Archivos de la categoría ‘Tim Burton’

Escenas: Eduardo Manostijeras

Marzo 12, 2008

Puesto que ya he aprendido a colgar videos (yo y mi torpeza con los ordenadores), inauguro nueva sección en la cual colgaré escenas que me gustan.
Para empezar nada mejor que una de las mejores secuencias dentro de la filmografía de Tim Burton. Pertenece a su Obra Maestra “Eduardo Manostijers”. Lo siento, pero no he podido encontrar el baile de hielo, que era lo que me proponia colgar. He optado por otra magistral secuencia como es el momento en que Edward está a punto de recibir un gran regalo por parte de una persona muy querida. El paso de alegría a tristeza que acontece es de lo más dramático que ha rodado el de Burbank, engrandecido por unos soberbios Depp y Pryce.
Disfrutadlo.

Sweeney Todd: El Barbero Diabólico de la Calle Fleet, de Tim Burton

Febrero 16, 2008

sweeney222.jpgExisten pocos documentos que demuestren la veracidad histórica acerca de la leyenda que trata sobre un barbero asesino que degollaba a su clientela. Sin embargo dicho hecho marcó varias publicaciones que narraban la historia como fidedigna. Existen muchas versiones sobre la historia, la cual acabó por convertirse en un cuento de terror. Stephen Sondheim creó en 1979 un musical que inmortalizaría al personaje sobre las tablas y que, casi treinta años después, Tim Burton ha vuelto a inmortalizar para el mundo del cine adaptando el célebre musical en una película fiel a su estilo.

Sweeney Todd regresa a Londres después de quince años. Su único pensamiento será vengarse de las personas que lo culparon injustamente y lo separaron de su mujer e hija.

El tema principal es la venganza. Antaño Sweeney era un buen hombre que trabajaba como barbero y vivía felizmente junto a su mujer e hija. Sin embargo, tantos años fuera del hogar, encarcelado, han hecho de él una persona rencorosa cuyo máximo pensamiento es vengarse de aquel que le condenó injustamente y le arrebato su vida. Que el espejo que ocupa su estancia este roto refleja perfectamente el interior del personaje. Es el reflejo de una persona rota, trágica, devorada poco a poco por el mal que le rodea y que lo convierte en lo que es, un alma en pena que sueña con el día en que su objetivo se cumpla.
Al principio solo piensa centrar su cuchilla en el lascivo juez Turpin, sin embargo su amistad con la pastelera Lovett le abrirá los ojos a nuevos horizontes de cuellos degollados y cuerpos inertes con los que crear nuevas recetas. Así pues nos encontramos con el otro tema del film: el canibalismo. El hombre es un lobo para el hombre. Metafóricamente hablando podríamos decir que el canibalismo es la dominación psicológica que ejercen las clases altas hacia sus inferiores, los pobres. Físicamente, el canibalismo es devorar a una persona, y eso en la película se ve a través de los deliciosos pasteles elaborados por la Sra. Lovett. Los pasteles no son creados a partir de personas corrientes de clase media-baja, sino de personas con un demostrado estatus social, caníbales de seres inferiores en donde hay cabida para curas, vanidosos o banqueros entre otros muchos. Una vez ejecutados y convertidos en masa pastelera, serán devorados por aquellos seres inferiores a los cuales creían dominar.

Existen dos historias de amor paralelas. La principal es la de la Sra. Lovett por Sweeney, por el cual la pastelera soplara los vientos y le ira guiando, cual serpiente venenosa, hacia el camino del asesinato. A pesar de no ser correspondida físicamente, la mujer se verá felizmente unida a Sweeney a través de sus actos diabólicos. La otra historia romántica es la protagonizada por el joven Anthony y Johanna, pupila del juez Turpin e hija de Sweeney. A pesar de quedar muy secundaria y no tener gran peso es lo más bondadoso, no hay una pizca de mal en ninguno de los dos jóvenes, los cuales se enamoran idílicamente a través de una ventana.
Esta pureza de Johanna y Anthony rompe con el resto de los personajes, los cuales esconden algún misterio o vicio inconfesable. Así pues, por ejemplo, tras el diabólico Sweeney Todd se esconde un hombre triste, o tras el juez Turpin tenemos a un corrupto hombre sin escrúpulos con deseos mas que discutibles hacia su pupila. Esto hace que cada personaje posea un psicología más rica de lo que aparenta a simple vista.

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Tras el logotipo de Warner y Dreamworks nos encontramos ante un cielo oscuro y una vista general de Londres a medida que empieza a llover gotas de agua, y de sangre. Con estos títulos de crédito no nos cabe duda, Tim Burton ha vuelto a su vertiente visual más siniestra y oscura desde “Sleepy Hollow” con este musical sin parangón. Confiando en el repertorio musical creado por Sondheim, Burton elabora una puesta en escena acorde a su estilo que rememora el viejo cine de terror (esa llegada del barco a Londres) en donde el color es apagado, casi cercano al blanco y negro. Con la cinta del jinete sin cabeza posee en común, además de protagonista, este detalle precisamente, el utilizar una fotografía grisácea en que destaque ante todo el rojo sangre, y el contraste entre el presente y el pasado, donde el color es mucho más vivo.

Soy un ignorante sobre el musical de Broadway en que se basa, así que solo puedo hablar de lo que he visto en el film. Lo primero que tengo que decir es que quedé gratamente sorprendido al comprobar que es un musical bastante intimista, lo cual es de agradecer y es acorde a lo que me esperaba de un director como Burton, acostumbrado a sorprender y romper moldes. No hay coreografías ni grandes momentos de multitudes que saltan y explotan, no. Aquí cada canción es un dialogo, o bien un pensamiento del personaje en cuestión, que se establece entre los personajes y hace avanzar la historia, cosa muy importante, ya que no hay nada peor que ver un musical en que las canciones no aportan nada a lo que se cuenta. Burton se pone al servicio de las canciones y se centra en sus actores, que dan el do de pecho, con una narración más contenida que de costumbre en donde hay cabida para grandes momentos como el reencuentro entre Sweeney y sus cuchillas, con ese contrapicado en que la luz exterior ilumina al barbero y su instrumento, o la epifanía que tiene el protagonista.

El humor negro del director vuelve a estar presente siempre que es posible, desde esa polvorienta presentación del personaje de la Sra. Lovett hasta el ofrecimiento de un afeitado gratuito de Sweeney a un cliente. Entre las secuencias más memorables, además de los dos números antes mencionados con un Depp antológico, destaco el enfrentamiento público entre Todd y el italiano Pirelli, los idilicos y coloristas sueños de la Sra. Lovett sobre su futuro junto a Todd, donde el director crea la secuencia más divertida de todas a ritmo de “By the Sea”, y, como no podía ser de otra forma viniendo de Burton, el portentoso final trágico magistralmente cerrado con un plano genial. Como punto flaco destaca sobre todo la poca importancia que tienen los personajes de Johanna y Anthony, a pesar de que el nombre de la primera da título a una de las mejores canciones, que debido a su excesiva repetición en el film puede llegar a cansar.

Como mención especial destaco el cariño con el que Burton muestras las bellas cuchillas de Sweeney, creando a través de ellas la pasión dormida del barbero, su instrumento de trabajo se convierte en su medio de expresión. Una vez las use habrá comenzado una orgía de sangre que no acabará hasta haber rebanado al último cuello culpable. Son un personaje más, y como tal las filma, creando inteligentes momentos de tensión

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El director cuenta con Dante Ferreti en el diseño de producción y de Dariusz Wolski en la fotografía ocasión para crear la magistral ambientación lúgubre de Londres, que funciona como un personaje dotando al relato de tragedia. El magnifico vestuario de Colleen Atwood funciona para definir a los personajes.

El elenco interpretativo está impresionante, creando cada uno a través de su voz al personaje correspondiente. Johnny Depp vuelve a realizar otro personaje memorable en esta ocasión altamente contenido y mediante el que expresa sus emociones a través de su ensombrecida mirada triste. Una gran interpretación del actor, alejado de Jack Sparrow. Helena Bonham Carter crea un personaje divertido en la Srá. Lovett, la pastelera que vive en situaciones polvorientas. Alan Rickman da vida de forma acertada al juez Turpin. Timothy Spall es el alguacil Bamford, el repugnante ayudante del juez. Sacha Baron Cohen ha sido la mayor sorpresa del reparto dando vida a Adolfo Pirelli, un barbero italiano que viste traje torero, el cual protagoniza dos momentos tan diferentes, como son comedia por un lado y tensión por otro, de forma magistral. El joven Ed Sanders demuestra sus cualidades interpretativas dando vida a Toby, el niño adoptado por la Sra. Lovett que sufrirá un cambio significativo acercandolo a un personaje importante (atención a sus ojos en su última aparición). Los más flojos son Jaime Campbell Scott y Jayne Wisener dando vida a Anthony y Johanna, simplemente por la razón antes dicha, se les da poca importancia.

Tim Burton se ha arriesgado con un musical, tras haberlo acariciado en los momentos puntuales de “Charlie y la fábrica de cholate” y “La Novia Cadáver”, consiguiendo un film con una gran belleza visual y un nuevo cuento oscuro para su imprescindible filmografía.

Lo Mejor: La dirección al servicio de las canciones. La ambientación. El elenco interpretativo. El final.

Lo Peor: La nula importancia que se le da a Johanna y Anthony.

Big Fish, de Tim Burton

Febrero 14, 2008

big_fish.jpgTras el traspiés sufrido en su carrera con “El Planeta de los Simios” Tim Burton optó por realizar una historia que debía haber llevado a cabo Spielberg y que trataba las relaciones paterno-filiales. Dicha película podemos considerarla atípica dentro de la filmografía del director al no poseer grandes elementos oscuros ni estar cargada de humor negro, como también hemos de considerarla su película más emotiva junto con “Eduardo Manostijeras”.

Edward Bloom siempre se ha caracterizado por contar grandes historias acerca de su vida. Su hijo Will, cansado de escuchar siempre las mismas historias, se aleja cada vez más de él, culpándole de haberle contado mentiras a lo largo de los años. Cuando le comuniquen que Edward está viviendo sus últimos días por culpa de un cáncer, Will volverá a casa para intentar reconciliarse con él.

