La Busqueda: El Diario Secreto, de Jon Turteltaub

national-treasure.jpgEn las Navidades de 2004 apareció una peliculita de aventuras bajo el sello Disney y producida por Jerry Bruckheimer, con la frase de cabecera bien grande, por si no lo conocían, que ponía “del productor de Piratas del Caribe”. Dicha película tenía además como reclamo a Nicolas Cage, quien ha trabajado con el bueno de Jerry en varias ocasiones, y lo ponía en la piel de un historiador buscador de tesoros en plena época actual cuando hacía furor en las librerias “El Código DaVinci”. Y es que “La Búsqueda” (el título original es “National Treasure” pero traducido queda muy USA) fue un divertimento sin pretensiones que jugaba a seguir pistas como en la famosa novela pero con una empaque de cine-espectáculo made in Disney/Bruckheimer. Lo inesperado fue que recaudara más de 300 millones de $ en todo el mundo, lo que en Hollywood significa “Si ha tenido éxito hay que repetir”.

Efectivamente, han repetido, y lo han hecho todos (o casi todos). Jon Turteltaub tras la cámara, Bruckheimer produciendo y Cage, Diane Kruger, Justin Bartha, Jon Voight y Harvey Keitel repitiendo personajes, sin olvidarnos de la machacona música de Trevor Rabin. Pero no solo repite todo el equipo de la primera, sino que repiten estructura narrativa. Así pues esta segunda parte comienza con un viaje al pasado en que vemos el asesinato de Lincoln y al tatarabuelo de Ben Gates quemando unos papeles. En la época actual, en plena conferencia, un misterioso hombre, Wilkinson, enseña un documento que no fue quemado y en que se culpa al tatarabuelo de complot contra el asesinado Presidente. Parece que la historia va a ir de limpiar el nombre de Gates y conocer la verdad sobre dicho complot, pero no. Resulta que hay un tesoro que se convierte en primordial para Gates como para Wilkinson y es lo que mueve (por decirlo de alguna manera) la trama, en la que por cierto el “diario secreto” del título tiene poco protagonismo. Así pues nos encontramos en una carrera llena de acertijos (que resuelve Gates con increíble rapidez, tal vez por ser familiar de Bill Gates), persecuciones y un humor bastante pobre.

No logro creer que el equipo de la presente fuera el que participara en la original, y no lo digo porque fuera una maravilla sino porque era entretenida y pasaba en un santiamén. Cosa que esta no, ¿y por qué? Porque conocemos todo lo que va a pasar. Aquí tenemos de nuevo a Ben y Abigail enamorados pero en plena ruptura, claro que una buena aventura lo resuelve todo. También tenemos a Riley, el chaval capaz de desactivar todo sistema de seguridad e incapaz de vender libros sobre tesoros templarios, que sirve como punto cómico, o eso era en la primera película para aquí ser el acompañante obligado del héroe. En lugar de a Ben y su padre discutiendo tenemos a los padres de Ben llevándose a matar tras no hablarse tras más de 30 años (y luego dicen que el tiempo lo cura todo, cuando en realidad es una visita al monte Rushmore). El villano de turno resulta no ser tan malo y quiere limpiar el nombre de su familia, ya que su tatarabuelo sí que participó en el asesinato de Lincoln.

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Si “La Búsqueda” sabía mezclar aventura con humor nivelándolo correctamente, “El Diario Secreto” tira hacia el humor más estúpido conteniendo secuencias realmente sonrojantes como ese numerito en el Palacio de Buckingham o los continuos ataques hacia Riley.
Aquí poca aventura hay, sinceramente. Esto es un mecanismo de buscar pista, resolver acertijo y pasa a la siguiente fase. Tan solo hay dos momentos propiamente de acción que son: una persecución, deudora por un detalle del estilo Bay en “Bad Boys II” y “La Isla”, por las calles de Londres bastante simplona y resulta de manera absurda, y una escena al final de la película (cuando recupera el tono de la primera) en que los personajes deben jugar con su peso para nivelar una báscula gigante y no caerse (el único momento salvable). Parecía que la trama iba a girar alrededor del mundo por lo visto en carteles y trailers pero nada más lejos de la realidad, pues la Torre Eiffel sale muy lejana y en Londres solo están 15 minutos.
El efecto patriótico está aquí mucho más presente que en la predecesora, en donde se hacía mucho hincapié en la carta de la Independencia sin llegar a extremos. Aquí se trata en parte del asesinato de Lincoln por un lado, pero por otro Ben Gates debe pedir ayuda al mismísimo Presidente de los Estados Unidos, el cual se muestra muy animado a que le secuestren y con una gran humanidad perdonando dicho crimen. Todo esto rematado con las lecturas historicas que realiza Gates, y en las que Nicolas Cage parece más un cuenta cuentos para niños (esa secuencia con ese rayo solar iluminándole con sus compañeros alrededor y él haciendo una lectura impecable).

Turteltaub se limita a centrarse mucho en los actores con abuso de primeros planos, pero lo que es peor es que no sabe llevar un ritmo adecuado ni encadenar las secuencias, las cuales resultan inconexas y torpes en el conjunto, y es una pena porque en los último 20 minutos recupera toda la esencia de la original, pero queda ensombrecida por el irritante guión. De las secuencias de acción prefiero no hablar.
Cage vuelve a prestar su rostro a Gates, esta vez copiando estilísticamente a Tom Hanks con un desagradable peluquín. Solo por su escenita en el Palacio de Buckingham merece ganarse todos los Razzies que pueda. Diane Kruger presta su estilizada figura para la parejita femenina. Justin Bartha ve como su personaje pierde fuelle e inteligencia en esta ocasión mientras Voight gana protagonismo, aunque no mucha más inteligencia. Keitel pone el piloto automático y participa para ganar un dinero extra. Como nuevas incorporaciones tenemos a dos prestigioso actores, uno de ellos ya trabajó con Bruckheimer, que como dije en su día consigue a todo actor que quiera. Helen Miren da vida a la madre de Ben Gates y está toda la película llevándose mal con Voight protagonizando tiras y aflojas muy prescindibles. Ed Harris vuelve a interpretar un personaje igual que el de “La Roca”, al principio parece malo malísimo para luego mostrar su humanidad y demostrar que busca limpiar el nombre de su antepasado. Personalmente echo de menos la presencia de Sean Bean, cuyo personaje deberá estar todavía cumpliendo condena y no lo han podido rescatar, pero puede que para la siguiente lo saquen.

Muy prescindible e innecesaria secuela de una correcta película de aventuras Disney.

Lo Mejor: La secuencia en que nivelan la gigantesca base redonda.

Lo Peor: Nicolas Cage, entre otras muchas cosas.

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