Mank, de David Fincher

Cuando, hace ya diez años, llegó a las pantallas “La Red Social” no pocos comentarios se referían a la misma como la “Ciudadano Kane” de nuestro tiempo. Ambas cintas retrataban contemporáneos personajes reales (bajo pseudónimo en el caso de la cinta de Welles) sin impedir que les salieran críticas al respecto de parte de los afectados. Cosas de la vida, el azar o esa cosa llamada Magia del Cine, los nombres de David Fincher y Orson Welles han vuelto a coincidir en la última película del director de “Zodiac”.

El deseo de llevar a la pantalla la elaboración de escritura del guion de “Ciudadano Kane” le ha supuesto a Fincher más de veinte años. Fue su padre, Jack Fincher, quien escribió la historia sobre Herman J. Mankiewicz, coguionista (o guionista absoluto, su autoría con respecto a la historia siempre estuvo en riña con Welles) de la Obra Maestra que revolucionó el lenguaje cinematográfico y que fascinó a los Fincher. Eso convierte al proyecto en uno de los más personales (si no el que más) para Fincher, quien ya intentó levantarlo a finales de los 90 encontrándose con la negativa de lo estudios a financiar una cinta en Blanco y Negro. Gracias a NETFLIX, actual mecenas de grandes nombres y fiel colaboradora de Fincher desde que comenzaran una fructífera relación a raíz de “House of Cards”, ha podido realizarse la obra soñada de padre e hijo.

Herman J. Mankiewicz (Mank para los amigos) es llevado a un rancho en el desierto de Mojave. Ha sufrido hace poco un accidente que le obliga a permanecer en cama con la pierna enyesada. Su misión dentro de ese rancho será escribir un guion por orden del actual niño bonito de Nueva York apadrinado bajo el manto de la RKO, Orson Welles. Durante el duro proceso de escritura en el que tratará de combatir la ausencia de alcohol, el guionista recordará hechos de su vida que ayudarán a dar a luz a la historia de Charles Foster Kane.

Sigue leyendo

Eraser, de Charles Russell

John Kruger es un agente del programa de protección de testigos especializado en hacerlos desaparecer de todo radar hostil. Su última misión será la de proteger a una mujer que tiene grandes secretos sobre la venta de armas por parte del Gobierno.

Parece que cuesta recordar cuando el nombre de una estrella arrastraba a multitud de espectadores a las salas de cine. Hoy rigen las franquicias, pero hace un par de décadas era el nombre de un actor/actriz lo que levantaba el interés por una película. Dentro del cine de acción de los 80 y la primera mitad de los 90 los dos nombres que (casi) monopolizaron el cine de acción eran los de Stallone y Schwarzenegger. Había incluso discusiones sanas cobre si se era más de uno que de otro como si se estuviese hablando del Barcelona y el Real Madrid. Años después ambos nos han regalado colaboraciones conjuntas disfrutables (“Plan de Escape”) pero lejos de su edad de oro, esa en que su apellido era más que suficiente para que dijeras hoy voy de cabeza al cine.
Siempre que pienso en “Eraser” lo hago catalogándola como la última película puramente Arnold que se puede salvar. Era 1996, y la cinta estaba diseñada, como casi todas las anteriores de acción en que había participado, para su entero lucimiento. Ese año, visto con perspectiva, el cine de acción empezó a cambiar. Michael Bay pegó un golpe sobre la mesa con su estilo adrenalínico regalando “La Roca”. Will Smith se asentaba como nuevo héroe de acción luchando contra los extraterrestres. Y Tom Cruise se inauguró como Ethan Hunt en un film que tiene detalles en común con la presente protagonizada por el que se convertiría en Gobernador de California.
Sigue leyendo

Black Rain, de Ridley Scott

La carrera de Ridley Scott se caracterizó durante los 80 y los 90 de unos altibajos demasiado marcados. Por cada buena película que realizaba entregaba dos decepcionantes (o directamente mediocres). Si bien en su filmografía podemos contar con unas cuantas películas merecedoras del calificativo de grandes, en la década de los 80 y 90 vivió de las rentas de haber dirigido “Alien” y “Blade Runner” (con la salvedad de la también notable “Thelma y Louise”). Puede que de ahí viniese el que se catalogara a su hermano Tony como “el hermano bueno de los Scott”. Y es que, en mi opinión, Ridley siempre ha sido más exigente a la hora de embarcarse en un proyecto, aunque los resultados no estuviesen a la altura. Claro que a finales de los 80 su nombre no cotizaba tanto como al principio de la década (tampoco lo haría durante los 90 tras el descalabro de “1492: La Conquista del Paraíso”). Los fracasos de la menospreciada “Legend” y de la nefasta “La Sombra del Testigo” le convirtieron en un director al que podían recurrir para endosarle algún proyecto que se había quedado sin director. Así fue cómo llegó a sus manos la policiaca “Black Rain”. En un primer momento iba a encargarse de dirigirla Paul Verhoeven, pero el holandés se fue con Schwarzenegger a Marte dejando el proyecto de Michael Douglas abandonado. El nombre de Scott salió en la reunión de producción como director ideal gracias (de nuevo) a su notable capacidad estética. El resultado es un correcto thriller de acción que brilla gracias a las labores de producción y a un Scott más atinado que en su anterior trabajo.