El personaje de Edward Bloom es el mayor cuentacuentos imaginable. Sus historias están plagadas de brujas, gigantes, hombres lobo, ciudades ocultas, etc… Lo que más llama la atención de ellas es que Edward es el protagonista de todas ellas y admite haberlas vivido tal como las cuenta. Desde niño ya mostraba dotes que lo destinaban a tener una vida grande, tan grande que lo haría abandonar su pueblo, Ashton, para enfrentarse a nuevos retos en el mundo y descubrir su lugar en él. Como el gran pez que protagoniza su historia sobre el día que nació Will, Ed no ha nacido para vivir encerrado, ya sea en un pequeño pueblo o en una casa. Necesita salir al exterior, a ese gran océano que es el mundo y explorar todo lo que vive en él. Su optimismo y el no tener miedo a nada le hacen seguir adelante frente a personajes de lo más extraños. Las historias sobre su vida embelesan a todo oyente, excepto a su hijo.
El tema principal de la película es la incomunicación que existe entre Will y Ed tras tres años. El joven vive felizmente con su esposa en Francia y recibe noticias de su padre a través de su madre por correspondencia. Cuando deba volver por motivos tristes, como son los últimos días de vida de su padre, se esforzará por saber la verdad que escondían esas historias sin pensar siquiera en el significado que esconden. En su búsqueda Will descubrirá que varias de las cosas que contó su padre son verdad y otras no lo son completamente, y es que Ed añade a toda vivencia un envoltorio de fantasía que las convierte en pequeños cuentos ocultando tramos que serían desagradables para cualquiera (la guerra) en una aventura fantástica en donde conocer unas siamesas unidas por la columna. Una vez Will lo haya comprendido y haga por su padre el mayor favor que pueda hacer un hijo por su padre, como es el de seguir su legado, Edward morirá en vida pero vivirá eternamente gracias a Will.

Tim Burton realiza su film más cercano al drama sentimental teñido por gotas de fantasía que funcionan de manera intermitente a lo largo de todo el metraje. El mayor fallo que tiene la película es que tarda en encontrar el equilibrio entre la realidad que está ocurriendo y los cuentos que narran la vida del joven Edward. Cuando se muestra el ahora, lo real, Burton rueda de dotando a la atmósfera de cierta intimidad, centrándose en los actores mediante primeros planos, sin embargo a la hora de narrar los recuerdos, el director se esfuerza en todos y cada uno sean mágicos, nos emocionen y sorprendan, pero lo consigue a medias. Supongo que el motivo de esto es el montaje continuo a base de flashback enlazando distintos tiempos de forma atropellada, sobre todo en la primera mitad, de la cual podemos destacar el de la bruja, que posee el estilo más característico de Burton, y el del pueblo Espectro, que posee ese deseo por querer siempre sorprender mostrando a cada entrada o plano general los zapatos colgando, cuando con mostrarlos una vez basta. Por suerte esto solo ocurre en la primera mitad, ya que la segunda está mucho mejor enlazada y los flashbacks si poseen ese aroma mágico que consigue emocionarnos. Este tramo comenzaría con el primer encuentro entre Edward y Sandra en que el mundo se detiene para a continuación ver la vida diaria del protagonista en el circo, conteniendo este tramo las mayores dosis de humor. El bloque del cortejo y posterior declaración de Ed a Sandra es muy romántica, alcanzando su culmen con la apertura de la ventana y el campo de narcisos abriéndose tras ella con Edward en medio. El episodio bélico o el renacimiento del pueblo de Espectro mediante ayuda de Ed funcionan también muy bien, en especial el segundo cuando descubrimos quien es la bruja del primer cuento y su relación con el cuentacuentos.

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Las dos secuencias más memorables para mi gusto son dos muy distintas protagonizadas por Albert Finney. La primera cuando esta en la bañera y observa a través del agua a su mujer, para a continuación compartir con ella el baño. Ya puede estar muda esa secuencia, que emociona, y es el ejemplo de lo contenido que está Burton tras la cámara creando un ambiente intimista. El otro es el gran final, en donde Edward y Will se reencuentran compartiendo el último viaje del viejo coronado por risas y aplausos de los personajes que protagonizan sus historias, pero sobre todo por la unión inmortal entre un padre y un hijo.
Casi toda la película posee una ambientación onírica y de ensueño en el tramo fantástico, frente a una más cálida y normal en la real, salvo cuando se enfoca a Albert Finney, el cual sigue poseyendo ese aura luminoso. De entre los decorados más reivindicativos tenemos Espectro, el pueblo onírico en donde se espera a las personas más importantes de Alabama para vivir en armonía y felicidad. Espectro es un pueblo idílico con todo lo necesario para vivir sin necesidad del mundo exterior, sus habitantes esperan la llegada de un nuevo visitante cada cierto tiempo para suplir alguna necesidad o función. En el caso de Edward su visita se adelanta al principio 10 años, para después retrasarse, lo cual conlleva consecuencias para el pueblo y los habitantes, en especial para uno. Hay cierta reminiscencia a las casas de “Eduardo Manostijeras” en el barrio residencial en que Edward está dirigiendo un equipo de limpieza.
Danny Elfman realizo una banda sonora intimista acorde el estilo del film, muy bella y sentimental con un tema principal maravilloso. A pesar de que no es de las más celebradas consigue encajar dentro de la historia de forma perfecta y emocionarnos.

El reparto está formado por Edward McGregor como el joven Edward Bloom al cual el escocés sabe dotar de energía y optimismo en todo momento. Alison Lohman es la joven Sandra, el amor de Edward. Jessica Lange da vida a Sandra mayor, mientras Albert Finney borda su papel de Edward Bllom. Además del buen casting que realizaron por el parecido, cabe decir que el modo de actuar de cada generación es distinto, lo cual ayuda a la historia. Así pues, McGregor y Lohman están más forzados al tener que protagonizar cuentos asombroso y hechos extraordinarios, mientras Finney y Lange están muy convincentes acordes con la realidad que viven. Helena Bonham Carter aparece en todos los tramos de la vida de Bloom como La bruja y como Jenny. Billy Crudup está correcto como Will. Steve Buscemi da vida a Winslow, un poeta que vive en Espectro para luego convertirse en fracasado atracador de bancos y crack financiero. Marion Cotillard es Josephine, esposa de Will y admiradora de los cuentos de Edward. Danny DeVito es el dueño del circo que esconde un secreto nocturno y Deep Roy es su ayudante, el señor Mojapompis.

A pesar de no contener todo el estilo del director, es una de sus películas más emotivas con la cual no niego haber soltado una lagrimita cada vez que la he visto (y han sido tres), cuyo final la acerca a “Eduardo Manostijeras”. Una maravillosa historia sobre padres e hijos.

Lo Mejor: La historia. Algunos episodios fantásticos memorables. La secuencia de la bañera. Albert Finney.

Lo Peor: Tarda en conseguir el equilibrio entre realidad y fantasía. Le sobran ciertos tramos fantásticos demasiado forzados.

La Novia Cadáver, de Tim Burton

Febrero 13, 2008

bride.jpgAl mismo tiempo que realizaba “Charlie y la fábrica de chocolate”, Tim Burton creaba una nueva película de animación en la línea de “Pesadilla antes de Navidad” y “James y el melocotón gigante”, aunque que en esta ocasión, además de crear la historia y producirla, él se encargaría de dirigirla junto a Mike Johnson.
La película narra la historia de Victor Van Dort, prometido en matrimonio con Victoria Everglot. Incapaz de pronunciar los votos en el ensayo de la ceremonia, el joven prometido vagará por el bosque intentando recordarlos. Tras pronunciarlos perfectamente en un ensayo e introducir el anillo en lo que parece una rama, sus problemas no habrán hecho más que comenzar, pues acaba de desposarse con una novia cadáver.

Inspirándose en una antigua historia ruso-judía Burton consigue aquí un ejercicio de stop-motion visualmente más rico que la celebre historia de Jack Skeleengton, aunque no tan original. Y es que el film es una carta de amor a todo lo que le gusta al director homenajeando a las viejas películas de terror como a las historias de amor.
El matrimonio que han de contraer Victor y Victoria es de conveniencia, pues la familia del joven pertenece a la llamada de nuevos ricos (pescaderos que han prosperado), mientras la de la joven es una familia que arrastra gran prestigio, pero que actualmente está en la ruina a pesar de las apariencias. En contra de lo que suele ocurrir, los jóvenes se enamoran instantáneamente al verse, lo que empeora mucho más las cosas cuando Victor comete el pequeño desliz de desposarse con el cadáver.
Por otro lado tenemos el relato de la novia cadáver, la cual fue asesinada por su prometido y prometió casarse con el primer hombre que se lo pidiera, lo cual repercute en nuestro pobre Victor. Emily, tal es el nombre de la difunta, tiene el corazón roto y vive atormentada al no encontrar nadie que la quiera, y sin embargo, a pesar de encontrar en Victor un nuevo amor, no sacrificará al joven para tenerlo a su lado.
Podríamos decir que existe necrofilia al presenciar el matrimonio entre un vivo y un muerto y su particular historia romántica. A pesar de ello, y en lugar de producirnos terror, sentimos tristeza y aprecio por Emily.

La película ofrece muchas referencias cinematográficas. El principio, justo cuando aparece el título, recuerda a “Sleepy Hollow”, cuando Ichabod libera a un pajarillo de su jaula antes de emprender el viaje al pueblo, siendo aquí sustituido por una mariposa que libera Victor antes de ir a conocer a su prometida. El piano de la casa Everglot es un Harryhausen, referencia directa al mago de los efectos especiales stop-motion. El padre de Victoria recuerda en cierta medida al personaje de animación Don Sapo, a la vez que el baile de esqueletos nos rememora el famoso episodio de las “Silly Symphonies”. La forma en que Victor llega al punto que está enterrada Emily recuerda a cuando Jack Skeelington se encuentra con el árbol que lo lleva a la ciudad de la Navidad.
De nuevo vuelve a estar aquí presente el encuentro entre el mundo de los vivos y de los muertos que ya visitó Burton en “BeetleJuice”, insistiendo más aquí en el elemento cómico que sucede cuando ambos mundos se encuentran con divertidos gags, de entre los que hay un homenaje a “Lo que el viento se llevó”. El mundo de los muertos sigue siendo colorista y divertido, en donde se celebra cada nueva llegada del exterior, frente al gris y aburrido mundo de los vivos, lleno de hipocresía y conveniencia.

