Madrigal: Un Cine con Historia

Mayo 29, 2008 by Ramón

El Madrigal es la representación viviente de los viejos cines. Es un edificio con la única función de proyectar una película, pues es sala única, sin estar dentro de un complejo comercial, con su cartel de CINEMA en la fachada. Posee su rincón de alimentos como palomitas o cacahuetes, así como bebidas, situado en la parte superior que no se excede, y puede que no llegue, de los dos metros de largo en cuanto a mostrador se refiere. Sus sesiones son sin numerar y, en caso de haber gran cantidad de público, habría que hacer cola. La sala de cine es grande al ser la única que tiene, y sus asientos son butacas algo antiguas. La pantalla actualmente ha sido cambiada por una gigantesca tela blanca nueva, y el sonido lo ponen a toda potencia para así competir con sus rivales que poseen sonido digital. Para ya rematar su riqueza histórica citar que los carteles que coloca en su fachada anunciando la película expuesta están pintados a mano en su mayoría por un pintor granadino.
El cine ha expuesto grandes películas que incluyen la gran mayoría de la filmografía de Steven Spielberg, así como “La Momia”, su último gran éxito antes de perder la exclusividad granadina en proyectar películas distribuidas por UIP con la aparición de nuevos recintos. Varias de las mejores películas de los últimos años las he visto en él: “Lost in Translation”, “Hijos de los Hombres” y “Promesas del Este” son un ejemplo.

Ustedes dirán, ¿pero esto a que viene ahora? Pues bien, resulta que ayer hablé con mi padre por teléfono y me informó de que había visto la última de Indiana Jones en ese cine (que ha estrenado todas las de la Saga) y le haba entristecido sobremanera lo solitaria que estaba la sala, siendo ayer día del espectador para más disgusto. Y es que la creación de nuevas multisalas capacitadas con sonido e imagen digital, así como la posibilidad de la compra en Internet de las entradas, le han hecho, y siguen haciendo, daño a este histórico cine granadino.
De acuerdo, el cine no posee ninguna exigencia actual reclamada por cualquier espectador de cine medio, y puede que su imagen y sonido se aparte de las modernidades que se llevan, pero para un servidor es el reflejo del cine como debe ser en cuanto a funcionamiento. No se ustedes pero personalmente hecho de menos esos días en que había que irse temprano para comprar una entrada y quedarse haciendo cola para entrar en la sala luchando por adquirir el mejor sitio posible. La emoción en un día de estreno era mayor a la que se vive hoy día. Si la sesión empezaba a las cuatro tu tenías que estar allí a las dos y media o tres para hacer cola en la taquilla y esperar a que abrieran, a lo que continuaba tu posterior espera en la cola, impaciente por que abrieran las puertas y entraras en la sala de cine. Puede que luego la película no llegara a gustarte tanto como esperabas, incluso puede que fuera una bazofia, pero solo por el hecho de lo que habías pasado horas antes le sacabas cosas positivas.
Hoy día ya no es así, ni de lejos. Puedes comprar las entradas tranquilamente desde tu casa y adquirir la butaca que quieras, pudiendo llegar al cine tranquilamente cinco minutos antes de la proyección. Pero esto de la butaca no es tan maravilloso como muchos piensan. A mi personalmente me ha repateado en más de una ocasión sentarme en el lugar que me ha correspondido aún habiendo llegado antes que otras personas, por no hablar del tipo de gente que te puede tocar al lado, desde charlatanes e irrespetuosos que no apagan el móvil hasta parejas besuconas lo mar de incomodas, vale que eso ha existido siempre, y muchos hemos sido esas personas en algún momento, pero hemos podido elegir libremente donde sentarnos.

Desde aquí hago un llamado para que cines como el Madrigal no se olviden y la gente pase de vez en cuando por su vieja taquilla. Comprendo que mucha gente va a otros cines porque están en centros comerciales, con una visión comercial muy clara, que antes o después de pasar por taquilla consumas. El Madrigal sin estar ubicado íntegramente en una superficie comercial si posee una ubicación geográfica altamente envidiable, en plena Carrera de la Virgen, junto a El Corte Inglés y cerca de excelentes bares de tapas. Si esto les parece poco, el viejo cine posee los precios más bajos de la capital y regala con cada entrada un llavero o una fotografía de la película expuesta, ofreciendo además un servicio de venta de posters de lo más variada, no solo actuales sino clásicos. Todo esto no es sino para llamar a la gente y seguir ofreciendo lo que siempre ha dado: Buen Cine.

In Memoriam: Sidney Pollack

Mayo 27, 2008 by Ramón

Ha fallecido a los 73 años de edad el director Sidney Pollack. Realizador entre otras películas de “Danzad, danzad, malditos”, “Yakuza”, “Jeremiah Johnson”, “El Jinete eléctrico”, “Los tres días del Cóndor” o “Tootsie”, sería con “Memorias de África” con la obtendría el reconocimiento de la Academia al ser premiada la película con 7 estatuillas, entre las que figuraban Mejor Película y Director. En la época de los 90 se centra en títulos más comerciales encabezados por grandes estrellas como son “La Tapadera”, “Sabrina” o “Caprichos del Destino”. Sus únicos trabajos tras la cámara en el nuevo milenio han sido “La Interprete” y el documental “Sketches of Frank Gehry”.
A pesar de ser más conocido como director posee una larga carrera como actor secundario en films tanto propios como ajenos, como son “El Juego de Hollywood”, “La muerte os sienta tan bien”, “Acción Civil”, “Eyes Wide Shut” o “Michael Clayton”.
Además como productor ha apadrinado películas como “Sentido y Sensibilidad”, “Iris”, “El Talento de Mr. Ripley” o “El Americano Impasible”.
Sin ser uno de mis directores predilectos reconozco que su labor dentro del séptimo arte ha sido encomiable.
Descanse en Paz.

Compositores: John Williams

Mayo 25, 2008 by Ramón

Sería imposible pensar en el cine de Spielberg sin tener en cuenta al montador Michael Kahn, a los directores de fotografía Douglas Slocombe o Janusz Kaminsky, a la productora Kathleen Kennedy o a los genios de ILM para los efectos especiales. Pero sobre todo sería impensable rememorar sus películas sin pensar en la música de su inseparable John Williams, autor de todas las bandas sonoras de sus películas a excepción de “Duel” (más bien telefilm) y “El Color Púrpura”.
Williams comenzó componiendo para la televisión a principios de los 50 para pasar a componer para el cine en los 60, cuyas composiciones más reivindicables son “Valley of the Dolls” (1967), “Goodbye Mr. Chips” y “The Reivers” (1969), todas nominadas a los Oscas. Los 70 marcaron sus grandes éxitos triunfando en los Oscars en 1971 al llevarse el premio a Mejor Adaptación Musical por “El violinista en el tejado”, y componiendo para películas de éxito como “La aventura del Poseidón” o “El Coloso en llamas”, ambas partituras de nuevo con nominación en los premios. En 1974 conocería al que sería su director fetiche, Steven Spielberg, componiendo para él la banda sonora de “Sugarland Express”. En 1975 compondría su primera composición célebre para el director, “Tiburón”, de nuevo con premio de la Academia. A finales de los 70 compondría música para una de las películas más celebres de la historia, “La guerra de las galaxias”, consiguiendo un nuevo Oscar, así como éxito de ventas con el disco. Ese mismo año, 1977, compondría para Spielberg la banda sonora de “Encuentros en la 3ª Fase” demostrando sus grandes dotes a la hora de componer. Cerraría esta década una nueva composición magistral representativa de un héroe, “Superman”. Los 80 se centra sobre todo en seguir poniendo música a la serie galáctica y al nuevo personaje de Lucas-Spielbeg, Indiana Jones, así como a proyectos televisivos del Rey Midas como “Amazing Stories” y cinematográficos como “El Imperio del Sol”. En esta década además cabe destacar su maravillosa composición para “Las brujas de Eastwick” y “Nacido el cuatro de Julio”, que significa su primera colaboración con Oliver Stone, con el que volvería a trabajar creando las partituras de “JFK” o “Nixon”. En los 90, aparte de realizar soberbios trabajos para Spielberg, compondría la música de “Stanley & Iris”, “Solo en Casa”, “Un horizonte muy lejano”, “Sabrina y sus amores”, “Sleepers”, “Siete años en el Tibet” o “Las cenizas de Ángela”, concluyendo esta década con su regreso a la Saga Galáctica con “The Phantom Menace”. El 2000 representa casi en su totalidad una exclusividad con Spielberg, salvo las excepciones de “El Patriota”, su compromiso con “Star Wars” y su nueva creación magistral en la nueva franquicia de “Harry Potter”.
Williams es para un servidor el mejor compositor de cine existente, con permiso de Morricone. Sus composiciones no solo están al servicio de la historia, sino que gracias a ellas eleva lo que nos quieren contar y, lo más importante, definen a los personajes. Así pues sería imposible pensar en Indiana Jones, Darth Vader, E.T., Superman o el niño mago sin rememorar los acordes que ideó el maestro para ellos.
El maestro ha tocado todos los géneros consiguiendo Obras Maestras indiscutibles.
Entre sus mejores composiciones destacaría cada uno de los temas representativos para cada personaje anteriormente citado así como todos y cada unos de los temas principales para todas las películas que ha compuesto. A nivel de discos editados diría que sus mejores trabajos son “Jaws”, “Close encounters of the third Kind”, “Superman”, “E.T.”, “Witches of Eastwick”, “Born in July Fourth”, “Hook”, “Jurassic Park”, “Schindler´s List”, “Seven Years in Tibet”, “A.I.”, “Catch me if you can”, “The Terminal”, “Munich” y “Memoris of a Geisha”.
Sobre sus Sagas, que si unimos todas las difrentes composiciones en cada caso componen un conjunto equilibrado y perfecto, mi orden sería el siguiente:
Star Wars: “Empire Strikes Back”, “Star Wars”, “Revenge of the Sith”, “Attack of the Clones”, “Return of the Jedi” y “The Phantom Menace”
Indiana Jones: “The temple of doom”, Raiders of Lost Ark”, “The Last Crusade”, “Kingdom of Crystall Skull”
Harry Potter: “The Prisioner of Azhkaban”, “The Sorecerer´s Stone”, “The Chambers of Secrets” (esta última compuesta en colaboración con William Ross)
Ha estado nominado a los Oscars 43 veces, Ganando cinco de ellas (“Fiddler on the Roof”, “Jaws”, “Star Wars”, “E.T. The extra-terrestrial” y “Schindler´s List”) y recibiendo en más de una ocasión doble nominación, además de triunfos en los Emmy y Grammys.
Si las películas poseen alma es gracias en parte al trabajo de personas como él, verdaderos genios que saben dotar a las imágenes de las dotas adecuadas para que nos hagan reir, llorar, soñar o creer que un hombre puede volar.
Para muestra de sus composiciones os dejo con unos videos que recoge breves fragmentos de sus trabajos.

