesto cuernos y cola), aunque puede tener explicación para reforzar el plano final antes de los créditos.

El título “El Corazón del Ángel” hace referencia a Angel, nuestro protagonista, como también podría hacerlo a un Ángel caído, un Ángel que no se ha enfrentado a Dios, sino a Satanás, al que ha intentado engañar por medios inimaginables, pero al que se le ha olvidado el famoso dicho de que “El Diablo sabe más por viejo que por diablo”, y que debe prepararse para pagar la deuda pendiente que tiene. Una deuda que lo conducirá en un ascensor ensombrecido al infierno.

Lo Mejor: El montaje, la ambientación, De Niro, Rourke.

Lo Peor: Puede que deje algún que otro cabo suelto en la trama policíaca a beneficio de la sobrenatural.

Halloween, de Rob Zombie

Octubre 25, 2007

halloween.jpgMichael Myers es internado en un centro de reformación siendo tan solo un niño por haber asesinado a su padre, a su hermana y al novio de esta. 10 años después, en vísperas de la noche de Halloween, se escapa con un objetivo: encontrar a su hermana pequeña y matar a todos las que la rodean.

Casi 30 años después de que el gran John Carpenter creara al icono del cine de terror que va con una mascara y un cuchillo, el director (y rockero) Rob Zombie nos trae no una secuela más, ni siquiera un remake al uso, sino su propia versión del mito de Michael Myers. Y es que Zombie en su “Halloween” ahonda mucho más en la personalidad de Myers de lo que lo hicieron en las anteriores entregas, convirtiendo al asesino en pleno protagonista de la cinta.

El film comienza siendo Myers un niño. El ambiente familiar que lo rodea no es que sea el ideal para que un niño crezca con buenos modales, ya que su madre está casi siempre fuera de casa por su trabajo de bailarina de striptease, y el mayor tiempo lo pasa con su padre que es un alcohólico abusador y con su hermana mayor que lo trata como si no existiera. Tan solo encuentra cariño en su hermana pequeña y su madre. En el colegio tampoco le van muy bien las cosas que digamos, pues los compañeros no dejan de amargarle la existencia. El tiempo que pasa en casa lo dedica a “jugar” con animales, claro que quien dice jugar en su caso se refiere a coger un hámster y descuartizarlo o a torturar a toda clase de bicho viviente, todo ello realizado siempre con una máscara de payaso.

El hecho de que Michael lleve máscara es porque se siente inferior, está acomplejado, en todos lados lo tratan mal, para él ponerse una máscara que le oculte el rostro es como ocultarse del mundo, pero también es el símbolo que le da fuerza para realizar los actos más sádicos inimaginables. Impagable la escena en que un jovencísimo Michael Myers escucha como el director de su colegio le cuenta a su madre el comportamiento de su hijo a medida que va apareciendo la música famosa que creará Carpenter para su clásico y que aquí Zombie recupera para dar comienzo al asesino que ha nacido. El pequeño Michael abre su taquilla a ritmo de la música, coge su máscara, se la pone y va directo a su primera victima humana, a la cual le va a dar una paliza brutal, desagradable, salvaje, como el resto de la película va a ser a partir de ese momento.

 

Zombie ya demostró ser un director que apuntaba maneras en “Los Renegados del Diablo” (“La Casa de los 1000 Cadaveres” aún no la he visto), con un estilo cercano a los años 70 rodando la violencia de forma algo explicita, sin concesiones. En esta ocasión Zombie nos ofrece secuencias verdaderamente inolvidables para los amantes del genero (entre los cuales no me incluyo) tales como el asesinato del padre, hermana y novio, secuencia que Carpenter rodó con absoluta maestría mediante un plano subjetivo con sorpresa final, pero que Zombie rueda aquí con descaro y sin prescindir de la tensión, y la sangre (y de algún toque de humor). La secuencia que tiene lugar en Navidad entre Michael, su madre y el Dr. Loomis es también memorable por la presencia de una enfermera, y el gustillo de Michael por los instrumentos puntiagudos. La huida del centro psiquiátrico está más cercano a una película de acción que a un film de terror, es más hay ciertos planos que recuerdan a “La Roca” cuando trasladan a Sean Connery. Por desgracia cuando Myers es libre de nuevo y vuelve a su viejo hogar la película se convierte en un slasher más, lleno de tópicos, y remakeando casi en absoluto al clásico del 78, aunque siempre con el sello Zombie en donde se dan cita violencia, gore, sexo y algún que otro chiste. A pesar de que los 45 minutos finales son bastante tópicos cabe mencionar la última persecución entre Michael y Laurie por la vieja casa de ambos, en donde el gigantón asesino va demoliendo todo lo que encuentra a su paso para dar con su pequeña hermana, la cual pondrá punto y final a la aventura del asesino de forma más sangrienta de lo esperado, y es que el final de esta es diferente a la original.

