Diamante de Sangre (Blood Diamond), de Edward Zwick

Sierra Leona, 1999. Solomon Vandy es apresado y separado de su familia por los rebeldes de la zona que preparan una revolución. Trabajando como buscador de diamantes, el africano encontrará un gran diamante rosa que guardará. Pronto será liberado por Danny Archer, un contrabandista de diamantes que le ayudará a encontrar a su familia a cambio del pedrusco.

Grata sorpresa me he llevado con esta película, pues me esperaba un previsible producto hollywoodiense de consumo rápido políticamente correcto y no un estimable film de acción y aventura con trasfondo social crítico sobre el contrabando de diamantes en África y la militarización de niños en aquel país.
La vida de Solomon Vandy cambia una vez lleguen a su poblado los rebeldes que buscan una revolución. La mayor preocupación de Vandy no es otra que su familia, su mujer y sus tres hijos, con el mayor, Dia, a la cabeza. Una vez salga de la cárcel se pondrá a buscarlos por las listas de desaparecidos y no los encontrará. Sin embargo Vandy no es el único que ha perdido a su familia, cientos de personas hacen cola esperando una respuesta que les aclare el paradero de sus familiares. Posteriormente contemplaremos los campos en donde son destinadas las personas desparecidas, un lugar rodeado de verjas en donde no tienen apenas protección.
Danny Archer es un buscavidas que se dedica al contrabando de diamantes. Antiguo miembro del ejercito del General Cotzee, llegó a África cuando era un niño, perdiendo a sus padres brutalmente. Su única escapatoria del país es encontrar el diamante que ha escondido Vandy y venderlo a una importante firma de diamantes.
Dependiendo el uno del otro (Solomon le consigue el diamante y Archer busca a su familia) realizarán una odisea a través de las montañas del continente, a pesar de no llevarse del todo bien, pues su relación es de conveniencia.

El film nos muestra cómo se consiguen esas piedras preciosas de manera ilegal y cómo introducirlas en el mercado de forma legal. Sin embargo nada de eso es fácil y vemos como una vida en África no vale nada con tal de conseguir dichas reliquias de los ríos y las montañas.
Sin embargo la que, para mi, es la verdadera crítica del film es mostrarnos la transformación de niños en soldados. El hijo de Solomon es un niño al que le gusta estudiar, ayudar en casa, pero una vez capturado todos sus recuerdos quedaran ocultos tras el lavado de cerebro que le hacen en la guerrilla. Vemos como les tapan los ojos a los niños y les obligan a disparar contra personas, y cómo transforman a jóvenes en capitanes y lideres de los rebeldes. Una muestra más de la explotación infantil que existe en el mundo.
Todos esos hechos no llegan a nosotros porque a las grandes compañías de negocios no les interesa. Los Diamantes son conseguidos gracias a los rebeldes, su guerra es pagada por la gente que se los compra. Por supuesto siempre hay personas que se atreven a mostrar al mundo la verdad, como Maddy Bowen, una periodista destinada allí para desenmascarar el negocio que se esconde tras los Diamantes de Sangre, pues para conseguirlos se derrama la sangre inocente de personas inocentes.

El director Edward Zwick siempre se ha caracterizado por narrar historias dramáticas con un envoltorio correcto emocionante de acción (“Tiempos de Gloria”, “El Último Samurai”). En esta ocasión el director consigue realizar un film mucho más profundo con buenas secuencias de acción (el ataque al poblado, el tiroteo en Freetown). Como buen artesano eficiente Zwick construye una historia que no decae a pesar de su larga duración y que consigue emocionarnos gracias a las escenas entre Solomon y su hijo. Ayudado por los maravillosos escenarios africanos con sus amaneceres, y por la pegadiza Banda Sonora de James Newton Howard, Zwick realiza una película más conseguida que su previa aventura oriental con Tom Cruise, sin contenerse en las secuencias de violencia que se desarrollan.
El dúo DiCaprio-Hounsou está fantástico, no lo voy a negar, aunque la nominación para Leonardo me parece excesiva por este film (está mucho mejor en “The Departed”). Djimon Hounsou está nominado para secundario cuando en realidad es el protagonista, y ciertamente debería estar nominado para dicha categoría pues está inmenso. Eso sí, no sé por qué sus personajes siempre son apresados y piensan en todo momento en su familia (“Amistad”, “Gladiator”). Jennifer Connelly siempre está maravillosa y esta no es una excepción, a pesar de su brevedad en pantalla consigue devorar a todo el que se lo pone por delante. Completa el elenco el que fuera La Momia y enemigo de Jack Bauer, Arnold Vosloo como el General Cotzee.

Muy buen film de acción con trasfondo social desgarrador y unas interpretaciones de altura.
7/10

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