Como conclusión a este mes especial a Spielberg , además os dejo con un video de Indiana Jones acompañado por la música de este genio.

Gracias Johnny.

Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal, de Steven Spielberg

Mayo 23, 2008 by Ramón

1957. Los soviéticos liderados por Irina Spalko buscan la calavera de cristal mediante la cual podrán adquirir un poder inimaginable. En su camino se interpondrá Indiana Jones.

Han pasado diecinueve años desde su última cruzada. Diecinueve años en que el mundo ha cambiado, tanto para Indy como para los espectadores de cine. El mundo del cine ha sufrido una revolución digital y los efectos CGI se han adueñado de las grandes epopeyas y superproducciones. Indiana Jones, por su parte, ha combatido en la II Guerra Mundial y ha trabajado para el gobierno como agente doble espiando a los rusos, sin embargo el mundo en que vive dista mucho del que fue antaño, como el cine al que perteneció. El miedo y la paranoia respecto a la bomba nuclear como los secretos respecto a seres de otros planetas, bien decorado con jóvenes que idolatran a Elvis y escuchan Rock and Roll, empañan los años 50 en Norteamerica. No era de extrañar, que, al igual que le pasa a Indy en la película, incapaz de comprender el mundo en que vive, el espectador sufra un disloque al ver el film y descubra que la película apenas posee el aroma y el alma de los anteriores films. Por una sencilla razón, el cine, como los años para Indy, ha cambiado y hay que amoldarse a ellos, con lo que las consecuencias llevan consigo. Puede que a muchos les duela ver al héroe rodeado de tanta infografía o realizando fantasmadas increíbles, pero ojo, que eso ya lo había en las anteriores solo que amoldado a la época en que se hicieron, ahora vivimos en una época donde prima el más increíble todavía y donde los jóvenes en lugar de leer revistas o comics se pasan las horas jugando a la Playstation. Así que no digamos que Indy ha cambiado, porque nosotros también.

Tras esta introducción algo personal entremos en materia. Spielberg declaró que esta película la hacía especialmente para los fans, quienes pedían incansablemente una nueva aventura de Indy. Pues bien, el director parece haber aparcado su vena autoral y personal para irse a pasárselo bomba dirigiendo a su personaje más icónico en una película que contiene todos los elementos del género: acción, persecuciones, misterios, romanticismo, pero a la que le falta algo esencial que le impide elevarse a la altura de sus predecesoras: personalidad. No podemos negar que la película entretiene durante sus dos horas y nos ofrece una ración de buen cine, aunque por debajo de las expectativas (que siempre van en contra). El principio es sensacional, el ritmo bien medido, la entrada de Indy (aunque esto estropeado por habérnoslo mostrado en el tráiler), y la búsqueda de la caja que le ordenan encontrar los soviéticos para pasar a una secuencia de acción bien ejecutada y desarrollada que concluye con Indy en un pueblo de juguete a punto de presenciar uno de los mayores horrores que ha inventado el ser humano. Sin embargo a medida que avanza la película comenzamos a sentir una monotonía ante lo que estamos viendo. No hay novedad, ni sorpresa, ni mucho menos emoción, sacro error en este caso. La película tiene el factor nostalgia a su favor y nos alegramos ante el reencuentro de Indy con Marion, así como con cada una de las acciones del héroe, pero sufrimos el terrible efecto deja vú provocado por situaciones vistas en otras películas (ya no solo dentro de la saga) que hacen que la película pierda puntos.

Personalmente, y en contra de lo que se está diciendo, aplaudo el mcguffin de la película. Cierto es que no se ahonda en él ni se da una explicación más allá de lo que dice Spalko sobre sus conocimientos de parapsicología y lo que se podría conseguir mediante la unión de todas las calaveras de cristal. Una vez descubramos lo que son dichas calaveras pueden suceder dos cosas: o nos sentimos estafados y ofendidos por ver al personaje en tal guisa, o aplaudimos, como fue mi caso. Porque no me podrán negar que no es maravilloso el reencontrarse con el personaje icónico de Spielberg, como es Indiana Jones, dentro del género icónico del director, la Ciencia-Ficción de temática extraterrestre. Esto solo nos demuestra una vez más que Spielberg, junto con Lucas, ha hecho lo que le ha dado la gana y lo que más le gusta, consiguiendo algo novedoso dentro de la franquicia, pues por primera vez no se encuentra una reliquia sino que se tiene un encuentro en 3ª fase.

Gracias a la película comprobamos que Indiana Jones no quiere abandonar el sombrero ni el látigo (elementos que caracterizan su personalidad aventurera), a pesar de que la época, y las circunstancias, se lo impongan. Al principio son los agentes del FBI los que le aconsejan dejar de hacer el héroe, consiguiendo la renuncia del profesor de la Universidad y su decisión de partir para dar clases a Inglaterra, abandonando un país apestado por la caza de brujas y la paranoia. Por suerte entrará en escena Mutt, quien le pedirá ayuda para buscar a Ox, un viejo compañero de facultad de Jones. Como no podía ser de otra forma, y gracias a Dios, Indy volverá a blandir el látigo. El final, a pesar de resultar flojo y sin la emoción que causa el de “La Última Cruzada”, tiene una magnifico detalle que vuelve a describir la misma idea, perfectamente narrada a través del abrir de una puerta por medio de el viento, el cual arrastra a su paso el sombrero del aventurero, que parece querer pasar a otras manos, pero su dueño lo impedirá, volviendo a imponerse al destino que lo quiere dejar fuera de juego, o mejor dicho jubilado.

Si bien la película contiene homenajes a anteriores títulos de la Saga, es a través de un nuevo personaje por el que tendremos los más relevantes y significativos. Reconozco que la presencia de un personaje joven dentro del Universo Indiana Jones me tenia arto preocupado, pero ahora reconozco que Mutt es de lo mejor del film, sin llegar al carisma de Indy podemos decir que consigue formar con el héroe un dúo con personalidad que mantienen continuos tiras y aflojas, incrementados cuando aparezca en escena una persona que ocupa el corazón de ambos. Pues bien, a través de Mutt tenemos homenajes a la época de los 50, y concretamente a la juventud de esos maravillosos años. Su presentación es un claro homenaje al Marlon Brando de “Salvaje”, su neceser inseparable es un peine con el que peinarse al más puro estilo Travolta de “Grease”, película a la cual se homenaje mediante el enfrentamiento en la cafetería entre quaterbacks y moteros engominados. Además el protagonizará el momento “Tarzán”, que si bien resulta algo sonrojante no deja de ser un homenaje claro a las películas de aventuras de las cuales nació Indiana Jones.
Además de estos claros guiños homenajes tenemos otros como son el del principio (delicioso para mi gusto) en que unos jóvenes libran una carrera automovilística con un jeep del ejercito al más puro estilo “American Graffiti”, o el de la presencia del Arca de la Alianza dentro del almacén, además de claros recuerdos a la figuras de Marcus Brody y Herny Jones Sr. (Ay, si Connery hubiera participado), necesarios por otra parte.
Entre las copias que hace y que restan putos tenemos los de las hormigas que rememoran a “La momia” de Sommers, factor que nos da cierta inquietud hacia la originalidad de Spielberg en la puesta en escena de esta aventura.