Entre los rostros que aparecen en el reparto hay condicionales a Rob como son su mujer Sheri Moon Zombie, una actriz formidable en este genero, y William Forsythe, el inolvidable sheriff de “Los Renegados del Diablo”, como los padres de Michael. Scout Taylor-Compton toma el relevo a Jaime Lee-Curtis como Laurie Strode. En el resto del reparto encontramos actores muy conocidos dentro de el cine de terror y serie B como son Udo Kier, Brad Douriff, el impagable Danny Trejo como único amigo de Michael. El hombre que le da vida a Michael Myers es Tyler Mane, quien ya nos mostró su altura en “X-Men” dando vida a Dientes de Sable. Remarcable además la presencia de Malcolm McDowell como el Dr. Loomis, el hombre que estudia a Michael y reconoce en él la misma esencia del mal, de paso le da tiempo para escribir un libro sobre el chaval y sacar algo de pasta.

 

Lo Mejor: El sello Rob Zombie.

 

Lo Peor: Los 45 minutos finales son muy tópicos.

Los Renegados del Diablo, de Rob Zombie

Agosto 17, 2007

los_renegados_del_diablo_rob_zombie__596976.jpgOtra sorpresa que me he llevado con esta película. Recomendación de un buen amigo (ese buen cinéfilo-compulsivo) que me dijo que pasaría un buen rato viéndola. Y no se equivocó. Ya que lo que yo pensaba que era una película más de gore y asesinatos terroríficos es ni más ni menos que un western salvaje.

Al principio del film la policía va a un rancho para detener a un grupo de asesinos psicopatas que hacen toda clase de perrerías a sus víctimas. La redada es llevada a cabo por el sheriff, un hombre devoto de Dios y llevado por la venganza, que fracasará en su intento de atraparlos. Comenzará así una huida de los asesinos (dos hermanos)con el sheriff pisándoles los talones. Solo ver la situación vemos que estamos ante un western, los forajidos que escapan del sheriff que les persigue.

El inicio es en un rancho en donde hay un gran tiroteo al más estilo Peckinpah o Arthur Penn para después seguir a los asesinos hacía un motel de carretera en donde secuestrarán a varias personas y les harán todo tipo de perrerías hasta que llegue el padre de las dos criaturas y se marchen a un sitio seguro. El Sheriff por su parte, está envenenado por la venganza, los tipos a los que persigue mataron a su hermano y él no tiene otra tarea en la tierra que vengarlo para que descanse en paz, por supuesto tiene a Dios de su parte para encomendar dicha misión.

El director y guionista Rob Zombie me ha sorprendido gratamente, aunque aún no he visto “La casa de los 1000 cadáveres”, con está película en donde homenaje el cine realizado en los años 70. La factura de la película, su estética y sus personajes están muy bien situados en esos finales de los 70, pero es que además la forma en que está realizada la película bebe de las que se hacían en aquellos años, enriqueciendo más la experiencia. Así Zombie demuestra que no solo es un rockero sino que también es un tío que sabe de cine y quiere compartirla con nosotros dándonos una lección, con referencias cinéfilas ya desde los nombres de los protagonistas, todos basados en personaje interpretados por Groucho Marx en sus películas. Además aprovecha para poner en ridículo a los críticos con esa gran escena cómica entre el sheriff y el crítico empedernido conocedor de toda la vida de los Marx. Lástima que el hombre insulte al Rey Elvis.

Por supuesto no hemos de olvidar que estamos ante una película que se ha vendido como terrorífica, concepto que lo habrán puesto más bien por las brutales secuencias que contiene, y donde yo remarco dos en concreto, la del motel al completo, con ese final de la limpiadora entrando, encontrándose el pastel y su resolución a base de trailer acelerado por la carretera; y la secuencia en el rancho en donde el sheriff va a darles a los malhechores un poco de su propia medicina haciéndoselo pasar muy mal.

