La Guerra de Charlie Wilson, de Mike Nichols

charliewilsonswar.jpgMike Nichols ya jugueteo con la sátira política en “Primary Colors”, ahora, diez años después, vuelve a tocar el tema en un trabajo que tiene como principal atractiva el elenco protagonista y el guión de Aarón Sorkin (El Ala Oeste de la Casa Blanca).
Reconozco que la política no es mi fuerte, ni siquiera el tema me gusta, con lo cual es difícil que esta película llegue a convertirse en una de mis favoritas, sin embargo el excelente guión cargado con algunos gags verdaderamente divertidos y el trabajo de los actores (en especial Seymour Hoffman, y Hanks) consiguen que el film sea ameno a la vez que nos descubra un poco más de la historia actual y sus desagradables consecuencias.

Ambientada en la década de los 80, Charlie Wilson es una congresista texano que ve en el apoyo económico a Afganistán la manera de derrotar a los rusos y poner fin a la Guerra Fría. Para ayudarlo mandarán a un agente especial encargado de trabajos sucios, y recibirá el apoyo de una de las mujeres más poderosas de Texas.
El personaje de Charlie Wilson es alcohólico, mujeriego y drogadicto, pero en el fondo buena gente. En un viaje para conocer Afganistán sufrirá un azote de conciencia al ver a familias enteras destrozadas y viviendo en situaciones criticas. El pueblo afgano no puede defenderse de los bombardeos y continuos ataques de los helicópteros rusos, con lo cual piden al gobierno americano ayuda económica militar. Ayuda en la que entra el congresista, quien consigue un considerable aumento en financiación militar para la zona, que incluye adiestramiento militar y proporción de armas con las que defenderse del enemigo soviético. Claro que todo ello tendrá sus consecuencias a la larga, pues con este apoyo y posterior victoria de Afganistán, Wilson les ha otorgado la esperanza a esa gente de ser libres y luchar por dicha libertad contra todo enemigo que le ponga trabas. Ni que decir tiene que consecuencias ha tenido dicha ideología. Pero la culpa de esto no la tuvo el congresista, sino el gobierno americano, que se negó ha ayudar a las gentes de Afganistán una vez derrotados los rusos, con lo que demostraron ser unos oportunistas que solo aparecen cuando saben que van a sacar tajada. Fue una victoria y una derrota a la vez, pues el sueño de Wilson tras la contienda era el crear escuelas, hospitales y edificios decentes para aquellos ciudadanos, y no dejarlos abandonados a su suerte y con las armas.

Nichols dirige correctamente, con algún que otro momento brillante en cuanto a composición de planos y movimiento de cámara, pero siempre a la sombra del guión de Sorkin, quien sabe sacar punta a la relación entre los tres personajes principales con diálogos ingeniosos. Desgraciadamente, y como trata de política la película, se habla mucho de acuerdos, pactos, tipos de armamento, charlas de gabinete, etc… propias de este tipo de cine y que a un servidor no es que le guste demasiado, es más, reconozco que me suelo perder en dichas conversaciones. Pero como ya digo tiene mucho merito haber conseguido que esta sátira de poco más de hora y media se me haya pasado en un suspiro, además de al guión hay que agradecérselo a los actores. Julia Roberts repite con Nichols tras “Closer” dando vida a una de las mujeres más ricas e influyentes de Texas, Joanne Herring, de manera más que solvente y, para sorpresa de muchos, quedando en segundo termino a pesar de su gran presencia en el poster. Los que se llevan el gato al agua son Hanks y Seymour Hoffman. Respecto al segundo decir que es el que mejores frases y momentos posee en la trama, además de personificar a la perfección a ese agente del gobierno que no le gusta recibir ordenes y esta amargado por no ser reconocido como debe en su agencia con unas salidas de tono de lo más divertidas. Hanks por su parte sorprende al dar vida a un congresista de lo más incorrecto, que siempre tiene la mano ocupada en un vaso de whisky o en el trasero de una de sus bellas ayudantes. Quien vaya a verla con la intención de ver complicidad entre Roberts y Hanks tampoco saldrá defraudado, sobre todo en esos momentos íntimos que tienen y donde no se cortan a la hora de tocarse respectivos traseros. Completa el elenco Amy Adams como una de las muchas asistentes del congresista.

Aceptable, y por momentos divertida, sátira política que desgraciadamente tiene eco en nuestros días.

Lo Mejor: Seymour Hoffman y Hanks. El guión.

Lo Peor: Que sea un hecho real.

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