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Burton relata la historia de manera dinámica consiguiendo un ritmo que no decae y con una inteligente puesta en escena como es cuando los Everglot bajan las escaleras mientras los Van Dort las suben, simbolizando así su situación en la escala social. Hay también imágenes fantasmagóricas como la aparición de la novia en el puente bajo la luz de la luna. Posee ciertos gags verdaderamente divertidos, sobre todo en la última mitad y cuando los muertos se presentan ante los vivos.
La extensa galería de personajes está formada por Victor y Victoria (¿referencia a la película de Edwards?), los Van Dort, los Everglot, el pastor eclesiástico y el misterioso Lord Barkis en el mundo corpóreo, y de La novia Cadáver, su particular gusano, el anciano Elder Gutknetch, el general Bonaparte, o el hombre dividido entre los muertos. Siempre se ha comparado esté película con “Pesadilla antes de Navidad” por estar hecha en stop-motion, pero lo más que tienen en común es la existencia de perros, en la del 94 fantasmal, y en la presente huesudo. De nuevo los personajes vuelven a tener sombras en los ojos, figuras erguidas y delgadas (en especial Victor).
Danny Elfman elaboró una banda sonora principalmente romántica, cuyo tema principal es precioso. Sin embargo las canciones no están tan conseguidas como las de “Pesadilla antes de Navidad”, a pesar de tener algunas de gran calidad.
Para doblar a los personajes Burton contó con varios conocidos como Johnny Deep para Victor, Helena Bonham Carter para la novia cadáver, Christopher Lee para el sacerdote, Albert Finney para el padre de Victoria, Deep Roy para el general Bonaparte o Michael Gough para Elder Gutcknetch. Emily Watson dio voz a Victoria, Tracey Ullman a su madre, y Richard E. Grant al malvado Lord Barkis.

De nuevo los críticos y el público alabaron la tarea de Burton al seguir realizando films de animación al viejo estilo, aunque le birlara el merecido Oscar otra película de animación stop-motion (Wallace y Gromit) estamos ante un precioso cuento de amor entre el mundo de los vivos y los muertos.

Lo Mejor: Su magnifica puesta en escena.

Lo Peor: Compararla con “Pesadilla antes de Navidad”.

Batman/Batman Returns, de Tim Burton

Febrero 12, 2008

batman_ver2.jpgBatman (1989)

Los años ochenta supusieron un cambio drástico para el personaje de Batman que vio como volvía a sus oscuros orígenes que le habían dado a conocer de la mano de Bob Kane en la revista Detective Comics y dejaba su imagen de icono pop colorista cuya máxima manifestación fue la interpretación de Adam West en la serie de televisión y film sesentero. Este cambio fue gracias a dos formas de expresión artística. En primer lugar al comic, del cual nació el personaje y que gracias a la publicación de “The Dark Knight” de Frank Miller, Batman renacía como personaje trágico y oscuro. En segundo lugar a la película realizada por Tim Burton a finales de los ochenta en que el personaje se enfundaba un traje negro, eliminando todo elemento cómico y colorista que apareciera en la celebre serie de los sesenta.
La Warner, propietaria de DC Comics, llevaba tiempo dando vueltas a la realización de una película sobre el hombre murciélago. Nombres como Joe Dante o Ivan Reitman fueron barajados para dirigirla. Sin embargo, fue el éxito de “BeetleJuice” la que puso a Burton en primera línea y como definitiva elección. El director doto a la historia de una atmósfera sombría ideal y realizó uno de los films más exitosos de cuantos se recuerdan.

La sinopsis de la película es la siguiente. En la ciudad de Gotham City el crimen está siendo cada vez más frecuente y aumentando. De entre las sombras aparece un misterioso ser murciélago que atemoriza a los delincuentes e imparte justicia. El jefe del crimen es Grisom, quien tiene a su servicio a un despiadada psicópata, Jack Napier, al que traicionara. Tras un encuentro con el murciélago, Napier caerá a un recipiente de productos tóxicos del cual renacerá bajo una nueva apariencia bufonesca con permanente sonrisa diabólica.

Así el film se convertía en una superproducción de superhéroes que enfrentaba al hombre murciélago con su villano más celebre en un ejercicio cercano al realizado años antes en “Superman”. Claro que con Burton de por medio no todo iba a ser igual. Lo que tendría que ser un simple enfrentamiento entre el bien y el mal representados por Batman y Joker le sirve a Burton para realizar un paralelismo entre ambos personajes.
Batman es un ser extraño, un siniestro personaje que combate el mal disfrazado de murciélago. Escondido bajo la capa tenemos a Bruce Wayne, un millonario reservado. El motivo por el que Wayne decide combatir el crimen es por haber asistido al asesinato de sus padres, hecho que le atormenta. Así tenemos que Batman nace de la tragedia, no de un mero capricho, es la forma que tiene Wayne de expresar su disgusto contra la sociedad del crimen. En el film el personaje nos es distante, misterioso, tal y como reclama que sea, tan solo apareciendo en momentos necesarios, sin ocupar todo el metraje, aunque planeando sobre el conjunto.
Joker por su parte ya era un criminal antes de transformarse en el bufón que es. Como Jack Napier era la mano ejecutora del criminal más importante de la ciudad, Carl Grisom. Una vez haya sobrevivido de los productos tóxicos y contemple su nuevo rostro Napier dejara de existir dando paso a un ser desquiciado y despiadado que ve en el crimen su única forma de existir. A pesar de su apariencia de payaso, Joker es un psicópata, capaz de los actos más aterradores que alguien pueda imaginar, aunque dichos actos sean realizados por el asesino como una broma pesada. Al contrario que Batman, el personaje de Joker aparece mucho más en pantalla, está mucho mejor perfilado y posee momentos mucho más brillantes. Esto no es solo a que lo interpretará Nicholson, sino a que por medio del Joker y sus actos Burton daba rienda suelta a su humor negro y otorgaba a la película una excesiva nota de color a través de los rojos y los verdes, los cuales se oponían al mundo que representa Batman, oscuro y lugubre.

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Una de las licencias que se tomó Burton, en relación con dicha dualidad, y que fue muy criticada, es que Batman fuera creado indirectamente por el Joker veinte años antes, cuando este asesinó a sus padres. A mi siempre me ha gustado dicho punto de vista (será porque no soy un purista del comic), ya que enriquece al film y relaciona a los dos personajes creando entre ellos una cadena que empieza con el nacimiento del murciélago y da paso al Joker.
La trama de amor con Vicky Bale y las historias de periodistas quedan en un segundo termino, y es que esas partes siempre me han parecido fuera de lugar consiguiendo que la trama se relentizara.

Burton realizó aquí su primera gran superproducción con éxito. Momentos brillantes como son el principio en que Batman nos es presentado cayendo tras los delincuentes, el nacimiento del Joker con esa imagen pura de cine de terror como es la mano apareciendo de entre las aguas, la visita de Wayne al lugar donde mataron a sus padres, el flashback que relata el asesinato (magistral), el contrapicado en que Batman acaba de vestirse y mira hacía arriba para salir a su último enfrentamiento contra el Joker, y el enfrentamiento final en lo alto de la catedral de Gotham dotan a la historia de una gran riqueza visual. El plano final de Batman en las alturas contemplando su señal es un cierre de oro. La presentación de Jack Napier es muy inteligente, pues lo primero que nos muestra de él es su mano sosteniendo una carta. De la misma forma que existe simbología en cada ambiente de los protagonistas. Así el despacho de Napier posee cuadros de mujeres de piel blanca y labios rojos, mientras el mundo de Wayne posee cierta arquitectura y gótico.
La dirección artística es de lo mejor, pues consigue crear de Gotham una ciudad imposible de localizar en el tiempo, en que los hombres de negocios y los criminales visten, en homenaje a las viejas películas de gangsters de los años 30, elegantes trajes ataviados con sombreros mientras se ven rodeados de una arquitectura industrial gótica.
Como mención especial cabe citar los magistrales títulos de presentación que comenzaban ensombreciendo el logotipo de Warner Bros, nos introducían en lo que parecía un laberinto a medida que nos eran presentados los créditos de apertura, y terminaba siendo el logotipo del murciélago.

Desgraciadamente no todo es bueno, en parte debido al paso de los años que han hecho mucho daño a la película. Las secuencias de acción resultan torpes y bruscas, existe cierto desnivel en cuanto a las tramas quedando como principal la del Joker, planos que visualmente están muy conseguidos como son el del batplane deteniéndose en la luna no aportan nada a la trama.
De esta forma hoy debemos ver el Batman de Burton poniéndonos en situación, dirigiendo la mirada a el año 89, en que Prince batía records de ventas y vivía del éxito de “Purple Rain”, el cual le abrió las puertas para componer las canciones del film, que fueron más propagadas e hicieron sombra a la magnifica partitura de Elfman.

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El reparto está formado por Pat Hingle como comisario Gordon, Michael Gough como el mayordomo Alfred, en la mejor interpretación que se ha realizado del personaje, Billy Dee Williams como Harvey Dent, tomándose otra libertad creativa. Jack Palance daba vida a Grisom de manera breve. En un principio debía ser Sean Young quien diera vida a Vicky Bale, pero afortunadamente fue sustituida por Kim Basinger como dama de la función. Los personajes fuertes están interpretados por Jack Nicholson y Michael Keaton. Bob Kane declaró que Nicholson había nacido para ser el Joker y su interpretación lo confirmó. Hoy día parece ser que es fácil discutir su interpretación pero es fidedigna a los comics en que el villano daba muestras de su locura a la vez que hacia el mal. Una vez entro en el proyecto Nicholson, la gente se tomo más en serio el film y rescribieron el guión para que tuviera más protagonismo, rematado con poner su nombre el primero en el cartel y en los creditos de apertura. Michael Keaton fue la nota discordante. Nadie lo veía como Batman ni como Bruce Wayne, y sin embargo para mi siempre ha sido la representación perfecta del personaje, sobre todo del enmascarado. Su rostro inmutable, lejos de las muecas que lo caracterizaban, es un acierto para dar vida a Batman. Mientras tanto su Bruce Wayne es una persona algo tímida que no le da importancia al dinero, el cual por otro lado le sobra.

Recuerdo el día que la vi en cine. Era un día frío el de su estreno y mis padres me llevaron de sorpresa. La sala estaba a reventar. Se apagaron las luces y la oscuridad nos envolvió. Puede que el paso de los años no se haya portado bien con ella pero en su momento fue un hito que vendió camisetas, gorras, pins, todo tipo de merchandising. Era una película de superhéroes diferente, lejana del tono alegre y vivo de “Superman”, oscura. Una de las primeras, y mejores, películas que contemplaron mis ojos en pantalla grande.
Hoy día esta de actualidad este film concretamente, ya que en su día fue el más taquillero del año por delante de “Indiana Jones y la Última Cruzada”. Pues bien, este año vuelve el personaje enfrentándose de nuevo al Joker en “The Dark Knight”, y a Indiana Jones en las taquillas.