Sin ser gore ni desagradable hay que subrayar el gran final del film, en donde, al más puro estilo “Bonny and Clyde”, los asesinos se lanzan contra una barrera policial en busca de su fatídico destino. La cámara se va deteniendo en cada uno de ellos a medida que les van disparando y la imagen se va congelando cuando los disparos les alcanzan, todo ello con música de fondo hasta el final en donde los disparos entran con estruendo.

Los personajes del film son bastante pintorescos. Los asesinos, que forman el grupo de “Los Renegados del Diablo” son el Capitan Spaulding, un viejo payaso cachondo con malas pulgas con los niños, con sus dos hijitos sádicos y hambrientos de sexo, y sangre, Ottis y Baby. Los nombres de estos van cambiando a medida que avanza el film por otros también como referencia a Groucho. Luego tenemos a la mamá del clan, como otra sádica señora que vende su cuerpo para vivir. El sheriff es el brazo duro de la ley, el Charles Bronson del film, el hombre que ve que por las buenas no va a conseguir nada y se monta en un camino de ira destinado a la venganza. Después tenemos esos personajes secundarios que dan vidilla al film como son ese grupo de artistas que van con un toro mecánico y que sufrirán los actos vandálicos de los chicos. El crítico de cine especializado con los Marx que culpara al Rey de no haber recordado como se debía a Groucho (impagable). El hermano, supuesto, del Capi Spaulding, un tío que regenta un burdell y que tiene como compañía siempre a dos tiernas chicas. Y luego tenemos al hijo perdido de la familia, un ser bastante desagradable de ver que aparece en los momentos más oportunos. Supongo que varios de estos personajes aparecían en el anterior film de Zombie, pues entre ambas películas existe relación, aunque no sé hasta que punto, de continuidad.

Lo Mejor: Es frenética, sádica y muy divertida.

Lo Peor: Pensar que no es más que otra de terror.

El Día de la Bestia, de Alex de la Iglesia

Diciembre 25, 2006

NocheBuena de 1995. El Padre Ángel Beriartúa se dirige a Madrid para impedir el nacimiento del Anticristo. Para ello realizará el mal y contará con la ayuda de un heavy vendedor de discos y el presentador de un programa de televisión sobre sucesos extraños titulado “La Zona Oscura”.Sigo con películas navideñas. Toda una sorpresa en la filmografía española y la autentica revelación cinematográfica de Alex de la Iglesia tras su anterior film “Acción Mutante”. El cartel del film anunciaba ya que estábamos ante una comedía de acción satánica. Y no nos miente. Solo le faltaría la palabra “navideña”.

Comedía porque solo con ver el grupito que componen nuestros salvadores uno se pone la mano en la cabeza: el cura obsesionado con detener al Anticristo, un heavy gordo que se mete tripis y alimenta a su abuelo con susodichas sustancia, y un presentador de programas sobre hechos paranormales que vende libros sobre cosas que ni él mismo se cree. Si a esto sumamos los “inteligentes” actos maléficos del sacerdote como pueden ser empujar a un mimo en la boca de un metro, mandar al infierno a un moribundo, robar un libro, o quemarse los pies con cigarrillos, uno ya ve el absurdo del asunto. Por no hablar de José Mari y familia, encabezada por su madre, dueña de la pensión obsesionada con pegarle un tiro con la escopeta a un hijo de mala madre, y al abuelo, ese buen hombre que se pasea desnudo por toda la casa. Y es que el film es una comedia negra muy divertida, por no decir absurda.
Acción. Pues vamos, solo decir que es de Alex de la Iglesia cualquiera sabe que tendrá sus buenas dosis de acción. Para demostrarlo nada mejor que ver la secuencia en la pensión en que el personaje de Terele Pávez le vuela la oreja a Alex Ángulo y su posterior pelea en el pasillo, o la persecución entre la gente con masacre de Reyes Magos inclusive.
Satánica. No hay más que ver los símbolos que rodean la acción. Música Death Metal representada por amantes heavys que se reúnen en la sala “Infierno”, calaveras, cabras cornudas (imagen del anticristo del film), y ritual satánico en que invoca al maligno.
Como he citado anteriormente, solo me faltaría en el cartel la palabra navideña ya que se desarrolla en el día de NocheBuena.
Todos estos elementos están muy bien mezclados en la película consiguiendo un resultado fresco, original, divertido, y dando lugar a uno de los clásicos navideños españoles. Que ya era hora de que en España tuviéramos una película navideña que no solo fueran “La Gran Familia” o “Placido”.

