Buddy Aces Israel es un testigo del FBI protegido para testificar contra el mafioso Primo Sparazza, quien ofrece una recompensa para aquel que mate a Israel. El anuncio llevará a varios sicarios profesionales a ir contra Aces.

Tercer trabajo de Joe Carnahan tras la estupenda “Narc”. En esta ocasión el director dirige y escribe un film coral que se ha dicho debe mucho del cine de Tarantino y Guy Ritchie. Yo no lo veo completamente así, ya que en mi opinión es más deudor del cine de Tony Scott o de cualquier producción Bruckheimer. El grupo variopinto de asesinos introducidos en la carrera por matar al testigo podría competir con los presos de “Con Air”. De Tony Scott (no cito a Michael Bay que sería pasarse) es deudor en su ritmo videoclipero y secuencias visualmente atractivas, sin embargo el mayor fallo de “Smokin’Aces” es no saber muy bien por donde llevar la historia ni de que manera.
Si las peliculas de Scott, como la reciente “Domino”, o las producciones Bruckheimer estilo “60 Segundos” van a lo que van, o sea contar una historia con personajes planos en donde el guión suele ser muy simple, en su último film Carnahan se desvía para al final volverse algo pretencioso y darle importancia a una trama que en principio parecía diseñada para pasar un buen rato. Y es que si la película tratará simplemente del intento de asesinato de Aces por parte de los extravagantes asesinos y de la resistencia por parte del equipo del FBI por medio de un buen tiroteo y secuencias de acción en el hotel estaríamos hablando de un film palomitero de acción bien diseñado visualmente y sin pretensiones.
Los personajes que circulan por el film son verdaderamente ideales para crear un cóctel molotov visual, a saber: un asesino que se crea mascaras a partir de los rostros de personas de verdad; otro que hace todo tipo de aberraciones con sus victimas; unas chicas guerreras con una relación más personal de lo que parece; un grupo de locos hitlerianos deseosos de reventar todo loo que encuentran a su paso; y un fiador con dos policías que esperan recibir la recompensa capturando a Aces. A estos asesinos hay que sumar al propio Israel, posiblemente el mejor personaje de la trama, capaz de hacer con sus cartas todo tipo de trucos, incluso se podría decir que cortar cuellos (cuando clava la carta en el sofá da esa sensación), pero su presencia solo sirve para que veamos a una persona que va a traicionar a su gente y que se hunde en su propia miseria. Con estos personajes se podría haber conseguido una historia divertida, loca, absurda, pero digna de lo que se espera, sin embargo a Carnahan se le ocurre introducir a los personajes del FBI enviados para proteger al testigo, y al jefe de estos que con solo diez minutos en pantalla consigue darle al relato una seriedad innecesaria.

Visualmente la película es una pasada, con estilo videoclipero, en los primeros quince minutos nos presenta a todos los personajes con un ritmo endiablado. Lástima que a mitad el film de un bajón y le cueste recuperar el pulso. Aún así Carnahan consigue realizar momentos memorables como el tiroteo en el ascensor. En lo que respecta al guión intenta introducir situaciones absurdas y diálogos estilo tarantinianos (supongo que por ese motivo le habrán comparado), que no estarían nada mal (y siento volver a lo mismo) si la historia no fuera más que un divertimento que no se tomará en serio a si mismo.
El reparto está compuesto por nombres conocidos como Ben Affleck, Ray Liotta, Andy Garcia, Alicia Keys, Jeremy Piven, Ryan Reynolds o Jason Bateman, aunque algunos de ellos desaparezcan al poco (no voy a decir quién).
Como entretenimiento está bien, pero Carnahan debería haber arriesgado algunos personajes y sacar más partido a los asesinos, seguro que si la hubiera realizado Michael Bay estaríamos hablando de su mejor film, ya que él hubiera eliminado el tono pretencioso final.
4,5/10