Lo Mejor: Su ambientación. Posee escenas visuales impecables.

Lo Peor: Las canciones de Prince. Ha envejecido mal.

batman_returns_ver2.jpgBatman Returns (1992)

Visto el éxito de la primera película La Warner reclamaba una secuela. En lugar ponerse de inmediato con ella, Tim Burton se puso a realizar un film más pequeño que acabaría convirtiéndose en una de sus mejores películas, “Eduardo Manostijeras”. Una vez finalizada y estrenada la cinta del hombre con tijeras en las manos se puso a trabajar en un secuela que no le apetecía. Para convencerlo de que la dirigiera le dijeron que en lugar tomársela como una secuela al uso de Batman, hiciera una película de Tim Burton, lo cual se tomó al pie de la letra.

La ciudad de Gotham se ve conmocionada ante la aparición de un hombre pingüino que busca a sus padres. Aclamado como un hombre de buen corazón, el ser sé presentará como alcalde apoyado por uno de los hombres mas influyentes de la ciudad, Max Shreck. A su vez una misteriosa mujer gato ronda por los callejones. A ellos tendrá que hacerles frente el hombre murciélago.

Para la segunda aventura del murciélago decidieron contar con dos villanos celebres del heroe. La publicidad de la película rezaba “The Bat, The Cat and The Penguin”, por lo que Burton había decidido contar con los tres personajes con característica animal de los comics para narrar la historia, la cual se centraría en cada uno de ellos, en especial en los dos nuevos.
Batman volvía a ocupar pocos minutos en comparación con sus enemigos a pesar de tener más tiempo en pantalla en comparación con la película previa. En esta ocasión el justiciero enmascarado sentirá cierta atracción fatal por la felina enfundada en cuero a quien persigue y encontrará sentimientos contradictorios a la hora de llevar a cabo su deber. Por si esto fuera poco el murciélago será convertido en enemigo del pueblo por parte de los dos nuevos miembros de la fauna de Gotham.
Catwoman es una femina que lucha por tener su sitio en un mundo dominado por los hombres. Desea imponer su ley a base de zarpazos y sensualidad. Tras su máscara se esconde una mujer que ha tenido poca suerte en la vida, en especial con los hombres, y a la que un fortuito accidente la convierte en atrayente felina.
El Pingüino es el mejor personaje y el que mejor representa el universo Burton. En los comics el personaje no era más que un tipo gordo que vestía traje de pingüino y poseía una larga nariz, además de portar paraguas y sombrero de copa. Burton decidió dotarlo de un aire de melancolía y tristeza, llevando al personaje a poseer una historia trágica que nos hace sentir compasión hacia él. Abandonado por sus padres es criado por pingüinos en las alcantarillas, con el paso de los años decide darse a conocer para descubrir su procedencia y perdonar a sus padres. Sin embargo su vida delictiva con sus compañeros del circo del triangulo rojo le marcan y es rechazado por la ciudad. Hay dos referencias literarias en la historia del pingüino. La primera la de Moisés, pues como él, el personaje es arrojado a un río en un cesto por sus padres. La segunda a “El flautista de Hamelin” al vengarse de todos los que le han rechazado y dado la espalda robándoles a sus hijos. Además de esto, se nota que Burton le tiene especial simpatía por el aspecto que tiene. Sus ojos ensombrecidos, su paraguas con espirales blancas y negras, rematado con el prototipo de persona inadaptada entran dentro del mundo del director.

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Ya no solo Batman posee un elemento trágico sino también sus enemigos. Hay que citar a un personaje más, el villano por excelencia de la película. Max Schreck. El prohombre que ansía abrir una planta que proporcione energía a la ciudad, aunque sea escondiendo trapos sucios. Él convierte a su ayudante, Selina Kyle, en Catwoman al lanzarla desde lo alto de su edificio, y convence al Pingüino para que se presente a las elecciones de alcalde, por lo que ambos no es que sean malos por naturaleza sino porque la sociedad les ha maltratado y se sienten en contra de ella. De nuevo vemos en el personaje referencias burtonianas en los pelos y en las vestimentas, en especial en un traje de rayas similar al de Bitelchús.

Como vemos, solo por ciertos detalles que he comentado en las vestimentas, está película posee el estilo característico de Tim Burton. Apenas existe el color como en la previa, aquí predominan los colores oscuros con cierto toque blanco debido a la época del año en que está situada ,la Navidad. Esa época del año parece que le sienta bien al director para narrar historias oscuras, pues el ambiente navideño ayuda a que la trama posea más dramatismo. Para no repetir situaciones ni lugares conocidos se cambió completamente de decorados convirtiendo Gotham en esta ocasión en una ciudad moderna adornada con grandes estatuas. De nuevo cada ambiente es acorde al personaje que pertenece, así, por ejemplo, Selina Kyle pinta su rosado apartamento de negro cuando se transforma en Catwoman, o el edificio de Schreck posee como emblema un gato, imagen acorde con el personaje que nacerá de su interior.
La dirección es superior que en la primera. Ya de entrada Burton nos regala un prologo mudo magistral que nos relata el nacimiento del Pingüino y su posterior abandono, narrado a ritmo de la brillante partitura de Elfman, que esta vez no vio ensombrecido su magnifico trabajo por ningún cantante de fama. La forma en que aparece por primera vez Bruce Wayne, levantándose de su sillón y apareciendo sobre él el emblema del murciélago. El nacimiento de Catwoman es antológico, vemos como se van acercando los gatos, van lamiendo el cuerpo de Selina y la hacen volver a la vida. Una de las escenas más impactantes por su dramatismo es el funeral del Pingüino por parte de sus familiares, que lo conducen al agua a descansar en paz. Las secuencias de acción funcionan mejor que en la anterior, a pesar de seguir teniendo detalles bruscos.
La película posee además algo de lo que carecía la anterior, erotismo y detalles grotescos. Lo primero está personificado en la figura de Catwoman, vestida cual sadomaso protagoniza secuencias de lo más subidas de tono sin quitarse una prenda como son el “besito” bajo el muerdago que le da a Batman y su particular baño delante de el Pingüino. Los detalles grotescos se ven más personificados en el Pingüino con momentos como su apetito hacia el pescado y narices ajenas, o su fatídica muerte, en que su rostro emana sangre oscura.

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Michael Keaton volvió a encarnar al héroe enmascarado de manera convincente. Christopher Walken dio vida a Max Schreck, el verdadero villano de pelo canoso que no duda en arriesgarlo todo por salvar su vida, incluso a su hijo. De nuevo Sean Young apareció en la lista de candidatas para Catwoman y la actriz, ansiosa por el papel, se presentó en la oficina del productor vestida del personaje y realizando una peculiar interpretación. En principio estaba concertada Anette Benning para realizar el papel, pero su embarazo se lo impidió, poniendo al equipo en busca de una sustituta urgente. Por suerte apareció Michelle Pfeiffer, que realizo la personificación viva del personaje. Nadie podrá hacer otra Catwoman mejor. Lo mismo que no existirá un Pingüino tan memorable como el que dio vida Danny DeVito, que se metió en la piel del personaje a conciencia. De nuevo Michael Gough volvió a encarnar a Alfred y Pat Hingle al comisario Gordon, aunque de forma anecdótica este último.

La película fue otro éxito de taquilla que sin embargo obtuvo mala acogida entre la critica y entre el público que esperaba ver otra igual que la anterior y se encontraron con una película no apta para niños. Dicha respuesta hizo que Burton fuera apartado de la saga, la cual seguiría por unos derroteros bastante olvidables en manos de Joel Schumacher.
Burton implanto su estilo en cada secuencia consiguiendo una película superior a la original.

Lo Mejor: El estilo Tim Burton se palpa mucho más y funciona muy bien dentro de la historia. DeVito y Pfeiffer. La música.

Lo Peor: Siguen fallando algunas secuencias de acción y ciertos detalles de guión.

Charlie y la Fábrica de Chocolate, de Tim Burton

Febrero 10, 2008

200px-charlie_and_the_chocolate_factory_poster2.jpgRoald Dahl es uno de los autores literarios más importantes dentro de la literatura infantil. Varios de esos libros han sido trasladados a la pantalla, como son “The Witches” con una malévola Anjelica Huston, “Matilda” bajo la mirada de Danny DeVito con un estilo cercano al de Tim Burton, el cual, como no podía ser de otro modo, se fijo en el autor en varias ocasiones. La primera fue en “James y el melocotón gigante”, la cual produjo realizando un film de animación stop-motion. La segunda fue en el libro “Charlie y la fabrica de chocolate”, sobre el que ya había mostrado interés y, se dice, había mantenido conversaciones con Marilyn Manson para el papel de Willy Wonka. El libro ya fue trasladado a la pantalla en la película de 1971 “Willy Wonka and the chocolate factory” (traducida como “Un mundo de fantasía”) con Gene Wilder en el papel del extraño chocolatero, sin embargo el resultado no fue del completo agrado del autor inglés. Burton se marcó como objetivo realizar una adaptación lo más fiel posible al libro, olvidando aquella versión de los 70.

Charlie vive en una casa de lo más humilde con toda su familia, sus padres y sus cuatro abuelos. Un día se da la noticia de que Willy Wonka, el mayor inventor de gominolas y chocolatinas del mundo, va a invitar a cinco niños a visitar su fabrica de chocolate. Los niños elegidos serán aquellos que encuentren un billete dorado en las tabletas de chocolate Wonka. La histeria se desatará en todo el mundo, aumentando a medida que se de la noticia de un nuevo niño afortunado, a cada cual más repelente. Ya con la esperanza perdida, Charlie compra una tableta y descubre en ella el último billete, el cual será un pasaje a un mundo fantástico.