De la Iglesia demostró tener fuerza visual y consiguió un éxito arrollador en el Cine Español. No solo gracias a su guión, firmado junto a su colaborador Javier Guerricaechevarría, sino también por su puesta en escena. El inicio con los dos sacerdotes halando en la Iglesia para la posterior muerte de uno de ellos por la gran cruz atrapa al espectador para después transportarnos a las calles de Madrid en donde seguimos al padre Beriartúa en su descenso a los infiernos. Madrid se nos presenta como un Sodoma post-apocalíptico en donde reina la violencia de un grupo radical que pinta las paredes con “Limpia Madrid”. La presentación de José María (fantástico Santiago Segura) y sus posteriores idas de olla mediante tripis a lo largo del metraje es de los mejor de la cinta.
Momentos tan logrados como la secuencia en el apartamento de Cavan, en donde el pobre presentador será torturado por el buen sacerdote; el descenso por el anuncio luminoso de Schweppes; el descubrimiento del lugar en donde nacerá el diablo con Beriartúa entre las Dos Torres (imagen que ya se ha copiado en algún que otro film posterior, y que parece una profecía) y la secuencia final en lo alto de la torre han quedado enmarcadas en la memoria de los espectadores.
El apartado visual está muy cuidado, consiguiendo la atmósfera adecuada para el relato. Aunque he de reconocer que los FX han quedado anticuados, en su día fueron un logro “Made in Spain”.

El reparto lo componen el sensacional Alex Ángulo como el sacerdote destinado a salvar al mundo, consiguiendo su papel cinematográfico más memorable; Santiago Segura en su revelación como actor, dando vida a José María, ese heavy tan enrollado, consiguiendo realizar la que, bajo mi punto de vista, es su mejor interpretación (con permiso de Torrente) y el mejor personaje del film. Armando de Razza como el Professor Cavan, cuyo nombre real es Enio Lombardi, el pobre hombre que es elegido por Beriartúa para que lo guié hasta el maligno solo porque sale en la tele curando a un niño que vomita gachas y escribe libros. Terele Pávez es la madre de José María y la dueña de la pensión en donde se aleja el buen cura, su interpretación pone los pelos de punta; Maria Grazia Cuccinota pone su cara, y cuerpazo, a la novia de Cavan; Nathalie Seseña es Mina, la dulce trabajadora de la pensión, a quien José Mari quiere echarle el lazo y no lo consigue. También aparecen Antonio Dechent, Jaime Blanch, El Gran Wyoming, y Saturnino Garcia.

La película fue un gran hito y consiguió varios premios Goya. De la Iglesia se convertía así en un nuevo valor para el cine español, y Segura fue subiendo más aún, hasta que dos años después regalaría al mundo, y más concretamente a España, ese personajillo tan “simpático” como es José Luis Torrente.
Notable película española, ideal para fechas navideñas y para pasar un buen rato.
7,5/10

Dracula de Bram Stoker, de Francis Ford Coppola

Septiembre 29, 2006

Johnathan Harker es mandado a Transilvania para visitar al misterioso Conde Drácula y venderle una propiedad en Londres. En su estancia el joven descubrirá que su anfitrión es un vampiro, una criatura diabólica de la noche, pero no podrá hacer nada para impedirle ir a Londres, quedando él cautivo. A su llegada a Londres, Drácula sentirá un deseo hacia Mina, la prometida de Harker, y comenzará a matar a todo el que se ponga en su camino para impedirselo, como el viejo profesor Van Helsing.

