El Perfume, de Tom Tykwer

Francia. S. XVIII. Jean Baptiste Grenouille es abandonado recién nacido por su madre en un mercado, rodeado por el hedor a pescado. Recogido y llevado a un hospicio, el muchacho se criará en él sin hacer demasiadas amistades. Tiene un don único: es capaz de captar el olor, la esencia de las cosas, por insignificantes que sean. Aprenderá a destilar aromas de mano del famoso perfumista Giussepe Baldini. Pero él quiere más, atrapar la esencia de cosas como el cobre, la plata, o las mujeres.

La novela de Patrick Suskind ha dado mucho que hablar a la hora de ser llevada al cine. Fue uno de los sueños de Stanley Kubrick, el cual admitió que era inadaptable cinematográficamente. Y en cierta parte, y viendo el resultado final de la cinta de Tom Tykwer, podemos decir que tenia cierta razón.
La película funciona por sí sola como un thriller histórico con una perfección técnica abrumadora. Sin embargo, mirando al original literario en que se basa, a uno le queda el regustillo final de haber captado sólo una cuarta parte de la novela.
Si a un servidor le gustó la novela de Suskind no fue por sus trama criminal, sino por el protagonista. Jean Baptiste Grenouille es un joven que un don muy especial como es el captar la esencia de las cosas, sin embargo no es capaz de captar su olor, su esencia personal. Es por esa razón por la cual mata a jóvenes muchachas, para arrebatarles lo que él no posee, además de por contener el olor más puro del mundo. Y es que Grenouille ansía poseer lo que tienen los demás, una personalidad, una vida. Quiere ser alguien. La única persona que lo trata bien es Baldini, y en cierto modo porque el muchacho le consigue al viejo perfumista combinaciones para nuevos perfumes que le volverán a colocar en una posición privilegiada en el mundo.
Eso hablando del libro, ahora bien en el film esto que he comentado es banal. No sabemos que Grenouille no tiene olor hasta la hora de película, por lo cual nos cuesta imaginar el por qué de su ansía por matar a las jóvenes.
Empezaré a hablar de la película con referencia al libro y las partes que no me han gustado. Para empezar, lo citado anteriormente, la tardanza por descubrirnos la razón por la que Jean Baptiste desea captar la esencia de las cosas; en segundo lugar la bajada de ritmo que tiene el film cuando el protagonista deja París y su estancia en las montañas, algo tan importante en lo literario y que en pantalla no llega a durar más de dos minutos; lo poco que se nos muestra el oficio de Grenouille cómo perfumista, mientras que en el libro llega a ser reconocido, en pantalla no parece más que está haciendo un perfume a espaldas de sus amos; y para terminar, lo que más me decepciono sobremanera es la secuencia comentada hasta la saciedad de la orgía, que fue rodada en Barcelona y coreografiada por La Fura del Bauls, porque me la esperaba más grotesca, violenta, desagradable, difícil de ver, tal y cómo pasaba con la novela cuando llegaba ese momento y los presentes en la plaza empezaban a fornicar unos con otros violentamente, mientras que en la película parece que estamos viendo el nuevo anuncio de Nochebuena, y lo mejor es que, cuando toda la muchedumbre sale sucia con sus harapos, las caras llenas de barro y asquerosas, en el momento de la orgía no sé por qué todo se vuelve blanco inmaculado y todos aparecen limpitos bajo sus ropas. Eso sí, he de decir que me encantó el plano cenital del pañuelo volando sobre el populacho acompañado por la brillante música. También citar que no me gustó en absoluto el plano final con el que se cierra el film, me parece muy comercial y previsible.

Ahora vamos a hablar cosas buenas del film. La ambientación es fenomenal, muy cuidada, uno llega a captar la esencia de la Francia del XVIII con sus calles sucias. Los detalles de las cosas que huele Grenouille muy acertadas, desde el principio en el mercado de pescado, hasta que pasea por la calle y va oliendo cada nuevo aroma, y por supuesto su primera victima, la personificación de la pureza y la virtud, quizás por esta razón ya merezca Tykwer un aplauso, pues captar las cosas tal y cómo las describía el libro era muy difícil. La presentación del personaje de Grenouille en el primer plano del film es buenísima, cómo de la oscuridad aparecerá el protagonista, o más bien la protagonista, la nariz del muchacho, aunque también he de decir que Tykwer abusa demasiado del plano detalle de la nariz en el primer tramo del film. Las secuencias en que Grenouille persigue a su primera victima por las calles son asombrosas, jugando con la luz, sobre todo en el plano fijo en que ella está en primer termino y el muchacho aparece de entre las sombras hasta su hombro. De la misma manera citar dos planos en que aparecen en el mismo pero sin verse Grenouille y Laura (cuando la joven está frente a la tumba de su madre, y momentos después en el callejón). Las secuencias de tensión e intriga están muy bien construidas, como las citadas anteriormente o la protagonizada en un jardín-laberinto. La fotografía del film está cuidadisima, y da inquietud en los momentos adecuados, uno de los mejores puntos a destacar. La música del film queda muy bien insertada en el film, y aunque a veces resulta repetitiva es muy adecuada en más de una ocasión.

La dirección del alemán Tom Tykwer es muy buena, con una fuerza visual a la hora de plasmar el mundo que rodea a Jean Baptiste muy meritoria. El director, conocido por “Corre Lola, Corre” o “La Princesa y el Guerrero”, sabe sacar partido a las secuencias en que hablan los silencios, las miradas, incluso, podemos decir, los olores. Si bien le puedo achacar algún exceso visual inadecuado (ese travelling aéreo a través de las montañas hasta llegar hasta Laura galopando a caballo) he de decir que el director ha conseguido un película muy espectacular visualmente.
La producción del film ha corrido a cargo de Bernd Eichinberg, quien ya contribuyo a la adaptación de otra celebre novela historica, “El Nombre de la Rosa”.
La película, financiada entre Alemania y Francia, ha contado también con España en la producción, por lo cual está es otra superproducción en lo que va de año para nuestro país junto con “Alatriste”, “Los Borgia” y “El laberinto del Fauno”.

El reparto está perfecto. Con un magistral trabajo de Ben Whishaw como Jean Baptiste Grenouille, centrándose en la mirada, los gestos, con los cuales nos transmite todo lo que siente su personajes. Grenouille apenas habla en el film, lo que da más merito a Whinshaw a la hora de transmitirnos todo mediante la expresión corporal. Le secundan Alan Rickman como Antoine Richis, un noble de la sociedad francesa, Rachel Hurd-Wood como la bella Laura, que con su simple belezaz pelirroja ya llena la pantalla. Mención especial para el magistral Dustin Hoffman y su composición del perfumista Baldini, cada momento en que el actor sale en pantalla es un momento para agradecer al director que haya contado con él.

Buena película histórica, que aunque no llega a captar del todo la esencia de la novela en que se basa, si consigue traernos cine bien realizado y de buena calidad.
6,5/10

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2 pensamientos en “El Perfume, de Tom Tykwer

  1. dejando las comparaciones a un lado(con el libro),me ha gustado bastante.He llegado a arrugar la nariz como el “prota”y la habitacion me parecia estar llena de olores.Me gusta mucho la escena en que intenta impregnarse del olor de la primera muchacha,cómo le recorre el cuerpo con esa NARIZ, que nos invade durante toda la pelicula,y se lleva las manos a la cara como si las llevara llenas de agua.
    enhorabuena por como escribes.me gusta mucho leerte,aunque no siempre haga comentarios.

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