La historia (ya sea en el libro o la película) critica lo mal criados que están los niños por parte de sus padres. Cada niño es un reflejo infantil de la figura paternal, o maternal, que le acompaña, y recibirán su castigo correspondiente con respecto a su comportamiento.
Augustus Gloop es un orondo chico alemán devorador de chocolate y carne que encuentra el primer billete. Una vez se vea rodeado de bellos manjares que degustar no podrá detenerse, y su agonía será su perdición, cayendo en el río de chocolate y siendo succionado por el tubo encargado de extraer la marea marrón.
Violet Beauregarde es una chica competitiva que ha ganado multitud de trofeos. Del que más orgullosa se siente es del premio a la mejor mascadora de chicle. Es capaz de estar mascando chicle durante meses. Cuando Wonka muestre uno de sus últimos inventos, el chicle que equivale a tres comidas diarias, la jovencita no dudara en introducírselo y saborear desde un jugo de tomate hasta jugo de arándanos, color del cual se pondrá su piel hinchándose como un globo. Una vez la desinflen tendrá una capacidad elástica asombrosa, pero el color azulado quedará de por vida.
Viruca Salt es una niña inglesa caprichosa que exige a su padre todo cuanto ansía. Dentro del centro de nueces, la niña se encaprichará por una de las ardillas obreras. Al intentar cogerla, la ardilla la atacará ayudada por el resto, examinara su coco como si de una nuez se tratara y será lanzada al conducto de “nueces malas”.
Mike Teave es un niño enganchado todo el día a la tele y los viedeojuegos. Según sus padres es como si estuviera creciendo mentalmente más rápido de lo normal. Cuando entren en la habitación de televisión el niño verá la posibilidad de teletransportarse, pero sin pensar en las consecuencias de quedar atrapado dentro de la caja tonta. Cuando consigan recuperarlo deberán estirazarlo y aplanarlo para que adquiera su altura apropiada, que supera a la de su padre.
El único niño que se salva de ser castigado es Charlie. Criado dentro de una familia humilde que vive en la pobreza, el niño no conoce la envidia ni la codicia, sino la bondad y el repartir sus bienes entre las personas que lo necesiten.
Así vemos que los cuatro niños mal criados han sido educados a base de caprichos y de darles todo lo que han querido convirtiéndolos en seres repelentes, egoístas y competitivos.

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Dentro de la galería de personajes inadaptados dentro del mundo Burtoniano podríamos decir aquí que Charlie sería uno de ellos al ser el niño con el corazón más grande sobre la faz de la tierra, pero nuestra atención, y la publicidad, se dirigen hacia otro personaje más pintoresco, Willy Wonka. El excéntrico chocolatero encerrado en su fabrica durante más de 10 años no quiere saber nada sobre el mundo exterior tras haber sido ultrajado por uno de sus trabajadores que vendió sus formulas a la competencia. Su actitud a la hora de dejar entrar a visitantes del exterior resulta del todo extraña pero tiene su explicación coherente en el paso del tiempo, el cual no perdona a nadie, y el chocolatero ve peligrar su legado una vez muera. Tan solo tiene la compañía de sus trabajadores, los Oompa-Loompas, pequeños seres que encontró en “Lumpalandia” y contrató a cambio de ofrecerles semillas de cacao.
Wonka nos resulta una persona de los más extravagante con sus atuendos retro y su poco tacto con las personas, debido a su falta de confianza y su poco contacto con el mundo exterior. Así pues nos resulta una persona extraña a la par que fascinante. Podría haberse quedado así, como en el libro, pero Burton y el guionista John August deciden dar un paso adelante explicándonos su origen, el cual posee todo el universo del director al mostrarnos a Wonka como un niño infeliz por culpa de su padre, un dentista que le prohíbe tomar cualquier tipo de golosina. La imagen del joven Wonka con su enorme aparato dental y la secuencia en que saborea su primer caramelo es memorable, al comenzar así la conversión del chocolatero en el genio creador que es a través de los sabores. Pero no solo sirve para eso, sino para introducir la relación padre hijo que ya estaba presente en la anterior obra del director y en que de nuevo es a base de incomunicación. El padre de Wonka lo abandona llevándose la casa a cuestas literalmente, dejando al pobre chocolatero con una repulsión extrema ante toda figura familiar. Será gracias a Charlie que Willy de el primer paso para reencontrarse con su figura paterna.

Tim Burton recobró aquí su buen pulso como narrado y artesano visual ofreciéndonos un maravilloso espectáculo para la vista lleno de color. Los 30 primeros minutos, con esa maravillosos créditos de apertura marca de la casa Burton, son una maravillosa carta de presentación para la historia, en donde nos muestra la forma de vida de Charlie (con esa casa doblada tan característica del director), a la par que a los jóvenes ganadores del billete. En esos 30 minutos la figura de Wonka nos es desvelada poco a poco a base de las historias del abuelo Joe, que visualmente son flashbacks de los más atractivos (el del palacio de chocolate es magistral), en donde el excéntrico personaje nos es ocultado por medio de sombras o enfocado por la espalda. El problema que le veo al film es el esquema mecánico que posee una vez dentro de la fabrica. Toda la parte de la fábrica se basa en llegar a un nuevo lugar que nos deje boquiabiertos, un niño comete un error donde da rienda suelta a su mal comportamiento siendo castigado por ello y aparecen los Oompa-Loompas para entonar una canción acorde con el momento. De acuerdo, eso está tal cual en el libro, pero cinematográficamente hablando tanta repetición de situaciones lleva al cansancio si no varia, cosa que repite por medio del gag visual del ascensor de cristal. Por suerte, Burton sabe como llevar la historia y entre medias de la visita, en donde el espectador se siente como un niño más, el director recurrirá a los flashbacks para narrar la infancia de Wonka y así hacer la visita más llevadera.
Uno de los aspectos más interesante y que engrandecen la experiencia, es la hermosa fotografía llena de colores vivos, extremadamente puros. El director de fotografía, Phillipe Rousselot, ya colaboró con Burton en sus dos trabajos previos (”Planet of the Apes”, “Big Fish”) realizando en esta ocasión un trabajo más cercano a la segunda, dando luminosidad a los rostros y resaltando todo detalle. Los cuatro niños repelentes están impregnados por una atmósfera fría que provoca la aversión hacia ellos, frente a la calidad que rodea el entorno de Charlie y su familia.

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La dirección artística es deliciosa, adjetivo muy adecuado para este tipo de película, creando en cada nueva sala que entramos un Universo propio. Citar que utilizarón varios litro de Chocolate Nestle para crear el rió y la cascada que aparece en el film y dando una muestra más del cariño de Burton hacia la forma tradicional de realizar películas sin tener que recurrir a efectos por ordenador.
El excelente diseño de vestuario, con su máxima expresión en Wonka, acercándolo al sombrerero loco con un cruce con los Beatles, ayuda a definir la personalidad de cada personaje y la música de Elfman vuelve a tener su particular estilo característico para Burton. Como bien refleja el libro, los Oompa-Loompas cantan una canción cada vez que los niños son castigados, pues bien la película posee números musicales, escritos también por Elfman, bien ejecutados y de diferentes estilos llenos del humor gamberro Burtoniano característico.

El reparto está formado por Noah Taylor como el padre de Charlie, el Sr. Bucket. Helena Bonham Carter como la Sra. Bucket. Los ancianos Liz Smith, Eileen Essell, David Morris, y en especial en el papel del abuelo Joe, David Kelly, están fabulosos con momentos cómicos brillantes. Christopher Lee hace una pequeña participación como el padre de Willy Wonka. Deep Roy da vida a los cientos de Oompa-Loompas que aparecene en el film, consiguiendo gags de los más divertidos con final sorpresa incluido.
Esta película resulta la cuata colaboración del tandem Depp-Burton, en la que el pintoresco y genial actor da vida al chocolatero, y anfitrión de la función, Willy Wonka. Su interpretación de Wonka, según el actor, era la de un ser encerrado en los años 60 con ciertos atisbos infantiles, y lo consigue, solo ver su primera aparición contemplando su espectáculo en que debe utilizar tarjetas para expresarse ante sus visitantes. Se dijo que había cierto paralelismo entre Wonka y Michael Jackson, pero pronto Burton dijo que Wonka odiaba a los niños. Con todo Depp se marcó otra interpretación icónica dentro de su carrera dando vida al excéntrico chocolatero, aunque posee ciertos tics que resultan algo cargantes.
El mejor actor del elenco para mi gusto es el joven Freddie Highmore, recomendación directa de Depp a Burton tras haber trabajado con él en “Descubriendo Nunca Jamás”. El jovencito es Charlie sin discusión, transmitiéndonos toda la bondad del personaje en cada plano y consiguiendo nuestra simpatía desde el primer momento que aparece en pantalla.

Un cuento ideal tanto para niños como para adultos, incluso podríamos decir que más para adultos, en que Burton conseguía una de sus películas más alegres y frescas.

Lo Mejor: El delicioso espectáculo visual. Freddie Highmore.

Lo Peor: Su estructura mecánica dentro de la fabrica.

BeetleJuice, de Tim Burton

Febrero 9, 2008

200px-beetlejuice.jpgTras realizar y conseguir éxito con “La Gran Aventura de Pee-Wee”, y tras una fructífera trayectoria en el mundo del cortometraje (“Frankeweenie”, “Vincent”) y la televisión (“Hansel y Gretel”), Tim Burton decidió dar el paso que sentaría las bases de su estilo cinematográfico con la historia de un fantasma algo desquiciado.

Adam y Bárbara son un feliz matrimonio que va a comenzar sus vacaciones en su hermosa casa situada en la colina del pueblo en que vive. Sin embargo, dichas vacaciones se verán truncadas por un ligerísimo percance. Y es que de camino a casa sufrirán un accidente que los mandará a la otra vida y les encadenara a pasar sus días como muertos en su hogar. Por si esto fuera poco, pronto recibirán la llegada de los nuevos inquilinos corpóreos, una familia neoyorkina bastante pintoresca que les amargará la existencia. La única forma de echar a esos intrusos vivos es reclamando la ayuda de un bio-exorcista llamado Bitelchús.