Steven Spielberg ha decidido realizar esta película con vistas a un claro objetivo: la taquilla, no es de extrañar estando George Lucas de por medio. Solo así podemos entender el resultado. Sin ser una mala película, ni mucho menos, sí que es cierto que el director carece de la originalidad y la fuerza que predominaban en los anteriores títulos de la Saga. Por poner un ejemplo claro diré que con “Indiana jones y el reino de la calavera de cristal” pasa igual que con “El Mundo Perdido”, está hecha por imposición popular, sin pasión apenas, y eso se nota en más de un tramo, como son las continuas visitas a tumbas y cárceles donde se desaprovecha la oportunidad de introducir suspense y misterio.
Por suerte los resultados no son tan flojos como la secuela de los dinosaurios, gracias sobre todo a maravillosas secuencias de acción de estilo clásico aunque empañadas de CGI en su mayoría. La del principio por completo es una gran secuencia que domina los primeros veinte minutos y nos rememora los buenos momentos del cine de aventuras. A continuación tenemos esa persecución en moto donde las acrobacias al más puro estilo clásico harán gala (ese Indy metiéndose en el coche y saliendo de él para volver a montarse en la moto es trepidante). Sin embargo la secuencia de acción más vibrante y frenética de todas es la persecución en la selva, en donde los soviéticos se enfrentarán con Indy y compañía por hacerse con la calavera. Todo es un caos, pero qué caos, nos enteramos de todo sin perder información, cosa poco habitual hoy día en el cine de acción comercial.
Spielberg rueda tramos que parecen sencillos de manera mimosa y cuidadosa. Claro ejemplo es la primera conversación entre Indy y Mutt en la cafetería. Es una conversación rodada de manera clásica donde tiene especial importancia lo que rodea a los protagonistas, y no solo para demostrar lo que se ha trabajado el diseño de producción, sino para mostrarnos una amenaza que los sigue y crear juegos cómicos de lo más conseguidos (el juego con la botella de Coca-Cola).
El final, y me refiero a la secuencia final, tiene el impecable detalle del sombrero, pero desmerece del apoteósico y memorable final de “La Última Cruzada”, verdadero punto y final a las aventuras del héroe, para ahora pasar a un punto y seguido de nuevo que rememora el final de “El Arca Perdida”.

Lo más flojo del film es el guión. Mis temores se han hecho realidad y se ha vuelto a repetir el efecto “El Mundo Perdido” con David Koepp metiendo frases y momento infantiles en lugar de algo más elaborado. De acuerdo que se quiere explotar el factor familiar y que la película debe estar destinada a todos los públicos, pero de ahí a tener situaciones de lo más absurdas y sobrantes hay un trecho, y la película lo pasa en más de una ocasión. Así sin ir más lejos mencionaría la presencia de animales como topos o monos fuera de lugar, o la poca gracia que tiene que Mac, personaje que si no hubiera estado tampoco hubiera pasado nada, llame Jonesy a Indy todo el rato. Momentos cómicos tiene alguno que otro conseguido, en especial uno que tiene lugar en arenas movedizas (tronchante).
Spielberg declaró sobre el guión que escribió Frank Darabont que era el mejor presentado para una película de Indiana Jones. Ya nunca lo sabremos, pero siempre tendremos la duda de saber cómo era, porque mejor que el presente seguro.

John Williams y su composición dentro del film es un vivo reflejo de lo que ofrece esta nueva aventura. Nada nuevo, todo es un conjunto de rememoraciones y homenajes a las viejas películas. O sea que a través de la música ya conocemos la verdadera naturaleza del film: entretener, que no es poco.
Janusz Kaminski se esfuerza en ofrecer una fotografía afín a los 50, consiguiendo unos colores pastel vivos, pero que ni de lejos se asemejan a los que reinaban en las anteriores películas. Por supuesto el director de fotografía hace de las suyas con sus juegos de luces blancas tan personales.

Harrison Ford vuelve a enfundarse la cazadora, el sombrero y el látigo para demostrar que él, y solo él puede ser Indiana jones así pasen los años. Hay que aplaudir al actor por el esfuerzo físico que ha hecho y por no caer en la autoparodia, sino que vuelve a darle vida honrosamente, haciéndonos creer que es capaz de sobrevivir a un ataque nuclear metido en una nevera con entereza. Cate Blanchett es la villana Irina Spalko, la cual como sus antecesores villanos busca el poder sin pensar en las consecuencias que ello conlleva. Blanchett se lo pasa en grande como la mala de la función dando lecciones de esgrima y todo, su presencia ya vale para dar vida al papel. Shia LaBeouf es la gran sorpresa para un servidor, el actor aguanta el tipo, que no es poco, y crea un personaje concebido para el Universo Indy, que bien podría seguir sus pasos sin problema, pero eso será otra historia. Karen Allen vuelve a ser Marion, aunque esta vez este algo más sobreactuada vuelve a demostrar sus dotes para la aventurera y sus agallas, poniendo de manifiesto una vez más que es la única mujer a la que puede amar Indiana Jones. Ray Winstone es Mac, compañero y competidor de Indy que bien podrían habérselo ahorrado. Es un personaje que se mueve por la codicia. John Hurt es Oxley, el antiguo compañero de Indy que desaparece en su busca de la calavera. Hurt crea el personaje más cómico del film, un ser trastornado por culpa de la reliquia cristalina que ha dominado su mente misteriosamente. Jim Broadbent es el decano de la Universidad donde Indy imparte clases. Otro personaje que trata de tapar el hueco de Marcus pero que no llega ni a quedarse en el intento.

La gente pedía otra Indiana jones y ya está aquí. Ahora curiosamente será esa gente la que ataque contra le película y la ponga por los suelos, como siempre suele pasar. Sin embargo no podemos negar el valor que posee el film y que hace sobradamente su visionado: es cine de evasión de calidad, con destellos de copia, si, pero altamente entretenida. Como dijo George Lucas, solo es una película, y no la segunda venida de Cristo, y con qué razón. Las expectativas eran tan altas como si estuviésemos hablando de un nuevo “Padrino” o una secuela de “La lista de Schindler”, pero no. Es una de Indiana Jones en el S. XXI, tómenlo o déjenlo, pero yo creo que con que la hayan hecho nos podemos dar por satisfechos después de tantos años de espera. Será la oveja negra de la familia (como lo es la nueva trilogía galáctica), pero ya les gustaría a muchos tener ovejas negras como esta.

Una película de aventuras clásica que nos devuelve a Indiana Jones y al Spielberg más comercial y flojo desde “El Mundo Perdido”.

Lo Mejor: El principio. La persecución en la jungla. Ford y LaBeouf.

Lo Peor: El guión. Las altísimas expectativas con las que se ve.

50.000

Mayo 22, 2008 by Ramón

Estimados amigos y lectores me complace anunciaros que este humilde blog que comenzó su andada en Agosto (aunque ya había escritos previos) ha alcanzando las 50.000 visitas. Esta cifra me alegra mucho más habiendo sido alcanzada en el mes dedicado a Steven Spielberg, y si a alguien hay que agradecérselo es a vosotros, los lectores, que dedicáis un breve tiempo a ojear lo que escribe este humilde amante del cine.

A todos vosotros, Muchísimas Gracias.

P.D. Dentro de 2 horas disfrutaré de la última aventura del Doctor Jones.

Munich, de Steven Spielberg

Mayo 21, 2008 by Ramón

En las olimpiadas de Munich de 1972 miembros del grupo terrorista Septiembre Negro secuestraron a once miembros del equipo deportivo israelí. La muerte de estos once deportistas dio como respuesta una represalia israelí hacia los organizadores de la matanza.

“Munich” es posiblemente la película más polémica de Spielberg al retratar las duras represalias que llevo a cabo Israel tras el acontecimiento de Munich. La comunidad judía estadounidense criticó duramente al director llamándolo traidor y mentirosos por los hechos que contaba, basados en la discutida novela “Vengeance” de George Jonas. Sin embargo, más que una película histórica o política, “Munich” es un análisis sobre la violencia por medio de actos terroristas.

