wagthedog3.jpgResulta sorprendente que esta película coincidiera en su estreno con la polémica del caso Lewinsky, ya que el film trata sobre un abuso sexual ocurrido en el despacho oval entre el Presidente y un becaria. Claro que en el film intentan ocultar lo que en la vida real se convirtió en un escándalo que le costó caro a Clinton.
Dos semanas antes de las elecciones salta la noticia de un escándalo sexual en la Casa Blanca. El gabinete del presidente llama a un asesor especializado en resolver problemas de todo tipo. Para darle poca importancia al abuso y que los medios no exploten el tema el asesor decide crear algo más impactante, una guerra. Para ello contratará a un productor de Hollywood e idearan una falsa guerra entre Estados Unidos y Albania.

Lo que más llama la atención en esta sátira política es lo que pueden llegar a hacer varias personas por ganar unas elecciones presidenciales utilizando el poder de la prensa y la televisión. Gracias a la escena de una niña corriendo con un gato entre sus brazos y un pueblo en llamas a sus espaldas el gabinete consigue volver a tener al pueblo a su favor, ignorando este que dicho pueblo es digital, que el gato está sobrepuesto a una bolsa de patatas y que la chica albanesa es en realidad una actriz.
Con esto se nos muestra el gran poder de manipulación que existe en las noticias y los hechos que ocurren en el mundo. El personaje del asesor es altamente extraño, nunca sabemos quien es ni porque el Presidente le conoce, pero es quien nos pone en tela de juicio la veracidad de las imágenes que vemos en Televisión. ¿La Guerra del Golfo? Solo se vio una bomba caer. ¿La Guerra de Vietnam? Una niña cubierta de Napalm. El poder de las imágenes. Dale a la gente una imagen y será lo que recuerden, aunque eso nunca haya ocurrido. Así pues la guerra ficticia que crean les hará olvidar al pueblo el desliz sexual de su presidente, confiando nuevamente en él.

El director Barry Levinson hace un trabajo correcto, de los mejores realizados en su últimos años (recordemos que últimamente ha hecho cosas muy prescindibles como “Man of the Year” o “Envy”), ayudado por un inteligente guión de Hilary Henkin y el siempre genial David Mamet. Así pues Levinson realiza un film ágil, con diálogos inspirados, convirtiendo esta sátira política en una de las más acertadas de cuantas se hicieron en aquel año (recordemos “Primary Colors” de Nichols con Travolta-Clinton). Destacan también nombres como Robert Richardson en la fotografía y Mark Knopfler en la composición musical.
Como es habitual en el director el reparto era de primer orden, encabezado por dos grandes como son Hoffman y DeNiro, que ya habían trabajado juntos, aunque brevemente, bajo las ordenes de Levinson en “Sleepers”. Dustin Hoffman volvió a estar nominado al Oscaro por su papel como productor de Hollywod que reivindica su papel en la Industria y ve en este engaño la posibilidad de crear su mayor producción, aunque desgraciadamente no se la pueda contar a nadie. Hoffman desprende energía en cada secuencia, con una verborrea incansable y unos diálogos ingeniosos que incluso critican ligeramente al mundo del cine (“Nunca he ganado un Oscar, aunque si los he producido” “Hay Oscar para todas las categorías menos para Mejor Productor, cuando nosotros somos los que tenemos el trabajo más duro.”). DeNiro, además de producir el film, compone un personaje más callado, más frió. Su papel es el de un hombre que tiene todo bajo control y que dado un paso se pone a pensar en el siguiente, respondiendo a todas las preguntas con “Estoy en ello”, es el mejor en su trabajo y no admite errores ni filtraciones. Es divertido el atuendo que lleva el gran Bob en este film, con sombrero y pajarita, además de un aspecto barbudo, cercano a profesor de Universidad. El mano a mano entre Hoffman y DeNiro esta a la altura de lo que cabía esperar, metidos cada uno en su personaje y disfrutando con lo que mejor saben hacer (tanto que repetirían como consuegros en “Los padres de él”). Completan el reparto Anna Heche (en su época de fama) como jefa de gabinete, Denis Leary como guionista y asesor de vestuario del proyecto, Kirsten Dunst como la actriz que da rostro a la chica albanesa, William H. Macy (habitual de Mamet, ¿cómo podía faltar?) como agente del FBI, y Woody Harrelson como el falso Sargento Schumann protagonizando la secuencia más divertida de todo el film en un avión.

Una sátira política con inteligentes toques de humor que critican la manipulación a la que es sometido el pueblo por medio de imágenes.

Lo Mejor: El guión. El mano a mano entre Hoffman y DeNiro.

Lo Peor: Es demasiado USA.