Dos detectives de Nueva York presencian por accidente un asesinato en un restaurante y acaban deteniendo al culpable, miembro de la yakuza. El gobierno japonés solicita que se le entregue al asesino y los dos policías deben escoltarlo a Japón, donde se escapará y deberán volver a cazarlo.
Sigue leyendo

Noche y Día (Knight and Day), de James Mangold

June Havens es una joven que, a la hora de embarcar en el vuelo a Boston desde Wichita, tropezará con Roy Miller, un agente secreto acusado y perseguido por su agencia de haber robado una batería inagotable. Una vez sus caminos se crucen, se convertirán en inseparables.

No pocas películas merecen una segunda oportunidad. Aunque peque en repetirme, siempre defenderé que los revisionados son importantes. Ya sea por las expectativas, el estado en que nos encontremos o las condiciones en que las veamos, podemos digerir las películas (su forma y contenido) de manera insuficiente o equivocada, sin valorarlas con un juicio más medido y reposado.
Hace diez años llegaba a las pantallas “Noche y Día” (“Knight and Day” en su original, haciendo un juego de palabras con los elementos de la cinta, sustituyendo al inicialmente previsto “Wichita”), y se presentó como la nueva cinta de acción de Tom Cruise acompañado por Cameron Diaz en su vertiente cómica y desfasada, explotada desde “Algo pasa con Mary”. Cuando la vi, me pareció un disparate (la representación de Sevilla es de denuncia, pero luego me detengo en ello). Y ahí jugaron en contra las expectativas. O, más bien dicho, la idea preconcebida que me había hecho sobre ella. La vi pensando que sería una película de acción con toques de comedia. Estaba equivocado. “Noche y Día” es una parodia con escenas de acción que vuelve a apoyar su engranaje en una pareja carismática que recuerde a las del cine clásico. Y si hay una película que parece homenajear mediante su estilo, su pareja de estrellas y el planteamiento que presenta, esa es “Charada”, al tener como protagonista a una joven que se debate entre confiar en el hombre que acaba de conocer o en aquellos que la advierten del peligro que corre a su lado.
Sigue leyendo

Novecento, de Bernardo Bertolucci

Una de las coproducciones europeas mas conocidas de la Historia se realizó a mediados de los 70 en Italia de la mano del director Bernardo Bertolucci y del productor Alberto Grimaldi. Para otorgarle una personalidad más comercial se contó con actores emergentes como Robert De Niro y Gerard Depardieu, así como consagrados como Burt Lancaster y Sterling Hayden. El resultado fue “Novecento”, una experiencia cinematográfica absoluta.

La película cubre la primera mitad del S.XX a través de los ojos de los dos protagonistas principales, Olmo y Alfredo. Nacidos la misma noche de Enero de 1901 en que murió Verdi, cada uno de ellos pertenecerá a una clase social diferente. Olmo es hijo de un campesino. Alfredo es el nieto del terrateniente para quien la familia de Olmo trabaja. Aún a pesar de su diferencias sociales, forjarán una amistad que durará hasta el fin de sus días, incluso cuando la situación política parezca enfrentarlos.
Sigue leyendo

Abre los Ojos / Vanilla Sky

Es ineludible el que salten las comparaciones a la hora de enfrentarnos a un remake. Aplaudimos cuando la visión de un director aporta o supera al original del que parte (“Scarface” de De Palma; “The Departed” de Scorsese) y lapidamos aquellos que se quedan a la sombra de lo que hace potente a la original (“Totall Recall”; “El Planeta de los Simios” de Tim Burton). Sin duda, “Vanilla Sky” se encuentra en esta segunda categoría y cómo me resulta difícil hablar de ella sin referirme casi constantemente a la cinta de Aménabar, he optado por comentar/comparar estas cintas paternofiliales.

