Johnny Blaze es un joven que hace un pacto con el diablo para salvar la vida de su padre. Años más tarde el diabólico Ser volverá para exigirle a Johnny el pago de dicho pacto: convertirse en su secuaz montado en moto para acabar con Blackheart y sus secuaces.

Nueva adaptación de un personaje Marvel, y van….. En esta ocasión se adapta un personaje más secundario dentro del mundo de los comics, aunque no por ello desconocido. La figura del motorista con el craneo llameante es una de las figuras más conocidas por los amantes de Marvel, pero que no llega al nivel de Hulk o Spider-Man.
Para llevar a la pantalla dicho personaje los ejecutivos de Marvel y Columbia contrataron a Mark Steven Johnson, quien ya se encargo de llevar a la pantalla a otro miembro de la familia con resultados más que desastrosos: “Daredevil”. Esto ya hacía esperar una película deficiente y un hurto al personaje. La incorporación de Nicolas Cage, gran fan de los comics, dio un poco de esperanza.

La historia del film no puede ser más simple, pues es el mito de Fausto readaptado para la ocasión, con mucha acción, mucho fuego artificial y poca profundidad. Sin embargo lo que queda bien para un serial de comics queda espantosamente mal en película, consiguiendo Steven Jonson superarse a sí mismo y desbancar a “Daredevil” de la peor película basada en un Héroe Marvel.
Ya no solo hablo del argumento, que bien desarrollado habría dado para una peli maja de Serie B, sino de los absurdos diálogos y situaciones que ocurren en el film. Porque vamos, esa conversación Cage-Mendes tras muchos años sin verse y la posterior conversación montados en sendos vehículos es digna para entrar en el podio de peores diálogos de la historia del cine.
Johnson no solo vuelve a dirigir, mal, una película basada en un comic sino que se plagia a sí mismo, ya que la historia entre Johnny Blaze y su padre es idéntica a la de Matt Murdock con el suyo, padre, no especialmente modelo, con problemas personales pero que es un héroe para su hijo y que es el motivo por el que luche contra el mal. Al menos podría haberse esmerado un poco en la planificación o la relación padre-hijo.
Ahora hablemos un poco de los villanos. Los malos del film son diablillos que vienen a la tierra que vienen en busca de no se qué objeto que nos interesa más bien poco. El lider, Blackheart, es el hijo de Mephistopheles, quien planea gobernar el mundo y el inframundo. Menos mal que aquí hay otra historia padre-hijo, el diablo padre no quiere que su hijito se haga con el poder porque es muy travieso. Total que está hecho un diablillo (si de tal palo…). Para detenerlo nadie mejor que el joven Blaze, con quien Meohistopheles hizo un pacto y a quien le ordenará detenerlos. Para eso le pone una nueva armadura, o mejor dicho, le priva de piel carnal para dejarlo en los huesos y que así dé más miedo, y le regala una super-moto endemoniada que mola mucho. Por tatno nos encontramos con un diablo miedica que no es capaz de cantarle las cuarenta a su hijo sino que tiene que mandar a la niñera. Si es que las relaciones paterno-filiales dan mucho juego en Hollywood.
Por supuesto no nos olvidemos de la maravillosa historia de amor entre Johnny Blaze y Roxanne. Lo de ellos no es química sino física, porque ella…. Vamos, no tiene más que aparecer para calentar a Blaze y que le arda la cabeza.
Las escenas de acción y los Efectos Especiales podrían considerarse lo mejor de la cinta, a pesar de ser de serie B.De los actores poco se puede decir salvo que por ahí salen Wes Bentley, Sam Elliot y Meter Fonda que seguro estaban de vacaciones y no tenían nada mejor que hacer. Eva Mendes pasea felizmente su palmito, lo cual hace más llevadero el visionado de la cinta. Nicolas Cage puede estar satisfecho, ya que ha conseguido participar en una adaptación de comic y ridiculizarse a sí mismo, con ese dedo apuntando a lo “Corazon Salvaje” y esa frase que seguro le costó recordar “No se puede vivir con miedo” prestada de su amigo “Daredevil” que para algo es el hombre sin miedo.
Lo peor es que ha amortizado lo que ha costado y ha obtenido beneficios, lo cual nos lleva a la conclusión de que habrá secuela.