El ojo por ojo es lo que impulsa a Israel a contraatacar contra los palestinos. Les han asesinado a once de sus hombres y ellos van a hacer lo mismo con once de los suyos, concretamente contras los que planearon la matanza de Munich. O al menos eso dicen, pues nunca dan pruebas fiables de que los objetivos estuvieran realmente implicados en tales hechos.
Para la misión se creará un pequeño grupo compuesto por cinco hombres, dirigidos por el agente del Mossad Avner, quien renunciará a su condición de agente para trabajar clandestinamente en Europa. Estos cinco miembros no son asesinos, sino personas normales y corrientes (maravillosa esa escena en que hablan animadamente en la mesa cuando se han conocido con la bella música como único sonido) que poseen facultades especiales para desempeñar distintos trabajos. Así pues Carl se encarga de limpiar el escenario del crimen de huellas, Hans trabaja como contable y posee una tienda de antigüedades, Robert fabrica bombas que no actúan del todo bien debido a su condición de juguetero especializado más bien en desactivar bombas que en fabricarlas. Tan solo Steve y Avner podrían considerarse agentes de campo, pero diferentes. Mientras Steve es impulsivo y quiere eliminar a todo enemigo de judíos posible, Avner se plantea diversas cuestiones a lo largo de su misión, empezando a dudar de sus actos cuando está llegando al final.

No es fácil ver una película como esta que refleja tan bien un problema patente y actual como es el terrorismo. La incomunicación entre los países y sus continuas discusiones hace que actúen de forma violenta y sanguinaria. Sin embargo la película contiene una secuencia (quizás de las mejores que tiene), en que el grupo de Avner coincide en un piso franco con un grupo palestino, que demuestra la posibilidad de dialogo. En lugar de matarse unos a otros en ese momento, Avner y los suyos se harán pasar por miembros de otras bandas terroristas (Robert se hace pasar por uno de ETA), conviviendo con ellos una noche tranquilamente, donde el único enfrentamiento será a la hora de elegir la música. La conversación entre Avner y el jefe del grupo palestino es tranquila, discuten sobre los problemas que acontecen en sus países sin violencia ni peleas, como debería ser. Desgraciadamente en la secuencia posterior la violencia se hará de nuevo patente al matar Avner al hombre con el que había mantenido una tranquila charla la noche anterior.
La secuencia final en que Avner discute con Ephraim sobre los resultados obtenidos alegando que a cada hombre que han matado le ha sustituido otro peor resume todo lo que quiere transmitir el film. Matar a una persona dirigente para que luego esta sea sustituida por otra y responda con peores represalias hasta llegar a alcanzar límites insospechados y sobrecogedores para la humanidad es del todo menos patriotico.
La película no se corta en mostrar las redes que mueven y controlan el terrorismo, movidas por el dinero, como es en este caso un tradicional familia francesa, representada por Louis y su padre , que conoce el paradero de toda persona, ya sea terrorista o no, facilitando la información a todo aquel que quiera comprarla por una cuantiosa suma.

A través del personaje principal observamos las consecuencias del terrorismo en sus ejecutores. Al principio Avner es un hombre de familia formal, elegido por su excelente hoja de servicios y por la amistad de su familia con el alto mando israelí. Para él realizar su misión es la mejor forma de responder frente a la matanza de Munich y demostrar su fidelidad hacia su patria. Pero poco a poco se irá convirtiendo en una persona asustada, insegura, que siente haberse convertido en un objetivo para sus enemigos, que no son otros que los que le han estado dando información sobre el paradero de sus objetivos. Es escalofriante el momento en que Avner se mete en su armario para dormir, al igual que aquel agente protagonista de un relato de Hans, por miedo a tener una bomba bajo la cama o a que lo maten mientras duerme. Es la deshumanización del ejecutor, no solo son víctimas aquellos que perecen en los atentados, sino quienes los llevan acabo.

Steven Spielberg no oculta la naturaleza formal del film, el thriller. El director realiza un film cercano a los setenta con zooms y encuadres propios del género en aquella época. No es difícil compararla con “Chacal” de Zinnemann, ya no solo en su caligrafía fílmica sino mediante la presencia de Michel Lonsdale. Spielberg crea secuencias de suspense a la hora de realizar los atentados muy brillantes, en concreto siempre se me vienen a la cabeza dos: la primera cuando deben asesinar mediante un teléfono-bomba a uno de los objetivos y un camión impide ver que la hija del hombre está en el apartamento obligando a Hans y Avner a correr a toda prisa antes de que Robert presione el detonador, la segunda cuando Avner debe apagar la luz para dar la señal de presionar la bomba para que explote la cama donde duerme otro objetivo situado junto a su habitación. En la primera primaria el excelente uso del montaje que hace Michael Kahn mientras en la segunda el preciso tempo con el que se narra la inseguridad de Avner a la hora de apagar la luz.
Spielberg muestra los actos terroristas de manera realista y desagradable. Ya no solo los de Munich a base de flashback (bestial cuando a un israelí le revientan la boca), sino mediante el cruel y frio asesinato hacia la asesina profesional en su barco. Si hay una secuencia dura de ver es esa.
No podemos negar que Spielberg demuestra ser valiente, ya no solo al mostrar explícitamente los terribles actos que realizan tanto los palestinos como los judíos, sino a la hora de terminar el film. Creo que no hay otra película de Spielberg que tenga un final tan sutil y dramático como el presente en que Avner se marcha caminando tras discutir con Ephraim para pasar por delante de las torres gemelas, quienes marcaron en su caída el culmen del terrorismo mundial.

Como defectos podríamos achacarle los atentados fabricados de manera algo mecánica a lo largo del film, así como su excesivo minutaje. Hay un corte de montaje algo brusco que siempre me ha dislocado como es ese en que Avner se encuentra en Beirut en plena refriega y pasamos de repente a Francia, dentro del coche de Louis.
Si bien se ha discutido en más de un sitio la escena del coito entre Avner y su mujer al final mientras este piensa en los hechos de Munich, yo no lo veo como un problema, sino como el cambio que ha sufrido el personaje durante su misión. Al principio del film se muestra haciéndole el amor a su mujer estando embarazada, sin importarle, para al final mostrárnoslo ausente, realizando el acto sexual pero sin sentirlo, obsesionado con la causa de su misión, como si fuera el fantasma que lo acompañará durante el resto de su vida.

El guión corrió a cargo de dos grandes como son Eric Roth y Tony Kushner, quienes idean magníficos diálogos entre los personajes mediante los que discutir acerca del terrosimo.
La dirección artística es sublime, representando al detalle los años setenta mediante vehículos, vestuarios y su atmósfera.
Janusz Kaminski refleja mediante su fotografía los distintos ambientes europeos en que se mueven los protagonistas, haciendo especial hincapié en la diferencia que hay entre la atmosfera elegante y calidad de Francia frente a la húmeda y amarillenta de Grecia o Israel.
Michael Kahn juega perfectamente con el montaje realizando secuencias excelentes dentro del género, con las dos mencionadas como punto álgido.
John Williams vuelve a crear una banda sonora dramática similar a “La Lista de Schindler”, aunque en esta ocasión Spielberg no la use tanto dentro del metraje.

El reparto está formado por nombres tan internacionales como los países por los que transcurre la propia película. Eric Bana realiza una excelente interpretación como Avner, el jefe del grupo. Daniel Craig es Steve. Ciarán Hinds es Hans, el mejor amigo de Avner dentro del grupo, su confidente por decirlo de alguna manera. Mathieu Kassovitz es Robert, el juguetero que se cuestiona la misión en que participa alegando que están en contra de lo que significa ser judío. Hanns Zischler es Hans, posiblemente el miembro del grupo que quede más secundario. Ayelet Zurer es Daphna, la mujer de Avner. Geoffrey Rush es Eprhaim, el jefe de Avner en la misión. Mathieu Almaric es Louis, el benefactor de nombres para Avner. Michael Lonsdale es Papá, un personaje cercano al Padrino por así decirlo, el que mueve los hilos internacionalmente otorgando nombres al mejor postor y siempre en su beneficio.

Aunque levantara ampollas dentro de la comunidad judía, “Munich” es una película necesaria que plantea dilemas asociados al terrorismo, demostrando una vez más que no sirve de nada matar. Desgraciadamente la realidad que muestra ha llegado a incrementarse mucho más hasta nuestros días en que vivimos asolados por el miedo.
Recibió cinco candidaturas a los Oscars: Película, Director, Guión adaptado, Montaje y Banda Sonora.

Un muy buen thriller que analiza la violencia en nuestros días, demostrando que mediante ella no se llega a ninguna parte.

Lo Mejor: Su estilo fílmico setentero. El final.

Lo Peor: La estructura de los asesinatos es muy similar.

La Guerra de los Mundos, de Steven Spielberg

Mayo 20, 2008 by Ramón

Tras varios años acariciando la posibilidad de realizar una nueva adaptación de “La guerra de los Mundos” de H.G. Wells, a finales de 2004, y cuando su apretada agenda había quedado libre (el proyecto de “Memorias de una Geisha” fue traspasado a Rob Marshall), Spielberg se puso manos a la obra para llevar a cabo su visión sobre la célebre novela de ciencia-ficción que relataba una invasión extraterrestre.