Para empezar, ya vemos en esta película que a Tim Burton le gusta hablar del mundo sobrenatural, pero no solo eso sino que descubrimos sobre quien tiene más simpatía el siniestro director. Pues, en contra de lo que se había visto en muchas otras películas en donde la muerte era representada de forma lúgubre y terrorífica y los protagonistas que sufrían eran los vivos, en esta ocasión el brillante director le da la vuelta a la tortilla convirtiendo en victimas a los recientes difuntos. Y es que los pobres Adam y Bárbara no saben como desenvolverse en su nuevo mundo ni como asustar a los nuevos propietarios. Tan solo tienen un “Manual para Difuntos Recientes” que no saben como utilizar salvo para pintar una puerta y pasar a la otra orilla como dicen.
En la otra orilla la cosa no mejora mucho más para ellos, pero si para el espectador, pues va a ver ante sus ojos una sucesión de personajes y circunstancias insólitas llenas de humor negro que ocurren en la sala de espera del mundo de los muertos. Mientras esperan su turno para ver a sus asistente, nuestros queridos difuntos se quedarán de piedra al verse rodeados de un ser chamuscado, y posiblemente pirómano, que intenta dejar de fumar, a un cazador al que un tribal le ha empequeñecido la cabeza, y a la secretaria que tuvo un ligerísimo accidente a la hora de cortarse las venas, quedando esclavizada así a trabajar como funcionaria de por no-vida. También veremos el particular sentido del humor del encargado de llamar por turno, que quedó algo planchado, y del funcionario encargado de la limpieza, cuya explicación acerca de las almas perdidas será rematada por algo muy subrayado para nuestros protagonistas muertos: “Todo está en el manual”.
No solo la galería de personajes ya está repleta de un humor negro en el otro mundo sino la ambientación que este posee nos da mucha información de cómo ve Burton la vida allí. Frente a la vida de los vivos, y en especial de los nuevos inquilinos, caracterizada por colores grises y uniformes, donde existe un orden geométrico establecido, nos encontramos con formas tergiversadas y rocambolescas llenas de luz y color, en especial todo el mundo de los muertos posee cierta iluminación verdosa y azulada, rematada con los particulares cuadritos y líneas blancas y negras que tanto gustan al director. Este estilo, y sobre todo el contraste que se establece aquí, tendrá un mayor desarrollo y exposición en la muy posterior cinta de Burton, “La Novia Cadáver”, película con la cual guarda muchas otras referencias la película presente.

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Los personajes del film son muy particulares, salvo, curiosamente, Bárbara y Adam, que no dejan de ser la típica pareja en apuros, y que consiguen hacer gritar a los nuevos inquilinos, pero gritar de risa a base de posesiones espirituales karaokescas. Los nuevos inquilinos están formados por el matrimonio compuesto por la escultora expresionista con figuras más que extrañas en su colección, Delia, y su esposo, Charles, un constructor que ve negocio en todo lo que hay a su alrededor. La hija del constructor, e hijastra de Delia, Lydia, es una joven que se define a sí misma como “extraña e insólita”, aunque comprobaremos que no es más que una chica que reclama un poco de atención tras su atuendo fúnebre. Con la familia viene un decorador que dice saber de todo sin saber en realidad de nada llamado Otho.
Los atuendos que visten Delia y Otho están marcados por colores negros y blancos, acorde el gusto del director, rematándolo con las figuras tan extrañas que se erigen como obras maestras de la escultora.
Sin embargo son dos los personajes que marcan encarecidamente el estilo burtoniano por excelencia.
En primer lugar, Lydia, la joven incomprendida que expresa su malestar con la sociedad a través de sus atuendos negros y fúnebres, remarcados con su rostro pálido y sus ojos ensombrecidos para remarcar las ojeras, es el prototipo de personaje inadaptado que habita en el mundo de Burton. Sus creencias de que el mundo del más allá es mejor y sus pensamientos sobre el suicidio se verán cambiados una vez conozca a Adam y Bárbara, en los que verá unas figuras paternas más comprensibles y cercanas a como son las suyas reales, exponiendo la verdadera razón de su aislamiento social: el creerse invisible ante quienes la rodean.
En segunda lugar tenemos al personaje que da titulo al film, Beetlejuice. Publicitado Bio-Exorcista que ayuda a los muertos a expulsar a los vivos de sus hogares. Es un ser alocado de apariencia repugnante, con una libido desorbitada, una dieta a base de cucarachas, y capaz de transformarse en cualquier cosa, en especial monstruos desagradables. Sus servicios se puede contratar diciendo su nombre tres veces, ya sea por muertos como por vivos, eso si las consecuencias no están contempladas ni en la letra pequeña del contrato. Al fantasmagórico personaje le gustan las travesuras, y cuanto mas grandes y terroríficas mejor. Anterior ayudante de la asistente de los muertos, Beetlejuice se independizó laboralmente debido a sus particulares medios que le convierten en un compañero de trabajo insoportable, aún así la soledad no es buena para nadie, y el pintoresco personaje verá una posible nueva compañera en la gótica Lydia, a la cual le pide matrimonio, enlazando así el mundo de los vivos y los muertos. La apariencia de Beetlejuice se define por piel blanca con putrefacciones varias por el rostro y el cuerpo, ojos desorbitados redondeados por grandes sombras, pelos alborotados en su prominente cabellera, y estilo variopinto en su forma de vestir que va desde disfraz de cowboy hasta traje elegante, y polvoriento, de novio malva. Sin embargo su imagen más recordada e icónica, y que es portada de cartel, es en la que viste un elegante traja a rayas blancas y negras propias del estilo Burton.

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Tim Burton demuestra sus habilidosas dotes aprendidas en el mundo de la animación a base de storyboard con planos elegantes que van desde contrapicados a grandes planos generales que acaban en planos detalles como son el magistral del principio en que nos engaña haciéndonos creer que vemos la casa, que tiene cierto parecido a la de “Psicosis”, a tamaño real para dar paso a la aparición de una araña en su fachada y a la mano de Adam que la atrapa descubriéndoos que es una pieza de la maqueta que recoge todo el pueblo. Esta secuencia será repetida por el director en, por ejemplo, “Eduardo Manostijeras”, de nuevo con utilización de maqueta para hacernos un travelling a través del pueblo hasta llegar al castillo, y en donde se verá el cariño que tiene el director a la forma artesanal de realizar las películas .
Puesto que se habla de fantasmas y hay algún que otro momento terrorífico (las pruebas que hacen Adam y Bárbara para asustar, que incluyen arrancarse la cabeza o ahorcarse), rematado con sesiones de espiritismo, la película no podía perder la oportunidad de tener referencias a otro films como son el anteriormente citado de “Psicosis” o a “El Exorcista” y “Al final de la escalera” en las sesiones de espiritismo. Hay cierta referencia a “Dune” en las escenas de las dunas con sus característicos gusanos de arena maquillados con líneas blancas y negras.
Danny Elfman realizo una portentosa Banda Sonora con un memorable tema principal, el primero de la larga lista que crearía para el director. El Departamento de Maquillaje hizo un excelente trabajo para crear la apariencia del ser imaginado por Burton galardonado con el Oscar.
El reparto está formado por actores de la talla de Alec Baldwin y Geena Davis, dando vida a los recientes difuntos, que no acaban de dar el do de pecho del todo, además de quejas de Baldwin que declaró no sentirse satisfecho con los Efectos Visuales del film. Catherine O´Hara está muy bien como Delia, igual que Glenn Shadix como Otho. Burton trabajaría aquí con actores que volverían a estar a su mando en posteriores ocasiones como son Winona Ryder, dando vida excepcionalmente a la gótica Lydia y Jeffrey Jones dando un toque algo infantil al constructor Charles. Sin embargo el que se lleva todos los honores por componer un personaje memorable, el primero en la larga lista de personajes memorables Burtonianos, es Michael Keaton. El actor realiza una soberbia interpretación a través de la voz y de sus salvajes ojos, ayudado por el excelente maquillaje. Tras esto, se enfundaría el traje del hombre murciélago. Y ahora la pregunta del millón ¿qué demonios le pasó a un actor tan bueno como él reciclado hoy día en producciones destinadas al mercado del DVD? Rescátenlo por favor.

Como apunte diré que en la película de 1996 “The Frighteners” de Peter Jackson, por otro lado magnifica, hace alusión visual a este film en el diseño de los títulos de presentación remarcados por un haz de luz azul, y por la música de Danny Elfman. Además de hablar de nuevo de la relación entre vivos y muertos y de la posibilidad que tiene un vivo de ver a los del otro barrio.

La película fue un sonado éxito de taquilla, que tuvo una serie de Tv animada, y puso en el punto de mira a Tim Burton, del cual podemos considerar este su primer largometraje fiel a su estilo, en donde demuestra su amor por el mundo de los muertos con su característico humor negro consiguiendo una película divertidísima. Una película genial.

Lo Mejor: El estilo del director plasmado en cada fotograma. Michael Keaton.

Lo Peor: Nunca me han convencido Alec Bladwin y Geena Davis en esta película.

El Planeta de los Simios, de Tim Burton

Febrero 6, 2008

apes2.jpgMucho se hablaba sobre un posible remake de la magnifica película de ciencia-ficción de 1968 que dirigiera Franklin J. Shaffner y protagonizara Charlton Heston. Nombres como Michael Bay o Ridley Scott se barajaron para el proyecto, así como también los de Arnold Schwarzenegger y James Cameron. Fue para todos una sorpresa que anunciaran a Tim Burton como director de la nueva versión, lo cual daba cierto voto de confianza al proyecto, que en manos del director prometía ser diferente. Y lo fue. Ya que fue diferente a todas las películas que abarcan su filmografía, realizando con esto el mayor ejercicio de blockbuster veraniego convencional que existe en su carrera.

Voy a decir que su versión de “El Planeta de los Simios” no me parece la aberración de la que la tachan, pero sí un film en que se nota más el poder de un gran estudio (Fox) sobre el trabajo del director.
La película difiere de su original fílmico sesentero contándonos la historia del capitán Leo Davidson, piloto espacial que se adentra en una tormenta cósmica que parece ser un túnel del tiempo y lo traslada a un planeta en que el orden natural está alterado, y en que los simios gobiernan a los humanos, tratándolos como animales y esclavos. El capitán de las fuerzas aéreas se sublevará contra el orden establecido y encabezará una marcha en busca de sus compañeros de vuelo llevando como acompañantes a la simia Ari, defensora de los derechos humanos, y a su guardaespaldas, el guerrero simio Krull. Tras ellos irá el temido general Thade, quien quiere erradicar toda existencia humana de su mundo.
Como principal diferencia vemos que lo que fue un excelente film de ciencia ficción que poseía un estudio psicológico sobre la naturaleza humana y sobre las consecuencias de utilizar medios científicos con simios, los cuales con los años se convertirían en dueños y señores del mundo invirtiendo el orden natural, se convertía en su nueva versión en una película de aventuras con narraba la típica cruzada de un hombre contra el sistema establecido. Pero no solo se queda ahí el cambio. Mientras en la de Shaffner a los humanos le era anulada la capacidad de hablar y sufrían operaciones quirúrgicas con las que no podrían siquiera pensar, en esta los humanos son mero ganado, pero tienen capacidad para hablar y revelarse contra sus superiores simios. Otro punto importante es el planeta en que ocurren las cosas, pues el del 1968 es uno muy conocido por nosotros, mientras el de Burton transcurre en un planeta remoto que posee más de un satélite.
Con todo esto podemos decir que, efectivamente, Burton realizo un remake muy diferente al original y que podría haber sido del todo valido, pero no tenemos que olvidar la presión del estudio y su influencia en la película, obligando a introducir otro final sorpresa como el del 68. Y es que “El Planeta de los Simios” versión 2001 posee un final incomprensible que exigía una secuela que jamás se realizó y que nos dejaría con un sabor de boca bastante agridulce, aunque también se puede entender como un final que se esconde solo en la mente de Davidson, el cual tras haber surcado los espacios y haber sufrido continuos cambios de orbita llega a su origen con la cabeza desamueblada completamente y viendo simios por todos lados. Claro que sería darle muchas vueltas a un blockbuster veraniego destinado a consumo rápido.