Ópera erotico-sangrienta sobre el amor

La película no es sino un festín para los sentidos en donde se dan lugar el sexo (lujuria), el terror, y el amor en todo su esplendor, consiguiendo así la más fidedigna adaptación de cuantas se han realizado de la novela de Stoker (junto con Nosferatu de Murnau, como el mismo director menciona).
Para comentar la obra de Coppola iré diseccionando cual profesor Van Helsing los momentos más relevantes del film.-Prologo: la película comienza con una introducción al personaje de Drácula, conocido como el príncipe Vlad, mediante la voz en off de Van Helsing (cosa a tener en cuenta como posteriormente comentaré). En al año 1462 Constantinopla había caído poniendo en peligro la cristiandad, fiel reflejo de esto es el plano de la cruz cayendo y rompiéndose en pedazos. De Rumania aparece la última esperanza, un caballero de la orden del dragón (Dracul) que lucha en nombre de Dios y será su defensor en la tierra, el brazo armado de Drácula aparece por primera vez sobre el mapa forjando su espada. El caballero, tras despedirse de su amada Elizabetha, parte a la batalla. Coppola nos muestra la guerra bañada por fuego y un cielo rojo sangre (muy habitual a lo largo del film), con las figuras de los soldados a contraluz, en especial la de Drácula empalando a un soldado, con la música de Kilar in crescendo de coros apocalípticos. La escena concluye con un sinfín de enemigos clavados en lanzas y Drácula besando la cruz de la iglesia y recordando a su amada. A su regreso descubre que Elizabetha se ha tirado al río y ha muerto, magistralmente planificada y volviendo a utilizar la voz en off de ella, su reflejo en la carta mientras relata los hechos y se ve caer es poética, con un leve coro acompañando el momento. El alma de ella no tiene salvación, está condenada. Lleno de ira, el príncipe rumano renuncia a Dios clavando su espada en medio de la cruz de la cual brotará sangre incesante. Cogiendo un cáliz, Drácula bebe la sangre, “La sangre es la vida” sentencia. La secuencia es una autentica sinfonía trágica con la capilla sangrando y Drácula atormentado tras haber renunciado a su alma y condenándose a vagar en las tinieblas, frente al cadáver de su amada. Un inicio absolutamente impactante y sobrecogedor que nos atrapa. ¡Y solo es el prologo que dura 5 minutos!

-Londres 1897: Tras el impresionante prólogo Coppola nos traslada a un Londres cubierto por la niebla, y más concretamente al asilo Carfax en donde nos presentará a Renfield, un hombre desequilibrado, doblegado por el señor de las tinieblas y que se alimenta mediante insectos. El director nos lo presenta con un plano fijo en picado, mostrándonos su bajeza ante su señor. Posteriormente nos presentará a dos de los más importantes personajes, Johnathan Harker y su prometida Mina (personaje clave del film). Pareja de amantes que quiere casarse una vez él tenga un lugar destacado en la empresa para la que trabaja, la cual lo envía a cerrar el trato que comenzó Renfield en Transilvania de una venta de propiedad para el Conde Drácula. Mientras Mina se mueve por la pasión y el amor, su prometido Johnathan quiere una relación mucho más formal. La hermosa e idílica escena entre ambos se cierra con unas plumas de avestruz tapándonos la vista de los amantes y realizando con la mancha de una pluma un encadenado (recurso frecuente en el film) con la salida hacía el exterior de un túnel, transportándonos a los Carpatos, con la música evolucionando a una melodía inquietante.

-Harker y Drácula: Aquí nos encontramos con una clara referencia a la novela de Stoker, el uso de los diarios, durante su viaje y posterior estancia Harker nos irá relatando sus vivencias. A medida que se va acercando a su destino en el tren el cielo se sonroja cada vez más apareciendo en él los ojos de Drácula (Coppola nos advierte que el mal está al acecho). Su llegada al camino de Borgo es un homenaje al film de 1922 de Murnau. Harker baja del carruaje, con sus acompañantes deseándole buena suerte y que Dios le acompañe (una gitana le da un crucifijo). El momento en que se queda solo es escalofriante, con una tenebrosa ambientación y lobos merodeando (al igual que en Nosferatu). No menos escalofriante y fantasmagórico es la aparición del carruaje que recoge al joven, entre la neblina, lentamente, llevado por caballos negros gobernados por un extraño cochero que hace subir con su brazo al aterrado Johnathan. A la llegada del castillo, que se nos presenta como gobernante de las montañas, Harker quedara en la puerta apareciendo Drácula, cuya primera muestra es su sombra en clara referencia a la película de 1922, dando paso a la imagen de un anciano decrepito y absolutamente pálido, quién le dirá que ha de entrar por su propio pie en el castillo, todo esto con sonidos fantasmagóricos que cesan una vez el joven pone el pie en el castillo. En la cena, el Conde mostrará el orgullo de su raza e inquietará al visitante. Un momento clave del film es cuando ve el retrato de Mina, su mirada se calva en ella como si hubiera visto un fantasma, en cuanto se entera de que Harker va a casarse con ella su sombra muestra el verdadero sentimiento del anciano (estrangularle) mientras en cuerpo le da la enhorabuena. Para su desgracia el joven Harker tendrá que pasar un mes en la residencia del joven, la escena concluye de manera magistral con Drácula marchándose abriendo su capa y envolviendo a Johnathan entre las tinieblas (su mundo).

