Infiltrados (The Departed), de Martin Scorsese

La policía de Boston quiere atrapar por todos los medios al criminal Frank Costello, para lo cual introducen un topo en su organización, el joven agente William Costigan. Pero lo que no saben es que Costello también tiene a un infiltrado metido entre ellos, Colin Sullivan.


Scorsese, Scorsese

Hay una secuencia en el film que se produce en un cine porno. Mientras la veía me fue inevitable no acordarme de “Taxi Driver”, puesto que aquella tenía una secuencia memorable en un cine de dicha categoría (en la que De Niro lleva a Shepherd, y ella se siente incómoda). Bien, ambas tienen en común el escenario y nada más. Mientras que en “Taxi Driver” Scorsese sabía jugar muy bien con la incomodida de ella en el cine, a la vez que daba destellos de lo que se veía en la pantalla con un montaje inteligente, en esta “The Departed” (odio la traducción del título como “Infiltrados”) dicha secuencia no tiene sentido que ocurra en ese sitio si no fuera por el chiste que hace Jack Nicholson con su consolador de goma, y ni mucho menos tiene la fuerza que tenía la que rodara hace ya 30 años en su Obra Maestra neoyorkina.
¿Por qué empezar así mi comentario? Porque Scorsese ha cambiado. Ya lo notabamos desde su “Gangs of New York” y “The Aviator”, películas a las que considero notables por ser superproducciones con calidad, y que forman lo que yo llamo su etapa DiCaprio. No sé porque me da a mi que desde que forma tandém con el actor, el bueno de Marty parece buscar el éxito de antaño (The Departed está funcionando muy bien en USA y ya se ha convertido en su film más taquillero) y obtener el Oscar desesperadamente.
Cuando uno se entera de que Scorsese va a volver al género negro que llevaba abandonado desde “Casino” se pone a aplaudir. Ahora bien, la cosa cambia cuando se da la noticia que va a ser un remake del prestigioso film chino “Infernal Affairs”, entonces entra el miedo y aparece el refrán escuchado hasta la saciedad “No a los Remakes”, y menos de películas recientes que han obtenido éxito en su país. Siempre queda la sombra de la duda, y más que nadie con Scorsese que realizó el magnifico remake de “El cabo del miedo”.

La película comienza con la voz en off de Frank Costello (Jack Nicholson) recordando cómo fue ascendiendo hasta convertirse en quien es por las calles de Boston. Entra a una tienda para que el dueño le pague la cuota y se encontrará con un niño, Colin Sullivan (Matt Damon), al cual acogerá e inculcará frases como “Hay polícias y criminales, pero cuando tienes un arma ¿cuál es la diferencia?”. El joven Sullivan crecerá y entrará a formar parte del cuerpo de policía de Bostón, trabajando para Costello. Mientras tanto se nos presenta en la academia el joven William Costigan, al cual el jefe de policía Queenan (Martin Sheen) y su ayudante Dignam (Mark Wahlberg) le encargan la misión de entrar como infiltrado en la banda de Costello y les vaya informando de sus movimientos, todo ello debido al pasado de su familia.

Con un inicio así, lo bien presentado y montado que está, no podía dejar de pensar en “Uno de los nuestros”, por la utilización de la voz en off, por el ascenso de un hombre desde niño a edad adulta en las distintas escalas del departamento de policía, y por la violencia que rodeaba al conjunto. Pero ahí se acabó la comparación con el mítico film.

La primera mitad que sigue al título de la película (digamos la primera hora) parece perderse un poco. El montaje en esta parte resulta confuso y con ciertos fallos de raccord (el principio por ejemplo en que vemos que DiCaprio está en la cárcel, luego en el funeral de su madre, luego en la oficina de Sheen y de nuevo en la cárcel para luego aparecer tras el funeral de su madre en casa de su tía). Por otra parte el meter la trama romántica con la psicóloga (que no aparecía en el original chino) entre Damon y DiCaprio me parece un error ya que no ayuda a la trama más que para tener bajones de ritmo.
Por suerte el film alza el vuelo en su segunda mitad y consigue tener ese pulso y narrativa que tan bien sabe dar Scorsese. Momentos como cuando DiCaprio y Sheen están en la azotea mientras vemos a los hombres de Costello acercándose, todo ello con un juego de montaje alterno interesante; el momento que se produce a la salida del cine porno, en que DiCaprio persigue a Damon por Chinatown; o la conversación entre Nicholson y DiCaprio en que el viejo mafioso está dibujando en un papel lo que será el plano final del film.