La Historia

Abre los Ojos/Vanilla Sky: Un joven adinerado y prepotente se enamora en su fiesta de cumpleaños de la amiga de su mejor amigo. Desgraciadamente sufre un accidente causado por su amante quedando su rostro desfigurado, lo que lo lleva a perder toda la confianza de la que presumía. Su vida de ensueño torna entonces a pesadilla de la manera más insospechada.
Sigue leyendo

Tenet, de Christopher Nolan

Creo que si por algo pasará a la historia “Tenet” será por haber sido la primera gran superproducción estrenada en la llamada “Nueva Normalidad”. No voy a restar importancia a sus aciertos, pero creo que lo más que se ha de agradecer a la cinta de Nolan es la de inyectar tremendas ganas de volver a pisar una sala de cine en época de incertidumbre y miedo. Su continuos cambios de fecha hacían temer que su estreno se vería postergado hasta el año próximo. Sin embargo, en un movimiento que podría describirse como valiente, Warner ha apostado por estrenarla en los países y ciudades en donde la pandemia esté más controlada. Así, de paso, siguen tratando entre algodones a quien es su mayor valor en alza, un cineasta que pocas veces deja indiferente.

El principal objetivo del director con “Tenet” era el de realizar una película de acción a gran escala. Y, en esencia, la película es eso. Tenemos a un agente que es reclutado por una organización para impedir la Tercer Guerra Mundial. El incluir como villano a un personajes de nacionalidad rusa hace imposible no pensar en los thrillers de espionaje surgidos de la pluma de John LeCarre. Hay un compañero inseparable y una mujer en peligro. Todos los ingredientes para crear el cóctel clásico de intriga. Pero hablamos de Nolan, a quien le encanta aportar su original granito de arena en las historias. Y aquí dicho granito se introduce mediante teorías sobre la mecánica cuántica y la física que dan lugar a la posibilidad de que se invierta el movimiento de las cosas. Chocante al principio (en especial si uno es de letras como un servidor) pero divertido cuando se desmenuza el entramado del asunto.
Tras once películas (contando “Following”) ha quedado más que claro que la obsesión del director y guionista es el tiempo como elemento narrativo. Alternar diferentes espacios temporales para lograr encajarlos en su climax es una de las mayores señas de identidad de su filmografía. En “Tenet” dicha pasión es llevada a cabo en su segundo gran bloque, y más en concreto a raíz de una de las mejores secuencias desarrollada en plena autopista. El jugar con los elementos que avanzan a la inversa se convertirá en la gran atracción de la cinta y le otorgará esa personalidad que, metraje atrás, sólo parecía esbozar. Así, “Tenet” acaba resultando una película de acción llena de paradojas temporales donde el director, sin inventar nada novedoso en lo que a viajes por el tiempo se refiere, se las ingenia para captar la atención con llamativos detalles visuales que valen más que varios diálogos farragosos contemplados previamente.

Sigue leyendo

Memento, de Christopher Nolan

Leonard es un hombre que busca sin descanso al asesino de su mujer. Además tiene un problema añadido, padece pérdida de memoria a corto plazo, lo cual le impide retener hechos recientes obligándole a recordarlos mediante polaroids y notas tatuadas en su cuerpo.

No me acuerdo de olvidarte

¿Sabéis esa sensación de tener una mosca revoloteando pero no saber dónde está? Su presencia nos la indica el sonido de su aleteo, molesto, incordiante, capaz de distraernos de cualquier tarea que estemos haciendo, incluso si ésta nos place y divierte. Querríamos atrapar a esa mosca cojonera y aplastarla para que nos deje respirar. Hay recuerdos que son parecidos y nos impiden avanzar.
Sigue leyendo

Enemigo Público (Enemy of the Estate), de Tony Scott

Observando la carrera de Tony Scott se comprueba que su nombre estuvo regularmente asociado al de los productores Don Simpson y Jerry Bruckheimer. Ellos fueron los que lo eligieron para realizar el boom que fue “Top Gun”, marcando así el estilo y tono que predominaría en las superproducciones siguientes que llevasen su sello (y de la cuál el alumno más aventajado podría considerarse a Michael Bay). Después de la película de aviones protagonizada por Cruise volvieron a colaborar en cinco ocasiones más, con resultados más o menos acertados pero casi siempre satisfactorios a nivel económico. En 1998 se produjo la quinta colaboración entre el director y el productor Bruckheimer (Simpson murió 2 años atrás). Se trataba de un thriller de espionaje que cuestionaba las medidas de vigilancia que utilizaba el gobierno hacia los ciudadanos escudándose en salvaguardar la seguridad nacional.

Robert Dean es un abogado que se convierte en objetivo de la NSA desde el momento en que recibe por accidente un disco que contiene las imágenes del asesinato de un congresista a manos de un político corrupto que trabajar para la Agencia.
Sigue leyendo