The Brave One, de Neil Jordan

brave_one_poster.jpgErica Bain es una famosa locutora de radio que lleva una vida normal junto a su pareja. Un día, mientras dan un paseo por el parque con su perro, Erica y su novio, David, serán atacados por unos vándalos. Tras este ataque, David morirá y Erica no volverá a ser la misma, convirtiéndose en una persona fría y vengativa.

Afrontado como un proyecto personal para Jodie Foster, “The Brave One” (cuya traducción española fue “La extraña que hay en ti”) es más que un film sobre una vengadora urbana al estilo de las películas de Charles Bronson con las que se ha comparado. Si bien es cierto que después de sufrir un trauma tras el brutal ataque que recibe y perder a la persona que más quiere la protagonista se enfunda las pistolas clamando justicia al más puro estilo Harry el Sucio, también es cierto que tenemos ante nosotros una radiografía sobre los efectos del miedo y la forma que tiene varias personas de combatirlo.

Erica es una mujer normal y corriente que se siente segura, sin más preocupaciones que llegar a sus oyentes y estar cerca de su novio. Los duros acontecimientos que tuercen su idílica vida la transforman en un ser asustado, incapaz de poner un pie en la calle por medio a que eso le vuelva a suceder. Es como un animal herido que se siente rodeada por salvajes dispuestos a hacerle daño. La única forma que tiene de combatir ese miedo es mediante la misma violencia con la que ha sido atacada. Es la ley del Ojo por Ojo. Aunque al principio se haga con una pistola para sentirse más segura y defenderse, acabará interviniendo en ataques contra otras personas creyendo que esta haciendo las cosas correctas, pero poco a poco irá dándose cuenta de que la persona que fue ya no existe, siendo ahora una de esas personas peligrosas de las que ha estado huyendo.

Esta idea nos es más subrayada gracias a la ciudad en donde se desarrolla, Nueva York, creándose así un paralelismo entre el individuo y su entorno. La ciudad de los rascacielos siempre ha presumido de ser la ciudad más segura del mundo hasta el fatídico 11-S en que sus cimientos fueron puestos a prueba transformándose en una ciudad impregnada por el miedo durante largo tiempo.

Bien es cierto que la forma de combatir a los delincuentes es demasiado extrema y, si se quiere ver así, incluso fascista. Debería ser la justicia quien realizará el trabajo que está haciendo Erica en las calles. El dilema surge cuando los ciudadanos apoyan a la justiciera y opinan que todo el mundo debería actuar así siempre que la ley no haga nada.
La justicia legal en el film está mostrada de forma un tanto crítica, en especial cuando Erica va a para pedir información sobre su caso y la hacen esperar largo tiempo sin hacerle caso. Además del problema de Erica, existe otro caso en la película bastante de actualidad como es el de los malos tratos, representado por un conocido empresario al que el agente de policía Mercer quiere echar el guante y no puede por falta de pruebas.
Entre Mercer y Erica se forma un vínculo intimo que expone el dilema moral de tomarse la ley por su cuenta cuando la justicia falla. Erica se sirve de su trabajo de entrevistadora para preguntar a Mercer si haría lo que fuera por atrapar al hombre que tanto tiempo ha estado persiguiendo, pregunta a la que el agente por supuesto se niega a responder pero que su mirada nos responde.
El final del film entre Mercer y Erica nos deja claro ese interrogante. Aunque no sea la manera correcta de hacer las cosas, todos estamos en peligro de cruzar la línea.

El director elegido para la película fue el irlandés Neil Jordan. Aún conteniendo tramos brillantes, como la conversación en el bar entre Mercer y Erica reflejados en el espejo, si es cierto que se nota una desgana sobre todo en el abuso de planos inclinados que nos subrayen la inestabilidad de Erica en el momento de salir a la calle tras su ataque, y los que acontecen cuando va a impartir justicia. Es interesante y muy de actualidad que en el momento de la paliza a David y Erica el director utilice las imágenes del teléfono móvil de uno de los atacantes. Son pequeños momentos buenos en un conjunto bastante correcto con baches de guión sobre todo en su primera mitad.
Joel Silver produjo la película junto a Jodie Foster, quien puso en marcha el proyecto y da vida a Erica de manera más que solvente. Si bien es cierto que personalmente me gusta esta actriz, reconozco que me dio miedo debido a la silueta huesuda que luce, aunque su momento de maquillada con mirada mapache es bastante memorable. Terrence Howard realiza una muy buena interpretación como el detective Mercer, posiblemente el policía mas trabajador de la ciudad, que ve sus esfuerzos caer en saco roto. El televisivo “perdido” y pistolero en “Grindhouse” Naveen Andrews da vida a David, el novio de Erica. Citar la aparición de Mary Steenburgen como directora del programa de radio de Erica.

Una película mejor de lo que me esperaba, aunque por debajo de las posibilidades que el planteamiento establece.

Lo Mejor: El paralelismo entre Erica y Nueva York. La conversación en el bar.

Lo Peor: Los continuos tópicos que la pueblan.

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