-El sexo: Frecuente en toda película de vampiros que se precie y en la obra de Stoker por supuesto, el mero hecho de que los vampiros muerdan en el cuello y de que atraigan a sus victimas a través del placer es prueba de ello. Como menciona Van Helsing en su primera aparición, el vampirismo se puede relacionar con la sífilis (asignatura que está explicando en su primera aparición en pantalla), pues ambas se contraen a través del sexo. En el film hay dos secuencias remarcables. La primera la aparición de las novias de Drácula a Harker, mientras el joven está caminando por el castillo unas voces extrañas lo llaman y lo conducen a una habitación en donde se tumbará en la cama. De manera sobrenatural irán apareciendo cada una de las diabólicas concubinas que atacarán al joven de forma placentera (el joven experimentará de igual manera el dolor y el placer). La secuencia es erótica a más no poder con planos detalle muy sugerentes (los besos de las novias, el lametón en el pezón de Johnathan, la mirada de una de ellas) que termina con la aparición de Drácula quien afirma en un primer plano memorable que “Si. Yo también he amado. Y volveré a amar otra vez” tras la insolencia de una de sus siervas culpándole de que él no sabe que es el amor. La segunda secuencia altamente erótica es el primer ataque a Lucy, la amiga de Mina. Personaje de alta sensualidad desde su primera aparición (no en vano es pelirroja y en más de una ocasión aparece vestida de rojo), y cuyo primer encuentro con el vampiro será en los jardines, bajo la tormenta, protagonizando una escena de sexo con la imagen de drácula en forma de hombre-lobo, siendo descubierta por Mina, quien se queda atónita ante tal visión (¿Y quien no?).

-La llegada a Londres: Composición francamente magistral. De nuevo vuelve a aparecer una voz en off (la de Van Helsing) que relata los hechos acontecidos en el barco en que viaja el Conde. A medida que se va acercando a Londres todo se irá derrumbando. La puesta en escena es antológica y vuelve a homenajear el film de Murnau con el acercamiento del barco a la ciudad. Coppola en todo este tramo no deja de mover la cámara, dando inestabilidad, reforzado con la terrorífica música de Kilar (Lucy y Mina en el jardín; Renfield gritando en el manicomio; Dr. Seward drogándose; un lobo escapando del Zoo).

-Lucy (Deseo): Como he mencionado es la mejor amiga de Mina. Creo que he de hablar de ella a parte pues representa el deseo de Drácula, su alimento. La ataca tres veces, la primera, mencionada anteriormente, a su llegada. El segundo ataque coincide con la llegada de Van Helsing, en su forma de sombra (de nuevo homenaje a Murnau) Drácula se ha alimentado por segunda vez de la sangre de la joven, saliendo por la ventana su sombra goteando sangre (gran puesta en escena). Poco a poco La joven irá cambiando y sintiéndose más debilitada, con un deseo incontrolable de alimentarse (tremendo el plano del cuello de uno de sus pretendientes a cámara lenta y la vena latiendo). A pesar de los esfuerzos de Van Helsing y los hombres, Drácula concluirá su vampirización de la joven con un tercer ataque mortal, esta vez en forma de lobo y lleno de odio, pues Mina se ha ido a casar con Harker. La secuencia es demoledora, alternándola con el casamiento, vemos como a la par se levanta una tempestad y el lobo, desde una vista subjetiva y destrozando todo a su paso (las flores se marchitan, los hombres caen), entra en la habitación y succiona hasta la última gota de sangre de la chica. La escena no podría concluir de forma más sanguinaria, con la habitación empañándose completamente de sangre (¿homenaje a “El Resplandor”?).

Van Helsing: La Némesis de Drácula. Este hombre, profesor de ciencia, es un sabio conocedor del mundo vampirico. En la película es un hombre inteligente, con un sentido del humor cínico (el momento en que relata como le cortaron la cabeza a Lucy mientras saborea un buen filete). Posee la misma sangre fría que la que gasta Drácula por sus venas. Su obsesión por destruirlo es tal que pondrá en peligro muchas vidas, incluida la suya, a pesar de que sienta admiración por él lo trata como el mal del siglo, la enfermedad más grande que jamás haya pisado la tierra.