En relación con “Infernal Affairs” decir que no resiste la comparación, y es una pena, ya que Scorsese tenía un material interesante para poder jugar mejor con él. En ciertas secuencias parecía que copiaba a la original, cosa que no me gustó en absoluto. Culpa de esto puede tenerlo el guión de William Monahan, plagado de conversaciones huecas e incluso algún que otro guiño (cuando Wahlberg le dice a Nicholson que “algún día le quitará esa sonrisa de la cara” y el gangster se ríe, no vemos a Costello sino al Joker). Mientras en la película original todo el argumento componía un thriller inteligente y serio, en esta se tiende a dar cierto toque de humor y a ridiculizar más de la cuenta a ciertos personajes. Me refiero al personaje que hace Nicholson. Al actor tiene una primera parte sensacional, pero a medida que avanza la película el hombre no para de hablar de sus capacidades para dar placer a una mujer y del tamaño de su miembro (se dice que fue el propio actor quien escribió sus diálogos).
También nos encontramos con guiños al original chino, como por ejemplo la secuencia en que se hace el trato con los chinos y los chistes que hace Nicholson al respecto, o cuando Damon mantiene una conversación con su novia y al fondo vemos que están emitiendo una película china (pero no pude comprobar si era la película en que se basa).

Scorsese dirige de manera correcta, muy académica me atrevería a decir, en su primera mitad como ya he mencionado anteriormente, sin tener la fuerza que le caracteriza, y sin tener mucha ayuda del montaje de Thelma Schoonmaker. Afortunadamente su segunda mitad es frenética y nos devuelve al mejor Scorsese, que demuestra porqué está donde está. El director nos ofrece un Tour de Force narrativo que va in crescendo hasta el final. El inteligente uso de los teléfonos móviles da dinamismo, aunque su abuso puede cansar. Mencionar que la secuencia final del film no me gustó, no por el plano final, que creo que resume la naturaleza de los personajes, sino por el destino final del personaje que protagoniza dicha secuencia.
La música de Howard Shore es buena, pero no está muy bien utilizada en el film salvo cuando DiCaprio habla con la psicóloga sobre su estado emocional. El resto son canciones de las que abusan en más de una ocasión.

El reparto está muy bien en su conjunto, de lo más destacable de la cinta. DiCaprio está muy bien como Costigan, el joven agente infiltrado entre la banda de Costello, aunque el actor vuelve a tener esa cara un tanto aniñada en algunos tramos, expresa perfectamente la angustia de su personaje, y protagoniza con Nicholson una de las mejores secuencias del film. Damon me ha sorprendido gratamente, siempre lo he considerado buen actor, aunque estaba encasillado en papeles de chico bueno, aquí nos demuestra que sabe ponerse perfectamente en la piel del villano, Sullivan me pareció el mejor personaje de la trama, por cómo esta tratado y lo bien que lo interpreta el actor. Jack Nicholson está soberbio en más de una ocasión, pero el actor se sube a las ramas y empieza a hacer de las suyas poniendo caras, haciendo chistes que no vienen a cuento y dando paso a un histrionismo inadecuado. Mark Wahlberg está muy bien, la sorpresa mayúscula del reparto, su sentido del humor, la forma en que trata a los que están por debajo de él en el departamento, magnifico. De entre los secundarios destacar a los magníficos Martin Sheen y Alec Baldwin, ambos agentes de la policía pero muy diferentes entre sí, y a Ray Winstone como el Sr. Francés, mano derecha de Costello.

Entre la producción del film nos encontramos con Brad Pitt, quien estuvo a punto de realizar uno de los papeles principales.

Buen film policíaco, que no llega al original chino en que se basa. Scorsese hace un buen trabajo tras la cámara en la segunda hora de película al igual que en el prólogo, pero su primera mitad es algo decepcionante, debería haber optado por realizar una película de dos horas en lugar de una de dos horas y media. Ciertamente me apenaría que le dieran el Oscar por este film concretamente, ya que lo considero uno de los flojos en su filmografía.

Lo Mejor: El prólogo. El ritmo.

Lo Peor: La sombra de la original. Queda por debajo de lo que Scorsese puede hacer.

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Un pensamiento en “Infiltrados (The Departed), de Martin Scorsese

  1. Ya lo comenté en mi blog, simplemente decepcionante y muy pero que muy sobrevalorada.

    coincido con tu critica bastante, por cierto, excelente comentario tio!

    A ver si su próx. peli, “Silence”, con Bardem supuestamente supone un film tan memorable como el original japonés.

    Un saludo

    Un saludo

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