Se dice que esta película es la menos Burton de todas las que ha realizado el director, y estoy de acuerdo, pero también creo que contiene detalles y elementos característicos del director que enriquecen el visionado, sobre todo en su primera mitad, en que Burton demuestra lo que de verdad le interesa en la historia, los simios. Porque, de acuerdo, Davidson es el que llega y el protagonista de la cinta, pero una vez vemos a los simios parlantes nos olvidamos completamente de él. Y es que son los simios el elemento diferente en el film, diferentes para el protagonista como para nosotros, pues difieren mucho de los del 68. Estos simios viven en una sociedad cercana a la feudal en que se comercia con esclavos (los humanos) a la vez que el regimen está dirigido por viejos soldados y generales que han aprendido el poder de la politica. La sociedad simia es visualmente de los mejor del film. Viven como seres humanos pero comportándose como su naturaleza les exige, así pues acuden a cenas en donde guardan los modales, se aparean entre ellos sin olvidar el arte de la seducción, veneran a su Dios como si este fuera Buda. De entre todos ellos destacan Ari, hija de un importante jefe de la ciudad, que defiende los derechos de los humanos aludiendo que son tan inteligente y poseen talentos tan buenos como los simios. Al otro extremo está el general Thade, racista con respecto a los humanos cuyo dicho es “el mejor humano es aquel que está muerto”, y que ve en la llegada del astronauta una amenaza, así como una oportunidad, en su mandato.

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Frente a todo ese cariño cinematográfico hacia los simios tenemos la poca importancia que se le da a los humanos, rasgo que se nota sobre todo en la poca profundidad psicológica de cada uno de ellos. El único que se medio salva de la quema es Davidson, y porque es el protagonista, pero de verdad ¿hacía falta introducir una chica guapa que no aporte nada más que repulsión? Porque es que nadie se cree la relación entre el astronauta y Daena por mucha historia de amor que quisieran vendernos. Tampoco ayuda nada el introducir la típica revolución humana tantas veces vista, solo que aquí es contra gorilas salvajes, que la acercaban irremediablemente a una de cientos películas veraniegas.
Como no podía ser de otra forma se rinde un homenaje al film original de 1968. La primera referencia es el descubrimiento de Davidson de que los gorilas hablan al mirar a Attar y este decirle “quita tus manos de encima, humano asqueroso”, cambiando el “simio” que decía Heston como primera frase frente a los simios, por “humano”. Charlton Heston tuvo una presencia especial en el film como padre de Thade, aunque era difícil reconocerle tras el excelente maquillaje de Rick Baker. El homenaje mejor utilizado es el de la historia de amor entre el capitán espacial y la simia defensora de los derechos humanos, llegando a tocar algo como la zoofilia con esas miradas tan insinuantes que le lanza Ari a Davidson, dándonos a entender que lo que en principio es curiosidad llega a convertirse en deseo animal. La única muestra de esto es la misma que ya existía en el original representada en forma de beso casto.

Burton se rodea de un excelente diseño de producción que presagiaba cosas muy buenas en el teaser trailer, como son las figuras que señalan la frontera o la ciudad simia. El excelente maquillaje de Rick Baker hizo maravillas haciéndonos creer que no había humano tras él. Danny Elfman cumplió componiendo una banda sonora con ritmos prehistóricos y tribales. El trabajo de Burton no se puede tachar de malo en lo que a dirección de simios se refiere, pues hizo mucho hincapié en que todos los actores-simios aprendieran a moverse como tales. El director narra de forma más que solvente la historia con ritmo ágil, pero sin llegar a cuajar del todo en las grandes secuencias de acción como son el cruce del río y la batalla final, y las cuales son primordiales en una película de este calibre.
El reparto simio, que es lo mejor del film pues todos ellos hacen un trabajo magnifico tanto físicamente como a través de sus ojos expresándonos sus sentimientos, está formado por Tim Roth como el malvado general Thade, Helena Bonhma-Carter, en la que sería su primera colaboración y comenzaría su noviazgo con Burton, como la simia Ari, Michael Clarke Duncan es Attar, el simio más grande de todos. Paul Giamatti es Limbo, el traficante de esclavos con el sentido del humor que caracterizaba al actor pre-Sideways. Lisa Marie colaboró por última vez con Burton dando vida a una fogosa simia. Los humanos por su parte solo están. Mark Wahlberg luce palmito como Davidson sin llegar a la suela de la interpretación de Heston como astronauta que se siente rodeado de un medio hostil donde el hombre es esclavo. Estella Warren pone morritos y carita de pena al ver a su astronauta, pero bien habrían hecho ahorrándosela. Kris Kristofferson hace una pequeña colaboración sin gran relevancia. Con esto ya podemos hacernos una idea de por quien siente Burton más predilección.

Podemos decir que es la película menos autoral de su director, quien decidió no volverse a poner al servicio de un gran estudio para dirigir una superproducción, y eso que le fue bien con “Batman”. Eso sí, la Fox se encargó de que la película fuera un éxito de taquilla con una salvaje campaña de publicidad.

Lo Mejor: El mundo simio. El maquillaje.

Lo Peor: Estella Warren. Se nota que Burton no disfruta del todo con el encargo.

Mars Attacks!, de Tim Burton

Febrero 5, 2008

burton_mars_attacks_nb.jpgTim Burton siempre ha tenido una vena llena de mala uva y humor negro característico en casi toda su filmografía. Ya lo demostró en “Bittlechus”, pero sería en “Mars Attacks!” donde la llevaría al extremo.
Realizada en 1996, fue la respuesta de Burton a ese gigantesco blockbuster ultra patriótico USA cargado de efectos especiales que fue “Independence Day”. En un año en que los alienígenas dominaron las carteleras de todo el mundo, nuestro director gótico favorito decidió realizar una película gamberra, ácida, llena de incorrección política por todos lados y que se reía de todos los films de extraterrestres.

La historia es simple y llana como cualquier producto de serie B. La tierra está siendo invadida por naves extraterrestres procedentes de Marte. El equipo de defensa, con el Presidente a la cabeza, y un grupo de científicos estudiarán a los marcianos habitantes e intentarán averiguar cuales son los motivos de su visita terrestre. Mientras tanto las diversas comunidades pacifistas hippies ven en esta “visita” una señal de Paz, y a los visitantes como salvadores.
El aroma a serie B se respira ya desde el primer fotograma en que vemos a las naves extraterrestres (muy similares, por no decir iguales, a las que usaba Ed Wood en sus producciones), llegando a la tierra. Los marcianos son los típicos seres verdes de estatura baja con gran cabeza. Los personajes son clichés ridiculizados en donde tiene cabida todo miembro de la comunidad estadounidense. Claro que hablando de Burton tenemos que tener en cuenta que esto será llevado al extremo y de manera genial, consiguiendo una gran comedia.

Lo mejor del film es esa disección que se hace de la sociedad americana a través de los personajes. A saber. Tenemos al Presidente de los Estados Unidos que se deja llevar por sus asesores militares, pero siempre en busca de la manera más pacifica. La Primera Dama está más preocupada en no invitar a los verdes invasores por su desagradable aspecto. La hija del matrimonio presidencial es una joven que poco tiene que ver con la clase alta. El principal asesor del Presidente es un ex combatiente de Vietnam que cree en la contienda como señal de bienvenida. Un prestigioso científico que cree conocer como comunicarse con los marcianos creando el aparato de la discordia. El secretario de prensa está más obsesionado en ligarse a chicas guapas que en preparar conferencias a su Presidente. Un reportero televisivo al que no le importa poner en peligro su relación sentimental por conseguir la exclusiva alienígena. La pacifista que ve en los marcianos a los enviados del cielo y en salvadores de la humanidad. Un joven que ve como la atención de su familia se dirige más a su hermano mayor por pertenecer noblemente al ejercito.
Todos los personajes sufrirán los terribles actos de los marcianos, quienes comienzan su particular invasión al no aceptar a la paloma de la Paz como símbolo de bienvenida. Sin dejar a nadie vivo a su paso, ni siquiera a las vacas, los pequeños marcianitos irán eliminando todo vestigio de la especie humana. Además realizarán experimentos con humanos y animales domésticos intercambiando cabezas y cuerpos. ¿Cómo detenerlos? Nada mejor que un poco de música adecuada para cualquier pensionista que se precie. Entre el grupo de resistencia humana, además de al presidente y su gabinete tenemos al joven cuyo hermano es soldado y al que ayudara su anciana abuela, a la pacifista, al boxeador Byron Williams y , ¡atención!, el cantante Tom Jones, que pondrá la Banda Sonora del mundo una vez hayamos acabado con los invasores.