La tumba de Lucy: Una de las secuencias más terroríficas del film. Tras la muerte de la joven, el profesor Van Helsing pide a Seward, Quincy y Holmwood que le acompañen a poner paz en la vida de Lucy que ahora vaga en las tinieblas. Al llegar al mausoleo de la chica, abren el ataúd y descubren que no está. Ha salido de caza. Su aparición en escena es de las que ponen los vellos de punta, vestida completamente de blanco, con labios rojos, y con un niño en sus brazos. La joven intentará seducir a Holmwood acercándose poco a poco, hasta que aparece de repente en escena la cruz (por un lateral) portada por el profesor. En ese momento comienza lo que es un homenaje a “El Exorcista” de Friedkin. La chica se mete en el ataúd, mientras Van Helsing pronuncia palabras religiosas la vampira sale y le escupe sangre (¿Os suena de algo?). Para finalizar, Holmwood, su prometido, es el encargado de atravesarle el corazón con una estaca, para posteriormente separar su cabeza del cuerpo. Una secuencia absolutamente memorable.

Mina (Amor): Personaje crucial. Luz de todas las luces. Ella es Elizabetha reencarnada, a la cual Drácula ama por encima de todo. Su primer encuentro no podría estar mejor presentado. Tras morder por primera vez a Lucy, y adquiriendo una apariencia humana elegante y misteriosa, se nos presenta a Drácula caminando por la calle con imágenes tomadas por un cinematógrafo antiguo, y no es por casualidad. En la calle anuncian el mayor invento del siglo: el cinematógrafo. Siguiendo a Mina, Drácula se excusa tras tropezar con ella y le pide por favor que le indique donde se encuentra tan brillante invento. La joven, esquiva al principio, decide acompañarle tras conocer su condición de príncipe. En el cinematógrafo Mina se asustará y él la llevará casi flotando hasta un rincón en donde la hipnotizará y la preparará para morderla. Drácula se alza hasta quedar en primer plano con los ojos inyectados en sangre muy abiertos y los colmillos saliendo, “He cruzado océanos de tiempo para encontrarte” le dice (Frase mítica en la historia del cine). La va a morder pero se detiene, contempla su rostro y se echa para atrás. Ella no es una más, es el mayor amor de su vida y como reza el cartel de la película “El amor nunca muere”. Tras esto Mina huirá del extraño hasta que este la salve de la presencia de un lobo, y entre ambos se cree una conexión de afecto desde ese momento. El segundo encuentro entre ambos será en una cena, Mina ha pensado en él y visualiza el país en que vive a la perfección, incluyéndolo a él y a la princesa que cayo al río. No hay duda, es Elizabetha reencarnada. Drácula se acerca a ella y recoge una lagrima de su mejilla convirtiéndola en un diamante, con él ella se siente bien, completa, y no le tiene miedo. Su último encuentro es mi escena favorita, dicho sea de paso. Mientras Van Helsing, Johnathan y el resto destruyen las cajas que contienen la tierra de Drácula y le da poder, este va a visitar a su amada. Entrando en la alcoba en forma de humo verde, se materializará y aparecerá junto a ella en la cama. Entonces será cuando él le diga quien es, el hombre que ha atemorizado a todo el mundo, la pesadilla del hombre. Aunque lo golpee sin piedad ella no puede negar lo que siente, lo ama por encima de todo. Planificada como si de un tragedia shakesperiana se tratara, Mina le pide que la lleve con él, quiere convertirse en lo que es él, a lo que él responde que no está dispuesto a condenarla (¡¡¡sorpresa!!!). Drácula en ningún momento nos lo hemos imaginado perdonando la vida, y menos a una mujer, y aquí por amor se niega a morder a la mujer que más desea en el mundo. Tras las suplicas de ella, el vampiro accede, cortándose en el pecho y lamiendo ella de él (erotismo en estado puro). Pero aquí no acaba todo, porque serán interrumpidos por los cazadores capitaneados por Van Helsing. Otra escena para recordar. Entran en la habitación y no hay nadie. De repente el vampiro se muestra asustando a todo el mundo (no conozco a nadie que no se le haya puesto el vello de punta ahí), en su forma más diabólica, maldiciendo a Dios, que le ha condenado a vagar de noche toda la eternidad tras haber luchado por su iglesia hace siglos, e incluso prendiendo fuego a la cruz con su aliento en una escena absolutamente terrorifica. Una secuencia completamente perfecta en donde en un mismo espacio filmico se dan lugar el amor, el deseo y el más absoluto terror.

