b00005o06l01lzzzzzzz.jpgCecilia es una mujer con una vida desgraciada, la fábrica donde trabajaba su marido ha sido cerrada y ella tiene que trabajar como camarera en una cafetería. Su única felicidad la consigue en el cine, en donde descubrirá la película “La Rosa Púrpura del Cairo”.

El Cine es Sueño

Que el cine es una ventana hacía la felicidad para muchos es cierto, para Cecilia es además una forma de huir de su realidad, adentrándose en la historia que se le cuenta. Y es que nuestra protagonista bien puede ser un reflejo de esa sociedad norteamericana, victima de la depresión que buscaba evadirse de su cruel realidad. Con un marido que no la quiere, Cecilia se enamorará de Tom Baxter, el protagonista de la película que están echando en el cine de su pequeño pueblo de New Jersey. El problema surgirá cuando el personaje salté de la pantalla a la vida real para compartir con Cecilia momentos que ella siempre ha soñado, como amar y ser correspondida. Por supuesto no todo es felicidad, pues, al huir Tom de la película, la historia que en ella se cuenta se queda coja, falta un personaje y los demás personajes no pueden sino esperar a que vuelva a la pantalla para seguir la historia.

Allen vuelve a demostrar sus dotes a la hora de confeccionar historias entrelazando lo que ocurre en la pantalla a la par que la historia de Cecilia con Tom y la preocupación que tienen los empresarios al ver que un personaje ha escapado.

En la pantalla los demás personajes del film no pueden continuar la historia a falta del personaje de Tom. Aquí vemos cómo todo personaje, sea protagonista o sea secundario, tiene importancia, y que con la ausencia de alguno la película deja de tener su encanto. Por supuesto se aprovecha para meter momentos de discusión del plan “Mi personaje tiene más importancia” o “Yo no salgo hasta el rollo cinco”.

Mientras tanto Tom será para Cecilia todo lo que ella ha querido, un hombre galante, valiente y que la ama. Claro que es un personaje de ficción, no existe, es una invención de un actor, él solo puede existir en la bobina de un cine. Pero ¿qué mas da? ella está viviendo lo que muchos han soñado, enamorarse del protagonista, sentirse importate, ver como su vida se ha convertida en una e esas historias que tanto le gusta ver en una pantalla de cine.

Los empresarios piensan como impedir que se les echen encima toda clase de demandas, pues en todas las ciudades el personaje de Tom Baxter está comenzando a perder la memoria. Aquí entra el actor que le ha dado vida, Gil Shepherd, quien conocerá a Cecilia y surgirá entre ambos un cariño especial. O eso parece, porque cuando parece que Allen va a concluir la historia de final feliz, y que nuestra protagonista va a tener una vida como siempre ha soñado descubrimos la cruda realidad. Esa secuencia final en que una derrotada Cecilia entra al cine, se sienta, observa la pantalla y su rostro va cambiando de triste a un poco más alegre nos muestra lo que de verdad es el cine, en él la chica se va con el héroe y los malos pierden, desgraciadamente la vida es mucho más compleja. Y es que los sueños solo existen en el cine.

El elenco está encabezado por la exmujer, y exmusa, de Woody Allen, Mia Farrow (la cual, siempre me ha dado mal rollo) dando vida a Cecilia de forma magistral, solo por su secuencia final contemplando la película merece los honores. Jeff Daniels da vida a Tom Baxter y a su real Gil Shepherd de forma correcta, de los dos me quedo con Baxter, el aventurero de Egipto que escapa de la película para vivir algo real, pues hacer todos los días lo mismo resulta algo aburrido. Shepher por su parte solo está preocupado con llegar a ser una estrella y dar vida a personajes más importantes, aunque para ello tenga que hacer daño a personas con buen corazón. Danny Aiello es Monk, el marido de Cecilia, un hombre con los pies en la tierra que ve como su mujer vive en un mundo de fantasía, aunque él no es que sea el marido perfecto pues la pega y no hace nada para llevar dinero a la casa.

Como no podía ser de otro modo Allen fue nominado a la categoría de Mejor Guión adaptado, lo cual no es de extrañar. A esta película le deben mucho “El Último Gran Heroe” o “Pleasantville”.

Una película maravillosa que demuestra que en una pantalla de cine todos nuestros sueños pueden hacerse realidad.

Lo Mejor: La secuencia final de Farrow en el cine.

Lo Peor: Quizás algún que otro momento dentro de la pantalla.