Miguel y William, de Inés Paris

El escritor inglés William Shakespeare es un joven que viaja a Castilla tras la pista de su amada Leonor, la cual se va a casar con el Duque de Obando, un viejo celoso. La joven le pedirá a su prometido para su boda una obra escrita por un conocido autor español que se dedica a recaudar impuestos, Miguel de Cervantes. A la llegada de Shakespeare a Castilla, la joven ideará un plan para que ambos autores escriban la obra sin enfrentarse.Con un planteamiento tan peculiar, y original, como “¿Y si Miguel de Cervantes y William Shakespeare se hubieran conocido?”, la directora Inés Paris realiza su primera película en solitario tras la divertida “A mi madre la gustan las mujeres” y “Semen, una historia de amor”, codirigidas junto a Daniela Fejerman. Partiendo del guión escrito por Tirso Calero y Miguel Ángel Gómez, Paris introduce el personaje femenino de Leonor convirtiéndola en protagonista de la historia, y musa de los dos prestigiosos autores.

Leonor es una joven que se va a casar con un duque viudo, avaro y celoso por deseo de su padre. Sin embargo la joven vive una aventura con William Shakespeare a la vez que se enamora de Miguel de Cervantes. Para que esto pueda ser así en el palacio de su prometido, Leonor convierte a William en sirviente suyo y a Miguel le encarga una obra para ella.

Esa es la historia a grandes rasgos, sin embargo lo que resalto, y creo que ahí está la riqueza del film, es la inventiva para unir a dos grandes genios de la literatura en una misma historia. ¿Y qué mejor manera de unirlos sino por la fantasía y tratando a la historia como si se tratará de una obra escrita en esos días? Y es que la historia posee elementos teatrales a mansalva, no solo en su desarrollo, sino también como guiños a obras de la Edad de Oro del Teatro Español (Ahí tenemos al Duque exponiendo su idea de que “si tuviera que elegir entre boba o bachillera, a la boba elegiría sin duda” sacado de La Dama Boba de Lope de Vega).
El tratamiento de dos figuras tan ilustres en el mundo de las letras me parece un acierto para el propósito del film, que no es otro que contarnos una especie de sainete fantástico. Miguel de Cervantes es un hombre maduro que ha perdido toda ilusión por escribir, y por la vida. Se dedica a recaudar impuestos y a vivir de una mísera renta. Mientras que Shakespeare es un joven, algo payaso, que ama la vida, y a las mujeres, incapaz de crear una tragedia, pues solo ve alegría en la vida y tiene miedo a enfrentarse al dolor. A medida que se van conociendo (desde su obra, pues Leonor le pasa al uno lo que ha escrito el otro para que hagan una única obra) ambos autores irán alimentándose creativamente el uno del otro hasta llegar a respetarse, no sin antes haber tenido sus pesquisas.
La obra que ambos crean no es otra que “Othello”, la historia del moro cegado por los celos. Obra que tiene mucho que ver con la historia de Leonor y el Duque, pues él no permite que nadie mire a su prometida ni la toque sin su permiso. Así pues realidad y ficción se unen en la trama para demostrar que lo que vemos en una obra de teatro no es sino reflejo de lo que en realidad somos.
Además tenemos a los personajes de las hijas del Duque, Magdalena y Consuelo. Consuelo es una religiosa que no está muy segura de su vocación (esas miradas al escritor inglés), mientras Magdalena es una arpía con un único objetivo: quedarse con la fortuna de su padre eliminando a Leonor. Para lo cual decide hacerse con el medallón que la joven regaló a un inquisidor en pago por la vida de Cervantes, y así demostrar a su padre (el cual ha solicitado a su prometida llevar dicho megallón en su cena prematrimonial) que la engaña con otro hombre. ¿A alguien más le recuerda al argumento de las piedras de diamantes de “Los Tres Mosqueteros”?

Seguramente cuando uno ve esta historia no puede dejar de pensar en “Shakespeare in Love”, y es que el film de Paris (por mucho que quieran negarlo) le debe mucho a la película que Madden dirigiera. En primer lugar tiene a Shakespeare como protagonista, quien crea una obra inspirado en una joven de quien se enamora y que pronto se va a casar. Dicha joven no solo quiere la obra escrita sino que también quiere protagonizarla. La representación de dicha obra no está exenta de miedo al principio por parte de los actores para al final acabar con un gran éxito. ¿Sigo?. La música del film está compuesta por el mismo autor, Stephen Warbeck, que he de decir crea una música alegre y pegadiza. Resumiendo, que por mucho que quieran eludir las comparaciones, son inevitables.
Ahora bien, este film se ha hecho en España, sin pretensiones, con el fin de hacer pasar un buen rato al espectador, y con elementos españoles deudores de la picaresca española, y de la obra de Cervantes. Nada más hay que ver el inicio del film con ese “En un lugar de Inglaterra, cuyo nombre no recordamos….”, o la personificación de Sancho Panza en un criado, o la pelea de Shakespeare contra los molinos. Incluso la relación entre Cervantes y Shakespeare cuando son amigos puede compararse a la de Quijote y Sancho (Cervantes monta un corcel elegantemente, mientras Shakespeare va en burro haciendo el ridículo). No solo tenemos guiños al Quijote, sino también a obras del inglés, como “Hamlet” cuando le dice a Consuelo que “Vaya a un convento”, o directamente de “Othello”.

Como película que quiere emular una obra de teatro, aquí el plato fuerte son los actores y sus interpretaciones. Juan Luis Galiardo (también productor de la cinta) realiza con tesón y presencia una adecuada personificación de Cervantes, mientras Wil Kemp (que ya coincidió con Anaya en “Van Helsing”) aporta su juventud y dotes para la danza al personaje del escrito de Stratford. Elena Anaya está muy correcta como Leonor, su sola presencia ya basta (al menos para mí). Sin embargo, los que consiguen que el film consiga tener ese aire de fantasía y teatralidad son los secundarios, liderados por José Mª Pou como el Duque, con su presencia extravagante y sus celos desbocados consigue llenar toda escena en que aparece. Le sigue una maquiavélica, y divertida, Malena Alterio, cuyo personaje parece un cruce entre la madrastra de Cenicienta y Bette Midler en “El Retorno de las Brujas”. Geraldine Chaplin da vida al indispensable personaje del ama de la protagonista, mientras la debutante Miriam Giovanelli da vida a la casta (en apariencia) Consuelo.

Simpática película, cuyos mayores errores es tener tanto que ver con “Shakespeare in Love” y abusar del personaje femenino convirtiéndolo en protagonista, cuyo monologo final parece de un mitin feminista. Pero como es todo fantasía, pues se lo perdonamos y recomendamos esta película como una obra que pudo haberse escrito en el S. XVII, con algún que otro cambio, y donde se demuestra que la pluma (el amor) gana a la espada.
6/10

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