Ray es un padre divorciado irresponsable. En el fin de semana que le toca quedarse con us hijos el mundo se verá envuelto en algo inesperado y terrorífico: una invasión extraterrestre. Ray deberá huir con sus hijos lo más lejos posible de los violentos visitantes.

Hay muchas coincidencias entre esta película y la realizada tres años antes por Spielberg, “Minority Report”. Está protagonizada por Tom Cruise. Tuvo un marketing destinado a amasar fortunas en época veraniega después de que su último film, “La Terminal”, no cuajara del todo entre la crítica y el público y es una película de ciencia-ficción que, esta vez, escondía bajo su fachada un retrato sobre el miedo.
Esta pelicula bien podria cerra la trilogia sobre extraterrestres de Spielberg, sobre los que siempre había hablado como seres pacíficos. En esta ocasión el director cambia totalmente de registro para narrarnos la mayor invasión cinematográfica de la historia a través de sus protagonistas humanos.
Olvidemos esa patraña de Emmerich que arrasó en el 96, aquí no abundan las naves extraterrestres ni las destrucciones exageradas en que el fuego y las explosiones sean protagonistas. Lo que Spielberg nos narra son las consecuencias de ese miedo real frente a un ataque alienígena masivo. No hay más que ver como huyen la primera vez los habitantes del barrio donde vive Ray cuando ven al enorme artilugio salir del suelo y atacarlos. La inseguridad, el desconcierto, el pánico se palpa en esa secuencia que da comienzo a la invasión. No saben muy bien que les ataca, el síndrome post 11S sigue vigente, y eso les hace huir a toda prisa a ponerse a salvo. Esta sensación de miedo e inseguridad se incrementa a medida va avanzando la invasión y van quedando más supervivientes, que en lugar de ayudarse se enfrentan entre ellos (la secuencia e que Ray da el coche para salvar a su hija y el vehículo sirve como elemento de disputa hasta el punto de llegar al asesinato).

Sin embargo, a través de esta invasión, se nos quiere narrar otra historia muy spielberiana como es la da le familia rota. Nuestro protagonista es un padre irresponsable que no le presta la más mínima atención a sus hijos. Con su hijo apenas tiene buena relación, mientras su hija pequeña trata más a su padrastro como padre que a él mismo. Tampoco es que Ray se esfuerce mucho por ganarse el aprecio de sus hijos,pues no tiene comida en casa, y el orden no es que sea una de las palabras que abunden en su vocabulario. Cuando su hija le pida algo de comer él le responderá que pida lo que quiera por teléfono mientras él se va a dormir para volver a trabajar. El ataque extraterrestre servirá para unirle a sus hijos, especialmente a su hija Rachel, a la cual está perdiendo cada día que pasa.
Así pues “La Guerra de los Mundos” se puede comparar con “E.T.”, pues si en la película del 82 una visita extraterrestre servía para contar la historia de un niño a quien acaba de abandonar su padre, aquí tenemos la historia de un padre que recupera a sus hijos.

Spielberg no realiza una película sobre una invasión extraterrestre al uso, sino que vuelve a sorprender realizando un film inquietante, terrorífico, en la línea de “Tiburon” o las mejores partes de “Jurassic Park”. Esto lo consigue sin apenas mostrar los ataques sino las terribles consecuencias que tienen estos sobre el mundo. Así tenemos esa secuencia en que Rachel queda asustada ante los restos que el río lleva, o la magistral escena en que Ray amanece y descubre, mediante un soberbio travelling, que la casa de su exmujer ha sido destruida y sustituida por un avión de pasajeros derribado.
Hay momentos para las secuencias espectaculares en que las naves extraterrestres atacan a la población, solo que en esta ocasión seremos participes de dichos ataques, pues Spielberg nos convertirá en Ray. En el primer ataque alienígena estaremos tan impresionados y asustados como él y le seguiremos en todo momento escapando de los rayos y atravesando las fatídicas consecuencias de estos (terrorífico cuando atraviesa un cuerpo descomponiéndose) en una secuencia magistralmente filmada, donde Spileberg vuelve a conseguir introducir al espectador en la acción que sucede en la pantalla tal y como ocurriera en “Salvar al soldado Ryan”, llegando a alcanzar esa hiperrealidad tangible.
Después de este ataque el director se marca un travelling de 360º (que posteriormente sería copiado-homenajeado por Cuaron para “Hijos de los hombres”) en que sigue a Ray y su familia en coche huyendo de los extraterrestres y mostrándonos mediante su conversación el desconcierto que tiene cada uno de ellos respecto a la situación.

La secuencia que posee la mayor carga de suspense de todas y que para un servidor es la mejor de todo el film es aquella que sucede en el refugio de un superviviente.
De entrada el personaje que ayuda a Ray y Rachel nos es presentado como alguien inquietante, sus ojos algo desorbitados y sus ideas sobre el exterminio son del todo desalentadoras, convirtiendolo en un ser trastornado. Personifica esas personas invadidas por el miedo cuya forma de enfrentarse a él es la violencia. En cierta manera me recuerda mucho al personaje de Norman Bates, una persona en apariencia amable que acoge a otras pero que en el fondo es un peligro. Es encomiable como el director filma al personaje, dotándolo siempre de amenaza y desequilibrio, como alguien peligroso del que no se puede fiar el espectador. Como encomiable también es la forma en que Spielberg narra la forma que tiene Ray de deshacerse de él, enmarcándolo en la puerta como un héroe, cerrando la puerta tras de sí para que el espectador no sepa que ocurre dentro, con el sonido como único elemento descriptivo. “Una puerta cerrada sugiere más y es más eficaz que mostrar lo que ocurre dentro” decia Lubitsch, y Spileberg ha aprendido de los maestraos para relizar una secuencia brillante.
Aquí no termina esta secuencia, sino que antes de deshacerse de su anfitrión deberán esconderse de unas sondas extraterrestres que entran en el refugio. En todo momento sentimos el miedo de que los violentos visitantes descubran a nuestros protagonistas, y eso Spileberg nos lo sabe transmitir mostrándonos a la par el recorrido del tentáculo con la forma de esconderse de nuestros protagonistas. Además en esta escena Spielberg aprovecha para mostrarnos el aspecto de sus alienígenas, muy alejado de E.T., y que habían sido guardado bajo riguroso secreto para que así la expectación fuera mayor (cosa que fue muy inteligente y funcionó).

Otro de los puntos que consiguen elevar a “La Guerra de los Mundos” a película de referencia dentro del género es el excelente uso de la ambientación. Ya no solo por la brillante fotografía granulada de Kaminski sino por la magnífica dirección artística y efectos especiales, ayudados por el impecable sonido, que consiguen inquietarnos como por ejemplo en la secuencia de los rayos o la de la caída de ropa a través de los arboles.

Sobre lo mejor que posee la historia debemos deberle más a Spielebrg que a David Koepp, pues fue el director quien marcó las siguientes pautas: que la acción no ocurriera en ninguna gran ciudad, que el papel del ejército fuera muy secundario y que en ningún momento aparecieran generales discutiendo en una sala de guerra. Así pues se distanciaba absolutamente de cualquier invasión alienígena antes vista en cine, eliminando cualquier tópico del género.
Spielberg quería narrar la invasión a través de una familia normal y corriente, haciendo que el espectador conectara con ella y se sintiera identificado. Desgraciadamente, y aquí es donde el film pierde puntos, la familia no es que caiga muy simpática. Para empezar Rya no nos cae bien desde el principio, y ya empezado el ataque alienígena es difícil sentir simpatía hacia un hombre que apenas muestra la menor atención a su hija, la cual no deja de gritar durante media película. El hijo mayor representa la ofensiva queriendo combatir junto al ejército, me parece muy bien, pero ¿por qué vuelve a aparecer al final de forma tan inexplicable?

John Williams creó una banda sonora inquietante acorde con la historia narrada mientras los de ILM se lucieron creando esas difíciles secuencias de ataques extraterrestres, en especial la del travelling que sigue a Ray.
Tom Cruise repitió con Spielberg con unos resultados bastante inferiores con respecto a “Minority Report”. El actor no cuaja del todo y mucho menos cuando al final saca su vena heroica. Dakota Fanning es buena actriz infantil y está mucho mejor que Cruise, pero sus excesivos gritos llegan a cansar. El mejor del reparto es Tim Robbins como el inquietante dueño del refugio. Miranda Otto da vida a la exmujer de Ray y Morgan Freeman prestó su voz como narrador.

Estuvo nominada a 3 Oscars: Efectos Especiales, Edición de Sonido y Mezcla, sin llevarse ninguno.

A pesar de que la historia podría haber estado mucho mejor escrita y los personajes mejor perfilados no hay duda de que estamos ante una de las mejores películas sobre invasiones extraterrestres que nos ha dado el séptimo arte, gracias sobre todo a la brillante y perfecta dirección de Spielberg, quien consigue la mejor adaptación sobre el clásico de H.G. Wells a la altura de la lectura radiofónica que hizo Orson Welles, ya que ambos genios consiguieron lo mismo, asustar al espectador.

