La joven estudiante de periodismo Sondra Pransky recibe la visita del fantasma del difunto periodista Joe Strombel que le informa de que el peligroso asesino en serie conocido como “el asesino del tarot” es el rico Peter Lyman, hijo de un Lord inglés. Para investigar al sospechoso y dar veracidad a la historia Sondra contará con la ayuda del prestidigitador Sid Waterman, pero no cuenta con la posibilidad de enamorarse del joven millonario.

Woody Allen le ha cogido el gustillo a Londres y realiza su segundo film en la ciudad tras la estupenda “Match Point”. Impregnada de toques detectivescos, la película recuerda a otro film de Allen como es “Misterioso asesinato en Manhattan” por tratar el tema del asesino en serie. Sin embargo esta “Scoop” no está a la altura, carece de la agilidad y la brillantez en los diálogos que poseía aquel fantástico film o incluso de una de sus últimas comedias “La maldición del escorpión de Jade”, que tiene en común con esta la magia representada en el personaje de Allen.
Y es que el guión de esta película está por debajo de lo que se espera de alguien como Woody Allen. Como comedia la película no termina de cuajar, las partes más divertidas las protagoniza Allen haciendo su papel más conocido, con algunos gags conseguidos a lo largo del film como el que se desarrollan en la barca de la muerte al principio del film que protagoniza Ian McShane tras morir su personaje. Como film con trama policíaca o detectivesca no está a la altura de lo esperado, no hay ningún momento de misterio, ni intriga (bueno, salvo cuando Johansson entra en la habitación oculta por la noche a escondidas), ni nada inesperado, todo resulta previsible e incluso monótono, además de precipitar el final de forma un tanto absurda.

El reparto está compuesto por Scarlett Johansson, que repite con el director neoyorquino tras “Match Point”, dando vida a la estudiante en periodismo Sondra, dispuesta a obtener la noticia del siglo, pero que desgraciadamente se enamora del sospechoso. La actriz está un tanto sosa en su interpretación sin tener ningún momento remarcable (aunque su secuencia en traje de baño tiene su guisa). Woody Allen es el prestidigitador Sid Waterman, quien ayuda a Sondra, convirtiéndose en un padre adoptivo. El actor está como siempre, realizando su papel habitual, pero gracias a su personaje la película obtiene ese puntito cómico que se espera. Ian McShane es el difunto periodista que vuelve del más allá para revelarle a Sondra la identidad del asesino del tarot. Sus breves intervenciones son divertidas, en especial una que protagoniza con Allen, y su paseo por el mar de la muerte al comienzo del film. Hugh Jackman es el sospechoso y rico Peter Lyamn. El actor es lo más flojo de la cinta, y es que ¿alguien se imagina a Lobezno como Lord inglés? A pesar de su presencia, no pega ni con cola en este papel.

La película es muy agradable de ver, es corta, y, como he mencionado anteriormente, tiene cosas divertidas protagonizadas por Allen y McShane, pero no llega a las mejores películas del director, ni siquiera a las comedias más flojas que realizó en su etapa Dreamworks, de las que solo se salva “La maldición del escorpión de Jade”.
A espera de su próxima película para el año que viene protagonizada por Ewan McGregor y Collin Farrel, esta “Scoop” me ha supuesto una gran decepción.