Walt Koontz es un agente de policía que sufre un ataque y queda paralizado de medio cuerpo. Para conseguir poder perder la parálisis del habla es recomendable dar clases de canto, para lo cual pedirá ayuda a un vecino con el que no se lleva nada bien porque es travestí.

Joel Schumacher dirige y escribe esta película en donde nos habla de la discriminación y posterior aceptación de personas diferentes, como pueden ser los homosexuales, a través de un personaje homofobo. Con este punto de partida que hubiera dado para una historia de amistad interesante sobre el conocimiento de ambos personajes, el director y guionista da ruedas de tuerca y consigue meter de por medio una investigación policial y un concurso en donde se elegirá a la reina travestí. Bien, dos cosas bastantes diferentes que si se hubieran mezclado bien habrían dado un comedía dramática interesante y no el refrito policial-gay que acaba siendo.
No digo que la película sea horrorosa, sino que los elementos con que cuenta son muy interesantes, pero que quedan anulados por varios momentos bastantes inverosímiles. Si no veamos a esa panda de amigos machos jugando una partida de cartas, insultando a los gays y travestís, para en la siguiente secuencia donde salen ver como están todos en una fiesta felices y contentos bailando. La aceptación es que vienen cuando menos te lo esperas. Los amigos de Rusty, el vecino de Watl, son locas a más no poder, que en seguida se hacen amigos/as del enfermo policía al que uno llama “Señor Pie Izquierdo”.
Por suerte tenemos momentos íntimos en donde Walt y Rusty se confiesan cosas privadas y donde se dan cuenta de que no son tan diferentes el uno del otro.
La trama policial está metida con calzador, pues cuando empieza el film parece que vamos a ver una película en plan policíaca, para después ir abandonando esa trama y recuperarla al final en modo de sorpresa.

Schumacher dirige de forma correcta tirando a floja, metiendo personajes que no sirven para mucho (ese guitarrista amargado), con diálogos bastante prescindibles. Esta película data de 1999 (aunque llegó a España bastante después), y es que los 90 no fueron del todo buenos para el director, no solo regaló a los fans las dos peores entregas de “Batman” sino que realizó films tan deficientes como “Tiempo de Matar”. Por suerte en 2000 volvería a tener buen pulso y nos traería “Tigerland”, “Última Llamada”, o “El Fantasma de la Opera”. Así que esta “Flawless” se puede considerar su película de transición, y más personal en años, pues la escribe y dirige.
Posiblemente lo mejor de la cinta sea ver a dos grandes como son Robert DeNiro y Phillip Seymour Hoffman realizar dos buenas interpretaciones (excepcional en el caso del segundo). DeNiro vuelve a interpretar al policía malhumorado que sufre un ataque y queda tetraplejico, rememorando sus buenos tiempos en “Despertares”, consiguiendo una interpretación muy convincente. Seymour Hoffman por su parte realiza el papel de Rusty, el vecino travestí de Walt que es un gran admirador de la música y cuya mayor ilusión en el mundo es poder hacerse la operación que lo convierta en mujer.

Película de temática gay, en donde no se sabe mezclar bien trama policial con comedía o temática social, pero que contiene dos buenas interpretaciones de sus protagonistas.

4/10