Lo Mejor: La dirección de Spielberg, sublime.

Lo Peor: El guión y, sobre todo, los personajes podrían haber estado mejor perfilados.

La Terminal, de Steven Spielberg

Mayo 20, 2008 by Ramón

Viktor Navorski es un ciudadano de Krakozhia que llega al aeropuerto JFK de Nueva York. Pronto es informado de que su país ha sufrido un golpe del estado por el cual han sido anulados su pasaporte y visado convirtiéndose así en ciudadano de ninguna parte, condenado a vivir en la terminal hasta que se resuelva el conflicto.

Parece que los buenos resultados, y la excelente experiencia vivida en el rodaje, que obtuvo “Atrápame si puedes” llevaron a Spielberg a dirigir este film. Con una atmósfera alegre casi idéntica a la anterior en donde primaria absolutamente la comedia, el director realizo una de sus películas más irregulares, así como la más alegre y cercana a Frank Capra.

Basándose ligeramente en el hecho real de Merham Karimi Nasserí, un iraní que partió de Francia a Londres sin pasaporte quedándose a vivir en la estación, la película narra el día a día del protagonista esperando siempre a ser atendido en el control de admisión para entrar al país y mostrando los continuos problemas que tiene al principio para subsistir dentro de esa pequeña urbe comercial. Por descuido se queda sin dinero y sin vales de comida, con lo cual no puede comer. Pronto descubrirá un sistema para conseguir dinero: recoger carros de equipaje. Pero seguirán apareciendo inconvenientes de la mano de Dixon, el responsable de la central. Navorski hará amistad con tres empleados: Joe, Enrique y Gupta, gracias a los cuales estará más entretenido y tendrá comida, además conocerá a la azafata de vuelo Amelia, de la cual se enamora.
Es curioso que dos de los amigos que Viktor hace sean extranjeros, y no es casual. Gupta representa al inmigrante ilegal mientras el mexicano Enrique busca entablar relación con la norteamericana Dolores consiguiendo así seguramente la nacionalidad americana. En el fondo la película habla de romper barreras, Viktor necesita cruzar la puerta que le separa de la Gran Manzana, Gupta debe aprender a ser más amable ayudando más a la gente, y Enrique debe lanzarse a hablar con Dolores y decirle lo que siente, aunque sea mediante lenguaje trekkie.
Si bien la trama tiene la oportunidad de criticar las redes burocráticas que rigen en un aeropuerto (personificadas por Dixon), lo deja como algo más secundario. Aún así se muestra los miedos de los extranjeros a ser descubiertos viviendo sin autorización, claro ejemplo es Gupta, el hindú, así como los rigurosos controles de aduanas que se han de pasar siendo retenidas pertenencias a los viajeros (caso del ruso que lucha por que le permitan pasar las medicinas de su padre). Lo que sí es cierto es que el film muestra casi el funcionamiento diario dentro de un aeropuerto con excelente detalle, con esa secuencia de apertura en que van abriendo las terminales y preparando las cintas para las colas.

La película trata de ocultar lo más posible la razón del viaje de Viktor a Nueva York. Solo sabemos que lo que le ha llevado allí se esconde en una pequeña lata. Al principio dirá que dentro de ella hay jazz. Después que está ahí por una promesa que le hizo a su padre. Al finalizar descubrimos que en la lata tiene los autógrafos de varios músicos de jazz que iba coleccionando su padre y que le queda uno para finalizar la colección. Al igual que sucede con la trama burocrática, esta trama queda muy secundaria, aunque a través de ella volvemos a ver en el cine de Spielberg la importancia de la familia, esta vez a través de una promesa que lleva al protagonista a aguantar la situación que vive.

“La terminal” es una película muy amable y agradable de ver. Aunque al principio parezca un drama, con Viktor corriendo desesperadamente sin entender lo que están diciendo las noticias sobre su país, pronto gira hacia el terreno de la comedia mostrándonos los continuos devaneos del protagonista en su vida diaria. Spielberg declaró que con este film pretendía homenajear a través de los gags a Jacques Tati, y, aunque no soy un experto en el autor francés, reconozco que le salió algo más decente que el experimento de Ridley Scott en la viña. El director busca la sonrisa mediante gags mudos acompañados por la música de Williams. Algunos funcionan bien (Navorski afeitándose frente a todos, caminando por la terminal en albornoz, o siendo sorprendido por las luces de un avión de noche) mientras otras quedan algo ridículas (El ataque de las monedas).
Sin embargo dos cosas, relacionadas entre sí, hacen que la película sea regular.
La primera su excesiva duración. Parece que Spielberg le ha cogido el gusto a hacer films superiores a dos horas y quiere alargar al máximo sus historias. La causa de esto, en este film concreto, bien puede ser la forzada e inverosímil historia de amor con la azafata Amelia Warren. ¿De verdad hacía falta tener historia de amor? A pesar de contener escenas muy bonitas (el beso en la fuente) resulta innecesaria y entorpece el ritmo, por no decir que es tópica.

Steven Spielberg da rienda suelta a sus planos secuencia aprovechando que tiene un set gigantesco que simula al verdadero JFK en todo detalle. El excelente travelling que sitúa a Viktor en medio de la zona de tránsito internacional es maravilloso, introduciéndonos a nosotros también dentro de ese mundo comercial y mostrándonos la soledad de Viktor frente a un mundo que desconoce. Además el director consigue en esta película aparentemente normalita secuencias mágicas como la de Gupta deteniendo el avión con la fregona o el beso en la fuente (gran fotografía de Kaminski en esta parte), así como otras dramáticas cuando Viktor descubre el incidente internacional que sufre su país sin entender lo que dicen los televisores y el encuentro con el ruso, en que Viktor ayudará a su carcelero burocrático Dixon a resolver un problema.
De nuevo el equipo habitual de Spielberg otorga al film un empaque visual intachable, desde la excelente fotografía alegre y colorista de Kaminski hasta el detalle en el sonido de los aviones que rondan el entorno, con la excelente partitura de Williams (maravilloso su tema principal) de fondo.
Tom Hanks vuelve a repetir con Spielberg cargando sobre sus hombros con todo el film. El actor vuelve al terreno puro de la comedia para dar un recital interpretativo de lo más convincente como ciudadano de ninguna parte, cuidando al más mínimo la pronunciación del acento inventado (pues Krakozhia lo inventaron para el film). Stanley Tucci es Dixon, el orden y control sobre el aeropuerto. Aunque parezca el villano solo trata de cumplir a raja tabla las normas para ser ascendido a comisario. Catherine Zeta-Jones es Amelia Warren. Aunque la actriz sea una presencia muy agradable de ver en pantalla lo cierto es que su personaje sobra del todo. Diego Luna es Enrique Cruz, un trabajador que se hace amigo de Viktor para que le haga de celestino. Kumar Pallana es Gupta, el hindú obsesionado en ver agentes de la CIA o el FBI merodeando por toda la terminal. Aunque parece un cascarrabias al final resulta ser todo un encanto. Zoe Saldana es la atractiva agente de aduanas Dolores Torres, con quien Viktor mantendrá amistad a base de negarle continuamente el pase.

La película fue un fracaso para Spielberg, tanto de crítica como de público. Para mí es una película muy agradable, cercana al universo Capriano, con momentos de buen cine.

Lo Mejor: El travelling a lo largo de la Terminal. Hanks.

Lo Peor: El personaje de Zeta-Jones. Su excesiva duración.

Atrápame si puedes, de Steven Spielberg

Mayo 19, 2008 by Ramón

Frank W. Abagnale es un joven de 16 años que se marcha de casa tras la ruptura de sus padres. Pronto el joven empieza a falsificar cheques haciéndose pasar por piloto, médico y abogado. El Agente del FBI Carl Hanratty le seguirá la pista incansablemente hasta atraparlo.

Basándose en una historia real, Steven Spielberg realiza un film fresco, divertido, visualmente alegre que rompía con la oscuridad que predominaba en sus anteriores trabajos.
La historia de Frank Abagnale es tan grande que bien podría ser de ficción, pero ocurrió de verdad. El joven se hizo pasar por diferentes personalidades laborales consiguiendo poner en jaque al FBI falsificando cheques. Pero ¿por qué lo hace? Esta pregunta podría quedar resuelta en la película mediante la frase que Carl le dice: “Ya no vas a huir, y ¿sabes por qué? Porque nadie te persigue”. Sin embargo yo creo que Abagnale no lo hace por sentir que puede vencer al FBI sino por escapar de la verdad. Su camino delictivo comienza cuando huye de casa tras la noticia de la separación de sus padres. Él no quiere oír hablar de eso, aún habiéndose separado el muchacho intentará convencer a su padre para que llame a su madre y la invite a salir, como si las cosas se fueran a solucionar fácilmente.
Nos encontramos, de nuevo, con uno de los temas más frecuentes en la filmografía de Spielberg como es la ruptura familiar, que en esta ocasión posee como culpables a ambas partes. Al padre por sus continuos enfrentamientos y deudas con Hacienda, que lo acusará de evasión de impuestos cerrando su tienda. A la madre por practicar el adulterio con un amigo de su padre, y demostrar así que lo que más le interesa es la estabilidad económica. En medio de esto encontramos a Frank Jr, quien no encuentra otra forma de expresión ante esto que huir y delinquir, aunque sea sin maldad alguna.