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Burton no se corta a la hora de eliminar cualquier miembro importante, es más aquí tira la casa por la ventan en cuanto a muertes famosas. Todo nombre ilustre de la película acaba por sucumbir bajo el dominio marciano. Ni Jack Nicholson (por partida doble), ni Danny DeVito, ni Michael J. Fox, ni Glenn Close, ni Martín Short, ni Rod Steiger, ni Pierce Brosnan, ni Sarah Jessica Parker podrán contarlo. ¿Quién se hubiera atrevida a eliminar, y de qué manera, en pantalla a tales actores y a sus respectivos roles ficticios si no Burton? Lo mejor es dejar el mundo en manos de gente como Annete Bennign como la hippie, Natalie Portman como sucesora presidencial hereditaria, Lukas Haas como nuevo héroe americano, y Tom Jones como él mismo.
Tampoco se corta a la hora de eliminar diferentes monumentos y recintos emblemáticos, claro que como eso lo han hecho en muchas otras películas había que mostrarlo de forma original y haciendo honor al sentido del humor marciano, como es eliminar las estatuas de la isla de pascua lanzando una gigantesca bola como quien juega a los bolos. Y es que se nota que el bueno de Tim tiene más simpatía por los marcianitos nacidos en estampitas que por los aburridos humanos. En contra de lo que se puede pensar, y en lugar de mostrar la invasión con su estilo oscuro y apagado, y dando un giro de 180 grados respecto a su anterior film (“Ed Wood”) Burton decide llenar la película de color, de mucho color, consiguiendo una puesta en escena alegre y fresca, en donde resalta por encima de todos el color verde marciano.
Como hemos visto el reparto de la película fue de primer orden, con colaboradores ya conocidos (Nicholson, DeVito, Jessica Parker) a los que hay que añadir a la imprescindible Lisa Marie como explosiva mujer rubia con un secretito verde bajo los ropajes. De nuevo Danny Elfman compuso la Banda Sonora marciana, y los magos de la Industrial Light and Magic realizaron los peculiares y asombrosos efectos visuales que bien rememoran las viejas películas de marcianos de Serie B.

Una película cargada de incorrección politica, y también hollywoodiense, en donde nuestro querido Burton se muestra más gamberro que nunca, escondiendo un estudio sobre las películas de marcianos y la sociedad americana.

Lo Mejor: Es divertida, loca y con muy mala leche.

Lo Peor: No apreciar sus virtudes.

Sleepy Hollow, de Tim Burton

Febrero 3, 2008

depp-johnny-sleepy-hollow-9908472.jpgTuvieron que pasar tres años desde “Mars Attack!” para que Tim Burton volviera a deleitarnos con otra de sus fantasías. Tres años en que su nombre estuvo ligado al proyecto de “Superman” en que Nicolas Cage daría vida al Hombre de Acero. Tras ver su particular versión del héroe (que vestiría ropa oscura y sin capa) lanzada al olvido, decidió poner su mirada en un relato clásico de terror escrito por Washington Irving que tenía a un terrorífico jinete sin cabeza atemorizando a todo aquel que se topara en su camino.

El investigador Ichabod Crane es enviado a la pequeña población de Sleepy Hollow para descubrir al causante de los grotescos asesinatos que están aconteciendo en la región cuya seña característica es la decapitación y posterior desaparición de las cabezas.
Todo aquel que haya leído el texto de Irving verá una libertad argumental, y es que el guión de Andrew Kevin Walker (“Se7en”) coge el nombre del personaje principal y la leyenda del misterioso jinete transformando el breve cuento que transcurre en la noche de difuntos en una investigación al más puro estilo Aghata Cristie. Otro cambio relevante es la transformación del maestro de escuela Ichabod en un investigador de policía peculiar, que usa métodos científicos para esclarecer los crímenes.
La historia se convierte en un viaje personal de conocimiento para Ichabod, que se deberá enfrentar a sus miedos del pasado. Es una persona racional cuya base es que todo crimen tiene una explicación lógica, un hombre con miras en el futuro e inminente S. XIX que cree en nuevos métodos y análisis científicos dejando de lado las viejas técnicas medievales que se siguen usando. Es por esa razón que su superior le envía a Sleepy Hollow, una población anclada en supersticiones, leyendas y atemorizados por un ser demoníaco al que acusan de todas sus desagracias. En su investigación el investigador volverá a rememorar hechos de su pasado que creía vencidos cuando deba enfrentarse a tan extraños hechos.

Con esto se nos plantea al espectador un estudio sobre lo que supuso el choque entre la mentalidad más conservadora que acepta viejas historias de brujas y cree en supersticiones frente a una más científica, que encuentra explicación para todo. Así pues tenemos en Ichabod la personificación de esa mentalidad revolucionaria con vistas a nuevos horizontes rodeado por personas ancladas en la tradición que ven en el investigador un hombre extraño con discutibles técnicas de investigación y extravagantes instrumentos para su realización (memorable la escena en que practica la autopsia a una muerta).
Si Ichabod representa a ese “raro” tan presente en el universo Burton no debemos olvidarnos de mencionar al otro “freak” de la película: el Jinete sin Cabeza. Lo que sin duda alguna habría sido tan solo un ser terrorífico para asustar al personal aquí adquiere una presencia mucho más definida traspasando dicho termino. Se trata de un viejo soldado germano que fue decapitado y ahora a salido de su tumba por una razón: encontrar su cabeza. Vaga por las noches pagando a todo habitante con la misma moneda que él sufrió. Su presencia en este mundo no es casual y tiene, como siempre pensó Ichabod, un explicación lógica en la que tiene cabida la brujería, con lo cual la suma de los dos mundos, el racional y el supersticioso, se dan la mano para resolver el enigma del Jinete.

Además de ser una película de terror, posee cierto aroma de romanticismo, es especial en las secuencias que comparten Ichabod y Katrina, todas ellas envueltas por una ambientación de niebla y decorados con arboles deformes que recuerda a “Cumbres Borrascosas” y a la literatura romantica. Tampoco olvidemos los dialogos que se establecen entre ambos, llenos de cortesía y frases romanticas cercanas a la cursileria que no desentonan, lo cual tiene merito.

La película es un festín para todo amante del cine de Tim Burton, que aquí homenajea tanto a las viejas películas de terror de la Hammer como al cine de terror mudo. La primera secuencia no es sino una declaración de amor a ambos. Una secuencia, clave para entender el final, filmada con planos detalle al principio que dan paso a una noche oscura en donde el protagonista de la secuencia, Peter Van Garrett (un colaborador Martín Landau) verá venir la muerte a él en forma de hoja afilada terminando con su sangre en la cara de un espantapájaros. Toda ella carece de dialogo, tan solo la tenebrosa e inquietante partitura de Elfman y el sonido ambiente son necesarios para conseguir una pequeña pieza maestra dentro del film y consiga atraer la atención del espectador.
A pesar de que Tim Burton no se ha caracterizado por ser un director de secuencias de acción, podemos decir que en “Sleepy Hollow” consigue las mejores que ha filmado con cada ataque del jinete, rodado con garra y sin cortarse un pelo en las decapitaciones. El climax final es un verdadero portento de narración que se convierte en tour de force para su director, consiguiendo un final a la altura del prologo.
Como he citado antes el film posee cierto regusto Agatha Cristie en la investigación de Ichabod y para que esto funcione y la explicación final tenga sentido Burton llena cada plano, cada escena, de información. No hay un plano desaprovechado ni un detalle que este fuera de lugar. Todo lo narrado en imágenes tiene un porqué para comprender la historia y la psicología de la gran cantidad personajes, en especial el de Ichabod.

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Como no puede ser de otra forma el diseño de producción y la fotografía son primordiales para narrar la historia y aquí Burton los utiliza a la perfección, dotando al relato de un ambiente gótico de cuento. Consigue crear escenarios que mezclan lo realista (el pueblo) con otros más expresionistas e impresionantes cercanos a su universo de cuento (el árbol de los muertos, el molino, la cueva de la bruja). El prestigioso director de fotografía Emmanuel Lubezki dota de oscuridad y sombras el relato, consiguiendo momentos realmente inquietantes, con una fotografía mas viva y colorista cuando se narran los recuerdos de Ichabod. El color es muy importante en la películas, pues a pesar de estar cercana al blanco y negro podemos distinguir colores que resaltan del resto, y con los que nos quieren dar información, como son los vestidos que viste Katrina, subrayando su presencia angelical de bondad. Pero si hay un color que resalta por encima de todos es el rojo sangre. Y es que Burton no se corta (y yo lo aplaudo) en mostrar hemoglobina, mostrándola tan roja como sea posible, cercana a lo imposible si cabe, lo que le vine muy bien a este cuento gótico.
Danny Elfman realizó un composición sonora magistral que acompaña en todo momento a las imágenes, en donde recurre a coros e instrumentos clásicos como violines y trompetas para dar emoción.

Para dar vida a los pintorescos personajes que habitan “Sleepy Hollow” el director volvió a contar con varios habituales de su cine. Empezando por Johnny Depp, en su tercera colaboración, como Ichabod. El actor está más que solvente en su interpretación como investigador que parece seguro de si mismo cuando en realidad tiene miedo de todo aquello que escapa de su raciocinio. Jeffrey Jones da vida al Reverendo Steenwyck, un hombre de Dios que tiene bastantes pecados que confesar. Michael Cough (nuestro querido Alfred de “Batman”) da vida al Notario Harderbrook de forma misteriosa y magistral. Lisa Marie da vida al breve papel que supone la madre de Ichabod, una mujer acusada de brujería que sufrirá las desagradables consecuencias de un ser terrorífico. Actores ingleses de la talla de Ian McDiarmid, Richard Griffiths, o Michael Gambon se sumaron al proyecto para dar vida a ilustres e importantes ciudadanos. Casper Van Dien realiza su mejor interpretación en este film como el presuntuoso Brom. Entre las presencias femeninas tenemos a Miranda Richardson como Lady Van Tassel, además de dar vida a otro peculiar personaje. Christina Ricci da vida a Katrina, consiguiendo con sus grandes ojos recordarnos a esas protagonistas de cine mudo y realizando una más que notable interpretación junto a Depp. Como buena película de investigaciones que es sobra decir que todos y cada uno de estos personajes tiene peso y es sospechoso, no hay ninguno desaprovechado, en parte también gracias a las maravillosas interpretaciones de cada uno de ellos. Como presencias invitadas tenemos, además de al citado Martín Landau, a Christopher Walken como el Jinete Germano con rostro demoníaco. Para homenajear del todo a los títulos de la Hammer, y realizando aquí si primera colaboración, Burton consiguió contar con Christopher Lee en el papel de superior de Ichabod.

La Disney posee un magnifico cortometraje de animación titulado “La Leyenda de Sleepy Hollow”, que adapta fielmente el texto de Irving y que Burton homenaje en cierta secuencia con una calabaza de fuego.
Como curiosidad, Francis Ford Coppola es Prductor Ejecutivo y el director no lo supo hasta le premiere realizada en España en que lo leyó en los créditos.
Con esta película Burton volvió a sorprender y ha realizar un film de terror clásico, muy atractivo visualmente, cuya estructura no se aparta de cuento de brujas.

Lo Mejor: La ambientación. La puesta en escena. Su sentido homenaje a las películas de la Hammer. No se corta en mostrar sangre ni mala leche.

Lo Peor: La edición española en DVD es desastrosa, con una imagen pésima que no le hace justicia.