El Rey Pescador, de Terry Gilliam

200px-the_fisher_king_poster.jpgEl cine de Terry Gilliam siempre se ha caracterizado por estar lleno de personajes soñadores, locos fantasiosos revelados contra la sociedad racionalizada. A pesar del fracaso financiero que supuso “Las Aventuras del Baron Munchausen” (película muy querida por mi) la Columbia volvió a confiar en el ex Monty Pithon para llevar a cabo su siguiente proyecto, la historia de un caballero andante por la ciudad de Nueva York.

La historia de “El Rey Pescador” es la historia de dos hombres a los que el Destino une por culpa de una fatídica tragedia.
Jack Lucas es un engreído y egocéntrico locutor de radio que trata a sus radio oyentes como meros ilusos, despotricando contra la sociedad y dando consejos sin pensar siquiera en lo que está diciendo, consiguiendo espectáculos radiofónicos sensacionalistas y exitosos que le consiguen una gran fama y la posibilidad de aparecer en televisión protagonizando una serie. Sin embargo el consejo a uno de sus habituales oyentes desencadena una fatídica matanza en un restaurante marcando a Lucas, quien se sumirá en un depresión y le hará caer desde lo más alto de su apartamento cristalino de rascacielos a un desordenado piso sobre un videoclub.
Parry, por su parte, es un mendigo de los que asolan la enorme urbe. Convencido de que es un caballero, salva a Jack de morir quemado por unos yuppis y le informa de su misión: encontrar el grial oculto en un gran edificio. Como buen caballero andante, Parry lucha por una dama, personificada en una secretaria de oficinas monótona y lectora de novela rosa a la que nuestro caballero es incapaz de acercarse por miedo al rechazo. Sin embargo la vida de este hombre es más trágica de lo que parece, pues su locura es una vía de escape a la cruel realidad que le arrebató a su esposa una noche en que cenaban en un restaurante y esta fue acribillada por un demente.

Lo que nos llega a contar la película no es sino un cuento ambientado en el Nueva York de los 90 protagonizado por un Quijote (Parry) acompañado por su Sancho particular (Lucas). La fantasía se presenta a modo de locura a través de los ojos del vagabundo con visiones diabólicas de un caballero rojo o bailes románticos en plena estación de metro. Y es que la locura no es sino la evasión de aquellos que han sufrido un duro golpe por la realidad y deciden huir de ella encerrándose en ellos mismo y creando un mundo propio más afín a su supervivencia.
Si Parry representa la locura y fantasía, Lucas representa la razón, la realidad de una sociedad racionalizada. El locutor ve en su salvador a un vagabundo más, un lco sin sentido hasta que descubre la razón de su estado, del cual se siente culpable y decide ayudarle en su particular cruzada para así enmendar sus errores. El viaje que recorrerá con su nuevo amigo será un viaje de redescubrimiento personal para él en donde deberá hacer frente al pasado.

Terry Gilliam se muestra fiel a su estilo de planos abominables e imágenes surrealistas en una historia que le viene como un guante. El principio del film es maravilloso, la forma en que se nos presenta a Lucas nos dice mucho del personaje, siempre con planos detalle de su boca hablando, solo es una voz sin rostro enjaulada en una cabina diminuta, imagen reforzada con ese plano cenital maravilloso en que las sombras parecen crear la imagen de barrotes. A la hora de centrarse en Parry el director decide alterar la colocación de la cámara acorde con el estado mental del protagonista y utilizando planos subjetivos a la hora de mostrarnos lo que ven sus ojos (el caballero rojo). No solo sabe poner su estilo visual al servicio de la historia sino que además Gilliam se autohomenajea en el videoclub, decorándolo con posters de “Brazil” y “Las Aventuras del Baron Munchausen”.
El guión de Richard LaGravanese sabe conjugar la comedia y el drama, quedando esta última como vencedora. El mayor pero que le pongo es que se adulcora demasiado una conclusión que requería algo más dramático y violento, aunque supongo que al final se decidieron por algo más propio de un cuento de hadas que del estilo picaresco, y trágico, cervantino.

El elenco interpretativo brilla con luz propia capitaneado por un siempre excelente Jeff Bridges como egocéntrico locutor de radio hundido y olvidado en las entrañas de videoclub, y un Robin Williams cuyo histrionismo viene por esta vez acorde con el personaje que interpreta consiguiendo una de sus mejores interpretaciones. Mercedes Ruehl da vida a la encargada de videoclub y pareja de Lucas, Anne, consiguiendo una personificación de mujer de clase baja que sobrevive por sí misma memorable, capaz de hacernos reír y llorar a partes iguales. Amanda Plummer da vida a Lidia, el amor platónico de Parry, la enclenque secretaria que pasa inadvertida para todo el mundo salvo para el vagabundo.

La película se alza como la mejor considerada por la crítica de cuantas ha hecho Gilliam, consiguiendo varias nominaciones a los Oscars, de los que ganó el de Mejor Secundaria para Mercedes Ruehl, y aporto otra nominación más para Williams en su papel de Parry.
Una película que se transforma en un cuento moderno en donde descubrimos, una vez más, que sin sueños el ser humano es un ser vacío. Hay que ser soñadores, hay que tener ilusión, hay que dejarnos llevar por la imaginación, sin llegar a cruzar la fina línea que separa a esta de la extrema locura.
Que pena que el director no pudo haber hecho realidad su adaptación del Quijote.

Lo Mejor: El elenco interpretativo. La historia. El buen hacer del director.

Lo Peor: El final es demasiado dulce.

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7 pensamientos en “El Rey Pescador, de Terry Gilliam

  1. Maravilloso filme sin duda!!!!
    una de las ultimas maravillas de Terry Gilliam, antes de que su hermano gemelo malvado Ferry Gilliam lo matara y empezará a dirigir las películas por él

  2. Pues si, la de “El secreto de los Hermanos Grimm” es un desproposito de dimensiones mayusculas, y aún tengo que ver “Tideland”.

    Saludos.

  3. La vi hace muchos años, pero tengo un muy buen recuerdo de ella. Es una de las pocas veces en las que no he querido degollar al odioso Williams. De la maestría de Jeff Bridges (No duermo sólo de imaginarlo de malo, malísimo en “Iron man”) está todo dicho.

  4. Bridges es un actorazo. El otro día vi “Starman” de Carpenter y que pelicula más hermosa también, ET humano, y Bridges se sale. “Iron Man” espero que no trate a su personaje como un malo tonto a la manera que nos tienen acostumbrados ultimamente.

    Saludos.

  5. Llegué a Tideland buscando a Alicia en el País de las Maravillas, pero no se muy bien aún qué encontré.
    Puede que sea muy buena, pero yo aún no la he digerido 8 y la ví en Agosto)
    Por cierto, veré el Rey Pescador

  6. Tideland en uns basura inmunda, impropia de un genio como Gilliam…si quieren busquen por mi web mi crítica a Tideland…fue lo peor del 2007 junto al “orfanato”

  7. Pingback: El caldero mitológico del Rey Arturo: ritos, nacionalismo y propaganda - Valencia Noticias

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