“Atrápame si puedes” es el retrato de un farsante. El joven Abagnale aprende todos sus trucos por su padre. Cuando van al banco, para que Frank Abagnale Sr. pida un préstamo, van a alquilar un traje negro, que consiguen sobornando a la dependienta mediante un colgante, para a continuación llegar al banco como si el hombre fuera un respetado hombre de negocios al que le abre la puerta del coche un chófer, que no es otro que su hijo vestido con el traje negro. Es apariencia, lo hace para dejar deslumbrada a la gente y no puedan ver más allá de su trabajada fachada.
Frank Jr. quedará boquiabierto la primera vez que vea a un piloto acompañado por sus bellas azafatas, y eso le empujará a convertirse en uno de ellos, aunque no de manera oficial. Consiguiendo un traje el joven consigue lo que pretendía su padre, sorprender y dejara bsortos a todo aquel que se encuentre allí donde vaya. Claro que en su caso no todo es fachada, sino que también posee un excelente dominio de la interpretación metiéndose en su correspondiente papel, consiguiendo resultar más convincente que un piloto de verdad. Así podríamos decir que Frank se lo toma como un juego, se comporta como un niño grande que juega a hacer realidad los sueños que muchos otros hemos tenido. Será piloto, abogado o médico, pasando antes por maestro sustituto de su propia clase, con absoluta credibilidad en cada uno de sus roles, aprendiendo todos los trucos de lo que ve por televisión.
La secuencia de apertura del film no podría estar mejor escogida. Un programa de televisión sesentero, que simula el Quien es Quien, donde se nos presenta nuestro protagonista entre tres personas diferentes.

Aunque podríamos estar más bien ante un drama que una comedia, incrementada esta opinión por la ruptura del entorno familiar, lo cierto es que el film consigue lo segundo gracias sobre todo a las continuas travesuras-farsas de nuestro protagonista como a las torpeces del agente del FBI Hanratty y su equipo, que juegan al ratón y al gato con el falsificador. El agente no consigue capturar al sospechoso por más que lo intente, siendo engañado en su primer encuentro por el farsante. El equipo del que está rodeado no sabe muy bien ni en qué departamento trabajan, siendo más agentes de campo que administrativos, mientras Carl es una rata de oficina al que le viene grande sacar un arma, por no decir ya la placa (tronchante cuando se presenta a una señora de la limpieza).
Entre Carl y Frank se entablará una relación que comienza en Nochebuena mediante una llamada telefónica, la cual se repetirá en cada Navidad. En ella Carl descubrirá que su objetivo se encuentra solo, sin nadie a quien llamar. Aunque en principio Hanratty parezca el villano (e incluso nos cae mal gracias a su carácter arisco) pasa a convertirse en un segundo padre para Frank, admirándolo. No hay mucha diferencia entre perseguidor y perseguido. Ambos están solos. Frank ha sufrido la ruptura de sus padres y Carl apenas ve a su hija desde que se separó. Y ambos conocen los distintos tipos de falsificación fiscal, aunque desde polos opuestos.

Spielberg consigue una película que homenajea a las de los 60, época en que transcurre el film. El vestuario, los decorados, la fotografía, incluso la música consiguen transmitirnos la sensación de estar viendo un film de aquella década. Hay además un guiño explicito a James Bond, ya no solo mediante la película sino a través del traje que compra Frank, confeccionado para que sea igual que el de la película, y que compra haciéndose llamar Flemming.
El Rey Midas realiza un ejercicio fresco y dinámico, rematado con un toque de bienestar que transmita buenas sensaciones. No es difícil decir que esta es de las películas más agradables y que mejor cuerpo dejan de la filmografía de Steven Spielberg.
El director da muestra de su genio cinematográfico esta vez centrándose más que de costumbre en los actores. Los encuadres están perfectamente medidos para que el actor se luzca y de rienda suelta a su interpretación. Aún así posee secuencias propias del director como es esa en que el billete aparece bajo la puerta y vuela junto a Tom Hanks, maravillosa para mi gusto, o en aquella en que Hanks habla en primer término mientras a su espalda un feliz DiCaprio pasa rodeado de azafatas, sin que el agente se dé cuenta.

El excelente guión corre a cargo de Jeff Nathanson, quien sabe crear psicológicamente a cada personaje y escribir frases magníficas, que no parezcan nada artificiales.
El montaje de Michael Kahn está sabiamente elegido para que transcurra mediante flashbacks y veamos a Abagnale ya capturado y cómo llegó a ese punto.
La fotografía de Kaminski vuelve a hacer gala del uso de la luz, incrementando el color del vestuario, y dotando a la escena de ese toque retro propio de los 60.
John Williams creó una partitura cercana al jazz, y a Henry Mancini, donde mezcla la comedia con el drama sabiamente, rematada por la utilización de temas famosos de la época.
Mención especial merecen los títulos de apertura. Verdadera pieza maestra deudora de los films de La Pantera Rosa o los títulos de crédito de Saul Bass, que nos resumen todo lo que estamos a punto de ver mediante los muñecos de Abagnale y Hanratty.

El reparto se encuentra en estado de gracia. Leonardo DiCaprio crea una imagen de la inocencia picará a través de Abagnale, el farsante. El actor sabe pasar de la inocencia más pura durante toda la película para pasar a la madurez al final, cuando su mirada cambia completamente. Tom Hanks repite con Spielberg dando vida al agente Hanratty, el perseguidor de Frank, uniformado con su traje azul marino y sus gafas. Hanks consigue que su personaje empiece a caernos mal (sus chistes malos) para al finalizar sentir una gran simpatía por él, sobre todo cada vez que mete la pata y deja ir a nuestro protagonista. Christopher Walken realiza el magistral papel de Frank Abagnale Sr., personificación viva del fracaso y los sueños rotos. Su conversación final con DiCaprio en el bar es memorable. Amy Adams es Brenda, la enfermera que se enamora de Frank . Martin Sheen es el padre de Brenda, abogado que inspira a Frank a dedicarse a esa profesión. James Brolin es el compañero de Frank Sr, por el que su mujer le deja. Jennifer Garner da vida a una prostituta que sufre los engaños de Frank, aunque esta merecidamente.

La película recibió solo dos únicas nominaciones a los Oscars: Secundario (Walken) y Banda Sonora, siendo tristemente olvidada junto con las otras joyas del año: Minority Report y Camino a la Perdición.

Una excelente película donde la comedia y el drama se dan de la mano, consiguiendo que triunfe la primera. Un film imprescindible y muy agradable.

Lo Mejor: El reparto. La atmosfera y estilo de los 60. Los títulos de apertura.

Lo Peor: El final puede que esté un poco alargado.

Minority Report, de Steven Spielberg

Mayo 18, 2008 by Ramón

Después de la kubrickiana e incomprendida “A.I.” Spielberg se embarcó en otro proyecto de ciencia-ficción con Tom Cruise como estrella protagonista, marcando así una colaboración que llevaba años a la espera.
El agente especial John Anderton es jefe de la brigada Pre-Crimen, unidad especial encargada de arrestar a criminales antes de cometer un delito. Cuando Anderton es acusado y mandado arrestar por un crimen que está a punto de cometer, empezará una huida por su vida y por aclarar la verdad de lo que le acusan.

Aparentemente “Minority Report” parecía otro blockbuster veraniego más (justificado por la fría acogida que tuvo “A.I.”) en que Cruise se luciría como protagonista absoluto y cuya presencia fue la carta promocional del film (con una postura similar a la de “M:I 2” para el cartel final). Sin embargo Spielberg ya ha alcanzado la madurez suficiente como para tomarse mucho más en serio un proyecto que en principio estaba destinado para consumo rápido.

Ciertamente podríamos decir que “Minority Report” es un film de ciencia ficción, pero estudiemos esa afirmación. Es ciencia-ficción porque transcurre a mediados del S.XXI . Es ciencia-ficción porque los edificios y los vehículos son de última generación, ultramodernos, futuristas. Se basa en un relato de uno de los autores más prestigioso del género, Phillip K. Dick. Ahora bien ¿es ciencia-ficción porque unos individuos vean el futuro y un cuerpo especial de policía se encargue de detener a los futuros criminales? No, los videntes han existido siempre, la única diferencia aquí es la forma de usarlos. Los precogniscientes (llamados Precog) son tres seres gemelos capaces de visualizar el futuro inmediato, y más concretamente los crímenes. Encerrados, y podríamos decir más bien enjaulados, en un templo son controlados por los miembros de Pre-Crimen para que les muestren los actos viles que se van a cometer.

