Hollywoodland, de Allan Coulter

El cuerpo del actor George Reeves, que dio vida a Superman en la serie de televisión de los años 50, es encontrado en su habitación con una herida de bala en la cabeza. El caso se archiva declarando que el actor se suicidó. Sin embargo el asunto cae en manos de un detective privado, Louis Simo, quien comenzará a indagar más de la cuenta.A medio camino entre el biopic y el género negro nos encontramos con esta película dirigida por Allen Coulter en lo que supone su debut cinematográfico tras dirigir varios episodios de “Los Soprano”.

“Hollywoodland” trata de desvelar el misterio de la muerte de Reeves, aún hoy sin esclarecer. El detective Simo comenzará una investigación sobre el pasado del actor y las posibles causas de su muerte en un mundo en que lo que más importan son las apariencias.
Hollywood, Los Angeles, es un sitio donde las personas viven a costa de su imagen, donde uno puede subir como la espuma gracias a salir en portada de una prestigiosa revista, o porque conozca a una bella mujer una noche. Y más si esa mujer es la esposa de un directivo de un gran estudio de cine. Ese es el caso de George Reeves, quien se enamoró de Toni Mannix, esposa del directivo de la Metro. George busca abrirse un hueco en el mundo del cine, solo ha hecho pequeñas participaciones en televisión, pero sabe que le llegará la hora de aparecer en la gran pantalla. Una audición para una nueva serie de televisión le otorgará el papel más importante de su vida, y por el que será recordado: Superman.
Lo que en principio debía ser una serie para niños que duraría poco, acabó terminando en una indispensable en los hogares norteamericanos todas las tardes, convirtiendo a Reeves en el héroe de la capa roja.
George Reeves fue un hombre atormentado, en gran parte debido a su personaje de Superman. Él odiaba la serie, pero el público la amaba. Los niños cuando veían a Reeves por la calle no sabían diferenciar entre lo que veían en TV (el superhéroe) y la realidad (un actor). Memorable, y posiblemente la mejor secuencia de la película, cuando un niño se acerca a Reeves, vestido de su personaje, con una pistola cargada y le pide el favor de que le deje dispararle. Reeves intentará convencer al niño que no dispare, sin que crea que no está delante de Superman. Este hecho, sumado a la decepcionante preview que se realiza sobre la película “De Aquí a la Eternidad” en que tenía un papel y cada vez que aparece en pantalla la gente no paraba de decir que era Superman, sumieron a Reeves en una crisis que le hizo abandonar la interpretación y embarcarse en otros negocios, sin olvidar su meta de triunfar en el cine.
Reeves acabó siendo un actor encasillado, mejor o peor no importa, pero la verdad es que muchos actores acaban así, sin poder vivir una vida normal delante de la gente, que los ve cómo los personajes de la Televisión.

Con esta historia, ya de por sí interesante, se podría haber hecho un film sobre la vida del primer Superman de carne y hueso, sin embargo a los creadores de la película se les ocurre meter la trama paralela del investigador Louis Simo, quien no busca más que fama saliendo en los periodicos. Quizás lo introduzcan, y hagan el montaje en paralelo, para hacer un paralelismo con el personaje de Reeves, pues ambos buscan la fama de distinta forma, Reeves en el cine, Simo en el mundillo de la prensa. Pero aún así, al estar viendo la película, al espectador acaba por darle igual lo que le pase al detective, solo nos interesa saber qué ocurrió con el actor.
Como bien cita el poster del film: “Vivir en Hollywood puede convertirte en famoso. Morir en Hollywood te convierte en Leyenda.” Si George Reeves no hubiera muerto, seguramente se le seguiría recordando como el primer Superman, pero sin detenerse tanto en su figura.

Como he citado anteriormente, nos da igual lo que le ocurra al detective Simo, y eso es un gran fallo, ya que es el protagonista, el que está investigando el caso de Reeves. La puesta en escena nos traslada a los años 50 en Hollywood de manera correcta, pero sin llegar a ser brillante. El guión de Paul Bernbaum cuida los dialogos y las relaciones entre los personajes. Sin embargo esta película es una película de actores. Adrien Brody consigue realizar de forma notable el retrato del investigador Louis Simo, consiguiendo que un personaje que realmente nos importa poco caiga simpático. Ben Affleck está fantástico como George Reeves, muchas críticas ya han dicho que está así de bien porque interpreta a un pésimo actor, aún así no hay que quitarle merito a su buen trabajo. Bob Hoskins está correcto como el directivo de la Metro, esposo de Tony Mannix, lástima que su personaje no se desarrollé un poco más. Sin embargo las que de verad están fabulosas son las actrices. Empezando por Diane Lane como Tony Mannix, amante de Reeves, y su gran apoyo en sus trabajos, rebosando vitalidad y sensualidad, y con un final triste cómo solo su personaje podría tener, Lane consigue una interpretación impecable. Robbin Tunney es la novia de Reeves, Leonore Lemmon, quien en sus pocos minutos en escena sabe como aprovechar cada una de sus frases. Lois Smith es la madre del actor, quien niega que su hijo se haya suicidado y obliga a reabrir el caso.

Se podría hacer una sesión doble entre esta película y “La Dalia Negra”, pues ambas hablan de misteriosas muertes en el valle de los sueños y que aún hoy dan que hablar.
6/10

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