El final: Perfecto. Así defino el tramo final. Las novias atacan a Van Helsing, quien defiende a Mina rodeándola con un circulo de fuego. De nuevo los recursos clásicos, como son la utilización de las sombras cuando ellas matan a los caballos y el montaje a través de encadenado desde el circulo de fuego hasta el radiante sol, vuelven a hacer su aparición. Después ocurre la escena de más acción del film, los cazadores tras el carruaje de Drácula evitando que llegue a su castillo mientras Mina realiza brujería para que el sol se ponga, Coppola va mostrando poco a poco como el sol va poniéndose a medida que el carruaje se acerca a su destino y los cazadores intentan destruirlo, el montaje en paralelo crea una atmosfera de absoluto suspense. El momento final es intimo y trágico. Tras recibir un corte en el cuello por parte de Harker y comenzar a desangrarse, Drácula será llevado por Mina al interior del castillo, al mismo lugar donde comienza la película. En su forma vieja y decrepita Drácula le pide que le traiga la paz, a lo que ella accede entre llantos y dándole un beso de despedida (el beso más gore que he visto en años), le clava la espada en el corazón y el Conde vuelve a su imagen real, la del príncipe Vlad, acompañado por un coro celestial. La cruz que un día fue herida por su espada, y cuya sombra cae en su rostro, se cura, curándose también el corazón de Drácula y volando al cielo a reunirse con su amada (el plano final es simplemente apoteósico mostrándonos el dibujo de la cúpula con Drácula y Elizabetha volando entre las nubes).

Dirigida por Francis Ford Coppola (creador de la Obra Maestra, y mi película favorita, “El Padrino”), quien demuestra un uso magistral del lenguaje cinematográfico y sus recursos, con una puesta en escena única e incomparable, predominando los escenarios góticos, fotografia fantasmagorica y tenebrista y una fuerza visual como pocas veces se han visto en la pantalla. La música de Wojciech Kilar es una de las espinas dorsales del film, dotando a las imágenes de más fuerza si cabe y con temas terroríficos, “The Storm” por ejemplo, y coros sobrenaturales. El vestuario es perfecto, así pues por ejemplo la primera aparición de Drácula es con una larga capa roja con dos dragones dorados a cada lado (pertenece a la dinastia de los dragones), mientras que en su primera aparición publica ante Mina viste de manera clara y elegante.
El reparto está formado por Gary Oldman como Drácula, consiguiendo la más trágica de las representaciones del personaje y dándole diversos matices (no en vano Drácula se muestra de diferentes formas y el actor tuvo que someterse a largas sesiones de maquillaje), el actor está fabuloso y es su interpretación más memorable para mi gusto; Winona Ryder es Mina, a la que transmite dulzura y delicadez, además de erotismo cuando debe (le escena con Van Helsing), y con muy buena química en pantalla con Oldman (según comentarios ambos se llevaban a matar); Anthony Hopkins es Abraham Van Helsing, papel que el actor brítanico bordo de manera prodigiosa tras ganar su Oscar; Keanu Reeves como el joven Johnathan Harkes, uno de sus primeros papeles importantes; Richard E. Grant como el Dr. Seward; Gary Elwes como Holmwodd; Bill Campbell como Quincey P. Morris; Sadie Frost como la ardiente Lucy; y Monica Bellucci como una de las novias de Drácula (¡¡quién fuera Keanu Reeves en esa escena!!).
La película consiguió tres Oscars correspondientes a Vestuario, Maquillaje y Efectos Sonoros, además del premio Fotogramas de Plata a Mejor Película Extranjera en el año 1992.
Mencionar la bella canción de Annie Lennox “Love Song for a Vampire”, la cual es un tema clásico desde el estreno del film y cuyo titulo no puede ser más adecuado con referencia a la película.
Con esto finalizo mi comentario de esta obra, Oda de Amor al vampiro más famoso de la historia de manos del inigualable Coppola.
9,5/10