Con lo que llevamos citado, ¿podemos decir que “Minority Report” es un film de ciencia-ficción? Puede que sí, pero detengámonos un momento en la historia principal, la de nuestro protagonista. John Anderton cree ciegamente en el sistema, sin embargo una vez sea acusado de un futuro crimen buscará un fallo en él para demostrar su inocencia enfrentándose a sus antiguos compañeros y siendo investigado por un agente de asuntos internos. No estamos sino ante la clásica historia del falso culpable, del policía incriminado que debe demostrar su inocencia antes de que su tiempo se acabe. Estamos en el terreno del cine negro decorado por un escenario futurista tal y como ya ocurriera con la célebre “Blade Runner” (también basada en K. Dick).
John Anderton es un personaje de género negro 100%. En su trabajo muestra siempre rectitud y autoridad, siendo elogiado y admirado a partes iguales por sus superiores, sin embargo en su vida privada es un hombre torturado que toma drogas para olvidar la terrible perdida de su hijo años atrás, dolor incrementado por la incomunicación que tiene con su mujer. Una vez sea acusado y perseguido Anderton demostrará sus dotes detectivescas a la vieja usanza para esclarecer el misterio que rodea a Pre-Crimen.
Si enmarcáramos la historia en los años 30 y sustituyéramos las drogas de diseño que muestra el film por alcohol no sería muy difícil de imaginarnos a Bogart interpretando este personaje.

La película posee además, y es uno de los puntos que la hacen más rica, un dilema moral bastante tangente como el de condenar a alguien antes de cometer un crimen. ¿Es justo encerrar a un hombre por matar a su mujer cuando aún esta sigue viva y no ha sufrido daño alguno? Puede que los Precog certifiquen que el acto va a suceder pero siempre debemos tener en cuenta que el ser humano posee libre albedrio y que las acciones visionadas por los gemelos pueden cambiar en el último momento sin intervención policial.
Este sistema de los Precog no es sino una muestra de la falta de intimida que posee el ser humano. Bien es cierto que si se evita un crimen podemos aplaudir un sistema de seguridad intachable, pero ¿qué hay de nuestra intimidad? Si se nos pasará por la cabeza matar a nuestro jefe por tener un mal día, seria leído ese pensamiento como asesinato premeditado condenándonos a llevar el aro de por vida. Esto, incrementado con la cantidad de cámaras que leen las pupilas e identifican a cada sujeto en todo rincón diseñando anuncios personalizados en cada pared, no es sino un terrorífico retrato de hacia dónde se dirige una sociedad dominada por el miedo, como la que vivimos hoy día.

Steven Spielberg vuelve a ofrecernos otro ejercicio visual en donde cada fotograma posee una riqueza aplastante. El fabuloso inicio sirve de introducción mostrándonos la forma de operar de Pre-Crimen con una secuencia angustiosa y vibrante en donde el montaje en paralelo es primordial, y donde el girar de un columpio está acorde con el estado anímico de nuestro protagonista. Tras esto Spielberg meterá un poco el freno en cuanto a emoción para describirnos a los personajes con secuencias tan brillantes como el primer careo entre Anderton y Witwer abierto a través de la bola que el agente de asuntos internos recoge, definiendo los pensamientos de cada uno respecto a Pre-Crimen. Una vez Anderton vea la visión que lo marca como asesino no habrá freno ninguno, pues la película alcanzará un ritmo tan asfixiante como el del protagonista. La huida por encima de los vehículos, el enfrentamiento contra los miembro de Pre-Crimen, la persecución por la fábrica de coches están narradas con tal virtuosismo y precisión que demuestran, una vez más, lo bien que Spielberg sabe rodar secuencias de acción, sin que el espectador pierda información en ningún momento.
Mi secuencia favorita es la acontecida en el edificio donde Anderton se hace un trasplante de vista para poder entrar en su antiguo trabajo. La secuencia se inicia con un homenaje a “La Naranja Mecánica” (Kubrick no es olvidado en esta película) en que el jefe de policía será privado de sus ojos para colocarse otros nuevos. Una vez realizado el trasplante Anderton deberá estar vendado y sin rascarse durante doce horas. Spileberg utiliza primero un dramático flashback que nos narra el tormento de John y como perdió a su hijo. A continuación vemos las dificultades de Anderton para poder alimentarse, llenando este tramo de humor negro. Tras esto llega lo mejor, la angustia de Anderton para no ser sometido a lectura ocular por medio de las arañas. Los miembros de Pre-Crimen lanzan espi-arañas por el edificio para localizar al fugitivo, mostrándonos Spielberg mediante un impecable travelling cenital como se mueven y operan los insectos mecánicos. Una vez en la habitación de Anderton el director realizará una secuencia de suspense antológica, con pompa de agua como elemento delator.

El aroma a cine negro no solo se palpa en la historia sino en su forma de plasmarlo en pantalla, Así pues cada hecho tiene su posterior importancia para el desenlace criminal, y no todo personaje es lo que parece en un principio.
La vista, los ojos, son muy importantes en la trama. Hablamos de un film en que unos jóvenes ven el futuro y debido a esto las personas son detenidas. Pero este hecho también significa que el ser humano ha dejado de ver, ha dejado el trabajo de observar a otros sin pararse él mismo a observar detenidamente en el mundo que le rodea. Ya desde la primera secuencia el presunto asesino que va a ser detenido cita que “SIN GAFAS NO VEO”, momentos después de haber estado su mujer rajando unos ojos en una revista. Esto adquiere más fuerza al ver que el camello de Anderton recita “EN EL PAIS DE LOS CIEGOS, EL TUERTO ES EL REY” estando él privado de vista. El personaje de Agatha también tiene importancia en esto, ya que no solo es la que más capacidad de acertar tiene del trio respecto a las visiones, sino que es la que pone a Anderton en el camino de desentrañar un antiguo crimen mediante la frase “¿NO LO VES?”, queriendo abrirle los ojos al agente, pues no todo es lo que parece.
Para hacer más hincapié en el género negro tenemos la película policiaca en la habitación donde Anderton ha sido operado, la fotografía azul oscura de Kaminski propia del género, y que nos da pistas sobre los personajes y su entorno. Los nombres de los Precog remiten a celebres escritores de intriga, así Agatha remite a Agatha Christie, Arthur a Conan Doyle y Dashiell a Dashiell Hammett.

No se olvida Spielberg aquí de hablar de la familia, y más cuando esta adquiere una gran importancia para el desenlace. Empezando por Anderton, padre atormentado por la pérdida de su hijo, a quien perdió en una piscina y cuya posible pista le haga encontrarse con su destino precogniscente. Los gemelos Precog fueron separados de su madre en bien de la ciencia y la humanidad, puede que hagan un bien comunitario pero se les ve como seres tristes encerrados en su templo de cristal.

Los efectos especiales a cargo de ILM fueron utilizados de nuevo a favor de la historia, consiguiendo crear el mundo futurista de la manera más veraz posible. John Williams compuso una correcta banda sonora dividida en dos bloques, más íntima para el personaje de Anderton cuando está solo y pensativo, y vibrante para las secuencias de acción.
Cabe citar que todo elemento usado en el film, desde coches a marcas de ropa, fue estudiado con minucioso detalle para que tuviera veracidad en mostrar ese mundo, acercándose al posible 2054 que vendrá.

El reparto está formado por un fantástico Tom Cruise como John Anderton, papel que si es cierto que nos recuerda a otros de su filmografía bien merece un mayor reconocimiento. Colin Farrell da vida a Witwer, el enviado a estudiar Pre-Crimen y encontrar fallos. Witwer es un personaje complicado, cree en el bien que hacen los Precog (sus creencias religiosas hace que los respete) pero a su vez pone en duda el talento humano que los controla. El papel de Witwer le fue ofrecido a Javier Bardem pero lo rechazó en post de “Los Lunes al Sol”. Samantha Morton da vida a Agatha, la Precgo que ayudará a Anderton a descubrir su Informe en minoría. Max Von Sydow es Lamar, fundador de Pre-Crimen, quien quiere ver su creación rigiendo a nivel nacional. Citar la participación de Peter Stormare como cirujano ocular y el breve cameo (casi imperceptible) de Cameron Crowe y Cameron Diaz en el tren donde Anderton escapa.

Recibió una sola nominación al Oscar en la categoría de Edición de Sonido.

Una excelente película policiaca de ciencia ficción a la altura de “Blade Runner” y “Desafio Total” en cuanto a adaptaciones de su autor. Spielberg da una lección de narrativa y genio, que resbala ligeramente por el final optimista.

Lo Mejor: La vibrante dirección de Spielberg. La secuencia de las espi-arañas. Tom Cruise.

Lo Peor: El final demasiado optimista.